viernes, 15 de junio de 2018

Termas y prostitución: El espectacular burdel de Tesalónica

En la antigua ciudad griega de Tesalónica, capital del orgulloso reino de Macedonia, se encontró a finales de los 90 uno de los hallazgos arqueológicos más fascinantes que se recuerdan si hablamos de sexualidad y erotismo en el mundo antiguo.

El equipo de arqueólogos, bajo el sol abrasador de Grecia, se encuentran excavando un conjunto termal situado en pleno centro de la ciudad histórica, un yacimiento importantísimo para comprender la historia de la ciudad, ya que no hay muchos vestigios del siglo II a.C. que estén tan bien conservados.

Pero en plenas excavaciones salta la sorpresa, poco a poco, se va desenterrando una llamativa jarra de vino de terracota con un pico en forma de falo y decorada con relieves de Hermes, Afrodita, abejas y uvas, todos ellos símbolos relacionados con el placer, la sexualidad y la fertilidad.

Vasija de evidente forma fálica, hallada en el conjunto termal de Tesalónica.


A pesar de la peculiaridad de la pieza, el equipo de arqueólogos no se deja llevar por la emoción, ya que es habitual encontrar objetos eróticos, o incluso de claro tintes pornográficos, en espacios cotidianos de hace 2000 años.

Pero pronto fueron apareciendo más y sorprendentes objetos de clara intención erótica: jarras y ánforas de motivos sexuales, numerosísimas lucernas eróticas, e incluso ¡dildos! También he leído que durante una exposición en el museo de Tesalónica sobre estos hallazgos estuvo expuesta una ingeniosa máquina sexual accionada con una manivela, aunque no he podido encontrar más información sobre la existencia de este aparato.

Jarra de vino con motivo fálico.


Ya no había lugar a dudas, éstas no eran unas simples termas. Esta excavación vino a confirmar las sospechas que muchos arqueólogos mantenían sobre la estrecha vinculación entre el mundo de las termas y el mundo de la prostitución. Las sorpresas no dejaban de llegar a este yacimiento, y es que, junto a las termas, se encontró otro edificio del que pronto se descubrió su función... un magnífico burdel de dos plantas comunicado directamente con las termas.

Estamos pues ante un yacimiento único y extraordinario, una excavación que vendría a confirmar la existencia de termas sexuales en la Antigüedad.


Un paseo por el burdel de Tesalónica


Nos encontramos en el siglo II a.C., la rica y orgullosa ciudad de Tesalónica, ahora bajo dominación romana, es una ciudad próspera y nudo de comunicaciones entre Bizancio y Roma, además su puerto acoge mercaderes provenientes de todo el Mediterráneo.

Junto a su ágora, el mercado de la ciudad, podemos encontrar una indicación que nos señala la existencia de unos baños, y junto a estas termas encontramos un edificio de dos plantas rebosante de actividad, con hombres entrando y saliendo. De su interior brotan los sonidos de Baco, risas, chistes, y ruido de vasos y jarras de vino.  Nada más entrar en la taberna, nos recibe una "camarera" de extremada belleza, nos pregunta si somos nuevos en la ciudad y que con mucho gusto nos enseñaría las instalaciones...

Reconstrucción ideal del ágora de Atenas.

Estupefactos sólo podemos asentir con la cabeza, mientras seguimos con la mirada a la camarera que vestida con un lino casi transparente nos dice que la sigamos...

Lupanar de Pompeya.
La planta inferior es una populosa taberna de bancos corridos y mesas de madera, donde aparte de vino, se sirven copiosas comidas. Espinas de pescado, huesos de aves e incluso un huevo de avestruz encontraron los arqueólogos en esta estancia, lo que nos indicaría que se celebraban extravagantes servicios de comidas.

La grácil camarera nos dice que la acompañemos a la planta superior, por lo que subimos por unas escaleras de madera a lo que parece un laberinto de pequeñas habitaciones. La estancia está decorada con lascivas pinturas eróticas y los sonidos que salen de esas habitaciones, apenas tapadas con unas cortinas, son otros.

Son los sonidos de Afrodita, que se mezclan en la pesada y cargada atmósfera de la estancia:  gemidos de placer, promesas de amor, fingidos orgasmos, alabanzas a la belleza y obscenas exigencias amatorias... Al fondo, una habitación más amplia, se reserva para un público más selecto, donde según nos cuenta nuestra anfitriona se ofrecen espectáculos erótico-burlescos.

Frescos de con pinturas eróticas de Pompeya.

Volvemos a la planta baja, y la camarera nos dice que nos va mostrar el por qué muchos marineros y comerciantes no dudan en hacer escala en Tesalónica... esquivamos borrachos, mesas y sillas y nos dirigimos a una puerta situada en el lateral de la taberna. Y aunque el paso de los siglos hayan borrado cualquier decoración, podemos imaginar que tanto la puerta como el pequeño corredor que hay tras ella están decorados con motivos marinos y eróticos....

Según vamos descendiendo notamos como la temperatura sube y es que tras abrir otra puerta, no podemos dejar de salir de nuestro asombro, nunca antes, mis infatigables ojos de viajero habían visto algo así...

Las espectaculares termas de Tesalónica


Los baños de Tesalónica.
Una nube de vapor envuelve toda la habitación, enormes muros de piedra se alzan al fondo, una variedad de ricos y elegantes mosaicos cubren el suelo. En el centro podemos ver una piscina de agua caliente, y a su alrededor, nos encontramos 25 bañeras pequeñas y sencillas, dispuestas en círculo. En la otra habitación contigua nos señala que se encuentra las piscinas de agua fría y caliente.

Toda la estancia se haya iluminada con numerosas lucernas decoradas con escenas pornográficas de toda clase y condición, por nuestro lado nos adelanta otra camarera cargada con una jarra cuya boca tiene forma fálica, y es que toda la estancia está decorada con motivos tan eróticos que harían sonrojar al mismísimo Pan.

Algunas bañeras están ocupadas por meretrices que nos invitan a entrar en ellas y gozar de sus placeres, en otras encontramos a hombres que saciados todos sus apetitos se relajan plácidamente, e incluso en algunas vemos como las meretrices cumplen los deseos y fantasías de algunos de sus clientes.

Ruborizados, decidimos abrir el apetito con una buena jarra de vino griego. Hicimos bien en hacer caso a aquel comerciante ateniense y parar en esta ciudad de lujos y excesos...

Casa de Ninfas


Todo este lujo descrito nos hace pensar que más que un simple prostíbulo este lugar era una "domus meretricius", un prostíbulo de alto stánding.


Las meretrices, como las antiguas hetairas griegas, no sólo se dedicaban al comercio sexual, sino que también entretenían a los hombres con toda clase de juegos y artes como la música, la danza o la interpretación.

Y es que entre los hallazgos más destacados se encuentran dos máscaras de arcilla verdirrojas que podrían indicar que las meretrices portasen estas máscaras en juegos y pantomimas eróticas; por lo que serían mujeres versadas en todo tipo de artes, mujeres cultas y refinadas, que se ganaron el respeto y la admiración de  los hombres que allí acudían.


Conclusión


Statue of Aphrodite, 1st-2nd cent. CE, Thessaloniki Archeology Museum
Estatura de Afrodita
Este pequeño paseo aunque pueda parecer algo exagerado, o una recreación fruto de la imaginativa y lasciva mente de un hombre del siglo XXI ante el erotismo exhuberante de aquella época, tiene grandes visos de ser cierto.

Y es que numerosos especialistas, como el profesor de la Universas de Salónica, Leónidas Tomaras, afirman que era normal que los hombres al finalizar su jornada de trabajo gozasen de un baño relajante antes de disfrutar de una buena jarra de vino o una comida.

El erótico ambiente de los baños y la taberna les invitaría a saciar también otra clase de placeres. "Fuera cual fuera el orden de los placeres, la visita formaba parte de un ritual cotidiano muy común", asegura Tomaras. Por lo que en época romana acabar la jornada tomando un baño relajante y compartiendo una jarra de vino en alguna tabernae cercana con tus amigos tenía que ser algo tan corriente como quedar, hoy en día, a echar un café con un amigo.

Sabemos que tanto los baños como el burdel fueron destruídos por el fuego, seguramente tras un importante terremoto ocurrido ¡¡a finales del siglo I d.C!!. Es decir, este burdel estuvo en funcionamiento durante más de dos siglos.

Por suerte para nosotros, este complejo fue consumido por las llamas, quedando todas estas piezas sepultadas, a salvo de la destrucción del tiempo y la moral.


Su descubrimiento avivó el debate sobre la relación entre el mundo de las termas y el mundo de la prostitución en la Antigüedad clásica, aunque eso ya es otra historia...



Bibliografía

Blázquez, J.M. y Cabrero, J.; Termas y prostíbulos de la antigua Roma, La Aventura de la Historia, núm. 53 (marzo 2003), pp. 90-93.
Bird, M.; Un burdel de Roma renace en Salónica, en https://elpais.com/diario/1999/01/10/cultura/915922801_850215.html


Sykia, Chalkidiki (Συκιά Χαλκιδικής) 2nd c. CE Archaeological Museum of Thessaloniki, ΜΘ 2659
Lagynos decorado con escenas eróticas..
Sykia, Chalkidiki 2nd c. CE Archaeological Museum of Thessaloniki, ΜΘ 2659



viernes, 1 de junio de 2018

El escándalo sexual de Felipe IV con una monja

Felipe IV podría pasar a la historia bajo las palabras del historiador alemán Pfandle: "Un Hércules para el placer y un impotente para el gobierno", y es que, este monarca no sólo tenía fama de promiscuo, como otros muchos reyes, sino de ser un auténtico adicto al sexo. Por su cama pasaron todo tipo de mujeres, de toda clase y condición, y como buena muestra de ello están los más de 40 hijos bastardos que dejó.

Estábamos preparando una entrada sobre su azarosa vida sexual pero, como podéis imaginar, circulan tantas anécdotas sobre los devaneos amorosos de Felipe IV, y hay historias tan jugosas, que merecen un post aparte; como la que nos trae aquí; quizá, la más escandalosa, la que tuvo lugar en el recién fundado convento madrileño de San Plácido.

Cuentan las crónicas que el convento de San Plácido, situado en el barrio de Malasaña, fue testigo del insaciable apetito sexual de Felipe IV, que protagonizó un escandaloso hecho al intentar conquistar a una monja llamada Margarita de la Cruz.


Según se relata en un manuscrito anónimo el fundador del convento, un tal Jerónimo de Villanueva, protegido del Conde-Duque de Olivares, y buen conocedor de los gustos del monarca, informó a ambos de la presencia de una novicia de extraordinaria belleza de nombre Margarita de la Cruz.

Retrato de Felipe IV, por Diego Velázquez.

El rey, ávido de nuevas conquistas, no dudó en utilizar todos sus recursos para lograr colarse en secreto en el convento, utilizando para ello un pasadizo oculto que conectaba la casa de don Jerónimo con la carbonera del convento, y comprobar con sus propios ojos si eran reales las afirmaciones sobre su belleza. Y en efecto, la hermosura de Margarita era tal que el rey cayó rendidamente enamorado de esta mujer. Por lo que, tras unas primeras visitas de cortesía, el ardor del monarca le hizo solicitar a su nueva conquista sus primeros favores sexuales.

La pobre monja, asustada por el gravísimo pecado que estaba a punto de cometer, confesó los planes de su majestad a la priora Teresa del Valle, que planeó una estrategia para intentar frenar la libido incontrolable de Felipe IV.


Catafalco.
Así, llegado el día donde el monarca esperaba culminar su nueva conquista entró por el monasterio a través de la entrada secreta y cuando accedió a la celda se encontró una puesta en escena perfecta para hacer caer la pasión a cualquier buen cristiano. La monja estaba tendida sobre un improvisado catafalco (sepulcro cubierto con una tela negra) con la habitación repleta de flores e iluminada por cirios para que se viesen bien el crucifijo que sostenía, la falsa muerta, entre sus manos.

Como se pueden imaginar, este falso velatorio cumplió a la perfección su cometido y conmocionó a su muy católica majestad, que creía muerta a su prometedora amante. Pero pronto llegaron a oídos del monarca que todo había sido una treta de la abadesa, por lo que, como buen cazador, esto le espoleó aún más sus ganas de conseguir su ansiado "trofeo" y siguió con insistencia reclamando una visita a solas con Sor Margarita.

El asunto empezó a ser tan escandaloso que la propia Inquisición tuvo que intervenir.


Conde-Duque de Olivares, la persona más poderosa del mundo en su época.

 

Con la Iglesia hemos topado...


Fue el propio confesor personal de Felipe IV, el Inquisidor General Antonio de Sotomayor, quién inició el proceso para frenar definitivamente este sacrilegio. Como las figuras del Rey y de Olivares eran intocables, el proceso se centró contra el menos poderosos de todos los cómplices, el desdichado de Jerónimo de Villanueva, que acabó con sus huesos en la cárcel inquisitorial de Toledo el 30 de agosto de 1644. 

Para comprobar el poder que tenía el Santo Oficio, comentar que a pesar de ser amigo personal del Rey y del todopoderoso Conde-Duque, estuvo en la cárcel durante más de dos años, y sólo gracias a estos contactos pudo conseguir la absolución, pero pagando un alto coste: ya que no podía volver a pisar el convento de San Plácido, ni ponerse en contacto con sus monjas, también le impusieron una multa de 2.000 ducados, y lo peor de todo, tuvo que abandonar la Corte y pasar sus últimos días en la ciudad de Zaragoza.

Con la Iglesia hemos topado.

El asunto estaba siendo tan molesto para la Corona, que dicen las malas lenguas, que el mismísimo Conde-Duque de Olivares se presentó ante el inquisidor general que estaba instruyendo el caso y le espetó que tenía en sus manos dos decretos reales: Uno de los decretos era su renuncia al cargo y un retiro de oro a su ciudad natal con una abundante renta. El otro decreto era una orden de destierro en el plazo de 24 horas. No hace falta añadir que el inquisidor vivió el resto de sus días muy feliz en su Córdoba natal.

¿Por qué acabó una obra de arte del calibre del Cristo crucificado de Velázquez en este sencillo convento?


 A pecado nuevo, penitencia nueva.



Cristo crucificado, de Velázquez.
Aunque existe otra versión más plausible de lo que sucedió después del hecho del falso velatorio, y ahora vendría bien preguntarse ¿cómo es posible que en convento recién fundado tuviese obras de arte como un Niño Jesús de Montañés, un Cristo Yacente de Gregorio Hernández, un cuadro de 'La Anunciación' de Claudio Coello en su altar mayor o el mismísimo Cristo crucificado de Velázquez?

En esta otra versión se cuenta que el monarca se quedó bastante traumatizado al ver a la pobre monja tendida sobre el féretro, ¡¡hasta ese punto tuvo que llegar para escapar de sus insaciables apetitos sexuales!!, por lo que el rey arrastró enormes remordimientos de conciencia durante toda su vida. Recordar que, Felipe IV, fue un ferviente católico, por lo que no tendría que ser fácil vivir consigo mismo y sus continuos arrebatos amorosos.

Eran tan grande la culpa que sentía por todo lo acontecido que, para limpiar su conciencia, realizó importantes regalos a la congregación, el más sonado fue el incunable cuadro de Velázquez.

Pero según un manuscrito anónimo del finales del siglo XVII, titulado 'Relación de todo lo suzedido en el casso del Convento de la Encarnazión Benita' se nos narra que el monarca también incluyó otro regalo. Un fabuloso reloj que en los cuartos tocaba difuntos, en recuerdo del lúgubre episodio que había ocurrido en el interior del convento, y que así siguió sonando hasta la muerte de la pobre Sor María.

Una de espías...


La Anunciación de Claudio Coello
Y por si esta historia fuera poco rocambolesca, aún guarda una sorprendente historia de espías...  El Papa, Urbano VIII, interesado siempre en guardar documentos comprometedores pidió que le enviaran una copia del proceso abierto por la Inquisición. Por lo que el Consejo de la Inquisición envió a su notario, Alfonso de Paredes, a Roma con una valija diplomática con toda la documentación.

Olivares trató de borrar todo rastro de este proceso, y por supuesto, evitar que ese informe llegase a manos del Papa, pero el mensajero ya había partido hacia el Vaticano, por lo que movilizó a toda su red de espionaje y embajadores españoles de Nápoles, Sicilia, Génova y Roma para que atrapasen al molesto mensajero e interceptasen los informes, se cuenta que incluso mandó un retrato robot del tal Alfonso de Paredes.

Los servicios secretos españoles, que por aquel entonces eran los mejores del mundo, lograron prender al mensajero antes que llegase a Roma, y la arquilla sellada fue devuelta a Madrid intacta, vía Nápoles. El Conde-Duque nada más recibir ese peligroso informe lo quemó en la chimenea de la cámara real, en presencia del mismo rey.

Como recomendación final os invitamos a visitar la iglesia y el convento de San Plácido, situadas en el populoso barrio madrileño de Malasaña. 


El convento ha sido restaurado hace pocos años, y en él aún vive una comunidad de monjas, por lo que si solicitáis hora seguramente os puedan hacer una visita guiada por el edificio, y contaros éste, y otros muchos secretos que guarda el convento.

Convento de San Plácido. Madrid.


Bibliografía



Huerta MAC. El convento de San Plácido: Historia, arte y leyenda en el corazón de Madrid. La librería; 2003. 95 p.

Puyol Buil, Carlos (1993). Inquisición y política en el reinado de Felipe IV. Los procesos de Jerónimo de Villanueva y las monjas de San Plácido, 1628-1660. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

https://www.somosmalasana.com/conociendo-san-placido-unos-muros-con-historia-y-leyenda/

 https://bayucablog.wordpress.com/2011/04/15/felipe-iv-el-pasmado/



viernes, 25 de mayo de 2018

Los Alumbrados Extremeños: Sexo, lujuria y espiritualidad en el siglo XVI


En la entrada de esta semana os vamos a presentar a los Alumbrados, un movimiento religioso herético que se desarrolló a principios del siglo XVI en pequeñas ciudades de Castilla, y que rápidamente se extendió a amplias zonas de Andalucía y Extremadura. Y aunque al principio se tuvo por un movimiento aislado, su rápida extensión y sus doctrinas, con ciertas semejanzas a las del protestantismo, hizo que la Inquisición interviniese con mano de hierro.

Este tipo de movimiento religiosos reformistas, solían basarse en una interpretación personal de las Sagradas Escrituras, obviando en muchos casos los tratados teológicos "oficiales" de los padres de la Iglesia.


Por lo que eran considerados un peligro por parte de la Iglesia oficial, ya que eran fuente de peligrosas desviaciones teológicas, al rechazar  numerosos dogmas oficiales de la Iglesia de Roma

The Covenanters' Preaching, pintura de George Harvey

Estos movimientos fueron bastante frecuentes a lo largo de la historia, aunque fue en esta época de finales de la Baja Edad Media y principios de la Edad Moderna, cuando eclosionaron por toda Europa, surgiendo grupos de toda clase y condición, desde aquellos que predicaban la pobreza más absoluta, a otros que no dudaron en formar comunidades al más estilo "hippie", donde se fusionaban la religión y el amor libre.

Y aunque normalmente la Iglesia acusaba a estos movimientos herejes de todo tipo de injurias y delitos, poniendo especial hincapié en los terribles delitos sexuales que cometían una u otra secta. Como mejor ejemplo de todo ello podéis ver nuestro post dedicado a sectas cristianas acusadas de organizar orgías durante la Edad Media.


LOS ALUMBRADOS


Estos grupos religiosos surgieron al reunirse pequeños grupos de laicos (conventículos) que leían y estudiaban la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento, y daban una interpretación personal de las escrituras, obviando los tratados teológicos de los padres de la Iglesia.

Los alumbrados predicaban la completa pasividad, el abandono, el "dejarse al amor de Dios", por lo que a su personalísima interpretación de la Biblia había que sumar la extravagancia de algunos de sus líderes que animaban a sus fieles a adoptar ciertas actitudes morales aberrantes.

Pensaba que el amor de Dios era tan grande que no hacía falta cumplir las rigurosas y tediosas reglas externas que imponía la Iglesia Católica, por lo que rechazaban sus ritos y ceremonias, sus sacramentos, la reverencia a las imágenes, la penitencia, ... En definitiva, no había que temer el castigo de Dios a ciertas actitudes porque Dios era todo amor.


 

Este tipo de doctrina daba alas a saltarse, y con mucha facilidad, los estrictos dogmas sexuales y morales impuestos por la Iglesia. 


Algunos de estos movimientos iluministas de la Edad Media, así como algunos de los alumbrados españoles, aducían que sus almas habían alcanzado la perfección absoluta, por lo que eran incapaces de pecar, por lo que promovieron una escandalosa promiscuidad sexual:

"Nada en las obras de un hombre se debe a él. El que reconoce que Dios hace en él todas las cosas no peca, pues no debe atribuirse a si mismo sino a Dios lo que hace. Uno puede estar unido con Dios de tal forma que haga lo que haga no puede pecar".


Maqueta del Auto de Fe celebrado en Llerena en 1579.
Museo de Historia de Llerena.

Normalmente estos grupos estaban dirigidos por un confesor que se rodeaban de un círculo de mujeres, aunque no faltaron grupos de alumbrados dirigidos por beatas. Estos párrocos aprovechaban su posición para cometer delitos de solicitación, aunque como ya vimos en este post, este delito estuvo muy extendido en todo el cuerpo de la Iglesia.

Así conocemos el caso del licenciado Jorge Belmar que durante el acto de confesión "alzaba las faldas a las muchachas, las enseñaba sus partes vergonzosas, metía manos en sus pechos, ..., con el pretexto de asegurarlas que en realidad era Nuestro Señor quien las tocaba".

Detalle del 'Éxtasis de Santa Teresa',
de Bernini, Roma.
Otras de las excusas esgrimidas por estos alumbrados para promover la promiscuidad sexual era proclamar que el nuevo Mesías nacería del fruto de una relación entre el clérigo de turno y alguna de sus doncellas.

También estaban aquellos que veían el placer como un don de Dios, y que a través del goce carnal era más fácil que el espíritu alcanzase la divinidad. Esta idea, más que una excusa barata para tener sexo, esconde en realidad una corriente filosófica que puede verse en numerosas religiones, donde la espiritualidad, el goce y la pasión están íntimamente relacionados, como algunas corrientes sufistas dentro del Islam o si quieren algo más palpable, los mismísimos poemas de Santa Teresa de Jesús, que muchos han querido ver como una descripción perfecta del orgasmo.


Expansión del movimiento de los Alumbrados

Muchos autores han querido justificar el éxito de este tipo de movimientos esgrimiendo toda clase de argumentos: desde la escasez de varones por la alta emigración al Nuevo Mundo a la represión sexual a la que estaba sometida la mujer. Aunque la casusa más probable seguramente se debiese al excesivo número de clérigos sin ningún tipo de formación, ni tan siquiera vocación, que aprovechando su posición de poder, en especial en estas comunidades rurales, no dudaron en calmar sus apetitos sexuales.


Persecución contra los Alumbrados


Estos alumbrados en un principio no despertaron demasiado interés a los tribunales de la Inquisición, ya tenían bastante trabajo persiguiendo a otros herejes, judíos, sodomitas,....

Fue la incansable labor de un fraile extremeño, de nombre Alonso de la Fuente, quién alertado por los ritos y blasfemias de estos grupos, denunció, una y otra vez, a sus integrantes ante los tribunales de la Inquisición. 


Juan de Ribera, de
Luis de Morales
Como en un principio estos grupos de alumbrados contaban con el favor de Juan de Ribera, obispo de Badajoz, las quejas de Fray Alonso fueron vanas. Pero él no cesó en su empeño de demostrar el peligro de esta herejía, por lo que aprovechó un viaje que le llevó a las cercanías de Madrid para trasladar una serie de informes y memorias al propio Felipe II, donde denunciaba el comportamiento inmoral de estos Alumbrados y de paso aprovechaba para arremeter contra el obispo de Badajoz, de quien decía que:

"...en muy breve tiempo fue convertido a la opinión de los Alumbrados, y le hicieron tan de su mano que, fiándose enteramente de ellos, les cometía todo el gobierno de sus iglesias haciéndoles grandes favores."  

Aquí os dejamos con el extracto de uno de esos memoriales enviados a Felipe II, fechado en diciembre de 1575, donde denunciaba el comportamiento libidinoso de esa secta, aunque más parece el testimonio fruto de su calenturienta imaginación:

“Se aprovechan de la magia para alcanzar las mujeres y aprovecharse de sus cuerpos, para el cual efecto les ayuda el demonio grandemente, el cual viene a las mujeres y las enciende terriblemente en deseos de carne con tan grande opresión, que las hace ir rabiando a sus maestros a pedir la medicina de aquellas grandes tentaciones porque ninguna otra persona puede remediarlas. Y los dichos maestros aplican el remedio natural tratando con las tentadas deshonestamente, y dándoles a entender que no es pecado, porque aquellas obras carnales llaman regalos de gente espiritual, y que haciendo aquellas cosas con necesidad espiritual no es ofensa de Dios”.
 - Memorial que fray Alonso remitió a Felipe II.


Se puede decir que su afán perseguidor de Alumbrados fue una obsesión que le acompañó toda su vida, yendo de pueblo en pueblo, advirtendo sobre los peligros de esta secta y denunciando a toda persona sospechosa de iluminismo, hecho que le acarreó granjearse numerosas enemistades. Incluso, no dudó en acusar de alumbrados a los más ilustres representantes de la mística española como a Teresa de Jesús, Juan de Rivera y Juan de Ávila.

Aunque su enfermiza insistencia dio sus frutos, y finalmente la Inquisición se puso manos a la obra, reveló de su cargo a los antiguos inquisidores del Tribunal de Llerena que no habían escuchado las denuncias de Fray Alonso y organizó unos espectaculares autos de fe que acabaron para siempre con este movimiento.

La fecha del más famoso de todos ellos fue el 14 de Junio de 1579, en la población extremeña de Llerena, donde se asentaba uno de los tribunales inquisitoriales.



En la plaza se montó: Un tablado donde se llevó a cabo la ceremonia, un palco para los asistentes de alto rango, tribunas para reos y balcones engalanados.

Los Autos de Fe


Recordar que los Autos de fe eran un espectáculo sin igual, en una época donde no había mucha diversión estos juicios públicos eran un gran reclamo para la población, como bien atestiguan los informes de la época.

Pero este auto superaba a casi todos los de la época, no sólo por el gran número de sentenciados, más de 50 personas, sino porque muchos de ellos eran alumbrados o iluminados, por lo que este auto de fe atrajo a curiosos de todos los rincones del reino.

La Cruz verde y el estandarte de la Inquisición se colocaron en un lugar privilegiado.

La ciudad se engalanó para recibir a tantos visitantes, viéndose sobrepasada a la hora de acoger a tantos vecinos llegados de diversas regiones del reino, ya que la afluencia de forasteros desbordó la capacidad de mesones y fondas de las poblaciones cercanas. Incluso tuvo que desatender a numerosos compromisos, ya que los palcos de honor, muy solicitados en este tipo de espectáculos, estaban otorgados a personajes principales de la sociedad.

Como anécdota, que ilustra el éxito de convocatoria que tuvo este Auto de Fe, explicar que la ciudad permitió los días y noches previos al juicio público, la celebración de fiestas y reuniones nocturnas, donde no faltaron pucheros y calderetas regados con abundante vino. Fiestas y romerías nocturnas que se habían prohibido los años anteriores porque precisamente ¡¡eran habituales entre los alumbradistas!!

El día del auto la plaza de Llerena está abarrotada y es que el Auto de Fe prometía un espectáculo sin igual, ya que durante todo el día desfilarían reos y condenados de toda clase y condición, expuestos a la vergüenza y escarnio público, para regocijo del público allí concentrado.


Por lo que tras la misa y el largo sermón de inicio fueron apareciendo los penitenciados, primero aquellos acusados de diversos delitos contra la fe, como la blasfemia u actos contra la ortodoxia cristiana. Todos se vieron obligados a abjurar en público sus pecados, es decir, reconocerlos y arrepentirse públicamente de ellos. Algunos también se vieron sometidos a tandas de azotes, y los casos más graves iban acompañados de condenas de destierro o multas si el personaje era rico.

Los reos vestidos con el san benito y escoltados por soldados y sacerdotes en la tribuna.
Tras un descanso para comer y coger fuerzas hicieron entrada un grupo de reos acusados de poligamia, delito más grave y acompañado casi siempre de azotes y destierros temporales. Hasta que finalmente, y para última hora de la tarde aparecieron los alumbrados, el plato fuerte del día. La mayor parte de ellos fueron sometidos a tormento, es decir, torturas, y condenados a varios años de galeote, una de las peores condenas que te podían caer en aquella época.

Tras estos ejemplarizantes juicios, el fenómeno de los Alumbrados desapareció, quedando para la historia sus leyendas e historias repletas de pasión carnal, lujuria y sexo desenfrenado.


Extractos del Auto de Fe de Llerena de 1575:


Para finalizar traemos algunos de los extractos de la relación de delitos que fueron leídos públicamente durante el Auto de Fe celebrado en Llerena en el año de 1575, ya que resumen a la perfección los principales delitos a los que fueron acusados estos Alumbrados:

"1. Los alumbrados de Estremadura eran clerigos sacerdotes y algunos predicadores, no tenian beneficio ni renta sino lo que les daban las mugeres con quien trataban, trayan por officio yr por los pueblos enseñando su doctrina a moças donçellas diciendo que las biejas eran duras para recibirla.

2. Mandaban a todas se confesassen con ellos generalmente diciendo que era necesaria la confesion general.
3. Procuran por todas vias que estas mugeres siendo solteras no se casen ni entren monjas sino que se hagan beatas diciendo ser mejor estado.

8. (...)Hay algunas beatas destas que haziendo esta oración y contemplación ven vanas visiones, oyen ruidos y voçes, reciben grandes miedos y temores, no pueden ver imagenes, ir a la iglesia, oir sermones, ni cosas de devoción, diciendo que están tan llenas de Dios que no les cabe mas, les parece que Christo en quien están contemplando les aparece en figura de hombre y con el vienen a tener grandes tentaciones de carne y realmente les parece que pasan con el tocamientos deshonestos hasta tener polluciones.

A esto dan también ocasión lo que sus maestros les enseñan, que lo contemplen hecho hombre y se ajusten con él poniendo boca con boca y los demás miembros y le digan palabras regaladas y amorosas, como carne de mi carne, hueso de mis huesos, y mirando al crucifixo de bulto aunque sea en la yglesia les parece que ven que el mismo crucifixo las convida a deshonestidades lebantando sus verguenzas por debajo del paño (...).

10. Estas mugeres, luego que se confiesan con ellos, les cobran una afición estraña que se pierden por ellos y les vienen grandes tentaciones de carne con ellos, y estando con aquellas bascas y rabias, les han a buscar, y ellos las besan y abraçan, y meten las manos en los pechos, y sobre el coraçón dándoles a entender y diciendo que aquellos tocamientos no son pecado, que los haçen por alegrarlas, consolarlas y ayudarlas, para que puedan llevar aquellos sentimientos, con lo qual ellas sienten grande alibio y consuelo para aplacar aquellas rabias. 

Y diçen algunos que hacen aquello, contra su voluntad, solo por mortificarse, que no sienten deseo carnal ni deleite, y algunos pasan adelante en estos tocamientos metiéndoles la lengua en la boca y tocándoles en las partes vergonçosas y echándose en la cama desnudos con ellas.

11. Entre ellos y ellas pasa otro sentimiento estraño que andando con aquellos ardores y fuegos que algunas veces llega a tanto que (..) si se llegan los unos a los otros se encienden y ponen fuego (...) y otras veçes con deseo de tener aquel encendimiento (que dicen es devoción) y comunicación se vienen a llegar una muger con otra desnudas en la cama en tanta manera que se abraçan y besan y meten la lengua en la boca y juntando las partes vergongosas vienen a tener pollución."
- Relación de las proposiciones de los alumbrados de Llerena que se castigaron
el año 1575



Si los acusados habían fallecido en las cárceles durante la fase de interrogatorios se colocaba una efigie en su representación con un rótulo con su nombre y el delito cometido.

Conclusión


Como conclusión, recoger las reflexiones de Manuel Maldonado que realiza en su blog sobre la Historia de Llerena donde nos relata que a pesar de la fama de este Auto de Fe, todo ello se trató más bien de un montaje impulsado por el Santo Tribunal desde Madrid, un acto de propaganda, una demostración de poder de la Inquisición, un aviso a navegantes ante cualquier desviación de la doctrina oficial de la Iglesia.

Por ello, no nos puede extrañar que en un principio el Obispo de Badajoz e incluso el Tribunal de Llerena hiciesen oídos sordos a las continuas denuncias de Fray Alonso. Por lo que a pesar de la fama que adquirió la secta de los Alumbrados, no puede asegurarse su existencia histórica como un grupo organizado, sino más bien fueron un grupo de sacerdotes que "soportaban mal las exigencias del celibato y la castidad clerical", por lo que aprovecharon una particular interpretación de las escrituras para arrimar el ascua a su sardina.

Pero ante la tensa situación que se vivía en Europa por la reforma protestante, que precisamente permitía romper con la castidad clerical, el Santo Oficio decidió cortar por lo sano cualquier atisbo de reformismo, y a través de este auto ejemplarizante poner sobre aviso a cualquier otro párroco o sacerdote dispuesto a tomarse con ligereza los mandamientos morales de la Iglesia.


Bibliografía

[En Internet]

Manuel Maldonado, 'Llerena y los alumbrados' en
http://manuelmaldonadofernandez3.blogspot.com.es/2009/02/llerena-y-los-alumbrados.html

 Israel J. Espino en 'La depravada secta de los alumbrados' en
http://www.extremaduramisteriosa.com/la-depravada-secta-de-los-alumbrados y
http://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2016/11/07/los-alumbrados-sexo-hostias-y-posesion/

 [Obras]

Huerga, Á.; Historia de los alumbrados (1570-1630), Fundación Universitaria Española, 1994.

Santoja, P.; Las doctrinas de los alumbrados españoles y sus posibles fuentes medievales, DICENDA. CUadernos de Filología Hispánica, 2000, 18, 353-392.

Sánchez Ortega, Mª.H.; La mujer y la sexualidad en el Antiguo Régimen, Akal, 1992.

viernes, 18 de mayo de 2018

Stalin y el Sexo

 Dictadores: Sexo y Poder
1.- Mussolini
2.- Stalin
3.- Hitler
4.- Mao
5.- Franco
6.- Leónidas Trujillo

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Descudriñar la vida íntima de un personaje tan odiado como Stalin no es una tarea fácil, ya que normalmente estas grandes figuras de la historia están rodeadas tanto de silencios significativos como de falsedades históricas, hecho que complica sobremanera descubrir su verdadera personalidad, más aún, cuando tratamos de adentrarnos en un terreno tan íntimo como el de la sexualidad.

Toda su vida estuvo sumergida en un secretismo total, donde la manipulación y la propaganda se encargó de ocultar los rasgos más humanos del dictador soviético, presentándolo ante el pueblo ruso casi como un dios en vida, el gran padre de la patria soviética.


Y es que según que fuentes consultes podemos leer de Stalin todo tipo de testimonios, desde casos de violación o de pederastía, !incluso de incesto! o por contra aquellos relatos que han querido convertir la figura del tirano en un auténtico Casanova...  Por lo que a pesar de que recientes libros, como 'La corte del zar rojo' o 'Las mujeres de los dictadores' han contribuido a difundir algunos de estos rumores, nosotros preferimos rebajar alguno de estos testimonios tan impactantes y aferrarnos a relatos menos llamativos, pero en nuestra opinión, más acordes con la personalidad del dictador.

Una pasión desmedida... aunque por la política y el poder.


De manera resumida podemos decir que oficialmente Stalin tuvo dos esposas, un par de amantes reconocidas y probablemente algunas aventuras y flirteos en su época de juventud.

A diferencia de otros dictadores podemos afirmar que no era un mujeriego, ya que su única pasión, incluso su obsesión. fue la política y el poder.


Stalin, 1902
Por lo que las mujeres y el sexo fueron algo secundario en su vida. Esto no quiere decir, que no quisiese a las mujeres o hijos que tuvo pero siempre estuvieron supeditados a su acción política. Por lo que si analizasemos su figura desde una perspectiva freudiana se podría afirmar que invirtió toda su energía sexual en el ejercicio del poder.

Esto marcará a todas sus relaciones, ya que Stalin será una persona paranoica, que desconfiará de todo y de todos, sólo hace falta analizar alguna de sus purgas, donde no dudaba en mandar detener o asesinar a algunos de sus más estrechos y fieles colaboradores, incluso a algunos familiares directos de sus esposas. Esto hizo que la principal cualidad que buscase en una mujer fuese la confianza, es decir, poder confiar en ella, buscando ser confortado.

Sobre sus rasgos y gustos sexuales apenas conocemos nada, sólo podemos especular sobre algunos aspectos de su sexualidad.

Por su origen y carácter algunos autores le han definido como un 'macho georgiano', es decir, un hombre duro, frío, de hábitos rutinarios y aldeanos, con cierta indiferencia hacia las mujeres. 


Tal es así, que su segunda esposa se suicidó supuestamente por un ataque de celos, ya que llevaba años bajo una depresión por la actitud distante de su marido. Una muestra más de la frialdad de Stalin es el epitafio que se puede leer en la tumba de su segunda mujer donde reza: “Nadezhda Alliluyeva Stalin (1901-1932), miembro del Partido Comunista, de parte de Stalin”.

Analizando su figura desde un punto de vista psicológico, y compartiendo los rasgos de muchos psicópatas, se le ha considerado un hombre incapaz de sentir empatía por los demás, pero terriblemente sensible con sus propios sentimientos. Por lo que cuando su mujer se suicidó la primera pregunta que se hizo Stalin fue ¿cómo le podía haber hecho eso a él?, en vez de preguntarse sobre los sentimientos que llevaron a su mujer al suicidio.

Como buen psicópata Stalin va a utilizar su sexualidad con otros fines, ya que como todo dictador acabará utilizando el sexo con fines políticos, seduciendo a las mujeres de sus ministros y altos cargos para estrechar su control sobre ellos y poder conseguir ciertas informaciones que después resultasen útiles políticamente.

En cuanto a la proyección de su imagen pública, Stalin tomó un camino completamente diferente al de Mussolini, mientras el dictador italiano buscó siempre proyectar una imagen de conquistador, seductor, de hombre vigoroso y activo; Stalin quiso reflejar una imagen más sosegada, como un hombre tranquilo, padre de la patria y de todos los soviéticos, hasta convertirse casi en un dios viviente.

Una vez analizados a grandes rasgos algunos aspectos de su sexualidad pasaremos a ver la relación de Stalin con las mujeres que marcaron su vida, hecho que nos permitirá conocer con más profundidad algunos rasgos de su personalidad....

LAS MUJERES DE STALIN


Correrías de juventud


Para comprender mejor las primeras experiencias amorosas de Stalin hay que recordar algunas costumbres muy extendidas entre los revolucionarios soviéticos, ya que debido a su clandestinidad solían mantener relaciones exclusivamente con otros camaradas de lucha, es por ello que Stalin siempre se casó con mujeres cuyas familias estaban vinculadas a la acción revolucionaria. Además la infidelidad, tanto de hombres como de mujeres, no estaba mal vista, por lo que no eran nada raras las relaciones abiertas.

Stalin en sus primeros años de juventud se convirtió en un activo bandolero al servicio del partido comunista, dedicándose al robo de bancos y llevando una vida de fugitivo.

Todo esto sumado a su carácter fogoso y aventurero y cierta fachada de tipo duro le hizo merecedor de la admiración de numerosas mujeres.


Por lo que el número de amantes que se le atribuyen en esta etapa de juventud son bastante numerosas, manteniendo algunas aventuras amorosas en sus destierros por tierras siberianas. Fruto de estas relaciones, más o menos esporádicas, se le atribuyen un par de hijos ilegítimos a los que nunca quiso reconocer.

Ficha policial de Stalin realizada por la policía de Petrogrado.

Su primera mujer: amor a la fuga


Su primera esposa fue Ekaterina Svanidza, con quién se casó cuando aún era un jóven bandolero, por lo que ambos tuvieron que llevar una vida de fugitivos. Él debía estar locamente enamorado de ella, ya que aceptó casarse por la Iglesia a pesar de que detestaba dicha institución, ya que ella era profundamente religiosa.

Muy pronto su jóven esposa comprendió que la principal motivación de Stalin sería la política, incluso por delante de su familia.


Ekaterina Svanidze, 1904
Durante estos primeros años la pareja se ve obligada a vivir escondida y siempre alerta ante los agentes del zar. Ella sufrirá muy pronto la amargura de la soledad, ya que 'Soso', el apodo con el que se conocerá a Stalin, estará siempre en constante movimiento, de un lado para otro, conspirando para derrocar al régimen del zar. A pesar d ello la pareja parece que fue feliz y tuvo un hijo llamado Yakov.

Pero esta breve felicidad pronto se tornará en dolor y muerte. En 1907 su mujer caerá gravemente enferma, ante la falta de dinero para pagarle un tratamiento, la pareja decide que ella vuelva al hogar familiar en la capital Georgiana. Pero el duro viaje y las altas fiebres provocadas por el tifus provocarán, al poco de llegar a Tiflis, la muerte de su mujer el 25 de noviembre de 1907. Esta muerte repercutirá en el carácter de Stalin, que no dudó en culpar al estado zarista de la muerte de su mujer por la paupérrima situación de la sociedad rusa.

Incluso algunos historiadores han apuntado que el carácter despiadado de Stalin se forjó a partir de este momento, ya que según cuenta la leyenda, en el funeral de su esposa le confesó a uno de sus camaradas que todo sentimiento humano se había desvanecido de su corazón: "... Esta criatura podía suavizar mi corazón de piedra. Ahora está muerta, y con ella mis últimos sentimientos calurosos para los humanos."

El mejor remedio para superar el dolor de la muerte de su mujer fue su inmersión total en el mundo de la política, aunque esto no hizo que se olvidase del sexo femenino; ya que según cuentan algunas fuentes Stalin tuvo algunas aventuras amorosas, siendo la más sonora, la que mantuvo en 1911 con una joven viuda, llamada Maria Prokopievna Kuzakova, con la que tendría un hijo, que no dudó en condenar al obstracismo total, al igual que a su madre..


Nadia: una relación de amor-odio


El otro gran amor de su vida le llegó con su madurez, ya que en 1919 y con 41 años se casó con una jovencísima Nadezhda Alilúyeva, hija de conocido revolucionario soviético, y que apenas contaba con 16 años de edad.


Fruto de este matrimonio nacerían dos hijos: Vasili y Svetlana. Aunque como sus anteriores relaciones, ésta también estuvo marcada por el abandono y la desidia, ya que su joven esposa muy pronto cayó en depresión por las constantes ausencias de su marido, depresión acompañada de ataques de histeria y manía persecutoria, ya que sospechaba que parte de sus ausencias eran debidos a flirteros y aventuras amorosas con nuevas amantes.

Stalin, su mujer Nadezhda Alliúyeva, K.E. Voroshilov,
descansando a principios de los años 20
Por lo que el matrimonio derivó en una apasionada, intensa e incluso violenta relación amor-odio, donde se mezclaban el amor conyugal y celos, y donde Nadezhda pasó de la admiración personal hacia la figura de su marido, a un cada vez más y profundo desprecio a medida que iba siendo consciente de las terribles secuelas que iban provocando las políticas de su marido.

Nadezhda Sergeyevna Alliluyeva
(1901–1932)
El distanciamiento fue tal que Nadia en 1929 optó por abandonar el hogar conyugal, aunque lógicamente el regimen no iba a permitir tal escándalo, por lo que muy pronto fue 'obligada' a regresar, sumiendo a Nadia en un estado de depresión continuo.

La relación se fue tornando insoportable hasta su estallido final en 1932, cuando en un cena oficial del partido, conmemorando el aniversario de la Revolución, se produjo una nueva discusión delante de todos los asistentes. Aunque hay varias versiones sobre lo sucedido, la realidad es que hubo un sólo y triste final...

Para algunos la discusión empezó cuando Nadia echó en cara a su marido que flitearse delante de ella con otras mujeres, otra versión alude que Nadia recriminó a Stalin la forma vulgar de tratarla, ya que "!eh, tú!" no eran formas de tratar a una mujer... de cualquier forma parece ser que Stalin le arrojó un puro encendido a su mujer.

Nadia, humillada públicamante, abandonó en silencio la fiesta y se fue a su dormitorio, donde se suició con una pistola Walter.


Sobre su muerte ha habido todo tipo de especulaciones, el regimen comunista anunció oficialmente que había muerto de apendicitis, aunque también ha habido quien a afirmado que fue el propio Stalin quien la asesinó en un arrebato de ira.

A pesar de su aparente frialdad, este hecho tuvo que marcar profundamente a Stalin, ya que nunca comprendió los motivos que llevaron a su mujer a suicidarse. Ella fue una mujer muy competente, que había trabajado por y para la causa comunista, primero bajo el mando de Lenin y después al lado de Stalin. Era una mujer que representaba el modelo de la nueva mujer soviética, una mujer que estudió en la universidad, trabajadora incesante y firmemente defensora del ideal bolchevique.

Por lo que algunos investigadores han apuntado que la causa real de su suicidio fue descubrir con qué clase de hombre se había casado, ya que había convertido el sueño bolchevique en una pesadilla, al descubrir como todos los antiguos compañeros de Lenin eran eliminados sistemáticamente, al descubrir los campos de trabajo y las terribles secuelas de las hambrunas en Ucrania.

Stalin y su hija Svetlana.

Una especial atracción hacia las artistas


A pesar de los numerosos rumores sobre las amantes secretas de Stalin, nunca sabremos hasta que punto estos rumores son ciertos, aunque parece evidente que para Stalin sería difícil rechazar a todas las mujeres que se le ofrecían.

Por lo que si parece probable que mantuviese distintos affairs amorosos, antes y después del fallecimiento de su esposa.


Quizá el romance más sonado lo mantuvo con la cantante de ópera rusa, Vera Davídora, relación que se inició en 1932 estando aún casado con Nadia y que lanzó al definitivo estrellato a la diva del Teatro Bolshói que desde aquel momento no dejó de recibir premios y ostentosos regalos.

Vera Davídora.
Este romance vendría confirmado por la propia Deva que en 1985 publicó un libro titulado 'Yo fui la amante de Stalin' y donde nos narra el largo romance que mantuvo con el dictador soviético cuando éste contaba con 54 años de edad.

Pero no sólo Davídora contó con los favores del Zar Rojo, otras grandes artistas también se vieron colmadas de regalos y premios, como la bailarina Olga Lepeshínskaya o la cantante Valeria Bársova, aunque nos parece algo atrevido afirmar que mantuviese relaciones con cada una de ellas.

Una truculenta historia...


Una de las historias de más dudosa credibilidad acerca de la vida íntima de Stalin es el supuesto affair que mantuvo con la hermana de su difunta mujer, ponemos en duda esta historia ya que parece estar diseñada perfectamente para confirmar el carácter paranoico, cruel y despótico de Stalin.

De esta forma y según algunas fuentes, poco después del entierro de su mujer, Stalin se encaprichó de Ana Genia, la hermana de su difunta esposa. Al mismo tiempo y dentro de las purgas políticas de Stalin, el marido de Genia muere en extrañas circunstancias, propiciando el acercamiento del dictador hacia ella.

Hasta que le proponen convertirse en la nueva "ama de llaves" personal de Stalin, puesto que ella rechazaría horrorizada conociendo la terrible e irascible personalidad del dictador, por lo que rápidamente buscará un matrimonio de conveniencia que le libre de tal 'honor'.

Este hecho, sumado a las acusaciones veladas hacia Stalin de haber envenenado a su anterior marido provocará las iras de Stalin que le costará a Genia su deportación, siendo encarcelada bajo horribles condiciones, y siendo liberada años después sufriendo terribles secuelas psicológicas.

Valentina Vasilevna Istomina: su último gran amor


Valentina Istomina
Aunque, sin duda alguna, la mujer más importante en la vida de Stalin en sus últimos años de vida fue su ama de llaves, Valentina Vasilevna Istomina. Es bastante curioso que apenas conozcamos nada de esta mujer que convivió con uno de los mayores dictadores del siglo y que formó parte de su círculo más íntimo, compartiendo con él intimidades y secretos durante más de 20 años.

Valentina era una mujer de belleza sencilla, origen humilde, discreta, trabajadora, de buen carácter y de cuerpo generoso, en suma, una mujer que encarnaba los ideales de la mujer campesina soviética.

Aunque el rasgo que sin duda más cautivó a Stalin fue la absoluta lealtad que ella le profesaba así como su discrección, ya que siendo una mujer de carácter sumiso u algo simplista nunca trató de implicarse en asuntos de política.

Una mujer a los que muchos han calificado como esposa secreta, ya que incluso le acompañó en muchos de sus viajes más importantes, estando presente en citas tan históricas como Yalta o Postdam. 


Aunque ella se hacía cargo de sus ropas, sus comidas y sus habitaciones privadas, no sabemos si realmente hubo algún tipo de relación sexual entre ellos. Siendo más una compañera que una amante, ya que como bien sentencia Reyes Blanc:

" A Stalin le gustaba físicamente, pero además él va teniendo sus años y ella lo cuida... Los hombres, cuanto más mayores somos, más nos importa que nos tengan la sopa caliente... y la ropa preparada".

El amor inquebrantable de esta mujer por Stalin salió a relucir el día de su entierro, la pobre Valechka cayó de rodillas ante su ataud y lloró desconsoladamente sobre el pecho del tirano muerto durante largo tiempo, sin que nadie se atreviese a apartarla.

Esta mujer, aunque nos parezca difícil de creer, representaba el sentimiento de millones de soviéticos que lamentaban sinceramente la muerte de amado lider..



Bibliografía

Ducret, Diane; Las mujeres de los dictadores, Aguilar, 2011.

Montero, Rosa; Dictadoras: Las mujeres de los hombres más despiadados de la historia, Lumen, 2013.

Sebag Montefiore, S.; La corte del zar rojo, Crítica, 2010.


http://es.rbth.com/blogs/2014/10/20/las_mujeres_de_stalin_44463

sábado, 12 de mayo de 2018

Cortesanas poetisas: Prostitución en la Italia del Renacimiento

Antes de empezar esta entrada creo que es necesario aclarar el término de la palabra cortesana, ya que es una palabra bastante ambigüa, cuyo significado a ido cambiando a lo largo de los siglos. Y aunque hoy en día, se suele asociar con la prostitución, algo así como una especie de prostituta de lujo. La propia RAE en su definición recoge varias acepciones:

- Cortesana, entendido como dama que sirve en la Corte, es decir, una mujer proveniente de buena familia, con esmerada educación, ya fuese casada o soltera, que especialmente durante el Renacimiento participaba en actividades políticas o culturales.

- En el otro extremo, tenemos las denominadas cortesanas "di lume", de fuego, es decir, prostitutas pertenecientes a las clases bajas.

- Y entre medias, tenemos el término de cortesana "honesta", como aquella mujer que ejerce la prostitución, pero de manera elegante o distinguida. O incluso mujeres, que con un alto grado de independencia vivieron su sexualidad de manera bastante libre, no convencional para aquella época, por lo que aquellas mujeres que vivían separadas de su marido o que tuvieron relaciones con hombres estando solteras, rápidamente eran consideradas como prostitutas.

Meretriz (Izq.) y Dogaresa (Mujer del Dux).
Vemos que es difícil distinguir entre la cortesana y la mujer noble en sus vestimentas.

La prostitución en la ciudad de Venecia


Y como cabe suponer, en una ciudad tan cosmopolita y universal como Venecia, uno de los centros económicos del mundo en aquella época, existieron prostitutas de toda clase y condición, como bien nos informa el libreto titulado "Catálogo de precios de las prostitutas de Venecia", fechado en el año 1535, y donde se describen las habilidades y tarifas de numerosas cortesanas, con tal detalle que incluso se nos informa que una tal Lucrezia Squarcia tiene entre sus virtudes haber leído a Petrarca, Virgilio y "a veces hasta a Homero"

Desde el siglo XIV se sabe la existencia de barrios destinados a la prostitución, al principio éstos se situaban en los límites de la ciudad y proporcionaban alojamiento gratuito a estas "benemeriti meretrice" en las llamadas "Case rampane". 

Su presencia siempre fue bastante bien tolerada por las autoridades de la ciudad, pese a la creciente oposición de la Iglesia, ya que la prostitución fue una válvula de escape de tensiones y conflictos sociales

Cortesana, ilustración de Vecellio.

Evitaba casos de violaciones y abusos hacia mujeres de buena virtud y limitaba la difusión de relaciones homosexuales, ya que se rumorea que en una ciudad tan volcada al mar, donde los hombres pasaban largas temporadas encerrados en sus barcos, este tipo de relaciones fueron mucho más habituales que en otras ciudades.

El mercado de la prostitución era tan extenso que en el siglo XVI se llegaron a censar más de 12.000 prostitutas, y es que los impuestos generados por el mercado del sexo era una fuente de ingreso nada desdeñable para muchas ciudades. Incluso, uno de sus puentes, "el puente de la teta", nos recuerda el pasado libidonoso del barrio de Carampane, uno de los más antiguos de la ciudad, ya que desde ese puente las prostitutas enseñaban sus encantos a los marineros que regresaban a la ciudad tras largos meses de ausencia.

Las cortesanas "honestas"


Estas cortesanas eran mujeres jóvenes, hermosas e instruidas, versadas en distintas artes, refinadas, cultas y sofisticadas. Fueron muy populares en los ambientes intelectuales y cortesanos de las principales ciudades italianas, especialmente durante el siglo XVI, aunque no sólo por sus habilidades intelectuales, sino también por sus habilidades amatorias. 

La mayor parte de ellas eran de baja extracción social, por lo que su formación fue autodidacta, al introducirse desde bien jóvenes en estos salones (ridotti o casini) de la alta sociedad de la época, donde se realizaban debates, lecturas públicas de poesías y libros, etc. Por todo ello, consiguieron gozar de una libertad, una cultura y una autonomía inimaginbale para el resto de mujeres de su época.

Retrato de Verónica Franco,
Tintoretto 1575.
Por lo que muchas de estas cortesanas se volvieron universalmente famosas al encarnar los cantos de amor de algún poeta, o al ser retratadas por los grandes maestros de la pintura veneciana, como Tiziano o Tintoretto, que no dudaron en plasmar en sus lienzos la belleza y los encantos de alguna de estas mujeres. Todo ello las rodeaba de un halo de divino prestigio, alcanzando aún mayor notoriedad entre sus ricos e influyentes adoradores.

Su fama se vio incrementanda, no sólo por su labor como damas de compañía,  sino que muchas veces fueron ellas las impulsoras de la vida cultural de la ciudad.


Giacomo Franco.
Comerciante extranjero
con dama cortesana, Grabado 1610
Sus salones se convirtieron en centros culturales, donde acudía la flor y nata de la sociedad de la época. Por lo que a pesar de su vida libertina y alzarse contra los imperativos sociales de su época, contaron con cierta protección y apoyo de las autoridades locales.

Aunque todos estas cortesanas "honestas" compartían belleza, sofisticación, inteligencia y cultura, algunas destacaron por sus extraordinarias dotes intelectuales como poetisas y literatas, como Tullia D'Aragona, quien escribió el primer tratado amoroso atribuido a una mujer cortesana "Dialogo dell' infinità di amore" (1547). Otras mujeres destacadas fueron: Vittoria Colonna (Roma), Isabella Morra (Matera), Veronica Gambara (Reggio Emilia), Gaspara Stampa (Padua y Venecia) y sobre todo, Veronica Franco (Venecia), quizá la cortesana poetisa más famosas de todas ellas.

La vida de alguna de estas grandes mujeres merece la pena ser contada, por lo que para no alargar esta entrada, le dedicaremos un post en exclusiva a a alguna de ellas en el futuro.


La vida en el Renacimiento


El Renacimiento siempre se ha asociado una época de riqueza, progreso y esplendor, donde se dio un florecimiento en todas las artes, especialmente en algunas ciudades italianas como Venecia, Florencia, Roma,...  Todo este optimismo se vio reflejado en la vida social de estas grandes ciudades, donde la música, la poesía, la pintura, pero también el canto al amor y a la sensualidad alcanzaron su máximo apogeo.

Esta alegría de vivir, o dicho de otro modo, esta vida de carácter alegre, burló en sus años de máximo esplendor las limitaciones impuestas por las estrictas reglas morales de la Iglesia. 


Este relajación en las costumbres tuvo su reflejo en el esplendor que alcanzaron estas cortesanas honestas, que como las antiguas hetairas griegas, acompañaron a los hombres en sus reuniones sociales, para compartir con ellos no sólo sus "encantos femeninos", sino también sus dotes intelectuales.

La Riva degli Schiavoni en Venecia , de Leandro de Ponte Bassano (1595)

Ser una mujer ¿libre? en el Renacimiento:


Es importante detenernos en este punto, ya que la mujer nunca fue un ser libre, su vida estaba programada por el hombre desde su mismo nacimiento, dependiendo siempre de la voluntad de los hombres de su vida: primero, como "hija de"; posteriormente, como "esposa de"; e incluso si llegaba e enviudar, seguía estanda sujeta a la voluntad de sus hijos, o incluso sus hermanos.

La vida de la mujer, al menos de una mujer decente, era una vida austera, encargada exclusivamente del cuidado de su marido y sus hijos dentro de la casa. 


Por lo que las únicas mujeres que rompieron estos moldes, fueros algunas de estas mujeres cortesanas, ya fuesen las mujeres nobles que debido a su educación pudieron liberarse del corset social que la moral de la época les exigía; o estas meretrices de alto standing, que cómo las antiguas hetairas griegas, gracias a su profesión y su nivel cultural pudieron vivir una vida más libre.

Dama descubriendo el seno, Tintoretto (1585).
Se ha sugerido que esta dama tambén sea un retrato de Verónica Franco.

 
Por lo que esta definición, de Marina Zancan, se aproxima bastante bien al tipo de mujer que vamos a retratar en este post:

“Una mujer intelectual que practica de forma declarada una sexualidad fuera de las normas (entiéndase ni esposa ni prostituta) y que obtiene el derecho a ser mujer intelectual, la posibilidad de obtener una vida socialmente no subordinada e intelectualmente organizada para proyectar, a partir de sí misma su sueño de realización".


Es decir, estas cortesanas no eran ni abiertamente prostitutas, ni tampoco podían ser consideradas damas honorables, por lo que sobrevivían entre estos dos mundos, siendo muchas veces la única posibilidad que tenían de escapar de la miseria y promocionar socialmente.

Y es que en aquella época, prácticamente la única salida para aquellas mujeres sin protección familiar, ni marido, eran dos: o la prostitución o el convento.  Especialmente grave era la situación de aquellas mujeres solteras que habían mantenido relaciones sexuales con otros hombres, ya que sobre ellas recaía automáticamente la fama de prostitutas.

Por lo que no nos puede extrañar, como vimos en el post anterior, la importancia social que tuvieron la remendadoras de virgos, ya que eran capaces de salvaguardar el honor de una doncella.

Un juego de máscaras:


Aunque como podemos suponer, nada en esta vida es blanco o negro, por lo que ni todas las damas  nobles eran tan castas y virtuosos como querían aparentar, ni las cortesanas unas lascivas mujeres.

Muchas veces, unas y otras, miraban con envidia el estilo de vida las otras. Las damas nobles, la libertad de las cortesanas a la hora de vivir, de poder elegir a sus parejas o amantes. Las cortesanas envidiando la estabilidad social y económica de las nobles. Y es que un mundo vigilado constantemente por el ojo represor de la moral cristiana, las apariencias sociales lo eran todo, donde la pérdida de reputación y honor de una familia podía suponer su exclusión de la vida social.

Nada es lo que parece, todo es un gran juego de máscaras, donde, especialmente las mujeres deben esconder su auténtico ser y representar el papel que la sociedad espera de ellas.


Pero no debemos engañarnos, ya que aunque las cortesanas disfrutaban de ciertos privilegios, inimaginables para otras mujeres (escapar del ámbito del hogar, independencia económica, libertad sexual, acceso a cultura,...) siempre arrastrarían el estigma social de ser consideradas mujeres sin virtud.

Fotograma de la película 'Dangerous Beauty' ('Más fuerte que su destino', en España).
Basada en la vida de la cortesana Verónica Franco.

Las sombras de la moral


Pero no nos engañemos, la vida de estas mujeres siempre estuvo oscurecida por las sombras de la moral imperante de la época. El auge y caída de este tipo de cortesanas represeta a la perfección la moralidad y la mentalidad de aquella época, la lucha entre la visión humanista del Renacimiento y la restrictiva moral impulsada por la Iglesia Católica.

Nada garantizaba a estas mujeres que un amante despechado, un rumor malintencionado, una esposa enfurecida, un sacerdote moralista... fulminase de un plumazo su suerte; por lo que aquellos mismos que dilapilaban sus fortunas por pasar unas horas con ellas, eran capaces de darles la espalda y fingir que nunca las habían conocido.

Y es que ninguna mujer por muy bella, poderosa o influyente que fuese, por muchos contactos poderosos que tuviese, podía estar segura de conservar su estatus social, ya que la propia sociedad misógina donde vivían, así como el ojo siempre vigilante de la religión, podían hundir la vida de cualquiera de estas mujeres.

Edouard Moyse - Inquisición

Hay que recordar que en esta misma Venecia, luminosa, abierta, cosmopolita, también estaba muy presente la temible y poderosa Inquisición. Y es que la Iglesia Católica, ante el peligro de las herejías europeas, había impulsado su Contrarreforma. Desarrollando un amplio programa de reformas en todos los ámbitos, endureciendo su postura frente a las conductas libertinas.

Por lo que esta moda de aceptar socialmente la presencia de estas cortesanas pronto fue considerada contraria a la moral católica, por lo que pasaron de ser consideradas como cortesanas honorables a simples prostitutas.


Esta doble moralidad siempre estuvo presente, ya que el ejercicio de la prostitución siempre estuvo estrictamente regulado por ciertas normas de comportamiento: prohibir comportamiento libidinosos fuera de los barrios asignados para este oficio, obligar a las cortesanas a cubrirse de forma decorosa (aunque debajo del manto luciesen toda clase de joyas y sedas). Y aunque putas, estas mujeres siempre fueron muy devotas, por lo que se las prohibía también asistir a procesiones o a actos públicos de carácter religioso.

Ese cambio de mentalidad tiene su mejor reflejo en el juicio de Verónica Franco, acusada de brujería por un amante despechado, sólo pudo salvarse de las garras de la Inquisición gracias a sus influyentes amistades, pero la vida de glamour, respeto e incluso admiración de estas cortesanas honestas quedó para siempre borrada.

Su caída en desgracia supone la desaparición de la última verdadera cortesana honesta de Venecia e Italia. Aunque la figura de este tipo de cortesana de lujo siguió existiendo, como bien refleja la literatura de los siglos posteriores, nunca volvieron a alcanzar la fama, el prestigio y el respeto que se ganaron esa generación de mujeres libres, inteligentes y valientes.

Con Verónica terminó también el Cinquecento y desaparecieron de las escenas  los  espíritus  de  aquella  prestigiosa  cultura  que  habían  animado  la  vida  de  ese  siglo espléndido y corrompido, turbulento, genial y fecundo”.










BIBLIOGRAFÍA

Caro Rodríguez, I.; El término cortesana a través de Verónica Franco, Género y expresiones artísticas interculturales / coord. por Eva María Moreno Lago, 2017, págs. 80-103

Díaz Padilla, F.; Verónica Franco: Poesía culta en boca popular, Archivum: Revista de la Facultad de Filología, Tomo 52-53, 2002-2003, págs. 103-123

[En Internet]

- La cortesana italiana: definición y jerarquías
https://formaciondeldiscurso.wordpress.com/inicio-formacion-del-discurso-trabajo-de-fin-de-curso-pagina-0/mujer-italia-renacentista/cortesana-italiana/

- Cortesanas y eruditas en Venecia
http://elcuadernodelahistoriadora.blogspot.com.es/2011/07/cortesanas-y-eruditas-en-venecia-i.html

- Las cortesanas en Venecia
http://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2016/05/Las-cortesanas-de-Venecia.pdf

- Moda y ropa interior de las cortesanas venecianas
http://www.lacasamundo.com/2012/05/moda-y-ropa-interior-de-las-cortesanas.htmls: