Mostrando entradas con la etiqueta libertad de la mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libertad de la mujer. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de octubre de 2016

Don Quijote y el sexo

"Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea,
ni todo lo que se desea se ama
".
- El Quijote

1.- Introducción

Antes de adentrarnos en materia me gustaría explicar como muchas veces la casualidad es la gran protagonista de las entradas de este blog, un dato que lees de refilón en un artículo te sirve para tirar de un hilo que pronto se convierte en madeja, y finalmente de una anécdota extraes toda una serie de post sobre la sexualidad en la historia.

Otras veces los posts son fruto de la  investigación, visitas a la biblioteca, lecturas de libros y datos recogidos en uno y otro artículo científico, que juntos nos bridan un panorama general sobre el sexo y el erotismo. Por último están aquellos más ligeros y livianos, que fruto de la falta del tiempo, son un mero resumen de informaciones extraídas directamente de la web.

Portada del 'Quixote Erótico'
de Gregorio Morales
Y el artículo de hoy es un poco de todo esto junto, con la idea del cuarto centenario del Quijote estaba trabajando en realizar un post sobre el sexo en el Quijote (y en el renacimiento español). Era la excusa ideal para volver a releer un libro que desde mis años de bachillerato no había vuelto a leer, así que busqué una edición buena del Quijote y me propuse leerlo desde una perspectiva erótica y vaya sí me sorprendí!! El Quijote es un libro repleto de erotismo, sensualidad, juegos de palabras, doble sentidos,...

¿Qué no me creen? Sólo tienen que empezar a leerse el Quijote y descubrirán con asombro como el primer lugar donde va a parar nuestro hidalgo, recién salido de su pueblo natal, no es otro que una fonda con dos prostitutas...

Así que fui recopilando diferentes artículos encontrados por la red dónde se analizaba la obra cervantina en clave sexual, y mi sorpresa fue que apenas habían análisis de este tipo en lengua española. Hasta que, finalmente, la casualidad fue la que me hizo toparme con el estupendo ensayo "Quixote erótico", un fabuloso trabajo dónde se analizaba con esmero todo aquello que estaba yo buscando... y fruto de todo esto surge este post.

El Quijote y su época

Como decimos, y para sorpresa de muchos, se puede afirmar que 'El Quijote' es una obra profundamente erótica, el DESEO es la gran fuerza vital que impulsa a sus personajes, y por lo tanto es una obra que nos permite profundizar en el análisis de la sexualidad de una época marcada aún por cierta libertad sexual y relajación en la aplicación de la moral sexual cristiana.

Y es que Cervantes vivirá entre dos épocas en cuanto a moral sexual se refiere: el siglo XV, un siglo de cierta relajación moral, donde el peso de la Iglesia Católica aún no se hace notar sobre la moral sexual de sus feligreses, ya que se haya enfrascada en una reforma interna, tan urgente como necesaria. Además el Humanismo y el Renacimiento traerán un soplo de aire fresco e ideas nuevas. Pero sólo un siglo después, veremos como la Iglesia Católica bajo el impulso dado por el Concilio de Trento (1563), poco a poco, pero de forma imparable irá imponiendo una rígida moral sexual, basada en el pecado y el sentimiento de culpa.


La carga erótica en las novelas de caballerías

Sin duda alguna, uno de los motivos por lo el cual las novelas de caballerías tuvieron tanto éxito en su época fueron por su alto contenido erótico, y es que sus autores bajo la excusa de escribir obras de tintes fantásticos no dudaron en introducir escenas enormemente atrevidas para su época y con una fuerte carga sexual: aventuras amorosas, caballeros y damas enfrascados en amores prohibidos, galanes lascivos y mujeres entregadas a la pasión, y es que es precisamente esta pasión amorosa es uno de los motores narrativos de dichas novelas.

Así en el Capítulo VI del Quijote, titulado Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo, cuando gran parte de los libros de caballerías de Alonso de Quijano acaban en la hoguera, aquellos que fueron salvados de las llamas también contienen pasajes de un fuerte erotismo para la época. Como la más alta novela de caballería de todos los tiempos, Tirant el Blanc, salvada por el cura a pesar del  «¿qué diremos de la facilidad con que una reina o emperatriz heredera se conduce en los brazos de un andante y no conocido caballero?».

Así pues el Quijote, como espejo de cualquier novela de caballería, también estará repleto de aventuras amorosas, amores prohibidos, apasionados, románticos o ingenuos...  Donde personajes de toda índole y condición: nobles o criados, doncellas o prostitutas, bandidos o campesinos... verán sus vidas trastocadas por la pasión. Y es que cada página del Quijote transpira DESEO, impregnando a toda la novela de un cierto erotismo como iremos desgranando a lo largo de este artículo.

Y como no puede ser de otro forma, nuestro gran protagonista, Don Quijote, es el que mejor representa esta batalla ante el deseo. Porque qué representa Dulcinea sino su permanente e insatisfecho deseo. Además a lo largo de la novela veremos como el triste caballero «se siente espoleado por las exigencias inaguantables de sus impulsos eróticos, pero incapaz de reconocerlos por suyos».


Don Quijote y el sexo

Y es que si hacemos un repaso rápido al tipo de amores y amoríos que aparecen en la novela, al sinfín de personajes rocambolescos que pueblan sus páginas, más nos podría parecer una película de Almodóvar de los 80; ya que como bien nos describe González Echevarría en su artículo "El prisionero del sexo: el amor y la ley en Cervantes":

«La galería de amantes abarca todo el espectro: de damiselas en peligro a prostitutas, de potenciales amantes cortesanos a seductores y tramposos, de mujeres vestidas de hombre a hombres vestidos de mujer, e incluso un atractivo joven vestido de mujer para ser menos atractivo a los demás hombres (está en manos de piratas turcos). (...) Hasta el lánguido y huesudo Rocinante se enamora, pero sus insinuaciones a algunas yeguas reciben coces por respuesta y conducen a una pelea en la que el caballero y su escudero son fuertemente aporreados.».

Don Quijote, Maritornes y Sancho Panza. Ilustración: William Strang (DP).

El Quijote y la Censura

Pero no queremos llevar a engaño al lector de este blog, a pesar de todo lo dicho hasta ahora no encontraremos ninguna escena de amor explícito, no hay besos ni caricias públicas. Aunque esto no nos debería extrañar, primero porque la concepción del erotismo varía enormemente de una época a otra. Seguramente una escena que a nosotros nos puede parecer algo insulsa, como la descripción del pie de una doncella, en la mente de un hombre del siglo XVI provocaría todo un torbellino de fantasías eróticas.

Y segundo, porque Cervantes era consciente de que si quería ver su novela publicada previamente debería pasar el examen crítico, tanto del Consejo de Castilla como de la mismísima Inquisición. Por lo que una de las grandes virtudes del Quijote "es el maravilloso conjunto de artificios y astucias que discurrió Cervantes para desorientar a los censores de la temible Inquisición" y no sólo sugerir escenas de fuerte carga erótica, sino arremeter contra todos los estamentos viciados de su época, como la corrupción, las injusticias sociales o el mal gobierno o incluso arremetiendo contra la mismísima Inquisición.
 
Y es que como venimos advirtiendo, el Quijote está repleto de pequeños detalles, juegos de palabras, y dobles sentidos que aunque a nosotros nos pasen inadvertidos seguramente fueron muy sugerentes y atrevidos para su época.

Una de dobles sentidos...

Uno de estos dobles sentidos que más ha sido comentado se da en el Capítulo LXII  titulado "Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse" cuando Don Quijote es invitado a pasar la noche en casa de un tal Don Antonio y su mujer, quiénes organizan un sarao en su honor.

Dos de las damas invitadas a la fiesta sacan a bailar a Don Quijote quién pronto desfallecido de tanto baile "se sentó en mitad de la sala en el suelo, molido y quebrantado de tan bailador ejercicio". Por lo que cuando Sancho lleva a su amo a la cama espeta: "Si hubiérades de zapatear, yo supliera vuestra falta, que zapateo como un girifalte, pero en lo del danzar no doy puntada."

Es en esta inocente frase donde algunos investigadores han querido verle un doble sentido, ya que si tenemos "presente el uso del verbo zapatear con el valor del mejor documentado y semánticamente afín calzar, o sea, como equivalente de joder", la frase de nuestro querido Sancho adquiere un nuevo y llamativo significado.


Mujer

No existe un arquetipo de mujer en el Quijote, la idea de mujer va variando a lo largo y ancho de toda la novela, y es que El Quijote es una obra repleta de mujeres, de todo tipo y condición, con sus virtudes y sus defectos. Cervantes no deja de ser un hombre esclavo de su tiempo, una época donde el género femenino tenía poca o ninguna consideración social, estando relegado su papel a pasar de 'hija de' a 'esposa de', teniendo únicamente dos salidas honorables socialmente: o el matrimonio o el convento.

Pues a pesar de todo ello, no deja de sorprendernos encontrar en el Quijote que el papel de la mujer no se limita a la casa o al claustro, también aparecen mujeres libres e independientes, incluso que toman un papel activo en las lides amorosas. Mujeres que enarbolan un discurso de una extraordinaria modernidad, de un feminismo casi militante, más propio del siglo XX que de la Edad Moderna.

Por lo que si uno de los grandes valores del Quijote es su canto a la LIBERTAD, esta novela se hace aún más atrevida y única cuando leemos como proclama con toda lucidez la libertad de la mujer.

Y entre todos estos personajes femeninos podemos destacar a tres mujeres que comparten unos mismos rasgos: la morisca Lela Zoraida, la labradora Dorotea y la pastora Marcela. Toda ellas mujeres fuertes, independientes y que claman por una mayor igualdad y autonomía en la toma de sus decisiones

Ya que como bien dice la pastora Marcela  «Yo nací libre y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos"». Y es que en boca de este personaje Cervantes realiza uno de los más bellos manifiestos en defensa de la libertad de la mujer (Capítulo XIV), en su derecho a elegir y en su derecho a ser libres e independientes:

«Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa…” “Y, según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad?”».


Prostitución

La prostitución es un elemento de continua presencia en el Quijote, ya desde la primera aventura podemos ver como Cervantes refleja este fenómeno social, sin tapujos ni cortapisas, sin ningún tipo de condena moral, un elemento pues que debía ser muy habitual en la vida cotidiana del renacimiento, poblando caminos, ciudades, puertos y pueblos, por lo que la diferencia entre prostituta, tabernera, sirvienta no estaba del todo clara. Además, como ya indicamos en anteriores posts, los taberneros hacían a su vez de proxenetas, explotando sexualmente a sus camareras, incluso muchos son los casos donde era la propia esposa la que era prostituida o incluso ¡sus propias hijas!

Así en su primera aventura se topa con dos mujeres, la Tolosa y la Molinera, "dos mujeres, destas que llaman del partido (prostitutas), las cuales iban a Sevilla con unos arrieros",  Y aunque la obra cervantina está repleta de dobles sentidos, es en este capítulo donde vemos uno de los más claros y evidentes, ya que cuando las doncellas le desnudan para armarle caballero (es decir, cuando las prostitutas le desnudan para iniciarle en los secretos del amor) nuestro Quijote dice:

Nunca fue caballero
de damas tan bien servido
como fuera Don Quijote
cuando de su aldea vino:
doncellas curaban dél;
princesas, del su rocino*

*(juego de palabra donde el rocín o rocino podía equivaler al pene)


Aunque sin duda la prostituta más relevante de todo el Quijote es Maritornes, quien el caballero de la triste figura confunde con la doncella de un castillo, y dónde se insinúa que su hija también ejerce la profesión. Esta mujer representa la lujuria, el exceso, y como tal este capítulo "De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo en la venta que él imaginaba ser castillo" es uno de los más atrevidos (y divertidos) de toda la obra.

Así pues, la Maritornes entra en la habitación de huéspedes, con la intención de yacer con el arriero Arévalo:

"Había el arriero concertado con ella que aquella noche se refocilarían juntos, y ella le había dado su palabra de que en estando sosegados los huéspedes, y durmiendo sus amos, le iría a buscar y satisfacerle el gusto en cuanto le mandase. Y cuéntase de esta buena moza, que jamás dió semejantes palabras que no las cumpliese, aunque las diese en un monte y sin testigo alguno (...)"
- Capítulo XVI

La 'semidoncella' Maritornes siendo agarrada por Don Quijote.
Pero, como no podía ser de otro modo, la locura de nuestro hidalgo inicia una reacción en cadena, dónde finalmente todos acaban liándose a palos mutuamente, mientras nuestro protagonista yace inconsciente, aún más magullado y maltrecho.

"Entró en el aposento donde los tres alojaban en busca del arriero; pero apenas llegó a la puerta cuando Don Quijote la sintió, y sentándose en la cama a pesar de sus bizmas, y con dolor de sus costillas, tendió los brazos para recibir a su fermosa doncella la asturiana, que toda recogida y callando iba con las manos adelante buscando a su querido. Topó con los brazos de Don Quijote, el cual la asió fuertemente de una muñeca, y tirándola hacia sí, sin que ella osase hablar palabra, la hizo sentar sobre la cama, tentóle la camisa (...)"


Voyerismo

Pero como venimos diciendo, aparte de estos capítulos más "sórdidos", el Quijote está poblado de sutiles referencias llenas de erotismo, especialmente aquellas con tintes vouyeristas, como en el Capítulo XXIV, donde dos varones espían a la bella Luscinda vestida sólamente con su camisa interior.

"Cumplíselos yo por mi corta suerte, enseñándosela una noche a la luz de una vela por una ventana por donde los dos solíamos hablarnos. Viola en sayo tal, que todas las bellezas hasta entonces por él vistas las puso en olvido."

Aunque si tenemos que elegir una escena por su fantaseante erotismo es aquella del Capítulo XXVIII, donde nuestros protagonistas observan escondidos como un labrador (que resulta ser mujer) se lava pies y piernas, y qué imaginamos para la época tuvo de ser una escena de una sensualidad desbordante:

"(...) no hubieron andado veinte pasos, cuando detrás de un peñasco vieron sentado al pie de un fresno a un mozo vestido como labrador, al cual, por tener inclinado el rostro, a causa de que se lavaba los pies en el arroyo que por allí corría, no se le pudieron ver entonces; y ellos llegaron con tanto silencio, que de él no fueron sentidos, ni él estaba a otra cosa atento que a lavarse los pies, que eran tales, que no parecían sino dos pedazos de blanco cristal, que entre las otras piedras del arroyo se habían nacido. (...)

Así lo hicieron todos, mirando con atención lo que el mozo hacía, el cual traía puesto un capotillo pardo de dos alas, muy ceñido al cuerpo con una toalla blanca. Traía asímismo unos calzones y polaina levantadas hasta la mitad de la pierna, que sin duda alguna de blanco alabastro parecía.  (...)  


El mozo se quitó la montera, y sacudiendo la cabeza a una y otra parte se comenzaron a descoger y desparcir unos cabellos que pudieran los del sol tenerles envidia. Con esto conocieron que el que parecía labrador era mujer, y delicada, y aun la más hermosa que hasta entonces los ojos de los dos habían visto".

Travestismo

Otro fenómeno muy particular de esta época, fue el travestismo de las mujeres, ya hablamos en este post Hermafroditismo, Transexualidad y cambios de sexo en la Edad Moderna, como fue un fenómeno bastante extendido, especialmente ante la invisibilidad social de la mujer, por lo que no nos debe extrañar que en la obra de Cervantes aparezcan numerosos casos de travestismo.

Aunque en este caso, veremos travestismos de todo tipo y condición: sacerdotes y laicos vestidos de mujer, mujeres vestidas de hombres, muchachos vestidos de muchacha, todo vale en esta obra, donde la identidad sexual de sus personajes tambalea ante la consecución de sus anhelo más universal: el deseo.



Libertinaje

Uno de los personajes más interesantes en clave sexual es "el prisionero de amor", el único de los personajes que puebla la novela que es juzgado y sentenciado por la Justicia por su descarado libertinaje. Algunos especialistas han visto en este galeote, el anticipo de una figura literaria de gran popularidad en los siglos posteriores: el libertino. Una persona amoral, y preocupada únicamente por satisfacer sus deseos sexuales, tan es así, que él mismo confiesa que mantiene relaciones con cuatro mujeres al mismo tiempo:



"Pasó delante don Quijote y preguntó a otro su delito, el cual respondió con no menos, sino con mucha más gallardía que el pasado:
     —Yo voy aquí porque me burlé demasiadamente con dos primas hermanas mías y con otras dos hermanas que no lo eran mías; finalmente, tanto me burlé con todas, que resultó de la burla crecer la parentela tan intrincadamente, que no hay diablo que la aclare. Probóseme todo, faltó favor, no tuve dineros, vime a pique de perder los tragaderos, sentenciáronme a galeras por seis años, consentí: castigo es de mi culpa; mozo soy, dure la vida, que con ella todo se alcanza."

Y es que como bien se recoge en la obra "Love and Law in Cervantes", la seducción de mujeres es un delito que ya venía sancionado en las Siete Partida, castigado severamente especialmente en los casos de incesto, cuando el riesgo de consanguineidad era demasiado elevado. Aunque, como podemos imaginar, la aplicación de este tipo de sanción era muy diferentes si el delito era cometido por alguien del pueblo llano, o por algún personaje del estamento nobiliario, ya que la Iglesia, en estos últimos casos, concedía sin ningún miramiento aprobraciones matrimoniales entre parientes consanguíneos.


Conclusión


Miguel de Cervantes Saavedra.
1547-1616.
Para concluir apuntar que en esta entrada nos hemos limitado a recoger algunos de los aspectos que más nos han llamado la atención tras una lectura rápida del Quijote, ya que nos parece una osadía intentar realizar un estudio pormenorizado de la sexualidad en el Quijote, por lo que muchos temas los hemos dejado en el tintero, esperando tal vez a desempolvarlos en una segunda entrega (homosexualidad, rapto de mujeres, sadomasoquismo, ...).
 
Aunque sin duda alguna el principal objetivo de esta entrada es conmemorar el IV centenario de la muerte de Cervantes, fallecido un 22 de abril de 1616, una pequeña iniciativa surgida ante el asombro y la incredulidad  al comprobar el escaso eco que se ha dado desde Gobierno e instituciones a la figura literaria más importante de lengua hispana, y quizá (con permiso de Homero) de todos los tiempos.

Con todo ello, pretendemos que, con la excusa de esta perspectiva erótica, muchos de los que ahora nos lean, se atrevan a buscar ese tomo del Quijote que todo el mundo guarda en casa (o en casa de sus padres) y se anime a leer, o releer, esta novela sin igual.

Y si así lo hacéis, os invito a dejaros sucumbir ante ese DESEO que es motor principal de la novela, descubrir su latente EROTISMO, y los conflictos sexuales que esa PASIÓN desata, y es que como dijo el propio Cervantes

 "El AMOR junta los cetros con los cayados; la grandeza con la bajeza y hace posible lo imposible".



Bibliografía

 Carroll B. Johnson, «La sexualidad en el Quijote», en Edad de Oro, IX (1990), pp. 125-136

González Echevarría, R.;  El prisionero del sexo: el amor y la ley en Cervantes, fragmento del libro "Love and Law in Cervantes" (Yale University Press).

Joly, M.; Erotismo y marginación social en la novela cervantina, Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America, Vol. 12, Nº. 2, 1992, págs. 7-20.

Sánchez Mendieta, N.; ¿Qué hacer con las escenas sexuales en las ediciones infantiles y juveniles del "Quijote"?, Tus obras los rincones de la tierra descubren: actas del VI congreso internacional de la Asociación de Cervantistas / coord. por Alexia Dotras Bravo, 2008, págs. 691-708.

Vigil, M.; La vida de las mujeres en los siglos xvi y xvii, Madrid: Siglo XXI de España, 1986

[En Internet]

http://www.jotdown.es/2016/04/quijote-la-manzana-nunca-mordimos/

http://www.letraslibres.com/revista/convivio/el-prisionero-del-sexo-el-amor-y-la-ley-en-cervantes

http://deamoresyrelaciones.blogspot.com.es/2009/07/amor-sexo-y-erotismo-en-el-quijote-cap_12.html

 https://www.h-net.org/~cervantes/csa/articf92/joly.htm

domingo, 6 de marzo de 2016

Lex Oppia: La primera manifestación de mujeres

Breve crónica de los sucesos

Año 195 a.C., Roma ha superado una de sus etapas más críticas de su historia, Cartago ha claudicado y Roma sobrevive al pulso de la historia; la agricultura y el comercio se reactivan y la riqueza vuelve a florecer entre los ciudadanos romanos.

Dos  tribunos de la plebe piden al senado que se abrogen varias leyes destinadas a la austeridad y a la carestía, ya que Roma vuelve a ser la nación más poderosas del Mediterráneo.

El fogoso debate en el senado se ve interrumpido por una algabaría que está ocurriendo en el exterior, los senadores alarmados se dirigen a la plaza del foro y lo que contemplan sus ojos les llena de estupor... nunca en la historia de Roma se había visto algo igual.

Una multitud de mujeres se agolpan frente al senado, exigiendo la derogación de la ley que estaba siendo debatida, el rumor se extiende por las calles de Roma, y poco a poco, grupos de mujeres de toda clase y condición, van colapsando los accesos al Foro. Las mujeres de más alta alcurnia son las que encabezan la manifestación, presionando a sus maridos para que voten a favor de la derogación de la ley.

Los maridos más severos recriminan a sus mujeres su presencia, ordenándolas que vuelvan a casa, pero ninguna mujer se mueve de allí, los gritos y las burlas contra los senadores que se mantienen a favor de la ley se extienden por toda la plaza pública.

La noche cae en las calles de Roma y el debate se aplaza para la próxima jornada.

Reconstrucción de el Foro romano.

Pero para sorpresa de los senadores, al día siguiente la situación es exactamente la misma, a la hora de iniciar el debate, las mujeres se van agrupando en torno al foro, incluso los rumores de los hechos acecidos en la jornada anterior, se han extendido a las ciudades más próximas, por lo que grupos de mujeres de las aldeas vecinas vienen a sumarse a la manifestación.

Un magistrado pide calma a la masa que se agolpa en la escalinata del senado, el severo Marco Pocio Catón, máximo defensor de mantener la ley, alza su voz e inicia un discurso arremetiendo ferozmente contra la actitud emprendida por las mujeres, fustigando a los maridos que han tolerado tal actitud y exponiendo los peligros de aumentar el lujo y de ceder ante las presiones de una multitud enarbecida.

¿Quién se saldrá con la suya? ¿Lograrán las mujeres romanas imponer su voluntad frente a una sociedad tan machista y patriarcal? o ¿los senadores avergonzados ante las palabras de Catón votarán en contra de la derogación?

Acompáñanos en este viaje a la Roma del siglo III a.C. y descubre por qué empezó y cómo acabó la primera manifestación de mujeres documentada en la historia



Parte I: Roma al borde del colapso ¿por qué se promulga la Ley Oppia?

Todo comenzó en el año 215 a.C., Roma estaba en plena lucha por su supervivencia contra la poderosa Cartago de los Barca. La II Guerra Púnica parece estar a punto de decantarse a favor de Cartago, un año antes en el 216 a.C., Roma había sufrido una de sus derrotas más humillantes en Cannas, y los ejércitos de Aníbal campan a sus anchas por suelo itálico, mientras numerosas ciudades itálicas, antiguas alidas de Roma, cambian de bando. La orgullosa Roma se tambalea, a punto de perecer contra su ancestral enemigo.

La crisis económica se apodera de la ciudad, la disminución del comercio y el estado de guerra permanente hace que la producción agrícola disminuya alarmantemente. La plebe urbana nerviosa, amenaza con sublevarse. Y es que mientras el hambre y la miseria se extendía entre las clases populares, los grandes aristócratas seguían ostentado su poder y riqueza por las calles de Roma.
 
Retrato mujer romana Al-Fayum
El Senado, temiendo una guerra civil, aprueba una ley que limitaba la ostentación pública de riquezas, es la famosa Lex Oppia (ley que debe su nombre al tribuno de la plebe Cayo Oppio), ley que obligaba a todos los ciudadanos romanos a regirse por la austeridad que estaba padeciendo tantos las clases populares como el mismo Estado. No sólo se restringe el uso de joyas, sino también de vestidos lujosos o de colores llamativos (por el uso de tintes caros), así como el uso de carruajes de dos o cuatro caballos para fines no religiosos.

Todo parece indicar que la promulgación de esta ley fue aceptada por la mayoría de las familias patricias romanas, además su incumplimiento suponía la confiscación por parte del Estado de aquellos bienes exhibidos. Además, a esta ley se le sumó en el año 210 a.C. una propuesta del cónsul Valerio Levino, aconsejando a los senadores donar al Tesoro del Estado algunas de las joyas y anillos de oro de esposas e hijas, ya que la misma supervivencia de Roma estaba en juego

Parte II: La victoria de Roma ¿por qué se quiere derogar la ley?

Roma, gracias a su sacrificio y a su capacidad de reponer tropas, es capaz de vencer a Cartago, quedando como única potencia hegemónica en el Mediterráneo. A partir de ese momento crucial, Roma se transformará en el centro cultural, político y económico del mundo. Los soldados victoriosos regresan a sus hogares con un cuantioso botín, las riquezas de los vencidos fluyen hacia Roma y el comercio mundial gira en torno a la ciudad del Lazio, los años de penurias y carestía han quedado atrás y ante la ciudad de Roma se alza un futuro próspero.

Por lo que en el año 195 a.C., dos tribunos de la plebe Marco Fundanio y Lucio Valerio decidieron solicitar la derogación de la lex Oppia; ya que creían que un nación vencedora tenía derecho a exhibir orgullosa la riqueza de sus conquistas.

La propuesta fue llevada al Senado, donde muy pronto se radicalizaron las posturas, produciéndose un enfrentamiento entre los dos bandos: el bando encabezado por los dos tribunos que exigían la derogación de la ley y el bando más tradicionalista, que defendía mantener los valores romanos de austeridad y sobriedad, a cuyo frente se puso Catón.

Parte III: La rebelión de las mujeres

Retrato de Al-Fayum
Durante estos días de intenso debate, por primera vez en la historia de Roma, las mujeres rompían con su tradicional silencio y se manifestaron en el foro a favor de la derogación de la ley. Además, según iban pasando los días y el debate se radicalizaba, más y más mujeres, se concentraban en la plaza del Foro exigiendo que se les devolviese el derecho a lucir elementos suntuarios.

Esta actitud provocó la indignación entre el sector más tradicionalista del senado, ya que consideraban que este comportamiento suponía una profanación de los espacio de la vida pública reservados a los hombres.

Aunque el día de la votación definitiva se produjo un hecho aún más insólito...

El día anterior a la votación había circulado el rumor que los tribunos Marco y Publio Bruto iban a imponer su veto para impedir que la propuesta de derogación prosperase. Por lo que a la mañana siguiente, cuando éstos iban a salir de sus casas en dirección al Foro, se encontraron con un "escrache" en todo regla a las puertas de sus domus, una multitud de mujeres impidieron que ambos tribunos llegasen al Foro, atropellándoles mediante preguntas y exigencias.

Así el día de la votación, mujeres de todo tipo y condición (a pesar que la ley perjudicaba sólo a las mujeres de las clases más alta) se lanzaron a las calles de Roma, en número aún más numeroso que las concentradas en los días anteriores, llegando mujeres de pueblos y ciudades vecinas. Gracias a esta constante fuerza de presión, las mujeres consiguieron su objetivo, logrando la abrogación de la ley con la unanimidad de todas las tribus.

 Parte IV: Dos discursos para la historia

Esta actitud de las mujeres pilló a todos tan por sorpresa, que su postura fue debatida en el Senado, en medio del estupor y el escándalo general. Por suerte para nosotros, el debate fue tan intenso que se han conservado dos de los discursos más famosos realizados en aquellas jornadas y recogidos por la pluma de Tito Livio: el de Marco Porcio Catón y el de Lucio Valerio.

Aunque éstas no son las únicas referencias a la Lex Oppia en la literatura romana. Existen bastantes textos que recogen este episodio, aunque la mayoría de ellos, encierran un discurso bastante misógino, tildando a las mujeres de caprichosas, presumidas, irresponsables...

Catón el Viejo realizando un discurso en la plaza del Foro.

Antes de analizar los discursos recogidos por Tito Livio hay que apuntar, que bajo esta lucha de las mujeres, se esconde un enfrentamiento entre dos posturas políticas contrapuestas, por lo que la elección de los personajes que realizan dichos discursos no es casual:

Por un lado tenemos a Marco Porcio Catón 'el Viejo' máximo defensor de las tradiciones republicanas, representadas en valores como la austeridad, la sobriedad y la disciplina. Con un discurso bastante misógino sobre el papel de la mujer en la sociedad romana.

Por el otro lado, tenemos al tribuno Lucio Valerio, que representaría las nuevas corrientes de pensamiento más hedonistas, con clara influencia de los nuevos valores griegos que empiezan a penetrar en la sociedad romana.

Así Catón en su discurso, con una fuerte carga misógina, ataca primero a las mujeres por atraverse a salir de sus casas a inmiscuirse en asuntos de exclusividad masculina, ya que las mujeres deben permanecer bajo la tutela del paterfamilias y no se las debe permitir participar en la vida pública. Además las acusa de que esta manifestación es por un simple asunto de vanidad, ya que según él, no soportan ir vestidas igual que las mujeres de clase inferior.

En la segunda parte de su discurso reprocha a los senadores no haber sabido controlar a sus mujeres y les advierte del peligro de que las mujeres obtengan más derechos, pasando el pueblo romano a ser un pueblo gobernado por mujeres.

La réplica corresponde a Lucio Valerio, que defiende el derecho de las mujeres a exhibir las riquezas que tanta sangre le había costado al pueblo romano obtener, ya que ellas también habían sufrido las privaciones de la guerra. Por lo que las mujeres de los generales podian lucir con orgullo las prevendas que las disntiguían del resto de las clases sociales.

Retrato de Catón el Viejo
El Discurso de Catón

  “¿Qué forma es ésta de precipitaros fuera de vuestras casas, bloquear las calles e interpelar a unos hombres que no conocéis? Cada una de vosotras podría haber formulado esta demanda en su casa, ante su marido. ¿Es vuestro poder de seducción más grande ante unos desconocidos que ante vuestro esposo? ¿Corresponde a una mujer saber si una ley es buena o no?
 

Nuestros antepasados han querido que ninguna mujer, incluso en un asunto de carácter privado, pueda intervenir sin un fiador, que estén protegidas por la tutela de sus padres, de sus hermanos, de sus maridos, ¡y nosotros las dejamos entrar en la vida del Estado, ocupar el Foro y participar en las asambleas! ¿Qué no intentarán luego si consiguen esa victoria?
 

 ¿Y por qué esta revuelta? ¿Acaso para suplicar que rescaten a sus padres, maridos o hijos, prisioneros en Cartago? No, es para brillar con oro y púrpura y para pasear en sus carros; para que no haya límite a nuestros gastos ni a la profusión de lujo”.

"Si cada uno de nosotros, señores, hubiese mantenido la autoridad y los derechos del marido en el interior de su propia casa, no hubiéramos llegado a este punto. Ahora, henos aquí: la prepotencia femenina, tras haber anulado nuestra libertad de acción en familia, nos la está destruyendo también en el Foro. Recordad lo que nos costaba sujetar a las mujeres y frenar sus licencias cuando las leyes nos permitían hacerlo. E imaginad qué sucederá de ahora en adelante, si esas leyes son revocadas y las mujeres quedan puestas, hasta legalmente, en pie de igualdad con nosotros. Vosotros conocéis a las mujeres: hacedlas vuestros iguales. Al final veremos esto: los hombres de todo el mundo, que en todo el mundo gobiernan a las mujeres, están gobernados por los únicos hombres que se dejan gobernar por las mujeres: los romanos."

- Intervención en el Senado de Marco Porcio Catón, recogida por Tito Livio Indro Montanelli. Historia de Roma. Plaza & Janés. Barcelona, 1961



Bibliografía

Kühne, V.; La "lex oppia sumptuaria" y el control sobre las mujeres, Mulier: algunas historias e instituciones de derecho romano / coord. por Rosalía Rodríguez López, María José Bravo Bosch, 2013, págs. 37-52

http://arraonaromana.blogspot.com.es/2013/11/rebelion-de-las-mujeres-en-la-antigua_10.html

http://revistadehistoria.es/lex-oppia-las-protestas-de-las-mujeres-romanas/

domingo, 14 de febrero de 2016

Los Vikingos y el Sexo: Moral sexual vikinga.


Sexo y sexualidad en la Cultura Vikinga:
- Moral sexual vikinga
- Sexo, Religión y Magia en el mundo vikingo (próximamente)

Las fuentes

Uno de los principales obstáculos que nos encontramos al abordar el tema de la sexualidad en la cultura de los pueblos nórdicos es que éstos no tenían una cultura escrita en el sentido moderno de la palabra, ya que a pesar de contar con su propio alfabeto, las famosas runas, no tenían producción literaria propia.

Esto hace que la mayor parte de información sobre la cultura vikinga* provenga de fuentes indirectas, muchas de ellas de carácter anacrónico, y todos ellas, tantos cristianas como árabes, presentando la información de manera interesada, ya sea para mostrar las bondades del cristianismo frente al paganismo nórdico o para contraponer el mundo salvaje de los norteños frente al refinamiento y el grado de civilización alcanzado por la cultura árabe.

Para nuestra desgracia, toda información relativa al sexo o a la sexualidad de estos pueblos fue obviada en gran parte, especialmente entre los cronistas cristianos. Por lo que muchos de los datos sobre sus ritos y cultos han sido recogidos de manera parcial y sesgada, especialmente todo aquello relativo a la sexualidad.

No hay que olvidar que el proceso de cristanización de estas tierras fue realizado de manera gradual y muchas veces impuesto de manera violenta, por lo que poco a poco, los templos y ritos paganos fueron cayendo en el olvido o sobreviviendo en la clandestinidad, sobre todo en las zonas más rústicas.

Fragmento del Tapiz de Bayeux
 * Aunque hoy en día conocemos popularmente a estos pueblos con el nombre de 'vikingos', éste es un término que se refería sólamente a los guerreros que se lanzaban a una expedición, por lo que lo correcto sería hablar de pueblos nórdicos o germanos.


Moral Sexual

De manera general podemos decir que su moral sexual era bastante más abierta que la del resto de culturas europeas, cuyos prefectos morales ya estaban muy influenciados por las grandes religiones monoteístas. Sólo hay que echar un ojo a su mitología y a sus sagas, y veremos que el sexo está muy presente en ellos.

Para acercarnos a la imagen del sexo entre los antiguos vikingos, empezamos por uno de los relatos más famosos sobre su cultura, realizado por el diplomático árabe Ahmad Ibn Fadlan (quuién inspiró la famosa película 'El guerrero nº 13') que, enviado a las tierras del Volga, tuvo la mala suerte de toparse con una expedición vikinga. Su caravana fue apresada por los vikingos con los que no le quedó más remedio que convivir con ellos durante una de sus campañas de saqueo. Tiempo después, volvería a la ciudad de Bagdad, por aquellos días una de las ciudades más prósperas del mundo civilizado.

llustración de la expedición de Ibn Fadlan al norte de Europa. Museo Narod, Rusia.

Ibn Fadlan nos proporcionará sugerente información sobre el mundo de los vikingos, poniendo especial énfasis en aquellos aspectos culturales que más chocaban con el refinado y civilizado mundo árabe.

Si hacemos casos a las palabras de Ibn Fadlan, los vikingos tuvieron una noción bastante natural sobre el sexo, practicándolo de forma abierta, incluso delante de otras personas.

"En una sola de esas casas se reúnen diez y veinte personas, más o menos. Cada uno tiene un lecho en el que se sienta. Con ellos están bellas jóvenes esclavas destinadas a los mercaderes. Cada uno de ellos, ante los ojos de sus compañeros, tiene relaciones sexuales con su esclava. A veces todo un grupo de ellos se unen de esta manera, unos frente a otros. Si un mercader entra en ese momento para comprar a algunos de ellos una joven esclava y le encuentra cohabitando con ella, el hombre no se separa de ella antes de haber satisfecho su necesidad."

Como podemos ver, la poligamia estaba oficialmente permitida, ya que los hombres podían tener varias concubinas bajo su techo, estas concubinas por regla general era esclavas, aunque bajo este regimen de concubinato también podían unirse alguna mujer libre. La existencia de esta esclavitud de carácter sexual estuvo bastante generaliza dentro de la cultura vikinga, por lo que el comercio de esclavas alrededor de la cuenca del Volga fue un negocio muy próspero.

Más llamativo es lo que los cronistas normandos denominaron matrimonio 'more danico' (a la manera danesa), donde un hombre podían casarse oficalmente con dos mujeres y donde los hijos frutos de este segundo matrimonio eran cosiderados legítimos. Esta costumbre, a pesar del progresivo avance del cristiansmo, estuvo vigente durante varios siglos.

'La princesa capturada'

El papel de la mujer 

Dentro de la sociedad vikinga, donde la tribu y el clan seguían siendo de vital importancia, la mujer gozaba de un status quo similar al de los varones. A diferencia del resto de Europa, donde el papel social de la mujer se empequeñecía bajo el peso del cristianismo, en la sociedad vikinga la mujer tenía un rol activo y su figura era enormemente respetada. Se la consideraba 'la señora de la casa' (husfreya), por lo que mantenían el control de las propiedades sin necesidad de contar con el beneplácito de los marido

En cuanto a su rol sexual, la mujer gozaba de gran libertad, no era propiedad de su marido, incluso podía divorciarse esgrimiendo muy diversos motivos. Además la violación de una mujer libre era considerada una de las mayores afrentas dentro de la sociedad vikinga, por lo que era uno de los pocos delitos donde se contemplaba la pena de muerte.


Matrimonio

La edad permitida para contraer matrimonio estaba asociado con la primera menstruación, ya se consideraba a la mujer madura sexualmente. Por lo que la edad para el matrimonio solía ser durante la adolescencia, en torno a los 15 años.  Como la mayor parte de culturas del mundo, el concepto de virginidad, asocidado a la pureza, era muy importante, ya que se ponía en entredicho el honor y la honra de toda la familia.

A pesar de esa libertad de la mujer, el matrimonio no era cosa del amor ni del enamoramiento, por lo que la opinión de la mujer solía contar bien poco. El matrimonio era considerado como un negocio familiar, ya que lo que primaba a la hora de contraer nupcias era establecer alianzas familiares o mejorar económicamente la situación de ambas familias.

Según podemos extraer de las sagas nórdicas, una vez que un joven alcanzaba la madurez y se le consideraba preparado para gestionar su propia hacienda familiar, su padre le proponía escoger a una mujer para el matrimonio. A partir de ese momento, eran los padres de ambos jóvenes los que establecían una negociación, si el resultado era satisfactorio y llegaban a un acuerdo (dote, regalos, hacienda,...) se fijaba la fecha y el lugar de la boda.

Como vemos, el concepto de matrimonio por amor, no existía o al menos no era lo habitual, ya que muchas veces la mujer conocía a su futuro esposo el mismo día de la boda.

Divorcio

Esta paridad social entre hombres y mujeres tiene su mejor reflejo en el divorcio, ya que ambos miembros de la pareja podían solicitar el divorcio si consideraban que su matrimonio no era satisfactorio. Aunque normalmente, el uso del divorcio era exclusivo de las mujeres, ya que para los hombres el divorcio, al tener que devolver la dote, no les salía econonómicamente muy rentable.

Los motivos esgrimidos para solicitar el divorcio podían ser muy diversos: desde la falta de descencia, ya fuese por estirilidad o impotencia, por una mala gestión de la economía familiar, por malos tratos (considerado una ofensa muy grave) o incluso por insatisfacción sexual.

Una vez obtenido el divorcio, la mujer podía regresar al núcleo familiar o conservar su independencia y vivir de sus propias rentas, incluso podía llegar a contraer segundas nupcias.

Fotograma de la serie 'Vikings'


La homosexualidad en el mundo vikingo

Como en cualquier cultura del mundo, la homosexualidad también estuvo presente dentro del mundo vikingo. Aunque como la mayor parte de sociedades antigüas, tan preocupadas por la fertilidad y la prosperidad del grupo, del clan, el mayor problema de las conductas homosexuales era que no aportaban hijos al grupo, por lo que los hombres y mujeres que evitaban el matrimonio eran penalizados por la ley.

Con todo ello, sabemos que aunque la homosexualidad no estaba bien considerada, tampoco era considerada ni un tabú, ni un sacrilegio, ya que como hemos visto la moral sexual nórdica era mucho más laxa.

A esto hay que sumar que, como en la mayor parte de culturas guerreras y esclavistas, el concepto de homosexualidad moderno no existiese, siendo entendido mejor dentro del binomio: activo-pasivo. Es decir el sexo homosexual activo sería visto como un acto de dominación y de superioridad, mientras que lo vergonzoso sería el sexo pasivo, el ser sexualmente utilizado por otro hombre.

La propia lengua nórdica utilizaba el sustantivo 'ergi' o 'regi' cuyo significado más próximo sería impropio de hombres (afeminado) y se aplicaba en contextos de comportamiento sexual pasivo. Así en varios textos de naturaleza muy diversa (jurídicos, mitológicos,...) se hace referencia a este tipo de personas.

Chamanismo, lesbianismo y prostitución masculina

Algunos datos, como ya propusimos en este post, apuntan a que el chamanismo y cierta clase de sacerdotes estaban muy relacionados con la homosexualidad. Existiendo un cuerpo sacerdotal, vinculado al dios Freyr, que se vestía y peinaba como mujeres, teniendo un comportamiento afeminado (no propio de los hombres). Esta conexión entre magia y homosexualidad vendría confirmada por algunas leyendas del folklore germánico, donde vinculan las desviaciones sexuales con algún tipo de magia negra.

En cuanto a la homosexualidad femenina no hemos encontrado ninguna referencia, aunque suponemos que como en otras culturas tan dependientes de las fertilidad, una de las mayores afrentas era no aportar hijos a la sociedad, por lo que aunque a ciencia cierta el lesbianismo existió, el deber de cualquier mujer sería contraer matrimonio y aportar hijos a la sociedad.

El último testimonio que nos hablaría de la presencia de la homosexualidad en la cultura vikinga es el recogido en un breve cuento conservado en un manuscrito del siglo XIV,  donde aparece un término cuyo significado más próximo estaría vinculado con la prostitución masculina de carácter homosexual. Estos hombres, que sin lugar a dudas serían esclavos, tendrían una consideración social de lo más ínfima, y es que el propio texto dice que el pago de sus servicios era muy bajo. Con todo ello, su existencia vendría a confirmar que había una demanda de este tipo de servicios.



Bibliografía

Velasco, Manuel (2012) Breve Historia de los Vikingos (versión extendida), Ed. Nowtilus,

[En Internet]

Sobre la cultura vikinga en general contamos con dos magníficos portales:
- The Valkyries Vigil: http://thevalkyriesvigil.com/
- Ala de Cuervo: http://heathenpride-aladecuervo.blogspot.com.es

Sobre la homosexualidad:
- https://es.wikipedia.org/wiki/Ergi
- http://seidh.org/articles/sex-status-seidh/
- http://legacy.fordham.edu/halsall/pwh/gayvik.asp

sábado, 19 de diciembre de 2015

Orgías en la Historia IV: Roma ¿mito o realidad?

 Orgías en la Historia:
- Introducción y Prehistoria
- Antiguo Egipto
- Grecia
- Roma
- Edad Contemporánea (en preparación)

---oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo---


Orgías romanas ¿mito o realidad?

Si hacemos una encuesta a la gente y les preguntamos sobre sexo y Roma, seguramente la primera imagen que les venga a la mente sea la de unos romanos tumbados en sus triclinium, pegándose un festín con todo tipo de manjares, y vino, mucho vino, en un ambiente cada vez más desenfrenado que acabará en una gran orgía.

¿Mito....

Pues esta imagen, aunque muy difundida y sugerente, no representa la realidad histórica, ya que la cultura romana es su más de 1000 años de existencia estuvo regida por una estricta moral sexual, dirigida principalmente a proteger (y controlar) la virtud de las castas matronas romanas, y donde la mayor virtud de un ciudadano romano era la templanza y el autocontrol, por lo que dejarse arrastrar por las pasiones era visto como causa de degradación moral.

A estos conceptos generales podemos añadir otros tabúes como la homosexualidad pasiva, la felación, el cunnilingus y la homosexualidad femenina, que era tomada por uno de las aberraciones morales más espantosas. Incluso existía cierto pudor acerca de la desnudez en público, especialmente la femenina, ni las más atrevidas pinturas eróticas pompeyanas muestran a las prostitutas completamente desnudas.

Hay que recordar, que al contrario que en la cultura griega, los romanos no vieron con buenos ojos la desnudez pública del cuerpo masculino.


Escena de banquete en una casa de Pompeya

Por todo ello, parece muy improbable la existencia de orgías entre ciudadanos de igual extracción social, ya que sería considerado una auténtica infamia que una casta matrona romana mantuviese relaciones sexuales en público delante de otros hombres.

Tal vez la fama de los "eróticos" banquetes romanos es que fueron el lugar ideal donde las patricias romanas mostrasen todos sus encantos, era casi el único lugar donde podían flirtear con otros hombres, por lo que los banquetes serían el escenario ideal para miradas furtivas, coqueteos e intencionados roces, que podrían culminar en una pequeña aventura extramatrimonial.

Otro dato que apuntan los detractores de la existencia de orgías en la cultura romana es que los romanos canalizaron las actividades de sexo colectivo en fiestas relacionadas con cultos a la fertilidad, como las lupercales o las ludi floralis, donde a pesar de producirse en un ambiente festivo y de cierta relajación moral nunca trasgredían las barreras de la moral sexual imperante.

A todo estos argumentos podemos sumar que los principales testimonios de estas orgías provienen de autores cristianos, cuyo objetivo era mostrarnos la degeneración moral del paganismo frente a la virtuosidad del pensamiento cristiano, o historiadores romanos, que aunque contemporáneos, seguramente exagerasen los vicios de los emperadores, como metáfora de un régimen político corrupto y tiránico.

Si a eso sumamos la enorme cantidad de imágenes eróticas o sexualmente explícitas halladas en cualquier ciudad romana es fácil imaginar cómo esas pinturas o esculturas excitaron la mente de arqueólogos e historiadores, fomentando la perpetuación de muchos de estos mitos.


... o Realidad?



CONTRA SABELO

Los versos que me has leído, Sabelo, son de un estilo asaz elevado para las escenas de disolución que describes. Ni entre las prostitutas de Dídimo, no en los voluptuosos librillos de Elefántide, se hallaría cosa análoga. Pintas en tu obra nuevas posturas de amor, cual puede idearlas el libertino más desenfrenado: lo que hacen ocultamente los más avezados impúdicos; cómo se acoplan hasta cinco o más, formando una cadena , y por fin, cuanto la licencia imagina conforme se apagan las luces. Para tanto cinismo, no era precisa tanta elocuencia.
- Marcial, Epigramas (CLIV)

Pero tras la conquista de Grecia se produce una helenización de Roma, que al calor de nuevas corrientes filosóficas, como el epicureísmo, proporcionarán una nueva visión del hombre, rompiendo con los antiguos tabúes, produciéndose una progresiva liberación sexual, donde la mujer conquistará grandes cuotas de libertad y donde primarán nuevos valores como la pasión, la belleza o la idea de amor romántico.

Porque aunque la sociedad romana tuvo unas normas morales muy estrictas en la esfera pública, en la esfera privada el ciudadano romano gozó de gran libertad, por lo que pudo dar rienda suelta a los vicios o gustos más atrevidos.

Bacchanalia - Auguste Leveque (1890-1910)
Y es que concubinas, prostitutas, esclavos y otros individuos de baja condición social, al no ser considerados ciudadanos romanos, no estaban sometidos a las mismas estrictas reglas morales, por lo que si un ciudadano romano, lograse vencer sus propios convencionalismo sociales, podría montar una orgía con individuos pertenecientes a estas categorías sociales.

Es decir, un esclavo o esclava era considerado un objeto más, que debía total obediencia a su amo, por lo que podían disponer de ellos con total antojo, incluso para satisfacer sus deseos sexuales: existen infinidad de testimonios de esclavos utilizados no sólo como esclavos sexuales al servicio de su amo, sino también dispuestos a satisfacer a alguno de sus invitados, o incluso prostituirlos abiertamente como una forma más de aumentar las rentas de su señor.

Con todo esto, no sería nada raro que aquellos patricios más libertinos realizasen auténticas orgías en sus villas, incluso como regalo para algún ilustre invitado, contratando a prostitutas o sirviéndose de sus propios esclavas o esclavos. Sólo hay que revisar los ácidos Epigramas de Marcial para descubrir todo un mundo de sexo y lujuria, incluso insinuando la transgresión de numerosos tabúes sexuales, como la homosexualidad pasiva:

No soy un adivino: pero si le duele / el pájaro a tu pequeño esclavo
y a ti, Névalo, el culo, / me hace sospechar.

- Epigramas, Marcial.


¿Pero qué pasa con los famosos banquetes?

Fresco de la Casa de los Amantes castos, Pompeya.
Sin duda alguna la idea más difícil de desenterrar del imaginario colectivo es la creencia de que los famosos banquetes romanos acababan en desenfrenadas orgías, de sexo y lujuria descontrolada. Se puede afirmar sin ningún tipo de miedo de que esta creencia es falsa, o al menos de la inmensa mayoría de banquetes.

Los banquetes no dejaban de ser una reunión de amigos, un acto social para charlar y entretenerse, claro que muchos de estos banquetes se desarrollaban en un ambiente de cierta distensión sexual, y es que el placer erótico formaba parte de la cultura romana, ya que el sexo era visto como algo positivo, al no estar ligado a ninguna idea de pecado.

Pero entonces ¿había sexo o no había sexo? Una vez descartada la participación de las castas matronas romanas en cualquier tipo de orgía, sí que era posible que un invitado se retirase a la intimidad de un cuarto con alguna esclava o liberta que le hubiese atraído físicamente, o incluso con alguna meretriz traída al banquete para tales menesteres.

Tal vez la causa de la extensión de este mito fueron los banquetes exclusivamente masculinos, aquellas reuniones destinadas a 'correrse una buena juerga', lejos de las miradas censoras de sus mujeres, banquetes regados con buena cantidad de vino, y donde la presencia de cortesanas versadas en diversas artes como la poesía, la danza o la música erotizaban la velada...

Las miradas y las insinuaciones irían dando paso a caricias y besos, los poemas más líricos y hermosos se irían tornando en poemas y canciones burdas y subidas de tono, los bailes sensuales se convertirían en auténticos striptease, y finalmente cuando los efluvios de Baco impregnasen el corazón y las almas de esos hombres, las escenas de sexo también harían acto de presencia, por lo que, sí que es muy probable, que terminasen en auténticas orgías de sexo en grupo, donde cada hombre daba rienda suelta a sus pasiones, tal y como muestran algunas pinturas de Pompeya, Herculano y Stabia.

Viñeta con orgía del cómic 'Astérix en Helvecia'.

Las orgías imperiales

Pero si alguien ha dado fama a las orgías romanas fueron los excesos de la gran mayoría de sus emperadores, excesos que nunca sabremos si se deben más a la pluma excesiva de vengativos historiadores o responden a una realidad.

Y es que historiadores como Tácito o Suetonio, no dudaron en retratar a numerosos emperadores como tiranos y perversos sexuales, incluso a sus esposas e hijas (Mesalina, Claudia) a los que se les atribuyen la transgresión de todos las tabúes romanos: felaciones, incestos, sodomía, cunnilingus, travestismo y como no orgías!

Un poder ilimitado sumado a la crisis moral y de valores que vivía la sociedad romana en los primeros siglos del Imperio fue el caldo de cultivo ideal para que el sexo, la lujuria y la promiscuidad se extendiese a las capas más altas de la sociedad romana. Y tal vez, aquí se esconda, la realidad de las tan famosas orgías romanas, en el binomio poder y sexo, ya que es fácil rastrear a lo largo de la historia numerosos ejemplos donde aquellas personas que han acumulado poderes absolutos se han atrevido a satisfacer sus fantasías sexuales más atrevidas y salvajes.

'Romanos de la decadencia', Thomas Couture.


Así Tiberio, cansado del ejercicio del poder, pasó sus últimos años retirado en su fantástica villa de la isla de Capri, lejos de las ambiciones y las envidias de la ciudad eterna.  Aunque Suetonio nos dice que en su retiro se dedicó "a favor de la soledad y lejos de las miradas de Roma, entregose finalmente sin freno a todos los vicios que hasta entonces, y aunque torpemente, había disimulado"


Por lo que pronto empezaron a correr toda clase de rumores y chismes sobre lo que allí ocurría donde según cuentan tenía: "un grupo de muchachas, de jóvenes y de disolutos, inventores de placeres monstruosos (...) formaban allí entre sí una triple cadena, y entrelazados de este modo se prostituían en su presencia para despertar, por medio de este espectáculo, sus estragados deseos".

Villa Jovis en Capri
Aunque fue su sucesor, Calígula, el que se lleva el dudoso honor de ser el Emperador más depravado de todo el Imperio, desde el momento de su coronación no dejó de celebrar fastuosos banquetes donde comida, sexo, danza y música se entremezclaban sin pudor alguno. Según las diversas fuentes estas fiestas imperiales derivaban en orgías colectivas, donde se mezclaban patricios y esclavos, que bajo los efectos del alcohol y otras drogas, realizaban todo tipo de actos sexuales.

Según avanzaba su reinado, sus problemas mentales también fueron agravándose, por lo que sus excentricidades y comportamientos desquiciados se multiplicaron: tomaba a su antojo a las mujeres de sus invitados, mantuvo relaciones sexuales con sus hermanas, casándose con Drusila, su hermana  favorita, incluso llegó a nombrar cónsul a su caballo.

Ponemos como último testimonio a Mesalina, la joven esposa de Claudio que murió ejecutada a los 24 años por orden de su propio marido, harto de sus corruptelas, intrigas y escándalos sexuales de toda índole. Se la acusó de organizar orgías, de participar en ritos paganos donde el desenfreno sexual era la regla e incluso se prostituyó en los burdeles más sórdidos de Roma, volviendo de madrugada al Palacio Imperial. Conocida es la leyenda de su apuesta entre ella y la prostituta más conocida de la ciudad, Escila, para ver quién lograba satisfacer más hombres, concurso que ganó la emperatriz, dándole placer a diferentes hombres durante varias horas más.



Conclusión

En este primer viaje hacia la historia de las orgías podemos diferenciar dos períodos, un primer período donde estas orgías están marcada por su componente mágico, ritual; y un segundo período, donde el peso de la religión desaparece y simplemente estas prácticas de sexo en grupo pasan a practicarse por puro placer hedonista.

La segunda conclusión que queremos dejar reflejada es la dificultad para discernir cuánto hay de mito y cuanto de realidad en las famosas orgías romanas, ya que a pesar de contar con múltiples testimonios es difícil pensar que siglos de rígida moral sexual puedan borrarse de un plumazo.

Tal vez la mejor forma para analizar este enigma histórico sea hacer una pequeña comparación con nuestra realidad, ya que a pesar de que hoy en día vivimos en una sociedad cada vez más abierta respecto a todo lo relativo al sexo ¿cuántos de nosotros ha participado en una orgía? ¿realmente participarías?¿por qué la mayoría de la gente nunca ha practicado ninguna actividad de sexo grupal?

Y es que a pesar de que el peso de la moral sexual cristiana es cada vez menor, parece que sus casi dos mil años de presencia ha configurado en nuestro subconsciente colectivo ciertas prácticas sexuales como negativas, cuando no ciertamente como completamente amorales, por lo que imaginamos que algo similar sucedería en los corazones y mentes de los hombres romanos, marcados por cientos de años de una estricta moral sexual.

Aunque a la vista de los numerosos testimonios, tanto gráficos como escritos, parece absurdo negar una realidad, que aunque menos frecuente de lo que pensamos, tuvo que darse en ciertos ambientes de excesivo lujo y libertinaje moral.

Y es que todo parece remitirse a una cuestión más relacionada con el poder y el dinero que de determinada moral imperante de una época, sólo hay que ver los paralelismo entre Tiberio y el ex-presidente de Italia, Silvio Berlusconi implicado en varias tramas de prostitución y orgías, y que al igual que el emperador italiano, se hizo edificar una lujoso villa para sus 'fiestas privadas' en la isla de Córcega.


Bibliografía

Alberto Angela, Amor y sexo en la Antigua Roma, La esfera de los  libros, 2012

Jean-Noel, R.; Eros romano: sexo y moral en la Roma antigua, Ed. Complutense, 1999.

Grimal, P.; El amor en la Roma antigua, Paidós Ibérica, 2000.

http://www.galeon.com/culturaarcaica/orgiabaston.htm


sábado, 5 de diciembre de 2015

Orgías en la Historia III: Grecia

 Orgías en la Historia:
- Introducción y Prehistoria
- Antiguo Egipto
- Grecia
- Roma
- Edad Contemporánea (en preparación)

---oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo---

Seguimos avanzando en el tiempo para adentrarnos en el estudio de las orgías a lo largo de la historia. Esta semana nos detenemos en la Grecia clásica, ya que es en esta cultura donde se origina uno de los cultos orgiásticos más conocidos universalmente... las famosas orgías dionisíacas. Unas orgías realizadas en honor al dios Dionisio y famosas, no sólo por la posterior adaptación del culto que hicieron los romanos, con sus famosas bacanales, sino por haber sido una fuente de inspiración constante tanto para artistas como para literatos.

En este post nos centraremos exclusivamente en el culto al dios Dionisio en la Grecia Clásica, un culto, que aunque tardío, llegó a ser enormemente popular en toda Grecia, y donde las mujeres tuvieron una especial relevancia a la hora de su celebración, ya que ellas fueron las protagonistas de las famosas Orgías Dionisíacas.

El porqué de la importancia de las mujeres en este culto se explica porque según el mito, durante el viaje de Dionisos a las tierras orientales fue acompañado de un séquito formado por Silenos, Sátiros y Ménades, estas últimas eran mujeres que danzaban y gritaban al son de flautas y tambores, como personificación de las fuerzas orgiásticas de la naturaleza.

Pero antes de descubrir que hay de cierto en esas famosas orgías de sexo, alcohol y desenfreno realizadas en honor al dios del vino, nos gustaría acercarnos brevemente al origen de este culto, con un gran componente mistérico y ancestral; a su celebración, que iba mucho más allá de las famosas orgías; y especialmente a su significado, que nos ayudará a entender el concepto de orgía, muy alejado del carácter hedonista que le damos actualmente.

N. Poussin, The Triumph of Pan.
National Gallery, London

Origen del culto

El origen de este culto se pierde en la noche de los tiempos, algunos investigadores opinan que hunde sus raíces en las primeras sociedades matriarcales, asimilando los ritos y cultos de la Gran Diosa que dominó el mundo mediterráneo, otros apuestan que surge por sincretismo entre alguna deidad griega de la naturaleza y un dios más poderoso proveniente de las tierras de Tracia o Frigia, también están aquellos que le dotan de un origen egipcio, por su similitud con el viaje de dios Osiris a la India y su posterior retorno.

La mitología clásica nos dice que estas fiestas fueron introducidas en Grecia por Orfeo para celebrar la vuelta de Dionisio de su viaje hacia las Indias.


Fiestas Dionisíacas o Dionisias

Bacante - Bernhard Rode (1785)
Aunque originalmente este culto fue considerado como un culto extranjero, poco a poco, fue alcanzando gran popularidad en toda Grecia hasta convertirse en uno de sus festivales más famosos y populares.

En la región del Ática se celebraban dos festivales anuales en su honor: Las Dionisias Rurales celebradas en Diciembre y las Grandes Dionisias celebradas en Atenas durante el mes de marzo.

Durante estas fiestas, famosas por sus representaciones teatrales, se realizaba una procesión donde se portaba la imagen del dios hasta su templo. En este desfile participaban tanto hombres como mujeres, y durante la procesión se portaban algunos de sus elementos más representativos como jarras de vino, hojas de vid, hiedras, cestos con serpientes y ramas de sarmiento...

Siguiendo a este grupo iban los falóforos y los italóforos, los primeros portaban en procesión un gran falo mientras entonaban cantos explícitos, los segundos vestidos como mujeres imitaban los pasos de los borrachos.

Cerrando la comitiva estarían las bacantes, mujeres ataviadas como las míticas ménades, cubiertas sólamente con pieles de animales, ciñendo una corona de vida o de hiedra y portando varas con una piña en su punta.

Las conocidas orgías se celebrarían por la noche, donde matronas y doncellas iban en procesión a montes solitarios o a algún claro escondido entre los agrestes bosques, donde durante varios días, sin contacto con hombre alguno, se lanzaban a un desenfreno místico sostenido por la ingesta de alcohol y/o plantas alucinógenas.

Pero antes de adentrarnos en más detalles sobre estas orgías es necesario conocer el significado real de este tipo de cultos, ya que así podemos comprender el porqué de la existencia de estas orgías.


El significado del Culto a Dionisos

Su culto, de gran popularidad, se oficializó en las principales ciudades griegas allá por el siglo V a.C., su éxito se basaba en que era un culto liberalizador del individuo, con cierto mensaje de rechazo a los convencionalismos sociales y con un alto grado de igualdad social.

Y es que si por algo destaca este dios es por su dualidad: Es la muerte y la resurrección, la vida y la muerte, puede ser portador de oscuridad pero también de luz, es divino pero también es el más humano de todos los dioses del Olimpo. Es el delirio pero también la extrema lucidez. Por todo ello, es un dios oscuro, salvaje, misterioso, irracional.

Su culto está rodeado de misterios y leyendas. Era un culto mistérico, con varios grados de iniciación, con juramentos para salvaguardar el secreto y la unidad sagrada del grupo. Se celebraba en recónditos bosques o en lo alto de solitarios montes, donde iban respetables madres y esposas para convertirse en las Bacantes del dios, sumergiéndose en un orgía de alcohol, misticismo y drogas, donde confluían ancestrales ritos de fertilidad, y aunque sus rituales se habían moderado, aún se escuchaban escalofriantes rumores sobre un culto aún más primigenio y salvaje que se seguía ejerciendo en tierras orientales.

Mediante este culto se pretendía conseguir la purificación del cuerpo y del espíritu, volver a un estado incivilizado para conseguir la liberación del individuo y alcanzar la paz interior. Por ello, estos ritos trasgredían las leyes de los hombres, ya que las leyes aprisionan al ser humano; hay que volver al estado animal, al inicio de la humanidad, la naturaleza salvaje frente a la polis ordenada de los hombres.

La danza de las Bacantes, Charles Gleyre (1806-74)

Por eso el rito contenía elementos primitivistas y bárbaros, como el sacrificio de animales vivos, el descuartizamiento de carneros y la ingesta de carne cruda, ya que representan el rechazo a la tecnología humana, al progreso, renunciando al fuego de Prometeo para volver al estado de comunión total con la naturaleza.

Las bacantes bailaban danzas frenéticas al amparo de la noche, completamente desnudas, al son de flautas y timbales, entrando en salvajes trances y éxtasis. Las oficiantes más antiguas ofrecerían vino a sus compañeras y posiblemente también les proporcionaban placer a las más jóvenes, por lo que seguramente estas explosiones dionisíacas acababan con orgías femeninas, ya que el sexo es una poderosa fuerza primigenia, salvaje, llena de fuerza y locura, de magia.

El éxito de este tipo de asociaciones secretas de mujeres se ha atribuido a que fueron una válvula de escape del tradicional machismo bajo el que vivían las mujeres en la antigüedad, rompiendo con algunas de las prohibiciones a las que estaban sujetas por su condición de mujer, como beber vino y quizá también disponer libremente de su cuerpo y de su sexualidad.
 

Las Bacanales romanas 

Aunque en el siguiente post hablaremos de las orgías en la sociedad romana, creemos que es necesario explicar, aunque sea brevemente, la pervivencia de estos ritos dentro de la cultura latina.

Este culto, como ya vimos en este post, se extendió por tierras itálicas con la II Guerra Púnica, aportando elementos mucho más cercanos y “humanizadores” para algunas capas de la sociedad, sobre todo en ambientes rurales.

La principal diferencia con el culto griego es que tras el liderazgo de Paculla Annia, se permitió la iniciación en el culto a los hombres  adolescentes de menos de veinte años, aunque la prohibición de participar en la Bacanales seguía vigente para el resto de hombres

Pero pronto surgieron acusaciones de asesinato y de orgías criminales ideas relacionadas con una mala interpretación de sus ritos, muy similar al de otras muchas sectas, donde se simboliza la muerte del iniciado y su resurrección como nuevo miembro del grupo. Imitando la muerte de Dioniso a manos de los Titanes y su posterior resurrección. 

The Death of Orpheus (Bacchantes) - Lovis Corinth
Por lo que en el 186 a.C., las autoridades de Roma lanzaron la primera gran persecución religiosa del Imperio romano contra los adeptos del dios Baco, acusándolos de cometer actos inmorales y de brujería durante sus ritos nocturnos. 

Aunque los verdaderos motivos de su persecución fue que estos cultos agrupaba a los marginados de la sociedad romana: esclavos, mujeres, extranjeros, que representaban una formación social nueva, un culto extranjero, que escapaba al control del Estado, y lo que es incluso más grave, era un brote de rebelión ante autoridad y supremacía masculina, que representaba el Pater Familias, una subversión al sistema social establecido que no se podía tolerar. 

Posteriormente en tiempo del Imperio se retomaron estos cultos báquicos pero perdiendo su significado original, ya que bajo el influjo del epicureísmo y el hedonismo su celebración fue una excusa para celebrar banquetes y ¿orgías sexuales?, y las imágenes relacionadas con el mundo báquico se hicieron realmente populares, poblando buena parte del mundo iconográfico romano.

P. Picasso, Bacanal de Poussin.



Bibliografía

López Puertas, G.; El mensaje liberador de Dioniso en las Bacantes de Eurípides,  Espéculo: Revista de Estudios Literarios, Nº. 28, 2004-2005.

http://www.taringa.net/posts/info/900590/Dionisos-vino-y-orgias-lesbicas-megapost.html
http://sololasbrujastienenollas.blogspot.com.es/2010/12/dionysos-dios-de-las-mujeres.html