domingo, 27 de noviembre de 2016

La casa de las muñecas, un burdel extremeño para el servicio de Carlos V

Esta semana viajamos a tierras extremeñas para adentrarnos en uno de los paisajes más fabulosos de toda España... el Valle del Jerte. Y nada mejor que hacer un descanso en la bella localidad de Garganta la Olla para explicarles una historia "pornográfica", pero no se asusten! Si hacemos casos al origen etimológico de esta palabra* significa que voy a describirles una historia acerca de la prostitución.

Prostituta robando a un joven en un grabado del siglo XVI
(*La palabra pornografía proviene de los vocablos griegos 'pome' que significa prostitución, y 'grafía' que equivaldría a descripción.)

Piscinas naturales del Valle del Jerte, Extremadura.

Casa de las Muñecas,
Garganta la Olla.
Para empezar a narrar esta historia deberán acompañarme por las estrechas callejuelas de Garganta la Olla hasta encontrar una casa muy especial situada en la calle Chorillo número 3, una casa que llamará enseguida su atención por el color azul de su fachada.

Estamos ante la conocida como 'Casa de las muñecas' y su vivo color es debido a un pornográfico motivo...

Corre el año 1557, el más grande y poderoso monarca europeo, Carlos V, frustrado ante el fracaso de su política imperial y desolado por las guerras de religión que asolan su Alemania natal decide retirarse al monasterio de San Jerónimo de Yuste. Con él viaja una extensa comitiva de cientos de personas: secretarios personales, soldados, nobles e hidalgos de todo tipo y condición, sirvientes, incluso su relojero personal ...

Además durante su estancia en el Monasterio, numerosos personajes de la Corte pasaron por allí para visitarle e intentar conseguir algún favor del Emperador, entre ellos el propio monarca Felipe II.

Monasterio de Yuste, Extremadura.
Fotografías: Daniel Toril
Por todo ello, la vida social de las villas cercanas al monasterio vivieron una prosperidad y un auge inusitado, entre ellas, la población de Garganta la Olla, por lo que se creyó conveniente autorizar la creación de varios prostíbulos en la villa para el esparcimiento y diversión del séquito y la soldadesca que le acompañaba y no hacer peligrar la virtud y la honra de sus respetadas lugareñas. Como curiosidad podemos añadir que extrañamente esta mancebía estaba situada en una esquina de la plaza mayor del pueblo, en vez de en sus arrabales que solía ser el lugar acostumbrado donde se emplazaban los burdeles.

Garganta la Olla, Extremadura.
Fotografía: Daniel Toril

Uno de estos prostíbulos o mancebías fue esta 'Casa de las muñecas', y ese color añil tan llamativo de su fachada era el reclamo para sus clientes, aunque la vivienda contaba con otros símbolos que lo identificaban como una mancebía. Así a día de hoy aún podemos ver grabada en una de las jambas de granito que coronan la entrada la figura de una mujer; otra figura similar se aprecia en la cerradura de la puerta. Es por ello que esta popular mancebía recibió el peculiar nombre de  'Casa de Muñecas'.

Detalle de la puerta de la
Casa de Muñecas.
Además sabemos que antiguamente existía un pequeño ventanal al lado de la puerta que permitía ver a las meretrices desde la calle, pero sólo los caballeros podían contemplar el interior del burdel ya que este pequeño ventanal estaba situado a la altura de un hombre a caballo, así éstos podían contemplar sin necesidad de desmontar la balaustrada existente en su patio interior donde aguardaban sentadas estas "mozas de fortuna".

Como ya explicamos en este post sobre la mancebía Valenciana, uno de los mayores prostíbulos de la Edad Media, la vida de estas mujeres estaba bastante regulada por las autoridades civiles. Además estaban obligadas a utilizar una serie de elementos claramente distintivos para distinguirlas de las mujeres de buena honra, normalmente algún tipo de prenda de color pardo, como ya contamos en este post sobre el origen de la expresión 'irse de picos pardos'.

Y aunque con la muerte del Emperador la prosperidad del pueblo decayó y con ello el cierre de alguno de los tres burdeles que tuvo el pueblo, sabemos que al menos la actividad de 'La casa muñecas' prosiguió durante bastante años más, ya que la zona era bastante transitada y la demanda de servicios sexuales era una poderosa fuentes de ingresos para los municipios. Todo ello vendría confirmado por el testamento de la dueña de la propiedad, que al morir sin descendencia en 1614, quedó registrada su actividad en dicho documento.

Cerradura de la 'Casa de Muñecas'













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