viernes, 21 de febrero de 2014

Una Visión Evolucionista de la Sexualidad Humana (I)


El ser humano es la única entidad biológica cuya conducta reproductiva se basa en el sistema de atracción epigámica, es decir, basada en una estrategia entre ambos sexos regulados por ciertos rasgos y proporciones físicas no sujetos a ciclos de temporalidad.
Esto provoca una importante novedad al existir una atracción física permanente, posibilita que podamos aparearnos sin cesar y además, lo deseamos de manera continua.

Así los expertos han justificado nuestro éxito evolutivo no sólo en nuestra inteligencia sino también en nuestro éxito reproductor. Machos y hembras establecen una alianza prolongada, en muchos casos vitalicia, con el fin de sacar adelante una progenie, cuyo mantenimiento energético es muy costoso. Para ello, se han modificado las interacciones sociales y las estrategias de subsistencia que regulan las relaciones entre grupos, reforzando los lazos sociales del grupo, convirtiéndonos en un primate cooperativo y solidario.

Esta evolución de la sexualidad humana se ve reflejada en los cambios físicos que ha ido sufriendo el ser humano, ya que la hembra humana tiene unas características únicas: por un lado, está dotada para manifestar una reciptividad y una excitación sexual constante; por otro, tiene un órgano exclusivo para producir placer , el clítoris.



Patrones Humanos de Atracción Sexual

Aunque existe la idea de que los patrones de atracción física dependen de la época y el contexto cultural, según varios estudios en todas las etnias humanas actuales se observa un factor común de atracción sexual:
- A los hombres les atrae la zona de senos y el conjunto glúteo-cadera-pubis de las hembras.
- A las mujeres les atrae el conjunto brazo-hombro-pecho y el conjunto glúteo-pubis.


Existen criterios universales de belleza vinculados a las formas corporales:
- Mujeres: Una distribución proporcional de la grasa.
-Hombres: Una distribución proporcional del tejido muscular.

Esta universalidad indica que los rasgos físicos tienen un profundo significado evolutivo, orientado a mejorar nuestras tasas reproductivas. Y es que la mayor diferencia entre ambos sexos es la disposición de grasas del área abdominal y del área glúteo-femoral (nalgas y muslos). Por último apuntar que las diferencias en el grado de obesidad/delgadez se expresan en función de preferencias culturales aunque siempre predomina la proporción de formas.

Analicemos dichos patrones por sexos:

Mujer: En el caso de la mujer las formas corporales que la individualizan del hombre son cadera y cintura, que están relacionadas con su grado de fertilidad, reproducción y salud. Desde la selección sexual, el índice cadera-cintura óptimo es también el más atractivo para los hombres.

Como ya hemos dicho la distribución de la grasa posee un papel esencial en el grado de atracción de una mujer, como indicador de su salud, juventud y potencial reproductor; ya que conciben con más facilidad y producen una descendencia más abundante, por lo que en términos evolutivos tienen un mayor éxito adaptativo.

Así la obsesión de los hombres por las nalgas femeninas viene definido ya que son un indicador del potencial reproductivo de la mujer. También el desarrollo voluminoso de los senos actúa como reclamo sexual por varias razones, aunque existan variaciones culturales en los gustos en cuanto su tamaño. Pero también existen preferencias universales hacia los senos con mayor grado de tersura, consistencia y dureza característicos vinculados a senos jóvenes.


Hombre: En el caso del hombre, el patrón de atracción es la proporción de masa muscular. Las mujeres se sienten atraidas por hombres de desarrrollo fibroso pronunciado, sobretodo en su tronco superior (pecho, brazos y hombros) y en su área glúteo-femoral, aunque no es su volúmen lo importante, sino la delineación muscular.

Y es que los hombres de carácter fibroso-muscular poseen un mejor estado global de salud, por lo que las mujeres perciben una salud y un grado de fuerza necesario para la transmisión de genes sanos.

Finalmente y en ambos sexos se ha documentado una predilección por determinados rasgosy proporciones faciales:
- Rasgos neotécnicos, con características juveniles: ojos grandes, nariz pequeña y labios prominentes
- Proporción con grado de simetría, que también son indicadores de buena salud.



Fuentes:

- Domínguez Rodrigo, M. (2007). El sexo en tiempos de Adán y Eva en La imagen del sexo en la Antigüedad (pp 107-124). Barcelona. Tusquets Editores.



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