domingo, 24 de enero de 2016

Orgías en la Historia V: Edad Media. Sectas cristianas

  Orgías en la Historia:
- Grecia
- Edad Media I
- Edad Contemporánea (en preparación)

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 ¿Cómo es posible que los cristianos, que saben, gracias a una revelación, que hay que renunciar a los vicios para ser felices eternamente y para no ser eternamente infelices, que mantienen a predicadores tan excelentes (...), que tienen a su disposición a tantos confesores llenos de celo (religioso) y tantos libros de devoción, con todo esto, cómo es posible, digo, que los cristianos lleven una vida de descomunal libertinaje, como de hecho hacen?
- Pierre Bayle


La Edad Media, sin duda alguna, ha venido marcada por la configuración y extensión del cristianismo, un camino largo y tortuoso, que hasta bien entrada la Edad Moderna no acabó por configurar un cuerpo doctrinal sólido y universal, y es que la influencia del paganismo, especialmente en zonas no romanizadas, siguió estando muy presente durante muchos siglos.

Por lo que la Iglesia durante el largo período de transición entre la caída del Imperio Romano y el Concilio de Trento vivió una de sus épocas más oscuras, no sólo por las numerosas herejías que surgieron dentro de su seno, sino más bien, porque sus integrantes fueron, muchas veces, ejemplos de vida desordenada y disoluta, sin apenas formación y muy propensos en recaer en numerosos pecados, con especial devoción en aquellos relacionados con la lujuria.

Especialmente grave eran los escándalos y la corruptela  que se movía en torno al trono de San Pedro, ya vimos en este post 'La pornocracia: el papado bajo el dominio de dos mujeres', como el Vaticano fue una fuente inagotable de excesos de todo tipo: desde asesinatos hasta orgías. Por lo que por motivo de tiempo y espacio, dedicaremos este primer post sólo a las sectas heréticas acusadas de practicar orgías, dejando para otro post los testimonios sobre fiestas orgiásticas realizadas dentro de los muros del Vaticano.

Partiendo desde este punto de vista, la evolución de la Iglesia católica nos servirá de eje conductor para analizar el fenómeno de las orgías en la Edad Media, ya la mayor parte de los casos documentados están íntimamente ligados a miembros de la Iglesia.

Aunque antes de adentrarnos en el tema, hay que reconocer que muchos de los testimonios, que a continuación expondremos, están más cercanos a la rumorología interesada, a la difamación, que a la realidad histórica, por lo que hay que tomarse con cierta precaución los hechos aquí narrados. Por ese mismo motivo hemos decidido no incluir dentro de esta categoría a otros movimientos como cátaros o templarios, que aunque también fueron acusados de todo tipo de crímenes (orgías incluidas), estas acusaciones no parecen tener ningún tipo de fundamento o rigor histórico.

El Jardín de las Delicias, el Bosco.

Sexo y Herejías:

Por todo lo dicho hasta ahora, creemos conveniente iniciar nuestro viaje en los primeros siglos del Imperio Romano, cuando las primeras comunidades de cristianos aún se estaban formando bajo un cuerpo ideológico y doctrinal nada claro, lo que dio pie a la aparición de numerosos círculos gnósticos con una cierto componente libertino.

Ya mencionamos en el anterior post de esta serie, como los romanos paradójicamente acusaron a estas primeras comunidades cristianas de realizar orgías en la oscuridad de sus catacumbas. Ya que se preguntaban por qué ocultaban con tanto celo sus celebraciones y sus adoraciones, ya que "la honradez desea obrar a la luz del día, pero el crimen busca las tinieblas".

Así el romano Minucio Félix en su obra 'Octavius' definía de esta forma a las primeras sectas cristianas: "Se reconocen por marcas y signos sceretos y se aman recíprocamente casi antes de haberse conocido; además, por todas partes se mezclan entre ellos practicando una especie de culto a la lujuria; y se llaman indistintamente hermanos y hermanas para que unas relaciones culpables, sin más, se conviertan en incesto por mediación del sagrado nombre".

Martirio de Jan Hus
(Spiezer Schilling, 1485).
Aunque la Iglesia muy pronto adoptó este mismo mensaje contra sus antiguos enemigos y acusó a los paganos de realizar prácticas sexuales inmorales:

«La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la  inmoralidad sexual;  que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios»
- Tesalonicenses   4:3-5.

Pero curiosamente fueron principalmente las distintas comunidades cristianas o judías las que se acusaban mutuamente de cometer las peores infamias inimaginables, y es que cada comunidad guardaba celosamente la celebración de sus misterios como signo de identidad.

Y es como bien indica Juana M. Torres Prieto en su artículo de 'Sexo y herejía en el mundo antiguo', la noción de herejía siempre ha estado estrechamente vinculada con la debilidad moral e intelectual, es decir, cualquier corriente distinta a la doctrina oficial era automaticamente calificada como herética; y para que esa condena se formalizase debían aducirse una serie de razones, que aparte de las meramente doctrinales, solían incluir toda una serie de acusaciones sobre su supuesta inmoralidad, permisividad sexual e incluso promiscuidad.

De esta forma, los primeros santos padres de la Iglesia católica fueron los primeros en arremeter contra los movimientos gnósticos más alejados de la doctrina central, especialmente aquellos que ponían en duda la moral sexual establecida por las autoridades eclesiásticas. Así San Basilio, se escandalizaba de que algunas de estas celebraciones, acabasen con frecuencia en excesos sexuales. Otro de los padres de la Iglesia, como fue Clemente de Alejandría también acusó de libertinaje a numerosas sectas heréticas.


Orgías en las primeras comunidades cristianas:

Entre estas primeras sectas heréticas acusadas de celebrar actos de sexo en grupo estaban:

Antitactos: En los comienzos del cristianismo, allá por el siglo I d.C., entre las muchas herejías que empezaron a surgir en esa época de crisis de valores, una de las más originales fue ésta. Creían que Dios, creador del universo, era bueno y justo, pero que una de sus criaturas había sembrado el mal en la mente de los hombres, y de ese mal primigenio derivaban los conceptos de vergüenza y pecado.

Esta extraña herejía renegaba de los mandamientos, ya que estaban regidos bajo el concepto del mal, por lo que al quebrantar dichos mandamientos, en verdad, estaban sirviendo a Dios, por lo que estaban permitidas todo tipo de acciones como el robo, el insulto y como no! todo aquello relacionado con la lujuria y la depravación.

Adamitas
Adamitas: Fue una doctrina surgida en el siglo II en el norte de África, su nombre proviene de Adán, ya que esta doctrina defendía la pureza originaria del Edén, y donde la ropa era un símbolo del pecado, por lo que estas comunidades eran firmes defensoras del nudismo. Además el matrimonio también lo veían como una consecuencia relacionada con el pecado original por lo que sus miembros no se casaban.

A partir de este punto de partida, es lógico que los rumores sobre su moral sexual fuesen de todo tipo: mientras algunos ven en su doctrina una defensa al ascepticismo y a la abstinencia sexual; la mayoría en cambio, creen que practicaban el amor libre, celebrando sus cultos en grutas y parajes naturales considerados como representaciones del Paraíso celestial, por lo que sus reuniones acababan en auténticas orgías.

Este movimiento aunque desapareció en el siglo IV volverá a surgir muchos siglos después en diversas zonas de Austria, Bohemia y Flandes, manteniéndose con cierto arraigo desde el siglo XII hasta finales del XV, hasta que la mano dura de la Iglesia la hizo desaparecer.

El propio papa Pío II (1458-1463) escribió sobre las actividades sexuales de un grupo de adanistas instalados en tierras checas:

"Ellos se entregaron a las relaciones sexuales promiscuas pero ninguno podía tener relaciones sin el consentimiento de Adam, su anciano jefe. Cuando uno de esos hermanos deseaba ardientemente a una hermana él la cogía de la mano y la llevaba ante el anciano jefe diciendo: mi alma está ardiendo de amor por esta mujer. A lo cual el anciano respondería: ve, sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra."

El Jardín de las Delicias, El Bosco.
Algunos autores defienden que el Bosco fue adepto a alguna de estas secta heréticas (adamitas, Hermanos Libre Espíritu) y este cuadro representa una clara defensa del modo de vida de estas comunidades.

Carpocracianos: Este movimiento surgido en el siglo II gracias a la figura de Carpócrates, mezclaba la doctrina cristiana con algunos aspectos de la filosofía pagana, especialmente cercano a las figuras de Platón y Pitágoras. Para los carpocracianos "el desenfreno, el libertinaje y la voluptuosidad es lo que libera al alma de este mundo corrupto de materia" ya que como bien se señala en el blog 'La barba de Hegel' "el pecado acumula negatividad que, una vez desbordada, saturada por las faltas, deviene en salvación"

Nuevamente Clemente de Alejandría se alza como portavoz ante las costumbres licenciosas de esta secta, acusándolos de realizar orgías: "Una funesta costumbre reina entre los carpocratianos, pues tan pronto hay un banquete, los hombres y las mujeres deben excitar sus apetitos, apagar luego las luces y aparearse a su gusto. A esto lo llaman satisfacción del espíritu".

El mensaje subversivo de Carpocrates también se extendía a su concepción de la sociedad, ya que era un ferviente defensor de un cierto comunismo primitivo, abogando por la abolición de la propiedad privada. Esta desvinculación a las posesiones materiales también afectaba a las parejas, ya que ambos miembros formaban parte de una comunidad, por lo que la organización de orgías colectivas formaba parte de sus prácticas espirituales.

Nicolaitas:  Secta pre-gnóstica de los primeros siglos que fue acusada de falta de valores morales, libre desahogo de las pasiones, desórdenes sexuales, etc.. Así un obispo de la Iglesia del siglo II los definió como «hombres falsos y turbadores que ministrando bajo el nombre de Nicolás crearon para ellos una herejía diciendo que las viandas ofrecidas a los ídolos podían ser exorcizadas y luego comidas, y que cualquiera que cometiere fornicación podía recibir la paz al octavo día».

Por todo ello, se les acusó de defender el comercio sexual sin restricciones y de realizar orgías rituales. La herejía sobrevivió hasta finales del siglo II, cuando fue absorbida por la primitiva herejía gnóstica, la ofita, extinguida.

La sociedad de los anabaptistas, por Heinrich Aldegraver
Agapetas: Este movimiento herético fue fundado por Agapia durante el siglo III, y era un movimiento fundamentalmente femenino. Este movimiento consideraba que para una conciencia pura, todo lo demás era puro. Por lo que una vez hecho los votos de castidad, y al ser almas puras, estas vírgenes podían convivir y dormir conjuntamente con otros eclesiásticos, que las aceptaban en sus conventos como ayuda. Pero, poco a poco, y como no podía ser de otra forma este movimiento fue cayendo en el más abierto libertinaje hasta su definitiva prohibición.

Jovinianos: Este movimiento hereje surge de la figura de Joviniano entre finales del IV y principios del V, ya que este monje tras padecer varios años el estilo de vida monacal más rigurosos y severo, bajo las órdenes de San Ambrosio en Milán, se hartó de esto modo de vida austero y se marchó a Roma por "preferir la libertad y los deleites del siglo a la santidad y recogimiento del claustro".

Proclamó que la sensualidad y el disfrute sexual no eran pecado, que la virginidad no era un estado más perfecto que el matrimonio y que la frugalidad en la comida y en la bebida tenían el mismo peso que una buena comilona, siempre que se diese las gracias al señor.

Con todo ello, no nos puede extrañar que sus tesis fueran rápidamente seguidas por numerosos fieles que habían vivido gran parte de su vida en la continencia y la mortificación. Por lo que pronto se entregaron a todo tipo de placeres.

Fibionistas y barbeliotas también fueron acusados de practicar la promiscuidad y el desenfreno sexual (espermatogafia, prostitución sagrada, aborto, orgías..) como método de elevación espiritual por medio de la degradación del cuerpo. 

Así San Epifanio acusaba a los fibionistas de derramar semen unos en manos de otros y ofrecerlos a dios en sus misterios para después acto seguido tragárselo, como transmutación del cuerpo de
 cristo. Al igual que las mujeres se llenaban sus manos de su propia menstruación proclamando: 'esta es la sangre de cristo'.


Sectas heréticas de la Edad Media

Alrededor del año 1000 se produce la plenitud del orden feudal, un período donde los poderes laicos se habían apoderado de casi todos los aparatos de poder de la Iglesia. Esta situación hizo surgir un gran movimiento reformista dentro de la Iglesia, visibilizado en la Reforma Gregoriana, que buscaba abolir los vicios de la sociedad cristiana, pero especialmente, los vicios dentro del seno de la Iglesia: como la compra-venta de cargos y dominios eclesiásticos y la poca ejemplaridad de los propios miembros de la Iglesia, muchas veces con nula formación teológica. Así por ejemplo, hasta el Concilio de Letrán (siglo XII) no se prohibió tajantemente el matrimonio o el amancebamiento de los propios clérigos. Es decir, el objetivo último de esta Reforma era realizar una profunda renovación espiritual de toda la Iglesia.

Explicamos todo esto, porque a partir de esta Reforma surgirán numerosas sectas heréticas por todo el occidente europeo, al apropiarse del discurso de renovación espiritual e interpretando bajo su propio prisma el Nuevo Testamento y rechazando algunos de los principios de la Iglesia oficial.


Entre las principales sectas acusadas de practicar orgías podemos citar:

Begardos: Oficialmente fue un movimiento herético cristiano que apareció en Alemania alrededor del siglo XIII, extendiéndose rápidamente por Francia, Países Bajos y España. Han recibido distintos nombres según época y lugar, por lo que la confusión entre historiadores para trazar sus orígenes y sus dogmas es muy habitual.

Sus fieles llevaban una vida austera y sencilla, de fuerte componente comunitario. Eran hombres devotos que hacían vida religiosa en común sin estar sometidos a regla alguna, y sin reconocer la disciplina eclesiástica y su jerarquía. Algunos de estos begardos estaban muy próximos al estilo de vida eremita o ermitaño.

Aunque pronto fueron acusados de herejía y duramente perseguidos  ya que consideraban que una vez alcanzada la perfección del alma, al ser almas puras, ya no podían pecar, por lo que podían satisfacer sus necesidades más terrenales.

Por lo que extraoficialmente se les acusó de entregarse a toda clase de vicios, especialmente aquellos relacionados con el sexo. Ya que consideraban que los impulsos naturales del hombre eran creación de Dios, por lo que ir en contra de estos impulsos era ir en contra de Dios. Esta acusación la vemos reflejada en la obra  'Planctu Ecclesiae' del franciscano Álvaro Pelagio (siglo XIV) acusando a los begardos de "que el acto carnal completo no es pecado, por tender a él la naturaleza, pero sí, por la razón contraria, otras acciones menos lascivas".

Detalle de 'El Jardín de las delicias',
el Bosco.
Es decir, mientras la fornicación no era pecado por ser un acto natural, los besos o las caricias sí que eran considerados pecados porque no son actos naturales sino lascivos, por lo que rápidamente la sospecha de la realización de orgías cayó sobre este tipo de grupos.

A pesar de la persecución a la que fueron sometidos estos grupos, su doctrina no se extinguió del todo, reapareciendo herejías similares de forma periódica: en el siglo XIV, los begardos ocuparon una isla en el río Nezarka en Bohemia para poder vivir libremente, en el siglo XV reaparece este movimiento con las herejías de Durango, en el XVI con los alumbrados y en el XVII con los molinosistas.



Hermanos del Libre Espíritu: Fue una herejía surgida en 1250 en las regiones de Flandes y Renania perviviendo hasta bien entrado el siglo XVI. Sus líderes son los teólogos Amaury de Bene (+ 1206), David de Dinant (+1215) y Otlieb de Estrasburgo (+1215)
 
Su presencia siempre percibida por las autoridades como un peligroso foco de rebelión social, ya que su predicaban un subversivo mensaje de tintes "anarquistas", ya que rechazaban la propiedad privada, por lo que fueron protagonistas de numerosos hurtos y asaltos.

El cuerpo doctrinal de esta secta está basado en las corrientes adamitas del siglo II d.C., cultivando ideas panteístas y negando la existencia del pecado, por lo que rechazaban tanto los sacramentos como las Sagradas Escrituras, incluso creían que la jerarquía eclesiástica era un obstáculo para la salvación, por lo que no reconocían ningún tipo de autoridad.

Al igual que otros grupos espirituales de la época, consideraban que una vez alcanzada la perfección del alma ya no podían pecar, por lo que rechazaban la mayor parte de normas morales impuestas por la Iglesia, especialmente aquellas relativas a la castidad sexual.

Uno de sus rasgos más característicos fueron sus proclamas a favor de la desnudez, ya que consideraban que era un estado natural y era el mejor reflejo de la pureza de sus almas. A partir de este punto, los relatos sobre sus ritos y sacramentos son de todo tipo: se les acusó de satisfacer sin ningún tapujo moral sus instintos más primitivos, por lo que se les acusó de celebrar orgías en cuevas y recintos subterráneos, incluso de practicar todo tipo de perversiones sexuales: incesto, masturbación grupal, voyerismo, necrofilia, zoofilia, ...

Este grupo supo aglutinar no sólo a los tejedores de Flandes, sino también atrajo a miembros respetables de la sociedad flamenca: como artistas, intelectuales e importantes personajes de la política local, atraídos por los rumores y las promesas de nuevas vivencias sexuales.


Conclusión

Lo primero que podemos decir es que nunca sabremos hasta que punto las acusaciones aquí vertidas son ciertas, y es que, parece que acusar al rival de depravado y libertino siempre fue una excelente arma para desprestigiarlo, cuando no para arrojarle directamente a las llamas de la hoguera.

Por lo que la Iglesia (y los poderes centrales) frecuentemente recurrieron a este tipo de acusaciones para eliminar o silenciar cualquier movimiento que cuestionase de alguna forma el orden establecido.

Por lo que el gran número de herejías y movimientos heréticos surgidos a lo largo de la Edad Media parecen demostrar que fueron unas magníficas catalizadoras de focos de descontento e insurrección social, no sólo en materia religiosa, sino también, en el plano política, social e incluso sexual.



Bibliografía


Carrasco Manchado, A.I.; Rabade Obrador, M.del P.; Pecar en la edad Media, Silex Ediciones, 2008.
 
García de Cortázar y Ruiz de Aguirre (coord.); Cristianismo marginado : rebeldes, excluidos, perseguidos. II. Del año 1000 al año 1500, Fundación Santa María La Real, Centro de Estudios del Románico, 1999

Torres Prieto, J.M.; Sexo y herejía en el mundo antiguo, Edades: revista de historia, págs. 137-144.

Herejías en Occidente en:
http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/cultura/hereje/index%282%29.html

http://ramirofeijoo.com/gabinete-de-curiosidades/?p=243

http://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=enc_antinomianismo

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