sábado, 7 de febrero de 2015

Comida Afrodisiaca en la Antigüedad

No hay mejor manera de introducir este post que con una de las escenas censuradas más famosa en la historia del cine, nos referimos al baño protagonizado por Laurence Olivier y Tony Curtis en 'Espartaco', donde las referencias a ciertos alimentos afrodisíacos "esconden" una proposición de carácter homosexual, entre Craso y su esclavo, mientras éste masajeaba a su amo desnudo en los baños...


Escena censurada de 'Espartaco'
- Craso: ¿Comes ostras?
- Antonino: Cuando las tengo, señor.
- Craso: ¿Comes caracoles?
- Antonino: No, amo.
- Craso: ¿Consideras moral comer ostras e inmoral comer caracoles?
- Antonino: No, amo.
- Craso: Por supuesto que no, es una cuestión de gustos, ¿verdad?
- Antonino: Sí, amo.
- Craso: Y gusto no es lo mismo que apetito, y por lo tanto no es una cuestión de moralidad.
- Antonino: Se podría decir así , amo.
-Craso: Mi ropa, Antonino. Mis gusto incluye tanto a los caracoles como a las ostras.
  
Lógicamente, el intento de seducción fue demasiado evidente para escapar de las garras de la censura, la pregunta si le gustaban más los (masculinos) caracoles o las (femeninas) ostras fue censurada y no fue recuperada hasta los años 90.

LOS AFRODISÍACOS EN LA ANTIGÜEDAD

En las primeras sociedades humanas la fertilidad era una de sus principales preocupaciones, ya que la supervivencia del grupo dependía de la fecundidad de sus mujeres, así como de las tierras que cultivaban. Con todo ello, no nos puede extrañar que el poder de los afrodisíacos se conozca desde tiempos inmemoriales, ya que la comida y el sexo son dos de los impulsos humanos más básicos, por lo que con el uso de estos afrodisíacos se trataba de garantizar la potencia sexual de ellos y la capacidad reproductiva de ellas.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que la dieta de hace dos mil años no era tan variada y rica en nutrientes como la nuestra, por lo que la desnutrición o simplemente una mala dieta podía conllevar una pérdida de la libido y a tasas más bajas de fecundidad. Así, no hay que olvidar que la inmensa mayoría de los ciudadanos romanos vivían bajo la constante amenaza del hambre. Las clases pobres tenían una alimentación bastante exigua que se puede resumir en papillas de harina, algo de pescado salado y frutas de mala calidad. También se consumirían algunas legumbres y hortalizas cocidas en forma de potajes.

Afrodita- Afrodisíaco.
Las primeras referencias escritas sobre potenciadores de la libido datan del Antiguo Egipto, papiros fechados entre el 2200 y 1700 a.C. Incluso el Antiguo Testamento (Genesis 30: 14 y 15), nos habla de los poderes afrodísiacos de una planta como la mandrágora, gracias a la cual Jacob tuvo su quinto hijo con Lía.

Los griegos también escribieron numerosos tratados sobre los diferentes efectos en el desexo sexual de algunas hierbas y plantas, así como las pasiones eróticas que levantaban algunos pescados y mariscos. De la cultura griega proviene la palabra afrodisíaco, ya que deriva del nombre de la diosa griega del amor y la sensualidad, Afrodita.

De esta forma los primeros afrodisíacos eran plantas y alimentos, cuyas formas se asemejaban a los órganos sexuales masculinos o femeninos.  El ejemplo más claro de este tipo lo tenemos en la planta de la orquídea, ya que en ella están presentes las dos formas: en su flor, semejante al de una vulva de mujer; y en su raíz, muy parecida a los genitales masculinos; por lo que fue considerada una planta afrodisíaca por excelencia. Incluso su nombre, derivado de la palabra griega 'orchis', atestigua su claro carácter erótico, ya que en griego significa testículo.

Flor de la Orquidea, muy similar al órgano sexual femenino.
Otros alimentos asociados a la fecundidad y a la potencia sexual por su forma similar a los órganos sexuales femeninos son las ostras y los higos; y por otro lado, tenemos los alimentos considerados afrodisíacos por su forma fálica, como los espárragos y a los puerros.

También entre estos afrodisíacos encontramos plantas y alimentos que comparten perfume con las secreciones sexuales. Por ejemplo, la flor de castaño fue usa como brebaje afrodisíaco desde la antigüedad por su olor dulzón semejante al del semen.

Por último, tenemos aquellos alimentos considerados vigorizantes sexuales por su procedencia, es decir, aquellos alimentos que se extraen de los órganos sexuales de ciertos animales. Por ejemplo, uno de los alimentos con más fama eran las vulvas de cerda estéril, para que su efecto fuese mayor la cerda debía ser jóven, conservarse vírgen o estar castrada.

Pero no sólo el paladar y la vista eran los sentidos que disfrutaban de los poderes de estos afrodisíacos, ya que otro rasgo que comparten el sexo y la comida es la estimulación de todos los sentidos. Así el perfume fue un elemento clave en la excitación de los sentidos, siendo las rosas uno de los elementos más utilizados para aromatizar las mesas y habitaciones romanas. Las hojas de menta también tenían fama de afrodisíacas por lo que las camas de los recién casados se cubrían con hojas de esta planta.

Niño llevando cestas con rosas.
Mosaico Piazza Armerina, Sicilia

Cocina Afrodisíaca Romana

Una de las imágenes más comunes que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de comida y cultura romana son esos grandes banquetes, (cuando no orgías directamente) donde los romanos daban rienda suelta a dos de sus mayores vicios: la glotonería y el sexo. Nos imaginamos esas fiestas de poderosos patricios o esos nuevos ricos como podían ser algunos libertos, recostados en sus triclinium, emborrachándose a base de vino y probando los más exquisitos manjares de la época traídos de todos los rincones del Imperio: lenguas de flamenco, lirones cebados, jabalines rellenos de tordos, ...

Y es que entre la clase rica romana, a partir de época imperial, los testimonios que nos han llegado nos indican, que algunas cenas eran todo un espectáculo, no sólo por el gran número de esclavos, músicos, bailarines presentes; sino porque un buen anfitrión no sólo debía de dar de comer bien a sus invitados, sino que además tenía que sorprenderlos, por lo que se servían platos con todo tipo de trucos y sorpresas: animales rellenos de otros animales, platos servidos en barcos a través de canales de agua, platos relacionados con los doce signos zodiacales, etc.

Y aunque los usos y costumbres culinarias están reflejadas en muy numerosos y diversos textos, las principales obras que nos sirven de referencia para conocer esta cocina romana son dos: 'El Satiricón' de Petronio, obra que ha perpetuado el mito de los grandes banquetes romanos; y 'De re Coquinaria' de Gavio Apicio, obra de carácter exclusivamente gastronómico.

El satirión y la cantárida, la viagra de la antigüedad

Entre todos los afrodisíacos que usaron griegos y romanos, el más famoso, fue sin duda alguna el denominado, Satirión, un líquido extraído de los bulbos (en forma de testículo) de la orquídea. Su propio nombre, derivado de los sátiros, ya indicaba su potente efecto. Así se decía "Hércules, al recibir la bebida de Tespios, desfloró a las quince hijas de su anfitrión en una sola noche".

Plinio el Viejo, en su 'Historia natural' (XXVIII-119) nos da varias fórmulas para la preparación de este potente afrodisíaco, mezclando las patas y hocico del escinco, un reptil procedente del Nilo, con satirión:  "Su hocico y patas bebidos en vino blanco son afrodisíacos, especialmente con satirión y semilla de jaramago, mezclando una dracma de cada ingrediente con dos de pimienta; las pastillas así obtenidas, de una dracma cada una, deben de ser bebidas"

Otro de los más poderosos remedios para mejorar la potencia sexual era el polvo de cantáridas, un peligroso afrodisíaco descrito ya por Hipócrates en el siglo V a.C., cuyo consumo provocaba erecciones tan prolongadas como dolorosas, pudiendo provocar la muerte en caso de una dosis excesiva. Aunque este tipo de pociones y filtros de amor las veremos más detenidamente en un post dedicado a la magia y el sexo en el mundo romano, centrándonos hoy en el aspecto más estrictamente culinario.


LISTADO DE INGREDIENTES AFRODISÍACOS

Entre todos los productos afrodisíacos de la antigüedad, sin lugar a dudas hay dos que destacan sobre el resto: la manzana y la uva.

Manzana: Ya la tradición bíblica nos habla de la manzana como fruto del árbol del bien y del mal, fruto por el cual, Eva sedujo a Adán. En la mitología clásica este fruto representa el deseo y el amor, y es una fruta asociado directamente a Afrodita. Es reseñable que en el famoso Juicio de Paris, éste entrega a la vencedora, Afrodita, una manzana como símbolo de su victoria.

Mosaicos de El Jem (II al IV d.C.), Túnez.
Uva: No hace falta extendernos mucho para conocer el poder afrodisíaco del vino, ya que sospecho, que la gran mayoría de nosotros, hemos sufrido la cálida embriaguez y la vergonzosa desinhibición que produce el vino. Sobre su uso en la Antigüedad se pueden escribir largas tesis doctorales, pero simplemente remarcar un par de aspectos: Por un lado, que la uva siempre ha estado relacionada con el placer y la fertilidad, estando asociada a las figuras mitológicas más libidinosas como Baco, Príapo, Pan, etc...; y por otro, que en la mayoría de ritos y ceremonias de la antigüedad se atestigua la presencia del vino, sobre todo, en ceremonias de carácter alegre y festivo.

Ostras: Las ostras son uno de los más populares afrodisíacos, por varios motivos: su similitud con los órganos sexuales femeninos, sus cualidades nutritivas, muy ricas en proteínas, incluso por su textura y sabor en boca. Y es que hay que recordar, que Afrodita nace de la espuma de las olas y del interior de una concha, por lo que en general, cualquier marisco es considerado también afrodisíaco (almejas, mejillones, erizos, etc.)


Pintura mural Pompeyana.
Imagen extraída de 'De re Coquinaria"
Zanahorias: Al igual que los espárragos, las zanahorias por su forma fálica ha sido tradicionalmente asociada a la virilidad masculina. Su poder curativo frente a la impotencia masculina está relacionado con su presencia en algunas pinturas pompeyanas de temática erótica. Dioscórides nos dice "La raíz por si sola es diurética, estimula la cópula y, aplicada, expele los fetos". 

Espárragos: Su evidente forma fálica les hicieron ser considerados como uno de los alimentos más afrodisíacos. Se aconsejaba tomarlo hervidos o al vapor para que no perdiesen sus propiedades.

Orquidea deriva de la palabra griega
'Orchis' que significa testículo.
Orquídea: Como ya hemos visto antes, la orquídea fue uno de los más populares afrodisíacos, por sus similitudes con los órganos sexuales tanto masculinos como femeninos, por lo que se aprovechaba todas las partes de la planta: sus bulbos se comían, se realizaban infusiones con sus hojas, se frotaban sus flores por los genitales, etc

Anís: Un afrodisiaco muy popular con usos culinarios muy diversos. Desde la Grecia antigua ya era considerado afrodisiaco. Los romanos también lo consideraban un potente afrodisiaco

Almendras: La almendra siempre ha estado relacionada con la fertilidad en muy diferentes culturas, ya que su aroma provocaba un aumento de la pasión de la mujer.

Rúcula: La rúcula ha sido descrita como alimento afrodisíaco desde el siglo I a.C.

Higos: El higo por su semenjanza con el órgano sexual femenino también ha tenido una larga tradición de alimento afrodisíaco.

Miel: Las propiedades medicinales de la miel son conocidas desde los tiempos más remotos, recomendando su uso en numerosos tratados médicos para combatir la estirilidad y la impotencia, ya que la miel es una gran productora de hormonas sexuales debido a su alto contenido en vitaminas B y C. Así Hipócrates recomendaba los dulces hechos con miel y leche de burra.

Trufas: Tanto griegos como romanos también consideraron a la trufa como un potente afrodisíaco.


Pintura mural de Hérculano.
Museo Arqueológico de Nápoles.
Menta: La menta también la hemos mencionado anteriormente como uno de los afrodisíacos más populares, muy utilizada en filtros y pociones de amor. Su fama de potente afrodisíaco era tan grande que en tiempos de guerra se prohibía su cultivo para evitar distracciones amorosas.

Habas: Las habas también han sido consideradas como uno de los alimentos más excitantes a lo largo de la historia: desde Pitágoras, que prohibió su consumo a sus discípulos hasta el Obispo de Niza, ya en pleno siglo XVIII, que prohibió que sirviesen habas en los conventos de monjas por sus peligrosos efectos.

Cebollas: La cebolla ha tenido una larga y constante tradición como alimento afrodisíaco. En el antiguo Egipto, su consumo estaba vetado a los sacerdotes para evitar posibles distracciones lujuriosas. En el mundo romano también tenemos varios testimonios que nos hablan de sus propiedades: Ovidio en su famosa obra 'El arte de amar' afirmaba que las cebollas añadían virilidad, mientras que purificaban la sangre de las mujeres. Otro testimonio nos lo apota Marcial (Xenia, XXXIV) donde dice: "Siendo ya vieja tu mujer y estando tu miembro difunto, con nada mejor puedes hartarte que con bulbos"

Flor de Lis: Esta planta también era considerada como erotizante, ya que como nos indicaba Plinio, su raíz recuerda a los testículos, ya que está formada por dos tubérculos, aunque el más grueso de los dos reprime los deseos amorosos si se reduce a polvo y se toma con leche de cabra.

Tazón de fruta transparente y jarros.
Frescos romanos en Pompeya (c. 70 d. C.)

A todos estos alimentos más conocidos se le sumaban una multitud de plantas afrodisíacas entre las que podemos destacar: satirion (orchis morio) en cuya raíz veían una similitud con los testículos, jaramago (diplotaxis virgata) que pensaban que proporcionaba gran cantidad de esperma, erythraicon (serapis cordigena) creían que su poder era tal que sólo sosteniendo la raíz en la mano se perdía el control, espigadilla (crucinella angustifolia), persicaria (polygonum persicaria), carra o criadillas de ratón (mercurualis tomentosa), estas tres plantas les recordaban al miembro masculino, ameos bastardos (ammi maius) se utilizaba en los panes y Plinio afirmaba que "las mujeres que lo olían durante el coito concebían más fácilmente". Actualmente algunas de estas plantas son consideradas nocivas para el cuerpo humano


Bibliografía:

Para saber cualquier cosa de la cocina romana os recomendamos visitar el blog De Re Coquinaria, donde encontrareis infinidad de recetas originarias del mundo romano:
http://derecoquinaria-sagunt.blogspot.com.es/

Benavides-Barajas, L.L.; La cocina del Imperio romano y su historia, Dulcinea, 2000.

González Vera, A. de Uña y Villamediana Á.;  Influencia de los afrodisiacos y el erotismo en la gastronomía, Volumen 49 de Cuadernos de Aragón, Institución "Fernando el Católico".


http://www.historiacocina.com/especiales/articulos/sexualidadmedicaroma.htm

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