Mostrando entradas con la etiqueta violación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violación. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de septiembre de 2019

Reyes medievales españoles y el sexo

Durante todo el verano hemos estado hablando de sexo e historia en Canal Extremadura Radio, por lo que cada semana hemos dedicado un especial a nuestros monarcas más recientes, empezamos hablando de los Borbones hasta llegar a los Austrias, adentrándonos sin tabúes en su personalidad, sus pasiones, sus vicios y sobre todo en sus amores.

Pero se acaba el verano, y con él, nuestra sección veraniega, y para concluir este repaso a la sexualidad de nuestros reyes hispánicos, hemos decidido finalizar la sección haciendo un repaso rápido a algunas cuestiones sexuales relativas a nuestros monarcas visigodos, astures, leones o castellanos.

Y es que la importancia del sexo en la historia está fuera de toda duda y las historias aquí contadas son un buen ejemplo de todo ello.


La Cava saliendo del baño
por Isidoro Lozano.

RODRIGO, LA PÉRDIDA DE UN REINO POR UNA VIOLACIÓN


¿Quién dijo que el sexo no es importante en la historia? Un hecho fundamental en el devenir de la historia de la península ibérica viene precedido por un desafortunado encuentro sexual. Y es que según cuenta la leyenda, Don Rodrigo (710-711), rey visigodo violó a la hija de Don Julián, conde de Ceuta. Don Julián clama venganza o al menos restaurar la honra de su hija casándola con el rey. Pero antes los oídos sordos del rey visigodo, se decidió a cobrar su merecida venganza permitiendo y ayudando a las huestes musulmanas a cruzar el estrecho.

Seguramente la invasión musulmana se hubiese producido, con o sin la ayuda del gobernador de Ceuta, ya que la fractura del reino visigodo era evidente, y el auge del imperio musulmán imparable, aunque, tal vez, si la invasión se hubiese retrasado unos años hubiese surgido alguna figura capaz de aglutinar a todas las facciones visigodas y poder hacer frente a las tropas musulmanas.

ALFONSO II DE ASTURIAS "EL CASTO"


Alfonso II protagonizó un largo y próspero reinado del 791 al 842, expandiendo las fronteras de su reino, y no menos importante, descubrió la tumba del apóstol Santiago. Pero si lo traemos aquí es por su apodo, que como bien indica, nos hace ver que no era una persona muy lujuriosa. Y es que como nos informan las crónicas de la época, parece que ser no mantuvo ningún tipo de relación sexual, ni siquiera con su esposa, por lo que fue un rey sin herederos.

Y que un rey no trate de asegurar su dinastía con algún heredero parece bastante extraño, por lo que parece evidente que tuvo que tener o algún problema fisiológico (impotencia, esterilidad) o era una persona asexual o homosexual al que no atraían las mujeres. Nunca lo sabremos, pero la Iglesia supo vender esta castidad como una virtud y de ahí su buen reinado.

Estatua de Alfonso II el casto.


ALFONSO VIII DE CASTILLA y SU AMOR PROHIBIDO


La mayoría de reyes en cambio fueron mucho más mujeriegos, y realmente no importaba el número de amantes o bastardos que tuviese siempre que todo se encuadrase dentro de las normas sociales de la época.

Alfonso VIII.
Y aquí está el problema de Alfonso VIII (1158-1214) que se enamoró de Doña Fermosa, aunque su nombre real era Raquel, y el problema, como pueden adivinar por su nombre, es que era una judía toledana. Así que, si eres mujer, y encima de otra religión, prepárate porque te van a cargar de las culpas de todos los males acaecidos durante su reinado.

Y es que las crónicas nos cuentan que la pasión amorosa vivida entre el monarca y su bella amante fue tal que durante siete meses (o siete años, según la versión) se entregaron a los placeres del amor encerrados dentro de los lujos del palacio real, olvidándose el rey de cumplir con sus obligaciones reales, la más importantes de todas, dar guerra al musulmán.

Por lo que tras la derrota de las tropas cristianas en Alarcos frente a los musulmanes muchos no dudaron en culpar al rey, por su retiro amoroso, de la derrota. Incluso no faltó quién lo achacó a un castigo divino ante la afrenta de aquel amor heterodoxo.

Por lo que los nobles y buena parte del Consejo Real conspiraron para deshacerse de la amante del rey, origen de muchas de las desavenencias familiares y nobiliarias del reino, que veían con recelo el ascenso de varios judíos en la corte real. Para tal fin, organizaron una cacería real, alejando durante varias jornadas al rey de su queridísima amada, por lo que sin la protección del poderoso monarca, la joven fue degollada sin más contemplaciones.

A la vuelta de la cacería la furia del rey fue aplacada bajo argumentos de todo tipo: nobles, clérigos, familiares, adujeron toda clase de excusas para llevar a cabo tal acto. Tan es así, que el rey arrepentido de su impuro amor se retiró en penitencia a la Iglesia de Illescas.




LOS SANTOS: Fernando III de Castilla y León (1217-1252) y Luis IX de Francia (1226-1270)



Teniendo en cuenta que la Iglesia prohibía practicar sexo la mayor parte del año, algunos reyes obtuvieron su apodo por seguir fervientemente las recomendaciones de la iglesia en materia sexual, es decir, por fornicar sólo los días que estaban permitidos... y si nos ponemos a echar cuentas estos días eran los justitos:

El sexo estaba prohibido los miércoles, viernes y domingos, y sólo se podía practicar por la noche o en la oscuridad. Después, lógicamente, había temporadas donde un buen cristiano no podía tener el cuerpo para alegrías, sino sólo para pensar en su pobre alma: estas temporadas eran toda la Cuaresma (lo de no comer carne era algo más que una obligación culinaria), pero tampoco 40 días antes de Navidad o los 40 días previos a la fiesta del Pentecostés.

Después estaban las prohibiciones más del día a día, prohibido también estaba fornicar la semana antes de comulgar, así como los días donde se celebrase alguna santidad. En definitiva, que para fornicar sin pecar un buen cristiano sólo tenía un tercio de los días del año.


Por lo que no parece nada raro, que si algún soberano era capaz de cumplir con todos estos requisitos sexuales se le canonizase como santo...


Y así fue el caso de Fernando III de Castilla y León (San Fernando) o el de su primo Luis IX de Francia (San Luís).

Ambos monarcas cumplían fielmente estas recomendaciones de la Iglesia, aunque el caso de Luis era más llamativo, porque a este monarca sí que le apasionaba el sexo, por lo que cuando llegaba un día permitido, se ponía a la faena a lo loco, en cualquier lugar y varias veces al día. Tan es así, que su madre, Blanca de Castilla, dio órdenes que se organizase una red de vigilancia para no pillar al rey y su esposa en plena faena en cualquier lugar.

Luis IX de Francia, San Luís.




ALFONSO XI DE CASTILLA, UNA GUERRA CIVIL POR UNA MUJER


Otro ejemplo de como el sexo puede configurar alianzas entre países, provocar guerras e incluso una guerra civil lo tenemos en el caso de Alfonso XI de Castilla. Se casó en 1328 con la princesa María de Portugal, hija del rey portugués, con la que tuvo dos hijos, uno de ellos Pedro I "el cruel'.

Pero pocos años después se enamoró perdidamente de Leonor de Guzmán, que rápidamente pasó de ser "la favorita", instalándola con toda clase de lujos en Sevilla, a reina cooficial, ya que le dio más de 10 hijos al monarca, entre ellos, Enrique II, viviendo ambos como marido y mujer.

Como nos podemos imaginar, más pronto que tarde, María, despechada y humillada, volvió a la corte portuguesa, aunque a pesar de su exilio de más de 20 años, siempre se consideró la reina legítima de Castilla, y sus hijos herederos de pleno derecho al trono.

Este hecho fue tan escandaloso que hasta el propio Papa Benedicto XII escribió al monarca para que recapacitase, incluso no dudó en culparle de la derrota de sus tropas ante los musulmanes por su relación pecaminosa. Decía la misiva:

"Examina tu conciencia y mira si no te habla nada acerca de esa concubina a que hace tanto tiempo estás demoniadamente apegado en detrimento a tu salvación y de tu gloria"

Así que a la muerte de Alfonso XI tenemos un cóctel explosivo que llevará a los reinos hispánicos a una larga y cruenta guerra civil que se extendió durante varios años, con suerte cambiante para ambas facciones... 


Por un lado tenemos, a Pedro I "el cruel" o el "justiciero" según el cronista de turno, hijo de María de Portugal y por otro a Enrique II de Trastámara, hijo de Leonor.  Y aunque en un primer momento, la familia de Leonor juró lealtad a Pedro, y se prometieron obediencia y esas bonitas cosas que se prometen en el momento de la coronación. Tanto unos como otros no tardaron en conspirar para eliminar a tan peligrosos enemigos.

La última despedida, de Antonio Amorós y Botella. 1887. Museo del Prado.
La obra representa el momento en que Fadrique Alfonso se despidió de su madre Leonor en presencia de la reina María de Portugal.

María, lo primero que pidió a su hijo Pedro fue la cabeza de su antigua rival amorosa, la reina Leonor, que fue hecha prisionera en el mismo cortejo fúnebre y posteriormente ejecutada. Pedro "el cruel" fue asesinado a todos los hermanastros que le caían a mano, menos a Enrique II, que casado con la hija del más poderoso noble de la época, le disputó la corona en una guerra fratricida que se alargó durante años, con vaivrnes en ambas facciones e implicaciones de las demás potencias europeas.

Finalmente, Pedro I tras una derrota ante Enrique II se vio obligado a refugiarse en una pequeña fortaleza de Montiel, de la que le convencieron salir para tratar con su eterno rival. Y aquí cuenta la leyenda, que nada más verse en la tienda, se abalanzaron uno contra otro, daga en mano, la lucha debió ser encarnizada, aunque un tal Duguesclín, viendo que Pedro estaba a punto de asesinar a su señor, lo empujó, hecho que aprovechó Enrique para asesinarlo y ganarse su apodo del "fratricida".

Para la posteridad quedará la célebre frase de Diguesclín que, según la tradición, pronunció aquello de "Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor"

Momento en el cual Duguesclín sujeta a Pedro I para permitir que Enrique lo apuñalase,
cuadro de Arturo Montero y Calvo.


JUAN II, EL HOMOSEXUAL


No podíamos acabar esta sección sin los rumores sobre la homosexualidad de algún monarca. Y aquí surgen los nombres de los últimos representantes de la casa Trastámara, ya que tanto Juan II como su hijo Enrique IV fueron acusados de sodomitas y de beneficiar a sus nobles "más queridos y cercanos".

Genelaogía de los Trastámara.


A Juan II se le acusa de tener como amante a su valido, Álvaro de Luna, hombre encargado de su formación y consejero íntimo del rey, al que siempre tuvo en alta estima. Sólo la mano firme de Isabel de Portugal, segunda esposa de Juan y madre de la futura Isabel "La Católica" logró acabar con su influencia, ejecutándolo, bajo el beneplácito de gran parte de la nobleza.

De aquella época contamos con el testimonio del historiador Fernán Pérez de Guzmán que en sus crónicas "Generaciones y semblanzas" escribió:

“El rey Juan ni de noche ni de día quería estar sin don Álvaro de Luna, y lo aventajaba sobre los otros, y no quería que otro alguno lo vistiese ni tratase”.


ENRIQUE IV, "EL IMPOTENTE"


Acabamos este repaso con Enrique IV, "el impotente" al que ya dedicamos una entrada en nuestro blog, ya se le acusó de prácticamente de todo lo acusable: Enrique IV: impotente, homosexual y vouyerista.

Y aunque más de uno de estos rumores, seguramente, fuera cierto, es importante señalar que Enrique IV tiene el dudoso honor de ser el primer monarca de nuestra historia patria que sufrió una campaña orquestada de desprestigio por parte de sus enemigos, al verter sobre su persona una serie de continuos rumores malintencionados sobre su sexualidad.

Los rumores sobre su impotencia vienen desde su primera noche de bodas, ya que por lo visto fue incapaz de mantener la erección para consumar con la reina. Con el paso de los años, y como la Reina no quedaba embarazada, los rumores sobre su sexualidad se fueron incrementando, ya que muchos aseguraban que la impotencia del rey era debido a una homosexualidad aletargada, ya que detestaba el trato carnal con mujeres y tuvo una larga lista de amantes masculinos, a los que benefició con toda clase de nombramientos y prebendas.


Es más, su única hija fue apodada "la Beltraneja" ya que por todos era sabido que Enrique había consentido la relación entre la reina y su hombre de confianza Beltrán de la Cueva, para así poder tener su ansiado heredero al trono.

Pero de todos los rumores que circularon en torno a Enrique IV el que más daño le hizo fue, sin duda alguna, el de ser un cornudo consentido, ya que esto fue lo que a la postre le costó el trono a su hija.




BIBLIOGRAFÍA:

 Gracias especialmente a la web www.sexomedieval.com y su entrada http://www.sexomedieval.com/reyes-versus-sexo-santos-y-reinos-perdidos/ que nos ha servido, en una semana de feria y vacaciones, de guión de inicio para este post.

 https://www.monografias.com/trabajos57/alfonsoxi-leonor-guzman/alfonsoxi-leonor-guzman2.shtml

martes, 6 de agosto de 2019

La vida amorosa de Isabel II: Un matrimonio desastroso y un bastardo real

La vida amorosa de Isabel II de España:
- Parte I: Regencia, insatisfacción matrimonial y un bastardo real
- Parte II: Los amantes de Isabel II
- Parte III: Los Borbones en pelota

---------------------------00000---------------------------

Parte I: Regencia, insatisfacción matrimonial
y un bastardo real


La vida amorosa de Isabel II fue tan variada y tan llena de sobresaltos como su propio reinado: guerra civil entre carlistas e isabelinos, pronunciamientos militares, exilio político, ...

Dos aspectos fundamentales marcaron su vida, condicionando su personalidad y posteriores acciones políticas: la ausencia de un ambiente familiar afectivo y la inadecuada formación cultural y política para una mujer destinada a regir los destinos de una nación.

- Huérfana de padre, con apenas tres años de edad, su madre, encargada de la regencia, se interesó más en su rehacer su vida al lado de su amante que en su propia hija. Por lo que el único interés que mostró en su hija era como poder controlarla y manipularla para sus propios fines e intereses.

- La ausencia de un núcleo familiar que le sirviese de protección hizo que su educación cayese en manos de las familias políticas de la época, y ni progresistas ni moderados mostraron el menor interés en preparar a Isabel II para el gobierno, sabiendo que cuanto más ignorante fuese, más fácil sería servirse de ella y manipularla a su antojo.

 El conde de Romanones dio de ella una descripción bastante ilustrativa en cuanto a su personalidad: “A los diez años Isabel resultaba una retrasada; apenas si sabía leer con rapidez; la forma de su letra no era elegante, sino la propia de las muchachas del pueblo; (...)Odiaba la lectura; no había libros, por atrayentes que fueran que la llamaran la atención; su único entretenimiento eran los juguetes y los perritos;  (...). De este ambiente nada selecto y aun netamente ordinario, se resintió toda su vida”.

En cuanto al carácter de Isabel II, sus contemporáneos la definieron como una mujer de carácter alegre y generoso, pero también caprichoso y excesivamente apasionado y temperamental, que se tradujo en una vida sexual igual de impulsiva.

No sólo utilizó el sexo como una forma de escapar de un matrimonio roto desde el principio, satisfaciendo sus pasiones amorosas con guardias, nobles o militares, sino que utilizó su arrolladora sexualidad como herramienta para ejercer un poder político que se le negaba continuamente desde las instituciones políticas.


Como última pincelada a su personalidad, y como suele ser habitual en nuestros muy católicos monarcas, tuvieron que convivir con esa contradicción entre una sexualidad desbordante y un ferviente catolicismo. Una vez satisfechas sus pasiones corría a confesar sus pecados ante la camarilla de curas y monjas beatas que siempre la rodeó, como el padre Claret o Sor Patrocinio, que tuvieron una poderosa influencia en la vida de la reina.

El padre Claret tira de una soga sujeta al cuello del cornudo Francisco de Asís mientras sor Patrocinio le apremia con un látigo, en su huida al exilio francés.
- Ilustración de "Los Borbones en pelota"



De casta le viene al galgo... La regencia de María Cristina


Isabel II no tuvo una infancia fácil, su padre Fernando VII, el "peor rey que tuvo esta nación de pésimos reyes", murió cuando ella sólo tenía 3 años. Por lo que tuvo que ser su madre, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, quién ejerció la regencia durante la minoría de edad de Isabel (1833-1840)

Aunque esa regencia no fue nada fácil de sostener, no sólo por cuestiones políticas (guerras carlistas) sino también por cuestiones morales... Y es que la reina no tardó mucho tiempo en olvidar a su difunto marido, ya que a los dos meses ya paseaba con su primer amante oficial. El agraciado era un sargento de la Guardia Real, llamado Fernando Muñoz.

La reina regente María Cristina de Borbón y Dos Sicilias.

Y a pesar de querer acallar los rumores sobre la vida amorosa de la reina regente, había algo que era imposible ocultar... los continuos embarazos de María Cristina, por lo que os podéis imaginar el papelón público al que se enfrentaba la reina, que lejos de cumplir su papel de mujer viuda y guardar el debido, y muy católico, luto a su marido, paseaba amantes y embarazos.

Los españoles, que de siempre hemos sido muy tercos y cerrados para unas cosas, pero para asuntos del cachondeo, la mofa y el escarnio público no nos gana nadie... Pronto aireamos todos estos asuntos de palacio: "La regente es una dama casada en secreto y embarazada en público" se comentaba con fina ironía en las tabernas del país.

Más ahínco pusieron sus enemigos carlistas en difamar a la reina popularizando coplas y canciones como esa que decía:
Clamaban los liberales
Que la reina no paría
¡Y ha parido más muñecones
Que liberales había!


Una niña como reina de España


Retrato de Isabel II.
Todos estos escándalos de la Corte, que al ser protagonizados por una mujer alcanzaban un matiz mucho más grave, provocó que la regencia se apartara de María Cristina y cayera en manos del general Espartero, y finalmente se adelantase la mayoría de edad de Isabel II a trece años, para que pudiese reinar.

Pero a los 13 años, siendo una niña, nadie puede reinar, y eso lo sabía, su madre, pero también todos los políticos, militares y servidores palaciegos, que buscaron de cualquier forma y a cualquier precio acceder a esa niña, sin apenas protección familiar, y muy fácilmente manipulable, para así satisfacer sus intereses políticos.

De su madre, Isabel heredó un temperamento caprichoso, impulsivo y una ardiente sensualidad que manifestó desde edad muy temprana, con reiteradas e insolentes preguntas sobre el sexo que puso en más de un apuro a sus sirvientes y a sus ayas.

Muchos historiadores han querido ver en la agitada vida sexual que llevó la reina una consecuencia de los traumas que sufrió de pequeña, no sólo por un continúo estado emocional de desamparo, sino también por diversas situaciones de índole sexual que vivió siendo una niña, con una acusación de violación de por medio...


La ¿violación? de la reina Isabel II


Con apenas 14 años de edad la reina ya se vio inmersa en un escándalo de índole sexual... Un posible caso de violación o abuso sexual por parte de uno de sus preceptores, el político progresista Salustiano de Olózaga.

La versión oficial nos relata que Salustiano, nombrado presidente del Consejo de Ministros, trató de presionar a la reina para obtener la disolución de las Cámaras, de mayoría conservadora, y la forzó a firmar el documento bajo el uso de la violencia e intimidación de la joven reina.

Un joven Salustiano de Olózaga dando un discurso político en el café Lorenzini de Madrid.
La estafeta de Palacio.

Todo ello pasó en la noche del 28 de noviembre de 1843, en la alcoba del Palacio Real de la propia Isabel II, según la propia declaración que hizo la reina ante las Cortes, mediante un escrito leído por el moderado González Bravo, unos días después:

"Olózaga se interpuso y echó el cerrojo de esta puerta. Me agarró del vestido y me obligó a sentarme. Me agarró la mano hasta obligarme a rubricar. Enseguida Olózaga se fue, y yo me retiré a mi aposento. Antes de marcharse Olózaga me preguntó si le daba mi palabra de no decir a nadie lo ocurrido, y yo le respondí que no se lo prometía".

Esa carta, dictada a viva voz por la reina, provocó tal escándalo que convulsionó el panoroma político español, y es aquí donde entran toda clase de teorías:


Teoría conspirativa:


Todo fue un montaje por parte de la facción más conservadora para hacerse con el control del país, tal y como sucedió. Es decir, un golpe de Estado encubierto con el que los moderados se hicieron con el poder. 


Retrato de Narváez.
Y es que no sólo Salustiano Olózaga cayó en desgracia, teniendo que huir del país ante el temor de ser fusilado ante las acusaciones que se estaban levantando contra su persona. Sino, que con él, cayó todo el ala progresista, lo que permitió al partido moderado, ocupar el poder durante 10 años, en la conocida como "década moderada", con Narváez como líder, y aprobando la Constitución de 1845, una nueva constitución bastante conservadora y restrictiva con los nuevos avances sociales que la población exigía.

Según esta teoría, la facción conservadora sabedores de las intenciones de Olózaga, mandaron a la marquesa de Santa Cruz, aya de la reina, a espiar los movimientos en los despachos reales, por lo que cuando la marquesa informó a Narváez y González Bravo de la firma de tal documento, corrieron a toda prisa a Palacio a intentar frenar dicho documento.

Por lo que entre unos y otros, alarmaron de tal modo a la reina, presionándola sobre el documento que había firmado, que buscaron una excusa para justificar el porqué la reina había firmado dicho decreto. Como argumenta el académico García Nieto en su ensayo "Los sucesos de Palacio del 28 de noviembre de 1843", no se sabe si fue cosa solo de la reina excusarse bajo el tema de la violencia o fue un plan urdido entre todos para desacreditar al líder de la oposición y asegurarse el poder.


Teoría amorosa:


Portada del ensayo:
"Un drama político"
Algunos historiadores, con Ricardo de la Cierva a la cabeza y su novela "El triángulo: alumna de la libertad", afirmaban que don Salustiano había sido en realidad el primer amante de la reina, encargado de desflorarla y que mantuvieron una relación amorosa, gracias a la arrolladora personalidad del político, con fama de galán y conquistador.

Álvaro Figueroa, conde de Romanones, en su ensayo "Un drama político, Isabel II y Olózaga" también apunta en ese sentido, y cree que lo sucedido fue un arrebato amoroso de una noche, Isabel impresionada por el carácter del político se dejó hacer, y Olózaga, por esa vanidad masculina, de atribuirse el desvirgamiento de una mujer, ¡y qué mujer!, nada más y nada menos que la reina de España, la sedujo sin más contemplaciones.


Al día siguiente, Isabel II arrepentida por haberse dejado llevar por la pasión amorosa y al estar tan presionada por sus más directos colaboradores,  intentó revocar la firma del decreto argumentando la utilización de la fuerza física.


No puedo dejar de recoger otra teoría aún más conspirativa, que nos habla que Olózaga formaba parte de la orden masónica y que le fue encomendada la misión de seducir a la reina niña por encargo de la Orden para manipularla en favor de sus intereses.

Retrato de Olózaga
Nunca sabremos que ocurrió realmente aquella noche en la habitación de la reina entre Olózaga e Isabel II. Por todos es sabido, que ambos mantenían una excelente amistad, ya que durante meses el político riojano fue su mentor. También resulta extraño que una reina reciba en solitario y en sus aposentos privados a un ministro a altas horas de la noche.

¿Qué pasó en aquella cámara real? Nunca lo podremos saber, lo único cierto es que aquel incidente marcó el inicio del reinado de Isabel II, y las consecuencias de todo lo ocurrido aquella noche, empezó a forjar su exilio y sus "tristes destinos".




Desastroso matrimonio:


Como a toda reina soltera, lo primero que se le trató de buscar fue un marido, y no era asunto baladí, ya que un matrimonio real era una cuestión de estado que afectaba al equilibrio de la política internacional europea.

Así que tras mucho discutir, y con apenas 16 años, tomaron la decisión de casarlo con su primo Francisco de Asís. Era la opción que menos molestaba a cualquier otra facción política, pero seguramente fue la peor decisión para la joven Isabel, que cuando se enteró de la designación final exclamó: "¡No! Con paquita, no!"

Y es que Francisco de Asís era un hombre muy afeminado, sobre el que corrían infinidad de rumores sobre su sexualidad: una malformación en el pene le impedía mear de pie, y una más que evidente homosexualidad hizo que se le conociese por los motes de Doña Paquita y Paco Natillas.

Grabado de los reyes Isabel II y Francisco de Asís


Así definió el historiador Pierre de Luz al monarca:

“Pequeño, delgado, de gesto amanerado, de voz atiplada y andares de muñeca mecánica. En la intimidad lo llamaba el pueblo Paquita, Doña Paquita, Paquita Natillas o Paquito Mariquito. Le gustaban los baños, los perfumes, las joyas y las telas finas”.

Cuenta la leyenda que la propia reina comentó sobre la noche de bodas:
"¿Qué podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes que yo?". 


Incluso el carácter de ambos contrayentes era totalmente dispar: Francisco de Asís era culto, refinado, presumido, tranquilo, incluso sumiso, le gustaba la soledad y vivir en tranquilidad. Isabel era todo lo contrario: inculta, extrovertida, amante de fiestas, pasional, le gustaba el trato con el pueblo y tenía un gran sentido del humor.

No nos puede extrañar que el pueblo popularizase esta letrilla durante la celebración de la boda:

Isabel tan frescachona y
Don Paquito tan mariquito

La desastrosa noche de bodas, sumado a la exuberante sensualidad de la reina, y al descaro con el que paseaba Isabel a sus amantes hizo que el matrimonio pronto empezara a resquebrajarse. Además, Francisco de Asís harto que su suegra, su mujer, los políticos, le ninguneasen y no le permitiesen tomar ninguna decisión política, pronto abandonó el lecho conyugal, trasladando primero sus pertenencias a otra ala del palacio, y más tarde, marchándose a vivir al Pardo, como signo de protesta ante el descarado romance que mantenía la reina con el general Serrano.

Ilustración caricaturesca del rey consorte como cornudo mayor del Reino.
Los Borbones en Pelota.
El rey consorte no pedía que la reina no tuviese amantes, sino que fuera más discreta de cara al público, y que sus amantes al menos le tratasen con el debido respeto. Y es que Francisco de Asís también tuvo sus propios amantes masculinos, aunque sus relaciones siempre fueron muy discretas y menos fogosas, ya que durante toda su vida siempre estuvo acompañado de un apuesto y joven aristócrata llamado Antonio Ramón Meneses, que incluso le siguió en sus años en el exilio. 


A pesar de todos estos rumores, el matrimonio real tuvo varios hijos, aunque siempre bajo la sospecha de ser fruto de las infidelidades de la reina, ya que hay historiadores que creen que el matrimonio jamás se llegó a consumar.


Fotografía del matrimonio real.
Casi era más preocupante que tuvieran hijos legítimos que ilegítimos, ya que el grado de consanguineidad era demasiado alto, incluso para un enlace real, eran primos hermanos ¡¡por partida doble!! por lo que los hijos de ambos sumaban hasta ocho veces el apellido Borbón.

Pero la reina, no tuvo suerte ni con su matrimonio ni con sus hijos, ya que aunque se les reconocen 12 embarazos oficiales, varios de ellos terminaron en  abortos o los neonatos fallecieron al cabo de muy poco tiempo, por lo que sólo cinco sobrevivieron a la edad adulta.

En definitiva, fue un matrimonio abocado al fracaso desde el primer momento, con un marido incapaz de satisfacer las necesidades amorosas de Isabel, por lo que siendo como era una mujer fogosa y temperamental, no dudó en llenar ese vacío con numerosos amantes.


La discutible paternidad del futuro rey de España


En una España que tuvo que sufrir tres guerras civiles en el siglo XIX por la falta de heredero varón de Fernando VII, el nacimiento de hijo varón sano (1857) hizo que todo el pueblo de Madrid estallase de júbilo cuando se anunció desde Palacio que la reina Isabel había tenido un varón.

Con este nacimiento se evitaba entrar en una nueva guerra carlista y el joven príncipe, Alfonso de Borbón, terminaría ciñéndose la corona de España bajo el nombre de Alfonso XII (1874-1885).


Se celebró en toda la capital del reino, y en las tabernas y calles pronto empezaron a tronar las salves al "Puigmoltejo", y es que con ese apodó se conoció a Alfonso XII, ya que toda la historiografía oficial parece reconocer que el padre no fue el rey consorte, sino un gallardo militar, llamado Enrique Puigmoltó, un capitán de Ingenieros, cuya cercanía a la reina, ya había dado mucho que hablar meses antes del nacimiento del ansiado príncipe de Asturias.

Pero si ese recién nacido evitaba otra guerra carlista,
¿qué importaba quién fuera el padre?


Isabel II con su hijo Alfonso XII.
El romance de Puigmoltó con la reina se alargó durante tres años, tiempo durante el cual consiguió toda clase de condecoraciones y prebendas: fue nombrado Vizconde de Miranda cuando la reina se enteró del embarazo, le fue otorgada la Gran Cruz de San Fernando,...

Sólo tras el nacimiento del bastardo real, y tras las presiones de políticos, amigos y hasta el mismo Papa, se consiguió mantener las apariencias y forzaron a Puigmoltó a alejarse de la Corte y volver a su Valencia natal, donde siguió con su fulgurante carrera y cobrándose sus favores reales.

Una carta de 1857, escrita por Giovanni Simeoni, representante de los Negocios de la Santa Sede en la capital parece confirmar la presunta paternidad de Puigmoltó:

"...que el general Narváez había hablado fuertemente con Isabel II de la obligación de acabar con el escándalo (el romance con el militar valenciano), que habiéndose sido en estos últimos meses tan enérgicas las expresiones, que la misma Reina, llorando, le repuso: "¿Es que deseas que aborte?”.






Bibliografía:


Zavala, J.M.; Bastardos y Borbones: Los hijos desconocidos de la dinastía

Fontana, J. y Millares, R.; Historia de España.

Ríos Mazcarelle, M.; Diccionario de los Reyes de España.

http://www.tiempodehoy.com/cultura/historia/el-nacimiento-escandaloso-de-alfonso-xii

https://blogs.larioja.com/historias/2014/04/16/la-atribulada-vida-sexual-de-la-reina-isabel-ii-y-su-ginecologo-riojano/

 https://blogs.larioja.com/historias/2016/12/22/forzo-salustiano-olozaga-a-la-reina-isabel-ii/

http://www.elespiadigital.org/images/stories/Documentos7/CR%C3%93NICAS%20REALES;%20ISABEL%20II.pdf

https://desdelaterraza-viajaralahistoria.blogspot.com/2014/09/isabel-ii-amante-y-madre.html

https://www.megustaleerenespanol.com/libros/bastardos-y-borbones/MES-016584/fragmento

domingo, 9 de octubre de 2016

Sexo en el Lejano Oeste

Cuando hablamos del Lejano Oeste a todos se nos viene a la mente las típicas imágenes de hombres duros y rudos, polvorientas ciudades y un saloon amenizado con la presencia de unas cuantas meretrices, pero aparte de los típicos clichés alguna vez se ha preguntado cómo se vivía la sexualidad en esa época.

Prostituta del Farwest
Lo primero que podemos destacar es la doble moralidad que imperaba en cuanto al mundo del sexo: por un lado tenemos el puritanismo anglosajón de los primeros colonos americanos, puritanismo que censuraba todo lo relativo al sexo fuera de matrimonio, recayendo especialmente sobre las mujeres honradas, ya que éstas quedaban relegadas a las labores del hogar y debían comportarse y vestirse decentemente, es decir, cuanto más tapadas mejor.

Pero por otro lado, estamos hablando del salvaje Farwest, unas tierras sin ley donde proliferaron todo tipo de pecados: asesinatos, robos, violaciones, drogadicción (opio, cocaína, morfina, marihuana).

Aunque, sin duda alguna, los dos pecados más extendidos fueron el consumo masivo de alcohol y la prostitución. 


Y es que, en el lejano Oeste, ante la falta de mujeres, recordar que durante las primeras décadas de colonización el número de mujeres no superaba el 10% de la población total, la sociedad tuvo que adaptarse a esa circunstancia mediante la proliferación de prostíbulos y a través de una ¡¡cierta relajación en las consideraciones de género!!

Roles de género algo flexibles...

Así cuando pensamos en el viejo Oeste sólo podemos evocar las tradicionales escenas que Hollywood ha inculcado en nuestro subconsciente colectivo: hombres rudos, hechos a sí mismo, encarnando siempre valores y rasgos masculinos... muy masculinos. Ese tipo de hombre que escupe en el suelo y maldice en voz alta, que se quita el sombrero cuando pasa por delante una dama, pero que al mismo tiempo es capaz de propinarle un cachete en el culo si se la encuentra en la taberna, ese tipo de hombre que no dudará en sujetarla con firmeza para robarle un beso ante los fingidos forcejeos de ella por escaparse de tan descarado hombre...

Fotograma de la película "La dama que conquistó el oeste" (1949)
Con todo ello podríamos presuponer que en esta época se rechazaría cualquier conducta sexual fuera de este varonil comportamiento.

Ante el acuciante problema de la falta de mujeres, veremos, como en esta sociedad los comportamientos homoeróticos fueron bastante más habituales de lo que nos suponemos. 


Tan es así, que el profesor de la Universidad de Colorado, Peter Boag, en una entrevista titulada "Homos on the Range: How gay was the West?" y autor del libro "Same Sex Affairs" nos habla de una cierta flexibilidad a la hora de imponer los roles de género, y es que muchos de los hombres que mantuvieron relaciones de carácter homoerótico no eran vistos propiamente como homosexuales. 

Este dato no nos debe extrañar, primero porque esta división entre homosexuales y heterosexuales es un concepto más propio del siglo XX, ya que no es hasta la pasada centuria cuando se habla abiertamente de estos conceptos y se cristalizan las diferentes identidades sexuales.

Así en aquellas grandes comunidades donde la presencia de mujeres fue escasísima, como los campamentos mineros, los primeros poblados de colonización o grandes ranchos aislados del mundo, los hombres adoptaron los roles domésticos y sexuales "reservado tradicionalmente a las mujeres".

 La falta de mujeres hizo que muchos hombres adoptasen
roles de géneros femeninos.


Y es que sin la presencia de mujeres, la línea siempre inestable que divide el homosocial del homosexual, es aún más borrosa, es decir, aquellos hombres que sólo conviven con hombres durante largos períodos de tiempo (marinos, prisiones, soldados,...) no dudan en traspasar las nociones de género "normales" y empezar a adoptar otros roles de género, así como a establecer sutiles conexiones eróticas.

Por ejemplo, sabemos que en algunos campamentos mineros cuando se llevaban a cabo los bailes, a la mitad de los hombres les tocaba adoptar el rol de la mujer en el baile,  identificándose a través de un parche en la entrepierna como símbolo de su papel "femenino".


Creo que es conveniente apuntar como los salvajes indios tenían un sentido más práctico y sensato sobre esta realidad que el civilizado mundo occidental. La mayor parte de tribus indias reconocían sin ningún pudor a aquellos individuos que preferían vestir y dedicarse a actividades propias del otro género, tanto hombres dedicados a las labores de artesanía propias de mujeres, así como mujeres habilidosas en actividades tradicionalmente masculinas como la caza o la guerra, siendo integrados y valorados como miembros de pleno derecho en sus comunidades.

Los "salvajes" indios aceptaban con normalidad el cambio de roles de género que hombres o mujeres pudiesen tener.


Homosexualidad, violación y esclavos sexuales.

Otros estudios que se han adentrado en este polémico tema nos han mostrado la cara más agria y dura de esta realidad, ya que aunque hoy en día tenemos una imagen idílica de los cowboys, estos estudios nos recuerdan que muchos de ellos eran prácticamente adolescentes sin recursos: huérfanos, inmigrantes, indios, mestizos o jornaleros en condiciones de casi esclavitud, jóvenes sin apenas ningún estudio ni preparación, nacidos en una sociedad dura y sin apenas leyes efectivas que los protegieran en estos salvajes territorios.

Estos cowboys no sólo fueron utilizados como mano de obra barata y desechable, sino que también fueron utilizados como esclavos sexuales por parte de terratenientes y ganaderos que, ante la falta de mujeres, no dudaron en forzar a estos jóvenes a mantener relaciones de carácter homosexual, en una situación comparable a la vivida en numerosas prisiones.

Y aunque esta situación puede considerarse uno de los grandes secretos del Salvaje Oeste, no es por falta de pruebas, ya que existen testimonios de todo tipo sobre estos hechos: desde relatos de la época, hasta grabados en madera de hombres bailando con mozos, incluso letras de viejas canciones donde a los jóvenes se les da nombre de mujeres.

A pesar de todo lo dicho, la homosexualidad activa estuvo penada en casi todos los estados del lejano Oeste, con castigos y penas bastante severas.


La prostitución

No hay película del Oeste que se precie que no cuente con la presencia de una prostituta, y es que ante esa falta de mujeres la prostitución fue un elemento básico de cualquier poblado o ciudad del lejano Oeste. Se las conocía por los eufemísticos apodos de "palomas heridas" o "mujeres de la hermandad" y aunque el cine nos hace rememorar esos grandes burdeles dirigidos por una madame, normalmente de gran corazón, en realidad el mundo de la prostitución fue un mundo sórdido, sucio y mísero.

Prostitutas de la película 'Sin perdón' (1992)
Desde la más baja prostitución, de mujeres que paseaban por la calle con una simple manta para satisfacer a sus clientes en el mismo suelo de algún callejón oscuro, a prostitutas que operaban en pequeñas casas de una sola habitación, hasta aquellas que convivían en los más grandes y lujosos burdeles regentados por prestigiosas madames. Famoso son los casos de Julia Bulette y Rosa May.

Julia Bulette fue una de las primeras mujeres en pisar la ciudad de Virginia, y que regentó el primer prostíbulo de la ciudad, ganándose el respeto de toda la comunidad ante sus gestos caritativos con los enfermos de la ciudad. Una historia similar vivió Rosa May famosa prostituta de finales del siglo XIX que también vivió en Virginia City, su leyenda nace por sus labores caritativas cuidando a los mineros enfermos de una terrible epidemia que estaba asolando la región y a la que pronto ella también sucumbiría.


Julia Bulette, izq. y Rosa May, dch.


Así el nacimiento de esta nación fue acompañado de una proliferación de prostíbulos, desde los barrios de luces rojas de San Francisco hasta los grandes burdeles surgidos en Virginia City (NV) pasando por los vagones-móviles de Fort Dodge.

Todo ello era un claro reflejo de la nueva sociedad que se estaba forjando en el viejo Oeste, la mayoría de prostitutas eran mujeres jóvenes, sin apenas educación y, en muchos casos, analfabetas. Su precio variaba según su belleza, pero también según su nacionalidad y origen étnico.

Y aunque como hemos visto estas mujeres cumplieron un papel fundamental para el buen funcionamiento de estas primeras comunidades, incluso su actividad fue un claro estímulo para la dinamización de su economía, su papel en la historia y sus miserias siempre han quedado relegadas al olvido.

Mucha ciudades de los EE.UU fueron conocidas por sus barrios rojos y por sus burdeles de lujo, de todo ello hablamos en esta entrada dedicada al mundo de los burdeles y zonas de prostitución en el Farwest.

 Delincuencia, ETS, abortos e infanticidios

Aunque como bien nos recuerda Anne Butler, en su libro "Daughters of Joy, Sisters of Misery" el mundo de la prostitución casi siempre está ligado a la marginación social y a la delincuencia, por lo que los índices de suicidios, drogadicción, violación y episodios de violencia alcanzaron índices realmente alarmantes, especialmente en los burdeles de estas ciudades fronterizas. Convirtiéndose estos prostíbulos en jaulas de pobreza y miseria, donde caían las mujeres más pobres de la sociedad, muchas veces vendidas por sus propias familias y compitiendo ferozmente entre ellas, sin ninguna esperanza de escapar de estos nidos de conflictividad y marginación.

Fotografía de prostituta.
Finales siglo XIX.
A todo esto hay que sumar otro de los grandes silencios que envuelven el mundo de la prostitución: las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Ya que en una sociedad como la del antiguo Oeste con carencias enormes en cuestiones de higiene y salubridad, las ETS fueron un mal frecuente en este submundo, ya que aunque se conocían los condones, su precio era prohibitivo y su acceso difícil. Por lo que las autoridades sólo actuaban, forzando a las mujeres a pasar revisiones médicas periódicas, cuando los brotes alcanzaban cifras alarmantes.

Del mismo modo, los partos siempre implicaban un alto porcentaje de mortandad entre las mujeres, por lo que los remedios abortivos de origen vegetal fueron el remedio más habitual para prevenir cualquier embarazo. Aunque algunas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en burdeles del Nueva York del siglo XIX ("Babies in the Privy: Prostitution, Infanticide, and Abortion in New York City's Five Points District") nos han mostrado otra triste realidad muy frecuente en el mundo de la prostitución el infanticidio.

Las mujeres ocultaban su embarazo a los clientes hasta casi el momento del parto, ya que su única fuente de ingresos eran sus servicios sexuales, y sólo cuando el embarazo era demasiado evidente se le apartaba de sus funciones hasta el nacimiento del bebé, siendo éste arrojado sin más contemplaciones a las letrinas del burdel.

Prostitutas trabajando en un prostíbulo móvil.


Travestismo y Transexualidad 

Charlie Parkhust.
Ya hemos visto en otros post como fue algo habitual que muchas mujeres, ante la pérdida de derechos por su condición de mujer, optaron por vivir una vida de hombres, adoptando los ropajes y las maneras de éstos para conservar sus riquezas y herencias o simplemente para conservar su libertad individual.

Otras muchas seguramente vivieron como hombres porque así se sintieron, quizá el caso de 'One-Eyed Charlie' sea el más famoso de todo el lejano Oeste, Charlie el tuerto trabajó durante toda su vida en la California Stage Co., convirtiéndose en uno de los mejores conductores de diligencia entre Oregón y California, a pesar de su fama de gatillo fácil y borrachuzo. Pero a su muerte, en 1879, cuando se preparó su cuerpo para el entierro se descubrió su secreto, Charlie el tuerto era en realidad una mujer.

Pero uno de los elementos que más fascinó al investigador Peter Boag fue el alto número de casos de hombres que se travistieron y vivieron como mujeres, otro dato que viene a confirmar la flexibilidad en cuanto a los roles de género que existieron en el Salvaje Oeste.


Para cerrar este artículo os ofrecemos un poema anónimo escrito en Texas en a finales del XIX y recogido por un cowboy de la época llamado Charlie Siringo.

THE GOOD, THE BAD AND THE UNSPOKEN

My lover is a cowboy
He’s kind, he’s brave, he’s true
He rides the Spanish pony
and throws the lasso, too
And when he comes to see me
And our vows we have redeemed
He puts his arms around me
And then begins to sing:
Oh, I am a jolly cowboy,
From Texas now I hail,
Give me my saddle and pony
And I’m ready for the trail.
I love the rolling prairie
Where we are free from care and strife,
And behind a herd of long-horns,
I will journey all my life.



Bibliografía

Thomas A. Crist; Babies in the Privy: Prostitution, Infanticide, and Abortion in New York City's Five Points District, Historical Archaeology, Vol. 39, No. 1, Sin City (2005), pp. 19-46

Chad Heap; Slumming: Sexual and Racial Encounters in American Nightlife, 1885-1940, Historical Studies of Urban America, 2009.

Ken Fogelberg, The Soiled Doves of Tombstone - A Historic Look at Prostitution in the Old West Unknown Binding , 2010.

 Paradise of Bachelors: The Social World of Men in Nineteenth-Century America.” 

http://www.sharkonline.org/index.php/rodeo-family-values/751-the-true-history-of-cowboys-as-sex-slaves

http://www.ranker.com/list/wild-west-sex-facts/jacobybancroft

 http://scienceofhumansexuality.blogspot.co.uk/2013/06/the-history-of-sex-education-1800s-to.html

lunes, 1 de febrero de 2016

Derecho de pernada: ¿mito o realidad?

El Derecho de Pernada: ¿mito o realidad?
- Pruebas documentales en la Península Ibérica (próximamente)
- Pruebas documentales en Europa (en preparación)

----------------------ooooo----------------------

El derecho de pernada

El derecho de pernada, también conocido por la expresión latina "Ius Primae Noctis", derecho a la primera noche, es uno de esos elementos característicos de la Edad Media donde mito y realidad se entremezclan, sin saber a ciencia cierta, si realmente existió este derecho como tal o era un pago simbólico en especies o dinero cuando un siervo contraía matrimonio dentro de las tierras de un señor, ya que ambas posturas pueden esgrimir argumentos, incluso documentos para demostrar o refutar dicho derecho.

Sea mito o realidad, lo que parece claro es que, en buena parte de la Europa feudal, los siervos debían pedir permiso a su señor para poder contraer matrimonio, lo que implicaba el pago de una tarifa, tanto al señor feudal como a la autoridad eclesiástica, a cambio de su autorización. Esta costumbre estaría mucho más arraigada en aquellos lugares donde el campesino estuviese adscrito a la tierra, ýa que un matrimonio podía significar el traslado del campesinado a otras tierras, por lo que la primera preocupación del señor era percibir una compensación económica por esta pérdida.

A día de hoy, la mayor parte de los historiadores medievalistas dan por hecho que el derecho de pernada es más un mito, o mejor dicho una invención, que una realidad histórica. Y hablamos de invención, porque como veremos a continuación, hubo diferentes grupos sociales a lo largo de la historia, que aludieron a este este derecho como medio de conseguir ciertos fines económicos o políticos.

Este es un dato que no nos debe sorprender, ya vimos como otro gran mito de la Edad Media, los cinturones de castidad, realmente nunca existieron en el medievo, siendo una invención posterior para desprestigiar la época que mejor representa el poder de la nobleza.

Por lo que la universalización de este "mito" como una verdad histórica se la debemos principalmente a los Ilustrados, que buscaron presentar este derecho como uno de los muchos abusos cometidos por la nobleza contra el pueblo llano. Además, Hollywood, como casi siempre, también ha contribuido a difundir este mito, siendo la película de Braveheart su exponente más significativo, y es que la película se inicia con una escena de una boda, donde la novia es forzada a "pasar la primera noche" con el noble de turno, por lo que nuestro protagonista, William Wallace, decide casarse en secreto para evitar que su reciente esposa sea objeto de ese mismo abuso.

Fotograma de la película 'Braveheart',
donde una novia es secuestrada el día de su boda por los soldados del noble.


Posturas Irreconciliables:

La escasez de fuentes medievales que mencionen directamente este derecho, así como la ambigüedad en el uso de diferentes términos relativos al derecho de pernada ha dado lugar a diferentes interpretaciones y posturas:
Coito, representado en el códice
medieval Tacuinum sanitatis.

a) Aquellos que defienden que es un derecho señorial como tal.

b) Aquellos investigadores que defienden que este derecho se refiere al pago simbólico de una tasa en especie o metálico al señor por parte de dos siervos que van a contraer nupcias como reconocimiento de su sumisión.

Con este pago se pone en evidencia ante toda la comunidad la preeminencia del poder señorial frente al familiar. Es decir, la mujer es esposa, pero ante todo es sierva, al igual que su marido, que debe resignarse al poder de su señor.

Este tipo de impuesto al matrimonio fue muy habitual en el norte de Europa, aunque en la Península Ibérica también contamos con algunos ejemplos como el 'Fuero de Gosol' de 1273, donde se dice: “Que nos den una pata, como ha sido costumbre hasta ahora".  El problema radica, en los casos donde la suma exigida es tan alta que es imposible pagar por parte del campesinado ¿Qué pasaba en esos casos? ¿el noble podía entonces ejercer su derecho de pernada?

c) La opinión mayoritaria dentro de los medievalistas es que esta expresión recoge de forma genérica aquellos abusos señoriales de índole sexual a los que estaban sometidos los siervos, donde los casos (frecuentes) de violación y/o abuso por parte de un señor a sus siervos quedaba sin castigo por la impunidad de la que gozaba la nobleza, como consecuencia de su diferenciación social y sus privilegios jurídicos, sin olvidar la propia consideración social de la mujer.

Esta última interpretación es la que parece más lógica, es decir, no se trata de una prebenda legal institucionalizada, sino más bien una realidad histórica que siempre se ha dado, el abuso sexual o la violación desde una posición dominante (señor) hacia una inferior (siervo).

Esta es una realidad que, a día de hoy, sigue siendo bastante habitual en nuestra realidad cotidiana, donde personajes con cierta cuota de poder (jefes de empresa, ejecutivos, políticos, sacerdotes,..) se sirven de su autoridad para forzar a una mujer por medio de la coacción.

Por lo tanto, es fácil imaginar los numerosos casos que pudieron suceder durante todo el medievo, donde aquellos señores más despóticos y crueles se agarrarían a antiguas leyes no escritas para justificar estos casos de abusos de autoridad, ya que casualmente, los nobles acusados de violación también lo son de otros delitos.

'El derecho del señor', de Jules Arsene

Este debate también se ha producido dentro de la comunidad científica prolongándose durante largo tiempo. Así en el siglo XIX Jules Delpit realizó una exhaustiva búsqueda documental para tratar de confirmar la existencia del derecho de pernada, catalogando hasta 72 escritos relacionados con estas costumbre. A esta obra respondió el medievalista francés Alain Boureau refutando la mayor parte de estas pruebas, quedando sólo cinco textos como creíbles y/o auténticos.

d) La principal conclusión a la que llegó el prestigioso historiador es que el derecho de pernada es un argumento esgrimido por parte de la nobleza para justificar el pago de un nuevo tributo sobre el matrimonio.


¿La construcción de un mito?

Como la mayor parte de las leyendas oscurantistas sobre la Edad Media, la construcción de este mito, o si queremos la universalización de un hecho esporádico como una costumbre consumada y extendida, radica en momentos claves de la historia donde los grupos sociales emergentes se enfrentan a nobleza y aristocracia aludiendo a este derecho como ejemplo de los abusos y agravios a los que han estado sometido.

Así tenemos varios momentos claves en la historia donde se ha ido reforzando este mito:

- Desde comienzos del siglo XVI este mito es usado por juristas vinculados a la Corona como argumento contra el poder nobiliario y así reforzar el poder de las nacientes monarquías nacionales frente a los poderes nobiliarios.

- Otro hecho que contribuyó a la universalización de este mito fue la actitud de los conquistadores españoles en América, donde sí se dieron abusos muy similares al "derecho de pernada" y donde los propios conquistadores alegaron a este derecho feudal para así poderlo aplicar en sus encomiendas.

Cómic 'Isabella'
- Durante la Revolución Francesa y la Ilustración es la burguesía la que en su búsqueda de arrebatar cuotas de poder al antiguo estamento nobiliario no cesó en buscar agravios e injusticias históricas acometidas por la nobleza. Buscando desprestigiar, no sólo a la nobleza, sino también a la época que mejor representa a esta clase social... la Edad Media.

- El empujón definitivo para la construcción de este mito se dio en el siglo XIX, cuando este mismo argumento fue esgrimido para atacar los privilegios del estamento eclesiástico.

- Finalmente, la consolidación en el imaginario colectivo del derecho de pernada como un derecho medieval universal ha sido gracias a toda una variada producción artística contemporánea: libros, películas, cómics, ...


El silencio de las fuentes

El debate entre mito o realidad se agudiza ante el silencio de las fuentes escritas, ya que las fuentes que aluden directamente al 'derecho de  pernada' son muy escasas. Esta  escasez de referencias sobre el derecho de pernada en los textos medievales es la principal argumentación que esgrimen los detractores de su existencia, siendo especialmente significativa la ausencia total de referencias en textos de carácter eróticos y amorosos.

Por contra, Carlos Barros, en su estudio "Rito y violación: derecho de pernada en la Baja Edad Media", afirma que no encontrar legislado este derecho no implica que no haya existido, ya que al tratarse de una costumbre antigua, se convirtió en un derecho consuetudinario, es decir, era una norma jurídica que aunque no está escrita se cumple porque ha seguido transmitiéndose de forma oral, y con el paso del tiempo, se ha convertido en una norma a cumplir.

El mismo autor busca las causas de este silencio argumentando que "estos abusos sexuales entran en el terreno de lo no dicho, de lo que se hace, pero no se dice y aún menos se escribe", no sólo por el temor de denunciar a un señor, sino también por el estigma que sufre la mujer violada. Recordar que aún hoy en día, muchas mujeres que han sufrido una violación prefieren no denunciar estos casos ante el temor de enfrentarse a cierta estigmación social.

Vasily Polenov: Le droit du Seigneur (1874).
En la Edad Media estos casos de violación podían ir más allá, ya que incluso se podía dar cierto consentimiento por parte de padres o hermanos de la víctima para quedar bien ante su señor, es decir, dándose un cierto servilismo del resto de la familia.

El otro gran motivo que explicaría este silencio en las fuentes escritas puede ser debido a que las autoridades no querían manchar el nombre de los implicados, ya fuesen casas nobles o autoridades eclesiásticas, y sólo saldrían a la luz aquellos casos donde esta situación es aprovechada por la monarquía (o por otros nobles) para arrebatar cuotas de poder a las familias nobiliarias implicadas.

Así los únicos casos de abusos sexuales que saldrían a la luz serían sólo aquellos casos más flagrantes, ya fuese por su continuidad en el tiempo, su reiteración o por sus excesos, donde el pueblo o la villa denunciaría estos casos. Aunque la inmunidad jurídica de la que solían gozar estos nobles hacía de la rebelión y el alzamiento contra el señor el único recurso que le quedaba al pueblo llano.

En la península ibérica los dos ejemplos más claros de este tipo de revuelta son las rebeliones irmandiñas gallegas y las guerras de Remensa en Cataluña, donde el campesinado exigía el fin de estos "malos usos", que también contemplaba acabar con los abusos de carácter sexual.



Conclusión:

Como llevamos viendo desde los incios de este blog la historia no es una ciencia cerrada sino una ciencia en continuo debate y transformación, donde cada cierto tiempo, surgen nuevos estudios o descubrimientos que vienen a revolucionar el panorama científico, cambiando paradigmas universalmente aceptados.

El caso que nos ocupa es uno de esos debates apasionantes, donde la postura de los historiadores a ido variando según la época o las fuentes consultadas.  Tal vez no exista una verdad absoluta, sino que el denominado derecho de pernada se practicó según épocas y regiones en las diferentes vertientes aquí expuestas.

Por ello, y para ofrecer todos los puntos de vista, los siguientes posts los dedicaremos a las fuentes documentales que vendrían a "avalar" la existencia del derecho de pernada tanto en la Península Ibérica como en la Europa continental

Os esperamos!!!


Bibliografía


Barros, C.; Rito y violación: derecho de pernada en la Baja Edad Media, Primeras Jornadas de Historia de las Mujeres, Luján (Argentina) 28-29 de agosto de 1991.
Disponible en  http://www.h-debate.com/cbarros/spanish/pernada_castellano.htm#_ftn1

Boureau, A.; Le droit de cuissage. La fabrication d'un mythe (XlIIe-XXe siécle), París, Albin Michel, 1995, 325 pp.

http://www.cronicas.org/ruedas.htm#fragment-3


http://www.euskonews.com/0098zbk/gaia9801es.html





sábado, 19 de septiembre de 2015

Sexo y Guerra en Vietnam

Sexo y guerra son dos conceptos estrechamente vinculados, a pesar de que en la mayoría de los conflictos se suele ignorar una de las más terribles consecuencias inherente a cualquier guerra...la explotación sexual de las mujeres. Y es que cualquier militar sabe que la satisfacción sexual de un soldado en tiempo de guerra es tan importante como tenerlo bien alimentado. 

En Vietnam esta relación fue tan habitual que hasta el mismo ejército facilitó a sus soldados el acceso al sexo, ya sean financiando zonas de prostitución, permitiendo la presencia de prostíbulos en áreas militares, organizando 'excursiones' a ciudades del pecado o haciendo la vista gorda ante los numerosos casos de abusos o violaciones provocados por sus soldados...

El movimiento Hippie
Protesta en contra de la
Guerra de Vietnam.

A todo esto hay que sumar que la Guerra de Vietnam se produjo en un contexto social y cultural muy peculiar, ya que Estados Unidos estaba viviendo una revolución social, cultural y sexual donde los jóvenes exigían nuevas libertades con el auge de la contracultura hippie, exigiendo libertad de expresión y aperturismo sexual, y brotando una ola de pacifismo al tiempo que se recrudecía la guerra de Vietnam. Toda una ideología resumida en la famosa frase "Haz el amor y no la guerra".

Sexo durante la Guerra de Vietnam

Y es que a finales de los 60 más de medio millón de americanos estaban destinados a Vietnam y como en la mayoría de las guerras el sexo se convirtió en la principal fuente de evasión. En Vietnam el sexo se vendía por doquier, siendo una de las principales fuentes de riqueza de muchos vietnamitas.

Así cuando los soldados llegaban a las principales ciudades de Vietnam, lo primero que les llamaba la atención era el gran número de prostitutas que pululaban por sus calles, eran las "boom-boom girls", el "boom-boom", el sexo, se vendía en cualquier calle, en cualquier bar, incluso a los soldados que patrullaban fuera de la base se les acercaban estas chicas ofreciéndoles sexo.

https://cherrieswriter.files.wordpress.com/2014/02/hooker-w300h240.jpg
Boom-Boom Girl.
Para las mujeres vietnamitas la prostitución se convirtió en una de las pocas oportunidades de escapar de la miseria, siendo muchas veces el único sostén económico de muchas familias. Aunque otras veces estas mujeres eligieron libremente ejercer la prostitución, especialmente aquellas mujeres urbanas y de clase media, que podían permitirse comprar maquillaje y vestidos elegantes, al ser una manera fácil de ganar dinero propio y lograr cierta independencia respecto a sus familias.

Las cifras sobre prostitución en la guerra de Vietnam alcanzan cifras estremecedoras, ya que se ha calculado que en el punto álgido de la guerra había medio millón de prostitutas en el vietnam del sur, casi el mismo número de soldados, una por cada soldado.

Pero en Vietnam también hubo mujeres norteamericanas, destacando especialmente el cuerpo de enfermeras, un elemento esencial en el funcionamiento del ejército, las cuales vivieron también bajo una actitud sexual bastante relajada, a esta situación contribuyó el descubrimiento de la pastilla del día después

Bungalowing

Otro tipo de 'prostitución', aunque también puede contemplarse con un tipo de relación 'estable' es el denominado "Bungalowing", donde el personal tanto militar como civil (obreros de la construcción, ingenieros,...) con destino permanente en alguna de las ciudades vietnamitas establacía relaciones duraderas con mujeres nativas.

Normalmente, estos hombres que gozaban de un destino más o menos estable, compraban los servicios de las denominadas 'chicas de alquiler' por un determinado tiempo, que podían ir desde una semana hasta un año entero. El curioso nombre de 'bungalowing' proviene de la costumbre de los soldados de alquilar un apartamento para su amante, y así, poder visitarla los días de permiso o aquellos ratos que estuviese libre.

 normal_thailand_vietnam_war_14
Este tipo de relación podía derivar en relaciones estables y sólidas, creándose auténticos vínculos amorosos, por lo que son muchos los casos, donde los soldados americanos, atraídos por la cultura asiática, abandonaron a sus novias o mujeres americanas por sus amantes vietnamitas.

Pero detrás de todo este ambiente de prostitución "de cara amable" se esconden innumerables tragedias para las mujeres vietnamitas, especialmente en el ámbito rural, donde la prostitución forzada o las violaciones sistemáticas también fueron habituales por parte de los soldados norteamericanos.

Permisos R&R

Estos famosos permisos R&R (Rest & Recreation) se le concedían a todos los soldados y consistían en una semana de reposo y relax, que podían aprovechar como ellos quisieran. Muchos de estos soldados decidían visitar a sus familias, aunque algunos otros preferían buscar otro tipo de emociones visitando algunas de las ciudades más exóticas de Asia como Bangkok, Singapur, Manila o Tokio.

dek
Fotografía Revista 'Time'.
Diciembre 1967.
Incluso el Gobierno de EE.UU financió la construcción de estas zonas de recreo para sus soldados, firmando acuerdos especiales, tanto con las compañías aéreas como con los diferentes países, para transportar a gran número de soldados. Así por ejemplo durante la Guerra de Vietnam se enviaron 700.000 soldados anualmente a Tailandia para disfrutar de estos R&R
 
Estas ciudades eran muy populares entre los soldados ya que venían a significar alcohol y sexo en abundancia, incluso desde el propio ejército les detallaban los lugares propicios para estas correrías, dándoles ciertas indicaciones sobre lo que se podían encontrar en cada ciudad.

Dentro de estas ciudades destacaron los salones de masajes, haciéndose enormemente populares entre los soldados, quizá por el contraste con el ambiente húmedo, sucio y estresante de la jungla, ya que en estos salones de masajes, las meretrices bañaban y relajaban a los soldados antes de darles sexo.

Pero como cualquier espacio relacionado con la prostitución, estos lugares fueron centros de otros graves problemas sociales como la prostitución infantil, la explotación sexual, el tráfico de seres humanos, las drogas o las ETS.

Pornografía

Otra de las formas de evasión de los soldados fueron las revistas pornográficas que durante esta época adquirieron una enorme popularidad. Seguramente, porque muchos jóvenes echaban de menos a mujeres que les recordasen a sus mujeres o novias, además esta pornografía facilitaba una evasión en contraste con las duras condiciones del soldado destinado a la jungla, por lo que el ejército facilitó la difusión de la revista entre sus soldados. Revistas como Playboy o Husler incrementaron sus ventas y suscripciones de manera espectacular durante la guerra (Playboy llegó a los 7 millones de suscripciones) y las fotos de las playmates cubrían los barracones de los soldados.

Fotograma de la película 'Apocalypse Now'

Sin Cities


Uno de los casos más ilustrativos de lo extendida que estaba la prostitución y uno de los intentos más famosos de controlar la prostitución de forma no punitiva, lo encontramos en la ciudad de An Khe, en las tierras altas centrales de Vietnam, donde 21.000 soldados estaban desplegados en las proximidades de la ciudad en un enorme campamento base.

Allí ante la extensión de las enfermedades venéreas (un tercio de los soldados estaban infectados de alguna ETS) se optó por prohibir las salidas a la ciudad, aunque la medida fue pronto derogada por el decaimiento de la moral de la tropa, así como de la economía de la región, muy dependiente de los dólares vinculados a las salidas de los soldados.

La solución adoptada por el ejército fue crear un gran prostíbulo controlado por las autoridades médicas militares donde las mujeres eran examinadas regularmente. Este gran edificio, ubicado dentro del espacio militar, fue conocido como la 'Disneylandia Oriental' o 'Sin City', era un enorme complejo rodeado por alambradas y vigilado por la Policía Militar.

10
Ciudades del pecado.
Sus puertas sólo se abrían en horario diurno y en su interior se podía encontrar casi todo lo que uno quisiese, ya que funcionaban como una mini-ciudad dentro del campamento, existiendo puestos de comida, tiendas de suvenires, bares y como no! barracones y salones destinados a la prostitución, todos ellos con nombres a cada cual más exótico.  Dentro de estos recintos vivían y trabajaban numerosas mujeres vietnamitas, así como numerosos refugiados que habían perdido sus hogares durante la guerra.

Aunque este caso es el más conocido, parece que fue algo habitual que dentro de los recintos militares se aceptase la presencia de este tipo de burdeles militares dentro del perímetro de la base.

ETS: Enfermedades de Transmisión Sexual

Las enfermedades venéreas siempre han sido un problema en el frente, ya que en muchos conflictos han causado tantas bajas como el enemigo. En la Guerra de Vietnam las cifras de contagio de ETS fue superior a cualquier otra guerra que haya existido jamás, afectando a un 30% de las tropas destinadas.

Por suerte, este tipo de enfermedades se solían curar con una simple inyección de penicilina, aunque este no evitó que circulasen infinidad de rumores sobre distintos tipos de enfermedades, desde algunas incurables a otras donde el miembro se te caía. Esta última era conocida como la 'Rosa negra', ya que el pene adquiría una tonalidad negruzca y se engrangenaba hinchándose por la infección.

Con todo ello, el ejército se esforzó en concienciar a sus soldados mediante películas educativas y distintos tipos de avisos, aunque estos métodos nunca fueron muy escuchados. Sólo cuando se acercaba la fecha de licenciarse sí que se preocupaban de no contraer ningún tipo de enfermedad, ya que les estaba prohibido entrar en EE.UU con alguna de estas enfermedades.

Deseo, peligro.

Uno de los aspectos que más preocupó a las autoridades militares sobre el intercambio de sexo entre soldados y mujeres vietnamitas eran los posibles casos de fuga de información y espionaje, incluso se sabe que se negociaron favores sexuales a cambio de armas y munición.

No hay cifras claras al respecto, pero parece claro que en Vietnam, los rebeldes del sur que lucharon a favor de la causa comunista, reclutaron a numerosas mujeres como espías del norte, desde estrellas del cine o de la ópera hasta simples amas de casa. Y como no! toda clase de prostitutas, especialmente valiosas eran las de lujo, que lograban sonsacar información a los oficiales sudvietnamitas y americanos para después pasar esos informes a los comunistas del norte.

A todo ello contribuyó que las mujeres vietnamitas fueran feroces combatientes. Las tropas comunistas no dudaron en reclutar a las mujeres para la guerra, incluso su líder Ho Chi Minh elogió frecuentemente a estas mujeres combatientes.

Mujeres combatientes del ejército comunista.
Todas estas informaciones fueron extendiendo un mito sobre las mujeres vietnamitas, donde se las retrataba como mujeres siempre peligrosas, orgullosas, traicioneras, donde incluso la mujer más sumisa podía estar al servicio del enemigo, lista para rebanarte el cuello mientras dormías.

Por contra, tenemos aquellas mujeres que atraídas por el dinero, el amor o el sueño de un futuro mejor o atraídas por las modas estadounidense quisieron americanizarse, recurriendo a operaciones estéticas para occidentalizar sus rasgos, aumentando el tamaño de pechos y caderas o redondeándose más los ojos

Las consecuencias del fin de la guerra

La caída de Saigón en 1975 supuso la victoria definitiva del ejército nordvietnamita y el fin de la guerra de Vietnam, iniciándose un período de transición que conduciría a la reunificación del país al año siguiente.

Los días previos a la caída de la ciudad se realizó una evacuación masiva de diplomáticos y personal civil y militar estadounidense, así como de otros ciudadanos extranjeros y algunos refugiados vietnamitas, entre los que destacan dos mil huérfanos vietnamitas en la "Operación Babylift"

Refugiados survietnamitas tras ser evacuados
a un portaaviones estadounidense. 1975.
Y esta fue una de las más graves consecuencias de esta guerra, la aparición de toda una generación de niños perdidos, fruto de las relaciones de americanos con mujeres vietnamitas. El excesivo precio de los preservativos y la ausencia de otros métodos anticonceptivos hizo surgir toda una generación de niños asioamericanos, marginados y odiados por ambos bandos, son los llamados "niños del polvo".

Los nordvietnamitas los odiaban por representar a sus enemigos ancestrales y el fruto de la traición a su país, los sudvietnamitas por que los americanos les habían abandonado cuando más los necesitaban.

Esta represión también se extendió a los antiguos colaboracionistas del régimen sudvietnamita, por lo que el nuevo gobierno comunista castigó a las prostitutas que habían confraternizado con el enemigo. Por lo que para toda esta generación sólo existió un camino... el exilio. En 1982, gracias a la intercesión de ONU, se permitió a estos niños junto a sus familias emigrar a EE.UU.

Por otro lado, los soldados que volvieron de la guerra se encontraron situaciones muy diversas, a muchos soldados volver a vivir bajo la moral sexual conservadora de sus pequeños pueblos les resultó francamente difícil. Habían vivido durante varios años bajo una cultura sexual mucho más abierta, por lo que muchas veces, volver con sus antiguas novias o mujeres les resultó bastante frustrante.

Para finalizar hablaremos de una de las consecuencias de la guerra de Vietnam que siguen muy latente en el sudeste asiático, el turismo sexual. Nunca sabremos si esta triste moda existiría sin las famosas 'sin cities' financiadas por EE.UU, pero lo que está claro es que desde ese momento, países como Filipinas, Tailandia o Malasia, se convirtieron en focos de atracción para el turismo sexual, donde europeos y americanos buscan sexo fácil, barato, exótico y a veces ilegal, bajo cierta permisividad de las autoridades.


Bibliografía

Cuando el cielo y la tierra cambiaron de lugar

https://www.youtube.com/watch?v=_8ZlyxUlckE

https://laultimabatalla.wordpress.com/2009/09/05/sexo-en-la-guerra-de-vietnam/

http://guerradevietnam.foros.ws/t1123/boom-boom-chop-chop/