Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de septiembre de 2016

El sumo, el origen del Kamasutra japonés

Manuales eróticos en la Historia:
- Elefantis, los kamasutras de la antigüedad clásica
- Speculum al Joder, un manual erótico medieval molt català
- I Modi, el kamasutra del Renacimiento 
- La escuela de Venus, un manual erótico de la Inglaterra del XVII
- El sumo, el origen del Kamasutra japonés

 -o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

KAMASUTRA JAPONÉS


El kamasutra japonés o 'Shijuhatte' viene definido por la palabra  " 四十八手" que se podría traducir como '48 brazos-manos' o las '48 técnicas'. Esta palabra surgida del mundo del sumo hacía referencia a las diferentes técnicas existentes para lograr la victoria en este tipo de combates. Aunque el número de técnicas existentes sean muy superiores a este número, parece ser que la elección del 48 no es casual, sino que corresponde a un número asociado a la buena suerte.

Con la llegada de la Era Edo esta palabra adquirió una nueva dimensión, otorgándole un significado sexual. De esta forma, basándose en los libro eróticos orientales e inspirándose en las técnicas del sumo, crearon estas 48 posturas para "lograr una victoria" en el ámbito sexual.

Shijuhatte. Las 48 técnicas del sumo.
Origen

Por lo tanto, el origen de este Kama Sutra japonés parece remontarse a su análogo de la India, el cuál fue escrito alrededor del 300 d.C. Posteriormente con la difusión del budismo, el Kama Sutra se fue introduciendo en otras partes del este de Asia, pasando primero por China y llegando finalmente hasta Japón.

De esta manera, el Kama Sutra que llega a Japón no es el texto original hindú, sino una reinterpretación que los chinos hicieron del Kama Sutra, por lo que algunas posiciones, las más acrobáticas, fueron eliminadas o sustituidas, por otros posturas más cómodas y de fácil realización.

Así la principal característica que diferencia el sexo japonés frente a otras técnicas orientales está en como sus mujeres gimen, sollozan, gimotean y chillan, un gemido especial, reservado para hacer el amor, denominado 'yogarinaki', que se puede traducir como 'chillido del placer' o 'alegría del sollozo', unos gritos que añaden un carga de erotismo a los encuentros sexuales con las mujeres japonesas.

Imagen extraída de http://www.kirainet.com/

Las distintas posiciones

Como venimos diciendo las posturas del Kamasutra japonés son más sencillas de practicar que las del Kamasutra tradicional, ya que se basan en técnicas de entrenamiento del sumo, por lo que no es necesario ser excesivamente flexible o fuerte. Algunas de estas posturas son:

Karatekewari (Rompiendo el bambú): Es una postura similar al misionero. En esta, ella debe acostarse con las piernas extendidas y cerradas para permitir que tú te coloques sobre ella y hagas la penetración. Esta postura favorece la estimulación del clítoris y ayuda a estrechar la vagina.

Kakaedori (Sosteniendo el pájaro): Tú debes colocarte de rodillas con las piernas entreabiertas. Ella se sienta sobre ti, dándote la espalda y con los brazos abiertos para permitir que la sostengas por las axilas. Esta postura ayuda a la estimulación directa del punto G y retrasa la eyaculación.

Hiyodorisakaotoshi (Cayendo del precipicio): Ella debe acostarse boca abajo, cerca del borde de la cama. Luego tú, estando de pie en el suelo, debes levantar sus piernas, colocarlas sobre tus hombros y realizar la penetración.



Bibliografía

 http://artofkamasutra.blogspot.com.es/


 http://www.kirainet.com/las-48-tecnicas-o-posiciones-ganadoras/

sábado, 17 de enero de 2015

Sexo Oriental

Índice de Capítulos

 Sexo Oriental
a) La sexualidad en el Japón histórico:
     - Juguetes eróticos y manuales de amor.
     - La homosexualidad en el Japón medieval: Samurais y monjes (próximamente)
     - La prostitución masculina medieval (próximamente)

 b) La sexualidad en la China imperial
     - Pintura erótica China (próximamente)

 ----------------------------  OOOOO  ---------------------------

Como llevamos repitiendo desde el inicio de este blog, uno de los retos más difíciles a la hora de acercarse al sexo y a la sexualidad de otras épocas y culturas es tratar de inhibirse de nuestros propios códigos morales y tabús.

Mural  de la dinastía Ming, exhibido en el  Museo de Sexo Chino de Xian.
Esta tarea se hace mucho más difícil cuando hablamos de culturas y regiones con las cuales no compartimos ningún tipo de referencia, es decir, probablemente se nos hace más fácil entender el concepto de sexualidad de un romano del siglo IV d.C. que de un japonés del siglo XIX.

Para cualquier occidental es dífícil adentrarse en el concepto del sexo oriental, si no sabe nada, acerca de las corrientes filosóficas donde se asientan las bases de la cultura oriental. Es imposible concebir su noción del sexo, sin saber qué es el sintoísmo o la poderosa influencia que tuvo posterioremente el confucionismo.

Escultura del Museo del
sexo de China.
Es como tratar de conocer la historia del occidente europeo, sin saber nada, sobre los conceptos morales del cristianismo o sobre la tradición greco-latina donde se sustenta nuestra historia. Por lo que en este post, intentaremos adentrarnos en la particular filosofía de vida (y de la moral sexual) que dominaron China y Japón durante gran parte de su historia.

Como introducción y tratando el tema de forma muy generalista podemos decir que las primeras sociedades orientales eran de carácter matrilineal o matriarcal, ya que la veneración a los órganos sexuales de la mujer, como creadora de vida, era mucho más general que la representación de los órganos masculinos. Pero a medida que se fue construyendo una sociedad de carácter más patriarcal se produjo una transgresión del culto de los órganos femeninos al culto fálico. Siglos después se empezarían a difundir doctrinas filosóficas y/o religiosas de corte mucho más restrictivo en el plano de la sexualidad humana, configurando la visión del sexo actual del mundo oriental.


EL SEXO en la cultura JAPONESA

Así a diferencia de lo que ocurre en Occidente, en Japón el sexo no estaba sometido a prejuicios morales, sino se concebía desde un punto de vista más orientado hacia el placer y la responsabilidad social. Por lo que históricamente, no veían el sexo como algo obsceno o pecaminoso, sino más bien como algo estético y un acercamiento a los dioses.

Como bien dice Focault en su "Historia de la Sexualidad" la historia de la sexualidad en Occidente es la crónica de una represión creciente, suprimiéndose la sexualidad en un período que arranca en la antigüedad tardía hasta prácticamente el siglo XX.

Esta mentalidad más abierta respecto al sexo por parte de los japoneses, incluso mucho más que otros pueblos orientales, se vió reflejada tanto en su arte como en su literatura.

"La principal causa de esta mentalidad más natural respecto al sexo hay que buscarla en la naturaleza de la religión nipona, el sintoísmo".

Aunque hoy en día, paradójicamente, la vida sexual de los japoneses parece menos plena y más restrictiva que las sociedades europeas que han vivido bajo el tabú de la herencia religiosa.
Imagen Shunga


EL SEXO en la cultura CHINA

El sexo en la cultura china también es considerado una parte fundamental para el desarrollo del ser humano, ya que gracias a él se produce una mejora en la salud corporal y mental.

Escultura del Museo del Sexo de Tongli.
Foto: http://www.xixerone.com
El acto sexual es considerado un acto natural, y por lo tanto no está asociado a ningún concepto de culpa moral. 

La práctica del mismo ds casi un deber sagrado de todo hombre y mujer, por lo que la abstinencia es contraproducente.

Como sucede en todas las culturas cuya historia se prolonga en el tiempo, existieron períodos de condena por parte de corrientes confucionistas y budistas y períodos donde la sexualidad fue estudiada y desarrollada con gran detalle, bajo la influencía del taoísmo, por lo que existen numerosos estudios sobre la sexualidad humana.

La mayoría de los  planteamientos acerca de la sexualidad china fueron probablemente elaborados entre los años 500 a  200 a.C., relacionados con la dinastía Han (221 a.C. a 24 d.C.), escribiéndose meticulosos tratados sobre el sexo. Apuntar que la literatura china es una de las culturas que con más belleza y detallismo han tratado el tema de la sexualidad.
 
Los tratados medicinales, basados en la fiolosfía taoísta, explicaban con todo detallismo las mejores técnicas sexuales para que el hombre absorviese la energía Yin de la mujer durante el orgasmo. Las mujeres eran educadas en estas prácticas y debían conocer todas y cada una de las técnicas necesarias para la perfecta unión. Ellas a su vez, debían educar a sus maridos.

Aunque con la extensión del confucionismo puritano, gracias al auge de la dinastía Qing, alrededor del año 1000, el sexo se fue volviendo un tema tabú en la vida pública. Esta doctrina abogaba por la separación de sexos en la mayoría de actividades sociales y suprimieron todas las expresiones artísticas relacionadas con la sexualidad.  De esta forma, mucho de los manuales de sexo fueron destruidos por considerarse obscenos, por lo que China perdió un enorme legado cultural relacionado con el saber sexual.

Escultura en el patio del Museo del Sexo de Tongli (China)

EL SEXO EN LAS RELIGIONES Y FILOSOFÍAS ORIENTALES 

A la hora de hablar de las diferentes posturas de las filosfías/religiones orientales respecto al sexo, podemos catalogar, de manera algo simplista, que mientras el sintoísmo y el taoísmo aportan una visión positiva acerca del sexo y la sexualidad; el budismo, en menor medida y sobre todo, el confuciosnimo, otorgan una visión bastante más puritana y restrictiva acerca de las relaciones sexuales

Esto no significa, que en las sociedades antiguas asiáticas, donde el sintoísmo y el taoísmo eran las filosfías más extendidas, la actitud hacia el sexo fuera totalmente abierta y tolerante, ya que la gente estaba obligada a mantener una reglas sociales y morales bastante estrictas también, bajo el temor de castigos divinos relacionados con la fertilidad. Por lo que existen numerosas leyendas de malos gobernantes y mujeres perversas, que se dejaron arrastrar por sus pasiones y perversiones sexuales.


Teniendo en cuenta estos matices, vamos a repasar las principales corrientes filosóficas y/o religiosas y su opinión respecto al sexo...


SINTOÍSMO y SEXO

El sintoísmo, religión originaria de Japón, es una religión que adora a la naturaleza y por lo tanto todo aquello que esté relacionado con la fertilidad, por lo que es normal que existan cultos tanto al sexo masculino como femenino.

Mientras que en muchas culturas de tradición patriarcal como el cristianismo, confusianismo o incluso el budismo abandonaron el culto a la fertilidad, la adoración a la naturaleza en Japón nunca desapareció realmente. Incluso, hoy en día, existen santuarios sintoístas en las que las mujeres agitan figuras en forma de pene para pedir un hijo. En algunos festivales rurales, objetos fálicos son cargados por las calles para unirse con vulvas sagradas que se producen en otros santuarios.

Fesival del pene (Japón)
Con el paso del tiempo, el sintoísmo tal y como se practica hoy está muy influenciado por el budismo y confucianismo las dos otras religiones mayoritarias de Japón, de carácter mucho más restrictivo respecto al sexo.

TAOÍSMO y SEXO

El taoísmo comparte muchos de los conceptos del sintoísmo japonés, aunque con una carga filosófica mucho mayor. El taoísmo vive en armonía con la naturaleza y tiene un concepto bastante positivo de la mujer al considerarla más cercana a las fuerzas de la naturaleza, así en varios escritos taoístas podemos ver como el elemento femenino 'yin' prevalece sobre el masculino 'yang'.

Para el taoísmo el sexo garantiza la salud y un alarga vida al hombre, para ello, debe absorver la energía liberada por la mujer durante su orgasmo. Al mismo tiempo la mujer también se beneficia, ya que se activa su yang latente. Es decir, cuanto mayor goce conseguía la mujer, más energía, y por consiguiente más equilibrio conseguía él. El hombre, por el contrario, debe retener su eyaculación, para no perder su energía vital, ya que con esta técnica se creía que el hombre alcanzaría la inmortalidad.

Lógicamente en la antigua sociedad china las relaciones sexuales seguían cumpliendo con su objetivo primordial que es la concepción y el perpetuar la familia, ya que esto era un deber sagrado.



BUDISMO y SEXO

El Budismo llegó a Japón en el siglo VI procdente de la península de Corea. Como la mayoría de doctrinas asiáticas no cataloga el sexo como algo inmoral o dañino, sino como un elemento más para el equilibrio entre el cuerpo y la mente. Las indicicaciones budistas respectos al sexo siguen la  misma filosofía que el resto de sus actividades, evitar los extremos de adicción o represión y evitar hacer daño al resto de personas, por lo que el adulterio, en la medida que hace daño a la pareja, está considerado como algo incorrecto.

Con todo ello, se puede decir, que todas aquellas prácticas consensuadas y aceptadas por sus miembros, no se pueden considerar negativas, ya sea la homosexualidad, el poliamor, incluso la prostitución.

Mientras para los laicos el busdismo tiene una concepción de la sexualidad bastante abierta y tolerante, para sus monjes es bastante más restrictiva, ya que para alcanzar el nirvana es necesário eliminar todo apego y deseo, y si algo caracteriza al sexo es su carácter mundando, con estrecha relación tanto con el deseo como con el apego, por lo que historicamente también han existido corrientes budista muy críticas con todo lo relacionado con la sexualidad.

Dibujo erótico. China, Dinastía Qing. Finales s. XIX.


CONFUCIONISMO, MUJER Y SEXO

Sin duda, Japón es un país de contrastes y el sexo no es ninguna excepción, la sexualidad de la cultura japonesa se mueve entre la naturalidad del sintoísmo y la moralidad estricta del confucionismo...

El confucianismo es una doctrina filosófica de gran influencia en Japón. Originaria de China es en realidad el producto del sistema patriarcal y de una sociedad completamente dominada por los hombres.

Esta filosofía, con fuertes tendencias puritanas, considera además el amor romántico como una debilidad y el sexo simplemente como un mecanismo para mantener la continuidad familiar. La mujer, adquiere una nuevo rol, ya no tanto como compañera del hombre, ni como objeto de placer, sino simplemente quedando su papel relegado a su labor fecundadora y como madre de familia.

Mujer japonesa con hijo.
Un viejo proverbio confunciano resume muy bien esta filosfía tan machista, que sigue aún vigente en  gran parte de Japón. "la mujer debe obedecer a su padre en la juventud, a su marido en la madurez y a su hijo en la vejez". Es decir, la mujer ideal debe apoyar en todo a su marido, centrarse en las tareas del hogar, en la educación de sus hijos y en el cuidado de toda su familia, para que el hombre pueda decircarse por completo a su trabajo.

Palabras como "obligación" (gimu), "responsabilidad" (sekinin), "honor" (meiyo), "shimbo" (paciencia) y "gaman" (perseverancia en lo duro) resumen muy bien algunos conceptos de esta filosofía.

 Este ideal de mujer respetuosa viene definido en el Onna daigaku (1716), un libro que definía los deberes de la mujer ideal. Además, la esposa no puede solicitar el divorcio, en cambio, su marido puede exigir separación si la mujer es estéril, roba, desatiende a los suegros o simplemente habla demasiado.

Hay que aclarar que esta concepción tan negativa de la mujer se daba sobre todo en ambientes cortesanos y urbanos, ya que en el ámbito rural y en las familias de los comerciantes, la personalidad de la mujer no estaba tan anulada puesto que se precisaba de su fuerza de trabajo y habilidades como comerciante.

LA FAMILIA ORIENTAL

Igual que en China o en Corea, la familia japonesa es una institución patriarcal y jerárquica, caracterizada por relaciones verticales entre padres e hijos. El cabeza de familia tenía la máxima autoridad, era el jefe religioso del hogar, administraba las finanzas, casaba a sus hijos e hijas. El hijo mayor era el heredero del patrimonio familar, mientras que la esposa ocupaba los puestos más bajos de la jerarquía familiar, encargándose de las tareas domésticas, la educación de los hijos y el cuidado de los suegros.

Un término que define muy bien el papel que va a ir adquiriendo la mujer con el paso del tiempo es la palabra japonesa para definir 'esposa' (okusan) que puede traducirse como la persona que está detrás, en el fondo, o dentro de la casa.


REPRESENTACIONES ICONOGRÁFICAS SEXUALES

En unas culturas donde los ritos de fertilidad siguen tan vigente seguimos encontrando numerosas representaciones iconográficas relacionadas con la sexualidad. En un primer momento predominaron las representaciones relacionadas con la fertilidad de la mujer, aunque con el paso de un culto carácter matriarcal al culto de falo, la representación de la sexualidad de la mujer fue disminuyendo, y la representación de sus órganos se hizo cada vez más sutil. Pasándose de representaciones con anillos y orificios en piedra o jade a otros menos obvios como peces, los animales bivalvo, plantas acuáticas o la mítica flor de loto, la representación del órgano sexual femenino más universal en el mundo oriental

'Los monstruos acuáticos y la mujer buzo', de Kitagawa Utamaro.
Shunga con numerosos simbolismos: plantas acuáticas, bivalvos, etc.
En cuanto a las representaciones del culto al falo se vuelven mucho más obvias, lógicamente las que más llaman la atención son las representaciones fálicas de enorme dimensiones, algunas superando el metro de altura. También existen toda clase de pequeños amuletos y esculturas de tamaño más natural. Entre las representaciones fálicas alegóricas destacan ciertos animales como pájaros, serpientes o  tortugas y algunos elementos vegetales como las calabazas.

Escultura de tortuga como alegoría sexual.
EL CONCEPTO DE DESNUDEZ

Un ejemplo de este contraste de mentalidad lo encontramos en el concepto de desnudez, mientras para la tres grandes religiones monoteístas: cristianismo, judaísmo e islam, un cuerpo desnudo se asocia a conceptos negativos: vergüenza, impureza o promiscuidad, y por lo tanto es necesario cubrir el cuerpo desnudo.

Las filosofías orientales ven la desnudez del cuerpo humano como algo natural y sencillo, sin dotar al cuerpo de una connotación negativa.

Mujeres bañándose. Toyohara Chikanobu. 1881

LA HOMOSEXUALIDAD en ORIENTE

A) La homosexualidad en el Japón medieval

No nos adentraremos mucho en el tema de la homosexualidad en el Japón medieval, ya que le dedicaremos un post en exclusiva, simplemente apuntar que en Japón, la homosexualidad nunca ha sido considerada un pecado por parte de la sociedad o la religión, y sólo fue prohibida durante el siglo XIX ante las presiones del occidente homofóbico.

El amor entre hombres se entendía como la forma más pura de expresión. 

El amor de carácter homosexual es tan natural en el Japón antiguo, que se recogen episodios homoeróticos en sus primeros textos históricos, incluso las primera geishas, conocidos como Hokan o Taikomochi, eran chicos jóvenes y hermosos (bishounen) especializados en canto, baile y comedia, que solían ser amantes de los señores feudales.

Otro ejemplo que nos habla de lo extendida y normalizada que estaba la homosexualidad es la práctica del shudo o nanshoku, tradición samurai donde el jóven pupilo se entregaba a su maestro, a la manera de la sociedad griega.

B) La homosexualidad en la China histórica

La homosexualidad en China tampoco parece que halla sido perseguida hasta prácticamente edad contemporánea, ya que su existencia ha sido documentada desde la antigüedad. Una de las más hermosas historias sobre amor homoerótico proviene de la dinastía Zhou (500 d.C.) y de ella surge uno de los nombres para denominar este tipo de relaciones  "Los placeres del melocotón mordido".

Posiciónes de la batalla de flores.
Dinastía Ming (1368-1644)
Como en todos los grandes imperios que perduran en el tiempo, la tolerancia hacia la homosexualidad fue variando según épocas y zonas geográficas, por lo que algunas investigaciones aseguran que la homosexualidad masculina fue bastante corriente durante las dinastías Han, Song, Ming y Qing, incluso en algunos textos literarios recogen episodios de homosexualidad femenina.

Las relaciones homosexuales se manifestaban de muy diferentes formas: tenemos ejemplos de relaciones basadas en patrones de edad, homosexualidad "forzada" ante la escasez de mujeres debido a migraciones masivas, burdeles masculinos (que escandalizaron a los jesuíta de los siglos XVII y XVIII), o simplemente amantes masculinos. Generalmente, este tipo de relaciones de carácter homosexual se desarrollaban entre las clases altas, aunque nos encontramos ejemplos de todo tipo, desde los ambientes más sordidos y miserables hasta las más altas cotas de refinamiento dentro de las cortes imperiales.

El arte chino expresó frecuentemente este tipo de relaciones sin ningún tipo de tapujo, ya que tenemos numerosos ejemplos que han sobrevivido a la revolución cultural, desde su literatura pasando por la escultura acabando en sus numerosos dibujos de pinturas sobre seda



BIBLIOGRAFÍA


Domingo, Carmen; Secretos de alcoba de las geishas. El arte japonés del sexo, Océano-Ámbar, 2006.

Van Gulik, R.H.; La vida sexual en la antigua china, Siruela,

Prácticas sexuales taoístas, Historia, Prácticas antiguas y medievale en
http://centrodeartigo.com/articulos-informativos/article_61161.html

La tolerancia de la homosexualidad en el Japón medieval en
http://www.arrakis.es/~jmn/Libro/japon.html

Sobre la homosexualidad en China
http://bajoelsignodelibra.blogspot.com.es/2011/12/dos-palabras-sobre-la-homosexualidad-en.html
http://minimosymaximos.blogspot.com.es/2010/08/la-pintura-en-la-china-del-melocoton.html

El arte de la sexualidad en China en
http://www.emperadoramarillo.net/tratados6.html

El kamasutra japonés en
http://www.kirainet.com/las-48-tecnicas-o-posiciones-ganadoras/

La nueva mujer japonesa en
http://www.aceprensa.com/articles/la-nueva-mujer-japonesa/
En la visión judeo-cristiana se censura la desnudez, el cuerpo humano es “impuro”, un desnudo se asocia con vergüenza y desgracia por lo que éste debe cubrirse. Las tres religiones abrahámicas (cristianismo, judaismo, islam) son contundentes al asociar el cuerpo desnudo con implicaciones negativas. La impureza viene de nacimiento, hay que cubrirla, esconderla, es necesario avergonzarse. La vergüenza somete y fué un instrumento usado para control durante los peores siglos del oscurantismo medieval. El arraigo de ese legado es tal, que aún en nuestros países la persona que decide mostrar su cuerpo desnudo parcial o totalmente es calificada por los demás con connotaciones violentas muy negativas y frases peyorativas. Sin embargo, ésta asociación es aprendida, no existe ninguna razón real para asociar desnudez con maldad, promiscuidad u alguna otra connotación negativa, salvo el prejuicio judaico heredado. Occidente padece por ello y suele censurar a Japón desde un completo desconocimiento.

. Fuente original: www.wota.tv/el-concepto-de-pureza-japones-porque-si-una-idol-debe-ser-pura-posa-en-bikini-y-photobooks/ © Yumeki Entertainment Agency. Todos los derechos reservados





miércoles, 5 de noviembre de 2014

Harén y poligamia: Un viaje a través de diversas civilizaciones.


Cuando escuchamos la palabra harén, en el imaginario del mundo occidental salta la imagen de bellas mujeres, vestidas con ropas sugerentes, relajadas en fabulosos patios de ensueño, con fuentes y abundante vegetación; o descanso en mullidas habitaciones llenas de cojines, con la figura de un eunuco protegiéndolas, a la espera de que su señor las llame para complacer sus fantasías sexuales.

Es decir, nos imaginamos una especie de burdel de lujo para emperadores y sultanes. A esa imagen han contribuido los numerosos artistas influenciados por el orientalismo y que reflejaron una visión idílica de la vida de las mujeres en los harenes.

La danza del harén, de Giulio Rosati

En cambio, en el mundo musulmán tienen un concepto bastante diferente, el harén es simplemente un espacio reservado de la casa o del palacio, donde las mujeres pueden relajarse y quitarse los pañuelos de la cabeza sin temor a ser vista por ojos ajenos a la familia.

De esta forma, la vivienda musulmana consta de dos partes perfectamente diferenciadas : el “selamlik”, destinada a los hombres y el “harenlik”, zona donde las mujeres pasan su vida.  En las familias acomodadas, donde la mujer no tenía la obligación de trabajar, el harén se situaba a menudo en el patio interior de la casa, alejadas de cualquier mirada indiscreta.
Actualmente el término harem define tanto la separación por sexos que rige la institución familiar en las sociedades islámicas como el lugar donde estas mujeres residen.

Origen Etimológico 'Harén'

La palabra harén, etimológicamente provenie de la familia de palabras árabes de raíz 'h-r-m', cuyo significado está relacionado con términos como prohibido, sagrado o tabú. Es decir, su significado literal sería recinto sagrado, lo cual ya nos da la idea de que es un espacio restringido. Por lo tanto, las mezquitas, las ciudades santas del Islam, también serían harenes.

Su origen como espacio diferenciado de la vivienda proviene de una leyenda sobre Mahoma, que estando un día en casa jugando con sus nietos fue molestado por un grupo de fieles. Disgustado, habilitó un espacio cerrado para uso exclusivo de él y su familia. A partir de ese momento, sus esposas o concubinas vivieron recluidas en el “harén”. Constituyendo una de las instituciones familiares más asentadas en el mundo oriental

Su relación con nuestra concepción actual proviene al considerar la residencia del Sultán también como un lugar sagrado, ya que la presencia de la figura del Sultán transforma cualquier espacio en un lugar sagrado, por lo que pronto, sus habitaciones privadas también adquirieron el carácter de sagradas, de harén.


HARENES EN DIFERENTES CIVILIZACIONES

Otra relación inmediata que hacemos al oir la palabra Harén es vincularla con el mundo musulmán, aunque en realidad y como veremos a continuación, los harenes o los espacios exclusivos para mujeres han existido desde los tiempos del Egipto faraónico pasando por la Grecia Clásica y teniendo una larga tradición, sobretodo, en las sociedades orientales no islámicas.

La poligamia


Las raíces de la poligamia son muy antiguas, ya que esta práctica siempre se ha considerado útil como medio de perduración del clan o la tribu, a veces, acompañada también de prácticas endogámicas.

Ya en Antiguo testamento hallamos numerosos ejemplos, desde Abraham que tuvo dos esposas pasando por  numerosos reyes de Israel que también practicaron la poligamia. El Corán habla abiertamente de esta práctica y la defiende diciendo: “Podéis desposar a dos o tres o cuatro mujeres que os gusten […] pero si teméis no poder ser equitativos, entonces desposad sólo a una” (IV,3).   

Es decir, las tres principales religiones monoteístas defendieron la práctica de la poligamia, practicada durante mucho tiempo por los judíos y sólo condenada por el cristianismo a partir del Concilio de Trento, en 1563.

A partir de estos datos, es comprensible que las relaciones poligámicas se institucionalizasen, sobretodo, en la cultura árabe primero, y en la cultura musulmana posteriormente, dando lugar al nacimiento de un espacio reservado para las mujeres, el harén.


Imperio Otomano:

Los baños del harén de Jean-Léon Gérôme.
En el poderoso imperio Otomano, el harén era una institución de vital importancia. Allí encontramos el que sin duda es el harén más famoso del mundo, el del Palacio de Topkapi, un laberinto de más de 300 habitaciones de gran valor arquitectónico e histórico.

El harén era un lugar donde se vivía bajo unas rígidas normas, marcadas por la obediencia, la tradición y numerosas ceremonias. Estaba dirigido y gobernado por la «sultana valida», la madre del sultán, quien solía tomar partido en los asuntos de Estado. Siguiendo un estricto orden de jerarquía, tras ella, se situaba la primera esposa del sultán (kadin) o la madre de su primogénito y en un tercer escalón, sus otras esposas oficiales y sus favoritas (ikbal). Por último mencionar a las concubinas que compartían cama con el sultán que aumentaban su posición social dentro del harén recibiendo el estatus de 'afortunadas' (gözde).

En total, un harén podía estar formado por más de mil personas, esclavas y eunucos incluidos, formando un poderoso engranaje institucional con funciones políticas, sociales y económicas, sólo citaremos como ejemplo la figura del jefe de los eunucos, figura de gran autoridad, tan sólo por debajo del Gran Visir y el experto en leyes.

En el harén vivían también las concubinas, tanto del sultán como de sus oficiales más destacados, así como muchachas usadas para concertar matrimonios políticos. Estas concubinas eran llamadas "cariyeler" y el Sultán podía disponer de ellas a voluntad, así conocemos el caso del Sultán Murat II, que tuvo 112 hijos de sus múltiples consortes.

Habitación del harén, Palacio Topkapi (Estambul)
El origen de las mujeres del harén era de los más variado, provenían de todos los confines del imperio otomano, la mayoría de familias no musulmanas, ya fuese como trofeos de guerra o como regalo. Eran educadas con gran esmero y refinamiento, en numerosas artes: poesía, danza, música, así como en los principios del Islam. Las más sobresalientes se reservaban para el Sultán o para altos funcionarios, por lo que la mayoría eran empleadas como sirvientas (esclavas) sin tener que cumplir ningún papel sexual, recibiendo el nombre de Odalisca (odalik) que significa mujer de cámara,

Un dato poco conocido es que las mujeres del harem podían salir fuera de los muros del palacio, aunque siempre vigiladas por un nutrido grupo de eunucos y seguidas de todo su séquito. Además el trabajo de concubina era un trabajo remunerado. Tras nueve años de servicio, se les permitía marcharse para casarse, y los gastos de la boda eran abonados íntegramente por el sultán. 

Egipto: En el Egipto faraónico, tanto en el Imperio Antiguo como en el Imperio Nuevo, están documentados la existencia de "harenes" conocidos como "Casa Jeneret", que era el lugar donde habitaban 'las mujeres' del Faraón: su madre, la esposa Real, las esposas secundarias, concubinas, así como toda la prole del faraón. Esta era una institución que se encargaba de la educación de los príncipes y princesas, y donde aprendían diferentes artes y oficios. Estos lugares eran  relativamente abiertos, donde las mujeres podían recibir visitas.
Esclava arreglando tocado.

La Casa Jeneret podía estar constituida por uno o varios edificios de tamaño variable, situados junto al palacio real y de gran importancia para la cultura egipcia. Así por ejemplo, en El Fayum se ha documentado una Casa Jeneret donde exclusivamente se alojaban las abuelas de la nobleza. 

Por último mencionar que la misma palabra Jeneret incide en nuestro significado actual de harén, ya que significa "casa de las bellezas" pero también 'casa cerrada' o ' lugar cerrado'.


Grecia: En la Grecia Clásica encontramos los famosos gineceos, estancias reservadas en las grandes casas de la antigua Grecia para uso exclusivo de las mujeres: esposas, hijas y sirvientes.

Tradicionalmente estas estancia se hallaban en la segunda planta de estas casas, quedando reservada la planta baja para los hombres. Estos giniceos nos transmiten la situación social de la mujer griega, que llevaban una vida social muy discreta y apartada, recluidas en estos gineceos la mayor parte del tiempo y sometidas a la vigilancia de los poderes patriarcales constantemente.

Aunque a estos gineceos, no tienen la connotación clásica de harén, ya que dentro de la cultura griega no estaba extendida la poligamia, si exceptuamos a sus 'bárbaros' vecinos macedonios.


Asia Oriental:

Damas de Caubul
1848 , por J. Rattray
El modelo de unidad familiar separada por sexos, que da lugar al concepto de harén, no sólo se dió en los países musulmanes; en Asia también se desarrollaron conceptos familiares similares. En la India, vemos como a las mujeres hindúes de la casta superior se las ocultaba de los hombres que no fuesen sus parientes directos, bajo un sistema llamado purdah. Schuon, en su libro 'Conociendo al Islam'  lo define como "Purdah es una cortina de separación tajante entre el mundo del hombre y el de la mujer, entre la comunidad en su conjunto y de la familia que es su corazón, entre la calle y el hogar, lo público y lo privado."

En Persia, mucho antes de su ocupación islámica, ya existía la tradición de que las mujeres persas viviesen en reclusión, como señala el historiador romano Plutarco.

En China, las esposas y concubinas de los emperadores se confinaban en barrios separados denominados hou-gong, aunque esta tradición no se extendió entre las clases populares. En cambio, en Corea si existía la tradición, extendida a todas las clases sociales, en la cual hombres y mujeres vivían casi todas sus vidas separados, en diferentes lados de la casa, y dónde sólo se unían para reproducirse.

Una característica importante de las monarquías de Oriente es el carácter divino del emperador, no es sólo su representante, sino que alcanza el grado de dios en vida, así en China el emperador era "hijo del cielo" y en Japón tenía tratamiento de dios. Todo esto hacía que los soberanos orientales se recluyesen dentro de sus enormes palacios, reforzando aún más, su carácter sagrado, inviolable. Este hecho se refleja en la arquitectura y diseño de sus palacios (y harenes) construcciones enormes, laberínticas, con diversos anillos de accesibilidad, con habitaciones y estancias preparadas meticulosamente. Este aislamiento con el resto del mundo se reforzaba con la separación del palacio mediante fosos y enormes murallas.


India (Musulmana):

Tras la conquista musulmana de la India, se instauró la costumbre de confinar a las mujeres de la casta alta en zonas reservadas de las viviendas o en diferentes alas del palacio, estas espacios exclusicos se denominaron zenana y su función era proteger a las mujeres de la mirada de instrusos.

Zenana.

China:

En China tanto los harenes como la institución del concubinato tienen una larga tradición. El concubinato no era exclusivo de la casa imperial, ya que cualquier persona que pudiese permitirse mantener a sus concubinas podía disfrutar de ellas. Esta tradición estuvo tan arraigada que en Hong Kong no fue abolida hasta 1971.

La sociedad china justificaba la existencia de esta institución comparándola con un juego de té. El hombre sería identificado con una tetera y la mujer con una taza; la tetera puede rellenar varias tazas pero ninguna taza puede llenar una tetera.

El harén más famosos que nos han llegado de la sociedad china es el que existía en la Ciudad Prohibida, descrito en numerosas novelas y relatos. El harén, también conocido como hou-gong,  estaba situado en la parte posterior de la Ciudad Prohibida, y la única presencia masculina permitida era la figura del emperador y la de los cientos de eunucos que en él habitaban.

Emperatriz Wu Zetian y sus doncellas.
Era un mundo de patios amurallados y largos y estrechos callejones, con abundante vegetación y lujo. La emperatriz tenia su propio palacio y su principal función era administrar bien el harén, por otro lado las concubinas o favoritas se albergarían también en pequeñas habitaciones de lujo, con sedas, muebles tallados y objetos engarzados con joyas.

El correcto funcionamiento de un harén no era una tarea fácil, éste se regía por normas bastantes estrictas, donde todo estaba detalladamente reglado, desde los objetos que podían tener en sus habitaciones, calidad de sus vestidos, incluso su dieta, todo ello dependiendo de su rango. Dentro de las cónyuges imperiales existían hasta ocho niveles de jerarquía.

La vida del harén no era nada fácil, era un mundo de mucha rivalidad y competencia entre las concubinas para escalar puestos en la jerarquía de favoritas del emperador, conociéndose numerosos casos de intrigas, asesinatos, conspiraciones y muertes en extrañas circunstancia de eunucos, concubinas y los hijos de ellas. Existía la tradición, que a la muerte del emperador, todas sus concubinas fuesen internadas de por vida en un convento budista, sin que pudiesen salir de allí.

Cixi, una concubina que reinó entre eunucos.
La vida sexual del emperador estaba muy controlada, ya que sus encuentros sexuales eran anotados en una tablilla de bambú que era entregada al eunuco jefe, que preparaba el posterior encuentro. Los encuentros tuvieron que ser muy numerosos, ya que estaba muy extendida la creencia que la vida del emperador sería más longeva cuanto más encuentros sexuales tuviese. Así se relata que el legendario Qin Shi Huang, primer emperador chino era inmortal ya que desvirgó a más de mil doncellas.

Otro ejemplo lo tenemos con el emperador Huan Di (146-168 d.C), que renunció a sus deberes políticos y se entregó a una vida de placer y disfrute. Para ello contó con un harén de 6000 mujeres y ante los problemas de engendrar un heredero, sus eunucos le presentaban cada noche nueve concubinas nuevas, ya que consideraban ese número mágico.

Japón:

En Japón también estaba bastante extendido el concepto de 'amoríos libres' dentro del matrimonio. Los hombres de clase alta podían mantener hasta 4 o 5 esposas, y los de clase baja, de 2 a 3; aunque estaban obligados a vivir en casa de su primera esposa.

Los emperadores también practicaron la poliginia oficial, que se mantuvo vigente hasta el siglo XX, finalizando en el período Taisho (1912-1926). Además de la emperatriz o emperatrices, ya que algunos emperadores vivieron con dos emperatrices simultáneamente, el 'harén' se completaba con varias consortes secundarias de distintos grados jerárquicos.


América:

Es un error frecuente intentar aplicar conceptos característicos de una cultura a otra cultura, sobretodo, si ambas se encuentran muy separadas en el espacio y/o el tiempo, por lo que es difícil intentar comparar los harenes musulmanes con posibles instituciones similares existentes en América, ya que la realidad socio-política de las culturas de América era completamente diferente a todo lo establecido en Occidente. Aún así, los principales Imperios de América tuvieron instituciones similares a los harenes:

Aztecas:  Según narran las crónicas el pueblo azteca tenía sus propias costumbres y rituales respecto a la formación de la familia nuclear. En cuanto al matrimonio, el hombre solo podía tener oficialmente una esposa, llamada “Cihuatlantli“, la única mujer legítima ante la ley, con la cual se casaba mediante una ceremonia de bastante importancia dentro de la sociedad.

Sin embargo, la existencia de la poligamia vendría avalada por el 'uso' o 'costumbre' desde tiempo de los nahuas que asociaban la monogamia a la pobreza y a los más bajo de la escala social. Así cualquier hombre, según su estirpe social, podía tener tantas concubinas como pudiese mantener. Es decir, la poligamia era sinónimo de poder y de ocupar el escalón social más alto, de ahí la costumbre de regalar mujeres a los dignatarios extranjeros.

Con todo esto las fuentes nos hablan que Moctezuma II llegó a tener un harén de más de 150 mujeres en su palacio de Tenochtitlán. Por lo que parece Moctezuma ingería grandes cantidades de Xocolatl antes de ir a su harén, ya que entre los aztezas el cacao era una fuente de sabiduría espiritual, energía corporal y potencia sexual.

Rey Inca con su séquito.
Incas: Entre los incas encontramos unas estructuras similares, la nobleza inca era polígama, aunque no el pueblo llano. Aunque durante el Imperio Inca antiguo, el soberano se casaba con su hermana para mantener la pureza del linaje, podía elegir como sucesor al hijo de alguna de sus concubinas de su harén.

Así el soberano inca disponía de un fastuoso harén formado por las mujeres más bellas de todo su imperio. Las mujeres rechazadas eran entregadas como Vírgenes del Sol para servir en el cuidado de los templos, como sacerdotisas o reservadas para ser sacrificadas, el resto eran entregadas como presente a los nobles más serviciales.

Los propios españoles fueron testigos directos de esta situación, ya que durante los diez meses de cautiverio de cacique local Atahualpa, observaron como sus súbditos le seguían reverenciando con profundo respeto y temor, narrando las crónicas “Cada una de las mujeres de su harén le servía por turno cada ocho o diez días”.


Harenes Masculinos:

A lo largo de la historia también se ha documentado harenes masculinos, aunque normalmente para satisfacer los gustos homosexuales de algún sultán o emperador.  Así en Al-Andalus, que vivió una época de cierta permisibilidad homoerótica, son conocidos los casos de la existencia de harenes tanto masculinos y femeninos

El único caso de harén masculino en manos de una mujer es el de Kahina de Mauritania, reina y líder militar de los bereberes, que combatió con bastante éxito la expansión islámica en el norte de África en el siglo VII. Según las fuentes era una mujer de gran belleza, de familia noble y con rango de sacerdotisa, tuvo a su disposición un harén formado por 400 sementales.


Continuará...

BIBLIOGRAFÍA


- Mitos y realidades sobre el harén. Mujer y autoridad en el Imperio Otomano en
http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/n%BA72%20Jun.09/MitosRealidadesHaren.htm

- ¿Qué fue el harén imperial? en
http://nuitsblanchesasaintpetersbourg.blogspot.com.es/2012/08/que-fue-el-harem-imperial.html

- El misterio de los harenes en
http://infokrisis.blogia.com/2004/101409-el-misterio-de-los-harenes.php

- Lady Mary Montagu, entre harenes y baños turcos en
http://www.futuropasado.com/?p=321

- Eunucos y concubinas en China en
http://www.lacasamundo.com/2011/12/eunucos-y-concubinas-en-china-i.html

- El harén, placer y esclavitud en
http://www.taringa.net/posts/arte/7148218/El-Harem-placer-y-esclavitud.html

- Eunucos y harenes. Vida del Sultán en el Imperio Turco en
http://www.portalplanetasedna.com.ar/eunucos.htm