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domingo, 24 de junio de 2018

Matrimonio, divorcio y adulterio en Bizancio

Estamos en el año 615 d.C.; en la ciudad de Éfeso, Leoncio, un artesano de 25 años trabaja en el taller de un importante alfarero de la ciudad. Sus amigos y compañeros de trabajo le apremian a que busque pronto una esposa y tenga hijos ¿quién sino va a cuidar de él cuando sea anciano? Como es un joven perteneciente a las clases populares, su padre le arregla el matrimonio con la tercera hija de un comerciante de la ciudad. Tras un par de reuniones entre los padres de familia, pronto se cierran los acuerdos matrimoniales y la composición de las dotes respectivas.

Recreación de Bizancio.
Su futura esposa, de nombre Elia, acaba de cumplir los 15 años, la edad ideal para empezar a buscar marido. Los padres conciertan una reunión y los jóvenes se conocen, ambos jóvenes están contentos con la elección de sus padres; él es un joven bastante trabajador y con buena fama en el taller; ella es bastante guapa, tímida y su padre un próspero comerciante heleno. Por lo que en tan sólo unos meses ambos jóvenes se casan en una modesta iglesia de la ciudad por el rito cristiano.

El matrimonio es feliz y pronto llegan los hijos al matrimonio; en total tuvieron hasta 5 hijos, de los cuales, sólo tres lograron sobrevivir hasta la edad adulta. Después del quinto hijo, y tras un parto muy sufrido, Elia decide "vivir como hermano" con su marido, y no arriesgarse a tener más hijos.

Elia se convierte en una eficiente ama de casa, los modestos ingresos de su marido son suficientes para que ella no se vea obligada a trabajar, aunque como se le da bien la costura, consigue unos ingresos extras confeccionando vestidos para sus vecinas. Normalmente sólo sale de casa para ir al mercado o ir a la iglesia a rezar, aunque una vez al mes suele ir al baño de mujeres a disfrutar de un rato de ocio.

A pesar de la fortaleza física de su marido, unas fiebres se llevan a Leoncio en el año 640 d.C., Elia, como cualquier mujer bizantina, tiene el derecho a heredar el dinero y las posesiones de su marido y a administrarlo como a ella le plazca. Aunque por suerte, su primogénito, de nombre Nicéfolo, que cuenta ya con 24 años ha demostrado ser un joven respetuoso y buen trabajador, que se gana la vida en el puerto como estibador. Elia descansa tranquila todas las noches, sabe que cuando ya no pueda valerse por sí misma, sus hijos cuidarán de ella.

Recreación ideal de Bizancio.
Este podría ser el retrato de un matrimonio común de cualquier familia que hubiese vivido en época del Imperio Bizantino. Hemos mencionado algunos de los grandes rasgos que definirán el concepto del matrimonio es esta cultura: el intercambio de dotes económicas, la independencia económica de la mujer, el papel social de la mujer, el componente religioso en el matrimonio, ...

Por lo que a lo largo de este post iremos desgranando algunas de estas características, pero empecemos por un ligero esbozo de quizá el punto más importante: la imagen de la mujer en el mundo bizantino.


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Ser mujer en Bizancio


La sociedad del imperio Bizantino fue eminentemente patriarcal, ya que las mujeres no podían ocupar ningún cargo importante en el conjunto de la sociedad.  Y aunque dedicaremos una entrada aparte sobre la vida la mujer en bizancio, a grandes rasgos se puede decir que el papel de la mujer ideal estaba constituido por cuatro "etapas": La primera es la virgen, una joven que debe permanecer fiel a su padre y familia. La segunda, sería la etapa de esposa, para posteriormente ser madre y finalmente, viuda.

El papel de la mujer estaba enfocado al matrimonio como objetivo final para una mujer de respeto, siendo sus principales ocupaciones el cuidado del hogar y de los hijos.



Aunque en el caso de la sociedad bizantina, encontramos una gran diferencia respecto a otras sociedades de la época, ya que aunque la ley discriminaba a las mujeres, al menos les permitía gozar de un alto grado de independencia económica no visto hasta prácticamente nuestros días.

Mosaico bizantino.

Las mujeres podían heredar las propiedades de sus padres y marido, las mujeres casadas podían gestionar sus dotes e incluso comprar o invertir en propiedades, tiendas o negocios sin necesitar el consentimiento de su marido. Las mujeres, además, también podían gozar de cierta educación cuando eran pequeñas, por lo que no era raro encontrar mujeres que supiesen leer o escribir, y no sólo mujeres de clases altas, cuyo acceso a la educación era mucho más sencilla, a través de turores personales.

Las leyes, en ausencia del marido, convertían a las mujeres en dueñas del hogar, con un control total de las propiedades y los intereses de los hijos.



 

Evolución del concepto de matrimonio


El concepto de matrimonio sufrió una mutación según se iba instalando el cristianismo en el Imperio Bizantino, especialmente entre las clases populares. En el mundo antiguo romano existían varias formas de plasmar un matrimonio, la más sencilla era que ambos cónyuges hiciesen una vida en común, sin ser necesario ningún tipo de rito o celebración oficial. 

Pero según fue ganando peso la Iglesia, el matrimonio fue adquiriendo mayor importancia en la sociedad y por lo tanto en la legislación.  


Roma, Santa Maria in Trastevere.
Mosaico. S.XIII
Este cambio de religión, Bizancio se convirtió al cristianismo en el 380 d.C.; trajo importantes cambios sociales. La principal preocupación de la Iglesia era cómo vivían las parejas bizantinas, por lo que empezaran a surgir numerosas reglamentaciones matrimoniales, tanto desde la legislación religiosa como civil. En sus inicios impidiendo los matrimonios mixtos religiosos, regulando los matrimonios consanguíneos , o la cantidad de matrimonios permitidos para una misma persona, buscando preservar la idea de la santidad del matrimonio cristiano.

Pero hay que tener en cuenta que esta tradición romana laxa del matrimonio se perpetuó durante buena parte de la Edad Media, así por ejemplo, la imposición de sacralizar un matrimonio con la presencia de un sacerdote que lo bendiga no se instauró hasta casi finales del primer milenio.

En conclusión, podemos decir que progresivamente la institución del matrimonio pasó de ser un hecho privado entre dos personas o dos familias a un acto oficial, un sacramento religioso, que se oficializa mediante una celebración religiosa, la escrituración u otras medidas externas como la transferencia de bienes.

Por último, añadir que, a grandes rasgos, y para no aburrir con tecnicismos, se pueden diferenciar dos tipos de matrimonios en el derecho bizantino: el matrimonio escrito y no escrito; y aquel que incluye transferencia de bienes o el que no.

Legislación y matrimonio


Hemos visto como el concepto de matrimonio fue ganando peso paulatinamente en la sociedad romana con la llegada del cristianismo, esto tuvo su reflejo en el mundo del derecho y la legislación.

Por lo que veremos como desde época imperial tardía se pone especial hincapié en legislar sobre aquellas cuestiones más imprescindibles para mantener este nuevo orden social, por lo que las cuestiones matrimoniales ocuparán un lugar preferente en la legislación medieval europea.

Hasta llegar a la situación en la que el matrimonio debía darse dentro de las leyes religiosas y legislativas del Imperio Bizantino, que regulaban de forma bastante específica como debía ser.


Edad del Matrimonio


La edad del matrimonio como en casi cualquier sociedad preindustrial era muy temprana. La legislación bizantina permitía que una niña se prometiera a la edad de 7 años, y aunque posteriormente se retrasó la edad a los 12 años, sabemos que hubo casos de niñas prometidas con tan sólo 5 años. 

La edad mínima para el matrimonio eran los 12 años para las chicas y 14 para los chicos. Por lo que normalmente todas las mujeres estaban casadas antes de cumplir los 18 años. 


Vestidos de mujer. Siglo VI d.C.
El motivo para que las parejas contrajesen matrimonio en edades tan tempranas responde a diversas necesidades: La primera, asegurar la virginidad de la novia, en una sociedad donde el máximo valor de una mujer era su virginidad, cuanto antes se casase menos riesgo a que la perdiese. El segundo gran motivo, era la alta tasa de mortalidad infantil que, sumada a la baja esperanza de vida de las personas, hacía necesario aprovechar al máximo los años más fértiles de una mujer, para que pudiese aportar el mayor número de hijos posibles al matrimonio.

Estos matrimonios a edades tan tempranas podían acarrear numerosos problemas para las mujeres, especialmente si se casaban con hombres ya adultos. Así sabemos, por ejemplo, que la hija de Andrónico II, con tan sólo 5 años se comprometió con el rey de Serbia, y debido a las prematuras relaciones sexuales sufrió lesiones irreversibles que le impidieron engendrar hijos.

Como era habitual el matrimonio no era cosa de amor, normalmente eran las familias las que acordaban el enlace, atendiendo más bien a cuestiones económicas o hacendísticas que a la opinión que pudiesen tener los futuros esponsales. Hay que pensar que era dífícil que una simple niña se opusiese a la opinión de su familia sobre el matrimonio concertado, aunque en caso de negarse siempre podía optar por entregarse a Dios.

¿Matrimonios por amor?


Aunque existe cierta idea general que esto de casarse por amor es un concepto relativamente contemporáneo, hemos visto en nuestro ejemplo como en la mayoría de familias humildes, aunque los matrimonios los organizasen los padres, sí que se tenía en cuenta que existiese cierta compatibilidad entre los futuros esposos, o al menos se podía tener en cuenta su opinión. También si los jóvenes habían crecido juntos en un mismo pueblo o barrio y se conocían y se llevaban bien, era probable que las madres, siempre conocedoras de todo lo que les pasa a sus hijos, intentasen arreglar ese matrimonio a través de sus maridos.

Pero en una sociedad tan patriarcal como la bizantina, donde las mujeres, incluso antes de dar sus primeros signos de madurez sexual, eran estrechamente vigiladas y controladas, es difícil imaginar un matrimonio por amor, como lo conocemos actualmente.


Otro caso distinto eran los matrimonios entre familias ricas y poderosas, donde primaban mucho más  intereses económicos o hacendísticos a la hora de programar el matrimonio de los hijos.

A todo esto, hay que sumar la edad de los futuros esposos, y analizar que capacidad de crítica o de rebeldía podía tener una niña, apenas entrada en la adolescencia, para oponerse a la opinión de sus progenitores.

 


Aunque seguramente la mejor idea sobre el amor en el matrimonio nos los traslada el arzobispo de Constantinopla Juan Crisóstomo, cuando decía que "El amor mutuo y la dedicación de los esposos era una realidad atesorada, un remanente de la existencia paradisíaca original de la primera pareja", es decir, la gente no se casaba por el amor, sino que el amor surgía cuando la gente se casaba.

Para aquellas personas de corazón más romántico decirles que sabemos que, incluso entre las clases sociales más altas, existieron historias de amor románticas, como bien refleja su literatura. Relatos de amor cuyos protagonistas solían ser un hombre común o un caballero torturados de amor al ver que su amada ingresaba en un convento.



Acuerdos Matrimoniales


Durante la ceremonia de los esponsales, y para garantizar el cumplimiento del compromiso, la familia del novio se comprometía con los "arra sponsalicia", un regalo que en caso de romper el compromiso se quedaba la familia de la novia; en el caso contrario, si era la novia la que rompía el compromiso tenía que devolver los arra, más una suma económica equivalente.

Por contra, la familia de la novia era la encargada de aportar un elemento esencial para cerrar el acuerdo matrimonial: la dote. Y aunque el marido tenía derecho a administrar la dote, ésta seguía perteneciendo a la mujer de por vida. Así, si el marido fallecía o si había divorcio la dote volvía a la mujer, o en caso de que muriese la mujer y ésta no hubiese aportado hijos, la dote volvía a la familia de la mujer.

Anillo de boda

En el contrato matrimonial también se le solía exigir al marido una donación para la esposa, denominada "donatio propter nuptias" o "hipóbolon", equivalente a la mitad o a la tercera parte de la dote. En los documentos posteriores al siglo X se menciona otra donación matrimonial por parte del hombre denominada "theóretron". Estas cuotas pasaban a manos de la mujer o de los hijos en casa de fallecimiento del marido. 


Ritual del matrimonio


La celebración del matrimonio implicaba un complejo ritual con numerosos actos simbólicos y ceremonias. Se iniciaba con un baño ritual donde la novia se purificaba, después se dirigía a la novia vestida de blanco, dónde el novio la esperaba. Después del típico sermón, la pareja era bendecida por el sacerdote encargado de conducir la ceremonia y los coronaba con unas coronas matrimoniales. La ceremonia terminaba con el intercambio de anillos y bebiendo la sangre de cristo del mismo cáliz.

Una vez terminada la ceremonia oficial la pareja se dirigía a casa del novio seguida de toda la comitiva nupcial que entonaba canciones nupciales llamadas "epithalamia", de claro carácter jocoso y algo subidas de tono, para animar a los novios a consumar el matrimonio en la habitación, mientras el resto de invitados seguía de celebración.

Mosaico religioso.


Divorcio


A pesar de la libertad absoluta que existió en el derecho romano para la disolución unilateral del matrimonio, bajo el gobierno de los emperadores cristianos, se empezó a cuestionar el divorcio, por el carácter sagrado que adquiría el matrimonio. 


Por lo que, tras numerosas regulaciones, finalmente fue Justiniano el que sentó las bases sobre el derecho al divorcio en el mundo bizantino.

Las causas de divorcio para el varón eran:
- Que la mujer conociese un crimen de alta traición y no lo revelase.
- Que la mujer fuese adúltera
- Intento de asesinato contra el marido.
- Actos moralmente sospechosos contra la voluntad del marido (pasar la noche fuera del hogar, participar en banquetes o baños colectivos con otros hombres, etc)

Las causas de divorcio para la mujer eran:
- La participación del marido en crímenes de alta traición.
- Atentado contra la vida de la mujer.
- Atentado contra el honor de la mujer (ser acusada falsamente de adulterio).
- Relación extraconyugal estable del marido.

Después existían otros motivos como podían ser la impotencia o la esterilidad de alguno de los miembros del matrimonio, la elección de la vida monástica o un cautiverio de larga duración. Pero como vemos el divorcio sólo podía darse por causas muy graves dentro del matrimonio, siendo un estigma social para la mujer divorciada, lo que provocaría que su vida se volviese aún más difícil. Así que la única solución para cualquier mujer que se divorciase era ingresar en un convento.



Adulterio


Se daba por hecho que una mujer debía obedecer siempre a su marido y serle fiel, por lo que el adulterio era un delito bastante grave, especialmente si la infiel era la mujer. 


Mosaico de la emperatriz
Teodora de Bizancio
Aunque en los primeros siglos las penas podían contemplar la muerte de los adúlteros, con el paso de los siglos, se fue suavizando la legislación a penas de mutilación (se les cortaba la nariz), destierro, penas económicas o encierros en conventos. El marido, sólo era sancionado, si cometía adulterio con otra mujer casada. El derecho canónico también contemplaba graves penas para las adúlteras como podía ser la excomunión o penitencias.

Pero si a alguien hay que agraedecer el aumento de los derechos de las mujeres en la cultura bizantina es a la emperatriz Teodora, quién se involucró personales en las reformas legales y espirituales de Justiniano, sobre todo en aquellas que otorgaban mayores derechos a las mujeres, especialmente los de las mujeres de más baja extracción social.

Así entre sus logros podemos destacar la prohibición de la prostitución forzosa, el aumento de derechos para la mujer en los casos de divorcio y en los referentes a sus derechos de propiedad, y fue quien promulgó la prohibición de asesinato sobre las mujeres que habían cometido adulterio.


Bibliografía


Guiglielmo CAVALLO y OTROS: El Hombre bizantino; Alianza Ed. Madrid, 1994.
Alice‑Mary TALBOT: La Mujer en Bizancio Medieval; 153‑184


Women and marriage in Early Byzantium
https://globalconnections.champlain.edu/2015/04/17/women-and-marriage-in-early-byzantium/

Spyros Troianos, EL DIVORCIO EN EL DERECHO BIZANTINO
Y POSBIZANTINO, Ivs Fvgit, 20, 2017, pp. 443-448, Universidad de Atena



domingo, 14 de febrero de 2016

Los Vikingos y el Sexo: Moral sexual vikinga.


Sexo y sexualidad en la Cultura Vikinga:
- Moral sexual vikinga
- Sexo, Religión y Magia en el mundo vikingo (próximamente)

Las fuentes

Uno de los principales obstáculos que nos encontramos al abordar el tema de la sexualidad en la cultura de los pueblos nórdicos es que éstos no tenían una cultura escrita en el sentido moderno de la palabra, ya que a pesar de contar con su propio alfabeto, las famosas runas, no tenían producción literaria propia.

Esto hace que la mayor parte de información sobre la cultura vikinga* provenga de fuentes indirectas, muchas de ellas de carácter anacrónico, y todos ellas, tantos cristianas como árabes, presentando la información de manera interesada, ya sea para mostrar las bondades del cristianismo frente al paganismo nórdico o para contraponer el mundo salvaje de los norteños frente al refinamiento y el grado de civilización alcanzado por la cultura árabe.

Para nuestra desgracia, toda información relativa al sexo o a la sexualidad de estos pueblos fue obviada en gran parte, especialmente entre los cronistas cristianos. Por lo que muchos de los datos sobre sus ritos y cultos han sido recogidos de manera parcial y sesgada, especialmente todo aquello relativo a la sexualidad.

No hay que olvidar que el proceso de cristanización de estas tierras fue realizado de manera gradual y muchas veces impuesto de manera violenta, por lo que poco a poco, los templos y ritos paganos fueron cayendo en el olvido o sobreviviendo en la clandestinidad, sobre todo en las zonas más rústicas.

Fragmento del Tapiz de Bayeux
 * Aunque hoy en día conocemos popularmente a estos pueblos con el nombre de 'vikingos', éste es un término que se refería sólamente a los guerreros que se lanzaban a una expedición, por lo que lo correcto sería hablar de pueblos nórdicos o germanos.


Moral Sexual

De manera general podemos decir que su moral sexual era bastante más abierta que la del resto de culturas europeas, cuyos prefectos morales ya estaban muy influenciados por las grandes religiones monoteístas. Sólo hay que echar un ojo a su mitología y a sus sagas, y veremos que el sexo está muy presente en ellos.

Para acercarnos a la imagen del sexo entre los antiguos vikingos, empezamos por uno de los relatos más famosos sobre su cultura, realizado por el diplomático árabe Ahmad Ibn Fadlan (quuién inspiró la famosa película 'El guerrero nº 13') que, enviado a las tierras del Volga, tuvo la mala suerte de toparse con una expedición vikinga. Su caravana fue apresada por los vikingos con los que no le quedó más remedio que convivir con ellos durante una de sus campañas de saqueo. Tiempo después, volvería a la ciudad de Bagdad, por aquellos días una de las ciudades más prósperas del mundo civilizado.

llustración de la expedición de Ibn Fadlan al norte de Europa. Museo Narod, Rusia.

Ibn Fadlan nos proporcionará sugerente información sobre el mundo de los vikingos, poniendo especial énfasis en aquellos aspectos culturales que más chocaban con el refinado y civilizado mundo árabe.

Si hacemos casos a las palabras de Ibn Fadlan, los vikingos tuvieron una noción bastante natural sobre el sexo, practicándolo de forma abierta, incluso delante de otras personas.

"En una sola de esas casas se reúnen diez y veinte personas, más o menos. Cada uno tiene un lecho en el que se sienta. Con ellos están bellas jóvenes esclavas destinadas a los mercaderes. Cada uno de ellos, ante los ojos de sus compañeros, tiene relaciones sexuales con su esclava. A veces todo un grupo de ellos se unen de esta manera, unos frente a otros. Si un mercader entra en ese momento para comprar a algunos de ellos una joven esclava y le encuentra cohabitando con ella, el hombre no se separa de ella antes de haber satisfecho su necesidad."

Como podemos ver, la poligamia estaba oficialmente permitida, ya que los hombres podían tener varias concubinas bajo su techo, estas concubinas por regla general era esclavas, aunque bajo este regimen de concubinato también podían unirse alguna mujer libre. La existencia de esta esclavitud de carácter sexual estuvo bastante generaliza dentro de la cultura vikinga, por lo que el comercio de esclavas alrededor de la cuenca del Volga fue un negocio muy próspero.

Más llamativo es lo que los cronistas normandos denominaron matrimonio 'more danico' (a la manera danesa), donde un hombre podían casarse oficalmente con dos mujeres y donde los hijos frutos de este segundo matrimonio eran cosiderados legítimos. Esta costumbre, a pesar del progresivo avance del cristiansmo, estuvo vigente durante varios siglos.

'La princesa capturada'

El papel de la mujer 

Dentro de la sociedad vikinga, donde la tribu y el clan seguían siendo de vital importancia, la mujer gozaba de un status quo similar al de los varones. A diferencia del resto de Europa, donde el papel social de la mujer se empequeñecía bajo el peso del cristianismo, en la sociedad vikinga la mujer tenía un rol activo y su figura era enormemente respetada. Se la consideraba 'la señora de la casa' (husfreya), por lo que mantenían el control de las propiedades sin necesidad de contar con el beneplácito de los marido

En cuanto a su rol sexual, la mujer gozaba de gran libertad, no era propiedad de su marido, incluso podía divorciarse esgrimiendo muy diversos motivos. Además la violación de una mujer libre era considerada una de las mayores afrentas dentro de la sociedad vikinga, por lo que era uno de los pocos delitos donde se contemplaba la pena de muerte.


Matrimonio

La edad permitida para contraer matrimonio estaba asociado con la primera menstruación, ya se consideraba a la mujer madura sexualmente. Por lo que la edad para el matrimonio solía ser durante la adolescencia, en torno a los 15 años.  Como la mayor parte de culturas del mundo, el concepto de virginidad, asocidado a la pureza, era muy importante, ya que se ponía en entredicho el honor y la honra de toda la familia.

A pesar de esa libertad de la mujer, el matrimonio no era cosa del amor ni del enamoramiento, por lo que la opinión de la mujer solía contar bien poco. El matrimonio era considerado como un negocio familiar, ya que lo que primaba a la hora de contraer nupcias era establecer alianzas familiares o mejorar económicamente la situación de ambas familias.

Según podemos extraer de las sagas nórdicas, una vez que un joven alcanzaba la madurez y se le consideraba preparado para gestionar su propia hacienda familiar, su padre le proponía escoger a una mujer para el matrimonio. A partir de ese momento, eran los padres de ambos jóvenes los que establecían una negociación, si el resultado era satisfactorio y llegaban a un acuerdo (dote, regalos, hacienda,...) se fijaba la fecha y el lugar de la boda.

Como vemos, el concepto de matrimonio por amor, no existía o al menos no era lo habitual, ya que muchas veces la mujer conocía a su futuro esposo el mismo día de la boda.

Divorcio

Esta paridad social entre hombres y mujeres tiene su mejor reflejo en el divorcio, ya que ambos miembros de la pareja podían solicitar el divorcio si consideraban que su matrimonio no era satisfactorio. Aunque normalmente, el uso del divorcio era exclusivo de las mujeres, ya que para los hombres el divorcio, al tener que devolver la dote, no les salía econonómicamente muy rentable.

Los motivos esgrimidos para solicitar el divorcio podían ser muy diversos: desde la falta de descencia, ya fuese por estirilidad o impotencia, por una mala gestión de la economía familiar, por malos tratos (considerado una ofensa muy grave) o incluso por insatisfacción sexual.

Una vez obtenido el divorcio, la mujer podía regresar al núcleo familiar o conservar su independencia y vivir de sus propias rentas, incluso podía llegar a contraer segundas nupcias.

Fotograma de la serie 'Vikings'


La homosexualidad en el mundo vikingo

Como en cualquier cultura del mundo, la homosexualidad también estuvo presente dentro del mundo vikingo. Aunque como la mayor parte de sociedades antigüas, tan preocupadas por la fertilidad y la prosperidad del grupo, del clan, el mayor problema de las conductas homosexuales era que no aportaban hijos al grupo, por lo que los hombres y mujeres que evitaban el matrimonio eran penalizados por la ley.

Con todo ello, sabemos que aunque la homosexualidad no estaba bien considerada, tampoco era considerada ni un tabú, ni un sacrilegio, ya que como hemos visto la moral sexual nórdica era mucho más laxa.

A esto hay que sumar que, como en la mayor parte de culturas guerreras y esclavistas, el concepto de homosexualidad moderno no existiese, siendo entendido mejor dentro del binomio: activo-pasivo. Es decir el sexo homosexual activo sería visto como un acto de dominación y de superioridad, mientras que lo vergonzoso sería el sexo pasivo, el ser sexualmente utilizado por otro hombre.

La propia lengua nórdica utilizaba el sustantivo 'ergi' o 'regi' cuyo significado más próximo sería impropio de hombres (afeminado) y se aplicaba en contextos de comportamiento sexual pasivo. Así en varios textos de naturaleza muy diversa (jurídicos, mitológicos,...) se hace referencia a este tipo de personas.

Chamanismo, lesbianismo y prostitución masculina

Algunos datos, como ya propusimos en este post, apuntan a que el chamanismo y cierta clase de sacerdotes estaban muy relacionados con la homosexualidad. Existiendo un cuerpo sacerdotal, vinculado al dios Freyr, que se vestía y peinaba como mujeres, teniendo un comportamiento afeminado (no propio de los hombres). Esta conexión entre magia y homosexualidad vendría confirmada por algunas leyendas del folklore germánico, donde vinculan las desviaciones sexuales con algún tipo de magia negra.

En cuanto a la homosexualidad femenina no hemos encontrado ninguna referencia, aunque suponemos que como en otras culturas tan dependientes de las fertilidad, una de las mayores afrentas era no aportar hijos a la sociedad, por lo que aunque a ciencia cierta el lesbianismo existió, el deber de cualquier mujer sería contraer matrimonio y aportar hijos a la sociedad.

El último testimonio que nos hablaría de la presencia de la homosexualidad en la cultura vikinga es el recogido en un breve cuento conservado en un manuscrito del siglo XIV,  donde aparece un término cuyo significado más próximo estaría vinculado con la prostitución masculina de carácter homosexual. Estos hombres, que sin lugar a dudas serían esclavos, tendrían una consideración social de lo más ínfima, y es que el propio texto dice que el pago de sus servicios era muy bajo. Con todo ello, su existencia vendría a confirmar que había una demanda de este tipo de servicios.



Bibliografía

Velasco, Manuel (2012) Breve Historia de los Vikingos (versión extendida), Ed. Nowtilus,

[En Internet]

Sobre la cultura vikinga en general contamos con dos magníficos portales:
- The Valkyries Vigil: http://thevalkyriesvigil.com/
- Ala de Cuervo: http://heathenpride-aladecuervo.blogspot.com.es

Sobre la homosexualidad:
- https://es.wikipedia.org/wiki/Ergi
- http://seidh.org/articles/sex-status-seidh/
- http://legacy.fordham.edu/halsall/pwh/gayvik.asp

viernes, 21 de noviembre de 2014

Sexualidad en Alta Edad Media: Paganismo Vs Cristianismo


Hoy nos adentramos en uno de los períodos menos conocidos de nuestra historia, rodeado tradicionalmente por un halo de decadencia y oscuridad, hablamos del período de transición entre la sociedad antigua a la medieval.

Este es un período fascinante, el choche de dos sutratos culturales, el romano y el germano, que su fusionarán para dar comienzo a una nueva etapa, la Alta Edad Media y donde la Iglesia tomará un importante protagonismo, intentando eliminar cualquier referencia pagana e imponiendo su programa ideológico y moral.

En el plano de la sexualidad se producirán importantes transformaciones culturales, éticas, morales, incluso estéticas que configurarán la visión del sexo del hombre occidental hasta prácticamente nuestros días.

Las costumbres germanas en materia sexual se entremezclaron con antiguas leyes romanas y con los conceptos programáticos de la iglesia católica, aún no definidos totalmente, dando lugar al nacimiento de una nueva moralidad sexual, donde los padres de la iglesia saldrán vencedores imponiendo una visión restrictiva y negativa de la sexualidad humana y redefiniendo algunos conceptos relacionados con este campo como el matrimonio, el divorcio, la poligamia, el concubinato, el amor y el sexo.


Evolución de los Reinos Germánicos.

EL CUERPO y LA DESNUDEZ 

Según revelan las leyes de los francos, el cuerpo femenino era tabú, ya que imponían ciertas multas económicas por tocar el cuerpo de una mujer libre, por ejemplo si se le tocaba una mano el infractor tenía que pagar 15 sueldos y esa cantidad iba subiendo hasta llegar a los 45 sueldos por tocarle el pecho a una mujer.

Esta concepción sagrada del cuerpo de la mujer se debía a ciertas tradiciones paganas, donde la mujer se desnudaba completamente en ceremonias relacionadas con la fecundidad de los campos o en ritos propiciatorios de lluvias.

El desnudo cristiano tenía un sentido completamente distinto. Hasta el siglo VIII, existió la tradición cristiana de bautizar completamente desnudos tanto a hombres como a mujeres en pequeñas piscinas octogonales adosadas a las iglesias o catedrales. Esta desnudez venía a representar la sencillez del hombre ante la voluntad divina.

Juan el Bautista bautizando a un discípulo,
de un rollo francés del siglo XII.

Son dos concepciones del cuerpo y de la desnudez completamente divergentes; mientras el desnudo cristiano representa a un ser creado, el desnudo pagano representa a un ser procreador. El fin del bautismo por inmersión durante época carolingia supuso el fin de la concepción pagana de la desnudez, otorgándole a partir de ahora una significación sexual y genital. Es decir, la adoración pagana al cuerpo supuso que el cristianismo reaccionase otorgándole una significación de temor y tabú hacia el cuerpo desnudo.

Este proceso se ve claramente en la evolución iconográfica de los crucifijos, hasta el siglo VI cristo aparecía completamente desnudo en los crucifijos (ya que los condenados a morir en la cruz lo hacían completamente desnudos). Pero desde Bizancio se difundió la iconografía de cristo vestido con una larga túnica.  En un mundo mitad cristiano mitad pagano era un peligro presentar un dios desnudo, ya que podía acabar adorándose a Cristo como si fuese un dios pagano de la fecundidad, similar a Príapo o a Freyr, divinidad vikinga itifálica.

FAMILIA

A los inicios de la alta Edad Media la familia mantendrá las características propias de la sociedad romana y germánica, un grupo familiar amplio que comprendía parientes, viudas, jóvenes huérfanos, esclavos, sobrinos etc. Todos bajo el dominio de un varón que era el jefe del linaje y que velaba por la seguridad, física y económica, de todos sus miebros, por este motivo, el matrimonio no era un acto individual sino era un asunto de política familiar.

Esta familia amplia vive bajo el mismo techo y se puede decir que comparte casi la misma cama, presentándose más fácilmente situaciones de lujuría o incesto, por ello, la Iglesia se preocupú mucho de prohibir este tipo de relaciones familiares y apostando por la emancipación de la familia conyugal, donde la unidad familiar estuviese compuesto sólo por padres e hijos.

La famila medieval.
Así que entre los siglos VI y IX se desarrolla una de las transformaciones sociales más importantes de nuestra historia occidental, se configura una nuevo tipo de estructura familiar que llegará hasta nuestros días, el 'grupo unitario corresidencial' formado por una pareja y su descendencia directa (hijos y nietos).

Según David Herlihy, tres fueron las características que darán forma a la familia occidental:
1. La unidad de la familia nuclear (padre-madre-hijos)
2. Imposición del linaje paterno sobre el materno
3. El factor emocional (amor) que une a todos sus miembros

DISCREPANCIAS CON LA IGLESIA

Bautismo de Clodoveo,
rey de los francos.
La discrepancia con la Iglesia era, sin duda, evidente, pues la doctrina eclesiástica consideraba al matrimonio como una unión de por vida entre el hombre y la mujer. Mientras que los pueblos de sustrato germánico consideraban que el hombre podía repudiar a su mujer siempre que quisiese. Además estos pueblos consideraban el sexo como el acto fundamental donde quedaba sellado el matrimonio, mientras que la Iglesia veía el sexo como algo impuro, por lo que los germanos no estaban muy por la labor de vivir una sexualidad tan restringida.

Aunque hay que recordar que la Iglesia por estas fechas aún no estaba definida doctrinalmente en torno a ciertos aspectos como el matrimonio o el sexo dentro del matrimonio. Hincmar (845-882), arzobispo de Reims, planteó una teoría sobre el matrimonio bastante novedosa para la época, que intentó acercar posturas con la tradición germánica, donde la consumación sexual se hace necesaria para la validez del matrimonio.

"Un verdadero acoplamiento en el matrimonio legítimo entre personas libres de igual condición, ocurre cuando una mujer libre, que ha recibido la dote debida, se une a un hombre libre con el consentimiento paterno en una boda pública seguida por una relación sexual."

Y es que como veremos a continuación, las posturas de la Iglesia entorno a la ética sexual para el matrimonio era de lo más variado: desde las posturas más abiertas y sorprendentemente modernas de
Juan Damasceno (675-749) que hablaba de los beneficios del sexo dentro del matrimonio:

"Que cada hombre disfrute de su mujer... No tendrá que ruborizarse, sino que podrá llevarla al lecho, día y noche. Que hagan el amor, manteniéndose el uno al otro como hombre y mujer y exclamando:  “¡No os neguéis el uno al otro sino de mutuo acuerdo!” .
¿Os abstenéis de tener relaciones sexuales? ¿No deseáis dormir con vuestro marido? Entonces aquel a quien negáis vuestra plenitud saldrá y hará el mal, y su perversión se deberá a vuestra abstinencia
".

Aunque como veremos la mayor parte de los eclesiáticos siguieron las doctrinas de San Agustín y San Isidoro respecto al sexo, es decir, siguieron la senda de transmitir una visión negativa de la sexualidad, incluso dentro del matrimonio. Claros ejemplos de esta concepción negativa la tenemos en los obispos francos: Gregorio Magno recomendaba no practicar el sexo ni siquiera dentro del matrimonio, ya que conectaba a los hombres con el pecado. Jonás de Orleans (780-843) condenaba el placer conyugal ya que el matrimonio sólo estaba dirigido a la procreación, también difundió la idea de que el sexo debilitaba al hombre en su actitud guerrera.


ESPONSALES Y MATRIMONIO

Dentro del mundo franco el concepto de familia constituía una amplia unidad social que servía de protección. El cabeza de familia era el jefe del linaje, que tenía que velar por la pureza de la sangre y de la autenticidad de la descendencia. Este mund, este poder protector pasaba a manos del marido de su hija mediante el matrimonio o los esponsales.
Esponsales
Aunque generalmente eran los padres quienes decidían el matrimonio, oficialmente se promulgaron ciertos decretos (Clotario II, 614) donde se especificaba que se prohibía casar a las mujeres en contra de su voluntad. Las leyes burgundias eran muy severeas contra las parejas que se casaban sin el consentimiento paterno, a la mujer se la consideraba adúltera y el hombre tenía que pagar el doble del precio nupcial.
Los esponsales (especie de contrato preparatorio al matrimonio) eran una medida de protección ante la posible violencia del marido y un certificado de garantía de la pureza de la desposada. La ceremonia era de carácter público y la decisión irrevocable, bajo pena de multas económicas por inclumpir dicho contrato. En territorios de influencia romana la unión se certificaba por escrito, en territorios de influencia germánica valía la presencia de tres testigos.

La ceremonia de las esponsales era más importante que la del matrimonio, ya que  durante los esponsales se celebraba un gran banquete con bebidas y comida para todos los asistentes, el alcohol derivaba en bromas y cantos obscenos para animar a los futuros esposos.  Durante la ceremonia los padres de la esposa recibían una suma determinada de dinero y la prometida recibía una dote compuesta en animales domésticos, vestidos, joyas, monedas, ajuar. Entre los galos existía la costumbre de dar un par de pantuflas, como símbolo de paz doméstica. La ceremonia concluía cuando los novios intercambiaban un beso en la boca como símbolo de la unión de ambos esponsales.

Tanto en la cultura franca como en la germana el matrimonio no esta plenamente realizado hasta que se producía su consumación. Una vez realizada la consumación y en agradecimiento a la pureza de sangre de la novia, es decir, a su virginidad, el novio le entregaba un nuevo obsequio, el morgengabe ("regalo de la mañana"), es decir, la entrega de parte de los bienes (un tercio) que el marido ponía a disposición de su mujer en caso de fallecimiento, se puede entender como una especie de pensión de viudedad.


RAPTO Y VIOLACIÓN

La violación de una mujer se consideraba un acto muy grave, ya que una mujer corrompida ya no valía nada, se le negaba incluso el derecho a la propiedad de sus bienes, siendo casi su única salida la prostitución.

Entre los galo-romanos, la violación de una mujer libre se castigaba con la muerte; el de una esclava con el pago de su valor. Los francos también castigaban con la muerte al violador no libre que abusara de una mujer, aunque si se probaba que ella había consentido, la mujer perdía su libertad. Los visigodos contemplaron la posibilidad, por la cual si la mujer aceptaba casarse con su violador, y éste obtenía el consentimiento de los padres, se libraba de la muerte.

El rapto de las sabinas (1874) de Francisco Padilla.
El rapto era un hecho frecuente para asegurar un matrimonio, ya que se consideraba que esa mujer había sido violada, por lo que una vez realizado era fácil arrancar el consentimiento de los padres, así que el matrimonio se convertía en un hecho consumado, ya que era casi la única forma de salvaguardar el honor familiar.
Si la doncella regresaba a casa paterna virgen, el captor debía pagar una suma de dinero, en caso de no tenerla la suma exigida por la ley, los padres podían castrarlo. Lo que muestra que el rapto y la violación eran habituales a la hora de conseguir a una mujer.


INCESTO

El incesto estaba especialmente perseguido, a pesar de no tratarse de relaciones entre hermanos. Los matrimonios con parientes se consideran incestuosos, entendiendo por parentela "una pariente o la hermana de la propia esposa" o "la hija de una hermana o de un hermano, la mujer de un hermano o de un tío". Los incestuosos eran separados y quedaban al margen de la ley, a la vez que recibían la excomunión y su matrimonio era tachado de infamia.

ADULTERIO

Marido ofendido agrede a los amantes.
El adulterio por parte de una mujer era uno de los peores crímenes que se podían cometer, ya que no sólo era una ofensa y un deshonor, sino que generaba dudas sobre la legitimidad de la descendencia. La ley se mostraba implacable contra este delito, el repudio inmediato de la mujer casada y su muerte por estrangulamiento, quemada viva o sometida a la ordalía del agua (tirarla al agua con una piedra atada al cuello). Gregorio de Tours nos habla a las clara de esta situación “en cuanto a la mujer, llamada a juicio unos días después, acababa sus días estrangulada”.

Además la ley de los galo-romanos permitía si pillabas a los adúlteros in fraganti matarlos al mismo instante. Entre los visigodos este derecho de "venganza" se extendía al padre de la mujer y también a sus hermanos. Este crimen se consideraba tan horroroso para la comunidad que la ley lombarda castigaba a cualquier cónyuge que tolerase el adulterio sin denunciarlo.

DIVORCIO

Aunque la Iglesia siempre se opuso al divorcio, las leyes de diferentes pueblos, como la de los burgundios o las de los galo-romanos, lo autorizaban, aunque siempre en condiciones desfavorables hacia la mujer.

De nuevo vamos a ver una clara diferenciación entre el sustrato romano, más igualitario, y el germánico, con una legislación más favorable hacia el hombre. Un marido podía repudiar a su mujer en caso de :”uno de los tres crímenes siguientes: adulterio, maleficio (provocar el aborto con alguna bebida)  y violación de sepultura”. Pero una mujer no podía pedir el divorcio, porque eso signigicaba forzosamente que había sido adúltera. Los galo-romanos si que permitían a las mujeres a repudiar a sus maridos en el único caso que hubiesen asesinado o violado una sepultura.
En época merovingia la separación de los cónyuges por consentimiento mutuo tuvo que ser algo corriente, y la Iglesia tuvo que tolerar, el divorcio iniciado por la mujer en casos como malos tratos, deseos de entrar en la religión, impotencia del marido, lepra, adulterio.

Boda medieval
Por otro lado, hay que hablar que los casos de divorcios dependían de la condición social, ya que dentro de la alta nobleza franca, los intereses políticos, familiares, ... se imponían sobre el matrimonio, por lo que eran habituales los casos donde las mujeres eran repudiadas para formalizar pactos o alianzas con otras familias.

Así tenemos el testimonio del arzobispo de Reims, Hicnmar (840-882) que nos habla del método brutal de divorcio que utilizaban algunos de estos grandes nobles, conocido como “divorcio a la carolingia”, en el cual se enviaba a la mujer a la cocina donde algún esclavo la degollaba limpiamente. Después con el simple pago de compensación a la familia ofendida, podía realizar un segundo matrimonio legal, ya que a ojos de dios el hombre estaba viudo.

CONCUBINATO

Una de las teorías doctrinales que más costó introducir a la Iglesia en estas sociedades fue el concepto de la indisolubilidad del matrimonio, ya que estas sociedades tenían costumbres muy arraigadas difícilmente compatibles con esta idea; entre los germanos, la poligamia y entre los galo-romanos el concubinato con las esclavas.

Un claro reflejo de esta mentalidad la tenemos en las leyes que condenaban con multas la violación, el rapto o la unión con una esclava, aunque fuese bajo su consentimiento, si la mujer pertenecía a otro amo. Pero ninguna ley legislaba contra el señor que se unía a su propia concubina. En resumen, oficialmente, había monogamía; en la práctica, existía la poligamia.

Las condiciones jurídicas de estas concubinas y esclavas era nulas, por lo que si su señor las repudiaba se marchaban sin dote ninguna y sus hijos bastardos sin quedaban sin derecho a herencia. Esto podía desencadenar terribles luchas dentro de estos gineceos por obtener el favor del marido.   

La institución del concubinato estaba tan extendida que todos los reyes merovingios tuvieron varias esposas y concubinas, Carlomagno tuvo hasta cuatro esposas y unas cuantas concubinas; sin olvidar que esta dinastía, la carolingia fue fundada por Carlos Martel, un bastardo.

En resumen, la constante lucha de los padres de la iglesia contra la poligamia y el divorcio nos habla de lo extendidas que estaban estas prácticas, y no fue hasta el siglo X cuando lograron asentar entre estos pueblos la monogamia y la indisolubilidad del matrimonio; primero entre la gente llana y luego entre la nobleza; alcanzando primero a los pueblos galo-romanos y con más esfuerzo a los francos. Se puede afirmar que en los siglos IX y X el mundo galo ya había abandonado estas prácticas (poligamia y divorcio), aunque el concubinato con las sirvientas, sobretodo en el ámbito rural, siguió perdurando varios siglos.


EL CONCEPTO DE AMOR

Es sorprendente descubrir que en casi ningún texto medieval se utiliza la palabra 'amor' en sentido positivo, el amor es un sentimiento irracional, que arratra a los hombres y mujeres hacia la pasión, la destrucción y el pecado. Se lucha contra el concepto de amor de deseo violento.

Para referirse al amor dentro del matrimonio se utiliza la expresión 'charitas coniugalis' más cercana a la acepción de ternura, amistad o gracia conyugal, otra expresión utilizada es 'dilectio', que vendría a significar algo así como amor de preferencia y de respeto. Jonás de Orleams, en el siglo IX, utiliza la palabra caritas para referirse al amor conyugal,  y dentro del matrimonio sólo podía darse una 'honesta copulatio', es decir, el sexo dentro del matrimonio sólo estaba permitido con fines reproductivo.


Como podemos ver, durante la alta Edad Media,  la palabra amor sólo se utiliza en el ámbito extraconyugal , ya que el concepto de 'amor' se entiende como un sentimiento abrumador, irresistible, de carácter destructivo, como algo pecaminoso. Los germanos utilizaban otro término, que también ha llegado hasta nuestro días, para referirse a este tipo de sentimiento irracional, la 'líbido', asociado siempre a la mujer.




BIBLIOGRAFIA

Rojas Donat, L.; Para una historia del matrimonio occidental. La sociedad romano-germánica. Siglos VI-XI, Theoria, vol. 14, núm. 1, 2005, pp. 47-57

Rouche, M.; Alta Edad Media Occidental, Historia de la vida privada / coord. por Peter Brown, Evelyne Patlagean, Michel Rouche, Yvon Thébert, Paul Veyne, Vol. 1, 2003 (Del Imperio romano al año mil) , págs. 403-534.

[En Internet]

Isidoro de Sevilla y su tiempo en http://mgiribetshistoria.blogspot.com.es/2013/06/isidoro-de-sevilla-y-su-tiempo-las.html

Los mosuo y la honesta copulatio en http://iconosmedievales.blogspot.com.es/2011/10/los-mosuo-y-la-honesta-copulatio.html