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martes, 1 de agosto de 2023

El Salón Kitty: Un prostíbulo de lujo al servicio del espionaje nazi

Sexo y espionaje:
- Una larga y sórdida historia
- Capítulo I: El salón Kitty
- Capítulo II: El caso John Prófumo
- Capítulo III: Mata Hari
- Capítulo IV:Virginia Oldoini
- Capítulo V: Markus Wolff y los Romeo de la Stasi
- Capítulo VI: Gerda Musinger en Canadá

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El Salón Kitty fue un burdel utilizado por los jerarcas nazis para tejer una red de espionaje sobre extranjeros y otros mandatarios nazis, sospechosos de traidores o tibios con la causa.


Sabedores de la debilidad de los hombres ante las pasiones mundanas, la Gestapo creó un mundo de vicios donde sus hombres pudiesen relajarse, emborracharse con los mejores alcoholes, hablar con damas cultas y sofisticadas, y sobre todo, cumplir sus fantasías más ocultas con las más bellas mujeres... y al final, una vez rendidos a todos los placeres, susurrar sus miedos, contar sus pasiones, confesar sus odios, en definitiva, desvelar los secretos que habían jurado guardar.

Al mismo tiempo, en un oscuro sótano, algunos de los hombres más siniestros y peligrosos del régimen nazi registraban con un frío silencio cada palabra... ¡¡Bienvenidos al Salón Kitty!!


El Salón Kitty


Este prostíbulo, fue creado a inicios de los años 30, por Katharina Zammit, más conocida por el apodo de Kitty Schmidt. Este burdel, uno de los más populares de la ciudad, estaba situado en uno de los distritos más ricos de Berlín. Entre sus clientes habituales estaba lo más granado de la sociedad berlinesa: diplomáticos, industriales de primer nivel, dignatarios extranjeros, políticos y, como no, miembros de alto rango del partido nazi.

Kitty Schmidt, de joven.

Con la llegada de Hitler al poder, el prostíbulo siguió incrementando su fama, como uno de los burdeles más exclusivos de la ciudad. Aunque Kitty Schimdt, sabedora del peligro del ascenso nazi, no dudó en apoyar a los judíos que huían del país. Cuando el ambiente en Alemania se volvió irrespirable, Kitty intentó huir del pais, aunque agentes del servicio secreto nazi (SD) la detuvieron en los Países Bajos y fue enviada a la sede de la Gestapo.

En el cuartel de la Gestapo fue interrogada por Schellenberg y el general de las SS Reinhard Heydrich, ideólogos del plan de espionaje, quienes le dieron un ultimátum: cooperar con los nazis o ser enviada a un campo de concentración.


Las condiciones eran claras, ella volvería con normalidad a dirigir el Salón Kitty, con sus chicas de siempre, pero trabajaría bajo las órdenes de las SS y la Gestapo.

Daba comienzo la "Operación Kitty".

Operación Kitty

Pusieron micrófonos por todo el burdel, habilitando una sala de escuchas en el sótano, reclutaron a las prostitutas más bellas de Berlín y las adiestraron para la causa. 


Pero no sólo reclutaron a prostitutas, sino que emitieron una orden secreta para buscar "chicas inteligentes, que hablasen varios idiomas y, sobre todo, que fuesen fieles al partido", y como no, arias. En total seleccionaron un grupo de 20 mujeres que actuarían al servicio de la temible Gestapo, se sabe que entre las mujeres seleccionadas hubo damas de la alta sociedad berlinesa, quienes incluso estando casadas fueron forzadas a "colaborar" con el régimen.

Fotograma de la película 'Salon Kitty'


Estas mujeres fueron entrenadas durante siete semanas, no sólo para convertirse en refinadas meretrices, sino también para reconocer uniformes militares y rostros importantes, así como en técnicas para extraer información sensible a sus clientes. Y entre estas chicas no faltaban aquellas dispuestas a satisfacer las necesidades más exigentes, a cumplir los caprichos más exóticos, las más retorcidas perversiones...

Las propias mujeres desconocían la existencia de los micrófonos, ya que se creían que la información se obtenía de los informes que redactaban después de cada encuentro. A principios de 1940 ya tenían todo el operativo en funcionamiento.

El matrimonio Heydrich


Alguno investigadores han apuntado que detrás de la operación Kitty estuvo Lina Heydrich, esposa de Reinhard Heydrich, el todopoderoso director de la Gestapo, que fue ella quien ideó toda la trama de espionaje.

Por todo ello, muchos de los oficiales nazis, sabedores de lo que ocurría en el famoso burdel berlinés, rehuyeron el contacto con el matrimonio Heydrich, ya que consideraban que por su culpa muchos buenos oficiales habían sido defenestrados.

El siniestro matrimonio Heydrich.
Reinhard fue uno de los ideólogos de la "solución final" nazi.

Muchos de los clientes del Salón Kitty acabaron sufriendo los duros y despiadados interrogatorios de la Gestapo.

 Una broma de mal gusto, un comentario fuera de lugar, una insinuación maliciosa, unas palabras malinterpretadas... podían hacer que acabases en el lúgubre edificio de la Gestapo.


El asesinato de Heydrich, en 1942, no supuso el fin de las escuchas, su puesto lo ocupó, primero, su lugarteniente Walter Schellenberg, y posteriormente, el jefe de la Policía Criminal, Arthur Nebe.

Las escuchas



Es una pena que casi todos los informes de estas operaciones hayan desaparecido, ya que por el Salón Kitty pasaron numerosos dirigentes nazis de la época, así como alguno de sus más estrechos aliados.

Numerosos diplomáticos extranjeros fueron invitados a disfrutar de los placeres del Salón Kitty. Entre ellos estuvo Serrano Suñer, ministro de asunto exteriores del régimen franquista, o una comisión italiana, encabezada por el yerno de Mussolini y su ministro de exteriores, quienes se mofaron de Hitler, llamándolo "pequeño payaso ridículo".


Nadie estaba a salvo de ser espiado. Muchos dirigentes nazis acudieron al prostíbulo bajo el rumor de tener un trato especial si acudían al Salón Kitty y pronunciaban la frase en clave "Vengo de Rothenburg". A todos ellos, se les mostraba el catálogo de las mejores chicas disponibles, pudiendo seleccionar a cualquiera de ellas. Incluso a varias, sabemos que el general de las SS Sepp Dietrich, quiso tener a las 20 chicas especiales para montar una orgía.

Fotograma película 'Salón Kitty'

Incluso se grabó al todopoderoso Josep Goebbels, ministro de propaganda nazi, que por lo visto disfrutaba en secretos de "espectáculos lésbicos". 



Pero como en cualquier buena película de espías no puede faltar la parte de contraespionaje. El agente británico Roger Wilson, bajo la identidad encubierta de secretario de prensa rumano "Ljubo Kolchev", descubrió el cableado de los micrófonos ocultos , por lo que se convirtió en un cliente habitual del prostíbulo hasta que tuvo acceso a una de las habitaciones especiales, donde logró pinchar uno de los micrófonos.

Aunque los británicos no lograron extraer información muy valiosa, ya que las escuchas estaban más dirigidas a depurar facciosos dentro del partido, que a sacar información militar.


Algunos de estos informes también recogen que los propios encargados de las escuchas se aprovecharon frecuentemente de los servicios de estas damas, donde se remarca el trato cruel y vejatorio que el propio Heydrich tenía hacia las mujeres.

La Stasi, el servicio de inteligencia de la Alemania Oriental, calculó que la operación Kitty les proporcionó a la Gestapo más de 25.000 grabaciones, aunque la mayoría de las cintas fueron destruidas, por lo que se cree que no lograron extraer información vital para el transcurso de la guerra. 

Fin de la Operación Kitty

Cartel de la película de Tinto Brass.

El operativo finalizó de forma abrupta, ya que, durante un ataque aéreo británico, en julio de 1942, el edificio que albergaba el Salón Kitty fue destruido. Las autoridades nazis viendo los escasos resultados de la operación no pusieron mayor interés en retomar el asunto.

Gracias a los servicios prestados, las SS permitieron a la señora Schmidt abrir un nuevo burdel en otra dirección, que siguió funcionando después de la guerra, bajo la dirección de los hijos de la señora Schmidt.

Como podéis imaginar esta historia, tan peliculera, ha sido llevada al cine varias veces, aunque todas ellas sin demasiada fortuna. Su versión más conocida es la polémica película de Tinto Brass, Salon Kitty.







sábado, 2 de octubre de 2021

Prostitución en el Lejano Oeste: Prostitutas, bailarinas y madames

Prostitución en el Lejano Oeste:

    Parte I: El sexo en el lejano Oeste
    Parte II: Prostitutas, bailarinas y madames
    Parte III: Burdeles y zonas de prostitución



Es hablar del Oeste y a todos nos vienen a la mente imágenes de famosas películas de western con indios salvajes, peligrosos pistoleros, extensas praderas y duelos bajo un ardiente sol, pero no hay película donde no aparezca una "paloma herida", una "ninfa de la pradera", un "ángel caído", una "mujer pintada", nombres eufemísticos para denominar a las mujeres dedicadas a la prostitución.

La mayoría de las películas nos han mostrado a estas "mujeres de salón" como mujeres desvergonzadas, con carácter, que llevaban una vida frívola, y que, finalmente, eran rescatadas de ese mundo por el protagonista de la película.

Pero para la gran mayoría de prostitutas no había salvación alguna, ni héroe que las rescatase, ni tan siquiera una vida feliz. 


Tal y como nos muestra la magnífica película de Clint Eastwood, 'Sin Perdón', que nos relata la cara más amarga de este sórdido mundo.

Un mundo sucio, peligroso, mísero y sórdido, donde la gran mayoría de prostitutas acababan alcoholizadas, adictas a alguna droga o muertas por alguna enfermedad. Aunque también existieron prostíbulos de alto standing, que les dieron la oportunidad de acumular ciertos ahorros para poder establecerse con una nueva vida en alguna lejana ciudad. Incluso mujeres, como el caso de bailarinas y chicas de alterne que, aunque tildadas de mujeres poco honorables, no ejercían la prostitución.

Prostitutas en su habitación.

Pero empecemos por el principio, ¿por qué fueron tan populares los burdeles en Lejano Oeste?  El motivo es sencillo, la falta de mujeres. La conquista del oeste no fue fácil, era un territorio inhóspito, a veces peligroso, por lo que los primeros en lanzarse a la aventura en pos de riquezas y tierras fueron principalmente hombres jóvenes. En los primeros tiempos de la conquista del Oeste, la población masculina triplicaba a la femenina, incluso hubo lugares como la California de 1850, donde el 90% de la población era masculina.  Por lo que los burdeles y salones y casas de baile se convirtieron es un próspero negocio con una clientela necesitada del contacto con mujeres. 


Se ha estimado que en la segunda mitad del XIX, período donde la prostitución estuvo permitida en los territorios del oeste, hubo más de 50.000 mujeres ejerciendo la prostitución. Incluso en algunas ciudades el número de prostitutas eran tal elevado que suponían hasta el 25% de la población.


Pero ¿cómo podía acabar una mujer ejerciendo en un prostíbulo?  Por la miseria, ya que, la prostitución se convertía en la única fuente de ingresos posible para numerosas mujeres que se quedaban sin amparo familiar: mujeres abandonas por sus maridos, o aquellas que se quedaban solas al morir sus padres o enviudaban demasiado jóvenes. Estas mujeres eran atraídas con carteles que prometían un salario digno, ropas o comida diaria.

No faltaban las que la sociedad empujaba al mundo marginal de la prostitución. Los casos más tristes eran aquellas mujeres que, seducidas por un amante pasajero, perdían su virginidad, o aquellas que eran violadas, ya que una vez perdida la honra, no había esperanza para ellas, les imposibilitaba casarse, o las propias hijas de las meretrices, que ya nacían bajo el estigma de ver en la prostitución su única forma de ganarse la vida.

La doble moral del oeste



Otro de los motivos de esta época dorada de los burdeles era la doble moral imperante en EE.UU. en aquella época. Una doble moral plasmada físicamente en el mapa de los EE.UU., ya que mientras en las ciudades del este imperaba una rígida moral victoriana, en las nuevas ciudades del oeste se regían  por una mayor permisividad, no escrita, que toleraba ciertas actitudes.

Así que, aunque la prostitución era tildada como una actividad ilegal, o más bien alegal, no había poblado o ciudad que no contase con algún lupanar en sus inmediaciones.


Incluso muchos de ellos estaban incluidos en los directorios locales o estatales, como la "Guía de viajeros de 1895" de Colorado, un manual de 66 páginas donde el cliente podía buscar el burdel más adecuado a su bolsillo.

Por ello, las autoridades locales preferían hacer la vista gorda ante la prostitución, y como mucho, confinar la zona de los burdeles en una zona apartada de la ciudad, normalmente al otro lado de las vías del tren, estableciendo una especia de frontera que separaba a las mujeres honradas de las prostitutas.

Prostituta en el interior de un prostíbulo.

Además, en el lucrativo negocio de la prostitución, las mismas autoridades locales no dudaron en sacarle provecho económico, cobrando una especie de impuesto indirecto, a través de "multas" periódicas, tanto a las prostitutas como a los locales de alterne.

Por otro lado, también tenemos esa doble moral que siempre se ha vivido en torno a la prostitución, tolerándose como un mal necesario, ya que se veía como una herramienta social para evitar que los hombres molestasen (por no decir, violar, secuestrar...) a las mujeres honradas. Por ello, aunque las prostitutas siempre estuvieron mal vistas por el resto de la sociedad, su presencia siempre fue tolerada.

Algunas meretrices llegaron a ser mujeres referentes en sus ciudades, al promover actividades filantrópicas y culturales.


Incluso muchos hombres preferían tratar con prostitutas que, con mujeres honradas, ya que delante de las prostitutas se podían comportar, tal y como eran, y no fingir unos modales y un refinamiento del que carecían por completo.

LAS PROSTITUTAS


En el Oeste se pueden diferenciar dos tipos de señoras de "mala vida". Por un lado, tenemos a las prostitutas, que ejercían en burdeles y prostíbulos de toda clase y condición. Por otro, tenemos aquellas mujeres que trabajaban como bailarinas o chicas de alterne en salones de baile y tabernas, que, aunque su nombre pueda indicar lo contrario, no ejercían la prostitución.

Muchas de las mujeres que ejercían la prostitución tenían otro oficio con el que aumentar sus ingresos: costureras, lavanderas, cocineras, incluso muchas de ellas lograban acumular el suficiente dinero para crear algún negocio como casa de huéspedes.
Tampoco eran raros los casos de mujeres casadas que ejercían la prostitución, ya fuese porque su marido la forzase a ello, o porque estaban casadas con los dueños de algún burdel.

Las prostitutas más afortunadas eran aquellas que trabajaban como madames y regentaban un burdel, ya que solían quedarse con un 40% de lo que cobraban las chicas.

VIDA DE LAS PROSTITUTAS 


Pero no nos engañamos, la vida de la mayoría de prostitutas era miserable, sus escasas ganancias las solían gastar en drogas o alcohol, la única vía de escape para sus tristes vidas.  


Prostitutas de Denver, CO
Por lo que muchas acababan alcoholizadas o adictas al opio, la morfina o el láudano, muriéndose en alguna destartalada habitación o en algún solitario callejón de tuberculosis, sífilis o cualquier otra enfermedad.

No podemos olvidar la violencia que tuvieron que sufrir estas mujeres, palizas, violaciones... Por lo que no nos puede extrañar la fama que tenían de ser mujeres duras y agresivas. Escondiendo bajo sus ropajes o en su calzado alguna navaja, o la famosa pistola Deringers, un arma de gran calibre, mortal a corta distancia.

Por lo que no era raro aquellas que preferían suicidarse, antes que acabar mendigando por las calles. Las tasas de suicidio en el gremio fueron altísimas. Por último, no faltaban aquellas que morían en el transcurso de un parto o de un aborto mal hecho, ya que la falta de métodos anticonceptivos hizo que los embarazados no deseados fuesen bastante frecuentes.

Aquellas con más cabeza, o mejor fortuna, solían ahorrar lo suficiente para intentar montar su propio negocio, normalmente alguna taberna o burdel. Otras se buscaban la vida como comadronas o abortistas. Pero muy pocas conseguían reunir el dinero suficiente y empezar una nueva vida en otro lugar.

BAILARINAS Y CHICAS DE ALTERNE



Aunque también engrosaban las filas de mujeres poco honorables, las bailarinas y chicas de alterne no solían ejercer la prostitución. A pesar de ser despreciadas por el resto de mujeres "honradas", la mayoría de chicas de salón eran tratadas como "damas" por los hombres que acudían a estos salones. Ya que tanto las propias mujeres, como el encargado del salón, o incluso los propios clientes velaban por el cuidado y respeto hacia estas chicas. Por lo que las ofensas y maltratos a estas chicas se castigaban duramente con una buena tunda o un duelo de honor en las calles de la ciudad.

Su trabajo consistía en entretener a los clientes, con sus números de canto y danza, bailando con ellos o dándoles conversación, flirtear un poco con ellos, pero sobretodo, haciendo que se dejasen su dinero en la barra del bar.


La mayoría de estas chicas provenían de familias de granjeros pobres, mujeres viudas jóvenes o chicas sin recursos que, atraídas por la posibilidad de ganar un buen sueldo, no dudaban en entrar a trabajar en cantinas y salones de toda índole, una oportunidad casi única de emanciparse, bajo la promesa de vivir una vida menos dura y menos pobre que trabajando en el campo o en una granja.
En estos locales los hombres tenían prohibido propasarse con estas damas, ya que podían ser expulsados del local, a pesar de los provocativos atuendos de estas señoritas.

 
Mujeres del vodevil.


 

LAS GRANDES MADAMES DEL OESTE


Las madames solían ser antiguas prostitutas que habían conseguido el suficiente dinero para montar su propio negocio. Pero sobretodo, fueron mujeres lo suficientemente inteligentes para lograr sobrevivir en un mundo tan duro y áspero, y llevar con cabeza y buen tino un negocio tan lucrativo, pero peligroso, como un burdel.

Debían controlar la limpieza del burdel y de sus chicas, así como proporcionarles ropas y cosméticos. También tenían que tener buena mano, y buena cabeza, para tratar con clientes, comerciantes, prostitutas y especialmente autoridades locales. Por ello, las madames se caracterizaban por ser muy buenas samaritanas, aportando fondos a organizaciones caritativas, escuelas e iglesias.


Denver, Colorado, fue una de las ciudades cuyo distrito dedicado a la prostitución adquirió mayor notoriedad por su extensión y prosperidad. La fiebre del oro hizo incrementar su población hasta los 100.000 habitantes.

MATTIE SILKS (1847-1929): Se estableció en Denver, Colorado, una de las más prósperas ciudades del oeste americano. A los 19 años ya regentaba un burdel en Springfield (Illinois); posteriormente se trasladó hacia el oeste buscando ampliar su fortuna, montando burdeles, primero en Dodge City (Kansas), para acabar asentándose en Denver, donde montó un burdel de lujo.

Su establecimiento atrajo a lo más granado de la ciudad de Denver, y pronto se convirtió en toda una institución en la ciudad. Supo invertir su fortuna en diferentes propiedades, convirtiéndose en una mujer muy rica y popular.

Mattie Silks se convirtió en la indiscutible "Reina del Barrio Rojo de Denver" a fines del siglo XIX.

JENNIE ROGERS: También se asentó en la ciudad de Denver, llegando a poseer hasta 3 locales, a cada cual más lujoso en decoración y servicios. Jennie logró acumular una gran fortuna, y a pesar de su profesión se distinguió por ser una mujer culta y refinada.

Inauguró el famoso burdel 'House of Mirrors', un fastuoso prostíbulo situado en una mansión de tres plantas, que contaba con numerosas estancias, más de 16 dormitorios, diferentes salones, comedor, y sobretodo destacó por su salón de baile, la sala de los espejos, adornada con grandes espejos y muebles de maderas nobles.

Otra de esas grandes ciudades famosas por el gran número de prostíbulos existentes fue Deadwood, se sabe que el primer burdel se estableció con la llegada de los primeros colonos en el año de 1876. En esta ciudad destacaron dos grandes madames: Dora DuFran y Mollie Johnson

En Cripple Creek hubo otro famoso prostíbulo dirigido por la madame PEARL DE VERE, un lujoso edificio de dos plantas llamado 'Old Homestead', decorado al estilo francés y que contaba con lujos como un teléfono o dos cuartos de baño. Las fiestas que se celebraban en su interior fueron famosas en toda la región y sólo se podía acceder bajo invitación.

 Por último, citar a otra famosa madame, KATE 'BIG NOSE' ELDER, novia del famoso Doc Holliday, que montó el primer gran burdel en la ciudad Tombstone. En esta ciudad destacó el famoso 'Bird Cage Theatre', un local donde se ofrecían toda clase de espectáculos y variedades, y cuyo nombre provenía de las 12 minúsculas habitaciones que se situaban en la planta superior, donde las "palomas" ofrecían sus servicios.

Interior del famoso prostíbulo "Bird Cage Theatre"

Acabamos con el lujoso burdel de FANNIE PORTER en San Antonio (Texas), lugar muy famoso al ser frecuentado por la banda del pistolero Butch Cassidy.



MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS


Una de las principales preocupaciones de las prostitutas era quedarse embarazas, y aunque en esta época ya se comercializaban diferentes método anticonceptivos, su uso aún no estaba muy extendido.

Había píldoras abortivas, conocidas como píldoras portuguesas, o los polvos preventivos de Madame Restell, pero como cabe suponer su efectividad era relativa. El condón ya se había inventado, fabricados en goma o piel, habían llegado procedentes de Francia, por lo que en los primeros lugares donde se empezó a utilizar fue en las zonas de influencias francesa como Nueva Orleans o St. Louis.

También se empleaban diafragmas o los famosos lavados vaginales con supuestos ingredientes espermizidas como sulfato de zinc, bicarbonato, hojas de rosa roja, vinagre...

A pesar de todos estos métodos, al final la forma más común de intentar evitar embarazos era la marcha atrás, o en caso de embarazo, los siempre peligrosos abortos.


BIBLIOGRAFÍA

Rutter, M.; Upstairs Girls: Prostitution in the American West, Farcountry Press, 2005

Doval, G.; Breve Historia del Salvaje Oeste: Pistoleros y forajidos, Nowtilus,

https://www.legendsofamerica.com/we-paintedlady/

https://www.farwest.it/?p=461

https://www.dailymail.co.uk/news/article-5453959/The-everyday-lives-prostitutes-Wild-West.html

https://www.abc.es/historia/abci-sexo-y-revolver-verdad-tras-burdeles-y-pervertidas-prostitutas-lejano-oeste-201901230212_noticia.html

Prostitución en el Lejano Oeste: Burdeles y zonas de prostitución

Prostitución en el Lejano Oeste:

    Parte I: El sexo en el lejano Oeste
    Parte II: Prostitutas, bailarinas y madames
    Parte III: Burdeles y zonas de prostitución


ZONAS DE PROSTITUCIÓN


Como hemos mencionado en el anterior post, no hubo lugar en el Farwest que no contase con la presencia de alguna prostituta. Desde el mismo inicio de la conquista del Oeste, las prostitutas acompañaron a los primeros pobladores, ya fuese uniéndose a las primeras caravanas y ejerciendo en una mísera tienda de campaña, o instalándose junto a los campamentos mineros.

Lógicamente, las grandes ciudades ganaderas fueron donde se concentraron mayor número de burdeles y meretrices, así como en los grandes pueblos mineros como San Francisco, Denver, o Tombstone, sin olvidar las ciudades que tenían parada en las principales rutas de ferrocarril.


Pero incluso en las localidades más pequeñas, donde no había burdeles, se podían encontrar prostitutas, ya fuese en las tabernas locales o ejerciendo de forma clandestina en alguna apartada cabaña.

Normalmente, las ciudades más grandes solían tener un distrito apartado dedicado al mundo de la noche. 


Ya que muchos de los salones situados en las zonas respetables no contrataban a mujeres, como es el caso de Dodge City, donde en el lado norte de Front Street, tantos las chicas como los juegos de azar estaban prohibidos.  Las vías de ferrocarril solían ser utilizada como frontera para diferenciar ambas ciudades: la parte noble, de la parte depravada.

Front Street, Dodge City

Algunas de estas zonas recibieron nombres como la "Isla del Diablo" en Abilene o el "Barrio Rojo" en Dodge City, un término que hizo fortuna y rápidamente se extendió a otras zonas de prostitución (al tener los prostíbulos unas cortinas rojas en sus ventanas). Estos establecimientos solían tener unas horas marcadas de apertura y cierre, para evitar que los hombres empezasen "demasiado temprano con sus vicios".

Otro punto de población importante fueron los fuertes militares, y aunque en un principio estuvo tolerada una prostitución encubierta, mujeres que trabajaban dentro de los fuertes como lavanderas o cocineras sacaban un dinero extra con otro tipo de trabajos. La cosa tuvo que degenerar rápidamente, por lo que, en 1878, el Congreso aprobó una ley que prohibía el ejercicio de la prostitución dentro del cuartel. Por lo que las prostitutas se tuvieron que instalar fuera en pequeñas chozas o ranchos próximos a estos fuertes. 

Burdel de Cripple Creek, Colorado, 1892.
La foto muestra un palacio del pecado con todos sus integrantes: músicos, la madame (abajo a la derecha, con vestido de rayas), las prostitutas (asomadas a la ventana), criadas e incluso un bebé, hijo de alguna de las meretrices.


DENVER, CIUDAD DEL PECADO


Una de las ciudades más famosas por su vida nocturna y disoluta fue Denver, el escritor William Hedges la describió como "el lugar del continente donde mayor maldad por metro cuadrado se desarrollaba abiertamente". Su notorio distrito de los vicios, conocido como 'The Row', estaba repleto de mansiones del placer, casas de juegos y burdeles de toda clase y condición, entre los que destacaba la famosa "House of Mirror".

Era tal la actividad "lúdica" que había en la ciudad que se publicaron guías y libros donde se detallaban las características y precios de burdeles, casas de juegos, teatros.  Así tenemos el ´"Libro Rojo de Denver", una publicación de bolsillo y que se anunciaba como una "guía de los centros turísticos de placer" de la famosa Market Street. Debido a su éxito, pronto surgieron otras guías similares como la "Guía de la Noche del Viajero de Colorado".

TIPOS DE PROSTÍBULOS


Existieron toda clase de prostíbulos, desde aquellos más distinguidos, auténticas mansiones del placer, con acceso restringido de entrada; a los locales más sórdidos y mugrientos, o aquellas más pobres que sólo podían ejercer en la calle.


¡Eso sí! Casi todos los burdeles anunciaban su actividad con señales externas, ya fuese colgando farolillos rojos en las puertas o con cortinas del mismo color en las ventanas bajas de la casa.

La mayoría de los prostíbulos eran propiedad de alguna madame, o al menos estaban regentados por ellas. Muchos de ellos alcanzaron gran fama al estar regentados por alguna madame famosa o por el lujo y el refinamiento del propio establecimiento.

Interior de un prostíbulo de lujo.
El Paso, Texas, 1890
Mansiones o Casas del placer: Grandes locales, lujosamente decorados, donde no faltaban toda clase de detalles: muebles de maderas nobles, grandes espejos, fastuosas lámparas de araña... Contaban con diferentes espacios como un escenario para músicos, sala de juegos, sala de bailes. Situándose las habitaciones en la segunda planta. En ellos, se ofrecían toda clase de espectáculos: música en directo, bailarinas, malabaristas. Así como productos de lujo exclusivos, difíciles de encontrar en otros lugares, como whiskys de importación, champán francés.

Allí sólo trabajaban las chicas más bellas, cultas y educadas, o al menos las más refinadas que podían encontrarse en aquel lado del oeste, vestidas elegantemente con fastuosos corsés.  Ganaban entre 20 y 30 dólares por cliente, una suma que les permitía ahorrar una buena cantidad de dinero. Estos establecimientos estaban destinados para un público selecto: políticos, banqueros y hombres ricos solían ser sus clientes habituales.

Los grandes burdeles solían cambiar habitualmente de prostitutas, trayendo nuevas pupilas desde Europa. Ya que muchas veces los propietarios de estos burdeles eran empresarios franceses, que dejaban la gestión del prostíbulo a manos de su madame de confianza.

Burdeles: Estos burdeles, aunque no tan opulentos y lujosos como las mansiones, también podían estar bien cuidados y amueblados, aunque la mayoría en realidad fueron lugares sórdidos, sucios y malolientes.  Los establecimientos más grandes contarían con habitaciones individuales en la estancia superior, aunque los más pequeños simplemente tendrían un par de estancias habilitadas al lado de la barra. Incluso en los locales sórdidos no se andarían con muchos miramientos y se practicaría sexo en cualquier rincón apartado.

Solían estar regidos por una madame que era la encargada de entretener a los clientes y aparte solía tener bajo sus órdenes entre 6 y 12 prostitutas. En un ambiente tan inseguro y duro como el del Oeste casi todos estos burdeles contarían con algún tipo duro que hiciese las funciones de seguridad, evitar que nadie se propasase con las chicas, echar a los borrachos, cobrar deudas...

Habitación de un prostíbulo en El Paso, Texas, 1890

Saloon: Estos establecimientos eran muy similares a los burdeles, aunque eran de un ambiente mucho más popular y tabernero. La inmensa mayoría de prostitutas del lejano Oeste trabajaron en este tipo de establecimientos. El sueldo era bastante bajo, ganado entre 2 y 5 dólares por clientes, por lo que buena parte de sus ingresos dependían de las consumiciones de los clientes, por lo que siempre animaban a tomarse otro trago o a invitarlas a una copa.

Salones de baile: Los salones de baile fueron enormemente populares, empezaron a aparecer con la fiebre del oro en  California, alrededor de 1849, y debido a su éxito, rápidamente se extendieron por todo el Oeste. Contaban con bar, billares y juegos de azar, aunque como su nombre indica, su principal atractivo era el baile. Los clientes pagaban por un boleto que se canjeaba por un baile con una chica.

Los bailes comenzaban alrededor de las ocho de la tarde, y se bailaba desde valses hasta chotis (schottische). Un boleto se canjeaba por unos 15 minutos de baile, y aunque eran económicos, solían costar entre 50 céntimos a 1 dólar, la mujeres más bellas podían canjear hasta 50 bailes por noche.

Por lo que ser una DanceHall era un oficio bastante bien remunerado, por eso es raro que también ejerciesen la prostitución. Más bien al contrario, muchas prostitutas se convirtieron en chicas de baile al ver que podían ganar más dinero que en un burdel.


Los dueños de los salones buscaban que los hombres alternasen los bailes con diferentes chicas y no se encaprichasen de una solo, ya que temían perder alguna de sus chicas si al final contraía matrimonio con alguno de sus clientes.

Mujeres de Salón en Cripple Creek (CO)

Cunas, establos, casas de caza: Eran los antros más sórdidos y sucios. Simples chozas o cabañas situadas a las afuera, con un cocina y simple catre. En este tipo de casas solían trabajar antiguas prostitutas a las que la edad o las enfermedades habían hecho estragos, y ya no querían contratar en ningún burdel. Muchas de ellas trabajaban solas, aunque también era habitual la presencia de la figura del proxeneta, quién les proporcionaba clientes o "protección". Su bajo precio las hacía enormemente populares en los sectores más bajos de la sociedad, por lo que muchos de sus clientes era borrachos o drogadictos.

En este tipo de casas también solían trabajar mujeres de otras razas (asiáticas, negras, indias), muchas de ellas ejerciendo obligadas al haber sido vendidas por su familia o directamente secuestradas por sus explotadores. Llamativo es el caso de las numerosas niñas chinas tratadas como verdaderas esclavas sexuales.

Prostitutas frente a sus "cunas", Dawson, Yukon, Canadá, alrededor de 1900


Prostitutas callejeras: Era el escalón más bajo, mujeres sin hogar, que ejercían en la misma calle, en algún oscuro callejón. Solían estar en las grandes ciudades o ejercían en ambientes peligrosos como asentamientos mineros o puestos militares fronterizos. Se prostituían a cambio de unas pocas monedas o por un poco alcohol o drogas. Eran mujeres enfermas o viejas, que arrastraban algún tipo de adicción y enfermedad. 

BURDELES FAMOSOS


Durante la edad dorada del Lejano Oeste hubo burdeles que alcanzaron enorme fama, ya fuese por los espectáculos que se ofrecían en su interior o por el ambiente lujoso y refinado de estos locales.


BIRD CAGE THEATER (TOMBSTONE)


Este teatro se inauguró en 1881, en un primer momento se presentaron espectáculos familiares, pero ante el escaso éxito muy pronto se adaptó como salas de juegos y burdel, para regocijo de la comunidad minera de la zona.

Vista general del 'Theatre Bird Cage'


En sus años de esplendor se mantuvo abierto ¡¡todos los días del año y a todas horas!! Un local que ofrecía toda clase de espectáculos (circenses, cómicos, operísticos), pero lo más importante, ofrecía alcohol y sexo las 24 horas del día. El "New York Times" lo definió como "... el lugar nocturno más salvaje y perverso entre Basin y Barbary Coast"

Tiene el honor de haber albergado la partida de póker más larga de la historia, una partida de 8 años, que se mantuvo de forma ininterrumpida desde 1881 hasta 1889, ya que los jugadores iban entrando según iban saliendo otro. Se ha estimado que se intercambiaron aproximadamente 10 millones de dólares a lo largo de esos años.

El local contaba con un teatro, sala de juegos y las habitaciones para las prostitutas. Aunque recibe el nombre por las 14 "jaulas" situadas en la segunda planta que daban a la sala principal, una especie de reservados para que los clientes VIPS pudiesen disfrutar de toda clase de placeres con total privacidad.


Las Jaulas de la "palomas"

La historia de este local está vinculada a la explotación de las minas de plata, ya que cuando la última mina de plata cerró, el teatro echó su telón al poco tiempo.

Por suerte, el local se mantuvo intacto desde el momento de su cierre hasta la actualidad, conservando su mobiliario original, por lo que hoy en día es un estupendo museo. Sus paredes y techos nos aportan otro curioso dato, que los tiroteos fueron muy frecuentes, ya que se han contado más de 100 agujeros de balas en sus paredes y techos, así como cortes de cuchillos.


HOUSE OF MIRROR (DENVER)


Este burdel fue inaugurado en 1889 por la famosa madame Jennie Rogers. Rogers, que llegó a Denver en 1880, rápidamente hizo fortuna, al ir creando una serie de prostíbulos de lujo, donde el House Of Mirror fue la joya de su corona.

 La clave de su éxito, contratar a mujeres bellas, pero refinadas, y ofrecer a sus clientes toda clase de lujos, comodidades y discreción, regado con los más selectos brandies, licores y cigarros.


Dibujo de la famosa 'House of Mirror'
No se sabe como consiguió el dinero para la construcción de la suntuosa 'House of mirror', las malas lenguas dicen que chantajeó a alguno de sus clientes más ricos para construir la mansión del placer más elegante de todo Colorado. La suntuosa casa de Jennue contaba con un comedor, tres salones, un salón de baile, una bodega y 15 habitaciones.

Todo ello decorado con mobiliario de maderas nobles, alfombras orientales, candelabros de cristal, y sobre todo, destacaban sus espejos. En el Salón de Baile tenía un enorme espejo en el techo y destacaban sus paredes cubiertas de grandes espejos, de ahí el nombre del edificio.

La otra madame famosa de la ciudad, Mattie Silks, aprovechó la muerte de su rival para comprar el establecimiento y establecerse allí en 1911.  Por raro que nos pueda parecer, el local alcanzó gran fama como restaurante, ya que la mansión se dividía en dos espacios: la planta baja era un reputado restaurante, con salas para el baile y juegos; mientras en la planta superior se situaban las habitaciones de las chicas.

El diseño de las habitaciones era muy particular, ya que tenían una camas supletorias que al bajarse bloqueaban la puerta, por lo que los hombres se sentían mucho más seguros y tranquilos dentro de las habitaciones de las chicas. Algunas habitaciones contaban con lujos como chimenea individuales.

 La policía y los funcionarios de la ciudad eran clientes habituales y, por lo tanto, miraron para otro lado. La Casa de los Espejos fue un lugar concurrido y popular durante más de dos década

El burdel se mantuvo abierto hasta 1915, ya que la policía y los funcionarios municipales eran clientes habituales, aunque no pudieron evitar su cierre, cuando una corriente de puritanismo asoló EE.UU y forzó al cierre de este tipo de establecimiento tan "abiertos al público".

Como curiosidad añadir que el edificio, que se mantiene como restaurante-museo en la actualidad y tiene fama de estar encantado, registrándose fenómenos paranormales en su segunda planta, donde se rumorea que se escuchan ruidos, voces y hasta la melodía del piano que toca solo.




BIBLIOGRAFÍA

Doval, G.; Breve Historia del Salvaje Oeste: Pistoleros y forajidos, Nowtilus,

Sobre Denver:
 https://www.historycolorado.org/story/going-places/2018/11/26/brief-walk-along-denvers-notorious-market-street

Sobre el Theatre Bird Cage
https://www.onlyinyourstate.com/usa/brothel-arizona-usa/

https://www.farwest.it/?p=461

https://www.legendsofamerica.com/we-paintedlady/

https://www.dailymail.co.uk/news/article-5453959/The-everyday-lives-prostitutes-Wild-West.html

https://www.abc.es/historia/abci-sexo-y-revolver-verdad-tras-burdeles-y-pervertidas-prostitutas-lejano-oeste-201901230212_noticia.html

sábado, 31 de agosto de 2019

Fernando VII : Juergas nocturnas, prostitutas y una conspiración para derrecarlo

Fernando VII como buena parte de nuestros monarcas fue un consumado putero. Una vez iniciado en los secretos del sexo, se fue aficionando cada vez con más frecuencia a visitar los burdeles madrileños, tan es así que incluso se ideó una conspiración para asesinar al rey aprovechando una de sus habituales visitas a un famoso prostíbulo de la capital.

Mucho podemos debatir aquí el porqué de esa afición, algunos argumentarán que esa obsesión casi enfermiza por el sexo era propia de los Borbones. Su propia madre, la reina María Luisa de Parma, gozó de una vida repleta de placeres y supuesto libertinaje sexual, a costa de los disgustos de su cornudo marido, el rey Carlos IV.

La educación moral de la reina, muy alejada del puritanismo católico de la corte hispánica, causó gran escándalo en su época, ya que venía influenciada por las costumbres de las cortes de Francia e Italia, mucho más permisivas en esto de la sensualidad y el erotismo.

María Luisa de Parma

Otros dirán que estas visitas continúas a los prostíbulos eran debidas a sus traumas sexuales y su nefasta y casi nula actividad sexual conyugal. Ya vimos en este post, Fernando VII y sus gran sable,  como el enorme falo que tenía el rey, derivado de una enfermedad genital, tuvo que complicar muchos sus relaciones conyugales, por lo que sólo mujeres muy instruidas en el placer de amar pudieron satisfacer sus impulsos sexuales.


El rey putero

Pero a diferencia de otros reyes que acudían a los prostíbulos a escondidas y sin querer levantar mucho revuelo, el Rey felón no tuvo problemas en acudir a sus escapadas nocturnas acompañado de todo su séquito y vestido con toda la pomposidad propia de un rey.

Fueron tan habituales sus escapadas nocturnas del Palacio de Oriente que la discreta escalera que era utilizada para salir de palacio de forma anónima pasó a ser conocida como "La Fernandida".

Aguador de Madrid, 1802.
Entre sus camaradas de juerga se encontraban el incondicional duque de Alagón, conocido como Paquito de Córdoba, el jefe de la Guardia de Corps de Fernando VII, así como un buen número de nobles y advenedizos de todo pelaje y condición.

Otro de sus compañeros habituales era un tal Perico Chamorro, un antiguo aguador de la Fuente del Berro, que gracias a sus contactos en la noche madrileña y su carácter campechano y desvergonzado, pronto hizo buenas migas con el monarca, al conseguir con facilidad cualquier capricho del monarca, ya fuesen mujeres, vino o locales nocturnos donde seguir de fiesta.

En una época repleta de intrigas políticas, donde Fernando VII aplicó una política de terror político, donde la delación y el chivatazo era moneda frecuente en el pago de antiguas afrentas. Este Chamorro entró al servicio del rey, bajo el nombre de Pedro Collado, con el único fin de espiar a sus sirvientes y dar debido informe al monarca.

Hubo una época que estas salidas nocturnas fueron casi diarias, tan es así, que se rumorea que su segunda esposa, la portuguesa María Isabel de Braganza, sabedora de las continuas escapadas nocturnas de su marido, una noche le esperó en Palacio vestida como las rameras de la capital.

Este trío recorrió todos los cafés, tabernas y prostíbulos de moda de la época... Por la tarde visitaban elegantes cafés como el Lorenzini o el Cruz de Malta, al anochecer se desviaban a las tabernas del Arco de Cuchilleros y tugurios flamencos del barrio de Lavapiés, como el Cuclillo o el Traganiños, y finalmente, de madrugada visitaban algún prostíbulo, el más famoso de todos ellos fue el burdel de Pepa la Malagueña.

Para que veamos en qué ambientes se movían el rey y su troupe se rumorea que una noche tuvo un encontronazo con un famoso bandolero de la época, llamado Luis Candelas, y es que el rey en su visita a un prostíbulo se encaprichó de la amante del bandolero, una tal Lola "La naranjera". Pero ante los deseos de un rey, poco se puede hacer, y el orgulloso y bravucón bandolero tuvo que tragarse su orgullo, y hacerse a un lado durante el romance del rey.

Por suerte, este romance duró poco tiempo, ya que el rey sólo estuvo enamorado realmente de una sola mujer... la famosa prostituta Pepa la Malagueña.



El burdel de Pepa la Malagueña.


Este burdel, situado en la calle Ave María, cerca de la puerta de Alcalá, era el más frecuentado por el monarca, no sólo por el vino y el ambiente festivo del local, sino porqué acabó enamorado de la regente del popular burdel. Como narra Vidal Sales en su "Crónica íntima de las reinas de España": "le servían el buen vino a palo seco que tanto le complace tomar en la laxitud posterior a su jaraneo y lascivo rebullir con la Malagueña o sus opulentas pupilas..."

Algunas fuentes interesadas en presentarnos al monarca como un lascivo sátiro sexual nos hablan que Pepa la Malagueña era la encargada de suministrar al rey nuevas y jóvenes conquistas con las que calmar su insaciable apetito sexual.

Otros historiadores se inclinan más a pensar que sus continuas visitas a este burdel era por su historia de amor con la meretriz Pepa la Malagueña.


La prueba de todo ello serían la protección que el rey otorgó a la Malagueña, ya que la instaló en una casa cercana a Palacio, y finalmente, para guardar las formas, la casó con un militar llamado Francisco Marzo Sánchez, que casualmente siempre estaba destinado fuera de Madrid, y con el que nunca llegó a vivir.

Majas en el balcón (1808-1814), de Francisco de Goya.

Se supone que de este matrimonio nacieron dos hijos: Manuela, nacida en 1817 y Francisco, nacido dos años después. Aunque las habladurías otorgan esta paternidad a Fernando VII, que ante los problemas de concebir un varón heredero al trono, buscó de todas las formas posibles reconocer a este tal Francisco como su hijo y heredero al trono.

Pero con la Iglesia y las instituciones hemos topado, porque por muy rey absolutista que seas, no se puede, de la noche a la mañana, coger a un bastardo real y convertirlo en heredero a la Corona.

Este apasionado romance terminó, y nuestra protagonista, Pepa la Malagueña, ya conocida como Josefa de Montenegro, se convirtió en la amante oficial del duque del Infantado, Pedro Alcántara de Toledo.


La conspiración del Triángulo 



Fueron tan habituales sus escapadas a los prostíbulos madrileños que incluso se urdió un plan para derrocar al rey absolutista aprovechando una de sus correrías nocturnas.


Esta conspiración encabezada por el general liberal valenciano Vicente Richart buscó en un principio secuestrar al rey en un burdel para obligarle a proclamar la Constitución de 1812. Aunque visto lo difícil de la empresa, se decantaron por asesinarlo en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá o hacerlo en el interior del famoso prostíbulo de Pepa la Malagueña.

Finalmente, la conspiración fue descubierta, ante el chivatazo de dos soldados implicados en el asunto, ya que una cosa es secuestrar al rey y obligarle a proclamar una constitución, y otra muy distinta participar en un regicidio.

Tras la caída de la conspiración, supuestamente dirigida por un grupo masón, fueron apresados más de cincuenta personas, es decir, todos los liberales que aún andaban por la capital, aunque ante la falta de pruebas sólo se puedo juzgar y condenar a horca a sus principales cabecillas, el general Richart y el barbero Baltasar Gutiérrez

En el patíbulo.












viernes, 15 de junio de 2018

Termas y prostitución: El espectacular burdel de Tesalónica

En la antigua ciudad griega de Tesalónica, capital del orgulloso reino de Macedonia, se encontró a finales de los 90 uno de los hallazgos arqueológicos más fascinantes que se recuerdan si hablamos de sexualidad y erotismo en el mundo antiguo.

El equipo de arqueólogos, bajo el sol abrasador de Grecia, se encuentran excavando un conjunto termal situado en pleno centro de la ciudad histórica, un yacimiento importantísimo para comprender la historia de la ciudad, ya que no hay muchos vestigios del siglo II a.C. que estén tan bien conservados.

Pero en plenas excavaciones salta la sorpresa, poco a poco, se va desenterrando una llamativa jarra de vino de terracota con un pico en forma de falo y decorada con relieves de Hermes, Afrodita, abejas y uvas, todos ellos símbolos relacionados con el placer, la sexualidad y la fertilidad.

Vasija de evidente forma fálica, hallada en el conjunto termal de Tesalónica.


A pesar de la peculiaridad de la pieza, el equipo de arqueólogos no se deja llevar por la emoción, ya que es habitual encontrar objetos eróticos, o incluso de claro tintes pornográficos, en espacios cotidianos de hace 2000 años.

Pero pronto fueron apareciendo más y sorprendentes objetos de clara intención erótica: jarras y ánforas de motivos sexuales, numerosísimas lucernas eróticas, e incluso ¡dildos! También he leído que durante una exposición en el museo de Tesalónica sobre estos hallazgos estuvo expuesta una ingeniosa máquina sexual accionada con una manivela, aunque no he podido encontrar más información sobre la existencia de este aparato.

Jarra de vino con motivo fálico.


Ya no había lugar a dudas, éstas no eran unas simples termas. Esta excavación vino a confirmar las sospechas que muchos arqueólogos mantenían sobre la estrecha vinculación entre el mundo de las termas y el mundo de la prostitución. Las sorpresas no dejaban de llegar a este yacimiento, y es que, junto a las termas, se encontró otro edificio del que pronto se descubrió su función... un magnífico burdel de dos plantas comunicado directamente con las termas.

Estamos pues ante un yacimiento único y extraordinario, una excavación que vendría a confirmar la existencia de termas sexuales en la Antigüedad.


Un paseo por el burdel de Tesalónica


Nos encontramos en el siglo II a.C., la rica y orgullosa ciudad de Tesalónica, ahora bajo dominación romana, es una ciudad próspera y nudo de comunicaciones entre Bizancio y Roma, además su puerto acoge mercaderes provenientes de todo el Mediterráneo.

Junto a su ágora, el mercado de la ciudad, podemos encontrar una indicación que nos señala la existencia de unos baños, y junto a estas termas encontramos un edificio de dos plantas rebosante de actividad, con hombres entrando y saliendo. De su interior brotan los sonidos de Baco, risas, chistes, y ruido de vasos y jarras de vino.  Nada más entrar en la taberna, nos recibe una "camarera" de extremada belleza, nos pregunta si somos nuevos en la ciudad y que con mucho gusto nos enseñaría las instalaciones...

Reconstrucción ideal del ágora de Atenas.

Estupefactos sólo podemos asentir con la cabeza, mientras seguimos con la mirada a la camarera que vestida con un lino casi transparente nos dice que la sigamos...

Lupanar de Pompeya.
La planta inferior es una populosa taberna de bancos corridos y mesas de madera, donde aparte de vino, se sirven copiosas comidas. Espinas de pescado, huesos de aves e incluso un huevo de avestruz encontraron los arqueólogos en esta estancia, lo que nos indicaría que se celebraban extravagantes servicios de comidas.

La grácil camarera nos dice que la acompañemos a la planta superior, por lo que subimos por unas escaleras de madera a lo que parece un laberinto de pequeñas habitaciones. La estancia está decorada con lascivas pinturas eróticas y los sonidos que salen de esas habitaciones, apenas tapadas con unas cortinas, son otros.

Son los sonidos de Afrodita, que se mezclan en la pesada y cargada atmósfera de la estancia:  gemidos de placer, promesas de amor, fingidos orgasmos, alabanzas a la belleza y obscenas exigencias amatorias... Al fondo, una habitación más amplia, se reserva para un público más selecto, donde según nos cuenta nuestra anfitriona se ofrecen espectáculos erótico-burlescos.

Frescos de con pinturas eróticas de Pompeya.

Volvemos a la planta baja, y la camarera nos dice que nos va mostrar el por qué muchos marineros y comerciantes no dudan en hacer escala en Tesalónica... esquivamos borrachos, mesas y sillas y nos dirigimos a una puerta situada en el lateral de la taberna. Y aunque el paso de los siglos hayan borrado cualquier decoración, podemos imaginar que tanto la puerta como el pequeño corredor que hay tras ella están decorados con motivos marinos y eróticos....

Según vamos descendiendo notamos como la temperatura sube y es que tras abrir otra puerta, no podemos dejar de salir de nuestro asombro, nunca antes, mis infatigables ojos de viajero habían visto algo así...

Las espectaculares termas de Tesalónica


Una nube de vapor envuelve toda la habitación, enormes muros de piedra se alzan al fondo, una variedad de ricos y elegantes mosaicos cubren el suelo. En el centro podemos ver una piscina de agua caliente, y a su alrededor, nos encontramos 25 bañeras pequeñas y sencillas, dispuestas en círculo. En la otra habitación contigua nos señala que se encuentra las piscinas de agua fría y caliente.

Baños de Tesalónica

Toda la estancia se haya iluminada con numerosas lucernas decoradas con escenas pornográficas de toda clase y condición, por nuestro lado nos adelanta otra camarera cargada con una jarra cuya boca tiene forma fálica, y es que toda la estancia está decorada con motivos tan eróticos que harían sonrojar al mismísimo Pan.

Algunas bañeras están ocupadas por meretrices que nos invitan a entrar en ellas y gozar de sus placeres, en otras encontramos a hombres que saciados todos sus apetitos se relajan plácidamente, e incluso en algunas vemos como las meretrices cumplen los deseos y fantasías de algunos de sus clientes.

Ruborizados, decidimos abrir el apetito con una buena jarra de vino griego. Hicimos bien en hacer caso a aquel comerciante ateniense y parar en esta ciudad de lujos y excesos...

Casa de Ninfas


Todo este lujo descrito nos hace pensar que más que un simple prostíbulo este lugar era una "domus meretricius", un prostíbulo de alto stánding.


Las meretrices, como las antiguas hetairas griegas, no sólo se dedicaban al comercio sexual, sino que también entretenían a los hombres con toda clase de juegos y artes como la música, la danza o la interpretación.

Y es que entre los hallazgos más destacados se encuentran dos máscaras de arcilla verdirrojas que podrían indicar que las meretrices portasen estas máscaras en juegos y pantomimas eróticas; por lo que serían mujeres versadas en todo tipo de artes, mujeres cultas y refinadas, que se ganaron el respeto y la admiración de  los hombres que allí acudían.


Conclusión


Statue of Aphrodite, 1st-2nd cent. CE, Thessaloniki Archeology Museum
Estatura de Afrodita
Este pequeño paseo aunque pueda parecer algo exagerado, o una recreación fruto de la imaginativa y lasciva mente de un hombre del siglo XXI ante el erotismo exhuberante de aquella época, tiene grandes visos de ser cierto.

Y es que numerosos especialistas, como el profesor de la Universas de Salónica, Leónidas Tomaras, afirman que era normal que los hombres al finalizar su jornada de trabajo gozasen de un baño relajante antes de disfrutar de una buena jarra de vino o una comida.

El erótico ambiente de los baños y la taberna les invitaría a saciar también otra clase de placeres. "Fuera cual fuera el orden de los placeres, la visita formaba parte de un ritual cotidiano muy común", asegura Tomaras. Por lo que en época romana acabar la jornada tomando un baño relajante y compartiendo una jarra de vino en alguna tabernae cercana con tus amigos tenía que ser algo tan corriente como quedar, hoy en día, a echar un café con un amigo.

Sabemos que tanto los baños como el burdel fueron destruídos por el fuego, seguramente tras un importante terremoto ocurrido ¡¡a finales del siglo I d.C!!. Es decir, este burdel estuvo en funcionamiento durante más de dos siglos.

Por suerte para nosotros, este complejo fue consumido por las llamas, quedando todas estas piezas sepultadas, a salvo de la destrucción del tiempo y la moral.


Su descubrimiento avivó el debate sobre la relación entre el mundo de las termas y el mundo de la prostitución en la Antigüedad clásica, aunque eso ya es otra historia...



Bibliografía

Blázquez, J.M. y Cabrero, J.; Termas y prostíbulos de la antigua Roma, La Aventura de la Historia, núm. 53 (marzo 2003), pp. 90-93.
Bird, M.; Un burdel de Roma renace en Salónica, en https://elpais.com/diario/1999/01/10/cultura/915922801_850215.html


Sykia, Chalkidiki (Συκιά Χαλκιδικής) 2nd c. CE Archaeological Museum of Thessaloniki, ΜΘ 2659
Lagynos decorado con escenas eróticas..
Sykia, Chalkidiki 2nd c. CE Archaeological Museum of Thessaloniki, ΜΘ 2659



domingo, 27 de noviembre de 2016

La casa de las muñecas, un burdel extremeño para el servicio de Carlos V

Esta semana viajamos a tierras extremeñas para adentrarnos en uno de los paisajes más fabulosos de toda España... el Valle del Jerte. Y nada mejor que hacer un descanso en la bella localidad de Garganta la Olla para explicarles una historia "pornográfica", pero no se asusten! Si hacemos casos al origen etimológico de esta palabra* significa que voy a describirles una historia acerca de la prostitución.

Prostituta robando a un joven en un grabado del siglo XVI
(*La palabra pornografía proviene de los vocablos griegos 'pome' que significa prostitución, y 'grafía' que equivaldría a descripción.)

Piscinas naturales del Valle del Jerte, Extremadura.

Casa de las Muñecas,
Garganta la Olla.
Para empezar a narrar esta historia deberán acompañarme por las estrechas callejuelas de Garganta la Olla hasta encontrar una casa muy especial situada en la calle Chorillo número 3, una casa que llamará enseguida su atención por el color azul de su fachada.

Estamos ante la conocida como 'Casa de las muñecas' y su vivo color es debido a un pornográfico motivo...

Corre el año 1557, el más grande y poderoso monarca europeo, Carlos V, frustrado ante el fracaso de su política imperial y desolado por las guerras de religión que asolan su Alemania natal decide retirarse al monasterio de San Jerónimo de Yuste. Con él viaja una extensa comitiva de cientos de personas: secretarios personales, soldados, nobles e hidalgos de todo tipo y condición, sirvientes, incluso su relojero personal ...

Además durante su estancia en el Monasterio, numerosos personajes de la Corte pasaron por allí para visitarle e intentar conseguir algún favor del Emperador, entre ellos el propio monarca Felipe II.

Monasterio de Yuste, Extremadura.
Fotografías: Daniel Toril
Por todo ello, la vida social de las villas cercanas al monasterio vivieron una prosperidad y un auge inusitado, entre ellas, la población de Garganta la Olla, por lo que se creyó conveniente autorizar la creación de varios prostíbulos en la villa para el esparcimiento y diversión del séquito y la soldadesca que le acompañaba y no hacer peligrar la virtud y la honra de sus respetadas lugareñas. Como curiosidad podemos añadir que extrañamente esta mancebía estaba situada en una esquina de la plaza mayor del pueblo, en vez de en sus arrabales que solía ser el lugar acostumbrado donde se emplazaban los burdeles.

Garganta la Olla, Extremadura.
Fotografía: Daniel Toril

Uno de estos prostíbulos o mancebías fue esta 'Casa de las muñecas', y ese color añil tan llamativo de su fachada era el reclamo para sus clientes, aunque la vivienda contaba con otros símbolos que lo identificaban como una mancebía. Así a día de hoy aún podemos ver grabada en una de las jambas de granito que coronan la entrada la figura de una mujer; otra figura similar se aprecia en la cerradura de la puerta. Es por ello que esta popular mancebía recibió el peculiar nombre de  'Casa de Muñecas'.

Detalle de la puerta de la
Casa de Muñecas.
Además sabemos que antiguamente existía un pequeño ventanal al lado de la puerta que permitía ver a las meretrices desde la calle, pero sólo los caballeros podían contemplar el interior del burdel ya que este pequeño ventanal estaba situado a la altura de un hombre a caballo, así éstos podían contemplar sin necesidad de desmontar la balaustrada existente en su patio interior donde aguardaban sentadas estas "mozas de fortuna".

Como ya explicamos en este post sobre la mancebía Valenciana, uno de los mayores prostíbulos de la Edad Media, la vida de estas mujeres estaba bastante regulada por las autoridades civiles. Además estaban obligadas a utilizar una serie de elementos claramente distintivos para distinguirlas de las mujeres de buena honra, normalmente algún tipo de prenda de color pardo, como ya contamos en este post sobre el origen de la expresión 'irse de picos pardos'.

Y aunque con la muerte del Emperador la prosperidad del pueblo decayó y con ello el cierre de alguno de los tres burdeles que tuvo el pueblo, sabemos que al menos la actividad de 'La casa muñecas' prosiguió durante bastante años más, ya que la zona era bastante transitada y la demanda de servicios sexuales era una poderosa fuentes de ingresos para los municipios. Todo ello vendría confirmado por el testamento de la dueña de la propiedad, que al morir sin descendencia en 1614, quedó registrada su actividad en dicho documento.

Cerradura de la 'Casa de Muñecas'