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viernes, 10 de abril de 2020

Los barcos de Nemi: Palacios flotantes para las orgías sexuales de Calígula

Hoy nos vamos de excursión al lago de Nemi, un pequeño lago situado a 25 kms. al sur-este de Roma, rodeado de antiguos bosques, un paraje íntimo y bien resguardado, que muchos emperadores romanos utilizaron como refugio de verano.

Aunque nos pueda sorprender, los ricos patricios romanos disfrutaron de placenteras ciudades de vacaciones, donde acudían en masa en verano, a disfrutar del sol, el buen clima y los baños en las playas, como ya vimos en este post, donde viajamos a la costa del pecado, la ciudad de Bayas, una Ibiza en tiempo de los romanos.

Calígula


Reconstrucción ideal de los palacios flotantes
Uno de los emperadores que escogió Nemi como refugio estival fue Calígula que, a pesar de haber gobernado tan sólo 4 años, se forjó tal fama, de cruel, perverso y sádico, que se ha convertido en uno de los emperadores más famosos de toda la historia.

Y es que entre sus excentricidades, como no, no podía faltar una lujuria desenfrenada y sin ningún tipo de tabú, por lo que pronto empezaron a circular rumores sobre su libertinaje descontrolado: hay quién le acusa de haber mantenido relaciones incestuosas con sus propia hermana,  de obligar a diversos senadores a cederles sexualmente a sus propias mujeres, incluso de tomarlas delante de ellos, de organizar fiestas y orgías de varios días de duración, donde se cometían toda clase de prácticas sexuales...

Y un lugar ideal para dar rienda suelta a todos sus excesos fue el apartado palacio imperial de Nemi.

El lago Nemi


El lago Nemi, situado en la zona central de las Colinas Albanas, estaba rodeado de un bosque sagrado consagrado a la diosa romana Diana Nemorensis, un culto antiguo y lleno de misterios, que en tiempos remotos incluía sacrificios humanos. Además, el lugar era famoso ya que, cada verano se produce un curioso fenómeno conocido como Speculum Dianae, "el espejo de Diana". Un momento mágico, donde la luna se refleja justo en el centro del lago.

Pero a Calígula no le bastaba con celebrar sus fiestas en el palacio imperial, seguramente quiso alcanzar un éxtasis místico, embriagándose del resplandor de ese "speculum Dianae" sobre todo su ser.

Para ello, no se le ocurrió otra cosa que ordenar la construcción de dos enormes barcos-palacios y trasladar sus orgías al mismo centro del lago.


Y ¡voila! ya tenemos servidos todos los ingredientes preparados para imbuirnos en un orgía de sexo y alcohol sin límites, un lugar para dar rienda suelta a los más oscuros deseos: un paraje reservado y apartado de los chismosos oídos de la capital romana, un bosque antiguo consagrado a una antigua deidad asimilada con Diana y donde existían rumores de arcanos rituales orgiásticos, un fenómeno mágico donde el poder la luna se refleja en el lago, y un Calígula deseoso de experiencias nuevas al mando de dos fastuosas galeras equipadas con todo clase de comodidades y los más innovadores ingenios náuticos.

Reconstrucción ideal de uno de los barcos de Nemi.


Los barcos


Estos barcos, considerados unos de los más grandes construidos en toda la Antigüedad, eran auténticos palacios flotantes. El menor de ellos fue construido para albergar un templo consagrado a Diana y el mayor era un fabuloso palacio con toda clase de lujos y comodidades. 


Dejemos que sea Suetonio quien nos lo describa: 

“Mandó fabricar navíos liburnos de diez filas  de remos, con las popas adornadas de piedras preciosas y las velas tornasoladas, en los que había termas, pórticos y comedores de gran amplitud, e incluso una gran variedad de vides y árboles frutales; en estas naves celebraba durante el día banquetes amenizados con danzas y conciertos, mientras recorría las costas de Campania”
- Suetonio. Vida de Calígula (37,2)

 
La Galera de Calígula según «Historia National Geographic», de Octubre de 2014
Imagen extraída de http://navengantedelmardepapel.blogspot.com


Cada embarcación medía alrededor de 80 metros de eslora y 20 de manga, su tamaño era tal, que no tenían sistema de propulsión, por lo que tenían que ser remolcados a través de barcazas. Pero, si por algo destacaban era por los materiales empleados en su construcción y la tecnología empleada. Estaban decorados con mármoles, pan de oro, lujoso mobiliario de maderas nobles, bronces, incrustaciones de marfil, mosaicos en sus suelos e incluso jardines; añadiendo para su comodidad, lo nunca visto antes, calefacción, baños termales y agua corriente (que era llevada a través de tuberías grabadas con el nombre de Calígula)

El mayor de estos barcos fue bautizado como 'Siracusa', en honor a los grandes gobernantes helenísticos de Siracusa y su vida hedonista y repleta de placeres. Estos barcos fueron una réplica, a lo grande, de las embarcaciones de recreo que surcaban por el Nilo en el Antiguo Egipto.

Pero tras el asesinato de Calígula se dio la orden de destruir todo lo que había construido el Emperador, tratando de relegar al olvido su convulso reinado, dándose la orden de hundir estas megalómanas embarcaciones.

A la búsqueda del tesoro...

Con el paso de los siglos, los barcos de Nemi fueron cayendo en el olvido y su existencia fue considerada una leyenda. Sin embargo, los pescadores locales, de vez en cuando, rescataban con sus redes algún objeto de valor de lo barcos, por lo que la leyenda fue recobrando cada vez más fuerza


Habrá que esperar más de mil años hasta que un hombre, Próspero Colonna, en 1446, intentase comprobar la veracidad de la leyenda que circulaba en el pueblo. 


Para ello, contrató a los mejores buceadores del país que pudieron confirmar que la leyenda era real, en el fondo del lago había un enorme barco.  Aunque sus intentos por reflotar el barco fueron en vano, ya que, sólo lograron arrancar un trozo del barco.


Trabajo de recuperación de una de las dos naves de Calígula
Roger-Viollet / Cordon Press
Fuente: National Geographic

Confirmada la leyenda, a lo largo de los siglos siguientes se dieron nuevos intentos de recuperar el pecio hundido, aunque los rudimentarios buzos sólo eran capaces de ir rescatando pequeñas piezas: bronces, maderas, clavos...

Habrá que esperar hasta el siglo XX para que estos intentos tomasen un nuevo cariz. El 1895 se exploró de nuevo el fondo del lago, y para sorpresa del Gobierno italiano se localizó ¡el segundo barco! Hundido a 19 metros de profundidad.

Su enorme tamaño hacía imposible que fueron remolcados mediante grúas, por lo que se llegó a la conclusión que la única forma de rescatar los barcos intactos era desecando el lago.


En 1927, bajo las órdenes de Mussolini, se inicia el megaproyecto de desecación del lago, fue una empresa titánica y de un coste económico exagerado, toda Italia se volcó en el proyecto de recuperación de estos buques. En 1929, por fin, se logra sacar a la superficie la popa de una de las dos galeras, los trabajos de los ingenieros y de los arqueólogos es meticuloso, por lo que habrá que esperar hasta 1932 para ver a los dos barcos fuera del agua.

Finalmente, en 1936, con todos los honores de estado, fue inaugurado el Museo de Nemi, con las dos grandes embarcaciones expuestas en su interior. Pero para desgracia nuestra, ese maravilloso museo desapareció pasto de las llamas de la II Guerra Mundial.

Una sorpresa final


Pero ¡no! No está todo perdido. Si visitáis Nemi podréis visitar su Museo, donde se exponen numerosos objetos pertenecientes a los famosos barcos de Calígula: anclas, tuberías, mosaicos, columnas, cerámicas... incluso una réplica a escala 1:5 de ambas galeras. Aunque los famosos barcos de Nemi nunca más podrán ser contemplados... ¿o tal vez si?.

Hace unos años surgió la noticia que las autoridades italianas habían localizado los restos de lo que podía ser un tercer barco... y para sorpresa de todos se especula que ¡esta tercera embarcación fuese aún más grande, y que las rescatadas por Mussolini fuesen las barcas remolcadoras!


¿podremos ver de nuevo uno de los barcos de placer de Calígula expuesto en un museo?



Bibliografía


Los fabulosos navíos de Calígula en el lago de Nemi en
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/fabulosos-navios-caligula-lago-nemi_8591/3

Los palacios flotantes de Calígula en
http://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2016/07/los-palacios-flotantes-de-caligula.html

sábado, 26 de octubre de 2019

Imperia: La primera cortesana

Parte I: El Concilio de Constanza: prostitutas, cortesanas y una estatua.
Parte II: Imperia, la primera cortesana.
Parte III: Cortesanas poetisas, prostitución en la Italia del Renacimiento.

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Imperia: el nacimiento de un mito


Aunque conocemos bastantes detalles de la vida de Imperia Cognati durante su vida en Roma, poco o nada sabemos de lo que sucedió durante su estancia en Constancia, más allá de lo relatado por la pluma y la imaginación de Balzac en su obra "La Bella Imperia", donde nos narra, el ambiente lascivo de aquel Concilio y las intrigas urdidas por esta enigmática mujer.


"Era Imperia la más preciosa y caprichosa de las mujeres de mundo, además de pasar por ser la más inteligentemente bella y la que mejor se las componía para engatusar a los cardenales, galantear a los más rudos soldados y opresores de pueblos. Era dueña de valerosos capitanes, arqueros y señores, deseosos de servirla en todo. Con sólo una palabra podía acabar con la vida de aquellos que se mostraban impertinentes.

La derrota de un hombre no le costaba más que una gentil sonrisa; y a menudo por muy Señor de Baudricourt que era, un capitán del Rey de Francia le preguntaba, haciendo burla de los abades, si aquel día debía matar a alguien para ella. Excepto los potentados del alto clérigo con los cuales Doña Imperia componía finalmente su ira, los tenía a todos bajo su férula por la virtud de su pico y de sus amorosos modales, que tenían a los más virtuosos e insensibles apresados como los pajarillos en liga. Por eso, vivía tan querida y respetada como las verdaderas damas y princesas, y se le daba el trato de señora…”

Retrato de Imperia en "El Parnaso" de Rafael como la poetisa Safo.

Es evidente que su presencia tuvo que causar estragos entre los grandes prohombres allí reunidos, y conociendo el carácter mujeriego del Emperador, parece claro que tuvo que fijarse irremediablemente en ella. 


Aunque nunca sabremos hasta qué punto su influencia tuvo algo que ver en la elección del nuevo Papa, el cardenal Otón de Colonna, elegido en 1417 bajo el nombre de Martín V, un miembro de una de las familias aristocráticas romanas más antiguas y con mayor influencia de su época. 

Esta elección dio fin al Gran Cisma de Occidente, tras casi cuarenta años de disputas, y volvió a situar a Roma (ciudad donde residía Imperia) como sede del trono de San Pedro, recuperando su grandeza, tras más de un siglo de saqueos,  abandono y guerras, tanto externas (con la vecina Pisa) como internas (lucha encarnizada entre las principales familias de la ciudad). El Papa, por fin, volvía a ser una sola persona y se asentaba en la ciudad eterna tras haber habido sedes papales en lugares tan dispares como Pisa, Aviñón e incluso ¡Peñíscola!


La primera cortesana: Imperia Cognati


'El triunfo de Galatea' de Rafael.
Imperia aparece en el centro del cuadro
Imperia, nacida en torno al año 1486, fue hija de Diana di Pietro Cognati, una famosa prostituta romana, su padre tuvo que ser algún personaje importante de la corte romana, por lo que muchos han querido atribuirle la paternidad a Paris de Grassis, maestro de ceremonias del Papa Julio II, ya que el testamento de Imperia estaba firmado bajo el nombre de Imperia de Paris.

A pesar de sus orígenes tuvo una educación excelsa, ya que nada más entrar en el mundo de la prostitución fue conocida por su encanto e inteligencia, convirtiéndose en el prototipo de mujer cortesana: refinadas, cultas, poetisa y versada en toda clase de artes.
 

Fue apodada "La Divina" o  "La Reina de las Cortesanas". Su origen, aunque incierto, se sitúa en la ciudad de Roma, y destacó no sólo por su belleza, sino también por su inteligencia, su trato elegante y distinguido, y su habilidad en diversas artes como la poesía o el arpa. 

Por ello, ha sido considerada la primera cortesana, una figura que se popularizó enormemente en la Italia del Renacimiento.


Retrato de A. Chigi
Su belleza y sus encantos hizo acrecentar enormemente su fama siendo cortejada por toda la corte eclesiástica y nobiliaria romana, aunque parte de su éxito residía en presentarse como una mujer inalcanzable, por lo que seleccionaba muy bien a sus amantes.

El gran amor de su vida fue el banquero Agostino Chigi, al que apodaban "el banquero más rico del mundo", que financió el alto nivel de vida de Imperia, manteniendo un palacio en Roma, así como una villa rural a las afueras de la ciudad.


Otra de esas leyendas que corren en torno a su figura es sobre el lujoso estilo de vida que llevaba. Se cuenta que su casa estaba tan llena de riquezas y obras de arte como el palacio de un príncipe, por lo que cuando el embajador español en Roma asistió a su vivienda y se atragantó no le quedó más remedio que escupir sibre un sirviente de Imperia, ya que era lo único en aquella casa que podía ser mancillado.

Entre la lista de amantes que tuvo hubo banqueros, como Agostino Chigi o Angelo di Bufalo, poetas como Blosio Palladio o Filippo Beroaldo, altos cargos eclesiásticos como el cardenal Jacopo Sadoleto o el bibliotecario papal Tommaso Inghirami, y ¡cómo no!, no podía faltar un genio del renacimiento como el pintor Rafael.

Entre sus amantes se encontraba el genio del renacimiento Rafael, que no dudó en pedir sus servicios como modelo para inmortalizar su belleza en varias de sus obras.


Según los historiadores del arte su retrato aparece en varias obras realizadas por Rafael:
- La primera de ella sería "El triunfo de Galatea" obra encargada por el banquero Chigi para decorar su villa, posteriormente conocida como Villa Farnesina.
- También aparece en los frescos que decoran la tumba del banquero en la Iglesia de Santa María de la Paz (Roma) representada como una de cuatro sibilas que acompañan a un ángel.
- Y por último, como la poetisa Safo en "El Parnaso", una espectacular pintura mural realizada en el Palacio del Vaticano.


Frescos de la Iglesia de Santa María de la Paz (Roma).
Imperia sirvió de modelo para representar a una de las sibilas.

Era tal su belleza que se popularizó la frase de que Roma había sido dos veces bendecida por los dioses: Una vez bajo los auspicios del dios Marte, el dios de la guerra, que les dio el Imperio Romano; y otra vez por la gracia de Venus que les otorgó la belleza de Imperia. 

Muerte

Tuvo una hija llamada Lucrecia a la que nunca le faltó de nada, no sólo por las riquezas de su madre, sino por la protección que siempre le ofreció su más que probable padre, el banquero Chigi. A la muerte de su madre, Lucrecia heredó su enorme fortuna.

Sobre la muerte de Imperia corren toda clase de rumores: algunos apuntan que se suicidó envenenándose por un mal de amor, otros por un asunto de honor donde el Papa Julio II exigió su muerte. Y es que este tipo de muerte trágica siempre adorna más la bibliografía de un personaje tan fascinante como Imperia. Pero el famoso poeta Pietro de Arentino, contemporáneo de Imperia, escribió que la primera de las cortesanas murió en su lecho "rica, venerada y digna en su propia casa.

Los funerales fueron todo un acontecimiento en Roma ya que fueron financiados por Agostino Chigi e Imperia fue enterrada con todos los honores en la Iglesia de San Gregorio al Celio en Roma.


Podéis ampliar la información sobre la interesante figura de estas mujeres cortesanas cuya figura se popularizó en las ciudades estado italianas durante el Renacimiento en nuestra entrada: Cortesanas poetisas: La prostitución en la Italia del Renacimiento.

 

Bibliografía


https://www.laviajeraempedernida.com/constanza-el-lago-y-las-cortesanas-del-concilio/

 https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

https://periodicoirreverentes.org/2012/11/08/ciertos-lugares-imperia/
https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

sábado, 12 de mayo de 2018

Cortesanas poetisas: Prostitución en la Italia del Renacimiento

Cortesanas, una nueva forma de prostitución:
   - Parte I: Cortesanas poetisas: Prostitución en la Italia del Renacimiento
   - Parte II: Imperia, la primera cortesana.

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Antes de empezar esta entrada creo que es necesario aclarar el término de la palabra cortesana, ya que es una palabra bastante ambigüa, cuyo significado a ido cambiando a lo largo de los siglos. Y aunque hoy en día, se suele asociar con la prostitución, algo así como una especie de prostituta de lujo. La propia RAE en su definición recoge varias acepciones:

- Cortesana, entendido como dama que sirve en la Corte, es decir, una mujer proveniente de buena familia, con esmerada educación, ya fuese casada o soltera, que especialmente durante el Renacimiento participaba en actividades políticas o culturales.

- En el otro extremo, tenemos las denominadas cortesanas "di lume", de fuego, es decir, prostitutas pertenecientes a las clases bajas.

- Y entre medias, tenemos el término de cortesana "honesta", como aquella mujer que ejerce la prostitución, pero de manera elegante o distinguida. O incluso mujeres, que con un alto grado de independencia vivieron su sexualidad de manera bastante libre, no convencional para aquella época, por lo que aquellas mujeres que vivían separadas de su marido o que tuvieron relaciones con hombres estando solteras, rápidamente eran consideradas como prostitutas.

Meretriz (Izq.) y Dogaresa (Mujer del Dux).
Vemos que es difícil distinguir entre la cortesana y la mujer noble en sus vestimentas.

La prostitución en la ciudad de Venecia


Y como cabe suponer, en una ciudad tan cosmopolita y universal como Venecia, uno de los centros económicos del mundo en aquella época, existieron prostitutas de toda clase y condición, como bien nos informa el libreto titulado "Catálogo de precios de las prostitutas de Venecia", fechado en el año 1535, y donde se describen las habilidades y tarifas de numerosas cortesanas, con tal detalle que incluso se nos informa que una tal Lucrezia Squarcia tiene entre sus virtudes haber leído a Petrarca, Virgilio y "a veces hasta a Homero"

Desde el siglo XIV se sabe la existencia de barrios destinados a la prostitución, al principio éstos se situaban en los límites de la ciudad y proporcionaban alojamiento gratuito a estas "benemeriti meretrice" en las llamadas "Case rampane". 

Su presencia siempre fue bastante bien tolerada por las autoridades de la ciudad, pese a la creciente oposición de la Iglesia, ya que la prostitución fue una válvula de escape de tensiones y conflictos sociales

Cortesana, ilustración de Vecellio.

Evitaba casos de violaciones y abusos hacia mujeres de buena virtud y limitaba la difusión de relaciones homosexuales, ya que se rumorea que en una ciudad tan volcada al mar, donde los hombres pasaban largas temporadas encerrados en sus barcos, este tipo de relaciones fueron mucho más habituales que en otras ciudades.

El mercado de la prostitución era tan extenso que en el siglo XVI se llegaron a censar más de 12.000 prostitutas, y es que los impuestos generados por el mercado del sexo era una fuente de ingreso nada desdeñable para muchas ciudades. Incluso, uno de sus puentes, "el puente de la teta", nos recuerda el pasado libidonoso del barrio de Carampane, uno de los más antiguos de la ciudad, ya que desde ese puente las prostitutas enseñaban sus encantos a los marineros que regresaban a la ciudad tras largos meses de ausencia.

Las cortesanas "honestas"


Estas cortesanas eran mujeres jóvenes, hermosas e instruidas, versadas en distintas artes, refinadas, cultas y sofisticadas. Fueron muy populares en los ambientes intelectuales y cortesanos de las principales ciudades italianas, especialmente durante el siglo XVI, aunque no sólo por sus habilidades intelectuales, sino también por sus habilidades amatorias. 

La mayor parte de ellas eran de baja extracción social, por lo que su formación fue autodidacta, al introducirse desde bien jóvenes en estos salones (ridotti o casini) de la alta sociedad de la época, donde se realizaban debates, lecturas públicas de poesías y libros, etc. Por todo ello, consiguieron gozar de una libertad, una cultura y una autonomía inimaginbale para el resto de mujeres de su época.

Retrato de Verónica Franco,
Tintoretto 1575.
Por lo que muchas de estas cortesanas se volvieron universalmente famosas al encarnar los cantos de amor de algún poeta, o al ser retratadas por los grandes maestros de la pintura veneciana, como Tiziano o Tintoretto, que no dudaron en plasmar en sus lienzos la belleza y los encantos de alguna de estas mujeres. Todo ello las rodeaba de un halo de divino prestigio, alcanzando aún mayor notoriedad entre sus ricos e influyentes adoradores.

Su fama se vio incrementanda, no sólo por su labor como damas de compañía,  sino que muchas veces fueron ellas las impulsoras de la vida cultural de la ciudad.


Giacomo Franco.
Comerciante extranjero
con dama cortesana, Grabado 1610
Sus salones se convirtieron en centros culturales, donde acudía la flor y nata de la sociedad de la época. Por lo que a pesar de su vida libertina y alzarse contra los imperativos sociales de su época, contaron con cierta protección y apoyo de las autoridades locales.

Aunque todos estas cortesanas "honestas" compartían belleza, sofisticación, inteligencia y cultura, algunas destacaron por sus extraordinarias dotes intelectuales como poetisas y literatas, como Tullia D'Aragona, quien escribió el primer tratado amoroso atribuido a una mujer cortesana "Dialogo dell' infinità di amore" (1547). Otras mujeres destacadas fueron: Vittoria Colonna (Roma), Isabella Morra (Matera), Veronica Gambara (Reggio Emilia), Gaspara Stampa (Padua y Venecia) y sobre todo, Veronica Franco (Venecia), quizá la cortesana poetisa más famosas de todas ellas.

La vida de alguna de estas grandes mujeres merece la pena ser contada, por lo que para no alargar esta entrada, le dedicaremos un post en exclusiva a a alguna de ellas en el futuro.


La vida en el Renacimiento


El Renacimiento siempre se ha asociado una época de riqueza, progreso y esplendor, donde se dio un florecimiento en todas las artes, especialmente en algunas ciudades italianas como Venecia, Florencia, Roma,...  Todo este optimismo se vio reflejado en la vida social de estas grandes ciudades, donde la música, la poesía, la pintura, pero también el canto al amor y a la sensualidad alcanzaron su máximo apogeo.

Esta alegría de vivir, o dicho de otro modo, esta vida de carácter alegre, burló en sus años de máximo esplendor las limitaciones impuestas por las estrictas reglas morales de la Iglesia. 


Este relajación en las costumbres tuvo su reflejo en el esplendor que alcanzaron estas cortesanas honestas, que como las antiguas hetairas griegas, acompañaron a los hombres en sus reuniones sociales, para compartir con ellos no sólo sus "encantos femeninos", sino también sus dotes intelectuales.

La Riva degli Schiavoni en Venecia , de Leandro de Ponte Bassano (1595)

Ser una mujer ¿libre? en el Renacimiento:


Es importante detenernos en este punto, ya que la mujer nunca fue un ser libre, su vida estaba programada por el hombre desde su mismo nacimiento, dependiendo siempre de la voluntad de los hombres de su vida: primero, como "hija de"; posteriormente, como "esposa de"; e incluso si llegaba e enviudar, seguía estanda sujeta a la voluntad de sus hijos, o incluso sus hermanos.

La vida de la mujer, al menos de una mujer decente, era una vida austera, encargada exclusivamente del cuidado de su marido y sus hijos dentro de la casa. 


Por lo que las únicas mujeres que rompieron estos moldes, fueros algunas de estas mujeres cortesanas, ya fuesen las mujeres nobles que debido a su educación pudieron liberarse del corset social que la moral de la época les exigía; o estas meretrices de alto standing, que cómo las antiguas hetairas griegas, gracias a su profesión y su nivel cultural pudieron vivir una vida más libre.

Dama descubriendo el seno, Tintoretto (1585).
Se ha sugerido que esta dama tambén sea un retrato de Verónica Franco.

 
Por lo que esta definición, de Marina Zancan, se aproxima bastante bien al tipo de mujer que vamos a retratar en este post:

“Una mujer intelectual que practica de forma declarada una sexualidad fuera de las normas (entiéndase ni esposa ni prostituta) y que obtiene el derecho a ser mujer intelectual, la posibilidad de obtener una vida socialmente no subordinada e intelectualmente organizada para proyectar, a partir de sí misma su sueño de realización".


Es decir, estas cortesanas no eran ni abiertamente prostitutas, ni tampoco podían ser consideradas damas honorables, por lo que sobrevivían entre estos dos mundos, siendo muchas veces la única posibilidad que tenían de escapar de la miseria y promocionar socialmente.

Y es que en aquella época, prácticamente la única salida para aquellas mujeres sin protección familiar, ni marido, eran dos: o la prostitución o el convento.  Especialmente grave era la situación de aquellas mujeres solteras que habían mantenido relaciones sexuales con otros hombres, ya que sobre ellas recaía automáticamente la fama de prostitutas.

Por lo que no nos puede extrañar, como vimos en el post anterior, la importancia social que tuvieron la remendadoras de virgos, ya que eran capaces de salvaguardar el honor de una doncella.

Un juego de máscaras:


Aunque como podemos suponer, nada en esta vida es blanco o negro, por lo que ni todas las damas  nobles eran tan castas y virtuosos como querían aparentar, ni las cortesanas unas lascivas mujeres.

Muchas veces, unas y otras, miraban con envidia el estilo de vida las otras. Las damas nobles, la libertad de las cortesanas a la hora de vivir, de poder elegir a sus parejas o amantes. Las cortesanas envidiando la estabilidad social y económica de las nobles. Y es que un mundo vigilado constantemente por el ojo represor de la moral cristiana, las apariencias sociales lo eran todo, donde la pérdida de reputación y honor de una familia podía suponer su exclusión de la vida social.

Nada es lo que parece, todo es un gran juego de máscaras, donde, especialmente las mujeres deben esconder su auténtico ser y representar el papel que la sociedad espera de ellas.


Pero no debemos engañarnos, ya que aunque las cortesanas disfrutaban de ciertos privilegios, inimaginables para otras mujeres (escapar del ámbito del hogar, independencia económica, libertad sexual, acceso a cultura,...) siempre arrastrarían el estigma social de ser consideradas mujeres sin virtud.

Fotograma de la película 'Dangerous Beauty' ('Más fuerte que su destino', en España).
Basada en la vida de la cortesana Verónica Franco.

Las sombras de la moral


Pero no nos engañemos, la vida de estas mujeres siempre estuvo oscurecida por las sombras de la moral imperante de la época. El auge y caída de este tipo de cortesanas represeta a la perfección la moralidad y la mentalidad de aquella época, la lucha entre la visión humanista del Renacimiento y la restrictiva moral impulsada por la Iglesia Católica.

Nada garantizaba a estas mujeres que un amante despechado, un rumor malintencionado, una esposa enfurecida, un sacerdote moralista... fulminase de un plumazo su suerte; por lo que aquellos mismos que dilapilaban sus fortunas por pasar unas horas con ellas, eran capaces de darles la espalda y fingir que nunca las habían conocido.

Y es que ninguna mujer por muy bella, poderosa o influyente que fuese, por muchos contactos poderosos que tuviese, podía estar segura de conservar su estatus social, ya que la propia sociedad misógina donde vivían, así como el ojo siempre vigilante de la religión, podían hundir la vida de cualquiera de estas mujeres.

Edouard Moyse - Inquisición

Hay que recordar que en esta misma Venecia, luminosa, abierta, cosmopolita, también estaba muy presente la temible y poderosa Inquisición. Y es que la Iglesia Católica, ante el peligro de las herejías europeas, había impulsado su Contrarreforma. Desarrollando un amplio programa de reformas en todos los ámbitos, endureciendo su postura frente a las conductas libertinas.

Por lo que esta moda de aceptar socialmente la presencia de estas cortesanas pronto fue considerada contraria a la moral católica, por lo que pasaron de ser consideradas como cortesanas honorables a simples prostitutas.


Esta doble moralidad siempre estuvo presente, ya que el ejercicio de la prostitución siempre estuvo estrictamente regulado por ciertas normas de comportamiento: prohibir comportamiento libidinosos fuera de los barrios asignados para este oficio, obligar a las cortesanas a cubrirse de forma decorosa (aunque debajo del manto luciesen toda clase de joyas y sedas). Y aunque putas, estas mujeres siempre fueron muy devotas, por lo que se las prohibía también asistir a procesiones o a actos públicos de carácter religioso.

Ese cambio de mentalidad tiene su mejor reflejo en el juicio de Verónica Franco, acusada de brujería por un amante despechado, sólo pudo salvarse de las garras de la Inquisición gracias a sus influyentes amistades, pero la vida de glamour, respeto e incluso admiración de estas cortesanas honestas quedó para siempre borrada.

Su caída en desgracia supone la desaparición de la última verdadera cortesana honesta de Venecia e Italia. Aunque la figura de este tipo de cortesana de lujo siguió existiendo, como bien refleja la literatura de los siglos posteriores, nunca volvieron a alcanzar la fama, el prestigio y el respeto que se ganaron esa generación de mujeres libres, inteligentes y valientes.

“Con Verónica terminó también el Cinquecento y desaparecieron de las escenas  los  espíritus  de  aquella  prestigiosa  cultura  que  habían  animado  la  vida  de  ese  siglo espléndido y corrompido, turbulento, genial y fecundo”.










BIBLIOGRAFÍA

Caro Rodríguez, I.; El término cortesana a través de Verónica Franco, Género y expresiones artísticas interculturales / coord. por Eva María Moreno Lago, 2017, págs. 80-103

Díaz Padilla, F.; Verónica Franco: Poesía culta en boca popular, Archivum: Revista de la Facultad de Filología, Tomo 52-53, 2002-2003, págs. 103-123

[En Internet]

- La cortesana italiana: definición y jerarquías
https://formaciondeldiscurso.wordpress.com/inicio-formacion-del-discurso-trabajo-de-fin-de-curso-pagina-0/mujer-italia-renacentista/cortesana-italiana/

- Cortesanas y eruditas en Venecia
http://elcuadernodelahistoriadora.blogspot.com.es/2011/07/cortesanas-y-eruditas-en-venecia-i.html

- Las cortesanas en Venecia
http://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2016/05/Las-cortesanas-de-Venecia.pdf

- Moda y ropa interior de las cortesanas venecianas
http://www.lacasamundo.com/2012/05/moda-y-ropa-interior-de-las-cortesanas.htmls:

sábado, 2 de julio de 2016

Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna

Las 'Salas Secretas' de los Museos:
1.- Gabinete de Objetos Obscenos de Nápoles
2.- British Secretum, el armario 55
3.- Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna
3.1.- La Sala Secreta del Museo del Prado
3.2.- Los gabinetes reservados de los nobles  
4.- El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa

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  Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna:

Para facilitar la lectura de este tema y no hacer una entrada demasiado extensa hemos decidido dividirla en varios capítulos:
- Este primer capítulo se puede considerar como una gran introducción general, donde a grandes rasgos veremos la conformación de las distintas salas reservadas.
- En una segunda parte explicaremos con más detalle el surgimiento y las vicisitudes de la gran pinacoteca de carácter erótico que mantuvo la Monarquía Hispánica, y que a la postre fue el germen fundacional de la Sala Secreta del Museo del Prado.
- Por último, en el tercer capítulo cerraremos este tema analizando los principales gabinetes reservados de la aristocracia española, unas colecciones que aunque de carácter privado, no tuvieron nada que envidiar a la de la casa real, ya que albergaron grandes obras de la pintura universal como 'La Venus del espejo' de Velázquez, o las 'Las Majas' de Francisco de Goya.

Introducción

Ya hemos visto en este blog como, a lo largo de la historia, los mayores consumidores de obras eróticas o pornográficas han sido precisamente aquellos representantes del pueblo a los que se les estimaba una más alta consideración moral, ya fuese por su dignitas o por su condición social.

Es decir, normalmente han sido los personajes más ricos y poderosos de la sociedad los que se han podido permitir atesorar obras y colecciones de lo más atrevidas. Ya vimos como en la Antigua Roma ricos patricios romanos decoraban sus lujosas villas con todo tipo de frescos o esculturas de carácter erótico, y es bien sabido el carácter lascivo de muchos de los emperadores romanos que no dudaron en crear auténticos palacios de la perversión y el vicio.

Venus del Espejo, Diego Velázquez.
National Gallery, Londres.


Un vicio muy real....

Pero esta moda no sólo fue cosa de los depravados romanos, en esta entrada veremos como en la muy cristiana y devota España de la Contrarreforma, algunos de sus principales personajes, precisamente aquellos encargados de velar por la integridad moral de sus súbditos y lacayos, también cultivaron ciertos placeres ocultos.

Encabezaron esta moda los grandes monarcas de la cristiandad, que crearon salas íntimas de descanso, donde guardaban algunas de sus más preciadas pinturas. Posteriormente, cuando las colecciones reales empezaron a mostrarse al público, estas mismas obras se custodiaron en salas reservadas sólo aptas para ciertos estudiosos o personas de moral íntegra.

Por lo que casi todos nuestros reyes, a excepción de Carlos III, que quiso quemar gran parte de los desnudos eróticos de la colección real, fueron grandes coleccionistas de arte erótico... Empezando por el muy devoto Felipe II, o el promiscuo Felipe IV, que engrandeció la colección real con las pinturas más sensuales de Rubens, hasta llegar a nuestra Edad Contemporánea con el también lascivo Fernando VII.

Así es bien sabido que la primera gran colección de obras de arte de marcado carácter erótico fue creada por el piadoso y católico Felipe II, quién no dudó en encargar al maestro del erotismo, Tiziano, sus famosas "poesías": Un conjunto de obras mitológicas (Danea, Venus y Adonis, Perseo y Andrómeda, Diana y Acteón, Diana y Calisto y El Rapto de Europa) realizadas para ser vistas en conjunto, casi desde la perspectiva de un voyeur, y que formaron una de las más formidable colección de desnudos de la época.

Danae recibiendo la lluvia de oro, Tiziano.
Museo del Prado.
Por lo que suponemos que los rumores sobre la existencia de esta privada colección real despertó la admiración y la envidia del resto de nobles y burócratas reales, queriendo ellos mismo emular estos gustos reales y decorar sus propios palacios con las últimas modas llegadas de los muy humanistas y refinados estados italianos.

Así que desde muy pronto algunos miembros de las más altas casas nobiliarias, cuyas fortunas y posición social les permitían saltarse ciertos escollos morales (y legales), también crearon sus propios gabinetes secretos, iniciándose una tradición de pinacotecas eróticas que podemos rastrear desde la segunda mitad del siglo XVI hasta prácticamente nuestros días.


Las pinacotecas eróticas de los nobles.
La escuela del amor, Correggio.
National Gallery (Londres).

A pesar del férreo control que quiso imponer la Iglesia Católica sobre la creación y posesión de obras de arte de carácter erótico, es evidente que muchos nobles, ya fuese por un placer personal, por cierto esnobismo, o por emular ciertas modas de las grandes monarquías europeas, atesoraron un gran número de obras pictóricas, donde los desnudos, a pesar de su supuesto trasfondo bíblico o mitológico, podían ser considerados bastante atrevidos para la época, ya que realmente el desnudo era el gran protagonista de la obra.

Y es que como venimos insinuando desde el inicio de esta entrada, la posesión de ciertas obras de carácter erótico, va más allá del mero placer personal y hedonista, es una forma de mostrar y exhibir cierto poder social, ya que sólo los personajes más poderosos pueden saltarse ciertas convenciones sociales y transgredir unas normas impuestas al resto de la sociedad. Por lo que la creación de estos gabinetes secretos son una muestra más de cómo, desde siempre, han existido diferentes normas morales según la posición social del individuo.

Así pues, las colecciones de temas mitológicos, donde los desnudos ocupaban un lugar central, fueron muy habituales entre las familias aristocráticas, especialmente entre aquellos nobles que habían estado en contacto con las culturas flamencas o italianas, territorios mucho más abiertos y permisivos en todo lo relativo a la moral, por lo que la moda de los desnudos pictóricos pronto se expandió entre las principales familias nobiliarias, despertando el fuerte rechazo de algunos de los principales moralistas de la época.

Iglesia y censura

A pesar de todo lo descrito hasta ahora, no hay que olvidar que estamos en la España de la Contrarreforma, Europa se desangra en guerras de religión, por lo que el poder y la influencia de la Iglesia crece de manera exponencial justamente en estas centurias, creándose su temible y poderoso brazo armado... la Inquisición. 

Por lo que la presencia de la sombra de la Inquisición estuvo siempre muy presente, especialmente en todo lo relativo a las artes, y especialmente sobre el mundo de la pintura, ya que al ser una de las artes con más "libertad expresiva" fue vigilada estrechamente.
Lot embriago por sus hijas, Francesco Furinni.
Museo Nacional del Prado.
Y es que en el siglo XVI, los desnudos aún eran una rara avis en el mundo del arte, por lo que estos primeros desnudos fueron duramente criticados tanto desde el ámbito artístico como desde posiciones teológicas y moralistas.

Para que nos hagamos una idea señalar que la mayor parte de los artistas, para realizar pinturas de cuerpos femeninos, tenían que recurrir a copias de esculturas romanas, ya que la visión de un cuerpo real femenino para su plasmación en un lienzo podía acarrear funestas consecuencias tanto para el artista como para la modelo.

Y es que la Iglesia consideraba estas obras auténticos pecados mortales. Incluso se escucharon voces, como la de Bernardino de Villegas que denunciaba expresamente que algunos se permitieran «las indecencias de pinturas profanas […] por adorno de sus galerías y recreo de sus sentidos». Más allá iba el poeta fray Hortensio Félix Paravicino que proponía la destrucción de todas aquellas obras pictóricas con representaciones de desnudos.
Y como apuntamos en la introducción tenemos suerte de conservar algunas de estas grandes joyas universales, ya que en 1762, el muy ilustrado Carlos III por influencia de su confesor el padre Eleta estuvo a punto de condenar a la hoguera muchas de las obras de su colección real, ya que estos lascivos cuadros sólo servían para excitar las mentes y eran contrarios a la moral pública. Sólo la intervención del pintor Meng y el Marqués de Esquilache lograron evitar tal desastre, ya que aludiendo valores artísticos, lograron convencer al monarca de salvar las obras.

Así vemos como la relación entre el desnudo y la censura era objeto de continúas polémicas, por lo que una de las formas de sortear la censura era encargar las obras a artistas extranjeros, ya que podían trabajar en sus estudios, sin temer una inoportuna visita de los inquisidores. Por todo ello, estos cuadros sólo se exponían en aquellas salas y salones de carácter más reservado de palacios y villas, lejos de inoportunas e indiscretas miradas de visitantes o empleados de menor confianza. Ya que a pesar de pertenecer a familias nobles y poderosas, cualquier sospecha o rumor podía ser utilizado para hacer caer en desgracia a rivales políticos incómodos.

Como mero apunte del prolongado poder de la Iglesia y la Inquisición, señalar que en fechas tan tardías como principios del siglo XIX, cuando en Europa aún retumbaban los ecos de la Revolución Francesa, en  España, la Inquisición fue la encargada de confiscar los desnudos que, el ahora caído en desgracia, Godoy acopiaba en su fabulosa pinacoteca.

Venus dormida, de Giorgone y Tiziano. 1510.
Galería de Pinturas de los Maestros Antiguos, Dresde (Alemania)


Conclusión

Todo ello no impidió que los mayores artistas de la época, bajo el amparo de monarcas y nobles, pusieran sus pinceles al servicio del erotismo y la sensualidad. Tiziano, Velázquez, Correggio, Rubens,... todos retrataron algunos de los más hermosos y sensuales desnudos de la historia del arte.

Así sabemos, por ejemplo, que Velázquez pintó hasta tres cuadros de este temática, aunque desgraciadamente el único que se ha conservado es la famosísima  'Venus del espejo', cuadro que decoró villas y palacios de los nobles más ilustres de nuestra sociedad. En 1651 fue inventariada entre los bienes de Gaspar de Haro y Guzmán, hijo de un ministro de Felipe IV, pasó después a la casa de Alba, para terminar decorando una de las pinacotecas nobiliarias más importantes de todos los tiempos, la del 'Príncipe de la Paz', Manuel Godoy.

Otra obra que ha pasado a la posteridad por su elevada sensualidad es la 'Danae' de Tiziano, una obra que desprende tanto erotismo que ha pasado su existencia siendo encerrada de una habitación a otra, y alberga el dudoso honor de ser la última obra que salió de la Sala secreta del Museo del Prado para su exhibición pública.

Por todo ello podemos deducir que durante la Edad Moderna el hombre redescubrió la sensualidad y el erotismo en las artes, por lo que la alta aristocracia cortesana no dudó en encargar obras de evidente carácter erótico para su disfrute personal, lienzos que sin duda ayudaron a canalizar los estímulos sexuales de sus propietarios, convirtiéndose en auténticas liberadoras de la pasión sexual.


¡Os esperamos en los próximos capítulos!






BIBLIOGRAFÍA

GARCÍA CUETO, D.; La pintura erótica en las colecciones aristocráticas madrileñas de la segunda mitad del siglo XVII, Visiones de pasión y perversidad / coord. por Víctor Manuel Mínguez Cornelles, Inmaculada Rodríguez Moya, 2014, págs. 40-57

PORTUS, J.; Los cuadros secretos del Prado, Revista Katharsis, Nº 2. Abril 2004/Revista Electrónica Cuatrimestral. en  http://www.revistakatharsis.com/rev_abr_04_sm_pint_02.html

GEORGE, B., Las lágrimas de Eros, Barcelona, Tusquets, 1997.
EDWARD, L., Sexuality in Western Art, Londres, Thames and Hudson, 1991.
MORÁN, M. y CHECA, F., El coleccionismo en España, Madrid, Cátedra, 1985.
PORTÚS, J. La Sala Reservada del Museo del Prado y el coleccionismo de pintura de desnudo en la Corte española, 1554-1838, Madrid, Museo del Prado, 1998.
VV. AA., El desnudo en el Museo del Prado, Madrid y Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado y Círculo de Lectores, 1998.


[En Internet]

La colección de arte de Godoy en
https://art-y-cultura.blogspot.co.uk/2015/06/la-coleccion-de-arte-de-godoy-digna-de.html


domingo, 3 de enero de 2016

Mussolini y el sexo

Dictadores: Sexo y Poder
1.- Mussolini
2.- Stalin
3.- Hitler
4.- Mao
5.- Franco
6.- Leónidas Trujillo

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Para hablar de la sexualidad de Benito Mussolini, no hay nada mejor que observar un video de uno de sus discursos, y es que esa misma pasión y fuerza que irradiaba durante sus proclamas públicas también la mostró en el plano sexual.

Su personalidad, así como su sexualidad, se caracterizó por sus excesos, Mussolini desprendía una sexualidad desbordante, que se plasmó en la especial relación que tuvo con las mujeres, ya que fue un mujeriego empedernido con decenas de amantes, sin importarle su condición social o su belleza.

Mussolini, 1938.

Incluso, es sabido que hubo veces que desatendió sus obligaciones de estado por estar con alguna de sus amantes. Mussolini no se avergonzaba de sus conquistas, se dejaba ver en público con sus amantes, ya que le gustaba que las masas le viesen como un conquistador, y no sólo de mujeres, sino también como un hombre de Estado, capaz de conducir a la nueva Italia hacia la gloria.

Mussolini también se exhibía realizando todo tipo de actividades físicas o deportivas: nadando, esquiando o montando a caballo, y es que para el fascismo el culto al cuerpo era uno de sus pilares básicos, y Mussolini encarnaba la juventud y la energía de la nueva Italia fascista que estaba construyendo.

Por eso una de sus obsesiones en los últimos años de su gobierno fue su crepitud, obsesión que también trasladó al plano sexual, por lo que no dudó en tomar una píldora afrodisíaca, inventada por los alemanes y denominada Hormovin, para poder seguir rindiendo plenamente con sus jóvenes amantes.

Y es que Mussolini tenía que mostrarse como un hombre viril en todo momento y lugar, muchas veces rozando lo caricaturesco, pero que supo fascinar al pueblo italiano, representando al modelo de hombre que todo italiano aspiraba a ser: carismático, conquistador, viril...

Por lo que el mito de hombre desbordante de testosterona, de mujeriego, que se forjó Mussolini era bien vista por la mayoría de sus compatriotas, causando furor y admiración entre muchas mujeres italianas. 


Incluso tuvo una oficina encargada de cribar las cartas de sus numerosas admiradoras y seleccionar entre ellas a aquellas a las que se les concedería una "audiencia privada".

Dicen las malas lenguas, que desde que llegó al poder, Mussolini siempre que se encontraba en su palacio de Venecia, recibía, durante la hora de la siesta, a alguna de sus admiradoras.

El papel de la mujer


Todo esto no nos debe hacer olvidar el papel de la mujer dentro de los movimientos fascistas, ya que Mussolini durante su gobierno convirtió a Italia, ya de por sí bastante machista, en un país misógino y de férrea exaltación machista.

Sólo hay que recordar los ideales que pregonaba la propaganda fascista respecto a los roles del hombre y la mujer dentro de la sociedad.  Ideología que incluso llegaba a justificar el maltrato y la violencia machista:

Hitler decía: "El hombre debe ser instruido para la guerra y la mujer para la procreación y descanso del guerrero. Si vas con la mujer...¡¡no olvides el látigo!!".  El propio Mussolini recordaba el papel de la mujer dentro del nuevo estado fascista y proclamaba: “A las mujeres, bastonazos e hijos”.


Las amantes de Mussolini


La vida del Duce siempre estuvo marcada por las mujeres, conquistador insaciable, alguna de sus numerosas amantes serán fundamentales en su configuración ideológica, convirtiéndose en un permanente apoyo para su carrera política.

Y es que siguiendo el rastro de sus numerosas amantes podemos trazar un paralelismo de su evolución ideológica: desde sus inicios en el socialismo más radical a su progresiva radicalización dentro del fascismo.


Esta búsqueda de nuevas y constantes amantes ha sido justificada bajo la excusa de su naturaleza impulsiva y volcánica, pero también fue una medida pensada para reforzar su imagen de hombre carismático. El propio Mussolini defendió esta visión del amor al proclamar: “A una mujer no se la puede amar profundamente más de tres meses”.

Y aunque el testimonio de algunas de sus amantes nos ha dejado el retrato de un hombre siempre apasionado y vigoroso, sabemos que también se comportó de forma brutal y despiadada con algunas de las mujeres a las que amó.


Las amantes revolucionarias:


Entre sus primeras amantes podemos destacar aquellas vinculadas al Partido Socialista Italiano y que ayudaron al Mussolini a ascender dentro del partido y a configurar su ideología:

Angelica Balabanov: 1902-1914, fue una política de origen ruso, que le inculcó a Mussolini sus ideas políticas e impulsó la carrera de Mussolini dentro del Partido Socialista Italiano hasta que sus desavenencias por el intervencionismo de Italia en la I Guerra Mundial hizo que ésta proclamase su expulsión del partido.

Ana Kulischoff: Fue otra de sus amantes de sus primero tiempos dentro del partido socialista y que favorecerá su ascenso dentro del partido, ya que esta mujer fue una de las principales exponentes y fundadoras del Partido Socialista Italiano.

Leda Rafanelli: El gusto por el exotismo de Mussolini se confirma con su affair con esta anarquista árabe conocida con el sobrenombre de la "gitana anarquista", durante su período dentro del partido socialista revolucionario mantuvo una relación erótica-política.

Su primera y olvidada esposa:


Ida Dalser: La relación con esta mujer es el mejor ejemplo del carácter despiadado de este dictador. No están claras las circunstancias de cuando y donde esta esteticién conoció al joven Mussolini, aunque todo parece indicar que se casaron en 1914, dándole un hijo al dictador al que no dudó en llamar Benito.

Pero tras la vuelta de Mussolini de la guerra en 1917 y la fundación del Partido Fascista su ascenso político fue fulgurante, por lo que pronto Ida Dalser se convirtió en un estorbo para su carrera, por lo que tanto ella, como su hijo, fueron vigilados estrechamente por la policía.

Benito Mussolini no dudó en utilizar todos los mecanismos del estado para borrar toda huella de este matrimonio, haciendo desaparecer los comprobantes de esta unión matrimonial.


 Pero ante la insistencia de Ida por hacerse reconocer públicamente como la mujer del Duce, éste no dudó en recurrir a un médico para que la declarase demente, siendo internada en un manicomio de Verona, donde moriría sospechosamente años después.

Cartel de la película
italiana 'Vincere'.
Por suerte para nosotros se han conservado algunas de las cartas que Ida Dalser envió a las más altas autoridades italianas, incluyendo al mismísimo Papa, para que se reconociese legalmente a su hijo. Algunas de las misivas más desgarradoras van dirigidas directamente a Benito Mussolini y son el mejor reflejo de la vil personalidad del dictador:

"Lo que te pido es muy poco: mi hijo y mi inmediata liberación de este pútrido manicomio, de este hospital para enfermos de tuberculosis donde no tienes derecho a enterrarme […] mis posesiones […] mis muebles y todo el mobiliario de mi apartamento en Milán para que se le entreguen a mi hijo. Haz que se deje de insultar a la madre de tu hijo, al menos para calmar tu conciencia y al fantasma que te visitará cada noche […] Benito, escucha llorar a mi corazón, nos amábamos, nos adorábamos apasionadamente, tuvimos un hijo en común, y por ti, estoy ahogándome en un mundo lleno de calamidades, tú has matado mi querida y saludable juventud."
- Fragmento de una carta de Ida Dalser dirigida a Benito Mussolini.

Su hijo secreto corrió similar suerte, vigilado por la policía secreta fascista fue apadrinado por un alto cargo del partido y rápidamente enrolado en la marina, pero ante la insistencia de proclamar que era hijo del Duce, pronto fue internado en un asilo donde murió en 1942 a la edad de 26 años, según algunas fuentes por desnutrición.

Esta trágica historia se cuenta de manera magistral en la premiada película italiana 'Vincere', la cual se asoma a la lucha de esta mujer por recuperar su vida..


Su esposa oficial:


Familia Mussolini, 1923.
Rachele Guidi: Si por algo destacó este matrimonio fue por la mutua admiración que los dos se tuvieron hasta el fin de sus días. Sorprende saber que a pesar de sus continuas aventuras extramatrimoniales, el dictador siempre veneró a su esposa, tal vez por la actitud sumisa y silenciosa de ésta,  que nunca protestó ante tal situación, asumiendo su papel de mujer oficial del Duce, alejada de todos los asuntos oficiales y resignándose a un único rol... el de madre y esposa silenciosa.

Circula una anécdota de cómo se conocieron y qué muestra muy a las claras el carácter temperamental, incluso violento, de Benito Mussolini. Según algunas fuentes a la hora de pedir su mano acudió a la casa familiar de Raquel donde, delante de todos sus familiares, sacó una pistola del bolsillo y proclamó: “Si Raquel no me quiere, aquí hay seis balas: una para ella y las otras para mí”.

Su matrimonio civil se produjo a la vuelta de Mussolini de la I Guerra Mundial, poco después del abandono de su primera esposa Ida Dalser,  y a pesar de sus conocidas y públicas infidelidades renovaron sus votos, esta vez, en un acto religioso en 1925, cuando Mussolini ya se alzaba como el hombre más poderoso de Italia.

Durante el régimen fascista, la figura de Rachele fue presentada como la de madre y ama de casa fascista ejemplar, dándole al dictador hasta cinco hijos, y viviendo siempre a la sombra de su marido.



Las grandes amantes de Mussolini:


No podemos despedir esta entrada sin hablar de las dos mujeres (y amantes) más influyentes en la vida de Mussolini, y gracias a las cuales podemos conocer mejor la vida sexual del dictador: estas son Margueritta Sarfatti y Clara Petacci:

Margueritta Sarfatti
Margueritta Sarfatti, la amante judía de Mussolini: Esta fascinante mujer nacida en el seno de una rica familia judía italiana y casada con un rico industrial milanés siempre estuvo vinculada al mundo del arte. Activista del Partido Socialista Italiano su acercamiento a la corriente crítica encabezada por Benito Mussolini hizo que pronto surgiese una mutua simpatía entre ellos, convirtiéndose en una de sus más fieles colaboradoras, financiando su definitivo ascenso al poder y convirtiéndose en la principal portavoz internacional del movimiento fascista.

Incluso en 1925 escribió una biografía sobre Mussolini, titulada 'Dux' que se convirtió en todo un éxito de ventas, y donde pretendía enseñar la cara amable del nuevo régimen fascista que se estaba alzando en Italia.
 
Aunque gracias a esta relación amorosa los modales del Duce se volvieron algo más refinados y sofisticados, su aventura amorosa no durará mucho, distanciándose definitivamente ante la adopción por parte del gobierno de políticas antisemitas de inspiración nazi, huyendo poco tiempo después a Sudamérica para evitar convertirse en una víctima más del régimen fascista.


Clara Petacci: Junto a su esposa fue la mujer más importante en la vida de Mussolini convirtiéndose en la amante oficial de Mussolini hasta su trágico final. Hija de una rica familia romana, desde muy jovencita se convirtió en una admiradora del Duce, al más estilo fenómeno fan, ya que su habitación estaba llena de retratos del Dictador.

Clara Petacci.
Se conocieron en una playa de Ostia en 1933 y a partir de ahí comenzaron una relación amorosa que durará hasta su muerte en 1945. Su mujer Rachele, consciente de que esta no era una aventura más, procuró acabar con esta relación, sin conseguirlo nunca. Y es que ella era una bellísima joven de 20 años, mientras el Duce contaba ya con 49 años.

La propia Clara demostró su amor incondicional hacia el Duce aguantando a su lado incluso en los peores momentos, aunque antes vivieron una apasionada e intensa relación amorosa. Una vez que Clara abandonó a su marido, un teniente de aviación italiano, Mussolini, loco de amor y de celos, la recluyó en una mansión en uno de los barrios más exclusivos de la capital italiana.

Los diarios íntimos de Clara Petacci


Fue en esta jaula dorada, donde Clara, hastiada de su encierro, empezó a escribir unos diarios íntimos, donde narra con todo lujo de detalles sus encuentros sexuales con el Duce, permitiéndonos conocer más en profundidad a este oscuro personaje, sus manías y sus obsesiones.

En estos diarios se recogen todo tipo de intimidades y nos permiten confirmar algunos de los datos antes ofrecidos. Así en un pasaje de su diario Petacci recoge la confesión del dictador que le aseguró haber tenido 14 amantes y haberse acostado con cuatro mujeres distintas en una misma noche.

Libro 'Mussolini secreto',
donde se recogen los diarios
secretos de Clara Petacci.
Por otro lado, estos diarios nos viene a confirmar el carácter fogoso y pasional de esta relación: ”Hacemos el amor y grita como un animal herido”; “lo hacemos con violencia”, son algunos de los fragmentos de estos diarios, que nos vendrían a confirmar que la personalidad visceral que el Duce ofrecía en sus comparecencias públicas también se trasladaba a la intimidad de su dormitorio.

En estos pasajes se puede apreciar la mutua pasión que ambos amantes sentían el uno por el otro, sacando incluso en lecho amatorio su lado más salvaje y violento: "pierdo el control: si no fuese así, los nuestro serían coitos maritales, aburridos", pudiendo intuir un cierta inclinación hacia el sexo duro: "Sois agresivo como un león, violento y majestuoso".

Esta pasión por el sexo y por su fogosa amante se recoge en otro de sus pasajes: “No quiero hacer el amor una vez a la semana como los buenos palurdos; te he acostumbrado y me he acostumbrado a un amor frecuente y espero que no quieras cambiarlo”. 

Incluso estos diarios nos permite hurgar en determinadas filias del dictador: "Soy esclavo de tu carne. Tiemblo mientras lo digo, siento fiebre al pensar en tu cuerpecito delicioso  que me quiero comer entero a besos. Y tú tienes que adorar mi cuerpo, el de tu gigante. Te deseo como un loco".

La publicación de estos diarios han venido a confirmar la verdadera personalidad del dictador: pasional y caprichosa, guiada por un erotismo desenfrenado, que rozaba muchas veces la obsesión sexual.


Y es que algunos pasajes de estos diarios son más propios de un libro de relatos eróticos:

"Su rostro está rígido, sus ojos centellean. Yo estoy sentada en el suelo. Él se desliza del sillón y se echa sobre mí, curvo. Siento que todos sus nervios están tensos. Lo aprieto contra mí. Lo beso y hacemos el amor con tanta furia que sus gritos parecen los de un animal herido. Después, agotado, se deja caer sobre la cama. Incluso cuando descansa es fuerte".


La muerte del Dictador


El amor que sentía Mussolini, por las dos mujeres de su vida, su esposa Rachele y su amante Clara, se manifestó en los momentos finales de su vida, cuando consciente de que el régimen fascista italiano se estaba desmoronando trató de poner a ambas a salvo, lejos de la represalia de sus compatriotas.

Por ello, decidió cortar su relación con Claretta y trató por todos los medios que huyera a España, alentando a los oficiales alemanes que lo vigilaban a trasladar a su amante al aeropuerto de Milán. Pero Claretta estaba decidida a no abandonar al amor de su vida y mientras toda su familia huía de Italia ella decidió permanecer cerca de su amado líder.

A finales de abril de 1945 Mussolini huía de Milán saliendo apresuradamente camino a Suiza, pero el convoy alemán que le escoltaba fue asaltado por una patrulla de partisanos, que identificaron a Mussolini llevándole preso a la cercana localidad de Dongo.

Claretta enterada de este suceso no dudó ni un instante en acercarse al presidio donde retenían a su amado Duce, ya que sabía que los partisanos lo iban a fusilar.

 Ella era consciente de que este acto supondría su propia muerte, ya que los partisanos no tendrían piedad de la "puta del dictador". Pero ella estaba a decidida a compartir la suerte de su amor.


Aun así, una vez trasladados los prisioneros a la localidad de Bonzanigo, a ella se le dio una última oportunidad de abandonar al Duce, pero ella se negó, por lo que la mañana del día 28 de abril fueron trasladados hacia una cercana granja para ejecutar la sentencia de muerte.

Cadáveres de Mussolini y Clara Petacci colgados en Milán.

Según cuentan las crónicas hasta el último momento Clara dio muestras de la devoción absoluta que sentía por Mussolini, ya que cuando un soldado levantó su ametralladora para darles muerte, ella se abrazó a Mussolini e intentó interponerse, cayendo muerta al instante. El dictador aún indemne abrió su chaqueta y gritó «¡Dispareme en el pecho!». Una nueva ráfaga de disparos cayó sobre Mussolini aunque, fuerte como era, necesitó un tiro de gracia en el corazón.

Sus cadáveres fueron trasladados a Milán, donde fueron golpeados, apaleados y finalmente colgados  cabeza abajo en una gasolinera de Plaza Loreto, donde sus cuerpos siguieron siendo sometidos a toda clase de ultrajes. Pero incluso después de muertos el destino de estos dos amantes siguió unido, siendo ahorcados conjuntamente y fotografiados juntos posteriormente en la morgue.





Bibliografía


Pieroni, Alfredo; El hijo secreto del Duce, Garzanti, Milán, 2006

Ducret, Diane; Las Mujeres de los dictadores, Aguilar, 2011.

Gasparini, Juan; Mujeres de Dictadores, Península, 2002.

Montero, Rosa; Dictadoras: Las mujeres de los hombres más despiadados de la historia, Lumen, 2013.

Suttora, Mauro; Mussolini secreto: Los diarios de Claretta Petacci (1932-1938), Crítica, 2010.


http://dinastias.forogratis.es/el-affaire-de-la-ultima-reina-de-italia-con-mussolini-t2508.html


http://www.elmanifiesto.com/articulos_imprimir.asp?idarticulo=677









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domingo, 30 de agosto de 2015

Frases y Expresiones IV: Spaghetti alla Puttanesca

Frases y Expresiones:

I.- Te pongo mirando a Cuenca
II.- Echar un polvo
III.- Ser una mujer de bandera
IV.- Espaguetis a la Puttanesca
V.- Irse de picos pardos
VI.- Poner los cuernos (próximamente)
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 “Espaguetis a la Puttanesca”


Hoy nos acercamos al mundo de las gastronomía para conocer la historia que se esconde tras el sonoro nombre de un delicioso plato italiano... los Espaguetis a la Puttanesca. En este blog  ya hemos hablado alguna vez de la comida afrodisíaca, pero si traemos este plato aquí, más que por sus propiedades afrodisíacas es por el curioso origen de su nombre.

Pero antes de empezar, presentemos el plato... la pasta a la puttanesca se caracteriza por su ingrediente estrella, la anchoa, un producto que le otorga al plato un intenso sabor a mar, que suele ir acompañado de aceite de oliva, tomate y alcaparras.

Spaguetti alla puttanesca

En cuanto a su nombre para claro que deriva de la palabra prostituta, ya que "pasta alla puttanesca" se puede traducir como "pasta en la forma en que una prostituta lo haría"...
¿pero qué relación tienen las prostitutas con esta salsa?

Teorías existen de todo tipo y condición, sin que los expertos culinarios se pongan de acuerdo sobre cuándo y por qué surgió este nombre, el único dato seguro es que esta receta parece provenir de la ciudad de Nápoles, cuyo origen se remontaría a la Edad Media.

1.- La teoría más extendida es que este sería un plato elaborado frecuentemente por las prostitutas napolitanas, ya que era un plato sencillo y rápido de preparar, entre cliente y cliente.  ¿el porqué de la anchoas?  Aquí también tenemos múltiples teorías de porqué este pescado se convierte en la estrella de la salsa a la puttanesca:

-  La primera teoría se basa en el gran poder calórico que tiene este ingrediente, por lo que las prostitutas callejeras crearon esta salsa, que acompañada de un plato de pasta, les aportaba la energía necesaria para soportar las duras condiciones de la prostitución callejera.

- La otra explicación algo más 'ligera' cuenta que por su trabajo nocturno, las prostitutas se levantaban bastante tarde, por lo que cuando llegaban al mercado, el mejor género había desaparecido, teniendo que conformarse muchas veces en llevarse anchoas, ya que era un pescado siempre bastante abundante.

2.- Otra teoría apunta más hacia el local donde servían este plato, ya que desde tiempos de los romanos, muchas tabernas también servían de prostíbulo, teniendo alguna habitación algo reservada preparada para estos menesteres. Este plato sería el más ofrecido por las prostitutas a los clientes, por lo que éstos últimos le dieron su nombre definitivo.

3.- Otros autores afinan mucho más sus teorías y aportan datos concretos, mencionando a una prostituta llamada Yvette la Francese como la inventora de esta salsa, ya que regentaba un local de comidas además de un burdel.

4.- Otras historias apuntan más hacia los marineros, que una vez llegados al puerto, lo primero que hacían era visitar estos burdeles, que ante la falta de dinero, pagaban en especie, ofreciéndoles anchoas, por lo que las meretrices pronto las incorporaron a su receta.

5.- La teoría más escatológica relaciona el fuerte aroma de esta salsa con el olor característico de la flora bacteriana vaginal.

6.- Acabamos con una última versión algo más 'poética' que relaciona las características de la salsa con las características de las prostitutas: salsa caliente, sabor picante y olor acre.


Esperamos que el curioso origen de este plato no os corte el apetito y al menos la próxima vez que estéis en un italiano tengáis una curiosa y divertida anécdota que contar.