domingo, 22 de mayo de 2016

Biblioteca prohibidas: El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa

Las 'Salas Secretas' de los Museos:
1.- Gabinete de Objetos Obscenos de Nápoles
2.- British Secretum, el armario 55
3.- Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna
3.1.- La Sala Secreta del Museo del Prado
3.2.- Los gabinetes reservados de los nobles  (en preparación)
4.- El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa
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En este blog ya hemos hablado de la censura que ha existido, y sigue existiendo, en buena parte de los grandes museos en cuestiones relativas al sexo y al erotismo. Por lo que casi todos los grandes museos europeos han albergado 'salas secretas', donde acumular aquellas obras de carácter más erótico o pornográfico, no aptas para la visión del pueblo llano aunque sí para los personajes más distinguidos de la sociedad.

Esta semana os traemos un caso diferente por su forma pero similar en su contenido... las Bibliotecas prohibidas, por lo que hemos decidido incluirlas en nuestra sección de 'Las salas secretas de los Museos', ya que las grandes bibliotecas también se pueden considerar museos, donde se custodian y se exponen obras de arte escritas.

Bibliotecas Prohibidas

"Histoire de Dom Bougre", 1748
Departamento de Grabado y
Fotografía de la BNF.
Iniciamos nuestro camino descendiendo al Infierno, y es que con este curioso nombre es como se conoce de forma general al "lugar cerrado de una biblioteca donde se guardan los libros cuya lectura se considera peligrosa".

Como ya vimos en otros post, los libros de carácter erótico o pornográfico han circulado de manera clandestina desde casi el mismo momento de la invención de la imprenta. Uno de sus mejores ejemplos es 'Il Modi' un kamasutra del renacimiento que circuló en la clandestinidad durante siglos.

La mayor parte de estas publicaciones estaban producidas expresamente para una selecta clientela de gran nivel cultural y de un mayor nivel adquisitivo: banqueros, comerciantes y personajes de la más alta nobleza, incluídos los círculos más cercanos a las casas reales.

Por lo que muchas de las publicaciones que eran incautadas y requisadas por las autoridades civiles o los tribunales eclesiásticos, terminaban desapareciendo de sus fondos para acabar en las bibliotecas privadas de ilustres personajes, especialmente nobles o aristócratas. Así por ejemplo sabemos que un gran coleccionista de paneles eróticos fue el primer ministro francés del siglo XIX León Gambetta.


El infierno de la Biblioteca Nacional Francesa

Una de las primeras bibliotecas prohibidas que conocemos se albergó en el interior de la Biblioteca Nacional de Francia, donde en un lugar denominado 'Enfer' se custodiaban toda aquella documentación literaria y gráfica censurada por indecorosa o sacrílega.

 'El Infierno' se inició a mediados del siglo XVIII cuando los bibliotecarios reales consideraron que el deber de una Biblioteca Nacional era colecionar toda aquella obra literaria con cierto interés cultural. Con el auge de los textos de carácter pornográfico o eróticos publicados en un ambiente de cierto libertinismo (y libertinaje), se decidió crear una sección bajo llave dentro de la Biblioteca Real que recogiese todos aquellos escritos considerados inmorales o indecentes.

Al poco tiempo, y con el estallido de la Revolución Francesa (1789), el país galo vivirá un auge de las publicaciones eróticas y pornográficas, ya que la supresión de la censura fue aprovechada por los editores para publicar las obras de naturaleza más sacrílega o pornográfica.

Por lo que no nos debe extrañar que la primera obra del Marqués de Sade ('Justine o los infortunios de la virtud') se publicase tan sólo dos años después del estallido de la Revolución Francesa. Es en este período convulso cuando, aparte de novelas, veremos aparecer todo tipo de panfletos y libretos a cada cual más obsceno que el anterior.

Ejemplar de 'La filosofía del tocador' conservado en la BNF.

Pero con la vuelta de la censura, los fondos del Infierno se fueron ampliando con todo tipo de publicaciones incautadas por las autoridades, tanto en casas de particulares como en imprentas clandestinas. Con la profesionalización de los servicios bibliotecarios se decide agrupar todas estas publicaciones bajo una misma signatura, por lo que la moderna configuración del Infierno se producirá en 1844. Aumentando rápidamente sus fondos, ya que 30 años después, ya contaba con 620 obras licenciosas.

Grabado del Infierno
Pero no sólo de textos se nutrían las llamas del Infierno, también todo tipo de documentación gráfica fue añadiéndose a los fondos de la biblioteca: desde estampas coloreadas a color hasta las primeras filmaciones porno fueron formando parte de esta peculiar sección.

Por otro lado, hay que destacar que desde el mismo momento de su fundación, la entrada a este infierno estuvo muy restringida, sólo permitiendo su acceso a investigadores o académicos, los cuales se veían obligados a justificar por escrito los motivos de su consulta.

Hoy en día, El Infierno se ha convertido en un lugar de alto valor histórico, por lo que siguen atesorando incunables de gran valor bibliográfico a pesar de su fuerte contendido erótico.


Los fondos

El Enfer está formado por más de 1700 publicaciones. Las obras más antiguas datan del siglo XVI y sus fondos se han seguido actualizando hasta nuestros días. Entre los principales demonios que pueblan este particular infierno destacan las primeras novelas de tintes eróticos escritas durante los siglos XVII y principios del XVIII, muchas de ellas firmadas bajo seudónimo para evitar arruinar el buen nombre de sus autores, incluso para esquivar la cárcel.

Una de sus obras más antiguas es el 'Roman de la rose', un poema elaborado en el siglo XIII por Guillaume de Lorris y Jean de Meung inspirado en el amor cortés.

Siglo XVIII

Pero será a mediado del siglo XVIII, el siglo del libertinaje, cuando los fondos de la Biblioteca aumenten considerablemente, ya que 'El infierno' custodia ediciones originales de las principales novelas de tinte erótico que se publicaron en ese libidinoso siglo, desde las obras del Marqués de Sade, pasando por otros clásicos como pueden ser 'La Vida de Marianne' de Marivaux, 'Las joyas indiscretas' de Diderot o 'Erotika Babylon' de Mirabeau.

Godard Beauchamps,
"La historia del príncipe Apprius", 1728.
Pero sin duda las obras más originales y sorprendetes son los panfletos y libelos publicados durante el período revolucionario, que aprovechando la relajación de la censura, numerosos editores se atrevieron a sacar a la luz obras de todo tipo y condición, y entre las de carácter más lascivo y pornográfico podemos citar títulos como "El apetito de los nobles", o  'Espía de las alcobas'.

Destacando entre todas ellas, algunas de sorprendente calidad literaria como el clásico 'Amours de Charlot et de Toinette', publicado en 1779, y que evoca las supuestas fantasías de la reina y su cuñado, el conde de Artois. O el atrevido 'Le Godemiché royal' (1789), una obra que, a pesar de su obscenidad y su tono jocoso, alberga una enorme calidad literaria, con continuas referencias a los clásicos, por lo que parece evidente que estaba destinada a un público letrado.

Otras publicaciones que ocupan un lugar destacado en este particular infierno son las denominadas "Guías rosas", detalladas guías donde se describían los principales prostíbulos de París o las listas de las mejores meretrices que poblaban las callejuelas de París como 'Almanaque de direcciones de señoritas de París' (1789) o "Tarifas de las chicas del Palais Royal" (1792), donde se detallaba no sólo su precio sino también su especialidad.

Como vemos hubo publicaciones de todo tipo y condición, pero pronto la censura hizo de nuevo su aparición, prohibiendo gran número de estas obras, conservándose sólo aquellas guardadas celosamente en bibliotecas privadas y aquellas otras custodiadas en el 'Infierno'.

Siglo XIX

Por lo que durante el siglo XIX, se volvió a publicar en la clandestinidad gran número de obras, ya que a pesar de estar prohibidas, o precisamente por estar prohibidas, las publicaciones de carácter erótico o pornográfico fueron muy demandadas por el público. El caso más conocido fue el de Auguste Poulet-Masis, editor de los poemas de Baudelaire, que condenado por la justicia francesa tuvo que exiliarse en Bélgica Y es que la publicación de 'Las flores del mal' (1857) provocó un enorme revuelo en la sociedad francesa de Napoleón III, ya que algunos de sus poemas fueron tildados de ultraje a la moral pública.

Furor uterino de María Antonieta.
Otro de los autores más reconocidos cuya obras tienen el honor de reposar en el 'Infierno' son las del genial dramaturgo Georges Feydeau cuyos escritos se vieron sometidas al escrutinio de la censura oficial, y es que la pluma de Feydeau supo retratar de manera magistral el espíritu de la Francia de la Belle Epoque, por lo que sus vodeviles, sus farsas, sus comedias ligeras estuvieron pobladas de personajes de dudosa respetabilidad (prostitutas, vividores, ...) y lengua demasiado afilada para el gusto de la censura.

Otros autores de esa misma época, como el poeta Paul Verlaine o el escritor Prosper Mérimée, tambien vieron como algunos de sus escritos se topaban con la censura, por lo que el Infierno también ha reservado un espacio para ellos.

Este siglo XIX además vio aparecer dos nuevas tecnologías que rápidamente se pusieron al servicio del erotismo y la pornografía. La primera de estas tecnologías será la fotografía que aparecerá a principios de siglos, por lo que muy pronto poblará algunos de los estantes del Infierno. A finales de este siglo hará su aparición el cine, por lo que durante los primeros años del siglo XX veremos aparecer las primeras películas pornográficas.

Siglo XX

Una de las obras cumbres de la literatura erótica tiene el honor de inaugurar la sección del siglo XX de esta particular biblioteca, se trata de 'Las 11.000 vergas' de Guillaume Apollinaire.

A partir de ese momento numerosos autores de prestigio pasaran a formar parte de tan ilustre sección con títulos como 'El coño de Irene' de Louis Aragon (1928) o 'Historia del Ojo' de Georges Bataille (1928).

Otros autores de prestigio como Pierre Mac Orlan se vieron obligados a escribir bajo pesudónimo (Pierre du Bourdel) numerosas obras eróticas para poder llegar a fin de mes. Su novela más polémica fue 'Mademoiselle de Mustelle y sus amigas', escrita en 1911 y que fue circulando en la clandestinidad prácticamente hasta 1984 cuandó finalmente fue publicada oficialmente.

Felicien Rops, "Agonías", aguafuerte, barniz blando.
Departamento de estampas y fotografía en el BNF.

Otros autores significativos cuyas obras descansan en el Infierno son  Pierre Louÿs, autor de la parodia 'Manual de urbanidad para niñas', o la poesía simbolista de Pierre Louys. Por último, citar a Jean Genet que a pesar de ser conocido por sus escritos sobre homosexualidad, también realizó un polémico cortometraje, denominado 'Un canto al amor',  que exploraba las fantasías eróticas entre los prisioneros y el guardia que los vigila y que estuvo prohibido durante muchos años.

Para finalizar apuntar que curiosamente uno de los primeros en realizar una catalogación de los fondos albergados en esta sección fue el mismo Guillaume Apollinaire. Aunque habrá que esperar unos años para encontrarnos con el primer catálogo oficial de sus fondos.
 
Portada del catálogo realizado por Apollinaire.
"L'Enfer de la Bibliothèque nationale", Paris, 1913



Bibliografía

http://elpais.com/diario/2007/12/04/cultura/1196722801_850215.html

http://www.papelenblanco.com/arte/eros-en-secreto-va-de-la-biblioteca-al-metro-de-paris

 http://revistareplicante.com/el-infierno-de-la-biblioteca/

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