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domingo, 9 de julio de 2017

Religión y sexualidad en Mesoamérica: Cultos a la fertilidad

Historia de la Sexualidad en América:
- Mesoamérica:
Capítulo 1.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica
Capítulo 2.- Cultos a la fertilidad y cultos al falo.
Capítulo 3.- La moral sexual (próximamente)
Capítulo 4.- La prostitución (en preparación)
- Perú:
Capítulo 1.- La cultura Moche y sus increíbles cerámicas eróticas

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CULTOS

Sin lugar a dudas el elemento más importante en cualquier sociedad agrícola es la representación de su cosmovisión sobre el ciclo natural de la naturaleza: vida, muerte y regeneración; ya que a través de ella se explica no sólo el funcionamiento de la agricultura y la naturaleza, sino se da una respuesta a la vida del propio ser humano, su mortalidad y su lugar en el universo. Todo este mundo simbólico se manifiesta en los llamados cultos a la fertilidad, cuyas evidencias más palpables son sus numerosas expresiones culturales y artísticas.

 Relación sexual entre Tlazoltéotl y una divinidad masculina del placer.
Códice Borgia, lám. 50. Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces
Los ritos, cultos y ceremonias relacionados con la fertilidad de la tierra y la humana siempre tuvieron un alto componente erótico (al menos a nuestros ojos modernos), ya que la presencia de símbolos eróticos es constante en todas las culturas mesoamericanas.

A grandes rasgos podemos distinguir dos grandes momentos relacionados con los cultos a la fertilidad: En época preclásica parece que predominó un culto a la fertilidad femenino o al menos un culto donde la figura de la mujer tuvo mayor relevancia.  La importancia de estos cultos "femeninos" parece que fue decayendo, y al principio de la época clásica, con la aparición de sociedades más complejas y teocráticas, como las de Teotihuacán y Maya, fueron sustituidos por cultos a la fertilidad donde los elementos masculinos alcanzaron mayor valor, popularizándose los cultos fálicos.


Cultos a la fertilidad femenina

Mujer embarazada.
Período maya preclásico.
500 a.C. - 200 d.C.
En Mesoamérica en los yacimientos con ocupación preclásica se han encontrado una gran cantidad de representaciones femeninas realizadas en cerámica, por lo que se ha pensado que existió un culto institucionalizado a la fertilidad de carácter femenino (o al menos donde la mujer era la gran protagonista)

Esta tradición parece surgir hacia el 1500 a.C., en el seno de las primeras aldeas agrícolas y se extiende hasta principios de nuestra era 200 d.C., cuando aparecen sociedades más estratificadas.

El gran número de figuras femeninas aparecidas ha dado lugar a que surjan todo tipo de especulaciones sobre su significado: Hay quien ha querido ver un culto a ciertas divinidades femeninas relacionadas con la fertilidad, una interpretación similar a la que históricamente se ha dado a las famosas Venus europeas, ya que presentan rasgos sexuales muy marcados o muestran claros signos de maternidad. Sin embargo, estas figuras presentan rasgos muy individualizados, por lo que muchos especialistas dudan que sean representaciones de diosas, sino retratos de mujeres a las cuales se les reverenciaba como fuentes de fertilidad al estar estrechamente vinculadas con los ciclos agrícolas.

Por ello, algunos investigadores también han defendido que quizá indiquen la existencia de clanes matrilineales. Otros apuntan a teorías más pragmáticas, como que la mujer tuvo una importante función como ceramista en estas sociedades, por lo que es lógico que se terminasen representando a sí mismas. Y no faltan quienes defienden que son simplemente deidades femeninas.

Pretty Lady o “mujer bonita” de Tlatilco.
Período preclásico medio (1300-800 a.C)
Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México.


CULTO AL FALO

El culto al falo ocupó un lugar importantísimo en el mundo prehispánico, ya que éste estuvo intrínsecamente ligado a la naturaleza. El origen de su culto se puede remontar a las primeras culturas americanas, ya que la importancia de su culto no sólo viene dada por su vinculación a ritos de fertilidad agrícola sino también a la fertilidad de los propios hombres y mujeres de la sociedad.

Un culto que se expande por todo el universo simbólico del ser humano, desde cultos oficiales a grandes divinidades fálicas a la propia sexualidad individual de las personas, manifestada en los cultos y creencias más íntimas y sencillas realizadas por el pueblo llano.

Esculturas fálicas de la región de Cantona.


El culto al falo va mucho más allá de un culto oficial, sino que está presente en la vida cotidiana de los hombres.


La base de este culto se asienta sobre el pensamiento religioso de los pueblos agrícolas y su concepción cíclica del universo, donde estos ritos ocupan un lugar importantísimo para mantener el orden cósmico y asegurar que los ciclos reproductivos vuelvan a repetirse, una y otra vez.

Escultura de hombre masturbándose.
Costa sur de Guatemala.
La conexión del falo con el mundo agrícola vendría refrendada por las figurillas fálicas que se han encontrado enterradas en numerosos lugares, guardando un claro simbolismo con las semillas de las plantas que se siembran y brotan de nuevo.

Y es que el falo es un elemento esencial para el sincretismo de diversas concepciones como la naturaleza, el erotismo, la fecundidad, el poder, la guerra, la magia, etc.  Por este motivo es frecuente encontrar representaciones de todo tipo donde vemos falos en estado de erección bastante evidentes, ya sea en guerreros cautivos o animales sagrados como el jaguar.

Además, muchos expertos también vinculan este tipo de imágenes fálicas con el acto de labrar la tierra y sembrarla, nuevamente vemos como sexualidad humana y naturaleza se mezclan en su sistema de creencias. La función creadora del falo y su semilla se asocia con el arado, que con su surco ayuda a fertilizar la tierra, esta última, adopta un rol femenino, ya que como las mujeres engendra vida en su interior, pero para que esta germine hace falta sembrarla o regarla con el líquido vital.

La realidad es que la importancia de este culto es palpable hoy en día, ya en que muchos lugares de América aún se mantienen ritos y tradiciones muy vinculados con el culto fálico como pueden ser los casos de las localidades de Tebas, Yahualica y Tutotepec. Donde hasta principios del siglo XX se siguieron celebrando fiestas populares en municipios donde el culto fálico era el gran protagonista, por no hablar de la tradición religiosa de numerosos grupos indígenas donde esta pervivencia del culto fálico aún está muy presente.

Divinidades relacionadas con el culto fálico

En Mesoamérica, el culto fálico está relacionado con diversas divinidades y culturas, por lo que es un fenómeno común en todas las regiones. Entre las divinidades vinculadas al culto fálico, Margáin, Ochoa y otros especialistas enumeran unas cuantas:

- Tlazolteotl o Tlaelcuani, Ixcuiname, Xipe, Xochipilli, Tochtli y Mayauel.
- Entre las adoradas en las principales fiestas fálicas del calendario ritual nahua tenemos a: Tepeiluitl,Tlacaxipeualiztli, Ochpaniztli, Xocotlutezi, Tititl,Quecholli, Izcalli, Atamalcualiztli.
- Entre los dioses mesoamericanos, Ehécatl- Quetzalcóatl también aparecen como divinidades fálicas.

El dios Tezcatlipoca, fálico.


Orígenes del culto al falo

Aunque su origen seguramente sea ancestral y común a casi todos los pueblos primitivos y/o agrícolas, las primeras manifestaciones visibles se dieron en los pueblos de la costa del Golfo de México, con olmecas y huastecos. Ya que es en estas regiones donde primero podemos observar la vinculación del culto fálico con una cosmogonía oficial, estando asociada a diosas de un alto componente sexual como Tlazoltéotl-Ixcuina.

Por todo ello, es probable que estas zonas costeras sean el centro difusor del culto fálico, sustituyendo progresivamente a otras manifestaciones similares mediante el fenómeno del sincretismo. El ejemplo más claro de este sincretismo religioso es que estos cultos fálicos perviven hasta época tardía (período Posclásico) cuando los tolteca y mexicas adaptan esos cultos fálicos pero relacionándolos con sus dioses de la guerra.


Ritos vinculados al culto fálico:

- Cantos y Danzas:

Entre los ritos más conocidos en torno al culto fálico estarían los cantos y danzas vinculados con fiestas fálicas. Este tipo de ceremonias fueron de gran popularidad en toda Mesoamérica, extendiéndose de costa a costa, como bien atestiguan las numerosas representaciones en cerámicas de sacerdotes ataviados con falos.

También fueron recogidas en diversos códices y láminas, como la del Códice Borbónico e incluso contamos con testimonios directos de algunas tradiciones recogidas ya sea por los primeros españoles que llegaron a América, como siglos después por etnólogos de principios del siglo XX que viajaron por toda Mesoamérica.

Así sabemos que este tipo de danzas fueron bastante populares entre los huastecas, especialmente en su fiesta anual del Ochpaniztli dedicada al dios Tlazoltéot.

Códice Borbónico.

Otra ceremonia muy conocida fueron los ritos de fertilidad realizados por los nahuas en honor a la diosa Toci, donde en una ceremonia bastante macabra, ya que culminaba con el sacrificio de una mujer, los hombres danzaban con falos atados a su cintura. Por lo que vemos, como de nuevo, los conceptos de sacrifico, sangre, falo, fertilidad se unen en su sistema de creencias.

De época colonial tenemos el testimonio recogido por el arqueólogo mexicano García Payón del sacerdote criollo Tapia Zenteno que explicaba de esta forma el culto celebrado en Tampamolón, San Luis Potosí, allá en el siglo XVIII:

" [...] en los días de fiesta religiosa que llaman Conelajib los hombres se preparaban por medio de abstinencias de sus mujeres, por medio de ayuno y en otras formas… para sacar a bailar al Teem, que los mexicanos llaman Xochiquetzal, que es un idolillo que baila comúnmente de noche después de bien llenos de bebida. El paya es una figura de amphora [en forma de falo] que aderezaban con flores que hacen de plumas teñidas y en trajes de mujeres con cabellos postizos muy crecidos, la cargan a la espalda, danzando en círculo y teniendo por centro un teponaxtle, que tocaba el maestro de la danza, y de muchas supersticiones que con un incensario de barro es el primero que purificaba estos instrumentos, y luego persuade a hacer lo mismo a los circundantes, amenazándoles con que si no lo hacen, o han de tener mal suceso, o han de morir en breve plazo, y suele suceder así por astucia del demonio… Estos daños y otros, que callo, se siguen de estos malditos bailes… su silencio en este punto, como consejo del demonio a sus pasados… lo guardan tan inviolablemente que con dificultad declaran algo de ello… ".
- Tapia Zenteno, 1767, citado en García Payón, 1976: 122.


Falo de Yahualica.
M.N.A.M.
Celebraciones similares se dieron alrededor del famoso "falo de Yahualica", en la localidad del mismo nombre de Hidalgo. Este falo es una escultura de metro y medio de altura y unos 30 cm. de diámetro, situada en la plaza central del pueblo hasta que fue trasladada al Museo Nacional en 1890.

Pues existen numerosos testimonios que el pueblo se reunía alrededor de este gran falo para cantar y danzar a su alrededor en una celebración relacionada con la fertilidad de los miembros de la comunidad.



- Autosacrificios

Uno de los ritos más sorprendentes son los llamados autosacrificios, es decir, cortes y heridas que se autoinfligían en el pene, para que la sangre emanada hiciese de fuerza regenerativa. Aunque estos ritos no están directamente relacionados con el culto al falo, sino más bien con actos de penitencia, no podemos dejar de reseñarlos aquí, ya que esta práctica fue bastante común entre mayas y aztecas.

Buena fe de ello son las numerosas representaciones de dichos autosacrificios, tanto en glifos como en códices, así como en figuras de arcillas y esculturas que nos muestran que la automutilación, la circuncisión y la decoración del pene con tatuajes fueron prácticas habituales
Mural de San Bartolo donde se ve al Dios del Maiz automutilándose con un enorme punzón.
Imagen extraída de http://mayananswer.over-blog.com/
Estos autosacrificos eran realizados principalmente por los líderes de la comunidad: reyes, altos sacerdotes, aunque también miembros del pueblo llano y servían para conectarse con el mundo de los dioses. Con la ayuda de diversos instrumentos puntiagudos, como espinas de maguey o punzones de hueso, se sangraban el pene, ya que tanto el semen como la sangre emanada del pene son metáforas que recrean el mito cosmológico de la creación.

Este ritual consistía en salpicar con la sangre tiras de trapo o papel que tenían atadas al pene, para después verter dicha sangre en una vasija, quemando todo ello junto a otros elementos sagrados como mazorcas de maíz.


- Masturbación ritual

Escultura fálica de Jalisco.
Museo Regional de Guadalajara.
Al igual que los autosacrificios, donde la sangre sirve de alimento a los dioses para la fecundación de la tierra, el tema de la masturbación ritual masculina también fue un tipo de rito bastante habitual asociado a los cultos de la fertilidad. A pesar de que su estudio siempre ha estado relegado por la historiografía por motivos de autocensura la importancia de estos cultos parece fuera de toda duda.

Tan es así, que en la mitología mexicana para explicar la creación del mundo se recurre al acto de la masturbación, ya que la caída del semen de Quetzalcóatl provocó la germinación de las flores y la primavera, como bellamente se describe en el Códice Magliabechiano del siglo XVI.

También se han encontrado exvotos de falos realizados en madera por lo que se ha supuesto que existiesen ritos de carácter orgiástico donde la masturbación ocupase un lugar muy destacado, mostrando la clara unión existente entre el placer y lo sagrado.

Y es que esta vinculación entre sexualidad, erotismo y muerte se hace aún más evidente en la fiesta
dedicada al dios Tezcatlipoca, donde un hombre joven asume el papel del dios y convive durante 20 días con cuatro sacerdotisas que lo colman de toda clase de placeres. Estas mujeres son las representaciones de las diosas Xochiquetzal, Xilonen, Atlatonam, y Uixtocioatl. Pero como no puede ser de otra forma, al finalizar este período el hombre pase a ser sacrificado en honor al dios.



Conclusión

Como conclusión subrayar la importancia que tuvieron los cultos a la fertilidad en los pueblos de carácter agrícola, ya que a través de ellos, no sólo explican el carácter cíclico de la naturaleza, sino que también son necesarios para el buen funcionamiento de esta reproducción cíclica, asegurando el mantenimiento del orden universal.

Por todo ello, hemos podido comprobar como su culto se extiende a todos los niveles en las cosmogonía del ser humano, con multitud de ritos y cultos, desde aquellos vinculados a las grandes deidades hasta cultos individuales realizados en la vida cotidiana del hombre.

Ha sido tal su importancia, que alguno de estos cultos han estado vigentes hasta prácticamente nuestros días, y aún, muchas comunidades indígenas mantienen cultos relacionados con la fertilidad y el falo.

A pesar de su importancia son escasos los estudios relacionados en torno a los cultos fálicos, ya que desde el primer momento de la conquista todos estos objetos fálicos fueron considerados demoníacos, por lo que la gran mayoría fueron destruidos o mutilados sin más contemplaciones. Pero la postura de historiadores y arqueólogos tampoco ha ayudado mucho, ya que hasta prácticamente el siglo XXI no se han empezado a realizar estudios rigurosos sobre la sexualidad y los cultos a la fertilidad en el mundo mesoamericano, y lo que es más importante, desde una visión globalizadora y sin los tapujos y la autocensura propia de buena parte de los investigadores decimonónicos y del siglo pasado.

Buena muestra de ello es que gran parte de los museos del continente americano aún guardan en sus almacenes gran cantidad de objetos de carácter sexual, sin atreverse a exponerlos en las vitrinas bajo una explicación científica de su significado.



Bibliografía

Aproximación al estudio del culto fálico en dos civilizaciones: Mesoamérica y el Egipto antiguo

Navarrete Cáceres, Carlos, “Acercamiento a la masturbación ritual en Mesoamérica”, Arqueología Mexicana núm. 104, pp. 46-50.

Johansson, Patrick, “Erotismo y sexualidad entre los huastecos”, Arqueología Mexicana núm. 79, pp. 58-64.

Vargas Benavides, H.O.; "De parejas copulantes y representaciones fálicas prehispánicas en la región costarricense", Escena. Revista de las artes, Publicación semestral, Volumen 75 - Número 2 Enero - Junio 2016.


[En Internet]

Museo chileno de Arte Precolombino: http://www.precolombino.cl/exposiciones/exposicion-permanente-america-precolombina-en-el-arte/mesoamerica/vitrina-mujeres-y-fertilidad-de-la-tierra/

Culto fálico maya: http://mayananswer.over-blog.com/article-el-culto-falico-51366663.html

Masturbación ritual: 
http://mayananswer.over-blog.com/article-rituales-sexuales-55674938.html
http://culturacolectiva.com/masturbacion-ritual-sagrado-culturas-prehispanicas/

 http://sexualidadmexicoprehispanico.blogspot.com.es/

sábado, 3 de junio de 2017

Religión y Sexualidad en Mesoamérica

Historia de la Sexualidad en América:
- Mesoamérica:
Capítulo 1.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica I: Magia, sexo y religión.
Capítulo 2.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica II: Cultos a la fertilidad (próximamente)

- Perú:
Capítulo 1.- La cultura Moche y sus increíbles cerámicas eróticas

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Cuando hablamos de religión y sexualidad en sociedades antiguas estamos hablando de toda una cosmogonía que rodea el mundo de las personas, y lo que es aún más importante, tanto la magia como la religión son realidades que participan activamente en su realidad, por lo que es imposible separar sexo y religión.

A grandes rasgos podemos decir que existen dos tendencias generales sobre la sexualidad en cualquier religión del mundo: una positiva, donde se incluyen todas aquellas prácticas aceptadas culturalmente como "naturales", que pueden ir desde ritos de fertilidad a orgías rituales; y una negativa, todo aquello que se considera antinatural o inapropiado, por lo que suelen indagar en valores como el autocontrol y la abstinencia.

Ambas visiones están presentes en cualquier sociedad o cultura, aunque la diferencia entre la sexualidad positiva y negativa puede variar enormemente de una cultura a otra, incluso muchas sociedades se preocuparon de reglamentar estos códigos culturales sobre la sexualidad.

Esta reglamentación viene asentada en la mitología o cosmogonía de cada cultura y suele estar basada en la propia concepción del cuerpo humano, en lo que apreciamos como puro e impuro, por lo que las culturas con una concepción negativa del sexo suelen tener a su vez una concepción peyorativa del cuerpo humano, sus secreciones y por lo tanto de su sexualidad; en cambio, aquellas culturas con una concepción positiva de la sexualidad suelen ver el cuerpo como un regalo de los dioses, estrechamente vinculado a la fertilidad y fecundidad, por lo que el placer sexual no es algo vergonzoso y se puede disfrutar del sexo, aunque con ciertas restricciones.

En el Códice de Dresde, documento maya del Posclásico, se ve a la diosa Ixik como atan, “consorte”, de una deidad vieja. La pareja se acaricia de manera muy discreta en lo que podría ser una preparación para la cópula.
Códice de Dresde
, p. 21c. Reprografía: Boris de Swan / Raíces


Religión, magia y sexualidad

Para las culturas mesoamericanas la presencia de los dioses se manifestaba en todo lo que acontecía a su alrededor, desde los fenómenos más globales como el clima o las cosechas hasta los aspectos más íntimos como el deseo sexual o el amor.

Por todo ello, no nos debe extrañar que existiera toda un mundo mágico y religioso estrechamente vinculado con el erotismo y la sexualidad: deidades, rituales, encantamientos, hechizos o pócimas amorosas eran muy frecuentes en el mundo de la América precolombina.

Además, como en casi todas las sociedades agrícolas la vinculación entre fertilidad, religión y sexualidad era un hecho inherente, por lo que no nos debe extrañar su estrecha relación en numerosas costumbres y rituales. Entre todas ellas, el culto al falo seguramente sea una de sus costumbres más visibles y extendidas, ya que no sólo alude a la fecundidad de la tierra y la germinación de las plantas, especialmente el maíz, sino también a la propia virilidad de lo masculino en unas sociedades marcadamente guerreras.

Templo de los Falos, Chichen Itza, México.

Incluso como bien esgrime Patrick Johansson en su obra 'La palabra de los aztecas' el simple acto sexual puede alcanzar un enorme simbolismo, por lo que la relación entre erotismo, sexualidad, muerte, fertilidad, sacralidad y divinidad estará muy presente en numerosos ritos: "Es así como la simple copulación instintiva adquiere, en el contexto ritual instaurado por el hombre, una dimensión representativa donde los distintos valores socio-religiosos entran en escena, a través de sus encarnaciones o materializaciones míticas, para consagrar el acto (...)"


Dioses de la sexualidad

Las religiones mesoamericanas no separaron el erotismo del campo de lo divino.


Xochiquétzal descrita en el Códice Borgia.1
Como decíamos al principio, los dioses intervenían en los aspectos más mundanos y pasionales de sus fieles, por lo que el deseo sexual, la lujuria, el erotismo o el placer estaban influenciados por la participación de estas divinidades, pero al mismo tiempo podían ser responsables de los más duros castigos si se infringían las leyes que regían la moral sexual de estas culturas, enviando temibles enfermedades sexuales como la temible sífilis.

Estos mismos dioses de la sexualidad presidían sangrientas ceremonias públicas donde se castigaba o ejecutaba a estos transgresores sexuales. Así sabemos que el día de Itzlacoliuhqui se castigaba con la pena capital a aquellas personas sorprendidas en adulterio. Otros dioses como la diosa Macuilxochitl exigía cuatro días de abstinencia sexual antes de la celebración de sus fiestas con la amenaza de caer bajo su temible ira si alguien incumplía sus mandatos.

Un hecho curioso, y que sorprendió gratamente a los frailes españoles, es que algunas veces los condenados se podían acoger al perdón de los dioses mediante un ritual de purificación basado en... ¡la confesión! Aunque esta similitud con el rito cristiano era sólo superficial, ya que sólo era admitida para confesar pecados de índole sexual, la confesión se hacía secretamente entre el pecador y la diosa, y sólo se podía recurrir a este perdón una vez en la vida.

El infractor era llevado ante el sacerdote que encarnaba a Xochiquetzal. Allí se sometía a varios rituales de purificación, entre los que destacaba el baño ritual. Una vez limpio se dirigía al templo con unas pajillas en la mano, cada pajilla representaba uno de los pecados cometidos, y delante de la imagen de la diosa se perforaba la lengua con estas pajillas y las lanzaba hacia atrás. Acto seguido el sacerdote las recogía y las arrojaba al fuego purificador completando el acto de confesión.

Como vemos los dioses eran todopoderosos y eran capaces de influir en todos los aspectos de la sexualidad de las personas, podían incitar al placer sexual, eran responsables de castigar las transgresiones sexuales o tenían la posibilidad de personar los pecados. Por lo que todos los mortales estaban sometidos a sus influencias, especialmente si esas energías eran canalizadas mediante hechizos, rituales o pócimas realizados por chamanes, alcahuetas o brujas.

Imagen de ritual azteca.
Así han llegado hasta nuestros días numerosos testimonios de este tipo de magia, tanto para apaciguar los apetitos sexuales, tomando una sopa con carne de jaguar; aumentar el vigor sexual, comiendo la carne de una serpiente mazacoa; o los tan socorridos y universales filtros de amor, siempre bajo la invocación de algunas de estas deidades del amor.

Incluso hay algunos testimonios de prácticas rituales orgiásticas donde se utilizarían plantas alucinógenas como afrodisíacos.




Principales divinidades sexuales

Existen numerosas divinidades mesoamericanas relacionadas con la sexualidad y el erotismo.


Hay que recordar que la sexualidad está muy presente en los mitos fundacionales de estas culturas, incluyendo numerosas transgresiones sexuales y una concepción positiva del placer sexual. Aunque si por algo destacan estas divinidades mesoamericanas es por su marcada dimensión dual: femenina/masculina o positiva/negativa. Así las principales diosas del amor o la belleza también podían tener un lado oscuro o peligroso, advirtiendo de los peligros de la sexualidad femenina o de la promiscuidad, por lo que en estas culturas tuvo un fuerte arraigo el mito (universal) de la vagina dentada.

Entre las numerosas divinidades relacionadas con el mundo del erotismo y la sexualidad podemos destacar tres divinidades principales: Tlazoltéotl, Xochiquétzal, Xochipilli.Y es cada aspecto de la vida sexual estaba asociado a un dios diferente:
Tlazoltéotl, en el códice Borbónico.

- Tlazoltéotl era la diosa del placer, la voluptuosidad, la fecundidad y la fertilidad. Ella protegía a las parturientas, a las parteras, a los hechiceros relacionados con el mundo amoroso y a los hombres de intensa actividad sexual. Fue venerada primero por olmecas y mixtecas, siendo asimilada posteriormente por los mexicas.
- Xochipilli era el dios de las flores, del amor, de la fertilidad y de las relaciones sexuales ilícitas, por lo que está asociado con el placer y la sensualidad. Era el protector de las ahuianime (prostitutas) libres y de los rituales. Su culto tiene origen en la zona de Oaxaca y Tabasco.
- Xochiquétzal era esposa de Xochipilli, con quién compartía estos rasgos, siendo también protectora de la prostitución y de las relaciones sexuales. Muy venerada entre hilanderas y tejedoras, ya que el movimiento del telar de cintura evocaba de cierta manera el movimiento del acto sexual.



Para no hacer un post extensísimo, hemos decidido ir desgranando, poco a poco, algunos de los temas más llamativos por aquí lanzados, como pueden ser el culto a la fertilidad, la magia amorosa, rituales orgiásticos, una descripción más detalladas de estas divinidades carnales, el mito de la vagina dentada, etc... Por lo que esperamos que nos sigan acompañando en este apasionante viaje y si es posible ayudándonos aportando más información en los comentarios.

En el próximo capítulo seguiremos hablando de religión y sexualidad, nos aproximaremos al que sin ninguna duda es el culto más importante de todos... los cultos a la fertilidad. ¡¡Os esperamos!!


Bibliografía


González Torres, Yolotl, “Sexualidad y religión”, Arqueología Mexicana núm. 104, pp. 26-27.


http://kajanegra.com/amor-y-sexualidad-entre-los-mexicas/


https://aquevineadondevoy.wordpress.com/tag/dioses-mayas/

http://canal22.org.mx/alacarta/?c=d&p=9&n=0_rcvcejpb&ti=19&l=150

sábado, 10 de enero de 2015

Príapo y los Carmina Priapea


Índice
Literatura Erótica Romana:
       - Príapo y los Carmina Priapea
       - Versos Fesceninos (en preparación)
       - El arte de amar (próximamente)

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Príapo, es un dios de la fertilidad de origen frigio (Asia Menor), se tienen referencias de este dios desde el siglo VI a.C. Su culto se difundió en todo el mundo helenístico, debido a la difusión de la religión dionisíaca, dando lugar a una gran actividad literaria en torno a su figura. Este culto de carácter agrario se extendió a Italia alrededor del siglo III a.C como deidad beneficiosa para la fertilidad de los campos.

 
Fresco de Pompeya. Museo Arqueológico de Nápoles.

Funciones

Dios campestre representado con enormes genitales, aseguraba la fertilidad y la buena fortuna. Príapo era el protector de los jardines, viñedos y huertos, y su estatua sirvió tanto de espantapájaros como de guardián de las divinidades. Fue considerado como el dios patrón de los marineros y de los pescadores y de las personas necesitadas de buena suerte, especialmente entre los que buscaban la satisfacción sexual. Su presencia también evitaba el mal de ojo

Príapo tenía otras múltiples facetas poco conocidas entre las que destaca la de guardián de las puertas de las mansiones rústicas, de los lindes de los campos y , sobre todo, como divinidad ctónica al relacionarse con las potencias subterráneas y ,en general con el ciclo vegetal de la fertilidad de los campos y la fecundidad de los hombres y animales.

Iconografía

Príapo. S.II d.C. Museo de Éfeso.
Su imagen fue principalmente de madera, burdamente hecha, de tamaño pequeño y desproporcionado, pero con un gran falo siempre en erección.  Príapo no parece haber tenido un culto organizado, era venerado al aire libre sobre piedras o columnas en jardines, bosques o viñedos, sólo en algunos lugares era protegido contra la intemperie con un templete o en una gruta, aunque existen testimonios de templos dedicados al dios. Por último, apuntar que su imagen también era representada en los lupanares.

La iconografía de esta divinidad se mueve de forma humorística entre lo sagrado y lo grotesco, ya que fuera de su región en Asia menor, entre los habitantes urbanos era fuente de bromas y burlas, aunque en el campo siguió manteniendo su papel de deidad protectora.

A pesar que este tipo de iconografía fue objeto de constante destrucción con la llegada del cristianismo, Príapo fue un dios con gran veneración como atestiguan el gran número de representaciones iconográficas de todo tipo que nos han llegado: desde grandes esculturas a pequeños bronces, relieves, mosaicos, pinturas parietales, terracotas e incluso gemas.

Culto a Príapo

Según la leyenda este dios fue criado en la ciudad de Lampsaco, capital de la Misia, su fuerte inclinación al vicio y al libertinaje le llevó a pervertir y seducir a todas las mujeres de Lámpasco, razón por la que fue expulsado por orden del Senado. Sin embargo, su vuelta se hizo pronto necesaria ante la enorme epidemia que asoló la ciudad, por lo que le edificaron templos y le instituyeron fiestas en su honor, en las que se cometían todo género de excesos.

En las fiestas Priapeas las celebraciones consistían fundamentalmente en comitivas que recorrían los campos hasta llegar al lugar de culto. Allí era sacrificado un asno coronado de flores, en recuerdo a su aventura con la ninfa Lotis, y  se le ofrecían frutas, granos, racimos de uvas, miel, ostras y pescados. El cortejo, compuesto de hombres, mujeres y niños, se mostraba especialmente alegre e incluso obsceno, puesto que los bailes eran acompañados por cantos de poemas que resaltaban los increíbles atributos del dios.

En Roma, su culto lejos de estos excesos dionisíacos, se simplificó, ofreciéndole en primavera una corona pintada de carios colores, y en verano una guirnalda de espigas

Culto a Príapo.


Casa de los Vettii (Pompeya)

No podemos hablar de Príapo sin hacer mención a 'La Casa de los Vettii' en Pompeya. Esta domus, perteneciente a dos libertos de éxito llamados Vettius, es una de las residencias más lujosas y famosas de Pompeya, y donde destacan sus Príapos. Tenemos una gran pintura mural que retrata a Príapo pesando su falo contra un saco de monedas, y por otro lado,  la misma casa contiene una fuente escultórica con la forma de Príapo, de cuyo falo brotaba el agua.

Fuente escultórico.
Casa de los Vettii.


La Burla en el culto de Príapo:

Príapo. Fresco Casa de los Vettii.
Mueseo Arqueológico Nacional de Nápoles.
A partir del siglo II a.C.,  coincidiendo con la difusión en Roma de su culto, es  cuando comienza a cambiar la imagen tradicional de Príapo como dios agrario y protector, ya que el racionalismo helenístico sumado al carácter práctico y burlón de los romanos, convirtieron a este dios menor en objeto de chanzas y burlas.

Siendo sobre todo a partir de época imperial cuando se desvirtua completamente el aspecto religioso de Príapo, especialmente en el ámbito urbano, generalizándose en su culto el elemento obsceno, la burla y el chiste fácil. Príapo pasa de ser considerado un dios rústico a ser un simple espantapájaros o señal de advertencia para los ladrones de huertas y campos. Es en esta época cuando se escriben los famosos priapeos. Pero como ya hemos apuntado, en las zonas rurales se siguió manteniendo un culto serio y prolongado a la figura de este dios menos fecundador, incluso siglos después de la consolidación del cristianismo hay testimonios de la vigencia de este culto agrario.


CARMINA PRIAPEA

Los Priapeos (Carmina Priapea) son una colección de poemas erótico-festivos escritos de manera anónima por algún célebre autor, ya que a pesar de su tono desmadrado están escritos con cierta elegancia. Los especialistas, teniendo en cuenta su estilo y rima, los han fechado en torno a la época del emperador romano Augusto, y se atribuyen posiblemente al círculo intelectual cercano de Mesala, quien —como otras personalidades distinguidas de la época— se mantenía ocupada con entretenimientos de este tipo.
Los poemas versan sobre  Príapo, un dios menor cuyas estatuillas rústicas y primitivas ocupaban antiguamente algún lugar en las huertas, para protegerlas de eventuales ladronzuelos, por más que gozó de la devoción de prostitutas y otras gentes de difícil clasificar.

A continuación os ofrecemos algunos de estos Priapeos:

I
Tú, que te dispones a leer las procaces chanzas de estos poemas sin pulir, desarruga ese severo ceño que iba bien al viejo Lacio. No habita en este templo la hermana de Febo, ni Vesta; tampoco la diosa nacida de la cabeza de su padre, sino el guardián de los jardines pintado de minio, de descomunal  verga, que muestra totalmente al descubierto su entrepierna. Por ellos o cubre con la túnica las partes pudendas o lee estos poemas con los mismos ojos con los que las miras.

V
La ley, que según cuentan, al zagal Príapo impuso, se encuentra aquí debajo en dos versos escrita: lo que mi huerto tiene impunemente podrás tomar, siempre y cuando lo que tu huerto tiene logre alcanzar.

VI
Aunque, como ves, soy un Príapo de madera y de madera es mi hoz, así como mi pene, te cogeré y, así cogido, toda ésta, sin dejar nada fuera, por grande que sea, más tensa que una ballesta y que una cítara, te la hundiré hasta la séptima costilla.

VII
Lejos de aquí las castas matronas: es vergonzoso que leáis impúdicos versos. Eso les importa un comino y se vienen derechas. Sin duda las matronas se regodean contemplando a gusto una buena polla.

XI
Ten cuidado no te coja. No te castigaré, si te cojo, a garrotazos, ni te produciré crueles heridas con la curva hoz: atravesado con mi percha descomunal, quedarás tan estirado que no creerás que tu culo tenga rugosidad alguna.

XVII
¿Qué tengo yo que ver contigo, inoportuno metomentodo? ¿Por qué impides que se me acerque el ladrón? Deja que venga. Se irá más ancho.

XXII
Si a robar viniesen una mujer, un hombre o un muchacho, que aquélla presente su coño, aquél su boca, éste sus nalgas.

XXIII
Para quien cortase aquí una violeta o una rosa o robase unas hortalizas o alguna fruta sin pagarla, pido que, falto de mancebo o de mujer, reviente de una erección como la que en mí veis, y que golpee en vano el ombligo sin cesar su méntula insatisfecha.

XXVIII
A ti, que tienes malas intenciones y difícilmente aguantas sin robar del huerto, te daré por culo con mi falo descomunal y si no da buen resultado este castigo, tan duro y penoso, tentaré otro agujero más alto.

IIL
Para entender por qué ves empapada la parte que me acredita como Príapo, debes saber que no es rocío, ni escarcha, sino lo que brota por sí solo cuando pienso en una lasciva mozuela.

Príapo. Museo Pio Clementino.
Museos Vaticanos.

Príapo en los Epigramas de Marcial


Autores de gran fama también cultivaron este género, así en los Epigramas de Marcial, encontramos numerosas referencias al dios Príapo.  La figura de Príapo en Marcial,se ve como una figura cómica y burda, utilizando su figura (y sus atributos) para tirar de ironía en diferentes contextos.  Se pueden catalogar seis poemas priapeos en los libros VI, VIII, XIV que podrían conformar un ciclo o serie abierta. Lógicamente, las traducciones de estos Priapeos han sufrido la censura a lo largo del tiempo, cambiando palabras de clara connotación sexual por otras de carácter más anodino, incluso en algunas ediciones hay versos y poemas enteros que se han suprimido.

 Libro VIII, XL
Ten cuidado, curioso

"·Nos miras fijamente, Filomuso, cuando nos bañamos,
y luego preguntas que por qué tengo unos esclavos imberbes que la tienen como Príapo.
Contestaré sin rodeos a tu pregunta:
Les dan por culo a los curiosos, Filomuso."


Libro III, LXXIII
 ¿Qué eres, entonces?

"Duermes con jóvenes que la tienen como Príapo,
y a ti no se te empina, Febo, lo que se les empina a ellos.
Por favor, Febo, ¿Qué quieres que yo imagine?
Me inclinaría a pensar que eres un afeminado;
pero los rumores dicen que no eres maricón.

Libro XI, LXXII
!Ya quisiera Príapo!

"Nata llama mínima a la de su amante; compardo con él, Príapo está capado."

Libro VI, LXXII
El guardían robado

"Ladrón de rapacidad muy conocidaa, un Cilico quería saquear un huerto: pero en el huerto inmenso no había, Fabulo, nada más que un Príapo de mármol. Al no querer volverse con las manos vacías, el Cilico se llevó al mismísimo Príapo."




BIBLIOGRAFÍA

Baena del Alcázar, L., Dos esculturas de Priapo, inéditas, de la Vega de Antequera, Cuadernos de prehistoria y arqueología, Nº 7-8, 1980-81 , págs. 141-150.

http://antoniomartnortiz.blogspot.com.es