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jueves, 27 de septiembre de 2018

Los roles de los eunucos en Bizancio

Eunucos en Bizancio
Parte II: Los roles de los eunucos en Bizancio.

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Libro 'The perfect servant'
Los eunucos eran considerados esclavos muy exóticos, apreciados por su piel suave, sus voces agudas y sus cuerpos sin pelo, pero eran especialmente valorados al considerarlo sirvientes eficaces, leales y muy seguros. Ya que su incapacidad sexual y de producir herederos les hacía los perfectos cuidadores de los asuntos del hogar o de la corte.

Por lo que aquellos eunucos con las destrezas, habilidades e inteligencia suficientes fueron capaces de acaparar puestos de enorme responsabilidad dentro de la sociedad bizantina.




Sirvientes en hogares ricos


En muchos hogares ricos los eunucos se auparon como las personas de máxima confianza de sus señores, principalmente porque al estar incapacitados para formar familias, su única familia era en realidad la familia de su señor. Además, su formación e inteligencia los convertía en personas muy válidas, ya fuese para administrar las rentas de su señor o como tutores de sus hijos.

Además, su (supuesta) incapacidad sexual les convertía en los mejores guardianes de la virtud de las mujeres de la casa. Por no hablar de su papel como esclavos sexuales tanto masculinos como femeninos.

Ilustración que representa las diferentes capas sociales.


Eunucos cortesanos


Uno de las mayores preocupaciones de todos los emperadores bizantinos era que cualquier otro familiar o militar le intentase arrebatar el trono imperial para fundar su propio linaje imperial. Por todo ello, los eunucos se convirtieron en personas de máxima confianza dentro de los círculos palaciegos, convirtiéndose en muchos casos en sus más cercanos consejeros, ya que su lealtad era a veces mayor que la de los propios familiares del emperador.

Por lo que numerosas funciones de palacio quedaron bajo sus órdenes, siendo de las pocas personas que tenían libre acceso a las estancias privadas de la familia imperial. Así tenemos al "parakoimomenos", que dormía junto a la habitación del emperador, el "protovestiarios", encargado del guardarropa, y después, todo un "ejército" de eunucos encargados del buen funcionamiento del Palacio: comida, bodegas.

Hasta aspectos tan importantes como la educación de los hijos del emperador o su propia seguridad personal quedaba en manos de estos eunucos.



Por otro lado, también era habitual que fuesen los encargados de las cuestiones ceremoniales y de etiqueta, muy importantes dentro de la jerarquizada corte bizantina. Incluso, no era raro que los mismos eunucos facilitasen la transición entre un gobernante y otro, conservando ellos su misma posición.

Los eunucos encargados de los actos de protocolo recibían el nombre de "praipositos" y eran los 
encargados de instruir a la gente sobre cómo vestir, dónde situarse en los actos ceremoniales o cómo  comportarse ante el Emperador; y a la cabeza de todos estos eunucos estaba el "klarissimos", que actuaba como chambelán y portavoz del emperador.

Por último, destacar a aquellos eunucos empleados como funcionarios de alto rango, que realizaban labores muy específicas como mensajeros, mediadores, embajadores o secretarios privados.


Estos eunucos de corte se convirtieron en personajes de enorme poder e influencia, despertando pasiones e envidias a partes iguales.


Ese acercamiento a la figura del soberano les otorgaba gran poder, por lo que no era raro que familias poderosas castrasen a alguno de sus hijos menores con la esperanza que alcanzase un puesto de alto rango en la corte.

Recreación trono de Bizancio
Pero al mismo tiempo eran personajes temidos y envidiados a partes iguales, ya que la suerte de cualquier importante familia dependía de los antojos o los intereses de un eunuco. En su mano estaba, muchas veces, que la causa o petición de cualquier noble llegase a oídos del emperador.

Por lo que era normal que sobre ellos circulasen toda clase de rumores y habladurías, especialmente significativo es el retrato que se tiene de ellos como personas de enorme avaricia, y es que, sin descendencia, su único afán era vivir una vida plena de placeres y riquezas. Los propios historiadores bizantinos denunciaban el poder que acumulaban estos eunucos de palacio, influyendo muchas veces de forma directa en las decisiones que tomaba el emperador, acusándoles de intentar ostentar el poder en la sombra.

Añadir, que la soledad a la que estaban condenados los eunucos hizo que formasen una especie de lobby palaciego, a menudo trabajando (y conspirando)  para su propio provecho, lo que ayudó a incrementar su fama de ambiciosos e intrigantes.


Eunucos y el ejército.


Mosaico con
representación de Narses
Los eunucos también sirvieron en el ejército o como guardia personal del emperador. No parece que existiese ningún tipo de discriminación hacia su persona, ya que muchos de ellos sobresalieron en el campo de batalla, incluso algunos eunucos encabezaron ejércitos y flotas militares.

Uno de los motivos que explican este hecho es que no había riesgo que estos generales se alzasen contra el emperador vigente para intentar usurpar su puesto, ya que al ser eunucos estaban incapacitados para acceder al trono, por lo que se les presuponía una mayor fidelidad a su gobernante.

Entre los eunucos más famosos por sus hazañas militares podemos citar al general Narses, de origen armenio, quién lideró la conquista de la península itálica en tiempos del emperador Justiniano. Pero como decimos, éste no fue un caso aislado, a lo largo de la historia del Imperio Bizantino, podemos encontrar otros comandantes militares castrados.

Otro nombre famoso fue Pedro Focas que destacó por su bravura y arrojo contra los rusos, por lo que rápidamente fue ascendido a jefe de la Guardia Imperial bajo el reinado de Nicéfoto II (936-969) y posteriormente fue nombrado comandante del frente oriental.

Las fuentes también nos relatan como a finales del siglo X, Basilio II encargó a un eunuco de nombre Nicolás la dirección del ataque y asedio a Alepo, ciudad que cayó en manos bizantinas en el 995.

El Imperio bizantino hacia el año 1000. Desde el siglo VII, con la ascensión del Islam, el imperio perdió gran parte de sus territorios viéndose reducido a Anatolia y los Balcanes.

Eunucos y la Iglesia

Para entender la aceptación que tuvieron los eunucos dentro de la Iglesia Bizantina hay que sumergirse un poco en su visión del sexo, y especialmente su condena al placer sexual. Ya que los primeros padres de la Iglesia condenaron el placer sexual, y veían la ausencia de impulsos sexuales un hándicap para alcanzar la perfección espiritual.

Consideraban a los eunucos como seres puros y de alta estima,
casi comparables a los ángeles celestiales.


Por todo ello, la Iglesia bizantina fue muy permisiva con los eunucos, y no tuvo ningún problema en aceptarlos en su seno, no sólo en los escalafones más bajos, como monjes, sino que también les permitió ascender a puestos de gran poder, llegando a tener eunucos que ocuparon el cargo de patriarca de Constantinopla, la más alta dignidad dentro de la Iglesia Bizantina.

Santa Sofía de Constantinopla


Y aunque la Iglesia, casi desde su nacimiento prohibió la práctica de la castración (S.IV d.C), hubo numerosos religiosos que no dudaron en autocastrarse para así apaciguar sus apetencias sexuales, tal y como nos relata San Mateo: "eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos", en contra de los mandamientos de la Iglesia que ordenaba apaciguar la lujuria por otros medios menos drásticos.

Pero era tal el número de clérigos y monjes eunucos que existieron monasterios reservados sólo para ellos, como el erigido por San Sabas, en pleno desierto, camino de Tierra Santa; incluso sabemos la existencia de una secta cristiana, los monjes valesianos (siglo IV d.C) asentado en la zona de transjordania, que en su anhelo de alcanzar la perfección divina buscaban privarse de cualquier tentación de la Naturaleza, por lo que no dudaban es aplicarse la castración, tanto a ellos mismo, como a cualquier incauto peregrino que pillaran in fraganti, para intentar salvar su alma.

Monje eremita.

Esta peculiar sexualidad de los eunucos fue bien aprovechada por la Iglesia, ya que a los sacerdotes y monjes eunucos les solían encomendar funciones dentro de las comunidades religiosas femeninas, como la consagración de la eucaristía de los domingos.

Aunque esa misma peculiaridad sexual hacía que muchos monasterios de monjes prohibiesen el ingreso de eunucos, ya que los consideraban una fuente de tentación sexual para el resto de la comunidad.

Por otro lado, los eunucos empleados en los coros, los famosos "castrati", eran muy apreciados por su tono de voz único y especial, ya que al ser castrados antes de la pubertad conservaban ese rango de voz casi angelical. Por lo que no había coro eclesiástico que se preciase que no contase entre sus filas con algún castrati para deleite de los fieles.

Castrati


Eunucos y el sexo


Y no podemos hablar de eunucos y dejar de hablar de sexo, ya que uno de los mayores atractivos de los eunucos era en ser utilizados como esclavos sexuales. Ya que aquellos eunucos sometidos a la castración antes de llegar a la pubertad mantenían esos rasgos juveniles que tanto atraían a los hombres de la Antigüedad clásica, por lo que para muchos de ellos el sexo implicaba la sodomía, pecado terrible que la Iglesia prohibía, pero su voluntad estaba al servicio de sus amos.

Por otro lado, aunque está muy extendida la creencia que los eunucos eran incapaces sexualmente, muchos de ellos eran activos sexualmente, tanto con hombres como con mujeres. Pero debían andarse con mucho ojo en estos casos, ya que si tenemos en cuenta que la Iglesia sólo permitía tener sexo bajo fines reproductivos, si los eunucos fornicaban sólo podía ser por vicio y placer.

Aunque estos efebos no sólo eran una tentación para sus amos, sino también para otros hombres libres, por ello en muchos monasterios se prohibió la entrada de eunucos, ya que temían que su belleza juvenil desatase la pasión de otros monjes.

Los espadones era un tipo de eunuco muy solicitado.
Y si hablamos de eunucos y el sexo no podemos dejar mencionar a los eunucos denominados "espadones", no por conservar su "espada" en pleno funcionamiento , que también, sino por provenir de la ciudad persa de Spada, donde los eunucos también eran habituales.  Pues como decimos estos eunucos estaban parcialmente castrados, ya que el proceso de castrado no había sido completo, y aunque eran estériles, su miembro viril funcionaba a la perfección.

 Por lo que este tipo de eunucos eran muy apreciados entre las mujeres, ya que les garantizaba una infidelidad libre de sorpresas. Así que no puedo sorprendernos la presencia de algún buen "espadón" dentro del servicio de las mujeres de más alta cuna.

Eunucos como castigo

Aunque aquí hemos hablado de algunos de los aspectos "positivos" de ser eunuco, no nos engañemos, la castración era un terrible castigo no sólo aplicado a esclavos y prisioneros de guerra.  La propia legislación bizantina sancionaba con la castración algunos delitos, que en muchos casos podía suponer casi una sentencia de muerte, debido a la alta tasa de mortalidad de la intervención.

También era muy habitual aplicar la castración en medios cortesanos, especialmente a rebeldes, usurpadores al trono o familiares con demasiadas ansias de poder, ya fuese bajo hechos probados o como medida de precaución. Ya que si una persona no podía engendrar, nunca podría ser emperador, por lo que era un medio bastante eficaz para eliminar a peligrosos enemigos políticos.

Y aunque estas mutilaciones, bastante habituales en el código penal, nos pueden parecer una práctica bárbara, ellos la veían como un mal menor, si lo comparamos con la pena de muerte.




Bibliografía

Herrin, Judith. Bizancio: la vida sorprendente de un imperio medieval . Inglaterra: Penguin Books, 2008.

Herrin, Judith; Bizancio: El Imperio que hizo posible la Europa moderna, Editorial Debate, 2009.
 
Rautman, Marcus; La vida cotidiana en el Imperio Bizantino, Connecticut: Greenwood Press, 2006.

[En Internet]

La cruel historia de ser eunuco, en https://franciscojaviertostado.com/2014/12/01/la-cruel-historia-de-ser-eunuco/

Eunucos de Bizancio. Castración y vileza en el Imperio Romano de Oriente, en http://www.lacasamundo.com/2014/04/el-imperio-bizantino-eunucos-de.html

El tercer género en Bizancio, los eunucos, en http://elocasodebizancio.blogspot.com/2011/02/el-tercer-genero-en-bizancio-los.html

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Harén y poligamia: Un viaje a través de diversas civilizaciones.


Cuando escuchamos la palabra harén, en el imaginario del mundo occidental salta la imagen de bellas mujeres, vestidas con ropas sugerentes, relajadas en fabulosos patios de ensueño, con fuentes y abundante vegetación; o descanso en mullidas habitaciones llenas de cojines, con la figura de un eunuco protegiéndolas, a la espera de que su señor las llame para complacer sus fantasías sexuales.

Es decir, nos imaginamos una especie de burdel de lujo para emperadores y sultanes. A esa imagen han contribuido los numerosos artistas influenciados por el orientalismo y que reflejaron una visión idílica de la vida de las mujeres en los harenes.

La danza del harén, de Giulio Rosati

En cambio, en el mundo musulmán tienen un concepto bastante diferente, el harén es simplemente un espacio reservado de la casa o del palacio, donde las mujeres pueden relajarse y quitarse los pañuelos de la cabeza sin temor a ser vista por ojos ajenos a la familia.

De esta forma, la vivienda musulmana consta de dos partes perfectamente diferenciadas : el “selamlik”, destinada a los hombres y el “harenlik”, zona donde las mujeres pasan su vida.  En las familias acomodadas, donde la mujer no tenía la obligación de trabajar, el harén se situaba a menudo en el patio interior de la casa, alejadas de cualquier mirada indiscreta.
Actualmente el término harem define tanto la separación por sexos que rige la institución familiar en las sociedades islámicas como el lugar donde estas mujeres residen.

Origen Etimológico 'Harén'

La palabra harén, etimológicamente provenie de la familia de palabras árabes de raíz 'h-r-m', cuyo significado está relacionado con términos como prohibido, sagrado o tabú. Es decir, su significado literal sería recinto sagrado, lo cual ya nos da la idea de que es un espacio restringido. Por lo tanto, las mezquitas, las ciudades santas del Islam, también serían harenes.

Su origen como espacio diferenciado de la vivienda proviene de una leyenda sobre Mahoma, que estando un día en casa jugando con sus nietos fue molestado por un grupo de fieles. Disgustado, habilitó un espacio cerrado para uso exclusivo de él y su familia. A partir de ese momento, sus esposas o concubinas vivieron recluidas en el “harén”. Constituyendo una de las instituciones familiares más asentadas en el mundo oriental

Su relación con nuestra concepción actual proviene al considerar la residencia del Sultán también como un lugar sagrado, ya que la presencia de la figura del Sultán transforma cualquier espacio en un lugar sagrado, por lo que pronto, sus habitaciones privadas también adquirieron el carácter de sagradas, de harén.


HARENES EN DIFERENTES CIVILIZACIONES

Otra relación inmediata que hacemos al oir la palabra Harén es vincularla con el mundo musulmán, aunque en realidad y como veremos a continuación, los harenes o los espacios exclusivos para mujeres han existido desde los tiempos del Egipto faraónico pasando por la Grecia Clásica y teniendo una larga tradición, sobretodo, en las sociedades orientales no islámicas.

La poligamia


Las raíces de la poligamia son muy antiguas, ya que esta práctica siempre se ha considerado útil como medio de perduración del clan o la tribu, a veces, acompañada también de prácticas endogámicas.

Ya en Antiguo testamento hallamos numerosos ejemplos, desde Abraham que tuvo dos esposas pasando por  numerosos reyes de Israel que también practicaron la poligamia. El Corán habla abiertamente de esta práctica y la defiende diciendo: “Podéis desposar a dos o tres o cuatro mujeres que os gusten […] pero si teméis no poder ser equitativos, entonces desposad sólo a una” (IV,3).   

Es decir, las tres principales religiones monoteístas defendieron la práctica de la poligamia, practicada durante mucho tiempo por los judíos y sólo condenada por el cristianismo a partir del Concilio de Trento, en 1563.

A partir de estos datos, es comprensible que las relaciones poligámicas se institucionalizasen, sobretodo, en la cultura árabe primero, y en la cultura musulmana posteriormente, dando lugar al nacimiento de un espacio reservado para las mujeres, el harén.


Imperio Otomano:

Los baños del harén de Jean-Léon Gérôme.
En el poderoso imperio Otomano, el harén era una institución de vital importancia. Allí encontramos el que sin duda es el harén más famoso del mundo, el del Palacio de Topkapi, un laberinto de más de 300 habitaciones de gran valor arquitectónico e histórico.

El harén era un lugar donde se vivía bajo unas rígidas normas, marcadas por la obediencia, la tradición y numerosas ceremonias. Estaba dirigido y gobernado por la «sultana valida», la madre del sultán, quien solía tomar partido en los asuntos de Estado. Siguiendo un estricto orden de jerarquía, tras ella, se situaba la primera esposa del sultán (kadin) o la madre de su primogénito y en un tercer escalón, sus otras esposas oficiales y sus favoritas (ikbal). Por último mencionar a las concubinas que compartían cama con el sultán que aumentaban su posición social dentro del harén recibiendo el estatus de 'afortunadas' (gözde).

En total, un harén podía estar formado por más de mil personas, esclavas y eunucos incluidos, formando un poderoso engranaje institucional con funciones políticas, sociales y económicas, sólo citaremos como ejemplo la figura del jefe de los eunucos, figura de gran autoridad, tan sólo por debajo del Gran Visir y el experto en leyes.

En el harén vivían también las concubinas, tanto del sultán como de sus oficiales más destacados, así como muchachas usadas para concertar matrimonios políticos. Estas concubinas eran llamadas "cariyeler" y el Sultán podía disponer de ellas a voluntad, así conocemos el caso del Sultán Murat II, que tuvo 112 hijos de sus múltiples consortes.

Habitación del harén, Palacio Topkapi (Estambul)
El origen de las mujeres del harén era de los más variado, provenían de todos los confines del imperio otomano, la mayoría de familias no musulmanas, ya fuese como trofeos de guerra o como regalo. Eran educadas con gran esmero y refinamiento, en numerosas artes: poesía, danza, música, así como en los principios del Islam. Las más sobresalientes se reservaban para el Sultán o para altos funcionarios, por lo que la mayoría eran empleadas como sirvientas (esclavas) sin tener que cumplir ningún papel sexual, recibiendo el nombre de Odalisca (odalik) que significa mujer de cámara,

Un dato poco conocido es que las mujeres del harem podían salir fuera de los muros del palacio, aunque siempre vigiladas por un nutrido grupo de eunucos y seguidas de todo su séquito. Además el trabajo de concubina era un trabajo remunerado. Tras nueve años de servicio, se les permitía marcharse para casarse, y los gastos de la boda eran abonados íntegramente por el sultán. 

Egipto: En el Egipto faraónico, tanto en el Imperio Antiguo como en el Imperio Nuevo, están documentados la existencia de "harenes" conocidos como "Casa Jeneret", que era el lugar donde habitaban 'las mujeres' del Faraón: su madre, la esposa Real, las esposas secundarias, concubinas, así como toda la prole del faraón. Esta era una institución que se encargaba de la educación de los príncipes y princesas, y donde aprendían diferentes artes y oficios. Estos lugares eran  relativamente abiertos, donde las mujeres podían recibir visitas.
Esclava arreglando tocado.

La Casa Jeneret podía estar constituida por uno o varios edificios de tamaño variable, situados junto al palacio real y de gran importancia para la cultura egipcia. Así por ejemplo, en El Fayum se ha documentado una Casa Jeneret donde exclusivamente se alojaban las abuelas de la nobleza. 

Por último mencionar que la misma palabra Jeneret incide en nuestro significado actual de harén, ya que significa "casa de las bellezas" pero también 'casa cerrada' o ' lugar cerrado'.


Grecia: En la Grecia Clásica encontramos los famosos gineceos, estancias reservadas en las grandes casas de la antigua Grecia para uso exclusivo de las mujeres: esposas, hijas y sirvientes.

Tradicionalmente estas estancia se hallaban en la segunda planta de estas casas, quedando reservada la planta baja para los hombres. Estos giniceos nos transmiten la situación social de la mujer griega, que llevaban una vida social muy discreta y apartada, recluidas en estos gineceos la mayor parte del tiempo y sometidas a la vigilancia de los poderes patriarcales constantemente.

Aunque a estos gineceos, no tienen la connotación clásica de harén, ya que dentro de la cultura griega no estaba extendida la poligamia, si exceptuamos a sus 'bárbaros' vecinos macedonios.


Asia Oriental:

Damas de Caubul
1848 , por J. Rattray
El modelo de unidad familiar separada por sexos, que da lugar al concepto de harén, no sólo se dió en los países musulmanes; en Asia también se desarrollaron conceptos familiares similares. En la India, vemos como a las mujeres hindúes de la casta superior se las ocultaba de los hombres que no fuesen sus parientes directos, bajo un sistema llamado purdah. Schuon, en su libro 'Conociendo al Islam'  lo define como "Purdah es una cortina de separación tajante entre el mundo del hombre y el de la mujer, entre la comunidad en su conjunto y de la familia que es su corazón, entre la calle y el hogar, lo público y lo privado."

En Persia, mucho antes de su ocupación islámica, ya existía la tradición de que las mujeres persas viviesen en reclusión, como señala el historiador romano Plutarco.

En China, las esposas y concubinas de los emperadores se confinaban en barrios separados denominados hou-gong, aunque esta tradición no se extendió entre las clases populares. En cambio, en Corea si existía la tradición, extendida a todas las clases sociales, en la cual hombres y mujeres vivían casi todas sus vidas separados, en diferentes lados de la casa, y dónde sólo se unían para reproducirse.

Una característica importante de las monarquías de Oriente es el carácter divino del emperador, no es sólo su representante, sino que alcanza el grado de dios en vida, así en China el emperador era "hijo del cielo" y en Japón tenía tratamiento de dios. Todo esto hacía que los soberanos orientales se recluyesen dentro de sus enormes palacios, reforzando aún más, su carácter sagrado, inviolable. Este hecho se refleja en la arquitectura y diseño de sus palacios (y harenes) construcciones enormes, laberínticas, con diversos anillos de accesibilidad, con habitaciones y estancias preparadas meticulosamente. Este aislamiento con el resto del mundo se reforzaba con la separación del palacio mediante fosos y enormes murallas.


India (Musulmana):

Tras la conquista musulmana de la India, se instauró la costumbre de confinar a las mujeres de la casta alta en zonas reservadas de las viviendas o en diferentes alas del palacio, estas espacios exclusicos se denominaron zenana y su función era proteger a las mujeres de la mirada de instrusos.

Zenana.

China:

En China tanto los harenes como la institución del concubinato tienen una larga tradición. El concubinato no era exclusivo de la casa imperial, ya que cualquier persona que pudiese permitirse mantener a sus concubinas podía disfrutar de ellas. Esta tradición estuvo tan arraigada que en Hong Kong no fue abolida hasta 1971.

La sociedad china justificaba la existencia de esta institución comparándola con un juego de té. El hombre sería identificado con una tetera y la mujer con una taza; la tetera puede rellenar varias tazas pero ninguna taza puede llenar una tetera.

El harén más famosos que nos han llegado de la sociedad china es el que existía en la Ciudad Prohibida, descrito en numerosas novelas y relatos. El harén, también conocido como hou-gong,  estaba situado en la parte posterior de la Ciudad Prohibida, y la única presencia masculina permitida era la figura del emperador y la de los cientos de eunucos que en él habitaban.

Emperatriz Wu Zetian y sus doncellas.
Era un mundo de patios amurallados y largos y estrechos callejones, con abundante vegetación y lujo. La emperatriz tenia su propio palacio y su principal función era administrar bien el harén, por otro lado las concubinas o favoritas se albergarían también en pequeñas habitaciones de lujo, con sedas, muebles tallados y objetos engarzados con joyas.

El correcto funcionamiento de un harén no era una tarea fácil, éste se regía por normas bastantes estrictas, donde todo estaba detalladamente reglado, desde los objetos que podían tener en sus habitaciones, calidad de sus vestidos, incluso su dieta, todo ello dependiendo de su rango. Dentro de las cónyuges imperiales existían hasta ocho niveles de jerarquía.

La vida del harén no era nada fácil, era un mundo de mucha rivalidad y competencia entre las concubinas para escalar puestos en la jerarquía de favoritas del emperador, conociéndose numerosos casos de intrigas, asesinatos, conspiraciones y muertes en extrañas circunstancia de eunucos, concubinas y los hijos de ellas. Existía la tradición, que a la muerte del emperador, todas sus concubinas fuesen internadas de por vida en un convento budista, sin que pudiesen salir de allí.

Cixi, una concubina que reinó entre eunucos.
La vida sexual del emperador estaba muy controlada, ya que sus encuentros sexuales eran anotados en una tablilla de bambú que era entregada al eunuco jefe, que preparaba el posterior encuentro. Los encuentros tuvieron que ser muy numerosos, ya que estaba muy extendida la creencia que la vida del emperador sería más longeva cuanto más encuentros sexuales tuviese. Así se relata que el legendario Qin Shi Huang, primer emperador chino era inmortal ya que desvirgó a más de mil doncellas.

Otro ejemplo lo tenemos con el emperador Huan Di (146-168 d.C), que renunció a sus deberes políticos y se entregó a una vida de placer y disfrute. Para ello contó con un harén de 6000 mujeres y ante los problemas de engendrar un heredero, sus eunucos le presentaban cada noche nueve concubinas nuevas, ya que consideraban ese número mágico.

Japón:

En Japón también estaba bastante extendido el concepto de 'amoríos libres' dentro del matrimonio. Los hombres de clase alta podían mantener hasta 4 o 5 esposas, y los de clase baja, de 2 a 3; aunque estaban obligados a vivir en casa de su primera esposa.

Los emperadores también practicaron la poliginia oficial, que se mantuvo vigente hasta el siglo XX, finalizando en el período Taisho (1912-1926). Además de la emperatriz o emperatrices, ya que algunos emperadores vivieron con dos emperatrices simultáneamente, el 'harén' se completaba con varias consortes secundarias de distintos grados jerárquicos.


América:

Es un error frecuente intentar aplicar conceptos característicos de una cultura a otra cultura, sobretodo, si ambas se encuentran muy separadas en el espacio y/o el tiempo, por lo que es difícil intentar comparar los harenes musulmanes con posibles instituciones similares existentes en América, ya que la realidad socio-política de las culturas de América era completamente diferente a todo lo establecido en Occidente. Aún así, los principales Imperios de América tuvieron instituciones similares a los harenes:

Aztecas:  Según narran las crónicas el pueblo azteca tenía sus propias costumbres y rituales respecto a la formación de la familia nuclear. En cuanto al matrimonio, el hombre solo podía tener oficialmente una esposa, llamada “Cihuatlantli“, la única mujer legítima ante la ley, con la cual se casaba mediante una ceremonia de bastante importancia dentro de la sociedad.

Sin embargo, la existencia de la poligamia vendría avalada por el 'uso' o 'costumbre' desde tiempo de los nahuas que asociaban la monogamia a la pobreza y a los más bajo de la escala social. Así cualquier hombre, según su estirpe social, podía tener tantas concubinas como pudiese mantener. Es decir, la poligamia era sinónimo de poder y de ocupar el escalón social más alto, de ahí la costumbre de regalar mujeres a los dignatarios extranjeros.

Con todo esto las fuentes nos hablan que Moctezuma II llegó a tener un harén de más de 150 mujeres en su palacio de Tenochtitlán. Por lo que parece Moctezuma ingería grandes cantidades de Xocolatl antes de ir a su harén, ya que entre los aztezas el cacao era una fuente de sabiduría espiritual, energía corporal y potencia sexual.

Rey Inca con su séquito.
Incas: Entre los incas encontramos unas estructuras similares, la nobleza inca era polígama, aunque no el pueblo llano. Aunque durante el Imperio Inca antiguo, el soberano se casaba con su hermana para mantener la pureza del linaje, podía elegir como sucesor al hijo de alguna de sus concubinas de su harén.

Así el soberano inca disponía de un fastuoso harén formado por las mujeres más bellas de todo su imperio. Las mujeres rechazadas eran entregadas como Vírgenes del Sol para servir en el cuidado de los templos, como sacerdotisas o reservadas para ser sacrificadas, el resto eran entregadas como presente a los nobles más serviciales.

Los propios españoles fueron testigos directos de esta situación, ya que durante los diez meses de cautiverio de cacique local Atahualpa, observaron como sus súbditos le seguían reverenciando con profundo respeto y temor, narrando las crónicas “Cada una de las mujeres de su harén le servía por turno cada ocho o diez días”.


Harenes Masculinos:

A lo largo de la historia también se ha documentado harenes masculinos, aunque normalmente para satisfacer los gustos homosexuales de algún sultán o emperador.  Así en Al-Andalus, que vivió una época de cierta permisibilidad homoerótica, son conocidos los casos de la existencia de harenes tanto masculinos y femeninos

El único caso de harén masculino en manos de una mujer es el de Kahina de Mauritania, reina y líder militar de los bereberes, que combatió con bastante éxito la expansión islámica en el norte de África en el siglo VII. Según las fuentes era una mujer de gran belleza, de familia noble y con rango de sacerdotisa, tuvo a su disposición un harén formado por 400 sementales.


Continuará...

BIBLIOGRAFÍA


- Mitos y realidades sobre el harén. Mujer y autoridad en el Imperio Otomano en
http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/n%BA72%20Jun.09/MitosRealidadesHaren.htm

- ¿Qué fue el harén imperial? en
http://nuitsblanchesasaintpetersbourg.blogspot.com.es/2012/08/que-fue-el-harem-imperial.html

- El misterio de los harenes en
http://infokrisis.blogia.com/2004/101409-el-misterio-de-los-harenes.php

- Lady Mary Montagu, entre harenes y baños turcos en
http://www.futuropasado.com/?p=321

- Eunucos y concubinas en China en
http://www.lacasamundo.com/2011/12/eunucos-y-concubinas-en-china-i.html

- El harén, placer y esclavitud en
http://www.taringa.net/posts/arte/7148218/El-Harem-placer-y-esclavitud.html

- Eunucos y harenes. Vida del Sultán en el Imperio Turco en
http://www.portalplanetasedna.com.ar/eunucos.htm

viernes, 31 de octubre de 2014

Sexo e Islam


AMOR

Dentro de la cultura árabe la importancia del amor es incuestionable, buena prueba de ello es la diversidad léxica existente para describir la palabra amor. Encontramos más de 50 palabras que definen la palabra amor, algunas de ellas, introducen pequeños matices o características según el tipo de amor, ya sea apasionado, o casto, o puro, etc. Esta gran riqueza semántica es muestra de alto conocimiento que tuvo la cultura islámica sobre el concepto del amor y el gran nivel y exquisitez que alcanzaron sus poetas en su período de mayor esplendor.

Nuestro poeta cordobés, Ibn Hazm, en su tratado 'El collar de la paloma', fue el mejor entre los poetas árabes en tratar el tema del amor. En su libro nos explica que de todos los placeres creados por Allah amar y ser amado es la mayor felicidad posible:


“Uno de los aspectos del amor es la unión amorosa que constituye una sublime fortuna, un grado excelso, un alto escalón, un feliz augurio; más aún: la vida renovada, la existencia perfecta, la alegría perpetua, una gran misericordia de Dios."
- Ibn Hazm, 'El collar de la paloma'


SEXUALIDAD

A diferencia de la cultura cristiana, en el Islam, la sexualidad, siempre que se atenga a unas reglas estrictas no es ninguna clase de tabú. Y es que la sexualidad ocupa un lugar destacado entre los versículos del Corán, describiendo la génesis de la vida como un si fuera un acto de amor físico.

El Islam concibe el sexo como un don divino, y su práctica no es algo indecoroso, incluso se puede decir que es equiparable a cualquier otro acto piadoso como la limosna o la oración. Y es que si Allah hizo de este acto, algo agradable, uno está legitimado a disfrutar de él. Por lo que para la religión musulmana el sexo no sólo tiene como fin la procreación, sino que uno también es libre de buscar el placer para conseguir la armonía sexual y por consiguiente su propia armonía espiritual.

Aunque es importante señalar la importancia que tiene el sexo dentro del matrimonio, ya que la armonía de la comunidad se consigue a través del amor conyugal. Es decir, desde el primer momento, se buscó que esta mentalidad 'abierta' respecto al sexo se aplicase únicamente dentro del matrimonio, por lo que practicar sexo fuera del matrimonio era un grave pecado.

El adulterio y sexo entre una pareja no casada ni en concubinato legal era duramente castigado. El derecho sunní lo puede llegar a castigar con la lapidación si son musulmanes, y con cien latigazos si no son musulmanes o con cincuenta sin son esclavos.

Pero en este punto nos encontramos una importante contradicción: Si el sexo sólo puede darse dentro del matrimonio, todos aquellos que por su condición social, económica, profesional (soldados), o simplemente por desequilibrios demográficos, no pueden ejercerlo dentro de esa institución caen en esta contradicción entre el norma moral y religiosa y la realidad social.

Todo esto hizo que prácticas condenadas por el ley islámica, como la prostitución o las prácticas homosexuales, fueron aceptadas en las sociedades de Oriente Medio desde época medieval. La prostitución, aunque condenada por algunos imanes religiosos, siempre fue bien vista por las autoridades, ya que representaba no sólo una constante fuente de ingresos económicos sino también un medio de facilitar la paz social.

MATRIMONIO

“Casad a aquellos de vosotros que no estén casados, y a vuestros esclavos y vuestras
esclavas”

El matrimonio dentro del Islam es una obligación piadosa, en el derecho islámico se ve la institución del matrimonio como un acto de carácter, muchas veces, obligatorio. Una de las premisas fundamentales para el matrimonio es que la mujer llegase virgen al matrimonio, para ello tras la consumación del matrimonio se mostraba a los asistentes el pañuelo o las sábanas con la mancha de la sangre de la esposa. Si la mujer no era virgen se consideraba un gran deshonor para la familia, por lo que el matrimonio se anulaba inmediatamente.

Aunque según la clase social del matrimonio otros factores podían entrar en juego a la hora de contraer nupcias: su religión, su condición de libre o esclava, su fortuna, el linaje familiar, profesión, etc. En el aspecto religioso, destacar que una mujer musulmana sólo se podía casar con un varón de su misma religión, mientras que en el caso contrario, un hombre musulmán podía casarse con una mujer libre que fuese cristiana o judía (ya que estas religiones son aceptadas dentro del Corán), por lo que el matrimonio con una mujer de cualquier otra religión estaba prohibido así como casarse con un esclava que no fuese musulmana.

CONCUBINATO

Interior de un harem.
La institución del concubinato se justifica por el deseo sexual tan voraz que tiene el hombre musulmán, incluso el propio Mahoma fue ejemplo de hombre de gran virilidad y ardor sexual. Así que para que el hombre musulmán no altere la paz de la comunidad buscando nuevas mujeres fuera de su hogar, dentro de la cultura islámica se fue desarrollando la institución del concubinato, siempre que las pudiesen mantener y no descuidando a su esposa principal.

La figura de la concubina siempre fue muy apreciada por los musulmanes, ya que al tratarse, por lo general de mujeres de costumbres más libertinas, tenían un mayor dominio de las prácticas amatorias, siendo en muchos casos auténticas especialistas en algunas ramas del conocimiento, ya fuese música, poesía, danza,... convirtiéndose de esta manera en las favoritas del marido.



MUJER

La imagen de la mujer, en las tres grandes religiones occidentales, se puede decir que ha estado siempre asociada a su gran apetito sexual. A esta imagen contribuyó la literatura con todo tipo de poemas y narraciones donde la mujer se muestra como un ser libertino y pasional, incluso muchas veces directamente relacionada con el diablo, con el mal. Y es que en la teología islámica el diablo es el ser más ligado con la sexualidad, utilizando para ello a la mujer como un ser que puede arrastrar al hombre a su perdición, a desviarse de su amor legal, mediante el uso de sus encantos femeninos (o diabólicos).

Por poner sólo un ejemplo, vemos como el jurista granadino Abd al-Malik Ibn Ḥabîb consideraba que la mujer andalusí tenía el deseo sexual más desarrollado que el hombre.

Diosa Allāt sobre camello.
Taif, Arabia Saudí. 100 a.C.
El porqué de estas asociación de la mujer con el mal, daría para un largo debate, pero en resumen podemos decir, que dentro del Islam, esta asociación se hace por el rechazo a las antiguas religiones preislámicas de claro carácter femenino, como el culto a las diosas Al-Lât, Al-Uzzâ y Manât.

Así vemos numerosos ejemplos tanto en las palabras de Mahoma como en versículos del Corán donde se ataca directamente a la figura de la mujer, acusándola de todo tipos de males. Y es que la figura de la mujer ha sido un chivo expiatorio recurrente ante cualquier adversidad desde factores climatológicos adversos hasta las derrotas frente a Israel.

Testimonios no faltan, desde la palabra del propio Mahoma: “me puse a las puertas del Infierno. La masa que entraba en él era de mujeres". Hasta la visión maligna que hace el Corán de la menstruación de la mujer: “Es un mal. Apartaos de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que estén puras”

En resumen, podemos decir que el hombre es representado como un ser racional, mientras que la mujer como un ser pasional y emocional, por lo cual es necesario controlar su sexualidad desbordante para el bien de la comunidad. La sexualidad se puso al servicio del orden patriarcal, convirtiéndose la familia patriarcal en la institución social básica.

MISOGINIA

¿Es misógino el Islam?  Si, ya que ciertas lecturas tanto del Corán como de los Hadices de Mahoma, contienen un claro matiz misógino, aunque también podemos encontrar visiones positivas sobre la figura de la mujer en el mundo árabe islámico, sobretodo en lo referente a la complementariedad de ambos sexos, elemento que se puede leer en varios capítulos del Corán; aunque parece claro que el mensaje que ha prevalecido es el de la jerarquía del hombre sobre la mujer.

Haren Mongol. Miniatura.
Arte popular.
Y es que al igual que en la tradición judeo-cristiana, Dios creó primero al hombre y de él surgió la mujer, por lo que desde el principio de la creación el hombre está situado por encima de la mujer.

Dentro del matrimonio la sumisión absoluta de la esposa al marido es una realidad incuestionable, ya que el Profeta también dijo: “Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros.Venid, pues, a vuestro campo como queráis […]”. Estas palabras sirven de justificación para esta situación de clara dominación, incluso en los contratos matrimoniales se podía especificar si la mujer podía salir de casa o recibir visitas.

Así podemos ver que desde el inicio del Islam se recogen numerosos testimonios de carácter misógino, como el del Imam Alí, casado con Fátima, la hija de Mahoma, al que se puede considerar como uno de los primeros y más claro misóginos y antifeministas del Islam:

“¡Oh hombres! No obedeced nunca y de ninguna forma a vuestras mujeres. No les pidáis
nunca su opinión acerca de nada, incluso en cuestiones de vida cotidiana (…) Son sin religión
cuando solas, están abandonadas a sí mismas; sin piedad ni virtud cuando se trata de
sus deseos carnales."

Otro ejemplo lo tenemos en el Imam Al-Yawsi que asimila lo femenino con el diablo, ya que toda mujer es fuente de tentación, por lo que hay que evitar a toda costa estar a solas con una mujer desconocida, ya que te puede empujar a caer fácilmente en el pecado.

Un hecho histórico que empeoró al condición social de la mujer, fue la conquista por parte de los árabes del Oriente, ya que adoptaron algunas de las prácticas culturales de bizantinos y sansánindas, como la de la segregación y reclusión de las mujeres, apartándolas de cualquier actividad pública o política.

Sherezade.
Aunque lo que más nos puede sorprender es que la mayor igualdad entre hombre y mujer se de en el terreno puramente sexual, ya que tanto el Corán como diferentes textos jurídicos, nos hablan de la obligación de vivir en una situación de igualdad dentro de los deberes sexuales matrimoniales. El marido debe respetar a su esposa, e incluso en casos de poligamia, debe seguir satisfaciendo a su mujer.

Incluso, nos puede sorprender más, que acostumbrados a escuchar las terribles noticias sobre ablación en numerosos países musulmanes, la mayoría de médicos árabes hablaban de la necesidad de que la mujer llegase al orgasmo como remedio para mejorar su salud, tanto física como mental. Recomendado a sus maridos recurrir a la masturbación si fuese necesario, ya que con esto se conseguiría una mayor sintonía con la pareja.

HOMOSEXUALIDAD


El Sah Abás y un paje. M. Qasim.
Museo del Louvre.
Las relaciones sexuales en las sociedades islámicas históricas han venido representadas por criterios de dominación y subordinación, como en muchas de las sociedades antiguas vistas hasta ahora en este blog. Es decir, los modernos criterios de identidad y orientación sexual no se pueden aplicar a este tipo de sociedades de carácter ‘guerrero’, ya que en estos casos suelen regirse por valores de dominador/dominado.

Así el acto sexual viene definido por la importancia de lo masculino, pero también está definido por el juego de roles entre dominador (hombre musulmán libre) y dominado, casi siempre perteneciente a una clase social inferior: esposas, concubinas, prostitutas y esclavas; pero también elementos masculinos de rango inferior como esclavos, prostitutos, incluso jóvenes, ya que al no ser todavía hombres no perdían su virilidad.   

Es decir, como ocurría en la antigüedad clásica, las relaciones homoeróticas venían marcadas por la importancia de asumir el rol activo y no el pasivo. Esto no quita, que estas prácticas fuesen consideradas pecaminosas, pero al ser realizadas por la clase dominante y al no afectar al orden social poco importaban lo que hiciesen en su intimidad.

Incluso los hombres afeminados (mujannats), aunque perdían su respetabilidad eran ampliamente tolerados e incluso en muchas cortes eran muy valorados por sus capacidades artísticas.

Aunque nos adentraremos en posteriores post en este tema, ya hemos mencionado que la poesía árabe de carácter homoerótico fue muy abundante, pudiendo leer en muchos poetas más expresiones de celebración hacia el amor masculino que hacia las mujeres. Uno de los poetas árabes más universales, Abu Nuwas, era abiertamente homosexual, e incluso en su libro más conocido 'Las mil y una noches' podemos ver numerosas referencias hacia el amor homosexual:
Ilustración de un libro de las "Mil y una noches".
"Me parece ¡oh jeque!, que eres de los que prefieren los jovenzuelos a las mujeres". Mi amigo sonrió, y dijo: "¡Así es!" Ella preguntó: "¿Y por qué? ¡oh jeque!" [...] "me concederás, ¡oh mi señora! que nada en la mujer puede compararse a las perfecciones de un joven hermoso, a su talle flexible, a la finura de sus miembros, al conjunto de colores tiernos que hay en sus mejillas, a la gentileza de su sonrisa y al encanto de su voz. Por cierto que para ponernos en guardia contra una cosa tan evidente, nos dice el propio Profeta: ¡No prolonguéis vuestras miradas sobre los mozuelos sin barba, porque tienen ojos más tentadores que los de las huríes"
- Las mil y una noches.


Por último, y como siempre repetimos, las conductas éticas y morales, y su consiguiente permisividad, fueron variando a lo largo de la historia en los diferentes reinos e imperios que surgieron a partir de la expansión del Islam. 



BIBLIOGRAFÍA

- Álvarez de Morales, C.; La sociedad de al-Andalus y la sexualidad, Actas del Congreso "Conocer Al-Andalus, Perspectivas desde el Siglo XXI", Sevilla, 2010, pp. 43-73.
- Benlabbah, F.; Breve léxico del amor en el Islam en Lo Apolíneo y lo Báquico en las tres culturas, Coord. Jiménez Cano, Murcia, 2009.

- Tornero Poveda, E.; Teorías sobre el amor en el mundo árabe medieval, Siruela, 2014.

- Ruiz-Almodóvar, C.; Mujer y sexualidad en el mundo musulmán, Universidad de Granada.

[En Internet] 

Dunne, B. Poder y Sexualidad en Oriente Medio en http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/n%BA58%20Mar.08/PoderSexualidadOrienteMedio.html