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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Harén y poligamia: Un viaje a través de diversas civilizaciones.


Cuando escuchamos la palabra harén, en el imaginario del mundo occidental salta la imagen de bellas mujeres, vestidas con ropas sugerentes, relajadas en fabulosos patios de ensueño, con fuentes y abundante vegetación; o descanso en mullidas habitaciones llenas de cojines, con la figura de un eunuco protegiéndolas, a la espera de que su señor las llame para complacer sus fantasías sexuales.

Es decir, nos imaginamos una especie de burdel de lujo para emperadores y sultanes. A esa imagen han contribuido los numerosos artistas influenciados por el orientalismo y que reflejaron una visión idílica de la vida de las mujeres en los harenes.

La danza del harén, de Giulio Rosati

En cambio, en el mundo musulmán tienen un concepto bastante diferente, el harén es simplemente un espacio reservado de la casa o del palacio, donde las mujeres pueden relajarse y quitarse los pañuelos de la cabeza sin temor a ser vista por ojos ajenos a la familia.

De esta forma, la vivienda musulmana consta de dos partes perfectamente diferenciadas : el “selamlik”, destinada a los hombres y el “harenlik”, zona donde las mujeres pasan su vida.  En las familias acomodadas, donde la mujer no tenía la obligación de trabajar, el harén se situaba a menudo en el patio interior de la casa, alejadas de cualquier mirada indiscreta.
Actualmente el término harem define tanto la separación por sexos que rige la institución familiar en las sociedades islámicas como el lugar donde estas mujeres residen.

Origen Etimológico 'Harén'

La palabra harén, etimológicamente provenie de la familia de palabras árabes de raíz 'h-r-m', cuyo significado está relacionado con términos como prohibido, sagrado o tabú. Es decir, su significado literal sería recinto sagrado, lo cual ya nos da la idea de que es un espacio restringido. Por lo tanto, las mezquitas, las ciudades santas del Islam, también serían harenes.

Su origen como espacio diferenciado de la vivienda proviene de una leyenda sobre Mahoma, que estando un día en casa jugando con sus nietos fue molestado por un grupo de fieles. Disgustado, habilitó un espacio cerrado para uso exclusivo de él y su familia. A partir de ese momento, sus esposas o concubinas vivieron recluidas en el “harén”. Constituyendo una de las instituciones familiares más asentadas en el mundo oriental

Su relación con nuestra concepción actual proviene al considerar la residencia del Sultán también como un lugar sagrado, ya que la presencia de la figura del Sultán transforma cualquier espacio en un lugar sagrado, por lo que pronto, sus habitaciones privadas también adquirieron el carácter de sagradas, de harén.


HARENES EN DIFERENTES CIVILIZACIONES

Otra relación inmediata que hacemos al oir la palabra Harén es vincularla con el mundo musulmán, aunque en realidad y como veremos a continuación, los harenes o los espacios exclusivos para mujeres han existido desde los tiempos del Egipto faraónico pasando por la Grecia Clásica y teniendo una larga tradición, sobretodo, en las sociedades orientales no islámicas.

La poligamia


Las raíces de la poligamia son muy antiguas, ya que esta práctica siempre se ha considerado útil como medio de perduración del clan o la tribu, a veces, acompañada también de prácticas endogámicas.

Ya en Antiguo testamento hallamos numerosos ejemplos, desde Abraham que tuvo dos esposas pasando por  numerosos reyes de Israel que también practicaron la poligamia. El Corán habla abiertamente de esta práctica y la defiende diciendo: “Podéis desposar a dos o tres o cuatro mujeres que os gusten […] pero si teméis no poder ser equitativos, entonces desposad sólo a una” (IV,3).   

Es decir, las tres principales religiones monoteístas defendieron la práctica de la poligamia, practicada durante mucho tiempo por los judíos y sólo condenada por el cristianismo a partir del Concilio de Trento, en 1563.

A partir de estos datos, es comprensible que las relaciones poligámicas se institucionalizasen, sobretodo, en la cultura árabe primero, y en la cultura musulmana posteriormente, dando lugar al nacimiento de un espacio reservado para las mujeres, el harén.


Imperio Otomano:

Los baños del harén de Jean-Léon Gérôme.
En el poderoso imperio Otomano, el harén era una institución de vital importancia. Allí encontramos el que sin duda es el harén más famoso del mundo, el del Palacio de Topkapi, un laberinto de más de 300 habitaciones de gran valor arquitectónico e histórico.

El harén era un lugar donde se vivía bajo unas rígidas normas, marcadas por la obediencia, la tradición y numerosas ceremonias. Estaba dirigido y gobernado por la «sultana valida», la madre del sultán, quien solía tomar partido en los asuntos de Estado. Siguiendo un estricto orden de jerarquía, tras ella, se situaba la primera esposa del sultán (kadin) o la madre de su primogénito y en un tercer escalón, sus otras esposas oficiales y sus favoritas (ikbal). Por último mencionar a las concubinas que compartían cama con el sultán que aumentaban su posición social dentro del harén recibiendo el estatus de 'afortunadas' (gözde).

En total, un harén podía estar formado por más de mil personas, esclavas y eunucos incluidos, formando un poderoso engranaje institucional con funciones políticas, sociales y económicas, sólo citaremos como ejemplo la figura del jefe de los eunucos, figura de gran autoridad, tan sólo por debajo del Gran Visir y el experto en leyes.

En el harén vivían también las concubinas, tanto del sultán como de sus oficiales más destacados, así como muchachas usadas para concertar matrimonios políticos. Estas concubinas eran llamadas "cariyeler" y el Sultán podía disponer de ellas a voluntad, así conocemos el caso del Sultán Murat II, que tuvo 112 hijos de sus múltiples consortes.

Habitación del harén, Palacio Topkapi (Estambul)
El origen de las mujeres del harén era de los más variado, provenían de todos los confines del imperio otomano, la mayoría de familias no musulmanas, ya fuese como trofeos de guerra o como regalo. Eran educadas con gran esmero y refinamiento, en numerosas artes: poesía, danza, música, así como en los principios del Islam. Las más sobresalientes se reservaban para el Sultán o para altos funcionarios, por lo que la mayoría eran empleadas como sirvientas (esclavas) sin tener que cumplir ningún papel sexual, recibiendo el nombre de Odalisca (odalik) que significa mujer de cámara,

Un dato poco conocido es que las mujeres del harem podían salir fuera de los muros del palacio, aunque siempre vigiladas por un nutrido grupo de eunucos y seguidas de todo su séquito. Además el trabajo de concubina era un trabajo remunerado. Tras nueve años de servicio, se les permitía marcharse para casarse, y los gastos de la boda eran abonados íntegramente por el sultán. 

Egipto: En el Egipto faraónico, tanto en el Imperio Antiguo como en el Imperio Nuevo, están documentados la existencia de "harenes" conocidos como "Casa Jeneret", que era el lugar donde habitaban 'las mujeres' del Faraón: su madre, la esposa Real, las esposas secundarias, concubinas, así como toda la prole del faraón. Esta era una institución que se encargaba de la educación de los príncipes y princesas, y donde aprendían diferentes artes y oficios. Estos lugares eran  relativamente abiertos, donde las mujeres podían recibir visitas.
Esclava arreglando tocado.

La Casa Jeneret podía estar constituida por uno o varios edificios de tamaño variable, situados junto al palacio real y de gran importancia para la cultura egipcia. Así por ejemplo, en El Fayum se ha documentado una Casa Jeneret donde exclusivamente se alojaban las abuelas de la nobleza. 

Por último mencionar que la misma palabra Jeneret incide en nuestro significado actual de harén, ya que significa "casa de las bellezas" pero también 'casa cerrada' o ' lugar cerrado'.


Grecia: En la Grecia Clásica encontramos los famosos gineceos, estancias reservadas en las grandes casas de la antigua Grecia para uso exclusivo de las mujeres: esposas, hijas y sirvientes.

Tradicionalmente estas estancia se hallaban en la segunda planta de estas casas, quedando reservada la planta baja para los hombres. Estos giniceos nos transmiten la situación social de la mujer griega, que llevaban una vida social muy discreta y apartada, recluidas en estos gineceos la mayor parte del tiempo y sometidas a la vigilancia de los poderes patriarcales constantemente.

Aunque a estos gineceos, no tienen la connotación clásica de harén, ya que dentro de la cultura griega no estaba extendida la poligamia, si exceptuamos a sus 'bárbaros' vecinos macedonios.


Asia Oriental:

Damas de Caubul
1848 , por J. Rattray
El modelo de unidad familiar separada por sexos, que da lugar al concepto de harén, no sólo se dió en los países musulmanes; en Asia también se desarrollaron conceptos familiares similares. En la India, vemos como a las mujeres hindúes de la casta superior se las ocultaba de los hombres que no fuesen sus parientes directos, bajo un sistema llamado purdah. Schuon, en su libro 'Conociendo al Islam'  lo define como "Purdah es una cortina de separación tajante entre el mundo del hombre y el de la mujer, entre la comunidad en su conjunto y de la familia que es su corazón, entre la calle y el hogar, lo público y lo privado."

En Persia, mucho antes de su ocupación islámica, ya existía la tradición de que las mujeres persas viviesen en reclusión, como señala el historiador romano Plutarco.

En China, las esposas y concubinas de los emperadores se confinaban en barrios separados denominados hou-gong, aunque esta tradición no se extendió entre las clases populares. En cambio, en Corea si existía la tradición, extendida a todas las clases sociales, en la cual hombres y mujeres vivían casi todas sus vidas separados, en diferentes lados de la casa, y dónde sólo se unían para reproducirse.

Una característica importante de las monarquías de Oriente es el carácter divino del emperador, no es sólo su representante, sino que alcanza el grado de dios en vida, así en China el emperador era "hijo del cielo" y en Japón tenía tratamiento de dios. Todo esto hacía que los soberanos orientales se recluyesen dentro de sus enormes palacios, reforzando aún más, su carácter sagrado, inviolable. Este hecho se refleja en la arquitectura y diseño de sus palacios (y harenes) construcciones enormes, laberínticas, con diversos anillos de accesibilidad, con habitaciones y estancias preparadas meticulosamente. Este aislamiento con el resto del mundo se reforzaba con la separación del palacio mediante fosos y enormes murallas.


India (Musulmana):

Tras la conquista musulmana de la India, se instauró la costumbre de confinar a las mujeres de la casta alta en zonas reservadas de las viviendas o en diferentes alas del palacio, estas espacios exclusicos se denominaron zenana y su función era proteger a las mujeres de la mirada de instrusos.

Zenana.

China:

En China tanto los harenes como la institución del concubinato tienen una larga tradición. El concubinato no era exclusivo de la casa imperial, ya que cualquier persona que pudiese permitirse mantener a sus concubinas podía disfrutar de ellas. Esta tradición estuvo tan arraigada que en Hong Kong no fue abolida hasta 1971.

La sociedad china justificaba la existencia de esta institución comparándola con un juego de té. El hombre sería identificado con una tetera y la mujer con una taza; la tetera puede rellenar varias tazas pero ninguna taza puede llenar una tetera.

El harén más famosos que nos han llegado de la sociedad china es el que existía en la Ciudad Prohibida, descrito en numerosas novelas y relatos. El harén, también conocido como hou-gong,  estaba situado en la parte posterior de la Ciudad Prohibida, y la única presencia masculina permitida era la figura del emperador y la de los cientos de eunucos que en él habitaban.

Emperatriz Wu Zetian y sus doncellas.
Era un mundo de patios amurallados y largos y estrechos callejones, con abundante vegetación y lujo. La emperatriz tenia su propio palacio y su principal función era administrar bien el harén, por otro lado las concubinas o favoritas se albergarían también en pequeñas habitaciones de lujo, con sedas, muebles tallados y objetos engarzados con joyas.

El correcto funcionamiento de un harén no era una tarea fácil, éste se regía por normas bastantes estrictas, donde todo estaba detalladamente reglado, desde los objetos que podían tener en sus habitaciones, calidad de sus vestidos, incluso su dieta, todo ello dependiendo de su rango. Dentro de las cónyuges imperiales existían hasta ocho niveles de jerarquía.

La vida del harén no era nada fácil, era un mundo de mucha rivalidad y competencia entre las concubinas para escalar puestos en la jerarquía de favoritas del emperador, conociéndose numerosos casos de intrigas, asesinatos, conspiraciones y muertes en extrañas circunstancia de eunucos, concubinas y los hijos de ellas. Existía la tradición, que a la muerte del emperador, todas sus concubinas fuesen internadas de por vida en un convento budista, sin que pudiesen salir de allí.

Cixi, una concubina que reinó entre eunucos.
La vida sexual del emperador estaba muy controlada, ya que sus encuentros sexuales eran anotados en una tablilla de bambú que era entregada al eunuco jefe, que preparaba el posterior encuentro. Los encuentros tuvieron que ser muy numerosos, ya que estaba muy extendida la creencia que la vida del emperador sería más longeva cuanto más encuentros sexuales tuviese. Así se relata que el legendario Qin Shi Huang, primer emperador chino era inmortal ya que desvirgó a más de mil doncellas.

Otro ejemplo lo tenemos con el emperador Huan Di (146-168 d.C), que renunció a sus deberes políticos y se entregó a una vida de placer y disfrute. Para ello contó con un harén de 6000 mujeres y ante los problemas de engendrar un heredero, sus eunucos le presentaban cada noche nueve concubinas nuevas, ya que consideraban ese número mágico.

Japón:

En Japón también estaba bastante extendido el concepto de 'amoríos libres' dentro del matrimonio. Los hombres de clase alta podían mantener hasta 4 o 5 esposas, y los de clase baja, de 2 a 3; aunque estaban obligados a vivir en casa de su primera esposa.

Los emperadores también practicaron la poliginia oficial, que se mantuvo vigente hasta el siglo XX, finalizando en el período Taisho (1912-1926). Además de la emperatriz o emperatrices, ya que algunos emperadores vivieron con dos emperatrices simultáneamente, el 'harén' se completaba con varias consortes secundarias de distintos grados jerárquicos.


América:

Es un error frecuente intentar aplicar conceptos característicos de una cultura a otra cultura, sobretodo, si ambas se encuentran muy separadas en el espacio y/o el tiempo, por lo que es difícil intentar comparar los harenes musulmanes con posibles instituciones similares existentes en América, ya que la realidad socio-política de las culturas de América era completamente diferente a todo lo establecido en Occidente. Aún así, los principales Imperios de América tuvieron instituciones similares a los harenes:

Aztecas:  Según narran las crónicas el pueblo azteca tenía sus propias costumbres y rituales respecto a la formación de la familia nuclear. En cuanto al matrimonio, el hombre solo podía tener oficialmente una esposa, llamada “Cihuatlantli“, la única mujer legítima ante la ley, con la cual se casaba mediante una ceremonia de bastante importancia dentro de la sociedad.

Sin embargo, la existencia de la poligamia vendría avalada por el 'uso' o 'costumbre' desde tiempo de los nahuas que asociaban la monogamia a la pobreza y a los más bajo de la escala social. Así cualquier hombre, según su estirpe social, podía tener tantas concubinas como pudiese mantener. Es decir, la poligamia era sinónimo de poder y de ocupar el escalón social más alto, de ahí la costumbre de regalar mujeres a los dignatarios extranjeros.

Con todo esto las fuentes nos hablan que Moctezuma II llegó a tener un harén de más de 150 mujeres en su palacio de Tenochtitlán. Por lo que parece Moctezuma ingería grandes cantidades de Xocolatl antes de ir a su harén, ya que entre los aztezas el cacao era una fuente de sabiduría espiritual, energía corporal y potencia sexual.

Rey Inca con su séquito.
Incas: Entre los incas encontramos unas estructuras similares, la nobleza inca era polígama, aunque no el pueblo llano. Aunque durante el Imperio Inca antiguo, el soberano se casaba con su hermana para mantener la pureza del linaje, podía elegir como sucesor al hijo de alguna de sus concubinas de su harén.

Así el soberano inca disponía de un fastuoso harén formado por las mujeres más bellas de todo su imperio. Las mujeres rechazadas eran entregadas como Vírgenes del Sol para servir en el cuidado de los templos, como sacerdotisas o reservadas para ser sacrificadas, el resto eran entregadas como presente a los nobles más serviciales.

Los propios españoles fueron testigos directos de esta situación, ya que durante los diez meses de cautiverio de cacique local Atahualpa, observaron como sus súbditos le seguían reverenciando con profundo respeto y temor, narrando las crónicas Cada una de las mujeres de su harén le servía por turno cada ocho o diez días”.


Harenes Masculinos:

A lo largo de la historia también se ha documentado harenes masculinos, aunque normalmente para satisfacer los gustos homosexuales de algún sultán o emperador.  Así en Al-Andalus, que vivió una época de cierta permisibilidad homoerótica, son conocidos los casos de la existencia de harenes tanto masculinos y femeninos

El único caso de harén masculino en manos de una mujer es el de Kahina de Mauritania, reina y líder militar de los bereberes, que combatió con bastante éxito la expansión islámica en el norte de África en el siglo VII. Según las fuentes era una mujer de gran belleza, de familia noble y con rango de sacerdotisa, tuvo a su disposición un harén formado por 400 sementales.


Continuará...

BIBLIOGRAFÍA


- Mitos y realidades sobre el harén. Mujer y autoridad en el Imperio Otomano en
http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/n%BA72%20Jun.09/MitosRealidadesHaren.htm

- ¿Qué fue el harén imperial? en
http://nuitsblanchesasaintpetersbourg.blogspot.com.es/2012/08/que-fue-el-harem-imperial.html

- El misterio de los harenes en
http://infokrisis.blogia.com/2004/101409-el-misterio-de-los-harenes.php

- Lady Mary Montagu, entre harenes y baños turcos en
http://www.futuropasado.com/?p=321

- Eunucos y concubinas en China en
http://www.lacasamundo.com/2011/12/eunucos-y-concubinas-en-china-i.html

- El harén, placer y esclavitud en
http://www.taringa.net/posts/arte/7148218/El-Harem-placer-y-esclavitud.html

- Eunucos y harenes. Vida del Sultán en el Imperio Turco en
http://www.portalplanetasedna.com.ar/eunucos.htm

viernes, 31 de octubre de 2014

Sexo e Islam


AMOR

Dentro de la cultura árabe la importancia del amor es incuestionable, buena prueba de ello es la diversidad léxica existente para describir la palabra amor. Encontramos más de 50 palabras que definen la palabra amor, algunas de ellas, introducen pequeños matices o características según el tipo de amor, ya sea apasionado, o casto, o puro, etc. Esta gran riqueza semántica es muestra de alto conocimiento que tuvo la cultura islámica sobre el concepto del amor y el gran nivel y exquisitez que alcanzaron sus poetas en su período de mayor esplendor.

Nuestro poeta cordobés, Ibn Hazm, en su tratado 'El collar de la paloma', fue el mejor entre los poetas árabes en tratar el tema del amor. En su libro nos explica que de todos los placeres creados por Allah amar y ser amado es la mayor felicidad posible:


Uno de los aspectos del amor es la unión amorosa que constituye una sublime fortuna, un grado excelso, un alto escalón, un feliz augurio; más aún: la vida renovada, la existencia perfecta, la alegría perpetua, una gran misericordia de Dios."
- Ibn Hazm, 'El collar de la paloma'


SEXUALIDAD

A diferencia de la cultura cristiana, en el Islam, la sexualidad, siempre que se atenga a unas reglas estrictas no es ninguna clase de tabú. Y es que la sexualidad ocupa un lugar destacado entre los versículos del Corán, describiendo la génesis de la vida como un si fuera un acto de amor físico.

El Islam concibe el sexo como un don divino, y su práctica no es algo indecoroso, incluso se puede decir que es equiparable a cualquier otro acto piadoso como la limosna o la oración. Y es que si Allah hizo de este acto, algo agradable, uno está legitimado a disfrutar de él. Por lo que para la religión musulmana el sexo no sólo tiene como fin la procreación, sino que uno también es libre de buscar el placer para conseguir la armonía sexual y por consiguiente su propia armonía espiritual.

Aunque es importante señalar la importancia que tiene el sexo dentro del matrimonio, ya que la armonía de la comunidad se consigue a través del amor conyugal. Es decir, desde el primer momento, se buscó que esta mentalidad 'abierta' respecto al sexo se aplicase únicamente dentro del matrimonio, por lo que practicar sexo fuera del matrimonio era un grave pecado.

El adulterio y sexo entre una pareja no casada ni en concubinato legal era duramente castigado. El derecho sunní lo puede llegar a castigar con la lapidación si son musulmanes, y con cien latigazos si no son musulmanes o con cincuenta sin son esclavos.

Pero en este punto nos encontramos una importante contradicción: Si el sexo sólo puede darse dentro del matrimonio, todos aquellos que por su condición social, económica, profesional (soldados), o simplemente por desequilibrios demográficos, no pueden ejercerlo dentro de esa institución caen en esta contradicción entre el norma moral y religiosa y la realidad social.

Todo esto hizo que prácticas condenadas por el ley islámica, como la prostitución o las prácticas homosexualesfueron aceptadas en las sociedades de Oriente Medio desde época medieval. La prostitución, aunque condenada por algunos imanes religiosos, siempre fue bien vista por las autoridades, ya que representaba no sólo una constante fuente de ingresos económicos sino también un medio de facilitar la paz social.

MATRIMONIO

“Casad a aquellos de vosotros que no estén casados, y a vuestros esclavos y vuestras
esclavas”

El matrimonio dentro del Islam es una obligación piadosa, en el derecho islámico se ve la institución del matrimonio como un acto de carácter, muchas veces, obligatorio. Una de las premisas fundamentales para el matrimonio es que la mujer llegase virgen al matrimonio, para ello tras la consumación del matrimonio se mostraba a los asistentes el pañuelo o las sábanas con la mancha de la sangre de la esposa. Si la mujer no era virgen se consideraba un gran deshonor para la familia, por lo que el matrimonio se anulaba inmediatamente.

Aunque según la clase social del matrimonio otros factores podían entrar en juego a la hora de contraer nupcias: su religión, su condición de libre o esclava, su fortuna, el linaje familiar, profesión, etc. En el aspecto religioso, destacar que una mujer musulmana sólo se podía casar con un varón de su misma religión, mientras que en el caso contrario, un hombre musulmán podía casarse con una mujer libre que fuese cristiana o judía (ya que estas religiones son aceptadas dentro del Corán), por lo que el matrimonio con una mujer de cualquier otra religión estaba prohibido así como casarse con un esclava que no fuese musulmana.

CONCUBINATO

Interior de un harem.
La institución del concubinato se justifica por el deseo sexual tan voraz que tiene el hombre musulmán, incluso el propio Mahoma fue ejemplo de hombre de gran virilidad y ardor sexual. Así que para que el hombre musulmán no altere la paz de la comunidad buscando nuevas mujeres fuera de su hogar, dentro de la cultura islámica se fue desarrollando la institución del concubinato, siempre que las pudiesen mantener y no descuidando a su esposa principal.

La figura de la concubina siempre fue muy apreciada por los musulmanes, ya que al tratarse, por lo general de mujeres de costumbres más libertinas, tenían un mayor dominio de las prácticas amatorias, siendo en muchos casos auténticas especialistas en algunas ramas del conocimiento, ya fuese música, poesía, danza,... convirtiéndose de esta manera en las favoritas del marido.



MUJER

La imagen de la mujer, en las tres grandes religiones occidentales, se puede decir que ha estado siempre asociada a su gran apetito sexual. A esta imagen contribuyó la literatura con todo tipo de poemas y narraciones donde la mujer se muestra como un ser libertino y pasional, incluso muchas veces directamente relacionada con el diablo, con el mal. Y es que en la teología islámica el diablo es el ser más ligado con la sexualidad, utilizando para ello a la mujer como un ser que puede arrastrar al hombre a su perdición, a desviarse de su amor legal, mediante el uso de sus encantos femeninos (o diabólicos).

Por poner sólo un ejemplo, vemos como el jurista granadino Abd al-Malik Ibn Ḥabîb consideraba que la mujer andalusí tenía el deseo sexual más desarrollado que el hombre.

Diosa Allāt sobre camello.
Taif, Arabia Saudí. 100 a.C.
El porqué de estas asociación de la mujer con el mal, daría para un largo debate, pero en resumen podemos decir, que dentro del Islam, esta asociación se hace por el rechazo a las antiguas religiones preislámicas de claro carácter femenino, como el culto a las diosas Al-Lât, Al-Uzzâ y Manât.

Así vemos numerosos ejemplos tanto en las palabras de Mahoma como en versículos del Corán donde se ataca directamente a la figura de la mujer, acusándola de todo tipos de males. Y es que la figura de la mujer ha sido un chivo expiatorio recurrente ante cualquier adversidad desde factores climatológicos adversos hasta las derrotas frente a Israel.

Testimonios no faltan, desde la palabra del propio Mahoma: “me puse a las puertas del Infierno. La masa que entraba en él era de mujeres". Hasta la visión maligna que hace el Corán de la menstruación de la mujer: “Es un mal. Apartaos de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que estén puras

En resumen, podemos decir que el hombre es representado como un ser racional, mientras que la mujer como un ser pasional y emocional, por lo cual es necesario controlar su sexualidad desbordante para el bien de la comunidad. La sexualidad se puso al servicio del orden patriarcal, convirtiéndose la familia patriarcal en la institución social básica.

MISOGINIA

¿Es misógino el Islam?  Si, ya que ciertas lecturas tanto del Corán como de los Hadices de Mahoma, contienen un claro matiz misógino, aunque también podemos encontrar visiones positivas sobre la figura de la mujer en el mundo árabe islámico, sobretodo en lo referente a la complementariedad de ambos sexos, elemento que se puede leer en varios capítulos del Corán; aunque parece claro que el mensaje que ha prevalecido es el de la jerarquía del hombre sobre la mujer.

Haren Mongol. Miniatura.
Arte popular.
Y es que al igual que en la tradición judeo-cristiana, Dios creó primero al hombre y de él surgió la mujer, por lo que desde el principio de la creación el hombre está situado por encima de la mujer.

Dentro del matrimonio la sumisión absoluta de la esposa al marido es una realidad incuestionable, ya que el Profeta también dijo: “Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros.Venid, pues, a vuestro campo como queráis […]”. Estas palabras sirven de justificación para esta situación de clara dominación, incluso en los contratos matrimoniales se podía especificar si la mujer podía salir de casa o recibir visitas.

Así podemos ver que desde el inicio del Islam se recogen numerosos testimonios de carácter misógino, como el del Imam Alí, casado con Fátima, la hija de Mahoma, al que se puede considerar como uno de los primeros y más claro misóginos y antifeministas del Islam:

¡Oh hombres! No obedeced nunca y de ninguna forma a vuestras mujeres. No les pidáis
nunca su opinión acerca de nada, incluso en cuestiones de vida cotidiana (…) Son sin religión
cuando solas, están abandonadas a sí mismas; sin piedad ni virtud cuando se trata de
sus deseos carnales."

Otro ejemplo lo tenemos en el Imam Al-Yawsi que asimila lo femenino con el diablo, ya que toda mujer es fuente de tentación, por lo que hay que evitar a toda costa estar a solas con una mujer desconocida, ya que te puede empujar a caer fácilmente en el pecado.

Un hecho histórico que empeoró al condición social de la mujer, fue la conquista por parte de los árabes del Oriente, ya que adoptaron algunas de las prácticas culturales de bizantinos y sansánindas, como la de la segregación y reclusión de las mujeres, apartándolas de cualquier actividad pública o política.

Sherezade.
Aunque lo que más nos puede sorprender es que la mayor igualdad entre hombre y mujer se de en el terreno puramente sexual, ya que tanto el Corán como diferentes textos jurídicos, nos hablan de la obligación de vivir en una situación de igualdad dentro de los deberes sexuales matrimoniales. El marido debe respetar a su esposa, e incluso en casos de poligamia, debe seguir satisfaciendo a su mujer.

Incluso, nos puede sorprender más, que acostumbrados a escuchar las terribles noticias sobre ablación en numerosos países musulmanes, la mayoría de médicos árabes hablaban de la necesidad de que la mujer llegase al orgasmo como remedio para mejorar su salud, tanto física como mental. Recomendado a sus maridos recurrir a la masturbación si fuese necesario, ya que con esto se conseguiría una mayor sintonía con la pareja.

HOMOSEXUALIDAD


El Sah Abás y un paje. M. Qasim.
Museo del Louvre.
Las relaciones sexuales en las sociedades islámicas históricas han venido representadas por criterios de dominación y subordinación, como en muchas de las sociedades antiguas vistas hasta ahora en este blog. Es decir, los modernos criterios de identidad y orientación sexual no se pueden aplicar a este tipo de sociedades de carácter ‘guerrero’, ya que en estos casos suelen regirse por valores de dominador/dominado.

Así el acto sexual viene definido por la importancia de lo masculino, pero también está definido por el juego de roles entre dominador (hombre musulmán libre) y dominado, casi siempre perteneciente a una clase social inferior: esposas, concubinas, prostitutas y esclavas; pero también elementos masculinos de rango inferior como esclavos, prostitutos, incluso jóvenes, ya que al no ser todavía hombres no perdían su virilidad.   

Es decir, como ocurría en la antigüedad clásica, las relaciones homoeróticas venían marcadas por la importancia de asumir el rol activo y no el pasivo. Esto no quita, que estas prácticas fuesen consideradas pecaminosas, pero al ser realizadas por la clase dominante y al no afectar al orden social poco importaban lo que hiciesen en su intimidad.

Incluso los hombres afeminados (mujannats), aunque perdían su respetabilidad eran ampliamente tolerados e incluso en muchas cortes eran muy valorados por sus capacidades artísticas.

Aunque nos adentraremos en posteriores post en este tema, ya hemos mencionado que la poesía árabe de carácter homoerótico fue muy abundante, pudiendo leer en muchos poetas más expresiones de celebración hacia el amor masculino que hacia las mujeres. Uno de los poetas árabes más universales, Abu Nuwas, era abiertamente homosexual, e incluso en su libro más conocido 'Las mil y una noches' podemos ver numerosas referencias hacia el amor homosexual:
Ilustración de un libro de las "Mil y una noches".
"Me parece ¡oh jeque!, que eres de los que prefieren los jovenzuelos a las mujeres". Mi amigo sonrió, y dijo: "¡Así es!" Ella preguntó: "¿Y por qué? ¡oh jeque!" [...] "me concederás, ¡oh mi señora! que nada en la mujer puede compararse a las perfecciones de un joven hermoso, a su talle flexible, a la finura de sus miembros, al conjunto de colores tiernos que hay en sus mejillas, a la gentileza de su sonrisa y al encanto de su voz. Por cierto que para ponernos en guardia contra una cosa tan evidente, nos dice el propio Profeta: ¡No prolonguéis vuestras miradas sobre los mozuelos sin barba, porque tienen ojos más tentadores que los de las huríes"
- Las mil y una noches.


Por último, y como siempre repetimos, las conductas éticas y morales, y su consiguiente permisividad, fueron variando a lo largo de la historia en los diferentes reinos e imperios que surgieron a partir de la expansión del Islam. 



BIBLIOGRAFÍA

- Álvarez de Morales, C.; La sociedad de al-Andalus y la sexualidad, Actas del Congreso "Conocer Al-Andalus, Perspectivas desde el Siglo XXI", Sevilla, 2010, pp. 43-73.
- Benlabbah, F.; Breve léxico del amor en el Islam en Lo Apolíneo y lo Báquico en las tres culturas, Coord. Jiménez Cano, Murcia, 2009.

- Tornero Poveda, E.; Teorías sobre el amor en el mundo árabe medieval, Siruela, 2014.

- Ruiz-Almodóvar, C.; Mujer y sexualidad en el mundo musulmán, Universidad de Granada.

[En Internet] 

Dunne, B. Poder y Sexualidad en Oriente Medio en http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/n%BA58%20Mar.08/PoderSexualidadOrienteMedio.html


jueves, 23 de octubre de 2014

Literatura Erótica Árabe

Índice de Capítulos:
I.- Literatura erótica en la Grecia Clásica (en preparación)
II.- Literatura erótica en la Antigua Roma
III.- Literatura erótica Árabe

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LITERATURA ERÓTICA ÁRABE

Llamamos literatura erótica árabe al conjunto de textos sobre el amor, el sexo y la sensualidad escritos por autores musulmanes tanto en el Oriente como en el Occidente musulmán, así como en el Magreb. La importancia del género radica en la producción sostenida a lo largo del tiempo de este tipo de literatura. Y es el que el amor, es el sentimiento que mejor han plasmado los poetas árabes con versos difícilmente inigualables por su gran belleza estética y sensual.

Nuestro objetivo en esta primera entrada es acercarnos de forma general a la literatura de carácter erótico en la cultura musulmana, viendo su evolución, sus principales autores y su relación con la religión islámica. Reservamos para próximas entradas, ya que merecen un tratamiento individualizado, algunos aspectos tan interesantes como la gran producción de literatura homoerótica o la importancia que adquirieron algunas poetisas en las cortes de Al-Andalus.

Literatura Erótica Preislámica

En la cultura preislámica, los poetas fueron una figura fundamental dentro de las tribus desérticas, ya que la importancia de una tribu también radicaba en la elocuencia de sus poetas.Esta tradición poética surgió en los desiertos de Arabia, mucho antes del establecimiento de la escritura, transmitida oralmente de generación en generación.

El tema del amor fue el centro de esta primera poesía árabe, a través de versos hermosísimos.  Además una característica de la concepción del amor en época preislámica es la adoración que tenían los beduinos del desierto hacia la belleza física.

La influencia de esta poesía beduina se prolongó durante los primeros siglos de expansión del Islam, y así durante varios siglos, desde Bagdad a Sevilla, se cantó a este amor de carácter beduino.

La temática de este tipo de poesía giraba en torno a paisajes desérticos: dunas, pozos de agua, rebaños, entre amores imposibles, aventuras galantes y despedidas amargas. Es un poesía llena de pureza de sentimientos donde la sensualidad y la idealización del amor no deja paso al aspecto más carnal.

Literatura Erótica Árabe

El nacimiento de la literatura erótica propiamente dicho está asociado a la aparición en Bagdad de una clase social rica, acomodada y ociosa que se vió sacudida ante la llegada de numerosas esclavas extranjeras que introdujeron nuevas prácticas amatorias, así como la traducción de obras filosóficas y eróticas de autores persas, indios o griegos.

Es a partir del siglo IX cuando el tema del amor y todo lo relacionado con la sexualidad, se convierte en una tema de reflexión y de estudio. La vida en el desierto deja paso a una cultura árabe mucho más urbana y cosmopolita, donde nace este nuevo tipo de poesía.

Los califas abbasíes promovieron el desarrollo de una cultura y una filosofía que abarcaba todos los aspectos de la vida, incluido el amor. Desde un punta de vista filosófico destacan los estudios sobre el amor de Avicena (Tratado sobre el amor), Al-Kindi y el tratado de los Hermanos de la Pureza.

Es un poesía cortesana, donde los elementos del desierto dejan paso a elementos de una vida más refinada y lujosa, de música, canto y amores más voluptuosos y carnales. La concepción del amor se aleja de la castidad del amor beduino y se adentra en una sexualidad más plena, con versos de gran sensualidad y disimulada lujuria. Estos poetas dedican sus versos a las coperas o cantoras, mujeres que cobraron gran importancia dentro de la sociedad cortesana, ahora se canta a amores imposibles e inalcanzables.

Los poetas más destacados de esta nueva corriente fueron Ibn Burd de Basora y sobre todo Abu Nuwas de Bagdad, el poeta más erótico e impúdico del mundo árabe.


 ¡Cántame, oh Sulaimán,
y llena de vino mi copa!
¿No ves que apareció al alba
bajo sus tenues velos?
Cuando te llegue la jarra 
agárrala y sírveme:
quiero que ella te distraiga
de la llamada del almuédano.
Sírveme el vino sin tregua,
a la vista de todo el mundo,
y hagamos como los de Sodoma.

MUYUN

Dentro de la literatura más erótica podemos distinguir dos categorías aquella que relata los placeres relacionados con el vino, Jamriyat y la de tono más verde y humorística, denominada Muyuniyat, que es el arte de evocar las cosas más impúdicas. Dentro de estas categorías encontramos cuentos, relatos, anécdotas y poesías subidas de tono.

Este tipo de literatura no sólo era popular entre las clases bajas, también hubo prestigiosos imanes y teólogos que se entretuvieron con versos de estos tipos.

"Porque la mujer es como la albahaca, si queremos saborear el aroma de la albahaca hay que
frotar las hojas entre las manos, sólo así la planta dará todo su perfume, sino no se obtendría
nada, y la planta guardaría celosamente su esencia deleitable. Lo mismo para llevar a la
mujer a la incandescencia sexual, tratadla como a la albahaca. Usad todos los medios, la
boca, la lengua, las manos…
"
- Nefsaoui

Este tipo de literatura nos habla del gran conocimiento sobre el saber erótico que alcanzó el mundo árabe, desde el arte de excitar a mantener y renovar el deseo de la pareja, desde los órganos sexuales a la naturaleza y funciones del erotismo.


Literatura Erótica e Islam

Los teólogos también produjeron una profusa literatura erótica , ya que pronto se preocuparon de informar a los fieles sobre uno de los principales motores del ser humano, muchas veces tratando el tema del amor y de la sexualidad con todo lujo de detalles. Destacar a Ibn Hazm (El collar de la paloma), y a el Jeque Nafsawi (El jardín perfumado) donde nos dice que amar es un don de Alá.

"Alabado sea Dios, que ha puesto el mayor placer de los hombres en la vagina de las mujeres y el de las muejres en la verga de los hombres. No se calma la verga hasta penetrar en la vagina y esta no encuentra satisfacción sino en aquella. Cuando se encuentran se produce la lucha, las cornadas, un combate feroz [...] Alabo a Dios como un siervo incapaz de evitar amar las cosas buenas [...]"

Y es que la religión musulmana no está en contra del deseo ni del placer siempre que se respeten los límites que impone la ley Islámica. Por lo que todo lo relacionado con el placer, el amor y el sexo se puede explicar dentro de unos discursos científicos o teológicos usando un lenguaje llano, muchas veces de carácter didáctico y otras veces, en un tono algo más atrevido y divertido, y es que alegrar el alma y el corazón es también importante dentro de la ley islámica.

Además como pasa en todas las culturas o civilizaciones que se extienden a lo largo del tiempo y ocupan extensas regiones, la tolerancia o la condena a este tipo de textos variaba bastante según la región donde te encontrases, así como la época o la cultura imperante en ese momento concreto.

Las obras más representativas de este tipo de literatura son:

- El collar de la paloma, de Ibn Hazm de Córdoba (S.XI)
- Los peligros del amor, del Jeque Al-Sarray (S.XI)
- El libro de las normas de conducta femenina, del Imam Al-Yawsi (S.XII)
- El recreo de los corazones que no existe en ningún libro, de Sihab al-Din Ahmad al-Tifasi (S.XIII)
- El regalo de la novia y el solaz de las almas, de Mamad ibn Ahmad al-Tiyani (S.XIV)
- El jardín de los enamorados y Crónicas femeninas de Ibn Qayyim (S.XIV)
- El jardín perfumado, del Jeque Nafzawi (S.XIV)
- La vuelta del anciano a la mocedad en potencia sexual, de Ibn Kamal Basa (S.XVI)
- El Kitab o las leyes secretas del amor, de Jodya Omar Haleby (S.XIX)

Estas obras están dirigidas al hombre y muchas de ellas se pueden considerar casi pornográficas, ya que nos hablan con todo lujo de detalles del acto sexual, desde sus preliminares hasta su culminación, sus posturas, zonas erógenas, como estimular a tu pareja, como evitar caer en la rutina sexual, incluso llegan a describir el famoso punto G.

La mujer queda relegada casi a un objeto sexual, muchas veces descrita como caprichosa y sedienta de placer, un ejemplo de ello, lo tenemos en una clasificación de las mujeres según su país de origen: a las españolas las describía como las más bellas y perfumadas, las indias, chinas y eslavas las más sucias y necias; las negras deliciosas y obedientes; las iraquíes las más excitantes; las sirias las más afectuosas; las árabes y las persas las mejores sin duda alguna; las nubias tienen una vagina muy caliente y dan mucho placer; las turcas son frías; las egipcias son dulces y agradables y las bizantinas las de sexo más sano.

La danza morisca o Las Huríes,
Henri Toulouse-Lautrec

Literatura Erótica en Al-Andalus

En Al-Andalus la primera generación de poetas, estuvo formada por la aristocracia, como el emir Abd al-Rahman I, que mantiene la vieja tradición bereber en sus poemas.

La poesía amorosa de Bagdad llegó a Al-Andalus de la mano del músico Ziryab, que revolucionó la vida social y cultural con la llegada desde Oriente de las famosas esclavas cantoras. La poesía arabigo-andaluza alcanza su madurez con la proclamación del califato de Córdoba en el siglo X, destacando autores como Ibn Abd Al-Rabbihi, Ben Faray de Jaén, Al-Ramadi y sobre todo, Ibn Hazm de Córdoba, que escribió "El collar de la paloma" el considerado como el más bello libro sobre el amor en lengua árabe.


Aunque es con la llegada de los Reinos de Taifas donde esta poesía vivirá su período de mayor esplendor, así los poetas de los principales taifas brillarán con luz propia. En el siglo XI destacar la ciudad de Sevilla, y al rey Al Mu’tamid ya que aparte de ser un gran poeta, fue un gran mecenas y protector de todos los poetas de Al-Andalus.
 
Normalmente estos libros narran numerosas historias de amor de toda índole, junto con consejos de belleza, médicos, y como no! también consejos amatorios, todos ellos escritos bajo un punto de vista jurídico y religioso. Es importante recalcar que el tratamiento del amor hasta ese momento estuvo influenciado por la poesía de corte preislámica, por lo que se escribía en torno a un amor de aspecto espiritual, evitando tratar el amor carnal.

No fue hasta la llegada del poeta Ibn Zaydun cuando se empezaron a describir experiencias físicas de un modo natural, introduciendo el concepto de amor cortés, por lo que este poeta pasó a ser conocido como «el poeta del amor». Y es que su tormentoso romance con la princesa Walda produjo uno de los más bellos poemas de amor de la poesía hispano-anadalusí y uno de los más famosos de la literatura árabe universal.

"Alejados uno de otro, mis costados están secos de pasión por ti, y en cambio no
cesan mis lágrimas. Al perderte mis días han cambiado y se han tornado negros, cuando
contigo hasta mis noches eran blancas. Diríase que no hemos pasado juntos la noche, sin
más tercero que nuestra propia unión, mientras nuestra buena estrella hacía bajar los ojos
de nuestros censores: Éramos dos secretos en el corazón de las tinieblas, hasta que la
lengua de la aurora estaba a punto de denunciarnos."



BIBLIOGRAFÍA


Álvarez de Morales, C.; La sociedad de Al-Andalus y la sexualidad, Escuela de Estudios Árabes
CSIC, Granada, 2010.

Benlabbah, F.; Literatura erótica árabeperennidad de una tradición, Moenia: Revista lucense de lingüistica & literatura, Nº 10, 2004 , págs. 273-284

Gil, A.; Entre el delito y el deleitela traducción del universo báquico de Abu Nuwás, Quaderns: Revista de traducció, Nº 16, 2009 , págs. 265-281.

Gómez Renau, M.; La poesía amorosa árabe y su influencia en Al-Andalus, Anuario de lingüística hispánica, Vol. 27, 2011 , págs. 57-69.

[En Internet]
  • http://elrincondemisdesvarios.blogspot.com.es/2013/02/la-poesia-andalusi-los-cantos-de-amor.html
  • http://www.webislam.com/articulos/62083-los_tratados_eroticos_arabes.html
  • http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/n%BA58%20Mar.08/PoderSexualidadOrienteMedio.html