martes, 13 de agosto de 2019

Muerte por sexo: Personajes históricos que murieron por sus excesos sexuales

El sexo es vida, es alegría, es placer, es diversión... pero algunas veces también el sexo significa muerte. Por ello, en la entrada de hoy vamos a ver algunas muertes de personajes históricos relacionadas con el sexo, ya sea por un exceso de sexo, un marido celoso, o por algún bochornoso accidente.
 

Una mamada de muerte

Empezamos con una de esas muertes que te convierte en escarnio para la historia, y es que no hay nada más denigrante, que morir con los pantalones y los calzoncillos bajados, y esto es lo que le pasó al presidente de Francia (1895-1899) Félix Faure, que murió de apoplejía mientras le estaban realizando una felación en su despacho presidencial.

Su amante, la señorita Marguerite Steinheil, salió despavorida del despacho, con los pelos revueltos y gritando que el presidente se estaba muriendo. Os podéis imaginar la escena cuando entraron su secretario y demás personal de Palacio: el desdichado Félix Faure tirado en un sofá, con el miembro aún erecto por fuera del pantalón, convulsionando en sus últimos segundos de vida, la señorita Steinheil sollozando y colocándose los ropajes contemplando toda la escena en pleno ataque de histeria, y un personal de Palacio que poco pudo hacer ante la rápida muerte del presidente.

Ilustración de un periódico de la época donde se recrea la muerte de Félix Faure


Como podrán intuir, la causa de su muerte fue motivo de burlas y chanzas entre sus adversarios políticos. La señora Steinheil fue apodada "La Pompadour de la III República", por el juego de palabras existente en francés entre 'pompa fúnebre' y el verbo 'pompier' que se podría traducir como 'mamada'.

Incluso George Clemenceu, que años después alcanzaría también la presidencia de la República declaró sobre Félix Faure: "Deseó ser como César, pero terminó como Pompeyo".

Fernando de Aragón, muerte por viagra

Quizá la muerte más relevante para nuestra historia relacionada con el sexo sea la que protagonizó Fernando de Aragón, es decir, el mismísimo marido de Isabel "La Católica". Y aunque no murió en pleno actual sexual, su muerte se vincula al abuso que hizo de un potente afrodisíaco que le provocó una hemorragia cerebral.

Casado de segundas nupcias con una fogosa y joven mujer, Germana de Foix, Fernando intentó cumplir con sus deberes maritales, pero la cosa no debía funcionar tan bien como cuando era joven, por lo que decidió recurrir a un brebaje afrodisíaco preparado con cantárida, un insecto de un llamativo color verde, del que se extrae un producto vasodilatador, muy parecido a la actual viagra, pero también muy peligroso para la salud.

Lytta Vesicatoria, insecto conocido como cantárida o mosca española.

Por lo que Fernando no soportó la alta dosis que le estaban preparando y fue agravándose la enfermedad hasta que falleció a la edad de 63 años, en la localidad extremeña de Madrigalejo, cuando iba de camino al Monasterio de Guadalupe.

El propio cronista del Reino de Aragón, Jerónimo Zurita, no dudó en escribir que el Rey sufrió una grave enfermedad producida por un "feo potaje que la Reina le hizo dar para habilitarle", agravándose el estado de salud del monarca, con cada vez más frecuentes desmayos, y "mal de corazón".

Y decimos que esta muerte cambió el curso de nuestra historia porque de haber tenido un hijo con Germana de Foix, los reinos de Castilla y Aragón se hubiesen desvinculado y nuestra historia, y nuestro país, seguramente fuesen muy diferentes.

Papa Juan XII, "el fornicario"

Pero no sólo de reyes y presidentes se nutre esta entrada, los Papas también tienen un hueco en esta sección de muertes por sexo. Y sí, nos estamos refiriendo a los Papas de Roma, de los cuáles muchos pasaron a la historia por sus hazañas en el terreno sexual más que por sus logros espirituales.

Ya hablamos en este blog de la lujuria excesiva de muchos de ellos, pero quizá el que se lleva la palma es Juan XII, que pasó a la historia como "el fornicario", poco más se puede añadir después de recibir este apodo.

Juan XII es considerado uno de los peores papas que ha dado la historia, y con la dura competencia que ha tenido, ya nos da una idea de la catadura moral de este personaje. Un hombre apasionado de los juegos de azar y que no dudó en satisfacer sus más bajas pasiones, convirtiendo la residencia papal en poco más que un lupanar, con la continua presencia de prostitutas, eunucos y camorristas de toda condición y pelaje.

Su fama de mujeriego y sátiro hizo que se difundiese la advertencia entre las mujeres de no acudir a la Iglesia de San Juan Laureano, cercana al Palacio de Letrán, donde estableció su residencia pontificia, ya que corrían el riesgo de ser violadas por el mismísimo Papa. Sus propios coetáneos le definieron como "un calígula cristiano" o que "le gusta tener una colección de mujeres".

Por ello, no nos puede sorprender la noticia de su muerte, ya que la noche del 14 de mayo del año 964, Juan XII fue asesinado de un martillazo en la cabeza por un marido celoso que lo encontró en la cama con su mujer. Una muerte que hizo honor al estilo de vida que llevó.

Otros Papas demasiado terrenales...

Aunque Juan XII no es el único Papa muerto en circunstancias de este estilo, otros Papas como León VII, Juan VII o Paulo II, también murieron con ataques al corazón mientras practicaban sexo.  Quizá el caso más relevante de éstos, por su proximidad histórica sea el de Paulo II (1464-1471), coetáneo de los Reyes Católicos, y de cuya muerte se dice que sobrevino mientras estaba siendo sodomizado por un paje.

Aunque dicho así, con la palabra SODOMÍA de por medio, parece que estuviese cometiendo un pecado mortal. Simplemente, Paulo II era homosexual, ya que algunos comportamientos del pontífice fomentaron esas murmuraciones en su época, ya que era muy presumido y le gustaba vestir suntuosamente, haciéndose llamar el "Formoso", el hermoso, ya que se consideraba muy bello.

Muertes en la cama

Atila, ¡¡vaya noche de bodas!!

No son los únicos personajes históricos muertos en la cama. Tenemos unos cuantos ejemplos de hombres que al menos murieron felices y la muerte les sorprendió en pleno acto sexual.

Del que corren más rumores es de Atila (395-453 d.C.), el rey de los hunos, ya que nunca quedará claro si fue envenenado o fue por los excesos cometidos en su noche de bodas. No es que le pillases de nuevas, pero sí mayor, era su duodécima esposa y Atila contaba con más de 50 años. Y podemos imaginar que la celebración de una boda al estilo huno podría acabar con cualquiera: alcohol a raudales, banquete pantagruélico, rondas de vasos a un trago, ... y una joven y bellísima esposa goda llamada Ildico esperando con temor la noche de bodas.

Muerte de Atila
 Todo parece indicar, que extasiado por el vino y cansado por el sexo, Atila se durmió y sufrió una hemorragia mortal mientras dormía, ahogándose en su propia sangre. Que paradoja del destino que este rey que combatió en tantas batallas encontrase la muerte en un combate mucho más placentero.

Demasiada marcha para el cuerpo


Pero este tipo de muertes no sólo le ocurren a guerreros poderosos y salvajes, sino dos de los personajes más influyentes y poderosos de EE.UU tuvieron una muerte similar: un presidente como Franklin D. Roosevelt, y el poderoso magnate Nelson Rockefeller.

Aunque en ambos casos sorprende que no fallecieran en el lecho conyugal junto a sus esposas, sino en las camas con sus secretarias, por lo que cuidado si ya has pasado los 50 y quieres satisfacer a tu amante con la pasión amorosa de un chaval de 20... por que seguramente tu corazón diga: hasta aquí hemos llegado.

Roosevelt murió, un 12 de abril de 1945, en los brazos de su amante, Lucy Mercer, quien había sido secretaria de su esposa. Rockefeller también murió de un infarto mientras yacía con su secretaria Megan Marshak, un 26 de enero de 1979 en su casa de Maine.

Carta de amor de Roosevelt a Lucy Rutherfurd.


Asfixia erótica

En este recorrido de muertes sexuales en la historia no podemos dejar de reseñar algunas relacionadas con prácticas sexuales no convencionales como la asfixia erótica.  Y aunque a todos nos suenan algunos casos recientes de celebrities muertas a causa de esta peligrosa práctica sexual, nosotros vamos a remontarnos al primer caso documentado de muerte por asfixia erótica de un personaje público.

Para ello hay que viajar al Londres de 1791, donde el compositor checo Frantisek Kotzwara protagonizó la primera muerte documentada por asfixia erótica, y aunque el registro judicial del caso fue destruido para evitar un escándalo público, la sórdida historia de este caso merece la pena aparecer aquí.

La noche del 2 de septiembre Kotwara deambuló por Vine Street en el distrito de Westminster buscando los servicios de una prostituta que hiciese trabajos especiales. Finalmente dio con una meretriz llamada Susannah Hill quién accedió a irse con él a su apartamento y hacer ese trabajo especial después de cenar.

Según el informe policial, aparecido muchos años después, Kotzwara le pidió a la prostituta que le atase los testículos, ante la negativa de ésta, Kotzwara se decantó por la autoasfixia erótica, así que ató un extremo de la cuerda alrededor del picaporte de la puerta, y con el otro extremo se rodeó el cuello, iniciando las relaciones sexuales con la sorprendida prostituta.

Aunque algo tuvo que salir mal, porque Susannah Hill fue apresada poco días después acusada del asesinato del compositor, cuyo cuerpo se encontró a los dos días con la cuerda atada al cuello. Durante el juicio, la acusada fue absuelta ya que el jurado creyó su testimonio sobre las extrañas filias sexuales del músico checo.





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