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viernes, 15 de junio de 2018

Termas y prostitución: El espectacular burdel de Tesalónica

En la antigua ciudad griega de Tesalónica, capital del orgulloso reino de Macedonia, se encontró a finales de los 90 uno de los hallazgos arqueológicos más fascinantes que se recuerdan si hablamos de sexualidad y erotismo en el mundo antiguo.

El equipo de arqueólogos, bajo el sol abrasador de Grecia, se encuentran excavando un conjunto termal situado en pleno centro de la ciudad histórica, un yacimiento importantísimo para comprender la historia de la ciudad, ya que no hay muchos vestigios del siglo II a.C. que estén tan bien conservados.

Pero en plenas excavaciones salta la sorpresa, poco a poco, se va desenterrando una llamativa jarra de vino de terracota con un pico en forma de falo y decorada con relieves de Hermes, Afrodita, abejas y uvas, todos ellos símbolos relacionados con el placer, la sexualidad y la fertilidad.

Vasija de evidente forma fálica, hallada en el conjunto termal de Tesalónica.


A pesar de la peculiaridad de la pieza, el equipo de arqueólogos no se deja llevar por la emoción, ya que es habitual encontrar objetos eróticos, o incluso de claro tintes pornográficos, en espacios cotidianos de hace 2000 años.

Pero pronto fueron apareciendo más y sorprendentes objetos de clara intención erótica: jarras y ánforas de motivos sexuales, numerosísimas lucernas eróticas, e incluso ¡dildos! También he leído que durante una exposición en el museo de Tesalónica sobre estos hallazgos estuvo expuesta una ingeniosa máquina sexual accionada con una manivela, aunque no he podido encontrar más información sobre la existencia de este aparato.

Jarra de vino con motivo fálico.


Ya no había lugar a dudas, éstas no eran unas simples termas. Esta excavación vino a confirmar las sospechas que muchos arqueólogos mantenían sobre la estrecha vinculación entre el mundo de las termas y el mundo de la prostitución. Las sorpresas no dejaban de llegar a este yacimiento, y es que, junto a las termas, se encontró otro edificio del que pronto se descubrió su función... un magnífico burdel de dos plantas comunicado directamente con las termas.

Estamos pues ante un yacimiento único y extraordinario, una excavación que vendría a confirmar la existencia de termas sexuales en la Antigüedad.


Un paseo por el burdel de Tesalónica


Nos encontramos en el siglo II a.C., la rica y orgullosa ciudad de Tesalónica, ahora bajo dominación romana, es una ciudad próspera y nudo de comunicaciones entre Bizancio y Roma, además su puerto acoge mercaderes provenientes de todo el Mediterráneo.

Junto a su ágora, el mercado de la ciudad, podemos encontrar una indicación que nos señala la existencia de unos baños, y junto a estas termas encontramos un edificio de dos plantas rebosante de actividad, con hombres entrando y saliendo. De su interior brotan los sonidos de Baco, risas, chistes, y ruido de vasos y jarras de vino.  Nada más entrar en la taberna, nos recibe una "camarera" de extremada belleza, nos pregunta si somos nuevos en la ciudad y que con mucho gusto nos enseñaría las instalaciones...

Reconstrucción ideal del ágora de Atenas.

Estupefactos sólo podemos asentir con la cabeza, mientras seguimos con la mirada a la camarera que vestida con un lino casi transparente nos dice que la sigamos...

Lupanar de Pompeya.
La planta inferior es una populosa taberna de bancos corridos y mesas de madera, donde aparte de vino, se sirven copiosas comidas. Espinas de pescado, huesos de aves e incluso un huevo de avestruz encontraron los arqueólogos en esta estancia, lo que nos indicaría que se celebraban extravagantes servicios de comidas.

La grácil camarera nos dice que la acompañemos a la planta superior, por lo que subimos por unas escaleras de madera a lo que parece un laberinto de pequeñas habitaciones. La estancia está decorada con lascivas pinturas eróticas y los sonidos que salen de esas habitaciones, apenas tapadas con unas cortinas, son otros.

Son los sonidos de Afrodita, que se mezclan en la pesada y cargada atmósfera de la estancia:  gemidos de placer, promesas de amor, fingidos orgasmos, alabanzas a la belleza y obscenas exigencias amatorias... Al fondo, una habitación más amplia, se reserva para un público más selecto, donde según nos cuenta nuestra anfitriona se ofrecen espectáculos erótico-burlescos.

Frescos de con pinturas eróticas de Pompeya.

Volvemos a la planta baja, y la camarera nos dice que nos va mostrar el por qué muchos marineros y comerciantes no dudan en hacer escala en Tesalónica... esquivamos borrachos, mesas y sillas y nos dirigimos a una puerta situada en el lateral de la taberna. Y aunque el paso de los siglos hayan borrado cualquier decoración, podemos imaginar que tanto la puerta como el pequeño corredor que hay tras ella están decorados con motivos marinos y eróticos....

Según vamos descendiendo notamos como la temperatura sube y es que tras abrir otra puerta, no podemos dejar de salir de nuestro asombro, nunca antes, mis infatigables ojos de viajero habían visto algo así...

Las espectaculares termas de Tesalónica


Una nube de vapor envuelve toda la habitación, enormes muros de piedra se alzan al fondo, una variedad de ricos y elegantes mosaicos cubren el suelo. En el centro podemos ver una piscina de agua caliente, y a su alrededor, nos encontramos 25 bañeras pequeñas y sencillas, dispuestas en círculo. En la otra habitación contigua nos señala que se encuentra las piscinas de agua fría y caliente.

Baños de Tesalónica

Toda la estancia se haya iluminada con numerosas lucernas decoradas con escenas pornográficas de toda clase y condición, por nuestro lado nos adelanta otra camarera cargada con una jarra cuya boca tiene forma fálica, y es que toda la estancia está decorada con motivos tan eróticos que harían sonrojar al mismísimo Pan.

Algunas bañeras están ocupadas por meretrices que nos invitan a entrar en ellas y gozar de sus placeres, en otras encontramos a hombres que saciados todos sus apetitos se relajan plácidamente, e incluso en algunas vemos como las meretrices cumplen los deseos y fantasías de algunos de sus clientes.

Ruborizados, decidimos abrir el apetito con una buena jarra de vino griego. Hicimos bien en hacer caso a aquel comerciante ateniense y parar en esta ciudad de lujos y excesos...

Casa de Ninfas


Todo este lujo descrito nos hace pensar que más que un simple prostíbulo este lugar era una "domus meretricius", un prostíbulo de alto stánding.


Las meretrices, como las antiguas hetairas griegas, no sólo se dedicaban al comercio sexual, sino que también entretenían a los hombres con toda clase de juegos y artes como la música, la danza o la interpretación.

Y es que entre los hallazgos más destacados se encuentran dos máscaras de arcilla verdirrojas que podrían indicar que las meretrices portasen estas máscaras en juegos y pantomimas eróticas; por lo que serían mujeres versadas en todo tipo de artes, mujeres cultas y refinadas, que se ganaron el respeto y la admiración de  los hombres que allí acudían.


Conclusión


Statue of Aphrodite, 1st-2nd cent. CE, Thessaloniki Archeology Museum
Estatura de Afrodita
Este pequeño paseo aunque pueda parecer algo exagerado, o una recreación fruto de la imaginativa y lasciva mente de un hombre del siglo XXI ante el erotismo exhuberante de aquella época, tiene grandes visos de ser cierto.

Y es que numerosos especialistas, como el profesor de la Universas de Salónica, Leónidas Tomaras, afirman que era normal que los hombres al finalizar su jornada de trabajo gozasen de un baño relajante antes de disfrutar de una buena jarra de vino o una comida.

El erótico ambiente de los baños y la taberna les invitaría a saciar también otra clase de placeres. "Fuera cual fuera el orden de los placeres, la visita formaba parte de un ritual cotidiano muy común", asegura Tomaras. Por lo que en época romana acabar la jornada tomando un baño relajante y compartiendo una jarra de vino en alguna tabernae cercana con tus amigos tenía que ser algo tan corriente como quedar, hoy en día, a echar un café con un amigo.

Sabemos que tanto los baños como el burdel fueron destruídos por el fuego, seguramente tras un importante terremoto ocurrido ¡¡a finales del siglo I d.C!!. Es decir, este burdel estuvo en funcionamiento durante más de dos siglos.

Por suerte para nosotros, este complejo fue consumido por las llamas, quedando todas estas piezas sepultadas, a salvo de la destrucción del tiempo y la moral.


Su descubrimiento avivó el debate sobre la relación entre el mundo de las termas y el mundo de la prostitución en la Antigüedad clásica, aunque eso ya es otra historia...



Bibliografía

Blázquez, J.M. y Cabrero, J.; Termas y prostíbulos de la antigua Roma, La Aventura de la Historia, núm. 53 (marzo 2003), pp. 90-93.
Bird, M.; Un burdel de Roma renace en Salónica, en https://elpais.com/diario/1999/01/10/cultura/915922801_850215.html


Sykia, Chalkidiki (Συκιά Χαλκιδικής) 2nd c. CE Archaeological Museum of Thessaloniki, ΜΘ 2659
Lagynos decorado con escenas eróticas..
Sykia, Chalkidiki 2nd c. CE Archaeological Museum of Thessaloniki, ΜΘ 2659



domingo, 22 de octubre de 2017

Puellae Gaditanae: las sensuales bailarinas gaditanas

Cádiz es una de las ciudades más importantes de la historia, su posición estratégica hizo que los fenicios posasen sus miradas sobre esas tierras para fundar una de las colonias más prósperas e importantes del todo el Mediterráneo occidental.

Un centro clave para el comercio mediterráneo, ya que no sólo permitía el intercambio de productos del norte con el sur europeo, sino que a su puerto llegaban productos de todos los rincones del Mediterráneo.

Todo ello hizo que Gades fuese una ciudad "multicultural" con marinos y comerciantes provenientes de todo el mundo conocido, donde se entremezclaban no sólo personas y mercancías sino también todo tipo de religiones y creencias.

Entre los principales templos que se levantaron en esta milenaria ciudad uno de ellos fue el dedicado a la diosa fenicia Astarté-Afrodita, situado en la pequeña isla de Erytheia, donde existió un culto institucionalizado de sacerdotisas donde se practicaba algún tipo de hierogamia o prostitución sagrada.

Este culto con el paso de los siglos se fue transformando en un culto a la Venus Marina, donde los rituales celebrados por sus sacerdotisas fueron perdiendo su carácter sacro hasta convertirse en un mero espectáculo lúdico y bastante lucrativo que dio lugar al nacimiento de uno de los mitos eróticos más universales en tiempo de los romanos... las puellae gaditanae, es decir, las jovencitas de Cádiz.


Puellae Gaditanae, de Ángel Todaro.


La prostitución sagrada

Una de las costumbres más llamativas y que más fantasías ha despertado en el imaginario de los historiadores fue el de la "hierogamia", es decir, el fenómeno de la (mal llamada) prostitución sagrada. Una institución religiosa donde la sexualidad activa cobraba gran importancia al estar estrechamente vinculada a conceptos como la fecundidad y la prosperidad, valores fundamentales para estas sociedades agrícolas tan dependientes de los caprichos de la naturaleza.
Venus Calpigia. S. II a.C.
Museo Arqueológico Nacional (Nápoles)

Por lo que como hemos visto repetidamente a lo largo y ancho de este blog esta relación entre sexo y vida fue de vital importancia para numerosas sociedades antiguas. Muchas veces plasmando esta unión de manera escandalosa desde nuestra perspectiva cristiana y mojigata de la historia de la sexualidad.

Por lo que parece evidente que prácticas como los rituales orgiásticos, danzas desenfrenadas, masturbación ritual, o la misma prostitución sagrada, fueron bastante comunes en ritos y ceremonias por todo el Mediterráneo Oriental (Egipto, Siria, etc.).   Esta prostitución sagrada fue confundida por autores griegos y romanos como una forma de prostitución encubierta por parte de estas sacerdotisas, cuando no de todas las mujeres libres de la ciudad. Sin ir más lejos el gran Heródoto (I,199) nos decía que todas las mujeres de Babilonia antes de contraer matrimonio debían de ir al templo de Isthar y prostituirse ante el primer hombre que las eligiese.

Hoy en día, la mayor parte de estudiosos dan a esta hierogamia un significado menos carnal ya que, aunque seguramente se diesen situaciones de abierta prostitución, estas prácticas tuviesen significados culturales y religiosos mucho más profundos y amplios. Además, hay que tener en cuenta el pragmático sincretismo religioso en el mundo antiguo, donde un mismo dios podía ofrecer muy diversas caras. Así por ejemplo, Venus podía ser patrona de las prostitutas y celebrar en su honor las más escandalosas fiestas romanas, pero al mismo tiempo podían encarnar la castidad y la maternidad de las decentes matronas romana.

Pero no cabe duda que la existencia de este tipo de templos fue un gran reclamo para los comerciantes de la época, que sin duda preferían atracar en los puertos de estas ciudades para comprobar si estos rumores eran ciertos... Por lo que esta institución religiosa se fue extendiendo a distintas ciudades del ámbito griego donde los templos consagrados a Afrodita fueron ganado fama (y dinero) a cambio de prestar este tipo de servicios. Así Estrabón nos habla que en el templo de Afrodita de Corinto había más de cien sacerdotes de ambos sexos destinados a rendir honores a la diosa de la pasión y la lujuria.

Isthar-Astarté
Por lo que no nos puede sorprender que en un mundo donde la sexualidad era vista como una fuerza positiva y regeneradora su aspecto lúdico cobrase igual de importancia. Por lo que el componente sagrado o ritual que en un principio tendrían las danzas, cantos u orgías que practicasen estas sacerdotisas en el interior de sus templos, poco a poco se fueron convirtiendo en fiestas de carácter más popular, hasta llegar a época clásica, donde los romanos consideraron a estas puellae gaditanae como prostitutas de lujo ideales para amenizar banquetes, donde este tipo de danzas ya estaban completamente desacralizadas y convertidas en un mero juego erótico.


LAS PUELLAE GADITANAE

Gades fue una de estas ciudades del Mediterráneo que destacaron no sólo por su importancia comercial sino también por el erotismo que desprendían sus calles. Esa fama vendría por la existencia de un templo dedicado a Astarté/Afrodita donde seguramente se diesen prácticas de hierogamia, por lo que existiría un cuerpo de sacerdotisas especializadas en el placer carnal...

Por lo que algunos estudiosos no han dudado en vincular estas sacerdotisas con las famosas pullae gaditanae romanas. Una tradición de varios siglos que hizo que las mujeres de Cádiz alcanzasen fama mundial por su erotismo, su sensualidad y por su habilidad en diversas artes como la danza y la música.

Una de las primeras referencias sobre ellas nos la ofrece Estrabón (II,3,4) quién nos relata las andanzas de un marino griego de nombre Eudozo de Cicicos que aprovechando una escala en la ciudad de Gadir no dudó en embarcar con él a un grupo de estas bailarinas.

El relieve de Aricia representa la danza de las Puellae en un templo de la diosa Isis.
Museo Nacional Romano (Roma).

¿Quiénes fueron estos mujeres?

Las fuentes latinas cuando nos hablan de puellae gaditanae (jovencitas gaditanas) nos trasladan una visión similar a las que tuvieron de las hetairas griegas, es decir, cortesanas de lujo versadas en todo tipo de artes, como la música, la poesía, la danza, el canto, especializadas en amenizar banquetes. Y aunque las hetairas griegas eran esclavas, la condición jurídica de estas puellae gaditanae no está del todo claro, ya que seguramente en sus primeros tiempos tuvieron una condición jurídica propia, incluso sagrada, al ser sacerdotisas del templo, con una importancia social y religiosa bastante elevada.

Pero con el paso de los siglos, y la evolución de las propia colonia su consideración social fue mutando de un status social privilegiado a ser consideradas esclavas, probablemente de propiedad del propio templo. Por último en época altoimperial esta institución pierde por completo su carácter sacro y su condición jurídica se equipara a la de esclavos o prostitutas, formando parte de los grupos sociales marginales de la jerarquizada sociedad romana, a pesar de ser vistas como cortesanas de lujo.


 Las sensuales bailarinas gaditanas

Su talento y su sensualidad fue tal que pronto su fama se extendió por todo el mediterráneo, alcanzando el rango de las mujeres más sensuales del mundo conocido. Así las bailarinas gaditanas fueron tan reclamadas como las sirias, especialmente por sus excitantes bailes y canciones. Uno de los mejores testimonios sobre su arrebatador erotismo nos lo proporciona Marcial quien en uno de sus epigramas (XIV, 203) nos dice:

"Se contoneaba tan lúbricamente, se excita tan provocadoramente que habría hecho masturbarse al propio Hipólito". Siendo este Hipólito un ser mitológico que había consagrado su virginidad eterna a la diosa Artemisa, incluso aunque este hecho fuese el causante de su muerte...

Por todo ello nos podemos imaginar el erotismo que desprendían estas mujeres durante sus bailes, algunos estudiosos han querido equiparar este tipo de danza como una mezcla entre el sensual baile del vientre árabe y el posible origen del fogoso baile flamenco andaluz.

La genial pluma de Marcial (VI.71) nos da una idea de las virtudes de estas jovencitas en otro de us epigramas, capaces de hacer perder las cabezas y (en algunos casos las fortunas) a sus enamorados clientes: "Experta en adoptar posturas lascivas al son de las castañuelas béticas y en danzar según los ritmos de Gades, capaz de devolver el vigor a los miembros del viejo Pelias, y de abrasar al marido de Hécuba junto a la mismísima pira funeraria de Héctor. Teletusa consume y tortura a su antiguo dueño. La vendió como sirvienta y ahora la ha comprado para concubina."

Puellae Gaditanae, de Julio Ceballos.

Como podemos ver estas bailarinas eran mujeres versadas en todo tipo de artes: música, danza, poesía, canto... expertas en ir subiendo la temperatura de las alegres veladas romanas, poco a poco, con danzas, poemas y canciones cada vez más subidas de tono. Las letras de sus canciones eran de un claro lenguaje provocador y bastante explícito como vemos en estos versos:

"Quizás esperes un coro que se ponga a cantar las lascivas canciones gaditanas, y que las chicas, animadas por los aplausos, se tiendan en el suelo meneando el trasero" (Sátiras XI, 162-164).

"Que escuche el repique de las castañuelas y las palabras que se niega a oír incluso la prostituta que se exhibe desnuda en un burdel bochornoso..." (Sátiras XI, 172-173).

Mosaico romano con música y bailarina.
Eran tan famosas estas canciones licenciosas de origen gaditano que incluso la gente las canturreaba por la calle, o al menos las personas con poca decencia pública como sugiere Marcial (111.63) en este otro epigrama:

"Catilo, eres un afeminado, muchos dicen eso y oigo. Pero dime ¿qué es un afeminado? Un afeminado es el que peina sus cabellos con estudiada afectación; el que siempre huele a bálsamo y a cinamomo; el que canturrea tonadas del Nilo o de Gades [...]."

El testimonio de estos autores romanos también nos habla de la importancia que tuvieron diversos instrumentos musicales en este tipo de espectáculos, como los címbalos o los crótalos ... Aunque si alguno destaca sobre manera son las crusmatae, instrumento que consistía en un par de planchas de madera o metal que se entrechocaban, ancestro instrumental de nuestras actuales castañuelas.
Crusmatae.

Por último, añadir que estas puellae gaditanae alcanzaron tanto notoriedad en Roma que no había fiesta que se preciase si no contaba con su presencia. Incluso fue necesario que "en Roma enseñaban los bailes y las canciones de Cádiz desvergonzados maestros de danza" ante la gran demanda que existía de este tipo de espectáculo.

Y como no podía ser de otra forma en los famosos priapeos (poemas de carácter erótico-festivos) también se menciona a estas bailarinas gaditanas que no sólo animaban los festines de la disoluta sociedad romana, sino que se pasaban el día callejeando por las zonas de más afluencia de público como el Circo Máximo.

"Quincia, delicias del pueblo, conocidísima del Circo Magno, experta en menear sus vibrantes nalgas, deposita en ofrenda a Príapo los címbalos y crótalos, sus instrumentos de calentamiento, así como los tambores golpeados con firme mano, En compensación suplica ser siempre grata a los espectadores y que su público esté siempre erecto como el dios".

Para despedirnos os dejamos con esta otra descripción que nos hace Juvenal (Sat. XI, 162) de estas bellas puellae gaditanae que en este pasaje resume muy bien todo lo explicado sobre ellas:

"Acaso esperes muchachas gaditanas que en coro se pongan a entonar lascivos cantos de su país y enardecidas por los aplausos, exageren sus temblorosos movimientos de cadera, y las jóvenes esposas que, tendidas junto al marido, contemplan este espectáculo que sólo contado en su presencia debiera ya ruborizarlas. [...] Mayor es, sin embargo, esta voluptuosidad en el otro sexo, que se excita con más vivez y, pronto al placer que se mete por ojos y orejas, provoca la incontinencia. estas diversiones no caben en mi casa. Escuche esos repiquetes de castañuelas, esas palabras que no siquiera pronunciaría el esclavo desnudo que permanece en el maloliente lupanar; gócese con esos gritos obscenos y con todo refinamiento del placer aquél que ensucia con sus vomitonas el mosaico lacedemonio; nosotros perdonamos esos gustos a la Fortuna".




BIBLIOGRAFÍA

Blázquez Martínez, J.M.; Mujeres extranjeras en Roma en la poesía de Marcial. Revista Gerión. Madrid. 2004.

Eslava Galán, J.; Historia de España contada para escépticos, Planeta, 2004.

Jiménez Flores, A.M; Cultos fenicio-púnicos de Gadir: Prostitución sagrada y Puellae Gaditanae.

Monzón Acosta, I.; Bailarinas de Cádiz, Historia de Iberia Vieja, nº 7, 2017.

Olmos, R.; Puellae gaditanae: ¿Heteras de Astarté?, AespA, 64, 99-100. 1991.






sábado, 3 de junio de 2017

Religión y Sexualidad en Mesoamérica

Historia de la Sexualidad en América:
- Mesoamérica:
Capítulo 1.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica I: Magia, sexo y religión.
Capítulo 2.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica II: Cultos a la fertilidad (próximamente)

- Perú:
Capítulo 1.- La cultura Moche y sus increíbles cerámicas eróticas

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Cuando hablamos de religión y sexualidad en sociedades antiguas estamos hablando de toda una cosmogonía que rodea el mundo de las personas, y lo que es aún más importante, tanto la magia como la religión son realidades que participan activamente en su realidad, por lo que es imposible separar sexo y religión.

A grandes rasgos podemos decir que existen dos tendencias generales sobre la sexualidad en cualquier religión del mundo: una positiva, donde se incluyen todas aquellas prácticas aceptadas culturalmente como "naturales", que pueden ir desde ritos de fertilidad a orgías rituales; y una negativa, todo aquello que se considera antinatural o inapropiado, por lo que suelen indagar en valores como el autocontrol y la abstinencia.

Ambas visiones están presentes en cualquier sociedad o cultura, aunque la diferencia entre la sexualidad positiva y negativa puede variar enormemente de una cultura a otra, incluso muchas sociedades se preocuparon de reglamentar estos códigos culturales sobre la sexualidad.

Esta reglamentación viene asentada en la mitología o cosmogonía de cada cultura y suele estar basada en la propia concepción del cuerpo humano, en lo que apreciamos como puro e impuro, por lo que las culturas con una concepción negativa del sexo suelen tener a su vez una concepción peyorativa del cuerpo humano, sus secreciones y por lo tanto de su sexualidad; en cambio, aquellas culturas con una concepción positiva de la sexualidad suelen ver el cuerpo como un regalo de los dioses, estrechamente vinculado a la fertilidad y fecundidad, por lo que el placer sexual no es algo vergonzoso y se puede disfrutar del sexo, aunque con ciertas restricciones.

En el Códice de Dresde, documento maya del Posclásico, se ve a la diosa Ixik como atan, “consorte”, de una deidad vieja. La pareja se acaricia de manera muy discreta en lo que podría ser una preparación para la cópula.
Códice de Dresde
, p. 21c. Reprografía: Boris de Swan / Raíces


Religión, magia y sexualidad

Para las culturas mesoamericanas la presencia de los dioses se manifestaba en todo lo que acontecía a su alrededor, desde los fenómenos más globales como el clima o las cosechas hasta los aspectos más íntimos como el deseo sexual o el amor.

Por todo ello, no nos debe extrañar que existiera toda un mundo mágico y religioso estrechamente vinculado con el erotismo y la sexualidad: deidades, rituales, encantamientos, hechizos o pócimas amorosas eran muy frecuentes en el mundo de la América precolombina.

Además, como en casi todas las sociedades agrícolas la vinculación entre fertilidad, religión y sexualidad era un hecho inherente, por lo que no nos debe extrañar su estrecha relación en numerosas costumbres y rituales. Entre todas ellas, el culto al falo seguramente sea una de sus costumbres más visibles y extendidas, ya que no sólo alude a la fecundidad de la tierra y la germinación de las plantas, especialmente el maíz, sino también a la propia virilidad de lo masculino en unas sociedades marcadamente guerreras.

Templo de los Falos, Chichen Itza, México.

Incluso como bien esgrime Patrick Johansson en su obra 'La palabra de los aztecas' el simple acto sexual puede alcanzar un enorme simbolismo, por lo que la relación entre erotismo, sexualidad, muerte, fertilidad, sacralidad y divinidad estará muy presente en numerosos ritos: "Es así como la simple copulación instintiva adquiere, en el contexto ritual instaurado por el hombre, una dimensión representativa donde los distintos valores socio-religiosos entran en escena, a través de sus encarnaciones o materializaciones míticas, para consagrar el acto (...)"


Dioses de la sexualidad

Las religiones mesoamericanas no separaron el erotismo del campo de lo divino.


Xochiquétzal descrita en el Códice Borgia.1
Como decíamos al principio, los dioses intervenían en los aspectos más mundanos y pasionales de sus fieles, por lo que el deseo sexual, la lujuria, el erotismo o el placer estaban influenciados por la participación de estas divinidades, pero al mismo tiempo podían ser responsables de los más duros castigos si se infringían las leyes que regían la moral sexual de estas culturas, enviando temibles enfermedades sexuales como la temible sífilis.

Estos mismos dioses de la sexualidad presidían sangrientas ceremonias públicas donde se castigaba o ejecutaba a estos transgresores sexuales. Así sabemos que el día de Itzlacoliuhqui se castigaba con la pena capital a aquellas personas sorprendidas en adulterio. Otros dioses como la diosa Macuilxochitl exigía cuatro días de abstinencia sexual antes de la celebración de sus fiestas con la amenaza de caer bajo su temible ira si alguien incumplía sus mandatos.

Un hecho curioso, y que sorprendió gratamente a los frailes españoles, es que algunas veces los condenados se podían acoger al perdón de los dioses mediante un ritual de purificación basado en... ¡la confesión! Aunque esta similitud con el rito cristiano era sólo superficial, ya que sólo era admitida para confesar pecados de índole sexual, la confesión se hacía secretamente entre el pecador y la diosa, y sólo se podía recurrir a este perdón una vez en la vida.

El infractor era llevado ante el sacerdote que encarnaba a Xochiquetzal. Allí se sometía a varios rituales de purificación, entre los que destacaba el baño ritual. Una vez limpio se dirigía al templo con unas pajillas en la mano, cada pajilla representaba uno de los pecados cometidos, y delante de la imagen de la diosa se perforaba la lengua con estas pajillas y las lanzaba hacia atrás. Acto seguido el sacerdote las recogía y las arrojaba al fuego purificador completando el acto de confesión.

Como vemos los dioses eran todopoderosos y eran capaces de influir en todos los aspectos de la sexualidad de las personas, podían incitar al placer sexual, eran responsables de castigar las transgresiones sexuales o tenían la posibilidad de personar los pecados. Por lo que todos los mortales estaban sometidos a sus influencias, especialmente si esas energías eran canalizadas mediante hechizos, rituales o pócimas realizados por chamanes, alcahuetas o brujas.

Imagen de ritual azteca.
Así han llegado hasta nuestros días numerosos testimonios de este tipo de magia, tanto para apaciguar los apetitos sexuales, tomando una sopa con carne de jaguar; aumentar el vigor sexual, comiendo la carne de una serpiente mazacoa; o los tan socorridos y universales filtros de amor, siempre bajo la invocación de algunas de estas deidades del amor.

Incluso hay algunos testimonios de prácticas rituales orgiásticas donde se utilizarían plantas alucinógenas como afrodisíacos.




Principales divinidades sexuales

Existen numerosas divinidades mesoamericanas relacionadas con la sexualidad y el erotismo.


Hay que recordar que la sexualidad está muy presente en los mitos fundacionales de estas culturas, incluyendo numerosas transgresiones sexuales y una concepción positiva del placer sexual. Aunque si por algo destacan estas divinidades mesoamericanas es por su marcada dimensión dual: femenina/masculina o positiva/negativa. Así las principales diosas del amor o la belleza también podían tener un lado oscuro o peligroso, advirtiendo de los peligros de la sexualidad femenina o de la promiscuidad, por lo que en estas culturas tuvo un fuerte arraigo el mito (universal) de la vagina dentada.

Entre las numerosas divinidades relacionadas con el mundo del erotismo y la sexualidad podemos destacar tres divinidades principales: Tlazoltéotl, Xochiquétzal, Xochipilli.Y es cada aspecto de la vida sexual estaba asociado a un dios diferente:
Tlazoltéotl, en el códice Borbónico.

- Tlazoltéotl era la diosa del placer, la voluptuosidad, la fecundidad y la fertilidad. Ella protegía a las parturientas, a las parteras, a los hechiceros relacionados con el mundo amoroso y a los hombres de intensa actividad sexual. Fue venerada primero por olmecas y mixtecas, siendo asimilada posteriormente por los mexicas.
- Xochipilli era el dios de las flores, del amor, de la fertilidad y de las relaciones sexuales ilícitas, por lo que está asociado con el placer y la sensualidad. Era el protector de las ahuianime (prostitutas) libres y de los rituales. Su culto tiene origen en la zona de Oaxaca y Tabasco.
- Xochiquétzal era esposa de Xochipilli, con quién compartía estos rasgos, siendo también protectora de la prostitución y de las relaciones sexuales. Muy venerada entre hilanderas y tejedoras, ya que el movimiento del telar de cintura evocaba de cierta manera el movimiento del acto sexual.



Para no hacer un post extensísimo, hemos decidido ir desgranando, poco a poco, algunos de los temas más llamativos por aquí lanzados, como pueden ser el culto a la fertilidad, la magia amorosa, rituales orgiásticos, una descripción más detalladas de estas divinidades carnales, el mito de la vagina dentada, etc... Por lo que esperamos que nos sigan acompañando en este apasionante viaje y si es posible ayudándonos aportando más información en los comentarios.

En el próximo capítulo seguiremos hablando de religión y sexualidad, nos aproximaremos al que sin ninguna duda es el culto más importante de todos... los cultos a la fertilidad. ¡¡Os esperamos!!


Bibliografía


González Torres, Yolotl, “Sexualidad y religión”, Arqueología Mexicana núm. 104, pp. 26-27.


http://kajanegra.com/amor-y-sexualidad-entre-los-mexicas/


https://aquevineadondevoy.wordpress.com/tag/dioses-mayas/

http://canal22.org.mx/alacarta/?c=d&p=9&n=0_rcvcejpb&ti=19&l=150

sábado, 7 de febrero de 2015

Comida Afrodisiaca en la Antigüedad

No hay mejor manera de introducir este post que con una de las escenas censuradas más famosa en la historia del cine, nos referimos al baño protagonizado por Laurence Olivier y Tony Curtis en 'Espartaco', donde las referencias a ciertos alimentos afrodisíacos "esconden" una proposición de carácter homosexual, entre Craso y su esclavo, mientras éste masajeaba a su amo desnudo en los baños...


Escena censurada de 'Espartaco'
- Craso: ¿Comes ostras?
- Antonino: Cuando las tengo, señor.
- Craso: ¿Comes caracoles?
- Antonino: No, amo.
- Craso: ¿Consideras moral comer ostras e inmoral comer caracoles?
- Antonino: No, amo.
- Craso: Por supuesto que no, es una cuestión de gustos, ¿verdad?
- Antonino: Sí, amo.
- Craso: Y gusto no es lo mismo que apetito, y por lo tanto no es una cuestión de moralidad.
- Antonino: Se podría decir así , amo.
-Craso: Mi ropa, Antonino. Mis gusto incluye tanto a los caracoles como a las ostras.
  
Lógicamente, el intento de seducción fue demasiado evidente para escapar de las garras de la censura, la pregunta si le gustaban más los (masculinos) caracoles o las (femeninas) ostras fue censurada y no fue recuperada hasta los años 90.

LOS AFRODISÍACOS EN LA ANTIGÜEDAD

En las primeras sociedades humanas la fertilidad era una de sus principales preocupaciones, ya que la supervivencia del grupo dependía de la fecundidad de sus mujeres, así como de las tierras que cultivaban. Con todo ello, no nos puede extrañar que el poder de los afrodisíacos se conozca desde tiempos inmemoriales, ya que la comida y el sexo son dos de los impulsos humanos más básicos, por lo que con el uso de estos afrodisíacos se trataba de garantizar la potencia sexual de ellos y la capacidad reproductiva de ellas.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que la dieta de hace dos mil años no era tan variada y rica en nutrientes como la nuestra, por lo que la desnutrición o simplemente una mala dieta podía conllevar una pérdida de la libido y a tasas más bajas de fecundidad. Así, no hay que olvidar que la inmensa mayoría de los ciudadanos romanos vivían bajo la constante amenaza del hambre. Las clases pobres tenían una alimentación bastante exigua que se puede resumir en papillas de harina, algo de pescado salado y frutas de mala calidad. También se consumirían algunas legumbres y hortalizas cocidas en forma de potajes.

Afrodita- Afrodisíaco.
Las primeras referencias escritas sobre potenciadores de la libido datan del Antiguo Egipto, papiros fechados entre el 2200 y 1700 a.C. Incluso el Antiguo Testamento (Genesis 30: 14 y 15), nos habla de los poderes afrodísiacos de una planta como la mandrágora, gracias a la cual Jacob tuvo su quinto hijo con Lía.

Los griegos también escribieron numerosos tratados sobre los diferentes efectos en el desexo sexual de algunas hierbas y plantas, así como las pasiones eróticas que levantaban algunos pescados y mariscos. De la cultura griega proviene la palabra afrodisíaco, ya que deriva del nombre de la diosa griega del amor y la sensualidad, Afrodita.

De esta forma los primeros afrodisíacos eran plantas y alimentos, cuyas formas se asemejaban a los órganos sexuales masculinos o femeninos.  El ejemplo más claro de este tipo lo tenemos en la planta de la orquídea, ya que en ella están presentes las dos formas: en su flor, semejante al de una vulva de mujer; y en su raíz, muy parecida a los genitales masculinos; por lo que fue considerada una planta afrodisíaca por excelencia. Incluso su nombre, derivado de la palabra griega 'orchis', atestigua su claro carácter erótico, ya que en griego significa testículo.

Flor de la Orquidea, muy similar al órgano sexual femenino.
Otros alimentos asociados a la fecundidad y a la potencia sexual por su forma similar a los órganos sexuales femeninos son las ostras y los higos; y por otro lado, tenemos los alimentos considerados afrodisíacos por su forma fálica, como los espárragos y a los puerros.

También entre estos afrodisíacos encontramos plantas y alimentos que comparten perfume con las secreciones sexuales. Por ejemplo, la flor de castaño fue usa como brebaje afrodisíaco desde la antigüedad por su olor dulzón semejante al del semen.

Por último, tenemos aquellos alimentos considerados vigorizantes sexuales por su procedencia, es decir, aquellos alimentos que se extraen de los órganos sexuales de ciertos animales. Por ejemplo, uno de los alimentos con más fama eran las vulvas de cerda estéril, para que su efecto fuese mayor la cerda debía ser jóven, conservarse vírgen o estar castrada.

Pero no sólo el paladar y la vista eran los sentidos que disfrutaban de los poderes de estos afrodisíacos, ya que otro rasgo que comparten el sexo y la comida es la estimulación de todos los sentidos. Así el perfume fue un elemento clave en la excitación de los sentidos, siendo las rosas uno de los elementos más utilizados para aromatizar las mesas y habitaciones romanas. Las hojas de menta también tenían fama de afrodisíacas por lo que las camas de los recién casados se cubrían con hojas de esta planta.

Niño llevando cestas con rosas.
Mosaico Piazza Armerina, Sicilia

Cocina Afrodisíaca Romana

Una de las imágenes más comunes que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de comida y cultura romana son esos grandes banquetes, (cuando no orgías directamente) donde los romanos daban rienda suelta a dos de sus mayores vicios: la glotonería y el sexo. Nos imaginamos esas fiestas de poderosos patricios o esos nuevos ricos como podían ser algunos libertos, recostados en sus triclinium, emborrachándose a base de vino y probando los más exquisitos manjares de la época traídos de todos los rincones del Imperio: lenguas de flamenco, lirones cebados, jabalines rellenos de tordos, ...

Y es que entre la clase rica romana, a partir de época imperial, los testimonios que nos han llegado nos indican, que algunas cenas eran todo un espectáculo, no sólo por el gran número de esclavos, músicos, bailarines presentes; sino porque un buen anfitrión no sólo debía de dar de comer bien a sus invitados, sino que además tenía que sorprenderlos, por lo que se servían platos con todo tipo de trucos y sorpresas: animales rellenos de otros animales, platos servidos en barcos a través de canales de agua, platos relacionados con los doce signos zodiacales, etc.

Y aunque los usos y costumbres culinarias están reflejadas en muy numerosos y diversos textos, las principales obras que nos sirven de referencia para conocer esta cocina romana son dos: 'El Satiricón' de Petronio, obra que ha perpetuado el mito de los grandes banquetes romanos; y 'De re Coquinaria' de Gavio Apicio, obra de carácter exclusivamente gastronómico.

El satirión y la cantárida, la viagra de la antigüedad

Entre todos los afrodisíacos que usaron griegos y romanos, el más famoso, fue sin duda alguna el denominado, Satirión, un líquido extraído de los bulbos (en forma de testículo) de la orquídea. Su propio nombre, derivado de los sátiros, ya indicaba su potente efecto. Así se decía "Hércules, al recibir la bebida de Tespios, desfloró a las quince hijas de su anfitrión en una sola noche".

Plinio el Viejo, en su 'Historia natural' (XXVIII-119) nos da varias fórmulas para la preparación de este potente afrodisíaco, mezclando las patas y hocico del escinco, un reptil procedente del Nilo, con satirión:  "Su hocico y patas bebidos en vino blanco son afrodisíacos, especialmente con satirión y semilla de jaramago, mezclando una dracma de cada ingrediente con dos de pimienta; las pastillas así obtenidas, de una dracma cada una, deben de ser bebidas"

Otro de los más poderosos remedios para mejorar la potencia sexual era el polvo de cantáridas, un peligroso afrodisíaco descrito ya por Hipócrates en el siglo V a.C., cuyo consumo provocaba erecciones tan prolongadas como dolorosas, pudiendo provocar la muerte en caso de una dosis excesiva. Aunque este tipo de pociones y filtros de amor las veremos más detenidamente en un post dedicado a la magia y el sexo en el mundo romano, centrándonos hoy en el aspecto más estrictamente culinario.


LISTADO DE INGREDIENTES AFRODISÍACOS

Entre todos los productos afrodisíacos de la antigüedad, sin lugar a dudas hay dos que destacan sobre el resto: la manzana y la uva.

Manzana: Ya la tradición bíblica nos habla de la manzana como fruto del árbol del bien y del mal, fruto por el cual, Eva sedujo a Adán. En la mitología clásica este fruto representa el deseo y el amor, y es una fruta asociado directamente a Afrodita. Es reseñable que en el famoso Juicio de Paris, éste entrega a la vencedora, Afrodita, una manzana como símbolo de su victoria.

Mosaicos de El Jem (II al IV d.C.), Túnez.
Uva: No hace falta extendernos mucho para conocer el poder afrodisíaco del vino, ya que sospecho, que la gran mayoría de nosotros, hemos sufrido la cálida embriaguez y la vergonzosa desinhibición que produce el vino. Sobre su uso en la Antigüedad se pueden escribir largas tesis doctorales, pero simplemente remarcar un par de aspectos: Por un lado, que la uva siempre ha estado relacionada con el placer y la fertilidad, estando asociada a las figuras mitológicas más libidinosas como Baco, Príapo, Pan, etc...; y por otro, que en la mayoría de ritos y ceremonias de la antigüedad se atestigua la presencia del vino, sobre todo, en ceremonias de carácter alegre y festivo.

Ostras: Las ostras son uno de los más populares afrodisíacos, por varios motivos: su similitud con los órganos sexuales femeninos, sus cualidades nutritivas, muy ricas en proteínas, incluso por su textura y sabor en boca. Y es que hay que recordar, que Afrodita nace de la espuma de las olas y del interior de una concha, por lo que en general, cualquier marisco es considerado también afrodisíaco (almejas, mejillones, erizos, etc.)


Pintura mural Pompeyana.
Imagen extraída de 'De re Coquinaria"
Zanahorias: Al igual que los espárragos, las zanahorias por su forma fálica ha sido tradicionalmente asociada a la virilidad masculina. Su poder curativo frente a la impotencia masculina está relacionado con su presencia en algunas pinturas pompeyanas de temática erótica. Dioscórides nos dice "La raíz por si sola es diurética, estimula la cópula y, aplicada, expele los fetos". 

Espárragos: Su evidente forma fálica les hicieron ser considerados como uno de los alimentos más afrodisíacos. Se aconsejaba tomarlo hervidos o al vapor para que no perdiesen sus propiedades.

Orquidea deriva de la palabra griega
'Orchis' que significa testículo.
Orquídea: Como ya hemos visto antes, la orquídea fue uno de los más populares afrodisíacos, por sus similitudes con los órganos sexuales tanto masculinos como femeninos, por lo que se aprovechaba todas las partes de la planta: sus bulbos se comían, se realizaban infusiones con sus hojas, se frotaban sus flores por los genitales, etc

Anís: Un afrodisiaco muy popular con usos culinarios muy diversos. Desde la Grecia antigua ya era considerado afrodisiaco. Los romanos también lo consideraban un potente afrodisiaco

Almendras: La almendra siempre ha estado relacionada con la fertilidad en muy diferentes culturas, ya que su aroma provocaba un aumento de la pasión de la mujer.

Rúcula: La rúcula ha sido descrita como alimento afrodisíaco desde el siglo I a.C.

Higos: El higo por su semenjanza con el órgano sexual femenino también ha tenido una larga tradición de alimento afrodisíaco.

Miel: Las propiedades medicinales de la miel son conocidas desde los tiempos más remotos, recomendando su uso en numerosos tratados médicos para combatir la estirilidad y la impotencia, ya que la miel es una gran productora de hormonas sexuales debido a su alto contenido en vitaminas B y C. Así Hipócrates recomendaba los dulces hechos con miel y leche de burra.

Trufas: Tanto griegos como romanos también consideraron a la trufa como un potente afrodisíaco.


Pintura mural de Hérculano.
Museo Arqueológico de Nápoles.
Menta: La menta también la hemos mencionado anteriormente como uno de los afrodisíacos más populares, muy utilizada en filtros y pociones de amor. Su fama de potente afrodisíaco era tan grande que en tiempos de guerra se prohibía su cultivo para evitar distracciones amorosas.

Habas: Las habas también han sido consideradas como uno de los alimentos más excitantes a lo largo de la historia: desde Pitágoras, que prohibió su consumo a sus discípulos hasta el Obispo de Niza, ya en pleno siglo XVIII, que prohibió que sirviesen habas en los conventos de monjas por sus peligrosos efectos.

Cebollas: La cebolla ha tenido una larga y constante tradición como alimento afrodisíaco. En el antiguo Egipto, su consumo estaba vetado a los sacerdotes para evitar posibles distracciones lujuriosas. En el mundo romano también tenemos varios testimonios que nos hablan de sus propiedades: Ovidio en su famosa obra 'El arte de amar' afirmaba que las cebollas añadían virilidad, mientras que purificaban la sangre de las mujeres. Otro testimonio nos lo apota Marcial (Xenia, XXXIV) donde dice: "Siendo ya vieja tu mujer y estando tu miembro difunto, con nada mejor puedes hartarte que con bulbos"

Flor de Lis: Esta planta también era considerada como erotizante, ya que como nos indicaba Plinio, su raíz recuerda a los testículos, ya que está formada por dos tubérculos, aunque el más grueso de los dos reprime los deseos amorosos si se reduce a polvo y se toma con leche de cabra.

Tazón de fruta transparente y jarros.
Frescos romanos en Pompeya (c. 70 d. C.)

A todos estos alimentos más conocidos se le sumaban una multitud de plantas afrodisíacas entre las que podemos destacar: satirion (orchis morio) en cuya raíz veían una similitud con los testículos, jaramago (diplotaxis virgata) que pensaban que proporcionaba gran cantidad de esperma, erythraicon (serapis cordigena) creían que su poder era tal que sólo sosteniendo la raíz en la mano se perdía el control, espigadilla (crucinella angustifolia), persicaria (polygonum persicaria), carra o criadillas de ratón (mercurualis tomentosa), estas tres plantas les recordaban al miembro masculino, ameos bastardos (ammi maius) se utilizaba en los panes y Plinio afirmaba que "las mujeres que lo olían durante el coito concebían más fácilmente". Actualmente algunas de estas plantas son consideradas nocivas para el cuerpo humano


Bibliografía:

Para saber cualquier cosa de la cocina romana os recomendamos visitar el blog De Re Coquinaria, donde encontrareis infinidad de recetas originarias del mundo romano:
http://derecoquinaria-sagunt.blogspot.com.es/

Benavides-Barajas, L.L.; La cocina del Imperio romano y su historia, Dulcinea, 2000.

González Vera, A. de Uña y Villamediana Á.;  Influencia de los afrodisiacos y el erotismo en la gastronomía, Volumen 49 de Cuadernos de Aragón, Institución "Fernando el Católico".


http://www.historiacocina.com/especiales/articulos/sexualidadmedicaroma.htm

lunes, 8 de septiembre de 2014

Literatura Erótica en la Antigua Roma

Índice de Capítulos:
I.- Literatura erótica en la Grecia Clásica (en preparación)
II.- Literatura erótica en la Antigua Roma
       - Príapo y los Carmina Priapea      
       - Versos Fesceninos
       - El arte de amar (próximamente)
 III.- Literatura erótica Árabe

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LITERATURA ERÓTICA EN ROMA

La literatura romana relacionada con la sexualidad es abundante y variada, desde textos legales, a tratados de medicina, poesía, oratoria, fiolosofía, pero los que nos aportan una mayor información son los textos con menor prestigio cultural como las comedias, las sátiras, los poemas, graffitis, hechizos mágicos, inscripciones o pinturas murales. Aunque el auténtico boom de lo que podemos denominar 'literatura erótica' romana se da entre los siglos II a.C. y principios del siglo I d.C.

Aunque hay que aclarar que la novela de la antigüedad clásica se caracteriza por su variedad de narraciones, estilos y géneros dentro de una misma obra, y donde el tema amoroso es el núcleo fundamental en gran parte de estas novelas. Por este motivo, se puede observar un contenido erótico en casi todas las obras de los grandes escritores latinos: desde las comedias de Plauto y Terencio, a las sátiras de Horacio y Juvenal, como en la poesía de Ovidio, Petronio y Marcial.

Virgilio acompañado de las musas.
Así vemos como casi todos los grandes autores constribuyeron con sus textos a entender más y mejor la sexualidad romana:
  • el dramaturgo cómico Plauto, cuyas obras giran en torno a las aventuras y desventuras de jóvenes amantes.
  • el estadista y moralista Catón el Viejo, también nos ofrece datos sobre la sexualidad.
  • el poeta Lucrecio, que presenta un tratamiento extendido de la sexualidad epicúrea en su trabajo filosófico De rerum natura.
  • De Petronio, destacar su Satiricón, el primer ejemplo de novela picaresca en la literatura europea.
  • Apuleyo, nos brinda su imaginativa e irreverente, El asno de oro, una novela que nos narra las ridículas aventuros de un joven viril obsesionado con la magia.
  • Catulo, cuyos poemas abarcan el erotismo en todas sus gamas, desde el más refinado romanticismo a la pornografía más obscena.
  • Cicerón, cuyos discursos judiciales nos aportan una visión sobre la conducta sexual de la élite romana y en cuyas Epistulae ad Familiares nos ofrece todo un recital de palabras obscenas.
  • Los poetas de época Augusta Propercio y Tibulo, que nos acercan al concepto del amor con sus poemas sobre amantes.
  • Ovidio, destacando sus obras Amores, Ars amatoria y Remedia Amoris. Su Ars amatoria fue un auténtico boom en su época, pero le costó el destierro a su autor, ya que la regeneración moral que quiso imponer Auguto le condenó por su osadía.
  • Marcial, cuyas observaciones de la sociedad están repletas de descripciones sexualmente muy explícitas.
  • el escritor satírico Juvenal, quien arremete contra las costumbres sexuales de su tiempo.

También debemos destacar los Priapeos o 'Carmina Priapea', una colección de poemas erótico-festivos en torno a la figura del dios Príapo, de carácter anónimo, escritos en un elegante latín desmadrado. A estos Priapeos pronto le dedicaremos un post especial.

Además hay numerosas referencias sobre la existencia de textos, hoy perdidos, con todo tipo de material obsceno: manuales de sexo griego, de alto contenido pornográfico, que se publicaban bajo el nombre de famosas prostitutas, el más conocido es el Milesiae fabulae relatos pícaros y eróticos mezclados con chistes verdes, reunidos por Arístides de Mileto que influyeron poderosamente en la obra de Petronio y Apuleyo y muy célebres en todos los rincones del Imperio.

También se conocen otras copias griegas, escritas por hetairas, que conciben el amor como un arte, y reflejan su experiencia en diferentes tratados como el de Artyanassa o el de Filenis de Samos sobre posturas, o el de Elefantis, cuyo libros devoraba con pasión Tiberio.

Sobre estos libros nos advertía Marcial:  “los cachondísimos libritos de Musecio, que rivalizan con los de Sibarita. Sumérgete en sus páginas saladas pero procura tener al lado a tu amante para no entonar el canto nupcial con tus manos lujuriosas, como marido sin mujer” -Epigramas (XII, 95)

Dentro de la literatura latina, destaca el considerado como el libro pornográfico más antiguo, "Los diálogos de las cortesanas", escrito en el siglo II a.C., atribuido a Luciano y cuyo autor emplea por primera vez el término de lesbianismo para definir la homosexualidad femenina.

"Me besaban como los hombres, no sólo pegándome los labios, sino entreabriendo la boca, y me abrazaban y apretaban los pechos. Demonasa además me mordía mientras me besaba apasionadamente."
 - Diálogo V , Los diálogos de las cortesanas.

En el siglo II d.C. se observa un auge de la literátura romántica pero también de la erótica, tanto en textos escritos en latín como en griego. Pero con el establecimiento del cristianismo la literatura con carga erótica desaparecerá, reduciéndose a tratados médicos y a observaciones restrictivas de la sexualidad humana por parte de los teólogos cristianos.

Sólo destacar posteriormente al poeta galo-romano Ausonio, que aunque bajo el prisma cristiano retomó en parte el humor obsceno de Marcial.

Marte y Venus. Pompeya.
CATULO

Uno de los mayores representantes de esta literatura erótica fue Catulo, y es que el autor latino fue capaz de escribir uno de los versos más bellos sobre el amor verdadero, como el que a continuación transcribimos, y al mismo tiempo, el considerado como el poema más obsceno de la literatura antigua, que ya vimos en este post, todo ello como respuesta a las críticos que tildaban sus poemas de suaves y ligeros.

Es importante señalar, que muchos autores consideran a Catulo el primer poeta que escribe versos sobre poesía amorosa, y es aunque nos parezca sorprendente, el nacimiento del mito de la pareja, se desarrolló en su época bajo la influencia del estoicismo.

Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!
y démosles el valor de un as
a los rumores de los ancianos severos.
Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
sólo nos quedará una noche eterna
que habremos de dormir.
Dame mil besos, y después cien,
y después otros mil y otros segundos cien,
y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
y para que nadie sienta envidia
al saber que entre nosotros hubo tantos besos.

MARCIAL

Otro de los mejores ejemplos de 'literatura erótica' lo encontramos en Marcial que a través de sus Epigramas nos acerca de manera muy natural a la sociedad romana, criticando de forma muy lúcida e inteligente a la sociedad de su época, y ofreciéndonos numerosos epigramas de marcado tinte erótico, incluso él mismo fanfarronea de que sus página están repletas de lujuría.

Epigramas de Marcial. Edición de 1490
Custodiado en el Archivo del Gobierno de Aragón.
Todos leerán estos versos

Lector que eres demasiado estricto, a partir de ahora puedes irte de aquí
adonde te plazca: dejo advertido esto para la gente de orden;
desde aquí mis páginas se encalabrinan con los versos de Lámpsaco
y hacen sonar los crótalos con la mano tartesia.
¡Ay, qué de veces golpearás tu manto con la vena tiesa,
aunque seas más estricto que Curio y que Fabricio!
También tú, muchacha, aunque seas de Padua, leerás
–mojadita- las desvergüenzas y chanzas de mi librito,
pero porque llegó Bruto; Bruto, márchate: lo va a leer.

                                                                                        - Libro XI, XVI

En sus epigramas encontramos referencias a casi cualquier aspecto de la sexualidad humana, desde condenas a la homosexualidad femenina, a la mofa hacia los afeminados, desde la crítica a las lujuriosas a epigramas dedicados al dios Príapo.


Éstas son las que me gustan 

Quiero a la que va de mujer fácil, a la que hace la calle ligera de ropa;
quiero a la que ya antes se ha entregado a mi esclavo;
quiero a la que se compra por entero con un segundo denario;
quiero a la que ella sola da abasto a tres a la vez.
A la que exige dineros y habla con palabras altisonantes,
que se la tire una picha de la grosera Burdeos.

                                                                                  - Libro IX, XXXII


Haz lo que quieras, pero con recato 

Sin guardar, Lesbia, y abiertas siempre tus puertas, pecas y no ocultas tus devaneos y te causa más placer un mirón que un adúltero y no te son gratos los goces, si se quedan ocultos algunos. En cambio, una meretriz aleja a los testigos con la cortina y el cerrojo y son raras las rendijas abiertas en un prostíbulo del Summenio. De Quíone, al menos o de Yade, aprende pudor: hasta los mausoleos esconden a las más degeneradas y a las zorra. ¿Acaso mi reprensión te parece demasiado dura? Te estoy prohibiendo que te sorprendan, Lebia; no que se te tiren.

                                                                                        - Libro I, XXXIV



En próximas entradas iremos viendo y ampliando la información sobre alguno de estos textos eróticos así como el contexto social donde se desarrollaron, también nos adentraremos en el mundo griego que aportó obras repletas de erotismo, ya que muchas sirvieron de base e inspiración para el mundo romano, incluso nos acercaremos a las primeras obras de literatura erótica que se conocen provenientes del mundo egipcio. Os esperamos!



BIBLIOGRAFÍA

Columbié E.;  ¿Erótico o pornográfico?, Un estudio en busca de los lindes literarios. Parte III., en http://conexos.org/2014/08/02/5361/ [Última consulta 02/09/2014]

Fedeli, P.; La poesía de amor en la Roma antigua. La mujer, la pareja, el amor: nuevos roles y nuevos modelos del cancionero de Catulo. Traducción de Arturo Álvarez Hernández en http://hablardepoesia.com.ar/numero1/la-poesia-de-amor-en-la-roma-antigua/ [Última consulta 02/09/2014]

Fortuny Previ, F.; En torno al vocabulario erótico de Marcial, MYRTIA, Rev. de Filologia Clásica de la Univ. de Murcia. 1988.

http://centrodeartigos.com/articulos-informativos/article_61144.html