Mostrando entradas con la etiqueta Plutarco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Plutarco. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de agosto de 2017

La pederastia militar: El Batallón Sagrado de Tebas

Homosexualidad y Pederastia griega:
Capítulo 1.- Origen y causas
Capítulo 2.- El cortejo pederástico
Capítulo 3.-  La pederastia militar: El Batallón Sagrado de Tebas
Capítulo 4.- La homosexualidad femenina

-------------------------------------- 0000000 --------------------------------------

Victorioso Filipo posó su mirada en los cadáveres y preguntó:- ¿Quiénes son éstos casi trescientos muertos abrazados entre sí hundidos y acoplados en muerte y en amor.
Le respondieron: - Son los de Tebas, el Batallón Sagrado de Pelópidas de amantes y de amados, los viriles de Tebas de la estirpe de Layo.
Filipo respondió: - Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente.
                                                                                                                         - Plutarco

La pederastia militar

Suele suceder que en sociedades de claro carácter guerrero y con un fuerte pensamiento misógino, donde la mujer es vista como un ser inferior y por lo tanto es excluida de participar de forma activa en el mundo de los hombres, lo masculino se idealiza, exaltando los valores asociados a la masculinidad como la fuerza, el valor, la entrega, el sacrificio o la fidelidad. Por lo que lo masculino se convierte en un ideal de belleza.

Y es que como bien señala el profesor G. Fatás, en numerosas instituciones de carácter guerrero, como en los Templarios o en las Juventudes Hitlerianas,o en la propia ciudad de Esparta, la amistad varonil alcanza valores totalizadores. Por ello, no nos debe extrañar que una de las acusaciones más frecuentes hacia los templarios fueron las prácticas de conductas homoeróticas...

Recreación ideal de un gimnasio griego.

Estrabón nos relata como en Creta los adolescentes de orígenes aristocráticos eras instruidos a través de esta institución pederástica de carácter militar. El joven, según daba los primeros signos de pubertad, era "raptado" por un adulto virtuoso, el cual se lo llevaba al campo a vivir con él durante dos meses, que lo instruía en las más variadas artes y disciplinas y lo introducía en su círculo de amistades. Pero no sólo eso, el joven también era iniciado en los secretos del eros, de los placeres de la vida, lo que sin duda, incluiría prácticas de carácter homosexual.

Una vez finalizado este período de "instrucción" era devuelto a su familia, junto a algunos regalos lujosos como armaduras, armas, animales, ... pasando a servir como escudero de su amante, formando parte de una especia de orden de caballería, la de los kleinoi, "los Ilustres".

Así vemos como en sus orígenes esta educación pederastica tuvo un alto componente militar, preocupada de transmitir unos valores y virtudes asociado al mundo de la guerra. Aunque poco a poco, especialmente en las polis más dinámicas, este concepto "guerrero" fue evolucionando hacia un concepto más "civilizado", donde valores como la belleza, la juventud y el placer fueron ganando terreno.

Todo ello, no nos debe hacer olvidar que el componente sexual existió desde sus orígenes, ¿en qué medida? Es difícil de determinar. Pero varios estudios antropológicos han demostrado como en muchas sociedades guerreras la penetración anal entre hombres es común, ya que implica un rito de iniciación, donde a través del semen, se transmite la fuerza guerrera del hombre al adolescente.

Como ejemplo de esta pederastia militar y su eficacia en el campo de batalla tenemos varias polis:

- Esparta: No nos detendremos mucho en ella, ya que debido a la importancia de esta polis griega y a su particular idiosincrasia tenemos preparado un post en exclusiva sobre la sexualidad en Esparta.

Sólo apuntar que esta ciudad parece ser la primera que practicó el nudismo atlético y fue una de las primeras en institucionalizar la pederastia como instrumento ideal para la educación de nuevos ciudadanos libres, siendo obligatoria su participación para los homoioi, la clase dominante.

Jóvenes espartanos, de Edgar Degas – National Gallery de Londres

Y aunque varios autores, como el mismísimo Plutarco, han recogido que la pederastia espartana era casta, ya que se trataba de una relación más semejante a la de padre-hijo que a la de amante-amado, por lo que sucumbir a la tentación de la carne estaba castigado con las penas más severas. Algunos testimonios arqueológicos parecen desmentir esta casta teoría, ya que en la isla de Tera se han encontrado graffitis en las proximidades de un gimnasio donde sus autores alardean de sus conquistas sexuales masculinas.

- Tebas: Fue otra ciudad célebre por la práctica pederasta, donde incluso esta práctica enraíza con el mito fundacional de la ciudad, ya que su mítico rey Layo secuestró al hijo de Pélope, Crisipo, en un arrebato amoroso. Además, la mala prensa ateniense les acusaba de ser una polis donde se practicaba una pederastia libre, sin ningún tipo de restricción.

Famoso fue su festival anual gimnástico, las Yolaia, denominado así en honor a Yolao ¿qué quién es este tipo? Pues ¡sorpresa! el erómeno de Heracles. Aunque por si algo ha pasado a la historia esta ciudad tebana fue por su Batallón Sagrado...


El Batallón Sagrado de Tebas

Hoplita tebano
Crédito:mundohistoria
La Historia Antigua está llena de relatos de espléndidos soldados y ejércitos, y quizá, uno de los mejores ejércitos que vio la antigüedad fue el ejército tebano y su cuerpo de élite el Batallón Sagrado de Tebas, que allá por el siglo IV a.C. barrió del campo de batalla a los orgullosos espartanos y sólo sucumbieron ante los ejércitos del gran Filipo de Macedonia y su hijo Alejandro Magno.

Este cuerpo de élite, compuesto por entre los mejores soldados del ejército y sometido a una férrea disciplina, estaba formado por 300 hombres, aunque lo que hizo de este cuerpo de élite casi invencible eran sus lazos de amor y fraternidad, ya que en realidad estaba compuesto por 150 parejas de amantes, todos ellos masculinos.

Este ejército basado en la educación pederástica griega, es decir, en una pareja homoerótica formada por un hombre de mayor edad "heniochoi", el 'conductor' y un pupilo o compañero "paraibatai" estaba basado en la creencia de que un ejército formado por parejas de amantes sería invencible.

"Los hombres, así unidos, aunque en pequeño número, podrían en cierto modo vencer al mundo entero"


¿Por qué era invencible el Batallón Sagrado?

Será Platón en su obra 'El banquete o Siete discursos sobre Amor' quien nos aporta cierto cuerpo teórico sobre la efectividad de un ejército así formado:  “(…) si por cualquier circunstancia, un Estado o un ejército pudieran estar compuestos sólo de amantes y de amados, no habría pueblo que llevase más alto el horror al vicio y la emulación de la virtud. Los hombres, así unidos, aunque en pequeño número, podrían en cierto modo vencer al mundo entero”.(1)

La efectividad de este ejército se basaba por un lado en la ejemplaridad que un amante debe tener ante su amado, realizando incluso todo tipo de acciones heroicas ante los ojos de su compañero, “no hay hombre tan cobarde a quien el amor no inflame de valor y haga semejante a un héroe”.

Ya que como bien indica Platón, el mayor deshonor al que estaba expuesto un hombre era realizar acciones deshonrosas delante de su amante, por lo que un ejército formado por amantes evitaría realizar acciones vergonzantes en la derrota “si un hombre que ama comete una mala acción o sufre un ultraje sin rechazarlo, no habrá padre, ni pariente ni nadie en el mundo ante quien este hombre sienta tanta vergüenza de presentarse ante el ser a quien ama”(3). Pero también evitará tomar acciones crueles en la victoria, tan frecuentes en los ejércitos.“nada como el amor puede inspirar al hombre lo necesario para llevar una vida honesta: quiero decir el horror al mal y la emulación del bien”(2).


 
El otro pilar fundamental sobre el que se basaba este temible ejército era la solidaridad entre sus integrantes, ya que ningún sentimiento o motivación es más poderoso que el intento de salvar la vida a la persona que amas “preferiría morir mil veces, sobre todo, antes de dejar en peligro a su bien amado y abandonarlo sin socorrerlo”(4) y ninguno tan terrible como la venganza ante la pérdida del ser amado, por lo que la ferocidad de estos ejércitos también sería temible.



Un poco de estrategia militar

Pero la invencibilidad de este ejército no sólo se basaba en la fuerza del amor, sino también en el estudio de la formación rival y su mejor forma de vencerla...

Y es que los ejércitos griegos estaban formados por hoplitas, soldados de infantería pesada, y cuya formación de batalla preferida era la falange.  Un hoplita en formación estaba protegido por la mitad derecha de su escudo (llevado en su brazo izquierdo) y por la mitad izquierda del escudo del hombre situado a su derecha. Por lo que durante el combate los hombres trataban de acercarse a su compañero produciendo una deformación del frente el cual se inclinaba hacia la derecha, para evitar esto tradicionalmente se ponían las mejores tropas en el ala derecha.

Epanimondas, utilizará una inteligente estrategia para vencer a sus rivales, sustituirá la falange continua tradicional por una línea en cuña y de mayor profundidad, donde el Batallón Sagrado situado en el ala izquierda del frente cargaría contra las tropas de élites rivales, su mayor empuje y fuerza de carga les permitirá arroyar el frente derecho enemigo y rodear al resto del ejército.






1- Platón; “Diálogos”; Iberia; Barcelona; 1947; capítulo IV: El banquete o del amor; pág. 108.
2- Platón; “Diálogos”; Iberia; Barcelona; 1947; capítulo IV: El banquete o del amor; pág. 108.
3- Platón; “Diálogos”; Iberia; Barcelona; 1947; capítulo IV: El banquete o del amor; pág. 108.
4- Platón; “Diálogos”; Iberia; Barcelona; 1947; capítulo IV: El banquete o del amor; pág. 108.




Bibliografía

 Historia Antigua - Universidad de Zaragoza - Prof. Dr. G. Fatás

La educación pederástica en la Antigua Grecia
(Adaptado de Marrou, 1971)


 HENRI- IRÉNÉE, MARROU, “Historia de la Educación en la Antigüedad“, Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1965.

Comentarios sobre el Batallón Sagrado de Tebas en  http://www.sigla.org.ar/index.php?option=com_content&view=article&catid=45:espejo-23&id=115:comentarios-sobre-el-batallon-sagrado-de-tebas-&Itemid=104

miércoles, 28 de junio de 2017

Homosexualidad en Roma: De la bisexualidad al pecado

Índice:
1.- La homosexualidad en la cultura romana
2.- La evolución de la moral sexual respecto a la homosexualidad
3.- Homosexualidad femenina en la antigüedad clásica
4.- Esclavos sexuales  (en preparación)
5.- Transexuales en Roma (en preparación)


----------------------------------------000000000----------------------------------------


EVOLUCIÓN DE LA MORAL SEXUAL RESPECTO A LA HOMOSEXUALIDAD

Si en nuestra entrada anterior estudiamos el concepto de homosexualidad existente en la cultura romana, en la entrada de hoy vamos a analizar como ese concepto fue evolucionando a lo largo de los siglos hasta llegar a su total rechazo con el triunfo de la moral sexual cristiana.

A grandes rasgos podemos hablar de 4 grandes fases respecto a la moral sexual, aunque como ya hemos advertido antes, cada provincia romana tendrá sus propias costumbres sobre la homosexualidad, y seguramente dentro de cada una de estas fases hubo épocas de más o menos permisividad, según modas, gobernantes, crisis políticas o económicas, etc...

1.- La virtud romana: Monarquía y República
2.- El triunfo de eros: S II a.C - I d.C
3.- La condena de la pasión: S.II - III d.C.
4.- El nacimiento del pecado: S.IV-V d.C.

Pintura mural pompeyana. Escenas sexuales en el Nilo.


1.- LA VIRTUD ROMANA: MONARQUÍA Y REPÚBLICA.

Bulla etrusca en forma de corazón.
Roma en sus inicios fue un pueblo de pastores y eminentemente agrícola, de costumbres rústicas y una moral sexual bastante severa. Muy alejada de las costumbres más refinadas de las polis griegas e incluso mucho más restrictivos en su moral sexual que los etruscos, pueblo del que proviene gran parte de su cultura.

En este época, la visión de la homosexualidad tuvo que ser bastante severa, aunque se pudiese aceptar que el pater familias tomase a algún joven esclavo para satisfacer alguna necesidad sexual, como bien nos señala Plutarco, cuando responde a la pregunta: ¿Por qué adornan a los niños con los amuletos que llaman "bullas"?

[...] ¿o no era deshonroso ni vergonzoso entre los antiguos amar a esclavos que estuvieran en la flor de su edad, como aún ahora atestiguan las comedias, mientras que se apartaban rigurosamente de muchachos libres y, para que no dudaran, aun cuando se los encontrasen desnudos, los jóvenes llevaban este distintivo?
- Plutarco, Cuestiones romanas, 101.

Pero si algo nos llama la atención sobre esta época fue la conocida como LEX SCANTINIA, la primera ley que conocemos del mundo romano que intentaba regular las conductas sexuales, aunque no está claro cuando fue promulgada, parece ser que nos movemos en un arco temporal entre el 225 a.C. y el 149 a.C.

A pesar de no conocerse exactamente el texto de ley, parece que regulaba ciertas formas de sexualidad, castigando cualquier forma de sexo con muchachos romanos libres y aquellos casos en los que un ciudadano ejercía un papel pasivo en prácticas homosexuales, ya fuese sexo anal o la felación.



Otro tipo de sanción diferente era forzar a cualquier tipo de sometimiento contra su voluntad a cualquier ciudadano romano, fuese cual fuese su condición.

El mejor ejemplo de esta ley nos lo da Valerio Máximo (V,1,9) quién nos relata que durante las guerras samnitas (343 - 290 a.C), un joven ciudadano romano llamado Veturio tuvo que venderse a sí mismo como esclavo para pagar algunas deudas. Su comprador fue un tal Plotio que enamorado de su nueva adquisición no dudó en intentar tomarlo. Al negarse el joven Veturio a satisfacer las necesidades de su amo, Plotio lo hizo azotar. Así que Veturio llevó el caso al Senado que no dudó en encarcelar a Plotio por intentar corromper la pureza de la sangre romana.

Pintura erótica pompeyana.
Termas suburbanas. Escena Lésbica.
Las penas podían variar desde una multa hasta la pena de muerte, según los casos, ya vimos, en el anterior post, como las denuncias de sodomía dentro del ejército eran castigadas de forma mucho más severa. Aunque parece que la sanciones en el ámbito civil eran fundamentalmente económicas, pudiendo llegar hasta los 10.000 sestercios.

Pero seguramente peor condena que la económica era el estigma social que recaía sobre esa persona, ganándose el apelativo de impudicus, haciéndose acreedor del desprecio más absoluto, ganándose el rechazo y la discriminación de los de su clase. Por lo que en una sociedad tan clientelista como la romana eso podía suponer la ruina de tus negocios, de tu carrera política y de algo tan importante como el prestigio de tu familia.

En resumen, dos cosas llaman la atención de esta ley:
- Primero, no hay regulación contra las formas activas de homosexualidad hacia personas de rango social inferior, por lo que se sobrentiende que estaban permitidas.
- Segundo: el hecho que haya que regular este tipo de comportamientos puede ser una señal de que, las relaciones homosexuales eran más habituales de lo que podemos pensar y de que el (mal)llamado "vicio griego" (sexo con jóvenes adolescentes libres) empezaba a ser una práctica habitual en la sociedad romana, por lo que se vieron forzados a promulgar este tipo de leyes para frenar su extensión.

En los baños romanos. Fyodor Bronnikov

Por último, si nos fijamos en las fechas de estos casos, y como bien se señala en 'Eros romano': "La atracción por los jóvenes siempre había atormentado a los romanos, incluso antes del siglo II y de la influencia griega, por más que les pese a algunos historiadores. Al contrario que la mujer, el hombre había tenido, desde un principio, libertad para satisfacer sus apetencias sexuales, independientemente del sexo, a condición de conformarse con los esclavos".

Es decir, la bisexualidad romana NO fue importada por influencias orientales ni griegas, siempre estuvo ahí presente. Otro argumento a favor de esta teoría nos lo trae el gran comediógrafo latino Plauto (254 - 184 a.C), ya que en sus comedias aparecen esclavos (y no sólo de edad púber) que son amenazados en ser sodomizados por sus amos. Además, también menciona como existe ya la prostitución masculina, relatando como los prostitutos esperaban a sus clientes en plena vía Toscana.


Como conclusión podemos deducir que casos de impudicia existieron siempre. Los anteriores a la Lex Scantinia se juzgarían como casos aislados. Pero la existencia de esta ley nos hablaría de la necesidad de promulgar sobre unos hechos que empezaban a ser algo más que simples casos aislados.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que antes de la II Guerra Púnica (218 a.C) la presencia de esclavos en Roma era bastante escasa y estos eran utilizados sobre todo en labores agrícolas, por lo que se puede deducir que, aunque en esta primera etapa, la homosexualidad activa estaba integrada dentro de la moral sexual romana no fue un fenómeno muy extendido.

Habrá que esperar a que Roma de su gran salto imperialista para que la presencia de esclavos en la sociedad romana fuese cada vez más alta, y es a partir de este momento, cuando se puede decir que la bisexualidad se convierte en un rasgo típico de la sociedad romana.




2.- EL TRIUNFO DE EROS: Finales de la República y primeros siglos del Imperio.

A medida que Roma iba expandiéndose y conquistando a los pueblos vecinos su moral sexual se fue relajando, más y más, especialmente después de imponerse a su más temible enemigo, Cartago. Su posición hegemónica sobre el Mediterráneo trajo consigo riquezas, prosperidad y nuevas costumbres, especialmente por el influjo y admiración que siempre tuvo Roma del mundo griego.

Se puede decir que entre finales de la República y primeros siglos del Imperio, la sociedad romana se erotizó, la prosperidad, el comercio, trajo consigo un estilo de vida refinado, lujoso, se cantaba a la vida, al amor, las mujeres abandonaron su antiguo papel de sumisas amas de casa y tomaron mucha relevancia en la sociedad, se produjo una cierta liberalización de la mujer, también de las costumbres. Lo que antaño se hacía en el interior del hogar, ahora se hacía públicamente.

La lujuria, el desenfreno, la pasión, la perversión, la corrupción de las viejas costumbres, se había instalado en el seno de la sociedad romana.


La decadencia romana, Thomas Couture

Y esto era según muchos escritores el origen de la crisis romana, las primeras grietas sobre ese gran edificio que fue el Imperio Romano.

Como bien señala Blázquez "con la expansión romana el llamado vicio griego se extendió por toda la sociedad romana. La homosexualidad de tipo griego se generalizó en Roma ya en la época de Catulo. Se extendió la costumbre del muchacho favorito, o la pandilla de jóvenes esclavos. Se planteó el problema de tener jóvenes libres o de buenas familias, y de convertir los gimnasios en escuelas de aprendizaje amoroso. En la realidad, el amor a los muchachos nobles estuvo tan extendido como en Grecia. La homosexualidad era muy frecuente en las escuelas en época de Horacio. Estaba admitida. Lo que estaba mal visto era la posibilidad en el acto amoroso de los muchachos libres. Los padres se informaban de en qué gimnasio los hijos libres corrían más peligro. El amor a la griega no era un resultado de la helenización de Roma. En Roma, el amor a los muchachos no fue un problema sexual, sino ético."

Relieve romano. Pedagogo y sus alumanos. S. III a.C.

Un cambio de la moral influenciado por el éxito del pensamiento epicúreo, una visión de la vida hedonista, en una búsqueda constante del placer.


Pero, poco a poco, el aburrimiento fue invadiendo invadido el alma romana, este cambio de paradigma había sumida a los ciudadanos romanos en una vida regalada, lujosa, pero sin ningún tipo de aspiración vital. La religión oficial no ofrecía una respuesta capaz de paliar esa angustia vital. Si lo comparamos, se vive una situación similar a la que ya relatamos en este post sobre el Japón de época Edo, donde una burguesía y una clase media adinerada, sin posibilidad de participar en la política, se refugió en el mundo del placer, en los llamados mundos flotantes.
Busto de César Augusto.

Dentro de este contexto, no nos puede extrañar que Augusto promulgase toda una serie de leyes, las famosas "LEX IULIAS", para intentetar recuperar los tradicionales valores de la familia romana, especialmente preocupado por la baja natalidad dentro de las familias romanas y la preeminencia de esclavos y libertos en la sociedad.

Por todo ello, promulgó una serie de leyes (sin mucho éxito) que buscaban fomentar el matrimonio (Lex Iulia de Maritandis Ordinibus), y regular la moral sexual de sus ciudadanos (Lex Iulia de Adulteriis Coercendis), castigando el adulterio, el estupro y dificultando el divorcio.

Aunque no parece que estas leyes afectasen directamente a la homosexualidad, ya que la bisexualidad no afectaba directamente a la natalidad, ni era vista como una práctica vergonzante en esa época.

La homosexualidad en esta época no era contraria a la moral.


Por lo que nada mejor que citar a Horacio, que encarna todos estos valores de la nueva Roma, hijo de un liberto, educado en las corrientes filosóficas epicúreas y coetáneo de Augusto cantaba en uno de sus poemas:

"Ya no me gusta, como antes, escribir pequeños versos sobre el violento golpe que me asestó el Amor, el Amor que se ensaña consumiéndome sobre todo por los muchachos de cuerpos delicados y por las jovencitas"
- Horacio, Epodos, X

Pero si traemos a colación estas leyes augusteas sobre la moral sexual es por dos motivos:
- Primero, y muy importante, casi revolucionario, estas leyes venían a sancionar públicamente relaciones interpersonales que hasta ahora se resolvían en la intimidad del hogar. Es decir, el Estado, el derecho público, tenía capacidad para entrometerse en la vida privada de sus súbditos, por lo que no nos puede extrañar el fuerte rechazo que provocaron estas leyes.
- Segundo, todo este corpus jurídico fue acompañado de una campaña de adoctrinamiento que vino a reforzar el pensamiento estoico. Por lo que, progresivamente, gran parte de la sociedad romana, fue asimilando gran parte de los principios morales que pregonaba esta doctrina.

Mosaico romano.



3.- LA CONDENA DE LA PASIÓN: EL ESTOICISMO.

Y así llegamos a esa tercera fase, que se mueve alrededor del siglo II d.C., con la búsqueda de la regeneración moral de la sociedad romana, impulsada especialmente desde un movimiento filosófico, el estoicismo. Con la llegada de las crisis parece que la solución siempre suele ser la misma, aludir a los valores fundamentales de la antigua patria... y eso hicieron los romanos. Un buen número de filósofos, intelectuales e incluso emperadores, no dudaron en intentar reconducir a la sociedad romana bajo unos nuevos valores morales y sexuales.

*Cambios políticos, morales...
 
Estos cambios morales vinieron de la mano de un importante cambio político e incluso mental se podría decir, ahora Roma ya no era una república entre iguales, el pater familias no era ya un poderoso señor dueño de sí mismo, libre de someter a su autoridad (y a su sexualidad) a cualquier persona de un rango social inferior. 

Bajo el Imperio, esos antiguos y poderosos señores estaban al servicio del emperador, esa mentalidad que había caracterizado a los romanos, la de poseer, dominar, la de conquistar... se había diluido, lo que antiguamente era orgullosos linajes familiares, ahora se habían transformado en simples funcionarios de un aparato burocrático al servicio del Imperio.

Boda Aldobrandini. Siglo I a.C. Roma. Museos Vaticanos

Con las primeras crisis del Imperio nacía un nuevo hombre romano, y con él una nueva moral sexual, estaba perdido y necesitaba encontrarse a sí mismo, este nuevo hombre necesitaba aferrarse a algo nuevo, y encontró su respuesta, en la revisión de las antiguas corrientes filosóficas (neoplatonismo, neopitagorismo, estoicismo, escepticismo) y las respuestas que le ofrecían las nuevas religiones mistéricas. 

Los esclavos, ya no eran simples objetos, también eran personas; la mujer ya no debía obediencia ciega a su marido, ahora era un igual; el matrimonio ya no era un simple acuerdo económico, estaba naciendo el mito del amor conyugal; nuestra actual idea de lo que es el matrimonio, por lo que la infidelidad conyugal por parte del marido ya no era vista como algo aceptable, tampoco la homosexualidad.


... y sexuales.

Todo esto se traslada al campo de la moral sexual. En los períodos anteriores cada clase social estaba sujeta a su propia moral sexual. En este nuevo período, estoicos, primero; y cristianos, después, pregonarán que la moral sexual tiene que ser igual para todos, ya seas esclavo, liberto o ciudadano romano. Pero extendiendo la moral sexual restrictiva que imperaba en las clases bajas o populares a las clases dirigentes romanas.

La prudencia y la moderación son los valores máximos que han de gobernar la vida, la casa y la sexualidad de este nuevo hombre. La abstinencia sexual fue puesta en valor por esta nueva moral, apoyada en comentarios de médicos y filósofos. Todo ello les encaminará a ensalzar la monogamia, la fidelidad, cambiando la forma de entender el sexo y el placer.

 Escena de matrimonio. Casa de la Farnesina. 21 a.C. Roma. Museo de las Termas

⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓
*Para todos aquellos que quieran profundizar en estos cambios transcendentales en la moral de la sociedad romana, en los siguientes post hablamos de ellos desde diferentes perspectivas:
⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑
 

Con bien resumen E.Cantarella en su libro 'Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo':
[...] la moral sexual romana se había transformado de una bisexualidad de estupro en una heterosexualidad de reproducción. La sexualidad tardo-pagana, en otros términos, tendía a limitarse a las relaciones matrimoniales. La castidad (fuera del matrimonio) se había convertido en una virtud. Los matrimonios se multiplicaban. Las relaciones matrimoniales habían cambiado: los esposos debían amarse. Había nacido, en suma, la "moral de pareja".

Este discurso, que después será aprovechado por el cristianismo, se ve muy bien reflejado la obra de Apuleyo 'De Platonae', ya que distingue varios grados de amor: el amor de las almas sombrías que "son movidas por el deseo de gozar de unos cuerpos y aplacar su ardor a través de la voluptuosidad", y el amor de las albas buenas que ayuda "a la gente de bien a ser mejores y más eminentes". Uno es el amor terrenal, indigno, sucio; el otro es el amor divino, promovido por la razón.

¿Os va sonando a algo este discurso? El estoicismo irá abriendo camino a muchos de los dogmas cristianos: la lucha entre la carne y el espíritu, la condena a la pasión, la exaltación de la virtud, de la templanza, de la continencia sexual, incluso la condena al placer sexual

Así, de manera progresiva se irá instaurando una censura moral contra la homosexualidad. Un buen ejemplo de ello son los astrólogos de época bajoimperial, como Manilio o Fírmico, cuya visión de la homosexualidad empieza a ser bastante negativa:

"Si esta conjunción se produce en los signos trópicos, entonces toda la impureza de la impudicia se desarrolla en el cuerpo afeminado de los hombres experimentando los ardores de la sensualidad femenina, mientras en el naufragio de su honor y de su renombre, se ven manchados por una impureza deshonrosa".
- Fírmico, Libro VI. 
 
Mosaico romano con motivos astrológicos. S.III d.C.


4.- La condena a la homosexualidad: el cristianismo

Como vemos el cristianismo se apropió del discurso pagano para difundir con mayor facilidad su fe, además el gran acierto del cristianismo es que supo llegar a todos los sectores de la sociedad, desde los más humildes a los grandes emperadores.

No hace falta decir que impuso desde el principio una moral sexual estricta y exigente, condenando toda actividad sexual fuera del matrimonio, y sólo permitida bajo fines reproductivos. Por lo que la homosexualidad fue considerada muy pronto como uno de los mayores pecados.


"Sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por unas relaciones contra natura. Y los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se consumieron en pasiones los unos por los otros, hombres que hacen con otros hombres cosas infames, recibiendo en sí mismos el pago que cumple su extravío"
- Pablo, Epístolas a los romanos.

En cuanto a la homosexualidad, aunque antes del siglo IV d.C., no hubo ninguna disposición específica sobre ella, todo parece indicar que su práctica se fue castigando con más severidad con el paso de los años.

Mosaico de Justiniano.
Basílica de San Vital (Rávena)
Filipo el Árabe, en el siglo III intentó prohibir la prostitución masculina sin mucho éxito. Más tarde, los hijos de Constantino parece ser que promulgaron leyes que castigaban la homosexualidad pasiva con la castración. Con Teodosio I (390 d.C.) se condenaba a los prostitutos masculinos a expiar en las llamas la gravedad de sus pecados. Teodosio II hizo extensible este castigo a todos los homosexuales pasivos, fuesen prostitutos o no. Hasta llegar a Justiniano, quien en el año 533 d.C., legisla oficialmente la pena de muerte a todos los homosexuales, ya fuesen activos o pasivos, ya que no sólo ofendía a los hombres sino también a Dios.

Como señala Jean-Noel Robert en su magnífico "Eros romano": "Por vez primera la homosexualidad estaba claramente presente en un texto constitucional como un crimen contrario a la religión, que ofendía a Dios".

La Iglesia dividió la moral entre lo puro y lo impuro, y todo aquello que era considerado impuro caía en una prohibición radical, y no sólo condenaba a los pecadores a una eternidad en el infierno, sino que según iban acaparando el poder, fueron imponiendo sus creencias bajo el peso implacable de la ley.

El cristianismo condenó a los hombres, durante miles de años, a reprimir su sexualidad, otorgándole una visión negativa a su cuerpo, a su sexualidad, a su placer, a sus sentimientos. 






BIBLIOGRAFÍA

ÁNGELA, ALBERTO; “Amor y sexo en la Antigua Roma”. La esfera de los libros. Madrid, 2015.

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; El mundo amoroso de Catulo y de la Roma de finales de la República, Gerión, 2007, Vol. Extra 277-310.


CANTARELLA, E.; Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo, Madrid, 1991.

GRIMAL, P.; El amor en la antigua Roma, Ed.Planeta 

MARCIAL, Epigramas Eróticos,Aldebarán, 2000.

VEYNE, P.; La Homosexualidad en Roma, en: Sexualidades Occidentales, Ph. Ariès, A. Béjin, M. Foucault y otros. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1987, pp. 51 – 64

MACÍAS VILLALOBOS, C.; La homosexualidad y las conductas sexuales pervertidas desde la perspectiva de la astrología antigua,  Minerva: Revista de filología clásica, Nº 19, 2006, págs. 215-246


domingo, 10 de enero de 2016

Moral sexual romana IV: El desnudo

Moral sexual romana:
- Parte I: Los besos
- Parte II: La virginidad
- Parte III: La infidelidad
- Parte IV: El desnudo

---o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o---

En este capítulo nos adentraremos en el significado del desnudo físico para los ciudadanos romanos  ¿Qué actitud tenían ante el desnudo? ¿Una mujer se podía mostrar desnuda delante de su marido? ¿Cómo fue evolucionando el concepto de desnudez dentro de la moral romana?

Por cuestión de tiempo y espacio dejaremos aparte el análisis de las representaciones artísticas del desnudo, aunque lógicamente realizaremos algunas menciones específicas que nos ayuden a comprender algunos de los aspectos comentados.

Lo primero que hay que apuntar, que en el caso de la sociedad romana, estamos hablando de una cultura que pervivirá durante más de un milenio, por lo que sus conceptos morales variarán a lo largo del tiempo. Así aunque parezca una obviedad es importante señalar que la mentalidad (y la moralidad) del ciudadano romano variará enormemente a lo largo de todos estos siglos, por lo que hemos decidido hacer una división por períodos, algo genéricos, pero donde pretendemos que queden bien reflejados estos cambios en la moral de los habitantes de la ciudad del Tíber.

Nuestro primer apunte sobre la moral sexual romana relativa a la desnudez nos servirá para romper algún tópico... aunque los romanos no mostrasen ningún tipo de vergüenza ante un cuerpo desnudo, esto no quiere decir que se exhibiesen públicamente.

Además la sociedad romana tuvo unas normas morales muy estrictas en la esfera pública, ya vimos en el post dedicados a los besos, como una muestra de cariño hacia su mujer en un lugar público le costó el puesto a un senador. Pero en cambio, en la esfera privada el ciudadano romano gozó de gran libertad, por lo que pudo dar rienda suelta a los vicios, modas o gustos más atrevidos.

Mural de Pompeya de Venus Anadiomena

En cuanto a las representaciones artísticas, simplemente apuntar que desde tiempos prehistóricos casi todas las sociedades y culturas han proyectado su visión del hombre a través de la representación del cuerpo humano, una visión muy vinculada a su propia cosmovisión del universo y la posición del hombre en él.

Por lo que la creación de las imágenes artísticas, desnudos incluidos, responden a una serie de relaciones de poder, donde las clases gobernantes reflejan su ideología imperante. Es decir, la representación del desnudo en el arte tiene un claro componente ideológico, que puede albergar tanto un componente positivo (representación de héroes o dioses míticos) como negativos (esclavos o guerreros vencidos).

En este caso, también nos gustaría extirpar otro falso tópico, ya que aunque existió cierta permisividad respecto a la representación de desnudos, la mayoría de las veces, éstos no tenían por qué tener una carga erótica, simplemente representan un elemento ornamental más o estaban asociados a una serie de valores.

Como bien señala Luz Neira en su estudio sobre los desnudos en los mosaicos romanos, por regla general, el desnudo femenino exaltará la belleza, la carnalidad y el erotismo; mientras que el desnudo masculino se asocia a ideas como la determinación, la fuerza y el poder.


Parte I: La pudicitia romana: Los valores de la antigua República.

Claudio como Júpiter.
Cubierto por  una toga
El desnudo masculino

Una de las principales diferencias de la cultura romana frente a la griega fue que los latinos conservaron un sentido más estricto del carácter sagrado de la desnudez. Este hecho queda reflejado en la representación de los desnudos masculinos en el arte. Mientras que el arte griego está repleto de ejemplos de esculturas de jóvenes atletas o héroes desnudos, el arte romano mucho más sobrio y pudoroso cubría los cuerpos de sus ciudadanos más ilustres con uno de sus símbolos más representativos... la toga.

Por otro lado, la Roma republicana siempre rechazó la introducción de los juegos atléticos griegos, ya que consideraban que era un culto al cuerpo gratuito, una exhibición innecesaria, que además incitaba a la pederastia. Roma prefería entrenar soldados para la guerra que púgiles para espurias exhibiciones, así Tácito se preguntaba ¿Qué ventaja había en quedarse desnudo para luchar en combates estériles sobre el servicio de las armas?

Este pudor itálico parece provenir de tiempos antiguos, Plutarco nos dice que para los primeros romanos era vergonzoso exponer sus cuerpos a los más jóvenes, este hecho parece quedar demostrado en que desde los etruscos la práctica de ejercicios se realizaba cubriendo genitales y nalgas mediante una especie de calzón, denominado subligaculum.

El calzoncillo romano era una especie de pañal que cubría los genitales
y parte del vientre, siendo sujetado por un cinturón.
Esta prenda utilizada en principio sólo entre las clases populares (esclavos y plebeyos) por motivos prácticos a la hora de trabajar, pronto fue adoptada por soldados y gladiadores, hasta acabar extendiéndose al resto de la sociedad.

Por lo que parece probable que desde muy pronto la representación de la desnudez tuvo connotaciones negativas en la sociedad romana, imágenes asociadas a los guerreros vencidos y a la esclavitud, ya que normalmente los esclavos eran vendidos completamente desnudos.

Este concepto quedó reflejado en la opinión de algunos filósofos y escritores así Quinto Ennio pensaba que "la exposición de cuerpos desnudos de los ciudadanos es el principio de la vergüenza pública", incluso Catón se avergonzaba de bañarse en presencia de su hijo, la misma idea que refleja el escritor Valerio Máximo que dijo que la moral romana prohibía a los hombres de la misma familia bañarse juntos ya que "ha de concederse tanto respeto a los vínculos de sangre y de parentesco como a los mismos dioses inmortales".

El desnudo femenino

Mosaico 'Triunfo de Neptuno'
Museo del Bardo. Túnez.
En cuanto a la consideración del cuerpo desnudo de la mujer, hay que diferenciar entre las distintos tipos de mujeres existentes en la sociedad romana: por un lado, tenemos a las matronas romanas, mujeres cuyo virtud era sagrada y por lo tanto su desnudez siempre estuvo marcado bajo la idea de la "pudicitia". Por otro lado, tenemos a las esclavas o las libertas, cuyo cuerpo no dejaba de ser un objeto propiedad de su amo, por lo que su cuerpo, desnudo o no, no tenía mayor consideración.

Así vemos como una moral estricta protegía la desnudez de la mujer romana, tal era así, que durante este período se mantuvo la prohibición de hacerle el amor a tu mujer a la luz del día (con la única excepción del día posterior a la boda) así como iluminar el acto sexual mediante el uso de candiles o lucernas.

Plutarco defiende esta hecho debido al profundo respeto que un marido dispensa a su esposa, respetando el pudor y no tratándola como a una cortesana.


Parte II: El descubrimiento del cuerpo. Roma conquista el mundo.

Pero todo esto no nos debe hacer olvidar que la presencia de cuerpos desnudos o semidesnudos en la sociedad romana era habitual y aceptada, especialmente a partir del dominio mediterráneo de Roma, que traerá la llegada de las corrientes filosóficas y morales griegas.

El triunfo de Roma trajo consigo un cambio en la moralidad de la sociedad romana, los antiguos romanos se entregan al culto a la belleza, al cuerpo y al erotismo.

Pintura mural.
Villa de los Misterios, Pompeya.
Así durante el primer siglo del Imperio encontraremos  los mejores ejemplos de este cambio de moralidad y esta nueva concepción del cuerpo desnudo. Incluso se puede hablar de una abundancia de imágenes erotizadas, sólo hay que darse un paseo por las calles y casas de Pompeya para descubrir la naturalidad del desnudo y del erotismo en la sociedad romana del siglo I d.C.

Además hay que apuntar que este tipo de imágenes no sólo estaban en lugares públicos como termas o prostíbulos, sino que también las encontramos dentro de las villas, en estancias abiertas a la recepción de visitantes. Tal vez el mejor ejemplo sean los frescos de la Villa de los Misterios que nos hablan por un lado, de la pasión por retratar los cuerpos semidesnudos; y por otro, de la naturalidad con la que estos temas se representaban.

Otro ejemplo lo encontramos en las termas, donde acudían y se entremezclaban gente de toda clase y condición. Este nuevo culto al cuerpo queda muy bien reflejado en algunos de los Epigramas de Marcial que permiten intuir el ambiente reinante en estos baños públicos, cargado de miradas lascivas y deseos eróticos, un ambiente donde incluso se podían mezclar hombres y mujeres (se conoce la existencia de termas mixtas en Roma), y donde aquellos mejores dotados presumirían de su virilidad y donde el flirteo sería la principal diversión dentro de estos baños.

Ten cuidado, curioso
Nos miras fijamente, Filomuso cuando nos bañamos y luego preguntas que por qué tengo unos esclavos imberbes que la tienen como Príapo. Contestaré sin rodeos a tu pregunta: Les dan por culo a los curiosos, Filomuso.
- Marcial XI, 63


Los honores de rigor
Cuantas veces, Flaco, oigas en los baños públicos un aplauso, has de saber que la verga de Marón está presente.
- Marcial IX, 33

Como apunta Jean-Noel Röbert esta abundancia de imágenes mantenía "el fantasma erótico en la mente de los romanos". El descubrimiento del cuerpo fue sin duda una de los ritos amorosos que más anhelaban los romanos, posiblemente porque fue una de sus más interiorizadas prohibiciones de época republicana. Así el gran poeta Ovidio aconsejaba a la mujer no dejar que la luz de la luna entrase por la ventana y donde el poeta Propecio se lamentaba amargamente que su mujer le obligase a "entregarse a sus arrebatos entre tinieblas (ya que) sería profanar a Venus"

El desnudo femenino

A pesar de esta abierta sexualidad de la sociedad romana imperial e incluso con su tolerancia en exhibir la desnudez en público hay un tabú que paradójicamente se mantiene en este época... una mujer honrada nunca debía mostrarse completamente desnuda ante su pareja.

Mosaico. Leda y el Cisne.
La causa de este tabú puede tener diferentes explicaciones, aunque seguramente tenga un poco de cada una de ellas: por un lado, se especula que se deba a un pudor ancestral muy arraigado en la sociedad latina, aunque también es probable que el motivo sea algo más fútil como ocultar a la vista del amante algún 'defecto' físico, también están aquellos que lo achacan a una cuestión de estatus social, ya que es más propio de las meretrices quedarse completamente desnuda ante un hombre. Por último, también podemos apuntar que esa actitud de ver y esconder, no deja de ser un juego para envolver al encuentro de un halo de misterio y sensualidad añadida.

A pesar de lo dicho, es importante señalar que en esta época las mujeres van a lograr emanciparse de la rígida tutela masculina, que irá acompañada de una conquista de su propia sexualidad y donde la desnudez de la mujer se convierte en un avance más para sus libertades.

Esta nueva moralidad de la mujer romana queda muy bien reflejado en este pasaje de Ovidio:

La Siesta

 “He aquí que llega Corina, vestida con una túnica sin ceñir, su cabellera peinada en dos mitades cubriéndole el blanco cuello (…)

Le arranqué la túnica, aunque por lo fina que era apenas suponía estorbo; ella sin embargo luchaba por taparse con la túnica; y luchando como si no quisiera vencer, fue vencida, más sin dolerse de su rendición. Cuando quedó erguida sin vestiduras frente a mis ojos, en ninguna parte de todo su cuerpo encontré defecto alguno; ¡qué hombros!, ¡qué brazos tan hermosos vi y toqué!, ¡cuán a propósito era la forma de sus senos para apretarlos!, ¡qué liso su vientre bajo el terso pecho!, ¡qué anchas y estupendas sus caderas!, ¡qué juvenil su muslo!

¿Para qué contarlo todo minuciosamente?: nada vi que no fuera digno de elogio, y desnuda la estreché contra mi cuerpo. ¿Quién no adivina lo demás? Fatigados luego, estuvimos descansando los dos.
¡Ojalá tenga yo muchos mediodías como éste!”
- Ovidio, Amores, I, 5


Pintura erótica pompeyana.

A pesar de todo ello, la moralidad sobre la desnudez femenina imperaba de tal modo en la sociedad romana que en sus representaciones artísticas son escasos los ejemplos donde encontramos desnudos integrales.

Por regla general, tanto pubis como los senos aparecen tapados, aunque a veces de forma tan sutil y elegante que pasa casi inadvertido, un brazo, un velo o una mano tapan la visión del sexo, otras veces es la perspectiva la que impide la visión de sus partes más íntimas.

Mamillare, el sujetador de las romanas.
Incluso en las atrevidas pinturas eróticas pompeyanas, las prostitutas siempre llevan alguna prenda que impiden ver a la mujer completamente desnuda, ya sea llevando, la faja-sujetador denominada strophium o mamillare o un simple velo que les cubre el sexo.

Como bien señala Alberto Angela en su obra 'Amor y sexo en la antigua Roma' estas representaciones se pueden comparar a nuestras actuales fotos de modelos que aunque la mayoría de las veces aparecen casi desnudas son fotos más elegantes que obscenas, muy alejadas de las fotografías que podemos observar en una revista pornográfica.


Parte III: Estoicismo. Una nueva moral para un Imperio

Pero a partir del siglo II, con la difusión de la nueva moral estoica (Séneca, Plutarco,...) se pondrán en alza una serie de valores como la templanza, el autocontrol, el desprecio de las pasiones, el amor conyugal, la fidelidad e incluso la castidad... donde ya no habrá cabida para las pasiones que habían dominado los siglos anteriores... el placer y el erotismo quedarán relegados como vicios pasados.

El nuevo hombre romano aunque aún no se avergüenza del cuerpo desnudo, sí que impone una nueva concepción del cuerpo desnudo como una peligrosa fuente de corrupción moral, que ponían en peligro la integridad moral de las personas. Así por ejemplo, a partir de Adriano se prohibieron los baños mixtos en las termas, regulando la entrada de hombres y mujeres a través de diferentes horarios.
Mosaico.

No nos extenderemos mucho sobre estos trascendentales cambios, puesto que ya hemos dedicados algunos post sobre este tema. Simplemente apuntar que el hombre romano fue perdiendo algunas costumbres que naturalizaban el concepto de desnudez. La fidelidad a la esposa y la idea del amor romántico, dejaron atrás el concubinato, por lo que el marido se acostumbró a tener sexo con sólo una mujer, su esposa.  A esto hay que sumar ideas como la templanza o el autocontrol que ayudaron a difundir el concepto de la procreación sólo para concebir.

Todo esto hizo que progresivamente la aristocracia romana se autoimpusiese un cierto pudor sobre la desnudez, una vuelta a los valores tradiciones republicanos pero con una gran diferencia, el hombre había dejado de ser un pater familias que gozaba libremente de su sexualidad, ahora había escogido vivir en igualdad con su esposa y entregarse a la idea de amor familiar y la fidelidad.


Parte IV: Cristianismo. El pecado del cuerpo

Los cristianos aprovecharon estas doctrinas paganas (estoicismo, gnósticos) para articular su moral sexual. La Iglesia según se va afianzando en las estructuras del poder regulará y legislará muchos de estos componentes morales, añadiendo algunos conceptos novedosos como los sentimientos de miedo, culpa o pecado, y criminalizando algunas costumbres como la homosexualidad, el adulterio, la prostitución o el divorcio.

Adán y Eva. Catacumba de Priscila.
Así los padres de la Iglesia de los siglos IV y V como Jerónimo, Gregorio, Niseno, Juan Crisóstomo o Agustín de Hipona impondrán una moral basada en dos principios básicos: lo puro y lo impuro, sancionado de manera radical todas aquellas costumbres catalogadas como impuras.

Bajo estas premisas, el cuerpo humano, se convirtió en algo impuro, en comparación con la pureza del alma, por lo que la carnalidad pasó a ser considerada un símbolo de pecado, algo rechazable, ya que era fuente de tentaciones y deleite de los sentidos.

La representación del cuerpo en el arte paleocristiano adquirirá formas más sencillas, menos realistas, más abstractas, buscando transmitir un mensaje pedagógico, huyendo de la transmisión del deleite visual.

Esta nueva moral será difundida y amplificada porsteriormente por los nuevos representantes del Cristianismo, tales como Alberto Magno o Tomás de Aquino.






Bibliografía

Luz Neira. Desnudo y Cultura: "La construcción del cuerpo en los mosaicos romanos" (coordinación y edición). Creaciones Vincent Gabrielle (CVG), Madrid, 2013.

https://elcuerpoylaimagenenlahistoriadelarte.wordpress.com

https://menearte.wordpress.com/2015/02/03/el-desnudo-masculino-en-la-escultura-clasica-muy-diferentes-los-romanos-de-los-griegos/





sábado, 7 de noviembre de 2015

Mitos eróticos en la Antigua Roma: Gladiadores, aurigas y actrices

La cultura romana no deja de sorprendernos por su mezcla de lo arcaico y lo moderno, donde convivían la brutalidad más primitiva con la sofisticación más elevada. A todo ello, hay que sumar que la sociedad romana presenta algunos rasgos de gran modernidad, los cuales hasta bien entrada la edad contemporánea no volveremos a ver... como pueden ser su sentido del espectáculo o la importancia de la publicidad.

En esta entrada vamos a detenernos en uno de esos fenómenos más propio del siglo XX que de la Antigüedad... los mitos eróticos.

Auténticas estrellas del teatro o del deporte que cautivaron el corazón de romanos y romanas, que con un sólo gesto despertaban los sueños eróticos más ardientes de sus fans, convirtiéndose en los personajes más deseados de la sociedad romana.

Y aunque desconocemos si también tenían su habitación llena de posters con el retrato de su mito más deseado, sí que podemos asegurar que existió todo tipo de 'merchandising' alrededor de estas estrellas, especialmente aquellas vinculadas con el mundo del "deporte". Desde mosaicos conmemorativos, pasando por lámparas de aceite con la efigie del deportista, estatuillas, y todo tipo de inscripciones donde se expresaba la mayor de las admiraciones por alguno de estos mitos eróticos...

Mosaico conmemorativo de un auriga.
Museo Nacional de Arte Romano. Mérida.

Señoras, señores... pasen y conozcan a los mayores mitos eróticos de la sociedad romana...


Mitos Eróticos Femeninos

Como en la actualidad, algunos de las mayores mitos eróticos de los romanos provenían del mundo del espectáculo. Recordar, por ejemplo, que en los espectáculos teatrales de mimo o farsa se representaban historias ligeras de corta duración, donde se mezclaban humor y erotismo en un espectáculo lleno de música, cantos y danzas; acompañados de chascarrillos y obscenidades y donde no faltaban mujeres ligeras de ropa que solían acabar el show con un striptease (nudatio mimarum).

Esclava de la serie 'Espartaco'
Por lo que muchas de estas actrices se convirtieron en auténticos mitos eróticos de su época, sobre todo aquellas que destacaban por su belleza pero también por su ingenio, capaces de replicar las chanzas del público. Aunque los autores latinos suelen retratar este tipo de mujeres por su capacidad de jugar con los sentimientos de sus amantes, pasando de la frialdad absoluta a la más ardiente pasión, todo con tal de conseguir sus ambiciosos objetivos.

Y esto, a pesar de que estas mujeres pertenecían a la más baja condición social consideradas 'infames' al igual que las prostitutas'. Aunque la línea divisoria que separa ambas profesiones no estaba nada clara, ya que todas las actrices tenían algo de meretriz, y todas las prostitutas mucho de actriz.

Esta condición de 'infames' les privaba de cualquier protección jurídica, estando siempre expuestas a episodios de violencia como asaltos o violaciones. Pero si el azar (y la belleza) las acompañaba y si sabían jugar bien sus cartas, este tipo de mujer podía convertirse en auténticas femmes fatale, cazadoras de fortunas, capaces de desplumar fortunas enteras a enamoradizos incautos o situarse bajo la protección de poderosos personajes públicos.

El caso más famoso tal vez sea el de la actriz Volummia Citáride a la que podíamos comparar con una prostituta de lujo, ya que gracias a los tejemanejes de su amo, se fue introduciendo en los más altos círculos de poder romanos, ofreciendo servicios teatrales en fiestas particulares celebradas en las casas de los más altos dignatarios.

Así esta famosa actriz, conocida por su gran belleza y su astucia, logró encadenar una serie de amantes entre lo más granado de la sociedad romana, desde Bruto, el asesino de César, pasando por el mismísimo Marco Antonio o el poeta Cornelio Galo que dedicó a Lycoris o Licóride, nombre poético de Cytheris) algunos de sus más célebres poemas recogidos en su obra 'Amores'.

Cleopatra, el mito erótico por excelencia

Cleopatra, Elisabeth Taylor
Aunque si hablamos del mayor mito erótico femenino de la cultura romana no podemos dejar de hablar de Cleopatra, ya que su mitificación no es cosa de época posteriores. Sus propios contemporáneos la consideraron toda una leyenda erótica, y no tanto por su belleza física, sino por otro tipo de encantos. Plutarco decía de ella:

"Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje; Platón reconoce cuatro tipos de halagos, pero ella tenía mil."

Y es que pocas figuras en la historia han representado tan bien el erotismo y el poder de seducción como esta mujer, que gracias a su cultura, ingenio y poderoso atractivo personal fue capaz de seducir a los dos hombres más poderosos de la República romana.


Mitos eróticos masculinos

Pero las 'castas' matronas romanas también tuvieron a sus mitos eróticos, especialmente entre aquellos 'deportistas' que destacaban en la arena, ya fuesen aurigas, gladiadores o incluso actores.

Aunque estos hombres, debido a su profesión considerada 'infame', se movían entre la adoración más exaltada y el más absoluto desprecio, así el propio Tertuliano se preguntaba:

“¿Por qué los promotores y organizadores de los espectáculos al mismo tiempo ensalzan a los aurigas, actores, luchadores y gladiadores, hombres que levantan pasiones y a los que otros hombres les entregan su alma y las mujeres sus cuerpos, y a la vez los denigran y menosprecian por culpa de entregarse ellos mismos a las mismas cosas que critican?” 
-De Spectaculis XXII

Tal vez esta reflexión de Tertuliano esté muy relacionada con lo que le pasa a nuestras actuales estrellas, donde la relación amor-odio, depende del éxito o del fracaso de su última actuación o por la aparición de una nueva estrella que viene a eclipsar a la anterior.


Los Gladiadores

Andy Whitfield, actor de
la serie 'Espartaco'

Aunque parece claro que los que más pasiones levantaban entre las mujeres romanas fueron los gladiadores, estos hombres conjugaban todo lo que una mujer romana podía desear: fama, cuerpos bien formados, vigorosos músculos y sobretodo, el riesgo y la emoción al aventurarse en una relación amorosa tan peligrosa como excitante.

Era tal esta atracción que las grandes matronas romanas no dudaban en pagar grandes cantidades de dinero para poder pasar unas horas con uno de estos peligrosos amantes, sin importarles ni siquiera su baja condición social.

Este hecho lo atestiguan los numerosos relatos existentes en la literatura latina, como el caso recogido por Dion Casio, que narra como la mujer de Marco Aurelio, Faustina la Menor, le encantaba frecuentar la escuela de gladiadores; o el propio Juvenal que en sus 'Sátiras' (6,103-106) critica la pasión de Eppia, la mujer de un senador, por el gladiador Sergiolus, viejo y con notables heridas y deformidades, pero "es del hierro de lo que se enamoran" indica el autor latino.

"Más ¿cuál la juventud, cuál la hermosura
de que Hipia se prendó? ¿qué la movía
a ser de infame gladiador esposa?
Pues Sergiolo era viejo, carecía
de un brazo y aguardaba próximo ya el retiro;
era horrorosa su faz; [...]
Más era gladiador, y eso los hace unos Jacintos.
Hierro, hierro sólo es lo que a tales hembras satisface."


Los propios gladiadores se jactaban de sus conquistas femeninas como demuestran algunos graffitis conservados en Pompeya:

- "Celadio, anhelo y rompecorazones entre las doncellas" (Celadius, suspirium e decum puellarum)
- "Crescens el Retiarius -pescador- de las jóvenes en la noche. Crescens señor y médico de las niñas".
- "Celadus, el Tracio, tres victorias, tres coronas. Las niñas laten por ti."

Estaban tan íntimamente relacionados el mundo de los gladiadores con el sexo, que muy pronto se empezó a utilizar vocabulario del mundo de la arena con un doble sentido, así la palabra 'gladius' acabó siendo sinónimo de falo.

Mosaico de gladiadores.

Incluso se ha especulado que el hallazgo de una matrona romana cargada de joyas sepultada bajo la lava en la escuela de gladiadores de Pompeya pudiese deberse a una visita desesperada a su amante.

La fascinación que despertaban los gladiadores era tan alta que incluso se desarrolló todo un fetichismo alrededor suyo, vendiéndose su sudor como afrodisíaco en los puestos situados en el exterior del circo. Tal vez la mejor explicación a este fenómeno se debe a esa extraña fascinación que tenían los romanos por el sexo y la muerte.

De nuevo Juvenal, criticando la libertad que gozan las mujeres de su época, nos dice:

"Para asistir al circo Olgunia alquila
trajes, cortejo, amigas, la litera,
La nodriza y la rubia mensajera.
Y en tanto, su caudal gasta tranquila
con joven gladiador, ni se detiene
en dar su último vaso, ni le asusta
la ruina de su hogar.
"
                                                                      - Juvenal, Sátiras, VI


Los Aurigas

Aunque sin duda alguna, los auténticos ídolos del pueblo eran los aurigas, tal vez su fama como mitos sexuales era menor que la de los gladiadores, pero su popularidad era mucho mayor. El nombre de los principales aurigas eran conocidos por todo el Imperio y sus hazañas corrían de boca en boca.

Además a esto había que sumar, sus riquezas, un factor nada desdeñable para atraer la mirada y la atención de numerosas mujeres. Se sabe que el auriga lusitano Diocles, ganador de más de 1000 carreras, acumuló una inmensa fortuna, convirtiéndose en uno de los ciudadanos romanos más ricos de su época.

Ya vimos en la introducción como los aurigas más famosos levantaron tantas pasiones, que alrededor suyo se levantaba todo un merchadising de productos relacionados con ellos: esculturas, mosaicos, inscripciones, poemas,...

Nuestro ejemplo más cercano lo encontramos en Mérida, donde se conservaba un extraordinario mosaico donde se exhorta a la victoria a dos aurigas de nombre Marciano y Paulo, que tuvieron levantar pasiones en toda Hispania durante el Bajo Imperio.

Actores

Incluso los actores y bailarines también fueron objeto de deseo de algunas damas romanas, a pesar de compartir la baja consideración social de sus compañeras. Aunque como ya vimos en este post dedicado a la prostitución masculina en el mundo romano, estos hombres también ejercerían como prostitutos o gigolós.

Mosaico con actores y músicos.
Casa del Poeta Trágico, Pompeya. Museo Arqueológico de Nápoles.






Bibliografía

Angela, A.; Amor y sexo en la Antigua Roma, La esfera de los libros, 2015.

Garrido Moreno, J.; El anfiteatrouna oscura imagen de la antigua Roma, Berceo, Nº 149, 2005, págs. 153-178.

Jiménez Sánchez, J.A.; Ídolos de la Antigüedad Tardía: algunos aspectos sobre los aurigas en Occidente (siglos IV-VI), en: Lúdica, 4, 1998, pp. 20-33.

Montero Herrero, S.; Magia y adulterio en la Roma antigua, Religión y magia en la antigüedad: [seminario celebrado en] Valencia del 16 al 18 de abril de 1997, 1999, págs. 167-182.

Perea y Ébenes, S.; Extranjeras en Roma y en cualquier lugar: mujeres mimas y pantomimas, el teatro de la calle y la fiesta de Flora.

Varone, A.; Erotica Pompeiana: Love Inscriptions on the Walls of Pompeii, Studia Archaeologica 116, Italia, 2002.