martes, 2 de septiembre de 2014

El concepto de Amor y matrimonio en el mundo romano

Parte I:  El concepto de Amor y matrimonio en el mundo romano
Parte II: Poder, Moral y Sexualidad en Roma
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En este post, no pretendemos explicar los aspectos formales del matrimonio romano, sino nuestro objetivo es adentrarnos un poco más allá y bucear en sus aspecto más psicológico o sociológico ¿porqué se casaban? ¿qué concepto tenían del matrimonio? ¿qué era para ellos el matrimonio?

Cuando hablamos de matrimonio romano, hay que remarcar que hablamos de un segmento de la población, quizá el más visible pero el menos numeroso, ya que la mayoría de la documentación se refiere a la clase rica de los patricios, por lo que se suele dejar al márgen al resto de fragmentos de la población, no sólo esclavos y libertos, sino también la población rural, campesinos, pequeños propietarios de tierras, etc.

El matrimonio romano era un acto privado e informal, no se celebra delante de ninguna figura religiosa ni pública. Era un acto, no escrito, sólo existía un contrato de dote (cuando la mujer tenía dote), por lo que no tenía ninguna connotación solemne, simplemente era obligatorio la presencia de testigos.

El matrimonio creaba efectos de derecho, ya que los hijos nacidos de estas bodas eran legítimos, por lo que continuaban el linaje familiar y recibían su parte de herencia.

Matrimonio romano.

EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE FAMILIA: PATRIA POTESTAS

Antes de adentrarnos en este tema, merece la pena señalar que la historia de Roma es muy larga, y es que el mismo concepto de familia y matrimonio fue evolucionando, así en un primer período desde el 753 a.C. hasta las Guerras púnicas (202 a.C.) las familias estaban regidas bajo la poderosa influencia de un potente patriarcado, donde la poliginia o concubinato estaban mal vistos y la figura de padre controlaba a toda la familia, hijos, propiedades y matrimonio.

El segundo período arranca con las Guerras Púnicas y se extiende hasta el siglo III d.C., las mujeres, ante la ausencia de sus maridos, se vieron obligadas a tomar el control de los bienes familiares, por lo que las relaciones de poder en la pareja y en la familia cambiaron. Las mujeres se negaron a someterse a la potestas de sus maridos y/o padres, reduciéndose también el poder de los padres sobre los hijos.


MATRIMONIO Y DIVORCIO

"Sarcofago dei Fratelli"
Museo Archeologico di Napoli.
Así durante este segundo período, el matrimonio deja de ser una obligación sagrada y pasa a convertirse en una cuestión de satisfacción personal. Las razones para contraer el matrimonio se vuelven de carácter económico, para enriquecerse y aumentar el patrimonio con la dote, también podemos añadir un motivo político, ya que el matrimonio también podía permitir el aumento de la influencia de un determinado linaje al establecer alianzas con otras familias patricias.

Por último, tenemos que imaginar, que sobretodo la gente se casaba por costumbre, quizá una explicación tan poderosa como funcional, continuar con la tradición, el querer tener hijos y el sentido del deber cívico y es que para los romanos era una obligación el casarse y tener hijos para perpetuar el cuerpo civil, la base donde se asentaba el Estado Romano.

Aunque, a pesar de todo esto, muchos ciudadanos preferían vivir en soltería, como demuestra el hecho de que Augusto se vió obligado a promulgar diferentes leyes para fomentar el matrimonio (Lex Iulia de maritandis ordinibus, 18 a. C. y la Lex Papia Poppaea,. 9 a. C.) ante el escaso interés de contraer matrimonio entre los ciudadanos más jóvenes.
 

El divorcio era tan fácil de obtener legalmente y tan informal como el matrimonio. Tanto el hombre como la mujer podían divorciarse por iniciativa propia, ni siquiera estaban obligados a avisar al futuro ex-cónyuge. La esposa se marchaba con plena libertad, llevándose consigo su dote, aunque los hijos se quedaban siempre con el padre.

De esta forma un tanto satírica nos describe Juvenal, a principios del S. I. d.C. los numerosos divorcios que se producían en Roma: "No es a la esposa lo que ama el esposo, sino solamente a su cara. Basta que se dibujen en la cara de Bíbula tres arrugas, que la piel se estire y se seque y que los dientes se endurezcan y los ojos se achiquen, para que su marido Sertorius se vaya en busca de nuevos amores. Y no será el marido mismo, sino un esclavo o un liberto quien dará la noticia a la esposa abandonada: “¡Junta tu ropa y márchate! Tu nariz es demasiado húmeda. Tengo ya otra con nariz seca.”



CAMBIO EN EL CONCEPTO DE MATRIMONIO

Entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C. vemos como el concepto de matrimonio sufre un profundo cambio, dando lugar al nacimiento del mito de la pareja. Antes de este cambio, el matrimonio no era visto como algo romántico, el concepto de amor romántico era visto como algo ridículo, ya que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional. Los romanos no ligaban, sino fornicaban.

a) En la vieja moral civil, la esposa era apenas una herramienta del ciudadano, del padre de familia, la mujer engendraba hijos y redondeaba el patrimonio.

Paquius Proculus y su esposa.
Acuarela de Pompeya, siglo I.
La esposa era considerada como uno de los muchos bienes que tiene un señor. Los señores trataban sus asuntos entre ellos, la opinión de la esposa no era tenida en consideración. La esposa reinaba sobre la servidumbre, y sobre los asuntos domésticos, aunque era considerada como una subalterna, una niña grande a la que el hombre estaba obligado a tratar con respeto por su extracción noble y su dote. Es decir, para la vieja moral el matrimonio era un deber cívico y un acuerdo doméstico.

Hacia el año 100 a.C., un censor declaraba ante la asamblea de la ciudad: "el matrimonio es una fuente de preocupación todos los sabemos. Pero no por ello, hay que dejar de casarse, por civismo".

El matrimonio era una opción más en la vida, no era la fundación de un hogar el eje de la vida. Tal es así que Augusto dictó leyes especiales para animar a los ciudadanos a casarse.

b) Con la nueva moral, la mujer se convirtió en una compañera para toda la vida y aunque elevada al rango de los amigos inferiores, se la seguía considerando una mujer-niña obediente de su marido, "la mujer como ser inferior, debe obedecer a su marido.". El buen marido debe respetar oficialmente a su mujer, interiorizándose cada vez más el matrimonio monógamo. Como señala Veyne el concepto de pareja nació en Occidente.

¿A qué se debe este cambio? Según Paul Veyne, el principal impulsor de este cambio de moralidad fue el estoicismo, la más extendida secta de sabiduría o filosofía, con una influencia tan grande como tienen entre nosotros actualmente las ideologías o las religiones.

ESTOICISMO, SEXO Y MATRIMONIO

Para los estoicos el hombre debe vivir de acuerdo con la razón por lo que tiene que evitar las pasiones, que no son sino desviaciones de nuestra propia naturaleza racional. Las reacciones, como el dolor, el placer o el temor, pueden y deben dominarse a través del autocontrol ejercitado por la razón.

Así, para los filósofos griegos, como Platón, Aristóteles o Hipócrates, las relaciones sexuales, aunque necesarias para la procreación y de por sí buenas y fuente de placer, eran presentadas también como algo difícil de controlar, peligrosa, a veces dañosa para la salud y debilitante, por la pérdida de energía vital que se supone que tenía el semen.

Aunque es importante señalar que en la Antiguedad clásica, todos los problemas de moral relacionados con la sexualidad no eran censurados bajo el concepto de pecado, sino bajo la visión de la virtud del hombre racional, capaz de controlar sus pasiones.

Los estoicos condenaban toda relación sexual extramatrimonial y exigían fidelidad a ambos cónyuges. Además el celibato era visto como una de las mayores virtudes para el espíritu.  
Séneca.
Dibujo de JW-Jeong

Séneca, preceptor de Nerón (y muerto por orden suya en el 65), afirma que "amar a la esposa en forma excesiva es algo vergonzoso, pues el sabio debe hacer valer la razón y no la pasión, y se opone al asalto de las pasiones y no se deja llevar a una relación pasional con la propia mujer. No hay nada más torpe que amar a la propia mujer como se amaría a una adúltera".

Otro estoico como Musonio Rufo consideraba inmoral toda actividad sexual que no estuviera destinada a la procreación y dentro del matrimonio, criterio que será asumido por los teólogos cristianos. También se pronuncia contra la anticoncepción y la homosexualidad, muy difundidas en el imperio romano helenista; y considera que el amor entre esposos es el vínculo humano más fuerte.

De esta forma aunque se puede ver una amplia convergencia entre los estoicos y los cristianos en muchos puntos de vista morales y éticos, y aunque es muy probable que el cristianismo primitivo recogiese varios de estos dogmas morales, estas convergencias son solamente exteriores, pero no se puede decir que existiese una equivalencia en sus contenidos doctrinales.


BIBLIOGRAFÍA

Musitu, G.Familia, amor y violencia: una historia de desigualdades. Lección Inaugural Curso 2008-2009. Universidad Pablo Olavide de Sevilla, 2008.

Veyne, P.,  Sexo y poder en Roma, Paidos Ibérica, 2010.

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