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martes, 3 de septiembre de 2019

Reyes medievales españoles y el sexo

Durante todo el verano hemos estado hablando de sexo e historia en Canal Extremadura Radio, por lo que cada semana hemos dedicado un especial a nuestros monarcas más recientes, empezamos hablando de los Borbones hasta llegar a los Austrias, adentrándonos sin tabúes en su personalidad, sus pasiones, sus vicios y sobre todo en sus amores.

Pero se acaba el verano, y con él, nuestra sección veraniega, y para concluir este repaso a la sexualidad de nuestros reyes hispánicos, hemos decidido finalizar la sección haciendo un repaso rápido a algunas cuestiones sexuales relativas a nuestros monarcas visigodos, astures, leones o castellanos.

Y es que la importancia del sexo en la historia está fuera de toda duda y las historias aquí contadas son un buen ejemplo de todo ello.


La Cava saliendo del baño
por Isidoro Lozano.

RODRIGO, LA PÉRDIDA DE UN REINO POR UNA VIOLACIÓN


¿Quién dijo que el sexo no es importante en la historia? Un hecho fundamental en el devenir de la historia de la península ibérica viene precedido por un desafortunado encuentro sexual. Y es que según cuenta la leyenda, Don Rodrigo (710-711), rey visigodo violó a la hija de Don Julián, conde de Ceuta. Don Julián clama venganza o al menos restaurar la honra de su hija casándola con el rey. Pero antes los oídos sordos del rey visigodo, se decidió a cobrar su merecida venganza permitiendo y ayudando a las huestes musulmanas a cruzar el estrecho.

Seguramente la invasión musulmana se hubiese producido, con o sin la ayuda del gobernador de Ceuta, ya que la fractura del reino visigodo era evidente, y el auge del imperio musulmán imparable, aunque, tal vez, si la invasión se hubiese retrasado unos años hubiese surgido alguna figura capaz de aglutinar a todas las facciones visigodas y poder hacer frente a las tropas musulmanas.

ALFONSO II DE ASTURIAS "EL CASTO"


Alfonso II protagonizó un largo y próspero reinado del 791 al 842, expandiendo las fronteras de su reino, y no menos importante, descubrió la tumba del apóstol Santiago. Pero si lo traemos aquí es por su apodo, que como bien indica, nos hace ver que no era una persona muy lujuriosa. Y es que como nos informan las crónicas de la época, parece que ser no mantuvo ningún tipo de relación sexual, ni siquiera con su esposa, por lo que fue un rey sin herederos.

Y que un rey no trate de asegurar su dinastía con algún heredero parece bastante extraño, por lo que parece evidente que tuvo que tener o algún problema fisiológico (impotencia, esterilidad) o era una persona asexual o homosexual al que no atraían las mujeres. Nunca lo sabremos, pero la Iglesia supo vender esta castidad como una virtud y de ahí su buen reinado.

Estatua de Alfonso II el casto.


ALFONSO VIII DE CASTILLA y SU AMOR PROHIBIDO


La mayoría de reyes en cambio fueron mucho más mujeriegos, y realmente no importaba el número de amantes o bastardos que tuviese siempre que todo se encuadrase dentro de las normas sociales de la época.

Alfonso VIII.
Y aquí está el problema de Alfonso VIII (1158-1214) que se enamoró de Doña Fermosa, aunque su nombre real era Raquel, y el problema, como pueden adivinar por su nombre, es que era una judía toledana. Así que, si eres mujer, y encima de otra religión, prepárate porque te van a cargar de las culpas de todos los males acaecidos durante su reinado.

Y es que las crónicas nos cuentan que la pasión amorosa vivida entre el monarca y su bella amante fue tal que durante siete meses (o siete años, según la versión) se entregaron a los placeres del amor encerrados dentro de los lujos del palacio real, olvidándose el rey de cumplir con sus obligaciones reales, la más importantes de todas, dar guerra al musulmán.

Por lo que tras la derrota de las tropas cristianas en Alarcos frente a los musulmanes muchos no dudaron en culpar al rey, por su retiro amoroso, de la derrota. Incluso no faltó quién lo achacó a un castigo divino ante la afrenta de aquel amor heterodoxo.

Por lo que los nobles y buena parte del Consejo Real conspiraron para deshacerse de la amante del rey, origen de muchas de las desavenencias familiares y nobiliarias del reino, que veían con recelo el ascenso de varios judíos en la corte real. Para tal fin, organizaron una cacería real, alejando durante varias jornadas al rey de su queridísima amada, por lo que sin la protección del poderoso monarca, la joven fue degollada sin más contemplaciones.

A la vuelta de la cacería la furia del rey fue aplacada bajo argumentos de todo tipo: nobles, clérigos, familiares, adujeron toda clase de excusas para llevar a cabo tal acto. Tan es así, que el rey arrepentido de su impuro amor se retiró en penitencia a la Iglesia de Illescas.




LOS SANTOS: Fernando III de Castilla y León (1217-1252) y Luis IX de Francia (1226-1270)



Teniendo en cuenta que la Iglesia prohibía practicar sexo la mayor parte del año, algunos reyes obtuvieron su apodo por seguir fervientemente las recomendaciones de la iglesia en materia sexual, es decir, por fornicar sólo los días que estaban permitidos... y si nos ponemos a echar cuentas estos días eran los justitos:

El sexo estaba prohibido los miércoles, viernes y domingos, y sólo se podía practicar por la noche o en la oscuridad. Después, lógicamente, había temporadas donde un buen cristiano no podía tener el cuerpo para alegrías, sino sólo para pensar en su pobre alma: estas temporadas eran toda la Cuaresma (lo de no comer carne era algo más que una obligación culinaria), pero tampoco 40 días antes de Navidad o los 40 días previos a la fiesta del Pentecostés.

Después estaban las prohibiciones más del día a día, prohibido también estaba fornicar la semana antes de comulgar, así como los días donde se celebrase alguna santidad. En definitiva, que para fornicar sin pecar un buen cristiano sólo tenía un tercio de los días del año.


Por lo que no parece nada raro, que si algún soberano era capaz de cumplir con todos estos requisitos sexuales se le canonizase como santo...


Y así fue el caso de Fernando III de Castilla y León (San Fernando) o el de su primo Luis IX de Francia (San Luís).

Ambos monarcas cumplían fielmente estas recomendaciones de la Iglesia, aunque el caso de Luis era más llamativo, porque a este monarca sí que le apasionaba el sexo, por lo que cuando llegaba un día permitido, se ponía a la faena a lo loco, en cualquier lugar y varias veces al día. Tan es así, que su madre, Blanca de Castilla, dio órdenes que se organizase una red de vigilancia para no pillar al rey y su esposa en plena faena en cualquier lugar.

Luis IX de Francia, San Luís.




ALFONSO XI DE CASTILLA, UNA GUERRA CIVIL POR UNA MUJER


Otro ejemplo de como el sexo puede configurar alianzas entre países, provocar guerras e incluso una guerra civil lo tenemos en el caso de Alfonso XI de Castilla. Se casó en 1328 con la princesa María de Portugal, hija del rey portugués, con la que tuvo dos hijos, uno de ellos Pedro I "el cruel'.

Pero pocos años después se enamoró perdidamente de Leonor de Guzmán, que rápidamente pasó de ser "la favorita", instalándola con toda clase de lujos en Sevilla, a reina cooficial, ya que le dio más de 10 hijos al monarca, entre ellos, Enrique II, viviendo ambos como marido y mujer.

Como nos podemos imaginar, más pronto que tarde, María, despechada y humillada, volvió a la corte portuguesa, aunque a pesar de su exilio de más de 20 años, siempre se consideró la reina legítima de Castilla, y sus hijos herederos de pleno derecho al trono.

Este hecho fue tan escandaloso que hasta el propio Papa Benedicto XII escribió al monarca para que recapacitase, incluso no dudó en culparle de la derrota de sus tropas ante los musulmanes por su relación pecaminosa. Decía la misiva:

"Examina tu conciencia y mira si no te habla nada acerca de esa concubina a que hace tanto tiempo estás demoniadamente apegado en detrimento a tu salvación y de tu gloria"

Así que a la muerte de Alfonso XI tenemos un cóctel explosivo que llevará a los reinos hispánicos a una larga y cruenta guerra civil que se extendió durante varios años, con suerte cambiante para ambas facciones... 


Por un lado tenemos, a Pedro I "el cruel" o el "justiciero" según el cronista de turno, hijo de María de Portugal y por otro a Enrique II de Trastámara, hijo de Leonor.  Y aunque en un primer momento, la familia de Leonor juró lealtad a Pedro, y se prometieron obediencia y esas bonitas cosas que se prometen en el momento de la coronación. Tanto unos como otros no tardaron en conspirar para eliminar a tan peligrosos enemigos.

La última despedida, de Antonio Amorós y Botella. 1887. Museo del Prado.
La obra representa el momento en que Fadrique Alfonso se despidió de su madre Leonor en presencia de la reina María de Portugal.

María, lo primero que pidió a su hijo Pedro fue la cabeza de su antigua rival amorosa, la reina Leonor, que fue hecha prisionera en el mismo cortejo fúnebre y posteriormente ejecutada. Pedro "el cruel" fue asesinado a todos los hermanastros que le caían a mano, menos a Enrique II, que casado con la hija del más poderoso noble de la época, le disputó la corona en una guerra fratricida que se alargó durante años, con vaivrnes en ambas facciones e implicaciones de las demás potencias europeas.

Finalmente, Pedro I tras una derrota ante Enrique II se vio obligado a refugiarse en una pequeña fortaleza de Montiel, de la que le convencieron salir para tratar con su eterno rival. Y aquí cuenta la leyenda, que nada más verse en la tienda, se abalanzaron uno contra otro, daga en mano, la lucha debió ser encarnizada, aunque un tal Duguesclín, viendo que Pedro estaba a punto de asesinar a su señor, lo empujó, hecho que aprovechó Enrique para asesinarlo y ganarse su apodo del "fratricida".

Para la posteridad quedará la célebre frase de Diguesclín que, según la tradición, pronunció aquello de "Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor"

Momento en el cual Duguesclín sujeta a Pedro I para permitir que Enrique lo apuñalase,
cuadro de Arturo Montero y Calvo.


JUAN II, EL HOMOSEXUAL


No podíamos acabar esta sección sin los rumores sobre la homosexualidad de algún monarca. Y aquí surgen los nombres de los últimos representantes de la casa Trastámara, ya que tanto Juan II como su hijo Enrique IV fueron acusados de sodomitas y de beneficiar a sus nobles "más queridos y cercanos".

Genelaogía de los Trastámara.


A Juan II se le acusa de tener como amante a su valido, Álvaro de Luna, hombre encargado de su formación y consejero íntimo del rey, al que siempre tuvo en alta estima. Sólo la mano firme de Isabel de Portugal, segunda esposa de Juan y madre de la futura Isabel "La Católica" logró acabar con su influencia, ejecutándolo, bajo el beneplácito de gran parte de la nobleza.

De aquella época contamos con el testimonio del historiador Fernán Pérez de Guzmán que en sus crónicas "Generaciones y semblanzas" escribió:

“El rey Juan ni de noche ni de día quería estar sin don Álvaro de Luna, y lo aventajaba sobre los otros, y no quería que otro alguno lo vistiese ni tratase”.


ENRIQUE IV, "EL IMPOTENTE"


Acabamos este repaso con Enrique IV, "el impotente" al que ya dedicamos una entrada en nuestro blog, ya se le acusó de prácticamente de todo lo acusable: Enrique IV: impotente, homosexual y vouyerista.

Y aunque más de uno de estos rumores, seguramente, fuera cierto, es importante señalar que Enrique IV tiene el dudoso honor de ser el primer monarca de nuestra historia patria que sufrió una campaña orquestada de desprestigio por parte de sus enemigos, al verter sobre su persona una serie de continuos rumores malintencionados sobre su sexualidad.

Los rumores sobre su impotencia vienen desde su primera noche de bodas, ya que por lo visto fue incapaz de mantener la erección para consumar con la reina. Con el paso de los años, y como la Reina no quedaba embarazada, los rumores sobre su sexualidad se fueron incrementando, ya que muchos aseguraban que la impotencia del rey era debido a una homosexualidad aletargada, ya que detestaba el trato carnal con mujeres y tuvo una larga lista de amantes masculinos, a los que benefició con toda clase de nombramientos y prebendas.


Es más, su única hija fue apodada "la Beltraneja" ya que por todos era sabido que Enrique había consentido la relación entre la reina y su hombre de confianza Beltrán de la Cueva, para así poder tener su ansiado heredero al trono.

Pero de todos los rumores que circularon en torno a Enrique IV el que más daño le hizo fue, sin duda alguna, el de ser un cornudo consentido, ya que esto fue lo que a la postre le costó el trono a su hija.




BIBLIOGRAFÍA:

 Gracias especialmente a la web www.sexomedieval.com y su entrada http://www.sexomedieval.com/reyes-versus-sexo-santos-y-reinos-perdidos/ que nos ha servido, en una semana de feria y vacaciones, de guión de inicio para este post.

 https://www.monografias.com/trabajos57/alfonsoxi-leonor-guzman/alfonsoxi-leonor-guzman2.shtml

lunes, 29 de enero de 2018

Enrique IV: impotente, homosexual y vouyerista


Sexo y Corona: Los escándalos sexuales de las monarquías europeas

Monarquía Castellana
Enrique IV : Impotente, homosexual y vouyerista (1425-1474)

Monarquía Hispánica:
Alfonso XIII: El rey del porno (1886-1941)
Isabel II: Un reinado repleto de escándalos (1830-1904)
Fernando VII: El gran sable (1784-1833)
Felipe IV: El rey adicto al sexo (1605-1665)

Monarquías Europeas:
Catalina la Grande: Una libido incontrolable


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A pesar de que la lista de reyes con escándalos sexuales es larga y nutrida, se puede decir que no hay rey sin su escándalo sexual, Enrique IV tendría el dudoso honor de encabezar esta lista.

Prácticamente se le ha acusado de todo: de impotente, homosexual, vouyerista, cornudo consentido, etc.


Y aunque muchas veces, como hemos advertido en este blog, el ser acusado de homosexual (o de algo peor) era un arma arrojadiza habitual entre nobles y reyes para desprestigiar a rivales y enemigos, en este caso parece ser que algunas de estas acusaciones tienes visos de ser realidad.

Aunque hay que tener en cuenta que muchos de estos rumores sobre la vida íntima del rey fueron avivados por sus enemigos políticos, especialmente duras son las crónicas escritas después de su caida, ya que fue cuando sus enemigos se sintieron fuertes y de esta forma justificaron su ascenso al trono de Castilla.


El contexto histórico

Pero antes de adentrarnos en estos rumores veamos quién fue Enrique IV. Enrique IV, apodado el Impotente, fue rey de Castilla desde 1454 hasta su muerte en 1474, una época marcada por la feroz lucha entre los poderes nobiliarios y el poder real, así como por el acceso al trono de los reinos hispánicos entre las diversas facciones nobiliarias.

Para que el público general lo sitúe en su contexto histórico decir que fue hermano paterno de Isabel la Católica, por lo que a su muerte hubo un nuevo conflicto sucesorio entre su hija Juana la Beltraneja (ahora veremos el sorprendente porqué de ese mote) y su hermana Isabel la Católica.

Genealogía de la casa real de los Trastámara.

Su vida estuvo marcada por el difícil equilibrio entre los diferentes reinos hispánicos (Reino de Navarra, de Aragón, de Portugal, de Castilla y con los musulmanes asentados en el Reino de Granada) y el influyente poder de las diferentes casas nobiliarias.  De ahí la importancia de establecer una buena política matrimonial y asegurar la línea sucesoria al trono, y si tu apodo es el Impotente, y viendo el contexto histórico donde vivió este rey, podemos intuir que la sexualidad de este monarca fue fuente de toda clase de rumores, chismes e infundios de todo tipo y condición.

Y estos rumores no fueron un asunto baladí, ya que contribuyeron a cambiar la historia de España para siempre, por que durante el conflicto de sucesión a la Corona de Castilla entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, estos rumores vinieron a deslegitimar la posición de la Beltraneja.


Enrique IV, el Impotente

Blanca II de Navarra.
Las habladurías sobre su impotencia comenzaron muy pronto, ya que en 1440, con tan sólo 15 años se casó con Blanca II de Navarra. Desde el mismo momento de la boda los rumores sobre la impotencia del soberano fueron cobrando fuerza, ya que parece ser que en la noche de bodas el rey fue incapaz de conseguir mantener la erección el suficiente tiempo como para consumar con la reina.

Con el paso del tiempo, y como la Reina no se quedaba embarazada, los rumores sobre su sexualidad se fueron incrementando, ya que estuvo 13 años casado con Blanca II de Navarra sin ser capaz de quedarla embarazada.

Los rumores fueron cogiendo fuerza y cada vez se tornaron más osados, ya que muchos aseguraban que la impotencia del rey era debido a una homosexualidad aletargada, ya que detestaba el trato carnal con mujeres.

Este hecho fue aprovechado por sus enemigos que alentaron la circulación de ciertas coplas y cantares que aludían a la impotencia del rey.

Las investigaciones más recientes aseguran que más que impotente, ya que se sabe que el rey sí que copuló con otras mujeres, Enrique IV era estéril, por lo que poco podía hacer para conseguir el tan ansiado heredero...

En busca del unicornio

Novela basada en los problemas
sexuales de Enrique IV.
Como podemos imaginar la falta de heredero a la Corona pronto se convirtió en un asunto de estado. Por lo que no es difícil suponer que el monarca recurrió a todo tipo de soluciones: Desde pócimas y ungüentos mágicos que aumentasen su virilidad, pasando por la contratación de los mejores médicos europeos, incluso se rumorea que se hizo azotar en las nalgas mientras copulaba con su esposa.

Pero la leyenda más fantástica de todas ellas es que mandó una expedición a África en busca del cuerno de un unicornio, un elemento mágico con increíbles poderes afrodisíacos. Este apasionante viaje es el tema central de la novela 'El viaje del unicornio', novela ganadora del Premio Planeta en 1987, escrita por uno de los autores favoritos de este blog, Juan Eslava Galán.
 
Con el paso de los años la relación personal entre los dos monarcas se fue deteriorando hasta límites insospechados. Uno de los mayores detractores de Enrique IV, el cronista Alonso de Palencia acusó al monarca de despreciar a Blanca y mostrar el “más extremado aborrecimiento” a su esposa y a mostrarse indiferente ante las “estrecheces” que ésta pasaba. Incluso llegó a insinuar que intentó que su mujer cometiese adulterio para así poder tener la tan ansiada descendencia.

A todo esto, hay que sumar un cambio en los intereses de la política de la Corona de Castilla que se alejaba de la Corona de Aragón y buscaba un acercamiento a Portugal, por lo que la solución ideal fue intentar declarar nulo su matrimonio con Blanca II de Navarra para así poder contraer nupcias con Juana de Portugal (hermana del rey portugués).

¡Impotente por un maleficio!

El argumento esgrimido para obtener la anulación papal del matrimonio fue que Enrique IV había sido víctima de ¡¡un maleficio!! Y sí! por sorprendente que nos pueda parecer esta fue su excusa, ya que declaró que a pesar de intentarlo durante más de tres años (el tiempo mínimo exigido por la Iglesia) este hechizo era el causante de no haber podido consumar su matrimonio. Incluso algunas prostitutas de Segovia testificaron haber tenido relaciones con el monarca, por lo que quedaba claro que el problema era sólo con la desdichada Blanca de Navarra.
Libro sobre
Juana de Portugal

Así que el obispo de Segovia, Luis Vázquez de Acuña, en el año de 1453 declaró oficialmente nulo si matrimonio con Blanca II de Navarra, teniendo vía libre para casarse con Juana de Portugal. Este nuevo  matrimonio, como podéis imaginar, no terminó con las habladurías sobre su vida sexual sino que aún estaba por venir uno de los mayores escándalos reales conocidos.

Aunque antes de adentrarnos en este nuevo escándalo hablaremos sobre otro de esos rumores que siempre acompañaron al monarca... su supuesta homosexualidad.


Enrique IV ¿homosexual?

Como vemos la vida de Enrique IV estuvo siempre acompañada de toda clase de infundios y rumores, muchos de ellos vertidos por declarados enemigos suyos, por lo que hay que tomar con cierta cautela ciertas informaciones, especialmente las relativas a su homosexualidad,

Medallón barroco en San Marcos de León
que representa a don Juan Pacheco
Estas malintencionadas voces esgrimen que Enrique IV desde bien joven dio muestra de su supuesta homosexualidad. A su carácter débil y enfermizo se le sumaba que le gustaba tratar con fornidos sirvientes y con los guardias moros que había en el palacio. Otros argumentan que el responsable de su homosexualidad fue su tutor, Juan Pacheco, marqués de Villena, quien introdujo a su joven pupilo en estas prácticas homoeróticas.

Como vemos esta suma de tópicos parece responder más a un ataque de enemigos personales que a una realidad palpable. Ya que no sólo le acusaban a él, sino que muchas aducían que era culpa de una herencia degenerada, ya que su padre, Juan II de Castilla, también se le acusó en su momento de sodomita.

En una época como esta, donde vemos que el poder real aún dependía de los apoyos de las grandes casas nobiliarias es difícil discernir en este entramado de intereses políticos y familiares, entre las conjuras, las traiciones y los rumores malintencionados de la realidad histórica.

Así muchos historiadores no dudan en asumir que la caída o el ascenso de tal o cual noble se debía más a motivos en clave homoerótica que a otro tipo de justificaciones políticas o de intereses particulares.

Una larga lista de amantes masculinos

Entre la lista "reconocida" de amantes se encuentran el ya mencionado Juan Pacheco. También se dice que un tal Gómez de Cáceres fue amante del rey, ya que ascendió de manera fulgurante en la corte real a pesar de no contar con méritos visibles. Otro noble implicado en estos asuntos fue Francisco Valdés que, según cuentan las malas lenguas, salió escopeteado de la corte cuando descubrió las verdaderas intenciones del monarca hacia su persona. Tal fue el despecho del rey ante tal desplante que mandó encarcelar al pobre desdichado al que acusó de “su dureza de corazón y su ingrata esquivez”.

No fue el único noble obligado a huir de la corte por no querer ceder a los apetitos del monarca, cuentan que Miguel de Lucas, futuro condestable, huyó al Reino de Valencia por los mismos motivos. Por lo que vemos, la sospecha de sodomía recaía sobre cualquier noble que ascendía en la corte real

Cornudo consentido

Pero de todos los rumores que circularon en torno a Enrique IV el que más daño le hizo fue, sin duda alguna, el de ser un cornudo consentido, ya que esto fue lo que a la postre le costó el trono a su hija.


Beltrán en una obra idealizada del siglo XIX.
El protagonista de esta historia es Don Beltrán de la Cueva, proveniente de una familia noble menor logró ascender rápidamente en la corte del rey, consolidándose como uno de los consejeros de mayor confianza del rey. Su fulgurante carrera política desató las envidias y rencores de numerosos cortesanos y nobles, por lo que pronto las malas lenguas empezaron a difundir rumores, no sólo sobre que el buen porte y belleza de este joven había despertado la pasión del rey, sino que la propia reina Juana era su principal valedora.

Por lo que no nos puede extrañar que cuando la reina dio a luz a su primera hija (después de 7 años de matrimonio) empezara a circular el rumor de que esta niña era hija en realidad de Don Beltrán de la Cueva, por lo que los enemigos del monarca apodarían a esta niña como Juana "la Beltraneja", logrando de esta forma deslegitimar la posición del rey y su heredera en el conflicto civil castellano.

Muchos historiadores afirman que más que un caso de infidelidad fue un adulterio consentido, ya que la principal obsesión de Enrique IV era obtener su ansiado heredero. Pero hay investigadores que no dudan en afirmar que Enrique IV tenía una extraña tendencia sexual en la que disfrutaba viendo como su mujer era poseída por otro hombre. Acusando al monarca de obligar a sus esposas a cometer esta clase de adulterio y aduciendo que este era uno de los motivos por lo que su primera mujer había renunciado tan fácilmente a seguir con su matrimonio con Enrique IV.

" (...) habían maculado su persona real, diciendo que no era hábile para reynar, y que era hombre efeminado, y que había dado de su voluntad la Reyna su muger á su privado Beltran de la Cueva, á quien hizo Duque de Alburquerque, cuya hija afirmaban que era aquella Doña Juana, y que era odioso á la justicia, y distribuia el patrimonio real á sus privados, y á quien ellos querian con gran prodigalidad y disolucion, y que era embuelto en luxurias y vicios desordenados y otras cosas feas; y que no solo las habian dicho, mas aun las escribieron por sus letras al Papa, y las publicaron por toda la Cristiandad."
- Crónica de los Señores Reyes Católicos Don Fernando y
Doña Isabel de Castilla y de Aragón


Fecundación in vitro en plena Edad Media

Como curiosidad, si es que aún caben más en esta historia, es comentar que nuestro rey es protagonista de otro rumor fascinante, el ser el primero en intentar una fecundación in vitro. Y es que también circula una teoría que afirma que Juana de Castilla es posible que fuese realmente hija de Enrique IV, ya que el humanista alemán Hieronymus Münzer recogió en una de sus crónicas de viaje, como los médicos de Enrique IV idearon una cánula de oro para fecundar a la reina. Según esta teoría introducían esta caña en vagina de la reina e "intentaron después que a través de su luz el semen del Rey penetrara en la vagina de su esposa pero que éste no pudo y que hubo que recurrir a otros métodos para recoger el semen".



Extravagancias y placeres ocultos

Para rematar, y como buen rey, a todas las cosas descritas hasta ahora se le suma un gusto por lo extravagante y lo bizarro. Por lo visto el rey tenía una finca de caza donde daba rienda suelta a todos estos placeres ocultos, en la finca podían verse a enanos y a etíopes que participaban en toda clase de juegos. Incluso las fuentes más licenciosas y libidinosas cuentan que el rey organizaba auténticas orgías, donde su escogida guardia mora participaba en toda clase de prácticas sodomitas.




Conclusión

Como vemos la vida de Enrique IV está repleta de toda clase de rumores que le siguieron acompañando incluso después del nacimiento de su hija. En todo lo escrito hasta ahora es difícil desentrañar que parte fue realidad y que parte fueron rumores vertidos por sus numerosos y poderosos enemigos políticos, que aprovecharon una posible enfermedad crónica para mancillar su imagen y lograr cambiar la línea sucesoria.

Ya que aunque muchos autores confirman su homosexualidad latente sin ningún tipo de rubor, varias crónicas, como la 'Crónica Castellana' o la 'Crónica de Alonso de Palencia' hablan de las amantes femeninas del rey, como Beatriz de Vergara, Catalina de Sandoval o Guiomar de Castro. Y aunque es posible que el rey las utilizase como "señuelos" para despejar dudas de su homosexualidad, también es raro que se expusiese a nuevas habladurías si estas amantes notasen algo raro.

Entonces ¿qué tipo de dolencia sufría Enrique IV? La historiografía ha debatido mucho sobre ello, quizá uno de los estudios más concienzudos lo realizó el mismísimo Gregorio Marañón, quién publicó en 1930 su "Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo". En este estudio se apunta a que Enrique IV sufría «displásico eunucoide con reacción acromegálica, una enfermedad que impidió el correcto desarrollo sexual del Rey, dificultando una correcta erección durante sus relaciones y provocándole una esterilidad permanente.

Resultado de imagen de enrique iv impotente
Enrique IV.


Un estudio más reciente, realizado por el prestigioso urólogo Emilio Maganto Pavón, titulado "Enrique IV de Castilla (1454-1474). Un singular enfermo urológico", corrige este diagnóstico en este estudio que puede leerse aquí, y considera que Enrique IV fue "un enfermo en el más amplio sentido del término, con una enfermedad crónica grave, progresiva, casi invalidante y padecida desde la juventud, la acromegalia". Esta enfermedad puede arrastrar una serie de trastornos psicológicos, muchos de ellos derivados de la disfunción eréctil, como la pérdida de autoestima, la misantropía o la abulia.

Por lo que la comunidad científica parece coincidir que a grandes rasgos, a Enrique IV les costaba tener erecciones por razones anatómicas. Más allá de su orientación sexual, esta enfermedad sin lugar a dudas alteró el curso de la historia de España, ya que incapaz de engendrar un heredero sólido al trono, su hermana Isabel se aprovechó de todo ello para alzarse en el trono de Castilla y cambiar para siempre la historia de España.



Bibliografía

Maganto Pavón, E.; Enrique IV de Castilla (1454-1474), un singular enfermo urológico, Historia de la urología 2, Arch. Esp. Urol., 56, 3 (211-220), 2003.

http://www.abc.es/historia/abci-ingenio-vitro-para-enrique-impotente-pusiera-pesadilla-sexual-201607040313_noticia.html


sábado, 26 de agosto de 2017

La pederastia militar: El Batallón Sagrado de Tebas

Homosexualidad y Pederastia griega:
Capítulo 1.- Origen y causas
Capítulo 2.- El cortejo pederástico
Capítulo 3.-  La pederastia militar: El Batallón Sagrado de Tebas
Capítulo 4.- La homosexualidad femenina

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“Victorioso Filipo posó su mirada en los cadáveres y preguntó:- ¿Quiénes son éstos casi trescientos muertos abrazados entre sí hundidos y acoplados en muerte y en amor.
Le respondieron: - Son los de Tebas, el Batallón Sagrado de Pelópidas de amantes y de amados, los viriles de Tebas de la estirpe de Layo.
Filipo respondió: - Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente.”
                                                                                                                         - Plutarco

La pederastia militar

Suele suceder que en sociedades de claro carácter guerrero y con un fuerte pensamiento misógino, donde la mujer es vista como un ser inferior y por lo tanto es excluida de participar de forma activa en el mundo de los hombres, lo masculino se idealiza, exaltando los valores asociados a la masculinidad como la fuerza, el valor, la entrega, el sacrificio o la fidelidad. Por lo que lo masculino se convierte en un ideal de belleza.

Y es que como bien señala el profesor G. Fatás, en numerosas instituciones de carácter guerrero, como en los Templarios o en las Juventudes Hitlerianas,o en la propia ciudad de Esparta, la amistad varonil alcanza valores totalizadores. Por ello, no nos debe extrañar que una de las acusaciones más frecuentes hacia los templarios fueron las prácticas de conductas homoeróticas...

Recreación ideal de un gimnasio griego.

Estrabón nos relata como en Creta los adolescentes de orígenes aristocráticos eras instruidos a través de esta institución pederástica de carácter militar. El joven, según daba los primeros signos de pubertad, era "raptado" por un adulto virtuoso, el cual se lo llevaba al campo a vivir con él durante dos meses, que lo instruía en las más variadas artes y disciplinas y lo introducía en su círculo de amistades. Pero no sólo eso, el joven también era iniciado en los secretos del eros, de los placeres de la vida, lo que sin duda, incluiría prácticas de carácter homosexual.

Una vez finalizado este período de "instrucción" era devuelto a su familia, junto a algunos regalos lujosos como armaduras, armas, animales, ... pasando a servir como escudero de su amante, formando parte de una especia de orden de caballería, la de los kleinoi, "los Ilustres".

Así vemos como en sus orígenes esta educación pederastica tuvo un alto componente militar, preocupada de transmitir unos valores y virtudes asociado al mundo de la guerra. Aunque poco a poco, especialmente en las polis más dinámicas, este concepto "guerrero" fue evolucionando hacia un concepto más "civilizado", donde valores como la belleza, la juventud y el placer fueron ganando terreno.

Todo ello, no nos debe hacer olvidar que el componente sexual existió desde sus orígenes, ¿en qué medida? Es difícil de determinar. Pero varios estudios antropológicos han demostrado como en muchas sociedades guerreras la penetración anal entre hombres es común, ya que implica un rito de iniciación, donde a través del semen, se transmite la fuerza guerrera del hombre al adolescente.

Como ejemplo de esta pederastia militar y su eficacia en el campo de batalla tenemos varias polis:

- Esparta: No nos detendremos mucho en ella, ya que debido a la importancia de esta polis griega y a su particular idiosincrasia tenemos preparado un post en exclusiva sobre la sexualidad en Esparta.

Sólo apuntar que esta ciudad parece ser la primera que practicó el nudismo atlético y fue una de las primeras en institucionalizar la pederastia como instrumento ideal para la educación de nuevos ciudadanos libres, siendo obligatoria su participación para los homoioi, la clase dominante.

Jóvenes espartanos, de Edgar Degas – National Gallery de Londres

Y aunque varios autores, como el mismísimo Plutarco, han recogido que la pederastia espartana era casta, ya que se trataba de una relación más semejante a la de padre-hijo que a la de amante-amado, por lo que sucumbir a la tentación de la carne estaba castigado con las penas más severas. Algunos testimonios arqueológicos parecen desmentir esta casta teoría, ya que en la isla de Tera se han encontrado graffitis en las proximidades de un gimnasio donde sus autores alardean de sus conquistas sexuales masculinas.

- Tebas: Fue otra ciudad célebre por la práctica pederasta, donde incluso esta práctica enraíza con el mito fundacional de la ciudad, ya que su mítico rey Layo secuestró al hijo de Pélope, Crisipo, en un arrebato amoroso. Además, la mala prensa ateniense les acusaba de ser una polis donde se practicaba una pederastia libre, sin ningún tipo de restricción.

Famoso fue su festival anual gimnástico, las Yolaia, denominado así en honor a Yolao ¿qué quién es este tipo? Pues ¡sorpresa! el erómeno de Heracles. Aunque por si algo ha pasado a la historia esta ciudad tebana fue por su Batallón Sagrado...


El Batallón Sagrado de Tebas

Hoplita tebano
Crédito:mundohistoria
La Historia Antigua está llena de relatos de espléndidos soldados y ejércitos, y quizá, uno de los mejores ejércitos que vio la antigüedad fue el ejército tebano y su cuerpo de élite el Batallón Sagrado de Tebas, que allá por el siglo IV a.C. barrió del campo de batalla a los orgullosos espartanos y sólo sucumbieron ante los ejércitos del gran Filipo de Macedonia y su hijo Alejandro Magno.

Este cuerpo de élite, compuesto por entre los mejores soldados del ejército y sometido a una férrea disciplina, estaba formado por 300 hombres, aunque lo que hizo de este cuerpo de élite casi invencible eran sus lazos de amor y fraternidad, ya que en realidad estaba compuesto por 150 parejas de amantes, todos ellos masculinos.

Este ejército basado en la educación pederástica griega, es decir, en una pareja homoerótica formada por un hombre de mayor edad "heniochoi", el 'conductor' y un pupilo o compañero "paraibatai" estaba basado en la creencia de que un ejército formado por parejas de amantes sería invencible.

"Los hombres, así unidos, aunque en pequeño número, podrían en cierto modo vencer al mundo entero"


¿Por qué era invencible el Batallón Sagrado?

Será Platón en su obra 'El banquete o Siete discursos sobre Amor' quien nos aporta cierto cuerpo teórico sobre la efectividad de un ejército así formado:  “(…) si por cualquier circunstancia, un Estado o un ejército pudieran estar compuestos sólo de amantes y de amados, no habría pueblo que llevase más alto el horror al vicio y la emulación de la virtud. Los hombres, así unidos, aunque en pequeño número, podrían en cierto modo vencer al mundo entero”.(1)

La efectividad de este ejército se basaba por un lado en la ejemplaridad que un amante debe tener ante su amado, realizando incluso todo tipo de acciones heroicas ante los ojos de su compañero, “no hay hombre tan cobarde a quien el amor no inflame de valor y haga semejante a un héroe”.

Ya que como bien indica Platón, el mayor deshonor al que estaba expuesto un hombre era realizar acciones deshonrosas delante de su amante, por lo que un ejército formado por amantes evitaría realizar acciones vergonzantes en la derrota “si un hombre que ama comete una mala acción o sufre un ultraje sin rechazarlo, no habrá padre, ni pariente ni nadie en el mundo ante quien este hombre sienta tanta vergüenza de presentarse ante el ser a quien ama”(3). Pero también evitará tomar acciones crueles en la victoria, tan frecuentes en los ejércitos.“nada como el amor puede inspirar al hombre lo necesario para llevar una vida honesta: quiero decir el horror al mal y la emulación del bien”(2).


 
El otro pilar fundamental sobre el que se basaba este temible ejército era la solidaridad entre sus integrantes, ya que ningún sentimiento o motivación es más poderoso que el intento de salvar la vida a la persona que amas “preferiría morir mil veces, sobre todo, antes de dejar en peligro a su bien amado y abandonarlo sin socorrerlo”(4) y ninguno tan terrible como la venganza ante la pérdida del ser amado, por lo que la ferocidad de estos ejércitos también sería temible.



Un poco de estrategia militar

Pero la invencibilidad de este ejército no sólo se basaba en la fuerza del amor, sino también en el estudio de la formación rival y su mejor forma de vencerla...

Y es que los ejércitos griegos estaban formados por hoplitas, soldados de infantería pesada, y cuya formación de batalla preferida era la falange.  Un hoplita en formación estaba protegido por la mitad derecha de su escudo (llevado en su brazo izquierdo) y por la mitad izquierda del escudo del hombre situado a su derecha. Por lo que durante el combate los hombres trataban de acercarse a su compañero produciendo una deformación del frente el cual se inclinaba hacia la derecha, para evitar esto tradicionalmente se ponían las mejores tropas en el ala derecha.

Epanimondas, utilizará una inteligente estrategia para vencer a sus rivales, sustituirá la falange continua tradicional por una línea en cuña y de mayor profundidad, donde el Batallón Sagrado situado en el ala izquierda del frente cargaría contra las tropas de élites rivales, su mayor empuje y fuerza de carga les permitirá arroyar el frente derecho enemigo y rodear al resto del ejército.






1- Platón; “Diálogos”; Iberia; Barcelona; 1947; capítulo IV: El banquete o del amor; pág. 108.
2- Platón; “Diálogos”; Iberia; Barcelona; 1947; capítulo IV: El banquete o del amor; pág. 108.
3- Platón; “Diálogos”; Iberia; Barcelona; 1947; capítulo IV: El banquete o del amor; pág. 108.
4- Platón; “Diálogos”; Iberia; Barcelona; 1947; capítulo IV: El banquete o del amor; pág. 108.




Bibliografía

 Historia Antigua - Universidad de Zaragoza - Prof. Dr. G. Fatás

La educación pederástica en la Antigua Grecia
(Adaptado de Marrou, 1971)


 HENRI- IRÉNÉE, MARROU, “Historia de la Educación en la Antigüedad“, Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1965.

Comentarios sobre el Batallón Sagrado de Tebas en  http://www.sigla.org.ar/index.php?option=com_content&view=article&catid=45:espejo-23&id=115:comentarios-sobre-el-batallon-sagrado-de-tebas-&Itemid=104

miércoles, 28 de junio de 2017

Homosexualidad en Roma: De la bisexualidad al pecado

Índice:
1.- La homosexualidad en la cultura romana
2.- La evolución de la moral sexual respecto a la homosexualidad
3.- Homosexualidad femenina en la antigüedad clásica
4.- Esclavos sexuales  (en preparación)
5.- Transexuales en Roma (en preparación)


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EVOLUCIÓN DE LA MORAL SEXUAL RESPECTO A LA HOMOSEXUALIDAD

Si en nuestra entrada anterior estudiamos el concepto de homosexualidad existente en la cultura romana, en la entrada de hoy vamos a analizar como ese concepto fue evolucionando a lo largo de los siglos hasta llegar a su total rechazo con el triunfo de la moral sexual cristiana.

A grandes rasgos podemos hablar de 4 grandes fases respecto a la moral sexual, aunque como ya hemos advertido antes, cada provincia romana tendrá sus propias costumbres sobre la homosexualidad, y seguramente dentro de cada una de estas fases hubo épocas de más o menos permisividad, según modas, gobernantes, crisis políticas o económicas, etc...

1.- La virtud romana: Monarquía y República
2.- El triunfo de eros: S II a.C - I d.C
3.- La condena de la pasión: S.II - III d.C.
4.- El nacimiento del pecado: S.IV-V d.C.

Pintura mural pompeyana. Escenas sexuales en el Nilo.


1.- LA VIRTUD ROMANA: MONARQUÍA Y REPÚBLICA.

Bulla etrusca en forma de corazón.
Roma en sus inicios fue un pueblo de pastores y eminentemente agrícola, de costumbres rústicas y una moral sexual bastante severa. Muy alejada de las costumbres más refinadas de las polis griegas e incluso mucho más restrictivos en su moral sexual que los etruscos, pueblo del que proviene gran parte de su cultura.

En este época, la visión de la homosexualidad tuvo que ser bastante severa, aunque se pudiese aceptar que el pater familias tomase a algún joven esclavo para satisfacer alguna necesidad sexual, como bien nos señala Plutarco, cuando responde a la pregunta: ¿Por qué adornan a los niños con los amuletos que llaman "bullas"?

[...] ¿o no era deshonroso ni vergonzoso entre los antiguos amar a esclavos que estuvieran en la flor de su edad, como aún ahora atestiguan las comedias, mientras que se apartaban rigurosamente de muchachos libres y, para que no dudaran, aun cuando se los encontrasen desnudos, los jóvenes llevaban este distintivo?
- Plutarco, Cuestiones romanas, 101.

Pero si algo nos llama la atención sobre esta época fue la conocida como LEX SCANTINIA, la primera ley que conocemos del mundo romano que intentaba regular las conductas sexuales, aunque no está claro cuando fue promulgada, parece ser que nos movemos en un arco temporal entre el 225 a.C. y el 149 a.C.

A pesar de no conocerse exactamente el texto de ley, parece que regulaba ciertas formas de sexualidad, castigando cualquier forma de sexo con muchachos romanos libres y aquellos casos en los que un ciudadano ejercía un papel pasivo en prácticas homosexuales, ya fuese sexo anal o la felación.



Otro tipo de sanción diferente era forzar a cualquier tipo de sometimiento contra su voluntad a cualquier ciudadano romano, fuese cual fuese su condición.

El mejor ejemplo de esta ley nos lo da Valerio Máximo (V,1,9) quién nos relata que durante las guerras samnitas (343 - 290 a.C), un joven ciudadano romano llamado Veturio tuvo que venderse a sí mismo como esclavo para pagar algunas deudas. Su comprador fue un tal Plotio que enamorado de su nueva adquisición no dudó en intentar tomarlo. Al negarse el joven Veturio a satisfacer las necesidades de su amo, Plotio lo hizo azotar. Así que Veturio llevó el caso al Senado que no dudó en encarcelar a Plotio por intentar corromper la pureza de la sangre romana.

Pintura erótica pompeyana.
Termas suburbanas. Escena Lésbica.
Las penas podían variar desde una multa hasta la pena de muerte, según los casos, ya vimos, en el anterior post, como las denuncias de sodomía dentro del ejército eran castigadas de forma mucho más severa. Aunque parece que la sanciones en el ámbito civil eran fundamentalmente económicas, pudiendo llegar hasta los 10.000 sestercios.

Pero seguramente peor condena que la económica era el estigma social que recaía sobre esa persona, ganándose el apelativo de impudicus, haciéndose acreedor del desprecio más absoluto, ganándose el rechazo y la discriminación de los de su clase. Por lo que en una sociedad tan clientelista como la romana eso podía suponer la ruina de tus negocios, de tu carrera política y de algo tan importante como el prestigio de tu familia.

En resumen, dos cosas llaman la atención de esta ley:
- Primero, no hay regulación contra las formas activas de homosexualidad hacia personas de rango social inferior, por lo que se sobrentiende que estaban permitidas.
- Segundo: el hecho que haya que regular este tipo de comportamientos puede ser una señal de que, las relaciones homosexuales eran más habituales de lo que podemos pensar y de que el (mal)llamado "vicio griego" (sexo con jóvenes adolescentes libres) empezaba a ser una práctica habitual en la sociedad romana, por lo que se vieron forzados a promulgar este tipo de leyes para frenar su extensión.

En los baños romanos. Fyodor Bronnikov

Por último, si nos fijamos en las fechas de estos casos, y como bien se señala en 'Eros romano': "La atracción por los jóvenes siempre había atormentado a los romanos, incluso antes del siglo II y de la influencia griega, por más que les pese a algunos historiadores. Al contrario que la mujer, el hombre había tenido, desde un principio, libertad para satisfacer sus apetencias sexuales, independientemente del sexo, a condición de conformarse con los esclavos".

Es decir, la bisexualidad romana NO fue importada por influencias orientales ni griegas, siempre estuvo ahí presente. Otro argumento a favor de esta teoría nos lo trae el gran comediógrafo latino Plauto (254 - 184 a.C), ya que en sus comedias aparecen esclavos (y no sólo de edad púber) que son amenazados en ser sodomizados por sus amos. Además, también menciona como existe ya la prostitución masculina, relatando como los prostitutos esperaban a sus clientes en plena vía Toscana.


Como conclusión podemos deducir que casos de impudicia existieron siempre. Los anteriores a la Lex Scantinia se juzgarían como casos aislados. Pero la existencia de esta ley nos hablaría de la necesidad de promulgar sobre unos hechos que empezaban a ser algo más que simples casos aislados.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que antes de la II Guerra Púnica (218 a.C) la presencia de esclavos en Roma era bastante escasa y estos eran utilizados sobre todo en labores agrícolas, por lo que se puede deducir que, aunque en esta primera etapa, la homosexualidad activa estaba integrada dentro de la moral sexual romana no fue un fenómeno muy extendido.

Habrá que esperar a que Roma de su gran salto imperialista para que la presencia de esclavos en la sociedad romana fuese cada vez más alta, y es a partir de este momento, cuando se puede decir que la bisexualidad se convierte en un rasgo típico de la sociedad romana.




2.- EL TRIUNFO DE EROS: Finales de la República y primeros siglos del Imperio.

A medida que Roma iba expandiéndose y conquistando a los pueblos vecinos su moral sexual se fue relajando, más y más, especialmente después de imponerse a su más temible enemigo, Cartago. Su posición hegemónica sobre el Mediterráneo trajo consigo riquezas, prosperidad y nuevas costumbres, especialmente por el influjo y admiración que siempre tuvo Roma del mundo griego.

Se puede decir que entre finales de la República y primeros siglos del Imperio, la sociedad romana se erotizó, la prosperidad, el comercio, trajo consigo un estilo de vida refinado, lujoso, se cantaba a la vida, al amor, las mujeres abandonaron su antiguo papel de sumisas amas de casa y tomaron mucha relevancia en la sociedad, se produjo una cierta liberalización de la mujer, también de las costumbres. Lo que antaño se hacía en el interior del hogar, ahora se hacía públicamente.

La lujuria, el desenfreno, la pasión, la perversión, la corrupción de las viejas costumbres, se había instalado en el seno de la sociedad romana.


La decadencia romana, Thomas Couture

Y esto era según muchos escritores el origen de la crisis romana, las primeras grietas sobre ese gran edificio que fue el Imperio Romano.

Como bien señala Blázquez "con la expansión romana el llamado vicio griego se extendió por toda la sociedad romana. La homosexualidad de tipo griego se generalizó en Roma ya en la época de Catulo. Se extendió la costumbre del muchacho favorito, o la pandilla de jóvenes esclavos. Se planteó el problema de tener jóvenes libres o de buenas familias, y de convertir los gimnasios en escuelas de aprendizaje amoroso. En la realidad, el amor a los muchachos nobles estuvo tan extendido como en Grecia. La homosexualidad era muy frecuente en las escuelas en época de Horacio. Estaba admitida. Lo que estaba mal visto era la posibilidad en el acto amoroso de los muchachos libres. Los padres se informaban de en qué gimnasio los hijos libres corrían más peligro. El amor a la griega no era un resultado de la helenización de Roma. En Roma, el amor a los muchachos no fue un problema sexual, sino ético."

Relieve romano. Pedagogo y sus alumanos. S. III a.C.

Un cambio de la moral influenciado por el éxito del pensamiento epicúreo, una visión de la vida hedonista, en una búsqueda constante del placer.


Pero, poco a poco, el aburrimiento fue invadiendo invadido el alma romana, este cambio de paradigma había sumida a los ciudadanos romanos en una vida regalada, lujosa, pero sin ningún tipo de aspiración vital. La religión oficial no ofrecía una respuesta capaz de paliar esa angustia vital. Si lo comparamos, se vive una situación similar a la que ya relatamos en este post sobre el Japón de época Edo, donde una burguesía y una clase media adinerada, sin posibilidad de participar en la política, se refugió en el mundo del placer, en los llamados mundos flotantes.
Busto de César Augusto.

Dentro de este contexto, no nos puede extrañar que Augusto promulgase toda una serie de leyes, las famosas "LEX IULIAS", para intentetar recuperar los tradicionales valores de la familia romana, especialmente preocupado por la baja natalidad dentro de las familias romanas y la preeminencia de esclavos y libertos en la sociedad.

Por todo ello, promulgó una serie de leyes (sin mucho éxito) que buscaban fomentar el matrimonio (Lex Iulia de Maritandis Ordinibus), y regular la moral sexual de sus ciudadanos (Lex Iulia de Adulteriis Coercendis), castigando el adulterio, el estupro y dificultando el divorcio.

Aunque no parece que estas leyes afectasen directamente a la homosexualidad, ya que la bisexualidad no afectaba directamente a la natalidad, ni era vista como una práctica vergonzante en esa época.

La homosexualidad en esta época no era contraria a la moral.


Por lo que nada mejor que citar a Horacio, que encarna todos estos valores de la nueva Roma, hijo de un liberto, educado en las corrientes filosóficas epicúreas y coetáneo de Augusto cantaba en uno de sus poemas:

"Ya no me gusta, como antes, escribir pequeños versos sobre el violento golpe que me asestó el Amor, el Amor que se ensaña consumiéndome sobre todo por los muchachos de cuerpos delicados y por las jovencitas"
- Horacio, Epodos, X

Pero si traemos a colación estas leyes augusteas sobre la moral sexual es por dos motivos:
- Primero, y muy importante, casi revolucionario, estas leyes venían a sancionar públicamente relaciones interpersonales que hasta ahora se resolvían en la intimidad del hogar. Es decir, el Estado, el derecho público, tenía capacidad para entrometerse en la vida privada de sus súbditos, por lo que no nos puede extrañar el fuerte rechazo que provocaron estas leyes.
- Segundo, todo este corpus jurídico fue acompañado de una campaña de adoctrinamiento que vino a reforzar el pensamiento estoico. Por lo que, progresivamente, gran parte de la sociedad romana, fue asimilando gran parte de los principios morales que pregonaba esta doctrina.

Mosaico romano.



3.- LA CONDENA DE LA PASIÓN: EL ESTOICISMO.

Y así llegamos a esa tercera fase, que se mueve alrededor del siglo II d.C., con la búsqueda de la regeneración moral de la sociedad romana, impulsada especialmente desde un movimiento filosófico, el estoicismo. Con la llegada de las crisis parece que la solución siempre suele ser la misma, aludir a los valores fundamentales de la antigua patria... y eso hicieron los romanos. Un buen número de filósofos, intelectuales e incluso emperadores, no dudaron en intentar reconducir a la sociedad romana bajo unos nuevos valores morales y sexuales.

*Cambios políticos, morales...
 
Estos cambios morales vinieron de la mano de un importante cambio político e incluso mental se podría decir, ahora Roma ya no era una república entre iguales, el pater familias no era ya un poderoso señor dueño de sí mismo, libre de someter a su autoridad (y a su sexualidad) a cualquier persona de un rango social inferior. 

Bajo el Imperio, esos antiguos y poderosos señores estaban al servicio del emperador, esa mentalidad que había caracterizado a los romanos, la de poseer, dominar, la de conquistar... se había diluido, lo que antiguamente era orgullosos linajes familiares, ahora se habían transformado en simples funcionarios de un aparato burocrático al servicio del Imperio.

Boda Aldobrandini. Siglo I a.C. Roma. Museos Vaticanos

Con las primeras crisis del Imperio nacía un nuevo hombre romano, y con él una nueva moral sexual, estaba perdido y necesitaba encontrarse a sí mismo, este nuevo hombre necesitaba aferrarse a algo nuevo, y encontró su respuesta, en la revisión de las antiguas corrientes filosóficas (neoplatonismo, neopitagorismo, estoicismo, escepticismo) y las respuestas que le ofrecían las nuevas religiones mistéricas. 

Los esclavos, ya no eran simples objetos, también eran personas; la mujer ya no debía obediencia ciega a su marido, ahora era un igual; el matrimonio ya no era un simple acuerdo económico, estaba naciendo el mito del amor conyugal; nuestra actual idea de lo que es el matrimonio, por lo que la infidelidad conyugal por parte del marido ya no era vista como algo aceptable, tampoco la homosexualidad.


... y sexuales.

Todo esto se traslada al campo de la moral sexual. En los períodos anteriores cada clase social estaba sujeta a su propia moral sexual. En este nuevo período, estoicos, primero; y cristianos, después, pregonarán que la moral sexual tiene que ser igual para todos, ya seas esclavo, liberto o ciudadano romano. Pero extendiendo la moral sexual restrictiva que imperaba en las clases bajas o populares a las clases dirigentes romanas.

La prudencia y la moderación son los valores máximos que han de gobernar la vida, la casa y la sexualidad de este nuevo hombre. La abstinencia sexual fue puesta en valor por esta nueva moral, apoyada en comentarios de médicos y filósofos. Todo ello les encaminará a ensalzar la monogamia, la fidelidad, cambiando la forma de entender el sexo y el placer.

 Escena de matrimonio. Casa de la Farnesina. 21 a.C. Roma. Museo de las Termas

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*Para todos aquellos que quieran profundizar en estos cambios transcendentales en la moral de la sociedad romana, en los siguientes post hablamos de ellos desde diferentes perspectivas:
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Con bien resumen E.Cantarella en su libro 'Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo':
[...] la moral sexual romana se había transformado de una bisexualidad de estupro en una heterosexualidad de reproducción. La sexualidad tardo-pagana, en otros términos, tendía a limitarse a las relaciones matrimoniales. La castidad (fuera del matrimonio) se había convertido en una virtud. Los matrimonios se multiplicaban. Las relaciones matrimoniales habían cambiado: los esposos debían amarse. Había nacido, en suma, la "moral de pareja".

Este discurso, que después será aprovechado por el cristianismo, se ve muy bien reflejado la obra de Apuleyo 'De Platonae', ya que distingue varios grados de amor: el amor de las almas sombrías que "son movidas por el deseo de gozar de unos cuerpos y aplacar su ardor a través de la voluptuosidad", y el amor de las albas buenas que ayuda "a la gente de bien a ser mejores y más eminentes". Uno es el amor terrenal, indigno, sucio; el otro es el amor divino, promovido por la razón.

¿Os va sonando a algo este discurso? El estoicismo irá abriendo camino a muchos de los dogmas cristianos: la lucha entre la carne y el espíritu, la condena a la pasión, la exaltación de la virtud, de la templanza, de la continencia sexual, incluso la condena al placer sexual

Así, de manera progresiva se irá instaurando una censura moral contra la homosexualidad. Un buen ejemplo de ello son los astrólogos de época bajoimperial, como Manilio o Fírmico, cuya visión de la homosexualidad empieza a ser bastante negativa:

"Si esta conjunción se produce en los signos trópicos, entonces toda la impureza de la impudicia se desarrolla en el cuerpo afeminado de los hombres experimentando los ardores de la sensualidad femenina, mientras en el naufragio de su honor y de su renombre, se ven manchados por una impureza deshonrosa".
- Fírmico, Libro VI. 
 
Mosaico romano con motivos astrológicos. S.III d.C.


4.- La condena a la homosexualidad: el cristianismo

Como vemos el cristianismo se apropió del discurso pagano para difundir con mayor facilidad su fe, además el gran acierto del cristianismo es que supo llegar a todos los sectores de la sociedad, desde los más humildes a los grandes emperadores.

No hace falta decir que impuso desde el principio una moral sexual estricta y exigente, condenando toda actividad sexual fuera del matrimonio, y sólo permitida bajo fines reproductivos. Por lo que la homosexualidad fue considerada muy pronto como uno de los mayores pecados.


"Sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por unas relaciones contra natura. Y los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se consumieron en pasiones los unos por los otros, hombres que hacen con otros hombres cosas infames, recibiendo en sí mismos el pago que cumple su extravío"
- Pablo, Epístolas a los romanos.

En cuanto a la homosexualidad, aunque antes del siglo IV d.C., no hubo ninguna disposición específica sobre ella, todo parece indicar que su práctica se fue castigando con más severidad con el paso de los años.

Mosaico de Justiniano.
Basílica de San Vital (Rávena)
Filipo el Árabe, en el siglo III intentó prohibir la prostitución masculina sin mucho éxito. Más tarde, los hijos de Constantino parece ser que promulgaron leyes que castigaban la homosexualidad pasiva con la castración. Con Teodosio I (390 d.C.) se condenaba a los prostitutos masculinos a expiar en las llamas la gravedad de sus pecados. Teodosio II hizo extensible este castigo a todos los homosexuales pasivos, fuesen prostitutos o no. Hasta llegar a Justiniano, quien en el año 533 d.C., legisla oficialmente la pena de muerte a todos los homosexuales, ya fuesen activos o pasivos, ya que no sólo ofendía a los hombres sino también a Dios.

Como señala Jean-Noel Robert en su magnífico "Eros romano": "Por vez primera la homosexualidad estaba claramente presente en un texto constitucional como un crimen contrario a la religión, que ofendía a Dios".

La Iglesia dividió la moral entre lo puro y lo impuro, y todo aquello que era considerado impuro caía en una prohibición radical, y no sólo condenaba a los pecadores a una eternidad en el infierno, sino que según iban acaparando el poder, fueron imponiendo sus creencias bajo el peso implacable de la ley.

El cristianismo condenó a los hombres, durante miles de años, a reprimir su sexualidad, otorgándole una visión negativa a su cuerpo, a su sexualidad, a su placer, a sus sentimientos. 






BIBLIOGRAFÍA

ÁNGELA, ALBERTO; “Amor y sexo en la Antigua Roma”. La esfera de los libros. Madrid, 2015.

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; El mundo amoroso de Catulo y de la Roma de finales de la República, Gerión, 2007, Vol. Extra 277-310.


CANTARELLA, E.; Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo, Madrid, 1991.

GRIMAL, P.; El amor en la antigua Roma, Ed.Planeta 

MARCIAL, Epigramas Eróticos,Aldebarán, 2000.

VEYNE, P.; La Homosexualidad en Roma, en: Sexualidades Occidentales, Ph. Ariès, A. Béjin, M. Foucault y otros. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1987, pp. 51 – 64

MACÍAS VILLALOBOS, C.; La homosexualidad y las conductas sexuales pervertidas desde la perspectiva de la astrología antigua,  Minerva: Revista de filología clásica, Nº 19, 2006, págs. 215-246