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sábado, 27 de agosto de 2016

Las placas eróticas mesopotámicas

Índice de Capítulos:
- Baalismo Vs Javhismo
- Sexo en Mesopotamia
- Las placas eróticas mesopotámicas.
- Amor, matrimonio y divorcio en Mesopotamia (en preparación)
- La prostitución sagrada y el culto a Ishtar (próximamente)

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Placa de Terracota Babilónica
Antigua Babilonia, 1800 a.C. Irak, British Museum.
La región de Mesopotamia es considerada como una de las cunas de la humanidad, y es que por aquellas fértiles regiones surgió allá por el IV milenio a.C., la invención de la escritura. El método... sencillo y eficaz, se modelaban unas tablillas de arcilla en forma de lámina y se grababa sobre ellas mediante un punzón o un sello. Una vez escritas se cocían al horno y ¡voilá! la arcilla se transformaba en una resistente cerámica que permitía conservar el mensaje escrito. Fíjense si esos primeros "libros" eran buenos que su excelente grado de conservación han sido, y siguen siendo, una fuente inestimable para conocer y comprender las civilizaciones surgidas en torno a los ríos Tigris y Éufrates. 

Por lo tanto, no nos puede extrañar que decidiesen emplear esa misma técnica para elaborar todo tipo representaciones, por lo que muy pronto esas placas de terracota sirvieron para expresar su mundo simbólico e ideológico... desde lo más elevado como sus dioses, hasta lo más mundano como el sexo. Pero es que en el mundo acadio y babilónico ambos conceptos estaban estrechamente vinculados: el sexo era fuente de vida y como tal había que celebrarlo... ya fuese mediante una literatura erótica bastante subidita de tono, una cosmogonía repleta de metáforas sexuales, así como una proliferación de imágenes de carácter sexual, donde destacan las famosas placas de terracota con representaciones de sexo explícito.

Por lo que nos podemos imaginar la cara de sorpresa de los primeros historiadores, anticuarios y "arqueólogos" cuando se toparon con esta cultura que celebraba el sexo sin ningún complejo ni mojigatería. Pronto, todas estas imágenes quedaron clasificadas como pornográficas, no aptas para el público general, por lo que su estudio quedaba restringido a aquellas personas que por su elevada cultura y formación moral no se verían alteradas por tan sugerentes imágenes, por lo que estas placas de terracota quedaron sepultadas en los almacenes y salas secretas de los museos.

Pero aunque la Iglesia se ha esforzado durante estos dos mil años en imponernos una visión negativa y restrictiva del sexo, el ser humano no deja ser un ser pasional, y al final, esto del sexo nos gusta a todos un poco. Tan es así, y tan populares fueron estas tablillas de terracota, que no hay museo arqueológico en el mundo que no se precie de contar entre sus fondos con alguna de estas placas, eso sí! siempre bajo el interés científico y cultural de la pieza: desde los tradicionales grandes museos como el British o el Louvre pasando por museos más pequeños como el Museo de Oriente de Berlín o el Asmolean de Oxford, hasta los museos del otro lado del charco, como el Metropolitan Museum de Nueva York o el de la Universidad de Chicago. Aunque rara vez las verá expuestas en ninguna vitrina... quiero imaginar que por motivos de conservación.

Placas de arcilla con imágenes de vida en pareja en Mesopotamia, período babilónico antiguo, 2000-1700 a. C. (Metropolitan Museum, Nueva York).

Tipología

Aunque nos pueda sorprender, lo primero que hay que remarcar es que estas placas fueron un objeto de consumo popular, apareciendo, en gran número, en el interior de hogares, templos y tumbas de las principales ciudades del sur de Mesopotamia.  El inicio de esta industria de placas se dio durante la tercera dinastía Ur y su uso se extendió hasta su declive alrededor del 1700.

Aunque siglos antes del "boom" de este fenómeno estas culturas ya nos dejaron su particular visión de la sexualidad en algunos sellos cilíndricos con representaciones de escenas 'maritales' o banquetes, donde ya se aprecia que el sexo no era ningún tabú.

Sellos cilíndricos con parejas copulando.
Fuente: Legrain, L; Ur excavations volume III Archaic seal. Impressions.
Sellos cilíndricos con escenas de sexo.
En ambas imágenes el pelo de la mujer está siendo sujetado por una sierva. La presencia de instrumentos así como de jarras de vino sugiere una posible participación en algún tipo de ceremonia, probablemente relacionada con el ritual del matrimonio sagrado.
Pero volviendo a nuestras placas eróticas, lo más asombroso de ellas es que a pesar de su diminuto tamaño, normalmente caben en la palma de una mano, el detalle de su labrado y la profundidad del relieve alcanza en algunas piezas exquisitos niveles de artesanía. Los temas de las placas suelen ser una figura o escena narrativa en el centro con bordes decorados en sus cuatro costados.

 Estos relieves eróticos se pueden clasificar en tres grandes tipos:

- Coitus a tergo: la mujer reclinada y el hombre la penetra por detrás. Esta posición suele ir combinada con la mujer bebiendo de una jarra de cerveza a través de una pajita.
- Cara a cara: A veces de pie, otras tumbados en una cama.
- Desnudos femeninos aislados en posturas sexualmente activas, a veces con la presencia de elementos fálicos entre sus piernas.

Si analizamos iconográficamente las tablillas más populares veremos un patrón bastante estandarizado, por lo que parece claro que remiten a alguna escena mitológica o del folclore popular. Y dónde cada uno de los elementos representados encierra algún significado mágico...

Aunque cómo apuntan algunos de los más ilustres orientalistas es realmente difícil comprender qué significaron estas placas de arcilla para sus contemporáneos, no ya sólo por el problema de arrastrar nuestra actual concepción de sexo, sexualidad y erotismo hacia el pasado, sino que incluso el mismo concepto de imagen puede ser muy diferente al que se tenía en la antigüedad, es más, probablemente el propio significado de estas placas fue variando para los mesopotámicos a lo largo de su existencia. 

Y aunque más adelante profundizaremos en las distintas teorías que intentan explicar este fenómeno vamos a dar un repaso rápido a los principales patrones que se repiten:

Placa de terracota, Isin-Larsa,
The Met, Nueva York
Escenas de cama

La mayor parte de investigadores han querido ver en este tipo de placas una representación de uno de los episodios más famosos dentro de la cosmogonía babilónica, la unión sexual entre la diosa Inanna y Dumuzi, un episodio de gran tradición popular y que viene recogido en algunos de los poemas amorosos más populares.

Bajo este mismo foco, también se ha especulado que fuese la representación de este mito a través de un ritual de hierogamia, un matrimonio sagrado entre el rey y una sacerdotisa. Una ceremonia de carácter popular que se celebraba acompañadas de ardientes canciones de amor, semejantes a las recogidas en el libro bíblico conocido como el “Cantar de los Cantares”.


Escena de taberna

Placa de terracota de Uruk (Warka),
Vorderasiatische Museum,
Image credit: Assante 2002.
Denominamos escenas de tabernas a aquellas en las que aparece una mujer bebiendo de una jarra de cerveza mediante una caña mientras es tomada por detrás. Este tipo de placas nos hablaría de la íntima conexión existente entre cerveza, sexualidad femenina y sexo dentro de la cultura mesopotámica, hecho que probablemente contribuyó al éxito de este tipo de placas.

Así tenemos: un escenario, la taberna como escenario de la vida cotidiana; una protagonista, la diosa Inanna (probablemente); un objeto: la cerveza; y una actividad: el sexo. Todos estos elementos encierran un importante rol dentro de la magia popular de la época.

Y es que las tabernas (o ¿prostíbulos?) estaban gobernadas habitualmente por mujeres, ya que eran considerados "territorios" de la diosa Innana/Isthar, por lo que eran lugares con ciertas connotaciones sagradas. Por lo que la visión de los estudios modernos de la taberna como burdel frecuentado sólo por los hombres en el que las mujeres actúen únicamente para satisfacer sus necesidades, ya sea al servir cerveza o sus cuerpos no se corresponde a la evidencia cuneiforme.

Escenas de desnudos femeninos en posturas sexualmente activas

Placa de arcilla, Sumer, Tell Uhaimir
© Ashmolean Museum,
University of Oxford
Aunque a primera vista la imagen de la derecha nos pueda parecer la típica postura de una mujer de parto, su comparación con otras placas similares nos hablan de una placa de evidente carácter sexual, mostrando una postura sexual muy explícita, y es que en otros ejemplos similares a este, la figura suelen venir acompañadas con un falo erecto, justo debajo de la mujer, o la representación de una mujer en cuclillas sobre un hombre yacente. Un tipo de representación, de larga tradición en sellos y placas, que se remonta a tiempos del período prehistórico.

La representación de una mujer desnuda ha sido motivo de dispares opiniones primero sobre a quién representa, si una deidad, una sacerdotisa o una simple adoradora.  Aunque la mayor parte de investigadores asocian la figura femenina a una representación de la diosa Annane/Astarté, principalmente porque su esfera de influencia es el espacio privado, con un marcado énfasis en las emociones sexuales y el bienestar en la vida, por lo que parece lógico encontrar este tipo de placas en el interior de los hogares,

Pero aquí nos encontramos con otro problema... ¿Qué simboliza la imagen femenina? Tal vez, la fertilidad, por aquellas representaciones con pechos más prominentes, o tal vez la atracción sexual o la seducción erótica, por aquellas representaciones con énfasis en los genitales.

Interesantes son las reflexiones de una mujer, Bahrani, sobre las interpretaciones tradicionales del desnudo femenino en la tradición mesopotámica, ya que éstas se han realizado desde un prisma predominantemente masculino y bajo las nociones helenísticas y judeocristianas sobre la mujer y el sexo. Por lo que ella defiende que la sexualidad y la maternidad no eran contrarias en el mundo mesopotámico, definiendo cuatro tipos de imagen de la mujer bajo un mismo ideal de feminidad: madre, seductora, pareja sexual y artista.

¿Son las primeras representaciones pornográficas de la historia?


Placa de terracota.
Y así entramos en otro de los muchos debates abiertos en torno a estas placas ¿tuvieron una carga erótica para sus contemporáneos? Difícil saber si estas representaciones explícitas de la sexualidad humana tuvieron alguna connotación erótica.

Aunque algunos autores han sugerido que en estas placas se dan las primeras evidencias de la erotización del pecho de la mujer, ya que en algunas de ellas vemos como la mujer se toca el pecho y se lo ofrece al hombre. O tal vez sólo sea nuestra mirada occidental la que sugiere esa supuesta erotización.

No nos extenderemos mucho más en este punto, ya que merecería un post aparte, pero parece bastante difícil dilucidar cuándo comenzó a erotizarse la representación de la figura femenina.


Función y significado de las placas

Placa de  Terracota de Babilonia,
Vorderasiatische Museum, 13.5x7.5 cm
Image credit: Assante 2002.
A pesar de que ya hemos lanzado algunas teorías sobre su posible significado, éste no está tan claro, ya que desde el mismo momento de su descubrimiento dentro de la comunidad científica se han producido interminables debates sobre el significado y la función de estos objetos.

La primera teoría fue vincularlas a ritos y cultos relacionados con la prostitución sagrada, teorías que parten de textos del historiador griego Herodoto, pero que con el paso de los años se han demostrado que se deben más a la mente calenturienta de los estudiosos europeos del siglo XIX  (y de Herodoto) que a la realidad de los hechos, considerando estas civilizaciones como lugares de excesos sexuales. Y es que la sensualidad y misterio de oriente siempre ha sido una fuente de fantasías sexuales para el mundo occidental, tal y como se ilustra en muchas de las pinturas orientalistas o simplemente en el concepto que tenemos los europeos de los harenes dentro del mundo musulmán.

Y aunque hoy han perdido fuerza las teorías que relacionan estas piezas con formas de prostitución sagrada, sí que se mantienen con fuerza aquellas hipótesis que vinculan este tipo de piezas como símbolo de la "unión sagrada", hierogamia, una unión ceremonial entre el rey y la suma sacerdotisa, que renuevan cada año la relación entre Duzumi e Inanna , como medio para asegurar la fertilidad de la tierra y la plenitud de la cosecha.

Incluso existen otras teorías que las vinculan al mundo del sexo más mundado y vulgar, ya fuesen como un objeto simbólico o de recuerdo de una "casa de la cerveza" o prostíbulo, una especie de regalo de bodas o la plasmación visual de un acuerdo de matrimonio.

Placa de terracota, II milenio a.C., Nimur.

Otros investigadores han indicado que estas piezas pueden considerarse como el primer arte "pop" de la historia, debido al gran número de placas existentes y especialmente por hallarse en lugares de tránsito cotidiano, es decir sería un arte de claro carácter popular, ya que al tratarse de una material barato y de fácil reproducción se puede vender fácilmente. Por lo que estaríamos hablando de una teoría próxima a la idea de "el arte por el arte", ya que al ser un objeto económico, y probablemente vinculado con la buena suerte o con alguna deidad protectora, la gente lo adquiriría por mero placer estético.

A día de hoy, los estudios más rigurosos tienden a considerarlos como objetos mágicos, ya fuese como amuletos privados de fertilidad , como objetos votivos para la veneración de Ananne/Isthar, la diosa del amor, o como objetos apotropaícos, cuya función era proteger la vivienda y sus habitantes de los malos espíritus.

Pero antes de adentrarnos en alguna de estos estudios nos gustaría exponer una de las hipótesis más atrayentes sobre el por qué surgieron estas placas eróticas de arcilla, hipótesis que apunta también a considerar estos objetos como iconos mágicos.

Pareja de músicos.


Una revolución religiosa...

Los principales autores de esta hipótesis son Binsbergen y Wiggermann quienes consideran el factor religioso como la clave para entender la producción masiva de estas placas de arcilla, dentro de lo que podría considerarse como una revolución religiosa.

El primer motivo que esgrimen es, que parece fuera de toda duda, que se trata de un arte popular, producido de manera independiente (o paralela) a la teología oficial desarrollada por los grandes templos religiosos. Por lo que es posible que estas placas fueran un código, un símbolo de una nueva corriente religiosa, centrada en unas divinidades menores, pero de carácter más popular, más cercanas al pueblo y basada en los principios más ancestrales de la religión: la protección del individuo y de sus hogares. Por lo que identifican a la figura de la mujer desnuda como 'Bastu', un espíritu protector, que ya aparece en los antiguos sellos cilíndricos.

Placa rectangular de terracota, con pareja de amantes y mujer bebiendo de un ánfora  a través de una caña,
II milenio a.C.,  13 cm, Coleccionista privado.

De esta forma Wiggermann y Binsbergen nos habla de la existencia de dos sistemas de creencias: el "hegemónico", el oficial, auspiciado por los templos y el palacio, y un sistema "holístico", que es local, doméstico, que hunde sus raíces en los principios religiosos más ancestrales, más antiguos que la propia religión oficial. Así Wiggerman dice: "el sentimiento anti-hegemónico se renueva en situaciones de crisis, donde el teórico poder infinito de los dioses oficiales falla y el hombre debe cuidar de sí mismo".

Así esta industria de terracota estaría vinculada con este segundo concepto, siendo la plasmación más directa y clara de estar ante un cambio de paradigma.  De hecho, se observa una correlación directa entre la presencia cada vez más numerosas de placas y el aumento de confrontaciones entre las comunidades de esta zona. Más interesante aún, es el dato de que la industria de placas comenzó justo después de la caída del estado de la tercera dinastía Ur.

Es decir, ante la caída de Ur (por el abandono de sus dioses oficiales), la gente dejó de creer en el sistema hegemónico de creencias, replegándose en un sistema más básico y antiguo de creencias, unos dioses menores, pero de carácter más cercano y por lo tanto, más accesibles a los beneficios de su protección.

En resumen se trataría de un arte popular, una alternativa al sistema de dioses de las élites que les habían fallado, es una respuesta a las necesidades de la gente en tiempos de crisis sociales, con un programa iconográfico y unos valores mágicos fáciles de reconocer por todo el mundo, a pesar de las diferentes culturas, religiones, etnias o lenguajes que poblaron las tierras de Mesopotamia. Las placas sirvieron de fuerza unificadora antes los rápidos cambios culturales que se estaban dando en la región.

Relive erótico Babilónico, ¿Gilgamesh e Inanna? en postura amatoria sobre una cama,
III milenio a.C.; 5 cm. de altura. Colección privada.

Las fronteras entre dos mundos

Así una vez vista una explicación de por qué surgieron estas placas, podemos intentar descifar su significado mágico o religioso.... Por lo explicado hasta ahora parece evidente que su principal función fue protectora, aunque no se descarta una relación con algún tipo de magia blanca, tal vez, asociada a ritos de fertilidad y fecundidad.

Placa de arcilla, Summer, Tell Uhaimir
© Ashmolean Museum,
University of Oxford
Pero como bien explica la doctora Julia Assante, una de las mayores especialistas en las placas de terracota babilónicas, en dicha cultura existía una compleja relación entre el mundo de la magia y los elementos liminales, de frontera: puertas, ventanas, cruces de caminos, la cama (como frontera entre el mundo real y de los sueños), y también partes del cuerpo, como la boca o la vagina, eran vistos como lugares donde la membrana entre lo visible y los poderes invisibles se diluían, puntos dónde los habitantes o las fuerzas del universo no físico podían surgir y afectar a la realidad de la vida cotidiana.

Esto explicaría porqué muchas de estas placas se han hallado cercanas a estos puntos liminales, así como su estrecha relación con el mundo del sexo (cama, ano, vagina, boca). Además esta conexión se hace aún más palpable si analizamos su lenguaje, ya que las palabras vagina y ano comparten raíz con la palabra puerta o portal, por lo que ambos orificios del cuerpo también son elementos liminales.

Por lo tanto estas placas serían amuletos que actuaban protegiendo tanto la casa (como serían nuestros actuales atrapa-sueños) como 'las puertas del cuerpo', ya que a través de estas puertas, la vulva, el recto y la boca, fuerzas malignas o negativas pueden penetrar y así tomar posesión del cuerpo humano


Placa con escena sexual, Monte de Bismaya, Isin- Larsa, Antigua Babilonia, 2000-1600 a.C.; 
Oriental Institute Museum Universidad de Chicago



Bibliografía


Artemis A.W.  y Martha Sharp Joukowsky; Architecture, Body and Performance in the Ancient Near Eastern World, Institute for Archaeology and the Ancient World, Brown University, 2006

Assante, J;  Sex, Magic and the Liminal Body in the Erotic Art and Texts of the Old Babylonian Period, Sex and Gender in the Ancient Near East, Actes de la XLVIIe Rencontre Assyriologique Internationale (Helsinki, 2-6 July 2001), Simo Parpola and Robert M. Whiting, eds., Helsinki, 2002: 27-51.

Assante, J;  Style and Replication in ‘Old Babylonian’ Terracotta Plaques: Strategies for Entrapping the Power of Images, Ex Mesopotamia et Syria Lux; Festschrift für Manfried Dietrich zu seinem 65. Geburtstag, Oswald Loretz, Kai Metzler and Hans Peter Schaudig, eds., Alter Orient und Altes Testament 281, Münster: Ugarit-Verlag, 2002: 1-29.

Leick, Gwendolyn. Sex and Eroticism in Mesopotamian Literature. New York and London: Routledge, 1994.

Legrain, L; Ur excavations volume III Archaic seal. impressions.

[En Internet]

 http://www.academia.edu/873588/Womens_Roles_in_Ancient_Mesopotamia, page 94

 http://pladelafont.blogspot.co.uk/2012/11/inanna-ishtar-la-diosa-mesopotamica.html

http://factsanddetails.com/world.php?itemid=1521&catid=56&subcatid=363  (under “Mesopotamian Hygiene, Perfume and Sex”)

http://3.bp.blogspot.com/-d88npMh9sPo/TXDRGLhUeNI/AAAAAAAAAnw/9sGn7Xh-1XU/s1600/sumerian-love.jpg

 https://allmesopotamia.wordpress.com/page/2/

domingo, 22 de mayo de 2016

Biblioteca prohibidas: El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa

Las 'Salas Secretas' de los Museos:
1.- Gabinete de Objetos Obscenos de Nápoles
2.- British Secretum, el armario 55
3.- Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna
3.1.- La Sala Secreta del Museo del Prado
3.2.- Los gabinetes reservados de los nobles
4.- El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa
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En este blog ya hemos hablado de la censura que ha existido, y sigue existiendo, en buena parte de los grandes museos en cuestiones relativas al sexo y al erotismo. Por lo que casi todos los grandes museos europeos han albergado 'salas secretas', donde acumular aquellas obras de carácter más erótico o pornográfico, no aptas para la visión del pueblo llano aunque sí para los personajes más distinguidos de la sociedad.

Esta semana os traemos un caso diferente por su forma pero similar en su contenido... las Bibliotecas prohibidas, por lo que hemos decidido incluirlas en nuestra sección de 'Las salas secretas de los Museos', ya que las grandes bibliotecas también se pueden considerar museos, donde se custodian y se exponen obras de arte escritas.

Bibliotecas Prohibidas

"Histoire de Dom Bougre", 1748
Departamento de Grabado y
Fotografía de la BNF.
Iniciamos nuestro camino descendiendo al Infierno, y es que con este curioso nombre es como se conoce de forma general al "lugar cerrado de una biblioteca donde se guardan los libros cuya lectura se considera peligrosa".

Como ya vimos en otros post, los libros de carácter erótico o pornográfico han circulado de manera clandestina desde casi el mismo momento de la invención de la imprenta. Uno de sus mejores ejemplos es 'Il Modi' un kamasutra del renacimiento que circuló en la clandestinidad durante siglos.

La mayor parte de estas publicaciones estaban producidas expresamente para una selecta clientela de gran nivel cultural y de un mayor nivel adquisitivo: banqueros, comerciantes y personajes de la más alta nobleza, incluídos los círculos más cercanos a las casas reales.

Por lo que muchas de las publicaciones que eran incautadas y requisadas por las autoridades civiles o los tribunales eclesiásticos, terminaban desapareciendo de sus fondos para acabar en las bibliotecas privadas de ilustres personajes, especialmente nobles o aristócratas. Así por ejemplo sabemos que un gran coleccionista de paneles eróticos fue el primer ministro francés del siglo XIX León Gambetta.


El infierno de la Biblioteca Nacional Francesa

Una de las primeras bibliotecas prohibidas que conocemos se albergó en el interior de la Biblioteca Nacional de Francia, donde en un lugar denominado 'Enfer' se custodiaban toda aquella documentación literaria y gráfica censurada por indecorosa o sacrílega.

 'El Infierno' se inició a mediados del siglo XVIII cuando los bibliotecarios reales consideraron que el deber de una Biblioteca Nacional era colecionar toda aquella obra literaria con cierto interés cultural. Con el auge de los textos de carácter pornográfico o eróticos publicados en un ambiente de cierto libertinismo (y libertinaje), se decidió crear una sección bajo llave dentro de la Biblioteca Real que recogiese todos aquellos escritos considerados inmorales o indecentes.

Al poco tiempo, y con el estallido de la Revolución Francesa (1789), el país galo vivirá un auge de las publicaciones eróticas y pornográficas, ya que la supresión de la censura fue aprovechada por los editores para publicar las obras de naturaleza más sacrílega o pornográfica.

Por lo que no nos debe extrañar que la primera obra del Marqués de Sade ('Justine o los infortunios de la virtud') se publicase tan sólo dos años después del estallido de la Revolución Francesa. Es en este período convulso cuando, aparte de novelas, veremos aparecer todo tipo de panfletos y libretos a cada cual más obsceno que el anterior.

Ejemplar de 'La filosofía del tocador' conservado en la BNF.

Pero con la vuelta de la censura, los fondos del Infierno se fueron ampliando con todo tipo de publicaciones incautadas por las autoridades, tanto en casas de particulares como en imprentas clandestinas. Con la profesionalización de los servicios bibliotecarios se decide agrupar todas estas publicaciones bajo una misma signatura, por lo que la moderna configuración del Infierno se producirá en 1844. Aumentando rápidamente sus fondos, ya que 30 años después, ya contaba con 620 obras licenciosas.

Grabado del Infierno
Pero no sólo de textos se nutrían las llamas del Infierno, también todo tipo de documentación gráfica fue añadiéndose a los fondos de la biblioteca: desde estampas coloreadas a color hasta las primeras filmaciones porno fueron formando parte de esta peculiar sección.

Por otro lado, hay que destacar que desde el mismo momento de su fundación, la entrada a este infierno estuvo muy restringida, sólo permitiendo su acceso a investigadores o académicos, los cuales se veían obligados a justificar por escrito los motivos de su consulta.

Hoy en día, El Infierno se ha convertido en un lugar de alto valor histórico, por lo que siguen atesorando incunables de gran valor bibliográfico a pesar de su fuerte contendido erótico.


Los fondos

El Enfer está formado por más de 1700 publicaciones. Las obras más antiguas datan del siglo XVI y sus fondos se han seguido actualizando hasta nuestros días. Entre los principales demonios que pueblan este particular infierno destacan las primeras novelas de tintes eróticos escritas durante los siglos XVII y principios del XVIII, muchas de ellas firmadas bajo seudónimo para evitar arruinar el buen nombre de sus autores, incluso para esquivar la cárcel.

Una de sus obras más antiguas es el 'Roman de la rose', un poema elaborado en el siglo XIII por Guillaume de Lorris y Jean de Meung inspirado en el amor cortés.

Siglo XVIII

Pero será a mediado del siglo XVIII, el siglo del libertinaje, cuando los fondos de la Biblioteca aumenten considerablemente, ya que 'El infierno' custodia ediciones originales de las principales novelas de tinte erótico que se publicaron en ese libidinoso siglo, desde las obras del Marqués de Sade, pasando por otros clásicos como pueden ser 'La Vida de Marianne' de Marivaux, 'Las joyas indiscretas' de Diderot o 'Erotika Babylon' de Mirabeau.

Godard Beauchamps,
"La historia del príncipe Apprius", 1728.
Pero sin duda las obras más originales y sorprendetes son los panfletos y libelos publicados durante el período revolucionario, que aprovechando la relajación de la censura, numerosos editores se atrevieron a sacar a la luz obras de todo tipo y condición, y entre las de carácter más lascivo y pornográfico podemos citar títulos como "El apetito de los nobles", o  'Espía de las alcobas'.

Destacando entre todas ellas, algunas de sorprendente calidad literaria como el clásico 'Amours de Charlot et de Toinette', publicado en 1779, y que evoca las supuestas fantasías de la reina y su cuñado, el conde de Artois. O el atrevido 'Le Godemiché royal' (1789), una obra que, a pesar de su obscenidad y su tono jocoso, alberga una enorme calidad literaria, con continuas referencias a los clásicos, por lo que parece evidente que estaba destinada a un público letrado.

Otras publicaciones que ocupan un lugar destacado en este particular infierno son las denominadas "Guías rosas", detalladas guías donde se describían los principales prostíbulos de París o las listas de las mejores meretrices que poblaban las callejuelas de París como 'Almanaque de direcciones de señoritas de París' (1789) o "Tarifas de las chicas del Palais Royal" (1792), donde se detallaba no sólo su precio sino también su especialidad.

Como vemos hubo publicaciones de todo tipo y condición, pero pronto la censura hizo de nuevo su aparición, prohibiendo gran número de estas obras, conservándose sólo aquellas guardadas celosamente en bibliotecas privadas y aquellas otras custodiadas en el 'Infierno'.

Siglo XIX

Por lo que durante el siglo XIX, se volvió a publicar en la clandestinidad gran número de obras, ya que a pesar de estar prohibidas, o precisamente por estar prohibidas, las publicaciones de carácter erótico o pornográfico fueron muy demandadas por el público. El caso más conocido fue el de Auguste Poulet-Masis, editor de los poemas de Baudelaire, que condenado por la justicia francesa tuvo que exiliarse en Bélgica Y es que la publicación de 'Las flores del mal' (1857) provocó un enorme revuelo en la sociedad francesa de Napoleón III, ya que algunos de sus poemas fueron tildados de ultraje a la moral pública.

Furor uterino de María Antonieta.
Otro de los autores más reconocidos cuya obras tienen el honor de reposar en el 'Infierno' son las del genial dramaturgo Georges Feydeau cuyos escritos se vieron sometidas al escrutinio de la censura oficial, y es que la pluma de Feydeau supo retratar de manera magistral el espíritu de la Francia de la Belle Epoque, por lo que sus vodeviles, sus farsas, sus comedias ligeras estuvieron pobladas de personajes de dudosa respetabilidad (prostitutas, vividores, ...) y lengua demasiado afilada para el gusto de la censura.

Otros autores de esa misma época, como el poeta Paul Verlaine o el escritor Prosper Mérimée, tambien vieron como algunos de sus escritos se topaban con la censura, por lo que el Infierno también ha reservado un espacio para ellos.

Este siglo XIX además vio aparecer dos nuevas tecnologías que rápidamente se pusieron al servicio del erotismo y la pornografía. La primera de estas tecnologías será la fotografía que aparecerá a principios de siglos, por lo que muy pronto poblará algunos de los estantes del Infierno. A finales de este siglo hará su aparición el cine, por lo que durante los primeros años del siglo XX veremos aparecer las primeras películas pornográficas.

Siglo XX

Una de las obras cumbres de la literatura erótica tiene el honor de inaugurar la sección del siglo XX de esta particular biblioteca, se trata de 'Las 11.000 vergas' de Guillaume Apollinaire.

A partir de ese momento numerosos autores de prestigio pasaran a formar parte de tan ilustre sección con títulos como 'El coño de Irene' de Louis Aragon (1928) o 'Historia del Ojo' de Georges Bataille (1928).

Otros autores de prestigio como Pierre Mac Orlan se vieron obligados a escribir bajo pesudónimo (Pierre du Bourdel) numerosas obras eróticas para poder llegar a fin de mes. Su novela más polémica fue 'Mademoiselle de Mustelle y sus amigas', escrita en 1911 y que fue circulando en la clandestinidad prácticamente hasta 1984 cuandó finalmente fue publicada oficialmente.

Felicien Rops, "Agonías", aguafuerte, barniz blando.
Departamento de estampas y fotografía en el BNF.

Otros autores significativos cuyas obras descansan en el Infierno son  Pierre Louÿs, autor de la parodia 'Manual de urbanidad para niñas', o la poesía simbolista de Pierre Louys. Por último, citar a Jean Genet que a pesar de ser conocido por sus escritos sobre homosexualidad, también realizó un polémico cortometraje, denominado 'Un canto al amor',  que exploraba las fantasías eróticas entre los prisioneros y el guardia que los vigila y que estuvo prohibido durante muchos años.

Para finalizar apuntar que curiosamente uno de los primeros en realizar una catalogación de los fondos albergados en esta sección fue el mismo Guillaume Apollinaire. Aunque habrá que esperar unos años para encontrarnos con el primer catálogo oficial de sus fondos.
 
Portada del catálogo realizado por Apollinaire.
"L'Enfer de la Bibliothèque nationale", Paris, 1913



Bibliografía

http://elpais.com/diario/2007/12/04/cultura/1196722801_850215.html

http://www.papelenblanco.com/arte/eros-en-secreto-va-de-la-biblioteca-al-metro-de-paris

 http://revistareplicante.com/el-infierno-de-la-biblioteca/

sábado, 24 de octubre de 2015

Sexo y cultura erótica en la España de los años 20

Esta entrada está inspirada en el magnífico trabajo de Maite Zubiaurre, "Culturas del erotismo en España. 1898-1939" y gran parte de las imágenes están extraídas del increíble banco de imágenes disponible en su web asociada http://sicalipsis.humnet.ucla.edu/

LA ESPAÑA DE PRINCIPIOS DEL XX
Cubierta de la obra Culturas del erotismo en España, 1898-1939
http://sicalipsis.humnet.ucla.edu/

La España de principios de siglo XX es una de las épocas más interesantes de su historia, marcada por el esplendor de una generación, la del 98, que veía como impotencia como el país se sumergía en una crisis moral, social y política... de ahí surgieron nombres como Unamuno, Machado, Alberti...

Pero este principio de siglo vienen marcado por un fenómeno que cambiará para siempre la cultura del entretenimiento: el poder de la imagen; al calor de los inventos surgidos tras la II Revolución Industrial se va a desarrollar nuevas formas de consumo de ocio que se popularizarán rápidamente tras la I Guerra Mundial, especialmente entre las clases urbanas: el cine, la prensa, la radio, los semanarios, la publicidad...

Madrid y Barcelona pronto imitaron las modas y las nuevas formas de ocio que florecían en los locales de Berlín, París o Londres, entrando de lleno la sociedad española en la modernidad europea. Por lo que desde muy pronto, las principales avenidas de estas ciudades se llenaron de salones de variedades, cabarets y music-halls.

Estas nuevas formas de ocio levantarán pasiones entre un público cada vez más aficionado a abarrotar este tipo de espectáculos, donde los números de las artistas se volvían cada vez más picantes, acompañados de bailes sensuales, canciones eróticas y vestidos con transparencias; todo ello, al son de cuplés, tangos y los nuevos ritmos que llegan desde el otro lado del atlántico como el jazz, el fox-trot o el charlestón.

Y entre todas estas novedades el cine se alzaba como una nueva y poderosa industria del entretenimiento, y como ya vimos en este post, el cine porno también empezó a popularizarse en nuestro país, con películas producidas y financiadas por el mismo rey Alfonso XIII.


Iglesia, Dictadura y Monarquía

Esta nueva cultura se alzaba como una atrayente alternativa a la religión, por lo que la Iglesia siempre se posicionó en contra de estas formas de ocio, ya que ponía en peligro su monopolio cultural y social que había aglutinado a lo largo de los siglos.

Además en España se vivía la curiosa contradicción de estar bajo una dictadura militar (1923-1930), de corte monárquico y de carácter conservador y católico, aunque como vemos, bastante permisiva en lo social, por lo que muchas veces se ha llamado a la dictadura de Primo de Rivera como "dictablanda".

Aunque esto no significa que no existiese la censura, en 1917, un periódico valenciano recoge la noticia del cierre del teatro Princesa durante 6 meses y con una multa de 500 pesetas ante las "excesivas procacidades exhibidas" durante la actuación de dos de sus vedettes. Esta censura se endureció con la llegada de la dictadura de Primo de Rivera, ya que a pesar de que este tipo de espectáculos siguieron en funcionamiento, sus contenidos se aligeraron un poco.

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Postal erótica.
El nacimiento de los mitos eróticos

Esta época es también la de los nacimientos de los grandes mitos eróticos, donde las más famosas actrices de Hollywood empezaron a convertirse en auténticos iconos mundiales como Gloria Swanson o Greta Garbo, y donde nuestras cupletistas y vedettes más famosas como Raquel Meller, La Bella Chelito, La Goya, Olimpia d'Avigni o Carmen Miranda acaparaban portadas de magazines y revistas, rodeadas de grandes lujos y disfrutando de los caros regalos de sus admiradores.

Admiradores entre los que se incluían los principales personajes del país, desde el rey Alfonso XIII hasta el dictador Primo de Rivera, que también coquetearon con estas artistas y eran clientes habituales de estos espectáculos nocturnos.

Se vivía en un ambiente de cierta relajación moral y libertinaje, con el auge de nuevas ideologías como el feminismo y el naturalismo, donde la exhibición del cuerpo desnudo dejará de ser un tabú. Además la prostitución y la drogas se convierten en algo habitual en el ambiente nocturno de las grandes ciudades, cocaína y morfina eran consumidas por buena parte de una burguesía adinerada, como bien refleja el 'Tango de la cocaína' de Joan Viladomat.

Como bien señala Maite Zubiaurre "En esa España floreció una cultura popular, tan descarada como irreverente, que produjo una cantidad de material erótico que la sociedad de entonces consumió sin pudor. Muchas de las imágenes que hoy consideraríamos pornográficas circularon libremente por las calles de Madrid y Barcelona, sin que ningún tipo de censura actuase sobre ellas".


Fotografías "artísticas beldades femeninas" recogidas en el libro de Maite Zubiaurre 'Culturas del erotismo en España 1893-1939'.

CULTURA ERÓTICA DE CONSUMO

Estas nuevas formas de ocio y expresión relacionadas con la libertad sexual se manifestaron en la proliferación de condones, novelas de tintes eróticos o asociaciones nudistas... y donde muy pronto se aprovecharán las nuevas posibilidades de las nacientes industrias cinematográfica y fotográfica para desarrollar toda una serie de productos eróticos y pornográficos, y cuanto más explícitos mejor... postales eróticas, cine porno y revistas nudistas son sus mejores representantes.

Publicaciones como las postales eróticas se distribuían por correo postal, pero también se podían adquirir abiertamente en quioscos o mediante la venta ambulante. El primer dato que podemos extraer de estas imágenes es el ideal de belleza reinante en la época, donde parece que se destila una preferencia por las mujeres opulentas, entradas en carne, de grandes pechos, es decir, el tipo de mujer más frecuente tanto en los prostíbulos como en las salas de variedades. Aunque a partir de los años 20 ya se empieza a vislumbrar los nuevos códigos de belleza femenina, mujeres más delgadas y de pelo corto

Postales eróticas

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Postal coloreada.
La postal erótica recibió el nombre de 'cartomania', consistían en fotografías sobre cartulinas, muchas de ellas coloreadas con acuarelas para conseguir un mayor realismo. Su éxito radicaba en su bajo coste de producción, su fácil reproducción y su rápida comercialización

Estas postales de corte erótico fueron ideadas en Francia a finales del XIX, por lo que también fueron conocidas como "postales francesas".En un principio eran fotografías algo inocentes, con escenas de filtreos e insinuaciones algo ingenuas. Así el país galo se convirtió en el principal productor de las postales y fotografías eróticas llegadas a España.

Este tipo de postales tuvo una enorme variedad de producciones desde las más sutiles y lights como las denominadas 'postales amables' o 'tontas', donde aparecían mujeres semidesnudas en posturas clásicas y academicistas hasta aquellas más próximas a la pornografía pura y dura, con escenas de pareja o mostrando relaciones de carácter homoerótico.

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Postal estilo
'mármol viviente'
Una muestra de esta gran variedad de postales la encontramos en el tipo de mujeres representadas que puede ir desde la sensualidad más castiza, con representaciones de mujeres con mantilla y mantón, pasando por la sensualidad más étnica, con postales de mujeres semidesnudas pertenecientes a diferentes culturas del mundo.  Por otro lado, encontramos aquellas que buscan el lado más poético y sensual, donde la fotografía viene acompañada de un texto poético.

Dentro de las postales encontramos sub-géneros, entre los que destacan el llamado "mármol viviente". Son aquellas postales que reproducían desnudos más propios de la escultura que de la fotografía erótica, por lo que para lograr este efecto se cubrían los pezones y el vello público de la modelo mediante un maillot muy ajustado. Este tipo de postal, tuvo gran auge en la Alemania de los años 30 y 40, ya que encerraba cierta reivindicación del ideal de belleza clásica que tanto apasionó al nazismo.                               

Novelas eróticas

El fenómeno de las novelas eróticas es relativamente contemporáneo, en España las primeras publicaciones de este tipo se dieron durante el Sexenio Revolucionario, aprovechando la libertad de imprenta sancionada en la nueva constitución. Aunque la Restauración  cercenó gran parte de estas libertades, este tipo de publicaciones siguieron vigentes, causando gran escándalo entre vecinos y autoridades, que provocaron en más de una ocasión la persecución policial a los vendedores ambulantes por "escándalo público". Pero va a ser durante la década de los 20 y 30 cuando este tipo de publicación se consolidará, a pesar de las incautaciones periódicas y las multas a los libros de carácter más pornográfico.

Estas novelas se caracterizarán por sus divertidos y extravagantes títulos, que podían ir de los más coquetos y sugerentes hasta títulos directamente pornográficos: Paquita se pone nerviosa, Lilly y los plátanos, Currito el ansioso, El delantero centro de Pili, La flor de Florita, El túnel del amor prohibido o Julia la Gozadora son uno de los muchos títulos aparecidos en aquella época.

Pero no sólo los títulos de los libros tuvieron nombres extravagantes, sus autores, escondidos bajo pseudónimo también apostaban por divertidos nombres tales como el doctor Canuto de Montánchez o el doctor Coñicida. Lo mismo sucedía con las editoriales, muchas de ellas registradas en Buenos Aires para evitar posibles multas o censuras, cuyos nombres resultaban aún más esclarecedores Establecimiento Jodeográfico, Imprenta Espermática, Editorial Diarrea.

En este tipo de novela, como ya vimos que pasaba con las películas pornográficas de Alfonso XIII, solían encerrar una mordaz crítica a los estamentos más poderosos de la sociedad: sacerdotes, nobles,...  En cuanto a los temas relacionados con el sexo las escenas más frecuentes son aquellas de tintes vouyeristas y aquellas más propias de las fantasías masculinas: escenas lésbicas, sexo oral, sexo anal.

Novelas licenciosas de la España juguetona
Portadas de novelas eróticas.

Nudismo y Naturalismo

Otra de las modas que causaron furor, especialmente en las costas catalanas y levantinas, fueron el nudismo y el naturalismo, hecho que se vio refrendado por la creación de una multitud de asociaciones de carácter naturista, vegetarianas, nudistas y de medicina natural, algunas muy ligadas al movimiento anarquista, y que  desde muy pronto editaron sus propias revistas.

La característica de estos movimientos era el deseo de redescubrir el cuerpo como parte de una búsqueda de lo verdadero frente a lo artificial de la vida moderna, ya que el nudismo se entendía como una forma de volver a la pureza, liberando al cuerpo de la degeneración y los vicios sexuales.

Estas publicaciones contenían artículos relacionados con la comida sana, remedios naturales  y cómo no! de temática relacionada con la sexualidad,  aunque casi siempre bajo una perspectiva algo tradicional y purista, ensalzando la castidad como valor y criticando la sexualidad incontrolada, así como algunos vicios como el alcoholismo y el tabaquismo.  A pesar de esta concepción purista de la sexualidad intentaron alejarse de la moral cristiana, presentando programas de educación sexual laicos y modernos, próximos al feminismo y muy alejados de los conceptos de pecado.

Así entre estos colectivos destacar aquellos de carácter excursionista, en campos y playas nudistas, como los 'Amics del Sol' o el grupo anarquista 'Sol y Vida', o la mítica 'Pentalfa', o 'Biofilia' que alcanzó cierta popularidad durante la II República.


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Publicaciones científicas

Otras publicaciones que despertaron gran interés, más que por sus contenidos reales, por lo que uno podía llegar a imaginar o intuir, eran los manuales de higiene sexual. Estos manuales eran adaptaciones censuradas de libros europeos, por lo que eran publicados bajo el estricto control de las autoridades y bajo el auspicio de la Iglesia, por lo que a pesar de tener una clara finalidad moralizante, la lectura de temas relacionados con la sexualidad siempre fueron muy atrayentes.

Por otro lado, entre las publicaciones "científicas" destacar las obras de dos de nuestros más grandes intelectuales, que trataron el tema de la sexualidad desde una perspectiva oficialista, con interpretaciones bastantes subjetivas, como son Tres ensayos sobre la vida sexual (1926) de Gregorio Marañón o los "Estudios sobre el amor" (1924) de Ortega y Gasset, quien por entonces descalifica el psicoanálisis como "una emulación pseudocientífica del católico sacramento de la confesión".

Homosexualidad

Novela homoerótica
En el tema de la homosexualidad se siguen arrastrando viejos tópicos ancestrales, el homosexual es un ser vicioso, degenerado, muchas veces equiparado con otras figuras delictivas de la sociedad como ladrones o violadores. Es decir, se sigue viviendo bajo una visión dualista, entre lo masculino (o más bien el macho) y lo femenino, condenando de esta forma a los homosexuales a la discriminación social.

Este pensamiento tendrá su reflejo en la cultura, donde las publicaciones relacionadas con la homosexualidad masculina son escasas, ya que la mayoría de la población lo sigue considerando como algo inmoral. En cambio, la homosexualidad femenina, alimentada por la fantasía del imaginario masculino, fue ampliamente representada tanto en novelas como en imágenes.

Aunque la homosexualidad seguía siendo considerada un tabú, la relajación moral de la sociedad permitió un acercamiento a publicaciones donde se mostraba un cierto tipo de desnudo masculino donde forzudos con bigotazos, boxeadores o gimnastas exhibían sus cuerpos semi desnudos.

Novela homoerótica
Las obras más representativas de la cultura gay de los años 20 eran sin duda las denominadas novelas 'dandy' o decadente, cuyo autor más célebre fue sin duda Álvaro Retana, que con una mirada alegre y positiva se acercaba abiertamente al mundo de la homosexualidad con libros como "Las locas de postín", "El fuego de Lesbos" o "Los ambiguos".

También podemos destacar otras obras de autores más prestigiosos como algunas novelas escritas por Ramón Gómez de la Serna "La mujer vestida de hombre" o su esposa Carmen de Burgos, aunque éstas con un tinte más moralizante.

Por último destacar la novela cubana  "El ángel de Sodoma" de Alfonso Hernández Catá, una novela que resume muy bien la crisis cultural y existencial de esa época, ya que no sólo condena el carácter homofóbico de la sociedad, sino también un sistema político caracterizado por su conservadurismo y autoritarismo.

                            
Conclusión

La dictadura franquista acabó con todo aquello. Bueno, con casi todo: la iconografía erótica y morbosa de Julio Romero de Torres (por cierto, republicano) se difundió profusamente en carteles y calendarios gracias, según la autora, al “españolismo” estereotípico y sobreactuado de sus personajes femeninos

Esa explosión de erotismo producida en los años 20 es comparable a la que vivimos aquí en España a partir del año 1975, ya que con la muerte del dictador, incluso años antes, se vivió un intenso momento histórico de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales. Donde la sociedad y la cultura empezaron a expresar libremente ciertos aspectos relacionados con la sexualidad y el erotismo, deseos duramente reprimidos durante más de 40 años, lo que provocó un auténtico boom de la cultura erótica, cuya mejor plasmación es el cine del destape de finales de los 70.


Bibliografía

Cleminson, R.; Anarquismo y sexualidad en España, 1900-1939

Zubiaurre, M.; Culturas del erotismo en España, 1898-1939 en http://sicalipsis.humnet.ucla.edu/

 http://leopoldest.blogspot.com.es/2012/01/imagenes-del-erotismo-en-la-espana.html

http://www.isliada.org/ensayo/2011/09/el-angel-de-sodoma-y-la-construccion-social-de-la-normalidad-generica/

 http://www.playgroundmag.net/articulos/columnas/Cuerpos-mundo-anarquista_0_1414058582.html

 http://elpais.com/diario/2007/12/04/cultura/1196722801_850215.html









domingo, 5 de julio de 2015

Alfonso XIII, el rey del porno

Sexo y Corona: Los escándalos sexuales de las monarquías europeas

Monarquía Hispánica:
Alfonso XIII: El rey del porno (1886-1941)
Isabel II: Un reinado repleto de escándalos (1830-1904)
Fernando VII: El gran sable (1784-1833)
Felipe IV: El rey adicto al sexo (1605-1665)

Monarquías Europeas:
Catalina la Grande: Una líbido incontrolable
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Retrato satírico de Alfonso XIII.
La casa real de los Borbones siempre ha estado salpicada por todo tipo de rumores y escándalos de índole sexual, ya vimos en este post, los rumores existentes durante el reinado de Isabel II, hoy nos vamos acercar a la figura de su nieto Alfonso XIII.

Alfonso XIII desde joven siempre arrastró fama de galán y playboy aunque algunos historiadores lo definen más bien como un "enfermo sexual", insaciable en cuestiones de sexo, disfrutando de  numerosas amantes, llegando a mantener una familia paralela con la actriz Carmen Ruiz Moragas, con la que tuvo dos hijos.

Pero si queremos acercarnos a la personalidad de Alfonso XIII nada mejor que contar una pequeña anécdota, que nos refleja muy bien dos de sus grandes pasiones: el sexo y el cine.

Existen dos versiones sobre esta conversación: Algunos afirman que se produjo durante su visita a Hollywood, en casa del actor Douglas Fairbanks. Otros investigadores sostienen que esta conversación la tuvo con la guionista Anita Loos, que en una visita a España, fue invitada a tomar té en el palacio real.

La conversación, según cuenta la leyenda fue algo similar a esto:

- Douglas Fairbanks: Majestad, ¿a qué estrella de Hollywood le gustaría conocer? Tal vez se la pueda presentar.
- Alfonso XIII: Sin ninguna duda a Fatty Arbuckle!
- Douglas Fairbanks: Oppps! Lo siento Majestad. ¿no sabe lo qué le pasó? Por lo visto en una fiesta violó con una botella de Champagne a una chica y la pobre murió! Y ahora los estudios de Hollywood se niegan a trabajar con él.
- Alfonso XIII: ¡Qué injusticia! Eso le podría haber pasado a cualquiera de nosotros.

Nunca sabremos si esta conversación fue cierta, aunque resumen muy bien el modo de vida de Alfonso XIII. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que el terrible suceso que relata sobre Arbucklec realmente si que sucedió, ya que en una orgía celebrada en su casa, supuestamente violó con una botella de champán a la starlet Virgina Rappe, que murió dos días después por una hemorragia interna. Y aunque el actor no fue condenado por este delito, a partir de ese escándalo su carrera en Hollywood finalizó.

Aquellos locos años 20

Pero ¿qué tiene que ver Alfonso XIII con el cine porno? No seáis impacientes ya que antes de adentrarnos en ese historia hay que hablar un poco de los orígenes del cine... y del cine porno, aunque todo parece indicar que ambos, cine y cine porno, surgieron casi al mismo tiempo, ya que desde muy pronto algunos directores encontraron financiación privada para el rodaje de un tipo películas muy "especiales", es decir, el primer cine porno, fue realizado por y para las clases más adineradas.

Y así llegamos a los locos años 20, una época de cierto libertinaje y relajación moral, el jazz más alegre y el divertido charlestón sonaban en los numerosos cabarets y salas de baile que inundaban las más modernas capitales mundiales. Aquellos locales que ofrecían los espectáculos más atrevidos y picantes se llenaban de hombres y champán.

La España de los años 20: Entre la dictadura y el libertinaje

El panorama de la España de los 20 era similar en las grandes ciudades, donde una clase media cada vez más próspera formada por comerciantes, burguesía industrial y gente de negocios enriquecida empezaba a demandar las nuevas formas de ocio que se destilaban por París y Nueva York.

Los cines empezaban a ser una forma de ocio popular, cupletistas y vedettes acaparaban portadas de revistas y los corazones de muchos hombres poderosos. Al mismo tiempo se empezaron a difundir nuevas ideas relacionadas con el feminismo y la libertad sexual.

Vedettes en el mítico Molino en los años 20.
Así la España de los años 20 es un claro reflejo de las contradicciones propias de nuestro país, por un lado se vivía bajo una dictadura militar de carácter conservador, apoyada en una monarquía tradicional, y donde el catolicismo aún impregnaba casi la totalidad de la sociedad española. Por otro lado, tenemos la España de los cabarets y los espectáculos nocturnos, donde la prostitución se extendía hasta extremos nunca alcanzados, al mismo tiempo que empezaban a circular pequeñas novelas de tintes eróticos.

Alfonso XIII, el rey pornógrafo,
dibujado por Alberto Cimadevilla,
de http://www.atlanticaxxii.com/
En España, los pioneros del cine mudo fueron los barceloneses hermanos Baños, que lograron fundar su propia productora, 'Royal Films' , filmando su primera película en 1911, 'Carmen o la hija del contrabandista'. Continuando con cierto éxito su carrera hasta la llegada de la Guerra Civil. Pero a parte de sus películas convencionales, parece ser, que los hermanos Baños también recibieron alguna que otra suculenta oferta para grabar otro tipo de films. Y es que, Barcelona, en los años 20, tenía autorización especial del gobernador civil para proyectar películas de alto contenido erótico.

Pues  ya tenemos todos los ingredientes: un rey libertino y muy aficionado al séptimo arte (como atestigua su visita a Hollywood), un cine porno en auge entre ciertas clases sociales muy privilegiadas y unos directores dispuestos a rodar cualquier encargo mientras la paga sea buena.

Agitamos todos estos ingredientes y nos encontramos con un Alfonso XIII que pronto quiso unir dos de sus grandes pasiones el sexo y el cine, y que lugar mejor para disfrutar de dichas películas que en su sala de proyecciones privada del Palacio Real.

Alfonso XIII, el Rey del Porno

Así que Alfonso XIII ordenó a su hombre de confianza, el Conde de Romanones, que se pusiese en contacto con los hermanos Baños para llevar a cabo una de sus mayores fantasías, producir  sus propias películas porno... y es que era tal su afición por el cine, que Alfonso XIII, no se contentó sólo con financiar dichas películas, sino que quiso participar más directamente, trabajando en el 'guión' de estas películas porno, proponiendo la aparición de ciertos personajes. Estas películas filmadas en Barcelona, fueron interpretadas por borrachos y prostitutas del Barrio Chino.

Estas primeras películas porno si destacan por alguna cosa, es por si carácter mordaz y satírico, ya que parecen esconder una crítica a la sociedad de la época, donde aparece siempre algún personaje de la capa más alta de la sociedad, ya sea un sacerdote, un médico o un ministro, siendo representados como seres viciosos.

No se sabe a ciencia cierta cuantos de estos films se llegaron a rodar, ya que la mayoría de ellos se han perdido, seguramente se llevase sus películas favoritas al exilio con él, otras muchas serían destruidas o escondidas. Aunque por suerte se han podido recuperar tres de estas películas: 'El ministro', 'El confesor' y el 'Consultorio de señoras' , que aparecieron en los años 90 en un convento valenciano, por lo que han sido recientemente restauradas.


'El confesor' es una película corta y técnicamente aún muy rústica, su argumento no brilla por su complejidad... un cura se aprovecha de las pobres feligresas que van a visitarle. 'El consultorio de señoras' técnicamente mejor realizada y de mayor duración nos muestra la consulta de un doctor que tiene un método muy personal para examinar a las mujeres. 'El ministro' se basa en otro episodio de abuso de poder, una mujer va al ministerio a pedirle que no despida a su marido, a lo cual el ministro sólo accede a cambio de favores sexuales.




Bibliografía

Sanz Ferreruela, F.; "El confesor", de los hermanos Baños (1920)un singular tratamiento de lo religioso en el cine mudo español, Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza,  Nº 18, 2003 , págs. 609-640

Iturriza, A.; Alfonso XIII, el rey pornógrafo en  http://www.atlanticaxxii.com/2411/alfonso-xiii-el-rey-pornografo

https://cinesilentemexicano.wordpress.com/2010/11/02/el-confesor-de-los-hermanos-banos-1920-un-singular-tratamiento-de-lo-religioso-en-el-cine-mudo-espanol/


sábado, 11 de abril de 2015

Salas secretas en los Museos: entre el erotismo y la pornografía

Las 'Salas Secretas' de los Museos:
1.- Gabinete de Objetos Obscenos de Nápoles
2.- British Secretum, el armario 55
3.- Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna
3.1.- La Sala Secreta del Museo del Prado
3.2.- Los gabinetes reservados de los nobles
5.- El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa
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Almuerzo sobre la hierba, Manet, 1863.

Arte, Arqueología y Censura: entre el erotismo y la pornografía.

 
Con esta entrada queremos realizar una pequeña reflexión sobre uno de los aspectos más polémicos del mundo del arte y de la arqueología, la línea divisoria entre arte, erotismo y pornografía; y su repercusión en la formación de 'salas secretas' en las principales colecciones de arte del mundo. Una línea divisoria que ha estado en constante movimiento desde los inicios del arte, avanzando y retrocediendo ante las imposiciones morales y/o estéticas de las diferentes culturas o ideologías imperantes.

Así a lo largo de la historia hemos visto como esta censura moral ha afectado especialmente al mundo del arte, incluyendo entre las obras afectadas algunas obras cumbres de la historia del arte universal: desde las pinturas de la Capilla Sixtina, pasado por las amputaciones de penes a todo tipo de esculturas clásicas, finalizando con la destrucción de obras de arte por ser consideradas impías u obscenas. Pero esta censura, que nos puede parecer propia del pasado, se sigue ejerciendo en instituciones tan universales y respetables como el British Museum o tan modernas e innovadoras como el Museo de Arte Moderno de París.

Sería innumerable hacer aquí una lista de obras de arte universales que se han visto afectadas por esta censura, a raíz de lo cual han pasado muchos años ocultas en salas secretas o envueltas en constantes polémicas sobre su exhibición pública: 'Danae y Zeus' de Tiziano, 'La Venus del espejo' de Velázquez, 'La maja desnuda' de Goya, 'El sueño' y 'El origen del mundo' de Gustave Courbet, 'El almuerzo sobre la hierba' de Manet, ...

Adán y Eva expulsados del Paraíso Terrenal (1425-1428), de Masaccio.
Capilla Brancacci de Florencia (Italia). 
En 1987, la recuperación de los atributos masculinos de Adán tras la restauración del fresco
provocó un pequeño escándalo. A la izquierda, antes; a la derecha, después.

Pero esta censura, no sólo se ha limitado al mundo del arte, el mundo de la arqueología, a pesar de ser una ciencia reciente, también ha estado sometida a una estricta censura en todo lo relativo a la sexualidad humana.

Así aunque los primeros estudios sobre piezas de carácter erótico albergaban ciertos rasgos de incomodidad o extrañeza, no los tachaban de obscenos, sino más bien como un rasgo singular de civilizaciones antiguas. Pero muy pronto, esta concepción "abierta" derivó hacia una concepción mucho más restringida, propia de la moral de la época, pasando a ser considerados como objetos 'impropios', incluso 'obscenos'.

Por lo que los investigadores y estudiosos de este tipo de objetos fueron duramente criticados, al considerar la comunidad científica que abordar estos temas relacionados con la sexualidad era un tema menor y sin ningún interés científico, por lo que algunas obras científicas sólo pudieron ser publicadas en editoriales dedicadas a la pornografía.

Bajo este panorama, las piezas de claro componente erótico/sexual que finalmente acababan en los museos fueron arriconándose y ocultándose en armarios o salas secretas, catalogándose bajo una nueva clasificación tipológica: objetos obscenos. Las publicaciones donde se describían estos objetos también eran de acceso restringido, incluso muchas veces sus descripciones se realizaban en latín, para mantener estas obras sólo al alcance de personas 'intelectual y moralmente' bien formadas.

     'La Venus del Espejo, Velázquez.
National Gallery de Londres.

Todo esto hizo que estas piezas tuvieran un halo de exclusividad y misterio, siendo muy codiciadas en ámbientes de coleccionistas y anticuarios, algunos de ellos, especializados en este tipo de arte. Contamos con dos ejemplos muy representativos de este tipo de coleccionistas:
- El médico George Witt quién donó su gran colección de falos al British Museum, dando origen al famoso 'Secretum' contenido en el armario 55.
- El coleccionista turco Khalil Bey, embajador de Turquía en París, quién encargó y compró numerosas piezas de arte con alto contenido erótico, siendo uno de los mayores coleccionistas de pinturas 'pornográficas', teniendo en sus manos obras como 'El baño turco' de Ingres o los cuadros de Courbet 'El origen del mundo' o 'El sueño'.

Incluso, aún hoy en día, las mayores colecciones de objetos eróticos siguen estando en manos de coleccionistas privados.

El sueño, G. Courbet, 1866.
Museo del Petit-Palase, PArís.

'Pornografía' un concepto muy museístico

Ya vimos en este blog, como la introducción de la imprenta supuso toda una revolución en la difusión de imágenes consideradas obscenas, permitiendo el inicio de una democratización de la cultura erótica y pornográfica, antes reservadas para ricos personajes que pudiesen permitirse la compra o el encargo de pinturas, esculturas o incluso libros ilustrados manualmente con representaciones de carácter erótico.

Es Walter Kendrick, en su obra precisamente llamada 'The Secret Museum' quien otorga a la palabra pornografía un origen de uso moderno, muy relacionado con el mundo de la museística, ya que es durante la excavaciones de Pompeya y Herculano y debido al gran número de piezas encontradas con connotaciones sexuales y eróticas, cuando se abre el debate acerca de lo que puede y no puede ser visto públicamente.

Figuras fálicas de cerámica. Pompeya.
El asombro según avanzaban las excavaciones ante las innumerables pinturas, esculturas, mosaicos y objetos de uso cotidiano de alta carga sexual hizo que las autoridades se planteasen la creación de un sala especial donde albergar todas estas piezas. Y aunque como veremos en próximos capítulos estas salas ya existieron en palacios reales desde el siglo XVI, es ahora, con la configuración de los primeros museos de carácter moderno cuando se crea un muro oficial entre lo que las autoridades consideran artísticamente moral y lo que no.

El primero en utilizar la palabra 'pornografía' en su uso moderno fue el historiador de arte alemán C.O. Müller, que la utilizó para definir los objetos contenidos en el Gabinete de Objetos Obscenos de Nápoles. De esta forma, incluso el Diccionario inglés Webster definía en 1864 la palabra 'pornografía' como «aquellas pinturas obscenas utilizadas para decorar los muros de las habitaciones en Pompeya, cuyos ejemplos se encuentran en el Museo Secreto».
 
Así para Kendrick es con la creación de este primer 'Gabinete Secreto' oficial cuando se funda el actual concepto de pornografía en la modernidad occidental, estrechamente vinculado al control de los límites de lo aceptado moralmente así como de lo que puede ser visible públicamente. Aunque recuerda que estos cánones morales han estado férreamente controlados y dirigidos por el hombre aristocrático occidental, quienes se alzan como protectores morales de los demás sectores sociales: mujeres, niños y clases sociales menos pudientes.

Conclusión:


El Baño turco, Ingres,
Museo del Louvre, Paris.
Así como hemos visto, estas ideas restrictivas respecto a los objetos de mayor carga erótica fueron ocultados para el gran público, y lo que es más grave, los estudios científicos relacionados con este campo, siempre fueron incompletos, llenos de tapujos y complejos, incluso se excluían estas piezas de los catálogos o trabajos generales.

Este dilema se ha visto reflejado en el acceso a la cultura y en la configuración de los actuales museos, que siguen arrastrando muchas de las consecuencias de esa moralidad 'victoriana' que impregnó las instituciones científicas y académicas, con un retraso evidente en los correspondientes estudios sobre sexualidad o en la ausencia de este tipo de objetos en las colecciones expuestas en los museos.

Este debate que podemos creer superado, no lo está tanto, sólo hace falta asomarse a la hemeroteca reciente par darnos cuenta de que no es así, y que esa línea entre arte, erotismo, pornografía y moral sigue siendo muy difusa.

Con todo ello podemos decir que el arte es un arma antigua y poderosa, muchas veces utilizada a favor de los grupos más poderosos, otras veces convertida en un arma imposible de controlar, siendo el primer bastión de la libertad, removiéndose contra el sistema y abriendo camino para la conquista de nuevas libertades.

Como bien señala Roberto Rosique en su artículo "Arte y (Post)Pornografía": "El arte no corrige prejuicios ni destruye dogmas, el arte plantea las cosas desde la libertad que le da sentido a él mismo". Y es que si los museos son el reflejo de como una sociedad observa su pasado, sus colecciones y obras expuestas también nos hablan de las actitudes culturales y morales de esa sociedad.


Bibliografía:

http://lasdisidentes.com/2012/08/12/museo-basura-urbana-y-pornografia-por-beatriz-preciado/