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viernes, 15 de septiembre de 2023

Merkins o Pelucas Púbicas: ¡ponte la peluca ahí abajo!

A lo largo de la historia se han utilizado muchos tipos de pelucas y por diferentes motivos (modas, motivos estéticos, como distintivo social, ...), especialmente fueron populares en los reinos de Francia e Inglaterra, sobre todo cuando algunos de sus reyes las empezaron a utilizar para tapar sus tempranas alopecias, imponiendo la moda al resto de la corte. 

Sabemos que en la corte de Versalles se tuvieron que contratar hasta 48 artesanos de pelucas para abastecer la creciente demanda de la nobleza parisina. Así las pelucas se convirtieron progresivamente en un distintivo profesional de algunas de las profesiones más nobles como abogados, jueces, escribas o profesores.

Aunque si hablamos de pelucas en este blog es para hablar de una de las más sorprendentes... ¡¡las pelucas púbicas! pelucas que se ponían sobre la vulva de la mujer, por cuestiones estéticas pero sobre todo de salud sexual, bueno más bien, para fingir buena salud sexual. 

 

Y es que en los siglos XVI y XVII, cuando se popularizó su uso, se consideraba que un pubis cubierto de vello era síntoma de buena salud y por lo tanto deseable. ¿el motivo? que muchas mujeres, especialmente aquellas dedicadas a la prostitución, solían tener el vello afeitado para evitar enfermedades como los piojos.

Y aunque nos parezca que el uso de estas pelucas es algo del pasado, hoy en día se siguen utilizando, especialmente en el mundo del cine, cuando actrices depiladas con láser o con ciertos reparos por enseñar un desnudo completo prefieren recurrir al uso de estas pelucas púbicas para tapar o disimular su vulva.

Vendedor de pelucas púbicas, 1860

 

EL ORIGEN DE LAS PELUCAS PÚBICAS

Algunos historiadores han conseguido rastrear el origen de estas pelucas para el pubis hacia mediados del siglo XV, época donde las prostitutas empezaron a rasurarse el vello púbico por cuestiones de higiene y evitar el problema de los piojos o liendres en sus zonas íntimas. Además, muchas de ellas recurrían a estas pelucas para tapar los síntomas de algunas enfermedades sexuales como la sífilis que provocaban llamativas llagas genitales, denominadas chancros, que podían contagiar la infección.

Incluso uno de los cronistas más famosos sobre los bajos fondos londinenses y su vida nocturna, el político y funcionario naval, Samuel Pepys, dejó anotado en su diario de 1667 la poca higiene que estas pelucas púbicas tenían:

“Fui al Swan; y mandé llamar a Jervas, mi viejo fabricante de merkins, y él me trajo un merkin; pero estaba lleno de liendres, así que me preocupé al verlo y lo envié a limpiarlo”.

Hay quien le ha buscado un origen más teatral a la aparición, o al menos a la popularización, de estas pelucas púbicas. Y es que, en época Isabelina, entre 1550 y 1600, las compañías de teatro inglesas no permitían que actuasen mujeres, por lo que el papel de dama estaba reservado para jóvenes varones imberbes, que en algunas escenas y para aclarar la situación al público empezaron a lucir estas pelucas para goce y diversión de los asistentes.

Sobre el origen etimológico de este curioso nombre de "merkin" existen varias teorías: una de ellas es que sería un nombre utilizado en el inglés antiguo para referirse a las mujeres jóvenes de clase baja; otra teoría sostiene que proviene de la palabra "Marykin", una forma cariñosa para referirse al nombre femenino de Mary.

Sea como fuere, las pelucas púbicas se siguieron utilizando hasta prácticamente el siglo XX, y es que una vulva peluda siempre se ha considerado un símbolo de salud y prosperidad. De hecho, sabemos que los merkins siguieron siendo populares durante todo el siglo XVIII, y algunos, en particular los que usaban las mujeres más ricas, estaban decorados con cintas, joyas, flores y otros adornos, para embellecerlos.

Dibujo de una posible peluca púbica adornada con lacito.

 

Incluso dieron el salto al charco, llegando a EE.UU., ya que a principios de siglo XX era ilegal que una mujer se desnudara por completo en los shows eróticos, por lo que recurrían a estas pelucas para esquivar la ley, y en caso de ser condenadas por indecencia, les servía de atenuante al no estar completamente desnudas.

Sólo con la llegada del bikini a mediados del siglo XX y la popularización de las revistas eróticas las mujeres empezaron a recortar su vello púbico, y eso que en los años 70 y 80 se volvió a poner de moda el vello púbico frondoso. Habrá que esperar a la "invención" de la cera brasileña y la llegada de los 90 cuando definitivamente la moda de ir con poco pelo o completamente rasuradas se ha instaurado en el imaginario erótico de occidente como símbolo de belleza.

Sobre los materiales con los que estaban hechas se puede decir que se realizaban con lo que más a mano se tenía en cada región: las había realizadas con fibras naturales, pero más realistas eran las diseñadas con pelos de animales, como crin de caballo, pelo de cabra o piel de castor (por ello uno de los apodos que tiene la vagina en inglés es "beaver", castor en inglés), hasta llegar a las más lujosas que se fabricaban con vello púbico humano.


Merken o peluca púbica


Pelucas púbicas en Hollywood

Para finalizar, si tenéis curiosidad en saber en qué películas se pueden ver actrices lucir pelucas púbicas, aquí os dejamos algunas donde las propias actrices han confesado que cubrieron sus partes íntimas con un merkin:

Probablemente el ejemplo más evidente lo tenemos en la película "El Séquito" (2015) donde la ex actriz porno Sasha Grey luce una evidente peluca púbica. Otras actrices famosas que han lucidad pelucas han sido Kate Winslet en "El lector" (2008), Heidi Klum en "Blow Dry" (2001) o Evan Rachel Wood en la serie de tv de "Mildred Pierce" (2011). Pero no sólo las mujeres han recurrido a este tipo de recursos, el conocido actor Jake Gyllenhaal también disimuló sus genitales en las escenas más íntimas en "Amor y otras drogas" con un tipo de peluca para hombres.



lunes, 1 de febrero de 2016

Derecho de pernada: ¿mito o realidad?

El Derecho de Pernada: ¿mito o realidad?
- Pruebas documentales en la Península Ibérica (próximamente)
- Pruebas documentales en Europa (en preparación)

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El derecho de pernada

El derecho de pernada, también conocido por la expresión latina "Ius Primae Noctis", derecho a la primera noche, es uno de esos elementos característicos de la Edad Media donde mito y realidad se entremezclan, sin saber a ciencia cierta, si realmente existió este derecho como tal o era un pago simbólico en especies o dinero cuando un siervo contraía matrimonio dentro de las tierras de un señor, ya que ambas posturas pueden esgrimir argumentos, incluso documentos para demostrar o refutar dicho derecho.

Sea mito o realidad, lo que parece claro es que, en buena parte de la Europa feudal, los siervos debían pedir permiso a su señor para poder contraer matrimonio, lo que implicaba el pago de una tarifa, tanto al señor feudal como a la autoridad eclesiástica, a cambio de su autorización. Esta costumbre estaría mucho más arraigada en aquellos lugares donde el campesino estuviese adscrito a la tierra, ýa que un matrimonio podía significar el traslado del campesinado a otras tierras, por lo que la primera preocupación del señor era percibir una compensación económica por esta pérdida.

A día de hoy, la mayor parte de los historiadores medievalistas dan por hecho que el derecho de pernada es más un mito, o mejor dicho una invención, que una realidad histórica. Y hablamos de invención, porque como veremos a continuación, hubo diferentes grupos sociales a lo largo de la historia, que aludieron a este este derecho como medio de conseguir ciertos fines económicos o políticos.

Este es un dato que no nos debe sorprender, ya vimos como otro gran mito de la Edad Media, los cinturones de castidad, realmente nunca existieron en el medievo, siendo una invención posterior para desprestigiar la época que mejor representa el poder de la nobleza.

Por lo que la universalización de este "mito" como una verdad histórica se la debemos principalmente a los Ilustrados, que buscaron presentar este derecho como uno de los muchos abusos cometidos por la nobleza contra el pueblo llano. Además, Hollywood, como casi siempre, también ha contribuido a difundir este mito, siendo la película de Braveheart su exponente más significativo, y es que la película se inicia con una escena de una boda, donde la novia es forzada a "pasar la primera noche" con el noble de turno, por lo que nuestro protagonista, William Wallace, decide casarse en secreto para evitar que su reciente esposa sea objeto de ese mismo abuso.

Fotograma de la película 'Braveheart',
donde una novia es secuestrada el día de su boda por los soldados del noble.


Posturas Irreconciliables:

La escasez de fuentes medievales que mencionen directamente este derecho, así como la ambigüedad en el uso de diferentes términos relativos al derecho de pernada ha dado lugar a diferentes interpretaciones y posturas:
Coito, representado en el códice
medieval Tacuinum sanitatis.

a) Aquellos que defienden que es un derecho señorial como tal.

b) Aquellos investigadores que defienden que este derecho se refiere al pago simbólico de una tasa en especie o metálico al señor por parte de dos siervos que van a contraer nupcias como reconocimiento de su sumisión.

Con este pago se pone en evidencia ante toda la comunidad la preeminencia del poder señorial frente al familiar. Es decir, la mujer es esposa, pero ante todo es sierva, al igual que su marido, que debe resignarse al poder de su señor.

Este tipo de impuesto al matrimonio fue muy habitual en el norte de Europa, aunque en la Península Ibérica también contamos con algunos ejemplos como el 'Fuero de Gosol' de 1273, donde se dice: “Que nos den una pata, como ha sido costumbre hasta ahora".  El problema radica, en los casos donde la suma exigida es tan alta que es imposible pagar por parte del campesinado ¿Qué pasaba en esos casos? ¿el noble podía entonces ejercer su derecho de pernada?

c) La opinión mayoritaria dentro de los medievalistas es que esta expresión recoge de forma genérica aquellos abusos señoriales de índole sexual a los que estaban sometidos los siervos, donde los casos (frecuentes) de violación y/o abuso por parte de un señor a sus siervos quedaba sin castigo por la impunidad de la que gozaba la nobleza, como consecuencia de su diferenciación social y sus privilegios jurídicos, sin olvidar la propia consideración social de la mujer.

Esta última interpretación es la que parece más lógica, es decir, no se trata de una prebenda legal institucionalizada, sino más bien una realidad histórica que siempre se ha dado, el abuso sexual o la violación desde una posición dominante (señor) hacia una inferior (siervo).

Esta es una realidad que, a día de hoy, sigue siendo bastante habitual en nuestra realidad cotidiana, donde personajes con cierta cuota de poder (jefes de empresa, ejecutivos, políticos, sacerdotes,..) se sirven de su autoridad para forzar a una mujer por medio de la coacción.

Por lo tanto, es fácil imaginar los numerosos casos que pudieron suceder durante todo el medievo, donde aquellos señores más despóticos y crueles se agarrarían a antiguas leyes no escritas para justificar estos casos de abusos de autoridad, ya que casualmente, los nobles acusados de violación también lo son de otros delitos.

'El derecho del señor', de Jules Arsene

Este debate también se ha producido dentro de la comunidad científica prolongándose durante largo tiempo. Así en el siglo XIX Jules Delpit realizó una exhaustiva búsqueda documental para tratar de confirmar la existencia del derecho de pernada, catalogando hasta 72 escritos relacionados con estas costumbre. A esta obra respondió el medievalista francés Alain Boureau refutando la mayor parte de estas pruebas, quedando sólo cinco textos como creíbles y/o auténticos.

d) La principal conclusión a la que llegó el prestigioso historiador es que el derecho de pernada es un argumento esgrimido por parte de la nobleza para justificar el pago de un nuevo tributo sobre el matrimonio.


¿La construcción de un mito?

Como la mayor parte de las leyendas oscurantistas sobre la Edad Media, la construcción de este mito, o si queremos la universalización de un hecho esporádico como una costumbre consumada y extendida, radica en momentos claves de la historia donde los grupos sociales emergentes se enfrentan a nobleza y aristocracia aludiendo a este derecho como ejemplo de los abusos y agravios a los que han estado sometido.

Así tenemos varios momentos claves en la historia donde se ha ido reforzando este mito:

- Desde comienzos del siglo XVI este mito es usado por juristas vinculados a la Corona como argumento contra el poder nobiliario y así reforzar el poder de las nacientes monarquías nacionales frente a los poderes nobiliarios.

- Otro hecho que contribuyó a la universalización de este mito fue la actitud de los conquistadores españoles en América, donde sí se dieron abusos muy similares al "derecho de pernada" y donde los propios conquistadores alegaron a este derecho feudal para así poderlo aplicar en sus encomiendas.

Cómic 'Isabella'
- Durante la Revolución Francesa y la Ilustración es la burguesía la que en su búsqueda de arrebatar cuotas de poder al antiguo estamento nobiliario no cesó en buscar agravios e injusticias históricas acometidas por la nobleza. Buscando desprestigiar, no sólo a la nobleza, sino también a la época que mejor representa a esta clase social... la Edad Media.

- El empujón definitivo para la construcción de este mito se dio en el siglo XIX, cuando este mismo argumento fue esgrimido para atacar los privilegios del estamento eclesiástico.

- Finalmente, la consolidación en el imaginario colectivo del derecho de pernada como un derecho medieval universal ha sido gracias a toda una variada producción artística contemporánea: libros, películas, cómics, ...


El silencio de las fuentes

El debate entre mito o realidad se agudiza ante el silencio de las fuentes escritas, ya que las fuentes que aluden directamente al 'derecho de  pernada' son muy escasas. Esta  escasez de referencias sobre el derecho de pernada en los textos medievales es la principal argumentación que esgrimen los detractores de su existencia, siendo especialmente significativa la ausencia total de referencias en textos de carácter eróticos y amorosos.

Por contra, Carlos Barros, en su estudio "Rito y violación: derecho de pernada en la Baja Edad Media", afirma que no encontrar legislado este derecho no implica que no haya existido, ya que al tratarse de una costumbre antigua, se convirtió en un derecho consuetudinario, es decir, era una norma jurídica que aunque no está escrita se cumple porque ha seguido transmitiéndose de forma oral, y con el paso del tiempo, se ha convertido en una norma a cumplir.

El mismo autor busca las causas de este silencio argumentando que "estos abusos sexuales entran en el terreno de lo no dicho, de lo que se hace, pero no se dice y aún menos se escribe", no sólo por el temor de denunciar a un señor, sino también por el estigma que sufre la mujer violada. Recordar que aún hoy en día, muchas mujeres que han sufrido una violación prefieren no denunciar estos casos ante el temor de enfrentarse a cierta estigmación social.

Vasily Polenov: Le droit du Seigneur (1874).
En la Edad Media estos casos de violación podían ir más allá, ya que incluso se podía dar cierto consentimiento por parte de padres o hermanos de la víctima para quedar bien ante su señor, es decir, dándose un cierto servilismo del resto de la familia.

El otro gran motivo que explicaría este silencio en las fuentes escritas puede ser debido a que las autoridades no querían manchar el nombre de los implicados, ya fuesen casas nobles o autoridades eclesiásticas, y sólo saldrían a la luz aquellos casos donde esta situación es aprovechada por la monarquía (o por otros nobles) para arrebatar cuotas de poder a las familias nobiliarias implicadas.

Así los únicos casos de abusos sexuales que saldrían a la luz serían sólo aquellos casos más flagrantes, ya fuese por su continuidad en el tiempo, su reiteración o por sus excesos, donde el pueblo o la villa denunciaría estos casos. Aunque la inmunidad jurídica de la que solían gozar estos nobles hacía de la rebelión y el alzamiento contra el señor el único recurso que le quedaba al pueblo llano.

En la península ibérica los dos ejemplos más claros de este tipo de revuelta son las rebeliones irmandiñas gallegas y las guerras de Remensa en Cataluña, donde el campesinado exigía el fin de estos "malos usos", que también contemplaba acabar con los abusos de carácter sexual.



Conclusión:

Como llevamos viendo desde los incios de este blog la historia no es una ciencia cerrada sino una ciencia en continuo debate y transformación, donde cada cierto tiempo, surgen nuevos estudios o descubrimientos que vienen a revolucionar el panorama científico, cambiando paradigmas universalmente aceptados.

El caso que nos ocupa es uno de esos debates apasionantes, donde la postura de los historiadores a ido variando según la época o las fuentes consultadas.  Tal vez no exista una verdad absoluta, sino que el denominado derecho de pernada se practicó según épocas y regiones en las diferentes vertientes aquí expuestas.

Por ello, y para ofrecer todos los puntos de vista, los siguientes posts los dedicaremos a las fuentes documentales que vendrían a "avalar" la existencia del derecho de pernada tanto en la Península Ibérica como en la Europa continental

Os esperamos!!!


Bibliografía


Barros, C.; Rito y violación: derecho de pernada en la Baja Edad Media, Primeras Jornadas de Historia de las Mujeres, Luján (Argentina) 28-29 de agosto de 1991.
Disponible en  http://www.h-debate.com/cbarros/spanish/pernada_castellano.htm#_ftn1

Boureau, A.; Le droit de cuissage. La fabrication d'un mythe (XlIIe-XXe siécle), París, Albin Michel, 1995, 325 pp.

http://www.cronicas.org/ruedas.htm#fragment-3


http://www.euskonews.com/0098zbk/gaia9801es.html





sábado, 24 de octubre de 2015

Sexo y cultura erótica en la España de los años 20

Esta entrada está inspirada en el magnífico trabajo de Maite Zubiaurre, "Culturas del erotismo en España. 1898-1939" y gran parte de las imágenes están extraídas del increíble banco de imágenes disponible en su web asociada http://sicalipsis.humnet.ucla.edu/

LA ESPAÑA DE PRINCIPIOS DEL XX
Cubierta de la obra Culturas del erotismo en España, 1898-1939
http://sicalipsis.humnet.ucla.edu/

La España de principios de siglo XX es una de las épocas más interesantes de su historia, marcada por el esplendor de una generación, la del 98, que veía como impotencia como el país se sumergía en una crisis moral, social y política... de ahí surgieron nombres como Unamuno, Machado, Alberti...

Pero este principio de siglo vienen marcado por un fenómeno que cambiará para siempre la cultura del entretenimiento: el poder de la imagen; al calor de los inventos surgidos tras la II Revolución Industrial se va a desarrollar nuevas formas de consumo de ocio que se popularizarán rápidamente tras la I Guerra Mundial, especialmente entre las clases urbanas: el cine, la prensa, la radio, los semanarios, la publicidad...

Madrid y Barcelona pronto imitaron las modas y las nuevas formas de ocio que florecían en los locales de Berlín, París o Londres, entrando de lleno la sociedad española en la modernidad europea. Por lo que desde muy pronto, las principales avenidas de estas ciudades se llenaron de salones de variedades, cabarets y music-halls.

Estas nuevas formas de ocio levantarán pasiones entre un público cada vez más aficionado a abarrotar este tipo de espectáculos, donde los números de las artistas se volvían cada vez más picantes, acompañados de bailes sensuales, canciones eróticas y vestidos con transparencias; todo ello, al son de cuplés, tangos y los nuevos ritmos que llegan desde el otro lado del atlántico como el jazz, el fox-trot o el charlestón.

Y entre todas estas novedades el cine se alzaba como una nueva y poderosa industria del entretenimiento, y como ya vimos en este post, el cine porno también empezó a popularizarse en nuestro país, con películas producidas y financiadas por el mismo rey Alfonso XIII.


Iglesia, Dictadura y Monarquía

Esta nueva cultura se alzaba como una atrayente alternativa a la religión, por lo que la Iglesia siempre se posicionó en contra de estas formas de ocio, ya que ponía en peligro su monopolio cultural y social que había aglutinado a lo largo de los siglos.

Además en España se vivía la curiosa contradicción de estar bajo una dictadura militar (1923-1930), de corte monárquico y de carácter conservador y católico, aunque como vemos, bastante permisiva en lo social, por lo que muchas veces se ha llamado a la dictadura de Primo de Rivera como "dictablanda".

Aunque esto no significa que no existiese la censura, en 1917, un periódico valenciano recoge la noticia del cierre del teatro Princesa durante 6 meses y con una multa de 500 pesetas ante las "excesivas procacidades exhibidas" durante la actuación de dos de sus vedettes. Esta censura se endureció con la llegada de la dictadura de Primo de Rivera, ya que a pesar de que este tipo de espectáculos siguieron en funcionamiento, sus contenidos se aligeraron un poco.

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Postal erótica.
El nacimiento de los mitos eróticos

Esta época es también la de los nacimientos de los grandes mitos eróticos, donde las más famosas actrices de Hollywood empezaron a convertirse en auténticos iconos mundiales como Gloria Swanson o Greta Garbo, y donde nuestras cupletistas y vedettes más famosas como Raquel Meller, La Bella Chelito, La Goya, Olimpia d'Avigni o Carmen Miranda acaparaban portadas de magazines y revistas, rodeadas de grandes lujos y disfrutando de los caros regalos de sus admiradores.

Admiradores entre los que se incluían los principales personajes del país, desde el rey Alfonso XIII hasta el dictador Primo de Rivera, que también coquetearon con estas artistas y eran clientes habituales de estos espectáculos nocturnos.

Se vivía en un ambiente de cierta relajación moral y libertinaje, con el auge de nuevas ideologías como el feminismo y el naturalismo, donde la exhibición del cuerpo desnudo dejará de ser un tabú. Además la prostitución y la drogas se convierten en algo habitual en el ambiente nocturno de las grandes ciudades, cocaína y morfina eran consumidas por buena parte de una burguesía adinerada, como bien refleja el 'Tango de la cocaína' de Joan Viladomat.

Como bien señala Maite Zubiaurre "En esa España floreció una cultura popular, tan descarada como irreverente, que produjo una cantidad de material erótico que la sociedad de entonces consumió sin pudor. Muchas de las imágenes que hoy consideraríamos pornográficas circularon libremente por las calles de Madrid y Barcelona, sin que ningún tipo de censura actuase sobre ellas".


Fotografías "artísticas beldades femeninas" recogidas en el libro de Maite Zubiaurre 'Culturas del erotismo en España 1893-1939'.

CULTURA ERÓTICA DE CONSUMO

Estas nuevas formas de ocio y expresión relacionadas con la libertad sexual se manifestaron en la proliferación de condones, novelas de tintes eróticos o asociaciones nudistas... y donde muy pronto se aprovecharán las nuevas posibilidades de las nacientes industrias cinematográfica y fotográfica para desarrollar toda una serie de productos eróticos y pornográficos, y cuanto más explícitos mejor... postales eróticas, cine porno y revistas nudistas son sus mejores representantes.

Publicaciones como las postales eróticas se distribuían por correo postal, pero también se podían adquirir abiertamente en quioscos o mediante la venta ambulante. El primer dato que podemos extraer de estas imágenes es el ideal de belleza reinante en la época, donde parece que se destila una preferencia por las mujeres opulentas, entradas en carne, de grandes pechos, es decir, el tipo de mujer más frecuente tanto en los prostíbulos como en las salas de variedades. Aunque a partir de los años 20 ya se empieza a vislumbrar los nuevos códigos de belleza femenina, mujeres más delgadas y de pelo corto

Postales eróticas

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Postal coloreada.
La postal erótica recibió el nombre de 'cartomania', consistían en fotografías sobre cartulinas, muchas de ellas coloreadas con acuarelas para conseguir un mayor realismo. Su éxito radicaba en su bajo coste de producción, su fácil reproducción y su rápida comercialización

Estas postales de corte erótico fueron ideadas en Francia a finales del XIX, por lo que también fueron conocidas como "postales francesas".En un principio eran fotografías algo inocentes, con escenas de filtreos e insinuaciones algo ingenuas. Así el país galo se convirtió en el principal productor de las postales y fotografías eróticas llegadas a España.

Este tipo de postales tuvo una enorme variedad de producciones desde las más sutiles y lights como las denominadas 'postales amables' o 'tontas', donde aparecían mujeres semidesnudas en posturas clásicas y academicistas hasta aquellas más próximas a la pornografía pura y dura, con escenas de pareja o mostrando relaciones de carácter homoerótico.

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Postal estilo
'mármol viviente'
Una muestra de esta gran variedad de postales la encontramos en el tipo de mujeres representadas que puede ir desde la sensualidad más castiza, con representaciones de mujeres con mantilla y mantón, pasando por la sensualidad más étnica, con postales de mujeres semidesnudas pertenecientes a diferentes culturas del mundo.  Por otro lado, encontramos aquellas que buscan el lado más poético y sensual, donde la fotografía viene acompañada de un texto poético.

Dentro de las postales encontramos sub-géneros, entre los que destacan el llamado "mármol viviente". Son aquellas postales que reproducían desnudos más propios de la escultura que de la fotografía erótica, por lo que para lograr este efecto se cubrían los pezones y el vello público de la modelo mediante un maillot muy ajustado. Este tipo de postal, tuvo gran auge en la Alemania de los años 30 y 40, ya que encerraba cierta reivindicación del ideal de belleza clásica que tanto apasionó al nazismo.                               

Novelas eróticas

El fenómeno de las novelas eróticas es relativamente contemporáneo, en España las primeras publicaciones de este tipo se dieron durante el Sexenio Revolucionario, aprovechando la libertad de imprenta sancionada en la nueva constitución. Aunque la Restauración  cercenó gran parte de estas libertades, este tipo de publicaciones siguieron vigentes, causando gran escándalo entre vecinos y autoridades, que provocaron en más de una ocasión la persecución policial a los vendedores ambulantes por "escándalo público". Pero va a ser durante la década de los 20 y 30 cuando este tipo de publicación se consolidará, a pesar de las incautaciones periódicas y las multas a los libros de carácter más pornográfico.

Estas novelas se caracterizarán por sus divertidos y extravagantes títulos, que podían ir de los más coquetos y sugerentes hasta títulos directamente pornográficos: Paquita se pone nerviosa, Lilly y los plátanos, Currito el ansioso, El delantero centro de Pili, La flor de Florita, El túnel del amor prohibido o Julia la Gozadora son uno de los muchos títulos aparecidos en aquella época.

Pero no sólo los títulos de los libros tuvieron nombres extravagantes, sus autores, escondidos bajo pseudónimo también apostaban por divertidos nombres tales como el doctor Canuto de Montánchez o el doctor Coñicida. Lo mismo sucedía con las editoriales, muchas de ellas registradas en Buenos Aires para evitar posibles multas o censuras, cuyos nombres resultaban aún más esclarecedores Establecimiento Jodeográfico, Imprenta Espermática, Editorial Diarrea.

En este tipo de novela, como ya vimos que pasaba con las películas pornográficas de Alfonso XIII, solían encerrar una mordaz crítica a los estamentos más poderosos de la sociedad: sacerdotes, nobles,...  En cuanto a los temas relacionados con el sexo las escenas más frecuentes son aquellas de tintes vouyeristas y aquellas más propias de las fantasías masculinas: escenas lésbicas, sexo oral, sexo anal.

Novelas licenciosas de la España juguetona
Portadas de novelas eróticas.

Nudismo y Naturalismo

Otra de las modas que causaron furor, especialmente en las costas catalanas y levantinas, fueron el nudismo y el naturalismo, hecho que se vio refrendado por la creación de una multitud de asociaciones de carácter naturista, vegetarianas, nudistas y de medicina natural, algunas muy ligadas al movimiento anarquista, y que  desde muy pronto editaron sus propias revistas.

La característica de estos movimientos era el deseo de redescubrir el cuerpo como parte de una búsqueda de lo verdadero frente a lo artificial de la vida moderna, ya que el nudismo se entendía como una forma de volver a la pureza, liberando al cuerpo de la degeneración y los vicios sexuales.

Estas publicaciones contenían artículos relacionados con la comida sana, remedios naturales  y cómo no! de temática relacionada con la sexualidad,  aunque casi siempre bajo una perspectiva algo tradicional y purista, ensalzando la castidad como valor y criticando la sexualidad incontrolada, así como algunos vicios como el alcoholismo y el tabaquismo.  A pesar de esta concepción purista de la sexualidad intentaron alejarse de la moral cristiana, presentando programas de educación sexual laicos y modernos, próximos al feminismo y muy alejados de los conceptos de pecado.

Así entre estos colectivos destacar aquellos de carácter excursionista, en campos y playas nudistas, como los 'Amics del Sol' o el grupo anarquista 'Sol y Vida', o la mítica 'Pentalfa', o 'Biofilia' que alcanzó cierta popularidad durante la II República.


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Publicaciones científicas

Otras publicaciones que despertaron gran interés, más que por sus contenidos reales, por lo que uno podía llegar a imaginar o intuir, eran los manuales de higiene sexual. Estos manuales eran adaptaciones censuradas de libros europeos, por lo que eran publicados bajo el estricto control de las autoridades y bajo el auspicio de la Iglesia, por lo que a pesar de tener una clara finalidad moralizante, la lectura de temas relacionados con la sexualidad siempre fueron muy atrayentes.

Por otro lado, entre las publicaciones "científicas" destacar las obras de dos de nuestros más grandes intelectuales, que trataron el tema de la sexualidad desde una perspectiva oficialista, con interpretaciones bastantes subjetivas, como son Tres ensayos sobre la vida sexual (1926) de Gregorio Marañón o los "Estudios sobre el amor" (1924) de Ortega y Gasset, quien por entonces descalifica el psicoanálisis como "una emulación pseudocientífica del católico sacramento de la confesión".

Homosexualidad

Novela homoerótica
En el tema de la homosexualidad se siguen arrastrando viejos tópicos ancestrales, el homosexual es un ser vicioso, degenerado, muchas veces equiparado con otras figuras delictivas de la sociedad como ladrones o violadores. Es decir, se sigue viviendo bajo una visión dualista, entre lo masculino (o más bien el macho) y lo femenino, condenando de esta forma a los homosexuales a la discriminación social.

Este pensamiento tendrá su reflejo en la cultura, donde las publicaciones relacionadas con la homosexualidad masculina son escasas, ya que la mayoría de la población lo sigue considerando como algo inmoral. En cambio, la homosexualidad femenina, alimentada por la fantasía del imaginario masculino, fue ampliamente representada tanto en novelas como en imágenes.

Aunque la homosexualidad seguía siendo considerada un tabú, la relajación moral de la sociedad permitió un acercamiento a publicaciones donde se mostraba un cierto tipo de desnudo masculino donde forzudos con bigotazos, boxeadores o gimnastas exhibían sus cuerpos semi desnudos.

Novela homoerótica
Las obras más representativas de la cultura gay de los años 20 eran sin duda las denominadas novelas 'dandy' o decadente, cuyo autor más célebre fue sin duda Álvaro Retana, que con una mirada alegre y positiva se acercaba abiertamente al mundo de la homosexualidad con libros como "Las locas de postín", "El fuego de Lesbos" o "Los ambiguos".

También podemos destacar otras obras de autores más prestigiosos como algunas novelas escritas por Ramón Gómez de la Serna "La mujer vestida de hombre" o su esposa Carmen de Burgos, aunque éstas con un tinte más moralizante.

Por último destacar la novela cubana  "El ángel de Sodoma" de Alfonso Hernández Catá, una novela que resume muy bien la crisis cultural y existencial de esa época, ya que no sólo condena el carácter homofóbico de la sociedad, sino también un sistema político caracterizado por su conservadurismo y autoritarismo.

                            
Conclusión

La dictadura franquista acabó con todo aquello. Bueno, con casi todo: la iconografía erótica y morbosa de Julio Romero de Torres (por cierto, republicano) se difundió profusamente en carteles y calendarios gracias, según la autora, al “españolismo” estereotípico y sobreactuado de sus personajes femeninos

Esa explosión de erotismo producida en los años 20 es comparable a la que vivimos aquí en España a partir del año 1975, ya que con la muerte del dictador, incluso años antes, se vivió un intenso momento histórico de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales. Donde la sociedad y la cultura empezaron a expresar libremente ciertos aspectos relacionados con la sexualidad y el erotismo, deseos duramente reprimidos durante más de 40 años, lo que provocó un auténtico boom de la cultura erótica, cuya mejor plasmación es el cine del destape de finales de los 70.


Bibliografía

Cleminson, R.; Anarquismo y sexualidad en España, 1900-1939

Zubiaurre, M.; Culturas del erotismo en España, 1898-1939 en http://sicalipsis.humnet.ucla.edu/

 http://leopoldest.blogspot.com.es/2012/01/imagenes-del-erotismo-en-la-espana.html

http://www.isliada.org/ensayo/2011/09/el-angel-de-sodoma-y-la-construccion-social-de-la-normalidad-generica/

 http://www.playgroundmag.net/articulos/columnas/Cuerpos-mundo-anarquista_0_1414058582.html

 http://elpais.com/diario/2007/12/04/cultura/1196722801_850215.html









domingo, 5 de julio de 2015

Alfonso XIII, el rey del porno

Sexo y Corona: Los escándalos sexuales de las monarquías europeas

Monarquía Hispánica:
Alfonso XIII: El rey del porno (1886-1941)
Isabel II: Un reinado repleto de escándalos (1830-1904)
Fernando VII: El gran sable (1784-1833)
Felipe IV: El rey adicto al sexo (1605-1665)

Monarquías Europeas:
Catalina la Grande: Una líbido incontrolable
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Retrato satírico de Alfonso XIII.
La casa real de los Borbones siempre ha estado salpicada por todo tipo de rumores y escándalos de índole sexual, ya vimos en este post, los rumores existentes durante el reinado de Isabel II, hoy nos vamos acercar a la figura de su nieto Alfonso XIII.

Alfonso XIII desde joven siempre arrastró fama de galán y playboy aunque algunos historiadores lo definen más bien como un "enfermo sexual", insaciable en cuestiones de sexo, disfrutando de  numerosas amantes, llegando a mantener una familia paralela con la actriz Carmen Ruiz Moragas, con la que tuvo dos hijos.

Pero si queremos acercarnos a la personalidad de Alfonso XIII nada mejor que contar una pequeña anécdota, que nos refleja muy bien dos de sus grandes pasiones: el sexo y el cine.

Existen dos versiones sobre esta conversación: Algunos afirman que se produjo durante su visita a Hollywood, en casa del actor Douglas Fairbanks. Otros investigadores sostienen que esta conversación la tuvo con la guionista Anita Loos, que en una visita a España, fue invitada a tomar té en el palacio real.

La conversación, según cuenta la leyenda fue algo similar a esto:

- Douglas Fairbanks: Majestad, ¿a qué estrella de Hollywood le gustaría conocer? Tal vez se la pueda presentar.
- Alfonso XIII: Sin ninguna duda a Fatty Arbuckle!
- Douglas Fairbanks: Oppps! Lo siento Majestad. ¿no sabe lo qué le pasó? Por lo visto en una fiesta violó con una botella de Champagne a una chica y la pobre murió! Y ahora los estudios de Hollywood se niegan a trabajar con él.
- Alfonso XIII: ¡Qué injusticia! Eso le podría haber pasado a cualquiera de nosotros.

Nunca sabremos si esta conversación fue cierta, aunque resumen muy bien el modo de vida de Alfonso XIII. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que el terrible suceso que relata sobre Arbucklec realmente si que sucedió, ya que en una orgía celebrada en su casa, supuestamente violó con una botella de champán a la starlet Virgina Rappe, que murió dos días después por una hemorragia interna. Y aunque el actor no fue condenado por este delito, a partir de ese escándalo su carrera en Hollywood finalizó.

Aquellos locos años 20

Pero ¿qué tiene que ver Alfonso XIII con el cine porno? No seáis impacientes ya que antes de adentrarnos en ese historia hay que hablar un poco de los orígenes del cine... y del cine porno, aunque todo parece indicar que ambos, cine y cine porno, surgieron casi al mismo tiempo, ya que desde muy pronto algunos directores encontraron financiación privada para el rodaje de un tipo películas muy "especiales", es decir, el primer cine porno, fue realizado por y para las clases más adineradas.

Y así llegamos a los locos años 20, una época de cierto libertinaje y relajación moral, el jazz más alegre y el divertido charlestón sonaban en los numerosos cabarets y salas de baile que inundaban las más modernas capitales mundiales. Aquellos locales que ofrecían los espectáculos más atrevidos y picantes se llenaban de hombres y champán.

La España de los años 20: Entre la dictadura y el libertinaje

El panorama de la España de los 20 era similar en las grandes ciudades, donde una clase media cada vez más próspera formada por comerciantes, burguesía industrial y gente de negocios enriquecida empezaba a demandar las nuevas formas de ocio que se destilaban por París y Nueva York.

Los cines empezaban a ser una forma de ocio popular, cupletistas y vedettes acaparaban portadas de revistas y los corazones de muchos hombres poderosos. Al mismo tiempo se empezaron a difundir nuevas ideas relacionadas con el feminismo y la libertad sexual.

Vedettes en el mítico Molino en los años 20.
Así la España de los años 20 es un claro reflejo de las contradicciones propias de nuestro país, por un lado se vivía bajo una dictadura militar de carácter conservador, apoyada en una monarquía tradicional, y donde el catolicismo aún impregnaba casi la totalidad de la sociedad española. Por otro lado, tenemos la España de los cabarets y los espectáculos nocturnos, donde la prostitución se extendía hasta extremos nunca alcanzados, al mismo tiempo que empezaban a circular pequeñas novelas de tintes eróticos.

Alfonso XIII, el rey pornógrafo,
dibujado por Alberto Cimadevilla,
de http://www.atlanticaxxii.com/
En España, los pioneros del cine mudo fueron los barceloneses hermanos Baños, que lograron fundar su propia productora, 'Royal Films' , filmando su primera película en 1911, 'Carmen o la hija del contrabandista'. Continuando con cierto éxito su carrera hasta la llegada de la Guerra Civil. Pero a parte de sus películas convencionales, parece ser, que los hermanos Baños también recibieron alguna que otra suculenta oferta para grabar otro tipo de films. Y es que, Barcelona, en los años 20, tenía autorización especial del gobernador civil para proyectar películas de alto contenido erótico.

Pues  ya tenemos todos los ingredientes: un rey libertino y muy aficionado al séptimo arte (como atestigua su visita a Hollywood), un cine porno en auge entre ciertas clases sociales muy privilegiadas y unos directores dispuestos a rodar cualquier encargo mientras la paga sea buena.

Agitamos todos estos ingredientes y nos encontramos con un Alfonso XIII que pronto quiso unir dos de sus grandes pasiones el sexo y el cine, y que lugar mejor para disfrutar de dichas películas que en su sala de proyecciones privada del Palacio Real.

Alfonso XIII, el Rey del Porno

Así que Alfonso XIII ordenó a su hombre de confianza, el Conde de Romanones, que se pusiese en contacto con los hermanos Baños para llevar a cabo una de sus mayores fantasías, producir  sus propias películas porno... y es que era tal su afición por el cine, que Alfonso XIII, no se contentó sólo con financiar dichas películas, sino que quiso participar más directamente, trabajando en el 'guión' de estas películas porno, proponiendo la aparición de ciertos personajes. Estas películas filmadas en Barcelona, fueron interpretadas por borrachos y prostitutas del Barrio Chino.

Estas primeras películas porno si destacan por alguna cosa, es por si carácter mordaz y satírico, ya que parecen esconder una crítica a la sociedad de la época, donde aparece siempre algún personaje de la capa más alta de la sociedad, ya sea un sacerdote, un médico o un ministro, siendo representados como seres viciosos.

No se sabe a ciencia cierta cuantos de estos films se llegaron a rodar, ya que la mayoría de ellos se han perdido, seguramente se llevase sus películas favoritas al exilio con él, otras muchas serían destruidas o escondidas. Aunque por suerte se han podido recuperar tres de estas películas: 'El ministro', 'El confesor' y el 'Consultorio de señoras' , que aparecieron en los años 90 en un convento valenciano, por lo que han sido recientemente restauradas.


'El confesor' es una película corta y técnicamente aún muy rústica, su argumento no brilla por su complejidad... un cura se aprovecha de las pobres feligresas que van a visitarle. 'El consultorio de señoras' técnicamente mejor realizada y de mayor duración nos muestra la consulta de un doctor que tiene un método muy personal para examinar a las mujeres. 'El ministro' se basa en otro episodio de abuso de poder, una mujer va al ministerio a pedirle que no despida a su marido, a lo cual el ministro sólo accede a cambio de favores sexuales.




Bibliografía

Sanz Ferreruela, F.; "El confesor", de los hermanos Baños (1920)un singular tratamiento de lo religioso en el cine mudo español, Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza,  Nº 18, 2003 , págs. 609-640

Iturriza, A.; Alfonso XIII, el rey pornógrafo en  http://www.atlanticaxxii.com/2411/alfonso-xiii-el-rey-pornografo

https://cinesilentemexicano.wordpress.com/2010/11/02/el-confesor-de-los-hermanos-banos-1920-un-singular-tratamiento-de-lo-religioso-en-el-cine-mudo-espanol/