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sábado, 5 de diciembre de 2015

Orgías en la Historia III: Grecia

 Orgías en la Historia:
- Introducción y Prehistoria
- Antiguo Egipto
- Grecia
- Roma
- Edad Contemporánea (en preparación)

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Seguimos avanzando en el tiempo para adentrarnos en el estudio de las orgías a lo largo de la historia. Esta semana nos detenemos en la Grecia clásica, ya que es en esta cultura donde se origina uno de los cultos orgiásticos más conocidos universalmente... las famosas orgías dionisíacas. Unas orgías realizadas en honor al dios Dionisio y famosas, no sólo por la posterior adaptación del culto que hicieron los romanos, con sus famosas bacanales, sino por haber sido una fuente de inspiración constante tanto para artistas como para literatos.

En este post nos centraremos exclusivamente en el culto al dios Dionisio en la Grecia Clásica, un culto, que aunque tardío, llegó a ser enormemente popular en toda Grecia, y donde las mujeres tuvieron una especial relevancia a la hora de su celebración, ya que ellas fueron las protagonistas de las famosas Orgías Dionisíacas.

El porqué de la importancia de las mujeres en este culto se explica porque según el mito, durante el viaje de Dionisos a las tierras orientales fue acompañado de un séquito formado por Silenos, Sátiros y Ménades, estas últimas eran mujeres que danzaban y gritaban al son de flautas y tambores, como personificación de las fuerzas orgiásticas de la naturaleza.

Pero antes de descubrir que hay de cierto en esas famosas orgías de sexo, alcohol y desenfreno realizadas en honor al dios del vino, nos gustaría acercarnos brevemente al origen de este culto, con un gran componente mistérico y ancestral; a su celebración, que iba mucho más allá de las famosas orgías; y especialmente a su significado, que nos ayudará a entender el concepto de orgía, muy alejado del carácter hedonista que le damos actualmente.

N. Poussin, The Triumph of Pan.
National Gallery, London

Origen del culto

El origen de este culto se pierde en la noche de los tiempos, algunos investigadores opinan que hunde sus raíces en las primeras sociedades matriarcales, asimilando los ritos y cultos de la Gran Diosa que dominó el mundo mediterráneo, otros apuestan que surge por sincretismo entre alguna deidad griega de la naturaleza y un dios más poderoso proveniente de las tierras de Tracia o Frigia, también están aquellos que le dotan de un origen egipcio, por su similitud con el viaje de dios Osiris a la India y su posterior retorno.

La mitología clásica nos dice que estas fiestas fueron introducidas en Grecia por Orfeo para celebrar la vuelta de Dionisio de su viaje hacia las Indias.


Fiestas Dionisíacas o Dionisias

Bacante - Bernhard Rode (1785)
Aunque originalmente este culto fue considerado como un culto extranjero, poco a poco, fue alcanzando gran popularidad en toda Grecia hasta convertirse en uno de sus festivales más famosos y populares.

En la región del Ática se celebraban dos festivales anuales en su honor: Las Dionisias Rurales celebradas en Diciembre y las Grandes Dionisias celebradas en Atenas durante el mes de marzo.

Durante estas fiestas, famosas por sus representaciones teatrales, se realizaba una procesión donde se portaba la imagen del dios hasta su templo. En este desfile participaban tanto hombres como mujeres, y durante la procesión se portaban algunos de sus elementos más representativos como jarras de vino, hojas de vid, hiedras, cestos con serpientes y ramas de sarmiento...

Siguiendo a este grupo iban los falóforos y los italóforos, los primeros portaban en procesión un gran falo mientras entonaban cantos explícitos, los segundos vestidos como mujeres imitaban los pasos de los borrachos.

Cerrando la comitiva estarían las bacantes, mujeres ataviadas como las míticas ménades, cubiertas sólamente con pieles de animales, ciñendo una corona de vida o de hiedra y portando varas con una piña en su punta.

Las conocidas orgías se celebrarían por la noche, donde matronas y doncellas iban en procesión a montes solitarios o a algún claro escondido entre los agrestes bosques, donde durante varios días, sin contacto con hombre alguno, se lanzaban a un desenfreno místico sostenido por la ingesta de alcohol y/o plantas alucinógenas.

Pero antes de adentrarnos en más detalles sobre estas orgías es necesario conocer el significado real de este tipo de cultos, ya que así podemos comprender el porqué de la existencia de estas orgías.


El significado del Culto a Dionisos

Su culto, de gran popularidad, se oficializó en las principales ciudades griegas allá por el siglo V a.C., su éxito se basaba en que era un culto liberalizador del individuo, con cierto mensaje de rechazo a los convencionalismos sociales y con un alto grado de igualdad social.

Y es que si por algo destaca este dios es por su dualidad: Es la muerte y la resurrección, la vida y la muerte, puede ser portador de oscuridad pero también de luz, es divino pero también es el más humano de todos los dioses del Olimpo. Es el delirio pero también la extrema lucidez. Por todo ello, es un dios oscuro, salvaje, misterioso, irracional.

Su culto está rodeado de misterios y leyendas. Era un culto mistérico, con varios grados de iniciación, con juramentos para salvaguardar el secreto y la unidad sagrada del grupo. Se celebraba en recónditos bosques o en lo alto de solitarios montes, donde iban respetables madres y esposas para convertirse en las Bacantes del dios, sumergiéndose en un orgía de alcohol, misticismo y drogas, donde confluían ancestrales ritos de fertilidad, y aunque sus rituales se habían moderado, aún se escuchaban escalofriantes rumores sobre un culto aún más primigenio y salvaje que se seguía ejerciendo en tierras orientales.

Mediante este culto se pretendía conseguir la purificación del cuerpo y del espíritu, volver a un estado incivilizado para conseguir la liberación del individuo y alcanzar la paz interior. Por ello, estos ritos trasgredían las leyes de los hombres, ya que las leyes aprisionan al ser humano; hay que volver al estado animal, al inicio de la humanidad, la naturaleza salvaje frente a la polis ordenada de los hombres.

La danza de las Bacantes, Charles Gleyre (1806-74)

Por eso el rito contenía elementos primitivistas y bárbaros, como el sacrificio de animales vivos, el descuartizamiento de carneros y la ingesta de carne cruda, ya que representan el rechazo a la tecnología humana, al progreso, renunciando al fuego de Prometeo para volver al estado de comunión total con la naturaleza.

Las bacantes bailaban danzas frenéticas al amparo de la noche, completamente desnudas, al son de flautas y timbales, entrando en salvajes trances y éxtasis. Las oficiantes más antiguas ofrecerían vino a sus compañeras y posiblemente también les proporcionaban placer a las más jóvenes, por lo que seguramente estas explosiones dionisíacas acababan con orgías femeninas, ya que el sexo es una poderosa fuerza primigenia, salvaje, llena de fuerza y locura, de magia.

El éxito de este tipo de asociaciones secretas de mujeres se ha atribuido a que fueron una válvula de escape del tradicional machismo bajo el que vivían las mujeres en la antigüedad, rompiendo con algunas de las prohibiciones a las que estaban sujetas por su condición de mujer, como beber vino y quizá también disponer libremente de su cuerpo y de su sexualidad.
 

Las Bacanales romanas 

Aunque en el siguiente post hablaremos de las orgías en la sociedad romana, creemos que es necesario explicar, aunque sea brevemente, la pervivencia de estos ritos dentro de la cultura latina.

Este culto, como ya vimos en este post, se extendió por tierras itálicas con la II Guerra Púnica, aportando elementos mucho más cercanos y “humanizadores” para algunas capas de la sociedad, sobre todo en ambientes rurales.

La principal diferencia con el culto griego es que tras el liderazgo de Paculla Annia, se permitió la iniciación en el culto a los hombres  adolescentes de menos de veinte años, aunque la prohibición de participar en la Bacanales seguía vigente para el resto de hombres

Pero pronto surgieron acusaciones de asesinato y de orgías criminales ideas relacionadas con una mala interpretación de sus ritos, muy similar al de otras muchas sectas, donde se simboliza la muerte del iniciado y su resurrección como nuevo miembro del grupo. Imitando la muerte de Dioniso a manos de los Titanes y su posterior resurrección. 

The Death of Orpheus (Bacchantes) - Lovis Corinth
Por lo que en el 186 a.C., las autoridades de Roma lanzaron la primera gran persecución religiosa del Imperio romano contra los adeptos del dios Baco, acusándolos de cometer actos inmorales y de brujería durante sus ritos nocturnos. 

Aunque los verdaderos motivos de su persecución fue que estos cultos agrupaba a los marginados de la sociedad romana: esclavos, mujeres, extranjeros, que representaban una formación social nueva, un culto extranjero, que escapaba al control del Estado, y lo que es incluso más grave, era un brote de rebelión ante autoridad y supremacía masculina, que representaba el Pater Familias, una subversión al sistema social establecido que no se podía tolerar. 

Posteriormente en tiempo del Imperio se retomaron estos cultos báquicos pero perdiendo su significado original, ya que bajo el influjo del epicureísmo y el hedonismo su celebración fue una excusa para celebrar banquetes y ¿orgías sexuales?, y las imágenes relacionadas con el mundo báquico se hicieron realmente populares, poblando buena parte del mundo iconográfico romano.

P. Picasso, Bacanal de Poussin.



Bibliografía

López Puertas, G.; El mensaje liberador de Dioniso en las Bacantes de Eurípides,  Espéculo: Revista de Estudios Literarios, Nº. 28, 2004-2005.

http://www.taringa.net/posts/info/900590/Dionisos-vino-y-orgias-lesbicas-megapost.html
http://sololasbrujastienenollas.blogspot.com.es/2010/12/dionysos-dios-de-las-mujeres.html

sábado, 26 de septiembre de 2015

Bayas: La costa del pecado, una Ibiza de época romana


Aunque el concepto de vacaciones y veraneo lo solemos asociar a nuestra forma de vida contemporánea, a las clases aristocráticas romanas también les gustaba pasar el verano lejos de la sucias, calurosas y ruidosas ciudades romanas, por lo que no eran pocas las familias que se retiraban a fastuosas villas veraniegas situadas por toda la costa italiana.

Entre todos estas zonas de veraneo destacó una región, que ofrecía todo aquello que cualquier rico personaje pudiera desear: clima soleado, paisajes de belleza indescriptible y unas aguas termales que permitían tomar reconstituyentes baños terapeúticos... aunque si por algo pasará a la posteridad esta pequeña localidad es por la vida alegre y desenfrenada que allí se llevaba, ya que sus banquetes y fiestas nocturnas alcazaron tanta popularidad que algunos autores no dudaron en tacharla de ser tan pecaminosa como la misma ciudad de Roma.

Y es que Bayas o Baia, situada al sur del golfo de Pozzuoli, en una zona conocida como Campos Flégeros, muy cercana a la ciudad de Nápoles, se puede considerar la 'Ibiza' de época romana. Fue el lugar elegido para veranear entre lo más granado la sociedad romana, incluyendo algunos emperadores como Nerón y Adriano, y es donde, los más ricos patricios romanos, construyeron grandes y lujosas villas marítimas, decoradas con la más bellas expresiones artísticas. Incluso cuenta la leyenda, que el emperador Calígula creó un puente de barcas entre la cercana localidad de Pozzuoli y Bayas para acortar la distancia entre las dos ciudades.

Campos Flegreos: Monte Nuovo, Lago Averno y Lago Lucrino.

Nada mejor para describir la belleza de este singular paraje que las propias palabras del escritor latino Casiodoro: “En resumen, aquel que tiene la suerte de poder pasar una temporada de paz en Baia, se cree transportado en medio de los tesoros de Neptuno. Las termas están perfectamente acondicionadas, pero el mejor médico es la naturaleza. En cuanto a la belleza, la costa de Baia, sobrepasa el mar del Coral y el océano Indico

Aunque para nuestra desgracia gran parte de sus restos se encuentran bajo las aguas del Mediterráneo, y es que el paso del tiempo y los movimientos sísmicos han ido sumergiendo progresivamente sus costas, convirtiendo esta localidad en un auténtico tesoro para los amantes del turismo submarino.

 Bayas. Vista aérea de ruinas submarinas.


Un poco de historia...

La historia de esta localidad se remonta a la colonización griega de la zona, que fundaron la próspera ciudad de Cumas a escasos kilómetros de las costas de Baya. Esta localidad situada en una región de gran actividad volcánica fue famosa por albergar un famoso oráculo al que se accedía por la famosa Cueva de la Sibila.

Aunque no fue hasta el siglo III a.C., cuando las costas de Bayas empezaron a cobrar gran protagonismo, seguramente por el descubrimiento de las propiedades terapeúticas de sus aguas termales, por lo que pronto se construyeron las primeras caldas alrededor de sus manantiales. Así Tito Livio, en el 176 a.C., ya nos habla de las propiedades medicinales de sus aguas, denominándolas Aquae Cumanae.

Vista general desde las termas de Bayas.

Pero habrá que esperar hasta el siglo I a.C, una vez que Pompeyo limpió estas costas de piratas, para que Bayas se convirtiese en un auténtico resort de lujo, construyéndose alrededor de su balneario espléndidas villas veraniegas. Con la llegada del Imperio esta localidad se convertirá en la residencia de verano de numerosos emperadores, siendo Augusto el principal impulsor para la construcción de unas fastuosas termas que convertirán a Bayas en el lugar de recreo veraniego por excelencia entre las familias más pudientes de la sociedad romana.

Por último recordar que Bayas nunca fue una verdadera ciudad (se asemejaría más a uno de nuestros actuales complejos hoteleros de cualquier ciudad costera) por lo que siempre estuvo bajo el control administrativo de la cercana Cumas, aunque en su época dorada, obtuvo el privilegio de ser nombrado municipio.

 ... con algo de relax...

Una vez que ya hemos viajado a la costa de Bayas podemos hacer un ejercicio de imaginación y ponernos en la piel de un rica familia romana y un día cualquiera del verano del 51 d.C.

Podemos empezar el día con un paseo por estos bellos parajes montañosos; para después disfrutar de una merecida jornada de reposo en las esplendidas instalaciones termales de Bayas, donde aparte de las reconstituyentes aguas termales, sus salas de masajes o sus saunas, uno podía perderse entre sus jardines, fuentes y estanques, disfrutar de un libro en alguna de sus salas de lectura o tonificar el cuerpo en su gimnasio.

Los días más calurosos la diversión se trasladaría a la playa, donde los juegos con pelota se alternarían con refrescantes baños, como bien nos muestra la famosa pintura mural de 'Las bañistas"de la Villa del Casale (Sicilia).

Mujeres en bañador jugando a la pelota.
Villa del Casale, Sicilia.

A la hora de la cena se sucederían las actividades de carácter más lúdico: recitales de poesía, eróticos bailes al son de la música y suntuosos banquetes, a cada cual más espléndido e imaginativo, todo ello en un ambiente de cierta relajación moral, y donde el vino terminaría por convertir muchas de estas cenas en auténticas bacanales.

... y mucho sexo.

La fama de Bayas fue tal que numerosos autores latinos escribieron, no sólo de la belleza de sus paisajes, o de las propiedades de sus aguas termales, sino especialmente del libertinaje que allí reinaba, donde cualquier cosa era posible:

El más claro testimonio sobre el desenfreno sexual que imperaba en estas fiestas nos lo proporciona Marco Terencio Varrón, en sus 'Sátiras' nos advierte que "No sólo las solteras se convierten en mujeres públicas, sino que también los ancianos vuelven a comportarse como los jóvenes y muchos mozos se transforman en mozas".

Es decir, Bayas era un lugar donde hasta la mujer más casta y severa podía llegar a perder las formas, como bien nos indica Marcial en uno de sus Epigramas (I, 62), donde hasta la más casta de las mujeres podía perderse en el amor, y fugarse con algún jóven y bello muchacho:

"La casta Levina, en nada inferior a las antiguas mujeres sabinas / y que era más rígida que su rigidísimo marido, / mientras pasaba de los brazos de Lucrino a los de Averno / y a menudo se solazaba con las aguas de Bayas, / cayó en el fuego del amor: abandonó a su marido / y huyó tras un joven. / Así pues, llegó Penélope y se marchó Helena".


Mosaico romano.

Y es que Ovidio al repasar en su Ars Amatoria (I, 253-258) los mejores lugares para ligar, no puede dejar de recordar las hermosas playas de Bayas y sus famosos manantiales, aunque las miradas furtivas, los flirteos y los juegos amatorios pueden acabar con más de un corazón roto:

 "Me resulta imposible decirte los mil lugares para la caza de mujeres. Sería más fácil contar la arena de la playa. Piensa en Bayas, la hermosa, en el amplio mar que ciñe Bayas y en sus manantiales que humean vapores de azufre. Más de uno, marchándose de allí con el corazón herido, dijo: ¡Estas aguas no son tan saludables como se dice!"

Los autores más moralistas no dudaron en denunciar Bayas como un "lugar de perversión en el cuál la gente se inicia en toda clase de vicios”, tal como la describió Séneca. Al igual que Cicerón que la consideraba un lugar de vicio y perdición denominándola como la "pusilla Roma", es decir, una Roma en miniatura.

Para finalizar os dejamos con esta pasaje de las 'Elegías' de Propercio, donde el autor nos habla nuevamente de los "peligros" que acechan a las mujeres en las playas de Bayas,  donde jóvenes apasionados aprovechan el entorno idílico para seducir a castas jovencitas, y donde las tentaciones son tantas que es casi imposible no ceder a los impulsos de Venus:

 “Cythia ¿todavía piensas un poco en mí, mientras en la costa de Bayas te solazas en el paseo de Hércules? ¿Todavía queda para mí algún rinconcito de tu corazón o el rival, fingiéndo un gran amor, ya te ha seducido?.
Antes de perder el tiempo escuchando las palabras halagadoras de otro hombre, blandamente extendida encima de la playa tranquila- así es como las muchachas sin vigilancia pierden su virtud y olvidan sus juramentos- paséate en barca por el lago Lucrino.

No creas que no te conozco; la fama de tu virtud está sólidamente establecida, pero el lugar en el que te encuentras, cada amorío es una trampa […] Márchate lo antes posible de Bayas, la pervertida; esta costa que fue funesta para tantas mujres, será fatal a un gran número de parejas enamoradas. ¡Ah! ¡Ojalá los baños de Bayas, insulto hecho al amor, desaparezcan para siempre!


Conclusión

A pesar de que gran parte del yacimiento está sumergido, el visitante que tenga la suerte de darse un paseo por el parque arqueológico de Bayas aún podrá comprobar el esplendor pasado de este lugar. Ya que la inmensidad de sus ruinas, un complejo laberíntico formado a través de diferentes aterrazamientos,  y el silencio que habita hoy en día entre sus piedras, azota nuestro espíritu, transmitiéndonos una sensación de pequeñez ante la grandiosidad de lo que un día fue este complejo termal.



Bibliografía

Alberto Angela, Amor y sexo en la Antigua Roma, La esfera de los  libros, 2012

Jean-Noel, R.; Eros romano: sexo y moral en la Roma antigua, Ed. Complutense, 1999.

 http://www.viatorimperi.com/index.php/baia

 http://grupobonadea.blogspot.com.es/2013/08/baia-templo-de-lujuria-y-pecado-en-la.html

lunes, 7 de julio de 2014

Festividades Sexuales Romanas: Las Bacanales

Índice de Capítulos:
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralia
     1.5.- Veneralia (próximamente)

“Es una despejada noche del mes de marzo, la luna ilumina nuestra subida al monte Aventino, desde la lejanía empezamos a oir un rumor sordo de extraños sonidos rítmicos, según vamos avanzando los sonidos se tornan más audibles percibiendo una música donde se entremezclan flautas, tímpanos y címbalos. Al llegar a la cima del monte, vemos un pequeño templo rodeado de antorchas, ahora a la música se le añade un coro de voces femeninas que entonan una extraña letanía; el ritmo de los cantos se acelera, los instrumentos inician un nuevo ritmo cada vez más frenético.

En medio del círculo de mujeres, una de ellas, apenas tapada con unas pieles de ciervo,  sufre una especie de trance místico, su cuerpo se combulsiona, en medio de las aclamaciones y gritos rituales del resto de sus compañeras; otra mujer tocada con una corona de hojas de vid y vestida también con pieles de animales, reparte vino entre sus compañeras, en un recipiente que haría sonrojar al mismísimo Zeus. La atmósfera del ambiente se transforma en una exaltación orgiástica, la mujer vestida con la piel de ciervo, lanza un alarido que me hiela la sangre, toma una antorcha e inicia una carrera frenética con su cabellera suelta, mientras el resto de sus compañeras se sumergen en un lujurioso intercambio de besos y movimientos obscenos".

Relieve de mármol de una procesión dionisíaca de dos sátiros y una ménade.
Procedente de Roma (100 d. C.) de la Villa Quintiliana, Vía Appia
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ORIGEN DE LAS BACANALES
El origen de este culto parece ser de origen griego, aunque algunos historiadores romanos como Tito Livio aseguran que el culto a Dionisos es originario de las regiones de Etruria y de Campania.  En la Italia meridional, el culto a Baco parece confundirse con el orfismo y, según las zonas de Italia, recibía diversos nombres de origen oriental entre los cuales se documenta Dionisos, Iaco o Zagreus. Así nos relata que en Etruria originalmente el culto era de carácter secreto, diurno, y celebrado sólo por mujeres, los días 16 y 17 de Marzo en el bosque sagrado de Semele, detrás de los muelles, cerca del Aventino.

Aunque este culto sufrió importantes cambios tras el liderazgo de Paculla Annia, permitiendo la iniciación en el culto a los hombres  adolescentes de menos de veinte años, aunque la prohibición de participar en la Bacanales seguía vigente para el resto de hombres.

Lo que parece claro que las celebraciones en honor a Baco estuvieron bastante extendidas entre las poblaciones italianas, otorgándole algunos autores características de dios salvador e incluso feminista. Pero todas estas variantes en el culto están relacionadas por la llegada de grupos procedentes de otras ciudades, sobretodo tras la llegada del sur de Italia de esclavos y refugiados tras la segunda guerra púnica, que trajeron consigo características propias en la celebración de estos ritos.

CAUSAS DEL AUGE DE LOS CULTOS DIONISÍACOS

Escultura de Dionisio.
El auge del culto dionisiaco se ha de contextualizar en su momento histórico, ya que tras el final de la Segunda Guerra Púnica, las estructuras sociopolíticas y económicas de Roma sufrieron importantes cambios, entre los que podemos destacar: crisis de los pequeños propietarios agrícolas, concentración de poder en manos de la clase senatorial, colapso de la vieja estructura social ante la llegada masiva a la ciudad de Roma de esclavos y emigrados rurales, …

Todos estos factores fueron el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de este tipo de cultos mistéricos en una sociedad marcada por la angustia social ante los numerosos cambios a los que estaba siendo sometida. Sirviendo las bacanales como elemento de evasión para diferentes capas de la sociedad que sufría graves problemas económicos y sociales.

Es decir, el culto dionisíaco aportaba elementos mucho más cercanos y “humanizadores” para algunas capas de la sociedad, sobre todo en ambientes rurales, marcando una importante diferencia respecto a otros cultos, como los de tipo olímpico o la religión estatal romana, alejada de la realidad social vigente.

FUNCIONAMIENTO DE LOS RITOS BÁQUICOS.

Cuando el vino había inflamado los espíritus, y la noche y la mezcla de hombres con mujeres, jóvenes con viejos, había destrozado todo sentimiento de decoro, todas las variedades de la corrupción empezaban a practicarse, pues cada uno tenía a mano el placer que respondía a las inclinaciones de su naturaleza
– Tito Livio Ab urbe condita, lib.39, cap VIII, 5-7

Gracias a autores como Tito Livio o Plauto conocemos bastante bien el funcionamiento de estos ritos báquicos. Por ellos, sabemos que los rituales báquicos eran siempre un ejemplo de desorden y de juerga. También nos dicen que tenían una organización jerárquica bastante estricta, dividida en bacantes, sacerdotes, maestros, ministros, magistrados y promagistrados.  

Lovis Corinth, Bacchanalia, 1898.
En estos ritos se daba un juramento de iniciación para salvaguardar el secreto y la unidad sagrada del grupo, además parece ser que los iniciados podían reconocerse en la vida cotidiana mediante algún tipo de señal secreta. Según los datos aportados los iniciados, tras pasar una etapa de castidad y abstinencia, podían integrarse en los famosos rituales báquicos, donde se bebía y se danzaba en un ambiente frenético, con gritos y posesiones rituales. Se nos describe como las mujeres casadas poseídas por el dios Baco corrían frenéticamente disfrazadas de Ménades. 

También parece ser que en las bacanales se producían todo tipo de actos lujuriosos, tanto heterosexuales como homosexuales, en una época, donde la homosexualidad aún no se había extendido entre la sobria sociedad romana. 

Las acusaciones de asesinato y de orgías criminales pueden estar relacionadas con una mala interpretación de sus ritos, muy similar al de otras muchas sectas, donde se simboliza la muerte del iniciado y su resurrección como nuevo miembro del grupo. Imitando la muerte de Dioniso a manos de los Titanes y su posterior resurrección

Las mujeres y las bacanales.

El éxito de este tipo de asociaciones secretas de mujeres se ha atribuido a que fueron una válvula de escape del tradicional machismo bajo el que vivían las mujeres romanas en época republicana, una oportunidad para reunirse, lejos de las miradas de sus maridos y padres, rompiendo con algunas de las prohibiciones a las que estaban sujetas por su condición de mujer, como beber vino y quizá también disponer libremente de su cuerpo y de su sexualidad.

Según nos señalan A. Prieto y Mª.A. Sanahuja una de las características de estas sociedades secretas femeninas es el empleo de un lenguaje obsceno, que encierra valores mágico-religiosos. Además su comportamiento suelen tener un fuerte espítitu antimasculino, pudiéndose observar episodios de violencia contra algunos hombres. 

LA PERSECUCIÓN DE LAS BACANALES

En 186 a.C., las autoridades de Roma lanzaron una brutal persecución contra los adeptos del dios Baco, acusándolos de cometer actos inmorales y de brujería durante sus ritos nocturnos, Blázquez la ha considerado como la primera gran persecución religiosa del Imperio romano, bien conocida por la narración del historiador Livio y por el propio edicto sobre las Bacanales, conservado en el Museo de Viena en unas planchas de bronce descubiertas en  Apulia en Italia del sur en 1640.

Senatus Consultum de Bachannalibus
Las bacanales, aunque eran un movimiento religioso autónomo, según las autoridades romanas también tenían un carácter socio-político bastante peligroso para la seguridad del estado romano. El peligro social de este culto radicaba, en que por primera vez en la historia de Roma, todos los marginados sociales se unían bajo un mismo tipo de culto: la plebe urbana, el campesinado emigrado a Roma, nuevos sectores sociales que reclamaban su cuota de poder, esclavos (muy devotos del culto a Dionisos), mujeres, y especialmente, plebeyos provinciales procedentes de regiones tradicionalmente antirromanas, como Etruria o Campania, por la pérdida de independencia política y decadencia económica tras su subordinación a Roma.

Es decir, fue un pretexto para aniquilar miembros peligrosos para el Estado romano. La represión fue brutal, el Senado persiguió y arrestó a más de 7000 personas de ambos sexos, ofreciendo recompensas a los delatores. Muchos de los arrestados fueron condenados a muerte,  aunque las mujeres condenadas a muerte debían ser ejecutadas bajo la mano del pater familias dentro del ámbito familiar (hasta para morir eran ciudadanas de segunda)


CAUSAS DE LA PERSECUCIÓN

Bacanal, por Jules Dalou (c. 1895–1898).
Para entender los motivos de esta brutal persecución,  primero hay que entender el contexto histórico donde se produce; ya que esta persecución es consecuencia directa de los cambios sociales producidos tras las guerras contra Aníbal (sólo recordar que muchas ciudades italianas no dudaron en apoyar abiertamente a Cartago contra la hegemonía de Roma). A esto hay que sumar el pavor ante las sucesivas derrotas romanas a manos de Aníbal, que abrió la puerta a numerosos cultos extranjeros ante el fracaso de sus propios dioses. Además numerosos campesinos habían huido de sus tierras para refugiarse tras los muros de Roma, concentrándose una masa de población heterogénea que buscaba una respuesta religiosa a los problemas sociales.

Pero el principal problema de los cultos báquicos radicaba en que estas asociaciones, integradas principalmente por mujeres, adolescentes y esclavos, representaban una formación social nueva, un culto extranjero, que escapaba al control del Estado, ya que prescindían de los sacerdotes oficiales controlados por el senado, y lo que es incluso más grave, era un brote de rebelión ante autoridad y supremacía masculina, que representaba el Pater Familias, una subversión al sistema social establecido que no se podía tolerar. 

Desde la mentalidad romana podemos entender la preocupación que despertaba la proliferación de este culto, sobre todo, a partir de la aceptación de jóvenes varones en él, ya que tras la guerra, los jóvenes escaseaban y siendo los futuros defensores de la patria, no se podía permitir que rindiesen culto a una divinidad extranjera. Desde su visión, las mujeres estaban corrompiendo a la juventud, haciendo atractivo este culto, mediante el vino y el libertinaje sexual.

Otra importante cuestión es el papel social de la mujer en la Roma republicana, ya que tras los numerosos años de guerra, las mujeres, ante la ausencia del pater familias, empezaron a administrar sus bienes de forma independiente y asumir el papel de cabeza de familia. Esta “liberación de la mujer” se ve reflejada en las protestas que hubo para derogar la ley Opia, hecho que consiguieron en el 195 a.C, ley que restringía el uso de indumentaria y joyas que las mujeres podían lucir en público.

Templo de Baco, Baalbek, Líbano.
CONCLUSIONES

En resumen, podemos decir que la persecución de las bacanales  fue un intento de restablecer el viejo orden romano. Reprimiendo las influencias extranjeras, sobretodo griegas, y a las ciudades del sur de Italia donde los cultos báquicos estaban fuertemente enraizados,  y que además, durante las guerras púnicas favorecieron muchas veces los intereses cartagineses.

Supuso también una prueba de la famosa “tolerancia religiosa romana”, que sólo se daba cuando el culto estaba bajo la supervisión y control de las autoridades estatales.

Por último señalar que esta represión significó un intento de reafirmar los valores tradicionales republicanos, valores basados en la virilidad y el espíritu marcial de los romanos, donde las prácticas homosexuales eran censuradas así como los intentos de emancipación de la mujer de la figura del pater familias,

EL RESULTADO DE LA PROHIBICIÓN
La  persecución del año 186 a.C., brutal y sistemática, sirvió para neutralizar el carácter antisocial atribuido al dios griego Dionisos quedando neutralizado bajo el aspecto del dios cívico romano Liber.

Sarcófago con escena báquica.
Aunque el éxito de este tipo de culto resurgió en tiempos del Imperio, los cultos dionisíacos volvieron a tener gran influencia en la sociedad romana, especialmente, entre las clases altas. Ahora sus seguidores no eran marginados sociales sino las élites sociopolíticas, preocupadas ante las nuevas ideas, como la de la inmortalidad,  aportadas por las diferentes religiones mistéricas.

El furor que causó los cultos dionisíacos en las élites sociales se puede observar en las exquisitas obras de arte de temas báquicos, como las pinturas de la Villa de los Misterios, en Pompeya, o como los numerosos sarcófagos tallados con gran esmero,  o los numerosos mosaicos de asuntos báquicos, muy frecuentes en la Hispania romana.
Posteriormente se volvieron a reprimir estos cultos y el emperador Teodosio, en un edicto del año 399, ordenó destruir  finalmente la mayoría de los templos y mosaicos paganos.


BIBLIOGRAFÍA

  • Bermejo Tirado, J.; El resurgimiento tardorromano de lo dionisiaco desde una perspectiva social, Latomus: revue d'études latines, Vol. 70, Nº. 3, 2011, págs. 755-771.
  • Blázquez Martínez, J.M.; El Edicto sobre las bacanales del año 186 antes de Jesucristo, Jano, Nº 63, 1973, pp. 105-108.
  • Pavón Torrejón, P.; "Y ellas fueron el origen de este mal..." (Liv. 39. 15. 9)"mulieres contra mores" en las Bacanales de Livio, Habis, Nº 39, 2008 , págs. 79-95.
  • Sanahuja Yll, M.E. y  Prieto Arciniega, A.;  El papel de la mujer en las bacanales romanas, Memorias de historia antigua, Nº 5, 1981 (Ejemplar dedicado a: Paganismo y cristianismo en el occidente del Imperio Romano), págs. 143-152.
 [En Internet]


miércoles, 25 de junio de 2014

Cultos y Festividades Sexuales Romanas


Índice de Capítulos:
1.- Cultos y festividades sexuales romanas:
     1.1.- El culto al falo en la antigua Roma
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralias
     1.5.- Veneralia (próximamente)

Roma y sexo, cuando leemos estas dos palabras, se nos vienen a la mente toda una serie de esteriotipos que nos ofrecen una falsa idea sobre la libertad sexual romana y su concepto abierto de la sexualidad humana. Como ya hemos comentado en este blog, la sociedad romana también estaba llena de tabúes y restricciones respecto al sexo; sin ir más lejos, mientras la cultura griega exhibía el cuerpo masculino desnudo sin ningún reparo, en la cultura romana la desnudez masculina en público estaba mal vista.

Prosper Piatti, Floralia, 1899.
No obstante, dentro de la cultura romana observamos diversas festividades religiosas impregnadas de bastante erotismo, incluso algunas podían tacharse directamente de "pornográficas", este tipo de festividades suelen estar vinculadas a ritos de fertilidad y reproducción, aunque también encontramos algunas relacionadas directamente con el concepto de placer.

Y es que no hay que olvidar la existencia de numerosas divinidades estrechamente vinculadas con la expresión de la sexualidad humana: Venus, Baco, Pan, las Ménades, Cupido, las tres Gracias: Cástitas, que representaba la castidad, Pulchritudo, que representaba la belleza y Voluptas que era la personifación de la incitación o satisfacción del placer sensual y sexual. Aunque a la mayoría de estas figuras simplemente se les rendía un culto de carácter popular más que institucional, existieron diferentes festividades que abordaban la sexualidad de manera colectiva.

Siguiendo un clasificiación similar a la que propone Elena Torregaray en su excelente artículo, podemos dividir este tipo de festividades "sexuales" en tres tipos de culto:

1) Cultos asociados a una sexualidad controlada, cuya celebración estaba regulada por el Estado, son cultos relacionados con la fertilidad y su función es mantener bajo control el deseo de las mujeres. Estos cultos están dirigidos a recrear el ideal republicano de como deber ser una matrona romana: sobria, casta, fiel, honesta, cuyo comportamiento sea irreprochable en todos los aspectos de la vida,  pasando de la patria potestad del padre a la del marido, guardando y cuidando la casa y aportando hijos al matrimonio.
Venus Genitrix

Las principales divinades que proyectarían esta imagen son:
- Venus Genitrix: (madre) Diosa de la maternidad y la vida doméstica, vinculada al nacimiento de la ciudad de Roma. Su fiesta se celebrabael 26 de septiembre.
- Venus Verticordia: (transformadora de corazones) Era la protectora contra el vicio, es decir, tambien proyectaba la imagen de la casta matrona romana. Su festividad se celebraba el 1 de Abril,
- Fortuna Virilis: Tenía el poder para ocultar las imperfecciones físicas de la mujer de los ojos de los hombres, también estaba relacionada con la maternidad. Su festividad coincidía con la de la venus Verticordia
- Bona Dea: Es la diosa de la fertilidad, la castidad, la virginidad y la salud. Su culto era muy antiguo e incluía ritos reservados exclusivamente a las mujeres, se les permitía excepcionalmente beber vino, aunque estos ritos no escapaban del control del hombre, ya que se celebraban en la casa de algún magistrado, aunque dirigidos por su mujer y ayudada por algunas vestales. Contaba con un templo en el Monte Aventino y su fiesta se celebraba el 4 de diciembre.

2) Cultos asociados a una sexualidad relacionada con el placer, mucho más desenfrenados pero regulados igualmente por el Estado romano. Entre estos cultos podemos encontrar los relacionados con la prostitución, que alcanzaron gran difusión.

 - Lupercales: Esta fiesta religiosa, celebrada el 15 de Febrero, está muy ligada al mito fundacional de Roma y a los ciclos de fertilidad, y a pesar de mantener un carácter bastante lascivo y desenfrenado, fue un culto impulsado por las autoridades romanas.
- Ludi Florialis: Estas fiestas tuvieron un ambiente licencioso y de búsqueda de placer, dedicados a la diosa Flora, en cuyo honor se celebraban unos juegos. Esta celebración tenía un marcado carácter plebeyo y según Juvenal, las prostitutas bailaban desnudas y luchaban en simulacro de combates como gladiadoras, ya que esta diosa se convirtió en su patrona, desfilando en su honor eñ 28 de Abril.
- Venus Erycina: diosa que venía de Sicilia y del ámbito helénico patrocinaba a las prostitutas, quienes desfilaban en su honor por las calles de Roma el 23 de abril.

 
Pintura mural pompeyana. Sátiro y Ménade.


3) Cultos asociados a una sexualidad descontrolada. Suelen ser cultos orientales, griegos o egipcios, muchos de ellos de carácter mistérico e iniciático, con gran éxito entre las capas más desfavorecidas de la sociedad. Si a esto le sumas un aura de secretismo y que el estado romano no participaba ni controlaba esta clase de ritos, se entiende porqué a muchos de estos cultos se les acusó (falsamente) de tener un carácter socio-político bastante peligroso para la seguridad del estado romano. Entre estos cultos podemos encontrar:

- Bacanales: Celebraciones en honor al dios Baco, en un principio fue un culto exclusivo de mujeres, las bacantes, donde se bebía vino y se daba rienda suelta a todo tipo de actos lujuriosos. Fue perseguida brutalmente por el estado romano en el año 186 a.C. bajo las acusaciones de actos criminales, sacrificios humanos y perversión de la sociedad romana.
- Culto a Isis-Afrodita: Culto que se desarrolla por el sincretismo entre varias divinidades femeninas. Isis, que tenía un carácter más relacionada con la maternidad, se apropió del papel de Hathor, más cercana a la sexualidad y al amor salvaje. Su culto también fue censurado por las autoridades romanas por su carácter mistérico.






Bibliografía:

Torregaray Pagola, E.; Sexo en Roma: Del mito a la realidad, UPV/EHU en http://antiqua.gipuzkoakultura.net/antiqva_sexoroma.php