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sábado, 26 de octubre de 2019

Imperia: La primera cortesana

Parte I: El Concilio de Constanza: prostitutas, cortesanas y una estatua.
Parte II: Imperia, la primera cortesana.
Parte III: Cortesanas poetisas, prostitución en la Italia del Renacimiento.

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Imperia: el nacimiento de un mito


Aunque conocemos bastantes detalles de la vida de Imperia Cognati durante su vida en Roma, poco o nada sabemos de lo que sucedió durante su estancia en Constancia, más allá de lo relatado por la pluma y la imaginación de Balzac en su obra "La Bella Imperia", donde nos narra, el ambiente lascivo de aquel Concilio y las intrigas urdidas por esta enigmática mujer.


"Era Imperia la más preciosa y caprichosa de las mujeres de mundo, además de pasar por ser la más inteligentemente bella y la que mejor se las componía para engatusar a los cardenales, galantear a los más rudos soldados y opresores de pueblos. Era dueña de valerosos capitanes, arqueros y señores, deseosos de servirla en todo. Con sólo una palabra podía acabar con la vida de aquellos que se mostraban impertinentes.

La derrota de un hombre no le costaba más que una gentil sonrisa; y a menudo por muy Señor de Baudricourt que era, un capitán del Rey de Francia le preguntaba, haciendo burla de los abades, si aquel día debía matar a alguien para ella. Excepto los potentados del alto clérigo con los cuales Doña Imperia componía finalmente su ira, los tenía a todos bajo su férula por la virtud de su pico y de sus amorosos modales, que tenían a los más virtuosos e insensibles apresados como los pajarillos en liga. Por eso, vivía tan querida y respetada como las verdaderas damas y princesas, y se le daba el trato de señora…”

Retrato de Imperia en "El Parnaso" de Rafael como la poetisa Safo.

Es evidente que su presencia tuvo que causar estragos entre los grandes prohombres allí reunidos, y conociendo el carácter mujeriego del Emperador, parece claro que tuvo que fijarse irremediablemente en ella. 


Aunque nunca sabremos hasta qué punto su influencia tuvo algo que ver en la elección del nuevo Papa, el cardenal Otón de Colonna, elegido en 1417 bajo el nombre de Martín V, un miembro de una de las familias aristocráticas romanas más antiguas y con mayor influencia de su época. 

Esta elección dio fin al Gran Cisma de Occidente, tras casi cuarenta años de disputas, y volvió a situar a Roma (ciudad donde residía Imperia) como sede del trono de San Pedro, recuperando su grandeza, tras más de un siglo de saqueos,  abandono y guerras, tanto externas (con la vecina Pisa) como internas (lucha encarnizada entre las principales familias de la ciudad). El Papa, por fin, volvía a ser una sola persona y se asentaba en la ciudad eterna tras haber habido sedes papales en lugares tan dispares como Pisa, Aviñón e incluso ¡Peñíscola!


La primera cortesana: Imperia Cognati


'El triunfo de Galatea' de Rafael.
Imperia aparece en el centro del cuadro
Imperia, nacida en torno al año 1486, fue hija de Diana di Pietro Cognati, una famosa prostituta romana, su padre tuvo que ser algún personaje importante de la corte romana, por lo que muchos han querido atribuirle la paternidad a Paris de Grassis, maestro de ceremonias del Papa Julio II, ya que el testamento de Imperia estaba firmado bajo el nombre de Imperia de Paris.

A pesar de sus orígenes tuvo una educación excelsa, ya que nada más entrar en el mundo de la prostitución fue conocida por su encanto e inteligencia, convirtiéndose en el prototipo de mujer cortesana: refinadas, cultas, poetisa y versada en toda clase de artes.
 

Fue apodada "La Divina" o  "La Reina de las Cortesanas". Su origen, aunque incierto, se sitúa en la ciudad de Roma, y destacó no sólo por su belleza, sino también por su inteligencia, su trato elegante y distinguido, y su habilidad en diversas artes como la poesía o el arpa. 

Por ello, ha sido considerada la primera cortesana, una figura que se popularizó enormemente en la Italia del Renacimiento.


Retrato de A. Chigi
Su belleza y sus encantos hizo acrecentar enormemente su fama siendo cortejada por toda la corte eclesiástica y nobiliaria romana, aunque parte de su éxito residía en presentarse como una mujer inalcanzable, por lo que seleccionaba muy bien a sus amantes.

El gran amor de su vida fue el banquero Agostino Chigi, al que apodaban "el banquero más rico del mundo", que financió el alto nivel de vida de Imperia, manteniendo un palacio en Roma, así como una villa rural a las afueras de la ciudad.


Otra de esas leyendas que corren en torno a su figura es sobre el lujoso estilo de vida que llevaba. Se cuenta que su casa estaba tan llena de riquezas y obras de arte como el palacio de un príncipe, por lo que cuando el embajador español en Roma asistió a su vivienda y se atragantó no le quedó más remedio que escupir sibre un sirviente de Imperia, ya que era lo único en aquella casa que podía ser mancillado.

Entre la lista de amantes que tuvo hubo banqueros, como Agostino Chigi o Angelo di Bufalo, poetas como Blosio Palladio o Filippo Beroaldo, altos cargos eclesiásticos como el cardenal Jacopo Sadoleto o el bibliotecario papal Tommaso Inghirami, y ¡cómo no!, no podía faltar un genio del renacimiento como el pintor Rafael.

Entre sus amantes se encontraba el genio del renacimiento Rafael, que no dudó en pedir sus servicios como modelo para inmortalizar su belleza en varias de sus obras.


Según los historiadores del arte su retrato aparece en varias obras realizadas por Rafael:
- La primera de ella sería "El triunfo de Galatea" obra encargada por el banquero Chigi para decorar su villa, posteriormente conocida como Villa Farnesina.
- También aparece en los frescos que decoran la tumba del banquero en la Iglesia de Santa María de la Paz (Roma) representada como una de cuatro sibilas que acompañan a un ángel.
- Y por último, como la poetisa Safo en "El Parnaso", una espectacular pintura mural realizada en el Palacio del Vaticano.


Frescos de la Iglesia de Santa María de la Paz (Roma).
Imperia sirvió de modelo para representar a una de las sibilas.

Era tal su belleza que se popularizó la frase de que Roma había sido dos veces bendecida por los dioses: Una vez bajo los auspicios del dios Marte, el dios de la guerra, que les dio el Imperio Romano; y otra vez por la gracia de Venus que les otorgó la belleza de Imperia. 

Muerte

Tuvo una hija llamada Lucrecia a la que nunca le faltó de nada, no sólo por las riquezas de su madre, sino por la protección que siempre le ofreció su más que probable padre, el banquero Chigi. A la muerte de su madre, Lucrecia heredó su enorme fortuna.

Sobre la muerte de Imperia corren toda clase de rumores: algunos apuntan que se suicidó envenenándose por un mal de amor, otros por un asunto de honor donde el Papa Julio II exigió su muerte. Y es que este tipo de muerte trágica siempre adorna más la bibliografía de un personaje tan fascinante como Imperia. Pero el famoso poeta Pietro de Arentino, contemporáneo de Imperia, escribió que la primera de las cortesanas murió en su lecho "rica, venerada y digna en su propia casa.

Los funerales fueron todo un acontecimiento en Roma ya que fueron financiados por Agostino Chigi e Imperia fue enterrada con todos los honores en la Iglesia de San Gregorio al Celio en Roma.


Podéis ampliar la información sobre la interesante figura de estas mujeres cortesanas cuya figura se popularizó en las ciudades estado italianas durante el Renacimiento en nuestra entrada: Cortesanas poetisas: La prostitución en la Italia del Renacimiento.

 

Bibliografía


https://www.laviajeraempedernida.com/constanza-el-lago-y-las-cortesanas-del-concilio/

 https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

https://periodicoirreverentes.org/2012/11/08/ciertos-lugares-imperia/
https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

jueves, 24 de octubre de 2019

El Concilio de Constanza: Prostitutas, cortesanas y una estatua.


Parte I: El Concilio de Constanza: prostitutas, cortesanas y una estatua.
Parte II: Imperia, la primera cortesana.

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Quién tenga la suerte de poder viajar al lago Constanza, una maravilla de la naturaleza, por algo es llamado la "costa azul alemana", podrá descubrir con asombro, si se acerca a la ciudad del mismo nombre, cómo a la entrada de su puerto les recibirá la enorme escultura de una provocativa mujer .

La mujer va vestida con unas finas gasas transparentes, que se abren para mostrarnos sus larguísimas piernas y su ropa interior. El vestido, abrochado con un cinturón, apenas cubre sus prominentes y redondeados pechos.

Escultura de Imperia.

Pero que la belleza de su figura no os impida ver lo que sostienen sus manos: la figura de dos personajes desnudos, una ataviado como un rey, y el otro, como un Papa, son la representación del emperador Segismundo y el Papa Martín V, dos de los hombres más poderosos de su época, y como bien simboliza la escultura, a pesar de todo su poder, sus corazones estuvieron en manos de esta hermosa mujer.

¿Quién es esta misteriosa mujer? Imperia Cocagna, era su nombre, y según relatan las fuentes, era la cortesana más bella que hubo en su época. ¿Queréis conocer la historia que se esconde tras esta estatua? Pues acompáñanos a una de las épocas más convulsas para la cristiandad y os mostraremos como el sexo y el poder siempre han mantenido un estrecho vínculo, y la importancia histórica que tuvo Imperia, considerada como la primera cortesana de la historia.


La estatua


Esta singular escultura fue inaugurada en 1993, mide 9 metros y es obra de Peter Lenk. Como podrán suponer su inauguración fue todo un escándalo en la localidad, y es que ese puritanismo calvinista tan frecuente en estas tierras sigue muy vigente en la actualidad. Por suerte, la estatua se erigió sobre los terrenos privados pertenecientes a una compañía ferroviaria, por lo que la campaña pública para censurarla tuvo poco efecto. Además, poco a poco, se fue ganando el corazón de sus habitantes, convirtiéndose en uno de sus principales valores turísticos.

Para los más voyeristas podemos añadir que la estatua está situada sobre un pedestal que gira sobre su eje, por lo que cada cuatro minutos, la bellísima Imperia da una vuelta sobre sí misma, para que podamos admirar sus atributos sin problemas.

Como decíamos sobre sus manos sostiene dos personajes caricaturescos que personifican el poder terrenal y el poder espiritual... En su mano derecha se posa la figura del Emperador Segismundo que sostiene el globo imperial, en su mano izquierda se asienta el Papa cubierto por la tiara papal. Ambos poderes sucumben a la tentación, no sólo de la lujuria, sino también de la riqueza, del poder, de la ambición...

Aunque tal como dijo su creador: "Las personas de la bella Imperia no son ni el papa ni el emperador, sino saltimbanquis que se apoderaron de insignias del poder secular y espiritual. Libre a la interpretación histórica del observador decidir en qué medida los verdaderos papas y emperadores han sido, también, unos saltimbanquis."


Constanza


Nos situamos, estamos a las orillas de la ciudad de Constanza, ciudad que da nombre a este lago que hace frontera con tres países: Alemania, Suiza y Austria. Como podéis suponer esta maravilla natural ha sido un enclave histórico desde tiempos inmemoriales, tanto por su posición estratégica como puente sobre el Rin, como por ser un punto de cruce comercial de toda Europa,  por lo que numerosas culturas han dejado su huella en este territorio.

La pequeña ciudad de Constanza se convirtió en un importante paso comercial y durante los siglos X al XV ganó enorme protagonismo, tanto que allí se celebró el Concilio de Constanza, un intento de poner orden dentro de una Iglesia Católica dividida, corrupta, analfabeta y pecaminosa. Sus objetivos: finalizar con el Gran Cisma de Occidente, un hecho insólito, ya que hubo varios Papas gobernando simultáneamente y, por otro lado, intentar reformar la Iglesia.

Escultura en la entrada del puerto con el lago Constanza de fondo.


Marco histórico


La Iglesia, que durante todo el medievo había ido sufriendo diversas herejías y descontentos, entró en el siglo XIV en plena crisis institucional y de valores, desde su cabeza hasta sus pies. 


El cuerpo sacerdotal estaba formado por hombres analfabetos, sin apenas formación espiritual, muchos de ellos vivían abiertamente con su concubina, cuando no tenían familia directamente, a la gran mayoría se les acusaba de ser poco menos que borrachuzos y de abusar de su posición de poder para intimar con mujeres.

Su jerarquía era incluso peor, ya que a los vicios antes descritos sumaban una ostentación del lujo y de riqueza insultante, y una desmedida ansia por el poder. Los Papas no eran muy diferentes, hijos de poderosas familias que se aferraban al peligroso trono de San Pedro y ejercían su poder como cualquier otro noble.

A todo ello hay que sumar el desconcierto que suponía para los fieles el Cisma de Occidente, con la existencia de varios Papas al mismo tiempo, con sus propias cortes. En tiempos del Concilio de Constanza hubo hasta tres Papas gobernando al mismo tiempo.

En el momento de la proclamación del Concilio coexistían 3 Papas que se disputaban la silla de San Pedro


Si a este panorama de crisis espiritual sumamos la difícil situación social que vivieron los reinos medievales durante el siglo XIV tenemos el caldo de cultivo para el surgimiento de toda clase de movimientos religiosos que hicieron tambalear los cimientos de la Iglesia Católica. 


Entre las causas de este malestar social tenemos la llegada de la Peste Negra a Europa, así como un período de hambrunas generalizadas debidas a la concatenación de una serie de malas cosechas por un cambio climático que enfrió varios grados el clima de Europa; sin olvidar la siempre inquietante sombra acechante del poder musulmán, encabezado por el Imperio Otomano.

Retrato del emperador Segismundo.
Por lo que no nos puede extrañar que en una sociedad profundamente religiosa, y bajo este clima de inseguridad y zozobra, surgiesen toda clase de individuos, desde profetas que proclamaban el fin del mundo, visionarios que profetizaban el advenimiento de cristo, pasando por intelectuales reformistas que exigían la reforma de la Iglesia y aireaban la corrupción del trono de San Pedro.

Por todo ello, Segismundo de Hungría, el Emperador del Sacro Imperio Germánico, única persona con poder para proclamar un concilio ecuménico en lugar del Papa, intentó poner orden en la Iglesia convocando el Concilio de Constanza, el único celebrado en territorio alemán, y que se
alargó durante más de 4 años, entre 1414 y 1418.  Un período en el que la pequeña ciudad de Constanza vivió una eclosión económica con la llegada de más de 70.000 personas, entre ellos, las inmensas cortes que arrastraban tanto el Papa, como el propio emperador, como los embajadore de todos los países allí convocados.



Las cortesanas del concilio


Con la llegada del Concilio la ciudad prosperó rápidamente, y ante el gran número de visitantes pronto empezaron a eclosionar nuevas viviendas, mercados, fondas y hostales, ¡y como no! prostíbulos. A la ciudad llegaron monarcas, cardenales, nobles, eclesiásticos, soldados y toda clase de sirvientes, y tras el sonido de sus tintineantes monedas también se instalaron mercaderes, ladrones y sobre todo prostitutas.

Algunos historiadores apuntan que apaciguar los ánimos de los asistentes y contentar a los allí reunidos se hizo llegar de todas las ciudades próximas más de 700 mujeres públicas. Y que el propio emperador Segismundo escribió una misiva desde Constanza requiriendo los servicios de 1500 prostitutas más.

Panorámica de la ciudad de Constanza

Por muy devoto cristiano que fuese el Emperador esto de la castidad y la fidelidad conyugal no iba con él. Ya que aunque a su llegada a Constanza vino acompañado de su segunda esposa, Bárbara de Celje, viendo el ambiente que iba adquiriendo el concilio no dudó en enviarla rápidamente de vuelta a Hungría.

Y es que la afición del emperador por las mujeres de vida licenciosa era por todos sabidos. Por ejemplo, sabemos que en su visita a la ciudad de Berna en 1434, las autoridades de la ciudad abrieron las puertas de las casas de prostitución de forma gratuita tanto para él como para su ejército. Un detalle, que el emperador agradeció públicamente en su discurso a las autoridades locales, destacando su calurosa hospitalidad y que hubieran puesto a su disposición, y de su séquito, las casas de mujeres públicas durante tres días seguidos.

Prostíbulo medieval.

Otro testimonio sobre la vida licenciosa del Emperador nos lo ofrece el Papa Pío II, que en su novela erótica "Historia de los dos amantes", ¡sí! habéis leído bien... una novela erótica, aunque la escribió antes de ser Papa, y ¡claro está!, después tuvo decir que se arrepentía mucho de haberla escrito.

Pues en esta novela también nos habla del gusto de Segismundo por las mujeres, especialmente aquellas mujeres de alto rango, inteligentes y bellas, por lo tanto no es de extrañar que quedase prendado de nuestra Imperia:

"Por muchas partes se ha difundido con cuántos honores se recibió al Emperador Segismundo al entrar en la ciudad de Siena, de donde somos tú y yo.(...)  Una vez acabadas las ceremonias, cuando Segismundo se acercó a este palacio se encontró por el camino con cuatro mujeres casadas, casi idénticas en nobleza, belleza, edad y elegancia (...) Segismundo, aunque viejo, era proclive al deseo y le deleitaban especialmente las palabras de las mujeres, disfrutaba con sus encantos femeninos y nada le parecía más agradable que el aspecto de aquellas ilustres mujeres".

 

Recordar que durante la Edad Media las mujeres públicas estaban agrupadas como cualquier otro gremio, con sus propios derechos y deberes dentro de la ciudad, al igual que cualquier otra profesión.


Normalmente estas casas de prostitución estaban agrupadas en torno a un barrio, y es que, por aquella época, la prostitución, aunque mal vista, estaba tolerada, siendo una práctica pública y visible. Aunque las mujeres que caían en el mundo de la prostitución solían ocupar una posición social baja y despreciable, muchas veces obligadas a lucir algún tipo de prenda distinguible (cintas amarillas en los brazos).

 

Pero de todas las prostitutas llegadas a la ciudad destacaron especialmente las cortesanas venidas de Roma, encabezadas por Imperia Cognati, que acompañaban al séquito de nobles y eclesiásticos provenientes de la ciudad eterna. 

 

 


Fotograma de la película "La ramera errante"
Vemos a las prostitutas con sus lazos amarillo como signo de diferenciación social.

Cortesanas italianas: el surgimiento de una nueva clase de prostitución


Tintoretto. 1576. Retrato de Veronica Franco.
Worcester Art Museum, Massachsetts.
Este grupo de cortesanas causaron admiración no sólo por su físico, sino sobre todo por sus habilidades en tan diversas artes como la poesía, la música, la pintura. Eran mujeres sofisticadas, cultas, refinadas, osadas y muy inteligentes, expertas en el arte de la seducción, muy alejadas del resto de prostitutas que se habían congregado en la ciudad alemana.

Algunos historiadores apuntan que el surgimiento de este tipo de "mujer de compañía" de lujo se debió precisamente a la postura cada vez más intransigente de la Iglesia sobre el amancebamiento de sus clérigos. Al prohibirles vivir con una mujer de manera estable y pública se dedicaron a disfrutar de la compañía de este otro tipo de mujeres: prostitutas que hacían las veces de amantes, pero también de compañeras de conversación, juegos y entretenimiento.

Por lo que muy pronto surgió en torno a la corte Papal un buen número de mujeres especializadas en tratar el ambiente distinguido y educado de la corte romana. Estas mujeres acompañaban a sus amantes en sus viajes, y en casos excepcionales como el Concilio de Constanza, se asentaban en la ciudad con ellos. Y es aquí, precisamente, en este Concilio, cuando la fama de estas cortesanas se extendió por toda Europa, ya que los nobles y príncipes llegados de todos los rincones de Europa se quedaron anonadados ante la belleza, la etiqueta, la conversación y las habilidades de estas mujeres.

Estas mujeres, sabedoras que su fortuna era tan efímera como su belleza, supieron acumular grandes fortunas jugando con las pasiones y sentimientos de sus numerosos amantes. Por lo que solían mantener una relación estable con algún cliente poderoso, al tiempo que flirteaban con otros hombres. 
Imperia retratada por Rafael como la poetisa griega Safo.

Para saber más sobre estas famosas cortesanas del renacimiento podéis visitar nuestra entrada de "Cortesanas poetisas: la prostitución en el Renacimiento", donde analizamos más profundamente la figura de estas mujeres

La celebración del Concilio supuso una conmoción para la comunidad católica de la época, ya que a pesar que uno de los objetivos de este concilio era regenerar el cuerpo de la Iglesia y ofrecer una imagen menos pecaminosa, en realidad supuso todo lo contrario. Convirtiéndose la ciudad en una nueva Babilonia del pecado, con la presencia de cientos de prostitutas y meretrices que convivieron públicamente con los eclesiásticos, nobles y caballeros allí reunidos.

No nos puede extrañar que una de las medidas tomadas en este Concilio fuese condenar a la hoguera por herejía al pobre Jan Huss (precursor de la reforma protestante), a pesar de haberle prometido salvoconducto si se presentaba allí a explicar sus postulados.  Y es que Huss pregonaba la desobediencia a la Roma, ya que vivía sumida en el pecado y no tenía ninguna autoridad moral sobre el resto de fieles. Imaginamos que todas sus ideas se vieron reforzadas al llegar a la ciudad y ver la vida depravada de las altas jerarquías eclesiásticas allí presentes.

Jan Huss, en el Concilio de Constanza.


Imperia: La primera de las cortesanas


Retrato de Imperia.
Aunque poco sabemos de los avatares de Imperia en su estancia en Constanza, su leyenda como mujer fatal en ese Concilio nace gracias a la pluma del escritor francés Balzac quien la inmortalizó en un texto denominado "La Bella Imperia", su biografía resulta tan interesante que hemos decidido realizarle un post sólo para ella, y es que pocas mujeres han tenido el honor de servir de musa para uno de los grandes artistas del renacimiento como Rafael.

No podemos despedir este post sin recordar que existe otra novela que utiliza el trasfondo de este concilio como parte de su trama, titulada "La ramera errante" de Iny Lorentz, donde una honrada doncella es arrojada por engaños al mundo de la prostitución. Esta novela ha sido llevada a la televisión con un telefilm de escasa calidad del mismo nombre, tendré que hacer el esfuerzo de ver la película para terminar de documentar el post.




Bibliografía


https://www.laviajeraempedernida.com/constanza-el-lago-y-las-cortesanas-del-concilio/

 https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

https://periodicoirreverentes.org/2012/11/08/ciertos-lugares-imperia/
https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

sábado, 12 de mayo de 2018

Cortesanas poetisas: Prostitución en la Italia del Renacimiento

Cortesanas, una nueva forma de prostitución:
   - Parte I: Cortesanas poetisas: Prostitución en la Italia del Renacimiento
   - Parte II: Imperia, la primera cortesana.

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Antes de empezar esta entrada creo que es necesario aclarar el término de la palabra cortesana, ya que es una palabra bastante ambigüa, cuyo significado a ido cambiando a lo largo de los siglos. Y aunque hoy en día, se suele asociar con la prostitución, algo así como una especie de prostituta de lujo. La propia RAE en su definición recoge varias acepciones:

- Cortesana, entendido como dama que sirve en la Corte, es decir, una mujer proveniente de buena familia, con esmerada educación, ya fuese casada o soltera, que especialmente durante el Renacimiento participaba en actividades políticas o culturales.

- En el otro extremo, tenemos las denominadas cortesanas "di lume", de fuego, es decir, prostitutas pertenecientes a las clases bajas.

- Y entre medias, tenemos el término de cortesana "honesta", como aquella mujer que ejerce la prostitución, pero de manera elegante o distinguida. O incluso mujeres, que con un alto grado de independencia vivieron su sexualidad de manera bastante libre, no convencional para aquella época, por lo que aquellas mujeres que vivían separadas de su marido o que tuvieron relaciones con hombres estando solteras, rápidamente eran consideradas como prostitutas.

Meretriz (Izq.) y Dogaresa (Mujer del Dux).
Vemos que es difícil distinguir entre la cortesana y la mujer noble en sus vestimentas.

La prostitución en la ciudad de Venecia


Y como cabe suponer, en una ciudad tan cosmopolita y universal como Venecia, uno de los centros económicos del mundo en aquella época, existieron prostitutas de toda clase y condición, como bien nos informa el libreto titulado "Catálogo de precios de las prostitutas de Venecia", fechado en el año 1535, y donde se describen las habilidades y tarifas de numerosas cortesanas, con tal detalle que incluso se nos informa que una tal Lucrezia Squarcia tiene entre sus virtudes haber leído a Petrarca, Virgilio y "a veces hasta a Homero"

Desde el siglo XIV se sabe la existencia de barrios destinados a la prostitución, al principio éstos se situaban en los límites de la ciudad y proporcionaban alojamiento gratuito a estas "benemeriti meretrice" en las llamadas "Case rampane". 

Su presencia siempre fue bastante bien tolerada por las autoridades de la ciudad, pese a la creciente oposición de la Iglesia, ya que la prostitución fue una válvula de escape de tensiones y conflictos sociales

Cortesana, ilustración de Vecellio.

Evitaba casos de violaciones y abusos hacia mujeres de buena virtud y limitaba la difusión de relaciones homosexuales, ya que se rumorea que en una ciudad tan volcada al mar, donde los hombres pasaban largas temporadas encerrados en sus barcos, este tipo de relaciones fueron mucho más habituales que en otras ciudades.

El mercado de la prostitución era tan extenso que en el siglo XVI se llegaron a censar más de 12.000 prostitutas, y es que los impuestos generados por el mercado del sexo era una fuente de ingreso nada desdeñable para muchas ciudades. Incluso, uno de sus puentes, "el puente de la teta", nos recuerda el pasado libidonoso del barrio de Carampane, uno de los más antiguos de la ciudad, ya que desde ese puente las prostitutas enseñaban sus encantos a los marineros que regresaban a la ciudad tras largos meses de ausencia.

Las cortesanas "honestas"


Estas cortesanas eran mujeres jóvenes, hermosas e instruidas, versadas en distintas artes, refinadas, cultas y sofisticadas. Fueron muy populares en los ambientes intelectuales y cortesanos de las principales ciudades italianas, especialmente durante el siglo XVI, aunque no sólo por sus habilidades intelectuales, sino también por sus habilidades amatorias. 

La mayor parte de ellas eran de baja extracción social, por lo que su formación fue autodidacta, al introducirse desde bien jóvenes en estos salones (ridotti o casini) de la alta sociedad de la época, donde se realizaban debates, lecturas públicas de poesías y libros, etc. Por todo ello, consiguieron gozar de una libertad, una cultura y una autonomía inimaginbale para el resto de mujeres de su época.

Retrato de Verónica Franco,
Tintoretto 1575.
Por lo que muchas de estas cortesanas se volvieron universalmente famosas al encarnar los cantos de amor de algún poeta, o al ser retratadas por los grandes maestros de la pintura veneciana, como Tiziano o Tintoretto, que no dudaron en plasmar en sus lienzos la belleza y los encantos de alguna de estas mujeres. Todo ello las rodeaba de un halo de divino prestigio, alcanzando aún mayor notoriedad entre sus ricos e influyentes adoradores.

Su fama se vio incrementanda, no sólo por su labor como damas de compañía,  sino que muchas veces fueron ellas las impulsoras de la vida cultural de la ciudad.


Giacomo Franco.
Comerciante extranjero
con dama cortesana, Grabado 1610
Sus salones se convirtieron en centros culturales, donde acudía la flor y nata de la sociedad de la época. Por lo que a pesar de su vida libertina y alzarse contra los imperativos sociales de su época, contaron con cierta protección y apoyo de las autoridades locales.

Aunque todos estas cortesanas "honestas" compartían belleza, sofisticación, inteligencia y cultura, algunas destacaron por sus extraordinarias dotes intelectuales como poetisas y literatas, como Tullia D'Aragona, quien escribió el primer tratado amoroso atribuido a una mujer cortesana "Dialogo dell' infinità di amore" (1547). Otras mujeres destacadas fueron: Vittoria Colonna (Roma), Isabella Morra (Matera), Veronica Gambara (Reggio Emilia), Gaspara Stampa (Padua y Venecia) y sobre todo, Veronica Franco (Venecia), quizá la cortesana poetisa más famosas de todas ellas.

La vida de alguna de estas grandes mujeres merece la pena ser contada, por lo que para no alargar esta entrada, le dedicaremos un post en exclusiva a a alguna de ellas en el futuro.


La vida en el Renacimiento


El Renacimiento siempre se ha asociado una época de riqueza, progreso y esplendor, donde se dio un florecimiento en todas las artes, especialmente en algunas ciudades italianas como Venecia, Florencia, Roma,...  Todo este optimismo se vio reflejado en la vida social de estas grandes ciudades, donde la música, la poesía, la pintura, pero también el canto al amor y a la sensualidad alcanzaron su máximo apogeo.

Esta alegría de vivir, o dicho de otro modo, esta vida de carácter alegre, burló en sus años de máximo esplendor las limitaciones impuestas por las estrictas reglas morales de la Iglesia. 


Este relajación en las costumbres tuvo su reflejo en el esplendor que alcanzaron estas cortesanas honestas, que como las antiguas hetairas griegas, acompañaron a los hombres en sus reuniones sociales, para compartir con ellos no sólo sus "encantos femeninos", sino también sus dotes intelectuales.

La Riva degli Schiavoni en Venecia , de Leandro de Ponte Bassano (1595)

Ser una mujer ¿libre? en el Renacimiento:


Es importante detenernos en este punto, ya que la mujer nunca fue un ser libre, su vida estaba programada por el hombre desde su mismo nacimiento, dependiendo siempre de la voluntad de los hombres de su vida: primero, como "hija de"; posteriormente, como "esposa de"; e incluso si llegaba e enviudar, seguía estanda sujeta a la voluntad de sus hijos, o incluso sus hermanos.

La vida de la mujer, al menos de una mujer decente, era una vida austera, encargada exclusivamente del cuidado de su marido y sus hijos dentro de la casa. 


Por lo que las únicas mujeres que rompieron estos moldes, fueros algunas de estas mujeres cortesanas, ya fuesen las mujeres nobles que debido a su educación pudieron liberarse del corset social que la moral de la época les exigía; o estas meretrices de alto standing, que cómo las antiguas hetairas griegas, gracias a su profesión y su nivel cultural pudieron vivir una vida más libre.

Dama descubriendo el seno, Tintoretto (1585).
Se ha sugerido que esta dama tambén sea un retrato de Verónica Franco.

 
Por lo que esta definición, de Marina Zancan, se aproxima bastante bien al tipo de mujer que vamos a retratar en este post:

“Una mujer intelectual que practica de forma declarada una sexualidad fuera de las normas (entiéndase ni esposa ni prostituta) y que obtiene el derecho a ser mujer intelectual, la posibilidad de obtener una vida socialmente no subordinada e intelectualmente organizada para proyectar, a partir de sí misma su sueño de realización".


Es decir, estas cortesanas no eran ni abiertamente prostitutas, ni tampoco podían ser consideradas damas honorables, por lo que sobrevivían entre estos dos mundos, siendo muchas veces la única posibilidad que tenían de escapar de la miseria y promocionar socialmente.

Y es que en aquella época, prácticamente la única salida para aquellas mujeres sin protección familiar, ni marido, eran dos: o la prostitución o el convento.  Especialmente grave era la situación de aquellas mujeres solteras que habían mantenido relaciones sexuales con otros hombres, ya que sobre ellas recaía automáticamente la fama de prostitutas.

Por lo que no nos puede extrañar, como vimos en el post anterior, la importancia social que tuvieron la remendadoras de virgos, ya que eran capaces de salvaguardar el honor de una doncella.

Un juego de máscaras:


Aunque como podemos suponer, nada en esta vida es blanco o negro, por lo que ni todas las damas  nobles eran tan castas y virtuosos como querían aparentar, ni las cortesanas unas lascivas mujeres.

Muchas veces, unas y otras, miraban con envidia el estilo de vida las otras. Las damas nobles, la libertad de las cortesanas a la hora de vivir, de poder elegir a sus parejas o amantes. Las cortesanas envidiando la estabilidad social y económica de las nobles. Y es que un mundo vigilado constantemente por el ojo represor de la moral cristiana, las apariencias sociales lo eran todo, donde la pérdida de reputación y honor de una familia podía suponer su exclusión de la vida social.

Nada es lo que parece, todo es un gran juego de máscaras, donde, especialmente las mujeres deben esconder su auténtico ser y representar el papel que la sociedad espera de ellas.


Pero no debemos engañarnos, ya que aunque las cortesanas disfrutaban de ciertos privilegios, inimaginables para otras mujeres (escapar del ámbito del hogar, independencia económica, libertad sexual, acceso a cultura,...) siempre arrastrarían el estigma social de ser consideradas mujeres sin virtud.

Fotograma de la película 'Dangerous Beauty' ('Más fuerte que su destino', en España).
Basada en la vida de la cortesana Verónica Franco.

Las sombras de la moral


Pero no nos engañemos, la vida de estas mujeres siempre estuvo oscurecida por las sombras de la moral imperante de la época. El auge y caída de este tipo de cortesanas represeta a la perfección la moralidad y la mentalidad de aquella época, la lucha entre la visión humanista del Renacimiento y la restrictiva moral impulsada por la Iglesia Católica.

Nada garantizaba a estas mujeres que un amante despechado, un rumor malintencionado, una esposa enfurecida, un sacerdote moralista... fulminase de un plumazo su suerte; por lo que aquellos mismos que dilapilaban sus fortunas por pasar unas horas con ellas, eran capaces de darles la espalda y fingir que nunca las habían conocido.

Y es que ninguna mujer por muy bella, poderosa o influyente que fuese, por muchos contactos poderosos que tuviese, podía estar segura de conservar su estatus social, ya que la propia sociedad misógina donde vivían, así como el ojo siempre vigilante de la religión, podían hundir la vida de cualquiera de estas mujeres.

Edouard Moyse - Inquisición

Hay que recordar que en esta misma Venecia, luminosa, abierta, cosmopolita, también estaba muy presente la temible y poderosa Inquisición. Y es que la Iglesia Católica, ante el peligro de las herejías europeas, había impulsado su Contrarreforma. Desarrollando un amplio programa de reformas en todos los ámbitos, endureciendo su postura frente a las conductas libertinas.

Por lo que esta moda de aceptar socialmente la presencia de estas cortesanas pronto fue considerada contraria a la moral católica, por lo que pasaron de ser consideradas como cortesanas honorables a simples prostitutas.


Esta doble moralidad siempre estuvo presente, ya que el ejercicio de la prostitución siempre estuvo estrictamente regulado por ciertas normas de comportamiento: prohibir comportamiento libidinosos fuera de los barrios asignados para este oficio, obligar a las cortesanas a cubrirse de forma decorosa (aunque debajo del manto luciesen toda clase de joyas y sedas). Y aunque putas, estas mujeres siempre fueron muy devotas, por lo que se las prohibía también asistir a procesiones o a actos públicos de carácter religioso.

Ese cambio de mentalidad tiene su mejor reflejo en el juicio de Verónica Franco, acusada de brujería por un amante despechado, sólo pudo salvarse de las garras de la Inquisición gracias a sus influyentes amistades, pero la vida de glamour, respeto e incluso admiración de estas cortesanas honestas quedó para siempre borrada.

Su caída en desgracia supone la desaparición de la última verdadera cortesana honesta de Venecia e Italia. Aunque la figura de este tipo de cortesana de lujo siguió existiendo, como bien refleja la literatura de los siglos posteriores, nunca volvieron a alcanzar la fama, el prestigio y el respeto que se ganaron esa generación de mujeres libres, inteligentes y valientes.

“Con Verónica terminó también el Cinquecento y desaparecieron de las escenas  los  espíritus  de  aquella  prestigiosa  cultura  que  habían  animado  la  vida  de  ese  siglo espléndido y corrompido, turbulento, genial y fecundo”.










BIBLIOGRAFÍA

Caro Rodríguez, I.; El término cortesana a través de Verónica Franco, Género y expresiones artísticas interculturales / coord. por Eva María Moreno Lago, 2017, págs. 80-103

Díaz Padilla, F.; Verónica Franco: Poesía culta en boca popular, Archivum: Revista de la Facultad de Filología, Tomo 52-53, 2002-2003, págs. 103-123

[En Internet]

- La cortesana italiana: definición y jerarquías
https://formaciondeldiscurso.wordpress.com/inicio-formacion-del-discurso-trabajo-de-fin-de-curso-pagina-0/mujer-italia-renacentista/cortesana-italiana/

- Cortesanas y eruditas en Venecia
http://elcuadernodelahistoriadora.blogspot.com.es/2011/07/cortesanas-y-eruditas-en-venecia-i.html

- Las cortesanas en Venecia
http://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2016/05/Las-cortesanas-de-Venecia.pdf

- Moda y ropa interior de las cortesanas venecianas
http://www.lacasamundo.com/2012/05/moda-y-ropa-interior-de-las-cortesanas.htmls:

martes, 3 de enero de 2017

Eolípilas: Unos enigmáticos objetos medievales

Uno de los objetos más curiosos y extraños que podemos encontrar en las vitrinas de dos pequeños y casi desconocidos museos de Inglaterra son unos artefactos denominados "aeolipile", unos pequeños artilugios basados en el mismo mecanismo que una máquina de vapor y que sorprenden no sólo por la fecha de su fabricación sino especialmente por el carácter itifálico de sus figuras.

Aeolipile de Basingstoke
Y es que al menos uno de estos ejemplares es un ejemplo característico de finales de la orfebrería medieval, convirtiéndose en una reliquia para anticuarios desde el mismo momento de su descubrimiento.

El aeolipile de Basingstoke

La pieza apareció en unos trabajos de reparación de un canal en Basingstoke, en Hampshire, rápidamente fue adquirido por Edmund Fry quién presentó la pieza formalmente en la Sociedad de Anticuarios el 14 de Febrero de 1799, en cuyo Museo en Burlington House se puede hoy en día contemplar.

A pesar de su carácter itifálico, o precisamente a pesar de ello, la pieza cobró gran importancia, especialmente cuando se comparó con otra figura similar... muy famosa en gran parte de Inglaterra: Jack de Hilton.


El famoso Jack de Hilton...

Esta figura conocida con el nombre de Jack de Hilton fue hallada en Hilton Hall, en el condado de Staffordshire y causó un gran revuelo en el siglo XVII, ya que parece ser que toda Inglaterra había oído hablar de ella, no sólo por ser una de las mejores obras de orfebrería del siglo XIII, sino también por la extraña ceremonia que se celebraba cada Año Nuevo en torno a esta figura.

Su atrevida fisionomía y el espectacular silbido que emitía cuando entraba en ebullición atrajo a toda clase de curiosos, científicos y anticuarios. Entre ellos estaba el Dr. Plot, naturalista y el primer profesor de Química de la Universidad de Oxford.

Y es que  precisamente en el museo asociado a esta Universidad, el Ashmolean Museum, es donde aún se puede contemplar este ingenioso artefacto. Acompañado de un rótulo que reza más o menos lo siguiente: "Durante muchos años esta pieza ha cumplido una importante función en un ritual anual para la concesión de contratos de arrendamiento dentro de las fincas señoriales."

... y su extraño ritual.

 Y es que según cuenta el profesor Robert Plot en su 'Natural History' de 1686, en virtud de las obligaciones del cargo, el Señor de Essington llevaba a cabo un extraño ritual cada día de Año Nuevo. De acuerdo con una antigua costumbre feudal, el Señor de Essington (o su delegado o agente judicial en su lugar) debía traer un ganso vivo al Señor de Hilton. El ganso debía ser paseado, hasta tres veces, alrededor del fuego del Gran Salón, mientas el dispositivo hidráulico de Jack de Hilton incidía directamente sobre las brasas del fuego.

Finalmente el ganso era llevado a las cocinas y era servido para el banquete, renovándose las obligaciones feudales entre ambas casas hasta el año siguiente.

Jack of Hilton

No hay dos sin tres: Henley

Tanto Jack de Hilton como la figura de Basingstoke comparten muchas características en común con otro tercer ejemplar registrado por primera vez en Arnington Hall, cerca de Tarnworth en 1830. La familia avergonzada por el aspecto de la escultura arrojó la figura en el fondo de un estanque, dónde se mantuvo sumergida durante 40 años, hasta que finalmente un miembro de la familia la rescató y la presentó en sociedad en 1890 al Reading Museum.


Características

Las 3 esculturas tienen características similares:

Son aproximadamente de 40 cms. de altura, huecos, con aleación de cobre o bronce y con forma de joven itifálico. Están de rodillas y tienen el torso ligeramente más voluminoso en su parte inferior (para aumentar su capacidad interna). Mientras una mano descansa sobre el muslo o sostiene el pene, la otra está sobre la cabeza. Algunos ejemplares presentan ligeras incisiones para marcar la presencia de ropa.


Desde un punto de vista funcional, presentan un pequeño agujero circular de unos 3mm de diámetro en la parte posterior del cuello, por donde se llenaría con agua. Una vez lleno de agua se taparía este agujero y la figura se pondría al fuego hasta que el agua entrase en estado de ebullición, expulsando el vapor, mediante un sonoro pitido, por la pequeña abertura que presenta en la boca. Por ese motivo, y para acentuar su efecto visual, las figuras tiene las mejillas hinchadas.

Por otro lado, la técnica constructiva para la realización de estas piezas parece ser a la cera perdida sellado en su base mediante una placa de cobre.


Funcionalidad

Se ha discutido mucho sobre la funcionalidad de este pequeño ingenio a vapor, ya hemos visto como aún el siglo XVII seguía siendo utilizado en un extraño ritual. Tal vez, y como apuntan algunos investigadores, los últimos vestigios de un rito de origen feudal de deudas de servicio, teoría que explicaría el porqué de la postura sirviente (de rodillas) de todas estas figuras.

Y aunque la mayor parte de expertos creen que su función principal sería avivar las llamas de la chimenea, no faltan aquellos que apuestan más por una función meramente lúdica, como entretenimiento y curiosidad con la que entretener y divertir a los comensales.

Por último están aquellos que buscan darle un significado más profundo, relacionando con una forma de adoración pagana de Príapo, una deidad romana, aunque de carácter universal, relacionada con las fuerzas de la naturaleza, tal es así, que se sabe que aún era adorado en la región de Nápoles allá por 1780.

 

Origen

Ilustración del Eolípila de
Herón de Alejandría
Estos artefactos, conocidos como eolípila, están basados en un invento del siglo I del ingeniero griego Herón de Alejandría, quien diseñó un dispositivo que giraba debido a la fuerza de la presión del vapor de agua. Y aunque esta fue la primera máquina térmica de la historia su uso sólo se limitó como entretenimiento, siendo incapaces de buscarle un uso más pragmático.

Su nombre 'aeolipile' parece derivar del dios griego del aire y el viento Aeolus y de la palabra griega "pylae", pudiendo ser traducido como "la entrada de Eolo" o "la puerta de los vientos". Aunque si aceptamos una posible derivación latina también se podría llamar "la pelota de Eolo".
 
Los romanos también utilizaron estos "aeolipile" ya que el mismísimo Vitruvio los menciona en uno de sus libros "aeolipylae aecrae dicuntur vasa ad cognoscendam ventorum rationem facta".

Habrá que esperar al Renacimiento para volver a ver este tipo de artilugios en circulación, ya que en los libros de cuenta del Rey Renato II de Lorena aparece registrada en el año de 1448 la compra en Roma de "una cabeza de bronce que expulsa fuego". Así mismo el British Museum alberga uno de los más bellos ejemplares de este tipo de avivadores, el fascinante busto de un joven africano, fechado en torno al 1500 y perteneciente a la República de Venecia.

Pero no sólo vamos a encontrar inocentes bustos, ya que el arquitecto renacentista Antonio Averino, más conocido como Filarete, en 1465 en su obra "El arte de construir" describe con detalle un avivador muy parecido a los traídos a este blog, con la forma de "una figura desnuda de un querubín con las mejillas hinchadas".

Un último ejemplo de este tipo de eolípila "eróticos" lo encontramos en Alemania donde en la localidad de Kyffhauser allá por el siglo XVI fue desenterrado una figura de bronce de unos 58 cms muy similar al ejemplar de Henley.

Eolipila del Bristish Museum, 1500 d.C.


Bibliografía

Elizabeth Edwards’s paper on ‘The Aeolipile from Basingstoke’, is in Hampshire Field Club & Archaeological Society Newsletter 47 (2007), 4-8, with further bibliography.

MacGregor, A.; ‘Jack of Hilton and the history of the hearth-blower’, Antiquaries Journal 87 (2007), 281-94.

Patersson, R.; two hearth-blowers from henley-on-thames and basingstoke, The Berkshire Archaeological Journal, Volume 50, 1947.

The Basingstoke Aeoliphile en https://www.sal.org.uk/museum-collection/unlocking-our-collections/

sábado, 1 de octubre de 2016

Don Quijote y el sexo

"Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea,
ni todo lo que se desea se ama
".
- El Quijote

1.- Introducción

Antes de adentrarnos en materia me gustaría explicar como muchas veces la casualidad es la gran protagonista de las entradas de este blog, un dato que lees de refilón en un artículo te sirve para tirar de un hilo que pronto se convierte en madeja, y finalmente de una anécdota extraes toda una serie de post sobre la sexualidad en la historia.

Otras veces los posts son fruto de la  investigación, visitas a la biblioteca, lecturas de libros y datos recogidos en uno y otro artículo científico, que juntos nos bridan un panorama general sobre el sexo y el erotismo. Por último están aquellos más ligeros y livianos, que fruto de la falta del tiempo, son un mero resumen de informaciones extraídas directamente de la web.

Portada del 'Quixote Erótico'
de Gregorio Morales
Y el artículo de hoy es un poco de todo esto junto, con la idea del cuarto centenario del Quijote estaba trabajando en realizar un post sobre el sexo en el Quijote (y en el renacimiento español). Era la excusa ideal para volver a releer un libro que desde mis años de bachillerato no había vuelto a leer, así que busqué una edición buena del Quijote y me propuse leerlo desde una perspectiva erótica y vaya sí me sorprendí!! El Quijote es un libro repleto de erotismo, sensualidad, juegos de palabras, doble sentidos,...

¿Qué no me creen? Sólo tienen que empezar a leerse el Quijote y descubrirán con asombro como el primer lugar donde va a parar nuestro hidalgo, recién salido de su pueblo natal, no es otro que una fonda con dos prostitutas...

Así que fui recopilando diferentes artículos encontrados por la red dónde se analizaba la obra cervantina en clave sexual, y mi sorpresa fue que apenas habían análisis de este tipo en lengua española. Hasta que, finalmente, la casualidad fue la que me hizo toparme con el estupendo ensayo "Quixote erótico", un fabuloso trabajo dónde se analizaba con esmero todo aquello que estaba yo buscando... y fruto de todo esto surge este post.

El Quijote y su época

Como decimos, y para sorpresa de muchos, se puede afirmar que 'El Quijote' es una obra profundamente erótica, el DESEO es la gran fuerza vital que impulsa a sus personajes, y por lo tanto es una obra que nos permite profundizar en el análisis de la sexualidad de una época marcada aún por cierta libertad sexual y relajación en la aplicación de la moral sexual cristiana.

Y es que Cervantes vivirá entre dos épocas en cuanto a moral sexual se refiere: el siglo XV, un siglo de cierta relajación moral, donde el peso de la Iglesia Católica aún no se hace notar sobre la moral sexual de sus feligreses, ya que se haya enfrascada en una reforma interna, tan urgente como necesaria. Además el Humanismo y el Renacimiento traerán un soplo de aire fresco e ideas nuevas. Pero sólo un siglo después, veremos como la Iglesia Católica bajo el impulso dado por el Concilio de Trento (1563), poco a poco, pero de forma imparable irá imponiendo una rígida moral sexual, basada en el pecado y el sentimiento de culpa.


La carga erótica en las novelas de caballerías

Sin duda alguna, uno de los motivos por lo el cual las novelas de caballerías tuvieron tanto éxito en su época fueron por su alto contenido erótico, y es que sus autores bajo la excusa de escribir obras de tintes fantásticos no dudaron en introducir escenas enormemente atrevidas para su época y con una fuerte carga sexual: aventuras amorosas, caballeros y damas enfrascados en amores prohibidos, galanes lascivos y mujeres entregadas a la pasión, y es que es precisamente esta pasión amorosa es uno de los motores narrativos de dichas novelas.

Así en el Capítulo VI del Quijote, titulado Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo, cuando gran parte de los libros de caballerías de Alonso de Quijano acaban en la hoguera, aquellos que fueron salvados de las llamas también contienen pasajes de un fuerte erotismo para la época. Como la más alta novela de caballería de todos los tiempos, Tirant el Blanc, salvada por el cura a pesar del  «¿qué diremos de la facilidad con que una reina o emperatriz heredera se conduce en los brazos de un andante y no conocido caballero?».

Así pues el Quijote, como espejo de cualquier novela de caballería, también estará repleto de aventuras amorosas, amores prohibidos, apasionados, románticos o ingenuos...  Donde personajes de toda índole y condición: nobles o criados, doncellas o prostitutas, bandidos o campesinos... verán sus vidas trastocadas por la pasión. Y es que cada página del Quijote transpira DESEO, impregnando a toda la novela de un cierto erotismo como iremos desgranando a lo largo de este artículo.

Y como no puede ser de otro forma, nuestro gran protagonista, Don Quijote, es el que mejor representa esta batalla ante el deseo. Porque qué representa Dulcinea sino su permanente e insatisfecho deseo. Además a lo largo de la novela veremos como el triste caballero «se siente espoleado por las exigencias inaguantables de sus impulsos eróticos, pero incapaz de reconocerlos por suyos».


Don Quijote y el sexo

Y es que si hacemos un repaso rápido al tipo de amores y amoríos que aparecen en la novela, al sinfín de personajes rocambolescos que pueblan sus páginas, más nos podría parecer una película de Almodóvar de los 80; ya que como bien nos describe González Echevarría en su artículo "El prisionero del sexo: el amor y la ley en Cervantes":

«La galería de amantes abarca todo el espectro: de damiselas en peligro a prostitutas, de potenciales amantes cortesanos a seductores y tramposos, de mujeres vestidas de hombre a hombres vestidos de mujer, e incluso un atractivo joven vestido de mujer para ser menos atractivo a los demás hombres (está en manos de piratas turcos). (...) Hasta el lánguido y huesudo Rocinante se enamora, pero sus insinuaciones a algunas yeguas reciben coces por respuesta y conducen a una pelea en la que el caballero y su escudero son fuertemente aporreados.».

Don Quijote, Maritornes y Sancho Panza. Ilustración: William Strang (DP).

El Quijote y la Censura

Pero no queremos llevar a engaño al lector de este blog, a pesar de todo lo dicho hasta ahora no encontraremos ninguna escena de amor explícito, no hay besos ni caricias públicas. Aunque esto no nos debería extrañar, primero porque la concepción del erotismo varía enormemente de una época a otra. Seguramente una escena que a nosotros nos puede parecer algo insulsa, como la descripción del pie de una doncella, en la mente de un hombre del siglo XVI provocaría todo un torbellino de fantasías eróticas.

Y segundo, porque Cervantes era consciente de que si quería ver su novela publicada previamente debería pasar el examen crítico, tanto del Consejo de Castilla como de la mismísima Inquisición. Por lo que una de las grandes virtudes del Quijote "es el maravilloso conjunto de artificios y astucias que discurrió Cervantes para desorientar a los censores de la temible Inquisición" y no sólo sugerir escenas de fuerte carga erótica, sino arremeter contra todos los estamentos viciados de su época, como la corrupción, las injusticias sociales o el mal gobierno o incluso arremetiendo contra la mismísima Inquisición.
 
Y es que como venimos advirtiendo, el Quijote está repleto de pequeños detalles, juegos de palabras, y dobles sentidos que aunque a nosotros nos pasen inadvertidos seguramente fueron muy sugerentes y atrevidos para su época.

Una de dobles sentidos...

Uno de estos dobles sentidos que más ha sido comentado se da en el Capítulo LXII  titulado "Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse" cuando Don Quijote es invitado a pasar la noche en casa de un tal Don Antonio y su mujer, quiénes organizan un sarao en su honor.

Dos de las damas invitadas a la fiesta sacan a bailar a Don Quijote quién pronto desfallecido de tanto baile "se sentó en mitad de la sala en el suelo, molido y quebrantado de tan bailador ejercicio". Por lo que cuando Sancho lleva a su amo a la cama espeta: "Si hubiérades de zapatear, yo supliera vuestra falta, que zapateo como un girifalte, pero en lo del danzar no doy puntada."

Es en esta inocente frase donde algunos investigadores han querido verle un doble sentido, ya que si tenemos "presente el uso del verbo zapatear con el valor del mejor documentado y semánticamente afín calzar, o sea, como equivalente de joder", la frase de nuestro querido Sancho adquiere un nuevo y llamativo significado.


Mujer

No existe un arquetipo de mujer en el Quijote, la idea de mujer va variando a lo largo y ancho de toda la novela, y es que El Quijote es una obra repleta de mujeres, de todo tipo y condición, con sus virtudes y sus defectos. Cervantes no deja de ser un hombre esclavo de su tiempo, una época donde el género femenino tenía poca o ninguna consideración social, estando relegado su papel a pasar de 'hija de' a 'esposa de', teniendo únicamente dos salidas honorables socialmente: o el matrimonio o el convento.

Pues a pesar de todo ello, no deja de sorprendernos encontrar en el Quijote que el papel de la mujer no se limita a la casa o al claustro, también aparecen mujeres libres e independientes, incluso que toman un papel activo en las lides amorosas. Mujeres que enarbolan un discurso de una extraordinaria modernidad, de un feminismo casi militante, más propio del siglo XX que de la Edad Moderna.

Por lo que si uno de los grandes valores del Quijote es su canto a la LIBERTAD, esta novela se hace aún más atrevida y única cuando leemos como proclama con toda lucidez la libertad de la mujer.

Y entre todos estos personajes femeninos podemos destacar a tres mujeres que comparten unos mismos rasgos: la morisca Lela Zoraida, la labradora Dorotea y la pastora Marcela. Toda ellas mujeres fuertes, independientes y que claman por una mayor igualdad y autonomía en la toma de sus decisiones

Ya que como bien dice la pastora Marcela  «Yo nací libre y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos"». Y es que en boca de este personaje Cervantes realiza uno de los más bellos manifiestos en defensa de la libertad de la mujer (Capítulo XIV), en su derecho a elegir y en su derecho a ser libres e independientes:

«Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa…” “Y, según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad?”».


Prostitución

La prostitución es un elemento de continua presencia en el Quijote, ya desde la primera aventura podemos ver como Cervantes refleja este fenómeno social, sin tapujos ni cortapisas, sin ningún tipo de condena moral, un elemento pues que debía ser muy habitual en la vida cotidiana del renacimiento, poblando caminos, ciudades, puertos y pueblos, por lo que la diferencia entre prostituta, tabernera, sirvienta no estaba del todo clara. Además, como ya indicamos en anteriores posts, los taberneros hacían a su vez de proxenetas, explotando sexualmente a sus camareras, incluso muchos son los casos donde era la propia esposa la que era prostituida o incluso ¡sus propias hijas!

Así en su primera aventura se topa con dos mujeres, la Tolosa y la Molinera, "dos mujeres, destas que llaman del partido (prostitutas), las cuales iban a Sevilla con unos arrieros",  Y aunque la obra cervantina está repleta de dobles sentidos, es en este capítulo donde vemos uno de los más claros y evidentes, ya que cuando las doncellas le desnudan para armarle caballero (es decir, cuando las prostitutas le desnudan para iniciarle en los secretos del amor) nuestro Quijote dice:

Nunca fue caballero
de damas tan bien servido
como fuera Don Quijote
cuando de su aldea vino:
doncellas curaban dél;
princesas, del su rocino*

*(juego de palabra donde el rocín o rocino podía equivaler al pene)


Aunque sin duda la prostituta más relevante de todo el Quijote es Maritornes, quien el caballero de la triste figura confunde con la doncella de un castillo, y dónde se insinúa que su hija también ejerce la profesión. Esta mujer representa la lujuria, el exceso, y como tal este capítulo "De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo en la venta que él imaginaba ser castillo" es uno de los más atrevidos (y divertidos) de toda la obra.

Así pues, la Maritornes entra en la habitación de huéspedes, con la intención de yacer con el arriero Arévalo:

"Había el arriero concertado con ella que aquella noche se refocilarían juntos, y ella le había dado su palabra de que en estando sosegados los huéspedes, y durmiendo sus amos, le iría a buscar y satisfacerle el gusto en cuanto le mandase. Y cuéntase de esta buena moza, que jamás dió semejantes palabras que no las cumpliese, aunque las diese en un monte y sin testigo alguno (...)"
- Capítulo XVI

La 'semidoncella' Maritornes siendo agarrada por Don Quijote.
Pero, como no podía ser de otro modo, la locura de nuestro hidalgo inicia una reacción en cadena, dónde finalmente todos acaban liándose a palos mutuamente, mientras nuestro protagonista yace inconsciente, aún más magullado y maltrecho.

"Entró en el aposento donde los tres alojaban en busca del arriero; pero apenas llegó a la puerta cuando Don Quijote la sintió, y sentándose en la cama a pesar de sus bizmas, y con dolor de sus costillas, tendió los brazos para recibir a su fermosa doncella la asturiana, que toda recogida y callando iba con las manos adelante buscando a su querido. Topó con los brazos de Don Quijote, el cual la asió fuertemente de una muñeca, y tirándola hacia sí, sin que ella osase hablar palabra, la hizo sentar sobre la cama, tentóle la camisa (...)"


Voyerismo

Pero como venimos diciendo, aparte de estos capítulos más "sórdidos", el Quijote está poblado de sutiles referencias llenas de erotismo, especialmente aquellas con tintes vouyeristas, como en el Capítulo XXIV, donde dos varones espían a la bella Luscinda vestida sólamente con su camisa interior.

"Cumplíselos yo por mi corta suerte, enseñándosela una noche a la luz de una vela por una ventana por donde los dos solíamos hablarnos. Viola en sayo tal, que todas las bellezas hasta entonces por él vistas las puso en olvido."

Aunque si tenemos que elegir una escena por su fantaseante erotismo es aquella del Capítulo XXVIII, donde nuestros protagonistas observan escondidos como un labrador (que resulta ser mujer) se lava pies y piernas, y qué imaginamos para la época tuvo de ser una escena de una sensualidad desbordante:

"(...) no hubieron andado veinte pasos, cuando detrás de un peñasco vieron sentado al pie de un fresno a un mozo vestido como labrador, al cual, por tener inclinado el rostro, a causa de que se lavaba los pies en el arroyo que por allí corría, no se le pudieron ver entonces; y ellos llegaron con tanto silencio, que de él no fueron sentidos, ni él estaba a otra cosa atento que a lavarse los pies, que eran tales, que no parecían sino dos pedazos de blanco cristal, que entre las otras piedras del arroyo se habían nacido. (...)

Así lo hicieron todos, mirando con atención lo que el mozo hacía, el cual traía puesto un capotillo pardo de dos alas, muy ceñido al cuerpo con una toalla blanca. Traía asímismo unos calzones y polaina levantadas hasta la mitad de la pierna, que sin duda alguna de blanco alabastro parecía.  (...)  


El mozo se quitó la montera, y sacudiendo la cabeza a una y otra parte se comenzaron a descoger y desparcir unos cabellos que pudieran los del sol tenerles envidia. Con esto conocieron que el que parecía labrador era mujer, y delicada, y aun la más hermosa que hasta entonces los ojos de los dos habían visto".

Travestismo

Otro fenómeno muy particular de esta época, fue el travestismo de las mujeres, ya hablamos en este post Hermafroditismo, Transexualidad y cambios de sexo en la Edad Moderna, como fue un fenómeno bastante extendido, especialmente ante la invisibilidad social de la mujer, por lo que no nos debe extrañar que en la obra de Cervantes aparezcan numerosos casos de travestismo.

Aunque en este caso, veremos travestismos de todo tipo y condición: sacerdotes y laicos vestidos de mujer, mujeres vestidas de hombres, muchachos vestidos de muchacha, todo vale en esta obra, donde la identidad sexual de sus personajes tambalea ante la consecución de sus anhelo más universal: el deseo.



Libertinaje

Uno de los personajes más interesantes en clave sexual es "el prisionero de amor", el único de los personajes que puebla la novela que es juzgado y sentenciado por la Justicia por su descarado libertinaje. Algunos especialistas han visto en este galeote, el anticipo de una figura literaria de gran popularidad en los siglos posteriores: el libertino. Una persona amoral, y preocupada únicamente por satisfacer sus deseos sexuales, tan es así, que él mismo confiesa que mantiene relaciones con cuatro mujeres al mismo tiempo:



"Pasó delante don Quijote y preguntó a otro su delito, el cual respondió con no menos, sino con mucha más gallardía que el pasado:
     —Yo voy aquí porque me burlé demasiadamente con dos primas hermanas mías y con otras dos hermanas que no lo eran mías; finalmente, tanto me burlé con todas, que resultó de la burla crecer la parentela tan intrincadamente, que no hay diablo que la aclare. Probóseme todo, faltó favor, no tuve dineros, vime a pique de perder los tragaderos, sentenciáronme a galeras por seis años, consentí: castigo es de mi culpa; mozo soy, dure la vida, que con ella todo se alcanza."

Y es que como bien se recoge en la obra "Love and Law in Cervantes", la seducción de mujeres es un delito que ya venía sancionado en las Siete Partida, castigado severamente especialmente en los casos de incesto, cuando el riesgo de consanguineidad era demasiado elevado. Aunque, como podemos imaginar, la aplicación de este tipo de sanción era muy diferentes si el delito era cometido por alguien del pueblo llano, o por algún personaje del estamento nobiliario, ya que la Iglesia, en estos últimos casos, concedía sin ningún miramiento aprobraciones matrimoniales entre parientes consanguíneos.


Conclusión


Miguel de Cervantes Saavedra.
1547-1616.
Para concluir apuntar que en esta entrada nos hemos limitado a recoger algunos de los aspectos que más nos han llamado la atención tras una lectura rápida del Quijote, ya que nos parece una osadía intentar realizar un estudio pormenorizado de la sexualidad en el Quijote, por lo que muchos temas los hemos dejado en el tintero, esperando tal vez a desempolvarlos en una segunda entrega (homosexualidad, rapto de mujeres, sadomasoquismo, ...).
 
Aunque sin duda alguna el principal objetivo de esta entrada es conmemorar el IV centenario de la muerte de Cervantes, fallecido un 22 de abril de 1616, una pequeña iniciativa surgida ante el asombro y la incredulidad  al comprobar el escaso eco que se ha dado desde Gobierno e instituciones a la figura literaria más importante de lengua hispana, y quizá (con permiso de Homero) de todos los tiempos.

Con todo ello, pretendemos que, con la excusa de esta perspectiva erótica, muchos de los que ahora nos lean, se atrevan a buscar ese tomo del Quijote que todo el mundo guarda en casa (o en casa de sus padres) y se anime a leer, o releer, esta novela sin igual.

Y si así lo hacéis, os invito a dejaros sucumbir ante ese DESEO que es motor principal de la novela, descubrir su latente EROTISMO, y los conflictos sexuales que esa PASIÓN desata, y es que como dijo el propio Cervantes

 "El AMOR junta los cetros con los cayados; la grandeza con la bajeza y hace posible lo imposible".



Bibliografía

 Carroll B. Johnson, «La sexualidad en el Quijote», en Edad de Oro, IX (1990), pp. 125-136

González Echevarría, R.;  El prisionero del sexo: el amor y la ley en Cervantes, fragmento del libro "Love and Law in Cervantes" (Yale University Press).

Joly, M.; Erotismo y marginación social en la novela cervantina, Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America, Vol. 12, Nº. 2, 1992, págs. 7-20.

Sánchez Mendieta, N.; ¿Qué hacer con las escenas sexuales en las ediciones infantiles y juveniles del "Quijote"?, Tus obras los rincones de la tierra descubren: actas del VI congreso internacional de la Asociación de Cervantistas / coord. por Alexia Dotras Bravo, 2008, págs. 691-708.

Vigil, M.; La vida de las mujeres en los siglos xvi y xvii, Madrid: Siglo XXI de España, 1986

[En Internet]

http://www.jotdown.es/2016/04/quijote-la-manzana-nunca-mordimos/

http://www.letraslibres.com/revista/convivio/el-prisionero-del-sexo-el-amor-y-la-ley-en-cervantes

http://deamoresyrelaciones.blogspot.com.es/2009/07/amor-sexo-y-erotismo-en-el-quijote-cap_12.html

 https://www.h-net.org/~cervantes/csa/articf92/joly.htm