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sábado, 5 de diciembre de 2015

Orgías en la Historia III: Grecia

 Orgías en la Historia:
- Introducción y Prehistoria
- Antiguo Egipto
- Grecia
- Roma
- Edad Contemporánea (en preparación)

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Seguimos avanzando en el tiempo para adentrarnos en el estudio de las orgías a lo largo de la historia. Esta semana nos detenemos en la Grecia clásica, ya que es en esta cultura donde se origina uno de los cultos orgiásticos más conocidos universalmente... las famosas orgías dionisíacas. Unas orgías realizadas en honor al dios Dionisio y famosas, no sólo por la posterior adaptación del culto que hicieron los romanos, con sus famosas bacanales, sino por haber sido una fuente de inspiración constante tanto para artistas como para literatos.

En este post nos centraremos exclusivamente en el culto al dios Dionisio en la Grecia Clásica, un culto, que aunque tardío, llegó a ser enormemente popular en toda Grecia, y donde las mujeres tuvieron una especial relevancia a la hora de su celebración, ya que ellas fueron las protagonistas de las famosas Orgías Dionisíacas.

El porqué de la importancia de las mujeres en este culto se explica porque según el mito, durante el viaje de Dionisos a las tierras orientales fue acompañado de un séquito formado por Silenos, Sátiros y Ménades, estas últimas eran mujeres que danzaban y gritaban al son de flautas y tambores, como personificación de las fuerzas orgiásticas de la naturaleza.

Pero antes de descubrir que hay de cierto en esas famosas orgías de sexo, alcohol y desenfreno realizadas en honor al dios del vino, nos gustaría acercarnos brevemente al origen de este culto, con un gran componente mistérico y ancestral; a su celebración, que iba mucho más allá de las famosas orgías; y especialmente a su significado, que nos ayudará a entender el concepto de orgía, muy alejado del carácter hedonista que le damos actualmente.

N. Poussin, The Triumph of Pan.
National Gallery, London

Origen del culto

El origen de este culto se pierde en la noche de los tiempos, algunos investigadores opinan que hunde sus raíces en las primeras sociedades matriarcales, asimilando los ritos y cultos de la Gran Diosa que dominó el mundo mediterráneo, otros apuestan que surge por sincretismo entre alguna deidad griega de la naturaleza y un dios más poderoso proveniente de las tierras de Tracia o Frigia, también están aquellos que le dotan de un origen egipcio, por su similitud con el viaje de dios Osiris a la India y su posterior retorno.

La mitología clásica nos dice que estas fiestas fueron introducidas en Grecia por Orfeo para celebrar la vuelta de Dionisio de su viaje hacia las Indias.


Fiestas Dionisíacas o Dionisias

Bacante - Bernhard Rode (1785)
Aunque originalmente este culto fue considerado como un culto extranjero, poco a poco, fue alcanzando gran popularidad en toda Grecia hasta convertirse en uno de sus festivales más famosos y populares.

En la región del Ática se celebraban dos festivales anuales en su honor: Las Dionisias Rurales celebradas en Diciembre y las Grandes Dionisias celebradas en Atenas durante el mes de marzo.

Durante estas fiestas, famosas por sus representaciones teatrales, se realizaba una procesión donde se portaba la imagen del dios hasta su templo. En este desfile participaban tanto hombres como mujeres, y durante la procesión se portaban algunos de sus elementos más representativos como jarras de vino, hojas de vid, hiedras, cestos con serpientes y ramas de sarmiento...

Siguiendo a este grupo iban los falóforos y los italóforos, los primeros portaban en procesión un gran falo mientras entonaban cantos explícitos, los segundos vestidos como mujeres imitaban los pasos de los borrachos.

Cerrando la comitiva estarían las bacantes, mujeres ataviadas como las míticas ménades, cubiertas sólamente con pieles de animales, ciñendo una corona de vida o de hiedra y portando varas con una piña en su punta.

Las conocidas orgías se celebrarían por la noche, donde matronas y doncellas iban en procesión a montes solitarios o a algún claro escondido entre los agrestes bosques, donde durante varios días, sin contacto con hombre alguno, se lanzaban a un desenfreno místico sostenido por la ingesta de alcohol y/o plantas alucinógenas.

Pero antes de adentrarnos en más detalles sobre estas orgías es necesario conocer el significado real de este tipo de cultos, ya que así podemos comprender el porqué de la existencia de estas orgías.


El significado del Culto a Dionisos

Su culto, de gran popularidad, se oficializó en las principales ciudades griegas allá por el siglo V a.C., su éxito se basaba en que era un culto liberalizador del individuo, con cierto mensaje de rechazo a los convencionalismos sociales y con un alto grado de igualdad social.

Y es que si por algo destaca este dios es por su dualidad: Es la muerte y la resurrección, la vida y la muerte, puede ser portador de oscuridad pero también de luz, es divino pero también es el más humano de todos los dioses del Olimpo. Es el delirio pero también la extrema lucidez. Por todo ello, es un dios oscuro, salvaje, misterioso, irracional.

Su culto está rodeado de misterios y leyendas. Era un culto mistérico, con varios grados de iniciación, con juramentos para salvaguardar el secreto y la unidad sagrada del grupo. Se celebraba en recónditos bosques o en lo alto de solitarios montes, donde iban respetables madres y esposas para convertirse en las Bacantes del dios, sumergiéndose en un orgía de alcohol, misticismo y drogas, donde confluían ancestrales ritos de fertilidad, y aunque sus rituales se habían moderado, aún se escuchaban escalofriantes rumores sobre un culto aún más primigenio y salvaje que se seguía ejerciendo en tierras orientales.

Mediante este culto se pretendía conseguir la purificación del cuerpo y del espíritu, volver a un estado incivilizado para conseguir la liberación del individuo y alcanzar la paz interior. Por ello, estos ritos trasgredían las leyes de los hombres, ya que las leyes aprisionan al ser humano; hay que volver al estado animal, al inicio de la humanidad, la naturaleza salvaje frente a la polis ordenada de los hombres.

La danza de las Bacantes, Charles Gleyre (1806-74)

Por eso el rito contenía elementos primitivistas y bárbaros, como el sacrificio de animales vivos, el descuartizamiento de carneros y la ingesta de carne cruda, ya que representan el rechazo a la tecnología humana, al progreso, renunciando al fuego de Prometeo para volver al estado de comunión total con la naturaleza.

Las bacantes bailaban danzas frenéticas al amparo de la noche, completamente desnudas, al son de flautas y timbales, entrando en salvajes trances y éxtasis. Las oficiantes más antiguas ofrecerían vino a sus compañeras y posiblemente también les proporcionaban placer a las más jóvenes, por lo que seguramente estas explosiones dionisíacas acababan con orgías femeninas, ya que el sexo es una poderosa fuerza primigenia, salvaje, llena de fuerza y locura, de magia.

El éxito de este tipo de asociaciones secretas de mujeres se ha atribuido a que fueron una válvula de escape del tradicional machismo bajo el que vivían las mujeres en la antigüedad, rompiendo con algunas de las prohibiciones a las que estaban sujetas por su condición de mujer, como beber vino y quizá también disponer libremente de su cuerpo y de su sexualidad.
 

Las Bacanales romanas 

Aunque en el siguiente post hablaremos de las orgías en la sociedad romana, creemos que es necesario explicar, aunque sea brevemente, la pervivencia de estos ritos dentro de la cultura latina.

Este culto, como ya vimos en este post, se extendió por tierras itálicas con la II Guerra Púnica, aportando elementos mucho más cercanos y “humanizadores” para algunas capas de la sociedad, sobre todo en ambientes rurales.

La principal diferencia con el culto griego es que tras el liderazgo de Paculla Annia, se permitió la iniciación en el culto a los hombres  adolescentes de menos de veinte años, aunque la prohibición de participar en la Bacanales seguía vigente para el resto de hombres

Pero pronto surgieron acusaciones de asesinato y de orgías criminales ideas relacionadas con una mala interpretación de sus ritos, muy similar al de otras muchas sectas, donde se simboliza la muerte del iniciado y su resurrección como nuevo miembro del grupo. Imitando la muerte de Dioniso a manos de los Titanes y su posterior resurrección. 

The Death of Orpheus (Bacchantes) - Lovis Corinth
Por lo que en el 186 a.C., las autoridades de Roma lanzaron la primera gran persecución religiosa del Imperio romano contra los adeptos del dios Baco, acusándolos de cometer actos inmorales y de brujería durante sus ritos nocturnos. 

Aunque los verdaderos motivos de su persecución fue que estos cultos agrupaba a los marginados de la sociedad romana: esclavos, mujeres, extranjeros, que representaban una formación social nueva, un culto extranjero, que escapaba al control del Estado, y lo que es incluso más grave, era un brote de rebelión ante autoridad y supremacía masculina, que representaba el Pater Familias, una subversión al sistema social establecido que no se podía tolerar. 

Posteriormente en tiempo del Imperio se retomaron estos cultos báquicos pero perdiendo su significado original, ya que bajo el influjo del epicureísmo y el hedonismo su celebración fue una excusa para celebrar banquetes y ¿orgías sexuales?, y las imágenes relacionadas con el mundo báquico se hicieron realmente populares, poblando buena parte del mundo iconográfico romano.

P. Picasso, Bacanal de Poussin.



Bibliografía

López Puertas, G.; El mensaje liberador de Dioniso en las Bacantes de Eurípides,  Espéculo: Revista de Estudios Literarios, Nº. 28, 2004-2005.

http://www.taringa.net/posts/info/900590/Dionisos-vino-y-orgias-lesbicas-megapost.html
http://sololasbrujastienenollas.blogspot.com.es/2010/12/dionysos-dios-de-las-mujeres.html

martes, 15 de julio de 2014

La Prostitución masculina en Grecia y Roma


Índice de Capítulos:

 I.- La prostitución en la cultura romana.

II.- La prostitutas en el Derecho Romano.

III.- Viaje a un prostíbulo del siglo I.

IV.- La prostitución masculina en la Antigüedad clásica.

Uno de los temas que más hemos tratado en este blog es el de la prostitución, un campo de estudio que nos acerca a uno de las facetas más carnales de la sexualidad humana y que más atención ha despertado en la historiografía tradicionalmente. Con todo ello, podemos afirmar sin ningún tipo de rubor que este es un blog muy pornográfico, es decir, es un "tratado acerca de la prostitución" , ya que si nos atenemos a su significado etimológico; "porne", significa prostituta, y "grapho", escribir.
En esta entrada nos acercaremos al mundo de la prostitución masculina en el mundo clásico...


La prostitución masculina en la Grecia Clásica

"Tan pronto como dejó sus años mozos detrás de él, se fue al Pireo, a los baños de Eutídico, con el pretexto de aprender su oficio, pero en realidad con intención de venderse,
como la experiencia ha demostrado
”
- Esquines

Contamos con dos fuentes principales para el estudio de la homosexualidad, la pederastia y la prostitución en la Grecia clásica, el proceso de "Esquines contra Timarco" (descargar aquí), donde se distingue entre prostituto y chico mantenido. y "El banquete"(descargar aquí) un diálogo de Platón que versa sobre el amor.

Hombre ofreciendo dinero a un joven a cambio de sexo.
Tondo en un kílix de figuras rojas, conservado en el
Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
En Atenas existieron dos tipos de prostitución masculina: porneía y hetaíresis, dependiendo si el prostituto estaba inscrito en el registro de oficios. La ley toleraba la prostitución masculina, pero cualquiera que ejerciese esta profesión tenía restringido sus derechos como ciudadano, además los padres de los prostitutos podían repudiarlos y desheredarlos legalmente. Nos han llegado dos términos para referirse a los prostitutos:

- El puto o pórnos era el hombre que se prestaba a actos sexuales a cambio de dinero, la mayoría eran esclavos procedentes de la guerra y estaban obligados a pagar impuestos por ejercer.
- Hetairikós, su significado parace estar más cerca de lo que sería una especie de amante (hetairesis), un prostituto que era mantenido durante cierto tiempo por algún ciudadano acomodado, a cambio de su exclusividad en cuanto a sus relaciones.

La prostitución masculina estaba tan arraigada en la sociedad griega que incluso nos ha dejado algún prostituto célebre como es el caso de Fedón de Elis, que tras ser reducido a la esclavitud tras la conquista de su ciudad, trabaja en un prostíbulo hasta que Sócrates se compadece de él y lo rescata, convirtiéndose en uno de sus discípulos más destacados, dando después nombre a la obra de Platón que versa sobre las últimas horas de vida de Sócrates (Fedón o sobre el alma, de Platón)

Hay que aclarar que la pederastia educativa no está considerada como prostitución, aunque dentro de ésta, como bien se refleja en las cerámicas rojas, el adulto (erastés) ofrecía regalos a su joven efebo (erómenos), por lo que la línea que separa prostitución y pederastia institucional no estaba muy clara.

En Pluto (vv 150-159) de Aristófanes, vemos reflejada esta delgada línea, a través de la conversación de Carión y Crémilo, donde establecen una mordaz diálogo sobre los jovencitos que se apartan del noble amor dentro de estas relaciones pederásticas, distinguiendo entre los pornoi, los putos, que cobran dinero por sus favores, y los "virtuosos", los de buena familia, que reciben lujosos regalos pero dentro de esta pederastia educativa.

[Crémilo] Y de las heteras corintias dicen que, / cuando las pretende un pobre,/ ni lo miran; pero si es un rico, / enseguida a éste le ponen el culo. / [Carión] También de los muchachos dicen que hacen esto mismo, / no por los amantes, sino por dinero. /  [Crémilo] No los buenos, sino los putos; pues/ no piden dinero los buenos. [Carión] ¿Y qué piden? / [Crémilo] Uno un buen caballo, otro, perras de caza. 

Erastés y erómeno. Copa ática de figuras rojas, siglo V a. C.
Museo del Louvre.
Por este mismo motivo, la legislación buscó regular esta situación, con la figura de un funcionario que vigilase la conducta de los jóvenes en gimnasios y escuelas. La ley, en caso de encontrar a un menor prostituyéndose, contemplaba castigos tanto para el padre del jóven como para el proxoneta, quedando el jóven libre de toda pena.

Incluso el gran legislador Solón reguló sobre estos asuntos, prohibiendo ejercer la prostitución a los ciudadanos, sólo estando permitida a los esclavos; “porque el que vende su cuerpo por dinero igualmente puede vender los intereses de la comunidad”; justo al revés de la pederastia que estaba permitida a los ciudadanos pero prohibida a los esclavos.

En todo caso la ley sobre la prostitución masculina era muy clara, y castigaba muy duramente a los ciudadanos que la ejerciesen, daba lo mismo su condición social, riqueza o cultura, la pérdida de todos sus derechos cívicos era inmediata, e incluso sobre el prostituto podía recaer la pena máxima.

"no podrá ser uno de los nueve arcontes, ni cubrir ningún sacerdocio, ni ejercer las funciones de abogado público, ni ninguna magistratura, ni ciudadana ni fuera de la ciudad, ni electiva ni sorteada. No podrá ser enviado como heraldo, ni exponer su opinión, ni participar en los sacrificios públicos, ni llevar públicamente la corona, ni entrar en el recinto purificado del ágora. Si hiciese alguna de estas cosas después de haber sido considerado culpable de hetairesis, será castigado con la muerte”.


En las grandes ciudades portuarias, como Atenas o Corinto, existirían burdeles masculinos. Los de peor fama situados en los barrios portuarios y los destinados a satisfacer a las clases más adineradas se situarían en lugares más discretos y apartados, existiendo, como en el caso de la prostitución femenina, el alquiler de prostitutos por un período de tiempo. Esquiles también alude a prostitutos que ejercen su comercio esperando a los clientes dentro o delante de sus casas o en habitáculos alquilados.

Recientes investigaciones también han sugerido que se utilizasen partes de las viviendas privadas como bares o burdeles, lo que resolvería la incógnita de la escasez de restos arqueológicos relacionados con la prostitución, ya que estos burdeles o tabernas son repetidamente mencionadas en la literatura clásica.

Todo esto nos indica, que los gustos por los jóvenes efebos se extendía a toda la sociedad griega, no sólo era una práctica exclusiva de las élites sociales, sino que la existencia de una prostitución masculina a gran escala, con prostíbulos adaptados a todos los precios, nos hablaría que los estratos más humildes de la sociedad también tenían acceso a este tipo de relaciones homoeróticas.

Hombre ofreciendo gallo a jóven. Rijksmuseum.
Según las fuentes antiguas las tarifas de los prostitutos podían ser muy variables, desde testimonios que nos hablan de sumas miserables, Ateneo menciona a un prostituto que se vendía por tan sólo un óbolo (sexta parte de un dracma); pasando por otros autores que nos ofrecen sumas más generosas, así Estratón de Sardes (Antología Palatina, XII, 239), nos habla de un pago de cinco dracmas; incluso se documenta las ganancias de toda una vida dedicada a la prostitución de un tal Melanopos, que alcanzó la cifra de 3000 dracmas, según nos relata en una de las famosas cartas de Esquines (VII, 3).

Apuntar que estudios modernos, derivados de la obra de Jenofonte, han establecido que con medio dracma al día una familia pobre podía vivir holgadamente en el 335 a.C, siendo el sueldo medio de un trabajador entre uno y dos dracmas diarios.
Como buen reflejo del machismo de la sociedad imperante, vemos como la gran mayoría de los prostitutos trabajaban para satisfacer a una clientela de hombres adultos. Aunque la existencia de gigolós también está atestiguada desde época clásica, ya que en Pluto de Aristófenes, vemos como un jóven mantenía una relación con una vieja, obligado por la pobreza a mimarla, a cambio de dinero comida y vestidos.

Por otro lado, como pasará posteriormente en la sociedad romana, aunque las relaciones homoeróticas sean aceptadas, las hombres afeminados eran motivo de burla habitual “es más fácil esconder a cinco elefantes en el sobaco que a un solo pathikós”, así en casi todas las comedias clásicas podemos encontrar insultos más o menos groseros a personajes de carácter afeminado como "euryproktós", traducido como culianchos.

Dionisos. Cerámica griega.
Por último, añadir que también se ha especulado con la existencia de una prostitución sagrada masculina, en la antigua ciudad de Sición, relacionada con el mito de Prosimno*, ya que existen diversos testimonios sobre festividades relacionadas con él, como el que nos aporta Clemente de Alejandría (Protréptico 2.34.2-4), en el siglo II d.C., que nos habla de la existencia de este mito "Sin embargo, ya son una vergüenza mundial los certámenes y los falos, que se realizan en honor de Dioniso, porque se han extendido de mala manera a toda la vida", lo que nos da una idea de la importancia que tuvo el falo en el culto a Dionisos.

*Prosimno es un personaje de la mitología griega clásica relacionado con Dioniso. Cuando Dioniso quiso bajar al Hades a buscar a su madre Sémele preguntó a Prósimno, o Polimno, pues no sabía el camino, al cual lo encontró a orillas del lago Alcianio. Accedió a darle a conocer la vía de acceso al Hades siempre que le otorgase sus favores sexuales a modo de mujer. Dioniso aceptó en ello para su regreso, encontrando así la entrada cerca del lago de Lerna; sin embargo, cuando volvió del Inframundo Prósimno ya había muerto. Así, el dios cogió una rama con forma de falo y mantuvo relaciones con ella, mediante este bastón que plantó en su tumba.

También se han documentado casos de travestismo por motivos religiosos, en las fiestas a la diosa Cotia de Atenas, diosa de la sensualidad, donde los hombres bailaban vestidos de mujer,



La prostitución masculina en la Antigua Roma

Pintura mural pompeyana.
En Roma, como no, también existió la prostitución masculina, lógicamente en una proporción bastante inferior a la femenina, aunque supuso una dura competencia para las meretrices.  Aunque la principal diferencia entre la prostitución masculina y femenina radicaba en la condición económica de estos trabajadores del placer. En el caso de las mujeres solían ser de clase baja o esclavas, que sobrevivían a duras penas vendiendo su cuerpo, en cambio, los prostitutos se vendían por precios más elevados, lo que les permitía una vida algo más cómoda, al menos sus años de juventud y lozanía.


En cuanto a legislación sobre prostitución masculina tenemos pocos testimonios, uno de los más antiguos se trata de la lex Scantinia de 226 a.C., no se conoce en profundidad pero si que es mencionada varias veces por los legisladores de la época y al parecer castigaba la pederastia, así como la homosexualidad pasiva de los ciudadanos libres. Pero ante la ineficaz de las leyes se optó por la vía más pragmática y beneficiosa para el Estado romano, gravar su actividad como si de cualquier otro trabajo se tratase, por lo que los prostitutos tuvieron que pagar sus impuestos para poder ejercer legalmente.

Se siguieron promulgando leyes para salvarguardar la moral y la decencia pública, los intentos de prohibición fueron escasos, y los que hubo, fueron de cara más a la galería que intentos reales, así tenemos noticias que Alejandro Severo (222 d.C.) trató de eliminar la imagen licenciosa que había impuesto su antecesor, expulsando a quienes ejercieran la prostitución. Sólo con la instauración del cristianismo se empezó a perseguir oficialmente todo tipo de prácticas homosexuales, aunque aún gran parte de la sociedad civil las aceptase con normalidad.

Detalle de la Copa Warren, lado A.
Destacar, nuevamente, los grafitos pompeyanos que vuelven a ser una fuente de información de primera mano para conocer esta realidad. Gracias a ellos, conocemos los casos de Menander que ofrecían sus servicios por dos ases de bronce, y Félix que la chupaba por tan sólo un as. Otros son de carácter más irónico "El que ha ido a visitar a un bujarrón, ¿qué piensas que habrá cenado?". También nos muestran la visión que se tenía de homosexuales pasivos, a los que se les califica con los insultos más infamantes. También en Pompeya se ha encontrado una inscripción en la panza de un cántaro, donde antes de cocerlo, escribieron: “Quienquiera que hace el amor con chicos y chicas sin límite ni medida no administra bien su dinero”.

Pintura mural pompeyana. Cunnilingus.
La mayor parte de esta prostitución estaba orientada hacía un público masculino y como en el caso de las prostitutas, cuanto más exótico fuese su origen, mucho mejor, por lo que egipcios y orientales eran los más solicitados. La prostitución masculina se ejercia en termas, baños públicos, en el circo y sobretodo en tabernas y prostíbulos mixtos, aunque también se ha especulado con la existencia de prostíbulos donde sólo se ofrecían hombres.

También habría sectores para la prostitución masculina, conocidos con el nombre de “statio cunnulingiorum”, que eran calles donde los prostitutos se ofrecían para practicar sexo oral a sus clientes, recordar que la práctica de la fellatio era considerada la más ultrajante que un hombre podía realizar, sobre todo, si se le realizaba a una mujer (cunnum lingere).

La abundancia de personajes afeminados, travestis y prostitutos en las comedias clásicas más subidas de tono, nos hace creer que, en ciertas épocas, tuvo que ser algo común ver paseando por las calles de Roma o ejerciendo su profesión, sin ningún rubor, a todo este elenco de personajes. El caso más conocido de travestismo es el del jóven emperador Heliogábalo, que escandalizó a la sociedad romana, casándose públicamente dos veces vestido de mujer.

En Roma, a diferencia de la Grecia clásica, la mujer alcanzó un mayor grado de libertad, sobre todo a partir de finales de la república, este hecho se vió reflejado en el mundo de la prostitución, donde los servicios de los gigolós fueron muy reclamados. Las mujeres más pudientas se disputaban los servicios de aurigas y gladiadores famosos que cobraban enormes sumas por sus servicios.

Aunque no todo era prostitución de alto standing, Marcial nos ofrece varios ejemplos de gigolós que se vendían a mujer maduras o con escasos encantos a cambios de diversas prebendas:
“Cuando te da, Filis, por sobar mi picha morcillona con tu vieja mano, es como si me estrangularas, Filis, con el dedo gordo. Y cuando me llamas ratoncito mío, ojos míos, no me repongo en diez horas. Si me quieres excitar no hace falta que recurras a la mano, basta con que me digas “te voy a dar cien mil sestercios y una finca en Setio. Te voy a dar casa, vino, esclavos, vajillas de oro, banquetes”.

- Marcial (XI, 29).

Incluso de homosexuales que a causa de sus penurias económicas se ven obligados a servir de gigolós:
“Antiguamente eras rico, Caridemo, pero entonces eras marica y durante muchos años no jodiste a mujer alguna. Ahora andas detrás de las viejas.  ¡Hay que ver a dónde puede llevar la necesidad, hasta convertirte en follador”
- Marcial (XI, 87).

Por último, recordar la importancia de este oficio en el mundo que hasta el calendario romano tuvo uan fiesta dedicada a la prostitución masculina, eran los Fastos de Preneste, y se celebraban el 25 de abril, un día después de la fiesta oficial de las cortesanas.




Bibliografía:
  • Calame, C.; Eros en la antigua Grecia, Akal, 2002.
  • Cantarella, E.; Según natura. La bisexualidad en el mundo antiguo, Akal, 1991.
  • Dover,  K.J., Homosexualidad Griega, El Cobre, 2008.
  • Eslava Galán, J.; Amor y sexo en la antigua Grecia, Temas de Hoy, 1997.
  • Eslava Galán, J.; La vida amorosa en Roma, Temas de Hoy, 1996.
  • Pérez Asensio, J., El tratamiento cómico de la "pederastia" en la comedia griega, SPhV 9, 2006, pp. 209-230.
  •  http://www.livius.org/ho-hz/homosexuality/homosexuality.html

lunes, 7 de julio de 2014

Festividades Sexuales Romanas: Las Bacanales

Índice de Capítulos:
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralia
     1.5.- Veneralia (próximamente)

“Es una despejada noche del mes de marzo, la luna ilumina nuestra subida al monte Aventino, desde la lejanía empezamos a oir un rumor sordo de extraños sonidos rítmicos, según vamos avanzando los sonidos se tornan más audibles percibiendo una música donde se entremezclan flautas, tímpanos y címbalos. Al llegar a la cima del monte, vemos un pequeño templo rodeado de antorchas, ahora a la música se le añade un coro de voces femeninas que entonan una extraña letanía; el ritmo de los cantos se acelera, los instrumentos inician un nuevo ritmo cada vez más frenético.

En medio del círculo de mujeres, una de ellas, apenas tapada con unas pieles de ciervo,  sufre una especie de trance místico, su cuerpo se combulsiona, en medio de las aclamaciones y gritos rituales del resto de sus compañeras; otra mujer tocada con una corona de hojas de vid y vestida también con pieles de animales, reparte vino entre sus compañeras, en un recipiente que haría sonrojar al mismísimo Zeus. La atmósfera del ambiente se transforma en una exaltación orgiástica, la mujer vestida con la piel de ciervo, lanza un alarido que me hiela la sangre, toma una antorcha e inicia una carrera frenética con su cabellera suelta, mientras el resto de sus compañeras se sumergen en un lujurioso intercambio de besos y movimientos obscenos".

Relieve de mármol de una procesión dionisíaca de dos sátiros y una ménade.
Procedente de Roma (100 d. C.) de la Villa Quintiliana, Vía Appia
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ORIGEN DE LAS BACANALES
El origen de este culto parece ser de origen griego, aunque algunos historiadores romanos como Tito Livio aseguran que el culto a Dionisos es originario de las regiones de Etruria y de Campania.  En la Italia meridional, el culto a Baco parece confundirse con el orfismo y, según las zonas de Italia, recibía diversos nombres de origen oriental entre los cuales se documenta Dionisos, Iaco o Zagreus. Así nos relata que en Etruria originalmente el culto era de carácter secreto, diurno, y celebrado sólo por mujeres, los días 16 y 17 de Marzo en el bosque sagrado de Semele, detrás de los muelles, cerca del Aventino.

Aunque este culto sufrió importantes cambios tras el liderazgo de Paculla Annia, permitiendo la iniciación en el culto a los hombres  adolescentes de menos de veinte años, aunque la prohibición de participar en la Bacanales seguía vigente para el resto de hombres.

Lo que parece claro que las celebraciones en honor a Baco estuvieron bastante extendidas entre las poblaciones italianas, otorgándole algunos autores características de dios salvador e incluso feminista. Pero todas estas variantes en el culto están relacionadas por la llegada de grupos procedentes de otras ciudades, sobretodo tras la llegada del sur de Italia de esclavos y refugiados tras la segunda guerra púnica, que trajeron consigo características propias en la celebración de estos ritos.

CAUSAS DEL AUGE DE LOS CULTOS DIONISÍACOS

Escultura de Dionisio.
El auge del culto dionisiaco se ha de contextualizar en su momento histórico, ya que tras el final de la Segunda Guerra Púnica, las estructuras sociopolíticas y económicas de Roma sufrieron importantes cambios, entre los que podemos destacar: crisis de los pequeños propietarios agrícolas, concentración de poder en manos de la clase senatorial, colapso de la vieja estructura social ante la llegada masiva a la ciudad de Roma de esclavos y emigrados rurales, …

Todos estos factores fueron el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de este tipo de cultos mistéricos en una sociedad marcada por la angustia social ante los numerosos cambios a los que estaba siendo sometida. Sirviendo las bacanales como elemento de evasión para diferentes capas de la sociedad que sufría graves problemas económicos y sociales.

Es decir, el culto dionisíaco aportaba elementos mucho más cercanos y “humanizadores” para algunas capas de la sociedad, sobre todo en ambientes rurales, marcando una importante diferencia respecto a otros cultos, como los de tipo olímpico o la religión estatal romana, alejada de la realidad social vigente.

FUNCIONAMIENTO DE LOS RITOS BÁQUICOS.

“Cuando el vino había inflamado los espíritus, y la noche y la mezcla de hombres con mujeres, jóvenes con viejos, había destrozado todo sentimiento de decoro, todas las variedades de la corrupción empezaban a practicarse, pues cada uno tenía a mano el placer que respondía a las inclinaciones de su naturaleza”
– Tito Livio Ab urbe condita, lib.39, cap VIII, 5-7

Gracias a autores como Tito Livio o Plauto conocemos bastante bien el funcionamiento de estos ritos báquicos. Por ellos, sabemos que los rituales báquicos eran siempre un ejemplo de desorden y de juerga. También nos dicen que tenían una organización jerárquica bastante estricta, dividida en bacantes, sacerdotes, maestros, ministros, magistrados y promagistrados.  

Lovis Corinth, Bacchanalia, 1898.
En estos ritos se daba un juramento de iniciación para salvaguardar el secreto y la unidad sagrada del grupo, además parece ser que los iniciados podían reconocerse en la vida cotidiana mediante algún tipo de señal secreta. Según los datos aportados los iniciados, tras pasar una etapa de castidad y abstinencia, podían integrarse en los famosos rituales báquicos, donde se bebía y se danzaba en un ambiente frenético, con gritos y posesiones rituales. Se nos describe como las mujeres casadas poseídas por el dios Baco corrían frenéticamente disfrazadas de Ménades. 

También parece ser que en las bacanales se producían todo tipo de actos lujuriosos, tanto heterosexuales como homosexuales, en una época, donde la homosexualidad aún no se había extendido entre la sobria sociedad romana. 

Las acusaciones de asesinato y de orgías criminales pueden estar relacionadas con una mala interpretación de sus ritos, muy similar al de otras muchas sectas, donde se simboliza la muerte del iniciado y su resurrección como nuevo miembro del grupo. Imitando la muerte de Dioniso a manos de los Titanes y su posterior resurrección

Las mujeres y las bacanales.

El éxito de este tipo de asociaciones secretas de mujeres se ha atribuido a que fueron una válvula de escape del tradicional machismo bajo el que vivían las mujeres romanas en época republicana, una oportunidad para reunirse, lejos de las miradas de sus maridos y padres, rompiendo con algunas de las prohibiciones a las que estaban sujetas por su condición de mujer, como beber vino y quizá también disponer libremente de su cuerpo y de su sexualidad.

Según nos señalan A. Prieto y Mª.A. Sanahuja una de las características de estas sociedades secretas femeninas es el empleo de un lenguaje obsceno, que encierra valores mágico-religiosos. Además su comportamiento suelen tener un fuerte espítitu antimasculino, pudiéndose observar episodios de violencia contra algunos hombres. 

LA PERSECUCIÓN DE LAS BACANALES

En 186 a.C., las autoridades de Roma lanzaron una brutal persecución contra los adeptos del dios Baco, acusándolos de cometer actos inmorales y de brujería durante sus ritos nocturnos, Blázquez la ha considerado como la primera gran persecución religiosa del Imperio romano, bien conocida por la narración del historiador Livio y por el propio edicto sobre las Bacanales, conservado en el Museo de Viena en unas planchas de bronce descubiertas en  Apulia en Italia del sur en 1640.

Senatus Consultum de Bachannalibus
Las bacanales, aunque eran un movimiento religioso autónomo, según las autoridades romanas también tenían un carácter socio-político bastante peligroso para la seguridad del estado romano. El peligro social de este culto radicaba, en que por primera vez en la historia de Roma, todos los marginados sociales se unían bajo un mismo tipo de culto: la plebe urbana, el campesinado emigrado a Roma, nuevos sectores sociales que reclamaban su cuota de poder, esclavos (muy devotos del culto a Dionisos), mujeres, y especialmente, plebeyos provinciales procedentes de regiones tradicionalmente antirromanas, como Etruria o Campania, por la pérdida de independencia política y decadencia económica tras su subordinación a Roma.

Es decir, fue un pretexto para aniquilar miembros peligrosos para el Estado romano. La represión fue brutal, el Senado persiguió y arrestó a más de 7000 personas de ambos sexos, ofreciendo recompensas a los delatores. Muchos de los arrestados fueron condenados a muerte,  aunque las mujeres condenadas a muerte debían ser ejecutadas bajo la mano del pater familias dentro del ámbito familiar (hasta para morir eran ciudadanas de segunda)


CAUSAS DE LA PERSECUCIÓN

Bacanal, por Jules Dalou (c. 1895–1898).
Para entender los motivos de esta brutal persecución,  primero hay que entender el contexto histórico donde se produce; ya que esta persecución es consecuencia directa de los cambios sociales producidos tras las guerras contra Aníbal (sólo recordar que muchas ciudades italianas no dudaron en apoyar abiertamente a Cartago contra la hegemonía de Roma). A esto hay que sumar el pavor ante las sucesivas derrotas romanas a manos de Aníbal, que abrió la puerta a numerosos cultos extranjeros ante el fracaso de sus propios dioses. Además numerosos campesinos habían huido de sus tierras para refugiarse tras los muros de Roma, concentrándose una masa de población heterogénea que buscaba una respuesta religiosa a los problemas sociales.

Pero el principal problema de los cultos báquicos radicaba en que estas asociaciones, integradas principalmente por mujeres, adolescentes y esclavos, representaban una formación social nueva, un culto extranjero, que escapaba al control del Estado, ya que prescindían de los sacerdotes oficiales controlados por el senado, y lo que es incluso más grave, era un brote de rebelión ante autoridad y supremacía masculina, que representaba el Pater Familias, una subversión al sistema social establecido que no se podía tolerar. 

Desde la mentalidad romana podemos entender la preocupación que despertaba la proliferación de este culto, sobre todo, a partir de la aceptación de jóvenes varones en él, ya que tras la guerra, los jóvenes escaseaban y siendo los futuros defensores de la patria, no se podía permitir que rindiesen culto a una divinidad extranjera. Desde su visión, las mujeres estaban corrompiendo a la juventud, haciendo atractivo este culto, mediante el vino y el libertinaje sexual.

Otra importante cuestión es el papel social de la mujer en la Roma republicana, ya que tras los numerosos años de guerra, las mujeres, ante la ausencia del pater familias, empezaron a administrar sus bienes de forma independiente y asumir el papel de cabeza de familia. Esta “liberación de la mujer” se ve reflejada en las protestas que hubo para derogar la ley Opia, hecho que consiguieron en el 195 a.C, ley que restringía el uso de indumentaria y joyas que las mujeres podían lucir en público.

Templo de Baco, Baalbek, Líbano.
CONCLUSIONES

En resumen, podemos decir que la persecución de las bacanales  fue un intento de restablecer el viejo orden romano. Reprimiendo las influencias extranjeras, sobretodo griegas, y a las ciudades del sur de Italia donde los cultos báquicos estaban fuertemente enraizados,  y que además, durante las guerras púnicas favorecieron muchas veces los intereses cartagineses.

Supuso también una prueba de la famosa “tolerancia religiosa romana”, que sólo se daba cuando el culto estaba bajo la supervisión y control de las autoridades estatales.

Por último señalar que esta represión significó un intento de reafirmar los valores tradicionales republicanos, valores basados en la virilidad y el espíritu marcial de los romanos, donde las prácticas homosexuales eran censuradas así como los intentos de emancipación de la mujer de la figura del pater familias,

EL RESULTADO DE LA PROHIBICIÓN
La  persecución del año 186 a.C., brutal y sistemática, sirvió para neutralizar el carácter antisocial atribuido al dios griego Dionisos quedando neutralizado bajo el aspecto del dios cívico romano Liber.

Sarcófago con escena báquica.
Aunque el éxito de este tipo de culto resurgió en tiempos del Imperio, los cultos dionisíacos volvieron a tener gran influencia en la sociedad romana, especialmente, entre las clases altas. Ahora sus seguidores no eran marginados sociales sino las élites sociopolíticas, preocupadas ante las nuevas ideas, como la de la inmortalidad,  aportadas por las diferentes religiones mistéricas.

El furor que causó los cultos dionisíacos en las élites sociales se puede observar en las exquisitas obras de arte de temas báquicos, como las pinturas de la Villa de los Misterios, en Pompeya, o como los numerosos sarcófagos tallados con gran esmero,  o los numerosos mosaicos de asuntos báquicos, muy frecuentes en la Hispania romana.
Posteriormente se volvieron a reprimir estos cultos y el emperador Teodosio, en un edicto del año 399, ordenó destruir  finalmente la mayoría de los templos y mosaicos paganos.


BIBLIOGRAFÍA

  • Bermejo Tirado, J.; El resurgimiento tardorromano de lo dionisiaco desde una perspectiva social, Latomus: revue d'études latines, Vol. 70, Nº. 3, 2011, págs. 755-771.
  • Blázquez Martínez, J.M.; El Edicto sobre las bacanales del año 186 antes de Jesucristo, Jano, Nº 63, 1973, pp. 105-108.
  • Pavón Torrejón, P.; "Y ellas fueron el origen de este mal..." (Liv. 39. 15. 9)"mulieres contra mores" en las Bacanales de Livio, Habis, Nº 39, 2008 , págs. 79-95.
  • Sanahuja Yll, M.E. y  Prieto Arciniega, A.;  El papel de la mujer en las bacanales romanas, Memorias de historia antigua, Nº 5, 1981 (Ejemplar dedicado a: Paganismo y cristianismo en el occidente del Imperio Romano), págs. 143-152.
 [En Internet]