domingo, 14 de febrero de 2016

Los Vikingos y el Sexo: Moral sexual vikinga.


Sexo y sexualidad en la Cultura Vikinga:
- Moral sexual vikinga
- Sexo, Religión y Magia en el mundo vikingo (próximamente)

Las fuentes

Uno de los principales obstáculos que nos encontramos al abordar el tema de la sexualidad en la cultura de los pueblos nórdicos es que éstos no tenían una cultura escrita en el sentido moderno de la palabra, ya que a pesar de contar con su propio alfabeto, las famosas runas, no tenían producción literaria propia.

Esto hace que la mayor parte de información sobre la cultura vikinga* provenga de fuentes indirectas, muchas de ellas de carácter anacrónico, y todos ellas, tantos cristianas como árabes, presentando la información de manera interesada, ya sea para mostrar las bondades del cristianismo frente al paganismo nórdico o para contraponer el mundo salvaje de los norteños frente al refinamiento y el grado de civilización alcanzado por la cultura árabe.

Para nuestra desgracia, toda información relativa al sexo o a la sexualidad de estos pueblos fue obviada en gran parte, especialmente entre los cronistas cristianos. Por lo que muchos de los datos sobre sus ritos y cultos han sido recogidos de manera parcial y sesgada, especialmente todo aquello relativo a la sexualidad.

No hay que olvidar que el proceso de cristanización de estas tierras fue realizado de manera gradual y muchas veces impuesto de manera violenta, por lo que poco a poco, los templos y ritos paganos fueron cayendo en el olvido o sobreviviendo en la clandestinidad, sobre todo en las zonas más rústicas.

Fragmento del Tapiz de Bayeux
 * Aunque hoy en día conocemos popularmente a estos pueblos con el nombre de 'vikingos', éste es un término que se refería sólamente a los guerreros que se lanzaban a una expedición, por lo que lo correcto sería hablar de pueblos nórdicos o germanos.


Moral Sexual

De manera general podemos decir que su moral sexual era bastante más abierta que la del resto de culturas europeas, cuyos prefectos morales ya estaban muy influenciados por las grandes religiones monoteístas. Sólo hay que echar un ojo a su mitología y a sus sagas, y veremos que el sexo está muy presente en ellos.

Para acercarnos a la imagen del sexo entre los antiguos vikingos, empezamos por uno de los relatos más famosos sobre su cultura, realizado por el diplomático árabe Ahmad Ibn Fadlan (quuién inspiró la famosa película 'El guerrero nº 13') que, enviado a las tierras del Volga, tuvo la mala suerte de toparse con una expedición vikinga. Su caravana fue apresada por los vikingos con los que no le quedó más remedio que convivir con ellos durante una de sus campañas de saqueo. Tiempo después, volvería a la ciudad de Bagdad, por aquellos días una de las ciudades más prósperas del mundo civilizado.

llustración de la expedición de Ibn Fadlan al norte de Europa. Museo Narod, Rusia.

Ibn Fadlan nos proporcionará sugerente información sobre el mundo de los vikingos, poniendo especial énfasis en aquellos aspectos culturales que más chocaban con el refinado y civilizado mundo árabe.

Si hacemos casos a las palabras de Ibn Fadlan, los vikingos tuvieron una noción bastante natural sobre el sexo, practicándolo de forma abierta, incluso delante de otras personas.

"En una sola de esas casas se reúnen diez y veinte personas, más o menos. Cada uno tiene un lecho en el que se sienta. Con ellos están bellas jóvenes esclavas destinadas a los mercaderes. Cada uno de ellos, ante los ojos de sus compañeros, tiene relaciones sexuales con su esclava. A veces todo un grupo de ellos se unen de esta manera, unos frente a otros. Si un mercader entra en ese momento para comprar a algunos de ellos una joven esclava y le encuentra cohabitando con ella, el hombre no se separa de ella antes de haber satisfecho su necesidad."

Como podemos ver, la poligamia estaba oficialmente permitida, ya que los hombres podían tener varias concubinas bajo su techo, estas concubinas por regla general era esclavas, aunque bajo este regimen de concubinato también podían unirse alguna mujer libre. La existencia de esta esclavitud de carácter sexual estuvo bastante generaliza dentro de la cultura vikinga, por lo que el comercio de esclavas alrededor de la cuenca del Volga fue un negocio muy próspero.

Más llamativo es lo que los cronistas normandos denominaron matrimonio 'more danico' (a la manera danesa), donde un hombre podían casarse oficalmente con dos mujeres y donde los hijos frutos de este segundo matrimonio eran cosiderados legítimos. Esta costumbre, a pesar del progresivo avance del cristiansmo, estuvo vigente durante varios siglos.

'La princesa capturada'

El papel de la mujer 

Dentro de la sociedad vikinga, donde la tribu y el clan seguían siendo de vital importancia, la mujer gozaba de un status quo similar al de los varones. A diferencia del resto de Europa, donde el papel social de la mujer se empequeñecía bajo el peso del cristianismo, en la sociedad vikinga la mujer tenía un rol activo y su figura era enormemente respetada. Se la consideraba 'la señora de la casa' (husfreya), por lo que mantenían el control de las propiedades sin necesidad de contar con el beneplácito de los marido

En cuanto a su rol sexual, la mujer gozaba de gran libertad, no era propiedad de su marido, incluso podía divorciarse esgrimiendo muy diversos motivos. Además la violación de una mujer libre era considerada una de las mayores afrentas dentro de la sociedad vikinga, por lo que era uno de los pocos delitos donde se contemplaba la pena de muerte.


Matrimonio

La edad permitida para contraer matrimonio estaba asociado con la primera menstruación, ya se consideraba a la mujer madura sexualmente. Por lo que la edad para el matrimonio solía ser durante la adolescencia, en torno a los 15 años.  Como la mayor parte de culturas del mundo, el concepto de virginidad, asocidado a la pureza, era muy importante, ya que se ponía en entredicho el honor y la honra de toda la familia.

A pesar de esa libertad de la mujer, el matrimonio no era cosa del amor ni del enamoramiento, por lo que la opinión de la mujer solía contar bien poco. El matrimonio era considerado como un negocio familiar, ya que lo que primaba a la hora de contraer nupcias era establecer alianzas familiares o mejorar económicamente la situación de ambas familias.

Según podemos extraer de las sagas nórdicas, una vez que un joven alcanzaba la madurez y se le consideraba preparado para gestionar su propia hacienda familiar, su padre le proponía escoger a una mujer para el matrimonio. A partir de ese momento, eran los padres de ambos jóvenes los que establecían una negociación, si el resultado era satisfactorio y llegaban a un acuerdo (dote, regalos, hacienda,...) se fijaba la fecha y el lugar de la boda.

Como vemos, el concepto de matrimonio por amor, no existía o al menos no era lo habitual, ya que muchas veces la mujer conocía a su futuro esposo el mismo día de la boda.

Divorcio

Esta paridad social entre hombres y mujeres tiene su mejor reflejo en el divorcio, ya que ambos miembros de la pareja podían solicitar el divorcio si consideraban que su matrimonio no era satisfactorio. Aunque normalmente, el uso del divorcio era exclusivo de las mujeres, ya que para los hombres el divorcio, al tener que devolver la dote, no les salía econonómicamente muy rentable.

Los motivos esgrimidos para solicitar el divorcio podían ser muy diversos: desde la falta de descencia, ya fuese por estirilidad o impotencia, por una mala gestión de la economía familiar, por malos tratos (considerado una ofensa muy grave) o incluso por insatisfacción sexual.

Una vez obtenido el divorcio, la mujer podía regresar al núcleo familiar o conservar su independencia y vivir de sus propias rentas, incluso podía llegar a contraer segundas nupcias.

Fotograma de la serie 'Vikings'


La homosexualidad en el mundo vikingo

Como en cualquier cultura del mundo, la homosexualidad también estuvo presente dentro del mundo vikingo. Aunque como la mayor parte de sociedades antigüas, tan preocupadas por la fertilidad y la prosperidad del grupo, del clan, el mayor problema de las conductas homosexuales era que no aportaban hijos al grupo, por lo que los hombres y mujeres que evitaban el matrimonio eran penalizados por la ley.

Con todo ello, sabemos que aunque la homosexualidad no estaba bien considerada, tampoco era considerada ni un tabú, ni un sacrilegio, ya que como hemos visto la moral sexual nórdica era mucho más laxa.

A esto hay que sumar que, como en la mayor parte de culturas guerreras y esclavistas, el concepto de homosexualidad moderno no existiese, siendo entendido mejor dentro del binomio: activo-pasivo. Es decir el sexo homosexual activo sería visto como un acto de dominación y de superioridad, mientras que lo vergonzoso sería el sexo pasivo, el ser sexualmente utilizado por otro hombre.

La propia lengua nórdica utilizaba el sustantivo 'ergi' o 'regi' cuyo significado más próximo sería impropio de hombres (afeminado) y se aplicaba en contextos de comportamiento sexual pasivo. Así en varios textos de naturaleza muy diversa (jurídicos, mitológicos,...) se hace referencia a este tipo de personas.

Chamanismo, lesbianismo y prostitución masculina

Algunos datos, como ya propusimos en este post, apuntan a que el chamanismo y cierta clase de sacerdotes estaban muy relacionados con la homosexualidad. Existiendo un cuerpo sacerdotal, vinculado al dios Freyr, que se vestía y peinaba como mujeres, teniendo un comportamiento afeminado (no propio de los hombres). Esta conexión entre magia y homosexualidad vendría confirmada por algunas leyendas del folklore germánico, donde vinculan las desviaciones sexuales con algún tipo de magia negra.

En cuanto a la homosexualidad femenina no hemos encontrado ninguna referencia, aunque suponemos que como en otras culturas tan dependientes de las fertilidad, una de las mayores afrentas era no aportar hijos a la sociedad, por lo que aunque a ciencia cierta el lesbianismo existió, el deber de cualquier mujer sería contraer matrimonio y aportar hijos a la sociedad.

El último testimonio que nos hablaría de la presencia de la homosexualidad en la cultura vikinga es el recogido en un breve cuento conservado en un manuscrito del siglo XIV,  donde aparece un término cuyo significado más próximo estaría vinculado con la prostitución masculina de carácter homosexual. Estos hombres, que sin lugar a dudas serían esclavos, tendrían una consideración social de lo más ínfima, y es que el propio texto dice que el pago de sus servicios era muy bajo. Con todo ello, su existencia vendría a confirmar que había una demanda de este tipo de servicios.



Bibliografía

Velasco, Manuel (2012) Breve Historia de los Vikingos (versión extendida), Ed. Nowtilus,

[En Internet]

Sobre la cultura vikinga en general contamos con dos magníficos portales:
- The Valkyries Vigil: http://thevalkyriesvigil.com/
- Ala de Cuervo: http://heathenpride-aladecuervo.blogspot.com.es

Sobre la homosexualidad:
- https://es.wikipedia.org/wiki/Ergi
- http://seidh.org/articles/sex-status-seidh/
- http://legacy.fordham.edu/halsall/pwh/gayvik.asp

domingo, 7 de febrero de 2016

Los Libertinos franceses


 "¡Imbéciles mortales!
¿Creéis realmente que podéis matar la pasión que la naturaleza ha puesto en vosotros?
Es la obra de Dios. Queréis destruir esas pasiones, embutirlas dentro de estrechos límites.
¡Locos!"
 -  Jean Baptiste Boyer d'Argens, Therese Philosophe (1748)

Si hablamos de libertinos franceses seguramente se nos vendrá a la mente alguna escena de la película 'Las amistades peligrosas', o la figura de personajes como el Marqués de Sade o Giacomo Casanova, incluso las personas de mente algo más calenturienta imaginarán lujuriosas reuniones de aristócratas franceses celebrando orgías bajo el resplandor de los candiles en un solitario castillo... pero dentro del pensamiento libertino también encontraremos a personajes de la talla de Diderot o Rousseau, que no dudaron en liderar un movimiento que pregonaba la libertad del hombre... y la libertad sexual iba a ser uno de sus frentes de batalla.

Protagonistas de la película 'Las amistades peligrosas'

Si el siglo XVI fue el siglo de los grandes descubrimiento en el campo de la física, donde gracias a personajes como Galileo, Descartes o Newton se dio el paso a un sistema de pensamiento mecanicista, el XVII será el siglo de la Razón, de la Ilustración, de donde surgirá un nuevo hombre empeñado en alcanzar la libertad, no sólo la libertad política, religiosa o social sino también la libertad de las mentes y de los cuerpos. Y para ello, deberá sondear en los límites de sus sentimientos pero también de sus pasiones.

El libertino será un hombre emancipado de los límites morales de la religión, si en el siglo XVII exigirá la libertad de pensamiento, en el siglo XVIII buscará la libertad del cuerpo.


Así pues encontraremos dos tipos de libertinos: aquellos de corte intelectual, que centraron sus esfuerzos en conseguir la victoria intelectual frente a la Iglesia, esgrimiendo la libertad de pensamiento frente al inmovilismo intelectual de la religión.
Desnudo en reposo, F. Boucher, 1751.
Museo Wallraf-Richartz, Colonia.

Y después, en los albores de la revolución francesa, aparecerá otro tipo de libertino, los 'libertinos carnales', poetas, aventureros, filósofos, aristócratas... que se entregarán a los placeres de la vida, buscando en el libertinaje y en el desenfreno sexual romper definitivamente cualquier barrera moral sobre la sexualidad humana, donde "siguiendo la estela de Epicuro, celebraron la materia, el cuerpo y la alegría"; tal y como los describe Michel Onfray en su obra 'Los libertinos barrocos'. 

Por lo que la lucha por la liberación sexual fue un arma más que esgrimir frente a la represión del Estado y de la Iglesia.

Los libertinos carnales

Será este segundo grupo de libertinos los que nos interese a nosotros, aquellos que en nombre de la moral natural se entregaron a los más lujuriosos placeres sexuales, librepensadores que no dudaron en trasgredir los dogmas establecidos y romper con las barreras morales dominantes.

Pero este fue un movimiento elitista, las clases medias y bajas siguieron siendo muy conservadoras, especialmente en todo lo relativo al terreno sexual, por lo que su liberación sexual no se produjo hasta bien entrado el siglo XX. 

De esta forma serán los nobles y los intelectuales los que encabezarán este movimiento de libertad sexual, un último canto del poder y del exceso de una aristocracia y de una nobleza que muy pronto verá cuestionada su posición ante el triunfo de la Revolución Francesa. Un triunfo que traerá consigo el protagonismo de la burguesía, la cual impondrá una nueva moral sexual, que desterrará cualquier tipo de sensualidad, y que impondrá una nueva ola de puritanismo, representado en la moral victoriana.

Por lo que nuestros protagonistas serán ‹‹los refinados, los aristócratas, los cortesanos [...] que parece caracterizar el siglo de los filósofos para hacer de él el de la pornografía y el erotismo›› en palabras de R. Muchembled.

La vida de un libertino (c. 1732-1735),  William Hogarth.
Sir John Soane's Museum, Londres.
Y nada mejor si queremos buscar una definición de este libertinaje que acudir a su máximo representante, el Marqués de Sade, quién dijo que el libertinaje “es un extravío de los sentidos que supone ir siempre más allá de todos los frenos, un desprecio soberano por cualquier tipo de prejuicio, el rechazo absoluto de toda forma de culto, el horror más profundo hacia las normas morales”.

Para comprender estas palabras de Sade y la actitud de estos libertinos recogemos el testimonio de Vázquez y Altarriba que en su obra 'La paradoja del libertino' dan respuesta al porqué de esa actitud: "Los libertinos partían de la idea de que todo ser humano es un ser sensual y, por consiguiente, un ser gozante, y que las educaciones religiosa y social han hecho de él un ser dolente. Devolverle su capacidad gozante constituye la labor esencial del libertino, que se ve a sí mismo, más que como un educador, como un anti-mesías venido a redimir a todos aquellos que pasan por la vida sin disfrutar de ella, sin conocer la naturaleza, sin conocer el universo, en suma, sin conocerse".

Por ello, algunos de estos libertinos no dudaron en romper con cualquier tipo de traba moral y adentrarse en sus límites, para inventariar casi con saber enciclopédico la naturaleza de la sexualidad humana, incluida sus perversiones más ocultas y secretas.

Viñeta del cómic, Casanova de Milo Manara.


La liberación sexual de la mujer

Una de las imágenes recurrentes cuando hablamos de los libertinos franceses es la de una reunión de ricos y aristócratas aprovechándose de jóvenes ingenuas, a las que someten a todo tipo de vejaciones...  Pero hay que recalcar que esta filosofía libertina también trajo consigo un paso más hacia la liberación sexual de la mujer.

Y es que en el siglo XVIII la condición social de la mujer aún venía marcada por la represión y el control de su sexualidad, la mujer debía refrenar sus impulsos y sus deseos, y la simple idea del goce sexual femenino estaba completamente vetada.

Los libertinos también se alzarán contra esta moral machista y controladora de la sexualidad de la mujer, la mujer dejará de ocupar un rol pasivo en cuanto a su sexualidad, el viejo mensaje de la iglesia de reducir el rol de la mujer a la maternidad quedará destruido por estos libertinos que nos mostrarán mujeres sexualmente activas, que gozan y viven una sexualidad abierta al placer y a la pasión.

Casanova, de Milo Manara.
Y si hay una persona que se preocupó en analizar el rol de la mujer en esta nueva sociedad ese fue el gran intelectual francés Diderot, quién expresó bien a las claras que la mujer, que cada mujer, era un ser lleno de deseos y placeres.

Así el enciclopedista francés consideraba que el deseo era un bien que todo ser humano tenía la obligación moral de experimentar, ya que las pasiones y los deseos reprimidos eran una fuente de infelicidad.

Para Diderot, que las mujeres no pudiesen experimentar el placer, tal como lo hacían los hombres, era una terrible tragedia, ya que la pasión y el deseo son parte de la condición humana.

"Muchas mujeres morirán sin haber experimentado la cúspide de la "volupté". [...] La mayor felicidad se les niega incluso en los brazos del hombre que adoran, pero nosotros podemos encontrarla junto a una mujer dócil que ni siquiera nos gusta"

Incluso era consciente de que para muchas mujeres el matrimonio no era un camino hacia la búsqueda de su placer sexual, sino que un nuevo foco de represión e insatisfacción sexual:

"He visto mujeres honestas estremecerse de horror cuando se les acercaba el marido; las he visto meterse en la bañera sin creerse nunca lo bastante limpias de la suciedad del deber [conyugal]"

Portada 'La Religiosa'
Sus dos obras más representativas en este aspecto fueron su ensayo sobre las mujeres ('Sur les femmes', 1772) una obra, que a pesar de arrastrar algunos tópicos tan machistas como el de la histeria femenina, conserva grandes dosis de feminismo, al hablar de la igualdad del hombre y la mujer, y de las desventajas de la mujer al nacer por el encorsamiento de la sociedad al que se ve sometida ("viven reducidas al silencio en la vida adulta").

Aunque sin duda su obra donde mejor refleja esta situación de la mujer es la novela 'La joven religiosa' (1761) que narra los problemas a los que se ve sometida una joven cuando es obligada a ingresar en un convento, una novela que se alza "contra las pasiones reprimidas y pervertidas por el dogma de la Iglesia, una magnífica metáfora de la desesperanza de una mujer en una sociedad represiva y patriarcal"


Los libertinos en el arte

La lucha de los libertinos franceses contra la moral eclesiástica se extendió a todos los campos, desde la filosofía hasta la política, por lo que el arte y la literatura también se pondrán al servicio del placer, el erotismo y la lujuria. Y es que, según se acrecentaba la represión sexual y la censura por parte del Estado se irá aumentando, al mismo tiempo, la producción artística de carácter erótico o pornográfico.

Por lo que durante este siglo disfrutaremos de una intensa producción literaria de carácter erótico que marcará definitivamente el devenir de este género literario hasta nuestros días, quedando como referencia obras tan famosas como 'Les bijoux Indiscrets' (1747) de Diderot, 'Thérèse Philosophe' (1748) de Boyer y auténticos clásicos de la literatura erótica como 'Fanny Hill' (1748) de John Cleland y las diversas obras del Marqués de Sade, 'Justine o los infortunios de la virtud' (1791), 'La filosofía en el tocador' (1795) o 'Las ciento veinte jornadas de Sodoma' (1904).

El anticleraquismo de esta literatura libertina se hace evidente en las continuas referencias sexuales relacionadas con el mundo de la Iglesia: curas depravados que se aprovechan de incautas jovencitas, monjas que alcanzan el éxtasis en brazos de un amante, escenas de sexo dentro de los muros de un convento,... todas estas imágenes suponían un ataque directo a la Iglesia, presentándola como un nido de vicio y corrupción, tan cínica y falsa, como la moral sexual imperante.

Las bañistas, Hean Honoré Fragonard.
Este mismo siglo verá como el mundo de la creación artística también vivirá un auge de la pintura de carácter erótico, los autores celebrarán el erotismo del cuerpo humano y su naturaleza sexual. Desde la visión sutil, elegante y discreta del arte Rococó, pasando por la sensualidad desbordante de Boucher o Fragonard, hasta llegar al arte más obsceno y lascivo de Thomas Rowlandson.

Cuadros llenos de sensualidad y erotismo, con mujeres voluptuosas, semidesnudas, llenas de luz y de color, obras realizadas al gusto y a los requerimientos de una sociedad caracterizada por su libertinaje al servicio del placer.

Así el genial pincel de Boucher nos presenta hermosas mujeres, sugerentes, lascivas, ofreciéndonos sus hermosos traseros, provocándonos con la mirada, invitándonos a sucumbir al placer...

Odalisca morena, F. Boucher, 1745.
Museo del Louvre.

Otra de las obras pictóricas cumbres del libertinismo es 'El cerrojo' de Fragonard, donde dos amantes apasionados buscan cerrar el cerrojo para entregarse a la pasión amatorio en el gran lecho que ocupa la parte central del cuadro. Un cuadro donde la luz se pone al servicio del erotismo.

El cerrojo, Jean Honoré Fragonard.
Museo del Louvre, París.

Conclusión

La historia de la sexualidad siempre ha venido marcada por grandes períodos de represión y censura, salpicados por momentos de liberación total de las pasiones, y estos libertinos franceses representan uno de estos períodos donde se rompe con la moral establecida para dar rienda suelta a la sexualidad natural del hombre.

Y es que estos hombres, y mujeres, vivieron a caballo entre dos épocas, entre el final del Antiguo Régimen y el inicio de la Edad Contemporánea, por lo que estos libertinos franceses representan el último canto de cisne de un grupo social caracterizado por sus privilegios, pero también por su frivolidad, por su exuberancia y por su libertad de pensamiento.

Por lo que esta explosión del gusto por expresar la sexualidad del ser humano sólo se pudo dar en ese período y en ese grupo social de intelectuales, librepensadores, filósofos, aristócratas.... ya que antes y después, el ser humano volverá a autoimponerse una estricta y rígida moral sexual...  Antes, con el control total de la moral sexual por parte de la Iglesia; después por el triunfo de la burguesía y la imposición de una nueva moral sexual, tan estricta (e hipócrita) como la ejercida anteriormente por la Iglesia.

Y es casualmente en esta era de la Razón, cuando el hombre se dejará imbuir por el lado más instintivo de la pasión, es en esta época de ansias de conocimiento cuando el hombre se atreverá a explorar un terreno vedado hasta entonces... la sexualidad humana. Por lo que la homosexualidad, la masturbación, el travestismo, o el sadomasoquismo se liberarán de la cárcel moral donde estaban ocultos y verán la luz gracias a estos libertinos franceses.

Este atrevimiento será pues su gran contribución a la historia de la sexualidad humana.

Bibliografía

Blom, P., Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea, Anagrama, Barcelona, 2012.

Roudinesco, E.; Nuestro lado oscuro: Una historia de los perversos, Anagrama, 2009.

Vázquez, L. y Altarriba. A.; La paradoja del libertino: sobre "Las amistades peligrosas" y otras perversas relaciones dieciochescas, Liceus, 2008.

Alicia H. Puleo, J.A.N. de Caritat, Olympe de Gouges, La Ilustración olvidada: la polémica de los sexos en el siglo XVIII, Anthropos Editorial, 1993.

[En Internet]

Esteban, I.; Virtudes y perversiones de los libertinos, en
http://www.hoy.es/20090608/sociedad/virtudes-perversiones-libertinos-20090608.html

Historia crítica del libertinaje, en
http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Choderlos-de-Laclos-Godard-dAucour-Marques-de-Sade-Cuentos-y-relatos-libertinos_0_529147284.html

http://www.temporamagazine.com/una-ilustracion-cargada-de-razon-y-de-lujuria-2/

http://www.investigartes.com/inicio/index.php?option=com_content&view=article&id=90

lunes, 1 de febrero de 2016

Derecho de pernada: ¿mito o realidad?

El Derecho de Pernada: ¿mito o realidad?
- Pruebas documentales en la Península Ibérica (próximamente)
- Pruebas documentales en Europa (en preparación)

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El derecho de pernada

El derecho de pernada, también conocido por la expresión latina "Ius Primae Noctis", derecho a la primera noche, es uno de esos elementos característicos de la Edad Media donde mito y realidad se entremezclan, sin saber a ciencia cierta, si realmente existió este derecho como tal o era un pago simbólico en especies o dinero cuando un siervo contraía matrimonio dentro de las tierras de un señor, ya que ambas posturas pueden esgrimir argumentos, incluso documentos para demostrar o refutar dicho derecho.

Sea mito o realidad, lo que parece claro es que, en buena parte de la Europa feudal, los siervos debían pedir permiso a su señor para poder contraer matrimonio, lo que implicaba el pago de una tarifa, tanto al señor feudal como a la autoridad eclesiástica, a cambio de su autorización. Esta costumbre estaría mucho más arraigada en aquellos lugares donde el campesino estuviese adscrito a la tierra, ýa que un matrimonio podía significar el traslado del campesinado a otras tierras, por lo que la primera preocupación del señor era percibir una compensación económica por esta pérdida.

A día de hoy, la mayor parte de los historiadores medievalistas dan por hecho que el derecho de pernada es más un mito, o mejor dicho una invención, que una realidad histórica. Y hablamos de invención, porque como veremos a continuación, hubo diferentes grupos sociales a lo largo de la historia, que aludieron a este este derecho como medio de conseguir ciertos fines económicos o políticos.

Este es un dato que no nos debe sorprender, ya vimos como otro gran mito de la Edad Media, los cinturones de castidad, realmente nunca existieron en el medievo, siendo una invención posterior para desprestigiar la época que mejor representa el poder de la nobleza.

Por lo que la universalización de este "mito" como una verdad histórica se la debemos principalmente a los Ilustrados, que buscaron presentar este derecho como uno de los muchos abusos cometidos por la nobleza contra el pueblo llano. Además, Hollywood, como casi siempre, también ha contribuido a difundir este mito, siendo la película de Braveheart su exponente más significativo, y es que la película se inicia con una escena de una boda, donde la novia es forzada a "pasar la primera noche" con el noble de turno, por lo que nuestro protagonista, William Wallace, decide casarse en secreto para evitar que su reciente esposa sea objeto de ese mismo abuso.

Fotograma de la película 'Braveheart',
donde una novia es secuestrada el día de su boda por los soldados del noble.


Posturas Irreconciliables:

La escasez de fuentes medievales que mencionen directamente este derecho, así como la ambigüedad en el uso de diferentes términos relativos al derecho de pernada ha dado lugar a diferentes interpretaciones y posturas:
Coito, representado en el códice
medieval Tacuinum sanitatis.

a) Aquellos que defienden que es un derecho señorial como tal.

b) Aquellos investigadores que defienden que este derecho se refiere al pago simbólico de una tasa en especie o metálico al señor por parte de dos siervos que van a contraer nupcias como reconocimiento de su sumisión.

Con este pago se pone en evidencia ante toda la comunidad la preeminencia del poder señorial frente al familiar. Es decir, la mujer es esposa, pero ante todo es sierva, al igual que su marido, que debe resignarse al poder de su señor.

Este tipo de impuesto al matrimonio fue muy habitual en el norte de Europa, aunque en la Península Ibérica también contamos con algunos ejemplos como el 'Fuero de Gosol' de 1273, donde se dice: “Que nos den una pata, como ha sido costumbre hasta ahora".  El problema radica, en los casos donde la suma exigida es tan alta que es imposible pagar por parte del campesinado ¿Qué pasaba en esos casos? ¿el noble podía entonces ejercer su derecho de pernada?

c) La opinión mayoritaria dentro de los medievalistas es que esta expresión recoge de forma genérica aquellos abusos señoriales de índole sexual a los que estaban sometidos los siervos, donde los casos (frecuentes) de violación y/o abuso por parte de un señor a sus siervos quedaba sin castigo por la impunidad de la que gozaba la nobleza, como consecuencia de su diferenciación social y sus privilegios jurídicos, sin olvidar la propia consideración social de la mujer.

Esta última interpretación es la que parece más lógica, es decir, no se trata de una prebenda legal institucionalizada, sino más bien una realidad histórica que siempre se ha dado, el abuso sexual o la violación desde una posición dominante (señor) hacia una inferior (siervo).

Esta es una realidad que, a día de hoy, sigue siendo bastante habitual en nuestra realidad cotidiana, donde personajes con cierta cuota de poder (jefes de empresa, ejecutivos, políticos, sacerdotes,..) se sirven de su autoridad para forzar a una mujer por medio de la coacción.

Por lo tanto, es fácil imaginar los numerosos casos que pudieron suceder durante todo el medievo, donde aquellos señores más despóticos y crueles se agarrarían a antiguas leyes no escritas para justificar estos casos de abusos de autoridad, ya que casualmente, los nobles acusados de violación también lo son de otros delitos.

'El derecho del señor', de Jules Arsene

Este debate también se ha producido dentro de la comunidad científica prolongándose durante largo tiempo. Así en el siglo XIX Jules Delpit realizó una exhaustiva búsqueda documental para tratar de confirmar la existencia del derecho de pernada, catalogando hasta 72 escritos relacionados con estas costumbre. A esta obra respondió el medievalista francés Alain Boureau refutando la mayor parte de estas pruebas, quedando sólo cinco textos como creíbles y/o auténticos.

d) La principal conclusión a la que llegó el prestigioso historiador es que el derecho de pernada es un argumento esgrimido por parte de la nobleza para justificar el pago de un nuevo tributo sobre el matrimonio.


¿La construcción de un mito?

Como la mayor parte de las leyendas oscurantistas sobre la Edad Media, la construcción de este mito, o si queremos la universalización de un hecho esporádico como una costumbre consumada y extendida, radica en momentos claves de la historia donde los grupos sociales emergentes se enfrentan a nobleza y aristocracia aludiendo a este derecho como ejemplo de los abusos y agravios a los que han estado sometido.

Así tenemos varios momentos claves en la historia donde se ha ido reforzando este mito:

- Desde comienzos del siglo XVI este mito es usado por juristas vinculados a la Corona como argumento contra el poder nobiliario y así reforzar el poder de las nacientes monarquías nacionales frente a los poderes nobiliarios.

- Otro hecho que contribuyó a la universalización de este mito fue la actitud de los conquistadores españoles en América, donde sí se dieron abusos muy similares al "derecho de pernada" y donde los propios conquistadores alegaron a este derecho feudal para así poderlo aplicar en sus encomiendas.

Cómic 'Isabella'
- Durante la Revolución Francesa y la Ilustración es la burguesía la que en su búsqueda de arrebatar cuotas de poder al antiguo estamento nobiliario no cesó en buscar agravios e injusticias históricas acometidas por la nobleza. Buscando desprestigiar, no sólo a la nobleza, sino también a la época que mejor representa a esta clase social... la Edad Media.

- El empujón definitivo para la construcción de este mito se dio en el siglo XIX, cuando este mismo argumento fue esgrimido para atacar los privilegios del estamento eclesiástico.

- Finalmente, la consolidación en el imaginario colectivo del derecho de pernada como un derecho medieval universal ha sido gracias a toda una variada producción artística contemporánea: libros, películas, cómics, ...


El silencio de las fuentes

El debate entre mito o realidad se agudiza ante el silencio de las fuentes escritas, ya que las fuentes que aluden directamente al 'derecho de  pernada' son muy escasas. Esta  escasez de referencias sobre el derecho de pernada en los textos medievales es la principal argumentación que esgrimen los detractores de su existencia, siendo especialmente significativa la ausencia total de referencias en textos de carácter eróticos y amorosos.

Por contra, Carlos Barros, en su estudio "Rito y violación: derecho de pernada en la Baja Edad Media", afirma que no encontrar legislado este derecho no implica que no haya existido, ya que al tratarse de una costumbre antigua, se convirtió en un derecho consuetudinario, es decir, era una norma jurídica que aunque no está escrita se cumple porque ha seguido transmitiéndose de forma oral, y con el paso del tiempo, se ha convertido en una norma a cumplir.

El mismo autor busca las causas de este silencio argumentando que "estos abusos sexuales entran en el terreno de lo no dicho, de lo que se hace, pero no se dice y aún menos se escribe", no sólo por el temor de denunciar a un señor, sino también por el estigma que sufre la mujer violada. Recordar que aún hoy en día, muchas mujeres que han sufrido una violación prefieren no denunciar estos casos ante el temor de enfrentarse a cierta estigmación social.

Vasily Polenov: Le droit du Seigneur (1874).
En la Edad Media estos casos de violación podían ir más allá, ya que incluso se podía dar cierto consentimiento por parte de padres o hermanos de la víctima para quedar bien ante su señor, es decir, dándose un cierto servilismo del resto de la familia.

El otro gran motivo que explicaría este silencio en las fuentes escritas puede ser debido a que las autoridades no querían manchar el nombre de los implicados, ya fuesen casas nobles o autoridades eclesiásticas, y sólo saldrían a la luz aquellos casos donde esta situación es aprovechada por la monarquía (o por otros nobles) para arrebatar cuotas de poder a las familias nobiliarias implicadas.

Así los únicos casos de abusos sexuales que saldrían a la luz serían sólo aquellos casos más flagrantes, ya fuese por su continuidad en el tiempo, su reiteración o por sus excesos, donde el pueblo o la villa denunciaría estos casos. Aunque la inmunidad jurídica de la que solían gozar estos nobles hacía de la rebelión y el alzamiento contra el señor el único recurso que le quedaba al pueblo llano.

En la península ibérica los dos ejemplos más claros de este tipo de revuelta son las rebeliones irmandiñas gallegas y las guerras de Remensa en Cataluña, donde el campesinado exigía el fin de estos "malos usos", que también contemplaba acabar con los abusos de carácter sexual.



Conclusión:

Como llevamos viendo desde los incios de este blog la historia no es una ciencia cerrada sino una ciencia en continuo debate y transformación, donde cada cierto tiempo, surgen nuevos estudios o descubrimientos que vienen a revolucionar el panorama científico, cambiando paradigmas universalmente aceptados.

El caso que nos ocupa es uno de esos debates apasionantes, donde la postura de los historiadores a ido variando según la época o las fuentes consultadas.  Tal vez no exista una verdad absoluta, sino que el denominado derecho de pernada se practicó según épocas y regiones en las diferentes vertientes aquí expuestas.

Por ello, y para ofrecer todos los puntos de vista, los siguientes posts los dedicaremos a las fuentes documentales que vendrían a "avalar" la existencia del derecho de pernada tanto en la Península Ibérica como en la Europa continental

Os esperamos!!!


Bibliografía


Barros, C.; Rito y violación: derecho de pernada en la Baja Edad Media, Primeras Jornadas de Historia de las Mujeres, Luján (Argentina) 28-29 de agosto de 1991.
Disponible en  http://www.h-debate.com/cbarros/spanish/pernada_castellano.htm#_ftn1

Boureau, A.; Le droit de cuissage. La fabrication d'un mythe (XlIIe-XXe siécle), París, Albin Michel, 1995, 325 pp.

http://www.cronicas.org/ruedas.htm#fragment-3


http://www.euskonews.com/0098zbk/gaia9801es.html





domingo, 24 de enero de 2016

Orgías en la Historia V: Edad Media. Sectas cristianas

  Orgías en la Historia:
- Grecia
- Edad Media I: Sectas heréticas cristianas
- Edad Media II: Orgías papales
- Edad Contemporánea (en preparación)

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 ¿Cómo es posible que los cristianos, que saben, gracias a una revelación, que hay que renunciar a los vicios para ser felices eternamente y para no ser eternamente infelices, que mantienen a predicadores tan excelentes (...), que tienen a su disposición a tantos confesores llenos de celo (religioso) y tantos libros de devoción, con todo esto, cómo es posible, digo, que los cristianos lleven una vida de descomunal libertinaje, como de hecho hacen?
- Pierre Bayle


La Edad Media, sin duda alguna, ha venido marcada por la configuración y extensión del cristianismo, un camino largo y tortuoso, que hasta bien entrada la Edad Moderna no acabó por configurar un cuerpo doctrinal sólido y universal, y es que la influencia del paganismo, especialmente en zonas no romanizadas, siguió estando muy presente durante muchos siglos.

Por lo que la Iglesia durante el largo período de transición entre la caída del Imperio Romano y el Concilio de Trento vivió una de sus épocas más oscuras, no sólo por las numerosas herejías que surgieron dentro de su seno, sino más bien, porque sus integrantes fueron, muchas veces, ejemplos de vida desordenada y disoluta, sin apenas formación y muy propensos en recaer en numerosos pecados, con especial devoción en aquellos relacionados con la lujuria.

Especialmente grave eran los escándalos y la corruptela  que se movía en torno al trono de San Pedro, ya vimos en este post 'La pornocracia: el papado bajo el dominio de dos mujeres', como el Vaticano fue una fuente inagotable de excesos de todo tipo: desde asesinatos hasta orgías. Por lo que por motivo de tiempo y espacio, dedicaremos este primer post sólo a las sectas heréticas acusadas de practicar orgías, dejando para otro post los testimonios sobre fiestas orgiásticas realizadas dentro de los muros del Vaticano.

Partiendo desde este punto de vista, la evolución de la Iglesia católica nos servirá de eje conductor para analizar el fenómeno de las orgías en la Edad Media, ya la mayor parte de los casos documentados están íntimamente ligados a miembros de la Iglesia.

Aunque antes de adentrarnos en el tema, hay que reconocer que muchos de los testimonios, que a continuación expondremos, están más cercanos a la rumorología interesada, a la difamación, que a la realidad histórica, por lo que hay que tomarse con cierta precaución los hechos aquí narrados. Por ese mismo motivo hemos decidido no incluir dentro de esta categoría a otros movimientos como cátaros o templarios, que aunque también fueron acusados de todo tipo de crímenes (orgías incluidas), estas acusaciones no parecen tener ningún tipo de fundamento o rigor histórico.

El Jardín de las Delicias, el Bosco.

Sexo y Herejías:

Por todo lo dicho hasta ahora, creemos conveniente iniciar nuestro viaje en los primeros siglos del Imperio Romano, cuando las primeras comunidades de cristianos aún se estaban formando bajo un cuerpo ideológico y doctrinal nada claro, lo que dio pie a la aparición de numerosos círculos gnósticos con una cierto componente libertino.

Ya mencionamos en el anterior post de esta serie, como los romanos paradójicamente acusaron a estas primeras comunidades cristianas de realizar orgías en la oscuridad de sus catacumbas. Ya que se preguntaban por qué ocultaban con tanto celo sus celebraciones y sus adoraciones, ya que "la honradez desea obrar a la luz del día, pero el crimen busca las tinieblas".

Así el romano Minucio Félix en su obra 'Octavius' definía de esta forma a las primeras sectas cristianas: "Se reconocen por marcas y signos sceretos y se aman recíprocamente casi antes de haberse conocido; además, por todas partes se mezclan entre ellos practicando una especie de culto a la lujuria; y se llaman indistintamente hermanos y hermanas para que unas relaciones culpables, sin más, se conviertan en incesto por mediación del sagrado nombre".

Martirio de Jan Hus
(Spiezer Schilling, 1485).
Aunque la Iglesia muy pronto adoptó este mismo mensaje contra sus antiguos enemigos y acusó a los paganos de realizar prácticas sexuales inmorales:

«La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la  inmoralidad sexual;  que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios»
- Tesalonicenses   4:3-5.

Pero curiosamente fueron principalmente las distintas comunidades cristianas o judías las que se acusaban mutuamente de cometer las peores infamias inimaginables, y es que cada comunidad guardaba celosamente la celebración de sus misterios como signo de identidad.

Y es como bien indica Juana M. Torres Prieto en su artículo de 'Sexo y herejía en el mundo antiguo', la noción de herejía siempre ha estado estrechamente vinculada con la debilidad moral e intelectual, es decir, cualquier corriente distinta a la doctrina oficial era automaticamente calificada como herética; y para que esa condena se formalizase debían aducirse una serie de razones, que aparte de las meramente doctrinales, solían incluir toda una serie de acusaciones sobre su supuesta inmoralidad, permisividad sexual e incluso promiscuidad.

De esta forma, los primeros santos padres de la Iglesia católica fueron los primeros en arremeter contra los movimientos gnósticos más alejados de la doctrina central, especialmente aquellos que ponían en duda la moral sexual establecida por las autoridades eclesiásticas. Así San Basilio, se escandalizaba de que algunas de estas celebraciones, acabasen con frecuencia en excesos sexuales. Otro de los padres de la Iglesia, como fue Clemente de Alejandría también acusó de libertinaje a numerosas sectas heréticas.


Orgías en las primeras comunidades cristianas:

Entre estas primeras sectas heréticas acusadas de celebrar actos de sexo en grupo estaban:

Antitactos: En los comienzos del cristianismo, allá por el siglo I d.C., entre las muchas herejías que empezaron a surgir en esa época de crisis de valores, una de las más originales fue ésta. Creían que Dios, creador del universo, era bueno y justo, pero que una de sus criaturas había sembrado el mal en la mente de los hombres, y de ese mal primigenio derivaban los conceptos de vergüenza y pecado.

Esta extraña herejía renegaba de los mandamientos, ya que estaban regidos bajo el concepto del mal, por lo que al quebrantar dichos mandamientos, en verdad, estaban sirviendo a Dios, por lo que estaban permitidas todo tipo de acciones como el robo, el insulto y como no! todo aquello relacionado con la lujuria y la depravación.

Adamitas
Adamitas: Fue una doctrina surgida en el siglo II en el norte de África, su nombre proviene de Adán, ya que esta doctrina defendía la pureza originaria del Edén, y donde la ropa era un símbolo del pecado, por lo que estas comunidades eran firmes defensoras del nudismo. Además el matrimonio también lo veían como una consecuencia relacionada con el pecado original por lo que sus miembros no se casaban.

A partir de este punto de partida, es lógico que los rumores sobre su moral sexual fuesen de todo tipo: mientras algunos ven en su doctrina una defensa al ascepticismo y a la abstinencia sexual; la mayoría en cambio, creen que practicaban el amor libre, celebrando sus cultos en grutas y parajes naturales considerados como representaciones del Paraíso celestial, por lo que sus reuniones acababan en auténticas orgías.

Este movimiento aunque desapareció en el siglo IV volverá a surgir muchos siglos después en diversas zonas de Austria, Bohemia y Flandes, manteniéndose con cierto arraigo desde el siglo XII hasta finales del XV, hasta que la mano dura de la Iglesia la hizo desaparecer.

El propio papa Pío II (1458-1463) escribió sobre las actividades sexuales de un grupo de adanistas instalados en tierras checas:

"Ellos se entregaron a las relaciones sexuales promiscuas pero ninguno podía tener relaciones sin el consentimiento de Adam, su anciano jefe. Cuando uno de esos hermanos deseaba ardientemente a una hermana él la cogía de la mano y la llevaba ante el anciano jefe diciendo: mi alma está ardiendo de amor por esta mujer. A lo cual el anciano respondería: ve, sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra."

El Jardín de las Delicias, El Bosco.
Algunos autores defienden que el Bosco fue adepto a alguna de estas secta heréticas (adamitas, Hermanos Libre Espíritu) y este cuadro representa una clara defensa del modo de vida de estas comunidades.

Carpocracianos: Este movimiento surgido en el siglo II gracias a la figura de Carpócrates, mezclaba la doctrina cristiana con algunos aspectos de la filosofía pagana, especialmente cercano a las figuras de Platón y Pitágoras. Para los carpocracianos "el desenfreno, el libertinaje y la voluptuosidad es lo que libera al alma de este mundo corrupto de materia" ya que como bien se señala en el blog 'La barba de Hegel' "el pecado acumula negatividad que, una vez desbordada, saturada por las faltas, deviene en salvación"

Nuevamente Clemente de Alejandría se alza como portavoz ante las costumbres licenciosas de esta secta, acusándolos de realizar orgías: "Una funesta costumbre reina entre los carpocratianos, pues tan pronto hay un banquete, los hombres y las mujeres deben excitar sus apetitos, apagar luego las luces y aparearse a su gusto. A esto lo llaman satisfacción del espíritu".

El mensaje subversivo de Carpocrates también se extendía a su concepción de la sociedad, ya que era un ferviente defensor de un cierto comunismo primitivo, abogando por la abolición de la propiedad privada. Esta desvinculación a las posesiones materiales también afectaba a las parejas, ya que ambos miembros formaban parte de una comunidad, por lo que la organización de orgías colectivas formaba parte de sus prácticas espirituales.

Nicolaitas:  Secta pre-gnóstica de los primeros siglos que fue acusada de falta de valores morales, libre desahogo de las pasiones, desórdenes sexuales, etc.. Así un obispo de la Iglesia del siglo II los definió como «hombres falsos y turbadores que ministrando bajo el nombre de Nicolás crearon para ellos una herejía diciendo que las viandas ofrecidas a los ídolos podían ser exorcizadas y luego comidas, y que cualquiera que cometiere fornicación podía recibir la paz al octavo día».

Por todo ello, se les acusó de defender el comercio sexual sin restricciones y de realizar orgías rituales. La herejía sobrevivió hasta finales del siglo II, cuando fue absorbida por la primitiva herejía gnóstica, la ofita, extinguida.

La sociedad de los anabaptistas, por Heinrich Aldegraver
Agapetas: Este movimiento herético fue fundado por Agapia durante el siglo III, y era un movimiento fundamentalmente femenino. Este movimiento consideraba que para una conciencia pura, todo lo demás era puro. Por lo que una vez hecho los votos de castidad, y al ser almas puras, estas vírgenes podían convivir y dormir conjuntamente con otros eclesiásticos, que las aceptaban en sus conventos como ayuda. Pero, poco a poco, y como no podía ser de otra forma este movimiento fue cayendo en el más abierto libertinaje hasta su definitiva prohibición.

Jovinianos: Este movimiento hereje surge de la figura de Joviniano entre finales del IV y principios del V, ya que este monje tras padecer varios años el estilo de vida monacal más rigurosos y severo, bajo las órdenes de San Ambrosio en Milán, se hartó de esto modo de vida austero y se marchó a Roma por "preferir la libertad y los deleites del siglo a la santidad y recogimiento del claustro".

Proclamó que la sensualidad y el disfrute sexual no eran pecado, que la virginidad no era un estado más perfecto que el matrimonio y que la frugalidad en la comida y en la bebida tenían el mismo peso que una buena comilona, siempre que se diese las gracias al señor.

Con todo ello, no nos puede extrañar que sus tesis fueran rápidamente seguidas por numerosos fieles que habían vivido gran parte de su vida en la continencia y la mortificación. Por lo que pronto se entregaron a todo tipo de placeres.

Fibionistas y barbeliotas también fueron acusados de practicar la promiscuidad y el desenfreno sexual (espermatogafia, prostitución sagrada, aborto, orgías..) como método de elevación espiritual por medio de la degradación del cuerpo. 

Así San Epifanio acusaba a los fibionistas de derramar semen unos en manos de otros y ofrecerlos a dios en sus misterios para después acto seguido tragárselo, como transmutación del cuerpo de
 cristo. Al igual que las mujeres se llenaban sus manos de su propia menstruación proclamando: 'esta es la sangre de cristo'.


Sectas heréticas de la Edad Media

Alrededor del año 1000 se produce la plenitud del orden feudal, un período donde los poderes laicos se habían apoderado de casi todos los aparatos de poder de la Iglesia. Esta situación hizo surgir un gran movimiento reformista dentro de la Iglesia, visibilizado en la Reforma Gregoriana, que buscaba abolir los vicios de la sociedad cristiana, pero especialmente, los vicios dentro del seno de la Iglesia: como la compra-venta de cargos y dominios eclesiásticos y la poca ejemplaridad de los propios miembros de la Iglesia, muchas veces con nula formación teológica. Así por ejemplo, hasta el Concilio de Letrán (siglo XII) no se prohibió tajantemente el matrimonio o el amancebamiento de los propios clérigos. Es decir, el objetivo último de esta Reforma era realizar una profunda renovación espiritual de toda la Iglesia.

Explicamos todo esto, porque a partir de esta Reforma surgirán numerosas sectas heréticas por todo el occidente europeo, al apropiarse del discurso de renovación espiritual e interpretando bajo su propio prisma el Nuevo Testamento y rechazando algunos de los principios de la Iglesia oficial.


Entre las principales sectas acusadas de practicar orgías podemos citar:

Begardos: Oficialmente fue un movimiento herético cristiano que apareció en Alemania alrededor del siglo XIII, extendiéndose rápidamente por Francia, Países Bajos y España. Han recibido distintos nombres según época y lugar, por lo que la confusión entre historiadores para trazar sus orígenes y sus dogmas es muy habitual.

Sus fieles llevaban una vida austera y sencilla, de fuerte componente comunitario. Eran hombres devotos que hacían vida religiosa en común sin estar sometidos a regla alguna, y sin reconocer la disciplina eclesiástica y su jerarquía. Algunos de estos begardos estaban muy próximos al estilo de vida eremita o ermitaño.

Aunque pronto fueron acusados de herejía y duramente perseguidos  ya que consideraban que una vez alcanzada la perfección del alma, al ser almas puras, ya no podían pecar, por lo que podían satisfacer sus necesidades más terrenales.

Por lo que extraoficialmente se les acusó de entregarse a toda clase de vicios, especialmente aquellos relacionados con el sexo. Ya que consideraban que los impulsos naturales del hombre eran creación de Dios, por lo que ir en contra de estos impulsos era ir en contra de Dios. Esta acusación la vemos reflejada en la obra  'Planctu Ecclesiae' del franciscano Álvaro Pelagio (siglo XIV) acusando a los begardos de "que el acto carnal completo no es pecado, por tender a él la naturaleza, pero sí, por la razón contraria, otras acciones menos lascivas".

Detalle de 'El Jardín de las delicias',
el Bosco.
Es decir, mientras la fornicación no era pecado por ser un acto natural, los besos o las caricias sí que eran considerados pecados porque no son actos naturales sino lascivos, por lo que rápidamente la sospecha de la realización de orgías cayó sobre este tipo de grupos.

A pesar de la persecución a la que fueron sometidos estos grupos, su doctrina no se extinguió del todo, reapareciendo herejías similares de forma periódica: en el siglo XIV, los begardos ocuparon una isla en el río Nezarka en Bohemia para poder vivir libremente, en el siglo XV reaparece este movimiento con las herejías de Durango, en el XVI con los alumbrados y en el XVII con los molinosistas.



Hermanos del Libre Espíritu: Fue una herejía surgida en 1250 en las regiones de Flandes y Renania perviviendo hasta bien entrado el siglo XVI. Sus líderes son los teólogos Amaury de Bene (+ 1206), David de Dinant (+1215) y Otlieb de Estrasburgo (+1215)
 
Su presencia siempre percibida por las autoridades como un peligroso foco de rebelión social, ya que su predicaban un subversivo mensaje de tintes "anarquistas", ya que rechazaban la propiedad privada, por lo que fueron protagonistas de numerosos hurtos y asaltos.

El cuerpo doctrinal de esta secta está basado en las corrientes adamitas del siglo II d.C., cultivando ideas panteístas y negando la existencia del pecado, por lo que rechazaban tanto los sacramentos como las Sagradas Escrituras, incluso creían que la jerarquía eclesiástica era un obstáculo para la salvación, por lo que no reconocían ningún tipo de autoridad.

Al igual que otros grupos espirituales de la época, consideraban que una vez alcanzada la perfección del alma ya no podían pecar, por lo que rechazaban la mayor parte de normas morales impuestas por la Iglesia, especialmente aquellas relativas a la castidad sexual.

Uno de sus rasgos más característicos fueron sus proclamas a favor de la desnudez, ya que consideraban que era un estado natural y era el mejor reflejo de la pureza de sus almas. A partir de este punto, los relatos sobre sus ritos y sacramentos son de todo tipo: se les acusó de satisfacer sin ningún tapujo moral sus instintos más primitivos, por lo que se les acusó de celebrar orgías en cuevas y recintos subterráneos, incluso de practicar todo tipo de perversiones sexuales: incesto, masturbación grupal, voyerismo, necrofilia, zoofilia, ...

Este grupo supo aglutinar no sólo a los tejedores de Flandes, sino también atrajo a miembros respetables de la sociedad flamenca: como artistas, intelectuales e importantes personajes de la política local, atraídos por los rumores y las promesas de nuevas vivencias sexuales.


Conclusión

Lo primero que podemos decir es que nunca sabremos hasta que punto las acusaciones aquí vertidas son ciertas, y es que, parece que acusar al rival de depravado y libertino siempre fue una excelente arma para desprestigiarlo, cuando no para arrojarle directamente a las llamas de la hoguera.

Por lo que la Iglesia (y los poderes centrales) frecuentemente recurrieron a este tipo de acusaciones para eliminar o silenciar cualquier movimiento que cuestionase de alguna forma el orden establecido.

Por lo que el gran número de herejías y movimientos heréticos surgidos a lo largo de la Edad Media parecen demostrar que fueron unas magníficas catalizadoras de focos de descontento e insurrección social, no sólo en materia religiosa, sino también, en el plano política, social e incluso sexual.



Bibliografía


Carrasco Manchado, A.I.; Rabade Obrador, M.del P.; Pecar en la edad Media, Silex Ediciones, 2008.
 
García de Cortázar y Ruiz de Aguirre (coord.); Cristianismo marginado : rebeldes, excluidos, perseguidos. II. Del año 1000 al año 1500, Fundación Santa María La Real, Centro de Estudios del Románico, 1999

Torres Prieto, J.M.; Sexo y herejía en el mundo antiguo, Edades: revista de historia, págs. 137-144.

Herejías en Occidente en:
http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/cultura/hereje/index%282%29.html

http://ramirofeijoo.com/gabinete-de-curiosidades/?p=243

http://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=enc_antinomianismo

sábado, 16 de enero de 2016

Historia de los Azotes y el Spanking

Historias de los Azotes:
- Historia de los azotes I: Los azotes en la historia
- Historia de los azotes II: Los usos médicos de los azotes
- Historia de los azotes III: El vicio inglés

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La entrada de esta semana está realizada en colaboración con el blog de la Tienda erótica Pussycat Boutique Erótica, ya que nos pidió ayuda para investigar sobre los orígenes de una modalidad sexual bastante curiosa... el spanking, también conocido como disciplina inglesa.

¿Pero qué es el Spanking?

Es una parafilia sexual basada en una flagelación de carácter erótico, un acto sexual de gran componente fetichista que consiste en dar azotes en el culo, ya sea mediante la mano o cualquier otro instrumento, como una fusta o una pala. Aunque muchas veces se le ha vinculado al mundo del BDSM, puede disfrutarse de manera independiente, ya que la práctica de azotar las nalgas de tu pareja en una relación sexual, no se puede considerar un comportamiento extraño, ya que un cachete en el culo puede ser bastante estimulante y erótico.

Una historia del azote y la nalgada.

Por motivos de tiempo y espacio nos centraremos en realizar un breve repaso a la historia del azote o la nalgada, dejando esbozadas algunas líneas de investigación que nos permitirán en el futuro realizar una investigación más exhaustiva sobre la historia de las flagelaciones en general, que nos lleven a hablar del sadomasoquismo, la dominación o la sumisión en la historia.

Investigar sobre sus orígenes y su recorrido histórico no ha sido una labor sencilla ya que, al ser una modalidad sexual tan concreta, apenas hemos encontrado testimonios directos, por lo que haremos un breve repaso a la historia de los azotainas y las nalgadas hasta llegar a la Francia del siglo XVIII, cuando gracias al testimonio de los libertinos franceses nos encontramos las primeras fuentes que nos hablan directamente del placer obtenido en recibir este tipo de "castigos" en las posaderas.

Venus y Cupido, de Hans Zatzka.
A pesar de ello, y como veremos a continuación, podemos suponer que obtener placer de recibir azotes en el culo se ha podido dar desde tiempos inmemoriales. Incluso, no nos debería extrañar que con el alto grado de sofisticación que alcanzaron los burdeles en la Roma Antigua existiese alguno especializado en sadomasoquismo.

Y aunque no tengamos ningún testimonio de la existencia de ese tipo de burdeles, algunos investigadores han querido interpretar bajo ese prisma una serie de epigramas recogidos en el Libro V de la 'Antología Palatina'. En uno de estos epigramas de carácter votivo se puede leer como tres prostitutas ofrecen a la diosa Venus unos exvotos representativos de sus habilidades eróticas. Estos exvotos serían una fusta, unas bridas y unas espuelas. Y aunque la mayoría de los autores defienden que son simples metáforas relacionadas con la acción de "cabalgar" al amante, otros han querido preguntarse si realmente no serían objetos utilizados en algún tipo de sesión sadomasoquista.

"Lisídice, a ti, Cipris, dedica esta espuela ecuestre,
aguijón de oro de su bello pie, con el que a tantos
corceles domó bajo su monta; pero jamás sus muslos
se ensangrentaron, pues liviano era su meneo
y hasta la meta llegaba sin falta de picar con espuela
Así en la puerta central te cuelga el arreo de oro
."

Pero aunque no exista ningún testimonio directo sobre el placer obtenido al ser azotado en las nalgas antes del siglo XVIII, sí que hemos encontrado numerosos ejemplos de nalgadas a lo largo de toda la historia de la humanidad...


Azotes y Educación

Siguiendo algunas tesis sobre la sexualidad humana podemos afirmar que la sexualidad está muy ligada a la conducta observada en la infancia, por lo que algunos casos de condicionamiento entre violencia y excitación sexual se han podido desarrollar por factores acaecidos durante la infancia.

Por lo que a pesar de la ausencia de testimonios directos imaginamos que los orígenes de esta parafilia se remontan al mismo origen del hombre... y de su educación. Y es que parece evidente que hay una estrecha relación entre culo y azote, ¿a quién no le han pegado sus padres algún cachete en el culo? Es más, si hay una parte de nuestro cuerpo diseñada para ser azotada ese parece ser nuestro trasero, ya que no alberga ningún órgano vital y viene protegido por una abundante grasa corporal, que hace que, aunque la azotaina nos pique, no nos duela por mucho tiempo.

De esta forma podemos asegurar que las azotainas han formado parte de la educación del ser humano desde tiempos muy remotos, ya en la misma Biblia se aconseja en varios pasajes azotar a los hijos con una vara para educarlos correctamente:  Así en Proverbios podemos leer: "El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia" (13:24), y unos versículos más adelante vuelve a decir: "No escatimes la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol" (23:13-14).

Con todo ello, podemos deducir que la inmensa mayoría de culturas de la humanidad han permitido y aprobado el uso de la violencia en la educación de los hijos. Uno de los primeros testimonios gráficos de una azotaina lo encontramos en el Antiguo Egipto, en el interior de la Mastaba de Akhet-hetep-her donde podemos ver la imagen de un adulto azotando a un joven en las nalgas con una especie de objeto plano.

Adulto pegando a un niño. Mastaba de Akhet-hetep-her. Reino Antiguo.
Ilustración extraída del libro 'Vida amorosa en el Antiguo Egipto'

Pero si queremos encontrar los mejores ejemplos de azotainas en el mundo antiguo vinculados con el mundo de la educación tenemos que viajar a la Antigua Roma. Y es que su sistema educativo, ya desde la escuela primaria, estaba regido bajo una férrea disciplina, donde los castigos corporales estaban bien vistos, ya que se seguía la máxima de que "la letra con sangre entra".

Por eso no nos debe extrañar los numerosos relatos donde diversos autores latinos aluden a la severidad de los maestros, y al uso frecuente que hacían de la férula (pequeña vara de madera) para 'corregir' los errores de sus alumnos, tanto por las faltas cometidas en clase como por las gamberradas realizadas fuera de la escuela. Incluso contamos con varias representaciones artísticas de estas nalgadas, tanto en pinturas murales como en objetos de arte mueble.

Reproducción de un fresco pompeyano en un grabado del siglo XIX.
Maestro castigando a un alumno con azotes en posición catomus (sobre los hombros) en una clase en el foro. 

Pero aunque el método de disciplina más habitual y aceptado en las scholae fuese el castigo físico, ya fuese con la scutica, la ferula o las virgae, hubo algunos intelectuales como Séneca, Juvenal o Quintiliano que se opusieron a estos métodos. Unos, por considerar el recibir azotes una pena más propia de esclavos que de ciudadanos libres, otros como Quintiliano por considerar que era un método cruel y poco efectivo, advirtiendo de las terribles secuelas que podía acarrear.

"A esto añade que por dolor o por miedo ocurre con frecuencia a los vapuleados muchas cosas feas de mencionar y que luego serán cosa de avergonzamiento: esta vergüenza quebranta y abate el ánimo, y ordena huir de la misma luz del día y el hastío"   [Quint. I, 3, 16.]

Una advertencia que, según como se lea, puede advertir sobre los peligros de la excitación sexual bajo este tipo de práctica.


Espejo de bronce. Roma. Siglo I. Probablemente de Asia Menor.
Representación de un castigo escolar mediante azote en las nalgas.

A pesar de las recomendaciones de algunos pedagogos latinos, los azotes en la educación siguieron siendo cosa habitual durante todo el Medievo, así numerosos autores renacentistas como Erasmo o Roger Ascham nos trasladaron una visión muy negativa de la educación durante la Edad Media, denunciando sus altas dosis de brutalidad y violencia.

No nos podemos resistir a incluir el magnífico grabado del artista alemán Hans Holbein, el joven, que ilustra esta visión negativa del medievo, a través de una azotaina en el culo de niño. Una visión, seguramente bastante exagerada, como contraposición a las nuevas formas de educación que estaban surgiendo en la Europa Renacentista de la mano de humanistas como Erasmo o Luis Vives.

Grabado de Hans Holbein, el joven, para Elogio de la locura (1511), de Erasmo de Rotterdam


La magia de los azotes.

Aparte de su función punitiva, los azotes también tuvieron desde tiempos muy temprano un componente mágico o ritual. Especialmente famosos fueron los ritos de fertilidad y purificación del mundo antiguo, donde las mujeres estériles eran azotadas por sacerdotes. Entre todos estos ritos podemos destacar la Fiesta romana de las Lupercales, donde unos adolescentes vestidos con simples pieles de animales corrían por la ciudad azotando con tiras de cuero a todo aquel que encontrasen a su paso, sobre todo a las mujeres. Y es que las Lupercales era una fiesta de purificación colectiva, donde se usa la flagelación como símbolo para transmitir las energía fecundadora y la virilidad del macho cabrío, personificado en los jóvenes Lupercos, como portadores de una vitalidad relacionada con la naturaleza salvaje.

Representación de la festividad romana de las Lupercales.

Aunque si queremos rescatar uno de los testimonios iconográficos más evidentes de la relación entre sexo y fustigamiento tenemos que viajar al mundo etrusco, donde existen varios ejemplos muy explícitos en diferentes soportes, y cuyo ejemplo más extraordinario es la llamada Tumba de los Fustigamientos, una rica tumba del siglo V a.C., donde una mujer es penetrada por un hombre al mismo tiempo que es azotada con una vara.

Detalle de la Tumba de los Fustigamientos.

Este carácter mágico de la flagelación vendría confirmado en algunos textos de Juvenal o Petronio que nos relatan como los azotes eran recomendados como tratamiento para curar la impotencia... Así en el 'Satiricón' (Capítulo 131) de Petronio nos relata como el joven Encolpio, aquejado de impotencia recurre a los servicios de una sacerdotisa, cuya solución es flagelarlo con ramas de ortiga.

La vinculación entre azotes y sexualidad siguió vigente hasta bien entrada la Edad Moderna, ya que alrededor del 1600 el médico alemán Meibom escribió un tratado denominado "Del uso de la vara en la cosa venérea y en el oficio de los lomos y de la riñonada", donde se sigue manteniendo vigente la idea que aplicar azotes en las nalgas, transmite calor a las zonas productoras de semen, aumentando la fertilidad y la virilidad.


Azotes cristianos.

Ya vimos al principio como en algunos pasajes de la Biblia se recomendaba azotar a los hijos, por lo que no nos puede extrañar que tanto los azotes como las flagelaciones hayan tenido un importante peso a lo largo de la historia de la Iglesia Católica. Más aún, si tenemos en cuenta el gran componente sadomasoquista que, en el fondo, albergan casi todas las religiones monoteístas.

Por lo que algunos expertos no han dudado en equiparar ciertos ritos de flagelación con la búsqueda no sólo de un éxtasis espiritual sino también carnal. Y es que la flagelación en las nalgas o muslos provoca la acumulación de sangre en zonas cercanas a los órganos sexuales, pudiendo provocar erecciones e incluso orgasmos.

Adam Johann Braun (1748-1827)
Por otro lado, es conocida la afición que tomaron muchos confesores por aplicar ellos personalmente el castigo de la flagelación sobre sus feligresas, a las que hacían descubrir sus vestiduras para después azotarlas por sus pecados cometidos. Este tipo de penitencias despertaban tantas sospechas entre el clero romano, que muy pronto se prohibió a los sacerdotes castigar personalmente a los penitentes.

Por todo ello, no nos puede extrañar que la Inquisición pusiese especial ahínco en perseguir a los curas que, al imponer la flagelación como penitencia, la aplicaban ellos personalmente u obligaban a una mujer a que los azotase. Como si el Santo Oficio ya intuyese una especial asociación entre la flagelación religiosa y ciertas sensaciones sexuales 'pervertidas'.

De esta forma , y por motivos similares, el Papa Clemente VI, en el siglo XIV, prohibió los grupos y las procesiones de flagelantes, ya que estas procesiones podían terminar en arrebatos místicos creando un ambiente de fuerte erotismo. Aunque lo que de verdad preocupaba al Papa era que estos grupos empezaban a cuestionar el papel de la Iglesia como única intermediaria para la salvación de las almas.

Una procesión de flagelantes, de Francisco Goya y Lucientes (1812–1819)

Pero a pesar de estas prohibiciones algunos elementos de tintes sadomasoquistas han seguido estando muy vigentes hasta prácticamente la actualidad, sólo hay que ver las automortificaciones realizadas por los miembros del Opus Dei con el cilicio, o la larga y extendida tradición de la azotaina y la nalgada en numerosas escuelas religiosas. Una forma de educación donde algunos investigadores advierten ciertos tintes sádicos y de autosatisfacción sexual a través de juegos de sumisión y dominación.

Ilustración del cómic
'Los infortunios de Janice'

Los Libertinos franceses

Pero habrá que esperar a los llamados 'libertinos franceses' provenientes de los ambientes Ilustrados de la Francia prerrevolucionaria para encontrar los primeros testimonios literarios que nos hablen abiertamente del placer obtenido al recibir unos azotes, y es que estos hombres no dudaron en plasmar con su pluma algunas vivencias personales con gran componente sexual.

Entre todos estos testimonios destacar el de filósofo ilustrado Rousseau, quién nos relata en primera persona el placer obtenido al ser azotado cuando era pequeño por su cuidadora y cómo ese hecho marcó para siempre sus gustos sexuales:

"¿Quién creería que este castigo de chiquillo, recibido a la edad de ocho años, por mano de una
mujer de treinta, fue lo que decidió mis inclinaciones, gustos y pasiones por todos los días de
mi vida y precisamente en sentido contrario del que podría naturalmente imaginarse? Mientras
por una parte se despertaron mis sentidos, tomaron tal giro mis deseos que se limitaron a lo
que había experimentado."
- Confesiones I, Rousseau.

Así corría el año de 1723, el joven Rousseau vivía en Bossey, una pequeña localidad a los pies de los Alpes, acogido en la casa de un pastor calvinista y donde su hija hacía las funciones de madre:

"El cariño, propio de una madre, que la señorita Lambercier nos profesaba, la revestía de la autoridad de tal, y algunas veces usaba de ella imponiéndonos castigos merecidos. Durante mucho tiempo se concretó a la amenaza, pareciéndome espantosa la prometida pena, nueva enteramente para mí; pero desde que la sufrí me pareció mucho menos terrible de lo imaginado. Y lo más particular es que aquel castigo aun me aficionó más a lo que me lo había impuesto, de modo que fue necesaria mi natural dulzura y toda la verdad del afecto que le profesaba para que no tratara de conocer la repetición del mismo, mereciéndolo, porque encontré una mezcla de sensualismo en el deber y en la vergüenza del castigo, que me hacía desear recibirlo otra vez de la misma mano. Es verdad que había en ello cierta precocidad instintiva de sexo y, por lo tanto, el mismo tratamiento practicado por su hermano no me habría parecido tan gustoso."
- Confesiones I, Rousseau.

Poco años después, con el estallido de la Revolución Francesa, se dieron numerosos espectáculos públicos de azotamientos y flagelaciones, donde la gente acudía para “regodearse e incluso para hacer el obsceno inventario de todos los culos acumulados".


El vicio inglés

Pero sin duda alguna, si hay un país y una época donde la práctica del spanking ha alcanzado mayor extensión ese ha sido la Inglaterra victoriana. Tal es así, que incluso sus liberales vecinos franceses no dudaron en tildar esta práctica como "el vicio inglés".

Fue una práctica, la del azote o la nalgada, tan recurrente en todas las capas de la casta y puritana sociedad victoriana, que convirtieron al Reino Unido en el país por antonomasia del spanking y la flagelación. Como bien resume Ian Gibson en su obra "El vicio inglés":

"A mi juicio, ninguna discusión sobre la sexualidad británica es posible sin tener en cuenta el sistema de azotes que, originándose en las public schools, se extendió a todas partes. Impotentes sin recurrir a los azotes, real o imaginariamente, las innumerables víctimas del sistema no sólo se vieron abocadas a una vida de deseos avergonzados e inconfesables, que hacía difícil, si no imposible, una relación matrimonial satisfactoria, sino que su condición dio origen a un auténtico océano de pornografía en la cual se recreaban ad-infinitum las añoradas escenas juveniles y sus ramificaciones".
Por todo ello, hemos decidido dividir nuestra breve historia de los azotes en dos partes y dedicarle un capítulo en exclusiva al conocido como 'vicio inglés'.

Así que no seáis malos y os esperamos en el próximo capítulo....



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Bibliografía

Gibson, Ian; El vicio Inglés, Editorial Planeta, 1980.

Jiménez Salcedo, J.R.; Las "Cartas" de Cabarrús (1808) y la tradición reglamentarista europea en materia de prostitución, Anales de filología francesa, Nº. 16, 2008 (Ejemplar dedicado a: 1808), págs. 129-140

Luc Hennig, J.; Breve historia del culo, Principal de los Libros, 2010.

Montgomery Hyde, H.; Historia de la Pornografía, Editorial Pleyade, 1969.

Moro Ipola, M.; Quintiliano de Calahorra: didáctica y estrategias educativas en la antigua Roma, Foro de Educación, Nº. 9, 2007, págs. 125-132

Ruben Solís, K.; La cultura de Eros: Antologia Ilustrada Del Libertinaje, Robinbook, 2008

La imagen literario del Eros en la Antalogía Palatina:
https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero23/im_eros.html


Sobre la flagelación:

http://www.mercaba.org/FICHAS/Enciclopedia/F/flagelacion.htm

http://www.angelfire.com/ex/ecstagony/info/artinst/birch.htm


http://www.spurcitia.com/tag/en-roma/
http://alfonsodelavega.com/?p=15230
http://bdewm.blogspot.com.es/2013/05/arte-bdsm-bdsm-art-gaston-noury.html
http://ramirofeijoo.com/gabinete-de-curiosidades/?p=178