domingo, 20 de julio de 2014

Festividades Sexuales Romanas: Las Lupercales

Índice de Capítulos:
1.- Cultos y festividades sexuales romanas:
     1.1.- El culto al falo en la antigua Roma
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralia
     1.5.- Veneralia (próximamente)


Uno de los rituales de la antigua Roma con más carga sexual y cuya finalidad era la exaltación de la fertilidad, era la festividad de los Lupercales, que cada 15 de Febrero se realizaban en torno al monte Palatino.

Su nombre deriva de lupus (lobo), en referencia al Fauno Luperco, romanización del griego Pan, dios de los bosques, la agricultura y el pastoreo. Luperco era el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina desenfrenada, dotado de una gran potencia y apetito sexual.

Significado de las Lupercales


En esta festividad se entroncan los mitos fundacionales de Roma así como con los ritos de purificación y preparación ante la estación de fertilidad que se avecina. Ya que el 15 de Febrero  marca el final del invierno y la proximidad de la primavera, por lo que es necesario celebrar ritos propiciatorios para obtener una buena cosecha.

Es decir, la Lupercalia es una fiesta de purificación colectiva, donde se usa la flagelación como símbolo para transmitir las energía fecundadora y la virilidad del macho cabrío, personificado en los jóvenes Lupercos, como portadores de una vitalidad relacionada con la naturaleza salvaje.

Reconstrucción del panel de las Lupercales del Ara Pacis.

Como curiosidad añadir que el origen del nombre del mes de Febrero está relacionado con esta festividad, ya que se baraja que su nombre viene o de las tiras de piel, denominadas Februa, utilizadas en este ritual, o de la deidad sabina Februo o del sobrenombre de Juno Februalis, la que purifica.

El ritual
Representación de unción durante el ritual.
El inicio de este ritual se da en la gruta del Lupercal, en la cual Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba. En esta gruta, situada en el monte Palatino, se sacrifican varias cabras y un perro [Ovidio (Fasti II, 361)], ambos considerados como animales impuros.

Después del sacrificio, dos jóvenes se acercaban al altar, y eran ungidos en la frente con la sangre del cuchillo utilizado durante el sacrificio [Plutarco (Romulus, 21,10)], a continuación se les limpiaba la sangre con un pedazo de lana empapado en leche, y los dos jóvenes entonaban unas carcajadas rituales.

Con la piel de los animales sacrificados se realizaban unas tiras de cuero denominadas februa. Así los Lupercos, vestidos con las pieles de los animales sacrificados [(Justiniano 43, I, 7)], o bien desnudos según otros autores (Ovidio, Fasti II, 267, 300), iniciaban una carrera frenética alrededor del monte Palatino donde azotaban y fustigaban con sus februa a todo aquel que encontrasen a su paso, sobretodo a las mujeres, para asegurar su fertilidad, ya que ser azotado por los Lupercos era un acto de purificación, denominado februatio.


Representación del rito de fustigamiento.

Podemos imaginar que el clima general durante la celebración de estas carreras era de desenfreno y frenesí, así algunos autores como Cicerón se avergonzaban de haber visto participar a conocidos suyos en esta festividad. Además seguramente esta festividad estuviese acompañada también de un banquete ritual con la carne de los animales sacrificados y regada de bastante vino  [Valerio Máximo (II, 2,9].

El origen de esta festividad según nos relata Ovidio (Fasti II, 425-452) se sitúan en el reinado de Rómulo y Remo, donde las Sabinas tras ser raptadas por los latinos, perdieron su esterilidad. Tras consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta respondió: " Italidas matres, inquit, sacer hircus inito!" (Que un cabrío sagrado penetre las mujeres de Italia), por lo que un adivino etrusco reinterpretó esta enigmática frase dando inicio al citado ritual.

Los Lupercos constituían una cofradía de sacerdotes, elegidos anualmente entre los ciudadanos más ilustres de la ciudad. En los orígenes de esta festividad debían ser adolescentes que habían vivido de la caza y el merodeo en el bosque, es decir, como lobos-humanos, en su etapa de transición a la edad adulta.

A pesar de que en el año 100 a.C., algunos autores ya consideraban esta festividad como “licenciosa”, ya que es una festividad con una alta carga de sexualidad, durante los años de gobierno de Augusto, las Lupercales recobraron gran importancia, debido a su preocupación ante la falta de nuevos nacimientos entre los ciudadanos romanos.  De la importancia de esta festividad también nos hablan algunos textos, ya que nos dicen que la efectividad de estos azotes para la fertilidad de la mujer era mucho más poderosa que cualquier otro conjuro o poción.

También cuenta la tradición que durante estas fiestas las jóvenes introducían en una caja prendas de ropa femenina, después los muchachos iban sacando las diferentes piezas y se emparejaban con su dueña.


El fin de las Luparcales

Es con el emperador Teodosio, con el decreto del año 345 d.C. cuando las lupercales empiezan su fin, ya que declaraba ilegal el paganismo, condenando a muerte la adoración de ídolos y la realización de sacrificios a los dioses antiguos. Por lo que el colegio de Lupercos desaparece y la fiesta comenzó a distorsionarse, y aunque la festividad se seguía celebrando, ésta fue perdiendo su esencia siendo sustituida progresivamente por actos y cantos de carácter festivos pero permitidos.

A pesar de todo esto, su desaparición oficial no se dio hasta un siglo después, bajo el papado de Gelasio (492-496) quien volvió a decretar la desaparición absoluta de esta festividad, aunque para ello, tuvo que cristianizar esta festividad, instituyendo la fiesta de “San Valentín”, mártir cristiano muerto en el año 270 d.C.

martes, 15 de julio de 2014

La Prostitución masculina en Grecia y Roma


Índice de Capítulos:

 I.- La prostitución en la cultura romana.

II.- La prostitutas en el Derecho Romano.

III.- Viaje a un prostíbulo del siglo I.

IV.- La prostitución masculina en la Antigüedad clásica.

Uno de los temas que más hemos tratado en este blog es el de la prostitución, un campo de estudio que nos acerca a uno de las facetas más carnales de la sexualidad humana y que más atención ha despertado en la historiografía tradicionalmente. Con todo ello, podemos afirmar sin ningún tipo de rubor que este es un blog muy pornográfico, es decir, es un "tratado acerca de la prostitución" , ya que si nos atenemos a su significado etimológico; "porne", significa prostituta, y "grapho", escribir.
En esta entrada nos acercaremos al mundo de la prostitución masculina en el mundo clásico...


La prostitución masculina en la Grecia Clásica

"Tan pronto como dejó sus años mozos detrás de él, se fue al Pireo, a los baños de Eutídico, con el pretexto de aprender su oficio, pero en realidad con intención de venderse,
como la experiencia ha demostrado
- Esquines

Contamos con dos fuentes principales para el estudio de la homosexualidad, la pederastia y la prostitución en la Grecia clásica, el proceso de "Esquines contra Timarco" (descargar aquí), donde se distingue entre prostituto y chico mantenido. y "El banquete"(descargar aquí) un diálogo de Platón que versa sobre el amor.

Hombre ofreciendo dinero a un joven a cambio de sexo.
Tondo en un kílix de figuras rojas, conservado en el
Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
En Atenas existieron dos tipos de prostitución masculina: porneía y hetaíresis, dependiendo si el prostituto estaba inscrito en el registro de oficios. La ley toleraba la prostitución masculina, pero cualquiera que ejerciese esta profesión tenía restringido sus derechos como ciudadano, además los padres de los prostitutos podían repudiarlos y desheredarlos legalmente. Nos han llegado dos términos para referirse a los prostitutos:

- El puto o pórnos era el hombre que se prestaba a actos sexuales a cambio de dinero, la mayoría eran esclavos procedentes de la guerra y estaban obligados a pagar impuestos por ejercer.
- Hetairikós, su significado parace estar más cerca de lo que sería una especie de amante (hetairesis), un prostituto que era mantenido durante cierto tiempo por algún ciudadano acomodado, a cambio de su exclusividad en cuanto a sus relaciones.

La prostitución masculina estaba tan arraigada en la sociedad griega que incluso nos ha dejado algún prostituto célebre como es el caso de Fedón de Elis, que tras ser reducido a la esclavitud tras la conquista de su ciudad, trabaja en un prostíbulo hasta que Sócrates se compadece de él y lo rescata, convirtiéndose en uno de sus discípulos más destacados, dando después nombre a la obra de Platón que versa sobre las últimas horas de vida de Sócrates (Fedón o sobre el alma, de Platón)

Hay que aclarar que la pederastia educativa no está considerada como prostitución, aunque dentro de ésta, como bien se refleja en las cerámicas rojas, el adulto (erastés) ofrecía regalos a su joven efebo (erómenos), por lo que la línea que separa prostitución y pederastia institucional no estaba muy clara.

En Pluto (vv 150-159) de Aristófanes, vemos reflejada esta delgada línea, a través de la conversación de Carión y Crémilo, donde establecen una mordaz diálogo sobre los jovencitos que se apartan del noble amor dentro de estas relaciones pederásticas, distinguiendo entre los pornoi, los putos, que cobran dinero por sus favores, y los "virtuosos", los de buena familia, que reciben lujosos regalos pero dentro de esta pederastia educativa.

[Crémilo] Y de las heteras corintias dicen que, / cuando las pretende un pobre,/ ni lo miran; pero si es un rico, / enseguida a éste le ponen el culo. / [Carión] También de los muchachos dicen que hacen esto mismo, / no por los amantes, sino por dinero. /  [Crémilo] No los buenos, sino los putos; pues/ no piden dinero los buenos. [Carión] ¿Y qué piden? / [Crémilo] Uno un buen caballo, otro, perras de caza. 

Erastés y erómeno. Copa ática de figuras rojas, siglo V a. C.
Museo del Louvre.
Por este mismo motivo, la legislación buscó regular esta situación, con la figura de un funcionario que vigilase la conducta de los jóvenes en gimnasios y escuelas. La ley, en caso de encontrar a un menor prostituyéndose, contemplaba castigos tanto para el padre del jóven como para el proxoneta, quedando el jóven libre de toda pena.

Incluso el gran legislador Solón reguló sobre estos asuntos, prohibiendo ejercer la prostitución a los ciudadanos, sólo estando permitida a los esclavos; “porque el que vende su cuerpo por dinero igualmente puede vender los intereses de la comunidad”; justo al revés de la pederastia que estaba permitida a los ciudadanos pero prohibida a los esclavos.

En todo caso la ley sobre la prostitución masculina era muy clara, y castigaba muy duramente a los ciudadanos que la ejerciesen, daba lo mismo su condición social, riqueza o cultura, la pérdida de todos sus derechos cívicos era inmediata, e incluso sobre el prostituto podía recaer la pena máxima.

"no podrá ser uno de los nueve arcontes, ni cubrir ningún sacerdocio, ni ejercer las funciones de abogado público, ni ninguna magistratura, ni ciudadana ni fuera de la ciudad, ni electiva ni sorteada. No podrá ser enviado como heraldo, ni exponer su opinión, ni participar en los sacrificios públicos, ni llevar públicamente la corona, ni entrar en el recinto purificado del ágora. Si hiciese alguna de estas cosas después de haber sido considerado culpable de hetairesis, será castigado con la muerte”.


En las grandes ciudades portuarias, como Atenas o Corinto, existirían burdeles masculinos. Los de peor fama situados en los barrios portuarios y los destinados a satisfacer a las clases más adineradas se situarían en lugares más discretos y apartados, existiendo, como en el caso de la prostitución femenina, el alquiler de prostitutos por un período de tiempo. Esquiles también alude a prostitutos que ejercen su comercio esperando a los clientes dentro o delante de sus casas o en habitáculos alquilados.

Recientes investigaciones también han sugerido que se utilizasen partes de las viviendas privadas como bares o burdeles, lo que resolvería la incógnita de la escasez de restos arqueológicos relacionados con la prostitución, ya que estos burdeles o tabernas son repetidamente mencionadas en la literatura clásica.

Todo esto nos indica, que los gustos por los jóvenes efebos se extendía a toda la sociedad griega, no sólo era una práctica exclusiva de las élites sociales, sino que la existencia de una prostitución masculina a gran escala, con prostíbulos adaptados a todos los precios, nos hablaría que los estratos más humildes de la sociedad también tenían acceso a este tipo de relaciones homoeróticas.

Hombre ofreciendo gallo a jóven. Rijksmuseum.
Según las fuentes antiguas las tarifas de los prostitutos podían ser muy variables, desde testimonios que nos hablan de sumas miserables, Ateneo menciona a un prostituto que se vendía por tan sólo un óbolo (sexta parte de un dracma); pasando por otros autores que nos ofrecen sumas más generosas, así Estratón de Sardes (Antología Palatina, XII, 239), nos habla de un pago de cinco dracmas; incluso se documenta las ganancias de toda una vida dedicada a la prostitución de un tal Melanopos, que alcanzó la cifra de 3000 dracmas, según nos relata en una de las famosas cartas de Esquines (VII, 3).

Apuntar que estudios modernos, derivados de la obra de Jenofonte, han establecido que con medio dracma al día una familia pobre podía vivir holgadamente en el 335 a.C, siendo el sueldo medio de un trabajador entre uno y dos dracmas diarios.
Como buen reflejo del machismo de la sociedad imperante, vemos como la gran mayoría de los prostitutos trabajaban para satisfacer a una clientela de hombres adultos. Aunque la existencia de gigolós también está atestiguada desde época clásica, ya que en Pluto de Aristófenes, vemos como un jóven mantenía una relación con una vieja, obligado por la pobreza a mimarla, a cambio de dinero comida y vestidos.

Por otro lado, como pasará posteriormente en la sociedad romana, aunque las relaciones homoeróticas sean aceptadas, las hombres afeminados eran motivo de burla habitual “es más fácil esconder a cinco elefantes en el sobaco que a un solo pathikós”, así en casi todas las comedias clásicas podemos encontrar insultos más o menos groseros a personajes de carácter afeminado como "euryproktós", traducido como culianchos.

Dionisos. Cerámica griega.
Por último, añadir que también se ha especulado con la existencia de una prostitución sagrada masculina, en la antigua ciudad de Sición, relacionada con el mito de Prosimno*, ya que existen diversos testimonios sobre festividades relacionadas con él, como el que nos aporta Clemente de Alejandría (Protréptico 2.34.2-4), en el siglo II d.C., que nos habla de la existencia de este mito "Sin embargo, ya son una vergüenza mundial los certámenes y los falos, que se realizan en honor de Dioniso, porque se han extendido de mala manera a toda la vida", lo que nos da una idea de la importancia que tuvo el falo en el culto a Dionisos.

*Prosimno es un personaje de la mitología griega clásica relacionado con Dioniso. Cuando Dioniso quiso bajar al Hades a buscar a su madre Sémele preguntó a Prósimno, o Polimno, pues no sabía el camino, al cual lo encontró a orillas del lago Alcianio. Accedió a darle a conocer la vía de acceso al Hades siempre que le otorgase sus favores sexuales a modo de mujer. Dioniso aceptó en ello para su regreso, encontrando así la entrada cerca del lago de Lerna; sin embargo, cuando volvió del Inframundo Prósimno ya había muerto. Así, el dios cogió una rama con forma de falo y mantuvo relaciones con ella, mediante este bastón que plantó en su tumba.

También se han documentado casos de travestismo por motivos religiosos, en las fiestas a la diosa Cotia de Atenas, diosa de la sensualidad, donde los hombres bailaban vestidos de mujer,



La prostitución masculina en la Antigua Roma

Pintura mural pompeyana.
En Roma, como no, también existió la prostitución masculina, lógicamente en una proporción bastante inferior a la femenina, aunque supuso una dura competencia para las meretrices.  Aunque la principal diferencia entre la prostitución masculina y femenina radicaba en la condición económica de estos trabajadores del placer. En el caso de las mujeres solían ser de clase baja o esclavas, que sobrevivían a duras penas vendiendo su cuerpo, en cambio, los prostitutos se vendían por precios más elevados, lo que les permitía una vida algo más cómoda, al menos sus años de juventud y lozanía.


En cuanto a legislación sobre prostitución masculina tenemos pocos testimonios, uno de los más antiguos se trata de la lex Scantinia de 226 a.C., no se conoce en profundidad pero si que es mencionada varias veces por los legisladores de la época y al parecer castigaba la pederastia, así como la homosexualidad. Pero ante la ineficaz de las leyes se optó por la vía más pragmática y beneficiosa para el Estado romano, gravar su actividad como si de cualquier otro trabajo se tratase, por lo que los prostitutos tuvieron que pagar sus impuestos para poder ejercer legalmente.

Se siguieron promulgando leyes para salvarguardar la moral y la decencia pública, los intentos de prohibición fueron escasos, y los que hubo, fueron de cara más a la galería que intentos reales, así tenemos noticias que Alejandro Severo (222 d.C.) trató de eliminar la imagen licenciosa que había impuesto su antecesor, expulsando a quienes ejercieran la prostitución. Sólo con la instauración del cristianismo se empezó a perseguir oficialmente todo tipo de prácticas homosexuales, aunque aún gran parte de la sociedad civil las aceptase con normalidad.

Detalle de la Copa Warren, lado A.
Destacar, nuevamente, los grafitos pompeyanos que vuelven a ser una fuente de información de primera mano para conocer esta realidad. Gracias a ellos, conocemos los casos de Menander que ofrecían sus servicios por dos ases de bronce, y Félix que la chupaba por tan sólo un as. Otros son de carácter más irónico "El que ha ido a visitar a un bujarrón, ¿qué piensas que habrá cenado?". También nos muestran la visión que se tenía de homosexuales pasivos, a los que se les califica con los insultos más infamantes. También en Pompeya se ha encontrado una inscripción en la panza de un cántaro, donde antes de cocerlo, escribieron: “Quienquiera que hace el amor con chicos y chicas sin límite ni medida no administra bien su dinero”.

Pintura mural pompeyana. Cunnilingus.
La mayor parte de esta prostitución estaba orientada hacía un público masculino y como en el caso de las prostitutas, cuanto más exótico fuese su origen, mucho mejor, por lo que egipcios y orientales eran los más solicitados. La prostitución masculina se ejercia en termas, baños públicos, en el circo y sobretodo en tabernas y prostíbulos mixtos, aunque también se ha especulado con la existencia de prostíbulos donde sólo se ofrecían hombres. También habría sectores para la prostitución masculina, conocidos con el nombre de “statio cunnulingiorum”, que eran calles donde los prostitutos se ofrecían para practicar sexo oral a sus clientes, recordar que la práctica de la fellatio era considerada la más ultrajante que un hombre podía realizar, sobre todo, si se le realizaba a una mujer (cunnum lingere).

La abundancia de personajes afeminados, travestis y prostitutos en las comedias clásicas más subidas de tono, nos hace creer que, en ciertas épocas, tuvo que ser algo común ver paseando por las calles de Roma o ejerciendo su profesión, sin ningún rubor, a todo este elenco de personajes. El caso más conocido de travestismo es el del jóven emperador Heliogábalo, que escandalizó a la sociedad romana, casándose públicamente dos veces vestido de mujer.

En Roma, a diferencia de la Grecia clásica, la mujer alcanzó un mayor grado de libertad, sobre todo a partir de finales de la república, este hecho se vió reflejado en el mundo de la prostitución, donde los servicios de los gigolós fueron muy reclamados. Las mujeres más pudientas se disputaban los servicios de aurigas y gladiadores famosos que cobraban enormes sumas por sus servicios.

Aunque no todo era prostitución de alto standing, Marcial nos ofrece varios ejemplos de gigolós que se vendían a mujer maduras o con escasos encantos a cambios de diversas prebendas:
Cuando te da, Filis, por sobar mi picha morcillona con tu vieja mano, es como si me estrangularas, Filis, con el dedo gordo. Y cuando me llamas ratoncito mío, ojos míos, no me repongo en diez horas. Si me quieres excitar no hace falta que recurras a la mano, basta con que me digas “te voy a dar cien mil sestercios y una finca en Setio. Te voy a dar casa, vino, esclavos, vajillas de oro, banquetes”.

- Marcial (XI, 29).

Incluso de homosexuales que a causa de sus penurias económicas se ven obligados a servir de gigolós:
Antiguamente eras rico, Caridemo, pero entonces eras marica y durante muchos años no jodiste a mujer alguna. Ahora andas detrás de las viejas.  ¡Hay que ver a dónde puede llevar la necesidad, hasta convertirte en follador
- Marcial (XI, 87).






Bibliografía:
  • Calame, C.; Eros en la antigua Grecia, Akal, 2002.
  • Cantarella, E.; Según natura. La bisexualidad en el mundo antiguo, Akal, 1991.
  • Dover,  K.J., Homosexualidad Griega, El Cobre, 2008.
  • Eslava Galán, J.; Amor y sexo en la antigua Grecia, Temas de Hoy, 1997.
  • Eslava Galán, J.; La vida amorosa en Roma, Temas de Hoy, 1996.
  • Pérez Asensio, J., El tratamiento cómico de la "pederastia" en la comedia griega, SPhV 9, 2006, pp. 209-230.
  •  http://www.livius.org/ho-hz/homosexuality/homosexuality.html

lunes, 7 de julio de 2014

Festividades Sexuales Romanas: Las Bacanales

Índice de Capítulos:
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralia
     1.5.- Veneralia (próximamente)

“Es una despejada noche del mes de marzo, la luna ilumina nuestra subida al monte Aventino, desde la lejanía empezamos a oir un rumor sordo de extraños sonidos rítmicos, según vamos avanzando los sonidos se tornan más audibles percibiendo una música donde se entremezclan flautas, tímpanos y címbalos. Al llegar a la cima del monte, vemos un pequeño templo rodeado de antorchas, ahora a la música se le añade un coro de voces femeninas que entonan una extraña letanía; el ritmo de los cantos se acelera, los instrumentos inician un nuevo ritmo cada vez más frenético.

En medio del círculo de mujeres, una de ellas, apenas tapada con unas pieles de ciervo,  sufre una especie de trance místico, su cuerpo se combulsiona, en medio de las aclamaciones y gritos rituales del resto de sus compañeras; otra mujer tocada con una corona de hojas de vid y vestida también con pieles de animales, reparte vino entre sus compañeras, en un recipiente que haría sonrojar al mismísimo Zeus. La atmósfera del ambiente se transforma en una exaltación orgiástica, la mujer vestida con la piel de ciervo, lanza un alarido que me hiela la sangre, toma una antorcha e inicia una carrera frenética con su cabellera suelta, mientras el resto de sus compañeras se sumergen en un lujurioso intercambio de besos y movimientos obscenos".

Relieve de mármol de una procesión dionisíaca de dos sátiros y una ménade.
Procedente de Roma (100 d. C.) de la Villa Quintiliana, Vía Appia
.

ORIGEN DE LAS BACANALES
El origen de este culto parece ser de origen griego, aunque algunos historiadores romanos como Tito Livio aseguran que el culto a Dionisos es originario de las regiones de Etruria y de Campania.  En la Italia meridional, el culto a Baco parece confundirse con el orfismo y, según las zonas de Italia, recibía diversos nombres de origen oriental entre los cuales se documenta Dionisos, Iaco o Zagreus. Así nos relata que en Etruria originalmente el culto era de carácter secreto, diurno, y celebrado sólo por mujeres, los días 16 y 17 de Marzo en el bosque sagrado de Semele, detrás de los muelles, cerca del Aventino.

Aunque este culto sufrió importantes cambios tras el liderazgo de Paculla Annia, permitiendo la iniciación en el culto a los hombres  adolescentes de menos de veinte años, aunque la prohibición de participar en la Bacanales seguía vigente para el resto de hombres.

Lo que parece claro que las celebraciones en honor a Baco estuvieron bastante extendidas entre las poblaciones italianas, otorgándole algunos autores características de dios salvador e incluso feminista. Pero todas estas variantes en el culto están relacionadas por la llegada de grupos procedentes de otras ciudades, sobretodo tras la llegada del sur de Italia de esclavos y refugiados tras la segunda guerra púnica, que trajeron consigo características propias en la celebración de estos ritos.

CAUSAS DEL AUGE DE LOS CULTOS DIONISÍACOS

Escultura de Dionisio.
El auge del culto dionisiaco se ha de contextualizar en su momento histórico, ya que tras el final de la Segunda Guerra Púnica, las estructuras sociopolíticas y económicas de Roma sufrieron importantes cambios, entre los que podemos destacar: crisis de los pequeños propietarios agrícolas, concentración de poder en manos de la clase senatorial, colapso de la vieja estructura social ante la llegada masiva a la ciudad de Roma de esclavos y emigrados rurales, …

Todos estos factores fueron el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de este tipo de cultos mistéricos en una sociedad marcada por la angustia social ante los numerosos cambios a los que estaba siendo sometida. Sirviendo las bacanales como elemento de evasión para diferentes capas de la sociedad que sufría graves problemas económicos y sociales.

Es decir, el culto dionisíaco aportaba elementos mucho más cercanos y “humanizadores” para algunas capas de la sociedad, sobre todo en ambientes rurales, marcando una importante diferencia respecto a otros cultos, como los de tipo olímpico o la religión estatal romana, alejada de la realidad social vigente.

FUNCIONAMIENTO DE LOS RITOS BÁQUICOS.

Cuando el vino había inflamado los espíritus, y la noche y la mezcla de hombres con mujeres, jóvenes con viejos, había destrozado todo sentimiento de decoro, todas las variedades de la corrupción empezaban a practicarse, pues cada uno tenía a mano el placer que respondía a las inclinaciones de su naturaleza
– Tito Livio Ab urbe condita, lib.39, cap VIII, 5-7

Gracias a autores como Tito Livio o Plauto conocemos bastante bien el funcionamiento de estos ritos báquicos. Por ellos, sabemos que los rituales báquicos eran siempre un ejemplo de desorden y de juerga. También nos dicen que tenían una organización jerárquica bastante estricta, dividida en bacantes, sacerdotes, maestros, ministros, magistrados y promagistrados.  

Lovis Corinth, Bacchanalia, 1898.
En estos ritos se daba un juramento de iniciación para salvaguardar el secreto y la unidad sagrada del grupo, además parece ser que los iniciados podían reconocerse en la vida cotidiana mediante algún tipo de señal secreta. Según los datos aportados los iniciados, tras pasar una etapa de castidad y abstinencia, podían integrarse en los famosos rituales báquicos, donde se bebía y se danzaba en un ambiente frenético, con gritos y posesiones rituales. Se nos describe como las mujeres casadas poseídas por el dios Baco corrían frenéticamente disfrazadas de Ménades. 

También parece ser que en las bacanales se producían todo tipo de actos lujuriosos, tanto heterosexuales como homosexuales, en una época, donde la homosexualidad aún no se había extendido entre la sobria sociedad romana. 

Las acusaciones de asesinato y de orgías criminales pueden estar relacionadas con una mala interpretación de sus ritos, muy similar al de otras muchas sectas, donde se simboliza la muerte del iniciado y su resurrección como nuevo miembro del grupo. Imitando la muerte de Dioniso a manos de los Titanes y su posterior resurrección

Las mujeres y las bacanales.

El éxito de este tipo de asociaciones secretas de mujeres se ha atribuido a que fueron una válvula de escape del tradicional machismo bajo el que vivían las mujeres romanas en época republicana, una oportunidad para reunirse, lejos de las miradas de sus maridos y padres, rompiendo con algunas de las prohibiciones a las que estaban sujetas por su condición de mujer, como beber vino y quizá también disponer libremente de su cuerpo y de su sexualidad.

Según nos señalan A. Prieto y Mª.A. Sanahuja una de las características de estas sociedades secretas femeninas es el empleo de un lenguaje obsceno, que encierra valores mágico-religiosos. Además su comportamiento suelen tener un fuerte espítitu antimasculino, pudiéndose observar episodios de violencia contra algunos hombres. 

LA PERSECUCIÓN DE LAS BACANALES

En 186 a.C., las autoridades de Roma lanzaron una brutal persecución contra los adeptos del dios Baco, acusándolos de cometer actos inmorales y de brujería durante sus ritos nocturnos, Blázquez la ha considerado como la primera gran persecución religiosa del Imperio romano, bien conocida por la narración del historiador Livio y por el propio edicto sobre las Bacanales, conservado en el Museo de Viena en unas planchas de bronce descubiertas en  Apulia en Italia del sur en 1640.

Senatus Consultum de Bachannalibus
Las bacanales, aunque eran un movimiento religioso autónomo, según las autoridades romanas también tenían un carácter socio-político bastante peligroso para la seguridad del estado romano. El peligro social de este culto radicaba, en que por primera vez en la historia de Roma, todos los marginados sociales se unían bajo un mismo tipo de culto: la plebe urbana, el campesinado emigrado a Roma, nuevos sectores sociales que reclamaban su cuota de poder, esclavos (muy devotos del culto a Dionisos), mujeres, y especialmente, plebeyos provinciales procedentes de regiones tradicionalmente antirromanas, como Etruria o Campania, por la pérdida de independencia política y decadencia económica tras su subordinación a Roma.

Es decir, fue un pretexto para aniquilar miembros peligrosos para el Estado romano. La represión fue brutal, el Senado persiguió y arrestó a más de 7000 personas de ambos sexos, ofreciendo recompensas a los delatores. Muchos de los arrestados fueron condenados a muerte,  aunque las mujeres condenadas a muerte debían ser ejecutadas bajo la mano del pater familias dentro del ámbito familiar (hasta para morir eran ciudadanas de segunda)


CAUSAS DE LA PERSECUCIÓN

Bacanal, por Jules Dalou (c. 1895–1898).
Para entender los motivos de esta brutal persecución,  primero hay que entender el contexto histórico donde se produce; ya que esta persecución es consecuencia directa de los cambios sociales producidos tras las guerras contra Aníbal (sólo recordar que muchas ciudades italianas no dudaron en apoyar abiertamente a Cartago contra la hegemonía de Roma). A esto hay que sumar el pavor ante las sucesivas derrotas romanas a manos de Aníbal, que abrió la puerta a numerosos cultos extranjeros ante el fracaso de sus propios dioses. Además numerosos campesinos habían huido de sus tierras para refugiarse tras los muros de Roma, concentrándose una masa de población heterogénea que buscaba una respuesta religiosa a los problemas sociales.

Pero el principal problema de los cultos báquicos radicaba en que estas asociaciones, integradas principalmente por mujeres, adolescentes y esclavos, representaban una formación social nueva, un culto extranjero, que escapaba al control del Estado, ya que prescindían de los sacerdotes oficiales controlados por el senado, y lo que es incluso más grave, era un brote de rebelión ante autoridad y supremacía masculina, que representaba el Pater Familias, una subversión al sistema social establecido que no se podía tolerar. 

Desde la mentalidad romana podemos entender la preocupación que despertaba la proliferación de este culto, sobre todo, a partir de la aceptación de jóvenes varones en él, ya que tras la guerra, los jóvenes escaseaban y siendo los futuros defensores de la patria, no se podía permitir que rindiesen culto a una divinidad extranjera. Desde su visión, las mujeres estaban corrompiendo a la juventud, haciendo atractivo este culto, mediante el vino y el libertinaje sexual.

Otra importante cuestión es el papel social de la mujer en la Roma republicana, ya que tras los numerosos años de guerra, las mujeres, ante la ausencia del pater familias, empezaron a administrar sus bienes de forma independiente y asumir el papel de cabeza de familia. Esta “liberación de la mujer” se ve reflejada en las protestas que hubo para derogar la ley Opia, hecho que consiguieron en el 195 a.C, ley que restringía el uso de indumentaria y joyas que las mujeres podían lucir en público.

Templo de Baco, Baalbek, Líbano.
CONCLUSIONES

En resumen, podemos decir que la persecución de las bacanales  fue un intento de restablecer el viejo orden romano. Reprimiendo las influencias extranjeras, sobretodo griegas, y a las ciudades del sur de Italia donde los cultos báquicos estaban fuertemente enraizados,  y que además, durante las guerras púnicas favorecieron muchas veces los intereses cartagineses.

Supuso también una prueba de la famosa “tolerancia religiosa romana”, que sólo se daba cuando el culto estaba bajo la supervisión y control de las autoridades estatales.

Por último señalar que esta represión significó un intento de reafirmar los valores tradicionales republicanos, valores basados en la virilidad y el espíritu marcial de los romanos, donde las prácticas homosexuales eran censuradas así como los intentos de emancipación de la mujer de la figura del pater familias,

EL RESULTADO DE LA PROHIBICIÓN
La  persecución del año 186 a.C., brutal y sistemática, sirvió para neutralizar el carácter antisocial atribuido al dios griego Dionisos quedando neutralizado bajo el aspecto del dios cívico romano Liber.

Sarcófago con escena báquica.
Aunque el éxito de este tipo de culto resurgió en tiempos del Imperio, los cultos dionisíacos volvieron a tener gran influencia en la sociedad romana, especialmente, entre las clases altas. Ahora sus seguidores no eran marginados sociales sino las élites sociopolíticas, preocupadas ante las nuevas ideas, como la de la inmortalidad,  aportadas por las diferentes religiones mistéricas.

El furor que causó los cultos dionisíacos en las élites sociales se puede observar en las exquisitas obras de arte de temas báquicos, como las pinturas de la Villa de los Misterios, en Pompeya, o como los numerosos sarcófagos tallados con gran esmero,  o los numerosos mosaicos de asuntos báquicos, muy frecuentes en la Hispania romana.
Posteriormente se volvieron a reprimir estos cultos y el emperador Teodosio, en un edicto del año 399, ordenó destruir  finalmente la mayoría de los templos y mosaicos paganos.


BIBLIOGRAFÍA

  • Bermejo Tirado, J.; El resurgimiento tardorromano de lo dionisiaco desde una perspectiva social, Latomus: revue d'études latines, Vol. 70, Nº. 3, 2011, págs. 755-771.
  • Blázquez Martínez, J.M.; El Edicto sobre las bacanales del año 186 antes de Jesucristo, Jano, Nº 63, 1973, pp. 105-108.
  • Pavón Torrejón, P.; "Y ellas fueron el origen de este mal..." (Liv. 39. 15. 9)"mulieres contra mores" en las Bacanales de Livio, Habis, Nº 39, 2008 , págs. 79-95.
  • Sanahuja Yll, M.E. y  Prieto Arciniega, A.;  El papel de la mujer en las bacanales romanas, Memorias de historia antigua, Nº 5, 1981 (Ejemplar dedicado a: Paganismo y cristianismo en el occidente del Imperio Romano), págs. 143-152.
 [En Internet]


miércoles, 2 de julio de 2014

Homosexualidad en el Antiguo Egipto

Como ya vimos con anterioridad, la sexualidad en el Egipto Antiguo se vivía de forma bastante natural y abierta, muestra de ello, lo encontramos en sus diferentes expresiones artísticas: papiros, pinturas en tumbas, esculturas, mitología, etc...

Antes de hablar sobre la homosexualidad en el Antiguo Egipto, primero hay que remarcar varias cosas, que aunque parezcan evidentes, no se suelen tener en consideración a la hora de abordar el estudio de la homosexualidad en la antigüedad:

- La primera consideración antes de adentrarnos en este tema, es que cuando hablamos del Antiguo Egipto estamos hablando de un larguísimo período de tiempo que abarca más de 3000 años, por lo que es muy probable que tanto la visión de la sexualidad como la de la homosexualidad sufriese diferentes períodos de mayor y menor tolerancia o represión.

- La segunda consideración es señalar el peligro que tiene extraer de hechos o datos concretos generalizaciones que abarcan la visión de todo un período histórico.

Línea temporal civilización Egipcia y Mesopotámica.


- Por último, mencionar al tema de la homosexualidad femenina, ya que como hemos remarcado en otros artículos, si el tema de la homosexualidad masculina tradicionalmente ha sido relegado, el del lesbianismo simplemente se ha ignorado o invisibilizado, por lo que apenas hay estudios que se acerquen a esta temática, catalogándola simplemente como un tipo de relación antinatura y por lo tanto inexistente y condenable en todas las culturas.

Con todo ello, podemos aventurarnos a decir que la cultura egipcia a pesar de ser una sociedad con escasos tabúes sexuales, todo parece indicar, ante la escasez de fuentes arqueológicas, que la "homosexualidad" no estaba bien vista, al menos de cara al público, aunque parece ser que pudiese estar tolerada de puertas para adentro, ya que no existen condenas o castigos por sodomización.

Dios Fertilidad
Min
Es importante remarcar que todas estas consideraciones las realizamos bajo nuestros conceptos actuales de homosexualidad, ya que es muy probable, que en el antiguo Egipto existiese una imagen de lo homosexualidad similar al de muchas culturas antiguas, donde la práctica activa fuese aceptada, mientras que la práctica pasiva (asociado a lo femenino) fuese despreciada.

Por otro lado, no hay que olvidar, que para las civilizaciones antiguas los principios de fertilidad asociados a la natalidad eran sumamente importantes, ya que eran sociedades con una altísima tasa de mortandad infantil, y donde la infertilidad se veía como uno de los peores males que alguien podía sufrir. Con todo ello podemos deducir que para el buen desarrollo de la sociedad era fundamental el aporte de numerosos hijos, por lo que la homosexualidad podía ser tolerada, pero no aceptada civilmente, ya que restaría capital humano para una sociedad como la Egipcia necesitada siempre de abundante recursos humanos. Así lo recogen algunos de los preceptos morales fechados durante el Reino Antiguo "Es necesario y bueno el enamorarse y casarse con la mujer amada, vivir, honestamente contando con el favor de los dioses y poseer bienes de la familia, que permitiran el disponer de una sepultura digna para la otra vida".

Finalmente, apuntar, que tradicionalmente los estudios históricos relacionados con el sexo siempre han sufrido interpretaciones muy sui géneris, y más aún los de la cultura egipcia donde la interpretación de los símbolos jeroglíficos puede dar lugar a significados muy diversos, así se han encontrado jeroglíficos con menciones a relaciones homoeróticas, que a la hora de su interpretación final han sido muy matizados. También se puede hablar de la ocultación intencionada de determinadas "piezas obscenas" que se esconden en los fondos de museos, muchas de ellas sin ser nunca publicadas o pasando directamente a manos de coleccionistas privados.

Un ejemplo de esto, lo encontramos con las diferentes versiones del famosísimo Capítulo 125 del "Libro de los Muertos", cuando el difunto se presenta ante los dioses y realizaba una "confesión negativa", que abarcaba todo aquello “castigado” o moralmente reprobado por la sociedad egipcia del momento, ofreciéndonos una visión directa de los criterios morales que regían esta cultura.

Así una misma confesión la podemos encontrar traducida con muy diferentes significados:
-No forniqué ni mancillé mi cuerpo.
-No he sido el amante de un chico joven.
-No he tenido sexo con un hombre que se deja penetrar.


Sección del Libro de los Muertos. Tebas,
Dinastía XXI, 1075-945 a.C


Testimonios Mitológicos

La Contienda de Horus y Seth

Los testimonios más claros donde se relata una posible relación homoerótico lo encontramos en mito de la lucha por el poder (y unificación de Egipto) entre Seth y Horus. A pesar de que este mito tiene varias versiones, en todas ellas, se puede encontrar connotaciones de cierta índole homosexual.

En la primera versión de este mito, se narra la lucha entre Seth y Horus (hijo de Osiris), que simboliza la separación de Egipto durante el período predinástico. La mitología cuenta como Seth trató de violar a Horus y ambos transformados en hipopótamos establecieron una encarnizada lucha en aguas del Nilo, en la cual Seth le sacó un ojo a Horus, mientras que Horus le arrancó el pene a Seth. Sólo la intervención del dios de la sabiduría Tot, logra que ambos dioses se reconcilien, logrando la unificación del Alto y Bajo Egipto, fechada alrededor del 3000 a.C.

Se ha buscado en esta lucha sexual y su posterior reconciliación ciertos elementos de carácter homoerótico, aunque tal vez lo único que nos aclare este relato sea la aceptación de la parte activa en las relaciones homosexuales, como situación de poder y dominación.

Horus y Seth, protegiendo al emperador.
Otra versión de esta lucha se remonta a principios del Imperio Medio (2040-1674 a.C.), aunque probablemente con un orígen mucho anterior. En esta nueva versión la contienda se describe de la siguiente manera:

Seth invita a Horus a su casa y Horus con placer acepta la invitación. Al atardecer ambos se acuestan en el mismo lecho y durante la noche, Seth coloca su pene erecto entre los muslos de Horus. Horus cogió el semen de Seth y luego se dirigió a su madre Isis diciéndole que lo ayudara, Isis cortó la mano de su hijo Horus y la mano llena de semen cayó al Nilo. Luego Horus se masturba por admonición de su madre y ella toma el semen de su hijo y lo coloca en una lechuga que es consumida por Seth.

Más tarde, cuando Seth se jactó ante la Enéada (los nueve dioses para juzgar el conflicto) que había hecho el trabajo de un “hombre guerrero” en Horus, es decir que lo había penetrado, Horus se defendió admitiendo lo contrario, que había sido él el que había yacido como “hombre guerrero” sobre Seth, entonces la Enéada gritó en voz alta al semen de Seth para ver donde había fecundado, y de inmediato los bambúes y papiros de las riberas del Nilo contestaron, y cuando llamaron al semen de Horus para ver donde se había fecundado, Seth vomitó el semen de Horus que había tragado en la lechuga
.”

(Simpson, 1973, 131) 



Existen otras versiones de este mismo relato donde el deseo homosexual aparece más claramente expresado, aunque de nuevo en este relato, se puede extraer la conclusión que el ser activo en la relación homosexual era una actitud aceptada, ya que el deseo entre dos hombres se ve con naturalidad por parte de la Enéada, incluso que la masturbación entre hombres no estaba mal considerada.y sólo la acción de ser penetrado era considerada humillante.

Así denominar "hombre guerrero" a la acción de penetrar, puede interpretarse que era una costumbre aceptada sodomizar a los vencidos o esclavos, como símbolo de poder y posesión.

 Testimonios Arqueológicos 


 La Tumba de los Dos Hermanos

Uno de los casos que más polémica ha levantado es La tumba de Manicuro, situada en la zona arqueológica de Saqara a pocos kilómetros de El Cairo, también conocida con el nombre de "Los Dos Hermanos".

Esta tumba sigue estando bajo muy diversas interpretaciones, para algunos es uno de los testimonios más antiguo de una relación homosexual, ya que no es frecuente ver en las tumbas faraónicas muestras de afecto entre hombres; para otros simplemente, es la tumba de dos hermanos gemelos, ya que sus mujeres e hijos están grabados junto a ellos en las imágenes esculpidas en la cripta.

Nianjjnum y Jnumhotep juntando sus narices.

Los protagonistas de esta tumba son Nyankh Khnom y Khom Hotep, los peluqueros y encargados de la manicura del faraón Nyuserra (2500-2350 a.C.), en la tumba existen diferentes escenas donde aparecen ambos personajes: en un banquete, junto a bailarines. músicos y cantantes; en otra se les ve cazando, pescando y supervisando sus preparativos fúnebres; en la mayoría de estas escenas se les ve en actitud "cercana", ya sea abrazados, cogidos de la mano, aunque la que más polémica ha levantado es donde aparecen juntando sus narices, la actitud más íntima permitida por el arte canónico egipcio, aunque rodeados por sus hijos.

Otro dato a favor de una posible relación homoerótica es la relación lingüística entre sus nombres, que aparecen formando un solo jeroglífico en la entrada de la tumba (los egipcios tenían la posibilidad de cambiarse su nombre en determinadas circunstancias). Así sus nombres por separados se han interpretado como Nianjjnum, "unido a la vida" y Jnumhotep como "unido al estado bendito de la muerte", por lo que ambos nombres combinados se leerían "unidos en la vida y en la muerte".

Ostracón

Otra pieza muy discutida que se puede interpretar según el punto de vista que uno adopte, es el Ostracón del British Museum, donde aparecen dos personajes teniendo sexo. El de la derecha es claramente un hombre que está penetrando a un personaje asexuado. El sexo de este personaje pasivo ha sido más discutido, por un lado, se puede defender que se trata de un hombre, ya que porta una peluca y sus pechos apenas aparecen representados; aunque la falta de atributos masculinos, parece indicar claramente que se trata de una mujer, ya que las mujeres con pechos pequeños son bastantes características de la cultura egipcia.

Ostracón con coito anal.

Aunque hay recordar que estas expresiones artísticas son de carácter popular, realizadas por los obreros que participaban en la construcción de alguna gran tumba, por lo que es muy probable que se trate de un simple dibujo de tinte humorístico, donde el autor no ha tenido tiempo o ganas de caracterizar mejor a la figura asexuada.



Testimonios Escritos

Dentro de los testimonios escritos apenas encontramos referencias literarias que se acerquen al tema de la homosexualidad, sólo un par de textos fechados en el Imperio Medio (2000-1700 a.C.) aluden a este tema:

El más famoso es El demandande de Menfis, conservado sólo parcialmente, que narra la historia del rey Neferkara, (Pepi II de la VI dinastía) el cual iba todas las noches a escondidas a casa del general Sasenet, tirándole una piedrecilla para que el general saliese por una escalera, tras lo cual «su Majestad hacía lo que quería». No se conserva más de la historia, aunque el texto parece albergar una crítica hacia la actitud del rey, aunque no sabemos bien si es por su condición sexual o por ser este un mal gobernante, que se deja arrastrar por sus pasiones.

En el Libro de los Muertos también existe un fragmento que se ha interpretado como una condena a la homosexualidad "no yazcas con un yacedor", pero su traducción es demasiado ambigua como para considerarla una condena en firme hacia la homosexualidad.

También en las llamadas Instrucciones de Ptahhotep, pertenecientes al Papiro Prisse, una colección de proverbios morales de un administrador egipcio de la V dinastía (2500-2300 a.C.) vemos una condena a las prácticas homosexuales:

No debes consumar el coito con un muchacho como si fuese una mujer, porque tú puedes distinguir aquello que está prohibido y es malo aquello que hace bien a tu corazón. No hay verdadera satisfacción en aquello que desea su cuerpo, y por eso no se debe pasar la noche haciendo cosas prohibidas sólo porque encuentre satisfacción, si para ello antes ha quebrantado su corazón.

Papiro Prisse, uno de los textos más antiguos
conservados en papiro.


Insulto en Jeroglífico
Otra posible pista sobre la consideración negativa de la homosexualidad es la palabra "Jem hm", utilizada en los textos como insulto para difamar a alguien. Se ha traducido generalmente como "marica" o "cobarde", ya que el empleo del símbolo del falo le da una clara connotación sexual a la palabra.



Egipto Helénico

En época alejandrina, estando Egipto bajo influencia griega, las referencias de carácter homosexual son mucho más habituales, una de las más curiosas la encontramos en una de las ciudades egipcias más importantes en época helénica, Oxirrinco.

A finales del S.XIX, dos británicos Grenfell y Hunt, apasionados por la arqueología  y procedentes de la Queen's College de Oxford hallaron bajo unos montículos de arena en la localidad de Oxyrhynchus una de las mayores colecciones de papiros egipcios de época helénica, el valor de este tesoro es incalculable. La temática de estos papiros es muy variada: fragmentos de comedias griegas, textos mitológicos, filosóficos, astronómicos, magia, música, textos cristianos, ...

Estos textos, conocidos como 'Los Papiros Oxyrhynchus' están datados entre los siglos I al VI d.C. El que nos interesa a nosotros es un texto donde se puede leer una amenaza de carácter homoerótico, acompañada de un dibujo de un ano y un pene. El texto dice así:

    "Declaran Apión y Epimas a Epafrodito, el queridísimo, que si nos permites sodomizarte, también tú lo pasarás bien, y que no te zurraremos si nos permites sodomizarte. Que sigas bien, que sigas bien."

Papiro homoerótico de Oxyrhynchus


Egipto bajo dominación Romana

Adriano y Antínoo

Antínoo como Osiris.
Museo del Louvre
Dentro de la época del Egipto romano podemos destacar la relación homosexual entre el emperador Adriano y su joven amante Antínoo, ya que tras la extraña muerte del bello efebo ahogado en las aguas del Nilo, se produjo un hecho bastante insólito.

La soledad y tristeza de Adriano fue tan grande que impulsó todo un programa iconográfico alrededor de la figura de su amante: construcciones de templos, esculturas, acuñación de monedas con su rostro, hasta llegar al punto de su divinización y la fundación de la ciudad de Antinoópolis en el lugar donde había fallecido. Por lo que el joven amate recibió durante todo el reinado de Adriano culto, sobre todo en Oriente y Egipto asociado a las figuras de Dionisos u Osiris.


Los amantes de Antinoópolis

Seguramente, y gracias al amor de Adriano y Antínoo, se ha podido documentar la existencia de otra pareja homosexual en el Egipto Romano. En la ciudad fundada en su honor, Antinoópolis, en las excavaciones realizadas a principios del siglo XX por John Albert Gayyet, apareció un tondo funerario, pintado sobre madera, de gran realismo, que seguramente represente a dos amantes enterrados conjuntamente. Aunque la historiografía tradicional los identificaba también como hermanos, pese a su escaso, o más bien, nulo parecido, (comprobamos de nuevo como ante cualquier sospecha de homoerotismo rápidamente se buscaba un parentesco) todo parece indicar, que se trata de una pareja de amantes, ya que detrás del hombre de la izquierda aparece una representación del dios Antínoo-Osiris.

Los Amantes de Antinoopolis (130 - 140 AC).
Museo Egipcio del Cairo.


Para acabar añadiremos que con toda probabilidad las producciones artísticas con carga erótica o sexual fuesen mucho más abundantes de las que nos han llegado a la actualidad, ya que la mayoría habrían sido destruidas a lo largo de diferentes épocas, muchas de ellas en plena época contemporánea. Por lo que las pocas que conservamos, como el Papiro Erótico de Turín o algunas tablas de arcillas con grabados eróticos, nos han llegado con algo de suerte, ya que también estuvieron apunto de ser destruidas en el momento de su descubrimiento. A todo esto tenemos que sumar que aquellas representaciones con escenas eróticas de componente homoerótico suelen ser las primeras en ser destruidas, ya que supone que transmiten unos "valores negativos" de las civilizaciones antiguas.


Bibliografía

 Simpson, William Kelly, ed., Literature of Ancient Egypt: An Anthrology of Stories, Instructions, and Poetry, 2nd. 1973.

 http://www.egiptoantiguo.org/

 http://www.egiptologia.com/

http://epistle.us/hbarticles/ancientegypt1.html

 http://homocronicas.blogspot.com.es/2010/08/caprichos-de-faraon.html