Mostrando entradas con la etiqueta lesbianismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lesbianismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de marzo de 2020

Juguetes sexuales en la Antigua Roma: Olisbos y dildos

¿Os imagináis a una romana entrando en una tienda y comprando un juguete erótico? ¿os podéis creer que el vendedor le diese a elegir entre distintos modelos? con diferentes medidas, materiales o accesorios como correas?

¡Pues todo esto ocurrió en las calles de Roma! Y aunque nos puede parecer increíble, sabemos que en la Antigüedad los falos artificiales tuvieron una amplia difusión, como bien atestiguan las numerosas cerámicas griegas que nos muestran a mujeres "jugando" con grandes falos. Y ¡no! estas imágenes no son fruto de la calenturienta imaginación de los artesanos griegos, como algunos arqueólogos quisieron justificar en su momento.

Hetaira con olisbos.
Cerámica encontrada en una urna funeraria egipcia, de entre 600 a 300 a.C.
Copa de Epicteto, Museo Ermitage, San Petesburgo.


Otros investigadores quisieron ver un significado simbólico a la presencia de estos dildos, ya que muchos de ellos eran utilizados en ritos de fertilidad utilizándolos como objetos simbólicos. El hallazgo de un molde de arcilla en forma de pene en Alemania se relaciona con la producción en serie de objetos fálicos de gran tamaño para su uso ritual.

También tendría un significado ritual la imagen de esta copa ática, donde se ve a una mujer, una sacerdotisa de Dionisio, realizando una danza ritual ante el propio dios, donde destaca el falo que porta la mujer. Aunque se pueden buscar todo tipo de explicaciones sobre la presencia de este falo (travestismo, hermafroditismo, ...)  y la importancia de los elementos de travestismo en los rituales dionisíacos, como símbolo de subversión. Podemos interpretarlo como la opción más sencilla, una mujer portando una prenda fálica. Una prenda fálica que como veremos no sólo se utilizó en ritos dionisíacos o de fertilidad, sino también para el placer de mujeres y, seguramente, hombres también.


Copa ática. Finales s. V a.C.
Museo Arqueológico de Corinto.

No hay que descartar que este tipo de falos artificiales también tuviesen un uso "médico", ya fuese como remedio para curar la "hysteria" de las mujeres o para curar otros males, cómo nos relata Petronio en un muy divertido pasaje del "Satiricón", donde el personaje Encolpio al estar decaído e impotente recurre a los servicios de una alcahueta. Ésta para ayudarle a recobrar su vigor le quiere aplicar un curioso remedio... ¡¡ser penetrado con un dildo y azotado con ramas de ortiga!! Como podéis imaginar, el pobre Encolpio huye aterrado ante tal proposición:

"Oenotea saca un falo de cuero y, después de frotarlo con una mezcla de aceite, pimienta molida y semilla de ortigas trituradas, me lo introduce suavemente por el ano"

 - Satiricón, 138.



Como vemos, muchos historiadores quisieron buscar todo tipo de interpretaciones a la presencia de este tipo de falos artificiales, pero si nos acercamos a las fuentes literarias clásicas, descubriremos con asombro como numerosos autores clásicos, desde Aristófanes, Calímaco o la mismísima Safo, no sólo hacen mención a ellos, sino que nos hablan abiertamente de que eran utilizados para el placer sexual de las mujeres.

Bueno su mismo nombre ya nos invita a descubrir para qué eran utilizados, ya que el término "dildo" procede de vocablo latino "dilectum o dilectio" que vendría a significar placer, deleite. Los griegos fueron algo más pragmáticos a la hora de llamarlos, ya que en casi todas las fuentes antiguas se les suele describir como "olisbos", que en griego significaba introducir.

Cerámica griega.


Como no podía ser de otra manera, en la famosísima y pícara obra clásica de "Lisístrata" ya hacen referencia a estos juguetes eróticos, y es que, ante la ausencia de los hombres, al marcharse éstos a la guerra, las mujeres se quejan amargamente de estar "desatendidas", ¡¡y lo que es peor!!, no pueden ni siquiera "consolarse" con alguno de estos juguetes sexuales, ya que parece ser que se fabricaban en Mileto, y esta ciudad había abandonado su alianza con Atenas.

"Y ni siquiera de los amantes (de los consoladores) ha quedado ni una chispa, pues desde que los milesios nos traicionaron, no he visto ni un solo consolador de cuero de ocho dedos (15 cms.)de  largo que nos sirviera de alivio «cueril». Así que, si yo encontrara la manera, ¿querríais poner fin a la guerra con mi ayuda?"
- Lisístrata, Aristófenes

Este texto es muy interesante ya que podemos sacar varias conclusiones. La primera que, aunque conocidos por las mujeres, estos dildos no serían fáciles de conseguir, ya que no se fabricaban en todas las ciudades, sino en las más libertinas y lujosas ciudades de Asia Menor, como Mileto.

Mujer con dildo en cerámica de Grecia Antigua (490 a.C.).


Por otro lado, nos ofrece una descripción bastante detallada de cómo eran estos juguetes, ya que nos hablan tanto de su tamaño, unos 15 cms., como del material en el que estaban fabricados, en cuero.


Sofrón de Siracusa también ofrece una descripción bastante detallada de estos dildos en una de sus obras de teatro, donde los denomina "baubon" y nos los describe como "tan largos, redondos, rollos de carne dulce, golosina de las mujeres viudas".

Pero estos juguetes no sólo lo utilizaban las mujeres para cuando los hombres estaban ausentes, la poetisa Safo también nos sugirió su uso en prácticas lésbicas... Es una pena que no se haya conservado el poema completo, ya que el pergamino original está muy deteriorado, aunque en el él se puede leer la palabra "olisbo" y la frase "en un suave lecho satisface tu deseo"


Del Pintor de Nicóstenes, c. 525-510 a. C. Museum of Fine Arts, Boston.


UN DIÁLOGO MUY PICANTE: ¿DÓNDE HAS COMPRADO TU JUGUETE?


Aunque si estas referencias os pueden parecer algo breves o fruto de una mala interpretación os dejamos esta conversación donde dos matronas griegas hablan abiertamente sobre estos dildos, sobre su forma, usos o dónde comprarlos. Todo un diálogo gracias a la pluma de Herodas (s. III a.C.), un autor griego que en sus poemas denominados "mimiambos" nos describe la vida cotidiana de su ciudad de forma humorística.


Cerámica griega con falo artificial
y cuerdas
METRO: Te ruego que no me engañes, querida Koritto, ¿quién ha sido el que te ha cosido el baubon escarlata?
KORITTO: Y tú, Metro, ¿dónde lo has visto?
METRO: Lo tenía Nosis, la hija de Eurina, el otro día. ¡Oh, un bonito regalo!
KORITTO: ¿Nosis? ¿y de dónde lo había cogido?
METRO: Me dejarás en mal lugar si te lo digo.
KORITTO: Te lo juro por estos dos ojos, querida Metro: por boca de Koritto nadie escuchará lo que digas tú.
METRO: Eubule se lo dio y le suplicó que no dijera ni una palabra a nadie.
KORITTO: ¡¡Mujeres!! Un día de estos esa mujer me va a matar. Yo me apiadé de ella, porque no hacía más que suplicarme, y se lo di [el baubon], ¡antes de servirme yo misma de él! Y ella como si fuera cosa de escaso valor, lo agarra a toda prisa y se lo da incluso a quien no debe. Pues me despido de una amiga como esa... ¡aunque tuviera mil, no le daría ni uno, ni siquiera si fuera rugoso!
METRO: No dejes que la mosca se te suba tan rápido a la nariz... Pero para volver a lo que te he recordado para puntualizar, ¿quién lo ha cosido? Si me quieres, dímelo. ¿Por qué me miras y sonríes? ¿Qué son esas maneras delicadas? Parece como si no me conocieras, como si nos hubiéramos encontrado por primera vez. Te lo suplico, Koritto, no vuelvas a engañarme... dime quién lo ha cosido.
KORITTO: Oh, ¿por qué me suplicas? Lo ha cosido Kerdón
METRO: ¿Qué Kerdón?
KORITTO: El Kerdón que yo digo es uno que viene de Quíos [...] calvo y bajito. Trabaja en su casa, vendiendo bajo cuerda, como bien sabrás. Su trabajos, sin embargo, ¡menudos trabajos son! Vino a verme y traía dos, Metro, y yo, tengo que admitirlo ya que estamos solas, cuando los vi mis ojos se abrieron como platos por el deseo: ¡los hombres no los tienen tan erectos! Y además no sabes lo suaves que son... ¡tienen la suavidad del sueño! Y las cintas son de lana, no cuerdas de cuero.

- Las amigas en coloquio (o Las mujeres comprometidas), Mimo VI,

Aunque no nos creamos que todos los autores clásicos vieron con ese tono jocoso la presencia de estos objetos. Luciano arremete contra ellos de forma vehemente al quejarse de su uso por parte de dos mujeres:

"Que se sometan al artificio de lascivos instrumentos, misteriosa monstruosidad estéril, y se acueste mujer con mujer como si fuera un hombre
- Amores, Luciano.



CONCLUSIÓN

Fauno autosodomizándose.
Detalle del sepulcro de una bacanal. S. II d.C.
Tanto los detallados dibujos de las cerámicas griegas como las fuentes escritas nos permiten hacernos una idea bastante detallada de cómo eran estos dildos de la Antigüedad, y no sólo eso, sino que también podemos extraer la conclusión de que tenían un uso mucho más cotidiano, pragmático y placentero de lo que muchos investigadores han querido admitir.

Por todo lo explicado aquí podemos deducir que estos dildos estaban fabricados en cuero, aunque también habría modelos realizados en piedra o algún tipo de resina. ¿quién los fabricaba? Al estar realizados en cuero, seguramente sus fabricantes fuesen habilidosos artesanos del cuero o zapateros, que harían estos pedidos especiales bajo demanda. Aunque al principio los secretos para su fabricación sólo se conocerían en determinadas ciudades de Asia Menor, ciudades muy ricas y prósperas y muy libertinas. Su indudable éxito entre las mujeres provocó que artesanos de otras ciudades empezasen a fabricarlos también, ampliando la gama y el tipo de dildos disponibles.

Y es que si nos fijamos en textos e imágenes podemos ver toda clase de dildos: dildos simples, con testículos añadidos, un dildo con arnés y unas cuerdas para sujetarlo a la cintura , y de todo tipo de tamaños.

Por último, para comprobar que en la Antigüedad ya se utilizaban muchos de los productos que se venden hoy en día en sexshops, podemos volver a repasar las andanzas del pobre Encolpio en el Satiricón, donde nos cuenta como untaron el juguete en aceite, tal como si fuese un lubricante, y para despertarle la virilidad utilizaron plantas como la ortiga o la pimienta, productos naturales vasodilatadores que forman parte de los ingredientes de muchas cremas potenciadores de la erección de hoy en día.



Bibliografía

Angela, Alberto: Amor y sexo en la Antigua Roma,  La esfera de los libros, 2015.

Calame, Claude. Eros en la Antigua Grecia. Editorial Akal, España, 1992.

https://educomunicacion.es/arte_erotico/grecia_antigua_arte_erotico.htm

http://webpersonal.uma.es/de/JFMARTOS/BEGL3.htm#tema38

sábado, 6 de mayo de 2017

Hildegard, monja medieval y sexóloga

La monja Hildegarda de Bingen (1098-1179) es una de las mujeres más fascinantes de toda la historia, una adelantada a su tiempo, fue un espíritu renacentista siglos antes del Renacimiento, una pionera científica antes del nacimiento de la ciencia moderna, precursora de la ópera y de la ecología, e inventora del considerado como primer lenguaje artificial de la historia, y es que esta increíble mujer tocó casi todas las ramas del saber de su época: poesía, pintura, medicina, filosofía, teología ... todo ello rodeado de un misticismo y unas visiones que le acompañaron durante toda su vida desde que era pequeña.

Retrato de
Hildegard de Bingen
El relato de su vida es apasionante, aunque si la traemos a este blog es porque se la puede considerar como la primera sexóloga de la historia. Habló de la sexualidad femenina sin miedo y sin ningún tipo de pudor e incluso describió el orgasmo femenino bajo un enfoque más propio de la "neurociencia" que de la medicina medievalista.

Pero es que además tuvo una visión positiva de la sexualidad, para ella, el sexo no era pecado sino algo bello y apasionado, incluso fue mucho más lejos al negarse a admitir el papel pasivo de la mujer en el sexo, ya que se empeñó en demostrar que la mujer también sentía placer.

Aunque en varios de sus obras abordó el tema de la sexualidad es en su libro "Causa et curae",  donde desarrolla con más profundidad todas sus teorías sobre la sexualidad:

"Cuando la mujer se une al varón, el calor del cerebro de ésta, que tiene en sí el placer, le hace saborear a aquél el placer en la unión y eyacular su semen. Y cuando el semen ha caído en su lugar este fortísimo calor del cerebro lo atrae y lo retiene consigo, e inmediatamente se contrae la riñonada de la mujer, y se cierran todos los miembros que durante la menstruación están listos para abrirse, del mismo modo que un hombre fuerte sostiene una cosa dentro de la mano".

 
También realizó una descripción de universo de carácter aristotélico, antes de que se redescubriese Aristóteles, donde algunos autores han querido ver un simbolismo claro con la estructura de la vagina de una mujer.

Florence Eliza Glaze, “Medical Writer: ‘Behold the Human Creature,’” in Voice of the Living Light: Hildegard of Bingen and Her World, ed. Barbara Newman (Berkeley, Los Angeles, and London: University of California Press, 1998)

En su descripción de los genitales masculinos, el semen y la naturaleza de su sexualidad también aportó una visión mucho más ilustrada que sus coetáneos. Con una intuición casi visionaria realizó una descripción muy detalladas, de carácter biológico de la estructura y la función genital de los hombres, muy alejada de la visión peyorativa que se puede leer en la literatura medieval sobre la sexualidad masculina.

Una escena de la película Visions, Margarethe von Trotta, dedicada a Hildegard von Bingen.

En cuanto a su interpretación del pecado original, Hildegard también tuvo una visión más positiva de la naturaleza humana.

Para San Agustín el pecado original fue debido a la libertad moral que Dios otorgó a Adán y Eva, es decir, ellos fueron responsables directos de caer en la tentación, y no el demonio.  Es más, posteriores teólogos no dudaron en culpabilizar directamente a Eva, a la lujuria que reside en lo femenino, de haber sido la causante principal de haber caído en este pecado original.

Por contra, Hildegard en sus visiones nos transmite una visión más humanista de Adán y Eva, ya que buscó en todo momento minimizar la culpa de Eva, asumiendo que el pecado original fue culpa principalmente de Satanás, que envidioso de la maternidad de Eva, la engañó soplando veneno en la manzana de Eva.

Ese veneno, ese sabor a manzana, es el deseo sexual de la humanidad, de ahí que Hildegard escriba una obra titulada precisamente 'De Gustu Pomi' donde trata de explicar la condición humana y sus visiones relacionadas con el pecado.

¿Lesbiana?

Hay quien ha querido ver esa defensa enconada de la mujer como un signo claro de su protofeminismo, incluso algunos autores han querido ver una clara naturaleza lesbiana en Hildegard, ya que mantuvo una intensa relación de amor (fraternal o pasional, según como lo queramos ver) con Richardis von Stade, su asistenta personal y su favorita en el convento, a la que trató de persuadir por todos los medios que se trasladase a otro convento de clausura. Además cuenta con apasionados poemas cargados de intenso erotismo hacia lo femenino.

Aunque todo este tema daría para otro post, simplemente apuntar que las relaciones de amor en conventos de clausuras no era un fenómeno nada raro, ya que durante el medievo fueron muchas las mujeres que fueron forzadas por sus familias a ingresar en este tipo de órdenes, sin que hubiese ningún tipo de vocación religiosa de por medio.


"St. Hildegarda de Bingen y su asistente Richardis" de Lewis Williams (Fuente: TrinityStores.com)


Conclusión

Hildegard ha sido sin ninguna duda una de los personajes más fascinantes de todo el medievo, aunque precisamente por su condición de mujer, su carácter rebelde, y su diversa y enigmática producción intelectual la historia olvidó a esta gran mujer durante siglos.

Habrá que esperar a nuestra actual época para que su extraordinaria figura sea rescatada del olvido, y no sólo por la Iglesia Católica, que la canonizó en el año 2012, sino por intelectuales de los más diversos campos, que han visto en esta mujer una adelantada a su tiempo, que se atrevió a hablar de sexo, de placer, del orgasmo femenino, con una naturalidad y una mentalidad más propia de la época contemporánea que de la rígida moral medieval.

Por todo ello, no nos debe extrañar que su figura se haya convertido en todo un icono de la modernidad, convirtiéndose para muchas mujeres en un símbolo de la lucha por la igualdad de la mujer y su liberación sexual.

Y aunque seguramente muchos que nos leen sea la primera vez que escuchen el nombre de Hildegard les aseguramos que en la historia de España hay otra fascinante mujer con el mismo nombre cuya historia merece ser relatada... pero eso será en otro momento.


Bibliografía

Cirlot, V., Hildegard y la tradición visionaria de Occidente, en
http://www.ignaciodarnaude.com/espiritualismo/Hildegard%20Von%20Bingen%20y%20la%20tradicion%20visionaria%20de%20Occidente,V.Cirlot.pdf.pdf

Ortúzar, M.J.;  De gustu pomi: Hildegard y la condición humana, Universidad de Chile en https://web.uchile.cl/publicaciones/cyber/19/mjortuzar.html

 http://www.yorokobu.es/hildegard-von-bingen-orgasmo-femenino/

 https://muhimu.es/genero/hildegard-von-bingen-primera-sexologa/

 http://www.purplemotes.net/2015/01/25/hildegard-of-bingen-men-sexuality/

sábado, 16 de abril de 2016

Hermafroditismo, Transexualidad y cambios de sexo en la Edad Moderna


Antes de iniciar esta entrada queremos curarnos en salud ante posibles errores que podamos cometer en la terminología utilizada , y es que, a lo largo de este post mezclaremos una serie de conceptos que hoy en día son claramente identificables, como transexualismo, hermafroditismo, lesbianismo e incluso travestismo, pero que en época moderna muchos de estos casos fueron englobados bajo un mismo concepto, ya que al tener una concepción hipocrático-galénica de la sexualidad humana se otorgaba un mismo diagnóstico a muy diferentes casos.

¿Qué queremos decir con eso de una concepción hipocrático-galénica de la sexualidad? Pues desde la Antigüedad hasta prácticamente la Ilustración se pensaba que desde un punto de vista biológico sólo existía un único sexo: el masculino.

Pero... ¿y las mujeres preguntaréis? las mujeres eran hombres imperfectos, y me explico.... según esta concepción biológica todos los seres humanos eran concebidos siendo hombres, pero una serie de factores como la posición durante el coito, la diferencia de temperatura o los humores internos de la mujer,... modificaban el resultado final del sexo.

Es decir, los órganos sexuales de la mujer eran iguales que los del hombre diferenciándose únicamente en su posición (interna/externa). Por lo que existían distintos grados de perfección en este único sexo: el sexo masculino era el sexo más perfecto, y por contra el femenino era el resultado de un proceso de gestación imperfecto.

Desde esta visión, entre medias quedaban abierta una serie de posibilidades intermedias que explicaban ciertos casos de hermafroditismo, e incluso cambio de sexo espontáneos, siendo muy extendida la teoría que algunas mujeres debido a grandes esfuerzos físicos podían "completarse" sexualmente y desarrollar órganos sexuales masculinos.


Su reflejo en las ciencias y en las letras

Por todo ello, no nos puede extrañar que el hermafroditismo y la transmutación sexual fuese un tema central en numerosos tratados médicos de la época, recogiéndose múltiples casos en todo tipo de escritos, especialmente en los tratados médicos y en las relaciones de sucesos.

La literatura renacentista y del Siglo de Oro no fue ajena a este fenómeno, por lo que muchas grandes obras de nuestra literatura presentan casos de hermafroditismo, transexualismo o travestismo.

Y es como bien señala Gil Fernández en 'La cultura española en la Edad Moderna': "durante el Barroco, se saboreó con gusto lo terrible y lo monstruoso. (...) esa complacencia en lo truculento, profundamente asentada en el imaginario colectivo, favoreció la difusión de historias y escritos donde se detallaban malformaciones, bicefalismos, hermafroditismos o híbridos de humano y animal. Las cortes españolas estuvieron pobladas de enanos, gigantes y monstruos."
La mujer barbuda,
Francisco de Rivera

Sólo hay que asomarse a nuestro Quijote para comprobar que está repleto de personajes que se travisten, y es que el genio cervantino logra con su humor desentrañar la causa principal que se esconde bajo la mayor parte de estos casos: la búsqueda de la libertad! Las mujeres se travisten para alcanzar mayor grado de independencia: como Dorotea que se pone un hábito para escapar !sola! a Sierra Morena, o la hija de Diego de Llana que se viste de hombre para escapar de la casa y ver el pueblo, o Ana Féliz que se embarca vestida de hombre desde las Américas para recoger la fortuna de su padre.

Pero como veremos a continuación estos casos no fueron simples invenciones literarias, sino que existieron casos reales y muy conocidos sobre mujeres que se travistieron para gozar de una libertad que la sociedad les vetaba.

Hermafroditismo

Bajo estos principios, no nos puede extrañar que tanto el derecho civil como el canónico reconociesen desde tiempos medievales la coexistencia de ambos sexos en una misma persona. De esta forma las Partidas de Alfonso X el Sabio ya recogían la forma de proceder en estos casos, procedimientos que se mantuvieron durante los siglo XVI y XVII, a saber, la identificación sexual del individuo por medio de expertos, ya fuesen doctores o comadronas, que tenían que decidir cuál era el sexo dominante.

Aunque esta elección también podía recaer en los padres o en el mismo individuo una vez llegaba a la adolescencia. Por lo que una vez aceptados estos casos por la ciencia médica de la época,  la única imposición de la sociedad era obligar al individuo a mantenerse fiel a esta elección el resto de su vida.

Mujer Hermafrodita.

Transmutación Sexual

Escultura de Hermafrodito.
Al igual que el hermafroditismo, las transmutaciones sexuales eran admitidas sin grandes problemas por el pensamiento de la época. Numerosos autores así lo afirmaban, Antonio de Torquemada en su 'Jardín de Flores curiosas' decía: “No es cosa fabulosa tornarse las mugeres, hombres”, en otro texto de esa misma época también se podía leer: “No  puede  negarse,  el  que la  muger  pueda  mudar  sexo,  y  convertirse  en hombre”.

Normalmente estos cambios de sexo solamente se producían en determinadas ocasiones, como ya dijimos anteriormente, la mayor parte de estos "milagros" acaecían cuando las mujeres se sometían a esfuerzos terribles, como el parto, donde los genitales masculinos era expulsados al exterior.

Otros casos también están asociados a la primera menstruación, como recoge Amato Lusitano sobre una pescadora portuguesa, llamada María Pacheco, "a quien viniendo a la edad en que le había de bajar su costumbre, en lugar de ella le nació, o salió de dentro si estaba escondido, el miembro viril, llamándose entonces Manuel Pacheco", extraordinario hecho del que se hacen eco otros autores como Torquemada o Martín del Río:

 "...en la portuguesa ciudad de Ezqueira, a nueve leguas de Coimbra, vivía un noble que tenía una hija llamada María Pacheco. Llegada a la pubertad, en vez de flujo menstrual le brotó un miembro viril, que no se sabe bien si lo llevaba allí escondido, o si le nació de alguna otra manera. De esta suerte, la muchacha cobró aspecto de mancebo adolescente. Como cuadraba a su sexo, se vistió de hombre y se empezó a llamar Manuel Pacheco. Embarcándose pasó a las Indias, donde por sus hazañas cobró fama de valiente soldado, y también hizo fortuna. De vuelta a su patria, casó con ricahembra. Amado nada dice de que tuviesen descendencia, pero sí que fue siempre imberbe, y de rasgos un tanto afeminados: indicios estos de virilidad imperfecta". 
                                                                         - Martín del Río, Disquisitionum magicarum libri VI, Lyon,   Horacio Cardon, 1612, liber II, quaestio (...)

Incluso existen testimonios sobre transmutaciones sexuales provocadas por el hecho de bailar frenéticamente, como el caso que explica Miguel Montano: " [...] hubo en Vitriaco una joven llamada María. En cierta ocasión, mientras bailaba con frenesí, le brotaron de pronto órganos viriles y se convirtió en varón. Al recibir el sacramento de la confirmación de manos del Obispo de Soissons le cambiaron el nombre por el de Germán. Más tarde le nació barba, y vivió hasta una edad muy avanzada. Sin embargo, nunca se casó."

Aunque curiosamente todos estos casos de transmutación sexual siempre van en una misma dirección, es decir, son las mujeres las que se transforman en hombre, y nunca al revés. Este dato también tenía su "lógica explicación científica" y es que la evolución de ese único sexo sólo podía darse en sentido ascendente, es decir, podía pasarse de un sexo inferior a uno superior, pero no al revés.

¿Intervención Divina?

Otro dato curioso es que gran parte de esos casos se dieron entre un determinado grupo de mujeres... ¿adivinan? las monjas, y es que esa vida de rosarios, oraciones y clausura provocó sin duda a más de una mujer, una transmutación, un "milagro", que las hacía libre de abandonar el claustro.

Aunque en estos casos, estas transmutaciones sexuales solían ser consideradas auténticos milagros, donde la intervención divina era directamente responsable de estos hechos, así algunas santas como Santa Paula de Ávila y Santa Liberata desarrollaron órganos masculinos para salvaguardar su vida, su honra y por lo tanto su santidad.

En su estudio sobre 'Hermafroditas y cambios de sexos en la España Moderna' Antonio Moreno Mengibar y Francisco Vázquez García recogen varios de estos casos donde las monjas son las protagonistas:

- El narrador Juan Fragoso nos habla de una monja del convento de Santo Domingo de Madrid que <<alçando un gran peso se convirtió en hombre y se llamó Rodrigo Montes, y recibió órdenes sacros, y fue después fraile>>

- La religiosa de Alcalá de Henares a la que le sucedió algo similar según narra el padre Nieremberg.

- Uno de los casos más famosos es el de la monja dominica de Úbeda, Magdalena Muñoz, a la que se ha catalogado como hermafrodita, ya que tras ingresar en un convento fue expulsa años después por tratarse realmente de un varón ya que...  “Que  ocho,  o  nueve  días  antes  avian  traido  al  Convento  una  partida  de  cien fanegas  de  trigo,  lo  avia  metido,  y  traspasado  todo  en  una  tarde,  de  el  qual  exercicio sintió  un  gran  dolor  entre las  dos  ingles,  y  que  se  avia  hinchado,  y  entendiendo  se  avia quebrado con la fuerça, se afligió mucho, y no se atrevió a decirlo. [...] y al cabo de tres días se avia resuelto la hinchazón, y le avia salido naturaleza de hombre”. Lo cierto es que esta mujer de fuerte complexión física resultó ser finalmente un hombre, por lo que acabó tomando el nombre de Gaspar y enrolándose en los tercios de Flandes donde se pierde su pista.


Transexualismo social

En una época donde la sociedad estaba tan claramente estratificada, pertenecer a uno u otro sexo suponía un cambio radical a la hora de afrontar la vida, por lo que todos estos cambios de sexo suponían todo un cambio social en sus protagonistas.

Por lo que no todos los casos acaecidos son fruto del hermafroditismo o del milagro de la transmutación sexual, cabe pensar que en la mayoría de estos sucesos no existe cambio de sexo biológico, es decir, esconden casos de lesbianismo o transexualismo social, mujeres que no se identificaron con su género, por lo que decidieron adoptar ropajes de hombres y vivir como tales.



Así en otro caso expuesto por Torquemada podemos apreciar esta situación: “en  un  lugar  no  muy  lexos  de  donde  agora  vivimos,  estava  una  muger  casada con  un  hombre  labrador  no  muy  rico,  y  como  esta  muger  no  tuviese  hijos,  el  marido  y ella  estavan  mal  avenidos,  y  ansi  se  dava  tan  aspera  vida,  fuese  de  celos,  o  por  otra causa,  que  la  muger  una  noche  hurtando  los  vestidos  de  un  moço  que  en  casa  estava, vestida con ellos se fue y anduvo por algunas partes fingiendo ser hombre, y asi sirvió y ganaba para sustentarse, y estando asi, o que la naturaleza obrasse enella pujante virtud que bastase para ello [...] ella se convertio en varon, y se caso con otra muger...



Dos casos para la historia: Elena de Céspedes y Catalina de Erauso, la monja alférez

Pero sin duda, si hablamos de transexualismo y hermafroditismo en la Edad Moderna hay que destacar el nombre de estas dos extraordinarias mujeres, que aunque les dedicaremos un post aparte, creo que es necesario realizar una pequeña reseña sobre su vida.


Elena/o de Céspedes

El caso de esta mujer se debate entre el hermafroditismo y la transexualidad, ya que aunque nació mujer, después de un parto dijo haber sufrido una transmutación sexual, viviendo su vida a partir de aquel momento como hombre. Se dedicó profesionalmente a la medicina como cirujano (siendo la primera "mujer" titulada como cirujana en toda Europa), incluso contrajo matrimonio con otra mujer, hecho que la llevó a ser juzgada por la Inquisición.

Las dudas sobre su caso parten de que fue capaz de superar varias exploraciones realizadas por importantes médicos del reino que no dudaron en afirmar su masculinidad, aunque hay algunos que piensan que esta extraordinaria mujer, de origen esclavo y morisco, aprovechó sus importantes conocimientos sobre cirugía y las creencias médicas de la época sobre el dimorfismo sexual para engañar a todos aquellos que la rodeaban y así poder vivir la vida que le dictaba su corazón y no su cuerpo.

Intentó llevar una vida libre e independiente, liberada de las rígidas normas de comportamiento que la sociedad imponía a las mujeres. Aunque finalmente, tras repetidos y exhaustivos exámenes médicos fue considerada mujer, y por lo tanto condenada por lesbianismo y sodomía, y forzada a vivir como mujer.

Aunque como indican las diversas operaciones que se autorealizó para disimular su naturaleza femenina, Elena nunca se sintió una mujer, pudiéndola considerar como un transexual masculino.


Catalina de Erauso, la Monja Alférez

Catalina de Erauso.jpg
Catalina de Erauso.
Este caso es algo diferente, ya que sobre ella no hay ninguna sospecha de hermafroditismo, ni de transmutación sexual, simplemente fue una mujer que eligió vivir su vida como un hombre. Esta mujer, condenada a vivir el resto de su existencia en un convento, decidió escapar de él y vivir desde ese momento una vida de aventuras como hombre.

Se ha especulado mucho sobre su identidad y su orientación sexual, ya que nunca sabremos si ella realmente se sintió un hombre y por eso eligió esa vida o simplemente aprovechó su disfraz de hombre para poder vivir su sexualidad de lesbiana sin ser condenada por ello.

Sea como fuera Catalina vivió una vida apasionante, que relató en sus propias memorias, combatiendo como soldado en las Américas. Su valor y bravura le valieron el ascenso a alférez, aunque su fuerte carácter también le costó su carrera militar y le acarreó graves problemas con la ley.

Finalmente atrapada por la Justicia decidió revelar su verdadera naturaleza a su confesor, hecho que la convirtió rápidamente en toda una celebridad en su época, su historia saltó rápidamente a Europa, donde muy pronto adquirió una fama inusitada, siendo recibida por reyes y papas.

Aunque hastiada de todo y de todos, decidió regresar a América y vivir sus últimos años como lo que siempre había sido... un hombre.


Bibliografía

Franco Rubio, G.; Metamorfosis femeninas y desafíos al patriarcado. El caso de Elena/Eleno Céspedes, Impulsando la historia desde la historia de las mujeres.: La estela de Cristina Segura / Pilar Díaz Sánchez (ed. lit.), Gloria A. Franco (ed. lit.), María Jesús Fuente Pérez (ed. lit.), 2012, págs. 417-428 en  https://www.ucm.es/data/cont/docs/995-2015-01-09-Gloria%20Franco%20Metamorfosis%20femeninas.pdf

Moreno Mengíbar, A. y Vázquez, F.: "Hermafroditas y cambios de sexos en la España Moderna", Monstruos y seres imaginarios en la Biblioteca Nacional, Madrid, Algete, 2000.

Richard Cleminson, F.V.; El destierro de lo maravilloso. Hermafroditas y mutantes sexuales en la España de la Ilustración, Asclepio, Vol 63, No 1 (2011)

VV.AA.; Elena de Céspedes. La azarosa vida de una cirujana del siglo XVI, Gaceta médica de México, Vol. 151, Nº. 4, 2015, págs. 538-542 en http://www.anmm.org.mx/GMM/2015/n4/GMM_151_2015_4_538-542.pdf

Zamora Calvo, M.J.; "In virum mutata est"transexualidad en la Europa de los siglos XVI y XVII, Bulletin hispanique, ISSN 0007-4640, Vol. 110, Nº 2, 2008, págs. 431-447

Flores de la Flor, M.A.; Los Monstruos en la Edad Moderna en el Mundo Hispánico



http://elcuadernodelahistoriadora.blogspot.com.es/2014/07/el-cambio-de-sexo-en-la-edad-moderna.html

domingo, 14 de febrero de 2016

Los Vikingos y el Sexo: Moral sexual vikinga.


Sexo y sexualidad en la Cultura Vikinga:
- Moral sexual vikinga
- Sexo, Religión y Magia en el mundo vikingo (próximamente)

Las fuentes

Uno de los principales obstáculos que nos encontramos al abordar el tema de la sexualidad en la cultura de los pueblos nórdicos es que éstos no tenían una cultura escrita en el sentido moderno de la palabra, ya que a pesar de contar con su propio alfabeto, las famosas runas, no tenían producción literaria propia.

Esto hace que la mayor parte de información sobre la cultura vikinga* provenga de fuentes indirectas, muchas de ellas de carácter anacrónico, y todos ellas, tantos cristianas como árabes, presentando la información de manera interesada, ya sea para mostrar las bondades del cristianismo frente al paganismo nórdico o para contraponer el mundo salvaje de los norteños frente al refinamiento y el grado de civilización alcanzado por la cultura árabe.

Para nuestra desgracia, toda información relativa al sexo o a la sexualidad de estos pueblos fue obviada en gran parte, especialmente entre los cronistas cristianos. Por lo que muchos de los datos sobre sus ritos y cultos han sido recogidos de manera parcial y sesgada, especialmente todo aquello relativo a la sexualidad.

No hay que olvidar que el proceso de cristanización de estas tierras fue realizado de manera gradual y muchas veces impuesto de manera violenta, por lo que poco a poco, los templos y ritos paganos fueron cayendo en el olvido o sobreviviendo en la clandestinidad, sobre todo en las zonas más rústicas.

Fragmento del Tapiz de Bayeux
 * Aunque hoy en día conocemos popularmente a estos pueblos con el nombre de 'vikingos', éste es un término que se refería sólamente a los guerreros que se lanzaban a una expedición, por lo que lo correcto sería hablar de pueblos nórdicos o germanos.


Moral Sexual

De manera general podemos decir que su moral sexual era bastante más abierta que la del resto de culturas europeas, cuyos prefectos morales ya estaban muy influenciados por las grandes religiones monoteístas. Sólo hay que echar un ojo a su mitología y a sus sagas, y veremos que el sexo está muy presente en ellos.

Para acercarnos a la imagen del sexo entre los antiguos vikingos, empezamos por uno de los relatos más famosos sobre su cultura, realizado por el diplomático árabe Ahmad Ibn Fadlan (quuién inspiró la famosa película 'El guerrero nº 13') que, enviado a las tierras del Volga, tuvo la mala suerte de toparse con una expedición vikinga. Su caravana fue apresada por los vikingos con los que no le quedó más remedio que convivir con ellos durante una de sus campañas de saqueo. Tiempo después, volvería a la ciudad de Bagdad, por aquellos días una de las ciudades más prósperas del mundo civilizado.

llustración de la expedición de Ibn Fadlan al norte de Europa. Museo Narod, Rusia.

Ibn Fadlan nos proporcionará sugerente información sobre el mundo de los vikingos, poniendo especial énfasis en aquellos aspectos culturales que más chocaban con el refinado y civilizado mundo árabe.

Si hacemos casos a las palabras de Ibn Fadlan, los vikingos tuvieron una noción bastante natural sobre el sexo, practicándolo de forma abierta, incluso delante de otras personas.

"En una sola de esas casas se reúnen diez y veinte personas, más o menos. Cada uno tiene un lecho en el que se sienta. Con ellos están bellas jóvenes esclavas destinadas a los mercaderes. Cada uno de ellos, ante los ojos de sus compañeros, tiene relaciones sexuales con su esclava. A veces todo un grupo de ellos se unen de esta manera, unos frente a otros. Si un mercader entra en ese momento para comprar a algunos de ellos una joven esclava y le encuentra cohabitando con ella, el hombre no se separa de ella antes de haber satisfecho su necesidad."

Como podemos ver, la poligamia estaba oficialmente permitida, ya que los hombres podían tener varias concubinas bajo su techo, estas concubinas por regla general era esclavas, aunque bajo este regimen de concubinato también podían unirse alguna mujer libre. La existencia de esta esclavitud de carácter sexual estuvo bastante generaliza dentro de la cultura vikinga, por lo que el comercio de esclavas alrededor de la cuenca del Volga fue un negocio muy próspero.

Más llamativo es lo que los cronistas normandos denominaron matrimonio 'more danico' (a la manera danesa), donde un hombre podían casarse oficalmente con dos mujeres y donde los hijos frutos de este segundo matrimonio eran cosiderados legítimos. Esta costumbre, a pesar del progresivo avance del cristiansmo, estuvo vigente durante varios siglos.

'La princesa capturada'

El papel de la mujer 

Dentro de la sociedad vikinga, donde la tribu y el clan seguían siendo de vital importancia, la mujer gozaba de un status quo similar al de los varones. A diferencia del resto de Europa, donde el papel social de la mujer se empequeñecía bajo el peso del cristianismo, en la sociedad vikinga la mujer tenía un rol activo y su figura era enormemente respetada. Se la consideraba 'la señora de la casa' (husfreya), por lo que mantenían el control de las propiedades sin necesidad de contar con el beneplácito de los marido

En cuanto a su rol sexual, la mujer gozaba de gran libertad, no era propiedad de su marido, incluso podía divorciarse esgrimiendo muy diversos motivos. Además la violación de una mujer libre era considerada una de las mayores afrentas dentro de la sociedad vikinga, por lo que era uno de los pocos delitos donde se contemplaba la pena de muerte.


Matrimonio

La edad permitida para contraer matrimonio estaba asociado con la primera menstruación, ya se consideraba a la mujer madura sexualmente. Por lo que la edad para el matrimonio solía ser durante la adolescencia, en torno a los 15 años.  Como la mayor parte de culturas del mundo, el concepto de virginidad, asocidado a la pureza, era muy importante, ya que se ponía en entredicho el honor y la honra de toda la familia.

A pesar de esa libertad de la mujer, el matrimonio no era cosa del amor ni del enamoramiento, por lo que la opinión de la mujer solía contar bien poco. El matrimonio era considerado como un negocio familiar, ya que lo que primaba a la hora de contraer nupcias era establecer alianzas familiares o mejorar económicamente la situación de ambas familias.

Según podemos extraer de las sagas nórdicas, una vez que un joven alcanzaba la madurez y se le consideraba preparado para gestionar su propia hacienda familiar, su padre le proponía escoger a una mujer para el matrimonio. A partir de ese momento, eran los padres de ambos jóvenes los que establecían una negociación, si el resultado era satisfactorio y llegaban a un acuerdo (dote, regalos, hacienda,...) se fijaba la fecha y el lugar de la boda.

Como vemos, el concepto de matrimonio por amor, no existía o al menos no era lo habitual, ya que muchas veces la mujer conocía a su futuro esposo el mismo día de la boda.

Divorcio

Esta paridad social entre hombres y mujeres tiene su mejor reflejo en el divorcio, ya que ambos miembros de la pareja podían solicitar el divorcio si consideraban que su matrimonio no era satisfactorio. Aunque normalmente, el uso del divorcio era exclusivo de las mujeres, ya que para los hombres el divorcio, al tener que devolver la dote, no les salía econonómicamente muy rentable.

Los motivos esgrimidos para solicitar el divorcio podían ser muy diversos: desde la falta de descencia, ya fuese por estirilidad o impotencia, por una mala gestión de la economía familiar, por malos tratos (considerado una ofensa muy grave) o incluso por insatisfacción sexual.

Una vez obtenido el divorcio, la mujer podía regresar al núcleo familiar o conservar su independencia y vivir de sus propias rentas, incluso podía llegar a contraer segundas nupcias.

Fotograma de la serie 'Vikings'


La homosexualidad en el mundo vikingo

Como en cualquier cultura del mundo, la homosexualidad también estuvo presente dentro del mundo vikingo. Aunque como la mayor parte de sociedades antigüas, tan preocupadas por la fertilidad y la prosperidad del grupo, del clan, el mayor problema de las conductas homosexuales era que no aportaban hijos al grupo, por lo que los hombres y mujeres que evitaban el matrimonio eran penalizados por la ley.

Con todo ello, sabemos que aunque la homosexualidad no estaba bien considerada, tampoco era considerada ni un tabú, ni un sacrilegio, ya que como hemos visto la moral sexual nórdica era mucho más laxa.

A esto hay que sumar que, como en la mayor parte de culturas guerreras y esclavistas, el concepto de homosexualidad moderno no existiese, siendo entendido mejor dentro del binomio: activo-pasivo. Es decir el sexo homosexual activo sería visto como un acto de dominación y de superioridad, mientras que lo vergonzoso sería el sexo pasivo, el ser sexualmente utilizado por otro hombre.

La propia lengua nórdica utilizaba el sustantivo 'ergi' o 'regi' cuyo significado más próximo sería impropio de hombres (afeminado) y se aplicaba en contextos de comportamiento sexual pasivo. Así en varios textos de naturaleza muy diversa (jurídicos, mitológicos,...) se hace referencia a este tipo de personas.

Chamanismo, lesbianismo y prostitución masculina

Algunos datos, como ya propusimos en este post, apuntan a que el chamanismo y cierta clase de sacerdotes estaban muy relacionados con la homosexualidad. Existiendo un cuerpo sacerdotal, vinculado al dios Freyr, que se vestía y peinaba como mujeres, teniendo un comportamiento afeminado (no propio de los hombres). Esta conexión entre magia y homosexualidad vendría confirmada por algunas leyendas del folklore germánico, donde vinculan las desviaciones sexuales con algún tipo de magia negra.

En cuanto a la homosexualidad femenina no hemos encontrado ninguna referencia, aunque suponemos que como en otras culturas tan dependientes de las fertilidad, una de las mayores afrentas era no aportar hijos a la sociedad, por lo que aunque a ciencia cierta el lesbianismo existió, el deber de cualquier mujer sería contraer matrimonio y aportar hijos a la sociedad.

El último testimonio que nos hablaría de la presencia de la homosexualidad en la cultura vikinga es el recogido en un breve cuento conservado en un manuscrito del siglo XIV,  donde aparece un término cuyo significado más próximo estaría vinculado con la prostitución masculina de carácter homosexual. Estos hombres, que sin lugar a dudas serían esclavos, tendrían una consideración social de lo más ínfima, y es que el propio texto dice que el pago de sus servicios era muy bajo. Con todo ello, su existencia vendría a confirmar que había una demanda de este tipo de servicios.



Bibliografía

Velasco, Manuel (2012) Breve Historia de los Vikingos (versión extendida), Ed. Nowtilus,

[En Internet]

Sobre la cultura vikinga en general contamos con dos magníficos portales:
- The Valkyries Vigil: http://thevalkyriesvigil.com/
- Ala de Cuervo: http://heathenpride-aladecuervo.blogspot.com.es

Sobre la homosexualidad:
- https://es.wikipedia.org/wiki/Ergi
- http://seidh.org/articles/sex-status-seidh/
- http://legacy.fordham.edu/halsall/pwh/gayvik.asp

lunes, 8 de septiembre de 2014

Literatura Erótica en la Antigua Roma

Índice de Capítulos:
I.- Literatura erótica en la Grecia Clásica (en preparación)
II.- Literatura erótica en la Antigua Roma
       - Príapo y los Carmina Priapea      
       - Versos Fesceninos
       - El arte de amar (próximamente)
 III.- Literatura erótica Árabe

_____________________________________________

LITERATURA ERÓTICA EN ROMA

La literatura romana relacionada con la sexualidad es abundante y variada, desde textos legales, a tratados de medicina, poesía, oratoria, fiolosofía, pero los que nos aportan una mayor información son los textos con menor prestigio cultural como las comedias, las sátiras, los poemas, graffitis, hechizos mágicos, inscripciones o pinturas murales. Aunque el auténtico boom de lo que podemos denominar 'literatura erótica' romana se da entre los siglos II a.C. y principios del siglo I d.C.

Aunque hay que aclarar que la novela de la antigüedad clásica se caracteriza por su variedad de narraciones, estilos y géneros dentro de una misma obra, y donde el tema amoroso es el núcleo fundamental en gran parte de estas novelas. Por este motivo, se puede observar un contenido erótico en casi todas las obras de los grandes escritores latinos: desde las comedias de Plauto y Terencio, a las sátiras de Horacio y Juvenal, como en la poesía de Ovidio, Petronio y Marcial.

Virgilio acompañado de las musas.
Así vemos como casi todos los grandes autores constribuyeron con sus textos a entender más y mejor la sexualidad romana:
  • el dramaturgo cómico Plauto, cuyas obras giran en torno a las aventuras y desventuras de jóvenes amantes.
  • el estadista y moralista Catón el Viejo, también nos ofrece datos sobre la sexualidad.
  • el poeta Lucrecio, que presenta un tratamiento extendido de la sexualidad epicúrea en su trabajo filosófico De rerum natura.
  • De Petronio, destacar su Satiricón, el primer ejemplo de novela picaresca en la literatura europea.
  • Apuleyo, nos brinda su imaginativa e irreverente, El asno de oro, una novela que nos narra las ridículas aventuros de un joven viril obsesionado con la magia.
  • Catulo, cuyos poemas abarcan el erotismo en todas sus gamas, desde el más refinado romanticismo a la pornografía más obscena.
  • Cicerón, cuyos discursos judiciales nos aportan una visión sobre la conducta sexual de la élite romana y en cuyas Epistulae ad Familiares nos ofrece todo un recital de palabras obscenas.
  • Los poetas de época Augusta Propercio y Tibulo, que nos acercan al concepto del amor con sus poemas sobre amantes.
  • Ovidio, destacando sus obras Amores, Ars amatoria y Remedia Amoris. Su Ars amatoria fue un auténtico boom en su época, pero le costó el destierro a su autor, ya que la regeneración moral que quiso imponer Auguto le condenó por su osadía.
  • Marcial, cuyas observaciones de la sociedad están repletas de descripciones sexualmente muy explícitas.
  • el escritor satírico Juvenal, quien arremete contra las costumbres sexuales de su tiempo.

También debemos destacar los Priapeos o 'Carmina Priapea', una colección de poemas erótico-festivos en torno a la figura del dios Príapo, de carácter anónimo, escritos en un elegante latín desmadrado. A estos Priapeos pronto le dedicaremos un post especial.

Además hay numerosas referencias sobre la existencia de textos, hoy perdidos, con todo tipo de material obsceno: manuales de sexo griego, de alto contenido pornográfico, que se publicaban bajo el nombre de famosas prostitutas, el más conocido es el Milesiae fabulae relatos pícaros y eróticos mezclados con chistes verdes, reunidos por Arístides de Mileto que influyeron poderosamente en la obra de Petronio y Apuleyo y muy célebres en todos los rincones del Imperio.

También se conocen otras copias griegas, escritas por hetairas, que conciben el amor como un arte, y reflejan su experiencia en diferentes tratados como el de Artyanassa o el de Filenis de Samos sobre posturas, o el de Elefantis, cuyo libros devoraba con pasión Tiberio.

Sobre estos libros nos advertía Marcial:  “los cachondísimos libritos de Musecio, que rivalizan con los de Sibarita. Sumérgete en sus páginas saladas pero procura tener al lado a tu amante para no entonar el canto nupcial con tus manos lujuriosas, como marido sin mujer” -Epigramas (XII, 95)

Dentro de la literatura latina, destaca el considerado como el libro pornográfico más antiguo, "Los diálogos de las cortesanas", escrito en el siglo II a.C., atribuido a Luciano y cuyo autor emplea por primera vez el término de lesbianismo para definir la homosexualidad femenina.

"Me besaban como los hombres, no sólo pegándome los labios, sino entreabriendo la boca, y me abrazaban y apretaban los pechos. Demonasa además me mordía mientras me besaba apasionadamente."
 - Diálogo V , Los diálogos de las cortesanas.

En el siglo II d.C. se observa un auge de la literátura romántica pero también de la erótica, tanto en textos escritos en latín como en griego. Pero con el establecimiento del cristianismo la literatura con carga erótica desaparecerá, reduciéndose a tratados médicos y a observaciones restrictivas de la sexualidad humana por parte de los teólogos cristianos.

Sólo destacar posteriormente al poeta galo-romano Ausonio, que aunque bajo el prisma cristiano retomó en parte el humor obsceno de Marcial.

Marte y Venus. Pompeya.
CATULO

Uno de los mayores representantes de esta literatura erótica fue Catulo, y es que el autor latino fue capaz de escribir uno de los versos más bellos sobre el amor verdadero, como el que a continuación transcribimos, y al mismo tiempo, el considerado como el poema más obsceno de la literatura antigua, que ya vimos en este post, todo ello como respuesta a las críticos que tildaban sus poemas de suaves y ligeros.

Es importante señalar, que muchos autores consideran a Catulo el primer poeta que escribe versos sobre poesía amorosa, y es aunque nos parezca sorprendente, el nacimiento del mito de la pareja, se desarrolló en su época bajo la influencia del estoicismo.

Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!
y démosles el valor de un as
a los rumores de los ancianos severos.
Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
sólo nos quedará una noche eterna
que habremos de dormir.
Dame mil besos, y después cien,
y después otros mil y otros segundos cien,
y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
y para que nadie sienta envidia
al saber que entre nosotros hubo tantos besos.

MARCIAL

Otro de los mejores ejemplos de 'literatura erótica' lo encontramos en Marcial que a través de sus Epigramas nos acerca de manera muy natural a la sociedad romana, criticando de forma muy lúcida e inteligente a la sociedad de su época, y ofreciéndonos numerosos epigramas de marcado tinte erótico, incluso él mismo fanfarronea de que sus página están repletas de lujuría.

Epigramas de Marcial. Edición de 1490
Custodiado en el Archivo del Gobierno de Aragón.
Todos leerán estos versos

Lector que eres demasiado estricto, a partir de ahora puedes irte de aquí
adonde te plazca: dejo advertido esto para la gente de orden;
desde aquí mis páginas se encalabrinan con los versos de Lámpsaco
y hacen sonar los crótalos con la mano tartesia.
¡Ay, qué de veces golpearás tu manto con la vena tiesa,
aunque seas más estricto que Curio y que Fabricio!
También tú, muchacha, aunque seas de Padua, leerás
–mojadita- las desvergüenzas y chanzas de mi librito,
pero porque llegó Bruto; Bruto, márchate: lo va a leer.

                                                                                        - Libro XI, XVI

En sus epigramas encontramos referencias a casi cualquier aspecto de la sexualidad humana, desde condenas a la homosexualidad femenina, a la mofa hacia los afeminados, desde la crítica a las lujuriosas a epigramas dedicados al dios Príapo.


Éstas son las que me gustan 

Quiero a la que va de mujer fácil, a la que hace la calle ligera de ropa;
quiero a la que ya antes se ha entregado a mi esclavo;
quiero a la que se compra por entero con un segundo denario;
quiero a la que ella sola da abasto a tres a la vez.
A la que exige dineros y habla con palabras altisonantes,
que se la tire una picha de la grosera Burdeos.

                                                                                  - Libro IX, XXXII


Haz lo que quieras, pero con recato 

Sin guardar, Lesbia, y abiertas siempre tus puertas, pecas y no ocultas tus devaneos y te causa más placer un mirón que un adúltero y no te son gratos los goces, si se quedan ocultos algunos. En cambio, una meretriz aleja a los testigos con la cortina y el cerrojo y son raras las rendijas abiertas en un prostíbulo del Summenio. De Quíone, al menos o de Yade, aprende pudor: hasta los mausoleos esconden a las más degeneradas y a las zorra. ¿Acaso mi reprensión te parece demasiado dura? Te estoy prohibiendo que te sorprendan, Lebia; no que se te tiren.

                                                                                        - Libro I, XXXIV



En próximas entradas iremos viendo y ampliando la información sobre alguno de estos textos eróticos así como el contexto social donde se desarrollaron, también nos adentraremos en el mundo griego que aportó obras repletas de erotismo, ya que muchas sirvieron de base e inspiración para el mundo romano, incluso nos acercaremos a las primeras obras de literatura erótica que se conocen provenientes del mundo egipcio. Os esperamos!



BIBLIOGRAFÍA

Columbié E.;  ¿Erótico o pornográfico?, Un estudio en busca de los lindes literarios. Parte III., en http://conexos.org/2014/08/02/5361/ [Última consulta 02/09/2014]

Fedeli, P.; La poesía de amor en la Roma antigua. La mujer, la pareja, el amor: nuevos roles y nuevos modelos del cancionero de Catulo. Traducción de Arturo Álvarez Hernández en http://hablardepoesia.com.ar/numero1/la-poesia-de-amor-en-la-roma-antigua/ [Última consulta 02/09/2014]

Fortuny Previ, F.; En torno al vocabulario erótico de Marcial, MYRTIA, Rev. de Filologia Clásica de la Univ. de Murcia. 1988.

http://centrodeartigos.com/articulos-informativos/article_61144.html


sábado, 26 de abril de 2014

Homosexualidad Femenina en la Antigüedad Clásica

 Índice:
1.- La homosexualidad en la cultura romana
2.- La evolución de la moral sexual respecto a la homosexualidad
3.- Homosexualidad femenina en la antigüedad clásica
4.- Esclavos sexuales  (en preparación)
5.- Transexuales en Roma (en preparación)

----------------------------------------000000000----------------------------------------

Si normalmente todo lo relativo al sexo y a la sexualidad siempre ha sido relegado en la historiografía tradicional, el tema de la homosexualidad femenina se lleva la palma de oro en cuanto a su desconocimiento y prejuicios. La mayoría de investigadores simplemente evitaban el tema, ignorando o tergiversando los textos clásicos. O evitaban acercarse al tema aferrándose a la falta de datos fiables.

En cuanto a la consideración de las relaciones lésbicas en la sociedad romana y griega como bien explica la profesora de Historia Antigua Elena Torregarai "el rechazo era total, también por razones sociales, ya que se consideraba que, en una pareja lésbica, una de las dos mujeres debía consumar de alguna manera la penetración, es decir, debía asumir un papel de hombre que contravenía su propia naturaleza. Por eso, se consideraba una práctica monstruosa, pero no por el sexo en sí, sino por lo que suponía de transgresión del papel social de la mujer".


 Aunque hay que reconocer que los datos sobre la homosexualidad femenina son bastantes más escasos que los existentes sobre la masculina, además la mayoría de las fuentes clásicas  están escritas por y para hombres, por lo que suelen ser bastantes imprecisos cuando hablan de la sexualidad femenina, cuando no abiertamente misóginos o caricaturescos, buscando "el chiste fácil" y obviando cualquier visión afectiva o intimista.

Por otro lado, es importante remarcar que el lenguaje clásico también mantiene connotaciones muy machistas, ya que se asoció a las mujeres que se masturbaban con el lesbianismo. Así el término más extendido para denominar a las mujeres homosexuales era tribás, proveniente del verbo, trínein, que significa frotar o restregar, seguramente asociado a la masturbación.

Plato Griego, S. IV a.C.

A modo de introducción podemos adelantar varias referencias claras de homosexualidad femenina en la antigüedad clásica: desde los poemas de Safo (a la que apenas mencionamos en esta entrada, ya que prepararemos una entrada especial sobre su figura), Juvenal, Aristófanes o Marcial pasando por la prosa de autores como Séneca, Plutarco o Luciano.

También se conocen datos de algunas instituciones femeninas donde se daban relaciones homoeróticas a modo de iniciación, así mismo, con la revisión de algunos relatos mitológicos se han podido constatar estas relaciones lésbicas en el mundo de la mitología. Por último, mencionar las fuentes iconográficas, que aunque destinadas a exictar la imaginación de los hombres, también recogen escenas lésbicas.





Prácticas Sexuales Lésbicas

Antes de adentrarnos en esta cuestión queremos destacar que el silencio de las fuentes clásicas sobre la homosexualidad femenina es un reflejo de la inquietud masculina hacia esta cuestión. Es decir, podemos afirmar que existían ciertos temas tabús que la mayoría de autores decidieron ignorar como es el caso de la homosexualidad femenina.

A esto hay que añadir que los textos, que aluden a prácticas de coito lésbico artificial, tienen, todos ellos, una visión muy negativa de este tipo de relaciones. Por ejemplo, Artemidoro de Éfeso en su clasificación de los sueños eróticos (Onirocrítica I 78-80), al lesbianismo lo incluye en las prácticas contra natura. La misma consideración le da Platón  (Leyes 636c), que a las uniones de «machos con machos y hembras con hembras», el filósofo las considera también contra natura.

Tribadismo Clásico

Siempre se ha asociado estas prácticas lésbicas bajo la forma de tribadismo, es decir, la práctica de sexo génito-genital entre dos mujeres, aunque para Forberg en su Manual de erotología clásica, asocia este tipo de prácticas con el desarrollo excesivo del clítoris, lo que les permite usarlo a modo de verga. 

Esta curiosa interpretación se debe a que los traductores han interpretado la expresión "prodigiosa Venus" en el siguiente texto de Marcial, con un clítoris superdesarrollado. 

“"Como nunca te veía, Basa, junto a los tíos y como ningún chismorreo te atribuía un querido, sino que a tu alrededor siempre estaba a tu completo servicio una cuadrilla de tu propio sexo, me parecía que eras, lo confieso, una Lucrecia. Pero tú, Basa, ¡horror!, eras el follador. Te atreves a acoplar dos coños idénticos y tu ¿prodigioso clítoris? (prodigiosa Venus) simula al hombre. Has inventado una monstruosidad digna del enigma tebano: allí donde no hay hombre, que haya adulterio”. " 
- Marcial, Epigramas, I 90.

Aunque hay que reseñar que está relación entre un desarrollo excesivo del clítoris, líbido excesiva y  lesbianismo ha sido recogida en numerosos tratados médicos, estando vigente hasta bien entrado el siglo XX, y donde en la mayoría de los casos recomendaban la ablación:

 “"Algunas mujeres tienen el clítoris tan grande que resulta de una indecencia vergonzosa. Según refieren ciertos tratadistas, algunas tienen erecciones como los hombres y sienten deseos de copular. En tales casos, colocada la mujer boca arriba, sujétese con la pinza la parte sobrante del clítoris y córtese con el escalpelo, procurando extirparlo de raíz para que no se produzca hemorragia".
-  Pablo de Egina, Enciclopedia del saber médico, VI 70.

 Consoladores (Ólisbois)

Aunque es muy probable que la expresión mencionada antes, "prodigiosa Venus",  se esté refiriendo a los famosos ólisbois, consoladores hechos de cuero, y frecuentemente representados en la cerámica griega. A pesar de que estas imágenes siempre se han asociado más al imaginario sexual masculino, que a escenas de la vida real, estas cerámicas nos han dejado numerosas y variadas representaciones del uso de estos ólisbois. 

Además también existen algunos textos donde se mencionan el uso de estos olisbois por parte de las mujeres, así en los Mimiambos de Heroda, donde dos amigas hablan sobre sus gustos sexuales, en un pasaje concreto, una de ellas opina sobre un consolador que le dejó la otra:


 “"La verdad es que a mí, al verlos (porque vino con dos, Metró), se me saltaban los ojos de ganas; a los hombres (aprovechando que estamos solas las dos) no se les pone tan tiesa la pilila. Y no sólo eso: una suavidad de ensueño, correítas de lana y no de cuero…”"
- Herodas, Mimiambos, VI 67-72.


Este texto, por su descripción, nos acercaría a la imagen más actual de los consoladores con arneses, ya que menciona que tiene unas correas de lana.

Otra referencia a la existencia de estos posibles consoladores con arnés, la hallamos en una imagen de un kylix ático de figuras rojas procedente de Corinto y datado a finales del siglo V a. C. En ella, se observa una representación de algún ritual dionisíaco, donde vemos a Dioniso sentado en una silla con respaldo, y frente a él, una mujer danzando vistiendo el taparrabo típico en las representaciones cómicas de sátiros, con falo y cola equina. Y aunque la interpretación de esta escena pueda estar alejada de cualquier connotación de "lesbianismo", la presencia de esta prenda nos puede sugerir su uso para el coito lésbico artifical.

Y Séneca, nos vuelve hablar de un posible uso de consoladores por parte de mujeres: "Ni siquiera en el deseo sexual les van a la zaga a los machos: destinadas por naturaleza a la pasividad del acto, han discurrido (¡maldíganlas los dioses y las diosas!) una forma tan perversa de desvergüenza que son ellas las que montan a los hombre".  
- Séneca, Epístolas, 95.21

 Cunnilingus Lésbico

Pintura mural pompeyana.
Por último, mencionar una de las prácticas menos mencionadas en la antigüedad clásica, el cunnilingus lésbico, seguramente considerada una de las prácticas más humillantes y contra natura que se pudiesen dar. Tal es así, que sus menciones o representaciones gráficas han sido casi inexistentes. 

Sólo se ha podido documentar con cierta rigurosidad un imagen de cunnilungus lésbico, se trata de una pintura mural situada en las termas suburbanas de Pompeya, a las que pronto dedicaremos una reseña en particular.

En cuanto a las referencias escritas destacar este texto de Marcial:

"“Sodomiza a chavales la tríbada Filénide, y más rabiosa que un marido empalmado se cepilla a once chavalas al día. También juega arremangada a la pelota y se pone amarilla de arena, y levanta con brazo ágil pesadas halteras para atletas, y embarrada de la hedionda palestra se somete a los golpes del untoso entrenador; y no come ni se tumba antes de vomitar siete chatos de vino, a los que piensa que puede volver cuando se ha comido dieciséis albóndigas. Después de todo esto, cuando se pone cachonda, no la mama –esto le parece poco viril– sino que devora con ansia la entrepierna de las chavalas. ¡Que los dioses te den, Filénide, la mentalidad que te corresponde, a ti que crees viril lamer un coño!”"
- Marcial, Epigramas, VII 67.
"Como nunca te veía juntarte con hombres, Basa, y porque ninguna hablilla te atribuía amante, sino que a tu alrededor tenías siempre a tu absoluto servicio un grupo de tu propio sexo, sin presencia de varón, me parecía que eras, lo confieso, una Lucrecia. Pero tú, Basa, -qué atrocidad! – hacías de macho. Te atreves a unir entre sí coños gemelos y tu enorme clítoris hace las veces del varón. Has ideado una monstruosidad digna del enigma tebano que, aquí donde no hay varón, haya dulterio."
- Marcial, Epigramas, Libro I , XC.


Conclusión:

Mientras pensemos que el mundo se divide en homosexuales y heterosexuales y consideremos que el
hecho de consumar un acto homosexual, o incluso de tener un deseo homosexual, supone cruzar de manera irrevocable una frontera que separa lo que es normal, sano, juicioso y natural, es decir, lo bueno, de lo que es anormal, morboso, enfermizo y contra natura, es decir, lo malo, no avanzaremos mucho en la comprensión de la actitud de los griegos respecto a la homosexualidad.



Bibliografía:

DOVER, K.J., Homosexualidad Griega, El Cobre Ediciones. Barcelona, 2008.

FUENTE, P., Las mujeres en el mundo antiguo, 1986.

MARTOS MONTIEL, J.F., Desde Lesbos con amor: homosexualidad femenina en la Antigüedad. Madrid, 1996.
MARTOS MONTIEL, J.F., Entre mujeres anda el juego: a vueltas con la homosexualidad femenina en la Antigüedad”, Tempus, 22, 35-54, 1999.

MARTOS MONTIEL, J.F.,Homosexualidad femenina en Grecia y Roma, Orientaciones, 2, 37-54 y 127-132. 2001.

MARTOS MONTIEL, J.F., La imagen doble: homoerotismo femenino en el arte griego, en T. Sauret – A. Quiles (eds.), Luchas de género en la historia a través de la imagen, Málaga, vol. I, pp. 385-403, 2001.

POMEROY, S.B., Diosas, rameras, esposas y esclavas. Mujeres en la antigüedad clásica, Madrid, 1987.



http://perrerac.org/francia/paul-veyne-la-homosexualidad-en-roma-1982/920/