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miércoles, 1 de julio de 2015

Elefantis: el Kamasutra de la Antigüedad

 Manuales eróticos en la Historia:
- Elefantis, los kamasutras de la antigüedad clásica
- Speculum al Joder, un manual erótico medieval molt català
- I Modi, el kamasutra del Renacimiento

"Los versos que me has leído, Sabelo, son de un estilo asaz elevado para las escenas de disolución que describes. Ni entre las prostitutas de Dídimo, ni en los voloptuosos librillos de Elefántide, se hallaría cosa análoga. Pintas en tu obra nuevas posturas de amor, cual puede idearlas el libertino más desenfrenado: lo que hacen ocultamente los más avezados impúdicos; como se acoplan hasta cinco o más, formando una cadena, y por fin, cuanto la licencia imagina conforme se apagan las luces. Para tanto cinismo no era precisa tanto elocuencia".
- Marcial, Epigramas.

El sexo y el amor han sido y son una de las principales obsesiones del ser humano, en este blog ya hemos visto como tanto hombres y mujeres han buscado controlarlo mediante todo tipo de sortilegios, hechizos y artilugios mágicos, incluso desde época prehistórica las primeras manifestaciones artísticas tuvieron un gran componente simbólico sexual.

Como es de suponer todo esto ha tenido su reflejo en la literatura, especialmente en época clásica, donde el sexo y el amor se convierten en los principales actores que mueven los corazones y las voluntades de los hombres. Este interés por el tema del amor ha sido tan grande que se desarrolló un popular género literario especializado en el erotismo, famosos tratados y manuales sobre diferentes enseñanzas amorosas.

Cerámica griega con escena erótica.
Aunque el manual sobre sexualidad más famoso del mundo es el Kamasutra, libro escrito en la India por Vatsyayana Mallanaga allá por el siglo IV d.C., el interés por reflejar los secretos del sexo se remontan hasta los albores de la historia, ya que se conocen antiguos manuales eróticos desde tiempo de los antiguos egipcios.

Ya hemos hablado en este blog del papiro de Turín, una recopilación de posturas sexuales procedente del antiguo Egipto, o el papiro de Leide del que por desgracia sólo se conservan algunos fragmentos.

Los Kamasutras de la Antigüedad clásica

Pero es durante la antigüedad clásica cuando estos manuales sobre sexo alcanzaron gran difusión, algunos siendo tan populares como nuestro actual kamasutra, destacando el tratado 'Elefantis' el cual fue el que alcanzó mayor fama, tanta, que el libertino emperador Tiberio mandó decorar una habitación de su palacio de Capri con imágenes inspiradas en este libro.

Como veremos a continuación estos tratados sobre enseñanzas amorosas fueron bastante habituales en la literatura de la antigüedad, pudiéndose considerar casi un género propio, que se remonta desde época arcaica griega, con autores de uno y otro sexo, empezando por Astianasa, considerada la creadora del género, pasando por otros autores como Botris, Salpe, Páxamo, Pánfile de Epidauro, Nico de Samos, Calístrate de Lesbos o Pitonico de Atenas.

Entre estos bestsellers del sexo de la Antigüedad podemos destacar los realizados por famosas hetairas, cortesanas de lujo de la antigua Grecia, que elevaron a la categoría de arte, el erotismo y el sexo, quedando reflejados sus conocimientos y saberes de su oficio en tratados como el de Artyanassa, el de Filenis de Samos, o el ya mencionado Elefantis.

Heteras en un banquete.
Terracotta de Myrina, Mysia, ca. 25 a.C

Apenas nada sabemos sobre la vida de estas hetairas, de la mujer sobre la que tenemos más datos es precisamente de Elefantis, poetisa griega del siglo I d.C, que aparte de su famoso kamasutra también escribió un tratado sobre cosmética y otro sobre el aborto para mujeres con escasos recursos económicos y sociales.

De Filenis de Samos parece ser que fue una cortesana griega que vivió entre el siglo IV o III a.C, autora de un manual sobre el noviazgo y el sexo. Se cree que el libro es un compendio sobre todo tipo de artes sexuales, ya que se conservan breves fragmentos del manual entre los Papiros de Oxirrinco.

El libro sería un compendio sobre todo tipo de artes sexuales: desde técnicas de seducción, pasando por la descripción de distintas posiciones sexuales, así como toda clase de afrodisíacos, abortivos y cosméticos.

Testimonios sobre su existencia

Pero para nuestra desgracia ninguno de estos manuales de sexo ha logrado sobrevivir a la censura y al paso de tiempo, perdiéndose de manera definitiva en el polvo de la historia. Todo lo que conocemos acerca de ellos es por boca de otros autores:

Escena erótica de cerámica griega.
Suetonio en su obra 'De vita Caesarum' (Vida de los Césares) nos explica que estos manuales se apilaban en el dormitorio de Tiberio "para que cada figurante siempre encontrase el modelo de posturas que debía ejecutar", otorgando al lascivo emperador todo un manual de acrobacias y posturas sexuales con las que satisfacer sus inabarcables apetencias sexuales.

Por otro lado, el poeta latino Marcial nos narra que los libros de Elefantis o el del romano Sabelo fueron libros muy populares en su época.

Otro testimonio sobre su existencia nos lo aportan los famosos Priapeos, poemas obscenos dedicados a la figura del dios Príapo. Entre estos poemas encontramos uno donde se menciona el famoso manual de Elefantis:

Obscenas rigido deo tabellas
dicans ex Elephantidos libellis
dat donum Lalage rogatque, temptes,
si pictas opus edat ad figuras.

(Obscenidades dedicadas al dios erecto
traídas de los cuadros desvergonzados de los libros de Elefantis,
rogándole que intente imitar, junto a ella,
la variedad de cópulas en las ilustraciones)

El mismo poeta bilbilitano realiza una curiosa comparación, quién sorprendido por los lascivos versos de los Priapeos escribió:

Quales nec Didymi sciunt puellae,
Nec molles Elephantidos libelli,
Sunt illic Veneris novae figurae.

(Tales versos, que ni siquiera las hijas de Didymus conciben,
ni los libros libertinos de Elefantis,
en los cuales se disponen las nuevas formas del sexo).

Conclusión

Aunque actualmente no se ha conservado ninguno de estos manuales griegos donde se reflejaban distintas posturas sexuales, es muy probable que algunos de ellos se mantuviesen ocultos en colecciones privadas perviviendo durante siglos pasando de mano en mano.

Por lo que es muy probable que el conocido como kamasutra del Renacimiento, I modi, una colección de dieciséis láminas con diversas posturas sexuales, estuviese inspirado en alguno de esos antiguos manuales que aún se conservase en alguna vieja biblioteca particular.


Bibliografía:

 Alberto Angela, Amor y sexo en la Antigua Roma, La esfera de los  libros, 2012

 http://elespejogotico.blogspot.com.es/2012/07/elefantis-y-el-arte-del-erotismo.html

jueves, 1 de mayo de 2014

Pinturas Eróticas Romanas

Uno de los elementos más significativos, sobre la concepción de la sexualidad en el mundo romano, son las pinturas eróticas en forma de pequeños cuadritos con escenas eróticas explícitas. 

Estos cuadritos tuvieron gran éxito, sobretodo en época Imperial, y Pompeya, es un magnífico ejemplo de este éxito, aunque no sabemos si estará relacionado con que Pompeya fuese la ciudad del amor, consagrada a la diosa Venus.

Pintura de las Termas Suburbanas de Pompeya
Durante las siguientes líneas intentaremos descifrar su significado y sus posibles usos, porque la concepción de estas pinturas varía según donde estén ubicadas, ya que las encontramos en prostíbulos, locales comerciales, casas particulares, incluso en algunos edificios de gran tránsito como las termas suburbanas. 

En estos cuadros aparecen distintas posiciones amorosas, cuyos modelos parecen repetirse en la mayoría de los casos; por lo que imaginamos que los artistas se inspirarían en los manuales de modelos eróticos, que tuvieron que circular por los talleres romanos bajo nombres de prostitutas famosas como Elefántide o el de Filénidas de Samos, de los que tenemos constancia de su existencia, aunque desgraciadamente no hemos conservado ninguno, y que seguramente inspiraron a Ovidio en su Ars Amandi.

Cunnilingus en Pintura pompeyana.
Su proliferación indica claramente que estas pinturas se convirtieron en un objeto de consumo y coleccionismo a principios de la era imperial entre las clases altas. Incluso un emperador como Augustó, que intentó recuperar la vieja y sobria moral republicana, coleccionó estos cuadritos preciosistas. Suetonio (Tiberio, XLIV, 2) también nos relata que Tiberio poseía un cuadro pintado por Parrasio representando a Atalanta realizando una felación a Meleao. Aunque esta moda no escapó de las críticas y reproches de los más rancios moralistas.

Es importante señalar que muchas de estas escenas contenían un tono de parodia e ironía,  lo que matizaba la carga sexual, permitiendo su pública exhibición, aunque fuese en contra de las leyes morales impuestas por los diferentes emperadores.

Por último, cabe señalar que la finalidad de estas escenas situadas en lugares públicos tenían otro objetivo claro, captar la atención del cliente, ya que si hay algo que siempre ha atraido la atención del hombre es el sexo.

A continuación ofrecemos toda una serie de lugares donde se han documentado estas pinturas:


- Prostíbulos: Lógicamente estos cuadritos tienen un claro significado erótico,capaz de levantar el lado más lujurioso y pasional de su observador, es decir, tenían un fin claramente sexual, ya que servirían para crear un ambiente erótico e ir levantando la líbido de los clientes de los prostíbulos.

Estos cuadritos los encontramos sobre las puertas de las habitaciones de las meretrices, por lo que se ha especulado que también sirviesen para indicar la especialidad de cada prostituta.

Lupanar de Pompeya con frescos eróticos sobre las habitaciones

- Casas de particulares: los cuales han suscitado mayor controversia en cuanto a su función, según Giovanni Guzzo en algunas de estas casas también se ejercería la prostitución, donde el señor sacaría un provecho extra de algunas de sus esclavas, como se recoge epigraficamente en la Casa de los Vettii (VI, 15, 1)

- Tabernas: También podía utilizarse alguna parte de la casa como taberna. Muchas de estas tabernas se caracterizaban por ofrecer también servicios de prostitución a través de la misma camarera o alguna esclava en alguna habitación apartada.

Los cuadros como hemos dicho anteriormente también podían tener un componente irónico o humorístico, sobretodo, los expuestos en lugares públicos, como los de las tabernas. En Pompeya tenemos dos curiosos ejemplos:

Dibujo de César Famin (1827)
- Vía de Mercurio (VI, 10, 1): Una pareja de malabaristas realizan sexo mientras intentan beber y comer al mismo tiempo. Fresco actualmente desaparecido.




Nolo cum Myrtale!






- Salvius (VI, 14, 36): Donde aparecen un hombre y una mujer besándose con un letreo que dice "no quiero un beso de Myrtale", famosa felatriz de Pompeya.




Casa del Hermoso Impluvio

- Por otro lado, y alejándonos del mundo de la prostitución, también podemos incluir dentro de esta categoría cuadros eróticos con personas reales como decoración parietal, donde se trata el tema del erotismo de manera mucho más sofisticada y sensual. Por lo que esta visión del amor refinado se podía mostrar abiertamente a los invitados y familiares. Ejemplos de este tipo de pintura lo encontramos en la Casa del Hermoso Impluvio (I, 9, 1) o en la Casa de Cecilio Giocondo (V, 1, 26). Recordar que el tema del amor era muy recurrente en la decoración de los dormitorios, aunque no tuviesen tan alta connotación sexual.


- También encontramos estos cuadros en habitaciones privadas, que tienen que ser entendidas como habitaciones para el placer. Es decir, un espacio reservado por el señor de la villa para sus relaciones sexuales con sus esclavos o para sus fiestas privadas. Antonio Varone identifica varias casas con este tipo de habitaciones para juegos eróticos: Villa Carmiano, situada en Gragnano, o la Casa del Centenario (IX, 8, 6) en Pompeya.

- Para finalizar, visitamos un edificio de bastante tránsito con imágenes de sexo bastante explícito como son las Termas suburbanas. Era un edificio privado, donde hombres y mujeres compartían vestuario (apodyterium), cosa poca común, guardando sus vestimentas y sandalias en las taquillas. Sobre cada guardarropa se despliegen 16 pequeños frescos con escenas eróticas, in crescendo, cada vez más atrevidas y lascivas. Su función seguramente fuese mnemotécnica, similar a las de las spintriae, para recordar el armario donde se guardaba la ropa, aunque también se ha especulado sobre la posibilidad que fuesen los servicios ofrecidos en el interior de las termas.


Vista general de la pared con la numeración de los armarios.


¿Porqué los romanos sentían esa necesidad de representar la sexualidad en todo tipo de formato  y formas? Según en palabras de A. Varone: "La respuesta no puede ser más que una y está unida al arcano mismo de la sexualidad, fuerza mágica, en muchos aspectos, inescrutable y, en todo caso, condicionante de la vida misma de cada ser. [...] Desde el momento en que no se asocia a ninguna noción del pecado, esta acción se vuelve automáticamente más fácil [...]
Las paredes pompeyanas nos ofrecen una lección, en definitiva, de enorme y sorprendente madurez, debida a un pueblo que supo hallar el adecuado equilibrio entre el deseo sexual y la moral del comportamiento"

Fuentes:

- Varone A. (2007). Las imágenes del sexo en Roma a través de Pompeya en La imagen del sexo en la Antigüedad (pp 275-322). Barcelona. Tusquets Editores.