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miércoles, 28 de junio de 2017

Homosexualidad en Roma: De la bisexualidad al pecado

Índice:
1.- La homosexualidad en la cultura romana
2.- La evolución de la moral sexual respecto a la homosexualidad
3.- Homosexualidad femenina en la antigüedad clásica
4.- Esclavos sexuales  (en preparación)
5.- Transexuales en Roma (en preparación)


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EVOLUCIÓN DE LA MORAL SEXUAL RESPECTO A LA HOMOSEXUALIDAD

Si en nuestra entrada anterior estudiamos el concepto de homosexualidad existente en la cultura romana, en la entrada de hoy vamos a analizar como ese concepto fue evolucionando a lo largo de los siglos hasta llegar a su total rechazo con el triunfo de la moral sexual cristiana.

A grandes rasgos podemos hablar de 4 grandes fases respecto a la moral sexual, aunque como ya hemos advertido antes, cada provincia romana tendrá sus propias costumbres sobre la homosexualidad, y seguramente dentro de cada una de estas fases hubo épocas de más o menos permisividad, según modas, gobernantes, crisis políticas o económicas, etc...

1.- La virtud romana: Monarquía y República
2.- El triunfo de eros: S II a.C - I d.C
3.- La condena de la pasión: S.II - III d.C.
4.- El nacimiento del pecado: S.IV-V d.C.

Pintura mural pompeyana. Escenas sexuales en el Nilo.


1.- LA VIRTUD ROMANA: MONARQUÍA Y REPÚBLICA.

Bulla etrusca en forma de corazón.
Roma en sus inicios fue un pueblo de pastores y eminentemente agrícola, de costumbres rústicas y una moral sexual bastante severa. Muy alejada de las costumbres más refinadas de las polis griegas e incluso mucho más restrictivos en su moral sexual que los etruscos, pueblo del que proviene gran parte de su cultura.

En este época, la visión de la homosexualidad tuvo que ser bastante severa, aunque se pudiese aceptar que el pater familias tomase a algún joven esclavo para satisfacer alguna necesidad sexual, como bien nos señala Plutarco, cuando responde a la pregunta: ¿Por qué adornan a los niños con los amuletos que llaman "bullas"?

[...] ¿o no era deshonroso ni vergonzoso entre los antiguos amar a esclavos que estuvieran en la flor de su edad, como aún ahora atestiguan las comedias, mientras que se apartaban rigurosamente de muchachos libres y, para que no dudaran, aun cuando se los encontrasen desnudos, los jóvenes llevaban este distintivo?
- Plutarco, Cuestiones romanas, 101.

Pero si algo nos llama la atención sobre esta época fue la conocida como LEX SCANTINIA, la primera ley que conocemos del mundo romano que intentaba regular las conductas sexuales, aunque no está claro cuando fue promulgada, parece ser que nos movemos en un arco temporal entre el 225 a.C. y el 149 a.C.

A pesar de no conocerse exactamente el texto de ley, parece que regulaba ciertas formas de sexualidad, castigando cualquier forma de sexo con muchachos romanos libres y aquellos casos en los que un ciudadano ejercía un papel pasivo en prácticas homosexuales, ya fuese sexo anal o la felación.



Otro tipo de sanción diferente era forzar a cualquier tipo de sometimiento contra su voluntad a cualquier ciudadano romano, fuese cual fuese su condición.

El mejor ejemplo de esta ley nos lo da Valerio Máximo (V,1,9) quién nos relata que durante las guerras samnitas (343 - 290 a.C), un joven ciudadano romano llamado Veturio tuvo que venderse a sí mismo como esclavo para pagar algunas deudas. Su comprador fue un tal Plotio que enamorado de su nueva adquisición no dudó en intentar tomarlo. Al negarse el joven Veturio a satisfacer las necesidades de su amo, Plotio lo hizo azotar. Así que Veturio llevó el caso al Senado que no dudó en encarcelar a Plotio por intentar corromper la pureza de la sangre romana.

Pintura erótica pompeyana.
Termas suburbanas. Escena Lésbica.
Las penas podían variar desde una multa hasta la pena de muerte, según los casos, ya vimos, en el anterior post, como las denuncias de sodomía dentro del ejército eran castigadas de forma mucho más severa. Aunque parece que la sanciones en el ámbito civil eran fundamentalmente económicas, pudiendo llegar hasta los 10.000 sestercios.

Pero seguramente peor condena que la económica era el estigma social que recaía sobre esa persona, ganándose el apelativo de impudicus, haciéndose acreedor del desprecio más absoluto, ganándose el rechazo y la discriminación de los de su clase. Por lo que en una sociedad tan clientelista como la romana eso podía suponer la ruina de tus negocios, de tu carrera política y de algo tan importante como el prestigio de tu familia.

En resumen, dos cosas llaman la atención de esta ley:
- Primero, no hay regulación contra las formas activas de homosexualidad hacia personas de rango social inferior, por lo que se sobrentiende que estaban permitidas.
- Segundo: el hecho que haya que regular este tipo de comportamientos puede ser una señal de que, las relaciones homosexuales eran más habituales de lo que podemos pensar y de que el (mal)llamado "vicio griego" (sexo con jóvenes adolescentes libres) empezaba a ser una práctica habitual en la sociedad romana, por lo que se vieron forzados a promulgar este tipo de leyes para frenar su extensión.

En los baños romanos. Fyodor Bronnikov

Por último, si nos fijamos en las fechas de estos casos, y como bien se señala en 'Eros romano': "La atracción por los jóvenes siempre había atormentado a los romanos, incluso antes del siglo II y de la influencia griega, por más que les pese a algunos historiadores. Al contrario que la mujer, el hombre había tenido, desde un principio, libertad para satisfacer sus apetencias sexuales, independientemente del sexo, a condición de conformarse con los esclavos".

Es decir, la bisexualidad romana NO fue importada por influencias orientales ni griegas, siempre estuvo ahí presente. Otro argumento a favor de esta teoría nos lo trae el gran comediógrafo latino Plauto (254 - 184 a.C), ya que en sus comedias aparecen esclavos (y no sólo de edad púber) que son amenazados en ser sodomizados por sus amos. Además, también menciona como existe ya la prostitución masculina, relatando como los prostitutos esperaban a sus clientes en plena vía Toscana.


Como conclusión podemos deducir que casos de impudicia existieron siempre. Los anteriores a la Lex Scantinia se juzgarían como casos aislados. Pero la existencia de esta ley nos hablaría de la necesidad de promulgar sobre unos hechos que empezaban a ser algo más que simples casos aislados.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que antes de la II Guerra Púnica (218 a.C) la presencia de esclavos en Roma era bastante escasa y estos eran utilizados sobre todo en labores agrícolas, por lo que se puede deducir que, aunque en esta primera etapa, la homosexualidad activa estaba integrada dentro de la moral sexual romana no fue un fenómeno muy extendido.

Habrá que esperar a que Roma de su gran salto imperialista para que la presencia de esclavos en la sociedad romana fuese cada vez más alta, y es a partir de este momento, cuando se puede decir que la bisexualidad se convierte en un rasgo típico de la sociedad romana.




2.- EL TRIUNFO DE EROS: Finales de la República y primeros siglos del Imperio.

A medida que Roma iba expandiéndose y conquistando a los pueblos vecinos su moral sexual se fue relajando, más y más, especialmente después de imponerse a su más temible enemigo, Cartago. Su posición hegemónica sobre el Mediterráneo trajo consigo riquezas, prosperidad y nuevas costumbres, especialmente por el influjo y admiración que siempre tuvo Roma del mundo griego.

Se puede decir que entre finales de la República y primeros siglos del Imperio, la sociedad romana se erotizó, la prosperidad, el comercio, trajo consigo un estilo de vida refinado, lujoso, se cantaba a la vida, al amor, las mujeres abandonaron su antiguo papel de sumisas amas de casa y tomaron mucha relevancia en la sociedad, se produjo una cierta liberalización de la mujer, también de las costumbres. Lo que antaño se hacía en el interior del hogar, ahora se hacía públicamente.

La lujuria, el desenfreno, la pasión, la perversión, la corrupción de las viejas costumbres, se había instalado en el seno de la sociedad romana.


La decadencia romana, Thomas Couture

Y esto era según muchos escritores el origen de la crisis romana, las primeras grietas sobre ese gran edificio que fue el Imperio Romano.

Como bien señala Blázquez "con la expansión romana el llamado vicio griego se extendió por toda la sociedad romana. La homosexualidad de tipo griego se generalizó en Roma ya en la época de Catulo. Se extendió la costumbre del muchacho favorito, o la pandilla de jóvenes esclavos. Se planteó el problema de tener jóvenes libres o de buenas familias, y de convertir los gimnasios en escuelas de aprendizaje amoroso. En la realidad, el amor a los muchachos nobles estuvo tan extendido como en Grecia. La homosexualidad era muy frecuente en las escuelas en época de Horacio. Estaba admitida. Lo que estaba mal visto era la posibilidad en el acto amoroso de los muchachos libres. Los padres se informaban de en qué gimnasio los hijos libres corrían más peligro. El amor a la griega no era un resultado de la helenización de Roma. En Roma, el amor a los muchachos no fue un problema sexual, sino ético."

Relieve romano. Pedagogo y sus alumanos. S. III a.C.

Un cambio de la moral influenciado por el éxito del pensamiento epicúreo, una visión de la vida hedonista, en una búsqueda constante del placer.


Pero, poco a poco, el aburrimiento fue invadiendo invadido el alma romana, este cambio de paradigma había sumida a los ciudadanos romanos en una vida regalada, lujosa, pero sin ningún tipo de aspiración vital. La religión oficial no ofrecía una respuesta capaz de paliar esa angustia vital. Si lo comparamos, se vive una situación similar a la que ya relatamos en este post sobre el Japón de época Edo, donde una burguesía y una clase media adinerada, sin posibilidad de participar en la política, se refugió en el mundo del placer, en los llamados mundos flotantes.
Busto de César Augusto.

Dentro de este contexto, no nos puede extrañar que Augusto promulgase toda una serie de leyes, las famosas "LEX IULIAS", para intentetar recuperar los tradicionales valores de la familia romana, especialmente preocupado por la baja natalidad dentro de las familias romanas y la preeminencia de esclavos y libertos en la sociedad.

Por todo ello, promulgó una serie de leyes (sin mucho éxito) que buscaban fomentar el matrimonio (Lex Iulia de Maritandis Ordinibus), y regular la moral sexual de sus ciudadanos (Lex Iulia de Adulteriis Coercendis), castigando el adulterio, el estupro y dificultando el divorcio.

Aunque no parece que estas leyes afectasen directamente a la homosexualidad, ya que la bisexualidad no afectaba directamente a la natalidad, ni era vista como una práctica vergonzante en esa época.

La homosexualidad en esta época no era contraria a la moral.


Por lo que nada mejor que citar a Horacio, que encarna todos estos valores de la nueva Roma, hijo de un liberto, educado en las corrientes filosóficas epicúreas y coetáneo de Augusto cantaba en uno de sus poemas:

"Ya no me gusta, como antes, escribir pequeños versos sobre el violento golpe que me asestó el Amor, el Amor que se ensaña consumiéndome sobre todo por los muchachos de cuerpos delicados y por las jovencitas"
- Horacio, Epodos, X

Pero si traemos a colación estas leyes augusteas sobre la moral sexual es por dos motivos:
- Primero, y muy importante, casi revolucionario, estas leyes venían a sancionar públicamente relaciones interpersonales que hasta ahora se resolvían en la intimidad del hogar. Es decir, el Estado, el derecho público, tenía capacidad para entrometerse en la vida privada de sus súbditos, por lo que no nos puede extrañar el fuerte rechazo que provocaron estas leyes.
- Segundo, todo este corpus jurídico fue acompañado de una campaña de adoctrinamiento que vino a reforzar el pensamiento estoico. Por lo que, progresivamente, gran parte de la sociedad romana, fue asimilando gran parte de los principios morales que pregonaba esta doctrina.

Mosaico romano.



3.- LA CONDENA DE LA PASIÓN: EL ESTOICISMO.

Y así llegamos a esa tercera fase, que se mueve alrededor del siglo II d.C., con la búsqueda de la regeneración moral de la sociedad romana, impulsada especialmente desde un movimiento filosófico, el estoicismo. Con la llegada de las crisis parece que la solución siempre suele ser la misma, aludir a los valores fundamentales de la antigua patria... y eso hicieron los romanos. Un buen número de filósofos, intelectuales e incluso emperadores, no dudaron en intentar reconducir a la sociedad romana bajo unos nuevos valores morales y sexuales.

*Cambios políticos, morales...
 
Estos cambios morales vinieron de la mano de un importante cambio político e incluso mental se podría decir, ahora Roma ya no era una república entre iguales, el pater familias no era ya un poderoso señor dueño de sí mismo, libre de someter a su autoridad (y a su sexualidad) a cualquier persona de un rango social inferior. 

Bajo el Imperio, esos antiguos y poderosos señores estaban al servicio del emperador, esa mentalidad que había caracterizado a los romanos, la de poseer, dominar, la de conquistar... se había diluido, lo que antiguamente era orgullosos linajes familiares, ahora se habían transformado en simples funcionarios de un aparato burocrático al servicio del Imperio.

Boda Aldobrandini. Siglo I a.C. Roma. Museos Vaticanos

Con las primeras crisis del Imperio nacía un nuevo hombre romano, y con él una nueva moral sexual, estaba perdido y necesitaba encontrarse a sí mismo, este nuevo hombre necesitaba aferrarse a algo nuevo, y encontró su respuesta, en la revisión de las antiguas corrientes filosóficas (neoplatonismo, neopitagorismo, estoicismo, escepticismo) y las respuestas que le ofrecían las nuevas religiones mistéricas. 

Los esclavos, ya no eran simples objetos, también eran personas; la mujer ya no debía obediencia ciega a su marido, ahora era un igual; el matrimonio ya no era un simple acuerdo económico, estaba naciendo el mito del amor conyugal; nuestra actual idea de lo que es el matrimonio, por lo que la infidelidad conyugal por parte del marido ya no era vista como algo aceptable, tampoco la homosexualidad.


... y sexuales.

Todo esto se traslada al campo de la moral sexual. En los períodos anteriores cada clase social estaba sujeta a su propia moral sexual. En este nuevo período, estoicos, primero; y cristianos, después, pregonarán que la moral sexual tiene que ser igual para todos, ya seas esclavo, liberto o ciudadano romano. Pero extendiendo la moral sexual restrictiva que imperaba en las clases bajas o populares a las clases dirigentes romanas.

La prudencia y la moderación son los valores máximos que han de gobernar la vida, la casa y la sexualidad de este nuevo hombre. La abstinencia sexual fue puesta en valor por esta nueva moral, apoyada en comentarios de médicos y filósofos. Todo ello les encaminará a ensalzar la monogamia, la fidelidad, cambiando la forma de entender el sexo y el placer.

 Escena de matrimonio. Casa de la Farnesina. 21 a.C. Roma. Museo de las Termas

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*Para todos aquellos que quieran profundizar en estos cambios transcendentales en la moral de la sociedad romana, en los siguientes post hablamos de ellos desde diferentes perspectivas:
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Con bien resumen E.Cantarella en su libro 'Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo':
[...] la moral sexual romana se había transformado de una bisexualidad de estupro en una heterosexualidad de reproducción. La sexualidad tardo-pagana, en otros términos, tendía a limitarse a las relaciones matrimoniales. La castidad (fuera del matrimonio) se había convertido en una virtud. Los matrimonios se multiplicaban. Las relaciones matrimoniales habían cambiado: los esposos debían amarse. Había nacido, en suma, la "moral de pareja".

Este discurso, que después será aprovechado por el cristianismo, se ve muy bien reflejado la obra de Apuleyo 'De Platonae', ya que distingue varios grados de amor: el amor de las almas sombrías que "son movidas por el deseo de gozar de unos cuerpos y aplacar su ardor a través de la voluptuosidad", y el amor de las albas buenas que ayuda "a la gente de bien a ser mejores y más eminentes". Uno es el amor terrenal, indigno, sucio; el otro es el amor divino, promovido por la razón.

¿Os va sonando a algo este discurso? El estoicismo irá abriendo camino a muchos de los dogmas cristianos: la lucha entre la carne y el espíritu, la condena a la pasión, la exaltación de la virtud, de la templanza, de la continencia sexual, incluso la condena al placer sexual

Así, de manera progresiva se irá instaurando una censura moral contra la homosexualidad. Un buen ejemplo de ello son los astrólogos de época bajoimperial, como Manilio o Fírmico, cuya visión de la homosexualidad empieza a ser bastante negativa:

"Si esta conjunción se produce en los signos trópicos, entonces toda la impureza de la impudicia se desarrolla en el cuerpo afeminado de los hombres experimentando los ardores de la sensualidad femenina, mientras en el naufragio de su honor y de su renombre, se ven manchados por una impureza deshonrosa".
- Fírmico, Libro VI. 
 
Mosaico romano con motivos astrológicos. S.III d.C.


4.- La condena a la homosexualidad: el cristianismo

Como vemos el cristianismo se apropió del discurso pagano para difundir con mayor facilidad su fe, además el gran acierto del cristianismo es que supo llegar a todos los sectores de la sociedad, desde los más humildes a los grandes emperadores.

No hace falta decir que impuso desde el principio una moral sexual estricta y exigente, condenando toda actividad sexual fuera del matrimonio, y sólo permitida bajo fines reproductivos. Por lo que la homosexualidad fue considerada muy pronto como uno de los mayores pecados.


"Sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por unas relaciones contra natura. Y los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se consumieron en pasiones los unos por los otros, hombres que hacen con otros hombres cosas infames, recibiendo en sí mismos el pago que cumple su extravío"
- Pablo, Epístolas a los romanos.

En cuanto a la homosexualidad, aunque antes del siglo IV d.C., no hubo ninguna disposición específica sobre ella, todo parece indicar que su práctica se fue castigando con más severidad con el paso de los años.

Mosaico de Justiniano.
Basílica de San Vital (Rávena)
Filipo el Árabe, en el siglo III intentó prohibir la prostitución masculina sin mucho éxito. Más tarde, los hijos de Constantino parece ser que promulgaron leyes que castigaban la homosexualidad pasiva con la castración. Con Teodosio I (390 d.C.) se condenaba a los prostitutos masculinos a expiar en las llamas la gravedad de sus pecados. Teodosio II hizo extensible este castigo a todos los homosexuales pasivos, fuesen prostitutos o no. Hasta llegar a Justiniano, quien en el año 533 d.C., legisla oficialmente la pena de muerte a todos los homosexuales, ya fuesen activos o pasivos, ya que no sólo ofendía a los hombres sino también a Dios.

Como señala Jean-Noel Robert en su magnífico "Eros romano": "Por vez primera la homosexualidad estaba claramente presente en un texto constitucional como un crimen contrario a la religión, que ofendía a Dios".

La Iglesia dividió la moral entre lo puro y lo impuro, y todo aquello que era considerado impuro caía en una prohibición radical, y no sólo condenaba a los pecadores a una eternidad en el infierno, sino que según iban acaparando el poder, fueron imponiendo sus creencias bajo el peso implacable de la ley.

El cristianismo condenó a los hombres, durante miles de años, a reprimir su sexualidad, otorgándole una visión negativa a su cuerpo, a su sexualidad, a su placer, a sus sentimientos. 






BIBLIOGRAFÍA

ÁNGELA, ALBERTO; “Amor y sexo en la Antigua Roma”. La esfera de los libros. Madrid, 2015.

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; El mundo amoroso de Catulo y de la Roma de finales de la República, Gerión, 2007, Vol. Extra 277-310.


CANTARELLA, E.; Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo, Madrid, 1991.

GRIMAL, P.; El amor en la antigua Roma, Ed.Planeta 

MARCIAL, Epigramas Eróticos,Aldebarán, 2000.

VEYNE, P.; La Homosexualidad en Roma, en: Sexualidades Occidentales, Ph. Ariès, A. Béjin, M. Foucault y otros. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1987, pp. 51 – 64

MACÍAS VILLALOBOS, C.; La homosexualidad y las conductas sexuales pervertidas desde la perspectiva de la astrología antigua,  Minerva: Revista de filología clásica, Nº 19, 2006, págs. 215-246


domingo, 8 de marzo de 2015

Magia y Sexo en el mundo antiguo: Pócimas de Amor

Magia y Sexo en el Mundo Clásico:

1.- Tablillas de maldición (Tabellae Defixionum)
2.- Pocimas de amor (Pocula Amatoria)
3.- Muñecos Vudú (Kolossoi)
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Como ya vimos en el anterior post dedicado a la magia y el sexo, adentrarse en este mundo es moverse por arenas movedizas, ya que en la antigüedad los límites entre magia, religión y medicina no estaban nada claros. Una persona podía acudir en caso de dolencia tanto a un médico como a un mago, siendo todos los médicos un poco magos, y todos los magos un poco médicos. Es decir, la creencia en la magia estaba tan extendida que era igual de importante en un juicio contratar a un buen orador como lanzar una maldición para nublar la mente o trabar la lengua de la parte contraria.

Y es que existe un estrecha vinculación entre magia y amor, ya que ambas palabras, venenum y venere, comparten una misma raíz. Así con venenum designamos tanto el filtro amoroso para enamorar a una persona como el veneno para matarla. Por lo que como bien indica Montero Herrero "amor y magia tienen unos mismos rasgos comunes y participan de un mismo <espíritu de posesión>".

Hombre comprando una poción a hechicera.
Freso de la Casa de los Diososcuros, Pompeya.

La figura de la bruja

Merece la pena hacer un pequeño alto en el camino y reflexionar brevemente sobre la figura de la mujer-hechicera, aunque en un futuro dedicaremos un post en exclusiva sobre este tema, ya que refleja muy bien los cambios de roles que sufrió la mujer con el establecimiento de sociedades basadas en un patriarcado muy marcado, como pueden ser la cultura griega y romana.

Y es que todo parece indicar que fueron las mujeres las primeras médicas de la humanidad, pues fueron ellas las que recolectaban frutos, las que cuidaban de la salud de la tribu, por lo que parece lógico y normal, pensar que fueron las mujeres, quienes primero descubriesen el uso de hierbas y raíces para paliar ciertas dolencias.

Aquí nos encontramos con una pequeña contradicción, porque mientras los testimonios arqueológicos nos dice que eran los hombres los principales autores de las tablillas de maldición, en la literatura es la mujer quien practica la magia erótica para poseer a un hombre...  ¿A qué se debe esta diferenciación entre distintos tipos de magia?

Todo parece indicar que poco a poco, y con la instauración de sociedades patriarcales, fueron los hombres quienes se ocuparon progresivamente de la magia positiva, es decir, aquella relacionada más directamente con la medicina, quedando las mujeres relegadas a una práctica privada de la magia, relacionada con su entorno más cercano e inmediato, dentro de los límites impuestos por los hombres, es decir el ámbito cotidiano, y donde filtros y pócimas de amor  serían su mejor representación.

Y es aquí donde entra con toda su fuerza la figura de la hechicera, pues ¿quién mejor que una mujer, representante de venus, sea la que realice dichos conjuros? Una mujer "heredera del predominio cósmico y religioso de su fuerza antepasada", cuya naturaleza salvaje, cambiante, pasionada, la hace poseedora de un poder que se refuerza con la práctica de la magia negra y toda aquella vinculada al control de las pasiones.

Erichtho de John Hamilton
Sexto Pompeyo consultando a Erichtho
antes de la batalla de Farsalia.
Por lo que no nos puede extrañar las incontables referencias de la literatura que nos hablan de despiadadas magas, que mediante sus oscuras artes doblegaban la voluntad de los hombres. Una imagen que pervivirá hasta la actualidad, la imagen moderna de la bruja... una mujer vieja, huraña, al servicio de oscuras fuerzas, que viven en la soledad de cuevas en lugares inhóspitos para poder realizar sus crueles ritos.  Otro estereotipo muy extendido entre estas brujas era el de su función como alcahuetas, 'lenae', actuando en secreto para poner en contacto a los amantes o facilitando sus encuentros,

Con todo ello, no nos puede sorprender que desde los inicios de la República la magia asociada al mundo femenino fuese especialmente perseguida y controlada, tanto la practicada en la religión oficial como la que se practicaba en la vida cotidiana romana, como ya vimos en este post.

Ya que como bien señala Espejo Muriel "la magia es el único contrapoder en manos femeninas que puede desequilibrar la perfecta armonia establecida según el patrón masculino. Dicho de otro modo: es el arma de la que dispone la mujer para controlar la sexualidad masculina y el ciclo reproductor". Por lo que a pesar de de vivir durante siglos bajo sociedades machistas y patriarcales, negándoles hasta el acceso al saber, ellas sabrán resistir, perdurando hasta nuestros días ese vínculo entre mujer, magia, sabiduría y medicina.

Ley y Magia

Volviendo al tema de las pócimas sabemos que éstas estaba tremendamente perseguido, ya que podían derivar en un mal uso como potentes venenos, por lo que su práctica ya fue prohibida en las antiguas leyes de las Doce Tablas (siglo V a.C.), confirmándose esta prohibición posteriormente con la Lex Cornelia de Sicariis et veneficiis (Ley Cornelia sobre apuñaladores y envenenadores), promulgada por Sila en el 81 aC., donde se castigaba con la muerte el empleo de pócimas mágicas.  Estos 'crimina magiae' fueron nuevamente sancionados mediante la Lex Iulia Maiestatis, ante el temor de posibles envenenamientos a la familia imperial.

Aunque esta legislación giraba en torno al envenenamiento o el uso de "magia negra" contra figuras públicas, también nos encontramos con una ley más cercana a nuestro tema, los filtros de amor, ya que existe un edicto del emperador Alejandro Severo, que como consecuencia de las frecuentes intoxicaciones en los lupanares de la región de Nápoles prohibe el uso de algunos potentes afrodisíacos como el estramonio y el polvo de cantárida.

Pocula Amatoria

Botellas romanas. S. I-III d.C.
Pero a pesar de estas prohibiciones, estos filtros de amor eran enormemente populares, y no sólo entre los capas bajas de la sociedad. Famosos son los casos del poeta Lucrecio que se volvió loco por culpa de una de estas pociones de amor, según narra San Jerónimo en su 'Chronicon': "Después de beber un filtro amoroso se volvió loco, y escribió, en los intervalos de lucidez, varios libros que Cicerón revisó. Se suicidó a los 44 años de edad”. Lo mismo nos cuenta Suetonio sobre el emperador Calígula que enloqueció a causa de una poción de amor que le dió su mujer Caesonia.

Aunque el caso más célebre, es sin duda el del genial Apuleyo, a quién se le acusó de haber embrujado a una viuda rica diez años mayor que él, obligándola a casarse con él, mediante un potente filtro de amor basado en un extraño y desconocido pez mágico. Esta acusación de "Crimen Magiae" se llevó hasta los tribunales, donde Apuleyo salió indemne ante la falta de pruebas y de cuyo discurso ante el tribunal tenemos testimonio en su obra 'Apologia'

Es decir, todos estos testimonios nos dan una idea de la gran popularidad que alcanzaron estos brebajes a pesar de que el gran maestro del amor, Ovidio, nos advertía sobre su ineficacia (Ars.Am. II, 100-104):

"Se engaña aquel que acude a las artes de Hemonia y da a tomar lo que arranca de la frente de un potro recién nacido. Las hierbas de Medea no harán que el amor perviva, ni los conjuros de los marsos acompañados de mágicos sones".


Mosaico de la Casa de Cicerón, Pompeya. S. I a.C.
La popularidad de esta magia amorosa hizo que en el mercado se vendiesen toda clase de amuletos y objetos mágicos, entre los cuales, uno de los más solicitados eran estos filtros de amor, cuyos precios variaban enormemente según el público destinatario. Así las clases más pudientes pagaban enormes sumas por elexires realizados con extraños y exclusivos ingredientes, mientras que las clases populares se tenían que conformar, con pócimas más económicas, pero también menos efectivas.

Una de las regiones más famosas por el poder de sus plantas para brebajes amorosos es Tesalia, donde autores como Lucano y Juvenal nos hablan de las hierbas poderosas que volvían a los maridos débiles:




"Un tipo suministra salmodias mágicas, otro vende filtros/
tesalios con los que la mujer puede desquiciar la mente al marido/ y sacudirle en el culo con la alpargata"

Apuleyo, en su 'Asno de oro' también hace mención a las poderosas brujas de la región de Tesalia  cuyas habilidades eran requeridas tanto para enamorar como para maldecir a la persona elegida:  "se dedicó a buscar con sumo cuidado una bruja digna de toda confianza: la aduló, la cargó de regalos y acabó por pedirle que consiguiera una de dos: que apaciguara al marido para reconciliarse con él, o, si no fuera posible, que le mandara el espectro o una cruel divinidad que lo destruyera violentamente. La bruja aquella, muy influyente entre los dioses, comenzó por desplegar estratégicamente los primeros artificios de sus criminales facultades para doblegar el ánimo ofendido del marido e inducirle otra vez a enamorarse". (IX,29)

No podemos cerrar este apartado sin hacer mención al excepcional mosaico de la Casa de Cicerón de Pompeya, realizado por Dioskourides de Samos, donde podemos ver a unas actrices (por sus máscaras) representando una obra de teatro. Son tres mujeres sentadas alrededor de una mesa circular, dos de ellas jóvenes y otra una vieja bruja.  La presencia de vasos en la mesa sugiere que la hechicera podría estar preparando pociones de amor, asistidos por una chica que se puede ver a la derecha.



Ingredientes de las Pociones de amor

Los ingredientes de estas pociones de amor fueron de lo más variados: desde tripas de rana y sapo, pasando por plumas de búhos, serpientes y toda clase de hierbas. Ovidio recuerda pociones de amor hechas de vino y pelitre o hechas con pimienta negra y semillas de ortiga.

Pero el objeto fundalmental para la elaboración de cualquier poción de amor era poseer un objeto personal de la persona objetivo y un mechón de cabello era uno de los elementos más habituales como bien nos relata Apuleyo en el 'Asno de Oro' (III,16):

"Y es que se había fijado en ese muchacho ayer tarde al volver de las termas; estaba sentado en una barbería, y me mandó que cogiera a escondidas unos mechones de los que ya habían caído al suelo por el corte de la navaja; cuando los estaba recogiendo a toda prisa, me descubrió el barbero, y como ya tenemos la mala reputación de hechiceras, me agarró y me increpó de malas maneras: <¡Mala puta! ¡Pendón! ¡ Por qué no dejas ya de robar los cabellos de estos apuestos jóvenes? Si no dejas esa mala costumbre, te voy a denunciar a los magistrados>".

Circe ofreciendo la copa a Odiseo,
Waterhouse 1891.
Galería de Arte de Oldham.

Pero también tenemos filtros de amor realizados mediante los métodos más crueles, brujas que sacrificaban niños para sus brebajes más poderosos. Horacio nos habla de tres famosas brujas Canidia, Ságana y Veya (Hor. Epodos, V. 31 ss.) que no dudan en extraer el hígado y la médula a un niño para elaborar un filtro amoroso para atraer a Varo:

"... mientras sin piedad Veya con duro legón cavaba jadeante por que el enterrado niño muriese tras ver cómo le cambiaban la comida al día dos veces o tres, sacando la cabeza al modo de quien flota en agua hasta la barbilla; y luego, extraído el hígado sexo y la médula, hechizo de amor serían cuando sus pupilas se apagasen fijas en el vetado alimento".

Y aunque estos testimonios tan cruentos nos pueden parecer más propio de las fantasías literarias que de la realidad, en la tumba de un niño del Esquilino, antiguo cementerio de Roma, puede leerse: "Vivía en mi cuarto año, pero ahora estoy bajo tierra cuando podría haber sido la alegría de mis padres. Una bruja cruel tomó mi vida y ella aún sigue viva practicando sus peligroso artificios. Vosotros, padres, cuidad de vuestros hijos si no queréis que el corazón se os rompa a causa de la desesperación".

Otro testimonio que nos transmite un visión negativa de la magia de brujas y hechiceras nos lo vuelve a brindar Apuleyo que en su libro III, 17-18, nos describe con gran detalle un taller de magia doméstico:
 
"subió hasta el tomasol en la parte posterior del edificio, que está abierto a los cuatro vientos, y dispone de amplias vistas, donde suele poner en práctica sin molestias sus artes de magia. Lo primero que hizo una vez allí fue preparar su aciago laboratorio con el instrumental acostumbrado: aromas de toda clase, láminas grabadas con signos indescifrables, restos de naufragios, innumerables miembros de cadáveres hasta hace poco clavados en la pared, sangre de asesinados, mutiladas calaveras arrancadas de las fauces de las fieras.... [...] Se puso luego a salmodiar sobre entrañas aún palpitantes, y comenzó el sacrificio derramando líquidos varios".











BIBLIOGRAFÍA

- Espejo Muriel, C.; Pócimas de amor: Las magas en la antigüedad, Iberia 2 (1999),33-46.

- Montero Herrero, S.; El mago y la hechicera. Poder y marginación en el Imperio Romano, Religions del món antic 5 : la màgia : V Cicle de Conferències : Palma, del 14 d'octubre al 2 de desembre de 2004 / coord. por María Luisa Sánchez León, 2006 , págs. 121-148.

- Ramírez López, B.; El pensamiento antiguo y la magia en el mundo romano: el ritual de necromancia en la Farsalia de Lucano, Eúphoros, Nº. 7, 2004, págs. 63-90.

 -Vázquez-hoys, A.M.; Aspectos mágicos de la Antigüedad. Boletín de la Asociación de Amigos de la Arqueología, nº 21, junio 1985.

[En Internet]




 http://www.historiacocina.com/especiales/articulos/sexualidadmedicaroma.htm

 http://antiqua.gipuzkoakultura.net/magia_remedios_literatura_grecolatina_medea.php

lunes, 8 de septiembre de 2014

Literatura Erótica en la Antigua Roma

Índice de Capítulos:
I.- Literatura erótica en la Grecia Clásica (en preparación)
II.- Literatura erótica en la Antigua Roma
       - Príapo y los Carmina Priapea      
       - Versos Fesceninos
       - El arte de amar (próximamente)
 III.- Literatura erótica Árabe

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LITERATURA ERÓTICA EN ROMA

La literatura romana relacionada con la sexualidad es abundante y variada, desde textos legales, a tratados de medicina, poesía, oratoria, fiolosofía, pero los que nos aportan una mayor información son los textos con menor prestigio cultural como las comedias, las sátiras, los poemas, graffitis, hechizos mágicos, inscripciones o pinturas murales. Aunque el auténtico boom de lo que podemos denominar 'literatura erótica' romana se da entre los siglos II a.C. y principios del siglo I d.C.

Aunque hay que aclarar que la novela de la antigüedad clásica se caracteriza por su variedad de narraciones, estilos y géneros dentro de una misma obra, y donde el tema amoroso es el núcleo fundamental en gran parte de estas novelas. Por este motivo, se puede observar un contenido erótico en casi todas las obras de los grandes escritores latinos: desde las comedias de Plauto y Terencio, a las sátiras de Horacio y Juvenal, como en la poesía de Ovidio, Petronio y Marcial.

Virgilio acompañado de las musas.
Así vemos como casi todos los grandes autores constribuyeron con sus textos a entender más y mejor la sexualidad romana:
  • el dramaturgo cómico Plauto, cuyas obras giran en torno a las aventuras y desventuras de jóvenes amantes.
  • el estadista y moralista Catón el Viejo, también nos ofrece datos sobre la sexualidad.
  • el poeta Lucrecio, que presenta un tratamiento extendido de la sexualidad epicúrea en su trabajo filosófico De rerum natura.
  • De Petronio, destacar su Satiricón, el primer ejemplo de novela picaresca en la literatura europea.
  • Apuleyo, nos brinda su imaginativa e irreverente, El asno de oro, una novela que nos narra las ridículas aventuros de un joven viril obsesionado con la magia.
  • Catulo, cuyos poemas abarcan el erotismo en todas sus gamas, desde el más refinado romanticismo a la pornografía más obscena.
  • Cicerón, cuyos discursos judiciales nos aportan una visión sobre la conducta sexual de la élite romana y en cuyas Epistulae ad Familiares nos ofrece todo un recital de palabras obscenas.
  • Los poetas de época Augusta Propercio y Tibulo, que nos acercan al concepto del amor con sus poemas sobre amantes.
  • Ovidio, destacando sus obras Amores, Ars amatoria y Remedia Amoris. Su Ars amatoria fue un auténtico boom en su época, pero le costó el destierro a su autor, ya que la regeneración moral que quiso imponer Auguto le condenó por su osadía.
  • Marcial, cuyas observaciones de la sociedad están repletas de descripciones sexualmente muy explícitas.
  • el escritor satírico Juvenal, quien arremete contra las costumbres sexuales de su tiempo.

También debemos destacar los Priapeos o 'Carmina Priapea', una colección de poemas erótico-festivos en torno a la figura del dios Príapo, de carácter anónimo, escritos en un elegante latín desmadrado. A estos Priapeos pronto le dedicaremos un post especial.

Además hay numerosas referencias sobre la existencia de textos, hoy perdidos, con todo tipo de material obsceno: manuales de sexo griego, de alto contenido pornográfico, que se publicaban bajo el nombre de famosas prostitutas, el más conocido es el Milesiae fabulae relatos pícaros y eróticos mezclados con chistes verdes, reunidos por Arístides de Mileto que influyeron poderosamente en la obra de Petronio y Apuleyo y muy célebres en todos los rincones del Imperio.

También se conocen otras copias griegas, escritas por hetairas, que conciben el amor como un arte, y reflejan su experiencia en diferentes tratados como el de Artyanassa o el de Filenis de Samos sobre posturas, o el de Elefantis, cuyo libros devoraba con pasión Tiberio.

Sobre estos libros nos advertía Marcial:  “los cachondísimos libritos de Musecio, que rivalizan con los de Sibarita. Sumérgete en sus páginas saladas pero procura tener al lado a tu amante para no entonar el canto nupcial con tus manos lujuriosas, como marido sin mujer” -Epigramas (XII, 95)

Dentro de la literatura latina, destaca el considerado como el libro pornográfico más antiguo, "Los diálogos de las cortesanas", escrito en el siglo II a.C., atribuido a Luciano y cuyo autor emplea por primera vez el término de lesbianismo para definir la homosexualidad femenina.

"Me besaban como los hombres, no sólo pegándome los labios, sino entreabriendo la boca, y me abrazaban y apretaban los pechos. Demonasa además me mordía mientras me besaba apasionadamente."
 - Diálogo V , Los diálogos de las cortesanas.

En el siglo II d.C. se observa un auge de la literátura romántica pero también de la erótica, tanto en textos escritos en latín como en griego. Pero con el establecimiento del cristianismo la literatura con carga erótica desaparecerá, reduciéndose a tratados médicos y a observaciones restrictivas de la sexualidad humana por parte de los teólogos cristianos.

Sólo destacar posteriormente al poeta galo-romano Ausonio, que aunque bajo el prisma cristiano retomó en parte el humor obsceno de Marcial.

Marte y Venus. Pompeya.
CATULO

Uno de los mayores representantes de esta literatura erótica fue Catulo, y es que el autor latino fue capaz de escribir uno de los versos más bellos sobre el amor verdadero, como el que a continuación transcribimos, y al mismo tiempo, el considerado como el poema más obsceno de la literatura antigua, que ya vimos en este post, todo ello como respuesta a las críticos que tildaban sus poemas de suaves y ligeros.

Es importante señalar, que muchos autores consideran a Catulo el primer poeta que escribe versos sobre poesía amorosa, y es aunque nos parezca sorprendente, el nacimiento del mito de la pareja, se desarrolló en su época bajo la influencia del estoicismo.

Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!
y démosles el valor de un as
a los rumores de los ancianos severos.
Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
sólo nos quedará una noche eterna
que habremos de dormir.
Dame mil besos, y después cien,
y después otros mil y otros segundos cien,
y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
y para que nadie sienta envidia
al saber que entre nosotros hubo tantos besos.

MARCIAL

Otro de los mejores ejemplos de 'literatura erótica' lo encontramos en Marcial que a través de sus Epigramas nos acerca de manera muy natural a la sociedad romana, criticando de forma muy lúcida e inteligente a la sociedad de su época, y ofreciéndonos numerosos epigramas de marcado tinte erótico, incluso él mismo fanfarronea de que sus página están repletas de lujuría.

Epigramas de Marcial. Edición de 1490
Custodiado en el Archivo del Gobierno de Aragón.
Todos leerán estos versos

Lector que eres demasiado estricto, a partir de ahora puedes irte de aquí
adonde te plazca: dejo advertido esto para la gente de orden;
desde aquí mis páginas se encalabrinan con los versos de Lámpsaco
y hacen sonar los crótalos con la mano tartesia.
¡Ay, qué de veces golpearás tu manto con la vena tiesa,
aunque seas más estricto que Curio y que Fabricio!
También tú, muchacha, aunque seas de Padua, leerás
–mojadita- las desvergüenzas y chanzas de mi librito,
pero porque llegó Bruto; Bruto, márchate: lo va a leer.

                                                                                        - Libro XI, XVI

En sus epigramas encontramos referencias a casi cualquier aspecto de la sexualidad humana, desde condenas a la homosexualidad femenina, a la mofa hacia los afeminados, desde la crítica a las lujuriosas a epigramas dedicados al dios Príapo.


Éstas son las que me gustan 

Quiero a la que va de mujer fácil, a la que hace la calle ligera de ropa;
quiero a la que ya antes se ha entregado a mi esclavo;
quiero a la que se compra por entero con un segundo denario;
quiero a la que ella sola da abasto a tres a la vez.
A la que exige dineros y habla con palabras altisonantes,
que se la tire una picha de la grosera Burdeos.

                                                                                  - Libro IX, XXXII


Haz lo que quieras, pero con recato 

Sin guardar, Lesbia, y abiertas siempre tus puertas, pecas y no ocultas tus devaneos y te causa más placer un mirón que un adúltero y no te son gratos los goces, si se quedan ocultos algunos. En cambio, una meretriz aleja a los testigos con la cortina y el cerrojo y son raras las rendijas abiertas en un prostíbulo del Summenio. De Quíone, al menos o de Yade, aprende pudor: hasta los mausoleos esconden a las más degeneradas y a las zorra. ¿Acaso mi reprensión te parece demasiado dura? Te estoy prohibiendo que te sorprendan, Lebia; no que se te tiren.

                                                                                        - Libro I, XXXIV



En próximas entradas iremos viendo y ampliando la información sobre alguno de estos textos eróticos así como el contexto social donde se desarrollaron, también nos adentraremos en el mundo griego que aportó obras repletas de erotismo, ya que muchas sirvieron de base e inspiración para el mundo romano, incluso nos acercaremos a las primeras obras de literatura erótica que se conocen provenientes del mundo egipcio. Os esperamos!



BIBLIOGRAFÍA

Columbié E.;  ¿Erótico o pornográfico?, Un estudio en busca de los lindes literarios. Parte III., en http://conexos.org/2014/08/02/5361/ [Última consulta 02/09/2014]

Fedeli, P.; La poesía de amor en la Roma antigua. La mujer, la pareja, el amor: nuevos roles y nuevos modelos del cancionero de Catulo. Traducción de Arturo Álvarez Hernández en http://hablardepoesia.com.ar/numero1/la-poesia-de-amor-en-la-roma-antigua/ [Última consulta 02/09/2014]

Fortuny Previ, F.; En torno al vocabulario erótico de Marcial, MYRTIA, Rev. de Filologia Clásica de la Univ. de Murcia. 1988.

http://centrodeartigos.com/articulos-informativos/article_61144.html