Mostrando entradas con la etiqueta edad media. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta edad media. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de octubre de 2019

El Concilio de Constanza: Prostitutas, cortesanas y una estatua.


Parte I: El Concilio de Constanza: prostitutas, cortesanas y una estatua.
Parte II: Imperia, la primera cortesana.

--------------------------0000000--------------------------


Quién tenga la suerte de poder viajar al lago Constanza, una maravilla de la naturaleza, por algo es llamado la "costa azul alemana", podrá descubrir con asombro, si se acerca a la ciudad del mismo nombre, cómo a la entrada de su puerto les recibirá la enorme escultura de una provocativa mujer .

La mujer va vestida con unas finas gasas transparentes, que se abren para mostrarnos sus larguísimas piernas y su ropa interior. El vestido, abrochado con un cinturón, apenas cubre sus prominentes y redondeados pechos.

Escultura de Imperia.

Pero que la belleza de su figura no os impida ver lo que sostienen sus manos: la figura de dos personajes desnudos, una ataviado como un rey, y el otro, como un Papa, son la representación del emperador Segismundo y el Papa Martín V, dos de los hombres más poderosos de su época, y como bien simboliza la escultura, a pesar de todo su poder, sus corazones estuvieron en manos de esta hermosa mujer.

¿Quién es esta misteriosa mujer? Imperia Cocagna, era su nombre, y según relatan las fuentes, era la cortesana más bella que hubo en su época. ¿Queréis conocer la historia que se esconde tras esta estatua? Pues acompáñanos a una de las épocas más convulsas para la cristiandad y os mostraremos como el sexo y el poder siempre han mantenido un estrecho vínculo, y la importancia histórica que tuvo Imperia, considerada como la primera cortesana de la historia.


La estatua


Esta singular escultura fue inaugurada en 1993, mide 9 metros y es obra de Peter Lenk. Como podrán suponer su inauguración fue todo un escándalo en la localidad, y es que ese puritanismo calvinista tan frecuente en estas tierras sigue muy vigente en la actualidad. Por suerte, la estatua se erigió sobre los terrenos privados pertenecientes a una compañía ferroviaria, por lo que la campaña pública para censurarla tuvo poco efecto. Además, poco a poco, se fue ganando el corazón de sus habitantes, convirtiéndose en uno de sus principales valores turísticos.

Para los más voyeristas podemos añadir que la estatua está situada sobre un pedestal que gira sobre su eje, por lo que cada cuatro minutos, la bellísima Imperia da una vuelta sobre sí misma, para que podamos admirar sus atributos sin problemas.

Como decíamos sobre sus manos sostiene dos personajes caricaturescos que personifican el poder terrenal y el poder espiritual... En su mano derecha se posa la figura del Emperador Segismundo que sostiene el globo imperial, en su mano izquierda se asienta el Papa cubierto por la tiara papal. Ambos poderes sucumben a la tentación, no sólo de la lujuria, sino también de la riqueza, del poder, de la ambición...

Aunque tal como dijo su creador: "Las personas de la bella Imperia no son ni el papa ni el emperador, sino saltimbanquis que se apoderaron de insignias del poder secular y espiritual. Libre a la interpretación histórica del observador decidir en qué medida los verdaderos papas y emperadores han sido, también, unos saltimbanquis."


Constanza


Nos situamos, estamos a las orillas de la ciudad de Constanza, ciudad que da nombre a este lago que hace frontera con tres países: Alemania, Suiza y Austria. Como podéis suponer esta maravilla natural ha sido un enclave histórico desde tiempos inmemoriales, tanto por su posición estratégica como puente sobre el Rin, como por ser un punto de cruce comercial de toda Europa,  por lo que numerosas culturas han dejado su huella en este territorio.

La pequeña ciudad de Constanza se convirtió en un importante paso comercial y durante los siglos X al XV ganó enorme protagonismo, tanto que allí se celebró el Concilio de Constanza, un intento de poner orden dentro de una Iglesia Católica dividida, corrupta, analfabeta y pecaminosa. Sus objetivos: finalizar con el Gran Cisma de Occidente, un hecho insólito, ya que hubo varios Papas gobernando simultáneamente y, por otro lado, intentar reformar la Iglesia.

Escultura en la entrada del puerto con el lago Constanza de fondo.


Marco histórico


La Iglesia, que durante todo el medievo había ido sufriendo diversas herejías y descontentos, entró en el siglo XIV en plena crisis institucional y de valores, desde su cabeza hasta sus pies. 


El cuerpo sacerdotal estaba formado por hombres analfabetos, sin apenas formación espiritual, muchos de ellos vivían abiertamente con su concubina, cuando no tenían familia directamente, a la gran mayoría se les acusaba de ser poco menos que borrachuzos y de abusar de su posición de poder para intimar con mujeres.

Su jerarquía era incluso peor, ya que a los vicios antes descritos sumaban una ostentación del lujo y de riqueza insultante, y una desmedida ansia por el poder. Los Papas no eran muy diferentes, hijos de poderosas familias que se aferraban al peligroso trono de San Pedro y ejercían su poder como cualquier otro noble.

A todo ello hay que sumar el desconcierto que suponía para los fieles el Cisma de Occidente, con la existencia de varios Papas al mismo tiempo, con sus propias cortes. En tiempos del Concilio de Constanza hubo hasta tres Papas gobernando al mismo tiempo.

En el momento de la proclamación del Concilio coexistían 3 Papas que se disputaban la silla de San Pedro


Si a este panorama de crisis espiritual sumamos la difícil situación social que vivieron los reinos medievales durante el siglo XIV tenemos el caldo de cultivo para el surgimiento de toda clase de movimientos religiosos que hicieron tambalear los cimientos de la Iglesia Católica. 


Entre las causas de este malestar social tenemos la llegada de la Peste Negra a Europa, así como un período de hambrunas generalizadas debidas a la concatenación de una serie de malas cosechas por un cambio climático que enfrió varios grados el clima de Europa; sin olvidar la siempre inquietante sombra acechante del poder musulmán, encabezado por el Imperio Otomano.

Retrato del emperador Segismundo.
Por lo que no nos puede extrañar que en una sociedad profundamente religiosa, y bajo este clima de inseguridad y zozobra, surgiesen toda clase de individuos, desde profetas que proclamaban el fin del mundo, visionarios que profetizaban el advenimiento de cristo, pasando por intelectuales reformistas que exigían la reforma de la Iglesia y aireaban la corrupción del trono de San Pedro.

Por todo ello, Segismundo de Hungría, el Emperador del Sacro Imperio Germánico, única persona con poder para proclamar un concilio ecuménico en lugar del Papa, intentó poner orden en la Iglesia convocando el Concilio de Constanza, el único celebrado en territorio alemán, y que se
alargó durante más de 4 años, entre 1414 y 1418.  Un período en el que la pequeña ciudad de Constanza vivió una eclosión económica con la llegada de más de 70.000 personas, entre ellos, las inmensas cortes que arrastraban tanto el Papa, como el propio emperador, como los embajadore de todos los países allí convocados.



Las cortesanas del concilio


Con la llegada del Concilio la ciudad prosperó rápidamente, y ante el gran número de visitantes pronto empezaron a eclosionar nuevas viviendas, mercados, fondas y hostales, ¡y como no! prostíbulos. A la ciudad llegaron monarcas, cardenales, nobles, eclesiásticos, soldados y toda clase de sirvientes, y tras el sonido de sus tintineantes monedas también se instalaron mercaderes, ladrones y sobre todo prostitutas.

Algunos historiadores apuntan que apaciguar los ánimos de los asistentes y contentar a los allí reunidos se hizo llegar de todas las ciudades próximas más de 700 mujeres públicas. Y que el propio emperador Segismundo escribió una misiva desde Constanza requiriendo los servicios de 1500 prostitutas más.

Panorámica de la ciudad de Constanza

Por muy devoto cristiano que fuese el Emperador esto de la castidad y la fidelidad conyugal no iba con él. Ya que aunque a su llegada a Constanza vino acompañado de su segunda esposa, Bárbara de Celje, viendo el ambiente que iba adquiriendo el concilio no dudó en enviarla rápidamente de vuelta a Hungría.

Y es que la afición del emperador por las mujeres de vida licenciosa era por todos sabidos. Por ejemplo, sabemos que en su visita a la ciudad de Berna en 1434, las autoridades de la ciudad abrieron las puertas de las casas de prostitución de forma gratuita tanto para él como para su ejército. Un detalle, que el emperador agradeció públicamente en su discurso a las autoridades locales, destacando su calurosa hospitalidad y que hubieran puesto a su disposición, y de su séquito, las casas de mujeres públicas durante tres días seguidos.

Prostíbulo medieval.

Otro testimonio sobre la vida licenciosa del Emperador nos lo ofrece el Papa Pío II, que en su novela erótica "Historia de los dos amantes", ¡sí! habéis leído bien... una novela erótica, aunque la escribió antes de ser Papa, y ¡claro está!, después tuvo decir que se arrepentía mucho de haberla escrito.

Pues en esta novela también nos habla del gusto de Segismundo por las mujeres, especialmente aquellas mujeres de alto rango, inteligentes y bellas, por lo tanto no es de extrañar que quedase prendado de nuestra Imperia:

"Por muchas partes se ha difundido con cuántos honores se recibió al Emperador Segismundo al entrar en la ciudad de Siena, de donde somos tú y yo.(...)  Una vez acabadas las ceremonias, cuando Segismundo se acercó a este palacio se encontró por el camino con cuatro mujeres casadas, casi idénticas en nobleza, belleza, edad y elegancia (...) Segismundo, aunque viejo, era proclive al deseo y le deleitaban especialmente las palabras de las mujeres, disfrutaba con sus encantos femeninos y nada le parecía más agradable que el aspecto de aquellas ilustres mujeres".

 

Recordar que durante la Edad Media las mujeres públicas estaban agrupadas como cualquier otro gremio, con sus propios derechos y deberes dentro de la ciudad, al igual que cualquier otra profesión.


Normalmente estas casas de prostitución estaban agrupadas en torno a un barrio, y es que, por aquella época, la prostitución, aunque mal vista, estaba tolerada, siendo una práctica pública y visible. Aunque las mujeres que caían en el mundo de la prostitución solían ocupar una posición social baja y despreciable, muchas veces obligadas a lucir algún tipo de prenda distinguible (cintas amarillas en los brazos).

 

Pero de todas las prostitutas llegadas a la ciudad destacaron especialmente las cortesanas venidas de Roma, encabezadas por Imperia Cognati, que acompañaban al séquito de nobles y eclesiásticos provenientes de la ciudad eterna. 

 

 


Fotograma de la película "La ramera errante"
Vemos a las prostitutas con sus lazos amarillo como signo de diferenciación social.

Cortesanas italianas: el surgimiento de una nueva clase de prostitución


Tintoretto. 1576. Retrato de Veronica Franco.
Worcester Art Museum, Massachsetts.
Este grupo de cortesanas causaron admiración no sólo por su físico, sino sobre todo por sus habilidades en tan diversas artes como la poesía, la música, la pintura. Eran mujeres sofisticadas, cultas, refinadas, osadas y muy inteligentes, expertas en el arte de la seducción, muy alejadas del resto de prostitutas que se habían congregado en la ciudad alemana.

Algunos historiadores apuntan que el surgimiento de este tipo de "mujer de compañía" de lujo se debió precisamente a la postura cada vez más intransigente de la Iglesia sobre el amancebamiento de sus clérigos. Al prohibirles vivir con una mujer de manera estable y pública se dedicaron a disfrutar de la compañía de este otro tipo de mujeres: prostitutas que hacían las veces de amantes, pero también de compañeras de conversación, juegos y entretenimiento.

Por lo que muy pronto surgió en torno a la corte Papal un buen número de mujeres especializadas en tratar el ambiente distinguido y educado de la corte romana. Estas mujeres acompañaban a sus amantes en sus viajes, y en casos excepcionales como el Concilio de Constanza, se asentaban en la ciudad con ellos. Y es aquí, precisamente, en este Concilio, cuando la fama de estas cortesanas se extendió por toda Europa, ya que los nobles y príncipes llegados de todos los rincones de Europa se quedaron anonadados ante la belleza, la etiqueta, la conversación y las habilidades de estas mujeres.

Estas mujeres, sabedoras que su fortuna era tan efímera como su belleza, supieron acumular grandes fortunas jugando con las pasiones y sentimientos de sus numerosos amantes. Por lo que solían mantener una relación estable con algún cliente poderoso, al tiempo que flirteaban con otros hombres. 
Imperia retratada por Rafael como la poetisa griega Safo.

Para saber más sobre estas famosas cortesanas del renacimiento podéis visitar nuestra entrada de "Cortesanas poetisas: la prostitución en el Renacimiento", donde analizamos más profundamente la figura de estas mujeres

La celebración del Concilio supuso una conmoción para la comunidad católica de la época, ya que a pesar que uno de los objetivos de este concilio era regenerar el cuerpo de la Iglesia y ofrecer una imagen menos pecaminosa, en realidad supuso todo lo contrario. Convirtiéndose la ciudad en una nueva Babilonia del pecado, con la presencia de cientos de prostitutas y meretrices que convivieron públicamente con los eclesiásticos, nobles y caballeros allí reunidos.

No nos puede extrañar que una de las medidas tomadas en este Concilio fuese condenar a la hoguera por herejía al pobre Jan Huss (precursor de la reforma protestante), a pesar de haberle prometido salvoconducto si se presentaba allí a explicar sus postulados.  Y es que Huss pregonaba la desobediencia a la Roma, ya que vivía sumida en el pecado y no tenía ninguna autoridad moral sobre el resto de fieles. Imaginamos que todas sus ideas se vieron reforzadas al llegar a la ciudad y ver la vida depravada de las altas jerarquías eclesiásticas allí presentes.

Jan Huss, en el Concilio de Constanza.


Imperia: La primera de las cortesanas


Retrato de Imperia.
Aunque poco sabemos de los avatares de Imperia en su estancia en Constanza, su leyenda como mujer fatal en ese Concilio nace gracias a la pluma del escritor francés Balzac quien la inmortalizó en un texto denominado "La Bella Imperia", su biografía resulta tan interesante que hemos decidido realizarle un post sólo para ella, y es que pocas mujeres han tenido el honor de servir de musa para uno de los grandes artistas del renacimiento como Rafael.

No podemos despedir este post sin recordar que existe otra novela que utiliza el trasfondo de este concilio como parte de su trama, titulada "La ramera errante" de Iny Lorentz, donde una honrada doncella es arrojada por engaños al mundo de la prostitución. Esta novela ha sido llevada a la televisión con un telefilm de escasa calidad del mismo nombre, tendré que hacer el esfuerzo de ver la película para terminar de documentar el post.




Bibliografía


https://www.laviajeraempedernida.com/constanza-el-lago-y-las-cortesanas-del-concilio/

 https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

https://periodicoirreverentes.org/2012/11/08/ciertos-lugares-imperia/
https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

martes, 3 de septiembre de 2019

Reyes medievales españoles y el sexo

Durante todo el verano hemos estado hablando de sexo e historia en Canal Extremadura Radio, por lo que cada semana hemos dedicado un especial a nuestros monarcas más recientes, empezamos hablando de los Borbones hasta llegar a los Austrias, adentrándonos sin tabúes en su personalidad, sus pasiones, sus vicios y sobre todo en sus amores.

Pero se acaba el verano, y con él, nuestra sección veraniega, y para concluir este repaso a la sexualidad de nuestros reyes hispánicos, hemos decidido finalizar la sección haciendo un repaso rápido a algunas cuestiones sexuales relativas a nuestros monarcas visigodos, astures, leones o castellanos.

Y es que la importancia del sexo en la historia está fuera de toda duda y las historias aquí contadas son un buen ejemplo de todo ello.


La Cava saliendo del baño
por Isidoro Lozano.

RODRIGO, LA PÉRDIDA DE UN REINO POR UNA VIOLACIÓN


¿Quién dijo que el sexo no es importante en la historia? Un hecho fundamental en el devenir de la historia de la península ibérica viene precedido por un desafortunado encuentro sexual. Y es que según cuenta la leyenda, Don Rodrigo (710-711), rey visigodo violó a la hija de Don Julián, conde de Ceuta. Don Julián clama venganza o al menos restaurar la honra de su hija casándola con el rey. Pero antes los oídos sordos del rey visigodo, se decidió a cobrar su merecida venganza permitiendo y ayudando a las huestes musulmanas a cruzar el estrecho.

Seguramente la invasión musulmana se hubiese producido, con o sin la ayuda del gobernador de Ceuta, ya que la fractura del reino visigodo era evidente, y el auge del imperio musulmán imparable, aunque, tal vez, si la invasión se hubiese retrasado unos años hubiese surgido alguna figura capaz de aglutinar a todas las facciones visigodas y poder hacer frente a las tropas musulmanas.

ALFONSO II DE ASTURIAS "EL CASTO"


Alfonso II protagonizó un largo y próspero reinado del 791 al 842, expandiendo las fronteras de su reino, y no menos importante, descubrió la tumba del apóstol Santiago. Pero si lo traemos aquí es por su apodo, que como bien indica, nos hace ver que no era una persona muy lujuriosa. Y es que como nos informan las crónicas de la época, parece que ser no mantuvo ningún tipo de relación sexual, ni siquiera con su esposa, por lo que fue un rey sin herederos.

Y que un rey no trate de asegurar su dinastía con algún heredero parece bastante extraño, por lo que parece evidente que tuvo que tener o algún problema fisiológico (impotencia, esterilidad) o era una persona asexual o homosexual al que no atraían las mujeres. Nunca lo sabremos, pero la Iglesia supo vender esta castidad como una virtud y de ahí su buen reinado.

Estatua de Alfonso II el casto.


ALFONSO VIII DE CASTILLA y SU AMOR PROHIBIDO


La mayoría de reyes en cambio fueron mucho más mujeriegos, y realmente no importaba el número de amantes o bastardos que tuviese siempre que todo se encuadrase dentro de las normas sociales de la época.

Alfonso VIII.
Y aquí está el problema de Alfonso VIII (1158-1214) que se enamoró de Doña Fermosa, aunque su nombre real era Raquel, y el problema, como pueden adivinar por su nombre, es que era una judía toledana. Así que, si eres mujer, y encima de otra religión, prepárate porque te van a cargar de las culpas de todos los males acaecidos durante su reinado.

Y es que las crónicas nos cuentan que la pasión amorosa vivida entre el monarca y su bella amante fue tal que durante siete meses (o siete años, según la versión) se entregaron a los placeres del amor encerrados dentro de los lujos del palacio real, olvidándose el rey de cumplir con sus obligaciones reales, la más importantes de todas, dar guerra al musulmán.

Por lo que tras la derrota de las tropas cristianas en Alarcos frente a los musulmanes muchos no dudaron en culpar al rey, por su retiro amoroso, de la derrota. Incluso no faltó quién lo achacó a un castigo divino ante la afrenta de aquel amor heterodoxo.

Por lo que los nobles y buena parte del Consejo Real conspiraron para deshacerse de la amante del rey, origen de muchas de las desavenencias familiares y nobiliarias del reino, que veían con recelo el ascenso de varios judíos en la corte real. Para tal fin, organizaron una cacería real, alejando durante varias jornadas al rey de su queridísima amada, por lo que sin la protección del poderoso monarca, la joven fue degollada sin más contemplaciones.

A la vuelta de la cacería la furia del rey fue aplacada bajo argumentos de todo tipo: nobles, clérigos, familiares, adujeron toda clase de excusas para llevar a cabo tal acto. Tan es así, que el rey arrepentido de su impuro amor se retiró en penitencia a la Iglesia de Illescas.




LOS SANTOS: Fernando III de Castilla y León (1217-1252) y Luis IX de Francia (1226-1270)



Teniendo en cuenta que la Iglesia prohibía practicar sexo la mayor parte del año, algunos reyes obtuvieron su apodo por seguir fervientemente las recomendaciones de la iglesia en materia sexual, es decir, por fornicar sólo los días que estaban permitidos... y si nos ponemos a echar cuentas estos días eran los justitos:

El sexo estaba prohibido los miércoles, viernes y domingos, y sólo se podía practicar por la noche o en la oscuridad. Después, lógicamente, había temporadas donde un buen cristiano no podía tener el cuerpo para alegrías, sino sólo para pensar en su pobre alma: estas temporadas eran toda la Cuaresma (lo de no comer carne era algo más que una obligación culinaria), pero tampoco 40 días antes de Navidad o los 40 días previos a la fiesta del Pentecostés.

Después estaban las prohibiciones más del día a día, prohibido también estaba fornicar la semana antes de comulgar, así como los días donde se celebrase alguna santidad. En definitiva, que para fornicar sin pecar un buen cristiano sólo tenía un tercio de los días del año.


Por lo que no parece nada raro, que si algún soberano era capaz de cumplir con todos estos requisitos sexuales se le canonizase como santo...


Y así fue el caso de Fernando III de Castilla y León (San Fernando) o el de su primo Luis IX de Francia (San Luís).

Ambos monarcas cumplían fielmente estas recomendaciones de la Iglesia, aunque el caso de Luis era más llamativo, porque a este monarca sí que le apasionaba el sexo, por lo que cuando llegaba un día permitido, se ponía a la faena a lo loco, en cualquier lugar y varias veces al día. Tan es así, que su madre, Blanca de Castilla, dio órdenes que se organizase una red de vigilancia para no pillar al rey y su esposa en plena faena en cualquier lugar.

Luis IX de Francia, San Luís.




ALFONSO XI DE CASTILLA, UNA GUERRA CIVIL POR UNA MUJER


Otro ejemplo de como el sexo puede configurar alianzas entre países, provocar guerras e incluso una guerra civil lo tenemos en el caso de Alfonso XI de Castilla. Se casó en 1328 con la princesa María de Portugal, hija del rey portugués, con la que tuvo dos hijos, uno de ellos Pedro I "el cruel'.

Pero pocos años después se enamoró perdidamente de Leonor de Guzmán, que rápidamente pasó de ser "la favorita", instalándola con toda clase de lujos en Sevilla, a reina cooficial, ya que le dio más de 10 hijos al monarca, entre ellos, Enrique II, viviendo ambos como marido y mujer.

Como nos podemos imaginar, más pronto que tarde, María, despechada y humillada, volvió a la corte portuguesa, aunque a pesar de su exilio de más de 20 años, siempre se consideró la reina legítima de Castilla, y sus hijos herederos de pleno derecho al trono.

Este hecho fue tan escandaloso que hasta el propio Papa Benedicto XII escribió al monarca para que recapacitase, incluso no dudó en culparle de la derrota de sus tropas ante los musulmanes por su relación pecaminosa. Decía la misiva:

"Examina tu conciencia y mira si no te habla nada acerca de esa concubina a que hace tanto tiempo estás demoniadamente apegado en detrimento a tu salvación y de tu gloria"

Así que a la muerte de Alfonso XI tenemos un cóctel explosivo que llevará a los reinos hispánicos a una larga y cruenta guerra civil que se extendió durante varios años, con suerte cambiante para ambas facciones... 


Por un lado tenemos, a Pedro I "el cruel" o el "justiciero" según el cronista de turno, hijo de María de Portugal y por otro a Enrique II de Trastámara, hijo de Leonor.  Y aunque en un primer momento, la familia de Leonor juró lealtad a Pedro, y se prometieron obediencia y esas bonitas cosas que se prometen en el momento de la coronación. Tanto unos como otros no tardaron en conspirar para eliminar a tan peligrosos enemigos.

La última despedida, de Antonio Amorós y Botella. 1887. Museo del Prado.
La obra representa el momento en que Fadrique Alfonso se despidió de su madre Leonor en presencia de la reina María de Portugal.

María, lo primero que pidió a su hijo Pedro fue la cabeza de su antigua rival amorosa, la reina Leonor, que fue hecha prisionera en el mismo cortejo fúnebre y posteriormente ejecutada. Pedro "el cruel" fue asesinado a todos los hermanastros que le caían a mano, menos a Enrique II, que casado con la hija del más poderoso noble de la época, le disputó la corona en una guerra fratricida que se alargó durante años, con vaivrnes en ambas facciones e implicaciones de las demás potencias europeas.

Finalmente, Pedro I tras una derrota ante Enrique II se vio obligado a refugiarse en una pequeña fortaleza de Montiel, de la que le convencieron salir para tratar con su eterno rival. Y aquí cuenta la leyenda, que nada más verse en la tienda, se abalanzaron uno contra otro, daga en mano, la lucha debió ser encarnizada, aunque un tal Duguesclín, viendo que Pedro estaba a punto de asesinar a su señor, lo empujó, hecho que aprovechó Enrique para asesinarlo y ganarse su apodo del "fratricida".

Para la posteridad quedará la célebre frase de Diguesclín que, según la tradición, pronunció aquello de "Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor"

Momento en el cual Duguesclín sujeta a Pedro I para permitir que Enrique lo apuñalase,
cuadro de Arturo Montero y Calvo.


JUAN II, EL HOMOSEXUAL


No podíamos acabar esta sección sin los rumores sobre la homosexualidad de algún monarca. Y aquí surgen los nombres de los últimos representantes de la casa Trastámara, ya que tanto Juan II como su hijo Enrique IV fueron acusados de sodomitas y de beneficiar a sus nobles "más queridos y cercanos".

Genelaogía de los Trastámara.


A Juan II se le acusa de tener como amante a su valido, Álvaro de Luna, hombre encargado de su formación y consejero íntimo del rey, al que siempre tuvo en alta estima. Sólo la mano firme de Isabel de Portugal, segunda esposa de Juan y madre de la futura Isabel "La Católica" logró acabar con su influencia, ejecutándolo, bajo el beneplácito de gran parte de la nobleza.

De aquella época contamos con el testimonio del historiador Fernán Pérez de Guzmán que en sus crónicas "Generaciones y semblanzas" escribió:

“El rey Juan ni de noche ni de día quería estar sin don Álvaro de Luna, y lo aventajaba sobre los otros, y no quería que otro alguno lo vistiese ni tratase”.


ENRIQUE IV, "EL IMPOTENTE"


Acabamos este repaso con Enrique IV, "el impotente" al que ya dedicamos una entrada en nuestro blog, ya se le acusó de prácticamente de todo lo acusable: Enrique IV: impotente, homosexual y vouyerista.

Y aunque más de uno de estos rumores, seguramente, fuera cierto, es importante señalar que Enrique IV tiene el dudoso honor de ser el primer monarca de nuestra historia patria que sufrió una campaña orquestada de desprestigio por parte de sus enemigos, al verter sobre su persona una serie de continuos rumores malintencionados sobre su sexualidad.

Los rumores sobre su impotencia vienen desde su primera noche de bodas, ya que por lo visto fue incapaz de mantener la erección para consumar con la reina. Con el paso de los años, y como la Reina no quedaba embarazada, los rumores sobre su sexualidad se fueron incrementando, ya que muchos aseguraban que la impotencia del rey era debido a una homosexualidad aletargada, ya que detestaba el trato carnal con mujeres y tuvo una larga lista de amantes masculinos, a los que benefició con toda clase de nombramientos y prebendas.


Es más, su única hija fue apodada "la Beltraneja" ya que por todos era sabido que Enrique había consentido la relación entre la reina y su hombre de confianza Beltrán de la Cueva, para así poder tener su ansiado heredero al trono.

Pero de todos los rumores que circularon en torno a Enrique IV el que más daño le hizo fue, sin duda alguna, el de ser un cornudo consentido, ya que esto fue lo que a la postre le costó el trono a su hija.




BIBLIOGRAFÍA:

 Gracias especialmente a la web www.sexomedieval.com y su entrada http://www.sexomedieval.com/reyes-versus-sexo-santos-y-reinos-perdidos/ que nos ha servido, en una semana de feria y vacaciones, de guión de inicio para este post.

 https://www.monografias.com/trabajos57/alfonsoxi-leonor-guzman/alfonsoxi-leonor-guzman2.shtml

jueves, 11 de octubre de 2018

El tapiz de Bayeux y sus enigmáticos penes

El tapiz de Bayeux del s.XI es uno de los documentos medivales más importantes de la historia, y en él se narra la conquista de Inglaterra por parte de los normados, encabezados por su lider Guillermo el Conquistador. Entre otros hechos, el tapiz refleja la famosa batalla de Hastings de 1066.

Este tapiz es un documento único, ya que ha permitido estudiar a los investigadores toda clase de aspectos relacionados con la vida en aquella época, ya que este hermoso tapiz alcanza los 70 metros de largo, y en él, vienen representados 626 personas, 190 caballos, 35 perros, 41 navíos y embarcaciones, 37 edificios y fortalezas...

El tapiz de Bayeux es un fuente documental única sobre el modo de vida y costumbres, la arquitectura militar y civil, el arte militar, la navegación o la agricultura de la sociedad normanda e inglesa de la Edad Media.


A pesar que el tapiz ha sido sometido a toda clase de estudios, hasta ahora nadie se había parado en estudiar con detalle otra  representación muy abundante en el tapiz... sus ¡¡93 penes!!

Sólo 5 penes de los representados en el tapiz están asociados a hombres.
El resto están vinculados a los caballos que aparecen (© Museo Bayeux)


Aunque se desconoce quién lo bordó o lo mandó realizar (se especula que la Reina Matilda o el Arzobispo Odo), nos podemos imaginar los chascarillos y las risas de las tejedoras encargadas de coser el tapiz, especialmente cuando les tocaba ponerse a representar los numerosos genitales representados o alguna de las escenas de desnudos que hay en los bordes del tapiz.

Y es que, aunque la mayoría de estos falos están asociados a los caballos, no faltan representaciones de varios genitales masculinos. ¿el por qué de esta sobreabundancia de penes? Hay investigadores que no dudan en señalar que esto sólo puede ser obra de un hombre, con cierta fijación por estos asuntos, por lo que se cree que su diseño respone a los designios del Arzobispo.


El principal motivo esgrimido para esta proliferación de penes es representar una lucha de virilidades. 



Los penes de los caballos


Por este motivo, los mayores atributos vienen representados en el caballo de Guillermo el Conquistador, y según la importancia del personaje, los atributos de su caballo van en correspondencia.

Al ser esta representación una lucha entre masculinidades, quedaría feo ponerle al enemigo un caballo poco dotado, así que para magnificar la victoria de Guillermo, había que representar el caballo de su principal enemigo, el rey anglosajón Haroldo II, con unos buenos atributos también.

En esta escena vemos como le hacen entrega de su montura a Guillermo el Conquistador antes de la Batalla de Hastings.
Apréciese el tamaño del falo del equino, un detalle nada casual.
 (© Museo Bayeux)





En total son 88 los penes representados en caballos, todos ellos relacionados con la batalla de Hastings, y curiosamente ningún otro animal aparece mostrando los genitales. Por lo que parece evidente que estos penes se enmarcan dentro de un contexto de lucha, de hombría. 

Otro de los personajes destacados en la batalla de Hastings, como bien atestiguan los genitales de su montura, fue Odón de Bayeux, estrecho colaborador de Guillermo. Según nos relata el tapiz tuvo un papel muy importante en la batalla, ya que en un momento crítico del combate logró reunir a las fuerzas normandas dispersas y coordinar un contraataque vital para el desarrollo de la batalla. Aunque como vemos el tamaño de los genitales de su montura no tiene ni punto de comparación con los del futuro rey de Inglaterra.

Aquí vemos como Odón de Bayeux carga contra el enemigo. (© Museo Bayeux)
¡Eso sí! El falo de su caballo no llega a la altura de los genitales de la montura de su lider.


La representación de los genitales masculinos


Las representaciones de los genitales masculinos están confitados en los bordes superiores o inferiores del tapiz, e históricamente la representación de un guerrero desnudo es un símbolo de su derrota y de su humillación.

Pero en este caso, el profesor Steve White, ha ido mucho más allá, entendiendo estas desnudos humanos como representaciones literarias de alguna de las fabulas latinas de Fedro.

¿Escena de violación?

El primer desnudo que destacamos es esta imagen donde se puede ver un hombre con los brazos extendidos hacia una mujer y el pene en erección. La mujer que está desnuda y en posición de lamento, miedo o vergüenza, parece estar tapándose sus genitales.

Aunque tradicionalmente se ha interpretado como una escena de violación, tan propia de cualquier conflicto bélico. El investigador británico cree que se trata de una alusión a algún relato de la época, donde un padre violaba a su propia hija, queriendo representar un acto de traición, seguramente el acto de traición más sucio e inmoral posible.



Escena donde se ve a un hombre desnudo con una erección que se extiende hacia una mujer desnuda,
que se cubre ambas manos con la cara y el pudenda.
(© Museo Bayeux)

Los peligros del sexo

Si seguimos avanzado en el relato,  cuando la imagen central nos narra el avance de las fuerzas normandas hacia la batalla de Hasting, vemos otras dos representaciones de desnudos en la franja superior.

En la primera se ve un hombre desnudo, sujetando un gran hacha que apenas le tapa sus vergüenzas. El hombre parece estar entregándole un objeto a una mujer desnuda. La otra escena "erótica" es la representación de un hombre desnudo con bigote y una mujer, de la que destaca la profusión de su vello púbico representado, identificada como una prostituta.

Ambas representaciones se han interpretado como fábulas donde nos hablan del peligro del sexo, donde el engaño o la traición están presentes.



En esta representación se ve una pareja desnuda (franja superior) que segurmante represente una fábula donde una prostitua profesa su amor por un cliente, ante la incredulidad de éste. (© Museo Bayeux)


¿Infidelidad?

Una de las escenas más enigmáticas del tapiz es la formada por la imagen central de un sacerdote ¿hostigando? a una mujer llamada Ælfgyfa, y la representación del obsceno desnudo que se ve justo debajo. Donde aparece un hombre en cuclillas, vello púbico, testílos y un gran pene erecto en un signiticativo primer plano, apuntando hacia el suelo.



Se ha especulado mucho sobre quién era esta mujer y que representa esta escena, aunque todo parece indicar que el conjunto alude a algún escándalo sexual de la época, muy conocido por las gentes del momento, pero desconocido por nosotros.

 


Conclusión


En resumen, podemos decir que esta prolíferación de penes no tiene nada de casual. Los penes de los equinos vendría a representar la valía en combate de los guerreros representados o su importancia en el campo de batalla. Otro asunto son las escenas de humanos desnudos, que parecen alertar a los espectadores del tapiz sobre tramas de traición y engaño, muy presentes a lo largo del relato de la conquista normada de Inglaterra.

No podemos dejar de reseñar que en posteriores réplicas del tapiz todas estos penes fueron censurados, y los hombres que aparecen desnudos fueron cubiertos con pantalones. Todo ello nos hablaría de como fue variando la moral sexual respecto a la representación de desnudos y escenas eróticas a lo largo de la Edad Media.

Por lo que si en Plena Edad Media era normal ver representaciones de desnudos, vaginas, penes (sólo hay que fijarse en ciertas esculturas del romámico), aunque fuese para alertar a los feligreses de los peligros del sexo; la Iglesia con el paso de los siglos fue tomando una actitud cada vez más estricta y severa sobre el desnudo y la sexualidad humana.






Bibliografía

https://www.historyextra.com/period/medieval/bayeux-tapestry-penis-why-norman-conquest-battle-hastings-william-conqueror/

Uribarri, F.;  'El tapiz de los 93 penes', Revista XL Semanal, 5 de Agosto de 2018.




domingo, 24 de junio de 2018

Matrimonio, divorcio y adulterio en Bizancio

Estamos en el año 615 d.C.; en la ciudad de Éfeso, Leoncio, un artesano de 25 años trabaja en el taller de un importante alfarero de la ciudad. Sus amigos y compañeros de trabajo le apremian a que busque pronto una esposa y tenga hijos ¿quién sino va a cuidar de él cuando sea anciano? Como es un joven perteneciente a las clases populares, su padre le arregla el matrimonio con la tercera hija de un comerciante de la ciudad. Tras un par de reuniones entre los padres de familia, pronto se cierran los acuerdos matrimoniales y la composición de las dotes respectivas.

Recreación de Bizancio.
Su futura esposa, de nombre Elia, acaba de cumplir los 15 años, la edad ideal para empezar a buscar marido. Los padres conciertan una reunión y los jóvenes se conocen, ambos jóvenes están contentos con la elección de sus padres; él es un joven bastante trabajador y con buena fama en el taller; ella es bastante guapa, tímida y su padre un próspero comerciante heleno. Por lo que en tan sólo unos meses ambos jóvenes se casan en una modesta iglesia de la ciudad por el rito cristiano.

El matrimonio es feliz y pronto llegan los hijos al matrimonio; en total tuvieron hasta 5 hijos, de los cuales, sólo tres lograron sobrevivir hasta la edad adulta. Después del quinto hijo, y tras un parto muy sufrido, Elia decide "vivir como hermano" con su marido, y no arriesgarse a tener más hijos.

Elia se convierte en una eficiente ama de casa, los modestos ingresos de su marido son suficientes para que ella no se vea obligada a trabajar, aunque como se le da bien la costura, consigue unos ingresos extras confeccionando vestidos para sus vecinas. Normalmente sólo sale de casa para ir al mercado o ir a la iglesia a rezar, aunque una vez al mes suele ir al baño de mujeres a disfrutar de un rato de ocio.

A pesar de la fortaleza física de su marido, unas fiebres se llevan a Leoncio en el año 640 d.C., Elia, como cualquier mujer bizantina, tiene el derecho a heredar el dinero y las posesiones de su marido y a administrarlo como a ella le plazca. Aunque por suerte, su primogénito, de nombre Nicéfolo, que cuenta ya con 24 años ha demostrado ser un joven respetuoso y buen trabajador, que se gana la vida en el puerto como estibador. Elia descansa tranquila todas las noches, sabe que cuando ya no pueda valerse por sí misma, sus hijos cuidarán de ella.

Recreación ideal de Bizancio.
Este podría ser el retrato de un matrimonio común de cualquier familia que hubiese vivido en época del Imperio Bizantino. Hemos mencionado algunos de los grandes rasgos que definirán el concepto del matrimonio es esta cultura: el intercambio de dotes económicas, la independencia económica de la mujer, el papel social de la mujer, el componente religioso en el matrimonio, ...

Por lo que a lo largo de este post iremos desgranando algunas de estas características, pero empecemos por un ligero esbozo de quizá el punto más importante: la imagen de la mujer en el mundo bizantino.


------------------------OOOOO------------------------


 

Ser mujer en Bizancio


La sociedad del imperio Bizantino fue eminentemente patriarcal, ya que las mujeres no podían ocupar ningún cargo importante en el conjunto de la sociedad.  Y aunque dedicaremos una entrada aparte sobre la vida la mujer en bizancio, a grandes rasgos se puede decir que el papel de la mujer ideal estaba constituido por cuatro "etapas": La primera es la virgen, una joven que debe permanecer fiel a su padre y familia. La segunda, sería la etapa de esposa, para posteriormente ser madre y finalmente, viuda.

El papel de la mujer estaba enfocado al matrimonio como objetivo final para una mujer de respeto, siendo sus principales ocupaciones el cuidado del hogar y de los hijos.



Aunque en el caso de la sociedad bizantina, encontramos una gran diferencia respecto a otras sociedades de la época, ya que aunque la ley discriminaba a las mujeres, al menos les permitía gozar de un alto grado de independencia económica no visto hasta prácticamente nuestros días.

Mosaico bizantino.

Las mujeres podían heredar las propiedades de sus padres y marido, las mujeres casadas podían gestionar sus dotes e incluso comprar o invertir en propiedades, tiendas o negocios sin necesitar el consentimiento de su marido. Las mujeres, además, también podían gozar de cierta educación cuando eran pequeñas, por lo que no era raro encontrar mujeres que supiesen leer o escribir, y no sólo mujeres de clases altas, cuyo acceso a la educación era mucho más sencilla, a través de turores personales.

Las leyes, en ausencia del marido, convertían a las mujeres en dueñas del hogar, con un control total de las propiedades y los intereses de los hijos.



 

Evolución del concepto de matrimonio


El concepto de matrimonio sufrió una mutación según se iba instalando el cristianismo en el Imperio Bizantino, especialmente entre las clases populares. En el mundo antiguo romano existían varias formas de plasmar un matrimonio, la más sencilla era que ambos cónyuges hiciesen una vida en común, sin ser necesario ningún tipo de rito o celebración oficial. 

Pero según fue ganando peso la Iglesia, el matrimonio fue adquiriendo mayor importancia en la sociedad y por lo tanto en la legislación.  


Roma, Santa Maria in Trastevere.
Mosaico. S.XIII
Este cambio de religión, Bizancio se convirtió al cristianismo en el 380 d.C.; trajo importantes cambios sociales. La principal preocupación de la Iglesia era cómo vivían las parejas bizantinas, por lo que empezaran a surgir numerosas reglamentaciones matrimoniales, tanto desde la legislación religiosa como civil. En sus inicios impidiendo los matrimonios mixtos religiosos, regulando los matrimonios consanguíneos , o la cantidad de matrimonios permitidos para una misma persona, buscando preservar la idea de la santidad del matrimonio cristiano.

Pero hay que tener en cuenta que esta tradición romana laxa del matrimonio se perpetuó durante buena parte de la Edad Media, así por ejemplo, la imposición de sacralizar un matrimonio con la presencia de un sacerdote que lo bendiga no se instauró hasta casi finales del primer milenio.

En conclusión, podemos decir que progresivamente la institución del matrimonio pasó de ser un hecho privado entre dos personas o dos familias a un acto oficial, un sacramento religioso, que se oficializa mediante una celebración religiosa, la escrituración u otras medidas externas como la transferencia de bienes.

Por último, añadir que, a grandes rasgos, y para no aburrir con tecnicismos, se pueden diferenciar dos tipos de matrimonios en el derecho bizantino: el matrimonio escrito y no escrito; y aquel que incluye transferencia de bienes o el que no.

Legislación y matrimonio


Hemos visto como el concepto de matrimonio fue ganando peso paulatinamente en la sociedad romana con la llegada del cristianismo, esto tuvo su reflejo en el mundo del derecho y la legislación.

Por lo que veremos como desde época imperial tardía se pone especial hincapié en legislar sobre aquellas cuestiones más imprescindibles para mantener este nuevo orden social, por lo que las cuestiones matrimoniales ocuparán un lugar preferente en la legislación medieval europea.

Hasta llegar a la situación en la que el matrimonio debía darse dentro de las leyes religiosas y legislativas del Imperio Bizantino, que regulaban de forma bastante específica como debía ser.


Edad del Matrimonio


La edad del matrimonio como en casi cualquier sociedad preindustrial era muy temprana. La legislación bizantina permitía que una niña se prometiera a la edad de 7 años, y aunque posteriormente se retrasó la edad a los 12 años, sabemos que hubo casos de niñas prometidas con tan sólo 5 años. 

La edad mínima para el matrimonio eran los 12 años para las chicas y 14 para los chicos. Por lo que normalmente todas las mujeres estaban casadas antes de cumplir los 18 años. 


Vestidos de mujer. Siglo VI d.C.
El motivo para que las parejas contrajesen matrimonio en edades tan tempranas responde a diversas necesidades: La primera, asegurar la virginidad de la novia, en una sociedad donde el máximo valor de una mujer era su virginidad, cuanto antes se casase menos riesgo a que la perdiese. El segundo gran motivo, era la alta tasa de mortalidad infantil que, sumada a la baja esperanza de vida de las personas, hacía necesario aprovechar al máximo los años más fértiles de una mujer, para que pudiese aportar el mayor número de hijos posibles al matrimonio.

Estos matrimonios a edades tan tempranas podían acarrear numerosos problemas para las mujeres, especialmente si se casaban con hombres ya adultos. Así sabemos, por ejemplo, que la hija de Andrónico II, con tan sólo 5 años se comprometió con el rey de Serbia, y debido a las prematuras relaciones sexuales sufrió lesiones irreversibles que le impidieron engendrar hijos.

Como era habitual el matrimonio no era cosa de amor, normalmente eran las familias las que acordaban el enlace, atendiendo más bien a cuestiones económicas o hacendísticas que a la opinión que pudiesen tener los futuros esponsales. Hay que pensar que era dífícil que una simple niña se opusiese a la opinión de su familia sobre el matrimonio concertado, aunque en caso de negarse siempre podía optar por entregarse a Dios.

¿Matrimonios por amor?


Aunque existe cierta idea general que esto de casarse por amor es un concepto relativamente contemporáneo, hemos visto en nuestro ejemplo como en la mayoría de familias humildes, aunque los matrimonios los organizasen los padres, sí que se tenía en cuenta que existiese cierta compatibilidad entre los futuros esposos, o al menos se podía tener en cuenta su opinión. También si los jóvenes habían crecido juntos en un mismo pueblo o barrio y se conocían y se llevaban bien, era probable que las madres, siempre conocedoras de todo lo que les pasa a sus hijos, intentasen arreglar ese matrimonio a través de sus maridos.

Pero en una sociedad tan patriarcal como la bizantina, donde las mujeres, incluso antes de dar sus primeros signos de madurez sexual, eran estrechamente vigiladas y controladas, es difícil imaginar un matrimonio por amor, como lo conocemos actualmente.


Otro caso distinto eran los matrimonios entre familias ricas y poderosas, donde primaban mucho más  intereses económicos o hacendísticos a la hora de programar el matrimonio de los hijos.

A todo esto, hay que sumar la edad de los futuros esposos, y analizar que capacidad de crítica o de rebeldía podía tener una niña, apenas entrada en la adolescencia, para oponerse a la opinión de sus progenitores.

 


Aunque seguramente la mejor idea sobre el amor en el matrimonio nos los traslada el arzobispo de Constantinopla Juan Crisóstomo, cuando decía que "El amor mutuo y la dedicación de los esposos era una realidad atesorada, un remanente de la existencia paradisíaca original de la primera pareja", es decir, la gente no se casaba por el amor, sino que el amor surgía cuando la gente se casaba.

Para aquellas personas de corazón más romántico decirles que sabemos que, incluso entre las clases sociales más altas, existieron historias de amor románticas, como bien refleja su literatura. Relatos de amor cuyos protagonistas solían ser un hombre común o un caballero torturados de amor al ver que su amada ingresaba en un convento.



Acuerdos Matrimoniales


Durante la ceremonia de los esponsales, y para garantizar el cumplimiento del compromiso, la familia del novio se comprometía con los "arra sponsalicia", un regalo que en caso de romper el compromiso se quedaba la familia de la novia; en el caso contrario, si era la novia la que rompía el compromiso tenía que devolver los arra, más una suma económica equivalente.

Por contra, la familia de la novia era la encargada de aportar un elemento esencial para cerrar el acuerdo matrimonial: la dote. Y aunque el marido tenía derecho a administrar la dote, ésta seguía perteneciendo a la mujer de por vida. Así, si el marido fallecía o si había divorcio la dote volvía a la mujer, o en caso de que muriese la mujer y ésta no hubiese aportado hijos, la dote volvía a la familia de la mujer.

Anillo de boda

En el contrato matrimonial también se le solía exigir al marido una donación para la esposa, denominada "donatio propter nuptias" o "hipóbolon", equivalente a la mitad o a la tercera parte de la dote. En los documentos posteriores al siglo X se menciona otra donación matrimonial por parte del hombre denominada "theóretron". Estas cuotas pasaban a manos de la mujer o de los hijos en casa de fallecimiento del marido. 


Ritual del matrimonio


La celebración del matrimonio implicaba un complejo ritual con numerosos actos simbólicos y ceremonias. Se iniciaba con un baño ritual donde la novia se purificaba, después se dirigía a la novia vestida de blanco, dónde el novio la esperaba. Después del típico sermón, la pareja era bendecida por el sacerdote encargado de conducir la ceremonia y los coronaba con unas coronas matrimoniales. La ceremonia terminaba con el intercambio de anillos y bebiendo la sangre de cristo del mismo cáliz.

Una vez terminada la ceremonia oficial la pareja se dirigía a casa del novio seguida de toda la comitiva nupcial que entonaba canciones nupciales llamadas "epithalamia", de claro carácter jocoso y algo subidas de tono, para animar a los novios a consumar el matrimonio en la habitación, mientras el resto de invitados seguía de celebración.

Mosaico religioso.


Divorcio


A pesar de la libertad absoluta que existió en el derecho romano para la disolución unilateral del matrimonio, bajo el gobierno de los emperadores cristianos, se empezó a cuestionar el divorcio, por el carácter sagrado que adquiría el matrimonio. 


Por lo que, tras numerosas regulaciones, finalmente fue Justiniano el que sentó las bases sobre el derecho al divorcio en el mundo bizantino.

Las causas de divorcio para el varón eran:
- Que la mujer conociese un crimen de alta traición y no lo revelase.
- Que la mujer fuese adúltera
- Intento de asesinato contra el marido.
- Actos moralmente sospechosos contra la voluntad del marido (pasar la noche fuera del hogar, participar en banquetes o baños colectivos con otros hombres, etc)

Las causas de divorcio para la mujer eran:
- La participación del marido en crímenes de alta traición.
- Atentado contra la vida de la mujer.
- Atentado contra el honor de la mujer (ser acusada falsamente de adulterio).
- Relación extraconyugal estable del marido.

Después existían otros motivos como podían ser la impotencia o la esterilidad de alguno de los miembros del matrimonio, la elección de la vida monástica o un cautiverio de larga duración. Pero como vemos el divorcio sólo podía darse por causas muy graves dentro del matrimonio, siendo un estigma social para la mujer divorciada, lo que provocaría que su vida se volviese aún más difícil. Así que la única solución para cualquier mujer que se divorciase era ingresar en un convento.



Adulterio


Se daba por hecho que una mujer debía obedecer siempre a su marido y serle fiel, por lo que el adulterio era un delito bastante grave, especialmente si la infiel era la mujer. 


Mosaico de la emperatriz
Teodora de Bizancio
Aunque en los primeros siglos las penas podían contemplar la muerte de los adúlteros, con el paso de los siglos, se fue suavizando la legislación a penas de mutilación (se les cortaba la nariz), destierro, penas económicas o encierros en conventos. El marido, sólo era sancionado, si cometía adulterio con otra mujer casada. El derecho canónico también contemplaba graves penas para las adúlteras como podía ser la excomunión o penitencias.

Pero si a alguien hay que agraedecer el aumento de los derechos de las mujeres en la cultura bizantina es a la emperatriz Teodora, quién se involucró personales en las reformas legales y espirituales de Justiniano, sobre todo en aquellas que otorgaban mayores derechos a las mujeres, especialmente los de las mujeres de más baja extracción social.

Así entre sus logros podemos destacar la prohibición de la prostitución forzosa, el aumento de derechos para la mujer en los casos de divorcio y en los referentes a sus derechos de propiedad, y fue quien promulgó la prohibición de asesinato sobre las mujeres que habían cometido adulterio.


Bibliografía


Guiglielmo CAVALLO y OTROS: El Hombre bizantino; Alianza Ed. Madrid, 1994.
Alice‑Mary TALBOT: La Mujer en Bizancio Medieval; 153‑184


Women and marriage in Early Byzantium
https://globalconnections.champlain.edu/2015/04/17/women-and-marriage-in-early-byzantium/

Spyros Troianos, EL DIVORCIO EN EL DERECHO BIZANTINO
Y POSBIZANTINO, Ivs Fvgit, 20, 2017, pp. 443-448, Universidad de Atena