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martes, 17 de octubre de 2023

Afrodisíacos y viagras en el Antiguo Egipto

Para cualquier sociedad agrícola uno de los recursos más importantes, quizá el que más, es la mano de obra, por lo que para los egipcios aportar hijos a la sociedad era de vital importancia, incluso un elemento de cierto prestigio social si eras capaz de mantener una familia numerosa.

Así que uno de las peores cosas que te podía suceder en el Antiguo Egipto era contraer matrimonio y no ser capaz de embarazar a tu mujer inmediatamente. Pronto empezarían las habladurías, los rumores, recayendo cierto estigma social sobre el varón de esa familia. Por ello, en estos casos lo ideal era una rápida y discreta adopción, seguir perpetuando la familia y aportando nuevos brazos a la sociedad.

 "No eres un hombre desde el momento que eres incapaz de dejar embarazadas a tus esposas como tus compañeros" se puede leer en un fragmento de ostracon (piedra caliza) conservado en el Museo de Berlín datado en el reinado de Ramsés III o IV.

Incluso en los casos que la esposa muriera era recomendable volver a contraer nupcias y seguir "cumpliendo" con la nueva mujer. Por lo que tuvieron que ser frecuentes los matrimonios con grandes diferencias de edad entre el hombre y la mujer.

Por todo ello, no nos debe extrañar la preocupación del hombre egipcio por mantener su virilidad durante toda su vida.  

Los varones con problemas de erección o de fertilidad no dudaron en recurrir a remedios de toda índole: desde soluciones más materiales como brebajes, pociones e ungüentos, pasando por recursos más espirituales como fórmulas mágicas, encantamientos y plegarias a los dioses.

 

AFRODISÍACOS

Las plantas y algunos alimentos afrodisíacos o con sustancias psicoactivas tuvieron gran importancia en algunos rituales religiosos del Antiguo Egipto, así como en la vida sexual de sus ciudadanos. Este tipo de plantas con propiedades afrodisíacas y opiáceas normalmente se vincularon a dioses de la fertilidad como el dios Min, el dios itifálico de la cultura egipcia. 

Representaciones del dios Min. Dios de la fertiliadad egipcio.
 

Entre las plantas más utilizadas como estimulantes de la libido tenemos el lirio azul, una planta de la que se ha descubierto que contienen fosfodiésteres, uno de los ingredientes activos de la viagra.  El hinojo, las granadas, el jengibre o los rábanos también tuvieron fama de productos afrodisíacos, y por su puesto, la miel, empleada en cientos de recetas para aumentar la virilidad del hombre.

Una de las plantas más sorprendentes que asociaron a la fertilidad fue una que seguro tienes en tu frigorífico... una planta alargada, vigorosa, con un tallo duro que al romperse desprende un líquido blanco, y que por todo ello estuvo asociada al dios Min y fue retratada en numerosos templos egipcios... ¿aún no sabes cuál es? Pues ¡¡la lechuga!! 

Para los egipcios tenía múltiples beneficios. Para las mujeres aumentaba su fertilidad, mientras que a los hombres su consumo propiciaba un mayor deseo sexual..

Otro planta muy utilizada en ceremonias religiosas, elixires de amor y pociones de fertilidad fue la mandrágora. El intenso aroma de su fruto era considerado un poderoso afrodisíaco, estimulando tanto el deseo sexual masculino, como la fertilidad de las mujeres. Se introdujo en Egipto desde el Oriente Próximo en época del Imperio Nuevo y alcanzó gran popularidad, cultivándose en los jardines de los miembros de élite de la sociedad egipcia y representada también en numerosas pinturas egipcias como elemento relacionado con el amor, la fertilidad y la sexualidad.


Estela de Los enamorados, Neues Museum, Berlín.
La princesa Meritatón, hija de Akenatón, ofrece los frutos de la mandrágota a su esposo Semenkhare
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UNGÜENTOS Y REMEDIOS CONTRA IMPOTENCIA 

Muchas de estas plantas fueron utilizadas en diversos y muy variados remedios para aumentar el vigor masculino, así como para propiciar la fertilidad de los cónyuges.

En un papiro del Reino Medio se puede encontrar un ungüento formado a partir de hojas de abrojo, hojas de acacia y miel, todo ello se molía creando una pasta que se aplicaba sobre el pene a través de un vendaje.

Este tipo de remedios se siguieron aplicando durante milenios, ya que 2000 años más tarde podemos leer en un papiro fechado en el siglo III d.C. una fórmula para mantener feliz a la mujer:

"Cómo hacer que una mujer ame a su marido. Machaca semillas de acacia con miel unta tu falo con esto y duerme con la mujer"

 

SEXO EN LA OTRA VIDA

Esta importancia de la procreación en la vida del hombre, también se trasladó a su vida después de la muerte, ya que cuando el difunto fallecía también debería cumplir con sus obligaciones amatorias en el más allá. Por lo que no son raros los textos mágicos que buscaban otorgar virilidad en el otro mundo. Incluso algunas esculturas femeninas halladas en el interior de algunas tumbas se han identificados como amuletos para cargar de energía sexual al difunto o como figuras relacionadas con la fertilidad.

 

Figura mujer. Período Badariense. Museo Británico.


Bibliografía:

Kate Bosse-Griffiths, “The Fruit of the Mandrake in Egypt and Israel”, en Amarna Studies and Other Selected Papers (ed. por J. Gwyn Griffiths), págs. 82-96, Orbis Biblicus et Orientalis 182 (Friburgo, Suiza y Göttingen, 2001).



domingo, 18 de septiembre de 2016

Sexo, Religión y Magia en el mundo vikingo

Sexo y sexualidad en la Cultura Vikinga:
- Moral Sexual vikinga
- Sexo y religión en el mundo vikingo.


Cultos a la Fertilidad

En la cultura vikinga, como en la mayor parte de culturas antiguas o arcaicas, los cultos relacionados con la fertilidad eran de vital importancia, ya que la fertilidad de los campos, del ganado, pero también de las mujeres aseguraban la supervivencia y perpetuación del grupo.

La cultura de los pueblos nórdicos no será una excepción, y entre estos cultos a la fertilidad, uno de los más originales y de los que mejor conocimiento tenemos es el dedicado al dios vikingo Freyr. Dios de la fertilidad, de la naturaleza, de la lluvia y del clima benigno; y cuyo rasgo más característico era... un enorme falo.

Pero Freyr, a diferencia de su alter ego latino, Príapo, ocupaba un papel muy importante dentro del panteón pagano nórdico. Era nada más y nade menos, que hijo de Njörðr, todo un dios Vanir. Freyr y su hermana Freyja, diosa del amor y la sexualidad, son los que mejor expresan la visión de la sexualidad dentro de la cultura vikinga.

Y es con esta diosa donde mejor se pueda observar la censura de la Iglesia católica respecto a la sexualidad y la mujer, y es que la diosa Freyja aúna esas dos condiciones. Esta especie de Afrodita nórdica,  simbolizaba el amor, la belleza y la fertilidad, pero también la sexualidad desbordante y la pasión. Por lo que no nos puede extrañar que durante el proceso de cristianización, Freyja y muchos elementos asociados con ella fuesen demonizados.

Por lo que los cronistas cristianos se sintieron más cómodos hablando del papel de Freyr, más cercano a nuestro concepto de dios: patriarcal, único y fecundador; y ocultase el rasgo más pasional, sexual y creador de su hermana Freyja. Del mismo modo omitieron cualquier referencia al carácter más libidinoso de estos cultos, que seguramente, y como ya hemos visto en otras culturas arcaicas, estuviesen acompañados de cantos eróticos y todo tipo de rituales orgiásticos.


Freyja, de John Bauer (1882–1918)
La diosa del amor Freyja

Como hemos dicho, Freyja era la diosa del amor, la belleza y la fertilidad, aunque también estaría asociada a la guerra, la muerte, la magia, la sanación y la profecía. Aunque realmente poco sabemos sobre sus cultos, lo único que conocemos es que su culto fue uno de los más venerados en la religión nórdica, especialmente entre las mujeres, ya que se la invocaba para obtener felicidad en el amor, para asistir en los partos y, como no, para propiciar buenas cosechas y un clima benigno.

Por todo ello, podemos considerar a Freyja como una de las últimas grandes divinidades relacionadas directamente con la gran diosa madre, un culto que se remontaría a edades prehistóricas, y cuya influencia más próxima sería la diosa germánica Nerthus, la cual, Tácito ya nombra en sus 'Germanías' (siglo I d.C.).

Poco más conocemos sobre los cultos relacionados con esta diosa, desconocemos si gozaba de un cuerpo sacerdotal propio, o si en su honor se celebraban ritos y celebraciones de carácter orgiástico, o si su culto incluía un lenguaje y unas actitudes libidinosas, como hemos visto que sucedía en numerosos cultos de la antigüedad relacionados con la fertilidad. Y es que sexualidad y fertilidad son dos conceptos que siempre han estado estrechamente vinculados, por lo que imaginamos, que el componente sexual tuvo que estar muy presente en muchos de sus ritos y prácticas paganas.


El Dios Italifálico Frey

Era el dios de la lluvia, del sol naciente y de la fertilidad. Era representado tradicionalmente sentado y tirándose de la barba, con su gran pene erecto.

Uno de las primeras descripciones sobre este dios italifálico proviene del historiador alemán Adan de Bremen que escrbió en el siglo XI su 'Gesta Hammaburgensis ecclesiae pontificum', donde relata el triunfo del cristianismo en estas tierras. Un relato que narra la historia de estas tierras desde el siglo IX hasta su época.
Escultura del dios Freyr

Adam de Bremen escribe:

    «Thor es el más poderoso de los dioses y gobierna sobre el trueno y el relámpago, el viento y la lluvia, la luz del sol y las cosechas. Se sienta en el centro con un cetro (Mjölnir) en su mano, y a su lado están Odín, el dios de la guerra, con su armadura completa y Frey, el dios de la paz y el amor, caracterizado con un gran falo. Todos los dioses paganos tienen sus sacerdotes quienes les ofrecen los sacrificios de la gente. Si hay enfermedades o hambruna, se hacen sacrificios a Thor, si hay guerra a Odín y si hay matrimonios a Frey.»


Ritos, cultos y magia

Gracias a las fuentes escritas podemos sacar la conclusión que exisitieron numerosos y variados ritos de fertilidad, algunos de claro componente sexual. Por un lado, tendríamos todos aquellos ritos donde la presencia de elementos fálicos eran de vital importancia: A las imágenes del dios itifálico Frey podemos sumar el testimonio sobre ritos celebrados por algunas tribus donde se adoraba al pene disecado de un semental .

Una de las descripciones más sorprendentes sobre un ritual, donde el sexo parece ocupar un lugar destacado, es el que nos narra Ibn Fadlan sobre el enterramiento de un jefe vikingo. Según cuenta el autor árabe, una de sus esclavas se ofreció voluntaria a acompañar a su amo en la muerte:

"la joven que había expresado el deseo de morir pareció sentirse dichosa. Bebía, cantaba y estaba alegre. El día de los funerales, los hombres acudieron a visitarla uno tras otro en su alojamiento para tener relaciones sexuales con ella"

Aunque cuando llegó el momento de su ejecución ritual, la antes regocijada esclava sucumbió al terror ante la muerte por lo que :

"la anciana la hizo entrar por la fuerza, y los hombres se apresuraron a ahogar sus gritos golpeándola con los palos y los escudos. Temían que, al oír sus gritos, las otras jóvenes se aterrorizasen y se negasen a compartir la suerte de sus amos cuando les llegara el momento. Seis vikingos entraron en la tienda, uno tras otro, y tuvieron relaciones sexuales con la esclava, después de lo cual la acostaron al lado de su fallecido señor".

Con todo ello, podemos observar como el sexo era considerado un estupendo catalizador para cualquier asunto relacionado con la magia, por lo que imaginamos que en este caso, la energía desprendida del acto sexual serviría al fallecido en su viaje al más allá.

Esta relación entre magia y sexo se hace evidente con la lectura de sus crónicas. Así por ejemplo, en la saga de Njal podemos leer sobre una sorprendente maldición sexual donde el tamaño del pene del marido aumentaba considerablemente cuando quería yacer junto a su esposa, hecho que hacía imposible tomarla.


Funeral vikingo del jefe varego Ígor de Kiev en el Rus de Kiev,
de Heinrich Semiradzki (1845-1902). State Historical Museum, Moscow.

Bibliografía

Velasco, Manuel (2012) Breve Historia de los Vikingos (versión extendida), Ed. Nowtilus,

[En Internet]

Sobre la cultura vikinga en general contamos con dos magníficos portales:
- The Valkyries Vigil: http://thevalkyriesvigil.com/
- Ala de Cuervo: http://heathenpride-aladecuervo.blogspot.com.es

sábado, 27 de agosto de 2016

Las placas eróticas mesopotámicas

Índice de Capítulos:
- Baalismo Vs Javhismo
- Sexo en Mesopotamia
- Las placas eróticas mesopotámicas.
- Amor, matrimonio y divorcio en Mesopotamia (en preparación)
- La prostitución sagrada y el culto a Ishtar (próximamente)

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Placa de Terracota Babilónica
Antigua Babilonia, 1800 a.C. Irak, British Museum.
La región de Mesopotamia es considerada como una de las cunas de la humanidad, y es que por aquellas fértiles regiones surgió allá por el IV milenio a.C., la invención de la escritura. El método... sencillo y eficaz, se modelaban unas tablillas de arcilla en forma de lámina y se grababa sobre ellas mediante un punzón o un sello. Una vez escritas se cocían al horno y ¡voilá! la arcilla se transformaba en una resistente cerámica que permitía conservar el mensaje escrito. Fíjense si esos primeros "libros" eran buenos que su excelente grado de conservación han sido, y siguen siendo, una fuente inestimable para conocer y comprender las civilizaciones surgidas en torno a los ríos Tigris y Éufrates. 

Por lo tanto, no nos puede extrañar que decidiesen emplear esa misma técnica para elaborar todo tipo representaciones, por lo que muy pronto esas placas de terracota sirvieron para expresar su mundo simbólico e ideológico... desde lo más elevado como sus dioses, hasta lo más mundano como el sexo. Pero es que en el mundo acadio y babilónico ambos conceptos estaban estrechamente vinculados: el sexo era fuente de vida y como tal había que celebrarlo... ya fuese mediante una literatura erótica bastante subidita de tono, una cosmogonía repleta de metáforas sexuales, así como una proliferación de imágenes de carácter sexual, donde destacan las famosas placas de terracota con representaciones de sexo explícito.

Por lo que nos podemos imaginar la cara de sorpresa de los primeros historiadores, anticuarios y "arqueólogos" cuando se toparon con esta cultura que celebraba el sexo sin ningún complejo ni mojigatería. Pronto, todas estas imágenes quedaron clasificadas como pornográficas, no aptas para el público general, por lo que su estudio quedaba restringido a aquellas personas que por su elevada cultura y formación moral no se verían alteradas por tan sugerentes imágenes, por lo que estas placas de terracota quedaron sepultadas en los almacenes y salas secretas de los museos.

Pero aunque la Iglesia se ha esforzado durante estos dos mil años en imponernos una visión negativa y restrictiva del sexo, el ser humano no deja ser un ser pasional, y al final, esto del sexo nos gusta a todos un poco. Tan es así, y tan populares fueron estas tablillas de terracota, que no hay museo arqueológico en el mundo que no se precie de contar entre sus fondos con alguna de estas placas, eso sí! siempre bajo el interés científico y cultural de la pieza: desde los tradicionales grandes museos como el British o el Louvre pasando por museos más pequeños como el Museo de Oriente de Berlín o el Asmolean de Oxford, hasta los museos del otro lado del charco, como el Metropolitan Museum de Nueva York o el de la Universidad de Chicago. Aunque rara vez las verá expuestas en ninguna vitrina... quiero imaginar que por motivos de conservación.

Placas de arcilla con imágenes de vida en pareja en Mesopotamia, período babilónico antiguo, 2000-1700 a. C. (Metropolitan Museum, Nueva York).

Tipología

Aunque nos pueda sorprender, lo primero que hay que remarcar es que estas placas fueron un objeto de consumo popular, apareciendo, en gran número, en el interior de hogares, templos y tumbas de las principales ciudades del sur de Mesopotamia.  El inicio de esta industria de placas se dio durante la tercera dinastía Ur y su uso se extendió hasta su declive alrededor del 1700.

Aunque siglos antes del "boom" de este fenómeno estas culturas ya nos dejaron su particular visión de la sexualidad en algunos sellos cilíndricos con representaciones de escenas 'maritales' o banquetes, donde ya se aprecia que el sexo no era ningún tabú.

Sellos cilíndricos con parejas copulando.
Fuente: Legrain, L; Ur excavations volume III Archaic seal. Impressions.
Sellos cilíndricos con escenas de sexo.
En ambas imágenes el pelo de la mujer está siendo sujetado por una sierva. La presencia de instrumentos así como de jarras de vino sugiere una posible participación en algún tipo de ceremonia, probablemente relacionada con el ritual del matrimonio sagrado.
Pero volviendo a nuestras placas eróticas, lo más asombroso de ellas es que a pesar de su diminuto tamaño, normalmente caben en la palma de una mano, el detalle de su labrado y la profundidad del relieve alcanza en algunas piezas exquisitos niveles de artesanía. Los temas de las placas suelen ser una figura o escena narrativa en el centro con bordes decorados en sus cuatro costados.

 Estos relieves eróticos se pueden clasificar en tres grandes tipos:

- Coitus a tergo: la mujer reclinada y el hombre la penetra por detrás. Esta posición suele ir combinada con la mujer bebiendo de una jarra de cerveza a través de una pajita.
- Cara a cara: A veces de pie, otras tumbados en una cama.
- Desnudos femeninos aislados en posturas sexualmente activas, a veces con la presencia de elementos fálicos entre sus piernas.

Si analizamos iconográficamente las tablillas más populares veremos un patrón bastante estandarizado, por lo que parece claro que remiten a alguna escena mitológica o del folclore popular. Y dónde cada uno de los elementos representados encierra algún significado mágico...

Aunque cómo apuntan algunos de los más ilustres orientalistas es realmente difícil comprender qué significaron estas placas de arcilla para sus contemporáneos, no ya sólo por el problema de arrastrar nuestra actual concepción de sexo, sexualidad y erotismo hacia el pasado, sino que incluso el mismo concepto de imagen puede ser muy diferente al que se tenía en la antigüedad, es más, probablemente el propio significado de estas placas fue variando para los mesopotámicos a lo largo de su existencia. 

Y aunque más adelante profundizaremos en las distintas teorías que intentan explicar este fenómeno vamos a dar un repaso rápido a los principales patrones que se repiten:

Placa de terracota, Isin-Larsa,
The Met, Nueva York
Escenas de cama

La mayor parte de investigadores han querido ver en este tipo de placas una representación de uno de los episodios más famosos dentro de la cosmogonía babilónica, la unión sexual entre la diosa Inanna y Dumuzi, un episodio de gran tradición popular y que viene recogido en algunos de los poemas amorosos más populares.

Bajo este mismo foco, también se ha especulado que fuese la representación de este mito a través de un ritual de hierogamia, un matrimonio sagrado entre el rey y una sacerdotisa. Una ceremonia de carácter popular que se celebraba acompañadas de ardientes canciones de amor, semejantes a las recogidas en el libro bíblico conocido como el “Cantar de los Cantares”.


Escena de taberna

Placa de terracota de Uruk (Warka),
Vorderasiatische Museum,
Image credit: Assante 2002.
Denominamos escenas de tabernas a aquellas en las que aparece una mujer bebiendo de una jarra de cerveza mediante una caña mientras es tomada por detrás. Este tipo de placas nos hablaría de la íntima conexión existente entre cerveza, sexualidad femenina y sexo dentro de la cultura mesopotámica, hecho que probablemente contribuyó al éxito de este tipo de placas.

Así tenemos: un escenario, la taberna como escenario de la vida cotidiana; una protagonista, la diosa Inanna (probablemente); un objeto: la cerveza; y una actividad: el sexo. Todos estos elementos encierran un importante rol dentro de la magia popular de la época.

Y es que las tabernas (o ¿prostíbulos?) estaban gobernadas habitualmente por mujeres, ya que eran considerados "territorios" de la diosa Innana/Isthar, por lo que eran lugares con ciertas connotaciones sagradas. Por lo que la visión de los estudios modernos de la taberna como burdel frecuentado sólo por los hombres en el que las mujeres actúen únicamente para satisfacer sus necesidades, ya sea al servir cerveza o sus cuerpos no se corresponde a la evidencia cuneiforme.

Escenas de desnudos femeninos en posturas sexualmente activas

Placa de arcilla, Sumer, Tell Uhaimir
© Ashmolean Museum,
University of Oxford
Aunque a primera vista la imagen de la derecha nos pueda parecer la típica postura de una mujer de parto, su comparación con otras placas similares nos hablan de una placa de evidente carácter sexual, mostrando una postura sexual muy explícita, y es que en otros ejemplos similares a este, la figura suelen venir acompañadas con un falo erecto, justo debajo de la mujer, o la representación de una mujer en cuclillas sobre un hombre yacente. Un tipo de representación, de larga tradición en sellos y placas, que se remonta a tiempos del período prehistórico.

La representación de una mujer desnuda ha sido motivo de dispares opiniones primero sobre a quién representa, si una deidad, una sacerdotisa o una simple adoradora.  Aunque la mayor parte de investigadores asocian la figura femenina a una representación de la diosa Annane/Astarté, principalmente porque su esfera de influencia es el espacio privado, con un marcado énfasis en las emociones sexuales y el bienestar en la vida, por lo que parece lógico encontrar este tipo de placas en el interior de los hogares,

Pero aquí nos encontramos con otro problema... ¿Qué simboliza la imagen femenina? Tal vez, la fertilidad, por aquellas representaciones con pechos más prominentes, o tal vez la atracción sexual o la seducción erótica, por aquellas representaciones con énfasis en los genitales.

Interesantes son las reflexiones de una mujer, Bahrani, sobre las interpretaciones tradicionales del desnudo femenino en la tradición mesopotámica, ya que éstas se han realizado desde un prisma predominantemente masculino y bajo las nociones helenísticas y judeocristianas sobre la mujer y el sexo. Por lo que ella defiende que la sexualidad y la maternidad no eran contrarias en el mundo mesopotámico, definiendo cuatro tipos de imagen de la mujer bajo un mismo ideal de feminidad: madre, seductora, pareja sexual y artista.

¿Son las primeras representaciones pornográficas de la historia?


Placa de terracota.
Y así entramos en otro de los muchos debates abiertos en torno a estas placas ¿tuvieron una carga erótica para sus contemporáneos? Difícil saber si estas representaciones explícitas de la sexualidad humana tuvieron alguna connotación erótica.

Aunque algunos autores han sugerido que en estas placas se dan las primeras evidencias de la erotización del pecho de la mujer, ya que en algunas de ellas vemos como la mujer se toca el pecho y se lo ofrece al hombre. O tal vez sólo sea nuestra mirada occidental la que sugiere esa supuesta erotización.

No nos extenderemos mucho más en este punto, ya que merecería un post aparte, pero parece bastante difícil dilucidar cuándo comenzó a erotizarse la representación de la figura femenina.


Función y significado de las placas

Placa de  Terracota de Babilonia,
Vorderasiatische Museum, 13.5x7.5 cm
Image credit: Assante 2002.
A pesar de que ya hemos lanzado algunas teorías sobre su posible significado, éste no está tan claro, ya que desde el mismo momento de su descubrimiento dentro de la comunidad científica se han producido interminables debates sobre el significado y la función de estos objetos.

La primera teoría fue vincularlas a ritos y cultos relacionados con la prostitución sagrada, teorías que parten de textos del historiador griego Herodoto, pero que con el paso de los años se han demostrado que se deben más a la mente calenturienta de los estudiosos europeos del siglo XIX  (y de Herodoto) que a la realidad de los hechos, considerando estas civilizaciones como lugares de excesos sexuales. Y es que la sensualidad y misterio de oriente siempre ha sido una fuente de fantasías sexuales para el mundo occidental, tal y como se ilustra en muchas de las pinturas orientalistas o simplemente en el concepto que tenemos los europeos de los harenes dentro del mundo musulmán.

Y aunque hoy han perdido fuerza las teorías que relacionan estas piezas con formas de prostitución sagrada, sí que se mantienen con fuerza aquellas hipótesis que vinculan este tipo de piezas como símbolo de la "unión sagrada", hierogamia, una unión ceremonial entre el rey y la suma sacerdotisa, que renuevan cada año la relación entre Duzumi e Inanna , como medio para asegurar la fertilidad de la tierra y la plenitud de la cosecha.

Incluso existen otras teorías que las vinculan al mundo del sexo más mundado y vulgar, ya fuesen como un objeto simbólico o de recuerdo de una "casa de la cerveza" o prostíbulo, una especie de regalo de bodas o la plasmación visual de un acuerdo de matrimonio.

Placa de terracota, II milenio a.C., Nimur.

Otros investigadores han indicado que estas piezas pueden considerarse como el primer arte "pop" de la historia, debido al gran número de placas existentes y especialmente por hallarse en lugares de tránsito cotidiano, es decir sería un arte de claro carácter popular, ya que al tratarse de una material barato y de fácil reproducción se puede vender fácilmente. Por lo que estaríamos hablando de una teoría próxima a la idea de "el arte por el arte", ya que al ser un objeto económico, y probablemente vinculado con la buena suerte o con alguna deidad protectora, la gente lo adquiriría por mero placer estético.

A día de hoy, los estudios más rigurosos tienden a considerarlos como objetos mágicos, ya fuese como amuletos privados de fertilidad , como objetos votivos para la veneración de Ananne/Isthar, la diosa del amor, o como objetos apotropaícos, cuya función era proteger la vivienda y sus habitantes de los malos espíritus.

Pero antes de adentrarnos en alguna de estos estudios nos gustaría exponer una de las hipótesis más atrayentes sobre el por qué surgieron estas placas eróticas de arcilla, hipótesis que apunta también a considerar estos objetos como iconos mágicos.

Pareja de músicos.


Una revolución religiosa...

Los principales autores de esta hipótesis son Binsbergen y Wiggermann quienes consideran el factor religioso como la clave para entender la producción masiva de estas placas de arcilla, dentro de lo que podría considerarse como una revolución religiosa.

El primer motivo que esgrimen es, que parece fuera de toda duda, que se trata de un arte popular, producido de manera independiente (o paralela) a la teología oficial desarrollada por los grandes templos religiosos. Por lo que es posible que estas placas fueran un código, un símbolo de una nueva corriente religiosa, centrada en unas divinidades menores, pero de carácter más popular, más cercanas al pueblo y basada en los principios más ancestrales de la religión: la protección del individuo y de sus hogares. Por lo que identifican a la figura de la mujer desnuda como 'Bastu', un espíritu protector, que ya aparece en los antiguos sellos cilíndricos.

Placa rectangular de terracota, con pareja de amantes y mujer bebiendo de un ánfora  a través de una caña,
II milenio a.C.,  13 cm, Coleccionista privado.

De esta forma Wiggermann y Binsbergen nos habla de la existencia de dos sistemas de creencias: el "hegemónico", el oficial, auspiciado por los templos y el palacio, y un sistema "holístico", que es local, doméstico, que hunde sus raíces en los principios religiosos más ancestrales, más antiguos que la propia religión oficial. Así Wiggerman dice: "el sentimiento anti-hegemónico se renueva en situaciones de crisis, donde el teórico poder infinito de los dioses oficiales falla y el hombre debe cuidar de sí mismo".

Así esta industria de terracota estaría vinculada con este segundo concepto, siendo la plasmación más directa y clara de estar ante un cambio de paradigma.  De hecho, se observa una correlación directa entre la presencia cada vez más numerosas de placas y el aumento de confrontaciones entre las comunidades de esta zona. Más interesante aún, es el dato de que la industria de placas comenzó justo después de la caída del estado de la tercera dinastía Ur.

Es decir, ante la caída de Ur (por el abandono de sus dioses oficiales), la gente dejó de creer en el sistema hegemónico de creencias, replegándose en un sistema más básico y antiguo de creencias, unos dioses menores, pero de carácter más cercano y por lo tanto, más accesibles a los beneficios de su protección.

En resumen se trataría de un arte popular, una alternativa al sistema de dioses de las élites que les habían fallado, es una respuesta a las necesidades de la gente en tiempos de crisis sociales, con un programa iconográfico y unos valores mágicos fáciles de reconocer por todo el mundo, a pesar de las diferentes culturas, religiones, etnias o lenguajes que poblaron las tierras de Mesopotamia. Las placas sirvieron de fuerza unificadora antes los rápidos cambios culturales que se estaban dando en la región.

Relive erótico Babilónico, ¿Gilgamesh e Inanna? en postura amatoria sobre una cama,
III milenio a.C.; 5 cm. de altura. Colección privada.

Las fronteras entre dos mundos

Así una vez vista una explicación de por qué surgieron estas placas, podemos intentar descifar su significado mágico o religioso.... Por lo explicado hasta ahora parece evidente que su principal función fue protectora, aunque no se descarta una relación con algún tipo de magia blanca, tal vez, asociada a ritos de fertilidad y fecundidad.

Placa de arcilla, Summer, Tell Uhaimir
© Ashmolean Museum,
University of Oxford
Pero como bien explica la doctora Julia Assante, una de las mayores especialistas en las placas de terracota babilónicas, en dicha cultura existía una compleja relación entre el mundo de la magia y los elementos liminales, de frontera: puertas, ventanas, cruces de caminos, la cama (como frontera entre el mundo real y de los sueños), y también partes del cuerpo, como la boca o la vagina, eran vistos como lugares donde la membrana entre lo visible y los poderes invisibles se diluían, puntos dónde los habitantes o las fuerzas del universo no físico podían surgir y afectar a la realidad de la vida cotidiana.

Esto explicaría porqué muchas de estas placas se han hallado cercanas a estos puntos liminales, así como su estrecha relación con el mundo del sexo (cama, ano, vagina, boca). Además esta conexión se hace aún más palpable si analizamos su lenguaje, ya que las palabras vagina y ano comparten raíz con la palabra puerta o portal, por lo que ambos orificios del cuerpo también son elementos liminales.

Por lo tanto estas placas serían amuletos que actuaban protegiendo tanto la casa (como serían nuestros actuales atrapa-sueños) como 'las puertas del cuerpo', ya que a través de estas puertas, la vulva, el recto y la boca, fuerzas malignas o negativas pueden penetrar y así tomar posesión del cuerpo humano


Placa con escena sexual, Monte de Bismaya, Isin- Larsa, Antigua Babilonia, 2000-1600 a.C.; 
Oriental Institute Museum Universidad de Chicago



Bibliografía


Artemis A.W.  y Martha Sharp Joukowsky; Architecture, Body and Performance in the Ancient Near Eastern World, Institute for Archaeology and the Ancient World, Brown University, 2006

Assante, J;  Sex, Magic and the Liminal Body in the Erotic Art and Texts of the Old Babylonian Period, Sex and Gender in the Ancient Near East, Actes de la XLVIIe Rencontre Assyriologique Internationale (Helsinki, 2-6 July 2001), Simo Parpola and Robert M. Whiting, eds., Helsinki, 2002: 27-51.

Assante, J;  Style and Replication in ‘Old Babylonian’ Terracotta Plaques: Strategies for Entrapping the Power of Images, Ex Mesopotamia et Syria Lux; Festschrift für Manfried Dietrich zu seinem 65. Geburtstag, Oswald Loretz, Kai Metzler and Hans Peter Schaudig, eds., Alter Orient und Altes Testament 281, Münster: Ugarit-Verlag, 2002: 1-29.

Leick, Gwendolyn. Sex and Eroticism in Mesopotamian Literature. New York and London: Routledge, 1994.

Legrain, L; Ur excavations volume III Archaic seal. impressions.

[En Internet]

 http://www.academia.edu/873588/Womens_Roles_in_Ancient_Mesopotamia, page 94

 http://pladelafont.blogspot.co.uk/2012/11/inanna-ishtar-la-diosa-mesopotamica.html

http://factsanddetails.com/world.php?itemid=1521&catid=56&subcatid=363  (under “Mesopotamian Hygiene, Perfume and Sex”)

http://3.bp.blogspot.com/-d88npMh9sPo/TXDRGLhUeNI/AAAAAAAAAnw/9sGn7Xh-1XU/s1600/sumerian-love.jpg

 https://allmesopotamia.wordpress.com/page/2/

domingo, 11 de octubre de 2015

Orgías en la Historia II: Antiguo Egipto

Orgías en la Historia:
- Introducción y Prehistoria
- Antiguo Egipto
- Grecia
- Roma
- Edad Contemporánea (en preparación)

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Orgías en el mundo egipcio

En cuanto al mundo egipcio, ya vimos en anteriores post, como era una sociedad en la cual se vivía con un cierto naturismo en sus costumbres, aunque a la hora de expresar su sexualidad fue una cultura mucho más recatada que la de griegos o romanos, aun así nos ha dejado varios testimonios, en muy diversas fuentes, sobre la más que probable, existencia de orgías u otros desenfrenos sexuales de similares características.

Ceremonias y cultos de carácter orgiástico

Por un lado, tendríamos aquellas ceremonias religiosas de carácter orgiástico relacionadas con ritos de fertilidad y es que, desde tiempos antiguos, se han documentado ciertos cultos donde probablemente se desarrollarían algunas escenas de sexo en grupo, ya fuesen mediante rituales de autoestimulación o escenas más similares a nuestro actual concepto de orgía.

Y es que uno de los pilares fundamentales de los rituales mágicos egipcios era el concepto de transferencia, es decir, transferir la energía del mundo de los humanos al de los dioses, mediante acciones cuanto más concretas y directas mejor. Por lo que no nos puede extrañar que los numerosos exvotos fálicos encontrados en algunos templos se hubiesen cargado mágicamente a través de una de las fuerzas mágicas más poderosas... el sexo.

Aunque de entre todos estos rituales, tal vez, el que más atención ha despertado entre historiadores es el fenómeno de la prostitución sagrada, un fenómeno bastante extendido entre algunas culturas de la antigüedad.  En Egipto estas prostitutas eran conocidas bajo el nombre de palácidas, este 'honor' recaía sobre las hijas más hermosas de la élite social egipcia y su cometido era participar en rituales relacionados con la fertilidad y la crecida anual del Nilo.
Vulva y falo votivos de fayenza..
Santuario de Hathor en Deir el-Bahri.

Cultos de similares características nos lo encontramos ya en el Egipto Predinástico (4500-3000 a.C.), donde diversas sacerdotisas participaban en rituales orgiásticos vinculados a deidades femeninas. Durante estos rituales las sacerdotisas realizaban acto de autoestimulación mediante objetos sagrados de forma fálica.

Otras festividades muy populares eran las relacionadas con algunas diosas femeninas como Hathor o la diosa rana Hequet, ya que sus fiestas eran un canto a la vida, a la alegría y al amor, donde la música y el alcohol impregnaba el ambiente y donde el sexo y los placeres más sensuales estaban permitidos.

Otra de las festividades más importantes dentro del calendario egipcio, el festival Wag, celebrado a principios de Año Nuevo y relacionado con la crecida inminente del Nilo. Esta ceremonia se realizaba en la ciudad de Abidos, sede del culto religioso a Osiris, y según recogen las fuentes durante estos días "sus seguidores se entregaban a una orgía sagrada para celebrar la fiesta funeraria del dios".

El Festival de la Embriaguez

Aunque si algún festival destaca por su carácter orgiástico es el celebrado en honor a la diosa dual felina Sejmet-Bastet, celebración realizada principalmente en la ciudad de Bubastis, cuyo templo era centro de peregrinación anual de numerosos fieles y cuya festival era uno de los más alegres y espléndidos de todo el calendario egipcio. El testimonio de estos ritos nos lo ofrece el historiador griego Heródoto, que allá por el siglo V a.C. describió la ciudad y la celebración de este festival:

"Las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo. Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad. Cuando alcanzaron Bubastis celebraron un solemne banquete: se bebió más vino en esos días que en todo el resto del año. Tal era la costumbre de este festival; y se cuenta que casi setecientos mil peregrinos celebraban el banquete de Bastet."

Este festival era conocido como el 'Festival de la Embriaguez' un festival relacionado con la temible diosa Sejmet, diosa de la guerra y la venganza, representada con una cabeza de leona, ya que para conmemorar la salvación de la humanidad se celebraban en su honor esta festividad, caracterizada por el consumo masivo de alcohol, la música estruendosa y el sexo orgiástico.

Diosa Bastet.
Museo Louvre.
El consumo excesivo de alcohol estaba justificado ya que gracias a la cerveza la humanidad se salvó de ser destruida... El mito de Sejmet cuenta que esta diosa leona fue enviada a la tierra a devorar a los hombres, aunque los dioses arrepentidos de este acto y sintiendo compasión por la humanidad mandaron que se detuviese, pero el ansia devoradora de esta terrible deidad era imposible de detener.

Por lo que urdieron un plan para engañarla, para ello, tiñeron la cerveza de color rojo como si fuera sangre, Sekhmet al beberla se emborrachó quedando su espíritu apaciguado, convirtiéndose en la hermosa y mimosa gatita Bastet, de tal manera que la humanidad pudo seguir viviendo tranquila y esta diosa convertida en Bastet se convirtió desde entonces en la protectora de los humanos y de sus hogares, protegiéndoles de enfermedades, plagas, males de ojo…

La pervivencia de este festival se habría mantenido hasta muchos siglos después, ya que los profesores Richard Jasnow y Mark Smith publicaron en la revista Enchoria un artículo sobre un papiro demótico que trata sobre el festival y las críticas al mismo por alguno de los sectores más conservadores de la sociedad egipcia.

Por lo que todo parece indicar que esta festival no se restringía a los templos, sino que se celebraba en todos los hogares y santuarios de Egipto, al menos una vez al año. Participando en ellos todos los miembros de la sociedad egipcia, desde las más altas élites hasta los miembros más modestos de la sociedad.

Las características de este festival era beber alcohol hasta perder el conocimiento, todo ello en un ambiente festivo y erótico, ya que un himno inscrito en un templo asociado a Hathor nos habla de la presencia de mujeres jóvenes, vestidas con guirnaldas de flores en el pelo, que eran las encargadas de servir el alcohol. Posteriormente empezaría un gran procesión de tambores, detrás de la cual los sacerdotes portarían alguna escultura de la diosa Hathor para que los oferentes expresasen sus peticiones a la diosa.

Mujeres sirviendo cerveza.
Otros testimonios que nos hablarían del carácter orgiástico de este festival es una inscripción grabada en una olla, utilizada seguramente durante el transcurso de este festival, donde se puede leer: "Déjales beber y déjales tener sexo delante del dios". 

También hay numerosos testimonios escritos que nos relatan las vivencias en primera persona de personajes que participaron en dicho festival, así un texto datado en el 900 a.C. dice: "Recuerdo visitar a los antepasados, y cuando fui, fui ungido con perfume como una amante de la embriaguez, viajando hasta los pantanos" Esta última expresión sería un eufemismo para referirse a tener relaciones sexuales, ya que los pantanos son lugares húmedos (como la mujer) y donde brota la vida. Otro testimonio pertenece a un sacerdote que reconoce haber sido concebido por sus padres durante la celebración de este festival. 

Con todo ello,  aunque parece claro que estas fiestas eran enormemente populares y que se celebraban por todo lo alto, en lo referido al sexo en grupo la mayor parte de investigadores son muy cautelosos. Aunque se acepta que en los templos sí que pudo haber rituales propiciatorios de fertilidad donde se diesen escenas de sexo en grupo, parece demasiado aventuroso afirmar que estas orgías se extendiesen entre pueblo llano, donde los vecinos se entregasen unos con otros al sexo desenfrenado. Más probable es que estas fiestas se asemejasen a nuestras navidades, donde se reunía familia y amigos en un ambiente festivo, y donde seguramente las famosas Casas de la Cerveza (prostíbulos) estuviesen repletas de clientes dispuestos a dar rienda suelta a sus placeres.


Orgías hedonistas

Una vez vistos numerosos ejemplos de ambientes orgiásticos dentro de unos cultos y ritos de carácter religioso, nos faltaría por analizar si también existieron orgías dentro de un concepto más cercano al actual, es decir, al simple placer hedonista de disfrutar del sexo, alejado del matiz religioso o sagrado.

En este punto es necesario hablar de los famosos harenes de los faraones egipcios, aunque como ya explicamos en este post, el concepto de harén que tenemos en el mundo occidental está muy influenciado por el imaginario popular de considerarlo como un prostíbulo de lujo al servicio del rey o faraón de turno, siendo éste, un concepto muy alejado de la realidad y de su verdadera funcionalidad.
Escena de un banquete egipcio

Un juicio con mucho sexo

Aunque ello no quite que los faraones gozasen de todo tipo de placeres sexuales, orgías incluidas. Tal vez el dato más anecdótico que nos confirma lo extendida que podía estar la idea de la orgía dentro de los harenes reales sea la transcripción de un juicio producido durante el reinado de Ramsés III, a finales del Reino Nuevo.

En este juicio se juzgaba un complot urdido dentro del harén real para asesinar al faraón. Entre los implicados estaban una de las esposas del faraón así como varias de sus concubinas y algunos funcionarios de alto rango. Las acusadas para liberarse de las posibles penas impuestas por los jueces les sedujeron ofreciéndoles gozar de sus bellos cuerpos mediante la participación en una orgía. Sólo la delación de un soldado ¡una vez realizada dicha orgía! sacó a la luz el caso.

A la pesca de una orgía

Traje de red.
Reino Antiguo.
El siguiente dato sobre una más que posible orgía faraónica nos lo proporciona Parra Ortiz en su fabuloso libro 'La vida amorosa en el antiguo Egipto', según cuentan las crónicas, el Faraón Snefru paseaba por su palacio cabizbajo, aburrido de su vida palaciega, por lo que un consejero llamado Djedi preocupado por la salud de su señor le sugirió realizar una fantasía sexual:

"Que su majestad se dirija al lago del palacio. Que llene un barco con todas las mujeres bellas del palacio. El corazón de su majestad se animará al verlas remar, arriba y abajo". 

La idea satisfizo tanto al faraón que se animó aportando nuevas ideas a esta fantasía sexual: "Que me traigan veinte mujeres con cuerpos y pechos bien formados, y trenzas, que no hayan dado luz todavía. Que me traigan también veinte redes y que les den esas redes a las mujeres en vez de sus vestidos".

Todos nos podemos imaginar como acabaría ese fascinante viaje en barco, estando el faraón rodeado de veinte bellas y jóvenes mujeres, con sus cuerpos bien formados y cubiertos solamente por una sugerente red, dejando relucir todos sus encantos con el movimiento de sus cuerpos al remar...

Más posibles pistas...

Otros datos que nos confirmaría la existencia de estas prácticas de sexo comunal, y tal vez, no sólo entre ambientes palaciegos y/o religiosos, sería el hallazgo de un encantamiento amoroso donde el oferente solicita participar en una orgía, por lo que podemos entender que el sexo en grupo fuese una costumbre mucho más extendida de lo que nos podemos imaginar en el antiguo Egipto.

En esta misma línea algunos egiptólogos interpretan el famoso Papiro Erótico de Turín, ya que al estar representados distintos personajes en diversas escenas amatorias, todos ellos de bajo rango social y en el interior de una casa o de un jardín vallado (están representados diversos objetos como camas, almohadas, taburetes y jarras de bebida) se ha especulado que fuese la representación de una orgía en un burdel (Casa de la cerveza) del Antiguo Egipto.

Fragmento del Papiro Erótico de Turín.


Bibliografía

Gugel Gironés, B.; ¿Harenes y concubinas en el antiguo Egipto?, Boletín de la Asociación Española de Egiptología, Nº 15, 2005, págs. 7-28

Parra Ortiz, J.M.; Vida amorosa en el antiguo Egipto, Alderabán, 2001.

Mc Govern, P.E.; Ancient Wine. The search for the origins of viniculture, Princeton, 2003 (University Press)

[En Internet]

http://www.egiptoantiguo.org/

http://www.libroos.es/libros-de-sociales/antropologia/38771-muy-interesante-el-sexo-y-el-amor-en-la-historia-pdf.html

http://www.latimes.com/science/sciencenow/la-sci-ritual-drunkenness-sex-ancient-egypt-20130429-story.html

Aproximación al estudio del culto fálico en dos civilizaciones: Mesoamérica y Egipto

http://www.egiptoantiguo.org/foro/viewtopic.php?p=38482&sid=1f00bb2d47abef69af0049ca91f743fe

domingo, 12 de abril de 2015

Magia y Sexo: Kolossoi, los muñecos vudú de la antigüedad

Magia y Sexo en el Mundo Clásico:

1.- Tablillas de maldición (Tabellae Defixionum)
2.- Pocimas de amor (Pocula Amatoria)
3.- Figuras de vinculación (Kolossoi)
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Figuras de Vinculación

Kolossoi del Louvre.
Uno de las manifestaciones más sorprendentes -y siniestras- de la magia en la antiguedad, son los conocidos como "muñecos de vudú" de la antigüedad, que a pesar de que por su aspecto nos puedan recordar a los muñecos de maldición haitianos, estas figuras en el mundo grecolatino suelen estar más vinculadas a la magia amorosa, buscando con ellas atraer el amor de la víctima.

Estas figurillas, denominadas "kolossoi" por los antiguos griegos, estaban realizadas en bronce, arcilla o cera y su uso es muy similar al de las tablillas de maldición, incluso muchas veces ambos elementos aparecen conjuntamente, reforzando de esta forma el hechizo o la maldición amorosa.

Estas figurillas también se enterraban en lugares vinculadas a divinidades subterráneas,  cementerios, cruce de caminos, lugares con agua. Y se activaban escribiendo el nombre de la víctima sobre la figura, potenciando su magia a través de nudos, lazos y clavos, es decir,  la figura era atravesada mediante clavos en puntos de órganos vitales, como ojos, cabeza, extyremidades u órganos sexuales.

Aunque hay que señalar que su número es bastante inferior al de las tablillas de maldición, posiblemente porque estos muñecos serían considerados como una magia mucho más potente, peligrosa y extraña a los habitantes del Imperio romano.

Su morfología varía desde piezas toscas y sin apenas rasgos humanoides a otras ricamente elaboradas.

 
Kolossoi confinado en una caja de plomo.


Origen

El origen de estas figuras parece remontarse al Antiguo Egipto, apareciendo de forma habitual bajo la Dinastía XII, aunque en este caso, estaban vinculadas a la magia negra, ya que se usaban para maldecir a los enemigos del faraón.

Estas figurillas realizadas en barro, madera o cera, aparecían arrodilladas o con los brazos o piernas atadas, y sobre ellas aparecían inscritos textos de maldición. Posteriormente se destruían o se enterraban en algún lugar próximo a una tumba, buscando no sólo acabar con la víctima en el mundo terrenal sino también exterminar el alma de la víctima en el más allá.

Estas figuras se extendieron por todo el ámbito mediterráneo, aunque con diferencias regionales sobre su uso y significación:

Kolossoi.
- de carácter protector: Vinculando de esta forma a ciertas divinidades protectoras a un lugar concreto.
- de carácter execratorio: maldiciendo a cierta víctima mediante un conjuro negativo.
- de carácter defensivo: para la protección de fronteras, lugares públicos o privados.
- de carácter amaroso: para propiciar la unión de dos personas, su fidelidad o incluso maldecir a un posible rival.


Al mundo griego llegan alrededor del siglo IV a.C., con un uso más vinculado a actividades de protección contra el mal de ojo y fuerzas negativas. De ahí pasará al mundo romano, donde alcanzarán gran auge, especialmene en las zonas mediterráneas y orientales del Imperio.


Materiales

Normalmente son de algún tipo de metal, bronce, plomo, hierro (ya dijimos en anteriores post que los metales están más en contacto con el mundo telúrico por lo que sus efectos son más potentes), pero también se han encontrado kolossoi realizados en madera, barro o cera.

Las imágenes suelen ser algo abstractcas, aunque también encontramos otras esculpidas con gran esmero, normalmente aparecen desnudas y con sus atributos sexuales muy exagerados, especialmente aquellas destinadas a usos amorosos o de protección contra el mal de ojo.

Su vinculación con la víctima se realiza mediante la inscripción de su nombre o sus siglas en la figura, a veces escrita con tinta roja. Su efecto será mayor si se incorpora algún elemento personal de la víctima ya sea cabellos, uñas,...

Otra característica es que aparezcan con los brazos atados detrás de la espalda, y cuanto más lazos o nudos alrededor de cabeza, cuello o extremidades mayor potencia tendrá el hechizo, ya que también los nudos están muy vinculados a la magia de carácter vinculante.

Para potenciar el efecto del hechizo o la maldición a la figura se le traspasa con clavos o agujas realizados en hierro o bronce, aunque también hay ejemplos de figurillas atravesdas mediante colmillos de animales. El número de agujas clavadas también suele tener un componente simbólico por lo que es habitual que se utilicen número mágicos como el trece o el siete. El trece para los griegos era un número relacionado con la mala suerte o la desgracia, ya que para ellos el doce era sinónimo de perfección y equilibrio, por lo que el trece significaba alterar este equilibrio.

También es habitual que se ampute o destruya parcialmente algún miembro de la figurilla para potenciar el hechizo.

Finalmente, algunos de estos 'kolossoi' suelen estar confindados en cajas de plomo, calderos de bronce o vasijas de arcilla, los cuales también presentan inscripciones.


Kolossoi enterrados junto a cajas de plomo.


Hechizos y Testimonios en la literatura antigua

Los textos antiguos, como ya vimos en los anteriores capítulos, son muy abundantes en referencias al uso de la magia amorosa, aunque aquellos que nos hablan del uso de este tipo de figurillas suelen ser menos numerosos, también contamos con una buena muestra.

Donde encontramos más referencias sobre estos muñecos vudús es en los Papiros Mágicos Griegos (PGM IV, 330-335), donde podemos leer todo tipo de instrucciones sobre su uso:

“Toma una lámina de plomo y graba en ella la misma fórmula (“atravieso tal miembro de fulana, para que no se acuerde de nadie, salvo de mí, fulano”) y recítala, y atando la lámina a las figurillas (...), cuando el sol se oculte, ponlos junto a la tumba de uno muerto antes de tiempo o de uno muerto de forma violenta...”

Ovidio (Amores 3, 7, 49) por otro lado, nos habla del uso oscuro que podían tener estas figurillas al ser utilizadas como magia negra, justificando su impotencia por la posibilidad de que alguien hubiese estado utilizado una muñeca vudú conta él:

"No será que mi cuerpo languidece embrujado por algún veneno de Tesalia?; no será que ensalmos y hierbas, ¡desgraciado de mí!, me están haciendo daño, o que una hechicera [Dipsas] ha grabado mi nombre en mi amarillenta cera y una aguja afilada ha penetrado en mi hígado?... ¿Qué es lo que prohibe que también los nervios se emboten mediante artes mágicas? Quizá provenga de aquí mi impotencia."

Los testimonios registran otro tipo de práctica mágica amorosa relacionado con este tipo figuras, en este caso se utilizaban dos pequeñas estatuas, una de cera y otra de barro. Se ponían ambas al fuego, la de cera, al fundirse, representaba el corazón de la persona deseada; la segunda, al ser de arcilla se endurecía, simbolizando ese mismo corazón despreciando al resto de amantes.

El kolossoi del Louvre

Uno de los kolossoi mejor conservados se trata del conservado en el Museo del Louvre, está realizado en arcilla, procedente de la ciudad de Antinoopolis y datado entre los siglos II o III d.C.  Por las inscripciones se sabe que la finalidad de la figurilla era atraer amorosamente a una mujer llamada Ptolemais.

La figura representa a una mujer con los brazos y piernas atados por detrás de la espalda, siendo atravesada por trece agujas. Fue hallada en el interior de una vasija de arcilla, acompañada de un lámina con un hechizo de amor inscrito en griego.



Bibliografía

Martín Hernández, R.; Invocaciones a los muertos en los textosgriegos mágicos, Universidad Complutense de Madrid

Sanchez Natalías, C.; Muertos mágicos: defixiones en contexto necropolitano, Universidad de Zaragoza - Università degli Studi di Verona



domingo, 8 de marzo de 2015

Magia y Sexo en el mundo antiguo: Pócimas de Amor

Magia y Sexo en el Mundo Clásico:

1.- Tablillas de maldición (Tabellae Defixionum)
2.- Pocimas de amor (Pocula Amatoria)
3.- Muñecos Vudú (Kolossoi)
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Como ya vimos en el anterior post dedicado a la magia y el sexo, adentrarse en este mundo es moverse por arenas movedizas, ya que en la antigüedad los límites entre magia, religión y medicina no estaban nada claros. Una persona podía acudir en caso de dolencia tanto a un médico como a un mago, siendo todos los médicos un poco magos, y todos los magos un poco médicos. Es decir, la creencia en la magia estaba tan extendida que era igual de importante en un juicio contratar a un buen orador como lanzar una maldición para nublar la mente o trabar la lengua de la parte contraria.

Y es que existe un estrecha vinculación entre magia y amor, ya que ambas palabras, venenum y venere, comparten una misma raíz. Así con venenum designamos tanto el filtro amoroso para enamorar a una persona como el veneno para matarla. Por lo que como bien indica Montero Herrero "amor y magia tienen unos mismos rasgos comunes y participan de un mismo <espíritu de posesión>".

Hombre comprando una poción a hechicera.
Freso de la Casa de los Diososcuros, Pompeya.

La figura de la bruja

Merece la pena hacer un pequeño alto en el camino y reflexionar brevemente sobre la figura de la mujer-hechicera, aunque en un futuro dedicaremos un post en exclusiva sobre este tema, ya que refleja muy bien los cambios de roles que sufrió la mujer con el establecimiento de sociedades basadas en un patriarcado muy marcado, como pueden ser la cultura griega y romana.

Y es que todo parece indicar que fueron las mujeres las primeras médicas de la humanidad, pues fueron ellas las que recolectaban frutos, las que cuidaban de la salud de la tribu, por lo que parece lógico y normal, pensar que fueron las mujeres, quienes primero descubriesen el uso de hierbas y raíces para paliar ciertas dolencias.

Aquí nos encontramos con una pequeña contradicción, porque mientras los testimonios arqueológicos nos dice que eran los hombres los principales autores de las tablillas de maldición, en la literatura es la mujer quien practica la magia erótica para poseer a un hombre...  ¿A qué se debe esta diferenciación entre distintos tipos de magia?

Todo parece indicar que poco a poco, y con la instauración de sociedades patriarcales, fueron los hombres quienes se ocuparon progresivamente de la magia positiva, es decir, aquella relacionada más directamente con la medicina, quedando las mujeres relegadas a una práctica privada de la magia, relacionada con su entorno más cercano e inmediato, dentro de los límites impuestos por los hombres, es decir el ámbito cotidiano, y donde filtros y pócimas de amor  serían su mejor representación.

Y es aquí donde entra con toda su fuerza la figura de la hechicera, pues ¿quién mejor que una mujer, representante de venus, sea la que realice dichos conjuros? Una mujer "heredera del predominio cósmico y religioso de su fuerza antepasada", cuya naturaleza salvaje, cambiante, pasionada, la hace poseedora de un poder que se refuerza con la práctica de la magia negra y toda aquella vinculada al control de las pasiones.

Erichtho de John Hamilton
Sexto Pompeyo consultando a Erichtho
antes de la batalla de Farsalia.
Por lo que no nos puede extrañar las incontables referencias de la literatura que nos hablan de despiadadas magas, que mediante sus oscuras artes doblegaban la voluntad de los hombres. Una imagen que pervivirá hasta la actualidad, la imagen moderna de la bruja... una mujer vieja, huraña, al servicio de oscuras fuerzas, que viven en la soledad de cuevas en lugares inhóspitos para poder realizar sus crueles ritos.  Otro estereotipo muy extendido entre estas brujas era el de su función como alcahuetas, 'lenae', actuando en secreto para poner en contacto a los amantes o facilitando sus encuentros,

Con todo ello, no nos puede sorprender que desde los inicios de la República la magia asociada al mundo femenino fuese especialmente perseguida y controlada, tanto la practicada en la religión oficial como la que se practicaba en la vida cotidiana romana, como ya vimos en este post.

Ya que como bien señala Espejo Muriel "la magia es el único contrapoder en manos femeninas que puede desequilibrar la perfecta armonia establecida según el patrón masculino. Dicho de otro modo: es el arma de la que dispone la mujer para controlar la sexualidad masculina y el ciclo reproductor". Por lo que a pesar de de vivir durante siglos bajo sociedades machistas y patriarcales, negándoles hasta el acceso al saber, ellas sabrán resistir, perdurando hasta nuestros días ese vínculo entre mujer, magia, sabiduría y medicina.

Ley y Magia

Volviendo al tema de las pócimas sabemos que éstas estaba tremendamente perseguido, ya que podían derivar en un mal uso como potentes venenos, por lo que su práctica ya fue prohibida en las antiguas leyes de las Doce Tablas (siglo V a.C.), confirmándose esta prohibición posteriormente con la Lex Cornelia de Sicariis et veneficiis (Ley Cornelia sobre apuñaladores y envenenadores), promulgada por Sila en el 81 aC., donde se castigaba con la muerte el empleo de pócimas mágicas.  Estos 'crimina magiae' fueron nuevamente sancionados mediante la Lex Iulia Maiestatis, ante el temor de posibles envenenamientos a la familia imperial.

Aunque esta legislación giraba en torno al envenenamiento o el uso de "magia negra" contra figuras públicas, también nos encontramos con una ley más cercana a nuestro tema, los filtros de amor, ya que existe un edicto del emperador Alejandro Severo, que como consecuencia de las frecuentes intoxicaciones en los lupanares de la región de Nápoles prohibe el uso de algunos potentes afrodisíacos como el estramonio y el polvo de cantárida.

Pocula Amatoria

Botellas romanas. S. I-III d.C.
Pero a pesar de estas prohibiciones, estos filtros de amor eran enormemente populares, y no sólo entre los capas bajas de la sociedad. Famosos son los casos del poeta Lucrecio que se volvió loco por culpa de una de estas pociones de amor, según narra San Jerónimo en su 'Chronicon': "Después de beber un filtro amoroso se volvió loco, y escribió, en los intervalos de lucidez, varios libros que Cicerón revisó. Se suicidó a los 44 años de edad”. Lo mismo nos cuenta Suetonio sobre el emperador Calígula que enloqueció a causa de una poción de amor que le dió su mujer Caesonia.

Aunque el caso más célebre, es sin duda el del genial Apuleyo, a quién se le acusó de haber embrujado a una viuda rica diez años mayor que él, obligándola a casarse con él, mediante un potente filtro de amor basado en un extraño y desconocido pez mágico. Esta acusación de "Crimen Magiae" se llevó hasta los tribunales, donde Apuleyo salió indemne ante la falta de pruebas y de cuyo discurso ante el tribunal tenemos testimonio en su obra 'Apologia'

Es decir, todos estos testimonios nos dan una idea de la gran popularidad que alcanzaron estos brebajes a pesar de que el gran maestro del amor, Ovidio, nos advertía sobre su ineficacia (Ars.Am. II, 100-104):

"Se engaña aquel que acude a las artes de Hemonia y da a tomar lo que arranca de la frente de un potro recién nacido. Las hierbas de Medea no harán que el amor perviva, ni los conjuros de los marsos acompañados de mágicos sones".


Mosaico de la Casa de Cicerón, Pompeya. S. I a.C.
La popularidad de esta magia amorosa hizo que en el mercado se vendiesen toda clase de amuletos y objetos mágicos, entre los cuales, uno de los más solicitados eran estos filtros de amor, cuyos precios variaban enormemente según el público destinatario. Así las clases más pudientes pagaban enormes sumas por elexires realizados con extraños y exclusivos ingredientes, mientras que las clases populares se tenían que conformar, con pócimas más económicas, pero también menos efectivas.

Una de las regiones más famosas por el poder de sus plantas para brebajes amorosos es Tesalia, donde autores como Lucano y Juvenal nos hablan de las hierbas poderosas que volvían a los maridos débiles:




"Un tipo suministra salmodias mágicas, otro vende filtros/
tesalios con los que la mujer puede desquiciar la mente al marido/ y sacudirle en el culo con la alpargata"

Apuleyo, en su 'Asno de oro' también hace mención a las poderosas brujas de la región de Tesalia  cuyas habilidades eran requeridas tanto para enamorar como para maldecir a la persona elegida:  "se dedicó a buscar con sumo cuidado una bruja digna de toda confianza: la aduló, la cargó de regalos y acabó por pedirle que consiguiera una de dos: que apaciguara al marido para reconciliarse con él, o, si no fuera posible, que le mandara el espectro o una cruel divinidad que lo destruyera violentamente. La bruja aquella, muy influyente entre los dioses, comenzó por desplegar estratégicamente los primeros artificios de sus criminales facultades para doblegar el ánimo ofendido del marido e inducirle otra vez a enamorarse". (IX,29)

No podemos cerrar este apartado sin hacer mención al excepcional mosaico de la Casa de Cicerón de Pompeya, realizado por Dioskourides de Samos, donde podemos ver a unas actrices (por sus máscaras) representando una obra de teatro. Son tres mujeres sentadas alrededor de una mesa circular, dos de ellas jóvenes y otra una vieja bruja.  La presencia de vasos en la mesa sugiere que la hechicera podría estar preparando pociones de amor, asistidos por una chica que se puede ver a la derecha.



Ingredientes de las Pociones de amor

Los ingredientes de estas pociones de amor fueron de lo más variados: desde tripas de rana y sapo, pasando por plumas de búhos, serpientes y toda clase de hierbas. Ovidio recuerda pociones de amor hechas de vino y pelitre o hechas con pimienta negra y semillas de ortiga.

Pero el objeto fundalmental para la elaboración de cualquier poción de amor era poseer un objeto personal de la persona objetivo y un mechón de cabello era uno de los elementos más habituales como bien nos relata Apuleyo en el 'Asno de Oro' (III,16):

"Y es que se había fijado en ese muchacho ayer tarde al volver de las termas; estaba sentado en una barbería, y me mandó que cogiera a escondidas unos mechones de los que ya habían caído al suelo por el corte de la navaja; cuando los estaba recogiendo a toda prisa, me descubrió el barbero, y como ya tenemos la mala reputación de hechiceras, me agarró y me increpó de malas maneras: <¡Mala puta! ¡Pendón! ¡ Por qué no dejas ya de robar los cabellos de estos apuestos jóvenes? Si no dejas esa mala costumbre, te voy a denunciar a los magistrados>".

Circe ofreciendo la copa a Odiseo,
Waterhouse 1891.
Galería de Arte de Oldham.

Pero también tenemos filtros de amor realizados mediante los métodos más crueles, brujas que sacrificaban niños para sus brebajes más poderosos. Horacio nos habla de tres famosas brujas Canidia, Ságana y Veya (Hor. Epodos, V. 31 ss.) que no dudan en extraer el hígado y la médula a un niño para elaborar un filtro amoroso para atraer a Varo:

"... mientras sin piedad Veya con duro legón cavaba jadeante por que el enterrado niño muriese tras ver cómo le cambiaban la comida al día dos veces o tres, sacando la cabeza al modo de quien flota en agua hasta la barbilla; y luego, extraído el hígado sexo y la médula, hechizo de amor serían cuando sus pupilas se apagasen fijas en el vetado alimento".

Y aunque estos testimonios tan cruentos nos pueden parecer más propio de las fantasías literarias que de la realidad, en la tumba de un niño del Esquilino, antiguo cementerio de Roma, puede leerse: "Vivía en mi cuarto año, pero ahora estoy bajo tierra cuando podría haber sido la alegría de mis padres. Una bruja cruel tomó mi vida y ella aún sigue viva practicando sus peligroso artificios. Vosotros, padres, cuidad de vuestros hijos si no queréis que el corazón se os rompa a causa de la desesperación".

Otro testimonio que nos transmite un visión negativa de la magia de brujas y hechiceras nos lo vuelve a brindar Apuleyo que en su libro III, 17-18, nos describe con gran detalle un taller de magia doméstico:
 
"subió hasta el tomasol en la parte posterior del edificio, que está abierto a los cuatro vientos, y dispone de amplias vistas, donde suele poner en práctica sin molestias sus artes de magia. Lo primero que hizo una vez allí fue preparar su aciago laboratorio con el instrumental acostumbrado: aromas de toda clase, láminas grabadas con signos indescifrables, restos de naufragios, innumerables miembros de cadáveres hasta hace poco clavados en la pared, sangre de asesinados, mutiladas calaveras arrancadas de las fauces de las fieras.... [...] Se puso luego a salmodiar sobre entrañas aún palpitantes, y comenzó el sacrificio derramando líquidos varios".











BIBLIOGRAFÍA

- Espejo Muriel, C.; Pócimas de amor: Las magas en la antigüedad, Iberia 2 (1999),33-46.

- Montero Herrero, S.; El mago y la hechicera. Poder y marginación en el Imperio Romano, Religions del món antic 5 : la màgia : V Cicle de Conferències : Palma, del 14 d'octubre al 2 de desembre de 2004 / coord. por María Luisa Sánchez León, 2006 , págs. 121-148.

- Ramírez López, B.; El pensamiento antiguo y la magia en el mundo romano: el ritual de necromancia en la Farsalia de Lucano, Eúphoros, Nº. 7, 2004, págs. 63-90.

 -Vázquez-hoys, A.M.; Aspectos mágicos de la Antigüedad. Boletín de la Asociación de Amigos de la Arqueología, nº 21, junio 1985.

[En Internet]




 http://www.historiacocina.com/especiales/articulos/sexualidadmedicaroma.htm

 http://antiqua.gipuzkoakultura.net/magia_remedios_literatura_grecolatina_medea.php