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sábado, 5 de diciembre de 2015

Orgías en la Historia III: Grecia

 Orgías en la Historia:
- Introducción y Prehistoria
- Antiguo Egipto
- Grecia
- Roma
- Edad Contemporánea (en preparación)

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Seguimos avanzando en el tiempo para adentrarnos en el estudio de las orgías a lo largo de la historia. Esta semana nos detenemos en la Grecia clásica, ya que es en esta cultura donde se origina uno de los cultos orgiásticos más conocidos universalmente... las famosas orgías dionisíacas. Unas orgías realizadas en honor al dios Dionisio y famosas, no sólo por la posterior adaptación del culto que hicieron los romanos, con sus famosas bacanales, sino por haber sido una fuente de inspiración constante tanto para artistas como para literatos.

En este post nos centraremos exclusivamente en el culto al dios Dionisio en la Grecia Clásica, un culto, que aunque tardío, llegó a ser enormemente popular en toda Grecia, y donde las mujeres tuvieron una especial relevancia a la hora de su celebración, ya que ellas fueron las protagonistas de las famosas Orgías Dionisíacas.

El porqué de la importancia de las mujeres en este culto se explica porque según el mito, durante el viaje de Dionisos a las tierras orientales fue acompañado de un séquito formado por Silenos, Sátiros y Ménades, estas últimas eran mujeres que danzaban y gritaban al son de flautas y tambores, como personificación de las fuerzas orgiásticas de la naturaleza.

Pero antes de descubrir que hay de cierto en esas famosas orgías de sexo, alcohol y desenfreno realizadas en honor al dios del vino, nos gustaría acercarnos brevemente al origen de este culto, con un gran componente mistérico y ancestral; a su celebración, que iba mucho más allá de las famosas orgías; y especialmente a su significado, que nos ayudará a entender el concepto de orgía, muy alejado del carácter hedonista que le damos actualmente.

N. Poussin, The Triumph of Pan.
National Gallery, London

Origen del culto

El origen de este culto se pierde en la noche de los tiempos, algunos investigadores opinan que hunde sus raíces en las primeras sociedades matriarcales, asimilando los ritos y cultos de la Gran Diosa que dominó el mundo mediterráneo, otros apuestan que surge por sincretismo entre alguna deidad griega de la naturaleza y un dios más poderoso proveniente de las tierras de Tracia o Frigia, también están aquellos que le dotan de un origen egipcio, por su similitud con el viaje de dios Osiris a la India y su posterior retorno.

La mitología clásica nos dice que estas fiestas fueron introducidas en Grecia por Orfeo para celebrar la vuelta de Dionisio de su viaje hacia las Indias.


Fiestas Dionisíacas o Dionisias

Bacante - Bernhard Rode (1785)
Aunque originalmente este culto fue considerado como un culto extranjero, poco a poco, fue alcanzando gran popularidad en toda Grecia hasta convertirse en uno de sus festivales más famosos y populares.

En la región del Ática se celebraban dos festivales anuales en su honor: Las Dionisias Rurales celebradas en Diciembre y las Grandes Dionisias celebradas en Atenas durante el mes de marzo.

Durante estas fiestas, famosas por sus representaciones teatrales, se realizaba una procesión donde se portaba la imagen del dios hasta su templo. En este desfile participaban tanto hombres como mujeres, y durante la procesión se portaban algunos de sus elementos más representativos como jarras de vino, hojas de vid, hiedras, cestos con serpientes y ramas de sarmiento...

Siguiendo a este grupo iban los falóforos y los italóforos, los primeros portaban en procesión un gran falo mientras entonaban cantos explícitos, los segundos vestidos como mujeres imitaban los pasos de los borrachos.

Cerrando la comitiva estarían las bacantes, mujeres ataviadas como las míticas ménades, cubiertas sólamente con pieles de animales, ciñendo una corona de vida o de hiedra y portando varas con una piña en su punta.

Las conocidas orgías se celebrarían por la noche, donde matronas y doncellas iban en procesión a montes solitarios o a algún claro escondido entre los agrestes bosques, donde durante varios días, sin contacto con hombre alguno, se lanzaban a un desenfreno místico sostenido por la ingesta de alcohol y/o plantas alucinógenas.

Pero antes de adentrarnos en más detalles sobre estas orgías es necesario conocer el significado real de este tipo de cultos, ya que así podemos comprender el porqué de la existencia de estas orgías.


El significado del Culto a Dionisos

Su culto, de gran popularidad, se oficializó en las principales ciudades griegas allá por el siglo V a.C., su éxito se basaba en que era un culto liberalizador del individuo, con cierto mensaje de rechazo a los convencionalismos sociales y con un alto grado de igualdad social.

Y es que si por algo destaca este dios es por su dualidad: Es la muerte y la resurrección, la vida y la muerte, puede ser portador de oscuridad pero también de luz, es divino pero también es el más humano de todos los dioses del Olimpo. Es el delirio pero también la extrema lucidez. Por todo ello, es un dios oscuro, salvaje, misterioso, irracional.

Su culto está rodeado de misterios y leyendas. Era un culto mistérico, con varios grados de iniciación, con juramentos para salvaguardar el secreto y la unidad sagrada del grupo. Se celebraba en recónditos bosques o en lo alto de solitarios montes, donde iban respetables madres y esposas para convertirse en las Bacantes del dios, sumergiéndose en un orgía de alcohol, misticismo y drogas, donde confluían ancestrales ritos de fertilidad, y aunque sus rituales se habían moderado, aún se escuchaban escalofriantes rumores sobre un culto aún más primigenio y salvaje que se seguía ejerciendo en tierras orientales.

Mediante este culto se pretendía conseguir la purificación del cuerpo y del espíritu, volver a un estado incivilizado para conseguir la liberación del individuo y alcanzar la paz interior. Por ello, estos ritos trasgredían las leyes de los hombres, ya que las leyes aprisionan al ser humano; hay que volver al estado animal, al inicio de la humanidad, la naturaleza salvaje frente a la polis ordenada de los hombres.

La danza de las Bacantes, Charles Gleyre (1806-74)

Por eso el rito contenía elementos primitivistas y bárbaros, como el sacrificio de animales vivos, el descuartizamiento de carneros y la ingesta de carne cruda, ya que representan el rechazo a la tecnología humana, al progreso, renunciando al fuego de Prometeo para volver al estado de comunión total con la naturaleza.

Las bacantes bailaban danzas frenéticas al amparo de la noche, completamente desnudas, al son de flautas y timbales, entrando en salvajes trances y éxtasis. Las oficiantes más antiguas ofrecerían vino a sus compañeras y posiblemente también les proporcionaban placer a las más jóvenes, por lo que seguramente estas explosiones dionisíacas acababan con orgías femeninas, ya que el sexo es una poderosa fuerza primigenia, salvaje, llena de fuerza y locura, de magia.

El éxito de este tipo de asociaciones secretas de mujeres se ha atribuido a que fueron una válvula de escape del tradicional machismo bajo el que vivían las mujeres en la antigüedad, rompiendo con algunas de las prohibiciones a las que estaban sujetas por su condición de mujer, como beber vino y quizá también disponer libremente de su cuerpo y de su sexualidad.
 

Las Bacanales romanas 

Aunque en el siguiente post hablaremos de las orgías en la sociedad romana, creemos que es necesario explicar, aunque sea brevemente, la pervivencia de estos ritos dentro de la cultura latina.

Este culto, como ya vimos en este post, se extendió por tierras itálicas con la II Guerra Púnica, aportando elementos mucho más cercanos y “humanizadores” para algunas capas de la sociedad, sobre todo en ambientes rurales.

La principal diferencia con el culto griego es que tras el liderazgo de Paculla Annia, se permitió la iniciación en el culto a los hombres  adolescentes de menos de veinte años, aunque la prohibición de participar en la Bacanales seguía vigente para el resto de hombres

Pero pronto surgieron acusaciones de asesinato y de orgías criminales ideas relacionadas con una mala interpretación de sus ritos, muy similar al de otras muchas sectas, donde se simboliza la muerte del iniciado y su resurrección como nuevo miembro del grupo. Imitando la muerte de Dioniso a manos de los Titanes y su posterior resurrección. 

The Death of Orpheus (Bacchantes) - Lovis Corinth
Por lo que en el 186 a.C., las autoridades de Roma lanzaron la primera gran persecución religiosa del Imperio romano contra los adeptos del dios Baco, acusándolos de cometer actos inmorales y de brujería durante sus ritos nocturnos. 

Aunque los verdaderos motivos de su persecución fue que estos cultos agrupaba a los marginados de la sociedad romana: esclavos, mujeres, extranjeros, que representaban una formación social nueva, un culto extranjero, que escapaba al control del Estado, y lo que es incluso más grave, era un brote de rebelión ante autoridad y supremacía masculina, que representaba el Pater Familias, una subversión al sistema social establecido que no se podía tolerar. 

Posteriormente en tiempo del Imperio se retomaron estos cultos báquicos pero perdiendo su significado original, ya que bajo el influjo del epicureísmo y el hedonismo su celebración fue una excusa para celebrar banquetes y ¿orgías sexuales?, y las imágenes relacionadas con el mundo báquico se hicieron realmente populares, poblando buena parte del mundo iconográfico romano.

P. Picasso, Bacanal de Poussin.



Bibliografía

López Puertas, G.; El mensaje liberador de Dioniso en las Bacantes de Eurípides,  Espéculo: Revista de Estudios Literarios, Nº. 28, 2004-2005.

http://www.taringa.net/posts/info/900590/Dionisos-vino-y-orgias-lesbicas-megapost.html
http://sololasbrujastienenollas.blogspot.com.es/2010/12/dionysos-dios-de-las-mujeres.html

miércoles, 2 de abril de 2014

Mujer y Sexualidad en el mundo Etrusco



Mapa civilización etrusca.
Siempre se ha pensado que la relativa "libertad sexual" que se vivió en la época de la Roma Imperial proviene fundamentalmente de influencias griegas, aunque como veremos a continuación gran parte de esa libertad y moral sexual abierta proviene del mundo etrusco, gracias a la importante posición económica y social que ocupaba la mujer.


Esta libertad de la mujer resulta más evidente si la comparamos con la situación de las mujeres en algunas sociedades coetáneas más avanzadas como las ciudad griega de Atenas. Por lo que gran parte de la literatura griega nos ha transmitido una imagen negativa de la mujer etrusca, y en menor medida también la literatura latina.

Las Fuentes Clásicas


Estos textos nos hablan de una sociedad "sumamente licenciosa e indecente , amiga de todo tipo de placeres de los que se gozaba con exceso, sin ningún sentido de la moral y adornada por el contrario con los vicios más reprobables". La visión de ambos géneros también es bastante negativa, así los hombres son vistos como gordos, vagos, cuya única preocupación es la búsqueda del placer y de carácter afeminado. Por el contrario, la mujer es representada como suelen ser representadas las mujeres con plena libertad, mujeres lascivas y desvergonzadas.

Algunas de estos inmoralidades que critican tienen un carácter bastante cínico, ya que por ejemplo critican la participación de la mujer libre etrusca en los banquetes, cuando en Grecia también permitían su participación, siempre que fuesen hetairai , es decir, cortesanas. La participación de la mujer etrusca en los banquetes nos señala otro valor "transgresor", la afición de la mujer al vino y a la bebida, ya que normalmente la  cultura del vino está asociada al hombre. Por último, también podemos destacar la asistencia de las mujeres a los juegos, cuando normalmente su asistencia a esta clase de eventos siempre había estado vetada o restringida.

Es importante en este punto señalar la importancia que tuvieron las heteras, es decir, las prostitutas en la sociedad ateniense, ya que éstas eran las únicas mujeres verdaderamente libres e independientes, ya que no sólo ejercían un acompañamiento sexual, sino también  intelectual y artístico, tratando a los hombres de igual a igual. Algunas de estas cortesanas adquirieron grandes fortunas y alcanzaron gran influencia... por lo que a partir de aquí, es fácil la asimilación que hicieron los griegos de la mujer libre etrusca con las heteras que les acompañaban en sus banquetes. Y cómo muy lúcidamente nos expone Bonafante Warren en sus trabajos sobre la mujer etrusca, esta situación podían asimilarse a la visión que tuvimos los españoles de las suecas allá por los años 60, donde la llegada de estas mujeres con plena libertad sexual, enerbaban la imaginación de toda una generación.

Los autores latinos, sabedores de su herencia etrusca, tratan de forma más benigna a las mujeres etruscas que los autores griegos, aunque también tenemos numerosas referencias relativas a su libertad sexual. Así autores como Plauto, Horacio, Valerio Máximo o Tito Livionos vuelven hablar del libertinaje de la mujer etrusca, tanto en sus relaciones sexuales como en su posición en la sociedad, muy alejadas de la sobria matrona romana republicana y mucho más de la mujer ateniense encerrada en su gineceo.

Las Fuentes Arqueológicas


Detalle de la Tumba de los Toros.
Tumba de los Toros, Tarquinia.

Por otro lado, la documentación arqueológica también nos aporta bastante información. Así la representación de escenas eróticas es un tema común en la iconografía etrusca, que a pesar de la clara influencia griega que refleja, el arte etrusco presenta unas características únicas, por lo que podemos hablar de un arte con propia personalidad.

Estas escenas eróticas tienen una fuerte carga simbólica, un claro ejemplo lo tenemos en la fabulosa tumba de los Toros de Tarquino (530 a.C.), en cuyo frontón principal junto a las figuras de los toros observamos dos escenas de fuerte carga erótica. Este conjunto está claramente relacionado con el mundo de ultratumba, ya sea por su carácter protector o relacionado con la fertilidad. ¿Cual sería el significado de estas escenas sexuales en una tumba? Algunos autores apuntan que este tipo de escenas tendrían como finalidad combatir la muerte con la vida.


Tumba de las Bigas, Tarquinia.
La presencia de escenas eróticas en algunos objetos cotidianos, de clara atribución femenina, como los espejos, nos hablaría también de la aparente normalidad con que la mujer etrusca observaría estas escenas de desnudez y de carácter sexual. Así mismo, la homosexualidad según refleja la Tumba de las Bigas, en Tarquinia, también estaría contemplada como una práctica habitual. En la composición podemos ver en la parte superior la tribuna donde los espectadores observan la celebración de unos juegos, ¡con la presencia también de mujeres!, en su parte inferior hay dos escenas de claro componente homosexual, en el lado izquierdo, un joven masturba a otro; y en en lado derecho tenemos un unión homosexual. Sea cual sea su interpretación, lo que parece evidente es que su representación sería reflejo de su cotineaedad.

Más ejemplos de la naturalidad con que la sociedad etrusca concebía las representaciones sexuales las encontramos en el denominado Oinochoe de Tagliatella, pequeño vaso fechado en el s.VII a.C., en cuyas paredes tienen incisas todo un programa o relato de carácter mitológico (el laberinto de Teseo) o religioso, y cuyas escenas sexuales también han sido objeto de debate, al interpretarlas bajo una mirada sacra o ritual o en cambio entenderlas como una escena natural de un acto sexual.

Oinochoe de Tagliatella.


Dentro del mismo debate, se encuadran las escenas de sexo y fustigamiento, del que el arte etrusco nos ha dejado varios ejemplos en diferentes soportes, y cuyo ejemplo más sobresaliente es la Tumba de los Fustigamientos, siglo V a.C., donde una mujer es penetrada por un hombre al mismo tiempo que es azotada con su vara. Escena seguramente relacionada con algún rito de fecundidad como el de la fiesta de las Lupercales, donde un hombre corría por la ciudad semidesnudo azotandocon unas tiras de cuero a todo aquel que encontrase a su paso, en un acto de purificación y de fertilidad, sobretodo para las mujeres. También podría estar relacionada esta escena con algún tipo de prostitución sagrada o simplemente como un acto de sadomasoquismo.

Detalle Tumba del Fustigamiento.

Diferencias de la concepción de la mujer en el arte ateniense y el arte etrusco.


Aunque la iconografía griega es mucho más prolífica a la hora de plasmar escenas sexuales donde aparecen mujeres que en el repertorio artístico etrusco, en realidad la situación de la mujer es muy diferente en ambos mundos. Así en el mundo griego, las mujeres que aparecen en este tipo de representaciones son, como ya indicamos antes, prostitutas. En cambio, en el mundo etrusco, las mujeres que salen reflejadas son mujeres libres, incluso mujeres de la aristocracia.

Así mismo, los soportes donde se reflejan estas escenas también inciden sobre esta idea. Las representaciones griegas aparecen en vajillas de utilización simposíacas, es decir, disfrutadas únicamente por los hombres. En cambio, los etruscos tienen representaciones sexuales en toda clase de soportes: tumbas, cerámicas, relieves, pinturas y... ¡espejos!, objetos, estos últimos, de clara pertenencia al ámbito femenino.

Otra diferencia en la situación de la mujer, son las escenas de baños, mientras que las mujeres atenienses sólo se bañaban desnudas si estaban solas, existen numerosas representaciones de mujeres etruscas bañándose desnudas junto a otras mujeres e incluso con hombres. Un buen ejemplo de esto se encuentra reflejado en escenas de numerosos espejos.

Todos estos datos nos aportan la sensación que la sociedad etrusca no tenía muchos reparos a la hora de representar la desnudez de ambos sexos con naturalidad, así como los diferentes tipos de relaciones sexuales. Por lo que parece claro, que su sentido de la moralidad, se diferenciaba claramente del de la sociedad ateniense, siendo la moralidad etrusca mucho más igualitaria y edonistas.

Otro dato que refleja la situación de total independencia de la mujer etrusca son los datos epigráficos, ya que la mujer mantiene su praenomen  y nomen, es decir, no pertenece al marido o al padre de la familia, como pasa en la sociedad romana. Incluso los hombres citan y se sienten orgullosos de su linaje y gentilicios maternos. Todo ello, indicaría que la mujer etrusca puede transmitir tanto su rango como la ciudadanía a sus hijos.

Conclusiones


¿El porqué de esta moralidad mucho más abierta respecto a la mujer y a la sexualidad? Algunos autores han defendido que esta característica se debe a motivaciones religiosos, donde por ser una religión de origen mediterránea, la Diosa Madre siguiese manteniendo un gran status social, y con ello, las mujeres, en general.

Otros autores defienden una teoría mucho más material, la élite de la sociedad etrusca, vivía con gran lujo, con abundante mano de obra servil, y gran concentración del poder político, económico y social; lo que permitió un desarrollo bastante amplio de los derechos jurídicos, que incluían también a las mujeres.

En conclusión, podemos decir, que la mujer etrusca mantenía un papel social bastante elevado, teniendo la capacidad de poseer y gestionar sus propios bienes y la de contraer matrimonio sin el consentimiento paterno. Así mismo, hemos visto que la mujer participaba en los banquetes y asistía a los juegos. En resumen, que alcanzó grandes cotas de poder social y económico, por lo que pudo obtener bastante libertad e influencia, hecho que como hemos podido observar se ve reflejado en su concepción del sexo y de su sexualidad. Aunque todo ello, no nos debe hacer perder la perspectiva que en realidad la sociedad etrusca también estaba dominada por el hombre y está muy alejada de ser considerada como un matriarcado.

Por último, señalar que estas diferencias en cuanto a la categoría social de la mujer, entre Etruria, Roma y Atenas, no nos pueden sorprender, ya que como veremos en breve, la mujer de Esparta compartía muchas de las características de la mujer etrusca, estando situada  ESparta en el mismo ámbito geográgico y cultural que Atenas.


Fuentes:

Martínez-Pinna Nieto, J. In convivio Luxuque: mujer, moralidad y sociedad en el mundo etrusco, Brocar: Cuadernos de investigación histórica, Nº 20, 1996, págs. 31-56.

Rita Albanesi, M. Il fregio dell'oinochoe di Tragliatella en  http://www.atopon.it/index.php?page=il-fregio-dell-oinochoe-di-tragliatella [Última Consulta: 01-04-2014]