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sábado, 20 de julio de 2019

Las termas romanas y el mundo de la prostitución


BALNEA, VINA, VENUS CORRUMPUNT CORPORA NOSTRA
SED VITAM FACIUNT BALNEA, VINA, VENUS
[Los baños, los vinos y el sexo corrompen nuestros cuerpos;
pero, la vida está hecha para los baños, los vinos y el sexo]
Epitafio de la tumba de un liberto
(Corpus Inscriptionum Latinorum VI 15258)

 

Recreación de unas termas romanas
Este último canto a los placeres de la vida nos permite adentrarnos en el debate sobre qué relación existían entre estos tres conceptos: vino, sexo y termas, ¿cómo estaban conectados? ¿eran placeres que se podían obtener de forma conjunta? ¿eras las termas un lugar habitual de prostitución? ¿la representación de escenas eróticas implicaban que el lugar estuviese relacionado con el comercio sexual? ¿existían burdeles que ofrecían servicios termales?

Y es que si viajamos a Pompeya encontramos dos lugares que han suscitado este debate ¿eran las termas un lugar habitual de prostitución? Adentrarse entre los muros de la Casa del Lupanar o de las Termas Suburbanas, nos podrían indicar muy a las claras que, efectivamente, las termas eran un lugar habitual para la prostitución... aunque el problema es que fuera de Pompeya no existen ejemplos tan atrevidos como los encontrados en la ciudad del Vesubio.

 Otro ejemplo de todo ello, lo tenemos en esta entrada donde hablamos del fascinante descubrimiento durante una excavación arqueológica de un burdel de lujo en Tesalónica, que ofrecía un espectacular servicio termal para sus clientes ¿o eran unas termas con un burdel situado en la planta de arriba? Otro ejemplo más, que vino a avivar el debate sobre la relación entre las termas y el mundo de la prostitución.

Por último, no podemos obviar que la prostitución estaba presente en numerosos espacios de la vida romana, y no sólo hablamos de los prostíbulos o las prostitutas que ejerciesen por las calles.

Muchos negocios, como posadas, tabernas o panaderías, podían obtener una fuente de ingresos extra, habilitando alguna habitación trasera para el ejercicio de la prostitución. 


Por lo que sería extraño que el dueño o el gerente de unas termas dejase de explotar un negocio tan lucrativo como el de la prostitución, especialmente en un lugar con tanto tránsito de gente, y habilitado con numerosas habitaciones privadas para masajes, aceites,....

Escena erótica. Casa del Restaurante (Pompeya).
Pintura mural en un negocio local que seguramente también funcionase como prostíbulo.


Las termas en la cultura romana


Donde hubo romanos existieron termas. Y es que los romanos fueron unos apasionados de los baños, siendo uno de sus mayores símbolos de progreso, de ingeniería, de técnica, en definitiva, de cultura.

Las termas eran centro de la vida social romana, todos los ciudadanos romanos acudían regularmente a las termas, era un lugar de encuentro, debate, conspiraciones...  pero también de relajación, de seducción, de miradas indiscretas, de gestos insinuantes entre los vapores del agua caliente humeante...


Como explica Mary Beard "existía la fuerte sospecha de que fueran corruptoras de las costumbres: la desnudez, el lujo y el placer del calor, el gusto lúdico de los vapores eran a los ojos de muchos una combinación peligrosa".

Imagen de los famosos baños asociados a un mega prostíbulo en Tesalónica.

Pero antes de que os imaginéis complejos termales, repletos de mármoles resplandecientes, luminosos, ventilados, con aguas cristalinas, como nuestros spas modernos, hay que decir que las termas romanas podían ser muy variadas y no eran lugares precisamente muy higiénicos... Eso de la ducha previa de nuestras piscinas aún no se había inventado, por lo que os podéis imaginar como podía estar el agua, después que más de mil personas al día, pasasen por ellas, dejando flotando en el agua, los restos de cosméticos, ungüentos, sudor, barro, e incluso algún que otro elemento más escatológico.

El propio Marco Aurelio en sus 'Meditaciones' (8,24) comenta: "Qué os han parecido los baños? Aceite, residuos asquerosos, agua cenagosa, todo repugnante"

Pero no os queremos bajar la libido, y como cualquiera que se haya bañado en los famosos baños 'Szechenyi' de Budapest, sabe que a todo se acostumbra uno... por lo que tampoco tuvo que ser muy diferente a estos turísticos y masivos baños húngaros. Así que mejor os dejamos con este canto a la belleza, refinamiento y lujo de los baños realizados por Luciano en su "Hipias o el baño"

Recreación ideal de unas termas romanas.



"Palacios de placer"


Pero los baños eran mucho más que un simple spa, las termas romanas eran centros de entretenimiento polivalentes, la gente no sólo iba a bañarse, también a hacer ejercicio, a asistir a discusiones filosóficas, a hacerse tratamientos de belleza, a encontrarse con los amigos...  Y lógicamente todo ello regado de los mayores placeres de la vida: comida, bebida y seguramente, sexo.

Representación esquemática de un conjunto termal, con espacios para el ejercicio físico, para el baño, para masajes, y ¿también para el sexo?

Por lo que los baños públicos, financiados por el Imperio, eran una especia de "palacio de los placeres", diseñados para el disfrute de la población romana. 


Incluso en baños mucho más pequeños, e incluso privados, se observa esa asociación entre baños y placeres sensuales, incluido ¿por qué no? el negocio del sexo.

Y es que esta asociación de los baños con la prostitución no es exclusiva de la cultura romana, en los baños mediales también se ejerció la prostitución, así como en los baños del lejano Japón.

Además, no hay que olvidar un punto muy importante, la sociedad romana era muy clasista, tan clasista, que se podía distinguir el rango social de cada individuo por el color o el tipo de ropajes, pero en los baños todos los ciudadanos se igualaban, desnudos todos los hombres y mujeres somos iguales.

Interior de unas termas romanas.
Esta promiscuidad social, como bien indica Thomas McGinn, en su documentadísimo "The Economy of Prostitution in the Roman World", propiciaría una atmósfera de intriga sexual, de relajación moral, que permitía vencer el machismo y el sentido de vergüenza y honor del hombre romano.

La profesora Carmen Guiral también se suma a esta corriente de ver las termas como lugares de placer y un espacio de seducción: "Había, sobre todo, prostitución. La voluntaria, que ejercían las cortesanas y, la forzada, con las esclavas. Las tenían incluso en las casas para servir al dominus y a sus invitados".

Y aunque, mujeres y hombres, se solían bañar en horarios diferentes, mañana y tarde, respectivamente, hubo otras termas que ofrecían espacios separados. Incluso se sabe que durante el Imperio se permitió el baño conjunto, aunque debido al éxito que tuvo esta iniciativa, pronto se intentó prohibir, ya que ponía en peligro la honorabilidad de la matrona romana.

Para que nos hagamos una idea de la popularidad de las termas, basta con saber que hasta las prostitutas de más baja condición, las que ofrecían sus servicios en cementerios, los seres más infames del escalafón social romano, tenían acceso a alguno de estos baños, como bien refleja Marcial en uno de sus epigramas más ácidos y furiosos:

 XCIII
La momia que se quiere casar

"Cuando tienes trescientos consulados, Vetustila, y tres pelos y cuatro dientes, pecho de cigarra, piernas y color de hormiga, cuando tienes una frente más arrugada que tu estola y unos pechos que parece telarañas; (...) Cuando el bañero, apagadas las luces, te permite entrar mezclada con las prostitutas de los sepulcros (...)"


Por lo que no nos puede extrañar que muchos escritores romanos, especialmente los estoicos, aunque alababan los baños como lugar de salud, pusieron su ojo crítico sobre esa atmósfera moralmente corruptora que existía en las termas: el lujo excesivo, la desnudez, los vapores calientes, esclavas dando masajes,... era un cóctel demasiado sensual para la estricta moral estoica (y posteriormente cristiana). Por lo que recomendaban a las matronas romanas a alejarse de estos centros de corrupción moral.


 Un viaje a Pompeya...


Si queremos ver que nos dicen los vestigios arqueológicos nada mejor que viajar a Pompeya, donde tenemos dos ejemplos muy claros que han dado aire a todo este debate: Las explícitas imágenes sexuales encontradas en las Termas Suburbanas y la Casa del Lupanar. El problema es que no tenemos otros ejemplos tan evidentes de termas con imágenes eróticas tan explícitas y numerosas.

Por lo que no se puede aseverar que todas las termas fuesen un lugar habitual de prostitución. Pero sí, que muchos lugares de prostitución, incluyeron estancias termales entre sus servicios, y que algunos baños ofrecían servicios de prostitución, ya fuesen de forma clandestina o regulada por el propio gerente de las termas.



Vista general del fresco de las Termas Suburbanas de Pompeya

Al primer sitio que vamos a viajar es a las Termas Suburbanas de Pompeya, un lugar que nos ha dado algunas de las representaciones sexuales más explícitas de toda la cultura romana.

Su vestuario (epodyterium) estaba decorado con escenas sexuales muy explícitas: parejas fornicando en las más diversas posturas, un trío e incluso una orgía. 


Cada escena se situaba sobre unas cajas de madera numeradas (I-XVI) que servían para guardar la ropa. Y aunque sólo ha sobrevivido una pared, se sospecha que originalmente habría 2 paredes más decoradas, lo que daría un total de 24 escenas eróticas.

¿Qué hacían esas escenas de sexo explícito en los vestuarios de unos baños?


Mucho se ha debatido sobre el significado de estas pinturas eróticas. Las versiones más mojigatas aluden a que era una sencilla regla nemotécnica para saber dónde guardabas la ropa. "En el cajón número 6 debajo de trío", una forma de atraer clientes a las termas y propiciar un ambiente lúdico.

Otros creen que en realidad se trataban de anuncios publicitarios de un burdel situado en la plata superior de las termas, o incluso como un catálogo de los servicios ofrecidos en el prostíbulo "¿Cuántos ases me cuesta un servicio número IV con esa prostituta germana de ahí?.

Detalle de uno de los frescos de las Termas Suburbanas.

Y no faltan, quienes argumentan que eran los servicios que ofrecían las propias esclavas que servían dentro de los baños.

Aunque la mayor parte de arqueólogos rechazan que las termas funcionasen habitualmente como un prostíbulo, y defienden que las pinturas tenían un sentido lúdico y decorativo en los baños.


Pero, lo que nadie puede negar es su estrecha relación, y allá donde había unas termas, en las proximidades siempre había un prostíbulo.

La Casa del Lupanar es un buen ejemplo de ello, situada a escasa distancia del foro, cercana a tabernas y a las termas de Stabia, probablemente las termas más populares de la ciudad. Y aunque los tres edificios se encuentran separados, algunos textos de la Antigüedad vendrían a confirmar la estrecha vinculación entre posadas, tabernas y prostitución.

Porque la pregunta es ¿por qué el dueño de unos baños iba a privarse de enriquecerse de un negocio tan lucrativo como era el de la prostitución? Si sería algo tan sencillo como habilitar unas habitaciones para tales menesteres... ¿No hacían esto en cualquier taberna o posada de baja estofa, donde la tabernera, a veces, también ofrecía servicios sexuales?


Fresco de la Casa del Lupanar en Pompeya.

PISTAS SOBRE LA PROSTITUCIÓN EN LAS TERMAS ROMANAS

Un hecho que favorecería la prostitución sería que no había distinción entre hombres y mujeres a la hora de servir en los baños... Es decir,  los asistentes masculinos fueron empleados en los baños utilizados por las mujeres, y viceversa. Siendo la mayoría de ellos, esclavos o libertos, por lo que no sería difícil que fuesen utilizados al mismo tiempo como esclavos sexuales.

El jurista Ulpiano menciona específicamente que el personal encargado de guardar la ropa de los vestuarios ejercían también la prostitución a instancias del "balneator", por lo que se preguntaba si había que calificarlos como proxenetas. Por lo que parece evidente que estos servicios de prostitución se darían dentro del mismo recinto termal.

Los esclavos muchas veces eran utilizados en el mundo de la prostitución
como una fuente de ingresos extra para sus amos

Y aunque es difícil encontrar registro arqueológico de estas actividades, sí que podemos encontrar algunas pistas en textos literarios o epigráficos:

Luciano en su canto a la belleza de los baños, en "Hipias o el baño" nos relata:

"Al entrar, nos aguarda una sala pública de amplias dimensiones, espera adecuada para criados y acompañantes; a la izquierda están los salones de recreo, muy convenientes, por cierto, para un balneario, con reservados acogedores y rebosantes de luz; tras ésta, a ambos lados, hay vestuarios suficientes para desnudarse, y en el centro una sala de gran altura y enorme claridad, con tres piscinas de agua fría, revestida de mármol de Laconia. (...) y por doquier brota la gracia y el encanto de Afrodita."

Esos "encantos de Afrodita" seguramente sea un eufemismo para hablarnos del comercio sexual. Es decir, los baños son un lugar propicio para la belleza, la sensualidad, el amor. Así, en algunos baños se han encontrado inscripciones muy similares a las halladas en burdeles, invitando al cliente a  "Entra y disfruta". Más pistas nos dan algunos graffitis de claro tono erótico en los baños de Herculano, o la existencia de una serie de pequeñas habitaciones en los baños de Sarno de Pompeya que se empleaban para el masaje e unción de aceites de los clientes, y seguramente también como lugar de prostitución.

Más pistas nos la puede dar el horrible descubrimiento arqueológico realizado en las termas de Ashqelon. Allí, se descubrieron casi 100 esqueletos de bebés apiñados en la alcantarilla situada bajo la casa de baños. El buen estado de los huesos indicaría que fueron arrojados al drenaje poco después de nacer, aunque como indica el análisis antropológico, parecen que todos ellos estaban muertos al nacer.

Aunque tampoco se puede descartar que estos niños fueron arrojados vivos  a las alcantarillas, sin más contemplaciones, ya que seguramente todos estos niños eran fruto de los embarazos de las prostitutas que trabajaban en estos baños.

Pintura erótica de las Termas Suburbanas de Pompeya.
Un hombre ¿masajeando? a una mujer.

Otra pista sobre la relación entre termas y prostitución es que muchos baños tenían en su entrada estatuas dedicadas a Venus, y aunque pueden entenderse como un simple escultura de decoración, o un guiño a ese famoso "carpe diem" de los epicúreos. Lucrecio asocia una de estas Venus situadas en la entrada de unos baños bizantinos, con la Venus Volgivaga, "la caminante callejera", es decir, la patrona de las prostitutas, que celebraban su festividad en el mes de abril.



CONCLUSIÓN


Por todo ello, aunque se ha querido separar el mundo de las termas con el de la prostitución, como si fuesen dos realidades separadas, a nuestro parecer creemos que estaban más estrechamente vinculados de lo que muchos ha querido ver. No sólo esa conexión entre las termas y prostíbulos cercanos, sino el propio ejercicio de la prostitución dentro del complejo termal.

Contaban con el ambiente erótico ideal, un espacio perfecto preparado con pequeñas celdas individuales, mano de obra esclava, de ambos sexos, y muy numerosa; un continuo fluir de personas, y lo que es más importante, un negocio tan lucrativo que parece difícil creer que no se quisiese explotar por algún motivo moral o deontológico.

Por todo ello, no nos puede extrañar que existan numerosos epitafios que se despiden de la vida dándole gracias a poder haber disfrutado del vino, los baños y el sexo:

"A los dioses Manes de Cayo Domicio Primo. En esta tumba estoy yo, el conocido y famoso Primo. He vivido a base de Lucrinias (ostras de Lucrino); en muchas ocasiones he bebido vino de Falerno.  Baños,  vino y  sexo han envejecido conmigo durante años. Si he conseguido esto, que ahora me sea la tierra ligera."




BIBLIOGRAFÍA

Blázquez, J.M. y Cabrero, J.; "Termas y prostíbulos de la antigua Roma",  La Aventura de la Historia, núm. 53, pp. 90-93, marzo 2003. 

 McGinn, T.; "The Economy of Prostitution in the Roman World" en  https://www.press.umich.edu/pdf/0472113623-ch2.pdf

Sobre baños, vino y sexo http://es.antiquitatem.com/termas-vino-sexo-venus-epitafio






domingo, 9 de julio de 2017

Religión y sexualidad en Mesoamérica: Cultos a la fertilidad

Historia de la Sexualidad en América:
- Mesoamérica:
Capítulo 1.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica
Capítulo 2.- Cultos a la fertilidad y cultos al falo.
Capítulo 3.- La moral sexual (próximamente)
Capítulo 4.- La prostitución (en preparación)
- Perú:
Capítulo 1.- La cultura Moche y sus increíbles cerámicas eróticas

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CULTOS

Sin lugar a dudas el elemento más importante en cualquier sociedad agrícola es la representación de su cosmovisión sobre el ciclo natural de la naturaleza: vida, muerte y regeneración; ya que a través de ella se explica no sólo el funcionamiento de la agricultura y la naturaleza, sino se da una respuesta a la vida del propio ser humano, su mortalidad y su lugar en el universo. Todo este mundo simbólico se manifiesta en los llamados cultos a la fertilidad, cuyas evidencias más palpables son sus numerosas expresiones culturales y artísticas.

 Relación sexual entre Tlazoltéotl y una divinidad masculina del placer.
Códice Borgia, lám. 50. Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces
Los ritos, cultos y ceremonias relacionados con la fertilidad de la tierra y la humana siempre tuvieron un alto componente erótico (al menos a nuestros ojos modernos), ya que la presencia de símbolos eróticos es constante en todas las culturas mesoamericanas.

A grandes rasgos podemos distinguir dos grandes momentos relacionados con los cultos a la fertilidad: En época preclásica parece que predominó un culto a la fertilidad femenino o al menos un culto donde la figura de la mujer tuvo mayor relevancia.  La importancia de estos cultos "femeninos" parece que fue decayendo, y al principio de la época clásica, con la aparición de sociedades más complejas y teocráticas, como las de Teotihuacán y Maya, fueron sustituidos por cultos a la fertilidad donde los elementos masculinos alcanzaron mayor valor, popularizándose los cultos fálicos.


Cultos a la fertilidad femenina

Mujer embarazada.
Período maya preclásico.
500 a.C. - 200 d.C.
En Mesoamérica en los yacimientos con ocupación preclásica se han encontrado una gran cantidad de representaciones femeninas realizadas en cerámica, por lo que se ha pensado que existió un culto institucionalizado a la fertilidad de carácter femenino (o al menos donde la mujer era la gran protagonista)

Esta tradición parece surgir hacia el 1500 a.C., en el seno de las primeras aldeas agrícolas y se extiende hasta principios de nuestra era 200 d.C., cuando aparecen sociedades más estratificadas.

El gran número de figuras femeninas aparecidas ha dado lugar a que surjan todo tipo de especulaciones sobre su significado: Hay quien ha querido ver un culto a ciertas divinidades femeninas relacionadas con la fertilidad, una interpretación similar a la que históricamente se ha dado a las famosas Venus europeas, ya que presentan rasgos sexuales muy marcados o muestran claros signos de maternidad. Sin embargo, estas figuras presentan rasgos muy individualizados, por lo que muchos especialistas dudan que sean representaciones de diosas, sino retratos de mujeres a las cuales se les reverenciaba como fuentes de fertilidad al estar estrechamente vinculadas con los ciclos agrícolas.

Por ello, algunos investigadores también han defendido que quizá indiquen la existencia de clanes matrilineales. Otros apuntan a teorías más pragmáticas, como que la mujer tuvo una importante función como ceramista en estas sociedades, por lo que es lógico que se terminasen representando a sí mismas. Y no faltan quienes defienden que son simplemente deidades femeninas.

Pretty Lady o “mujer bonita” de Tlatilco.
Período preclásico medio (1300-800 a.C)
Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México.


CULTO AL FALO

El culto al falo ocupó un lugar importantísimo en el mundo prehispánico, ya que éste estuvo intrínsecamente ligado a la naturaleza. El origen de su culto se puede remontar a las primeras culturas americanas, ya que la importancia de su culto no sólo viene dada por su vinculación a ritos de fertilidad agrícola sino también a la fertilidad de los propios hombres y mujeres de la sociedad.

Un culto que se expande por todo el universo simbólico del ser humano, desde cultos oficiales a grandes divinidades fálicas a la propia sexualidad individual de las personas, manifestada en los cultos y creencias más íntimas y sencillas realizadas por el pueblo llano.

Esculturas fálicas de la región de Cantona.


El culto al falo va mucho más allá de un culto oficial, sino que está presente en la vida cotidiana de los hombres.


La base de este culto se asienta sobre el pensamiento religioso de los pueblos agrícolas y su concepción cíclica del universo, donde estos ritos ocupan un lugar importantísimo para mantener el orden cósmico y asegurar que los ciclos reproductivos vuelvan a repetirse, una y otra vez.

Escultura de hombre masturbándose.
Costa sur de Guatemala.
La conexión del falo con el mundo agrícola vendría refrendada por las figurillas fálicas que se han encontrado enterradas en numerosos lugares, guardando un claro simbolismo con las semillas de las plantas que se siembran y brotan de nuevo.

Y es que el falo es un elemento esencial para el sincretismo de diversas concepciones como la naturaleza, el erotismo, la fecundidad, el poder, la guerra, la magia, etc.  Por este motivo es frecuente encontrar representaciones de todo tipo donde vemos falos en estado de erección bastante evidentes, ya sea en guerreros cautivos o animales sagrados como el jaguar.

Además, muchos expertos también vinculan este tipo de imágenes fálicas con el acto de labrar la tierra y sembrarla, nuevamente vemos como sexualidad humana y naturaleza se mezclan en su sistema de creencias. La función creadora del falo y su semilla se asocia con el arado, que con su surco ayuda a fertilizar la tierra, esta última, adopta un rol femenino, ya que como las mujeres engendra vida en su interior, pero para que esta germine hace falta sembrarla o regarla con el líquido vital.

La realidad es que la importancia de este culto es palpable hoy en día, ya en que muchos lugares de América aún se mantienen ritos y tradiciones muy vinculados con el culto fálico como pueden ser los casos de las localidades de Tebas, Yahualica y Tutotepec. Donde hasta principios del siglo XX se siguieron celebrando fiestas populares en municipios donde el culto fálico era el gran protagonista, por no hablar de la tradición religiosa de numerosos grupos indígenas donde esta pervivencia del culto fálico aún está muy presente.

Divinidades relacionadas con el culto fálico

En Mesoamérica, el culto fálico está relacionado con diversas divinidades y culturas, por lo que es un fenómeno común en todas las regiones. Entre las divinidades vinculadas al culto fálico, Margáin, Ochoa y otros especialistas enumeran unas cuantas:

- Tlazolteotl o Tlaelcuani, Ixcuiname, Xipe, Xochipilli, Tochtli y Mayauel.
- Entre las adoradas en las principales fiestas fálicas del calendario ritual nahua tenemos a: Tepeiluitl,Tlacaxipeualiztli, Ochpaniztli, Xocotlutezi, Tititl,Quecholli, Izcalli, Atamalcualiztli.
- Entre los dioses mesoamericanos, Ehécatl- Quetzalcóatl también aparecen como divinidades fálicas.

El dios Tezcatlipoca, fálico.


Orígenes del culto al falo

Aunque su origen seguramente sea ancestral y común a casi todos los pueblos primitivos y/o agrícolas, las primeras manifestaciones visibles se dieron en los pueblos de la costa del Golfo de México, con olmecas y huastecos. Ya que es en estas regiones donde primero podemos observar la vinculación del culto fálico con una cosmogonía oficial, estando asociada a diosas de un alto componente sexual como Tlazoltéotl-Ixcuina.

Por todo ello, es probable que estas zonas costeras sean el centro difusor del culto fálico, sustituyendo progresivamente a otras manifestaciones similares mediante el fenómeno del sincretismo. El ejemplo más claro de este sincretismo religioso es que estos cultos fálicos perviven hasta época tardía (período Posclásico) cuando los tolteca y mexicas adaptan esos cultos fálicos pero relacionándolos con sus dioses de la guerra.


Ritos vinculados al culto fálico:

- Cantos y Danzas:

Entre los ritos más conocidos en torno al culto fálico estarían los cantos y danzas vinculados con fiestas fálicas. Este tipo de ceremonias fueron de gran popularidad en toda Mesoamérica, extendiéndose de costa a costa, como bien atestiguan las numerosas representaciones en cerámicas de sacerdotes ataviados con falos.

También fueron recogidas en diversos códices y láminas, como la del Códice Borbónico e incluso contamos con testimonios directos de algunas tradiciones recogidas ya sea por los primeros españoles que llegaron a América, como siglos después por etnólogos de principios del siglo XX que viajaron por toda Mesoamérica.

Así sabemos que este tipo de danzas fueron bastante populares entre los huastecas, especialmente en su fiesta anual del Ochpaniztli dedicada al dios Tlazoltéot.

Códice Borbónico.

Otra ceremonia muy conocida fueron los ritos de fertilidad realizados por los nahuas en honor a la diosa Toci, donde en una ceremonia bastante macabra, ya que culminaba con el sacrificio de una mujer, los hombres danzaban con falos atados a su cintura. Por lo que vemos, como de nuevo, los conceptos de sacrifico, sangre, falo, fertilidad se unen en su sistema de creencias.

De época colonial tenemos el testimonio recogido por el arqueólogo mexicano García Payón del sacerdote criollo Tapia Zenteno que explicaba de esta forma el culto celebrado en Tampamolón, San Luis Potosí, allá en el siglo XVIII:

" [...] en los días de fiesta religiosa que llaman Conelajib los hombres se preparaban por medio de abstinencias de sus mujeres, por medio de ayuno y en otras formas… para sacar a bailar al Teem, que los mexicanos llaman Xochiquetzal, que es un idolillo que baila comúnmente de noche después de bien llenos de bebida. El paya es una figura de amphora [en forma de falo] que aderezaban con flores que hacen de plumas teñidas y en trajes de mujeres con cabellos postizos muy crecidos, la cargan a la espalda, danzando en círculo y teniendo por centro un teponaxtle, que tocaba el maestro de la danza, y de muchas supersticiones que con un incensario de barro es el primero que purificaba estos instrumentos, y luego persuade a hacer lo mismo a los circundantes, amenazándoles con que si no lo hacen, o han de tener mal suceso, o han de morir en breve plazo, y suele suceder así por astucia del demonio… Estos daños y otros, que callo, se siguen de estos malditos bailes… su silencio en este punto, como consejo del demonio a sus pasados… lo guardan tan inviolablemente que con dificultad declaran algo de ello… ".
- Tapia Zenteno, 1767, citado en García Payón, 1976: 122.


Falo de Yahualica.
M.N.A.M.
Celebraciones similares se dieron alrededor del famoso "falo de Yahualica", en la localidad del mismo nombre de Hidalgo. Este falo es una escultura de metro y medio de altura y unos 30 cm. de diámetro, situada en la plaza central del pueblo hasta que fue trasladada al Museo Nacional en 1890.

Pues existen numerosos testimonios que el pueblo se reunía alrededor de este gran falo para cantar y danzar a su alrededor en una celebración relacionada con la fertilidad de los miembros de la comunidad.



- Autosacrificios

Uno de los ritos más sorprendentes son los llamados autosacrificios, es decir, cortes y heridas que se autoinfligían en el pene, para que la sangre emanada hiciese de fuerza regenerativa. Aunque estos ritos no están directamente relacionados con el culto al falo, sino más bien con actos de penitencia, no podemos dejar de reseñarlos aquí, ya que esta práctica fue bastante común entre mayas y aztecas.

Buena fe de ello son las numerosas representaciones de dichos autosacrificios, tanto en glifos como en códices, así como en figuras de arcillas y esculturas que nos muestran que la automutilación, la circuncisión y la decoración del pene con tatuajes fueron prácticas habituales
Mural de San Bartolo donde se ve al Dios del Maiz automutilándose con un enorme punzón.
Imagen extraída de http://mayananswer.over-blog.com/
Estos autosacrificos eran realizados principalmente por los líderes de la comunidad: reyes, altos sacerdotes, aunque también miembros del pueblo llano y servían para conectarse con el mundo de los dioses. Con la ayuda de diversos instrumentos puntiagudos, como espinas de maguey o punzones de hueso, se sangraban el pene, ya que tanto el semen como la sangre emanada del pene son metáforas que recrean el mito cosmológico de la creación.

Este ritual consistía en salpicar con la sangre tiras de trapo o papel que tenían atadas al pene, para después verter dicha sangre en una vasija, quemando todo ello junto a otros elementos sagrados como mazorcas de maíz.


- Masturbación ritual

Escultura fálica de Jalisco.
Museo Regional de Guadalajara.
Al igual que los autosacrificios, donde la sangre sirve de alimento a los dioses para la fecundación de la tierra, el tema de la masturbación ritual masculina también fue un tipo de rito bastante habitual asociado a los cultos de la fertilidad. A pesar de que su estudio siempre ha estado relegado por la historiografía por motivos de autocensura la importancia de estos cultos parece fuera de toda duda.

Tan es así, que en la mitología mexicana para explicar la creación del mundo se recurre al acto de la masturbación, ya que la caída del semen de Quetzalcóatl provocó la germinación de las flores y la primavera, como bellamente se describe en el Códice Magliabechiano del siglo XVI.

También se han encontrado exvotos de falos realizados en madera por lo que se ha supuesto que existiesen ritos de carácter orgiástico donde la masturbación ocupase un lugar muy destacado, mostrando la clara unión existente entre el placer y lo sagrado.

Y es que esta vinculación entre sexualidad, erotismo y muerte se hace aún más evidente en la fiesta
dedicada al dios Tezcatlipoca, donde un hombre joven asume el papel del dios y convive durante 20 días con cuatro sacerdotisas que lo colman de toda clase de placeres. Estas mujeres son las representaciones de las diosas Xochiquetzal, Xilonen, Atlatonam, y Uixtocioatl. Pero como no puede ser de otra forma, al finalizar este período el hombre pase a ser sacrificado en honor al dios.



Conclusión

Como conclusión subrayar la importancia que tuvieron los cultos a la fertilidad en los pueblos de carácter agrícola, ya que a través de ellos, no sólo explican el carácter cíclico de la naturaleza, sino que también son necesarios para el buen funcionamiento de esta reproducción cíclica, asegurando el mantenimiento del orden universal.

Por todo ello, hemos podido comprobar como su culto se extiende a todos los niveles en las cosmogonía del ser humano, con multitud de ritos y cultos, desde aquellos vinculados a las grandes deidades hasta cultos individuales realizados en la vida cotidiana del hombre.

Ha sido tal su importancia, que alguno de estos cultos han estado vigentes hasta prácticamente nuestros días, y aún, muchas comunidades indígenas mantienen cultos relacionados con la fertilidad y el falo.

A pesar de su importancia son escasos los estudios relacionados en torno a los cultos fálicos, ya que desde el primer momento de la conquista todos estos objetos fálicos fueron considerados demoníacos, por lo que la gran mayoría fueron destruidos o mutilados sin más contemplaciones. Pero la postura de historiadores y arqueólogos tampoco ha ayudado mucho, ya que hasta prácticamente el siglo XXI no se han empezado a realizar estudios rigurosos sobre la sexualidad y los cultos a la fertilidad en el mundo mesoamericano, y lo que es más importante, desde una visión globalizadora y sin los tapujos y la autocensura propia de buena parte de los investigadores decimonónicos y del siglo pasado.

Buena muestra de ello es que gran parte de los museos del continente americano aún guardan en sus almacenes gran cantidad de objetos de carácter sexual, sin atreverse a exponerlos en las vitrinas bajo una explicación científica de su significado.



Bibliografía

Aproximación al estudio del culto fálico en dos civilizaciones: Mesoamérica y el Egipto antiguo

Navarrete Cáceres, Carlos, “Acercamiento a la masturbación ritual en Mesoamérica”, Arqueología Mexicana núm. 104, pp. 46-50.

Johansson, Patrick, “Erotismo y sexualidad entre los huastecos”, Arqueología Mexicana núm. 79, pp. 58-64.

Vargas Benavides, H.O.; "De parejas copulantes y representaciones fálicas prehispánicas en la región costarricense", Escena. Revista de las artes, Publicación semestral, Volumen 75 - Número 2 Enero - Junio 2016.


[En Internet]

Museo chileno de Arte Precolombino: http://www.precolombino.cl/exposiciones/exposicion-permanente-america-precolombina-en-el-arte/mesoamerica/vitrina-mujeres-y-fertilidad-de-la-tierra/

Culto fálico maya: http://mayananswer.over-blog.com/article-el-culto-falico-51366663.html

Masturbación ritual: 
http://mayananswer.over-blog.com/article-rituales-sexuales-55674938.html
http://culturacolectiva.com/masturbacion-ritual-sagrado-culturas-prehispanicas/

 http://sexualidadmexicoprehispanico.blogspot.com.es/

sábado, 12 de noviembre de 2016

Venus Ericina: Prostitución sagrada en Roma

En la ciudad de Erice, antigua Eryx, en la isla de Sicilia encontramos uno de los testimonios más claros sobre la existencia de la prostitución sagrada en la antigüedad.  Un tipo de prostitución que se desarrolló en numerosas culturas mediterráneas, incluida la romana, y que tuvo en esta pequeña ciudad uno de sus puntos más activos y conocidos.

Y es que en esta ciudad, de claro carácter comercial, se encontraba uno de los santuarios más famosos de toda la Antigüedad, estamos hablando del Templo dedicado a Venus Ericina, protectora de los navegantes y las prostitutas. Una Venus amada y temida a partes iguales, ya que uno de los mayores temores de los romanos era sucumbir a la pasión amorosa, una pasión tan poderosa como irrefrenable capaz de arrastrar a los hombres hacia las mayores locuras.

Vistas desde la cima del monte de Erice, lugar donde se situaba el Santuario de Afrodita

Y aunque mucho se ha discutido sobre la práctica y difusión de la prostitución sagrada los testimonios que aporta este santuario son irrefutables, ya que no sólo contamos con inscripciones epigráficas sino que todo tipo de fuentes clásicas corroboran su práctica en este peculiar templo: Estrabón, Polibio, Pausanias, Cicerón, Tácito, Esvetonio...

Eryx cuenta con un santuario de Afrodita especialmente venerado que, en el pasado, estaba repleto de esclavas sagradas, mujeres a las que entregaban como ofrenda los habitantes de Sicilia y muchos pueblos de fuera de la isla”.
- Estrabón, Geografía (VI,2,6)

Venus Calipigia.
Museo Arqueológico
de Nápoles
Muchos de estos testimonios nos hablan de la longevidad de este santuario dedicado a una antigua diosa del amor y la fecundidad, como Pausanias (VIII, 24,6) quien dice de este templo "veneradísimo desde antiguo y de riqueza no inferior al de Pafos".

Y aunque fue cambiando el nombre de la divinidad según iban pasando los siglos y las culturas: Astarté para los fenicios, Afrodita para los griegos y Venus para los romanos, parece evidente que este culto a una diosa de la fertilidad parece hundir sus raíces en los antiguos cultos a la diosa madre mediterránea. Una divinidad que encarnaba los valores de la maternidad y la fertilidad pero también los del amor pasional y el sexo como energía positiva de la vida.

Con la conquista cartaginesa de Erice el culto a esta divinidad se fue vinculando con la diosa fenicia Astarté, adoptando el nombre de Astarté Ericina. Aunque la existencia de una prostitución sagrada en este santuario hizo que la fama de este templo se extendiese rápidamente por toda la cuenca del Mediterráneo, acrecentando su fama al mismo tiempo que sus riquezas, ya que comerciantes de todo el Mediterráneo preferían hacer escala en esta estratégica ciudad, por lo que muy pronto el culto a esta Astarté-Venus Ericina se extendió a otros santuarios desde Cerdeña al norte de África (Sicca Veneria).

"Allí, en su misma cumbre, que es llana, se encuentra el templo de Afrodita Ericina el cual es sin discusión el más famoso en riqueza y en magnificencia en general de los templos de Sicilia."
- Polibio, Historias (I, I, 1-88)


El culto

Poco sabemos acerca de los ritos y cultos celebrados en honor a Venus Ericia, principalmente porque los ritos celebrados en el interior de los santuarios eran secretos, protegidos bajo un estricto hermetismo.

Por lo poco que sabemos podemos destacar que estos cultos tuvieron un marcado sincretismo sabiéndose adaptar a lo largo de los siglos a las diferentes culturas y sensibilidades religiosas que se fueron alternando en la zona.

Entre los cultos y ritos que se realizaban en este santuario aunque la prostitución sagrada sea su aspecto más llamativo para nosotros, los peregrinajes y las festividades en fechas señaladas también tuvieron una importancia capital.

Entre los cultos celebrados destaca una festividad realizada en Agosto donde la paloma, el animal más estrechamente vinculado a Venus jugaba un papel muy importante, ya que encarnaba tanto la fecundidad como, por sus alas, el espíritu. Por lo que esta festividad aprovechaba la migración de dichas aves al norte de África para reforzar la conexión de Eryce con su santuario hermano de Sicca Veneria en Túnez.

Las prostitutas sagradas:

Entre los muchos enigmas que nos deja la práctica de la prostitución sagrada es la status social de estas sacerdotisas. Parece claro que estas mujeres eran esclavas, ya fuese por donación, compra directa del santuario, prisioneras de guerra o las hijas de las mismas prostitutas, aunque su consideración social como "prostitutas sagradas" parece indicar que gozaban de ciertos privilegios o al menos de una vida algo más cómoda que el resto de meretrices, ya que se conocen testimonios de mujeres que ingresaron de forma voluntaria en este cuerpo sacerdotal.


Poco más sabemos sobre su posible organización interna y la jerarquía dentro de este cuerpo sacerdotal, lo poco que podemos aventurar es que sus funciones iban mucho más allá de la mera prostitución, ya que estas mujeres serían las encargadas de velar por el correcto funcionamiento del Templo y sus diferentes festividades y cultos.

Incluso contamos con el relato de una prostituta llamada Agonis de Lilibeo quien fue capaz de acumular una pequeña fortuna y comprar así su libertad.

El templo

A pesar de la enorme popularidad que alcanzó este santuario apenas tenemos restos arqueológicos significativos asociados a este templo. Sin duda alguna uno de los mejores testimonios sobre la existencia de este templo nos lo aporta la numismática, ya que tenemos la suerte de contar con una moneda con una imagen de este templo.

La moneda en cuestión es un denario de época republicana, fechado en el año 63-62 a.C. y mandada acuñar por C. Considio Noniano. En su anverso podemos ver el retrato de Afrodita, mientras en su reverso vemos el templo situado en la cima de una montaña tras las puertas de una ciudad amurallada que como la inscripción indica ERVC se trataría sin lugar a dudas de Erice (Erycinae).

Moneda con el templo de Venus Erycina
Además como cualquier culto que se extiende a lo largo de varios siglos sabemos que el Santuario gozó de fases de mayor y menor apogeo. Así por ejemplo Tácito nos habla como durante la segunda mitad del siglo I a.C. el santuario estaba en plena decadencia por lo que sus habitantes rogaron a Tiberio su restauración. Aunque habrá que esperar a Claudio para que el Santuario recobre cierta vigencia con la construcción de un nuevo santuario.

Algunos investigadores como De Vido han señalado la importancia de este Santuario en los fines propagandísticos del Imperio Romano, ya que su asociación con la Venus romana fue esencial para "la afirmación cultural religiosa, y política de Roma impuesta en Sicilia", y es que la importancia de este santuario no sólo radicaba en este tipo de cuestiones identitarias sino también económicas, ya que el santuario aportaba pingues beneficios a las arcas estatales romanas.



El culto de Venus Ericina en Roma
A Favourite Custom
Sir Lawrence Alma-Tadema,1909.
Tate Modern, London, UK.

Su fama siguió acrecentándose con el paso de los siglos, Venus Ericina se convirtió en la patrona de las prostitutas y las meretrices en época romana, y durante los primeros siglos del Imperio este culto fue aprovechado por la propaganda imperial.

Los historiadores romanos (Tito Livio, Ovidio) nos cuentan que el culto a Venus Ericina fue introducido en Roma en el año 217 a.C, tras la derrota de Trasimeno, tan apurados estaban los romanos en pedir los favores de esta escandalosa diosa que construyeron el templo en tan sólo dos años. Así el 23 de abril del 215 a.C. se inauguró el templo, convirtiéndose ese día en la fiesta oficial de las prostitutas y meretrices romanas.

La importancia y la popularidad de este culto viene atestiguado por la construcción de este primer templo dentro del Capitolio, y no en las afueras de la ciudad, como era norma habitual para los cultos y divinidades extranjeros.

Así con el paso de los años y las progresivas conquistas del pueblo de Roma, las sobrias y recias costumbres romanas se iban "contaminando" de la moral sexual más relajada de sus vecinos, por lo que la popularidad de esta Venus Ericina fue en aumento, tal es así, que en el 181 a.C., el cónsul L.Porcio Licino construyó otro templo a la Venus Ericina, cerca de la Puerta Collina, fuera del recinto sagrado de Roma.

En Roma se erige también la reproducción de la imagen de esta divinidad, en el llamado templo de Afrodita Ericina que se encuentra en la Puerta Collina, y que cuenta con una nave y un pórtico a su alrededor dignos de mención".
- Estrabón (VI, 2, 6)

Este segundo templo tuvo que tener un culto de carácter mucho más popular, mucho más cercano al original culto siciliano recibiendo el homenaje de las prostitutas. Por lo que el debate sobre la práctica de la prostitución sagrada en este templo sigue vigente, ya que la aún casta y pudorosa sociedad romana, no vería con buenos ojos este tipo de prostitución sagrada, por lo que algunos autores han defendido que este tipo de prácticas no se realizarían en los templos romanos, sirviendo únicamente como lugar de culto y celebraciones.

De todo ello nos habla Ovidio en sus 'Fastos' (IV, 863-876) quien nos retrata el traslado de la estatua de Venus desde su Erice natal a su nuevo templo en Roma, tras la conquista de Siracussa por parte del cónsul romano Claudio Marcello
Muchachas del pueblo, celebrad la divinidad de Venus. Venus es apropiada para los requerimientos de las que tienen muchas profesiones. Ofreced incienso y pedid belleza y el favor popular, pedid palabras amables y convenientes a las bromas, ofreced a la señora la hierbabuena que ella agradece y el arrayán que es lo suyo y cuerdas de junco ocultas en montones de rosas. 

Ahora es oportuno visitar el templo vecino a la puerta Collina; el nombre lo tiene de la colina siciliana. Cuando Claudio barrió con las armas a la aretúside Siracusa y te conquistó con la guerra a ti, Érice, Venus fue trasladada en virtud de un oráculo de la longeva Sibila, y prefirió que se la venerase en la ciudad de su origen”.

Hay que comprender la importancia de este hecho. Este traslado del culto significaba apropiarse de una deidad del enemigo, ya que esta diosa presentaba bastantes connotaciones púnicas al haber estado bajo territorio de control cartaginés, y no sólo eso, sino que su templo se construyó en el mismísimo corazón religioso de Roma, buscando con ello, reencontrarse con las más profundas raíces de la identidad de la propia Roma para con ello asegurar su victoria sobre sus enemigos.

La fiesta de la Veneralia

Venus Verticordia,
Dante Gabriel Rossetti (1868).
Russell-Cotes Art Gallery
Para hacernos una idea de cómo podía ser este tipo de festividades podemos recordar que en las fiestas de la Veneralia, celebradas el día 1 de abril en honor a una Venus mucho más pudorosa y casta que la Ericina, la Verticordia, tanto matronas como prostitutas participaban conjuntamente en toda una serie de ritos y ceremonias donde se remarcaba la doble sexualidad femenina, es decir, tanto su faceta de madre, la fertilidad, como su lado más erótico, el placer sexual, por ese motivo mujeres de tan diferentes signo social participaban conjuntamente en dichos rituales.

Entre las ceremonias celebradas encontramos desfiles, adornos y ofrendas a la diosa con sus símbolos particulares: las rosas, como símbolo de regeneración, las palomas, como animal sagrado, o símbolos relacionados con el mar como conchas o figuras marinas. Además sabemos que durante ese día las mujeres se bañaban desnudas en las termas para pedir favores a la diosa.

Los testimonios arqueológicos

Acrolito de Ludovisi.
Los restos arqueológicos hallados tanto en Roma como en Ericina no aportan ninguna gran novedades al tema, aunque sí que contamos con dos magníficas obras de arte que seguramente fueran piezas originales del Templo de Erice y que fueron llevadas a Roma para la construcción del segundo Templo de Venus Ericina.

Estas obras son el sensual Trono Ludovisi y el acrolito Ludovisi, este último una gran estatua realizada en madera y mármol que presidió el templo y del que se conserva únicamente una gran cabeza, que nos hablaría de la inmensa escultura que tuvo que presidir el templo.

Trono Ludovisi

Este trono, formado por una pieza central y dos laterales, es uno de los conjuntos escultóricos más interesantes relacionado con el culto a Venus Erycina. La obra está rodeada de enigmas, tanto sobre su procedencia, significado, función e incluso ¡su autenticidad! está puesta en duda.

Todo parece indicar que se trata de una obra del siglo V a.C., procedente de algún santuario dedicado al culto de Afrodita, ya fuese el de Marasá en Locri o el propio santuario de la diosa en Ericea. Fue llevado a Roma para engalanar la construcción del segundo templo dedicado a Venus Ericina.

La escena central representa el nacimiento de Afrodita  saliendo de la espuma del mar, desnuda y ayudada por dos personajes femeninos, ambas cubiertas por exquisitas gasas transparentes.

Trono Ludovisi. Mármol de Paros. Escena central que mide 1.42 m de largo x 0.9 m de alto.
 Museo Nacional Romano, Roma.
Casi más interesante para nuestra entrada resultan las escenas laterales ya que las dos mujeres representarían las dos naturalezas de la mujer, tal vez dos posibles sacerdotisas de Venus Ericina, representando la dualidad femenina. Por un lado, tendríamos la feminidad casta y matrimonial (velo y ofrenda), identificada con Perséfone, y por otro, la sensualidad, el erotismo y la sexualidad de la mujer (desnuda y música), identificada con Venus.

Trono Ludovisi. Mármol de Paros. Las escenas laterales, 0.87 x 0.69 m.
Museo Nacional Romano, Roma.


Conclusión

A lo largo de la historia numerosas culturas antiguas han contado con sus diosas vinculadas al amor más terrenal, al sexo como fuerza primigenia, una energía sagrada vinculada a la fertilidad y la fecundidad, y donde la prostitución de carácter sagrada era una de sus mejores representaciones.

Por lo que no nos debe extrañar que en todo tipo de culturas a lo largo y ancho del globo hayan existido numerosas diosas vinculadas a esta actividad: Basileia, una diosa menor que protegía a prostitutas y cortesanas en Pandemos; Cotytto, que realizó la misma función en Tracia, Illyria y Dacia; Belili, una diosa menor de Sumeria y Babilonia (hermana de Damuzi / Tammuz) más tarde adorado por los cananeos como Belit; Bebhinn era la diosa celta del placer y era adorada por las prostitutas irlandesas pre-cristianas, e incluso en Mesoamérica nos encontramos con Xochiquetzal la diosa azteca de las prostitutas. Además en la India contamos desde hace milenios con la figura de las devadasis, bailarinas del templo y prostitutas sagradas que transmiten la energía femenina divina a través del sexo ritual.

En la cultura romana este papel fue asumido por nuestra Venus, ya fuese en su papel de Venus Ericina o Venus Volgivava, convirtiéndose en la patrona de las prostitutas y quizá sus templos acogieron a las últimas prostitutas sagradas del mundo occidental.



Bibliografía

Cid López, R.M.; Prostitución femenina y desorden social en el Mediterráneo antiguo. De las devotas de Venus a las meretrices,  Lectora: revista de dones i textualitat, Nº. 18, 2012, págs. 113-126.

López Ruiz, C.; El Santuario de Venus Ericina (Sicilia, Italia). Prostitución sagradasignificado, tipos e irradiación de una práctica ritual, Arqueología y género: mujer y espacio sagrado: Haciendo visible a las mujeres en lso lugares de culto de la época ibérica / coord. por Lourdes Prados Torreira, 2011.

http://algargosarte.blogspot.com.es/2014/11/el-trono-ludovisi-la-sensualidad.html

 http://www.extensionuned.es/archivos_publicos/webex_actividades/4869/smramvazquez2.pdf

 http://rtranabasis.foroactivo.com/t1071-prostitucion-sagrada-general-y-caso-especial-de-gadir

 http://www.culturaclasica.com/?q=node/3427

https://maggiemcneill.wordpress.com/2010/12/23/whore-goddesses/

miércoles, 6 de agosto de 2014

La Sexualidad en las Venus Prehistóricas


En un blog dedicado a hablar de la sexualidad y el erotismo a lo largo de la historia (y prehistoria) de la humanidad, es necesario adentrarnos en uno de los mayores y más antiguos símbolos de representación de la sexualidad del homo sapiens, las famosas y enigmáticas Venus prehistóricas. En este primer post de carácter introductorio, intentaremos evitar los temas más polémicos respecto a estas Venus: significado, cronología, tipologías, … y nos centraremos en analizar sus características más relacionadas con el campo de la sexualidad y la erótica.

Introducción.

Las “Venus paleolíticas” es una forma genérica de referirse en conjunto a las 250 figuras femeninas de pequeño tamaño. Son pequeñas esculturas de bulto redondo entre 5 y 25 cms, talladas sobre materiales pétreos, hueso o marfil, también hay ejemplares modelados en arcilla y seguramente, también tuvieron que existir en materiales perecederos. Se les atribuye una edad gravetiense, en torno al 27.000 – 20.000 BP, aunque existen algunos ejemplos más modernos.

Venus de Willendorf.
Morfológicamente comparten varias similitudes, son representaciones de mujeres desnudas o semidesnudas, de forma romboidal, con círculo abdominal marcado y ausencia de rasgos faciales. La mayoría de ellas presentan ESTEATOPIGIA, es decir, formas y proporciones exageradas, con obesidad localizada, sobre todo, en nalgas, y en menor medida en muslos y pechos.
Se denominan Venus, ya que la historiografía tradicional, las relacionó bajo el concepto de la diosa mitológica de la belleza, ya que creían que representaba modelos de belleza femeninos de aquella época. Este visión, aunque errónea, se ha generalizado bastante, a pesar del hallazgo de numerosas Venus estilizadas.



Tuvieron un carácter transfronterizo, que se extiende desde los Pirineos franceses hasta el área siberiana (no se han encontrado venus en la Península Ibérica). Aunque la inmensa mayoría se centran en la Europa media, desde los Pirineos hasta la cuenca del río Don.

A pesar de esta enorme dispersión, podemos distinguir diferentes estilos de Venus según su dispersión geográfica: las situadas en las regiones  más occidentales son de tendencia esteatopigia, mientras que las halladas en regiones orientales suelen ser mucho más estilizadas (área siberiana) y presentando ornamentos corporales como collares, cintos o tocados para el pelo (área siberiana y Europa central). Tradicionalmente se han agrupado en cinco sectores geográficos: el pirenaico-aquitano, el italiano, el centro europeo (cuencas del Rhin y Danubio), el ruso (cuencas del Dnieper y Don) y siberiano.

Mapa de los principales yacimientos europeros donde se han encontrado estatuillas de Venus.
Fuente: Sexo en piedra.


El significado de estas Venus ha sido muy debatido y encontramos teorías de todo tipo:
- Para algunos autores podían ser retratos de mujeres reales, lo que sirvió a algunos investigadores para realizar estudios sobre fisionomía y diferenciando razas.
- También se han identificado como imágenes de un culto a los antepasados, con un carácter conmemorativo, o como deidad doméstica como vínculo entre los dos mundos.
- Dentro de un contexto más religioso, se ha querido ver a estas Venus como sacerdotisas o chamanes por su carácter hierático, o por mostrar algún gestos votivos o portando algún elemento de culto.
- Incluso existen teorías más “informales”, que sugieren que estas Venus podían ser simples muñecas, ya que muchas veces se han hallado en contextos de ámbito doméstico, sobre todo, en yacimientos centroeuropeos.
- Algunos investigadores han querido ver el reflejo de una sociedad matriarcal en estas Venus.Ya que estas Venus indicarían la preeminencia de la mujer en la sociedad paleolítica.
- Tamién se han identificado como representaciones de la gran madre o de la abuela del grupo social, protectora, diosa de la fecundidad, o un ideal de belleza.

En este punto, vale la pena detenernos para hacer una pequeña reflexión sobre la interpretación de estas Venus, ya que la historiografía tradicional, siempre ha relacionado la imagen de la mujer con una serie de estereotipos marcados por la visión del hombre, pero como bien indica Masvidal, casi nunca se han contemplado ni la propia autoría de las mujeres ni sus intereses en la interpretación de la imagen femenina sino que ha dominado la mirada masculina, ofreciendo una visión restringida del papel social de las mujeres en las sociedades antiguas.

Sexualidad en la Venus

Venus del Rombo.
La gran mayoría de las Venus prehistóricas han sido representadas completamente desnudas, destacando especialmente las partes más representativas de la fisionomía de la mujer: senos, vientre, región pubiana y nalgas.

Así pues, una de las características básicas de estas Venus, es la desnudez en sus representaciones, por lo que parece obvio señalar que hay un carácter intencionado en mostrarlas desnudas. ¿Qué significado encierra esta desnudez? Es difícil intentar buscarle un significado desde la mentalidad de nuestra época, parece bastante improbable que sean creaciones que tengan un componente erótico a pesar de su desnudez, ya que son creaciones que no parecen transmitir ningún tipo de carga erótica.

Aunque la obsesión por remarcar sus formas femeninas y ante la fijación de los artistas (o las artistas) en realizar mujeres, con alta concentración de tejido adiposo y caracteres sexuales muy marcados, han sugerido que las Venus representasen un ideal estético de belleza, donde  la obesidad es un símbolo de abundancia y la gravidez de fecundidad. Por lo que gran parte de los investigadores defienden que la Venus tienen una motivación reproductiva o de fecundidad.

Venus de Willendorf.
Esta interpretación viene refrendada por numerosos estudios acerca de índices de natalidad, estudios demográficos y alimenticios. Estos estudios concluyen que el equilibrio alimenticio de estos grupos era bastante estable, por lo que una vez asegurado el aprovisionamiento de una dieta equilibrada, la principal preocupación del grupo, el principal problema para la supervivencia del grupo era la alta tasa de mortalidad infantil.  A esto dato habría que sumar la tasa de mortalidad juvenil que tuvo que ser también muy elevada, por lo que el crecimiento demográfico de estas poblaciones sería bastante irregular, por lo que una elevada tasa de natalidad era vital para conseguir la supervivencia del grupo. Esta representación de mujeres de rasgos abundantes, sería un canon de belleza, ya que unas mujeres bien alimentadas, aseguran una mejor nutrición de su progenie, aportándole unas defensas extras, que harán de su sistema inmunológico más resistente a las enfermedades.


 Su relación con la fecundidad vendría reafirmada por la representación de la vulva, muchas de ellas con la vulva abierta, dilatada, lo que podría indicar excitación sexual o bien una representación de la vulva tras un parto.
Venus de Monpazier.

Encontramos numerosas Venus con estas características, desde la Venus de Willendorf, pasando por muchas de las Venus italianas y francesas, así como algunas centroeuropeas.  Entre las Venus que presentan una vulva muy abierta, relacionadas con el momento del parto, podemos destacar la Venus de Monpazier, la Venus del Rombo o la Venus de Polichinela, donde el interés de su tallador se centra en mostrarnos ese momento, reincidiendo probablemente en el carácter de fecundidad activa.

Conclusión
A pesar que estas Venus comparten un modelo gráfico común,  cada Venus presenta unas rasgos característicos propios, que pueden responder a ideales personales o colectivos y porque no, también es posible que a ideales eróticos.
A estas Venus también se les ha atribuido un gran valor social, como elementos simbólicos de cohesión social dentro del grupo, y seguramente, a escala regional entre los diferentes grupos de cazadores-recolectores


Bibliografía

Angulo, J. y García, M.; Sexo en Piedra. Sexualidad, reproducción y erotismo en época paleolítica, Luzan 5, Madrid, 2005.

Carbonell. E.; El sexo social,  Now Books, Badalona, 2010.

Masvidal Fernández, C.; La imagen de las mujeres en la prehistoria a través de las figuritas femeninas paleolíticas y neolíticas, Las mujeres en la Prehistoria, 2006, págs. 37-50