viernes, 15 de septiembre de 2023

Merkins o Pelucas Púbicas: ¡ponte la peluca ahí abajo!

A lo largo de la historia se han utilizado muchos tipos de pelucas y por diferentes motivos (modas, motivos estéticos, como distintivo social, ...), especialmente fueron populares en los reinos de Francia e Inglaterra, sobre todo cuando algunos de sus reyes las empezaron a utilizar para tapar sus tempranas alopecias, imponiendo la moda al resto de la corte. 

Sabemos que en la corte de Versalles se tuvieron que contratar hasta 48 artesanos de pelucas para abastecer la creciente demanda de la nobleza parisina. Así las pelucas se convirtieron progresivamente en un distintivo profesional de algunas de las profesiones más nobles como abogados, jueces, escribas o profesores.

Aunque si hablamos de pelucas en este blog es para hablar de una de las más sorprendentes... ¡¡las pelucas púbicas! pelucas que se ponían sobre la vulva de la mujer, por cuestiones estéticas pero sobre todo de salud sexual, bueno más bien, para fingir buena salud sexual. 

 

Y es que en los siglos XVI y XVII, cuando se popularizó su uso, se consideraba que un pubis cubierto de vello era síntoma de buena salud y por lo tanto deseable. ¿el motivo? que muchas mujeres, especialmente aquellas dedicadas a la prostitución, solían tener el vello afeitado para evitar enfermedades como los piojos.

Y aunque nos parezca que el uso de estas pelucas es algo del pasado, hoy en día se siguen utilizando, especialmente en el mundo del cine, cuando actrices depiladas con láser o con ciertos reparos por enseñar un desnudo completo prefieren recurrir al uso de estas pelucas púbicas para tapar o disimular su vulva.

Vendedor de pelucas púbicas, 1860

 

EL ORIGEN DE LAS PELUCAS PÚBICAS

Algunos historiadores han conseguido rastrear el origen de estas pelucas para el pubis hacia mediados del siglo XV, época donde las prostitutas empezaron a rasurarse el vello púbico por cuestiones de higiene y evitar el problema de los piojos o liendres en sus zonas íntimas. Además, muchas de ellas recurrían a estas pelucas para tapar los síntomas de algunas enfermedades sexuales como la sífilis que provocaban llamativas llagas genitales, denominadas chancros, que podían contagiar la infección.

Incluso uno de los cronistas más famosos sobre los bajos fondos londinenses y su vida nocturna, el político y funcionario naval, Samuel Pepys, dejó anotado en su diario de 1667 la poca higiene que estas pelucas púbicas tenían:

“Fui al Swan; y mandé llamar a Jervas, mi viejo fabricante de merkins, y él me trajo un merkin; pero estaba lleno de liendres, así que me preocupé al verlo y lo envié a limpiarlo”.

Hay quien le ha buscado un origen más teatral a la aparición, o al menos a la popularización, de estas pelucas púbicas. Y es que, en época Isabelina, entre 1550 y 1600, las compañías de teatro inglesas no permitían que actuasen mujeres, por lo que el papel de dama estaba reservado para jóvenes varones imberbes, que en algunas escenas y para aclarar la situación al público empezaron a lucir estas pelucas para goce y diversión de los asistentes.

Sobre el origen etimológico de este curioso nombre de "merkin" existen varias teorías: una de ellas es que sería un nombre utilizado en el inglés antiguo para referirse a las mujeres jóvenes de clase baja; otra teoría sostiene que proviene de la palabra "Marykin", una forma cariñosa para referirse al nombre femenino de Mary.

Sea como fuere, las pelucas púbicas se siguieron utilizando hasta prácticamente el siglo XX, y es que una vulva peluda siempre se ha considerado un símbolo de salud y prosperidad. De hecho, sabemos que los merkins siguieron siendo populares durante todo el siglo XVIII, y algunos, en particular los que usaban las mujeres más ricas, estaban decorados con cintas, joyas, flores y otros adornos, para embellecerlos.

Dibujo de una posible peluca púbica adornada con lacito.

 

Incluso dieron el salto al charco, llegando a EE.UU., ya que a principios de siglo XX era ilegal que una mujer se desnudara por completo en los shows eróticos, por lo que recurrían a estas pelucas para esquivar la ley, y en caso de ser condenadas por indecencia, les servía de atenuante al no estar completamente desnudas.

Sólo con la llegada del bikini a mediados del siglo XX y la popularización de las revistas eróticas las mujeres empezaron a recortar su vello púbico, y eso que en los años 70 y 80 se volvió a poner de moda el vello púbico frondoso. Habrá que esperar a la "invención" de la cera brasileña y la llegada de los 90 cuando definitivamente la moda de ir con poco pelo o completamente rasuradas se ha instaurado en el imaginario erótico de occidente como símbolo de belleza.

Sobre los materiales con los que estaban hechas se puede decir que se realizaban con lo que más a mano se tenía en cada región: las había realizadas con fibras naturales, pero más realistas eran las diseñadas con pelos de animales, como crin de caballo, pelo de cabra o piel de castor (por ello uno de los apodos que tiene la vagina en inglés es "beaver", castor en inglés), hasta llegar a las más lujosas que se fabricaban con vello púbico humano.


Merken o peluca púbica


Pelucas púbicas en Hollywood

Para finalizar, si tenéis curiosidad en saber en qué películas se pueden ver actrices lucir pelucas púbicas, aquí os dejamos algunas donde las propias actrices han confesado que cubrieron sus partes íntimas con un merkin:

Probablemente el ejemplo más evidente lo tenemos en la película "El Séquito" (2015) donde la ex actriz porno Sasha Grey luce una evidente peluca púbica. Otras actrices famosas que han lucidad pelucas han sido Kate Winslet en "El lector" (2008), Heidi Klum en "Blow Dry" (2001) o Evan Rachel Wood en la serie de tv de "Mildred Pierce" (2011). Pero no sólo las mujeres han recurrido a este tipo de recursos, el conocido actor Jake Gyllenhaal también disimuló sus genitales en las escenas más íntimas en "Amor y otras drogas" con un tipo de peluca para hombres.



sábado, 2 de septiembre de 2023

Mérida, la ciudad de los secretos


Artículo publicado en la revista 'Feria' del Ayuntamiento de Mérida

Todas las ciudades guardan sus secretos, apartados rincones donde dos amantes se susurraron palabras de amor prohibidas, inscripciones que guardan las hazañas amatorias de hace siglos, lugares donde se dio rienda suelta a las más bajas y sórdidas pasiones, piedras que aún callan íntimas caricias que solo ellas vieron, antiguos manuscritos de letras ilegibles que esconden miles de pequeñas historias…

Muchos de estos secretos aún pueden contemplarse si uno pasea atento entre las milenarias piedras de nuestra ciudad, otros han quedado olvidados bajo las inmutables arenas del tiempo, y otros aún aguardan a ser descubiertos en algún olvidado legajo o esperan ser desenterrados por el paletín de algún arqueólogo. Y el protagonista principal de la mayoría de estos secretos es el amor, el erotismo, la pasión, los celos, en definitiva, el sexo, o si prefieren una palabra no tan escandalosa, la sexualidad humana.

Aunque hoy en día, aún, nos estamos desprendiendo de la imagen restrictiva del sexo que nos impuso la religión católica, hay que recordar que desde el mismo momento de la fundación de esta ciudad, la sexualidad fue considerada un elemento imprescindible para la prosperidad de Emerita Augusta.


La sexualidad era considerada una fuerza positiva, generadora de vida, de fertilidad y de buen augurio, como bien atestiguan los numerosos y escondidos falos que visten algunos de nuestros monumentos más emblemáticos. 


Falo del puente romano de Mérida.
Así, todo visitante que entraba en nuestra ciudad por el Puente Romano era bendecido por un falo alado, que aún se mantiene visible para todas aquellas personas que, con los ojos bien abiertos, den un paseo por nuestra isla.

Y es que si algo nos enseña la historia es que conceptos (supuestamente) universales como el amor o la moral sexual han ido variando enormemente a lo largo de los siglos, como bien atestigua un grafiti romano de claro carácter homosexual, conservado en una de las columnas romanas expuestas en la Alcazaba, donde se lee: Suriano, que esto escribió, abusó de Mevio, adornando esta hazaña sexual con representaciones fálicas.

Estas contradicciones entre sexualidad y moral pública tienen su mejor reflejo en el mundo de la prostitución, ya que su concepción y aceptación, según los vaivenes de la historia, ha ido variando enormemente. 


En Roma, se consideraba que el sexo por placer era algo aceptado e incluso beneficioso, por lo que la prostitución fue una práctica de lo más habitual y natural, tanto, que hasta se cree que una lápida de mármol conservada en el Museo Romano podría ser la representación de una cortesana de lujo.

Posteriormente, durante la Edad Media, a pesar de que la Iglesia no veía su práctica con buenos ojos, se aceptó que fuese regulada y controlada por las propias ciudades, que veían en estos lupanares una suculenta fuente de ingresos extra. En Mérida, las tabernas y mesones se situaban cerca de las puertas del recinto amurallado, entre la Plaza de Santiago (Parador Nacional) y en el Arrabal de Santa Eulalia (Rambla), zonas de obligado paso para aquellas personas que entraban en la ciudad.

Incluso se sabe que el propio Ayuntamiento hizo rehabilitar en 1542 un mesón situado en el cruce de las actuales calles de San Salvador y Almendralejo, y convertirlo en una mancebía que cumpliese con todas las normas de decoro y sanidad, por lo que se nombró a un padre de putas que se encargase del cuidado y el mantenimiento de las meretrices, así como del buen funcionamiento del local.

Tiempo después, con Felipe IV, se inicia la prohibición reglamentada de la prostitución, aunque como pueden adivinar, estas medidas nunca fueron muy efectivas. Incluso en una época tan represiva y oscura para la sexualidad de los españoles como fue el franquismo, los prostíbulos siguieron siendo habituales en nuestra ciudad, contando con nuestro propio “barrio chino”, situado junto al Puente Romano en unas casas paralelas al río, las cuales más de una vez se vieron afectadas por las crecidas del Guadiana, que se las llevó con muchos de sus secretos.

Crecida del río Guadiana

Pero estos secretos no son sólo cosa del pasado, tened por seguro que durante esta feria, nuevos e íntimos secretos serán concebidos: un joven cantará su amor hacia su amada con una pintada en una fachada a la que solo ella prestará atención; un matrimonio de 50 años volverá a tener una noche de lujuria desenfrenada, haciendo sonrojar a la vecina de abajo; un hijo obtendrá el valor de mirar a los ojos a su padre y confesarle que es gay; y bajo la mágica luz de los fuegos artificiales, dos adolescentes se darán su primer beso.

Y aunque con la llegada de este siglo XXI parece que la sociedad emeritense ha logrado desprenderse de muchos de sus tabúes y complejos sexuales.

No es fácil liberarse de una moral sexual que durante siglos se ha basado en la represión del placer, en el rechazo a lo diferente y en la invisibilización de la sexualidad femenina.


Por ello, aunque hoy en día lucimos con mucho orgullo una gran bandera LGTB en una rotonda, al mismo tiempo, unos vándalos destrozan el Monumento a la Diversidad situado en el parque de las Siete Sillas.

Por ello, muchos padres y madres, muy modernos ellos con sus iPhones de última generación, siguen rechazando que sus hijos e hijas reciban clases de educación sexual en el instituto, no digamos ya en el colegio.

Monumento a la diversidad sexual en Mérida.


Por ello, a pesar de que tenemos toda la información a un solo clic de distancia, un gran número de adolescentes siguen repitiendo falsos mitos sobre la sexualidad y, lo que es más grave, perpetuando conductas machistas.

Por ello, aún existen muchas mujeres que no saben lo que es un orgasmo porque nadie les ha explicado que el placer está en sus manos.

Y por todo ello, creemos que es necesario seguir manteniendo vivo uno de esos pequeños secretos que se esconden entre las callejuelas de Mérida, una pequeña tienda, algo difícil de encontrar (como buen secreto que se precie) y donde una vez que entras te das cuenta de una verdad tan simple como universal: que la sexualidad humana es tan rica y variada, que no existe una sola forma de entenderla; que la sensualidad, el erotismo y el placer son expresiones naturales del ser humano; y

que la mejor forma de combatir los prejuicios y terminar de derribar esas barreras morales que nos han hecho concebir el sexo como algo sucio es con dos palabras: educación y cultura.


Artículo publicado en la revista Feria del Ayuntamiento de Mérida


 Moisés Reixach / Esther Calvo
Propietarios de la Boutique Erótica Pussycat



http://www.merida.es/descargas/festejos/2017-feria-septiembre-revista.pdf

sábado, 12 de agosto de 2023

Los gabinetes secretos de la Nobleza española

4.- El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa
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  Los gabinetes reservados de la nobleza hispánica:

Esta temprana afición de la nobleza por los gabinetes secretos se confirma con la colección que creó el polémico secretario de Felipe II, Antonio Pérez, que en muy poco tiempo fue capaz de acumular una gran fortuna e invertir parte de ella en decorar una sala reservada, de claro carácter erótico, en su residencia urbana cerca de Atocha, donde se podían contemplar joyas de la pintura universal como el 'Adán y Eva' de Tiziano o varios de los famosos 'Amores de Júpiter' de Correggio.

Adán y Eva, de Tiziano.
Museo Nacional del Prado.

Por otro lado, algunos de los nobles enviados por la Corona a los distintos territorios europeos aprovecharon su estancia en el extranjero, lejos de la mirada inquisitorial, para formar sus propias pinacotecas.

Sabemos que el VI conde de Monterrey, embajador en Roma y virrey de Nápoles, o el I Marqués de Leganés, gobernador en Flandes, fueron grandes coleccionista de arte, existiendo entre sus posesiones destacados desnudos femeninos. El susodicho Marqués de Leganés, logró reunir una colección de más de 1000 lienzos, reservando una sala de su palacio de Morata de Tajuña exclusivamente a aquellos cuadros con representaciones de mujeres desnudas.

Contamos además con el excelente trabajo del profesor García Cueto, "La pintura erótica en las colecciones aristocráticas madrileñas de la segunda mitad del siglo XVII", donde se nos desvelan tres pinacotecas nobiliarias en el Madrid del siglo XVII con un alto componente erótico, como fueron la del marqués del Carpio, la del almirante de Castilla y la del marqués de Castel Rodrigo.

Gracias al inventario realizado en su momento a estas colecciones, sabemos que los Almirante de Castilla, tanto padre como hijo, cultivaron un gusto muy desarrollado por las obras de arte, manteniendo una inmensa pinacoteca ordenada en diferentes estancias y habitaciones de manera temática, por lo que sabemos que existieron dos habitaciones destinadas a albergar únicamente obras de desnudos, tanto mitológicos como bíblicos, entre los que destacaban una Diana desnuda, un rapto de Proserpina, una Bacanal, una Betsabé en el baño y alguna que otra Venus.

Pero si hay que destacar dos gabinetes reservados estos son el del Marqués del Carpio y el de Manuel Godoy, ya que ambos parecen tener una clara intencionalidad erótica, es decir, su pasión por las pinturas de desnudos iba mucho más allá de un mero placer coleccionista o de una simple moda pasajera.

Sus gabinetes fueron creados para deleitar los sentidos y cargar esas estancias de un ambiente erótico para desatar la pasión amorosa de sus visitantes.



El palacete del amor del Marqués del Carpio


El marqués del Carpio, más conocido como don Gaspar de Haro y Guzmán fue uno de los más destacados coleccionistas de arte de su tiempo, logrando atesorar más de 3.000 lienzos. A esto hay que sumar una vida personal algo libertina y disipada, salpicada por escándalos de índole sexual.

Por lo que el marqués contaba con todos los ingredientes para formar una de los gabinetes secretos más importantes de todos los tiempos, más aún, si sabemos que la joya de su corona, era nada más y nada menos que la excepcional y trasgresora 'Venus del espejo' de Velázquez.

Venus del espejo, de Diego Velázquez.
National Gallery, Londres.

Además, también sabemos que el marqués acondicionó un pequeño palacete en Huerta de Sora, para instalar allí a sus diferentes amantes y convertir ese espacio en su refugio para sus aventuras extraconyugales, por lo que no dudó en decorarlo con evidentes motivos sensuales, tal y como sugieren las descripciones de varios de sus techos pintados al temple, por lo que algunas de sus estancias tuvieron que ser toda una "exaltación visual del amor".


El gabinete de Manuel Godoy


Aunque, sin duda, el gabinete nobiliario más famoso de todos los tiempos fue el del extremeño Manuel Godoy, válido de Carlos IV, y uno de los personajes más poderosos su época. Quien gracias a su creciente fortuna, su influencia y su desmedido poder fue capaz de atesorar en su colección privada más de 1000 pinturas, repartida entre sus numerosos palacios y mansiones.

Pero si lo traemos a este blog es porque en unos de sus palacetes de Madrid, el conocido como Palacio de Godoy, albergó uno de los mejores gabinetes de desnudos de la historia del arte. 
 
Sabemos que adquirió de manos de la XIII duquesa de Alba dos de los desnudos más controvertidos de su época: 'La Venus del espejo' de Velázquez y 'La escuela del amor' de Correggio.
 
LA MAJA DESNUDA

Pero su fascinación por la pintura de carácter erótico iba mucho más allá, ya que no dudó en encargar uno de los cuadros más polémicos de todos los tiempos a otro genio de la pintura. Estamos hablando de 'La maja desnuda' de Francisco de Goya, un cuadro envuelto en continúas polémicas y debates: ¿quién lo encargó?, ¿quién es la mujer representada? ¿cuándo se pintó?. Nosotros nos sumamos a la teoría de que el lienzo fue un encargo de Godoy a su protegido Francisco de Goya, un cuadro sólo para su disfrute personal, ya que la mujer retratada era su joven amante Pepita Tudó.

Las Majas de Goya.

 

Pero este lienzo va mucho más allá de cualquier representación anterior, ya vimos en anteriores post, cómo aquellos cuadros con desnudos de mujeres habían despertado cierto rechazo por parte de las autoridades oficiales, pero artistas y mecenas escudándose en la representación de temas mitológicos o bíblicos habían podido explorar la sensualidad del cuerpo femenino.

Pero es ahora, la primera vez en la historia del arte, donde se representa una mujer desnuda mostrando el vello púbico, sin más, sin ningún tipo de trasfondo bíblico o mitológico, una mujer, sensual, altiva y desafiando con la mirada al espectador, haciendo de este cuadro una de las obras más eróticas y sensuales de todos los tiempos.

¡Hay que imaginarse el asombro que tuvo que causar dicha representación en su tiempo!


Así pues la existencia de su gabinete privado vendría confirmado por las numerosas visitas que por allí pasaron, como la del grabador Pedro González de Sepúlveda de quién obtenemos la primera referencia sobre la existencia de 'La maja desnuda': "colgaba allí en un «gavinete interior» junto con otras Venus, una desnuda de Goya pero sin divujo ni gracia en el colorido".

Por lo que Godoy, siendo el personaje más poderoso de su tiempo, no tuvo ningún reparo en mostrar abiertamente este comprometido gabinete a amigos y conocidos, decorado con algunas de las más hermosas y sensuales Venus realizadas por pintores de la talla de Velázquez o Tiziano. 

Además todo parece indicar que Godoy se guardaba una sorpresa final para sus visitantes...

Es muy probable que 'La maja vestida' estuviese sobrepuesta sobre 'La maja desnuda', y mediante la activación de algún mecanismo de poleas, la primera maja se deslizase para descubrir a la maja desnuda.


Pero en 1808, tras el desastre de Trafalgar y la invasión de las tropas napoleónicas, estalla el Motín de Aranjuez, produciéndose la caída de Godoy, a quién el pueblo señaló como el gran culpable de la situación del país. Gran parte de sus bienes fueron saqueados, y su pinacoteca fue confiscada tanto por parte del Estado como por tropas napoleónicas.

Como dato curioso, y para poder comprender el peso que ha tenido la Iglesia en nuestro país, apuntar que su pinacoteca, una vez confiscada, fue revisada por la Santa Inquisición (vieja enemiga de Godoy), catalogando muchas de sus obras como obscenas. Su poder era tal, que hicieron comparecer ante sus tribunales al mismísimo Francisco de Goya, todo un pintor real, para interrogarle entre otras cosas por sus majas. Aunque poco más se sabe de este asunto, ya que gracias a la mediación de algún personaje influyente el caso fue sobreseído...

Pero las majas, y otras pinturas indecorosas, fueron enviadas a la real Academia de Bellas Artes de San Fernando, permaneciendo enclaustradas, lejos de miradas indiscretas hasta prácticamente el siglo XX.

Conclusión

Como hemos podido comprobar a lo largo de esa serie de post parece que hubo una cierta tendencia entre la aristocracia cortesana madrileña a crear "gabinetes secretos" o como mínimo a coleccionar obras de artes con una alta carga de erotismo. Seguramente los motivos de cada persona fuesen distintos: desde los más puristas del arte que solo querían coleccionar obras de arte, pasando por aquellos que buscaron en los temas mitológicos dar esplendor y solera a sus casas, hasta los nobles más libertinos que no dudaron en crear auténticas salas de placer visual hedonista, ya fuese para presumir con sus amistades más íntimas, o para dar rienda suelta a sus más hondas pasiones o perversiones.




BIBLIOGRAFÍA


GARCÍA CUETO, D.; La pintura erótica en las colecciones aristocráticas madrileñas de la segunda mitad del siglo XVII, Visiones de pasión y perversidad / coord. por Víctor Manuel Mínguez Cornelles, Inmaculada Rodríguez Moya, 2014, págs. 40-57
GEORGE, B., Las lágrimas de Eros, Barcelona, Tusquets, 1997.EDWARD, L., Sexuality in Western Art, Londres, Thames and Hudson, 1991.
MORÁN, M. y CHECA, F., El coleccionismo en España, Madrid, Cátedra, 1985.
PORTÚS, J. La Sala Reservada del Museo del Prado y el coleccionismo de pintura de desnudo en la Corte española, 1554-1838, Madrid, Museo del Prado, 1998.
VV. AA., El desnudo en el Museo del Prado, Madrid y Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado y Círculo de Lectores, 1998.


[En Internet]

La colección de arte de Godoy en
https://art-y-cultura.blogspot.co.uk/2015/06/la-coleccion-de-arte-de-godoy-digna-de.html

martes, 1 de agosto de 2023

El Salón Kitty: Un prostíbulo de lujo al servicio del espionaje nazi

Sexo y espionaje:
- Una larga y sórdida historia
- Capítulo I: El salón Kitty
- Capítulo II: El caso John Prófumo
- Capítulo III: Mata Hari
- Capítulo IV:Virginia Oldoini
- Capítulo V: Markus Wolff y los Romeo de la Stasi
- Capítulo VI: Gerda Musinger en Canadá

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El Salón Kitty fue un burdel utilizado por los jerarcas nazis para tejer una red de espionaje sobre extranjeros y otros mandatarios nazis, sospechosos de traidores o tibios con la causa.


Sabedores de la debilidad de los hombres ante las pasiones mundanas, la Gestapo creó un mundo de vicios donde sus hombres pudiesen relajarse, emborracharse con los mejores alcoholes, hablar con damas cultas y sofisticadas, y sobre todo, cumplir sus fantasías más ocultas con las más bellas mujeres... y al final, una vez rendidos a todos los placeres, susurrar sus miedos, contar sus pasiones, confesar sus odios, en definitiva, desvelar los secretos que habían jurado guardar.

Al mismo tiempo, en un oscuro sótano, algunos de los hombres más siniestros y peligrosos del régimen nazi registraban con un frío silencio cada palabra... ¡¡Bienvenidos al Salón Kitty!!


El Salón Kitty


Este prostíbulo, fue creado a inicios de los años 30, por Katharina Zammit, más conocida por el apodo de Kitty Schmidt. Este burdel, uno de los más populares de la ciudad, estaba situado en uno de los distritos más ricos de Berlín. Entre sus clientes habituales estaba lo más granado de la sociedad berlinesa: diplomáticos, industriales de primer nivel, dignatarios extranjeros, políticos y, como no, miembros de alto rango del partido nazi.

Kitty Schmidt, de joven.

Con la llegada de Hitler al poder, el prostíbulo siguió incrementando su fama, como uno de los burdeles más exclusivos de la ciudad. Aunque Kitty Schimdt, sabedora del peligro del ascenso nazi, no dudó en apoyar a los judíos que huían del país. Cuando el ambiente en Alemania se volvió irrespirable, Kitty intentó huir del pais, aunque agentes del servicio secreto nazi (SD) la detuvieron en los Países Bajos y fue enviada a la sede de la Gestapo.

En el cuartel de la Gestapo fue interrogada por Schellenberg y el general de las SS Reinhard Heydrich, ideólogos del plan de espionaje, quienes le dieron un ultimátum: cooperar con los nazis o ser enviada a un campo de concentración.


Las condiciones eran claras, ella volvería con normalidad a dirigir el Salón Kitty, con sus chicas de siempre, pero trabajaría bajo las órdenes de las SS y la Gestapo.

Daba comienzo la "Operación Kitty".

Operación Kitty

Pusieron micrófonos por todo el burdel, habilitando una sala de escuchas en el sótano, reclutaron a las prostitutas más bellas de Berlín y las adiestraron para la causa. 


Pero no sólo reclutaron a prostitutas, sino que emitieron una orden secreta para buscar "chicas inteligentes, que hablasen varios idiomas y, sobre todo, que fuesen fieles al partido", y como no, arias. En total seleccionaron un grupo de 20 mujeres que actuarían al servicio de la temible Gestapo, se sabe que entre las mujeres seleccionadas hubo damas de la alta sociedad berlinesa, quienes incluso estando casadas fueron forzadas a "colaborar" con el régimen.

Fotograma de la película 'Salon Kitty'


Estas mujeres fueron entrenadas durante siete semanas, no sólo para convertirse en refinadas meretrices, sino también para reconocer uniformes militares y rostros importantes, así como en técnicas para extraer información sensible a sus clientes. Y entre estas chicas no faltaban aquellas dispuestas a satisfacer las necesidades más exigentes, a cumplir los caprichos más exóticos, las más retorcidas perversiones...

Las propias mujeres desconocían la existencia de los micrófonos, ya que se creían que la información se obtenía de los informes que redactaban después de cada encuentro. A principios de 1940 ya tenían todo el operativo en funcionamiento.

El matrimonio Heydrich


Alguno investigadores han apuntado que detrás de la operación Kitty estuvo Lina Heydrich, esposa de Reinhard Heydrich, el todopoderoso director de la Gestapo, que fue ella quien ideó toda la trama de espionaje.

Por todo ello, muchos de los oficiales nazis, sabedores de lo que ocurría en el famoso burdel berlinés, rehuyeron el contacto con el matrimonio Heydrich, ya que consideraban que por su culpa muchos buenos oficiales habían sido defenestrados.

El siniestro matrimonio Heydrich.
Reinhard fue uno de los ideólogos de la "solución final" nazi.

Muchos de los clientes del Salón Kitty acabaron sufriendo los duros y despiadados interrogatorios de la Gestapo.

 Una broma de mal gusto, un comentario fuera de lugar, una insinuación maliciosa, unas palabras malinterpretadas... podían hacer que acabases en el lúgubre edificio de la Gestapo.


El asesinato de Heydrich, en 1942, no supuso el fin de las escuchas, su puesto lo ocupó, primero, su lugarteniente Walter Schellenberg, y posteriormente, el jefe de la Policía Criminal, Arthur Nebe.

Las escuchas



Es una pena que casi todos los informes de estas operaciones hayan desaparecido, ya que por el Salón Kitty pasaron numerosos dirigentes nazis de la época, así como alguno de sus más estrechos aliados.

Numerosos diplomáticos extranjeros fueron invitados a disfrutar de los placeres del Salón Kitty. Entre ellos estuvo Serrano Suñer, ministro de asunto exteriores del régimen franquista, o una comisión italiana, encabezada por el yerno de Mussolini y su ministro de exteriores, quienes se mofaron de Hitler, llamándolo "pequeño payaso ridículo".


Nadie estaba a salvo de ser espiado. Muchos dirigentes nazis acudieron al prostíbulo bajo el rumor de tener un trato especial si acudían al Salón Kitty y pronunciaban la frase en clave "Vengo de Rothenburg". A todos ellos, se les mostraba el catálogo de las mejores chicas disponibles, pudiendo seleccionar a cualquiera de ellas. Incluso a varias, sabemos que el general de las SS Sepp Dietrich, quiso tener a las 20 chicas especiales para montar una orgía.

Fotograma película 'Salón Kitty'

Incluso se grabó al todopoderoso Josep Goebbels, ministro de propaganda nazi, que por lo visto disfrutaba en secretos de "espectáculos lésbicos". 



Pero como en cualquier buena película de espías no puede faltar la parte de contraespionaje. El agente británico Roger Wilson, bajo la identidad encubierta de secretario de prensa rumano "Ljubo Kolchev", descubrió el cableado de los micrófonos ocultos , por lo que se convirtió en un cliente habitual del prostíbulo hasta que tuvo acceso a una de las habitaciones especiales, donde logró pinchar uno de los micrófonos.

Aunque los británicos no lograron extraer información muy valiosa, ya que las escuchas estaban más dirigidas a depurar facciosos dentro del partido, que a sacar información militar.


Algunos de estos informes también recogen que los propios encargados de las escuchas se aprovecharon frecuentemente de los servicios de estas damas, donde se remarca el trato cruel y vejatorio que el propio Heydrich tenía hacia las mujeres.

La Stasi, el servicio de inteligencia de la Alemania Oriental, calculó que la operación Kitty les proporcionó a la Gestapo más de 25.000 grabaciones, aunque la mayoría de las cintas fueron destruidas, por lo que se cree que no lograron extraer información vital para el transcurso de la guerra. 

Fin de la Operación Kitty

Cartel de la película de Tinto Brass.

El operativo finalizó de forma abrupta, ya que, durante un ataque aéreo británico, en julio de 1942, el edificio que albergaba el Salón Kitty fue destruido. Las autoridades nazis viendo los escasos resultados de la operación no pusieron mayor interés en retomar el asunto.

Gracias a los servicios prestados, las SS permitieron a la señora Schmidt abrir un nuevo burdel en otra dirección, que siguió funcionando después de la guerra, bajo la dirección de los hijos de la señora Schmidt.

Como podéis imaginar esta historia, tan peliculera, ha sido llevada al cine varias veces, aunque todas ellas sin demasiada fortuna. Su versión más conocida es la polémica película de Tinto Brass, Salon Kitty.







miércoles, 19 de julio de 2023

Historia de los azotes II: Cuando los doctores recetaban latigazos

 Historias de los Azotes:
- Historia de los Azotes I: Los azotes en la historia
- Historia de los Azotes II: Los usos médicos de los azotes
- Historia de los Azotes III: El vicio inglés

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Como hemos podido ver en esta historia de los azotes, el uso de los azotes y la flagelación no sólo tuvo un uso punitivo o de castigo que derivó en muchos casos en parafilias sexuales de carácter sadomasoquista, sino también en algunos casos un componente ritual, casi orgiástico, y en muchos casos también tuvo un uso médico...

Una idea, la de la flagelación para curar determinados males, que pervivió largo tiempo, extendiéndose durante el nacimiento de la medicina moderna.

Ya que, en pleno Siglo de las Luces, aparecerán diversos tratados médicos, de distinguidos y reputados doctores, describiendo como los azotes podían curar diversas enfermedades del cuerpo y la mente, entre ellos, mejorar la virilidad sexual.

Incluso algunos de los manuales clásicos de medicina que estuvieron en nuestras universidades en el siglo pasado tenían pasajes dedicados al uso del látigo o la fusta como elemento curativo para determinadas dolencias, como el "Tratado de Terapéutica y de Farmacología" del catedrático Eduard Soulier.

 

 MEIBOMIUS (1590-1655) Y EL "DE USU FLAGRORUM"

Uno de estos primeros tratados fue el "Tractatus de usu flagrorum in re medica & veneria, et lumborum renumque officio" publicado en 1629  por el médico y profesor de medicina alemán Johann Heinrich Meibom. En este tratado se hablaba de los efectos médicos y erógenos de la flagelación, describiendo como los azotes mejoraban la virilidad sexual. 

Y es que en siglo XVII se creía que los riñones desempeñaban un papel fundamental en la función sexual, por lo que azotar zonas cercanas a los riñones aumentaba el flujo de sangre en los riñones y éstos a la vez producían más esperma.

 

Frontispicio de la edición de 1718 de
Tratado sobre el uso de la flagelación en asuntos venéreos

 

Como buen científico acompañó toda esta teoría con innumerables ejemplos sacados de textos bíblicos, científicos e incluso literarios, especialmente extraídos de textos clásicos:

De esta forma, tomando de referencia a los romanos y su famoso festival de la fertilidad de las Lupercales también escribía sobre el beneficio para la concepción y la fertilidad que los azotes podían producir en las mujeres, ya que la circulación sanguínea se incrementaba en la zona donde se recibían los golpes, por lo que la sangre fluía hacía el útero aumento el deseo sexual y facilitando la concepción.

Los discípulos de Asclepíades, el famoso médico de la época de Augusto, ya escribieron que la mejor manera de devolver a los maníacos el sentido común era una buena sesión de latigazos.  Séneca afirmaba que la flagelación curaba las fiebres cuartanas, al dividir, por medio del calor, los humores acres, espesos y negros que las causaban; Galeno fue testigo de cómo los comerciantes de esclavos, antes de sacarlos al mercado, les propinaban azotes, para hacerlos parecer más sanos y sonrosados. Celio Aureliano, médico romano del siglo V, aseguraba que algunos males del amor sólo podían curarse a base de flagelaciones.

Lupercalia, por Andrea Camassei (ca. 1635).
Madrid, Museo del Prado.
 
Vemos como esta tradición de los azotes siguió vigente muchos siglos después. Así tenemos a Valescus de Taranta (1382-1417) que en su obra "Philonium" aconsejaba fustigar las nalgas con varas espinosas de un arbusto para curar el mal de amor de los hombres.

Un dato curioso que recoge Meibom es el testimonio de su colega de profesión Tomasso Campanella que le explicó el caso del príncipe de Venosa, que afectado por problemas de estreñimiento encontró la solución en ser fustigado por un criado de confianza antes de ir al servicio. 

Muy interesante es el apunte que hace Meibom al reflexionar sobre las ventajas de la flagelación en determinadas personas ya que pretendía "entender a esas personas que no pueden disfrutar de los placeres del amor si no son aguijoneadas con el látigo", es decir, 

Aquí nos habla, no de personas que acuden a la flagelación para aumentar la libido o el vigor sexual, sino de un primer testimonio claro de sadomasoquismo, personas que sólo se excitaban cuando eran azotadas.

Otro caso claro de tendencias sadomasoquistas lo recoge de la obra de Giovanni Pico de la Mirándola (1463-1494) "Adversus astrologiam divinatricem" donde explica: “conozco un hombre, que vive en este tiempo, cuya sexualidad no tiene parangón. No puede tener relaciones con una mujer, por violento que sea su deseo, si antes no ha sido fustigado [...] Este desgraciado reclama tal servicio, con las más lastimeras súplicas, a la mujer, vestida, con la que quiere acostarse, ofreciéndole él mismo las fustas que desde la noche anterior ha tenido metidas en vinagre, pidiéndole de rodillas el favor insigne de que le haga trizas la piel.".

 

FLAGELLUM SALUTIS

El otro gran tratado sobre los beneficios de los azotes es el "Flagellum Salutis" (El látigo de la curación) escrito por el reputado médico alemán Christian Franz Paullini (1643-1712), y publicado por primera vez en 1698.

En este tratado se habla de las propiedades curativas de los azotes para múltiples males y trastornos como la melancolía, la parálisis, el dolor de muelas, el sonambulismo, la sordera, el hipo, la rabia, y, ¡cómo no! la ninfomanía.

Portada del "Flagellum Salutis" de 1698

 

Paullini también dedicó un capítulo a estudiar la relación entre la flagelación y la excitación sexual, siguiendo la teoría de Meibom, venía a explicar como el aumento del flujo sanguíneo en los riñones por los azotes hacía que la sangre se calentase, fluyendo hacía los testículos provocando una mejor erección y una importante excitación sexual, tanto en hombres como en mujeres.

Estas teorías tuvieron bastante predicamento por toda Europa, por lo que se generalizó la idea que las personas con dificultades sexuales o muy frías, podían mediante azotes, despertar su libido e incrementar su excitación sexual.


SIGLO XVIII: LIBERTINOS FRANCESES Y SU AFICIÓN A LOS AZOTES

Estas ideas sobre los beneficios médicos de la fustigación se mantuvieron a lo largo del siglo XVIII, especialmente de manos de dos autores: el médico y militar francés Francois Doppet y el médico Mercier, que se dedicaron a copiar los trabajos anteriormente mencionados o a ampliarlos con sus filias personales.

Y hablamos de filias personales porque Mercier más que médico era un libertino... ya que ha sido más conocido por sus novelas eróticas como "Manual del tocador" o "Ensayos eróticos sobre las señoritas de Atenas" (1787) que por su labor de médico.

El médico y militar francés François Amédée Doppet publicó "Afrodisíacos externos o la trata de los azotes y sus efectos sobre la física del amor" (1788), un trabajo médico-filosófico que venía a confirmar los postulados anteriores sobre la eficacia de la flagelación a la hora de curar ciertos males como la impotencia y la baja libido sexual, y por esos mismos efectos, se debía eliminar los castigos corporales que implicasen azotes en las zonas de nalgas y muslos, así como las flagelaciones de carácter religiosas, ya que los límites entre la excitación sexual y el éxtasis místico podía quedar bastante difusos.

Portada del libro de Amédée Doppet
 

La influencia de la obra de Meibom siguió vigente en textos de diversa índole: desde los escritos periodísticos de Charles Virmaitre, autor que se sumergió en el ambiente nocturno y sórdido del Paris de los cabarets de finales del siglo XIX, escribiendo sobre prostitución, sexo, ocio nocturno, ... y un libro con el curioso título de "Los flagelantes y flagelados de París", donde a lo largo de sus cuatrocientas páginas describe con detalle cientos de conductas relacionadas con la esclavitud sexual consentida y solicitada.

Los flagelantes de París,
de Charles Virmaitre

Pero irremediablemente, con la modernización de la psicología y la medicina, la flagelación fue perdiendo su componente médico y "deslizándose, insensiblemente, hacia los terrenos de la degeneración sexual y la perversión". 

Una brecha que terminó por romperse con la exitosa publicación en 1870 de "La Venus de las pieles" de Leopold Von Sacher-Masoch, obra que nos relata, la excitación de un hombre poderoso al ser sometido, esclavizado y humillado por una mujer.

Tal fue la influencia de esta "Venus de las pieles, que el término Masoquista fue puesto en honor a su autor por el psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, que en su libro "Psychopatia Sexualis" (1886)  describió los azotes como una forma de perversión sexual y a los que no se les podía encontrar ningún método terapéutico.

Así, las terapias de azotes pasaron de ser recomendadas por reputados médicos en los siglos XVII y XVIII como formas de estimular el apetito sexual y la fecundidad, a ser consideradas a finales del XIX como perversiones sexuales que había que erradicar. 

Aunque ambas teorías coincidían en el componente erótico y excitante que podían albergar, como veremos en el siguiente capítulo de nuestra historia de los azotes: el vicio inglés.


 

Bibliografía:

 
Rojo Vega, A.; Moralistas, médicos y látigos,  Revista española de investigaciones quirúrgicas, ISSN 1139-8264, Vol. 16, Nº. 1, 2013, págs. 43-50

 Mengal, Paul; Melancolia erotica e histeria, Eidos: Revista de Filosofía de la Universidad del Norte, núm. 1, agosto, 2003, pp. 110-127, Universidad del Norte, Barranquilla, Colombia

 Una terapia a latigazos en https://anikaentrelibros.com/blogs/alvaro-bermejo/2015/6/19/una-terapia-a-latigazos/


miércoles, 5 de julio de 2023

Erotismo y sexualidad en las monedas de la Antiguedad

 

Este blog es testigo que el ser humano ha representado el erotismo y la sexualidad de una manera bastante abierta y natural a lo largo de su historia: en cuevas prehistóricas, en toscos grabados en rocas o arcillas, en refinadas cerámicas griegas, en la más alta, y baja, literatura, es decir, en casi cualquier faceta creativa, incluso en una tan "civilizada" e importante como en las monedas.
 

ESTÁTERA DE TASOS

Una de las primeras monedas con una representación erótica explícita fueron las emitidas en la isla egea de Tasos, una isla, situada al norte de Grecia, famosa por su producción de vino y plata. Como no podía ser de otra forma, Dionisio era la deidad principal de la ciudad de Thasos. Su santuario estaba construido sobre el monte Pangeo. Su vino, oscuro y pesado, fue de los más preciados y caros del mundo antiguo. Tan importante era, que su producción estaba regulada por una legislación especial desde el siglo VI a.C.

Por todo ello, no nos debe extrañar que quisieran plasmar (y publicitar) en sus monedas sus elementos más característicos: por lo que haciendo honor a su principal dios, Dioniso, no dudaron en representar en sus monedas a un sátiro tomando a una ninfa. Estas monedas estuvieron durante más de un siglo en circulación (535 a.C. al 411 a.C.) y seguramente representaban la unión de la tierra (el sátiro) con el agua (la ninfa), unión que posibilita la creación de su preciado vino.

Estátera de Tasos.

 
Y es que muchas de las primeras monedas griegas tuvieron escenas sexuales bastante explícitas, especialmente en las zonas más al norte de Grecia, poblaciones más arcaicas y de carácter más agrícola, y menos comercial, que aún veneraban con fuerza a dioses y espíritus de carácter arcaico, relacionados con la fertilidad de los campos y la fecundidad de sus rebaños.

Las propias monedas de Tasos reflejaron su aculturación por la civilizada Atenas. Sus primeras monedas fueron labradas de manera tosca, tomando como modelo las acuñaciones realizadas por las tribus macedonias de los Orrescili, los Zaeelii y los Permaioi cuyas iconografías nos muestran a sátiros y centauros raptando ninfas (550-480 a.C). La influencia de Atenas se observa en sus monedas más recientes, mucho más finas y estilizadas, y donde la temática también varía, ya que ahora el sátiro es un ser mayor, que porta a la ninfa con delicadeza; ésta ahora ya no protesta, sino se deja llevar. Un cambio iconográfico que seguramente refleje también un cambio en los ritos dionisíacos de su sociedad.



 

TETRADACMA DE NAXOS

Así vemos que las monedas con representaciones de Dionisos o Sátiros fueron habituales en muchas ciudades griegas, algunas alcanzando gran belleza por la pericia de sus acuñadores, como puede ser este tetradracma en plata de Naxos, Sicilia, datado hacia 460 a.C.,

En el anverso tiene representado la cabeza del dios Dionisos. Esta espectacular moneda se caracteriza por su realismo y profundidad, casi parece que está esculpida, que se sale de la propia moneda. Este efecto se consigue con las ondulaciones de su cabello y barba, dotándola de profundidad y gran realismo.

Lo mismo ocurre en su reverso, donde podemos leer la palabra NAXION y donde observamos un sátiro sentado, sosteniendo un cántaro de vino en sus manos. Destacando otra vez el sentido escultórico del cuerpo y una tridimensionalidad sorprendentes, que nos transmite la fuerza y el vigor de la propia ciudad de Naxos.

Tetradracma de Naxos, con Dionisos y Sátiro.


 
AFRODITA

Afrodita, la diosa griega del amor, ha sido un motivo bastante frecuente en monedas griegas y, especialmente, romanas. Y es que el culto a Venus tuvo un gran fervor entre todas las capas sociales, por sus múltiples advocaciones. Pero si la traemos a esta sección es por su estrecha vinculación de la diosa Venus con la familia Julio-Claudia, ya que la familia de César remontó sus orígenes a los grandes héroes de la guerra de Troya, vinculándose directamente con la diosa Venus, hecho que le permitió justificar su toma de poder y tomar el epíteto de "divino".

Por lo que no dudó en explotar la imagen de la diosa Venus a su favor, siendo las monedas un elemento más de propaganda imperial. 

 


Denarios oficiales acuñados por César
51-41 a.C.



EROS 

Eros, personificación divina del amor físico, era hijo de Afrodita, y también ha tenido su representación en diferentes monedas. En muchos casos como simple acompañante de Venus o su efigie con sus elementos propios como flechas y carcaj, o cabalgando algún animal... En todos estos casos no parece tener un significado erótico muy relevante, aunque tenemos un par de dignas excepciones...

Una de ellas, con una representación de lo más explícita la podemos ver en el reverso de un raro bronce provincial de Caracalla (197-217 d.C.) de Serdica. Aunque si hacemos caso a las descripciones de esta moneda en diferentes catálogos podemos creer que se trata de otra escena porque podemos leer cosas como: "dos erotes jugando, uno caminando sobre sus manos" o "eros alado, desnudo, cogiéndole la pierna a otro eros"

Veamos la moneda en cuestión y decirme que están haciendo estos dos erotes...

Bronce provincial de Caracalla de Serdica


Pues si nos dejamos de mojigaterías, de descripciones ambiguas, y de medias tintas, podemos ver claramente como dos eros están practicando claramente sexo anal, es más, el falo es bien visible, y no suele salir citado en las descripciones de estas monedas, y mira que los catálogos de monedas suelen ser bastante detallistas en describir cada elemento de la moneda...
 
Otra moneda a la que le podemos atribuir cierto significado erótico es un denario de plata republicano, emitido por Manius Fonteius, donde aparece un Eros montado sobre una cabra peluda, dos elementos muy relacionados con la lujuria y la sexualidad desenfrenada.

Mn. Fonteius C.f,.
Denarius 85, AR 3.98 g. MN·FONTEI



HERO Y LEANDRO: una trágica historia de amor

Una de las monedas más curiosas y "románticas" es la que refleja la apasionada historia de amor de Hero y Leandro. Una moneda acuñada por dos ciudades griegas que se alzan en lados opuestos del Helesponto, un conjunto de archipiélagos, que separa Asia de Europa.

Hero era una joven sacerdotisa de Afrodita que vivía en una torre en Sestos. Un día, el azar, hizo que se topase con Leandro, un apuesto joven de la ciudad de Abido, situada al otro lado del estrecho. Como no podía ser de otra forma, su padres prohibieron a los amantes seguir viéndose, ya que ella estaba consagrada al sacerdocio de la diosa Afrodita.

Los jóvenes amantes desoyeron a sus familiares y siguieron viéndose en secreto. Al anochecer, Hero encendía una lámpara de aceite en su torre para guiar al Leandro, que atravesaba el estrecho que les separaba a nado.
 

Moneda de bronce acuñada en Abido bajo el gobierno del emperador Alejandro Severo (222-235).
Anv: Busto laureado suyo con leyenda IMP CI M VIP SEV ALEXANDRO AVG.
Rev: Leandro nadando hacia Hero,; leyenda ΑΒΥΔΗΝΩΝ.

 

Una noche oscuro y tormentosa, el viento apagó la lámpara, Hero fui incapaz de volverla a encender debido al fuerte temporal. Leandro sin un punto de referencia en la costa murió ahogado arrastrado por la mar. Cuando su cuerpo sin vida apareció a la mañana siguiente en la costa, Hero fruto de la desesperación se arrojó desde lo alto de su torre.

En estas monedas romanas de los siglo II y III vemos la interpretación de esta historia de amor, con Leandro desnudo en el agua cruzando el Helesponto y Hero sosteniendo su lámpara en lo alto de su torre.

En esta versión que vemos aquí, podemos observar a la izquierda las ropas de Leandro sobre una roca, mientras Eros vuela sobre los amantes portando la antorcha de la pasión en sus manos.


MONEDAS LGTB

El rapto de Ganimedes

Si hablamos de monedas con temáticas eróticas o sexuales no podemos dejar de citar aquellas que nos muestran historias o pasajes que nos hablan abiertamente de la bisexualidad existente en el mundo antiguo.

Una realidad, difícil de digerir por esos eruditos de estudios clásicos de siglos pasados, que trataron de ocultar, o al menos obviar, esa bisexualidad activa que sus admirados griegos y romanos practicaron abiertamente.

Por ello, citaremos un par de monedas que tienen ese trasfondo bisexual o homoerótico. Uno de esos ejemplos nos los proporcionan aquellas monedas de acuñación imperial romana que representan el mito de Ganimedes, monedas acuñadas por distintos emperadores desde Cómodo, pasando por Marco Aurelio o Caracalla.

Estas monedas suelen representar a Ganimedes desnudo siendo raptado (o sostenido) por Júpiter. Recordar que este mito, ampliamente representado en el mundo romano, nos relata como Ganimedes un joven pastor de extraordinaria belleza fue secuestrado por un Zeus convertido en águila y llevado al Olimpo, donde sirvió como copero y amante del todopoderoso dios, levantando los celos de su esposa Hera.

 


Adriano y su amante Antínoo

Otro ejemplo de monedas que se utilizaron para conmemorar a un amante masculino fueron las acuñadas por el emperador Adriano a la muerte de su amado Antínoo. Un relación homosexual abiertamente conocida por todo el mundo, y que marcó profundamente al emperador al fallecer ahogado en las aguas del Nilo su joven amante.

Tal fue el profundo pesar del emperador que no dudó en decretar la divinización del joven e incluirlo en el panteón romano. Incluso ordenó la construcción de una ciudad en el lugar de su muerte, Antinoópolis. El rostro del joven amante fue reproducido por todos los rincones del imperio, esculturas, pinturas, ... y como no podía ser de otra manera, en monedas. Acuñando en Egipto monedas de bronce mostrando al deificado Antinoo como parte del culto imperial en ambas caras de la moneda.


 

Unas treinta ciudades emitieron monedas de bronce con la imagen de Antínoo, buscando ganarse el favor del emperador. Estas ciudades se concentraron mayoritariamente en tres regiones: Arcadia en Grecia, Bitinia en Asia Menor y Alejandría en Egipto.


SPRINTAE

Ya dedicamos una entrada hablando de las más famosas, las enigmáticas sprintae, digo enigmáticas por que cómo explicamos en su post, no parecen ser monedas de curso legal, sino que tuvieron alguna que otra función. Mucho se ha especulado sobre ello, aunque entre las hipótesis más extendidas tenemos:

- Fichas para algún tipo de juego erótico. Incluso se especula que pudiesen servir como lenguaje universal para  saber que servicios querría algún cliente extranjero.

– Fichas para la admisión en algún espectáculo o termas. Los números estarían relacionados con zonas especiales de dichas termas, ya que algunos frescos de las termas parecen coincidir con las imágenes de las monedas. También se las ha relacionado como fichas para las taquillas de las termas.

– Un regalo o un suvenir de algún lugar de placer. Ya que los romanos fueron amantes de todo tipo de artes de carácter erótico.

– Formas de pago en burdeles, para evitar pagar con monedas de curso legal que llevasen la imagen del emperador, ya que parece que a Tiberio, no le agradaba que su imagen fuese utilizada como moneda de pago en los ambientes más sórdidos de Roma.






Bibliografía:

 https://coinweek.com/eroticism-ancient-coins-adults/


sábado, 2 de octubre de 2021

Prostitución en el Lejano Oeste: Prostitutas, bailarinas y madames

Prostitución en el Lejano Oeste:

    Parte I: El sexo en el lejano Oeste
    Parte II: Prostitutas, bailarinas y madames
    Parte III: Burdeles y zonas de prostitución



Es hablar del Oeste y a todos nos vienen a la mente imágenes de famosas películas de western con indios salvajes, peligrosos pistoleros, extensas praderas y duelos bajo un ardiente sol, pero no hay película donde no aparezca una "paloma herida", una "ninfa de la pradera", un "ángel caído", una "mujer pintada", nombres eufemísticos para denominar a las mujeres dedicadas a la prostitución.

La mayoría de las películas nos han mostrado a estas "mujeres de salón" como mujeres desvergonzadas, con carácter, que llevaban una vida frívola, y que, finalmente, eran rescatadas de ese mundo por el protagonista de la película.

Pero para la gran mayoría de prostitutas no había salvación alguna, ni héroe que las rescatase, ni tan siquiera una vida feliz. 


Tal y como nos muestra la magnífica película de Clint Eastwood, 'Sin Perdón', que nos relata la cara más amarga de este sórdido mundo.

Un mundo sucio, peligroso, mísero y sórdido, donde la gran mayoría de prostitutas acababan alcoholizadas, adictas a alguna droga o muertas por alguna enfermedad. Aunque también existieron prostíbulos de alto standing, que les dieron la oportunidad de acumular ciertos ahorros para poder establecerse con una nueva vida en alguna lejana ciudad. Incluso mujeres, como el caso de bailarinas y chicas de alterne que, aunque tildadas de mujeres poco honorables, no ejercían la prostitución.

Prostitutas en su habitación.

Pero empecemos por el principio, ¿por qué fueron tan populares los burdeles en Lejano Oeste?  El motivo es sencillo, la falta de mujeres. La conquista del oeste no fue fácil, era un territorio inhóspito, a veces peligroso, por lo que los primeros en lanzarse a la aventura en pos de riquezas y tierras fueron principalmente hombres jóvenes. En los primeros tiempos de la conquista del Oeste, la población masculina triplicaba a la femenina, incluso hubo lugares como la California de 1850, donde el 90% de la población era masculina.  Por lo que los burdeles y salones y casas de baile se convirtieron es un próspero negocio con una clientela necesitada del contacto con mujeres. 


Se ha estimado que en la segunda mitad del XIX, período donde la prostitución estuvo permitida en los territorios del oeste, hubo más de 50.000 mujeres ejerciendo la prostitución. Incluso en algunas ciudades el número de prostitutas eran tal elevado que suponían hasta el 25% de la población.


Pero ¿cómo podía acabar una mujer ejerciendo en un prostíbulo?  Por la miseria, ya que, la prostitución se convertía en la única fuente de ingresos posible para numerosas mujeres que se quedaban sin amparo familiar: mujeres abandonas por sus maridos, o aquellas que se quedaban solas al morir sus padres o enviudaban demasiado jóvenes. Estas mujeres eran atraídas con carteles que prometían un salario digno, ropas o comida diaria.

No faltaban las que la sociedad empujaba al mundo marginal de la prostitución. Los casos más tristes eran aquellas mujeres que, seducidas por un amante pasajero, perdían su virginidad, o aquellas que eran violadas, ya que una vez perdida la honra, no había esperanza para ellas, les imposibilitaba casarse, o las propias hijas de las meretrices, que ya nacían bajo el estigma de ver en la prostitución su única forma de ganarse la vida.

La doble moral del oeste



Otro de los motivos de esta época dorada de los burdeles era la doble moral imperante en EE.UU. en aquella época. Una doble moral plasmada físicamente en el mapa de los EE.UU., ya que mientras en las ciudades del este imperaba una rígida moral victoriana, en las nuevas ciudades del oeste se regían  por una mayor permisividad, no escrita, que toleraba ciertas actitudes.

Así que, aunque la prostitución era tildada como una actividad ilegal, o más bien alegal, no había poblado o ciudad que no contase con algún lupanar en sus inmediaciones.


Incluso muchos de ellos estaban incluidos en los directorios locales o estatales, como la "Guía de viajeros de 1895" de Colorado, un manual de 66 páginas donde el cliente podía buscar el burdel más adecuado a su bolsillo.

Por ello, las autoridades locales preferían hacer la vista gorda ante la prostitución, y como mucho, confinar la zona de los burdeles en una zona apartada de la ciudad, normalmente al otro lado de las vías del tren, estableciendo una especia de frontera que separaba a las mujeres honradas de las prostitutas.

Prostituta en el interior de un prostíbulo.

Además, en el lucrativo negocio de la prostitución, las mismas autoridades locales no dudaron en sacarle provecho económico, cobrando una especie de impuesto indirecto, a través de "multas" periódicas, tanto a las prostitutas como a los locales de alterne.

Por otro lado, también tenemos esa doble moral que siempre se ha vivido en torno a la prostitución, tolerándose como un mal necesario, ya que se veía como una herramienta social para evitar que los hombres molestasen (por no decir, violar, secuestrar...) a las mujeres honradas. Por ello, aunque las prostitutas siempre estuvieron mal vistas por el resto de la sociedad, su presencia siempre fue tolerada.

Algunas meretrices llegaron a ser mujeres referentes en sus ciudades, al promover actividades filantrópicas y culturales.


Incluso muchos hombres preferían tratar con prostitutas que, con mujeres honradas, ya que delante de las prostitutas se podían comportar, tal y como eran, y no fingir unos modales y un refinamiento del que carecían por completo.

LAS PROSTITUTAS


En el Oeste se pueden diferenciar dos tipos de señoras de "mala vida". Por un lado, tenemos a las prostitutas, que ejercían en burdeles y prostíbulos de toda clase y condición. Por otro, tenemos aquellas mujeres que trabajaban como bailarinas o chicas de alterne en salones de baile y tabernas, que, aunque su nombre pueda indicar lo contrario, no ejercían la prostitución.

Muchas de las mujeres que ejercían la prostitución tenían otro oficio con el que aumentar sus ingresos: costureras, lavanderas, cocineras, incluso muchas de ellas lograban acumular el suficiente dinero para crear algún negocio como casa de huéspedes.
Tampoco eran raros los casos de mujeres casadas que ejercían la prostitución, ya fuese porque su marido la forzase a ello, o porque estaban casadas con los dueños de algún burdel.

Las prostitutas más afortunadas eran aquellas que trabajaban como madames y regentaban un burdel, ya que solían quedarse con un 40% de lo que cobraban las chicas.

VIDA DE LAS PROSTITUTAS 


Pero no nos engañamos, la vida de la mayoría de prostitutas era miserable, sus escasas ganancias las solían gastar en drogas o alcohol, la única vía de escape para sus tristes vidas.  


Prostitutas de Denver, CO
Por lo que muchas acababan alcoholizadas o adictas al opio, la morfina o el láudano, muriéndose en alguna destartalada habitación o en algún solitario callejón de tuberculosis, sífilis o cualquier otra enfermedad.

No podemos olvidar la violencia que tuvieron que sufrir estas mujeres, palizas, violaciones... Por lo que no nos puede extrañar la fama que tenían de ser mujeres duras y agresivas. Escondiendo bajo sus ropajes o en su calzado alguna navaja, o la famosa pistola Deringers, un arma de gran calibre, mortal a corta distancia.

Por lo que no era raro aquellas que preferían suicidarse, antes que acabar mendigando por las calles. Las tasas de suicidio en el gremio fueron altísimas. Por último, no faltaban aquellas que morían en el transcurso de un parto o de un aborto mal hecho, ya que la falta de métodos anticonceptivos hizo que los embarazados no deseados fuesen bastante frecuentes.

Aquellas con más cabeza, o mejor fortuna, solían ahorrar lo suficiente para intentar montar su propio negocio, normalmente alguna taberna o burdel. Otras se buscaban la vida como comadronas o abortistas. Pero muy pocas conseguían reunir el dinero suficiente y empezar una nueva vida en otro lugar.

BAILARINAS Y CHICAS DE ALTERNE



Aunque también engrosaban las filas de mujeres poco honorables, las bailarinas y chicas de alterne no solían ejercer la prostitución. A pesar de ser despreciadas por el resto de mujeres "honradas", la mayoría de chicas de salón eran tratadas como "damas" por los hombres que acudían a estos salones. Ya que tanto las propias mujeres, como el encargado del salón, o incluso los propios clientes velaban por el cuidado y respeto hacia estas chicas. Por lo que las ofensas y maltratos a estas chicas se castigaban duramente con una buena tunda o un duelo de honor en las calles de la ciudad.

Su trabajo consistía en entretener a los clientes, con sus números de canto y danza, bailando con ellos o dándoles conversación, flirtear un poco con ellos, pero sobretodo, haciendo que se dejasen su dinero en la barra del bar.


La mayoría de estas chicas provenían de familias de granjeros pobres, mujeres viudas jóvenes o chicas sin recursos que, atraídas por la posibilidad de ganar un buen sueldo, no dudaban en entrar a trabajar en cantinas y salones de toda índole, una oportunidad casi única de emanciparse, bajo la promesa de vivir una vida menos dura y menos pobre que trabajando en el campo o en una granja.
En estos locales los hombres tenían prohibido propasarse con estas damas, ya que podían ser expulsados del local, a pesar de los provocativos atuendos de estas señoritas.

 
Mujeres del vodevil.


 

LAS GRANDES MADAMES DEL OESTE


Las madames solían ser antiguas prostitutas que habían conseguido el suficiente dinero para montar su propio negocio. Pero sobretodo, fueron mujeres lo suficientemente inteligentes para lograr sobrevivir en un mundo tan duro y áspero, y llevar con cabeza y buen tino un negocio tan lucrativo, pero peligroso, como un burdel.

Debían controlar la limpieza del burdel y de sus chicas, así como proporcionarles ropas y cosméticos. También tenían que tener buena mano, y buena cabeza, para tratar con clientes, comerciantes, prostitutas y especialmente autoridades locales. Por ello, las madames se caracterizaban por ser muy buenas samaritanas, aportando fondos a organizaciones caritativas, escuelas e iglesias.


Denver, Colorado, fue una de las ciudades cuyo distrito dedicado a la prostitución adquirió mayor notoriedad por su extensión y prosperidad. La fiebre del oro hizo incrementar su población hasta los 100.000 habitantes.

MATTIE SILKS (1847-1929): Se estableció en Denver, Colorado, una de las más prósperas ciudades del oeste americano. A los 19 años ya regentaba un burdel en Springfield (Illinois); posteriormente se trasladó hacia el oeste buscando ampliar su fortuna, montando burdeles, primero en Dodge City (Kansas), para acabar asentándose en Denver, donde montó un burdel de lujo.

Su establecimiento atrajo a lo más granado de la ciudad de Denver, y pronto se convirtió en toda una institución en la ciudad. Supo invertir su fortuna en diferentes propiedades, convirtiéndose en una mujer muy rica y popular.

Mattie Silks se convirtió en la indiscutible "Reina del Barrio Rojo de Denver" a fines del siglo XIX.

JENNIE ROGERS: También se asentó en la ciudad de Denver, llegando a poseer hasta 3 locales, a cada cual más lujoso en decoración y servicios. Jennie logró acumular una gran fortuna, y a pesar de su profesión se distinguió por ser una mujer culta y refinada.

Inauguró el famoso burdel 'House of Mirrors', un fastuoso prostíbulo situado en una mansión de tres plantas, que contaba con numerosas estancias, más de 16 dormitorios, diferentes salones, comedor, y sobretodo destacó por su salón de baile, la sala de los espejos, adornada con grandes espejos y muebles de maderas nobles.

Otra de esas grandes ciudades famosas por el gran número de prostíbulos existentes fue Deadwood, se sabe que el primer burdel se estableció con la llegada de los primeros colonos en el año de 1876. En esta ciudad destacaron dos grandes madames: Dora DuFran y Mollie Johnson

En Cripple Creek hubo otro famoso prostíbulo dirigido por la madame PEARL DE VERE, un lujoso edificio de dos plantas llamado 'Old Homestead', decorado al estilo francés y que contaba con lujos como un teléfono o dos cuartos de baño. Las fiestas que se celebraban en su interior fueron famosas en toda la región y sólo se podía acceder bajo invitación.

 Por último, citar a otra famosa madame, KATE 'BIG NOSE' ELDER, novia del famoso Doc Holliday, que montó el primer gran burdel en la ciudad Tombstone. En esta ciudad destacó el famoso 'Bird Cage Theatre', un local donde se ofrecían toda clase de espectáculos y variedades, y cuyo nombre provenía de las 12 minúsculas habitaciones que se situaban en la planta superior, donde las "palomas" ofrecían sus servicios.

Interior del famoso prostíbulo "Bird Cage Theatre"

Acabamos con el lujoso burdel de FANNIE PORTER en San Antonio (Texas), lugar muy famoso al ser frecuentado por la banda del pistolero Butch Cassidy.



MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS


Una de las principales preocupaciones de las prostitutas era quedarse embarazas, y aunque en esta época ya se comercializaban diferentes método anticonceptivos, su uso aún no estaba muy extendido.

Había píldoras abortivas, conocidas como píldoras portuguesas, o los polvos preventivos de Madame Restell, pero como cabe suponer su efectividad era relativa. El condón ya se había inventado, fabricados en goma o piel, habían llegado procedentes de Francia, por lo que en los primeros lugares donde se empezó a utilizar fue en las zonas de influencias francesa como Nueva Orleans o St. Louis.

También se empleaban diafragmas o los famosos lavados vaginales con supuestos ingredientes espermizidas como sulfato de zinc, bicarbonato, hojas de rosa roja, vinagre...

A pesar de todos estos métodos, al final la forma más común de intentar evitar embarazos era la marcha atrás, o en caso de embarazo, los siempre peligrosos abortos.


BIBLIOGRAFÍA

Rutter, M.; Upstairs Girls: Prostitution in the American West, Farcountry Press, 2005

Doval, G.; Breve Historia del Salvaje Oeste: Pistoleros y forajidos, Nowtilus,

https://www.legendsofamerica.com/we-paintedlady/

https://www.farwest.it/?p=461

https://www.dailymail.co.uk/news/article-5453959/The-everyday-lives-prostitutes-Wild-West.html

https://www.abc.es/historia/abci-sexo-y-revolver-verdad-tras-burdeles-y-pervertidas-prostitutas-lejano-oeste-201901230212_noticia.html