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sábado, 12 de noviembre de 2016

Venus Ericina: Prostitución sagrada en Roma

En la ciudad de Erice, antigua Eryx, en la isla de Sicilia encontramos uno de los testimonios más claros sobre la existencia de la prostitución sagrada en la antigüedad.  Un tipo de prostitución que se desarrolló en numerosas culturas mediterráneas, incluida la romana, y que tuvo en esta pequeña ciudad uno de sus puntos más activos y conocidos.

Y es que en esta ciudad, de claro carácter comercial, se encontraba uno de los santuarios más famosos de toda la Antigüedad, estamos hablando del Templo dedicado a Venus Ericina, protectora de los navegantes y las prostitutas. Una Venus amada y temida a partes iguales, ya que uno de los mayores temores de los romanos era sucumbir a la pasión amorosa, una pasión tan poderosa como irrefrenable capaz de arrastrar a los hombres hacia las mayores locuras.

Vistas desde la cima del monte de Erice, lugar donde se situaba el Santuario de Afrodita

Y aunque mucho se ha discutido sobre la práctica y difusión de la prostitución sagrada los testimonios que aporta este santuario son irrefutables, ya que no sólo contamos con inscripciones epigráficas sino que todo tipo de fuentes clásicas corroboran su práctica en este peculiar templo: Estrabón, Polibio, Pausanias, Cicerón, Tácito, Esvetonio...

“Eryx cuenta con un santuario de Afrodita especialmente venerado que, en el pasado, estaba repleto de esclavas sagradas, mujeres a las que entregaban como ofrenda los habitantes de Sicilia y muchos pueblos de fuera de la isla”.
- Estrabón, Geografía (VI,2,6)

Venus Calipigia.
Museo Arqueológico
de Nápoles
Muchos de estos testimonios nos hablan de la longevidad de este santuario dedicado a una antigua diosa del amor y la fecundidad, como Pausanias (VIII, 24,6) quien dice de este templo "veneradísimo desde antiguo y de riqueza no inferior al de Pafos".

Y aunque fue cambiando el nombre de la divinidad según iban pasando los siglos y las culturas: Astarté para los fenicios, Afrodita para los griegos y Venus para los romanos, parece evidente que este culto a una diosa de la fertilidad parece hundir sus raíces en los antiguos cultos a la diosa madre mediterránea. Una divinidad que encarnaba los valores de la maternidad y la fertilidad pero también los del amor pasional y el sexo como energía positiva de la vida.

Con la conquista cartaginesa de Erice el culto a esta divinidad se fue vinculando con la diosa fenicia Astarté, adoptando el nombre de Astarté Ericina. Aunque la existencia de una prostitución sagrada en este santuario hizo que la fama de este templo se extendiese rápidamente por toda la cuenca del Mediterráneo, acrecentando su fama al mismo tiempo que sus riquezas, ya que comerciantes de todo el Mediterráneo preferían hacer escala en esta estratégica ciudad, por lo que muy pronto el culto a esta Astarté-Venus Ericina se extendió a otros santuarios desde Cerdeña al norte de África (Sicca Veneria).

"Allí, en su misma cumbre, que es llana, se encuentra el templo de Afrodita Ericina el cual es sin discusión el más famoso en riqueza y en magnificencia en general de los templos de Sicilia."
- Polibio, Historias (I, I, 1-88)


El culto

Poco sabemos acerca de los ritos y cultos celebrados en honor a Venus Ericia, principalmente porque los ritos celebrados en el interior de los santuarios eran secretos, protegidos bajo un estricto hermetismo.

Por lo poco que sabemos podemos destacar que estos cultos tuvieron un marcado sincretismo sabiéndose adaptar a lo largo de los siglos a las diferentes culturas y sensibilidades religiosas que se fueron alternando en la zona.

Entre los cultos y ritos que se realizaban en este santuario aunque la prostitución sagrada sea su aspecto más llamativo para nosotros, los peregrinajes y las festividades en fechas señaladas también tuvieron una importancia capital.

Entre los cultos celebrados destaca una festividad realizada en Agosto donde la paloma, el animal más estrechamente vinculado a Venus jugaba un papel muy importante, ya que encarnaba tanto la fecundidad como, por sus alas, el espíritu. Por lo que esta festividad aprovechaba la migración de dichas aves al norte de África para reforzar la conexión de Eryce con su santuario hermano de Sicca Veneria en Túnez.

Las prostitutas sagradas:

Entre los muchos enigmas que nos deja la práctica de la prostitución sagrada es la status social de estas sacerdotisas. Parece claro que estas mujeres eran esclavas, ya fuese por donación, compra directa del santuario, prisioneras de guerra o las hijas de las mismas prostitutas, aunque su consideración social como "prostitutas sagradas" parece indicar que gozaban de ciertos privilegios o al menos de una vida algo más cómoda que el resto de meretrices, ya que se conocen testimonios de mujeres que ingresaron de forma voluntaria en este cuerpo sacerdotal.


Poco más sabemos sobre su posible organización interna y la jerarquía dentro de este cuerpo sacerdotal, lo poco que podemos aventurar es que sus funciones iban mucho más allá de la mera prostitución, ya que estas mujeres serían las encargadas de velar por el correcto funcionamiento del Templo y sus diferentes festividades y cultos.

Incluso contamos con el relato de una prostituta llamada Agonis de Lilibeo quien fue capaz de acumular una pequeña fortuna y comprar así su libertad.

El templo

A pesar de la enorme popularidad que alcanzó este santuario apenas tenemos restos arqueológicos significativos asociados a este templo. Sin duda alguna uno de los mejores testimonios sobre la existencia de este templo nos lo aporta la numismática, ya que tenemos la suerte de contar con una moneda con una imagen de este templo.

La moneda en cuestión es un denario de época republicana, fechado en el año 63-62 a.C. y mandada acuñar por C. Considio Noniano. En su anverso podemos ver el retrato de Afrodita, mientras en su reverso vemos el templo situado en la cima de una montaña tras las puertas de una ciudad amurallada que como la inscripción indica ERVC se trataría sin lugar a dudas de Erice (Erycinae).

Moneda con el templo de Venus Erycina
Además como cualquier culto que se extiende a lo largo de varios siglos sabemos que el Santuario gozó de fases de mayor y menor apogeo. Así por ejemplo Tácito nos habla como durante la segunda mitad del siglo I a.C. el santuario estaba en plena decadencia por lo que sus habitantes rogaron a Tiberio su restauración. Aunque habrá que esperar a Claudio para que el Santuario recobre cierta vigencia con la construcción de un nuevo santuario.

Algunos investigadores como De Vido han señalado la importancia de este Santuario en los fines propagandísticos del Imperio Romano, ya que su asociación con la Venus romana fue esencial para "la afirmación cultural religiosa, y política de Roma impuesta en Sicilia", y es que la importancia de este santuario no sólo radicaba en este tipo de cuestiones identitarias sino también económicas, ya que el santuario aportaba pingues beneficios a las arcas estatales romanas.



El culto de Venus Ericina en Roma
A Favourite Custom
Sir Lawrence Alma-Tadema,1909.
Tate Modern, London, UK.

Su fama siguió acrecentándose con el paso de los siglos, Venus Ericina se convirtió en la patrona de las prostitutas y las meretrices en época romana, y durante los primeros siglos del Imperio este culto fue aprovechado por la propaganda imperial.

Los historiadores romanos (Tito Livio, Ovidio) nos cuentan que el culto a Venus Ericina fue introducido en Roma en el año 217 a.C, tras la derrota de Trasimeno, tan apurados estaban los romanos en pedir los favores de esta escandalosa diosa que construyeron el templo en tan sólo dos años. Así el 23 de abril del 215 a.C. se inauguró el templo, convirtiéndose ese día en la fiesta oficial de las prostitutas y meretrices romanas.

La importancia y la popularidad de este culto viene atestiguado por la construcción de este primer templo dentro del Capitolio, y no en las afueras de la ciudad, como era norma habitual para los cultos y divinidades extranjeros.

Así con el paso de los años y las progresivas conquistas del pueblo de Roma, las sobrias y recias costumbres romanas se iban "contaminando" de la moral sexual más relajada de sus vecinos, por lo que la popularidad de esta Venus Ericina fue en aumento, tal es así, que en el 181 a.C., el cónsul L.Porcio Licino construyó otro templo a la Venus Ericina, cerca de la Puerta Collina, fuera del recinto sagrado de Roma.

“En Roma se erige también la reproducción de la imagen de esta divinidad, en el llamado templo de Afrodita Ericina que se encuentra en la Puerta Collina, y que cuenta con una nave y un pórtico a su alrededor dignos de mención".
- Estrabón (VI, 2, 6)

Este segundo templo tuvo que tener un culto de carácter mucho más popular, mucho más cercano al original culto siciliano recibiendo el homenaje de las prostitutas. Por lo que el debate sobre la práctica de la prostitución sagrada en este templo sigue vigente, ya que la aún casta y pudorosa sociedad romana, no vería con buenos ojos este tipo de prostitución sagrada, por lo que algunos autores han defendido que este tipo de prácticas no se realizarían en los templos romanos, sirviendo únicamente como lugar de culto y celebraciones.

De todo ello nos habla Ovidio en sus 'Fastos' (IV, 863-876) quien nos retrata el traslado de la estatua de Venus desde su Erice natal a su nuevo templo en Roma, tras la conquista de Siracussa por parte del cónsul romano Claudio Marcello
“Muchachas del pueblo, celebrad la divinidad de Venus. Venus es apropiada para los requerimientos de las que tienen muchas profesiones. Ofreced incienso y pedid belleza y el favor popular, pedid palabras amables y convenientes a las bromas, ofreced a la señora la hierbabuena que ella agradece y el arrayán que es lo suyo y cuerdas de junco ocultas en montones de rosas. 

Ahora es oportuno visitar el templo vecino a la puerta Collina; el nombre lo tiene de la colina siciliana. Cuando Claudio barrió con las armas a la aretúside Siracusa y te conquistó con la guerra a ti, Érice, Venus fue trasladada en virtud de un oráculo de la longeva Sibila, y prefirió que se la venerase en la ciudad de su origen”.

Hay que comprender la importancia de este hecho. Este traslado del culto significaba apropiarse de una deidad del enemigo, ya que esta diosa presentaba bastantes connotaciones púnicas al haber estado bajo territorio de control cartaginés, y no sólo eso, sino que su templo se construyó en el mismísimo corazón religioso de Roma, buscando con ello, reencontrarse con las más profundas raíces de la identidad de la propia Roma para con ello asegurar su victoria sobre sus enemigos.

La fiesta de la Veneralia

Venus Verticordia,
Dante Gabriel Rossetti (1868).
Russell-Cotes Art Gallery
Para hacernos una idea de cómo podía ser este tipo de festividades podemos recordar que en las fiestas de la Veneralia, celebradas el día 1 de abril en honor a una Venus mucho más pudorosa y casta que la Ericina, la Verticordia, tanto matronas como prostitutas participaban conjuntamente en toda una serie de ritos y ceremonias donde se remarcaba la doble sexualidad femenina, es decir, tanto su faceta de madre, la fertilidad, como su lado más erótico, el placer sexual, por ese motivo mujeres de tan diferentes signo social participaban conjuntamente en dichos rituales.

Entre las ceremonias celebradas encontramos desfiles, adornos y ofrendas a la diosa con sus símbolos particulares: las rosas, como símbolo de regeneración, las palomas, como animal sagrado, o símbolos relacionados con el mar como conchas o figuras marinas. Además sabemos que durante ese día las mujeres se bañaban desnudas en las termas para pedir favores a la diosa.

Los testimonios arqueológicos

Acrolito de Ludovisi.
Los restos arqueológicos hallados tanto en Roma como en Ericina no aportan ninguna gran novedades al tema, aunque sí que contamos con dos magníficas obras de arte que seguramente fueran piezas originales del Templo de Erice y que fueron llevadas a Roma para la construcción del segundo Templo de Venus Ericina.

Estas obras son el sensual Trono Ludovisi y el acrolito Ludovisi, este último una gran estatua realizada en madera y mármol que presidió el templo y del que se conserva únicamente una gran cabeza, que nos hablaría de la inmensa escultura que tuvo que presidir el templo.

Trono Ludovisi

Este trono, formado por una pieza central y dos laterales, es uno de los conjuntos escultóricos más interesantes relacionado con el culto a Venus Erycina. La obra está rodeada de enigmas, tanto sobre su procedencia, significado, función e incluso ¡su autenticidad! está puesta en duda.

Todo parece indicar que se trata de una obra del siglo V a.C., procedente de algún santuario dedicado al culto de Afrodita, ya fuese el de Marasá en Locri o el propio santuario de la diosa en Ericea. Fue llevado a Roma para engalanar la construcción del segundo templo dedicado a Venus Ericina.

La escena central representa el nacimiento de Afrodita  saliendo de la espuma del mar, desnuda y ayudada por dos personajes femeninos, ambas cubiertas por exquisitas gasas transparentes.

Trono Ludovisi. Mármol de Paros. Escena central que mide 1.42 m de largo x 0.9 m de alto.
 Museo Nacional Romano, Roma.
Casi más interesante para nuestra entrada resultan las escenas laterales ya que las dos mujeres representarían las dos naturalezas de la mujer, tal vez dos posibles sacerdotisas de Venus Ericina, representando la dualidad femenina. Por un lado, tendríamos la feminidad casta y matrimonial (velo y ofrenda), identificada con Perséfone, y por otro, la sensualidad, el erotismo y la sexualidad de la mujer (desnuda y música), identificada con Venus.

Trono Ludovisi. Mármol de Paros. Las escenas laterales, 0.87 x 0.69 m.
Museo Nacional Romano, Roma.


Conclusión

A lo largo de la historia numerosas culturas antiguas han contado con sus diosas vinculadas al amor más terrenal, al sexo como fuerza primigenia, una energía sagrada vinculada a la fertilidad y la fecundidad, y donde la prostitución de carácter sagrada era una de sus mejores representaciones.

Por lo que no nos debe extrañar que en todo tipo de culturas a lo largo y ancho del globo hayan existido numerosas diosas vinculadas a esta actividad: Basileia, una diosa menor que protegía a prostitutas y cortesanas en Pandemos; Cotytto, que realizó la misma función en Tracia, Illyria y Dacia; Belili, una diosa menor de Sumeria y Babilonia (hermana de Damuzi / Tammuz) más tarde adorado por los cananeos como Belit; Bebhinn era la diosa celta del placer y era adorada por las prostitutas irlandesas pre-cristianas, e incluso en Mesoamérica nos encontramos con Xochiquetzal la diosa azteca de las prostitutas. Además en la India contamos desde hace milenios con la figura de las devadasis, bailarinas del templo y prostitutas sagradas que transmiten la energía femenina divina a través del sexo ritual.

En la cultura romana este papel fue asumido por nuestra Venus, ya fuese en su papel de Venus Ericina o Venus Volgivava, convirtiéndose en la patrona de las prostitutas y quizá sus templos acogieron a las últimas prostitutas sagradas del mundo occidental.



Bibliografía

Cid López, R.M.; Prostitución femenina y desorden social en el Mediterráneo antiguo. De las devotas de Venus a las meretrices,  Lectora: revista de dones i textualitat, Nº. 18, 2012, págs. 113-126.

López Ruiz, C.; El Santuario de Venus Ericina (Sicilia, Italia). Prostitución sagradasignificado, tipos e irradiación de una práctica ritual, Arqueología y género: mujer y espacio sagrado: Haciendo visible a las mujeres en lso lugares de culto de la época ibérica / coord. por Lourdes Prados Torreira, 2011.

http://algargosarte.blogspot.com.es/2014/11/el-trono-ludovisi-la-sensualidad.html

 http://www.extensionuned.es/archivos_publicos/webex_actividades/4869/smramvazquez2.pdf

 http://rtranabasis.foroactivo.com/t1071-prostitucion-sagrada-general-y-caso-especial-de-gadir

 http://www.culturaclasica.com/?q=node/3427

https://maggiemcneill.wordpress.com/2010/12/23/whore-goddesses/

sábado, 9 de mayo de 2015

Las Floraria: La fiesta romana de la primavera y de las prostitutas

Índice de Capítulos:
1.- Cultos y festividades sexuales romanas:
     1.1.- El culto al falo en la antigua Roma
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralia
     1.5.- Veneralia (próximamente)


Las Floraria era un festival romano de carácter popular que se celebraba en honor a Flora, diosa de la primavera, la vegetación y la fertilidad en general. Esta festividad se celebraba entre el 28 de abril y el 3 de mayo, y simbolizaba la renovación del ciclo de la vida, por lo que se transformó en una fiesta de carácter alegre y distentida, marcada por bailes, bebidas y flores.

Se la considera una de las divinidades protectoras de las meretrices ya que su culto era muy popular entre las prostitutas romanas y durante sus festividades, éstas cobraban gran protagonismo.
Prosper Piatti, Floralia, 1899

 Mitología

Flora tenía su equivalente en la mitología griega con Cloris, diosa griega de los jardines. Céfiro, el dios del viento se enamoró de ella y la raptó, convirtiéndola en su esposa y regalándole el imperio de las flores. A pesar de su excepcional belleza fue una mujer fiel, teniendo dos hijas con Céfiro (por lo que en un principio su culto estuvo relacionado con la fertilidad, incluso con el modelo de buena esposa, mostrando decoro en la vida pública y sensualidad en la intimidad). Se la representaba como una bella mujer adornada con flores en su cabellera y en su vestido.

El culto a la diosa

"Comienzas en abril y pasas a los días de mayo
te abarca el mes que se va y el que llega"
- Ovidio, Fastos (185-187)


 
G. Arcimboldo,
Flora Meretrix, S.XVI
El origen de este culto, como todos los relacionados directamente con la fertilidad, es bastante antiguo, de carácter agrario y plebeyo. Fue instaurado por el rey sabino Tito Tacio, quien alzó un altar en la arboleda sagrada de los Hermanos Arvales, un cuerpo de sacerdotes encargados de realizar sacrificios para garantizar la buenas cosechas.

Varrón le confieren un origen sabino, pueblo prerromano asentado en el Lacio; su origen sabino parece confirmarse, ya que Flusalis, equivalente lingüísticamente a Floraria, era un mes del calendario sabino.

La importancia de su culto se comprueba en que era una de las quince deidades romanas que tenía su propio sumo sacerdote, apoyado por el Estado, el Flamen Floraris. A la diosa Flora normalmente se le ofrecía miel, rosas y mentas (símbolos de Venus), leche y el sacrificio de ovejas.

Dentro de la mitología romana, Flora no era de las diosas más importantes, ya que los romanos tenían varias deidades relacionadas con la fertilidad; aunque su asociación con la primavera le concedió una rango especial, que poco a poco, la fue transformando en una festividad de carácter lúdico y festivo, relacionándose, como bien se queja Lactancio, cada vez más con el mundo de las prostitutas.

Origen del festival

 “Madre de las flores, ven, que has de ser festejada con juegos y regocijos”.
- Ovidio


Flora Meretrix, Detalle del pecho .
El primer festival oficial fue realizado en el 238 a.C., ya que tras una prolongada sequía, los oráculos sibilinos ordenaron levantar un templo en la ladera del monte Aventino, inaugurándose el 28 de abril.

Este festival aún no contaba con el carácter popular que adquiría posteriormente, ya que se celebraba de manera esporádica, probablemente coincidiendo en momentos de condiciones climatológicas desfavorables: sequías, granizos, etc.

Es a partir del 173 a.C., cuando el festival adquiere una mayor popularidad y empieza a celebrarse de manera anual. Ese año hubo un terrible temporal de granizo y lluvia que arrasó con los cultivos, por lo que el edil Cayo Servilio, por orden del Senado, organizó unos juegos escénicos y circense, para garantizar la protección de la diosa en el futuro, dotando al festival de un carácter más oficial.

Es el propio Ovidio el que nos narra este suceso en sus Fasti V (315-330) en voz de la propia Flora:

“No vigilaba campo alguno ni tenía en consideración los fértiles jardines; los lirios se habían agostado, podías ver las violetas resecas y languidecidos los tallos del rojizo azafrán. El Céfiro me dijo muchas veces: «No eches a perder tú misma tus dotes»; no tenía en aprecio mi dote. Los olivos estaban en flor: el granizo lastimó a las mieses; la viña hacía abrigar esperanzas: ennegrecióse el cielo con los austros y los pámpanos se cayeron con la lluvia inesperada. Y ni quería serlo ni soy cruel en mi cólera, pero no me tomé ningún cuidado en evitarla. Los padres se reunieron y ofrecieron una fiesta anual a mi vanidad por el buen florecimiento del año. Acepté el ofrecimiento. Los cónsules Laenas y Postumio celebraron los juegos en mi honor.”


Es durante el Imperio cuando las Floraria alcanza su mayor grado de popularidad, extendiéndose su celebración a todos los rincones del Imperio, debido en parte a su carácter licencioso y alegre.

 Costumbres

William Adolphe Bouguereau
Flora y Céfiro, 1875.
Podemos distinguir dos tipos de celebraciones: en las zonas rústicas, sería una festividad de carácter más tradicional y seria, mientras en la ciudades tendría tendría un carácter mucho más lascivo, como bien nos describe Ovidio en su Fasti V (341-342):  “Nada serio se hace con la frente coronada y los que se ciñen de flores no beben agua pura.”

La ciudad y sus templos se adornaban con flores, los ciudadanos también se adornaban con coronas florales, guirnaldas y cintas de colores, el vino tenía que correr con cierta ligereza, deshinibiendo a sus participantes, en un ambiente festivo de bailes y bromas. Además esta festividad se distinguía por que las mujeres vestían túnicas de los colores más diversos y originales, imitando la explosión de color de la naturaleza en primavera.

Gracias a los textos sabemos que la festividad se prolongaría hasta altas horas de la noche, ya que las autoridades tomaban ciertas medidas para alumbrar el acerado público después de las representaciones teatrales.

El festival estaba compuesto por dos tipos de Juegos: los juegos escénicos y los circenses.

"Madre de las flores, ven, que has de ser festejada con juegos y regocijos!"
- Ovidio, Fastos (182-183)


Juegos Escénicos

Durante el festival se celebraban diversos -ludi scaenici-, representaciones teatrales y mímicas,  en un ambiente de alegría generalizada y humor obsceno. Las actrices, realizaban todo tipo de danzas e interpretaciones, donde se daba rienda suelta a las actitudes más lascivas e indecentes, pudiéndose desnudar encima del escenario.

Las prostitutas aprovechaban estos días para pasearse con toda libertad por las calles de la ciudad, participando muchas veces en estas representaciones teatrales, y realizando simulados combates de gladiadores ante el deleite de los espectadores.

La presencia de las meretrices la atestigua Ovidio que en sus Fasti V (348-354) dice:  “La razón por la que una legión de rameras acude a estos juegos no es difícil de hallar. La diosa no es de las que profesan actividades tétricas ni importantes; desea que sus ritos estén abiertos a la masa popular y aconseja aprovecharse del esplendor de la vida mientras está en flor…”

Juegos Circenses

El último día de esta festividad, las celebraciones se trasladaba al circo, en la arena se soltaban animales relacionados con la fertilidad como liebres y cabras (animales asocidados a la lascividad y considerados "alimañas agresivas" para el campo), donde la plebe tenía la oportunidad de cazarlos y llenar sus despensas con algo de carne; a los asistentes en las gradas se les repartía legumbres y plantas asociadas a la fertilidad (garbanzos, habas, gisantes, altramuces,...) y entre los regalos podía haber medallas y monedas con escenas eróticas grabadas en ellas.

La festividad terminaría con un gran sacrificio en honor a la diosa.




Las Floralias: La fiesta de las prostitutas

En época imperial la principal atracción de las Floralia fueron las prostitutas, que según cuentan diversos autores, desfilaban en procesión y participaban de forma activa en los celebraciones.

El inicio de la identificación de las prostitutas con la diosa Flora no están claras, aunque existen varias teorías:

- En los ritos ancestrales de fertilidad, la desnudez de la mujer era un elemento fundamental para propiciar el contacto con la naturaleza. En época romana, ninguna mujer decente aceptaría aparecer desnuda en público, por lo que las prostitutas serían las únicas mujeres que aseguraban continuar con esta tradición.
Flora, Pintuta pompeyana.

- Durante los ludi florales no sólo se celebraba el florecimiento de las plantas, sino también fue una fiesta relacionada con el deseo sexual, por lo que las meretrices romanas identificaron estas fiestas con su profesión.

- También existe una bonita leyenda acerca de esta relación entre las floralias y la prostitución. Cuenta la leyenda que una famosa cortesana, que hizo gran fortuna ganándose el favor de los jóvenes patricios, entregó todo su fortuna al pueblo de Roma, en un momento de gran hambruna a cambio que se celebrasen unos juegos en su memoria.

Durante las Floralia, a última hora de la tarde, los ciudadanos acudían a las inmediaciones del Templo, cerca del Circo Máximo, donde asistían al desfile de las cortesanas, donde se desnudaban y realizaban toda clase de gestos obscenos. Incluso algunos lenos (proxonetas) anunciaban en voz alta su dirección y su tarifa. (Epicteto, Conversaciones, III, VII,19-28).

Estos desfiles eran enormemente populares, y acudían gentes pertenecientes a todas las clases sociales, en un ambiente de cierto libertinaje y chanza cómica.

Tenemos una divertida anécdota sobre estas festividades recogida en una de los Epigramas del genial Marcial. Estando el severo Catón el Joven presente en uno de los espectáculos de las Floralias, el pueblo, medio avergonzado, medio cohibido no se atrevía a pedir a gritos la presencia de las prostitutas. Advertido por un amigo de lo que ocurría, Catón decidió abandonar el lugar, para que el pueblo pudiese disfrutar de un 'deningrante' espectáculo que a él le daba igual presenciar. Cuando la gente vió como se marchaba la algarabía fue inmediata, ganándose esta ácida sátira de Marcial: 

Si conocías el dulce rito de la divertida Flora,
los festivos juegos y la licencia del vulgo,
¿por qué, severo Catón, viniste al teatro?
¿Acaso habías venido solo para marcharte?

- Marcial 

La celebración de estas fiestas también fue recogida por algunos autores cristianos, que han querido ver en este tipo de festividades una prueba más de las perversiones y vulgaridades que arrastraba la sociedad pagana, como bien nos indica el testimonio de Tertuliano, uno de los primero padres de la Iglesia, que nos transmitía una opinión muy negativa sobre las Floralia:

 “En esta fiesta se observan ritos muy curiosos, ritos que sorprenden incluso en el pueblo romano: Las prostitutas, víctimas del desenfreno público, son exhibidas sobre el escenario, más miserables aún en la presencia de mujeres que son las únicas en ignorar su existencia; se las expone a la mirada de la gente de toda edad, de todo rango, se indica en voz alta su dirección, su tarifa, su apodo; se les dice de todo esto incluso a quienes no tienen ninguna necesidad de saberlo. Se revelan cosas que habrían debido quedar en las tinieblas de sus antros para no enturbiar la luz del día”. 
- Tertuliano 

Conclusión

Las Floralia eran un himno a la vida, a la renovación, una fiesta acorde al espíritu epicúreo que asumió la sociedad romana en el último siglo de la República, y es que como nos indica Ovidio, Flora "quiere que su culto sea accesible a la multitud plebeya y nos invita a gozar de la belleza de la edad, mientras esté en flor: tras la caída de las rosas, se desdeñan las espinas".

Esta celebración rompía por un día la rígida moral sexual romana, el pueblo romano era un pueblo lleno de tabúes, sobre todo, respecto al sexo, por lo que este tipo de celebraciones, aunque muy llamativas para nosotros, no nos debe hacer caer en el error de pensar que la sociedad romana estaba dominada por un libertinaje sexual desenfrenado.




Bibliografía

Ludi Florares en honor a la diosa Flora en  http://www.bloganavazquez.com/2010/05/02/ludi-florales-o-floralia-romanos-en-honor-de-la-diosa-flora/

Las Floraria en  http://themaskedlady.blogspot.com.es/2013/11/las-floralia.html

 http://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/05/15/cuando-eramos-romanos-floralia/

http://selvadelolvido.blogspot.com.es/2010/03/religiones-floralia.html




sábado, 10 de enero de 2015

Príapo y los Carmina Priapea


Índice
Literatura Erótica Romana:
       - Príapo y los Carmina Priapea
       - Versos Fesceninos (en preparación)
       - El arte de amar (próximamente)

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Príapo, es un dios de la fertilidad de origen frigio (Asia Menor), se tienen referencias de este dios desde el siglo VI a.C. Su culto se difundió en todo el mundo helenístico, debido a la difusión de la religión dionisíaca, dando lugar a una gran actividad literaria en torno a su figura. Este culto de carácter agrario se extendió a Italia alrededor del siglo III a.C como deidad beneficiosa para la fertilidad de los campos.

 
Fresco de Pompeya. Museo Arqueológico de Nápoles.

Funciones

Dios campestre representado con enormes genitales, aseguraba la fertilidad y la buena fortuna. Príapo era el protector de los jardines, viñedos y huertos, y su estatua sirvió tanto de espantapájaros como de guardián de las divinidades. Fue considerado como el dios patrón de los marineros y de los pescadores y de las personas necesitadas de buena suerte, especialmente entre los que buscaban la satisfacción sexual. Su presencia también evitaba el mal de ojo. 

Príapo tenía otras múltiples facetas poco conocidas entre las que destaca la de guardián de las puertas de las mansiones rústicas, de los lindes de los campos y , sobre todo, como divinidad ctónica al relacionarse con las potencias subterráneas y ,en general con el ciclo vegetal de la fertilidad de los campos y la fecundidad de los hombres y animales.

Iconografía

Príapo. S.II d.C. Museo de Éfeso.
Su imagen fue principalmente de madera, burdamente hecha, de tamaño pequeño y desproporcionado, pero con un gran falo siempre en erección.  Príapo no parece haber tenido un culto organizado, era venerado al aire libre sobre piedras o columnas en jardines, bosques o viñedos, sólo en algunos lugares era protegido contra la intemperie con un templete o en una gruta, aunque existen testimonios de templos dedicados al dios. Por último, apuntar que su imagen también era representada en los lupanares.

La iconografía de esta divinidad se mueve de forma humorística entre lo sagrado y lo grotesco, ya que fuera de su región en Asia menor, entre los habitantes urbanos era fuente de bromas y burlas, aunque en el campo siguió manteniendo su papel de deidad protectora.

A pesar que este tipo de iconografía fue objeto de constante destrucción con la llegada del cristianismo, Príapo fue un dios con gran veneración como atestiguan el gran número de representaciones iconográficas de todo tipo que nos han llegado: desde grandes esculturas a pequeños bronces, relieves, mosaicos, pinturas parietales, terracotas e incluso gemas.

Culto a Príapo

Según la leyenda este dios fue criado en la ciudad de Lampsaco, capital de la Misia, su fuerte inclinación al vicio y al libertinaje le llevó a pervertir y seducir a todas las mujeres de Lámpasco, razón por la que fue expulsado por orden del Senado. Sin embargo, su vuelta se hizo pronto necesaria ante la enorme epidemia que asoló la ciudad, por lo que le edificaron templos y le instituyeron fiestas en su honor, en las que se cometían todo género de excesos.

En las fiestas Priapeas las celebraciones consistían fundamentalmente en comitivas que recorrían los campos hasta llegar al lugar de culto. Allí era sacrificado un asno coronado de flores, en recuerdo a su aventura con la ninfa Lotis, y  se le ofrecían frutas, granos, racimos de uvas, miel, ostras y pescados. El cortejo, compuesto de hombres, mujeres y niños, se mostraba especialmente alegre e incluso obsceno, puesto que los bailes eran acompañados por cantos de poemas que resaltaban los increíbles atributos del dios.

En Roma, su culto lejos de estos excesos dionisíacos, se simplificó, ofreciéndole en primavera una corona pintada de carios colores, y en verano una guirnalda de espigas

Culto a Príapo.


Casa de los Vettii (Pompeya)

No podemos hablar de Príapo sin hacer mención a 'La Casa de los Vettii' en Pompeya. Esta domus, perteneciente a dos libertos de éxito llamados Vettius, es una de las residencias más lujosas y famosas de Pompeya, y donde destacan sus Príapos. Tenemos una gran pintura mural que retrata a Príapo pesando su falo contra un saco de monedas, y por otro lado,  la misma casa contiene una fuente escultórica con la forma de Príapo, de cuyo falo brotaba el agua.

Fuente escultórico.
Casa de los Vettii.


La Burla en el culto de Príapo:

Príapo. Fresco Casa de los Vettii.
Mueseo Arqueológico Nacional de Nápoles.
A partir del siglo II a.C.,  coincidiendo con la difusión en Roma de su culto, es  cuando comienza a cambiar la imagen tradicional de Príapo como dios agrario y protector, ya que el racionalismo helenístico sumado al carácter práctico y burlón de los romanos, convirtieron a este dios menor en objeto de chanzas y burlas.

Siendo sobre todo a partir de época imperial cuando se desvirtua completamente el aspecto religioso de Príapo, especialmente en el ámbito urbano, generalizándose en su culto el elemento obsceno, la burla y el chiste fácil. Príapo pasa de ser considerado un dios rústico a ser un simple espantapájaros o señal de advertencia para los ladrones de huertas y campos. Es en esta época cuando se escriben los famosos priapeos. Pero como ya hemos apuntado, en las zonas rurales se siguió manteniendo un culto serio y prolongado a la figura de este dios menos fecundador, incluso siglos después de la consolidación del cristianismo hay testimonios de la vigencia de este culto agrario.


CARMINA PRIAPEA

Los Priapeos (Carmina Priapea) son una colección de poemas erótico-festivos escritos de manera anónima por algún célebre autor, ya que a pesar de su tono desmadrado están escritos con cierta elegancia. Los especialistas, teniendo en cuenta su estilo y rima, los han fechado en torno a la época del emperador romano Augusto, y se atribuyen posiblemente al círculo intelectual cercano de Mesala, quien —como otras personalidades distinguidas de la época— se mantenía ocupada con entretenimientos de este tipo.
Los poemas versan sobre  Príapo, un dios menor cuyas estatuillas rústicas y primitivas ocupaban antiguamente algún lugar en las huertas, para protegerlas de eventuales ladronzuelos, por más que gozó de la devoción de prostitutas y otras gentes de difícil clasificar.

A continuación os ofrecemos algunos de estos Priapeos:

I
Tú, que te dispones a leer las procaces chanzas de estos poemas sin pulir, desarruga ese severo ceño que iba bien al viejo Lacio. No habita en este templo la hermana de Febo, ni Vesta; tampoco la diosa nacida de la cabeza de su padre, sino el guardián de los jardines pintado de minio, de descomunal  verga, que muestra totalmente al descubierto su entrepierna. Por ellos o cubre con la túnica las partes pudendas o lee estos poemas con los mismos ojos con los que las miras.

V
La ley, que según cuentan, al zagal Príapo impuso, se encuentra aquí debajo en dos versos escrita: lo que mi huerto tiene impunemente podrás tomar, siempre y cuando lo que tu huerto tiene logre alcanzar.

VI
Aunque, como ves, soy un Príapo de madera y de madera es mi hoz, así como mi pene, te cogeré y, así cogido, toda ésta, sin dejar nada fuera, por grande que sea, más tensa que una ballesta y que una cítara, te la hundiré hasta la séptima costilla.

VII
Lejos de aquí las castas matronas: es vergonzoso que leáis impúdicos versos. Eso les importa un comino y se vienen derechas. Sin duda las matronas se regodean contemplando a gusto una buena polla.

XI
Ten cuidado no te coja. No te castigaré, si te cojo, a garrotazos, ni te produciré crueles heridas con la curva hoz: atravesado con mi percha descomunal, quedarás tan estirado que no creerás que tu culo tenga rugosidad alguna.

XVII
¿Qué tengo yo que ver contigo, inoportuno metomentodo? ¿Por qué impides que se me acerque el ladrón? Deja que venga. Se irá más ancho.

XXII
Si a robar viniesen una mujer, un hombre o un muchacho, que aquélla presente su coño, aquél su boca, éste sus nalgas.

XXIII
Para quien cortase aquí una violeta o una rosa o robase unas hortalizas o alguna fruta sin pagarla, pido que, falto de mancebo o de mujer, reviente de una erección como la que en mí veis, y que golpee en vano el ombligo sin cesar su méntula insatisfecha.

XXVIII
A ti, que tienes malas intenciones y difícilmente aguantas sin robar del huerto, te daré por culo con mi falo descomunal y si no da buen resultado este castigo, tan duro y penoso, tentaré otro agujero más alto.

IIL
Para entender por qué ves empapada la parte que me acredita como Príapo, debes saber que no es rocío, ni escarcha, sino lo que brota por sí solo cuando pienso en una lasciva mozuela.

Príapo. Museo Pio Clementino.
Museos Vaticanos.

Príapo en los Epigramas de Marcial


Autores de gran fama también cultivaron este género, así en los Epigramas de Marcial, encontramos numerosas referencias al dios Príapo.  La figura de Príapo en Marcial,se ve como una figura cómica y burda, utilizando su figura (y sus atributos) para tirar de ironía en diferentes contextos.  Se pueden catalogar seis poemas priapeos en los libros VI, VIII, XIV que podrían conformar un ciclo o serie abierta. Lógicamente, las traducciones de estos Priapeos han sufrido la censura a lo largo del tiempo, cambiando palabras de clara connotación sexual por otras de carácter más anodino, incluso en algunas ediciones hay versos y poemas enteros que se han suprimido.

 Libro VIII, XL
Ten cuidado, curioso

"·Nos miras fijamente, Filomuso, cuando nos bañamos,
y luego preguntas que por qué tengo unos esclavos imberbes que la tienen como Príapo.
Contestaré sin rodeos a tu pregunta:
Les dan por culo a los curiosos, Filomuso."


Libro III, LXXIII
 ¿Qué eres, entonces?

"Duermes con jóvenes que la tienen como Príapo,
y a ti no se te empina, Febo, lo que se les empina a ellos.
Por favor, Febo, ¿Qué quieres que yo imagine?
Me inclinaría a pensar que eres un afeminado;
pero los rumores dicen que no eres maricón.

Libro XI, LXXII
!Ya quisiera Príapo!

"Nata llama mínima a la de su amante; compardo con él, Príapo está capado."

Libro VI, LXXII
El guardían robado

"Ladrón de rapacidad muy conocidaa, un Cilico quería saquear un huerto: pero en el huerto inmenso no había, Fabulo, nada más que un Príapo de mármol. Al no querer volverse con las manos vacías, el Cilico se llevó al mismísimo Príapo."




BIBLIOGRAFÍA

Baena del Alcázar, L., Dos esculturas de Priapo, inéditas, de la Vega de Antequera, Cuadernos de prehistoria y arqueología, Nº 7-8, 1980-81 , págs. 141-150.

http://antoniomartnortiz.blogspot.com.es