viernes, 9 de junio de 2017

Hildegart Rodríguez Carballeira: La virgen roja


La historia protagonizada por Hildegart Rodríguez y su madre es, sin lugar a dudas, una de las historias más sorprendentes y trágicas que hemos relatado en este blog. Por este motivo, si no conoces los hechos te invitamos a que sigas leyendo, pues a cada paso que demos en su relato, todo se vuelve aún más fascinante, aunque como suele suceder en las grandes historias, la tragedia puso punto y final a la vida de una mujer que parecía no tener límites... y esa es la peor sensación que nos deja esta historia ¿hasta dónde podría haber llegado Hildegart Rodríguez, una de las mentes más maravillosas de la España Contemporánea, si un día como hoy, un 9 de Junio, su propia madre no hubiese acabado con su vida?

Y es que esta historia si guarda algún parecido es con el famoso relato de Mary Shelley 'Frankenstein o el moderno Prometeo', la tragedia en la búsqueda y creación del ser perfecto. 


Tanto el doctor Frankestein, como Aurora Rodríguez Carballeira, estaban obsesionados con crear a un ser humano mejorado, el precio a pagar fue la destrucción de su más preciada criatura.

Y si ya de por sí sola esta historia merece ser narrada en este blog, más aún cuando Hildegart, a pesar de su corta edad, fue toda una pionera en el campo de la sexología de su época, colaborando con uno de los mayores intelectuales de nuestra época, el Dr. Gregorio Marañón, y manteniendo correspondencia con los más prestigiosos especialistas de sexología del momento.

Las protagonistas del parricidio.


La madre: Aurora Rodríguez Carballeira

Aurora Rodríguez se crio en una familia adinerada de ideas liberales y progresistas, aunque no tuvo una educación formal, se formó visitando la profusa biblioteca de su padre. Allí, se impregnó de las ideas reformadoras y eugenésicas que defendían muchos socialistas utópicos, así como de la importancia de los derechos de la mujer y la necesidad de su emancipación.

A los 16 años tuvo que encargarse de la educación del hijo de su hermana que pronto destacó como niño prodigio, Pepito Arriola, obteniendo gran éxito en el mundo de la música. Todo ello, le hizo concebir su plan maestro, concebir una hija y criarla y educarla bajo un único propósito... convertirla en el ideal de la mujer del futuro, bajo los principios eugenésicos del movimiento libertario español de principios del siglo XX.

Todo fue concebido como un gran experimento científico, desde la gestación del bebé, la etapa del embarazo hasta la crianza de su hija... todo preconcebido y planeado para crear un ser vivo  y moldearlo como "una muñeca de carne", como ella mismo definió a su hija, hasta forjar al ser perfecto imaginado. Una mujer que encabezase la emancipación de la mujer, bajo una concepción "individual e integral del anarquismo", una mujer que guiara a España a un nuevo y perfecto orden social.

Pero antes tenía el difícil reto de quedarse embarazada, un hombre que cumpliese con sus expectativas y transmitiese a su futura hija los genes de ese nuevo ser. Parece ser que el hombre adecuado fue un cura castrense, que rápidamente engatusó, hasta que tras "tres encuentros carnales" finalmente quedó encinta. Por lo que segura que el padre nunca reclamaría sus derechos de paternidad se trasladó a Madrid para dar luz a su hija... Hildegart Rodríguez Carballerira.

La creación de ese ser perfecto debía iniciarse desde el mismo momento de su concepción, por lo que durante su embarazo siguió un plan de comidas especiales, ejercicios, baños de agua caliente cada 12 horas, y durante la noche, se despertaba cada hora para cambiar la postura del feto. Además, se rodeó de cosas bellas y se negó a leer la prensa, ya que no quería que las trágicas noticias sobre el comienzo de la I Guerra Mundial afectase a su hija.


La hija: Hildegart Rodríguez Carballerira.

Hildegart Rodríguez.
Nacida en Madrid el 9 de diciembre de 1914. Imaginamos que eligió su nombre en honor a otra extraordinaria mujer, la monja medieval Hildegard de Bingen, de la que ya hablamos en este post.

A partir de ese momento se volcó exclusivamente en la crianza y educación de su hija, utilizando para ello todos los recursos a su disposición, su holgada posición económica le permitió contratar los mejores pedagogos de la ciudad, además el resto el día lo dedicaba de forma obsesiva a mejorar las capacidades intelectuales de su hija.

No sabemos si fue gracias a sus estrictos e intensivos métodos educativos o tal fue fue la genética de la familia Rodríguez Carballeira pero Hildegart resultó ser superdotada: A los dos años ya sabía leer, a los cuatro escribir, a los 10 hablaba alemán, inglés y francés. A los 11, convertida ya en todo un fenómeno, empezó a dar conferencias sobre sexualidad y feminismo, siempre bajo el enfermizo control maternal.

La influencia de su madre sobre su "creación" era tan evidente (se ha especulado que gran parte de la obra de Hildegart fuese escrita por su propia madre) que su primer trabajo de clase fue un ensayo sobre la eugenesia (uno de esos temas que tanto obsesionó a su madre).

A los 14 ingresó en el partido socialista, pese a la negativa de su madre, convirtiéndose en una ferviente activista dentro del movimiento socialista, defendiendo causas como el aborto, la libre educación o la eugenesia,... su carácter crítico le hizo abandonar enseguida el partido e ingresar en el Partido Federal.

Producción intelectual

Su actividad intelectual, a pesar de su corta edad, fue intensísima y de gran brillantez.


Destacó especialmente en el campo de la filosofía, la política y la sexología. Se la considera una de las pioneras de la sexología española, escribiendo libros como "La rebeldía sexual de la juventud", donde con un discurso sorprendentemente moderno habla de una sexualidad libre, pero higiénica y responsable; entre sus numerosos escritos destacar "Educación Sexual", "Sexo y amor", "La limitación de la prole", "La revolución sexual", "Profilaxis anticoncepcional" o "El problema sexual tratado por una mujer española". Un claro ejemplo del éxito popular de Hildegart fue la sorprendente cifra de ventas que alcanzó este último libro, ya que en su primera semana vendió 8.000 ejemplares sólo en la ciudad de Madrid.


Su intelecto y el desparpajo propio de su juventud atrajo a intelectuales y científicos de todos los países que no dudaban en colaborar con esta extraordinaria adolescente.  Gregorio Marañón fundó junto a ella la fundación de la 'Liga Española por la Reforma sexual', donde promovían la emancipación de la mujer, su acceso a la educación y la igualdad entre hombres y mujeres, aportando una visión positiva y sana de la sexualidad. Además, colaboró en diversos diarios como "La Tierra" y "El socialista" donde siguió ahondando en sus ideas progresistas.

A pesar de sus amplios estudios sobre la sexualidad femenina y su encendida defensa de la libertad y la igualdad de la mujer, Hildegart vivía recluida en su propia casa bajo la estricta vigilancia de su madre, que nunca le permitió intimar con ningún hombre, con un control enfermizo de todos los movimientos de su hija.

La obligaba a cortar de raíz cualquier vínculo de amistad que establecía con cualquier hombre, por lo que a pesar de sus grandes conocimientos teóricos sobre sexualidad no tenía ninguna experiencia sexual propia, por ello, el aclamado sexólogo británico Havelock Ellis, con quien mantuvo una intensa relación epistolar, no dudó en apodarla como "la virgen roja".


El asesinato de Hildegart

El sobre proteccionismo maternal, a medida que su hija iba creciendo, se fue transformando en un obsesivo control de la vida de su hija. Más aún cuando Hildegard reclamó su propio espacio e independencia, era de esperar que una niña criada bajos los ideales socialistas de la nueva mujer fuerte, libre e independiente pronto exigiese liberarse de la tiranía a la que le sometía su propia madre.

La relación entre madre e hija fue empeorando progresivamente, sobre todo cuando la madre descubrió el interés de su hija por el sexo opuesto. Aurora, sumida en un estado cada vez más profundo de paranoia, tenía un odio exacerbado al sexo. Y cuando se enteró de que su hija planeaba escapar de su control perdió completamente los estribos. Arrancó el teléfono de la casa y la recluyó en casa, negándole todo contacto con el exterior, lógicamente la actitud de Hildegart fue rebelarse ante el asfixiante yugo de su madre.



La tensa situación entre madre e hija era también conocida por los círculos intelectuales de la época, incluso se sabe que el famoso escritor H.G. Wells, a quien Hildegart hizo de guía en su visita a Madrid, trató de ayudarla a escapar del control materno ofreciéndole un puesto de trabajo en Londres.

Las discusiones entre madre e hija se recrudecían cada día que pasaba, Aurora consumida por la paranoia temía que su creación escapase finalmente de ella, era ella quién había forjado a esa fabulosa criatura, era ella quién la había educado, era ella quién la había creado por lo tanto tenía el mismo derecho a ponerle fin...

Con una frialdad espeluznante, la mañana de un 9 de Junio de 1933, Aurora ordenó a su criada que sacase a pasear a los perros. Una vez hubo salido por la puerta, Aurora cogió su arma y se dirigió a la habitación de su hija, quién aún dormía plácidamente en su cama. Sin pestañear ni un ápice disparó a bocajarro tres tiros en la cabeza a su hija y otro en el corazón. De esta forma tan cruel, y con tan sólo 18 años, terminó la vida de una de las mujeres más brillantes de nuestra historia reciente.



Acto seguido salió de casa y se dirigió a casa de un congresista amigo de la familia, a quién confesó el crimen. El congresista Botella Asensi le apremió a que se entregase a la Justicia, por lo que se encaminó al juzgado más cercano donde confesó su crimen.

Durante el juicio declaró que la asesinó porque se había apartado del camino para el que había sido diseñada: liderar la liberación de la mujer. "El escultor, tras descubrir la más mínima imperfección en su obra, la destruye" con estas palabras intentó justificar su crimen. Aurora mujer culta, inteligente, anarquista y liberal odiaba el compromiso político que estaba adquiriendo su hija, desviándola de su misión vital: redimir a las mujeres. Hildegart era su obra maestra y no podía permitir que fracasase.


Conclusión

Por sorprendente que nos pueda parecer, España, en esos convulsos años, fue junto a Alemania uno de los principales países en abordar temas como la sexualidad de la mujer, la igualdad de género, etc...

Pero el auge de los fascismos, la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial truncó el incipiente estudio científico de la sexualidad en Europa, por lo que EE.UU se ha llevado la fama como país pionero en estudios sexológicos, pero como podemos ver Hildegart fue una figura clave en la historia de la sexualidad.

Seguramente si su madre no hubiese truncado de forma tan espantosa su vida, su nombre sería conocido por casi toda la sociedad española y es muy probable que más de un colegio u hospital llevase el nombre de esta extraordinaria mujer.


Bibliografía

https://www.gonzoo.com/creadores/story/hildegart-el-mayor-fracaso-de-una-madre-2977/

http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20140526/54406528632/hiildegart-rodriguez-aurora-rodriguez-parricidios-espana-ii-republica-ninos-prodigio-eugenesis.html


http://www.elmundo.es/elmundo/2006/12/01/sexo/1164970442.html

 https://sexologiafemenina.wordpress.com/tag/hildegart-rodriguez-carballeira/

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