Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de junio de 2018

Matrimonio, divorcio y adulterio en Bizancio

Estamos en el año 615 d.C.; en la ciudad de Éfeso, Leoncio, un artesano de 25 años trabaja en el taller de un importante alfarero de la ciudad. Sus amigos y compañeros de trabajo le apremian a que busque pronto una esposa y tenga hijos ¿quién sino va a cuidar de él cuando sea anciano? Como es un joven perteneciente a las clases populares, su padre le arregla el matrimonio con la tercera hija de un comerciante de la ciudad. Tras un par de reuniones entre los padres de familia, pronto se cierran los acuerdos matrimoniales y la composición de las dotes respectivas.

Recreación de Bizancio.
Su futura esposa, de nombre Elia, acaba de cumplir los 15 años, la edad ideal para empezar a buscar marido. Los padres conciertan una reunión y los jóvenes se conocen, ambos jóvenes están contentos con la elección de sus padres; él es un joven bastante trabajador y con buena fama en el taller; ella es bastante guapa, tímida y su padre un próspero comerciante heleno. Por lo que en tan sólo unos meses ambos jóvenes se casan en una modesta iglesia de la ciudad por el rito cristiano.

El matrimonio es feliz y pronto llegan los hijos al matrimonio; en total tuvieron hasta 5 hijos, de los cuales, sólo tres lograron sobrevivir hasta la edad adulta. Después del quinto hijo, y tras un parto muy sufrido, Elia decide "vivir como hermano" con su marido, y no arriesgarse a tener más hijos.

Elia se convierte en una eficiente ama de casa, los modestos ingresos de su marido son suficientes para que ella no se vea obligada a trabajar, aunque como se le da bien la costura, consigue unos ingresos extras confeccionando vestidos para sus vecinas. Normalmente sólo sale de casa para ir al mercado o ir a la iglesia a rezar, aunque una vez al mes suele ir al baño de mujeres a disfrutar de un rato de ocio.

A pesar de la fortaleza física de su marido, unas fiebres se llevan a Leoncio en el año 640 d.C., Elia, como cualquier mujer bizantina, tiene el derecho a heredar el dinero y las posesiones de su marido y a administrarlo como a ella le plazca. Aunque por suerte, su primogénito, de nombre Nicéfolo, que cuenta ya con 24 años ha demostrado ser un joven respetuoso y buen trabajador, que se gana la vida en el puerto como estibador. Elia descansa tranquila todas las noches, sabe que cuando ya no pueda valerse por sí misma, sus hijos cuidarán de ella.

Recreación ideal de Bizancio.
Este podría ser el retrato de un matrimonio común de cualquier familia que hubiese vivido en época del Imperio Bizantino. Hemos mencionado algunos de los grandes rasgos que definirán el concepto del matrimonio es esta cultura: el intercambio de dotes económicas, la independencia económica de la mujer, el papel social de la mujer, el componente religioso en el matrimonio, ...

Por lo que a lo largo de este post iremos desgranando algunas de estas características, pero empecemos por un ligero esbozo de quizá el punto más importante: la imagen de la mujer en el mundo bizantino.


------------------------OOOOO------------------------


 

Ser mujer en Bizancio


La sociedad del imperio Bizantino fue eminentemente patriarcal, ya que las mujeres no podían ocupar ningún cargo importante en el conjunto de la sociedad.  Y aunque dedicaremos una entrada aparte sobre la vida la mujer en bizancio, a grandes rasgos se puede decir que el papel de la mujer ideal estaba constituido por cuatro "etapas": La primera es la virgen, una joven que debe permanecer fiel a su padre y familia. La segunda, sería la etapa de esposa, para posteriormente ser madre y finalmente, viuda.

El papel de la mujer estaba enfocado al matrimonio como objetivo final para una mujer de respeto, siendo sus principales ocupaciones el cuidado del hogar y de los hijos.



Aunque en el caso de la sociedad bizantina, encontramos una gran diferencia respecto a otras sociedades de la época, ya que aunque la ley discriminaba a las mujeres, al menos les permitía gozar de un alto grado de independencia económica no visto hasta prácticamente nuestros días.

Mosaico bizantino.

Las mujeres podían heredar las propiedades de sus padres y marido, las mujeres casadas podían gestionar sus dotes e incluso comprar o invertir en propiedades, tiendas o negocios sin necesitar el consentimiento de su marido. Las mujeres, además, también podían gozar de cierta educación cuando eran pequeñas, por lo que no era raro encontrar mujeres que supiesen leer o escribir, y no sólo mujeres de clases altas, cuyo acceso a la educación era mucho más sencilla, a través de turores personales.

Las leyes, en ausencia del marido, convertían a las mujeres en dueñas del hogar, con un control total de las propiedades y los intereses de los hijos.



 

Evolución del concepto de matrimonio


El concepto de matrimonio sufrió una mutación según se iba instalando el cristianismo en el Imperio Bizantino, especialmente entre las clases populares. En el mundo antiguo romano existían varias formas de plasmar un matrimonio, la más sencilla era que ambos cónyuges hiciesen una vida en común, sin ser necesario ningún tipo de rito o celebración oficial. 

Pero según fue ganando peso la Iglesia, el matrimonio fue adquiriendo mayor importancia en la sociedad y por lo tanto en la legislación.  


Roma, Santa Maria in Trastevere.
Mosaico. S.XIII
Este cambio de religión, Bizancio se convirtió al cristianismo en el 380 d.C.; trajo importantes cambios sociales. La principal preocupación de la Iglesia era cómo vivían las parejas bizantinas, por lo que empezaran a surgir numerosas reglamentaciones matrimoniales, tanto desde la legislación religiosa como civil. En sus inicios impidiendo los matrimonios mixtos religiosos, regulando los matrimonios consanguíneos , o la cantidad de matrimonios permitidos para una misma persona, buscando preservar la idea de la santidad del matrimonio cristiano.

Pero hay que tener en cuenta que esta tradición romana laxa del matrimonio se perpetuó durante buena parte de la Edad Media, así por ejemplo, la imposición de sacralizar un matrimonio con la presencia de un sacerdote que lo bendiga no se instauró hasta casi finales del primer milenio.

En conclusión, podemos decir que progresivamente la institución del matrimonio pasó de ser un hecho privado entre dos personas o dos familias a un acto oficial, un sacramento religioso, que se oficializa mediante una celebración religiosa, la escrituración u otras medidas externas como la transferencia de bienes.

Por último, añadir que, a grandes rasgos, y para no aburrir con tecnicismos, se pueden diferenciar dos tipos de matrimonios en el derecho bizantino: el matrimonio escrito y no escrito; y aquel que incluye transferencia de bienes o el que no.

Legislación y matrimonio


Hemos visto como el concepto de matrimonio fue ganando peso paulatinamente en la sociedad romana con la llegada del cristianismo, esto tuvo su reflejo en el mundo del derecho y la legislación.

Por lo que veremos como desde época imperial tardía se pone especial hincapié en legislar sobre aquellas cuestiones más imprescindibles para mantener este nuevo orden social, por lo que las cuestiones matrimoniales ocuparán un lugar preferente en la legislación medieval europea.

Hasta llegar a la situación en la que el matrimonio debía darse dentro de las leyes religiosas y legislativas del Imperio Bizantino, que regulaban de forma bastante específica como debía ser.


Edad del Matrimonio


La edad del matrimonio como en casi cualquier sociedad preindustrial era muy temprana. La legislación bizantina permitía que una niña se prometiera a la edad de 7 años, y aunque posteriormente se retrasó la edad a los 12 años, sabemos que hubo casos de niñas prometidas con tan sólo 5 años. 

La edad mínima para el matrimonio eran los 12 años para las chicas y 14 para los chicos. Por lo que normalmente todas las mujeres estaban casadas antes de cumplir los 18 años. 


Vestidos de mujer. Siglo VI d.C.
El motivo para que las parejas contrajesen matrimonio en edades tan tempranas responde a diversas necesidades: La primera, asegurar la virginidad de la novia, en una sociedad donde el máximo valor de una mujer era su virginidad, cuanto antes se casase menos riesgo a que la perdiese. El segundo gran motivo, era la alta tasa de mortalidad infantil que, sumada a la baja esperanza de vida de las personas, hacía necesario aprovechar al máximo los años más fértiles de una mujer, para que pudiese aportar el mayor número de hijos posibles al matrimonio.

Estos matrimonios a edades tan tempranas podían acarrear numerosos problemas para las mujeres, especialmente si se casaban con hombres ya adultos. Así sabemos, por ejemplo, que la hija de Andrónico II, con tan sólo 5 años se comprometió con el rey de Serbia, y debido a las prematuras relaciones sexuales sufrió lesiones irreversibles que le impidieron engendrar hijos.

Como era habitual el matrimonio no era cosa de amor, normalmente eran las familias las que acordaban el enlace, atendiendo más bien a cuestiones económicas o hacendísticas que a la opinión que pudiesen tener los futuros esponsales. Hay que pensar que era dífícil que una simple niña se opusiese a la opinión de su familia sobre el matrimonio concertado, aunque en caso de negarse siempre podía optar por entregarse a Dios.

¿Matrimonios por amor?


Aunque existe cierta idea general que esto de casarse por amor es un concepto relativamente contemporáneo, hemos visto en nuestro ejemplo como en la mayoría de familias humildes, aunque los matrimonios los organizasen los padres, sí que se tenía en cuenta que existiese cierta compatibilidad entre los futuros esposos, o al menos se podía tener en cuenta su opinión. También si los jóvenes habían crecido juntos en un mismo pueblo o barrio y se conocían y se llevaban bien, era probable que las madres, siempre conocedoras de todo lo que les pasa a sus hijos, intentasen arreglar ese matrimonio a través de sus maridos.

Pero en una sociedad tan patriarcal como la bizantina, donde las mujeres, incluso antes de dar sus primeros signos de madurez sexual, eran estrechamente vigiladas y controladas, es difícil imaginar un matrimonio por amor, como lo conocemos actualmente.


Otro caso distinto eran los matrimonios entre familias ricas y poderosas, donde primaban mucho más  intereses económicos o hacendísticos a la hora de programar el matrimonio de los hijos.

A todo esto, hay que sumar la edad de los futuros esposos, y analizar que capacidad de crítica o de rebeldía podía tener una niña, apenas entrada en la adolescencia, para oponerse a la opinión de sus progenitores.

 


Aunque seguramente la mejor idea sobre el amor en el matrimonio nos los traslada el arzobispo de Constantinopla Juan Crisóstomo, cuando decía que "El amor mutuo y la dedicación de los esposos era una realidad atesorada, un remanente de la existencia paradisíaca original de la primera pareja", es decir, la gente no se casaba por el amor, sino que el amor surgía cuando la gente se casaba.

Para aquellas personas de corazón más romántico decirles que sabemos que, incluso entre las clases sociales más altas, existieron historias de amor románticas, como bien refleja su literatura. Relatos de amor cuyos protagonistas solían ser un hombre común o un caballero torturados de amor al ver que su amada ingresaba en un convento.



Acuerdos Matrimoniales


Durante la ceremonia de los esponsales, y para garantizar el cumplimiento del compromiso, la familia del novio se comprometía con los "arra sponsalicia", un regalo que en caso de romper el compromiso se quedaba la familia de la novia; en el caso contrario, si era la novia la que rompía el compromiso tenía que devolver los arra, más una suma económica equivalente.

Por contra, la familia de la novia era la encargada de aportar un elemento esencial para cerrar el acuerdo matrimonial: la dote. Y aunque el marido tenía derecho a administrar la dote, ésta seguía perteneciendo a la mujer de por vida. Así, si el marido fallecía o si había divorcio la dote volvía a la mujer, o en caso de que muriese la mujer y ésta no hubiese aportado hijos, la dote volvía a la familia de la mujer.

Anillo de boda

En el contrato matrimonial también se le solía exigir al marido una donación para la esposa, denominada "donatio propter nuptias" o "hipóbolon", equivalente a la mitad o a la tercera parte de la dote. En los documentos posteriores al siglo X se menciona otra donación matrimonial por parte del hombre denominada "theóretron". Estas cuotas pasaban a manos de la mujer o de los hijos en casa de fallecimiento del marido. 


Ritual del matrimonio


La celebración del matrimonio implicaba un complejo ritual con numerosos actos simbólicos y ceremonias. Se iniciaba con un baño ritual donde la novia se purificaba, después se dirigía a la novia vestida de blanco, dónde el novio la esperaba. Después del típico sermón, la pareja era bendecida por el sacerdote encargado de conducir la ceremonia y los coronaba con unas coronas matrimoniales. La ceremonia terminaba con el intercambio de anillos y bebiendo la sangre de cristo del mismo cáliz.

Una vez terminada la ceremonia oficial la pareja se dirigía a casa del novio seguida de toda la comitiva nupcial que entonaba canciones nupciales llamadas "epithalamia", de claro carácter jocoso y algo subidas de tono, para animar a los novios a consumar el matrimonio en la habitación, mientras el resto de invitados seguía de celebración.

Mosaico religioso.


Divorcio


A pesar de la libertad absoluta que existió en el derecho romano para la disolución unilateral del matrimonio, bajo el gobierno de los emperadores cristianos, se empezó a cuestionar el divorcio, por el carácter sagrado que adquiría el matrimonio. 


Por lo que, tras numerosas regulaciones, finalmente fue Justiniano el que sentó las bases sobre el derecho al divorcio en el mundo bizantino.

Las causas de divorcio para el varón eran:
- Que la mujer conociese un crimen de alta traición y no lo revelase.
- Que la mujer fuese adúltera
- Intento de asesinato contra el marido.
- Actos moralmente sospechosos contra la voluntad del marido (pasar la noche fuera del hogar, participar en banquetes o baños colectivos con otros hombres, etc)

Las causas de divorcio para la mujer eran:
- La participación del marido en crímenes de alta traición.
- Atentado contra la vida de la mujer.
- Atentado contra el honor de la mujer (ser acusada falsamente de adulterio).
- Relación extraconyugal estable del marido.

Después existían otros motivos como podían ser la impotencia o la esterilidad de alguno de los miembros del matrimonio, la elección de la vida monástica o un cautiverio de larga duración. Pero como vemos el divorcio sólo podía darse por causas muy graves dentro del matrimonio, siendo un estigma social para la mujer divorciada, lo que provocaría que su vida se volviese aún más difícil. Así que la única solución para cualquier mujer que se divorciase era ingresar en un convento.



Adulterio


Se daba por hecho que una mujer debía obedecer siempre a su marido y serle fiel, por lo que el adulterio era un delito bastante grave, especialmente si la infiel era la mujer. 


Mosaico de la emperatriz
Teodora de Bizancio
Aunque en los primeros siglos las penas podían contemplar la muerte de los adúlteros, con el paso de los siglos, se fue suavizando la legislación a penas de mutilación (se les cortaba la nariz), destierro, penas económicas o encierros en conventos. El marido, sólo era sancionado, si cometía adulterio con otra mujer casada. El derecho canónico también contemplaba graves penas para las adúlteras como podía ser la excomunión o penitencias.

Pero si a alguien hay que agraedecer el aumento de los derechos de las mujeres en la cultura bizantina es a la emperatriz Teodora, quién se involucró personales en las reformas legales y espirituales de Justiniano, sobre todo en aquellas que otorgaban mayores derechos a las mujeres, especialmente los de las mujeres de más baja extracción social.

Así entre sus logros podemos destacar la prohibición de la prostitución forzosa, el aumento de derechos para la mujer en los casos de divorcio y en los referentes a sus derechos de propiedad, y fue quien promulgó la prohibición de asesinato sobre las mujeres que habían cometido adulterio.


Bibliografía


Guiglielmo CAVALLO y OTROS: El Hombre bizantino; Alianza Ed. Madrid, 1994.
Alice‑Mary TALBOT: La Mujer en Bizancio Medieval; 153‑184


Women and marriage in Early Byzantium
https://globalconnections.champlain.edu/2015/04/17/women-and-marriage-in-early-byzantium/

Spyros Troianos, EL DIVORCIO EN EL DERECHO BIZANTINO
Y POSBIZANTINO, Ivs Fvgit, 20, 2017, pp. 443-448, Universidad de Atena



miércoles, 28 de junio de 2017

Homosexualidad en Roma: De la bisexualidad al pecado

Índice:
1.- La homosexualidad en la cultura romana
2.- La evolución de la moral sexual respecto a la homosexualidad
3.- Homosexualidad femenina en la antigüedad clásica
4.- Esclavos sexuales  (en preparación)
5.- Transexuales en Roma (en preparación)


----------------------------------------000000000----------------------------------------


EVOLUCIÓN DE LA MORAL SEXUAL RESPECTO A LA HOMOSEXUALIDAD

Si en nuestra entrada anterior estudiamos el concepto de homosexualidad existente en la cultura romana, en la entrada de hoy vamos a analizar como ese concepto fue evolucionando a lo largo de los siglos hasta llegar a su total rechazo con el triunfo de la moral sexual cristiana.

A grandes rasgos podemos hablar de 4 grandes fases respecto a la moral sexual, aunque como ya hemos advertido antes, cada provincia romana tendrá sus propias costumbres sobre la homosexualidad, y seguramente dentro de cada una de estas fases hubo épocas de más o menos permisividad, según modas, gobernantes, crisis políticas o económicas, etc...

1.- La virtud romana: Monarquía y República
2.- El triunfo de eros: S II a.C - I d.C
3.- La condena de la pasión: S.II - III d.C.
4.- El nacimiento del pecado: S.IV-V d.C.

Pintura mural pompeyana. Escenas sexuales en el Nilo.


1.- LA VIRTUD ROMANA: MONARQUÍA Y REPÚBLICA.

Bulla etrusca en forma de corazón.
Roma en sus inicios fue un pueblo de pastores y eminentemente agrícola, de costumbres rústicas y una moral sexual bastante severa. Muy alejada de las costumbres más refinadas de las polis griegas e incluso mucho más restrictivos en su moral sexual que los etruscos, pueblo del que proviene gran parte de su cultura.

En este época, la visión de la homosexualidad tuvo que ser bastante severa, aunque se pudiese aceptar que el pater familias tomase a algún joven esclavo para satisfacer alguna necesidad sexual, como bien nos señala Plutarco, cuando responde a la pregunta: ¿Por qué adornan a los niños con los amuletos que llaman "bullas"?

[...] ¿o no era deshonroso ni vergonzoso entre los antiguos amar a esclavos que estuvieran en la flor de su edad, como aún ahora atestiguan las comedias, mientras que se apartaban rigurosamente de muchachos libres y, para que no dudaran, aun cuando se los encontrasen desnudos, los jóvenes llevaban este distintivo?
- Plutarco, Cuestiones romanas, 101.

Pero si algo nos llama la atención sobre esta época fue la conocida como LEX SCANTINIA, la primera ley que conocemos del mundo romano que intentaba regular las conductas sexuales, aunque no está claro cuando fue promulgada, parece ser que nos movemos en un arco temporal entre el 225 a.C. y el 149 a.C.

A pesar de no conocerse exactamente el texto de ley, parece que regulaba ciertas formas de sexualidad, castigando cualquier forma de sexo con muchachos romanos libres y aquellos casos en los que un ciudadano ejercía un papel pasivo en prácticas homosexuales, ya fuese sexo anal o la felación.



Otro tipo de sanción diferente era forzar a cualquier tipo de sometimiento contra su voluntad a cualquier ciudadano romano, fuese cual fuese su condición.

El mejor ejemplo de esta ley nos lo da Valerio Máximo (V,1,9) quién nos relata que durante las guerras samnitas (343 - 290 a.C), un joven ciudadano romano llamado Veturio tuvo que venderse a sí mismo como esclavo para pagar algunas deudas. Su comprador fue un tal Plotio que enamorado de su nueva adquisición no dudó en intentar tomarlo. Al negarse el joven Veturio a satisfacer las necesidades de su amo, Plotio lo hizo azotar. Así que Veturio llevó el caso al Senado que no dudó en encarcelar a Plotio por intentar corromper la pureza de la sangre romana.

Pintura erótica pompeyana.
Termas suburbanas. Escena Lésbica.
Las penas podían variar desde una multa hasta la pena de muerte, según los casos, ya vimos, en el anterior post, como las denuncias de sodomía dentro del ejército eran castigadas de forma mucho más severa. Aunque parece que la sanciones en el ámbito civil eran fundamentalmente económicas, pudiendo llegar hasta los 10.000 sestercios.

Pero seguramente peor condena que la económica era el estigma social que recaía sobre esa persona, ganándose el apelativo de impudicus, haciéndose acreedor del desprecio más absoluto, ganándose el rechazo y la discriminación de los de su clase. Por lo que en una sociedad tan clientelista como la romana eso podía suponer la ruina de tus negocios, de tu carrera política y de algo tan importante como el prestigio de tu familia.

En resumen, dos cosas llaman la atención de esta ley:
- Primero, no hay regulación contra las formas activas de homosexualidad hacia personas de rango social inferior, por lo que se sobrentiende que estaban permitidas.
- Segundo: el hecho que haya que regular este tipo de comportamientos puede ser una señal de que, las relaciones homosexuales eran más habituales de lo que podemos pensar y de que el (mal)llamado "vicio griego" (sexo con jóvenes adolescentes libres) empezaba a ser una práctica habitual en la sociedad romana, por lo que se vieron forzados a promulgar este tipo de leyes para frenar su extensión.

En los baños romanos. Fyodor Bronnikov

Por último, si nos fijamos en las fechas de estos casos, y como bien se señala en 'Eros romano': "La atracción por los jóvenes siempre había atormentado a los romanos, incluso antes del siglo II y de la influencia griega, por más que les pese a algunos historiadores. Al contrario que la mujer, el hombre había tenido, desde un principio, libertad para satisfacer sus apetencias sexuales, independientemente del sexo, a condición de conformarse con los esclavos".

Es decir, la bisexualidad romana NO fue importada por influencias orientales ni griegas, siempre estuvo ahí presente. Otro argumento a favor de esta teoría nos lo trae el gran comediógrafo latino Plauto (254 - 184 a.C), ya que en sus comedias aparecen esclavos (y no sólo de edad púber) que son amenazados en ser sodomizados por sus amos. Además, también menciona como existe ya la prostitución masculina, relatando como los prostitutos esperaban a sus clientes en plena vía Toscana.


Como conclusión podemos deducir que casos de impudicia existieron siempre. Los anteriores a la Lex Scantinia se juzgarían como casos aislados. Pero la existencia de esta ley nos hablaría de la necesidad de promulgar sobre unos hechos que empezaban a ser algo más que simples casos aislados.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que antes de la II Guerra Púnica (218 a.C) la presencia de esclavos en Roma era bastante escasa y estos eran utilizados sobre todo en labores agrícolas, por lo que se puede deducir que, aunque en esta primera etapa, la homosexualidad activa estaba integrada dentro de la moral sexual romana no fue un fenómeno muy extendido.

Habrá que esperar a que Roma de su gran salto imperialista para que la presencia de esclavos en la sociedad romana fuese cada vez más alta, y es a partir de este momento, cuando se puede decir que la bisexualidad se convierte en un rasgo típico de la sociedad romana.




2.- EL TRIUNFO DE EROS: Finales de la República y primeros siglos del Imperio.

A medida que Roma iba expandiéndose y conquistando a los pueblos vecinos su moral sexual se fue relajando, más y más, especialmente después de imponerse a su más temible enemigo, Cartago. Su posición hegemónica sobre el Mediterráneo trajo consigo riquezas, prosperidad y nuevas costumbres, especialmente por el influjo y admiración que siempre tuvo Roma del mundo griego.

Se puede decir que entre finales de la República y primeros siglos del Imperio, la sociedad romana se erotizó, la prosperidad, el comercio, trajo consigo un estilo de vida refinado, lujoso, se cantaba a la vida, al amor, las mujeres abandonaron su antiguo papel de sumisas amas de casa y tomaron mucha relevancia en la sociedad, se produjo una cierta liberalización de la mujer, también de las costumbres. Lo que antaño se hacía en el interior del hogar, ahora se hacía públicamente.

La lujuria, el desenfreno, la pasión, la perversión, la corrupción de las viejas costumbres, se había instalado en el seno de la sociedad romana.


La decadencia romana, Thomas Couture

Y esto era según muchos escritores el origen de la crisis romana, las primeras grietas sobre ese gran edificio que fue el Imperio Romano.

Como bien señala Blázquez "con la expansión romana el llamado vicio griego se extendió por toda la sociedad romana. La homosexualidad de tipo griego se generalizó en Roma ya en la época de Catulo. Se extendió la costumbre del muchacho favorito, o la pandilla de jóvenes esclavos. Se planteó el problema de tener jóvenes libres o de buenas familias, y de convertir los gimnasios en escuelas de aprendizaje amoroso. En la realidad, el amor a los muchachos nobles estuvo tan extendido como en Grecia. La homosexualidad era muy frecuente en las escuelas en época de Horacio. Estaba admitida. Lo que estaba mal visto era la posibilidad en el acto amoroso de los muchachos libres. Los padres se informaban de en qué gimnasio los hijos libres corrían más peligro. El amor a la griega no era un resultado de la helenización de Roma. En Roma, el amor a los muchachos no fue un problema sexual, sino ético."

Relieve romano. Pedagogo y sus alumanos. S. III a.C.

Un cambio de la moral influenciado por el éxito del pensamiento epicúreo, una visión de la vida hedonista, en una búsqueda constante del placer.


Pero, poco a poco, el aburrimiento fue invadiendo invadido el alma romana, este cambio de paradigma había sumida a los ciudadanos romanos en una vida regalada, lujosa, pero sin ningún tipo de aspiración vital. La religión oficial no ofrecía una respuesta capaz de paliar esa angustia vital. Si lo comparamos, se vive una situación similar a la que ya relatamos en este post sobre el Japón de época Edo, donde una burguesía y una clase media adinerada, sin posibilidad de participar en la política, se refugió en el mundo del placer, en los llamados mundos flotantes.
Busto de César Augusto.

Dentro de este contexto, no nos puede extrañar que Augusto promulgase toda una serie de leyes, las famosas "LEX IULIAS", para intentetar recuperar los tradicionales valores de la familia romana, especialmente preocupado por la baja natalidad dentro de las familias romanas y la preeminencia de esclavos y libertos en la sociedad.

Por todo ello, promulgó una serie de leyes (sin mucho éxito) que buscaban fomentar el matrimonio (Lex Iulia de Maritandis Ordinibus), y regular la moral sexual de sus ciudadanos (Lex Iulia de Adulteriis Coercendis), castigando el adulterio, el estupro y dificultando el divorcio.

Aunque no parece que estas leyes afectasen directamente a la homosexualidad, ya que la bisexualidad no afectaba directamente a la natalidad, ni era vista como una práctica vergonzante en esa época.

La homosexualidad en esta época no era contraria a la moral.


Por lo que nada mejor que citar a Horacio, que encarna todos estos valores de la nueva Roma, hijo de un liberto, educado en las corrientes filosóficas epicúreas y coetáneo de Augusto cantaba en uno de sus poemas:

"Ya no me gusta, como antes, escribir pequeños versos sobre el violento golpe que me asestó el Amor, el Amor que se ensaña consumiéndome sobre todo por los muchachos de cuerpos delicados y por las jovencitas"
- Horacio, Epodos, X

Pero si traemos a colación estas leyes augusteas sobre la moral sexual es por dos motivos:
- Primero, y muy importante, casi revolucionario, estas leyes venían a sancionar públicamente relaciones interpersonales que hasta ahora se resolvían en la intimidad del hogar. Es decir, el Estado, el derecho público, tenía capacidad para entrometerse en la vida privada de sus súbditos, por lo que no nos puede extrañar el fuerte rechazo que provocaron estas leyes.
- Segundo, todo este corpus jurídico fue acompañado de una campaña de adoctrinamiento que vino a reforzar el pensamiento estoico. Por lo que, progresivamente, gran parte de la sociedad romana, fue asimilando gran parte de los principios morales que pregonaba esta doctrina.

Mosaico romano.



3.- LA CONDENA DE LA PASIÓN: EL ESTOICISMO.

Y así llegamos a esa tercera fase, que se mueve alrededor del siglo II d.C., con la búsqueda de la regeneración moral de la sociedad romana, impulsada especialmente desde un movimiento filosófico, el estoicismo. Con la llegada de las crisis parece que la solución siempre suele ser la misma, aludir a los valores fundamentales de la antigua patria... y eso hicieron los romanos. Un buen número de filósofos, intelectuales e incluso emperadores, no dudaron en intentar reconducir a la sociedad romana bajo unos nuevos valores morales y sexuales.

*Cambios políticos, morales...
 
Estos cambios morales vinieron de la mano de un importante cambio político e incluso mental se podría decir, ahora Roma ya no era una república entre iguales, el pater familias no era ya un poderoso señor dueño de sí mismo, libre de someter a su autoridad (y a su sexualidad) a cualquier persona de un rango social inferior. 

Bajo el Imperio, esos antiguos y poderosos señores estaban al servicio del emperador, esa mentalidad que había caracterizado a los romanos, la de poseer, dominar, la de conquistar... se había diluido, lo que antiguamente era orgullosos linajes familiares, ahora se habían transformado en simples funcionarios de un aparato burocrático al servicio del Imperio.

Boda Aldobrandini. Siglo I a.C. Roma. Museos Vaticanos

Con las primeras crisis del Imperio nacía un nuevo hombre romano, y con él una nueva moral sexual, estaba perdido y necesitaba encontrarse a sí mismo, este nuevo hombre necesitaba aferrarse a algo nuevo, y encontró su respuesta, en la revisión de las antiguas corrientes filosóficas (neoplatonismo, neopitagorismo, estoicismo, escepticismo) y las respuestas que le ofrecían las nuevas religiones mistéricas. 

Los esclavos, ya no eran simples objetos, también eran personas; la mujer ya no debía obediencia ciega a su marido, ahora era un igual; el matrimonio ya no era un simple acuerdo económico, estaba naciendo el mito del amor conyugal; nuestra actual idea de lo que es el matrimonio, por lo que la infidelidad conyugal por parte del marido ya no era vista como algo aceptable, tampoco la homosexualidad.


... y sexuales.

Todo esto se traslada al campo de la moral sexual. En los períodos anteriores cada clase social estaba sujeta a su propia moral sexual. En este nuevo período, estoicos, primero; y cristianos, después, pregonarán que la moral sexual tiene que ser igual para todos, ya seas esclavo, liberto o ciudadano romano. Pero extendiendo la moral sexual restrictiva que imperaba en las clases bajas o populares a las clases dirigentes romanas.

La prudencia y la moderación son los valores máximos que han de gobernar la vida, la casa y la sexualidad de este nuevo hombre. La abstinencia sexual fue puesta en valor por esta nueva moral, apoyada en comentarios de médicos y filósofos. Todo ello les encaminará a ensalzar la monogamia, la fidelidad, cambiando la forma de entender el sexo y el placer.

 Escena de matrimonio. Casa de la Farnesina. 21 a.C. Roma. Museo de las Termas

⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓
*Para todos aquellos que quieran profundizar en estos cambios transcendentales en la moral de la sociedad romana, en los siguientes post hablamos de ellos desde diferentes perspectivas:
⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑
 

Con bien resumen E.Cantarella en su libro 'Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo':
[...] la moral sexual romana se había transformado de una bisexualidad de estupro en una heterosexualidad de reproducción. La sexualidad tardo-pagana, en otros términos, tendía a limitarse a las relaciones matrimoniales. La castidad (fuera del matrimonio) se había convertido en una virtud. Los matrimonios se multiplicaban. Las relaciones matrimoniales habían cambiado: los esposos debían amarse. Había nacido, en suma, la "moral de pareja".

Este discurso, que después será aprovechado por el cristianismo, se ve muy bien reflejado la obra de Apuleyo 'De Platonae', ya que distingue varios grados de amor: el amor de las almas sombrías que "son movidas por el deseo de gozar de unos cuerpos y aplacar su ardor a través de la voluptuosidad", y el amor de las albas buenas que ayuda "a la gente de bien a ser mejores y más eminentes". Uno es el amor terrenal, indigno, sucio; el otro es el amor divino, promovido por la razón.

¿Os va sonando a algo este discurso? El estoicismo irá abriendo camino a muchos de los dogmas cristianos: la lucha entre la carne y el espíritu, la condena a la pasión, la exaltación de la virtud, de la templanza, de la continencia sexual, incluso la condena al placer sexual

Así, de manera progresiva se irá instaurando una censura moral contra la homosexualidad. Un buen ejemplo de ello son los astrólogos de época bajoimperial, como Manilio o Fírmico, cuya visión de la homosexualidad empieza a ser bastante negativa:

"Si esta conjunción se produce en los signos trópicos, entonces toda la impureza de la impudicia se desarrolla en el cuerpo afeminado de los hombres experimentando los ardores de la sensualidad femenina, mientras en el naufragio de su honor y de su renombre, se ven manchados por una impureza deshonrosa".
- Fírmico, Libro VI. 
 
Mosaico romano con motivos astrológicos. S.III d.C.


4.- La condena a la homosexualidad: el cristianismo

Como vemos el cristianismo se apropió del discurso pagano para difundir con mayor facilidad su fe, además el gran acierto del cristianismo es que supo llegar a todos los sectores de la sociedad, desde los más humildes a los grandes emperadores.

No hace falta decir que impuso desde el principio una moral sexual estricta y exigente, condenando toda actividad sexual fuera del matrimonio, y sólo permitida bajo fines reproductivos. Por lo que la homosexualidad fue considerada muy pronto como uno de los mayores pecados.


"Sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por unas relaciones contra natura. Y los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se consumieron en pasiones los unos por los otros, hombres que hacen con otros hombres cosas infames, recibiendo en sí mismos el pago que cumple su extravío"
- Pablo, Epístolas a los romanos.

En cuanto a la homosexualidad, aunque antes del siglo IV d.C., no hubo ninguna disposición específica sobre ella, todo parece indicar que su práctica se fue castigando con más severidad con el paso de los años.

Mosaico de Justiniano.
Basílica de San Vital (Rávena)
Filipo el Árabe, en el siglo III intentó prohibir la prostitución masculina sin mucho éxito. Más tarde, los hijos de Constantino parece ser que promulgaron leyes que castigaban la homosexualidad pasiva con la castración. Con Teodosio I (390 d.C.) se condenaba a los prostitutos masculinos a expiar en las llamas la gravedad de sus pecados. Teodosio II hizo extensible este castigo a todos los homosexuales pasivos, fuesen prostitutos o no. Hasta llegar a Justiniano, quien en el año 533 d.C., legisla oficialmente la pena de muerte a todos los homosexuales, ya fuesen activos o pasivos, ya que no sólo ofendía a los hombres sino también a Dios.

Como señala Jean-Noel Robert en su magnífico "Eros romano": "Por vez primera la homosexualidad estaba claramente presente en un texto constitucional como un crimen contrario a la religión, que ofendía a Dios".

La Iglesia dividió la moral entre lo puro y lo impuro, y todo aquello que era considerado impuro caía en una prohibición radical, y no sólo condenaba a los pecadores a una eternidad en el infierno, sino que según iban acaparando el poder, fueron imponiendo sus creencias bajo el peso implacable de la ley.

El cristianismo condenó a los hombres, durante miles de años, a reprimir su sexualidad, otorgándole una visión negativa a su cuerpo, a su sexualidad, a su placer, a sus sentimientos. 






BIBLIOGRAFÍA

ÁNGELA, ALBERTO; “Amor y sexo en la Antigua Roma”. La esfera de los libros. Madrid, 2015.

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; El mundo amoroso de Catulo y de la Roma de finales de la República, Gerión, 2007, Vol. Extra 277-310.


CANTARELLA, E.; Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo, Madrid, 1991.

GRIMAL, P.; El amor en la antigua Roma, Ed.Planeta 

MARCIAL, Epigramas Eróticos,Aldebarán, 2000.

VEYNE, P.; La Homosexualidad en Roma, en: Sexualidades Occidentales, Ph. Ariès, A. Béjin, M. Foucault y otros. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1987, pp. 51 – 64

MACÍAS VILLALOBOS, C.; La homosexualidad y las conductas sexuales pervertidas desde la perspectiva de la astrología antigua,  Minerva: Revista de filología clásica, Nº 19, 2006, págs. 215-246