sábado, 8 de agosto de 2015

Moral sexual romana II: La virginidad

Moral sexual romana:
- Parte I: Los besos
- Parte II: La virginidad
- Parte III: La infidelidad
- Parte IV: El desnudo

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La virginidad en las sociedades antiguas

La vida de las mujeres en las sociedades antiguas estuvo regida por su función reproductiva, ya que la fertilidad, tanto de la tierra, el ganado o las mujeres, eran claves para la supervivencia del grupo. Por lo que desde esta perspectiva, la virginidad era considerada como un valor sagrado, ya que las fuerzas reproductivas de la mujer aún se mantienen intactas y muy latentes.

Esta vinculación casi mágica entre virginidad-pureza-fecundidad-prosperidad se desarrolla en casi todas las culturas antiguas o primitivas a lo largo y ancho del globo. Tanto es así, que numerosos ritos eran realizados por mujeres vírgenes, ya que su pureza era la mejor garantía para que los dioses escuchasen las plegarias, siendo las mejores mediadoras entre los dioses y los hombres.  Por lo que tampoco nos puede extrañar las innumerables leyendas existentes sobre sacrificios de vírgenes por el bien de la comunidad.

El concepto de virginidad en la sociedad romana

La sociedad romana (machista y patriarcal) muy pronto se preocupó por regular (y controlar) esta función reproductiva mediante diversos mecanismos: desde los más interiorizaos relacionados con el mundo de la religión y de las ideologías hasta aquellos mecanismo externos como los jurídicos.

Es decir, la mujer romana desde el mismo momento de su nacimiento estaba predestinada a cumplir su papel en la sociedad, es decir, preparase para la fecundidad y aportar nuevos hijos a la ciudad de Roma.
Museo Arqueológico de Nápoles

Todo esto se articulaba en torno a la familia, elemento clave del sistema social, económico y político romano, por lo que el Estado dedicó grandes esfuerzos para protegerla y afianzarla. "Verginitas non tota tuast, ex parte parentumst" ('La virginidad no es tuya completamente, en parte es de tus padres) escribía Catulo dirigiéndose a una virgen.

Así la imagen de la mujer romana se basaba en dos principios morales básicos, claves para asegurar el buen funcionamiento de la comunidad: la virginidad en las doncellas y la pudicitia en las casadas

Por lo que cuando una sucesión de males azotaba a una comunidad muchas veces se culpaba a la ruptura de uno de estos dos principios morales; es decir, la vieja idea de la mujer como fuente de mal, idea que puede verse en numerosas historias de la mitología grecolatina y que también se aprecia en nuestra Eva cristiana.

La estratificación de la sociedad romana era tal, que incluso se aprecia una división entre las mujeres virtuosas y aquellas que llevaban una vida indecorosa, no sólo en la forma de vestir o en su condición jurídica, sino hasta en los propios ritos religiosos, como ya vimos en este post, donde por ejemplo las prostitutas contaban con sus propios ritos, diosas y festividades propias, al igual que las virtuosas materfamilias, cuyos ritos eran más sobrios y sus diosas representaban virtudes como la castidad.

Por último, antes de finalizar este repaso general sobre el concepto de virginidad hay que apuntar que en la sociedad romana, siempre necesitada de nuevos hombres, tanto para cultivar la tierra, como para empuñar las armas, la virginidad en mujeres de cierta edad, no era un rasgo positivo, ya que toda mujer debía cumplir con su papel en la sociedad, es decir, traer nuevos hijos a este mundo; con la única excepción de aquellas mujeres que habían consagrado su virginidad a alguna divinidad.

Boda Aldobrandini. Siglo I a.C. Roma. Museos Vaticanos


¿Sexo antes del matrimonio?

En la sociedad romana era algo impensable que una adolescente no llegase virgen a su cita con el matrimonio, no sólo por los motivos sociológicos imperantes en la machista sociedad romana, sino también por motivos económicos.

Por un lado, tenemos la deshonra que supondría este hecho para ambas familias, ya que muchas veces los matrimonios se concertaban años antes de la boda. Si la novia había perdido su virginidad con su futuro marido, el caso no era tan grave, ya que si la mujer daba signos de embarazo se solucionaba adelantando la boda.

Escena de matrimonio. Casa de la Farnesina.
21 a.C. Roma. Museo de las Termas
Un caso mucho más grave es que la adolescente tuviese relaciones con un amante antes de su matrimonio, ya que podía ser juzgada por adulterio, ya que las jóvenes vírgenes eran quienes aseguraban la continuidad y pureza de la familia. Por lo que la 'commixtio sanguinis', es decir, la mezcla de sangre con un individuo ajeno a la familia era considerado un insulto al culto de los difuntos, ya que este culto familiar se basaba en la consanguineidad del linaje

En los casos de embarazos también se inmiscuyen motivos económicos, ya que el reparto de una herencia no era un asunto baladí en la cultura romana, por este mismo motivo, las viudas no podían volver contraer matrimonio hasta pasado un año de la muerte de su marido, una vez que se ha confirmado que no está embarazada de él.

Así para evitar estas situaciones y asegurar la virginidad de las doncellas la sociedad romana tomó una serie de medidas:

La primera y más importante, era la temprana edad del matrimonio, que daba pocas oportunidades a posibles escarceos amorosos, ya que las romanas se casaban alrededor de los 12 años.

La segunda era el terrible castigo que la ley contemplaba ante los casos de infidelidad por parte de una mujer, ya que la ley permitía castigar con la muerte de la hija, en manos de su propio padre, para salvaguardar el honor y reputación de la familia. Y aunque la literatura recoge bastantes testimonios sobre tales hechos, no sabemos si son casos ficticios para ejemplarizar la virtud romana o son casos reales.

El concepto de virginidad entre las diferentes capas sociales

Estas normas se aplicaban con más rigor cuanto más alta era la clase social de la familia, donde el tema del prestigio, el honor y las herencias formaban parte de la idiosincrasia del mundo romano; aunque imaginamos que estas normas se extendían al resto de las clases sociales, especialmente entre la clase media con aspiraciones de ascenso social, ya que debían imitar las normas y costumbres de las grandes familias aristocráticas.

Así como recoge Alberto Angela en su libro 'Amor y sexo en la antigua Roma' se conocen numerosas inscripciones funerarias donde se poner en valor la virginidad de la esposa. En una estela funerario del siglo I-II d.C, perteneciente a la esposa de un panadero, puede leerse: Que estuvo casada 35 años con su marido "desde el momento que perdió su virginidad"

Un caso diferente sería la situación de esclavas y libertas, ya que al estar sometidas a la potestad de su antiguo amo, en caso de obtener la libertad o emanciparse de él, era bastante probable que hubiese mantenido relaciones sexuales antes de formalizar una nueva relación con otro esclavo o liberto.


Las jóvenes vírgenes en ceremonias cívico-religiosas

Este carácter casi sagrado de las vírgenes fue utilizado en numerosos ritos y ceremonias de carácter cívico-religioso, tanto en el ámbito familiar como público, propiciando con ellos beneficios para la familia o la comunidad.

Estas ceremonias se desarrollaron especialmente en época republicana, donde era bastante habitual que los actos de súplica o agradecimiento a los dioses estuviesen acompañados por un grupo de vírgenes o de castas y púdicas matronas romanas, portando ofrendas y entonando cánticos, especialmente cuando algún peligro acechaba a la ciudad de Roma.

Vestales ante el fuego sagrado.
Incluso se establecieron sacerdocios, como el de las Vestales, formado únicamente por mujeres vírgenes, aunque no nos adentraremos en la figura de las vestales, ya que este tema merece un post aparte.

Simplemente aportar un dato que nos habla de la importancia que el concepto de virginidad tuvo en la sociedad romana, en tiempos de Tiberio, el emperador prohibió la ejecución de vírgenes. Aunque esto no suponía que se librase de la pena de muerte, sino que la virgen primero era violada para después ser ejecutada.


¿Y qué pasa con los hombres?

Los adolescentes romanos solían perder su virginidad mucho antes de su matrimonio, ya que estaba socialmente mal visto que un hombre llegase virgen al matrimonio, por lo que normalmente era algún familiar el que le animaba acercándolo a alguno de los muchos prostíbulos que poblaban las ciudades romanas. Aunque lo habitual sería establecer sus primeras relaciones sexuales con alguna esclava de la casa.

Es más, era bastante frecuente que el hombre tuviese relaciones más o menos estables con otras mujeres, pudiendo tener varias concubinas, aunque a la hora de enfrentarse al matrimonio debía cortar esas relaciones (al menos durante algunos meses) por temas de posibles embarazos indeseados.




Bibliografía

Alberto Angela, Amor y sexo en la Antigua Roma, La esfera de los  libros, 2012

Jean-Noel, R.; Eros romano: sexo y moral en la Roma antigua, Ed. Complutense, 1999.

Martínez López, C.; La virginidad en las jóvenes de la Antigua Roma,  Arenal: Revista de historia de mujeres, Vol. 1, Nº 2, 1994 (Ejemplar dedicado a: Ciclos de vida de las Mujeres), págs. 169-184. en
http://digibug.ugr.es/bitstream/10481/22310/1/la%20virginidad0001.pdf

Martínez López, C.; Virginidad-Fecundidad: En torno al suplicio de las vestales, Studia historica. Historia antigua, Nº 6, 1988 (Ejemplar dedicado a: Homenaje a Marcelo Vigil (II)), pags. 137-144

Saquete Chamizo, J.C.; Las vírgenes vestales, Anejos de A. Esp. A. XXI. CSIC. Madrid, 2000


 http://www.vallenajerilla.com/berceo/gacto/mujerantelaley.htm

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