viernes, 20 de junio de 2014

El culto al falo en la antigua Roma


Índice de Capítulos:
1.- Cultos y festividades sexuales romanas:
     1.1.- El culto al falo en la antigua Roma
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralias (próximamente)
     1.5.- Veneralia (prósimamente)

Yo era un tronco de higuera, madera muy inútil, cuando un obrero, dudando entre hacer un banco o un príapo, se decidió al fin, y en lugar de ser un banco fui un dios”.
- Horacio.

Desde la mentalidad de un romano, ésta seguramente sería la entrada menos erótica y menos relacionada con el sexo que hemos publicado en este blog, porque como veremos a continuación para la cultura romana, la representación del falo NO tenía porqué tener una connotación erótica. La sociedad romana estaba rodeada de representaciones fálicas por doquier, desde edificios públicos a viviendas privadas, desde los grandes monumentos a los objetos cotidianos. y sólo una mínima parte de ellos tuvieron una carga erótica.

1.- Problemas para el estudio de los símbolos fálicos

El estudio de los amuletos fálicos ha sufrido, como cualquier objeto de estudio relacionado con el sexo o con el erotismo, numerosos prejuicios y problemas:

El primer gran problema para su estudio, fue el falso pudor que llevó a ocultar estas piezas al gran público, incluso hoy en día, muchas de estas piezas siguen sin exponerse abiertamente en las vitrinas de muchos museos, estando "ocultas" en los almacenes de los grandes museos. Dándose la paradoja de la existencia durante el siglo pasado de gabinetes y museos secretos, cuyo máximo exponente fue el Gabinete secreto de Nápoles.

Escultura perteneciente al Gabinete Secreto de Nápoles.

Por otro lado, tradicionalmente, la comunidad científica también sufrió su propia autocensura, algunas veces eludiendo toda información sobre el tema, otras veces intentando limitar el acceso a la información a un grupo cerrado de investigadores (llegando a publicar algunos artículos en griego clásico) o más recientemente etiquetando las investigaciones sobre objetos y temáticas eróticas como poco serias.

Por último, añadir que un último problema para el estudio, sobretodo de los objetos de mayor valor, han sido las acciones de los expoliadores, ya que los objetos de temática sexual siempre han sido de los más codiciados por parte de los coleccionistas privados.

2.- EL CULTO AL FALO

El culto al falo, tiene una antigua y considerable tradición en casi todas las culturas antiguas de cualquier punto del globo, ya que la supervivencia del grupo estaba muy ligada tanto a la fertilidad de la mujer como a la fertilidad de la propia naturaleza, por lo que el culto al falo era un medio de garantizar esta fertilidad.

El falo en la cultura latina fue venerado, además, como la personificación del dios Fascinus: las matronas lo adornaban con coronas de flores y su culto fue confiado a las Vestales romanas, que tenían como misión alejar el fascinum o mal de ojo, producir la germinación de las plantas secas y favorecer el alumbramiento de hembras estériles. Para ello, realizaban una procesión por el campo entre cánticos lujuriosos, que nos remite a su primogenea función agrícola; para después ser depositado en el templo situado en una de las colinas más antigua de Roma, la Velia.

De esta forma en las capillas donde se veneraba el falo, nos encontrabamos exvotos de la parte enferma y coronas ofrecidas por las devotas en gratitud. Incluso, se cuenta que Mesalina se proclamó invencible y rodeó con catorce guirnaldas un príapo después de copular con otros tantos atletas.

En la antigüedad romana el culto al falo tenía una doble función:

A) SÍMBOLO DE LA FERTILIDAD

Una de las principales preocupaciones de las sociedades antiguas fue proteger y fomentar la fecundidad, ya que traía asociado, riqueza y felicidad. Tal vez, por este motivo, los símbolos relacionados con la fertilidad sean los primeros que el ser humano elaboró, encontrando numerosos ejemplos desde el Paleolítico (pinturas parietales, amuletos fálicos, menhires)

En la mitología greco-latina existen numerosas divinidades representadas con el pene erecto. Dionisio (Baco), y su hijo Príapo (Fascinus), así como también Hermes (Mercurio) y su hijo Pan. Cada una de estas divinidades tuvo mayor o menor influencia según épocas y lugares. En la cultura romana destacan las imágenes de Príapo con su falo descomunal, que se situaban en la entrada de jardines y huertos, para ahuyentar a ladrones y alimañas.

Añadir que en muchas de las bodas romanas, durante los ritos prematrimoniales, a la novia romana se le sentaba a horcajadas sobre la imagen de un falo, que representaba a Mutinus Tutinus, deidad fálica del matrimonio, como preparación para el coito y para prevenir la esterilidad.
 
B) PROTECCIÓN CONTRA EL MAL DE OJO

El mal de ojo (fascinación)  era una creencia muy extendida en la sociedad romana, era la influencia perniciosa, que una persona puede ejercer sobre todo lo que le rodea, sin recurrir a ninguna ceremonia ni fórmula mágica, a veces sin proponérselo o en contra, incluso, de su voluntad.  

Por otro lado, vemos como varias criaturas mitológicas estaban relacionadas con este oculus malignus, como los Cíclopes o el mismo mito de la Gorgona. Incluso algunas escuelas filosóficas así como grandes autores clásicos, admitieron la existencia del mal de ojo y buscaron una explicación racional a este fenómeno. 

Además el romano era un individuo muy supersticioso y temía al mal de ojo casi tanto como a la muerte. Así que buscaron en la magia, en la brujería y en la superstición las causas y soluciones a todo aquello que la medicina tradicional no podía curar. Por lo que existía todo un repertorio de amuletos, hechizos y talismanes contra el mal de ojo,  donde destacaba, especialmente, el uso de los símbolos fálicos.

Tintinnabulum, cuya función sería
similar a  nuestros atrapasueños.
Aunque como venimos diciendo, en una sociedad tan supersticiosa como la romana, los símbolos fálicos no eran el único mecanismo para alejar el mal de ojo, existían multitud de remedios como escupir tres veces en el suelo, individuos defecando (como el actual caganer de los belenes catalanes), los excrementos de animales, enseñar el culo e innumerables colgantes de todo tipo, entre los que destacan los famosos tintinnabula.  Incluso nuestro tradicional gesto de hacer la peineta, con el dedo corazón levantado y el puño cerrado, según nos relata Marcial es una intento de hacer el gesto del pene con la mano y sirve también como mecanismo de protección.

Todos estos remedios ideados contra el mal de ojo intentaban que el fascinador apartase su mirada, para lo que se le mostraba un objeto insólito, extravagante (átoporí) o ridículo (geloíon), o al menos concentrar en esos objetos su mirada, por lo que evitaban que mirasen directamente al portador de ellos, escapando así de este mal de ojo. Además estos amuletos tenían un triple efecto: ahuyentaban el mal de ojo, pero también lo combatían e incluso podían sanar a los maldecidos.

3.- LOS AMULETOS FÁLICOS

El uso de amuletos fálicos (denominados Fascinum)  estuvo muy  extendido en la sociedad romana, sobretodo era muy habitual que los niños los llevasen, Varrón nos explica que “los llevan los infantes para prevenirse de los maleficios”, por lo que los pequeños anillos de oro, con relieves fálicos, también se han atribuido que eran pertenecientes a niños, ya que solían llevar esta clase de amuletos hasta la toma de la toga viril a los 17 años. También su uso estaba bastante extendido entre las mujeres, especialmente entre las mujeres embarazadas.

Estos amuletos eran de diferentes formas, tamaños y materiales, aunque normalmente eran pequeños y se colgaban al cuello mediante una argolla, suspendidos mediante una pequeña cadena o tira de cuero.

Conjunto de amuletos romanos.
El "amuleto del puño y el falo" era frecuente entre los soldados. Eran colgantes fálicos con la representación de un puño cerrado en la parte inferior del eje, en dirección opuesta al glande. Varios ejemplos muestran el puño haciendo el manus fica o "figa", símbolo de buena suerte.

Amuleto de falo y figa.

Gracias a las excavaciones de Pompeya y Herculano, hemos podido comprobar como el uso de representaciones fálicas también estaba muy extendido en negocios particulares, casas privadas, muros, calles, lugares públicos. Así Plinio nos cuenta que un abogado utilizó la argucia de taparse un ojo para sembrar inquietud en su adversario.

También podemos destacar el uso símbolos fálicos sobre elementos arquitectónicos de gran calibre como murallas, puentes, acueductos, etc. y siempre en lugares bien visibles, lo que indica la intencionalidad de no esconderlos, sino que se labraron para que fueran bien vistos. Confirmando el carácter profiláctico y apotropaico de la figura. 

Relieve de una panadería de Pompeya.
Hic Habitat Felicitas.


Los principales peligros contra los que estos amuletos protegían eran:

Amuletos fálicos.
1.- La envidia es la principal razón del mal de ojo. Incluso su origen etimológico está relacionado con este hecho, ya que envidia proviene de la palabra latina “invidere”, que significa mirar con malos ojos. Por eso Plinio el Viejo (Nat. Hist. XXVIII, 39) escribe que el pene es el sanador de la envidia (Fascinus, medicus invidiae), y sigue relatando que los generales victoriosos hacían sus desfiles triunfantes con penes colgando de sus carros para evitar la envidia de otros militares.

2.-  También protegían contra los fascinadores (los brujos),  cuyo origen etimológico proviene del latín “fascinare” que significa embrujar, hechizar.

3.- A las personas con defectos físicos, como tullidos o enfermos, también se les acusaba de poder atraer el mal de ojo. Incluso a algunas mujeres con menopausia se les achacaba el no haber expulsado la sangre mala, por lo que se le acumulaba en su cuerpo, provocando el mal de ojo.


Su uso fue tan popular que al cristianismo le costó bastante erradicar su uso, San Basilio (siglo IV d.C.) se quejaba, que su uso estaba bastante extendido. Incluso en documentos del siglo VII d.C. se puede leer que “Si alguien ha hecho encantamientos al fascinum, o algún otro sortilegio que esté fuera de las prácticas permitidas por el credo u oración del Señor, hará penitencia a pan y agua durante tres cuaresmas”. Y es que el culto al falo seguirá perviviendo a lo largo de muchos siglos, sólo hay que darse una vuelta y fijarse bien en las numerosas catedrales cristianas para ver esta tradición fálica esculpida entres sus piedras, pero eso, ya es otra historia...

Estatuilla de bronce de Príapo, realizada en dos partes.


Bibliografía:

- Alvar Nuño, A.; Envidia y fascinación: El mal de ojo en el Occidente Romano, Arys: Antigüedad: religiones y sociedades, Nº. Extra 3, 2012, págs. 1-306.

-  López Velasco, R.; Representaciones fálicas protectoras a propósito de un hallazgo de época romana, Trabajos de arqueología Navarra, Nº 20, 2007-2008 , págs. 165-196.

- Noël Robert, J.; Eros Romano. Sexo y moral en la Roma Antigua, Editorial Complutense, S.A, 1999.

- Vázquez Hoys, A.M. y Del Hoyo Calleja, J.; Clasificación funcional y formal de amuletos fálicos en Hispania, Espacio, tiempo y forma. Serie II, Historia antigua, Nº 9, 1996, págs. 441-466.



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