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domingo, 25 de septiembre de 2016

El sumo, el origen del Kamasutra japonés

Manuales eróticos en la Historia:
- Elefantis, los kamasutras de la antigüedad clásica
- Speculum al Joder, un manual erótico medieval molt català
- I Modi, el kamasutra del Renacimiento 
- La escuela de Venus, un manual erótico de la Inglaterra del XVII
- El sumo, el origen del Kamasutra japonés

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KAMASUTRA JAPONÉS


El kamasutra japonés o 'Shijuhatte' viene definido por la palabra  " 四十八手" que se podría traducir como '48 brazos-manos' o las '48 técnicas'. Esta palabra surgida del mundo del sumo hacía referencia a las diferentes técnicas existentes para lograr la victoria en este tipo de combates. Aunque el número de técnicas existentes sean muy superiores a este número, parece ser que la elección del 48 no es casual, sino que corresponde a un número asociado a la buena suerte.

Con la llegada de la Era Edo esta palabra adquirió una nueva dimensión, otorgándole un significado sexual. De esta forma, basándose en los libro eróticos orientales e inspirándose en las técnicas del sumo, crearon estas 48 posturas para "lograr una victoria" en el ámbito sexual.

Shijuhatte. Las 48 técnicas del sumo.
Origen

Por lo tanto, el origen de este Kama Sutra japonés parece remontarse a su análogo de la India, el cuál fue escrito alrededor del 300 d.C. Posteriormente con la difusión del budismo, el Kama Sutra se fue introduciendo en otras partes del este de Asia, pasando primero por China y llegando finalmente hasta Japón.

De esta manera, el Kama Sutra que llega a Japón no es el texto original hindú, sino una reinterpretación que los chinos hicieron del Kama Sutra, por lo que algunas posiciones, las más acrobáticas, fueron eliminadas o sustituidas, por otros posturas más cómodas y de fácil realización.

Así la principal característica que diferencia el sexo japonés frente a otras técnicas orientales está en como sus mujeres gimen, sollozan, gimotean y chillan, un gemido especial, reservado para hacer el amor, denominado 'yogarinaki', que se puede traducir como 'chillido del placer' o 'alegría del sollozo', unos gritos que añaden un carga de erotismo a los encuentros sexuales con las mujeres japonesas.

Imagen extraída de http://www.kirainet.com/

Las distintas posiciones

Como venimos diciendo las posturas del Kamasutra japonés son más sencillas de practicar que las del Kamasutra tradicional, ya que se basan en técnicas de entrenamiento del sumo, por lo que no es necesario ser excesivamente flexible o fuerte. Algunas de estas posturas son:

Karatekewari (Rompiendo el bambú): Es una postura similar al misionero. En esta, ella debe acostarse con las piernas extendidas y cerradas para permitir que tú te coloques sobre ella y hagas la penetración. Esta postura favorece la estimulación del clítoris y ayuda a estrechar la vagina.

Kakaedori (Sosteniendo el pájaro): Tú debes colocarte de rodillas con las piernas entreabiertas. Ella se sienta sobre ti, dándote la espalda y con los brazos abiertos para permitir que la sostengas por las axilas. Esta postura ayuda a la estimulación directa del punto G y retrasa la eyaculación.

Hiyodorisakaotoshi (Cayendo del precipicio): Ella debe acostarse boca abajo, cerca del borde de la cama. Luego tú, estando de pie en el suelo, debes levantar sus piernas, colocarlas sobre tus hombros y realizar la penetración.



Bibliografía

 http://artofkamasutra.blogspot.com.es/


 http://www.kirainet.com/las-48-tecnicas-o-posiciones-ganadoras/

sábado, 13 de agosto de 2016

Juguetes sexuales y Manuales de amor en el Japón histórico


a) La sexualidad en el Japón histórico:
     - Juguetes eróticos y manuales de amor.

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'Harigatas'
Los símbolos fálicos han sido una constante en todas las religiones y cultos a lo largo y ancho del mundo, aunque según fueron avanzando las grandes religiones monoteístas estas símbolos fueron desapareciendo en casi todas las grandes culturas, asociando este tipo de representaciones como algo pecaminoso, maligno o vergonzoso.

Pero Japón, a pesar del puritanismo extendido por el confucionismo, en aquellas regiones donde la religión sintoísta sigue teniendo gran arraigo continúan estando vigentes ritos relacionados con la naturaleza y la fertilidad, perviviendo fiestas y ritos de culto al sexo, tanto masculino como femenino.

Así, hoy en día, existen santuarios sintoístas que celebran ritos de fertilidad y donde las mujeres portan figuras en forma de pene como ofrendas. Además en algunos festivales rurales se da una curiosa tradición, ya que los feligreses portan "en procesión" un objeto fálico por las calles hasta unirse con la vulva sagrada procedentes de otro santuario.

Todo este contexto nos sirve para entender la naturalidad con la que los japoneses se enfrentaron a la sexualidad, no viéndola como algo pecaminoso y vergonzante, sino como un don más de la naturaleza y por tanto lícito de disfrutar de él.

 Treasure book for Women on the Way of Love, Day and Night (Bido nichiya johoki)c. 1764
Mujer masturbándose en diferentes posturas.

Además varios estudios sobre las celebraciones populares en el período Edo, basados en el análisis de las imágenes shunga, recogen costumbres, ritos y celebraciones donde se atestigua la presencia de elementos fálicos (harigatas), casi siempre relacionados con ritos de fertilidad y fecundidad. Así sabemos la existencia de ritos donde se arrojaba un falo flotante al mar para que fuese arrastrado por la corriente, o la ancestral tradición de realizar una plegaria ante un elemento fálico cuando una mujer iba a contraer matrimonio.

Harigata tallado
en madera.
S.XVIII
Incluso algunas imágenes shunga recogen la tradición de colocar un 'harigata' en el 'tokonama', un habitáculo de la alcoba destinado a albergar objetos de arte o de carácter religioso. Por lo que aparte del uso de los harikata como juguete sexual, o precisamente por su presencia en rituales de la vida doméstica también fue utilizado como elemento humorístico entre los pintores shunga.

Con todo esto, no nos puede extrañar la existencia de diversos juguetes sexuales que permitiesen disfrutar del sexo, aunque su uso seguramente sea mucho anterior al documentado, es a partir del Período Edo donde estos objetos empiezan a ser muy populares, apareciendo en numerosas imágenes shunga.

Y es que en muchas de estas ilustraciones se aprecia la preocupación de dar placer al hacer el amor, con consejos y recomendaciones de todo tipo, por lo que será en el período Edo (1600-1868) cuando proliferen en los barrios del placer ('Mundos Flotantes') los vendedores de libros eróticos, de medicamentos afrodisíacos, así como de juguetes sexuales ('Warai Do-Gu', algo que podríamos traducir como "dispositivos de la risa").



Los juguetes sexuales en el Japón de época Edo.

Entre todos ellos, el más representado es sin duda alguna el harigata, un dildo (o consolador) hecho, principalmente, de cuero, aunque también podían estar realizados en otros muchos materiales como hueso, fibras vegetales, incluso aprovechando el caparazón de una tortuga. Su uso tuvo que estar muy extendido en el período Edo, tanto en los prostíbulos como en los harenes, ya que aparece reflejado en numerosas pinturas shungas. Estos harigata solían ser de gran tamaño y estaban realizados con un exquisito nivel de realismo.

Los harigatas comúnmente se sujetaban con la mano , aunque está documentada la existencia de otros modelos que se fijaban al talón o aquellos destinados a relaciones lésbicas que se ataban a la cintura

Mujer usando  'harigata' con el talón.
Su uso también ha estado relacionado con los harenes que mantenían los grandes shogun, ya que en Japón la poligamia estaba muy extendida; los hombres podían tener hasta 4 o 5 esposas y varias concubinas; por lo que es probable que las mujeres excluidas de las atenciones del shogun se entretuviesen con otros juegos.  También es probable que las meretrices en los prostíbulos jugasen con este tipo de objetos para despertar la libido de sus clientes.


Imagen shunga de mujer con 'harigata'

Hombre estimulando a su compañera mediante un dildo.

Se conoce la existencia de otro modelo de juguete sexual masculino realizado de manera mucho más artesanal, denominado 'higo zuiki', consistente en largas hebras de hilo extraídas del tallo de una planta llamada "oreja de elefante", muy apreciada por sus propiedades afrodisíacas. Cuando se remojaba en agua caliente, su textura cambiaba volviéndose suaves y resbaladizas, y los samuráis las usaban enrollando estas fibras alrededor de su miembro, lo que provocaba una prolongación en la erección al retener la sangre y un mayor estímulo a las mujeres.


Imagen Shunga con hombre utilizando un 'higo zuiki'


Explicación del funcionamiento de un 'higo zuiki'

Juguetes sexuales para el placer de la mujer en el dormitorio

Incluso existen ilustraciones que aconsejan que tipo de juguete sexual es necesario utilizar en cada época del año. Así el Brisith Museum alberga un conjunto de cuatro grabados en madera, realizados en torno a 1820,  titulados "Juguetes sexuales para el placer de la mujer en el dormitorio", donde se representan los juguetes sexuales, tanto para hombres como para mujeres, que pueden ser usados en las distintas estaciones del año para aumentar el placer de las relaciones sexuales.

Estas ilustraciones vienen acompañadas de textos cómicos, que describen los juguetes, y textos de asesoramiento, de carácter pseudo-médico, sobre cómo y cuándo debían de usarse.

El autor de estas ilustraciones fue Eisen un prolífico artista de libros eróticos y libros de almohada ('Makura Bunko'), libros especializados en sexología, donde se ofrecen todo tipo de consejos y explicaciones sobre la sexualidad y el erotismo.

Esta clasificaión en estaciones del año es un claro guiño cómico, ya que las antologías poéticas clásicas también era divididas por estaciones. Además en los textos que acompañan a las ilustraciones se nos aconseja sobre el número de relaciones que debemos tener en cada estación para mantenerse en buena salud. Aunque tradicionalmente existía un dicho de "tres en primavera, seis en verano, uno en otoño, ninguno en invierno", es decir, sexo cada tres días en primavera, cada seis en verano, todos los días de otoño y abstinencia total en invierno; en estos textos parecen que hacen un juego de palabras para terminar aconsejado esas mismas cifras pero !al día!, como claro elemento humorístico, incluso en el invierno, aconsejan un "no del todo".

Y como podemos ver a continuación la versatilidad de juguetes eróticos es sorprendente, es más, se podría decir que casi todos los juguetes eróticos que podemos comprar hoy en día en nuestros sex-shops existían ya en época Edo: dildos, extensores de pene, anillos para el pene, bolas chinas, ... todo esto hace más de !200 años!

Juguetes sexuales para el placer de la mujer en la cama, de Keisai Eisen, 1822.
British Museum.


Primavera: Vemos un par de artículos para los hombres se trata de unos rudimentarios extensores de pene, es decir una especia de casco (kabuto-gata) que se colocaría sobre el glande y una armadura (yoroi-gata) que se colocaría alrededor del pene. Ambos objetos están pensados tanto para aumentar el tamaño del pene como para que el miembro pierda sensibilidad y riego sanguíneo, por lo que le permite al hombre prolongar su erección.

Verano: Muestra un anillo para el pene realizado con unas algas marinas (namako) que se colocarían en torno al glande para aumentar su tamaño y prolongar la erección. También podemos ver las famosas 'bolas chinas'(rin no tama), bolas que se introducen en la vagina y que sirven para el fortalecimiento del suelo pélvico, por lo que la mujer al controlar mejor sus músculos vaginales alcanzará mejores orgasmos y además de otorgar mayor placer al varón al poderle realizar el mítico "abrazo de cleopatra". Y el último juguete para el verano es un pequeño dildo (harigata)

Otoño: Podemos ver un condón de cuero (kawa-gata) que podría hacer la función también de extensor de pene, ya que al reducir la sensibilidad aumentaría el tiempo de relación sexual. También podemos ver un dispositivo denominado "anillo de los celos" (rinki no wa), una dispositivo de castidad para los hombres. Su mecanismo es simple pero efectivo, se coloca alrededor del pene flácido y enmarañado con el vello púbico, por lo que si el hombre sufre una erección delante de otra mujer el artilugio se expande tirando del vello púbico, sufriendo el hombre un dolor insoportable.

Invierno: En estas fechas, como es época de abstinencia sexual (para el hombre), se recomienda a la mujer el uso de un gran consolador.

Imagen shunga con hombre utilizando un extensor de pene.


Un sex-shop en pleno siglo XVII

Muchos de los juguetes aquí mostrados tienen un claro componente artesanal, es decir, eran productos que uno mismo podía realizarlos utilizando para ellos diferentes elementos de la naturaleza como algas u hojas de planta. Pero también hemos visto otras piezas de gran lujo y detallismo, que sólo podían ser construidas por las manos de hábiles artesanos como los dildos o las armaduras para el pene.

Así que si te preguntas ¿cómo podían conseguir uno de estos juguetes? La respuesta es sencilla... en un !sex-shop! Bueno en realidad se trataría de una especie de farmacia o botica. Y es que sabemos que existió un local, denominado Yotsumeya, especializado en la ventas de estos objetos, abierto nada más y nada menos que en el año 1626. Estaba situado cerca del barrio del placer de Yoshiwara en la antigua ciudad de Edo (actual Tokio) y se mantuvo abierto hasta que con la llegada del período Meiji (finales del XIX) una ola de censura y puritanismo invadió Japón al calor de las ideas de modernización y occidentalización que se impulsaron desde esta nueva dinastía.

Y aunque la existencia de este local se mueve entre la neblina de la verdad histórica y la leyenda, parece que su existencia fue cierta ya que se cita en varias actuaciones de "rakugo" (monólogos humorísticos del siglo XVII)

La unión del pene - Utagawa Kuniyoshi - c.1835.
Una mujer enrolla sobre el pene de su marido el juguete sexual "higozuiki".


Lubricantes

No podemos hablar de juguetes eróticos sin mencionar quizá el más fundamental de todos... !un buen lubricante! ya que al hacer las relaciones más cómodas y placenteras se le puede catalogar de "juguete erótico". Y sin duda alguna fue el primer estimulante erótico que tuvo que utilizar el ser humano, ya que se conocen ejemplos de su utilización en casi todas las culturas del mundo.

Lógicamente cada cultura extraería sus propios aceites y lubricantes de la naturaleza existente a su alrededor, así los japoneses parecen que utilizaban como lubricante dos productos básicos: la batata y las algas.

Puré de batata:  Uno de los lubricantes más utilizados en el Japón del período Edo fue una sustancia llamada "tororo-Jiru", que en realidad se trataba de un sustancia resbaladiza extraída del ñame rallado , es decir, una especia de puré de batata, que proporcionaba una lubricación perfecta durante las relaciones sexuales. Además sabemos que también era utilizado para lubricar los condones realizados en cuero o tripas de animal o los famosos dildos.

Aunque si van al Japón y se encuentra un "tororo-Jiru" en la carta de un restaurante no se preocupen es en realidad una sopa muy popular en las islas niponas.

Algas: En su artículo "Usos medicinales de algas marinas" Ryan Drum revela que, de camino de regreso, observó como en los pueblos de China, Corea y Japón hervían algas rojas para producir un líquido espeso y pegajoso llamado carragenano o carragenina. Ese líquido, que ya era utilizado como eficaz remedio para hidratar tejidos, escribe también era utilizado como un lubricante sexual.

Por lo que no nos puede sorprender descubrir que a día de hoy se sigue utilizando en productos de industrias alimentarias, de salud y belleza, incluso el carragenano se utiliza como espesante en algunos lubricantes sexuales disponibles en el mercado y los condones lubricados, ya que se ha investigado que puede prevenir ciertas infecciones genitales.


Manuales de amor

Todas estas ilustraciones solían estar recogidas en una especia de manuales de amor, conocidos en Japón como  'Imágenes de almohada' (makura-e), 'Imágenes de la risa' (warai-e) o el más conocido término de 'Imágenes de primavera' (Shunga).

Réplica de un libro de almohada.
Los distintos nombres con los que se conocen este tipo de publicaciones depende en parte del uso al que estaban destinado, así los libros de almohada tenían una fuerte carga de educación sexual, ya que solían formar parte del ajuar de boda de la novia. Reciben este curioso nombre ya que se solían guardar bajo la almohada para así tenerlo siempre a mano ante los juegos amatorios.

También estaban aquellos de carácter más humorístico que se consumían como fuente de escapismo y estimulación, y hasta simples estampas eróticas, de gran consumo popular, como las antiguas postales eróticas de la España de principios de siglo XX. Aunque al final, unos y otros, fueron utilizados tanto por hombres como por mujeres en muy diferentes ámbitos de la vida.

News from the Bedroom: The Pillow Library vol. 2 de Keisai Eisen, 1823, Honolulu Museum of Art.    


Estos manuales fueron muy apreciados, no sólo por su contenido erótico, sino también por su alto componente artístico, ya que los principales artistas del país colaboraron en este tipo de publicaciones, realizando algunos de sus mejores trabajos precisamente en este campo. Y es que su éxito era tal que los editores siempre ponían a su disposición las técnicas de producción más lujosas.

Por lo que la producción de este tipo de ilustraciones tuvo un claro sentido comercial, ya que durante el período Edo se vivió un increíble auge de la demanda de materiales impresos entre las clases populares que disfrutaban de la lectura de estas obras de manera similar al consumo existente hoy en día de revistas porno, libros de historias eróticas o postales de suvenir. Así sabemos que en los barrios del placer ('Mundos Flotantes') se vendían retratos de las cortesanas más famosas o detallados libros donde se explicaban el funcionamiento de un prostíbulo.

Recopilación de juguetes eróticos de época Edo.


Imágenes y ¡textos! eróticos

Aunque para comprender del todo la naturaleza de estas imágenes vale la pena detenernos un momento en una de ellas, y ver lo explícitos que podían llegar a ser sus textos también:

Fumi No Kiyogaki,  Neat Version of a Love Letter (or Pure Drawings of Female Beauty)
Imagen Shunga con dos mujeres utilizando un 'harigata' y un frasco con lubricante.
 En la imagen vemos a dos mujeres en plena relación sexual, una de ellas lleva un enorme falo atado a su cintura mientras sujeta un pequeño frasco de lubricante. La otra mujer agarra el dildo con su mano para guiarlo durante la penetración. El texto que acompaña a la ilustración viene a decir algo así:
 La mujer que asume el rol "masculino" le dice a su compañera:
- "En vista de que vamos hacerlo de esta manera voy a poner una gran cantidad de crema en él, para que te puedas correr. Sin la crema es demasiado grande y no quiere entrar".
- Ella responde: "Date prisa y ponla. Me quiero correr. Quiero correrme cinco o seis veces sin parar".

Set para la satisfacción sexual de la mujer

Para finalizar este post traemos este kit que, aunque sea de principios del siglo XX, es un ejemplo real del tipo de juguete sexual que hemos visto representados en las ilustraciones shunga. Está catalogado en el British Museum con el bonito nombre de 'Conjunto de implementos de aseo de mujer para su satisfacción sexual' y consiste en un kit de seis consoladores, dos anillos y una bola de metal.

Conjunto de implementos de 'aseo' de mujer para su satisfacción sexual, consistente en: seis consoladores (harikata, kujiri, Kabuto, yoroigata, himenakigata), dos anillos (rin-no-wa, namako-no-wa) y una bola de metal (rin -no-tama). Materiales: cuerno, metal. En caja de madera (tapa desaparecida). Principios siglo XX.
British Museum.
Los dildos están realizados en diferentes materiales: uno en cuerno de búfalo (conocido como ushizo-), otro de caparazón de tortuga (Kamezo) y contamos con otro de madera (mokuzo). El consolador hueco, en el centro de la foto, podría ser rellenado mediante un algodón empapado en agua caliente haciendo la sensación del vibrador más cálida y suave.

Otro tipo de juguete son las fundas para el pene formados por armadura y casco, denominados en este caso 'Do-kyo-s' en honor a un monje del mismo nombre de quien se dice fue amante de la emperatriz Ko-ken (s. VIII) y probablemente el inventor de tal artilugio. En este set hay de dos tipos: en uno  En este juego hay dos tipos: en uno, la armadura y el casco están separados (izquierda); en la otra, forman una sola pieza (derecha).

También hay dos ejemplos de anillos para el pene, conocidos también con el poético nombre de "anillos secretos para hacer llorar a las mujeres '(himenaki-wa).



Conclusión

Toda esta cultura oriental orientada al sexo y el placer, aunque pueda resultar sorprendente para nuestra mentalidad occidental, debe ser comprendida dentro de los parámetros culturales, filosóficos y religiosos que Japón vivíó hasta prácticamente la entrada del siglo XX.

Aunque el confucionismo sembró un semilla de puritanismo en torno a la sexualidad, el sexo seguía siendo considerando una parte natural del ser humano, donde la fuerza milenaria de las tradiciones sintoístas mantenía intactos los ancestrales vínculos entre sexualidad y fertilidad. El sexo, como aspecto positivo de la vida, podía ser explorado, por lo que la búsqueda del placer, tanto masculino como femenino, era considerado un paso más del conocimiento de la naturaleza humana.

  “A collection of sex toys", Keisai Eisen, 1839.
Si a esta concepción abierta de la sexualidad le añadimos un período, el período Edo, donde la diversión, el placer y el hedonismo fue la única válvula de escape de una sociedad asfixiada por el rígido sistema de castas sociales, obtenemos como resultado una explosión cultural en torno a la sexualidad y el placer como pocas veces hemos visto antes en la historia de la humanidad: barrios del placer, proliferación de imágenes eróticos, literatura de carácter erótico... y todo ello con un naturalismo, y belleza que siempre ha fascinado al mundo occidental.

Aunque paradójicamente, cuando Japón rompió su aislamiento, entrando ya en el siglo XX,  una nueva corriente de puritanismo asoló la isla, el occidente europeo no sólo trajo consigo la modernización de Japón, sino también su visión restrictiva de la sexualidad humano, sus ideas de vergüenza, decoro y pecado se instalaron en Japón finiquitando con ello ese mundo abierto y naturista de la sexualidad humana.




Bibliografía:

 https://www.academia.edu/19935873/The_Women_in_Edo_Shunga_Passive_Object_or_Active_Subject

 Shunga: Sex and Pleasure in Japanese

En la intimidad del harén en http://elpais.com/diario/2008/05/18/eps/1211092011_850215.html

Juguetes sexuales en el Japón en http://jugueteseros.blogspot.com.es/2009/07/juguetes-sexuales-en-el-japon-medieval.html

https://chatarreranordica.wordpress.com/tag/juguetes-eroticos/page/2/                 




sábado, 6 de agosto de 2016

Los Mundos Flotantes: Placer y hedonismo en el período Edo


a) La sexualidad en el Japón histórico:
     - Los mundos flotates: Placer y hedonismo en el período Edo.

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"Sólo vivimos para el instante en que admiramos el esplendor del claro de luna, la nieve, la flor del cerezo y las hojas multicolores del arce. Gozamos del día excitados por el vino, sin que nos desilusione la pobreza mirándonos fijamente a los ojos. Nos dejamos llevar, como una calabaza arrastrada por la corriente del río, sin perder el ánimo ni por un instante. Esto es lo que se llama el mundo que fluye, el mundo pasajero”. 
- Narraciones sobre el mundo de las diversiones, Asai Ryoi, 1661.

Uno de los aspectos más llamativos y conocidos de la cultura japonesa son las increíbles y bellísimas imágenes shunga, delicadas ilustraciones que van desde la sensualidad y el erotismo más refinado a la pornografía más jocosa, y que nos dan una visión algo distorsionada de la cultura sexual japonesa.

"Cortesana en su gabinete", de U. Toyokuni.
Una mujer se arregla después
de un encuentro sexual.
Y es que Japón es un país de fuertes contrastes, donde modernidad y tradición se dan de la mano, y donde el respeto y el puritanismo conviven con ese lado más excéntrico y lujurioso del sexo. Por lo que estas famosísimas imágenes shunga, de gran consumo popular, ya en el siglo XVII, puede transmitir un concepto algo erróneo sobre la sexualidad en el Japón histórico, y es que, aunque sí existía una cierta promiscuidad y  relajación de costumbres en cuestiones relativas al sexo por influencias del budismo y el sintoísmo, el confucionismo fue un filosofía que impregnó Japón de una moral bastante conservadora.

Por lo que, como explicaremos en este post, esa aparente relajación moral que permitió la proliferación de estas imágenes shunga, así como de todo tipo de juguetes eróticos, es sólo un reflejo, un espejismo de un mundo de ensueño, los llamados "mundos flotantes". Un universo de placeres, ocio y diversión surgido en el propio seno de la férrea moral confuciana.

Y es que Japón contemplaba como las nuevas y pujantes clases urbanas estaban siendo ahogadas por el estricto control social de su aristocracia militar, por lo que se refugiaron en el vida hedonista que estos barrios del placer les ofrecían, convirtiéndose en la única válvula de escape ante sus anhelos de mayor libertad.

Por lo que esta incipiente burguesía urbana denominó con este poético nombre a esos lugares de placer 'Ukiyo' ('Uki', flotante; 'yo', mundo), pudiendo asociarse su significado a nuestro occidental 'carpe diem', es decir, a lo efímero, a lo transitorio, pero también al disfrute del momento y de los placeres de la vida.

Nada mejor que recoger las palabras de Ukiyo Monogatari, quién sin duda, fue capaz de realizar la mejor síntesis del significado de este 'Ukiyo':

"Debemos suprimir todos los pensamientos tristes sobre nuestra existencia terrena y disfrutar sólo de los placeres y deleites que nos ofrece la vida. Y así, seguir el camino de nuestras vidas como una calabaza sigue el curso del río, siempre flotando, aunque a veces parezca que se vaya a hundir. Este es el mundo flotante".
- Ukiyo Monogatari  (1665).

¿Quieres descubrir que se esconde tras los muros de estos 'Mundos flotantes'? Pues adelante, traspasa el umbral de esta puerta y adéntrate en uno de estos populosos barrios del placer, donde cualquier deseo puede ser realizado, siempre que tengas el dinero suficiente para pagarlo...

Cerezos en flor a la luz de la luna en el barrio norte, Utagawa Kunisada.
Puerta de entrada al 'Mundo Flotante' de Edo.

Un poco de historia... el período Edo.

El período Edo es una época de la historia del Japón, que se inicia con el shogunato Tokugawa en el año de 1603 (por lo que también es conocido como época Tokugawa) y finaliza con la restauración del emperador Meiji en el año 1868. Edo también es el nombre con el que se conocía a la antigua ciudad de Tokio, que recuperó ese nombre con el cambio de dinastía, y el establecimiento de la nueva corte imperial Meiji en la ciudad.

Durante estos dos siglos y medio Japón estará bajo un gobierno militar, cuyos principales rasgos serán un fuerte aislacionismo en política exterior, que prohibirá mantener casi cualquier tipo de contacto con elementos externos a las islas. Mientras que en política nacional este período vendrá caracterizado por su gran estabilidad interna.

Hosoda Eishi - Retrato de una prostituta.
Serie 'Seis selectas flores'
La sociedad de la época estaba fuertemente estratificada, pudiendo distinguir cuatro clases fundamentales que eran el sostén económico del país: samurais, campesinos, artesanos y comerciantes. A estas clases se pueden sumar dos más, una en cada extremo, por un lado la nobleza y la familia imperial; por otro, ocupando el estrato social más bajo, los parias, los marginados.

Aunque de especial relevancia para nuestro tema serán artesanos y comerciantes, ya que a pesar de estar situados en el rango más inferior de esta pirámide jugaron un papel fundamental en el desarrollo del arte y la cultura japonesa.

Ya vimos en anteriores post, como el confucionismo marcó profundamente la sociedad japonesa, instaurando un fuerte patriarcalismo, donde la mujer quedaba relegada al plano doméstico y familiar, al menos en apariencia, ya que como veremos a continuación, el papel de la mujer, tanto en el campo como en los barrios de placer alcanzó mucho más protagonismo.

El surgimiento de los mundos flotantes

La férrea estructura social y política impuesta por la nobleza, y apoyada en el confucionismo, coincidió con un período de explosión cultural y económica (período Genroku, 1688-1704), por lo que estos ricos comerciantes financiaron la creación de un mundo totalmente aparte del resto de la sociedad, un mundo dedicado exclusivamente al lujo, al arte, al placer y a la diversión.

Interior de la Casa del Té Gankiro,
por Utagawa Hiroshige, 1860
- Harvard Art Museum
Para los guerreros samurais el fin de las luchas nobiliarias y la prolongada paz interior supuso una pérdida de su identidad, ya que a pesar de ser una casta privilegiada en la pirámide social, su función social era irrelevante, perdiendo cada vez más protagonismo y poder adquisitivo.

Los comerciantes tenían exactamente el problema opuesto, ya que durante este período vieron como sus fortunas se multiplicaban y como al calor de su riqueza exigían más influencia en la sociedad. Pero dentro de esta arraigada jerarquía feudal, ellos eran los que ocupaban el escalafón más bajo por lo que se les prohibía acceder a cualquier tipo de poder político.

 Ante el tedio, la frustración y el aburrimiento de su estilo de vida, todas estas personas, encontraron en los distritos del placer un lugar donde hacer frente a esta situación y ahogar sus penas, disfrutando del teatro y actuaciones musicales, participando en debates filosóficos o en concursos de poesía, asistiendo a sus ceremonias de té, y por supuesto, recreándose en los placeres más mundanos de la vida: el sexo y el erotismo.

Como bien lo define Olga García en su estudio sobre la sociedad Edo, crearon "una contra-cultura civil accesible a todas las clases sociales como vía de escape a la severidad vigente en la sociedad", por lo que pronto surgieron en las principales ciudades del país barrios dedicados a estos menesteres, distritos del placer, normalmente situados en las afueras de la ciudad, donde abundaban teatros kabukis, casas de té, prostíbulos, pero también locales de luchas de sumo, de música y danza... Un mundo donde las diferencias sociales se diluían, ya que sólo el poder del dinero marcaba el acceso a los diferentes servicios prestados.

Las autoridades, aunque a regañadientes, admitieron como mal menor la existencia de estos 'lugares malos' ('akubasho'), ya que las florecientes tensiones sociales ante la falta de libertad quedaban adormecidas en estos lugares de evasión en el espacio y en el tiempo. Por lo que en 1618 el gobierno, en un intento de controlar las actividades vinculadas a la prostitución y el ocio, optó por desarrollar barrios específicos cerrados en las principales ciudades niponas que albergasen dichas actividades.

Curiosamente estos mundos flotantes nos recuerdan muchos a las grandes mancebías que aparecieron en el la Europa medieval, coincidiendo con el resurgir económico de las ciudades, como vimos en este post donde viajamos a Valencia, ciudad que albergó probablemente uno de los prostíbulos más grande del occidente europeo.

Así sabemos que el mundo flotante de Edo era un distrito completamente amurallado y rodeado por un foso, sólo existía una única entrada y los samurais estaban obligados a dejar sus armas en la entrada, una amplia y alargada avenida, cubierta de cerezos, daba la bienvenida a los visitantes de estos mundos del placer y el libertinaje.

Vistas del cerezo en flor en la calle Nakanocho en el barrio de Yoshiwara, Hiroshige.
Los mundos flotantes

De esta forma, las tres principales ciudades de Japón contaron con sus correspondientes distritos de placer: fundándose entre finales del XVI y principios del XVII tres de estos barrios en Kioto, Osaka y Edo. Los tres grandes distritos del placer fueron: Yoshiwara吉原 (Edo), Shimabara島原 (Kioto) y Shinmachi新町(Osaka)

Sus protagonistas eran, por un lado las mujeres que servían y trabajaban en estos barrios, especialmente las cortesanas, niñas y mujeres víctimas de las hambrunas o vendidas directamente por sus familias, a las que les esperaba una dura vida de servidumbre y prostitución, con la única esperanza de enamorar a algún rico cliente para que comprase su libertad, ya que incluso su salida de estos barrios estaba bastante restringida.

Pero aquí también se congregaron geishas, músicos, pintores, actores, poetas, grabadores... todo un barrio de la bohemia donde floreció una de las expresiones culturales más innovadoras y atractivas de todos los tiempos.

Por el otro lado tenemos a los asistentes a estos distritos de placer, un grupo bastante heterogéneo de los nuevos y dinámicos grupos sociales surgidos con el crecimiento económico, especialmente miembros de la floreciente burguesía urbana y de la aristocracia quienes financiaron y apoyaron fervientemente todas estas nuevas actividades culturales.

Y a pesar de que cortesanas y actores eran marginados sociales, despreciados dentro del rígido sistema social, dentro de estos mundos flotantes fueron admirados tanto por su belleza como por sus elegantes ropajes o por sus habilidades artísticas, convirtiéndose en creadores de tendencias y siendo muchos de ellos aclamados como nuestros actuales ídolos de masas, por lo que llegaban a cobrar enormes fortunas a cambio de sus servicios.

Interior de un prostíbulo, por Yoshitoshi Taiso, 1839-1892.


Manifestaciones culturales de los mundos flotantes

Esta contra-cultura civil refleja los intereses de unos grupos sociales deseosos de libertad, por lo que sus manifestaciones culturales serán un claro reflejo de ello, como los distritos de placer, el teatro kabuki o las famosas manifestaciones artísticas de estampas y libros ilustrados.


Teatro Kabuki

El teatro kabuki causó furor en la sociedad, su libertad expresiva rompía con el modelo tradicional anterior, por lo que fue motivo de frecuentes altercados de orden público. A esto hay que sumar que sus bailarinas solían ser también meretrices, por lo que después de cada función ofrecían sus servicios. Las autoridades, preocupadas por la estrecha relación que se estaba forjando entre teatro y prostitución prohibieron la participación de las mujeres en las obras.

Teatro Kabuki de la ciudad de Edo, por Masanobu Okumura (1686–1764).

Pero, como fiel reflejo del ambiente liberal y relajado que se respiraba en estos distritos, el problema persistió, ya que los jóvenes actores que interpretaban ahora los papeles femeninos, no sólo actuaban en el teatro sino que también ofrecían sus servicios como prostitutos. Por lo que las autoridades decidieron finalmente que sólo hombres maduros pudiesen actuar en este tipo de representaciones, aunque esto no frenó en fenómeno de la prostitución en torno al teatro Kabuki.

Prostitución

Pero sin duda, la actividad más lucrativas de estos mundos flotantes fue el negocio de las casas de té y la prostitución, ya que en un mundo dedicado al placer hedonista no podían faltar el servicio de damas (y caballeros) entregados a la causa del placer y el ocio. Así se sabemos que al final del siglo XVIII, más  de 4000 prostitutas ofrecían sus servicios en el distrito de Yoshiwara.


Ya hemos mencionado que el mundo de la prostitución se surtía de niñas vendidas por sus propias familias, obligadas a trabajar en los burdeles en virtud de contratos de 10 años. O también entre mujeres que arrastradas por la miseria y el hambre buscaban un futuro mejor en el mundo de la prostitución.

'Visita a Yoshiwara' de Hishikawa Moronobu, 1680.
Escena de un prostíbulo.


Por regla general se iniciaban a muy temprana edad, entre los 7 u 8 años, encargándose de las tareas cotidianas del burdel y sirviendo de asistentes de las cortesanas mayores, mientras aprendían gradualmente las diversas artes del oficio. A la edad de 11 o 12 años, si la niña destacaba por su belleza o por sus habilidades artísticas se le ofrecía una estricta formación encaminada a convertirse en cortesana de lujo.

Por otro lado, hay que recordar que para estas mujeres era muy difícil poder saldar la deuda con el prostíbulo, primero porque parte de sus ganancias se descontaban del dinero que había pagado el proxeneta a sus familias, así como los gastos de su propia manutención. Aunque el principal motivo por el que la deuda con el prostíbulo siempre iba en aumento era el lujoso nivel de vida que una meretriz debía llevar, ya que la competencia entre ellas era feroz, por lo que para conseguir o mantener a sus clientes debía vestir siempre a la moda, financiándose lujosos kimonos y embadurnándose en los más caros perfumes y maquillajes. Incluso, aquellas que se lo podían permitir pagaban el sueldo de sus propias asistentes personales.


Prostitutas viejas "yotakas" del distrito de Yoshiwara en Edo

Lógicamente estos barrios ofrecían servicios a todos los bolsillos, por lo que dentro del fenómeno de la prostitución podíamos encontrar sus dos extremos: desde las prostitutas de más bajo rango, que ejercían servicios rápidos y económicos en la clandestinidad, en hogares pobres situados en la zona extramuros, o en tabernas de mala fama; hasta aquellas más sofisticadas y al alcance de unos pocos hombres, como eran las denominadas Oiran y Tayu. Aunque por regla general, las prostitutas servían en prostíbulos especializados o en casas de té, donde esperaban sentadas en una sala de exhibición donde el cliente, a través de un entramado de celosías, podían contemplar a las mujeres ofrecidas.

Las Oiran y las Tayu eran las meretrices de lujo, mujeres que no sólo sobresalían por su belleza física, sino también por su talento en las artes y en la cultura. Eran mujeres inteligentes y dinámicas, versadas en toda tipo de actividades: la danza, el canto, la música, la ceremonia del té, juegos... pero también en temas mucho más sofisticados como la poesía o la caligrafía, pero quizá el talento más buscado era una buena conversación. Y es que por extraño que pueda parecer los clientes buscaban más, una cálida y entretenida compañía o un prolongado juego amoroso vía epistolar que la simple satisfacción sexual.

"Lectura de carta de amor" 
de Katsukawa Shunsho, 1784.
Así el escritor Fujimoto Kizan (1626-1702) escribió: "Es lamentable para cualquiera persona no ser capaz de escribir, pero para una cortesana es un desastre . Dicen que tocar el shamisen [instrumento musical de tres cuerdas] es el más importante de los logros artísticos de una cortesana, pero en realidad la escritura es lo primero, y el shamisen sólo después." Así en la ilustración de Shunsho vemos como el artista nos ofrece la visión provocadora de la ropa interior de una cortesana, de color rojo, mientras lee absorta la carta de amor de un amante.

El acceso a estas meretrices de lujo sólo era posible a través de estrictos protocolos, que incluían la entrega de enormes cantidades de dinero pero también la existencia de varias reuniones preliminares.

Pero no nos podemos dejar engañar por la visión idílica y de fantasía que nos ofrecen las estampas e ilustraciones ekiyo-e, la cruda realidad es que siempre que hablamos de prostitución, aunque sea de lujo, estamos hablando de un sistema de prostitución forzado y estrictamente controlados por proxenetas.

Y aunque este oficio les garantizaba una serie de lujos, que en sus aldeas natales no tendrían, como comidas diarias, ropas limpias, una educación esmerada y algún que otro pequeño capricho, esta mujeres vivían en condiciones de semi-esclavitud y sin ningún tipo de derecho, obligadas a cumplir con sus cuotas diarias de clientes y sometidas a todo tipo de enfermedades venéreas, malos tratos, abusos y embarazos no deseados, incluyendo la prostitución infantil, ya que una de las mayores ganancias para los prostíbulos era cuando se vendía la virginidad de la adolescente al mejor postor.

Para finalizar el tema de la prostitución volver a recordar la existencia de una prostitución masculina, no sólo en relación al teatro Kabuki, dónde jóvenes aprendices de actores ofrecerían sus servicios, sino que las propias casas de té ofrecían dichos servicios, alcanzando muchos de ellos precios incluso tan elevados como el de las cortesanas de élite.

Estampas y Libros Ilustrados


Tanto las casas editoriales como los talleres de grabados fueron uno de los sectores más beneficiados por esta nueva cultura del disfrute, ya que se produjo un auténtico fenómeno de masas en el consumo de estampas y libros ilustrados, tan es así, que incluso los más renombrados pintores del país, no dudaron en poner sus pinceles al servicio de este nuevo mercado, pintando los famosos Ukiyo-e (imágenes del mundo flotante), recreando paisajes de una gran belleza evocadora, siendo la ilustración de 'La Ola' de Kanawaga, su ejemplo más conocido.


Pero también reproduciendo imágenes de esta vida alegre y urbana: hermosos paisajes urbanos, sensuales retratos de famosas cortesanas o actores (que se coleccionaban como nuestros actuales posters de estrellas del cine o del deporte), hasta llegar al subgénero más famoso y codiciado como fueron las famosas imágenes eróticas shunga.

Artesanos (grupo de mujeres en un taller editorial), de Utagawa Kunisada.
De la serie: Parodia de las cuatro clases sociales.

Es famosa la anécdota de un editor de Ukiyo-e que amasó una enorme fortuna al colocar su tienda de grabados en la única puerta de entrada al recinto, vendiendo planos del barrio del placer donde se indicaba la situación de las principales casas de té y prostíbulos.
 
 

Geishas

Por último nos gustaría recalcar el papel de las geishas, que aunque asimiladas en el mundo occidental con el mundo de la prostitución, estas mujeres no ofrecían servicios sexuales. Eran mujeres de compañía, adiestradas y versadas en todo tipo de artes para entretener y divertir a todo tipo de audiencia, ya fuese bailando, cantando, tocando algún instrumento, contando historias o inventándose juegos para entretener a sus invitados.

La criada Nui y la Geisha Tomino,
de Eishosai Choki.
Museum de Bellas Artes de Boston
Por lo que no era extraño que las hijas de familias pudientes entrasen al servicio de alguna casa de té como geishas, ya que además de ser un escuela de aprendizaje, les permitía adquirir cierta independencia económica, así como aumentar la posibilidad de encontrar un buen marido.

De esta forma, la popularidad de estas geishas fue en aumento, por lo que sus servicios, con el paso de los siglos, acabó siendo más solicitado que el que ofrecían las cortesanas de lujo, incluso su apariencia y ropajes, más recatados y sobrios, llegaron a ser considerados más modernos y elegantes que los exuberantes kimonos que lucían las meretrices.

Muchos han querido ver este auge de la figura de la geisha en el concepto filosófico existente en Japón del placer agridulce que proporciona el deseo no consumado, ya que gran parte del atractivo de estas geishas radicaba en que eran mujeres de compañía pero sexualmente inalcanzables.


Conclusión


Aunque en posteriores post nos gustaría pararnos a analizar en mayor profundidad el papel de la mujer en el Japón del período Edo, no podemos concluir este artículo sin destacar un par de reflexiones necesarias sobre la sexualidad en el período Edo y especialmente sobre el papel de la mujer.

Lo primero que hay que recordar es que todas estas bellísimas estampas e ilustraciones que nos han llegado de estos mundos flotantes son imágenes filtradas por la mirada evocadora y romántica de artistas masculinos, es decir, son el reflejo de un arte hecho por los hombres y para los hombres. Es más, muchas de estas imágenes se pueden entender como encargos publicitarios realizados a los mayores artistas del país para promocionar estos 'Mundos Flotantes', ya que estas estampas se vendieron por todo el país, incitando a los hombres a visitar estos barrios y así seguir impulsando su economía.

Por lo que hay que entender que estos barrios del placer fueron diseñados, hasta en sus más mínimos detalles, para saciar los caprichos y los gustos, no sólo sexuales sino también intelectuales, de los hombres que allí accedían.

Por otro lado, aunque estos mundos flotantes brindaron a la mujer japonesa una oportunidad de romper con el fuerte patriarcado existente, ofreciéndoles cierta independencia económica y el disfrute de ciertos privilegios que antes no tenían, ésta era una falsa libertad, ya que vivían sólo por y para servir los deseos de una clientela masculina.

De la misma manera podemos analizar las famosas ilustraciones y estampas de estos mundos flotantes, ya que aunque nos transmitan la idea de cierta libertad de la sexualidad de la mujer, en realidad se trata de una sexualización de la figura mujer, que es vista únicamente como una proyección de las fantasías y los sueños eróticos de los hombres, siendo únicamente considerada un objeto de contemplación y de exaltación de un determinado canon de belleza.

En definitiva, estos mundos flotantes fueron la única válvula de escape de una rígida sociedad feudal donde imperaban los valores confucionistas de moderación y templanza, pero este mundo de evasión y difrute, de lujo y exceso, se construyó sobre las espaldas del sector más débil de la sociedad... las mujeres sin recursos.


Bibliografía


García de las Hijas Peña, R.; El cambio de rol de la mujer desde Edo hasta Meiji. Historia de Japón II. 2014

García Jiménez, O.; El período Edo. Sociedad y cultura popular urbana,  Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Timon Screech, Sex and the Floating World: Erotic Images in Japan, 1700-1820, University of Hawai'i Press, 1999

[En Internet]
http://compasscultura.com/japan-history-sex-and-suffering/
http://karyukai.jimdo.com/
http://glessnicolas.wixsite.com/japon-nicolas-gless/9--geishas-y-sedas
http://consentidoscomunes.blogspot.co.uk/2015/12/bijinga-bellas-del-mundo-flotante-v.html

sábado, 17 de enero de 2015

Sexo Oriental

Índice de Capítulos

 Sexo Oriental
a) La sexualidad en el Japón histórico:
     - Juguetes eróticos y manuales de amor.
     - La homosexualidad en el Japón medieval: Samurais y monjes (próximamente)
     - La prostitución masculina medieval (próximamente)

 b) La sexualidad en la China imperial
     - Pintura erótica China (próximamente)

 ----------------------------  OOOOO  ---------------------------

Como llevamos repitiendo desde el inicio de este blog, uno de los retos más difíciles a la hora de acercarse al sexo y a la sexualidad de otras épocas y culturas es tratar de inhibirse de nuestros propios códigos morales y tabús.

Mural  de la dinastía Ming, exhibido en el  Museo de Sexo Chino de Xian.
Esta tarea se hace mucho más difícil cuando hablamos de culturas y regiones con las cuales no compartimos ningún tipo de referencia, es decir, probablemente se nos hace más fácil entender el concepto de sexualidad de un romano del siglo IV d.C. que de un japonés del siglo XIX.

Para cualquier occidental es dífícil adentrarse en el concepto del sexo oriental, si no sabe nada, acerca de las corrientes filosóficas donde se asientan las bases de la cultura oriental. Es imposible concebir su noción del sexo, sin saber qué es el sintoísmo o la poderosa influencia que tuvo posterioremente el confucionismo.

Escultura del Museo del
sexo de China.
Es como tratar de conocer la historia del occidente europeo, sin saber nada, sobre los conceptos morales del cristianismo o sobre la tradición greco-latina donde se sustenta nuestra historia. Por lo que en este post, intentaremos adentrarnos en la particular filosofía de vida (y de la moral sexual) que dominaron China y Japón durante gran parte de su historia.

Como introducción y tratando el tema de forma muy generalista podemos decir que las primeras sociedades orientales eran de carácter matrilineal o matriarcal, ya que la veneración a los órganos sexuales de la mujer, como creadora de vida, era mucho más general que la representación de los órganos masculinos. Pero a medida que se fue construyendo una sociedad de carácter más patriarcal se produjo una transgresión del culto de los órganos femeninos al culto fálico. Siglos después se empezarían a difundir doctrinas filosóficas y/o religiosas de corte mucho más restrictivo en el plano de la sexualidad humana, configurando la visión del sexo actual del mundo oriental.


EL SEXO en la cultura JAPONESA

Así a diferencia de lo que ocurre en Occidente, en Japón el sexo no estaba sometido a prejuicios morales, sino se concebía desde un punto de vista más orientado hacia el placer y la responsabilidad social. Por lo que históricamente, no veían el sexo como algo obsceno o pecaminoso, sino más bien como algo estético y un acercamiento a los dioses.

Como bien dice Focault en su "Historia de la Sexualidad" la historia de la sexualidad en Occidente es la crónica de una represión creciente, suprimiéndose la sexualidad en un período que arranca en la antigüedad tardía hasta prácticamente el siglo XX.

Esta mentalidad más abierta respecto al sexo por parte de los japoneses, incluso mucho más que otros pueblos orientales, se vió reflejada tanto en su arte como en su literatura.

"La principal causa de esta mentalidad más natural respecto al sexo hay que buscarla en la naturaleza de la religión nipona, el sintoísmo".

Aunque hoy en día, paradójicamente, la vida sexual de los japoneses parece menos plena y más restrictiva que las sociedades europeas que han vivido bajo el tabú de la herencia religiosa.
Imagen Shunga


EL SEXO en la cultura CHINA

El sexo en la cultura china también es considerado una parte fundamental para el desarrollo del ser humano, ya que gracias a él se produce una mejora en la salud corporal y mental.

Escultura del Museo del Sexo de Tongli.
Foto: http://www.xixerone.com
El acto sexual es considerado un acto natural, y por lo tanto no está asociado a ningún concepto de culpa moral. 

La práctica del mismo ds casi un deber sagrado de todo hombre y mujer, por lo que la abstinencia es contraproducente.

Como sucede en todas las culturas cuya historia se prolonga en el tiempo, existieron períodos de condena por parte de corrientes confucionistas y budistas y períodos donde la sexualidad fue estudiada y desarrollada con gran detalle, bajo la influencía del taoísmo, por lo que existen numerosos estudios sobre la sexualidad humana.

La mayoría de los  planteamientos acerca de la sexualidad china fueron probablemente elaborados entre los años 500 a  200 a.C., relacionados con la dinastía Han (221 a.C. a 24 d.C.), escribiéndose meticulosos tratados sobre el sexo. Apuntar que la literatura china es una de las culturas que con más belleza y detallismo han tratado el tema de la sexualidad.
 
Los tratados medicinales, basados en la fiolosfía taoísta, explicaban con todo detallismo las mejores técnicas sexuales para que el hombre absorviese la energía Yin de la mujer durante el orgasmo. Las mujeres eran educadas en estas prácticas y debían conocer todas y cada una de las técnicas necesarias para la perfecta unión. Ellas a su vez, debían educar a sus maridos.

Aunque con la extensión del confucionismo puritano, gracias al auge de la dinastía Qing, alrededor del año 1000, el sexo se fue volviendo un tema tabú en la vida pública. Esta doctrina abogaba por la separación de sexos en la mayoría de actividades sociales y suprimieron todas las expresiones artísticas relacionadas con la sexualidad.  De esta forma, mucho de los manuales de sexo fueron destruidos por considerarse obscenos, por lo que China perdió un enorme legado cultural relacionado con el saber sexual.

Escultura en el patio del Museo del Sexo de Tongli (China)

EL SEXO EN LAS RELIGIONES Y FILOSOFÍAS ORIENTALES 

A la hora de hablar de las diferentes posturas de las filosfías/religiones orientales respecto al sexo, podemos catalogar, de manera algo simplista, que mientras el sintoísmo y el taoísmo aportan una visión positiva acerca del sexo y la sexualidad; el budismo, en menor medida y sobre todo, el confuciosnimo, otorgan una visión bastante más puritana y restrictiva acerca de las relaciones sexuales

Esto no significa, que en las sociedades antiguas asiáticas, donde el sintoísmo y el taoísmo eran las filosfías más extendidas, la actitud hacia el sexo fuera totalmente abierta y tolerante, ya que la gente estaba obligada a mantener una reglas sociales y morales bastante estrictas también, bajo el temor de castigos divinos relacionados con la fertilidad. Por lo que existen numerosas leyendas de malos gobernantes y mujeres perversas, que se dejaron arrastrar por sus pasiones y perversiones sexuales.


Teniendo en cuenta estos matices, vamos a repasar las principales corrientes filosóficas y/o religiosas y su opinión respecto al sexo...


SINTOÍSMO y SEXO

El sintoísmo, religión originaria de Japón, es una religión que adora a la naturaleza y por lo tanto todo aquello que esté relacionado con la fertilidad, por lo que es normal que existan cultos tanto al sexo masculino como femenino.

Mientras que en muchas culturas de tradición patriarcal como el cristianismo, confusianismo o incluso el budismo abandonaron el culto a la fertilidad, la adoración a la naturaleza en Japón nunca desapareció realmente. Incluso, hoy en día, existen santuarios sintoístas en las que las mujeres agitan figuras en forma de pene para pedir un hijo. En algunos festivales rurales, objetos fálicos son cargados por las calles para unirse con vulvas sagradas que se producen en otros santuarios.

Fesival del pene (Japón)
Con el paso del tiempo, el sintoísmo tal y como se practica hoy está muy influenciado por el budismo y confucianismo las dos otras religiones mayoritarias de Japón, de carácter mucho más restrictivo respecto al sexo.

TAOÍSMO y SEXO

El taoísmo comparte muchos de los conceptos del sintoísmo japonés, aunque con una carga filosófica mucho mayor. El taoísmo vive en armonía con la naturaleza y tiene un concepto bastante positivo de la mujer al considerarla más cercana a las fuerzas de la naturaleza, así en varios escritos taoístas podemos ver como el elemento femenino 'yin' prevalece sobre el masculino 'yang'.

Para el taoísmo el sexo garantiza la salud y un alarga vida al hombre, para ello, debe absorver la energía liberada por la mujer durante su orgasmo. Al mismo tiempo la mujer también se beneficia, ya que se activa su yang latente. Es decir, cuanto mayor goce conseguía la mujer, más energía, y por consiguiente más equilibrio conseguía él. El hombre, por el contrario, debe retener su eyaculación, para no perder su energía vital, ya que con esta técnica se creía que el hombre alcanzaría la inmortalidad.

Lógicamente en la antigua sociedad china las relaciones sexuales seguían cumpliendo con su objetivo primordial que es la concepción y el perpetuar la familia, ya que esto era un deber sagrado.



BUDISMO y SEXO

El Budismo llegó a Japón en el siglo VI procdente de la península de Corea. Como la mayoría de doctrinas asiáticas no cataloga el sexo como algo inmoral o dañino, sino como un elemento más para el equilibrio entre el cuerpo y la mente. Las indicicaciones budistas respectos al sexo siguen la  misma filosofía que el resto de sus actividades, evitar los extremos de adicción o represión y evitar hacer daño al resto de personas, por lo que el adulterio, en la medida que hace daño a la pareja, está considerado como algo incorrecto.

Con todo ello, se puede decir, que todas aquellas prácticas consensuadas y aceptadas por sus miembros, no se pueden considerar negativas, ya sea la homosexualidad, el poliamor, incluso la prostitución.

Mientras para los laicos el busdismo tiene una concepción de la sexualidad bastante abierta y tolerante, para sus monjes es bastante más restrictiva, ya que para alcanzar el nirvana es necesário eliminar todo apego y deseo, y si algo caracteriza al sexo es su carácter mundando, con estrecha relación tanto con el deseo como con el apego, por lo que historicamente también han existido corrientes budista muy críticas con todo lo relacionado con la sexualidad.

Dibujo erótico. China, Dinastía Qing. Finales s. XIX.


CONFUCIONISMO, MUJER Y SEXO

Sin duda, Japón es un país de contrastes y el sexo no es ninguna excepción, la sexualidad de la cultura japonesa se mueve entre la naturalidad del sintoísmo y la moralidad estricta del confucionismo...

El confucianismo es una doctrina filosófica de gran influencia en Japón. Originaria de China es en realidad el producto del sistema patriarcal y de una sociedad completamente dominada por los hombres.

Esta filosofía, con fuertes tendencias puritanas, considera además el amor romántico como una debilidad y el sexo simplemente como un mecanismo para mantener la continuidad familiar. La mujer, adquiere una nuevo rol, ya no tanto como compañera del hombre, ni como objeto de placer, sino simplemente quedando su papel relegado a su labor fecundadora y como madre de familia.

Mujer japonesa con hijo.
Un viejo proverbio confunciano resume muy bien esta filosfía tan machista, que sigue aún vigente en  gran parte de Japón. "la mujer debe obedecer a su padre en la juventud, a su marido en la madurez y a su hijo en la vejez". Es decir, la mujer ideal debe apoyar en todo a su marido, centrarse en las tareas del hogar, en la educación de sus hijos y en el cuidado de toda su familia, para que el hombre pueda decircarse por completo a su trabajo.

Palabras como "obligación" (gimu), "responsabilidad" (sekinin), "honor" (meiyo), "shimbo" (paciencia) y "gaman" (perseverancia en lo duro) resumen muy bien algunos conceptos de esta filosofía.

 Este ideal de mujer respetuosa viene definido en el Onna daigaku (1716), un libro que definía los deberes de la mujer ideal. Además, la esposa no puede solicitar el divorcio, en cambio, su marido puede exigir separación si la mujer es estéril, roba, desatiende a los suegros o simplemente habla demasiado.

Hay que aclarar que esta concepción tan negativa de la mujer se daba sobre todo en ambientes cortesanos y urbanos, ya que en el ámbito rural y en las familias de los comerciantes, la personalidad de la mujer no estaba tan anulada puesto que se precisaba de su fuerza de trabajo y habilidades como comerciante.

LA FAMILIA ORIENTAL

Igual que en China o en Corea, la familia japonesa es una institución patriarcal y jerárquica, caracterizada por relaciones verticales entre padres e hijos. El cabeza de familia tenía la máxima autoridad, era el jefe religioso del hogar, administraba las finanzas, casaba a sus hijos e hijas. El hijo mayor era el heredero del patrimonio familar, mientras que la esposa ocupaba los puestos más bajos de la jerarquía familiar, encargándose de las tareas domésticas, la educación de los hijos y el cuidado de los suegros.

Un término que define muy bien el papel que va a ir adquiriendo la mujer con el paso del tiempo es la palabra japonesa para definir 'esposa' (okusan) que puede traducirse como la persona que está detrás, en el fondo, o dentro de la casa.


REPRESENTACIONES ICONOGRÁFICAS SEXUALES

En unas culturas donde los ritos de fertilidad siguen tan vigente seguimos encontrando numerosas representaciones iconográficas relacionadas con la sexualidad. En un primer momento predominaron las representaciones relacionadas con la fertilidad de la mujer, aunque con el paso de un culto carácter matriarcal al culto de falo, la representación de la sexualidad de la mujer fue disminuyendo, y la representación de sus órganos se hizo cada vez más sutil. Pasándose de representaciones con anillos y orificios en piedra o jade a otros menos obvios como peces, los animales bivalvo, plantas acuáticas o la mítica flor de loto, la representación del órgano sexual femenino más universal en el mundo oriental

'Los monstruos acuáticos y la mujer buzo', de Kitagawa Utamaro.
Shunga con numerosos simbolismos: plantas acuáticas, bivalvos, etc.
En cuanto a las representaciones del culto al falo se vuelven mucho más obvias, lógicamente las que más llaman la atención son las representaciones fálicas de enorme dimensiones, algunas superando el metro de altura. También existen toda clase de pequeños amuletos y esculturas de tamaño más natural. Entre las representaciones fálicas alegóricas destacan ciertos animales como pájaros, serpientes tortugas y algunos elementos vegetales como las calabazas.

Escultura de tortuga como alegoría sexual.
EL CONCEPTO DE DESNUDEZ

Un ejemplo de este contraste de mentalidad lo encontramos en el concepto de desnudez, mientras para la tres grandes religiones monoteístas: cristianismo, judaísmo e islam, un cuerpo desnudo se asocia a conceptos negativos: vergüenza, impureza o promiscuidad, y por lo tanto es necesario cubrir el cuerpo desnudo.

Las filosofías orientales ven la desnudez del cuerpo humano como algo natural y sencillo, sin dotar al cuerpo de una connotación negativa.

Mujeres bañándose. Toyohara Chikanobu. 1881

LA HOMOSEXUALIDAD en ORIENTE

A) La homosexualidad en el Japón medieval

No nos adentraremos mucho en el tema de la homosexualidad en el Japón medieval, ya que le dedicaremos un post en exclusiva, simplemente apuntar que en Japón, la homosexualidad nunca ha sido considerada un pecado por parte de la sociedad o la religión, y sólo fue prohibida durante el siglo XIX ante las presiones del occidente homofóbico.

El amor entre hombres se entendía como la forma más pura de expresión. 

El amor de carácter homosexual es tan natural en el Japón antiguo, que se recogen episodios homoeróticos en sus primeros textos históricos, incluso las primera geishas, conocidos como Hokan o Taikomochi, eran chicos jóvenes y hermosos (bishounen) especializados en canto, baile y comedia, que solían ser amantes de los señores feudales.

Otro ejemplo que nos habla de lo extendida y normalizada que estaba la homosexualidad es la práctica del shudo o nanshoku, tradición samurai donde el jóven pupilo se entregaba a su maestro, a la manera de la sociedad griega.

B) La homosexualidad en la China histórica

La homosexualidad en China tampoco parece que halla sido perseguida hasta prácticamente edad contemporánea, ya que su existencia ha sido documentada desde la antigüedad. Una de las más hermosas historias sobre amor homoerótico proviene de la dinastía Zhou (500 d.C.) y de ella surge uno de los nombres para denominar este tipo de relaciones  "Los placeres del melocotón mordido".

Posiciónes de la batalla de flores.
Dinastía Ming (1368-1644)
Como en todos los grandes imperios que perduran en el tiempo, la tolerancia hacia la homosexualidad fue variando según épocas y zonas geográficas, por lo que algunas investigaciones aseguran que la homosexualidad masculina fue bastante corriente durante las dinastías Han, Song, Ming y Qing, incluso en algunos textos literarios recogen episodios de homosexualidad femenina.

Las relaciones homosexuales se manifestaban de muy diferentes formas: tenemos ejemplos de relaciones basadas en patrones de edad, homosexualidad "forzada" ante la escasez de mujeres debido a migraciones masivas, burdeles masculinos (que escandalizaron a los jesuíta de los siglos XVII y XVIII), o simplemente amantes masculinos. Generalmente, este tipo de relaciones de carácter homosexual se desarrollaban entre las clases altas, aunque nos encontramos ejemplos de todo tipo, desde los ambientes más sordidos y miserables hasta las más altas cotas de refinamiento dentro de las cortes imperiales.

El arte chino expresó frecuentemente este tipo de relaciones sin ningún tipo de tapujo, ya que tenemos numerosos ejemplos que han sobrevivido a la revolución cultural, desde su literatura pasando por la escultura acabando en sus numerosos dibujos de pinturas sobre seda



BIBLIOGRAFÍA


Domingo, Carmen; Secretos de alcoba de las geishas. El arte japonés del sexo, Océano-Ámbar, 2006.

Van Gulik, R.H.; La vida sexual en la antigua china, Siruela,

Prácticas sexuales taoístas, Historia, Prácticas antiguas y medievale en
http://centrodeartigo.com/articulos-informativos/article_61161.html

La tolerancia de la homosexualidad en el Japón medieval en
http://www.arrakis.es/~jmn/Libro/japon.html

Sobre la homosexualidad en China
http://bajoelsignodelibra.blogspot.com.es/2011/12/dos-palabras-sobre-la-homosexualidad-en.html
http://minimosymaximos.blogspot.com.es/2010/08/la-pintura-en-la-china-del-melocoton.html

El arte de la sexualidad en China en
http://www.emperadoramarillo.net/tratados6.html

El kamasutra japonés en
http://www.kirainet.com/las-48-tecnicas-o-posiciones-ganadoras/

La nueva mujer japonesa en
http://www.aceprensa.com/articles/la-nueva-mujer-japonesa/
En la visión judeo-cristiana se censura la desnudez, el cuerpo humano es “impuro”, un desnudo se asocia con vergüenza y desgracia por lo que éste debe cubrirse. Las tres religiones abrahámicas (cristianismo, judaismo, islam) son contundentes al asociar el cuerpo desnudo con implicaciones negativas. La impureza viene de nacimiento, hay que cubrirla, esconderla, es necesario avergonzarse. La vergüenza somete y fué un instrumento usado para control durante los peores siglos del oscurantismo medieval. El arraigo de ese legado es tal, que aún en nuestros países la persona que decide mostrar su cuerpo desnudo parcial o totalmente es calificada por los demás con connotaciones violentas muy negativas y frases peyorativas. Sin embargo, ésta asociación es aprendida, no existe ninguna razón real para asociar desnudez con maldad, promiscuidad u alguna otra connotación negativa, salvo el prejuicio judaico heredado. Occidente padece por ello y suele censurar a Japón desde un completo desconocimiento.

. Fuente original: www.wota.tv/el-concepto-de-pureza-japones-porque-si-una-idol-debe-ser-pura-posa-en-bikini-y-photobooks/ © Yumeki Entertainment Agency. Todos los derechos reservados