Mostrando entradas con la etiqueta Ovidio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ovidio. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de noviembre de 2015

Fetichismo y Parafilias en la Antigüedad: Agalmatofilia


Fetichismos y parafilias en la Historia:

- Capítulo I: Agalmatofilia
- Capítulo II: Candaulismo

----------------------- 0000000 -----------------------

La Agalmatofilia es una parafilia sexual que se caracteriza por el amor desmedido por las estatuas o las imágenes de arte, especialmente por aquellas que están representadas desnudas o en actitud sensual, pudiendo incluso experimentar un violento deseo físico y sexual por ellas.

Este síndrome también es conocido por «pigmalionismo», «estatuofilia», «monumentofilia» o «petrifilia»; y aparte del deseo físico hacia estas imágenes, también puede implicar el deseo de dotarlas con vida o hacer que parezcan seres vivos, recordar que en la antiguedad las esculturas se pintaban para intentar dotarlas del mayor realismo posible.

Este síndrome, aunque hoy en día, nos puede parecer bastante extraño, en la Antigüedad clásica pudo ser bastante más frecuente, ya que los grandes artistas griegos fueron capaces de dotar a un frío bloque de mármol de un realismo y una sensualidad que tuvo que despertar la admiración y el asombro de sus contemporáneos.

Buena muestra de ello son los numerosos mitos y testimonios que nos han dejado numerosos autores clásicos sobre sucesos de esta naturaleza, donde tal vez el mito de Pigmalion sea el más conocido...


PIGMALION:

La historia más conocida que relata un episodio de agalmatofilia es la del rey de Chipre, Pigmalión. Este rey buscó durante mucho tiempo una mujer con la que casarse, aunque cansado de no encontrar a la mujer perfecta, decidió abandonar dicha búsqueda y dedicar su tiempo a crear hermosas esculturas de mujeres para suplir dicha ausencia.

Una de estas escultruas, Galatea, resultó ser de tal belleza, que Pigmalión se enamoró perdidamente de ella. Una noche, y gracias a la intervención de Afrodita, soñó que la estatuta cobraba vida:

"Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del Sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo. Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos."
- Las Metamorfosis, Ovidio.

Pygmalion de Jean-Baptiste Regnault de 1786,
Musée National du Château et des Trianons.
Cuando despertó Pigmalión se encontró con la mismísima Afrodita, que conmovida por el amor del rey hacia la estatuta de Galatea decidió cumplir sus deseos y transformarla en humana con estas palabras: "mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal".

Aunque la versión más antigua de este mito nos la ofrece Filostéfanos, autor griego del siglo IV a.C., y cuya historia tiene un carácter mucho más mundano. En esta versión, el rey se enamora de la estatua de Afrodita situada en el santuario de Pafos, pero en este caso, ninguna estatua cobra vida, sólo la mente enferma del rey, en pleno delirio erótico, la verá como una mujer.


AFRODITA DE CNIDO:

Copia de Afrodita
de Cnido.
Aunque el caso más flagrante de agalmatofilia nos lo cuenta Plinio el Viejo en su 'Historia Natural', según narra, el famoso escultor Praxíteles esculpió dos fabulosas estatuas de Afrodita, que "adelantaba a todas las suyas y a las de todo el orde de las tierras". Una estatuta estaba velada, mientras la otra estaba completamente desnuda.

Los habitantes de la ciudad de Cos, que eran los que habían realizado el encargo, prefirieron la estatuta cubierta ya que la consideraban más pudorosa, por lo que la ciudad de Cnido o Knidia compraron a Praxíteles la versión desnuda.

La belleza de esta estatua fue tal, que pronto la ciudad de Cnido se convirtió en centro de perenigración de muchos viajeros, "hasta donde muchos habían navegado para verla". Incluso el rey Nicomedes quiso comprarles dicha estatua, a cambio de pagarles las cuantiosas deudas que la ciudad de Cnido tenía, pero sus habitantes se negaron, ya que gracias a ella, la fama de la ciudad se estaba extendiendo por todo el mundo griego.

Así Plinio nos ofrece un primer testimonio de contacto sexual entre un hombre y esta estatua:

"El templete donde estaba colocada estaba abierto por todas partes para que pudiera verse desde cualquier ángulo la efigie de la diosa, esculpida, según se creía, con el favor de ella misma. La admiración que producía no disminuía desde ningún punto. Dicen que uno, que se había enamorado de ella, se escondió durante la noche y la abrazó fuertemente, y la mancha dejada sobre ella fue el indicio de su pasión."
- Plinio el Viejo, Historia Natural, XXXVI, 20-21


Luciano de Samosata, en su 'Erotes' o 'Amores' también nos ofrece una versión similar de estos hechos. Primero nos cuenta como uno de los visitantes del templo, llamado Caricles, ante la visión de la estatuta perdió todo control de sí mismo y se abalanzó sobre ella para besarla.

Posteriormente nos cuenta otro incidente mucho más sacrílego:

"Sin embargo, la diaconisa que estaba a nuestro lado nos contó una historia extraña e increíble. Nos dijo que un joven procedente de una familia bastante distinguida... que visitaba con frecuencia el templo, se enamoró de la diosa por funesto azar. [...]  Al final, las tensiones violentas de su pasión se convirtieron en desesperación y descubrió la audacia como alcahueta de su lujuria. En efecto, un día, cuando ya se había puesto el sol, se deslizó en silencio sin que lo vieran los presentes detrás de la puerta y se ocultó en el interior del templo... Esas huellas de los abrazos amorosos se advirtieron cuando llegó el día, y la diosa tiene esa mancha como comprobación de lo que sufrió."
- Luciano de Samosata, Amores, 13-16.

El Juicio a Friné

Como curiosidad añadir que la mujer que sirvió de modelo para esta escultura fue la famosa hetera Friné que fue amante y musa de Praxíteles. Su belleza era tal que se la acusó de impiedad al comparar su belleza con la de la diosa Afrodita, un delito muy grave en la antigua Grecia, y por el cual fue conducida a juicio.

A pesar de que fue defendida por el prestigioso orador Hipérides, éste fue incapaz de convencer a los jueces, por lo que como último recurso optó por apelar al amor a la belleza por parte de los jueces. Así ordenó desnudar a Friné delante de los jueces que estupefactos ante la belleza de esta mujer fueron incapaces de condenarla, ya que sería como condenar a la misma Afrodita.

Friné ante el areópago (1861), obra de Jean-Léon Gérôme — Hamburg Kunsthalle.

CUPIDO DE PARIO.

El mismo Plinio, nos narra otro caso de Agalmatofilia, esta vez con una escultura masculina del mismo Praxíteles, un Cupido desnudo de la ciudad de Pario. Este Cupido también fue famoso por su extraordinaria belleza y por haber sufrido un episodio de arrebato amoroso, donde Alcetas el Rodio, enamorado de esta escultura de bronce, también ultrajó a la estatua manchándola con su semilla.


CULTURA ROMANA

Esta parafilia no fue sólo cosa de los griegos, ya que numerosos autores latinos nos siguen contando  hechos similares acaecidos en la misma Roma.

Koré del Peplo
(Museo de la Acrópolis, Atenas )
Plinio cuenta varios casos: Por un lado, el de Junio Piscículo que se enamoró del grupo escultórico de las Tespíades situado junto al Templo de la Felicidad. Otro caso es el de la escultura realizada por Estróngilo, una Amazona de tan bella factura que fue denominada Eúcmenos, la de las hermosas pantorillas, y la cuál Nerón se llevaba consigo a todas partes.

Y es que incluso autores tan tardíos como Ateneo de Náucratis (siglo III d.C.) siguen recordando casos donde esta parafilia sigue muy presente. En su obra 'El banquete de los eruditos' cuenta la anécdota de Clísofo de Selimbria que se enamoró de una koré de mármol situada en un templo de Samos, y realizado por Ctesicles. El tal Clísofo se encerró en el templo con la koré e intentó satisfacer sus apetitos sexuales, pero ante la dureza y frialdad del mármol dedició utilizar un trozo de carne para simular la textura de la cerne humana.
.



Bibliografía

González García, J.L.; Por amor al arte. Notas sobre la agalmatofilia y la Imitatio Creatoris, de Platón a Winckelmann, Anales de Historia del Arte, 2006, 16, 131-150

 http://revistas.ucm.es/index.php/ANHA/article/view/ANHA0606110131A/31094

http://www.jotdown.es/2015/11/una-mancha-de-semen-sobre-la-afrodita-de-cnido/

sábado, 26 de septiembre de 2015

Bayas: La costa del pecado, una Ibiza de época romana


Aunque el concepto de vacaciones y veraneo lo solemos asociar a nuestra forma de vida contemporánea, a las clases aristocráticas romanas también les gustaba pasar el verano lejos de la sucias, calurosas y ruidosas ciudades romanas, por lo que no eran pocas las familias que se retiraban a fastuosas villas veraniegas situadas por toda la costa italiana.

Entre todos estas zonas de veraneo destacó una región, que ofrecía todo aquello que cualquier rico personaje pudiera desear: clima soleado, paisajes de belleza indescriptible y unas aguas termales que permitían tomar reconstituyentes baños terapeúticos... aunque si por algo pasará a la posteridad esta pequeña localidad es por la vida alegre y desenfrenada que allí se llevaba, ya que sus banquetes y fiestas nocturnas alcazaron tanta popularidad que algunos autores no dudaron en tacharla de ser tan pecaminosa como la misma ciudad de Roma.

Y es que Bayas o Baia, situada al sur del golfo de Pozzuoli, en una zona conocida como Campos Flégeros, muy cercana a la ciudad de Nápoles, se puede considerar la 'Ibiza' de época romana. Fue el lugar elegido para veranear entre lo más granado la sociedad romana, incluyendo algunos emperadores como Nerón y Adriano, y es donde, los más ricos patricios romanos, construyeron grandes y lujosas villas marítimas, decoradas con la más bellas expresiones artísticas. Incluso cuenta la leyenda, que el emperador Calígula creó un puente de barcas entre la cercana localidad de Pozzuoli y Bayas para acortar la distancia entre las dos ciudades.

Campos Flegreos: Monte Nuovo, Lago Averno y Lago Lucrino.

Nada mejor para describir la belleza de este singular paraje que las propias palabras del escritor latino Casiodoro: “En resumen, aquel que tiene la suerte de poder pasar una temporada de paz en Baia, se cree transportado en medio de los tesoros de Neptuno. Las termas están perfectamente acondicionadas, pero el mejor médico es la naturaleza. En cuanto a la belleza, la costa de Baia, sobrepasa el mar del Coral y el océano Indico”

Aunque para nuestra desgracia gran parte de sus restos se encuentran bajo las aguas del Mediterráneo, y es que el paso del tiempo y los movimientos sísmicos han ido sumergiendo progresivamente sus costas, convirtiendo esta localidad en un auténtico tesoro para los amantes del turismo submarino.

 Bayas. Vista aérea de ruinas submarinas.


Un poco de historia...

La historia de esta localidad se remonta a la colonización griega de la zona, que fundaron la próspera ciudad de Cumas a escasos kilómetros de las costas de Baya. Esta localidad situada en una región de gran actividad volcánica fue famosa por albergar un famoso oráculo al que se accedía por la famosa Cueva de la Sibila.

Aunque no fue hasta el siglo III a.C., cuando las costas de Bayas empezaron a cobrar gran protagonismo, seguramente por el descubrimiento de las propiedades terapeúticas de sus aguas termales, por lo que pronto se construyeron las primeras caldas alrededor de sus manantiales. Así Tito Livio, en el 176 a.C., ya nos habla de las propiedades medicinales de sus aguas, denominándolas Aquae Cumanae.

Vista general desde las termas de Bayas.

Pero habrá que esperar hasta el siglo I a.C, una vez que Pompeyo limpió estas costas de piratas, para que Bayas se convirtiese en un auténtico resort de lujo, construyéndose alrededor de su balneario espléndidas villas veraniegas. Con la llegada del Imperio esta localidad se convertirá en la residencia de verano de numerosos emperadores, siendo Augusto el principal impulsor para la construcción de unas fastuosas termas que convertirán a Bayas en el lugar de recreo veraniego por excelencia entre las familias más pudientes de la sociedad romana.

Por último recordar que Bayas nunca fue una verdadera ciudad (se asemejaría más a uno de nuestros actuales complejos hoteleros de cualquier ciudad costera) por lo que siempre estuvo bajo el control administrativo de la cercana Cumas, aunque en su época dorada, obtuvo el privilegio de ser nombrado municipio.

 ... con algo de relax...

Una vez que ya hemos viajado a la costa de Bayas podemos hacer un ejercicio de imaginación y ponernos en la piel de un rica familia romana y un día cualquiera del verano del 51 d.C.

Podemos empezar el día con un paseo por estos bellos parajes montañosos; para después disfrutar de una merecida jornada de reposo en las esplendidas instalaciones termales de Bayas, donde aparte de las reconstituyentes aguas termales, sus salas de masajes o sus saunas, uno podía perderse entre sus jardines, fuentes y estanques, disfrutar de un libro en alguna de sus salas de lectura o tonificar el cuerpo en su gimnasio.

Los días más calurosos la diversión se trasladaría a la playa, donde los juegos con pelota se alternarían con refrescantes baños, como bien nos muestra la famosa pintura mural de 'Las bañistas"de la Villa del Casale (Sicilia).

Mujeres en bañador jugando a la pelota.
Villa del Casale, Sicilia.

A la hora de la cena se sucederían las actividades de carácter más lúdico: recitales de poesía, eróticos bailes al son de la música y suntuosos banquetes, a cada cual más espléndido e imaginativo, todo ello en un ambiente de cierta relajación moral, y donde el vino terminaría por convertir muchas de estas cenas en auténticas bacanales.

... y mucho sexo.

La fama de Bayas fue tal que numerosos autores latinos escribieron, no sólo de la belleza de sus paisajes, o de las propiedades de sus aguas termales, sino especialmente del libertinaje que allí reinaba, donde cualquier cosa era posible:

El más claro testimonio sobre el desenfreno sexual que imperaba en estas fiestas nos lo proporciona Marco Terencio Varrón, en sus 'Sátiras' nos advierte que "No sólo las solteras se convierten en mujeres públicas, sino que también los ancianos vuelven a comportarse como los jóvenes y muchos mozos se transforman en mozas".

Es decir, Bayas era un lugar donde hasta la mujer más casta y severa podía llegar a perder las formas, como bien nos indica Marcial en uno de sus Epigramas (I, 62), donde hasta la más casta de las mujeres podía perderse en el amor, y fugarse con algún jóven y bello muchacho:

"La casta Levina, en nada inferior a las antiguas mujeres sabinas / y que era más rígida que su rigidísimo marido, / mientras pasaba de los brazos de Lucrino a los de Averno / y a menudo se solazaba con las aguas de Bayas, / cayó en el fuego del amor: abandonó a su marido / y huyó tras un joven. / Así pues, llegó Penélope y se marchó Helena".


Mosaico romano.

Y es que Ovidio al repasar en su Ars Amatoria (I, 253-258) los mejores lugares para ligar, no puede dejar de recordar las hermosas playas de Bayas y sus famosos manantiales, aunque las miradas furtivas, los flirteos y los juegos amatorios pueden acabar con más de un corazón roto:

 "Me resulta imposible decirte los mil lugares para la caza de mujeres. Sería más fácil contar la arena de la playa. Piensa en Bayas, la hermosa, en el amplio mar que ciñe Bayas y en sus manantiales que humean vapores de azufre. Más de uno, marchándose de allí con el corazón herido, dijo: ¡Estas aguas no son tan saludables como se dice!"

Los autores más moralistas no dudaron en denunciar Bayas como un "lugar de perversión en el cuál la gente se inicia en toda clase de vicios”, tal como la describió Séneca. Al igual que Cicerón que la consideraba un lugar de vicio y perdición denominándola como la "pusilla Roma", es decir, una Roma en miniatura.

Para finalizar os dejamos con esta pasaje de las 'Elegías' de Propercio, donde el autor nos habla nuevamente de los "peligros" que acechan a las mujeres en las playas de Bayas,  donde jóvenes apasionados aprovechan el entorno idílico para seducir a castas jovencitas, y donde las tentaciones son tantas que es casi imposible no ceder a los impulsos de Venus:

 “Cythia ¿todavía piensas un poco en mí, mientras en la costa de Bayas te solazas en el paseo de Hércules? ¿Todavía queda para mí algún rinconcito de tu corazón o el rival, fingiéndo un gran amor, ya te ha seducido?.
Antes de perder el tiempo escuchando las palabras halagadoras de otro hombre, blandamente extendida encima de la playa tranquila- así es como las muchachas sin vigilancia pierden su virtud y olvidan sus juramentos- paséate en barca por el lago Lucrino.

No creas que no te conozco; la fama de tu virtud está sólidamente establecida, pero el lugar en el que te encuentras, cada amorío es una trampa […] Márchate lo antes posible de Bayas, la pervertida; esta costa que fue funesta para tantas mujres, será fatal a un gran número de parejas enamoradas. ¡Ah! ¡Ojalá los baños de Bayas, insulto hecho al amor, desaparezcan para siempre!”


Conclusión

A pesar de que gran parte del yacimiento está sumergido, el visitante que tenga la suerte de darse un paseo por el parque arqueológico de Bayas aún podrá comprobar el esplendor pasado de este lugar. Ya que la inmensidad de sus ruinas, un complejo laberíntico formado a través de diferentes aterrazamientos,  y el silencio que habita hoy en día entre sus piedras, azota nuestro espíritu, transmitiéndonos una sensación de pequeñez ante la grandiosidad de lo que un día fue este complejo termal.



Bibliografía

Alberto Angela, Amor y sexo en la Antigua Roma, La esfera de los  libros, 2012

Jean-Noel, R.; Eros romano: sexo y moral en la Roma antigua, Ed. Complutense, 1999.

 http://www.viatorimperi.com/index.php/baia

 http://grupobonadea.blogspot.com.es/2013/08/baia-templo-de-lujuria-y-pecado-en-la.html

sábado, 9 de mayo de 2015

Las Floraria: La fiesta romana de la primavera y de las prostitutas

Índice de Capítulos:
1.- Cultos y festividades sexuales romanas:
     1.1.- El culto al falo en la antigua Roma
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralia
     1.5.- Veneralia (próximamente)


Las Floraria era un festival romano de carácter popular que se celebraba en honor a Flora, diosa de la primavera, la vegetación y la fertilidad en general. Esta festividad se celebraba entre el 28 de abril y el 3 de mayo, y simbolizaba la renovación del ciclo de la vida, por lo que se transformó en una fiesta de carácter alegre y distentida, marcada por bailes, bebidas y flores.

Se la considera una de las divinidades protectoras de las meretrices ya que su culto era muy popular entre las prostitutas romanas y durante sus festividades, éstas cobraban gran protagonismo.
Prosper Piatti, Floralia, 1899

 Mitología

Flora tenía su equivalente en la mitología griega con Cloris, diosa griega de los jardines. Céfiro, el dios del viento se enamoró de ella y la raptó, convirtiéndola en su esposa y regalándole el imperio de las flores. A pesar de su excepcional belleza fue una mujer fiel, teniendo dos hijas con Céfiro (por lo que en un principio su culto estuvo relacionado con la fertilidad, incluso con el modelo de buena esposa, mostrando decoro en la vida pública y sensualidad en la intimidad). Se la representaba como una bella mujer adornada con flores en su cabellera y en su vestido.

El culto a la diosa

"Comienzas en abril y pasas a los días de mayo
te abarca el mes que se va y el que llega"
- Ovidio, Fastos (185-187)


 
G. Arcimboldo,
Flora Meretrix, S.XVI
El origen de este culto, como todos los relacionados directamente con la fertilidad, es bastante antiguo, de carácter agrario y plebeyo. Fue instaurado por el rey sabino Tito Tacio, quien alzó un altar en la arboleda sagrada de los Hermanos Arvales, un cuerpo de sacerdotes encargados de realizar sacrificios para garantizar la buenas cosechas.

Varrón le confieren un origen sabino, pueblo prerromano asentado en el Lacio; su origen sabino parece confirmarse, ya que Flusalis, equivalente lingüísticamente a Floraria, era un mes del calendario sabino.

La importancia de su culto se comprueba en que era una de las quince deidades romanas que tenía su propio sumo sacerdote, apoyado por el Estado, el Flamen Floraris. A la diosa Flora normalmente se le ofrecía miel, rosas y mentas (símbolos de Venus), leche y el sacrificio de ovejas.

Dentro de la mitología romana, Flora no era de las diosas más importantes, ya que los romanos tenían varias deidades relacionadas con la fertilidad; aunque su asociación con la primavera le concedió una rango especial, que poco a poco, la fue transformando en una festividad de carácter lúdico y festivo, relacionándose, como bien se queja Lactancio, cada vez más con el mundo de las prostitutas.

Origen del festival

 “Madre de las flores, ven, que has de ser festejada con juegos y regocijos”.
- Ovidio


Flora Meretrix, Detalle del pecho .
El primer festival oficial fue realizado en el 238 a.C., ya que tras una prolongada sequía, los oráculos sibilinos ordenaron levantar un templo en la ladera del monte Aventino, inaugurándose el 28 de abril.

Este festival aún no contaba con el carácter popular que adquiría posteriormente, ya que se celebraba de manera esporádica, probablemente coincidiendo en momentos de condiciones climatológicas desfavorables: sequías, granizos, etc.

Es a partir del 173 a.C., cuando el festival adquiere una mayor popularidad y empieza a celebrarse de manera anual. Ese año hubo un terrible temporal de granizo y lluvia que arrasó con los cultivos, por lo que el edil Cayo Servilio, por orden del Senado, organizó unos juegos escénicos y circense, para garantizar la protección de la diosa en el futuro, dotando al festival de un carácter más oficial.

Es el propio Ovidio el que nos narra este suceso en sus Fasti V (315-330) en voz de la propia Flora:

“No vigilaba campo alguno ni tenía en consideración los fértiles jardines; los lirios se habían agostado, podías ver las violetas resecas y languidecidos los tallos del rojizo azafrán. El Céfiro me dijo muchas veces: «No eches a perder tú misma tus dotes»; no tenía en aprecio mi dote. Los olivos estaban en flor: el granizo lastimó a las mieses; la viña hacía abrigar esperanzas: ennegrecióse el cielo con los austros y los pámpanos se cayeron con la lluvia inesperada. Y ni quería serlo ni soy cruel en mi cólera, pero no me tomé ningún cuidado en evitarla. Los padres se reunieron y ofrecieron una fiesta anual a mi vanidad por el buen florecimiento del año. Acepté el ofrecimiento. Los cónsules Laenas y Postumio celebraron los juegos en mi honor.”


Es durante el Imperio cuando las Floraria alcanza su mayor grado de popularidad, extendiéndose su celebración a todos los rincones del Imperio, debido en parte a su carácter licencioso y alegre.

 Costumbres

William Adolphe Bouguereau
Flora y Céfiro, 1875.
Podemos distinguir dos tipos de celebraciones: en las zonas rústicas, sería una festividad de carácter más tradicional y seria, mientras en la ciudades tendría tendría un carácter mucho más lascivo, como bien nos describe Ovidio en su Fasti V (341-342):  “Nada serio se hace con la frente coronada y los que se ciñen de flores no beben agua pura.”

La ciudad y sus templos se adornaban con flores, los ciudadanos también se adornaban con coronas florales, guirnaldas y cintas de colores, el vino tenía que correr con cierta ligereza, deshinibiendo a sus participantes, en un ambiente festivo de bailes y bromas. Además esta festividad se distinguía por que las mujeres vestían túnicas de los colores más diversos y originales, imitando la explosión de color de la naturaleza en primavera.

Gracias a los textos sabemos que la festividad se prolongaría hasta altas horas de la noche, ya que las autoridades tomaban ciertas medidas para alumbrar el acerado público después de las representaciones teatrales.

El festival estaba compuesto por dos tipos de Juegos: los juegos escénicos y los circenses.

"Madre de las flores, ven, que has de ser festejada con juegos y regocijos!"
- Ovidio, Fastos (182-183)


Juegos Escénicos

Durante el festival se celebraban diversos -ludi scaenici-, representaciones teatrales y mímicas,  en un ambiente de alegría generalizada y humor obsceno. Las actrices, realizaban todo tipo de danzas e interpretaciones, donde se daba rienda suelta a las actitudes más lascivas e indecentes, pudiéndose desnudar encima del escenario.

Las prostitutas aprovechaban estos días para pasearse con toda libertad por las calles de la ciudad, participando muchas veces en estas representaciones teatrales, y realizando simulados combates de gladiadores ante el deleite de los espectadores.

La presencia de las meretrices la atestigua Ovidio que en sus Fasti V (348-354) dice:  “La razón por la que una legión de rameras acude a estos juegos no es difícil de hallar. La diosa no es de las que profesan actividades tétricas ni importantes; desea que sus ritos estén abiertos a la masa popular y aconseja aprovecharse del esplendor de la vida mientras está en flor…”

Juegos Circenses

El último día de esta festividad, las celebraciones se trasladaba al circo, en la arena se soltaban animales relacionados con la fertilidad como liebres y cabras (animales asocidados a la lascividad y considerados "alimañas agresivas" para el campo), donde la plebe tenía la oportunidad de cazarlos y llenar sus despensas con algo de carne; a los asistentes en las gradas se les repartía legumbres y plantas asociadas a la fertilidad (garbanzos, habas, gisantes, altramuces,...) y entre los regalos podía haber medallas y monedas con escenas eróticas grabadas en ellas.

La festividad terminaría con un gran sacrificio en honor a la diosa.




Las Floralias: La fiesta de las prostitutas

En época imperial la principal atracción de las Floralia fueron las prostitutas, que según cuentan diversos autores, desfilaban en procesión y participaban de forma activa en los celebraciones.

El inicio de la identificación de las prostitutas con la diosa Flora no están claras, aunque existen varias teorías:

- En los ritos ancestrales de fertilidad, la desnudez de la mujer era un elemento fundamental para propiciar el contacto con la naturaleza. En época romana, ninguna mujer decente aceptaría aparecer desnuda en público, por lo que las prostitutas serían las únicas mujeres que aseguraban continuar con esta tradición.
Flora, Pintuta pompeyana.

- Durante los ludi florales no sólo se celebraba el florecimiento de las plantas, sino también fue una fiesta relacionada con el deseo sexual, por lo que las meretrices romanas identificaron estas fiestas con su profesión.

- También existe una bonita leyenda acerca de esta relación entre las floralias y la prostitución. Cuenta la leyenda que una famosa cortesana, que hizo gran fortuna ganándose el favor de los jóvenes patricios, entregó todo su fortuna al pueblo de Roma, en un momento de gran hambruna a cambio que se celebrasen unos juegos en su memoria.

Durante las Floralia, a última hora de la tarde, los ciudadanos acudían a las inmediaciones del Templo, cerca del Circo Máximo, donde asistían al desfile de las cortesanas, donde se desnudaban y realizaban toda clase de gestos obscenos. Incluso algunos lenos (proxonetas) anunciaban en voz alta su dirección y su tarifa. (Epicteto, Conversaciones, III, VII,19-28).

Estos desfiles eran enormemente populares, y acudían gentes pertenecientes a todas las clases sociales, en un ambiente de cierto libertinaje y chanza cómica.

Tenemos una divertida anécdota sobre estas festividades recogida en una de los Epigramas del genial Marcial. Estando el severo Catón el Joven presente en uno de los espectáculos de las Floralias, el pueblo, medio avergonzado, medio cohibido no se atrevía a pedir a gritos la presencia de las prostitutas. Advertido por un amigo de lo que ocurría, Catón decidió abandonar el lugar, para que el pueblo pudiese disfrutar de un 'deningrante' espectáculo que a él le daba igual presenciar. Cuando la gente vió como se marchaba la algarabía fue inmediata, ganándose esta ácida sátira de Marcial: 

Si conocías el dulce rito de la divertida Flora,
los festivos juegos y la licencia del vulgo,
¿por qué, severo Catón, viniste al teatro?
¿Acaso habías venido solo para marcharte?

- Marcial 

La celebración de estas fiestas también fue recogida por algunos autores cristianos, que han querido ver en este tipo de festividades una prueba más de las perversiones y vulgaridades que arrastraba la sociedad pagana, como bien nos indica el testimonio de Tertuliano, uno de los primero padres de la Iglesia, que nos transmitía una opinión muy negativa sobre las Floralia:

 “En esta fiesta se observan ritos muy curiosos, ritos que sorprenden incluso en el pueblo romano: Las prostitutas, víctimas del desenfreno público, son exhibidas sobre el escenario, más miserables aún en la presencia de mujeres que son las únicas en ignorar su existencia; se las expone a la mirada de la gente de toda edad, de todo rango, se indica en voz alta su dirección, su tarifa, su apodo; se les dice de todo esto incluso a quienes no tienen ninguna necesidad de saberlo. Se revelan cosas que habrían debido quedar en las tinieblas de sus antros para no enturbiar la luz del día”. 
- Tertuliano 

Conclusión

Las Floralia eran un himno a la vida, a la renovación, una fiesta acorde al espíritu epicúreo que asumió la sociedad romana en el último siglo de la República, y es que como nos indica Ovidio, Flora "quiere que su culto sea accesible a la multitud plebeya y nos invita a gozar de la belleza de la edad, mientras esté en flor: tras la caída de las rosas, se desdeñan las espinas".

Esta celebración rompía por un día la rígida moral sexual romana, el pueblo romano era un pueblo lleno de tabúes, sobre todo, respecto al sexo, por lo que este tipo de celebraciones, aunque muy llamativas para nosotros, no nos debe hacer caer en el error de pensar que la sociedad romana estaba dominada por un libertinaje sexual desenfrenado.




Bibliografía

Ludi Florares en honor a la diosa Flora en  http://www.bloganavazquez.com/2010/05/02/ludi-florales-o-floralia-romanos-en-honor-de-la-diosa-flora/

Las Floraria en  http://themaskedlady.blogspot.com.es/2013/11/las-floralia.html

 http://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/05/15/cuando-eramos-romanos-floralia/

http://selvadelolvido.blogspot.com.es/2010/03/religiones-floralia.html




domingo, 8 de marzo de 2015

Magia y Sexo en el mundo antiguo: Pócimas de Amor

Magia y Sexo en el Mundo Clásico:

1.- Tablillas de maldición (Tabellae Defixionum)
2.- Pocimas de amor (Pocula Amatoria)
3.- Muñecos Vudú (Kolossoi)
----------------------------ooooo----------------------------

Como ya vimos en el anterior post dedicado a la magia y el sexo, adentrarse en este mundo es moverse por arenas movedizas, ya que en la antigüedad los límites entre magia, religión y medicina no estaban nada claros. Una persona podía acudir en caso de dolencia tanto a un médico como a un mago, siendo todos los médicos un poco magos, y todos los magos un poco médicos. Es decir, la creencia en la magia estaba tan extendida que era igual de importante en un juicio contratar a un buen orador como lanzar una maldición para nublar la mente o trabar la lengua de la parte contraria.

Y es que existe un estrecha vinculación entre magia y amor, ya que ambas palabras, venenum y venere, comparten una misma raíz. Así con venenum designamos tanto el filtro amoroso para enamorar a una persona como el veneno para matarla. Por lo que como bien indica Montero Herrero "amor y magia tienen unos mismos rasgos comunes y participan de un mismo <espíritu de posesión>".

Hombre comprando una poción a hechicera.
Freso de la Casa de los Diososcuros, Pompeya.

La figura de la bruja

Merece la pena hacer un pequeño alto en el camino y reflexionar brevemente sobre la figura de la mujer-hechicera, aunque en un futuro dedicaremos un post en exclusiva sobre este tema, ya que refleja muy bien los cambios de roles que sufrió la mujer con el establecimiento de sociedades basadas en un patriarcado muy marcado, como pueden ser la cultura griega y romana.

Y es que todo parece indicar que fueron las mujeres las primeras médicas de la humanidad, pues fueron ellas las que recolectaban frutos, las que cuidaban de la salud de la tribu, por lo que parece lógico y normal, pensar que fueron las mujeres, quienes primero descubriesen el uso de hierbas y raíces para paliar ciertas dolencias.

Aquí nos encontramos con una pequeña contradicción, porque mientras los testimonios arqueológicos nos dice que eran los hombres los principales autores de las tablillas de maldición, en la literatura es la mujer quien practica la magia erótica para poseer a un hombre...  ¿A qué se debe esta diferenciación entre distintos tipos de magia?

Todo parece indicar que poco a poco, y con la instauración de sociedades patriarcales, fueron los hombres quienes se ocuparon progresivamente de la magia positiva, es decir, aquella relacionada más directamente con la medicina, quedando las mujeres relegadas a una práctica privada de la magia, relacionada con su entorno más cercano e inmediato, dentro de los límites impuestos por los hombres, es decir el ámbito cotidiano, y donde filtros y pócimas de amor  serían su mejor representación.

Y es aquí donde entra con toda su fuerza la figura de la hechicera, pues ¿quién mejor que una mujer, representante de venus, sea la que realice dichos conjuros? Una mujer "heredera del predominio cósmico y religioso de su fuerza antepasada", cuya naturaleza salvaje, cambiante, pasionada, la hace poseedora de un poder que se refuerza con la práctica de la magia negra y toda aquella vinculada al control de las pasiones.

Erichtho de John Hamilton
Sexto Pompeyo consultando a Erichtho
antes de la batalla de Farsalia.
Por lo que no nos puede extrañar las incontables referencias de la literatura que nos hablan de despiadadas magas, que mediante sus oscuras artes doblegaban la voluntad de los hombres. Una imagen que pervivirá hasta la actualidad, la imagen moderna de la bruja... una mujer vieja, huraña, al servicio de oscuras fuerzas, que viven en la soledad de cuevas en lugares inhóspitos para poder realizar sus crueles ritos.  Otro estereotipo muy extendido entre estas brujas era el de su función como alcahuetas, 'lenae', actuando en secreto para poner en contacto a los amantes o facilitando sus encuentros,

Con todo ello, no nos puede sorprender que desde los inicios de la República la magia asociada al mundo femenino fuese especialmente perseguida y controlada, tanto la practicada en la religión oficial como la que se practicaba en la vida cotidiana romana, como ya vimos en este post.

Ya que como bien señala Espejo Muriel "la magia es el único contrapoder en manos femeninas que puede desequilibrar la perfecta armonia establecida según el patrón masculino. Dicho de otro modo: es el arma de la que dispone la mujer para controlar la sexualidad masculina y el ciclo reproductor". Por lo que a pesar de de vivir durante siglos bajo sociedades machistas y patriarcales, negándoles hasta el acceso al saber, ellas sabrán resistir, perdurando hasta nuestros días ese vínculo entre mujer, magia, sabiduría y medicina.

Ley y Magia

Volviendo al tema de las pócimas sabemos que éstas estaba tremendamente perseguido, ya que podían derivar en un mal uso como potentes venenos, por lo que su práctica ya fue prohibida en las antiguas leyes de las Doce Tablas (siglo V a.C.), confirmándose esta prohibición posteriormente con la Lex Cornelia de Sicariis et veneficiis (Ley Cornelia sobre apuñaladores y envenenadores), promulgada por Sila en el 81 aC., donde se castigaba con la muerte el empleo de pócimas mágicas.  Estos 'crimina magiae' fueron nuevamente sancionados mediante la Lex Iulia Maiestatis, ante el temor de posibles envenenamientos a la familia imperial.

Aunque esta legislación giraba en torno al envenenamiento o el uso de "magia negra" contra figuras públicas, también nos encontramos con una ley más cercana a nuestro tema, los filtros de amor, ya que existe un edicto del emperador Alejandro Severo, que como consecuencia de las frecuentes intoxicaciones en los lupanares de la región de Nápoles prohibe el uso de algunos potentes afrodisíacos como el estramonio y el polvo de cantárida.

Pocula Amatoria

Botellas romanas. S. I-III d.C.
Pero a pesar de estas prohibiciones, estos filtros de amor eran enormemente populares, y no sólo entre los capas bajas de la sociedad. Famosos son los casos del poeta Lucrecio que se volvió loco por culpa de una de estas pociones de amor, según narra San Jerónimo en su 'Chronicon': "Después de beber un filtro amoroso se volvió loco, y escribió, en los intervalos de lucidez, varios libros que Cicerón revisó. Se suicidó a los 44 años de edad”. Lo mismo nos cuenta Suetonio sobre el emperador Calígula que enloqueció a causa de una poción de amor que le dió su mujer Caesonia.

Aunque el caso más célebre, es sin duda el del genial Apuleyo, a quién se le acusó de haber embrujado a una viuda rica diez años mayor que él, obligándola a casarse con él, mediante un potente filtro de amor basado en un extraño y desconocido pez mágico. Esta acusación de "Crimen Magiae" se llevó hasta los tribunales, donde Apuleyo salió indemne ante la falta de pruebas y de cuyo discurso ante el tribunal tenemos testimonio en su obra 'Apologia'

Es decir, todos estos testimonios nos dan una idea de la gran popularidad que alcanzaron estos brebajes a pesar de que el gran maestro del amor, Ovidio, nos advertía sobre su ineficacia (Ars.Am. II, 100-104):

"Se engaña aquel que acude a las artes de Hemonia y da a tomar lo que arranca de la frente de un potro recién nacido. Las hierbas de Medea no harán que el amor perviva, ni los conjuros de los marsos acompañados de mágicos sones".


Mosaico de la Casa de Cicerón, Pompeya. S. I a.C.
La popularidad de esta magia amorosa hizo que en el mercado se vendiesen toda clase de amuletos y objetos mágicos, entre los cuales, uno de los más solicitados eran estos filtros de amor, cuyos precios variaban enormemente según el público destinatario. Así las clases más pudientes pagaban enormes sumas por elexires realizados con extraños y exclusivos ingredientes, mientras que las clases populares se tenían que conformar, con pócimas más económicas, pero también menos efectivas.

Una de las regiones más famosas por el poder de sus plantas para brebajes amorosos es Tesalia, donde autores como Lucano y Juvenal nos hablan de las hierbas poderosas que volvían a los maridos débiles:




"Un tipo suministra salmodias mágicas, otro vende filtros/
tesalios con los que la mujer puede desquiciar la mente al marido/ y sacudirle en el culo con la alpargata"

Apuleyo, en su 'Asno de oro' también hace mención a las poderosas brujas de la región de Tesalia  cuyas habilidades eran requeridas tanto para enamorar como para maldecir a la persona elegida:  "se dedicó a buscar con sumo cuidado una bruja digna de toda confianza: la aduló, la cargó de regalos y acabó por pedirle que consiguiera una de dos: que apaciguara al marido para reconciliarse con él, o, si no fuera posible, que le mandara el espectro o una cruel divinidad que lo destruyera violentamente. La bruja aquella, muy influyente entre los dioses, comenzó por desplegar estratégicamente los primeros artificios de sus criminales facultades para doblegar el ánimo ofendido del marido e inducirle otra vez a enamorarse". (IX,29)

No podemos cerrar este apartado sin hacer mención al excepcional mosaico de la Casa de Cicerón de Pompeya, realizado por Dioskourides de Samos, donde podemos ver a unas actrices (por sus máscaras) representando una obra de teatro. Son tres mujeres sentadas alrededor de una mesa circular, dos de ellas jóvenes y otra una vieja bruja.  La presencia de vasos en la mesa sugiere que la hechicera podría estar preparando pociones de amor, asistidos por una chica que se puede ver a la derecha.



Ingredientes de las Pociones de amor

Los ingredientes de estas pociones de amor fueron de lo más variados: desde tripas de rana y sapo, pasando por plumas de búhos, serpientes y toda clase de hierbas. Ovidio recuerda pociones de amor hechas de vino y pelitre o hechas con pimienta negra y semillas de ortiga.

Pero el objeto fundalmental para la elaboración de cualquier poción de amor era poseer un objeto personal de la persona objetivo y un mechón de cabello era uno de los elementos más habituales como bien nos relata Apuleyo en el 'Asno de Oro' (III,16):

"Y es que se había fijado en ese muchacho ayer tarde al volver de las termas; estaba sentado en una barbería, y me mandó que cogiera a escondidas unos mechones de los que ya habían caído al suelo por el corte de la navaja; cuando los estaba recogiendo a toda prisa, me descubrió el barbero, y como ya tenemos la mala reputación de hechiceras, me agarró y me increpó de malas maneras: <¡Mala puta! ¡Pendón! ¡ Por qué no dejas ya de robar los cabellos de estos apuestos jóvenes? Si no dejas esa mala costumbre, te voy a denunciar a los magistrados>".

Circe ofreciendo la copa a Odiseo,
Waterhouse 1891.
Galería de Arte de Oldham.

Pero también tenemos filtros de amor realizados mediante los métodos más crueles, brujas que sacrificaban niños para sus brebajes más poderosos. Horacio nos habla de tres famosas brujas Canidia, Ságana y Veya (Hor. Epodos, V. 31 ss.) que no dudan en extraer el hígado y la médula a un niño para elaborar un filtro amoroso para atraer a Varo:

"... mientras sin piedad Veya con duro legón cavaba jadeante por que el enterrado niño muriese tras ver cómo le cambiaban la comida al día dos veces o tres, sacando la cabeza al modo de quien flota en agua hasta la barbilla; y luego, extraído el hígado sexo y la médula, hechizo de amor serían cuando sus pupilas se apagasen fijas en el vetado alimento".

Y aunque estos testimonios tan cruentos nos pueden parecer más propio de las fantasías literarias que de la realidad, en la tumba de un niño del Esquilino, antiguo cementerio de Roma, puede leerse: "Vivía en mi cuarto año, pero ahora estoy bajo tierra cuando podría haber sido la alegría de mis padres. Una bruja cruel tomó mi vida y ella aún sigue viva practicando sus peligroso artificios. Vosotros, padres, cuidad de vuestros hijos si no queréis que el corazón se os rompa a causa de la desesperación".

Otro testimonio que nos transmite un visión negativa de la magia de brujas y hechiceras nos lo vuelve a brindar Apuleyo que en su libro III, 17-18, nos describe con gran detalle un taller de magia doméstico:
 
"subió hasta el tomasol en la parte posterior del edificio, que está abierto a los cuatro vientos, y dispone de amplias vistas, donde suele poner en práctica sin molestias sus artes de magia. Lo primero que hizo una vez allí fue preparar su aciago laboratorio con el instrumental acostumbrado: aromas de toda clase, láminas grabadas con signos indescifrables, restos de naufragios, innumerables miembros de cadáveres hasta hace poco clavados en la pared, sangre de asesinados, mutiladas calaveras arrancadas de las fauces de las fieras.... [...] Se puso luego a salmodiar sobre entrañas aún palpitantes, y comenzó el sacrificio derramando líquidos varios".











BIBLIOGRAFÍA

- Espejo Muriel, C.; Pócimas de amor: Las magas en la antigüedad, Iberia 2 (1999),33-46.

- Montero Herrero, S.; El mago y la hechicera. Poder y marginación en el Imperio Romano, Religions del món antic 5 : la màgia : V Cicle de Conferències : Palma, del 14 d'octubre al 2 de desembre de 2004 / coord. por María Luisa Sánchez León, 2006 , págs. 121-148.

- Ramírez López, B.; El pensamiento antiguo y la magia en el mundo romano: el ritual de necromancia en la Farsalia de Lucano, Eúphoros, Nº. 7, 2004, págs. 63-90.

 -Vázquez-hoys, A.M.; Aspectos mágicos de la Antigüedad. Boletín de la Asociación de Amigos de la Arqueología, nº 21, junio 1985.

[En Internet]




 http://www.historiacocina.com/especiales/articulos/sexualidadmedicaroma.htm

 http://antiqua.gipuzkoakultura.net/magia_remedios_literatura_grecolatina_medea.php

lunes, 8 de septiembre de 2014

Literatura Erótica en la Antigua Roma

Índice de Capítulos:
I.- Literatura erótica en la Grecia Clásica (en preparación)
II.- Literatura erótica en la Antigua Roma
       - Príapo y los Carmina Priapea      
       - Versos Fesceninos
       - El arte de amar (próximamente)
 III.- Literatura erótica Árabe

_____________________________________________

LITERATURA ERÓTICA EN ROMA

La literatura romana relacionada con la sexualidad es abundante y variada, desde textos legales, a tratados de medicina, poesía, oratoria, fiolosofía, pero los que nos aportan una mayor información son los textos con menor prestigio cultural como las comedias, las sátiras, los poemas, graffitis, hechizos mágicos, inscripciones o pinturas murales. Aunque el auténtico boom de lo que podemos denominar 'literatura erótica' romana se da entre los siglos II a.C. y principios del siglo I d.C.

Aunque hay que aclarar que la novela de la antigüedad clásica se caracteriza por su variedad de narraciones, estilos y géneros dentro de una misma obra, y donde el tema amoroso es el núcleo fundamental en gran parte de estas novelas. Por este motivo, se puede observar un contenido erótico en casi todas las obras de los grandes escritores latinos: desde las comedias de Plauto y Terencio, a las sátiras de Horacio y Juvenal, como en la poesía de Ovidio, Petronio y Marcial.

Virgilio acompañado de las musas.
Así vemos como casi todos los grandes autores constribuyeron con sus textos a entender más y mejor la sexualidad romana:
  • el dramaturgo cómico Plauto, cuyas obras giran en torno a las aventuras y desventuras de jóvenes amantes.
  • el estadista y moralista Catón el Viejo, también nos ofrece datos sobre la sexualidad.
  • el poeta Lucrecio, que presenta un tratamiento extendido de la sexualidad epicúrea en su trabajo filosófico De rerum natura.
  • De Petronio, destacar su Satiricón, el primer ejemplo de novela picaresca en la literatura europea.
  • Apuleyo, nos brinda su imaginativa e irreverente, El asno de oro, una novela que nos narra las ridículas aventuros de un joven viril obsesionado con la magia.
  • Catulo, cuyos poemas abarcan el erotismo en todas sus gamas, desde el más refinado romanticismo a la pornografía más obscena.
  • Cicerón, cuyos discursos judiciales nos aportan una visión sobre la conducta sexual de la élite romana y en cuyas Epistulae ad Familiares nos ofrece todo un recital de palabras obscenas.
  • Los poetas de época Augusta Propercio y Tibulo, que nos acercan al concepto del amor con sus poemas sobre amantes.
  • Ovidio, destacando sus obras Amores, Ars amatoria y Remedia Amoris. Su Ars amatoria fue un auténtico boom en su época, pero le costó el destierro a su autor, ya que la regeneración moral que quiso imponer Auguto le condenó por su osadía.
  • Marcial, cuyas observaciones de la sociedad están repletas de descripciones sexualmente muy explícitas.
  • el escritor satírico Juvenal, quien arremete contra las costumbres sexuales de su tiempo.

También debemos destacar los Priapeos o 'Carmina Priapea', una colección de poemas erótico-festivos en torno a la figura del dios Príapo, de carácter anónimo, escritos en un elegante latín desmadrado. A estos Priapeos pronto le dedicaremos un post especial.

Además hay numerosas referencias sobre la existencia de textos, hoy perdidos, con todo tipo de material obsceno: manuales de sexo griego, de alto contenido pornográfico, que se publicaban bajo el nombre de famosas prostitutas, el más conocido es el Milesiae fabulae relatos pícaros y eróticos mezclados con chistes verdes, reunidos por Arístides de Mileto que influyeron poderosamente en la obra de Petronio y Apuleyo y muy célebres en todos los rincones del Imperio.

También se conocen otras copias griegas, escritas por hetairas, que conciben el amor como un arte, y reflejan su experiencia en diferentes tratados como el de Artyanassa o el de Filenis de Samos sobre posturas, o el de Elefantis, cuyo libros devoraba con pasión Tiberio.

Sobre estos libros nos advertía Marcial:  “los cachondísimos libritos de Musecio, que rivalizan con los de Sibarita. Sumérgete en sus páginas saladas pero procura tener al lado a tu amante para no entonar el canto nupcial con tus manos lujuriosas, como marido sin mujer” -Epigramas (XII, 95)

Dentro de la literatura latina, destaca el considerado como el libro pornográfico más antiguo, "Los diálogos de las cortesanas", escrito en el siglo II a.C., atribuido a Luciano y cuyo autor emplea por primera vez el término de lesbianismo para definir la homosexualidad femenina.

"Me besaban como los hombres, no sólo pegándome los labios, sino entreabriendo la boca, y me abrazaban y apretaban los pechos. Demonasa además me mordía mientras me besaba apasionadamente."
 - Diálogo V , Los diálogos de las cortesanas.

En el siglo II d.C. se observa un auge de la literátura romántica pero también de la erótica, tanto en textos escritos en latín como en griego. Pero con el establecimiento del cristianismo la literatura con carga erótica desaparecerá, reduciéndose a tratados médicos y a observaciones restrictivas de la sexualidad humana por parte de los teólogos cristianos.

Sólo destacar posteriormente al poeta galo-romano Ausonio, que aunque bajo el prisma cristiano retomó en parte el humor obsceno de Marcial.

Marte y Venus. Pompeya.
CATULO

Uno de los mayores representantes de esta literatura erótica fue Catulo, y es que el autor latino fue capaz de escribir uno de los versos más bellos sobre el amor verdadero, como el que a continuación transcribimos, y al mismo tiempo, el considerado como el poema más obsceno de la literatura antigua, que ya vimos en este post, todo ello como respuesta a las críticos que tildaban sus poemas de suaves y ligeros.

Es importante señalar, que muchos autores consideran a Catulo el primer poeta que escribe versos sobre poesía amorosa, y es aunque nos parezca sorprendente, el nacimiento del mito de la pareja, se desarrolló en su época bajo la influencia del estoicismo.

Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!
y démosles el valor de un as
a los rumores de los ancianos severos.
Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
sólo nos quedará una noche eterna
que habremos de dormir.
Dame mil besos, y después cien,
y después otros mil y otros segundos cien,
y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
y para que nadie sienta envidia
al saber que entre nosotros hubo tantos besos.

MARCIAL

Otro de los mejores ejemplos de 'literatura erótica' lo encontramos en Marcial que a través de sus Epigramas nos acerca de manera muy natural a la sociedad romana, criticando de forma muy lúcida e inteligente a la sociedad de su época, y ofreciéndonos numerosos epigramas de marcado tinte erótico, incluso él mismo fanfarronea de que sus página están repletas de lujuría.

Epigramas de Marcial. Edición de 1490
Custodiado en el Archivo del Gobierno de Aragón.
Todos leerán estos versos

Lector que eres demasiado estricto, a partir de ahora puedes irte de aquí
adonde te plazca: dejo advertido esto para la gente de orden;
desde aquí mis páginas se encalabrinan con los versos de Lámpsaco
y hacen sonar los crótalos con la mano tartesia.
¡Ay, qué de veces golpearás tu manto con la vena tiesa,
aunque seas más estricto que Curio y que Fabricio!
También tú, muchacha, aunque seas de Padua, leerás
–mojadita- las desvergüenzas y chanzas de mi librito,
pero porque llegó Bruto; Bruto, márchate: lo va a leer.

                                                                                        - Libro XI, XVI

En sus epigramas encontramos referencias a casi cualquier aspecto de la sexualidad humana, desde condenas a la homosexualidad femenina, a la mofa hacia los afeminados, desde la crítica a las lujuriosas a epigramas dedicados al dios Príapo.


Éstas son las que me gustan 

Quiero a la que va de mujer fácil, a la que hace la calle ligera de ropa;
quiero a la que ya antes se ha entregado a mi esclavo;
quiero a la que se compra por entero con un segundo denario;
quiero a la que ella sola da abasto a tres a la vez.
A la que exige dineros y habla con palabras altisonantes,
que se la tire una picha de la grosera Burdeos.

                                                                                  - Libro IX, XXXII


Haz lo que quieras, pero con recato 

Sin guardar, Lesbia, y abiertas siempre tus puertas, pecas y no ocultas tus devaneos y te causa más placer un mirón que un adúltero y no te son gratos los goces, si se quedan ocultos algunos. En cambio, una meretriz aleja a los testigos con la cortina y el cerrojo y son raras las rendijas abiertas en un prostíbulo del Summenio. De Quíone, al menos o de Yade, aprende pudor: hasta los mausoleos esconden a las más degeneradas y a las zorra. ¿Acaso mi reprensión te parece demasiado dura? Te estoy prohibiendo que te sorprendan, Lebia; no que se te tiren.

                                                                                        - Libro I, XXXIV



En próximas entradas iremos viendo y ampliando la información sobre alguno de estos textos eróticos así como el contexto social donde se desarrollaron, también nos adentraremos en el mundo griego que aportó obras repletas de erotismo, ya que muchas sirvieron de base e inspiración para el mundo romano, incluso nos acercaremos a las primeras obras de literatura erótica que se conocen provenientes del mundo egipcio. Os esperamos!



BIBLIOGRAFÍA

Columbié E.;  ¿Erótico o pornográfico?, Un estudio en busca de los lindes literarios. Parte III., en http://conexos.org/2014/08/02/5361/ [Última consulta 02/09/2014]

Fedeli, P.; La poesía de amor en la Roma antigua. La mujer, la pareja, el amor: nuevos roles y nuevos modelos del cancionero de Catulo. Traducción de Arturo Álvarez Hernández en http://hablardepoesia.com.ar/numero1/la-poesia-de-amor-en-la-roma-antigua/ [Última consulta 02/09/2014]

Fortuny Previ, F.; En torno al vocabulario erótico de Marcial, MYRTIA, Rev. de Filologia Clásica de la Univ. de Murcia. 1988.

http://centrodeartigos.com/articulos-informativos/article_61144.html


domingo, 20 de julio de 2014

Festividades Sexuales Romanas: Las Lupercales

Índice de Capítulos:
1.- Cultos y festividades sexuales romanas:
     1.1.- El culto al falo en la antigua Roma
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralia
     1.5.- Veneralia (próximamente)


Uno de los rituales de la antigua Roma con más carga sexual y cuya finalidad era la exaltación de la fertilidad, era la festividad de los Lupercales, que cada 15 de Febrero se realizaban en torno al monte Palatino.

Su nombre deriva de lupus (lobo), en referencia al Fauno Luperco, romanización del griego Pan, dios de los bosques, la agricultura y el pastoreo. Luperco era el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina desenfrenada, dotado de una gran potencia y apetito sexual.

Significado de las Lupercales


En esta festividad se entroncan los mitos fundacionales de Roma así como con los ritos de purificación y preparación ante la estación de fertilidad que se avecina. Ya que el 15 de Febrero  marca el final del invierno y la proximidad de la primavera, por lo que es necesario celebrar ritos propiciatorios para obtener una buena cosecha.

Es decir, la Lupercalia es una fiesta de purificación colectiva, donde se usa la flagelación como símbolo para transmitir las energía fecundadora y la virilidad del macho cabrío, personificado en los jóvenes Lupercos, como portadores de una vitalidad relacionada con la naturaleza salvaje.

Reconstrucción del panel de las Lupercales del Ara Pacis.

Como curiosidad añadir que el origen del nombre del mes de Febrero está relacionado con esta festividad, ya que se baraja que su nombre viene o de las tiras de piel, denominadas Februa, utilizadas en este ritual, o de la deidad sabina Februo o del sobrenombre de Juno Februalis, la que purifica.

El ritual
Representación de unción durante el ritual.
El inicio de este ritual se da en la gruta del Lupercal, en la cual Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba. En esta gruta, situada en el monte Palatino, se sacrifican varias cabras y un perro [Ovidio (Fasti II, 361)], ambos considerados como animales impuros.

Después del sacrificio, dos jóvenes se acercaban al altar, y eran ungidos en la frente con la sangre del cuchillo utilizado durante el sacrificio [Plutarco (Romulus, 21,10)], a continuación se les limpiaba la sangre con un pedazo de lana empapado en leche, y los dos jóvenes entonaban unas carcajadas rituales.

Con la piel de los animales sacrificados se realizaban unas tiras de cuero denominadas februa. Así los Lupercos, vestidos con las pieles de los animales sacrificados [(Justiniano 43, I, 7)], o bien desnudos según otros autores (Ovidio, Fasti II, 267, 300), iniciaban una carrera frenética alrededor del monte Palatino donde azotaban y fustigaban con sus februa a todo aquel que encontrasen a su paso, sobretodo a las mujeres, para asegurar su fertilidad, ya que ser azotado por los Lupercos era un acto de purificación, denominado februatio.


Representación del rito de fustigamiento.

Podemos imaginar que el clima general durante la celebración de estas carreras era de desenfreno y frenesí, así algunos autores como Cicerón se avergonzaban de haber visto participar a conocidos suyos en esta festividad. Además seguramente esta festividad estuviese acompañada también de un banquete ritual con la carne de los animales sacrificados y regada de bastante vino  [Valerio Máximo (II, 2,9].

El origen de esta festividad según nos relata Ovidio (Fasti II, 425-452) se sitúan en el reinado de Rómulo y Remo, donde las Sabinas tras ser raptadas por los latinos, perdieron su esterilidad. Tras consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta respondió: " Italidas matres, inquit, sacer hircus inito!" (Que un cabrío sagrado penetre las mujeres de Italia), por lo que un adivino etrusco reinterpretó esta enigmática frase dando inicio al citado ritual.

Los Lupercos constituían una cofradía de sacerdotes, elegidos anualmente entre los ciudadanos más ilustres de la ciudad. En los orígenes de esta festividad debían ser adolescentes que habían vivido de la caza y el merodeo en el bosque, es decir, como lobos-humanos, en su etapa de transición a la edad adulta.

A pesar de que en el año 100 a.C., algunos autores ya consideraban esta festividad como “licenciosa”, ya que es una festividad con una alta carga de sexualidad, durante los años de gobierno de Augusto, las Lupercales recobraron gran importancia, debido a su preocupación ante la falta de nuevos nacimientos entre los ciudadanos romanos.  De la importancia de esta festividad también nos hablan algunos textos, ya que nos dicen que la efectividad de estos azotes para la fertilidad de la mujer era mucho más poderosa que cualquier otro conjuro o poción.

También cuenta la tradición que durante estas fiestas las jóvenes introducían en una caja prendas de ropa femenina, después los muchachos iban sacando las diferentes piezas y se emparejaban con su dueña.


El fin de las Luparcales

Es con el emperador Teodosio, con el decreto del año 345 d.C. cuando las lupercales empiezan su fin, ya que declaraba ilegal el paganismo, condenando a muerte la adoración de ídolos y la realización de sacrificios a los dioses antiguos. Por lo que el colegio de Lupercos desaparece y la fiesta comenzó a distorsionarse, y aunque la festividad se seguía celebrando, ésta fue perdiendo su esencia siendo sustituida progresivamente por actos y cantos de carácter festivos pero permitidos.

A pesar de todo esto, su desaparición oficial no se dio hasta un siglo después, bajo el papado de Gelasio (492-496) quien volvió a decretar la desaparición absoluta de esta festividad, aunque para ello, tuvo que cristianizar esta festividad, instituyendo la fiesta de “San Valentín”, mártir cristiano muerto en el año 270 d.C.