sábado, 26 de abril de 2014

Homosexualidad Femenina en la Antigüedad Clásica

Si normalmente todo lo relativo al sexo y a la sexualidad siempre ha sido relegado en la historiografía tradicional, el tema de la homosexualidad femenina se lleva la palma de oro en cuanto a su desconocimiento y prejuicios. La mayoría de investigadores simplemente evitaban el tema, ignorando o tergiversando los textos clásicos. O evitaban acercarse al tema aferrándose a la falta de datos fiables.

En cuanto a la consideración de las relaciones lésbicas en la sociedad romana y griega como bien explica la profesora de Historia Antigua Elena Torregarai "el rechazo era total, también por razones sociales, ya que se consideraba que, en una pareja lésbica, una de las dos mujeres debía consumar de alguna manera la penetración, es decir, debía asumir un papel de hombre que contravenía su propia naturaleza. Por eso, se consideraba una práctica monstruosa, pero no por el sexo en sí, sino por lo que suponía de transgresión del papel social de la mujer".


 Aunque hay que reconocer que los datos sobre la homosexualidad femenina son bastantes más escasos que los existentes sobre la masculina, además la mayoría de las fuentes clásicas  están escritas por y para hombres, por lo que suelen ser bastantes imprecisos cuando hablan de la sexualidad femenina, cuando no abiertamente misóginos o caricaturescos, buscando "el chiste fácil" y obviando cualquier visión afectiva o intimista.

Por otro lado, es importante remarcar que el lenguaje clásico también mantiene connotaciones muy machistas, ya que se asoció a las mujeres que se masturbaban con el lesbianismo. Así el término más extendido para denominar a las mujeres homosexuales era tribás, proveniente del verbo, trínein, que significa frotar o restregar, seguramente asociado a la masturbación.

Plato Griego, S. IV a.C.

A modo de introducción podemos adelantar varias referencias claras de homosexualidad femenina en la antigüedad clásica: desde los poemas de Safo (a la que apenas mencionamos en esta entrada, ya que prepararemos una entrada especial sobre su figura), Juvenal, Aristófanes o Marcial pasando por la prosa de autores como Séneca, Plutarco o Luciano.

También se conocen datos de algunas instituciones femeninas donde se daban relaciones homoeróticas a modo de iniciación, así mismo, con la revisión de algunos relatos mitológicos se han podido constatar estas relaciones lésbicas en el mundo de la mitología. Por último, mencionar las fuentes iconográficas, que aunque destinadas a exictar la imaginación de los hombres, también recogen escenas lésbicas.





Prácticas Sexuales Lésbicas

Antes de adentrarnos en esta cuestión queremos destacar que el silencio de las fuentes clásicas sobre la homosexualidad femenina es un reflejo de la inquietud masculina hacia esta cuestión. Es decir, podemos afirmar que existían ciertos temas tabús que la mayoría de autores decidieron ignorar como es el caso de la homosexualidad femenina.

A esto hay que añadir que los textos, que aluden a prácticas de coito lésbico artificial, tienen, todos ellos, una visión muy negativa de este tipo de relaciones. Por ejemplo, Artemidoro de Éfeso en su clasificación de los sueños eróticos (Onirocrítica I 78-80), al lesbianismo lo incluye en las prácticas contra natura. La misma consideración le da Platón  (Leyes 636c), que a las uniones de «machos con machos y hembras con hembras», el filósofo las considera también contra natura.

Tribadismo Clásico

Siempre se ha asociado estas prácticas lésbicas bajo la forma de tribadismo, es decir, la práctica de sexo génito-genital entre dos mujeres, aunque para Forberg en su Manual de erotología clásica, asocia este tipo de prácticas con el desarrollo excesivo del clítoris, lo que les permite usarlo a modo de verga. 

Esta curiosa interpretación se debe a que los traductores han interpretado la expresión "prodigiosa Venus" en el siguiente texto de Marcial, con un clítoris superdesarrollado. 

“"Como nunca te veía, Basa, junto a los tíos y como ningún chismorreo te atribuía un querido, sino que a tu alrededor siempre estaba a tu completo servicio una cuadrilla de tu propio sexo, me parecía que eras, lo confieso, una Lucrecia. Pero tú, Basa, ¡horror!, eras el follador. Te atreves a acoplar dos coños idénticos y tu ¿prodigioso clítoris? (prodigiosa Venus) simula al hombre. Has inventado una monstruosidad digna del enigma tebano: allí donde no hay hombre, que haya adulterio”. " 
- Marcial, Epigramas, I 90.

Aunque hay que reseñar que está relación entre un desarrollo excesivo del clítoris, líbido excesiva y  lesbianismo ha sido recogida en numerosos tratados médicos, estando vigente hasta bien entrado el siglo XX, y donde en la mayoría de los casos recomendaban la ablación:

 “"Algunas mujeres tienen el clítoris tan grande que resulta de una indecencia vergonzosa. Según refieren ciertos tratadistas, algunas tienen erecciones como los hombres y sienten deseos de copular. En tales casos, colocada la mujer boca arriba, sujétese con la pinza la parte sobrante del clítoris y córtese con el escalpelo, procurando extirparlo de raíz para que no se produzca hemorragia".
-  Pablo de Egina, Enciclopedia del saber médico, VI 70.

 Consoladores (Ólisbois)

Aunque es muy probable que la expresión mencionada antes, "prodigiosa Venus",  se esté refiriendo a los famosos ólisbois, consoladores hechos de cuero, y frecuentemente representados en la cerámica griega. A pesar de que estas imágenes siempre se han asociado más al imaginario sexual masculino, que a escenas de la vida real, estas cerámicas nos han dejado numerosas y variadas representaciones del uso de estos ólisbois. 

Además también existen algunos textos donde se mencionan el uso de estos olisbois por parte de las mujeres, así en los Mimiambos de Heroda, donde dos amigas hablan sobre sus gustos sexuales, en un pasaje concreto, una de ellas opina sobre un consolador que le dejó la otra:


 “"La verdad es que a mí, al verlos (porque vino con dos, Metró), se me saltaban los ojos de ganas; a los hombres (aprovechando que estamos solas las dos) no se les pone tan tiesa la pilila. Y no sólo eso: una suavidad de ensueño, correítas de lana y no de cuero…”"
- Herodas, Mimiambos, VI 67-72.


Este texto, por su descripción, nos acercaría a la imagen más actual de los consoladores con arneses, ya que menciona que tiene unas correas de lana.

Otra referencia a la existencia de estos posibles consoladores con arnés, la hallamos en una imagen de un kylix ático de figuras rojas procedente de Corinto y datado a finales del siglo V a. C. En ella, se observa una representación de algún ritual dionisíaco, donde vemos a Dioniso sentado en una silla con respaldo, y frente a él, una mujer danzando vistiendo el taparrabo típico en las representaciones cómicas de sátiros, con falo y cola equina. Y aunque la interpretación de esta escena pueda estar alejada de cualquier connotación de "lesbianismo", la presencia de esta prenda nos puede sugerir su uso para el coito lésbico artifical.

Y Séneca, nos vuelve hablar de un posible uso de consoladores por parte de mujeres: "Ni siquiera en el deseo sexual les van a la zaga a los machos: destinadas por naturaleza a la pasividad del acto, han discurrido (¡maldíganlas los dioses y las diosas!) una forma tan perversa de desvergüenza que son ellas las que montan a los hombre".  
- Séneca, Epístolas, 95.21

 Cunnilingus Lésbico

Pintura mural pompeyana.
Por último, mencionar una de las prácticas menos mencionadas en la antigüedad clásica, el cunnilingus lésbico, seguramente considerada una de las prácticas más humillantes y contra natura que se pudiesen dar. Tal es así, que sus menciones o representaciones gráficas han sido casi inexistentes. 

Sólo se ha podido documentar con cierta rigurosidad un imagen de cunnilungus lésbico, se trata de una pintura mural situada en las termas suburbanas de Pompeya, a las que pronto dedicaremos una reseña en particular.

En cuanto a las referencias escritas destacar este texto de Marcial:

"“Sodomiza a chavales la tríbada Filénide, y más rabiosa que un marido empalmado se cepilla a once chavalas al día. También juega arremangada a la pelota y se pone amarilla de arena, y levanta con brazo ágil pesadas halteras para atletas, y embarrada de la hedionda palestra se somete a los golpes del untoso entrenador; y no come ni se tumba antes de vomitar siete chatos de vino, a los que piensa que puede volver cuando se ha comido dieciséis albóndigas. Después de todo esto, cuando se pone cachonda, no la mama –esto le parece poco viril– sino que devora con ansia la entrepierna de las chavalas. ¡Que los dioses te den, Filénide, la mentalidad que te corresponde, a ti que crees viril lamer un coño!”"
- Marcial, Epigramas, VII 67.
"Como nunca te veía juntarte con hombres, Basa, y porque ninguna hablilla te atribuía amante, sino que a tu alrededor tenías siempre a tu absoluto servicio un grupo de tu propio sexo, sin presencia de varón, me parecía que eras, lo confieso, una Lucrecia. Pero tú, Basa, -qué atrocidad! – hacías de macho. Te atreves a unir entre sí coños gemelos y tu enorme clítoris hace las veces del varón. Has ideado una monstruosidad digna del enigma tebano que, aquí donde no hay varón, haya dulterio."
- Marcial, Epigramas, Libro I , XC.


Conclusión:

Mientras pensemos que el mundo se divide en homosexuales y heterosexuales y consideremos que el
hecho de consumar un acto homosexual, o incluso de tener un deseo homosexual, supone cruzar de manera irrevocable una frontera que separa lo que es normal, sano, juicioso y natural, es decir, lo bueno, de lo que es anormal, morboso, enfermizo y contra natura, es decir, lo malo, no avanzaremos mucho en la comprensión de la actitud de los griegos respecto a la homosexualidad.



Bibliografía:

DOVER, K.J., Homosexualidad Griega, El Cobre Ediciones. Barcelona, 2008.

FUENTE, P., Las mujeres en el mundo antiguo, 1986.

MARTOS MONTIEL, J.F., Desde Lesbos con amor: homosexualidad femenina en la Antigüedad. Madrid, 1996.
MARTOS MONTIEL, J.F., Entre mujeres anda el juego: a vueltas con la homosexualidad femenina en la Antigüedad”, Tempus, 22, 35-54, 1999.

MARTOS MONTIEL, J.F.,Homosexualidad femenina en Grecia y Roma, Orientaciones, 2, 37-54 y 127-132. 2001.

MARTOS MONTIEL, J.F., La imagen doble: homoerotismo femenino en el arte griego, en T. Sauret – A. Quiles (eds.), Luchas de género en la historia a través de la imagen, Málaga, vol. I, pp. 385-403, 2001.

POMEROY, S.B., Diosas, rameras, esposas y esclavas. Mujeres en la antigüedad clásica, Madrid, 1987.



http://perrerac.org/francia/paul-veyne-la-homosexualidad-en-roma-1982/920/






6 comentarios:

  1. Muy interesante e ilustrativo lo que cuentas,.. Gracias por tu visita.
    Un beso
    10/10

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  2. Me parece que es un espectacular documento que como abre bocas invita a ahondar en las lecturas, la investigación y claro en el desarrollo de opiones y conceptos, que bien vale la pena fortalecer frente al actual desarrollo de la sociedad que pareciera hubiera olvidado sus origines. muy bien, mis felicitaciones y adelante. lamento no tener nada mas que aportar diferente a reconocer la valía del documento y no al enriquecimiento del mismo

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  3. Es un magnífico artículo !!! Considero que es un buen principio para seguir en la investigación... Gracias, porque me ha ayudado para el libro "El Pecado de Ser Mujer" que estoy escribiendo, es una muy buena fuente histórica !!!

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  4. Muy interesante sobre todo por la mención de un uso no sólo ritual sino cotidiano de los consoladores, que me parece -como sugieres- una mejor conjetura de traducción que esta idea de clítoris hyperdesarrollado; sobre todo por la frase que viene a continuación que sugiere que ella había "ideado" una perversión más que simplemente practicarla. Lástima que no pongas al pie o entre paréntesis el texto griego o al menos algunas palabras claves para cotejar. Dentro de los textos citados la bisexualidad femenina y el carácter activo de la mujer con hombres y mujeres me ha parecido lo más interesante y que no haya un concepto de amor de por medio sino puro sexo por placer. Bien por las mujeres griegas emancipadas y gozosas !

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  5. Vale la pena publicar tan buenos articulos.

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