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sábado, 3 de junio de 2017

Religión y Sexualidad en Mesoamérica

Historia de la Sexualidad en América:
- Mesoamérica:
Capítulo 1.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica I: Magia, sexo y religión.
Capítulo 2.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica II: Cultos a la fertilidad (próximamente)

- Perú:
Capítulo 1.- La cultura Moche y sus increíbles cerámicas eróticas

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Cuando hablamos de religión y sexualidad en sociedades antiguas estamos hablando de toda una cosmogonía que rodea el mundo de las personas, y lo que es aún más importante, tanto la magia como la religión son realidades que participan activamente en su realidad, por lo que es imposible separar sexo y religión.

A grandes rasgos podemos decir que existen dos tendencias generales sobre la sexualidad en cualquier religión del mundo: una positiva, donde se incluyen todas aquellas prácticas aceptadas culturalmente como "naturales", que pueden ir desde ritos de fertilidad a orgías rituales; y una negativa, todo aquello que se considera antinatural o inapropiado, por lo que suelen indagar en valores como el autocontrol y la abstinencia.

Ambas visiones están presentes en cualquier sociedad o cultura, aunque la diferencia entre la sexualidad positiva y negativa puede variar enormemente de una cultura a otra, incluso muchas sociedades se preocuparon de reglamentar estos códigos culturales sobre la sexualidad.

Esta reglamentación viene asentada en la mitología o cosmogonía de cada cultura y suele estar basada en la propia concepción del cuerpo humano, en lo que apreciamos como puro e impuro, por lo que las culturas con una concepción negativa del sexo suelen tener a su vez una concepción peyorativa del cuerpo humano, sus secreciones y por lo tanto de su sexualidad; en cambio, aquellas culturas con una concepción positiva de la sexualidad suelen ver el cuerpo como un regalo de los dioses, estrechamente vinculado a la fertilidad y fecundidad, por lo que el placer sexual no es algo vergonzoso y se puede disfrutar del sexo, aunque con ciertas restricciones.

En el Códice de Dresde, documento maya del Posclásico, se ve a la diosa Ixik como atan, “consorte”, de una deidad vieja. La pareja se acaricia de manera muy discreta en lo que podría ser una preparación para la cópula.
Códice de Dresde
, p. 21c. Reprografía: Boris de Swan / Raíces


Religión, magia y sexualidad

Para las culturas mesoamericanas la presencia de los dioses se manifestaba en todo lo que acontecía a su alrededor, desde los fenómenos más globales como el clima o las cosechas hasta los aspectos más íntimos como el deseo sexual o el amor.

Por todo ello, no nos debe extrañar que existiera toda un mundo mágico y religioso estrechamente vinculado con el erotismo y la sexualidad: deidades, rituales, encantamientos, hechizos o pócimas amorosas eran muy frecuentes en el mundo de la América precolombina.

Además, como en casi todas las sociedades agrícolas la vinculación entre fertilidad, religión y sexualidad era un hecho inherente, por lo que no nos debe extrañar su estrecha relación en numerosas costumbres y rituales. Entre todas ellas, el culto al falo seguramente sea una de sus costumbres más visibles y extendidas, ya que no sólo alude a la fecundidad de la tierra y la germinación de las plantas, especialmente el maíz, sino también a la propia virilidad de lo masculino en unas sociedades marcadamente guerreras.

Templo de los Falos, Chichen Itza, México.

Incluso como bien esgrime Patrick Johansson en su obra 'La palabra de los aztecas' el simple acto sexual puede alcanzar un enorme simbolismo, por lo que la relación entre erotismo, sexualidad, muerte, fertilidad, sacralidad y divinidad estará muy presente en numerosos ritos: "Es así como la simple copulación instintiva adquiere, en el contexto ritual instaurado por el hombre, una dimensión representativa donde los distintos valores socio-religiosos entran en escena, a través de sus encarnaciones o materializaciones míticas, para consagrar el acto (...)"


Dioses de la sexualidad

Las religiones mesoamericanas no separaron el erotismo del campo de lo divino.


Xochiquétzal descrita en el Códice Borgia.1
Como decíamos al principio, los dioses intervenían en los aspectos más mundanos y pasionales de sus fieles, por lo que el deseo sexual, la lujuria, el erotismo o el placer estaban influenciados por la participación de estas divinidades, pero al mismo tiempo podían ser responsables de los más duros castigos si se infringían las leyes que regían la moral sexual de estas culturas, enviando temibles enfermedades sexuales como la temible sífilis.

Estos mismos dioses de la sexualidad presidían sangrientas ceremonias públicas donde se castigaba o ejecutaba a estos transgresores sexuales. Así sabemos que el día de Itzlacoliuhqui se castigaba con la pena capital a aquellas personas sorprendidas en adulterio. Otros dioses como la diosa Macuilxochitl exigía cuatro días de abstinencia sexual antes de la celebración de sus fiestas con la amenaza de caer bajo su temible ira si alguien incumplía sus mandatos.

Un hecho curioso, y que sorprendió gratamente a los frailes españoles, es que algunas veces los condenados se podían acoger al perdón de los dioses mediante un ritual de purificación basado en... ¡la confesión! Aunque esta similitud con el rito cristiano era sólo superficial, ya que sólo era admitida para confesar pecados de índole sexual, la confesión se hacía secretamente entre el pecador y la diosa, y sólo se podía recurrir a este perdón una vez en la vida.

El infractor era llevado ante el sacerdote que encarnaba a Xochiquetzal. Allí se sometía a varios rituales de purificación, entre los que destacaba el baño ritual. Una vez limpio se dirigía al templo con unas pajillas en la mano, cada pajilla representaba uno de los pecados cometidos, y delante de la imagen de la diosa se perforaba la lengua con estas pajillas y las lanzaba hacia atrás. Acto seguido el sacerdote las recogía y las arrojaba al fuego purificador completando el acto de confesión.

Como vemos los dioses eran todopoderosos y eran capaces de influir en todos los aspectos de la sexualidad de las personas, podían incitar al placer sexual, eran responsables de castigar las transgresiones sexuales o tenían la posibilidad de personar los pecados. Por lo que todos los mortales estaban sometidos a sus influencias, especialmente si esas energías eran canalizadas mediante hechizos, rituales o pócimas realizados por chamanes, alcahuetas o brujas.

Imagen de ritual azteca.
Así han llegado hasta nuestros días numerosos testimonios de este tipo de magia, tanto para apaciguar los apetitos sexuales, tomando una sopa con carne de jaguar; aumentar el vigor sexual, comiendo la carne de una serpiente mazacoa; o los tan socorridos y universales filtros de amor, siempre bajo la invocación de algunas de estas deidades del amor.

Incluso hay algunos testimonios de prácticas rituales orgiásticas donde se utilizarían plantas alucinógenas como afrodisíacos.




Principales divinidades sexuales

Existen numerosas divinidades mesoamericanas relacionadas con la sexualidad y el erotismo.


Hay que recordar que la sexualidad está muy presente en los mitos fundacionales de estas culturas, incluyendo numerosas transgresiones sexuales y una concepción positiva del placer sexual. Aunque si por algo destacan estas divinidades mesoamericanas es por su marcada dimensión dual: femenina/masculina o positiva/negativa. Así las principales diosas del amor o la belleza también podían tener un lado oscuro o peligroso, advirtiendo de los peligros de la sexualidad femenina o de la promiscuidad, por lo que en estas culturas tuvo un fuerte arraigo el mito (universal) de la vagina dentada.

Entre las numerosas divinidades relacionadas con el mundo del erotismo y la sexualidad podemos destacar tres divinidades principales: Tlazoltéotl, Xochiquétzal, Xochipilli.Y es cada aspecto de la vida sexual estaba asociado a un dios diferente:
Tlazoltéotl, en el códice Borbónico.

- Tlazoltéotl era la diosa del placer, la voluptuosidad, la fecundidad y la fertilidad. Ella protegía a las parturientas, a las parteras, a los hechiceros relacionados con el mundo amoroso y a los hombres de intensa actividad sexual. Fue venerada primero por olmecas y mixtecas, siendo asimilada posteriormente por los mexicas.
- Xochipilli era el dios de las flores, del amor, de la fertilidad y de las relaciones sexuales ilícitas, por lo que está asociado con el placer y la sensualidad. Era el protector de las ahuianime (prostitutas) libres y de los rituales. Su culto tiene origen en la zona de Oaxaca y Tabasco.
- Xochiquétzal era esposa de Xochipilli, con quién compartía estos rasgos, siendo también protectora de la prostitución y de las relaciones sexuales. Muy venerada entre hilanderas y tejedoras, ya que el movimiento del telar de cintura evocaba de cierta manera el movimiento del acto sexual.



Para no hacer un post extensísimo, hemos decidido ir desgranando, poco a poco, algunos de los temas más llamativos por aquí lanzados, como pueden ser el culto a la fertilidad, la magia amorosa, rituales orgiásticos, una descripción más detalladas de estas divinidades carnales, el mito de la vagina dentada, etc... Por lo que esperamos que nos sigan acompañando en este apasionante viaje y si es posible ayudándonos aportando más información en los comentarios.

En el próximo capítulo seguiremos hablando de religión y sexualidad, nos aproximaremos al que sin ninguna duda es el culto más importante de todos... los cultos a la fertilidad. ¡¡Os esperamos!!


Bibliografía


González Torres, Yolotl, “Sexualidad y religión”, Arqueología Mexicana núm. 104, pp. 26-27.


http://kajanegra.com/amor-y-sexualidad-entre-los-mexicas/


https://aquevineadondevoy.wordpress.com/tag/dioses-mayas/

http://canal22.org.mx/alacarta/?c=d&p=9&n=0_rcvcejpb&ti=19&l=150

sábado, 30 de julio de 2016

Museos con mucho sexo: Ashmolean Museum, Oxford

Museos con mucho sexo:
- Ashmolean Museum (Oxford)
- British Museum (Londres)
- Museo del Prado (Madrid)

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Esta nueva sección nace por una anécdota que me pasó este fin de semana visitando el Ashmolean Museum de Oxford. Se puede decir que por defecto "profesional", cada vez que visito un museo me es imposible no buscar y detenerme en aquellas obras, que nuestra moral y educación, considera de claro carácter erótico o sensual.

Y claro, cualquier museo que exponga cerámicas griegas y romanas, te propone un divertido juego de buscar y encontrar aquellas cerámicas de carácter más "pornográfico", porque haberlas, haylas! Así que descubro un kylix griego (una copa), con una representación de un sympossio griego, es decir, de un gran banquete: hombres tumbados en sus divanes, bebiendo vino y escuchando música, el tono festivo de la copa viene resaltado por la representación de una Gorgona con actitud burlesca, mostrando con descaro su lengua al espectador... Y cual es mi sorpresa cuando me dispongo a observar la copa por detrás y descubro que la base donde se apoya este kylix son unos testículos y un falo.

Cámara en mano, me dispongo a efectuar la foto de rigor, cuando escucho detrás de mí, el típico soniquete de negación, me giro y me veo a un señor mayor, negando con la cabeza y reprochándome casi con la misma cara burlona de la Gorgona que sacase esa foto...

Kylix de figuras negras, Atenas. 550-500 BC.
Ashmolean Museum, Oxford.
Así que decidí, no sólo sacar la foto, sino publicar todas aquellas piezas de carácter erótico que se exponen (o se esconden) en aquellos museos que voy visitando, para que así nuestros lectores, cuando visiten algunos de estos museos, se animen a buscar estas eróticas piezas.

Lógicamente esta nueva sección 'Museos con mucho sexo' está íntimamente hermanada a la sección 'Las salas secretas de los Museos', ya que a pesar de nuestra aparente modernidad, aún seguimos arrastrando algunos de la tabúes y clichés sobre la sexualidad que marcaron el nacimiento de estas salas secretas.

Porque a pesar de que ya no existen estas salas reservadas, ya que estas piezas han sido repartidas por las diferentes secciones de los museos, diluyendo el efecto provocador que guardaban todas en conjunto, sí que podemos asegurar que un gran número de museos aún "esconde" en sus almacenes numerosas piezas de claro carácter pornográfico.

Y aunque algunos museos, expongan abiertamente algunas de las piezas eróticas más llamativas, como puede ser el caso de la 'Copa Warren' en el British Museum, la mayor parte de estas piezas suelen estar camufladas entre otras colecciones, por lo que sólo el visitante más pausado podrá deleitarse con tan magníficas obras.

Cara 'B' de la Copa Warren. British Museum.

Es más, creemos que la más clara muestra de la mojigatería de la mayor parte de museos es que ninguno dedica una sección en particular a la sexualidad y al erotismo (a excepción de contadas exposiciones temporales). Así por ejemplo, podemos ver secciones dedicadas a aspectos tan concretos como la música, los oficios, los espectáculos, las divinidades, la muerte, la vida cotidiana o las mujeres... pero nunca, una sección destinada a algo tan importante y fundamental en vida de un ser humano como es el SEXO.

Por último, invitar a nuestro lector que colabore activamente con esta sección, ya sea proponiéndonos otros museos, o señalándonos otras piezas destacadas por su erotismo...


Ashmolean Museum of Art and Archaeology, University of Oxford.

Este museo, situado en Beaumont Street, en pleno centro histórico de Oxford, se caracteriza por ser el primer museo universitario del mundo, ya que se creó a finales del siglo XVII para albergar la colección de curiosidades que Elias Ashmole donó a la Universidad de Oxford.

Por lo que este pequeño, aunque coqueto, museo aún mantiene cierto aire de gabinete de curiosidades que, mezclado con su carácter de museo moderno, le confiere una atmósfera especial, convirtiéndolo en una parada obligatoria si visitas esta prestigiosa ciudad universitaria.

Entrada al Ashmoleam Museum.


Egipto

Nuestro recorrido erótico no puede tener un mejor inicio, ya que nada más entrar al museo, a mano izquierda, dos colosales estatuas de Min, dios de la fertilidad egipcio, nos dan la bienvenida (agarrándose con su mano a un erecto aunque desaparecido falo) a las colecciones del mundo antiguo.

Esculturas del dios egipcio de la fertilidad Min


Templo de Min, Koptos
Y es que, como le ha pasado a muchas otras esculturas de la Antigüedad, sus falos fueron destruidos casi en el mismo momento de su descubrimiento para salvaguardar la moral de su posible público.

Ambas estatuas son del período predinástico (3300 a.C), y provienen del Templo de Min en Koptos, destacando por su tamaño, unos 4 metros, y por la llamativa oquedad que queda, dónde en su día tuvo que haber un enorme y erecto falo de piedra caliza. Este culto al dios de la fertilidad fue de gran importancia en el antiguo Egipto, ya que el museo nos muestra un relieve del mismo Templo, realizado más de 1500 años después, bajo el reinado del Faraón Intef V, donde también podemos observar la figura itifálica del dios Min.

Chipre

Entre las colecciones más destacadas del museo están las piezas pertenecientes a la cultura chipriota y su amplia colección de cerámica griega y minoica. Entre las piezas más llamativas de estas culturas mediterráneas antiguas están los pequeños ídolos de diosas de la fertilidad, asociados a cultos primigenios a Afrodita, o a la diosa egipcia Hathor, o la babilónica Astarté.

Estatuillas de diosas de la fertilidad-amor.
Izquierda: Placa de la región de Canaán, Astarté, con atributos de Hathor.
Derecha: Escultura de Afrodita-Astarté de Chipre.

Estas figurillas de diosas desnudas con  atributos sexuales marcados tienen una larga tradición por todas las culturas mediterráneas, por lo que es bastante habitual encontrarlas expuestas en las vitrinas de muchos museos: algunas más arcaicas, otras más realistas, y aunque mucho se ha discutido sobre su significado y funcionalidad, muchas comparten una evidente carga erótica o sexual.

Grecia

Y así llegamos a las sugerentes y sorprendentes salas de cerámica griega y romana, dónde siempre nos encontramos alguna sorpresa escondida entre el resto de piezas expuestas. Por lo que animo al visitante a localizar estas dos cerámicas griegas del Asmolean tan representativas de la sexualidad griega:

- Por un lado tenemos una cerámica ateniense de figuras rojas, atribuida al pintor Byrgos y hallada en la ciudad de Vulci, en Italia. En ella podemos encontrar una clara representación de un tema tan controvertido y polémico como la pederastia griega. Aunque como queda bien patente en la imagen es un tema polémico pero innegable, fundamental en la educación formativa de la juventud aristocrática griega.

Cerámica de figuras rojas, con escena de pederastia.

En ella, podemos ver la imagen de un adulto que acerca su mano a la zona genital de un joven que a cambio de estos "favores sexuales" recibe un regalo.

- Y finalmente llegamos a la cerámica causante de esta entrada, un cerámica, esta vez de figuras negras, fechada en torno al 550-500 a.C y que representa una escena de un famoso banquete griego, aunque para descubrir la sorpresa hay que asomarse (aunque discretamente) por detrás de la vitrina...

Kylix de figuras negras.

Roma

Y para finalizar este paseo por el occidente del mundo antiguo nada mejor que localizar dos de las piezas más explícitas expuestas en el museo, como no! se tratan de dos fragmentos de cerámica romana, dos fragmentos de terra sigillata del siglo I y que representan a una pareja copulando en diferentes posiciones.

Sigillatas romanas con escenas de copulación.

India

Seguimos nuestro recorrido por el mundo antiguo pero ahora viajamos al siempre exótico y sensual oriente, a la sala dedicada a la India, a ojos de un occidental todo aquí rezuma sensualidad: y es que su concepción abierta y positiva del sexo y de la sexualidad hace que cualquier sala dedicada a la India contenga imágenes que hasta prácticamente el siglo pasado estuvieron censuradas en todo tipo de museos: diosas de exuberantes formas, bailarinas de sinuantes caderas, y escenas donde se celebra el amor, el sexo y la pasión amorosa...

Así podemos encontrar objetos tan maravillosos como la sensualidad contenida de esta bailarina, o la ternura de una pareja de amantes abrazados...

Aunque también podemos contemplar obras mucho más explícitas como esta placa de marfil con una representación de una pareja copulando:

Este de la India, S. I- II a.C
© Ashmolean Museum, University of Oxford
Jack of Hilton

Y llegamos a la que sin duda es la estrella de este recorrido erótico por el Asmolean Museum, tanto por su peculiaridad como por dónde y cuándo fue fabricado, siendo toda una celebridad en el mundo del arte erótico inglés, estamos hablando ni más ni menos que del famosísimo 'Jack of Hilton'.

Para encontrarlo debemos descender a la planta baja, a la sala número 8 dedicada al nacimiento de este museo, ya que esta figura descansa en este museo desde el mismo momento de su fundación.


Jack of Hilton, Ashmolean Museum, Oxford.

Esta inusual escultura de bronce es un aeolipile o un avivador. Su funcionamiento era bastante básico, se rellenaba de agua y se colocaba cerca de la chimenea, ya que al calentarse, el vapor de agua surgía a través de un pequeño orificio que servía para avivar las llamas.

Esta figura conocida con el nombre de Jack de Hilton fue hallada en Hilton Hall, en el condado de Staffordshire y causó un gran revuelo en el siglo XVII, ya que parece ser que toda Inglaterra había oído hablar de ella, no sólo por ser una de las mejores obras de orfebrería del siglo XIII, sino también por la extraña ceremonia que se celebraba cada Año Nuevo en torno a esta figura.

Su atrevida fisionomía y el espectacular silbido que emitía cuando entraba en ebullición atrajo a toda clase de curiosos, científicos y anticuarios. Entre ellos estaba incluido el Dr. Plot, naturalista y el primer profesor de Química de la Universidad de Oxford.

La sorpresa de encontrarnos con esta original pieza, nos ha obligado a investigar más sobre ella, por lo que muy pronto ampliaremos los datos sobre este Jack of Hilton, y otras eolípilas, aparecidas en Inglaterra. Además os explicaremos en qué consistía el curioso y estrafalario ritual que se daba en presencia de Jack of Hilton...

¡Os esperamos!













domingo, 8 de mayo de 2016

Sheela Na Gig: Las enigmáticas y explícitas esculturas femeninas

Es posible que si visitas algunas de las más antiguas iglesias o castillos que aún se conservan en Irlanda e Inglaterra, si levantas la mirada y observas detenidamente los lienzos de sus muros te topes con una imagen que no te dejará indiferente... la escultura de una mujer desnuda que muestra su enorme vulva de manera bastante lasciva.

Sheela de Kilpeck
Y no! No te preocupes... no se trata de ningún añadido posterior, ni de la obra aislada de un cantero loco... estás ante una Sheela na Gig. ¿Que qué se esconde bajo este curioso nombre? Pues todo un programa iconográfico, utilizado en diferentes edificaciones de época románica, donde esculturas figurativas de mujeres desnudas muestran su vulva, de forma claramente exhibicionista, al público.

Sobre ellas existen toda una serie de interrogantes que aún hoy en día siguen vigentes como ¿por qué se tallaron? o ¿qué función tenían? y aunque se consideran un fenómeno propiamente irlandés, ya que la mayor parte de ellas se concentran en tierras irlandesas (unas 100 Sheelas catalogadas), también nos encontramos con bastante ejemplares en tierras británicas (50 Sheelas catalogadas).

Por lo que si nos acompañas en este viaje por las ancestrales y mágicas tierras irlandesas, te intentaremos explicar un fenómeno tan poco conocido, pero de carácter casi universal, como la iconografía relacionada con los atributos sexuales de la mujer.


Origen :

A) Vinculado con el románico 

Aunque existen varias teorías sobre su posible origen, hay cierta unanimidad en reconocer que la mayor parte de estas Sheelas están relacionadas con la invasión anglo-normanda y el aumento de la influencia del catolicismo en estas paganas tierras, por lo que se suele fijar el siglo XII como fecha de origen de su desarrollo.

Además algunos de sus primeros investigadores como J. Andersen (The witch on the wall, 1977) apuntaban que el origen de estas Sheela había que buscarlo en el románico desarrollado en Francia y España allá por el siglo XI. Y que del occidente europeo pasarían rápidamente a las Islas Británicas como confirmaría un estudio posterior de E.Kelly (Sheela-na-gigs: origins and functions), ya que la mayor parte de las Sheelas irlandesas conservadas están situadas en regiones conquistadas por anglo-normandos, mientras que las zonas con un arraigo irlandés más puro aparecen con bastante menos frecuencia.

Capitel erótico en San Pedro de Cervatos (Cantabria)
Otros grandes expertos sobre el fenómeno de las Sheela como los investigadores A.Weir y J.Jerman (Images of lust) también apoyaría toda estas teorías al establecer claros vínculos entre las Sheelas y las imágenes grotescas y lujuriosas que aún se conservan en numerosas iglesias románicas de España y Francia, como representación de los peligros de caer en la lujuria femenina.

B) Vinculado con el mundo pagano

Aunque existen otras teorías que defienden un origen pagano para estas esculturas, así algunos investigadores como Jack Roberts y Joanne McMahon creen que estas esculturas son vestigios de un culto relacionado con la Diosa Madre. Basan su tesis en que algunas de estas tallas parecer ser añadidos sobre estos primeros edificios cristianos, al presentar materiales y estilos no del todo concordantes.

Además al comparar las Sheelas irlandesas respecto al mismo fenómeno desarrollado en el continente advierten una escasez de figuras masculinas (que sí se desarrollan en el occidente europeo) así como un desarrollo distinto de los tipos iconográficos.

Mapa de la localización de las Sheelas Na Gig irlandesas



Características:

La antigüedad de estas piezas así como el avanzado estado de deterioro de muchas de ellas hace muy difícil precisar sus características físicas más relevantes. Además muchas de Sheelas, especialmente a partir del siglo XVII, fueron destruidas o escondidas intencionadamente por los propios párrocos de estas iglesias recelosos del carácter tan explícito de estas imágenes.

Aunque de manera general podemos distinguir según su posición entre:

- Shellas de pie, como la de Kiltinane, en el condado de Tipperary, que aparece saltando en una postura activa de celebración.
Sheela de Kiltinane
- Shellas en posición sedente, ya sea agachadas o en cuclillas, con las piernas muy abiertas como en Cavan Town o formando un rombo como la de Ballylarkin, en el condado de Kilkenny.

Izq: Sheela de Cavan Town /  Dch: Sheela de Ballylarkin

- Shellas sin extremidades: Como la Sheela de Offaly, donde los genitales son la terminación del cuerpo.

Sheela de Offaly

Después la mayor parte de ellas comparten una serie de rasgos físicos compartidos:

Shella de Kilkenny
- Algunas de ellas presentan manos exageradamente grandes, suelen estar próximas a región pubiana, abriéndose los labios vaginales (Sheela de Cavan), incluso algunas de ellas como la Sheela de Offaly se puede observar hasta el clítoris. Otras como la de Kilkenny parecen estar masturbándose.

- Los pechos apenas aparecen marcados o no están representados.

-Rostros buscan remarcar la fealdad de estas figuras, con grandes ojos saltones y enormes bocas, con dientes marcados o sacando la lengua. En los rostros también suelen estar surcados por líneas que representan arrugas o incluso posibles tatuajes.

- En muchas de ellas están marcadas las costillas resaltando el aspecto de deterioro físico,


Función y significado

Vestigios de una diosa pagana

Aunque la relación de estas esculturas con una antigua diosa pagana celta es la teoría más popular, no ocurre lo mismo dentro del mundo académico que sigue optando por su vinculación con el románico europeo.

A pesar de ello sí que existen algunos ensayos dónde identifican estas imágenes con una figura pagana bien conocida dentro de la mitología irlandesa y escocesa, el de la vieja bruja Cailleach. Un figura de carácter protector y vinculada normalmente al invierno que está presente en todo el mundo celta, por lo que en tierras gallegas también contamos con iconografías paganas similares denominadas 'mouras'.

Diosa de la fertilidad

Algunos han querido dar un paso más dentro de esta interpretación como diosa pagana y vincular su representación con ritos de fertilidad  y fecundidad. Por lo que su presencia estaría vinculada a estados de parto, o incluso en bodas (como guía de iniciación para la mujer). Aunque los rasgos demacrados de la mayor parte de estas sheelas hacen difícil aceptar esta interpretación.

 Un aviso contra la lujuria

Esta es la teoría más ampliamente aceptada por la comunidad científica, otorgando a estas figuras un carácter religioso y moralizante.  Y es que durante los siglo XI y XII veremos como el poder de la Iglesia se afianza considerablemente y mostrará una especial preocupación por adoctrinar a sus feligreses sobre los pecados de la carne. Por lo que durante estos siglos veremos como por todo el occidente europeo se despliega toda una iconografía muy explícita advirtiendo sobre los peligros de la lujuria, poniendo especial énfasis en la represión de la sexualidad femenina.
Sheela situada en un muro
en la localidad de Fethard

De esta forma veremos como muchas Iglesias románicas están salpicadas de representaciones de mujeres como fuente de pecado y de lujuria, por lo que suelen aparecer desnudas con sus pechos y órganos genitales devorados por serpientes o sapos, o acompañadas de otras imágenes infernales.

Así que la mayor parte de autores consideran que este programa iconográfico fue imitado por los escultores o monjes irlandeses que recorrieron las rutas peregrinas del románico, como la de Santiago de Compostela, para después llevarlas a tierras celtas y adaptarlas al sistema de creencias de las poblaciones locales.

Pero, aunque esta hipótesis puede explicar gran parte de las figuras, hay otras, especialmente las de carácter secular que parecen escapar de esta explicación. Y es que también se conservan numerosas Sheela en castillos, muros y otros edificios civiles (como la Haddon Hall situada en unos establos) y aunque se pueda esgrimir que esas tallas han sido trasladadas desde algún otro sitio, esta situación ha dado pie a la aparición de un nueva teoría sobre su función...


Protección contra el mal

De esta forma las Sheelas situadas en edificios civiles parecen albergar una clara función apotropaica, es decir, protectora, ya que según ciertas leyendas la visión del sexo femenino podía ahuyentar a ciertas entidades maléficas. Ya vimos en este post ("El culto al falo en la Antigua Roma"), como en la cultura romana los símbolos fálicos no sólo estaban relacionados con la fertilidad sino que también tenían una clara función protectora.
Ballynacarriga Castle (Cork)
Por lo que tal vez la creencia que los atributos sexuales tuviesen una función apotropaica estuviese mucho más arraigada en el inconsciente colectivo de lo que creemos y que las supersticiones de la Antigüedad aún perdurasen en muchos núcleos rurales en Plena Edad Media, y por tanto, las Sheelas situadas en Iglesias también tuviesen ese carácter protector contra encantamientos y el mal de ojo.

Aunque también es probable que esa función protectora se le haya otorgado posteriormente, y no en el momento de su talla, por lo que esta teoría, al igual que el resto, puede explicar algunas de las Sheela pero no todas ellas en su totalidad.



Bibliografía:

Concannon, M.; The sacred whore: Sheela, goddess of the Celts. Cork: Collins Press, 2004.

Freitag, B.; Sheela-na-gigs: Unravelling an Enigma. Londres: Routledge, 2004.


Gonzalez Arias, L.M.; Otra irlanda: La estética postnacionalista de poetas y artistas irlandensas contemporaneas, Universidad de Oviedo, 2000.

Kelly, E. P.; Sheela-na-gigs: origins and functions. Dublín: Country House, 1996.

Roberts, J., McMahon, J.; The Sheela-na-Gigs of Ireland and Britain: The Divine Hag of the Christian Celts – An Illustrated Guide. Cork: Mercier Press, 2001.

VV.AA.; Poder y Seducción de la imagen románica, Fundac. Santa María la Real, Centro de estudios del Románico, 2006.

[En Internet]

http://www.sheelanagig.org/wordpress/

http://www.beyond-the-pale.org.uk/irish.htm

 http://www.amigosdelromanico.org/

https://es.wikipedia.org/wiki/Sheela_na_Gig


sábado, 9 de mayo de 2015

Las Floraria: La fiesta romana de la primavera y de las prostitutas

Índice de Capítulos:
1.- Cultos y festividades sexuales romanas:
     1.1.- El culto al falo en la antigua Roma
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralia
     1.5.- Veneralia (próximamente)


Las Floraria era un festival romano de carácter popular que se celebraba en honor a Flora, diosa de la primavera, la vegetación y la fertilidad en general. Esta festividad se celebraba entre el 28 de abril y el 3 de mayo, y simbolizaba la renovación del ciclo de la vida, por lo que se transformó en una fiesta de carácter alegre y distentida, marcada por bailes, bebidas y flores.

Se la considera una de las divinidades protectoras de las meretrices ya que su culto era muy popular entre las prostitutas romanas y durante sus festividades, éstas cobraban gran protagonismo.
Prosper Piatti, Floralia, 1899

 Mitología

Flora tenía su equivalente en la mitología griega con Cloris, diosa griega de los jardines. Céfiro, el dios del viento se enamoró de ella y la raptó, convirtiéndola en su esposa y regalándole el imperio de las flores. A pesar de su excepcional belleza fue una mujer fiel, teniendo dos hijas con Céfiro (por lo que en un principio su culto estuvo relacionado con la fertilidad, incluso con el modelo de buena esposa, mostrando decoro en la vida pública y sensualidad en la intimidad). Se la representaba como una bella mujer adornada con flores en su cabellera y en su vestido.

El culto a la diosa

"Comienzas en abril y pasas a los días de mayo
te abarca el mes que se va y el que llega"
- Ovidio, Fastos (185-187)


 
G. Arcimboldo,
Flora Meretrix, S.XVI
El origen de este culto, como todos los relacionados directamente con la fertilidad, es bastante antiguo, de carácter agrario y plebeyo. Fue instaurado por el rey sabino Tito Tacio, quien alzó un altar en la arboleda sagrada de los Hermanos Arvales, un cuerpo de sacerdotes encargados de realizar sacrificios para garantizar la buenas cosechas.

Varrón le confieren un origen sabino, pueblo prerromano asentado en el Lacio; su origen sabino parece confirmarse, ya que Flusalis, equivalente lingüísticamente a Floraria, era un mes del calendario sabino.

La importancia de su culto se comprueba en que era una de las quince deidades romanas que tenía su propio sumo sacerdote, apoyado por el Estado, el Flamen Floraris. A la diosa Flora normalmente se le ofrecía miel, rosas y mentas (símbolos de Venus), leche y el sacrificio de ovejas.

Dentro de la mitología romana, Flora no era de las diosas más importantes, ya que los romanos tenían varias deidades relacionadas con la fertilidad; aunque su asociación con la primavera le concedió una rango especial, que poco a poco, la fue transformando en una festividad de carácter lúdico y festivo, relacionándose, como bien se queja Lactancio, cada vez más con el mundo de las prostitutas.

Origen del festival

 “Madre de las flores, ven, que has de ser festejada con juegos y regocijos”.
- Ovidio


Flora Meretrix, Detalle del pecho .
El primer festival oficial fue realizado en el 238 a.C., ya que tras una prolongada sequía, los oráculos sibilinos ordenaron levantar un templo en la ladera del monte Aventino, inaugurándose el 28 de abril.

Este festival aún no contaba con el carácter popular que adquiría posteriormente, ya que se celebraba de manera esporádica, probablemente coincidiendo en momentos de condiciones climatológicas desfavorables: sequías, granizos, etc.

Es a partir del 173 a.C., cuando el festival adquiere una mayor popularidad y empieza a celebrarse de manera anual. Ese año hubo un terrible temporal de granizo y lluvia que arrasó con los cultivos, por lo que el edil Cayo Servilio, por orden del Senado, organizó unos juegos escénicos y circense, para garantizar la protección de la diosa en el futuro, dotando al festival de un carácter más oficial.

Es el propio Ovidio el que nos narra este suceso en sus Fasti V (315-330) en voz de la propia Flora:

“No vigilaba campo alguno ni tenía en consideración los fértiles jardines; los lirios se habían agostado, podías ver las violetas resecas y languidecidos los tallos del rojizo azafrán. El Céfiro me dijo muchas veces: «No eches a perder tú misma tus dotes»; no tenía en aprecio mi dote. Los olivos estaban en flor: el granizo lastimó a las mieses; la viña hacía abrigar esperanzas: ennegrecióse el cielo con los austros y los pámpanos se cayeron con la lluvia inesperada. Y ni quería serlo ni soy cruel en mi cólera, pero no me tomé ningún cuidado en evitarla. Los padres se reunieron y ofrecieron una fiesta anual a mi vanidad por el buen florecimiento del año. Acepté el ofrecimiento. Los cónsules Laenas y Postumio celebraron los juegos en mi honor.”


Es durante el Imperio cuando las Floraria alcanza su mayor grado de popularidad, extendiéndose su celebración a todos los rincones del Imperio, debido en parte a su carácter licencioso y alegre.

 Costumbres

William Adolphe Bouguereau
Flora y Céfiro, 1875.
Podemos distinguir dos tipos de celebraciones: en las zonas rústicas, sería una festividad de carácter más tradicional y seria, mientras en la ciudades tendría tendría un carácter mucho más lascivo, como bien nos describe Ovidio en su Fasti V (341-342):  “Nada serio se hace con la frente coronada y los que se ciñen de flores no beben agua pura.”

La ciudad y sus templos se adornaban con flores, los ciudadanos también se adornaban con coronas florales, guirnaldas y cintas de colores, el vino tenía que correr con cierta ligereza, deshinibiendo a sus participantes, en un ambiente festivo de bailes y bromas. Además esta festividad se distinguía por que las mujeres vestían túnicas de los colores más diversos y originales, imitando la explosión de color de la naturaleza en primavera.

Gracias a los textos sabemos que la festividad se prolongaría hasta altas horas de la noche, ya que las autoridades tomaban ciertas medidas para alumbrar el acerado público después de las representaciones teatrales.

El festival estaba compuesto por dos tipos de Juegos: los juegos escénicos y los circenses.

"Madre de las flores, ven, que has de ser festejada con juegos y regocijos!"
- Ovidio, Fastos (182-183)


Juegos Escénicos

Durante el festival se celebraban diversos -ludi scaenici-, representaciones teatrales y mímicas,  en un ambiente de alegría generalizada y humor obsceno. Las actrices, realizaban todo tipo de danzas e interpretaciones, donde se daba rienda suelta a las actitudes más lascivas e indecentes, pudiéndose desnudar encima del escenario.

Las prostitutas aprovechaban estos días para pasearse con toda libertad por las calles de la ciudad, participando muchas veces en estas representaciones teatrales, y realizando simulados combates de gladiadores ante el deleite de los espectadores.

La presencia de las meretrices la atestigua Ovidio que en sus Fasti V (348-354) dice:  “La razón por la que una legión de rameras acude a estos juegos no es difícil de hallar. La diosa no es de las que profesan actividades tétricas ni importantes; desea que sus ritos estén abiertos a la masa popular y aconseja aprovecharse del esplendor de la vida mientras está en flor…”

Juegos Circenses

El último día de esta festividad, las celebraciones se trasladaba al circo, en la arena se soltaban animales relacionados con la fertilidad como liebres y cabras (animales asocidados a la lascividad y considerados "alimañas agresivas" para el campo), donde la plebe tenía la oportunidad de cazarlos y llenar sus despensas con algo de carne; a los asistentes en las gradas se les repartía legumbres y plantas asociadas a la fertilidad (garbanzos, habas, gisantes, altramuces,...) y entre los regalos podía haber medallas y monedas con escenas eróticas grabadas en ellas.

La festividad terminaría con un gran sacrificio en honor a la diosa.




Las Floralias: La fiesta de las prostitutas

En época imperial la principal atracción de las Floralia fueron las prostitutas, que según cuentan diversos autores, desfilaban en procesión y participaban de forma activa en los celebraciones.

El inicio de la identificación de las prostitutas con la diosa Flora no están claras, aunque existen varias teorías:

- En los ritos ancestrales de fertilidad, la desnudez de la mujer era un elemento fundamental para propiciar el contacto con la naturaleza. En época romana, ninguna mujer decente aceptaría aparecer desnuda en público, por lo que las prostitutas serían las únicas mujeres que aseguraban continuar con esta tradición.
Flora, Pintuta pompeyana.

- Durante los ludi florales no sólo se celebraba el florecimiento de las plantas, sino también fue una fiesta relacionada con el deseo sexual, por lo que las meretrices romanas identificaron estas fiestas con su profesión.

- También existe una bonita leyenda acerca de esta relación entre las floralias y la prostitución. Cuenta la leyenda que una famosa cortesana, que hizo gran fortuna ganándose el favor de los jóvenes patricios, entregó todo su fortuna al pueblo de Roma, en un momento de gran hambruna a cambio que se celebrasen unos juegos en su memoria.

Durante las Floralia, a última hora de la tarde, los ciudadanos acudían a las inmediaciones del Templo, cerca del Circo Máximo, donde asistían al desfile de las cortesanas, donde se desnudaban y realizaban toda clase de gestos obscenos. Incluso algunos lenos (proxonetas) anunciaban en voz alta su dirección y su tarifa. (Epicteto, Conversaciones, III, VII,19-28).

Estos desfiles eran enormemente populares, y acudían gentes pertenecientes a todas las clases sociales, en un ambiente de cierto libertinaje y chanza cómica.

Tenemos una divertida anécdota sobre estas festividades recogida en una de los Epigramas del genial Marcial. Estando el severo Catón el Joven presente en uno de los espectáculos de las Floralias, el pueblo, medio avergonzado, medio cohibido no se atrevía a pedir a gritos la presencia de las prostitutas. Advertido por un amigo de lo que ocurría, Catón decidió abandonar el lugar, para que el pueblo pudiese disfrutar de un 'deningrante' espectáculo que a él le daba igual presenciar. Cuando la gente vió como se marchaba la algarabía fue inmediata, ganándose esta ácida sátira de Marcial: 

Si conocías el dulce rito de la divertida Flora,
los festivos juegos y la licencia del vulgo,
¿por qué, severo Catón, viniste al teatro?
¿Acaso habías venido solo para marcharte?

- Marcial 

La celebración de estas fiestas también fue recogida por algunos autores cristianos, que han querido ver en este tipo de festividades una prueba más de las perversiones y vulgaridades que arrastraba la sociedad pagana, como bien nos indica el testimonio de Tertuliano, uno de los primero padres de la Iglesia, que nos transmitía una opinión muy negativa sobre las Floralia:

 “En esta fiesta se observan ritos muy curiosos, ritos que sorprenden incluso en el pueblo romano: Las prostitutas, víctimas del desenfreno público, son exhibidas sobre el escenario, más miserables aún en la presencia de mujeres que son las únicas en ignorar su existencia; se las expone a la mirada de la gente de toda edad, de todo rango, se indica en voz alta su dirección, su tarifa, su apodo; se les dice de todo esto incluso a quienes no tienen ninguna necesidad de saberlo. Se revelan cosas que habrían debido quedar en las tinieblas de sus antros para no enturbiar la luz del día”. 
- Tertuliano 

Conclusión

Las Floralia eran un himno a la vida, a la renovación, una fiesta acorde al espíritu epicúreo que asumió la sociedad romana en el último siglo de la República, y es que como nos indica Ovidio, Flora "quiere que su culto sea accesible a la multitud plebeya y nos invita a gozar de la belleza de la edad, mientras esté en flor: tras la caída de las rosas, se desdeñan las espinas".

Esta celebración rompía por un día la rígida moral sexual romana, el pueblo romano era un pueblo lleno de tabúes, sobre todo, respecto al sexo, por lo que este tipo de celebraciones, aunque muy llamativas para nosotros, no nos debe hacer caer en el error de pensar que la sociedad romana estaba dominada por un libertinaje sexual desenfrenado.




Bibliografía

Ludi Florares en honor a la diosa Flora en  http://www.bloganavazquez.com/2010/05/02/ludi-florales-o-floralia-romanos-en-honor-de-la-diosa-flora/

Las Floraria en  http://themaskedlady.blogspot.com.es/2013/11/las-floralia.html

 http://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2013/05/15/cuando-eramos-romanos-floralia/

http://selvadelolvido.blogspot.com.es/2010/03/religiones-floralia.html




domingo, 13 de abril de 2014

Diosas del Sexo: La Cultura Azteca

Inauguramos nueva sección, Diosas del Sexo, donde iremos repasando las principales deidades de las diferentes civilizaciones relacionadas con el amor y el sexo. Y es que no se puede comprender el amor, el sexo y la sexualidad del mundo antiguo sin acercarnos a sus dioses y a su religión, ya que esta última siempre ha marcado las pautas de moralidad que fijan la visión del sexo de su sociedad.

Por otro lado, queremos empezar esta sección, cruzando el atlántico, y por fin en este blog, adentrarnos en el mundo de la sexualidad en las diferentes civilizaciones prehispánicas del continente americano, que nos traerán múltiples sorpresas.

Diosas del Sexo en la cultura Azteca

En la cultura azteca, o mejor dicho mexica, destacan dos diosas relacionados con el sexo y la sexualidad, Tlazoltéotl, era la diosa de la sexualidad y Xochiquétzal era la diosa del amor; sin embargo el matiz cristiano de los cronistas españoles a la hora de describir estas diosas, ha hecho que ambas sean consideradas como diosas relacionadas con la sexualidad pero ninguna fue vista como diosa del amor.

 Xochiquetzal 

 
Xochiquetzal en el Códice Borgia.
Su nombre significa "flor hermosa", Xochitl es flor y Quetzal significa hermosa. Es la joven diosa de la belleza, las flores, el amor, el placer amoroso, y las artes. Es una de las dos diosas relacionada con la fertilidad de la naturaleza y la belleza, quizás por ello se le representa como hija o esposa de Centéotl.


Sería el arquetipo de la mujer joven en pleno potencial sexual. Xochiquetzal es la amante divinizada; diosa eminentemente femenina, su ámbito: el amor, la voluptuosidad, la sensualidad, el deseo sexual y del placer en general. Pero también su esfera de acción está en el juego, el canto, la danza, la alegría, las flores y, en términos generales, de todo lo que es hermoso. Asimismo, por obvias razones, preside la actividad artística de mujeres y hombres. Era patrona de los pintores, bordadoras, tejedoras, escultores y plateros.

Xochiquetzal en el códice Ríos.
Según la mitología, es esposa de Tlaloc y amante de Tezcatlipoca. Se dice que ella realizó el primer acto sexual, toda vez que se formó de sus cabellos la primera mujer-diosa para que se casara con Piltzintecuhtli. En este contexto, la primera mujer no es más que un avatar de la diosa Xochiquetzal. En las fuentes documentales se hace frecuente alusión al traslape como diosa y primera mujer, lo cual ocurre con otras advocaciones de la Diosa-Madre.

Esta actividad amorosa hace de Xochiquetzal el prototipo y la protectora de las ahuianime "alegradoras" o prostitutas libres y de las maqui, prostitutas rituales, sacerdotisas compañeras de los jóvenes guerreros solteros, así según las fuentes, las maqui llevaban su sacerdocio hasta el campo de batalla acompañando a los guerreros. La sociedad ritual que los vinculaba las llevaba a ofrecerse en sacrificio al aventurarse valientemente en los combates arrojándose a morir en ellos

Tlazolteotl


Tlazolteotl en el códice Borgia.
 Su nombre significa "diosa de la inmundicia", Tlazoltéotl (‘tla, cosa; zolli, inmundicia; teotl, dios’). Deidad de origen Huasteco, que en la mitología mexica es la diosa de la lujuria y de los amores ilícitos, patrona de la incontinencia, de la lujuria, del adulterio, del sexo, de las pasiones, de la carnalidad y de las transgresiones morales; era la diosa que eliminaba del mundo el pecado y la diosa más relacionada con la sexualidad y con la Luna.

Pero toda esta carga sexual también nos indica que era una diosa de la fertilidad humana, la gran parturienta, diosa del amor y deidad ctónica asociada a la luna. En esta deidad, más que en ninguna otra, convergen casi todos los atributos propios de la Gran Madre-Tierra.

Era conocida como "la comedora de suciedad" debido a que se creía que visitaba a la gente que estaba apunto de morir. Esta diosa tiene doble función, de creadora y destructora, base de la vida y de la muerte, ya que podía ser portadora de terribles males, tales como enfermedades, la locura o terremotos, siendo al mismo tiempo vista como diosa madre de la fertilidad o como mujer anciana y sabia. Es decir, personificaba al mismo tiempo el bien y el mal, aunque con diferente advocación.

Por su actividad de parir se le asocia más a la mujer madura, a quien protege en el embarazo junto con su criatura. Sus atributos de diosa relacionada con la fertilidad de la tierra y la fecundidad de la mujer, hacen que esté estrechamente vinculada con los ciclos lunares, por lo que suele estar representada con símbolos lunares, es decir, la madre humana es la representante de la Gran Madre telúrica. Además no hace falta señalar las múltiples asociaciones del biomio "tierra-mujer", "la tierra es una mujer y la mujer es la tierra". Ambas producen la vida y encierran dentro de sí el misterio de la creación.

Tlazolteolt en el códice Borbónico.
Era patrona de las parteras, médicas y de aquellas que echaban la suerte con granos de maíz. De esta forma, en los códices se la representaba en la postura azteca habitual para dar a luz o a veces defecando debido a que los pecados de lujuria se simbolizaban con excrementos. Así como en otros códices aparece sosteniendo "la raíz del diablo", planta usada para hacer más fuertes los efectos del pulque (bebida relacionada con la inmoralidad) y disminuir los dolores del parto.

Esta diosa contaba con su propio templo, conocido como Tocititlan, “el lugar de nuestra abuela”, y con su propio cuerpo de sacerdotes, los Tonalponque, que entre sus funciones tenían la adivinzación, dar nombre a los recién nacidos y el de celebrar el ritual de la confesión, de ahí su nombre de comedora de suciedad, de pecados.





Fuentes:

 http://www.arts-history.mx/

 http://guillermollerena.wordpress.com