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viernes, 15 de septiembre de 2023

Merkins o Pelucas Púbicas: ¡ponte la peluca ahí abajo!

A lo largo de la historia se han utilizado muchos tipos de pelucas y por diferentes motivos (modas, motivos estéticos, como distintivo social, ...), especialmente fueron populares en los reinos de Francia e Inglaterra, sobre todo cuando algunos de sus reyes las empezaron a utilizar para tapar sus tempranas alopecias, imponiendo la moda al resto de la corte. 

Sabemos que en la corte de Versalles se tuvieron que contratar hasta 48 artesanos de pelucas para abastecer la creciente demanda de la nobleza parisina. Así las pelucas se convirtieron progresivamente en un distintivo profesional de algunas de las profesiones más nobles como abogados, jueces, escribas o profesores.

Aunque si hablamos de pelucas en este blog es para hablar de una de las más sorprendentes... ¡¡las pelucas púbicas! pelucas que se ponían sobre la vulva de la mujer, por cuestiones estéticas pero sobre todo de salud sexual, bueno más bien, para fingir buena salud sexual. 

 

Y es que en los siglos XVI y XVII, cuando se popularizó su uso, se consideraba que un pubis cubierto de vello era síntoma de buena salud y por lo tanto deseable. ¿el motivo? que muchas mujeres, especialmente aquellas dedicadas a la prostitución, solían tener el vello afeitado para evitar enfermedades como los piojos.

Y aunque nos parezca que el uso de estas pelucas es algo del pasado, hoy en día se siguen utilizando, especialmente en el mundo del cine, cuando actrices depiladas con láser o con ciertos reparos por enseñar un desnudo completo prefieren recurrir al uso de estas pelucas púbicas para tapar o disimular su vulva.

Vendedor de pelucas púbicas, 1860

 

EL ORIGEN DE LAS PELUCAS PÚBICAS

Algunos historiadores han conseguido rastrear el origen de estas pelucas para el pubis hacia mediados del siglo XV, época donde las prostitutas empezaron a rasurarse el vello púbico por cuestiones de higiene y evitar el problema de los piojos o liendres en sus zonas íntimas. Además, muchas de ellas recurrían a estas pelucas para tapar los síntomas de algunas enfermedades sexuales como la sífilis que provocaban llamativas llagas genitales, denominadas chancros, que podían contagiar la infección.

Incluso uno de los cronistas más famosos sobre los bajos fondos londinenses y su vida nocturna, el político y funcionario naval, Samuel Pepys, dejó anotado en su diario de 1667 la poca higiene que estas pelucas púbicas tenían:

“Fui al Swan; y mandé llamar a Jervas, mi viejo fabricante de merkins, y él me trajo un merkin; pero estaba lleno de liendres, así que me preocupé al verlo y lo envié a limpiarlo”.

Hay quien le ha buscado un origen más teatral a la aparición, o al menos a la popularización, de estas pelucas púbicas. Y es que, en época Isabelina, entre 1550 y 1600, las compañías de teatro inglesas no permitían que actuasen mujeres, por lo que el papel de dama estaba reservado para jóvenes varones imberbes, que en algunas escenas y para aclarar la situación al público empezaron a lucir estas pelucas para goce y diversión de los asistentes.

Sobre el origen etimológico de este curioso nombre de "merkin" existen varias teorías: una de ellas es que sería un nombre utilizado en el inglés antiguo para referirse a las mujeres jóvenes de clase baja; otra teoría sostiene que proviene de la palabra "Marykin", una forma cariñosa para referirse al nombre femenino de Mary.

Sea como fuere, las pelucas púbicas se siguieron utilizando hasta prácticamente el siglo XX, y es que una vulva peluda siempre se ha considerado un símbolo de salud y prosperidad. De hecho, sabemos que los merkins siguieron siendo populares durante todo el siglo XVIII, y algunos, en particular los que usaban las mujeres más ricas, estaban decorados con cintas, joyas, flores y otros adornos, para embellecerlos.

Dibujo de una posible peluca púbica adornada con lacito.

 

Incluso dieron el salto al charco, llegando a EE.UU., ya que a principios de siglo XX era ilegal que una mujer se desnudara por completo en los shows eróticos, por lo que recurrían a estas pelucas para esquivar la ley, y en caso de ser condenadas por indecencia, les servía de atenuante al no estar completamente desnudas.

Sólo con la llegada del bikini a mediados del siglo XX y la popularización de las revistas eróticas las mujeres empezaron a recortar su vello púbico, y eso que en los años 70 y 80 se volvió a poner de moda el vello púbico frondoso. Habrá que esperar a la "invención" de la cera brasileña y la llegada de los 90 cuando definitivamente la moda de ir con poco pelo o completamente rasuradas se ha instaurado en el imaginario erótico de occidente como símbolo de belleza.

Sobre los materiales con los que estaban hechas se puede decir que se realizaban con lo que más a mano se tenía en cada región: las había realizadas con fibras naturales, pero más realistas eran las diseñadas con pelos de animales, como crin de caballo, pelo de cabra o piel de castor (por ello uno de los apodos que tiene la vagina en inglés es "beaver", castor en inglés), hasta llegar a las más lujosas que se fabricaban con vello púbico humano.


Merken o peluca púbica


Pelucas púbicas en Hollywood

Para finalizar, si tenéis curiosidad en saber en qué películas se pueden ver actrices lucir pelucas púbicas, aquí os dejamos algunas donde las propias actrices han confesado que cubrieron sus partes íntimas con un merkin:

Probablemente el ejemplo más evidente lo tenemos en la película "El Séquito" (2015) donde la ex actriz porno Sasha Grey luce una evidente peluca púbica. Otras actrices famosas que han lucidad pelucas han sido Kate Winslet en "El lector" (2008), Heidi Klum en "Blow Dry" (2001) o Evan Rachel Wood en la serie de tv de "Mildred Pierce" (2011). Pero no sólo las mujeres han recurrido a este tipo de recursos, el conocido actor Jake Gyllenhaal también disimuló sus genitales en las escenas más íntimas en "Amor y otras drogas" con un tipo de peluca para hombres.



domingo, 8 de mayo de 2016

Sheela Na Gig: Las enigmáticas y explícitas esculturas femeninas

Es posible que si visitas algunas de las más antiguas iglesias o castillos que aún se conservan en Irlanda e Inglaterra, si levantas la mirada y observas detenidamente los lienzos de sus muros te topes con una imagen que no te dejará indiferente... la escultura de una mujer desnuda que muestra su enorme vulva de manera bastante lasciva.

Sheela de Kilpeck
Y no! No te preocupes... no se trata de ningún añadido posterior, ni de la obra aislada de un cantero loco... estás ante una Sheela na Gig. ¿Que qué se esconde bajo este curioso nombre? Pues todo un programa iconográfico, utilizado en diferentes edificaciones de época románica, donde esculturas figurativas de mujeres desnudas muestran su vulva, de forma claramente exhibicionista, al público.

Sobre ellas existen toda una serie de interrogantes que aún hoy en día siguen vigentes como ¿por qué se tallaron? o ¿qué función tenían? y aunque se consideran un fenómeno propiamente irlandés, ya que la mayor parte de ellas se concentran en tierras irlandesas (unas 100 Sheelas catalogadas), también nos encontramos con bastante ejemplares en tierras británicas (50 Sheelas catalogadas).

Por lo que si nos acompañas en este viaje por las ancestrales y mágicas tierras irlandesas, te intentaremos explicar un fenómeno tan poco conocido, pero de carácter casi universal, como la iconografía relacionada con los atributos sexuales de la mujer.


Origen :

A) Vinculado con el románico 

Aunque existen varias teorías sobre su posible origen, hay cierta unanimidad en reconocer que la mayor parte de estas Sheelas están relacionadas con la invasión anglo-normanda y el aumento de la influencia del catolicismo en estas paganas tierras, por lo que se suele fijar el siglo XII como fecha de origen de su desarrollo.

Además algunos de sus primeros investigadores como J. Andersen (The witch on the wall, 1977) apuntaban que el origen de estas Sheela había que buscarlo en el románico desarrollado en Francia y España allá por el siglo XI. Y que del occidente europeo pasarían rápidamente a las Islas Británicas como confirmaría un estudio posterior de E.Kelly (Sheela-na-gigs: origins and functions), ya que la mayor parte de las Sheelas irlandesas conservadas están situadas en regiones conquistadas por anglo-normandos, mientras que las zonas con un arraigo irlandés más puro aparecen con bastante menos frecuencia.

Capitel erótico en San Pedro de Cervatos (Cantabria)
Otros grandes expertos sobre el fenómeno de las Sheela como los investigadores A.Weir y J.Jerman (Images of lust) también apoyaría toda estas teorías al establecer claros vínculos entre las Sheelas y las imágenes grotescas y lujuriosas que aún se conservan en numerosas iglesias románicas de España y Francia, como representación de los peligros de caer en la lujuria femenina.

B) Vinculado con el mundo pagano

Aunque existen otras teorías que defienden un origen pagano para estas esculturas, así algunos investigadores como Jack Roberts y Joanne McMahon creen que estas esculturas son vestigios de un culto relacionado con la Diosa Madre. Basan su tesis en que algunas de estas tallas parecer ser añadidos sobre estos primeros edificios cristianos, al presentar materiales y estilos no del todo concordantes.

Además al comparar las Sheelas irlandesas respecto al mismo fenómeno desarrollado en el continente advierten una escasez de figuras masculinas (que sí se desarrollan en el occidente europeo) así como un desarrollo distinto de los tipos iconográficos.

Mapa de la localización de las Sheelas Na Gig irlandesas



Características:

La antigüedad de estas piezas así como el avanzado estado de deterioro de muchas de ellas hace muy difícil precisar sus características físicas más relevantes. Además muchas de Sheelas, especialmente a partir del siglo XVII, fueron destruidas o escondidas intencionadamente por los propios párrocos de estas iglesias recelosos del carácter tan explícito de estas imágenes.

Aunque de manera general podemos distinguir según su posición entre:

- Shellas de pie, como la de Kiltinane, en el condado de Tipperary, que aparece saltando en una postura activa de celebración.
Sheela de Kiltinane
- Shellas en posición sedente, ya sea agachadas o en cuclillas, con las piernas muy abiertas como en Cavan Town o formando un rombo como la de Ballylarkin, en el condado de Kilkenny.

Izq: Sheela de Cavan Town /  Dch: Sheela de Ballylarkin

- Shellas sin extremidades: Como la Sheela de Offaly, donde los genitales son la terminación del cuerpo.

Sheela de Offaly

Después la mayor parte de ellas comparten una serie de rasgos físicos compartidos:

Shella de Kilkenny
- Algunas de ellas presentan manos exageradamente grandes, suelen estar próximas a región pubiana, abriéndose los labios vaginales (Sheela de Cavan), incluso algunas de ellas como la Sheela de Offaly se puede observar hasta el clítoris. Otras como la de Kilkenny parecen estar masturbándose.

- Los pechos apenas aparecen marcados o no están representados.

-Rostros buscan remarcar la fealdad de estas figuras, con grandes ojos saltones y enormes bocas, con dientes marcados o sacando la lengua. En los rostros también suelen estar surcados por líneas que representan arrugas o incluso posibles tatuajes.

- En muchas de ellas están marcadas las costillas resaltando el aspecto de deterioro físico,


Función y significado

Vestigios de una diosa pagana

Aunque la relación de estas esculturas con una antigua diosa pagana celta es la teoría más popular, no ocurre lo mismo dentro del mundo académico que sigue optando por su vinculación con el románico europeo.

A pesar de ello sí que existen algunos ensayos dónde identifican estas imágenes con una figura pagana bien conocida dentro de la mitología irlandesa y escocesa, el de la vieja bruja Cailleach. Un figura de carácter protector y vinculada normalmente al invierno que está presente en todo el mundo celta, por lo que en tierras gallegas también contamos con iconografías paganas similares denominadas 'mouras'.

Diosa de la fertilidad

Algunos han querido dar un paso más dentro de esta interpretación como diosa pagana y vincular su representación con ritos de fertilidad  y fecundidad. Por lo que su presencia estaría vinculada a estados de parto, o incluso en bodas (como guía de iniciación para la mujer). Aunque los rasgos demacrados de la mayor parte de estas sheelas hacen difícil aceptar esta interpretación.

 Un aviso contra la lujuria

Esta es la teoría más ampliamente aceptada por la comunidad científica, otorgando a estas figuras un carácter religioso y moralizante.  Y es que durante los siglo XI y XII veremos como el poder de la Iglesia se afianza considerablemente y mostrará una especial preocupación por adoctrinar a sus feligreses sobre los pecados de la carne. Por lo que durante estos siglos veremos como por todo el occidente europeo se despliega toda una iconografía muy explícita advirtiendo sobre los peligros de la lujuria, poniendo especial énfasis en la represión de la sexualidad femenina.
Sheela situada en un muro
en la localidad de Fethard

De esta forma veremos como muchas Iglesias románicas están salpicadas de representaciones de mujeres como fuente de pecado y de lujuria, por lo que suelen aparecer desnudas con sus pechos y órganos genitales devorados por serpientes o sapos, o acompañadas de otras imágenes infernales.

Así que la mayor parte de autores consideran que este programa iconográfico fue imitado por los escultores o monjes irlandeses que recorrieron las rutas peregrinas del románico, como la de Santiago de Compostela, para después llevarlas a tierras celtas y adaptarlas al sistema de creencias de las poblaciones locales.

Pero, aunque esta hipótesis puede explicar gran parte de las figuras, hay otras, especialmente las de carácter secular que parecen escapar de esta explicación. Y es que también se conservan numerosas Sheela en castillos, muros y otros edificios civiles (como la Haddon Hall situada en unos establos) y aunque se pueda esgrimir que esas tallas han sido trasladadas desde algún otro sitio, esta situación ha dado pie a la aparición de un nueva teoría sobre su función...


Protección contra el mal

De esta forma las Sheelas situadas en edificios civiles parecen albergar una clara función apotropaica, es decir, protectora, ya que según ciertas leyendas la visión del sexo femenino podía ahuyentar a ciertas entidades maléficas. Ya vimos en este post ("El culto al falo en la Antigua Roma"), como en la cultura romana los símbolos fálicos no sólo estaban relacionados con la fertilidad sino que también tenían una clara función protectora.
Ballynacarriga Castle (Cork)
Por lo que tal vez la creencia que los atributos sexuales tuviesen una función apotropaica estuviese mucho más arraigada en el inconsciente colectivo de lo que creemos y que las supersticiones de la Antigüedad aún perdurasen en muchos núcleos rurales en Plena Edad Media, y por tanto, las Sheelas situadas en Iglesias también tuviesen ese carácter protector contra encantamientos y el mal de ojo.

Aunque también es probable que esa función protectora se le haya otorgado posteriormente, y no en el momento de su talla, por lo que esta teoría, al igual que el resto, puede explicar algunas de las Sheela pero no todas ellas en su totalidad.



Bibliografía:

Concannon, M.; The sacred whore: Sheela, goddess of the Celts. Cork: Collins Press, 2004.

Freitag, B.; Sheela-na-gigs: Unravelling an Enigma. Londres: Routledge, 2004.


Gonzalez Arias, L.M.; Otra irlanda: La estética postnacionalista de poetas y artistas irlandensas contemporaneas, Universidad de Oviedo, 2000.

Kelly, E. P.; Sheela-na-gigs: origins and functions. Dublín: Country House, 1996.

Roberts, J., McMahon, J.; The Sheela-na-Gigs of Ireland and Britain: The Divine Hag of the Christian Celts – An Illustrated Guide. Cork: Mercier Press, 2001.

VV.AA.; Poder y Seducción de la imagen románica, Fundac. Santa María la Real, Centro de estudios del Románico, 2006.

[En Internet]

http://www.sheelanagig.org/wordpress/

http://www.beyond-the-pale.org.uk/irish.htm

 http://www.amigosdelromanico.org/

https://es.wikipedia.org/wiki/Sheela_na_Gig


domingo, 11 de octubre de 2015

Orgías en la Historia II: Antiguo Egipto

Orgías en la Historia:
- Introducción y Prehistoria
- Antiguo Egipto
- Grecia
- Roma
- Edad Contemporánea (en preparación)

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Orgías en el mundo egipcio

En cuanto al mundo egipcio, ya vimos en anteriores post, como era una sociedad en la cual se vivía con un cierto naturismo en sus costumbres, aunque a la hora de expresar su sexualidad fue una cultura mucho más recatada que la de griegos o romanos, aun así nos ha dejado varios testimonios, en muy diversas fuentes, sobre la más que probable, existencia de orgías u otros desenfrenos sexuales de similares características.

Ceremonias y cultos de carácter orgiástico

Por un lado, tendríamos aquellas ceremonias religiosas de carácter orgiástico relacionadas con ritos de fertilidad y es que, desde tiempos antiguos, se han documentado ciertos cultos donde probablemente se desarrollarían algunas escenas de sexo en grupo, ya fuesen mediante rituales de autoestimulación o escenas más similares a nuestro actual concepto de orgía.

Y es que uno de los pilares fundamentales de los rituales mágicos egipcios era el concepto de transferencia, es decir, transferir la energía del mundo de los humanos al de los dioses, mediante acciones cuanto más concretas y directas mejor. Por lo que no nos puede extrañar que los numerosos exvotos fálicos encontrados en algunos templos se hubiesen cargado mágicamente a través de una de las fuerzas mágicas más poderosas... el sexo.

Aunque de entre todos estos rituales, tal vez, el que más atención ha despertado entre historiadores es el fenómeno de la prostitución sagrada, un fenómeno bastante extendido entre algunas culturas de la antigüedad.  En Egipto estas prostitutas eran conocidas bajo el nombre de palácidas, este 'honor' recaía sobre las hijas más hermosas de la élite social egipcia y su cometido era participar en rituales relacionados con la fertilidad y la crecida anual del Nilo.
Vulva y falo votivos de fayenza..
Santuario de Hathor en Deir el-Bahri.

Cultos de similares características nos lo encontramos ya en el Egipto Predinástico (4500-3000 a.C.), donde diversas sacerdotisas participaban en rituales orgiásticos vinculados a deidades femeninas. Durante estos rituales las sacerdotisas realizaban acto de autoestimulación mediante objetos sagrados de forma fálica.

Otras festividades muy populares eran las relacionadas con algunas diosas femeninas como Hathor o la diosa rana Hequet, ya que sus fiestas eran un canto a la vida, a la alegría y al amor, donde la música y el alcohol impregnaba el ambiente y donde el sexo y los placeres más sensuales estaban permitidos.

Otra de las festividades más importantes dentro del calendario egipcio, el festival Wag, celebrado a principios de Año Nuevo y relacionado con la crecida inminente del Nilo. Esta ceremonia se realizaba en la ciudad de Abidos, sede del culto religioso a Osiris, y según recogen las fuentes durante estos días "sus seguidores se entregaban a una orgía sagrada para celebrar la fiesta funeraria del dios".

El Festival de la Embriaguez

Aunque si algún festival destaca por su carácter orgiástico es el celebrado en honor a la diosa dual felina Sejmet-Bastet, celebración realizada principalmente en la ciudad de Bubastis, cuyo templo era centro de peregrinación anual de numerosos fieles y cuya festival era uno de los más alegres y espléndidos de todo el calendario egipcio. El testimonio de estos ritos nos lo ofrece el historiador griego Heródoto, que allá por el siglo V a.C. describió la ciudad y la celebración de este festival:

"Las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo. Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad. Cuando alcanzaron Bubastis celebraron un solemne banquete: se bebió más vino en esos días que en todo el resto del año. Tal era la costumbre de este festival; y se cuenta que casi setecientos mil peregrinos celebraban el banquete de Bastet."

Este festival era conocido como el 'Festival de la Embriaguez' un festival relacionado con la temible diosa Sejmet, diosa de la guerra y la venganza, representada con una cabeza de leona, ya que para conmemorar la salvación de la humanidad se celebraban en su honor esta festividad, caracterizada por el consumo masivo de alcohol, la música estruendosa y el sexo orgiástico.

Diosa Bastet.
Museo Louvre.
El consumo excesivo de alcohol estaba justificado ya que gracias a la cerveza la humanidad se salvó de ser destruida... El mito de Sejmet cuenta que esta diosa leona fue enviada a la tierra a devorar a los hombres, aunque los dioses arrepentidos de este acto y sintiendo compasión por la humanidad mandaron que se detuviese, pero el ansia devoradora de esta terrible deidad era imposible de detener.

Por lo que urdieron un plan para engañarla, para ello, tiñeron la cerveza de color rojo como si fuera sangre, Sekhmet al beberla se emborrachó quedando su espíritu apaciguado, convirtiéndose en la hermosa y mimosa gatita Bastet, de tal manera que la humanidad pudo seguir viviendo tranquila y esta diosa convertida en Bastet se convirtió desde entonces en la protectora de los humanos y de sus hogares, protegiéndoles de enfermedades, plagas, males de ojo…

La pervivencia de este festival se habría mantenido hasta muchos siglos después, ya que los profesores Richard Jasnow y Mark Smith publicaron en la revista Enchoria un artículo sobre un papiro demótico que trata sobre el festival y las críticas al mismo por alguno de los sectores más conservadores de la sociedad egipcia.

Por lo que todo parece indicar que esta festival no se restringía a los templos, sino que se celebraba en todos los hogares y santuarios de Egipto, al menos una vez al año. Participando en ellos todos los miembros de la sociedad egipcia, desde las más altas élites hasta los miembros más modestos de la sociedad.

Las características de este festival era beber alcohol hasta perder el conocimiento, todo ello en un ambiente festivo y erótico, ya que un himno inscrito en un templo asociado a Hathor nos habla de la presencia de mujeres jóvenes, vestidas con guirnaldas de flores en el pelo, que eran las encargadas de servir el alcohol. Posteriormente empezaría un gran procesión de tambores, detrás de la cual los sacerdotes portarían alguna escultura de la diosa Hathor para que los oferentes expresasen sus peticiones a la diosa.

Mujeres sirviendo cerveza.
Otros testimonios que nos hablarían del carácter orgiástico de este festival es una inscripción grabada en una olla, utilizada seguramente durante el transcurso de este festival, donde se puede leer: "Déjales beber y déjales tener sexo delante del dios". 

También hay numerosos testimonios escritos que nos relatan las vivencias en primera persona de personajes que participaron en dicho festival, así un texto datado en el 900 a.C. dice: "Recuerdo visitar a los antepasados, y cuando fui, fui ungido con perfume como una amante de la embriaguez, viajando hasta los pantanos" Esta última expresión sería un eufemismo para referirse a tener relaciones sexuales, ya que los pantanos son lugares húmedos (como la mujer) y donde brota la vida. Otro testimonio pertenece a un sacerdote que reconoce haber sido concebido por sus padres durante la celebración de este festival. 

Con todo ello,  aunque parece claro que estas fiestas eran enormemente populares y que se celebraban por todo lo alto, en lo referido al sexo en grupo la mayor parte de investigadores son muy cautelosos. Aunque se acepta que en los templos sí que pudo haber rituales propiciatorios de fertilidad donde se diesen escenas de sexo en grupo, parece demasiado aventuroso afirmar que estas orgías se extendiesen entre pueblo llano, donde los vecinos se entregasen unos con otros al sexo desenfrenado. Más probable es que estas fiestas se asemejasen a nuestras navidades, donde se reunía familia y amigos en un ambiente festivo, y donde seguramente las famosas Casas de la Cerveza (prostíbulos) estuviesen repletas de clientes dispuestos a dar rienda suelta a sus placeres.


Orgías hedonistas

Una vez vistos numerosos ejemplos de ambientes orgiásticos dentro de unos cultos y ritos de carácter religioso, nos faltaría por analizar si también existieron orgías dentro de un concepto más cercano al actual, es decir, al simple placer hedonista de disfrutar del sexo, alejado del matiz religioso o sagrado.

En este punto es necesario hablar de los famosos harenes de los faraones egipcios, aunque como ya explicamos en este post, el concepto de harén que tenemos en el mundo occidental está muy influenciado por el imaginario popular de considerarlo como un prostíbulo de lujo al servicio del rey o faraón de turno, siendo éste, un concepto muy alejado de la realidad y de su verdadera funcionalidad.
Escena de un banquete egipcio

Un juicio con mucho sexo

Aunque ello no quite que los faraones gozasen de todo tipo de placeres sexuales, orgías incluidas. Tal vez el dato más anecdótico que nos confirma lo extendida que podía estar la idea de la orgía dentro de los harenes reales sea la transcripción de un juicio producido durante el reinado de Ramsés III, a finales del Reino Nuevo.

En este juicio se juzgaba un complot urdido dentro del harén real para asesinar al faraón. Entre los implicados estaban una de las esposas del faraón así como varias de sus concubinas y algunos funcionarios de alto rango. Las acusadas para liberarse de las posibles penas impuestas por los jueces les sedujeron ofreciéndoles gozar de sus bellos cuerpos mediante la participación en una orgía. Sólo la delación de un soldado ¡una vez realizada dicha orgía! sacó a la luz el caso.

A la pesca de una orgía

Traje de red.
Reino Antiguo.
El siguiente dato sobre una más que posible orgía faraónica nos lo proporciona Parra Ortiz en su fabuloso libro 'La vida amorosa en el antiguo Egipto', según cuentan las crónicas, el Faraón Snefru paseaba por su palacio cabizbajo, aburrido de su vida palaciega, por lo que un consejero llamado Djedi preocupado por la salud de su señor le sugirió realizar una fantasía sexual:

"Que su majestad se dirija al lago del palacio. Que llene un barco con todas las mujeres bellas del palacio. El corazón de su majestad se animará al verlas remar, arriba y abajo". 

La idea satisfizo tanto al faraón que se animó aportando nuevas ideas a esta fantasía sexual: "Que me traigan veinte mujeres con cuerpos y pechos bien formados, y trenzas, que no hayan dado luz todavía. Que me traigan también veinte redes y que les den esas redes a las mujeres en vez de sus vestidos".

Todos nos podemos imaginar como acabaría ese fascinante viaje en barco, estando el faraón rodeado de veinte bellas y jóvenes mujeres, con sus cuerpos bien formados y cubiertos solamente por una sugerente red, dejando relucir todos sus encantos con el movimiento de sus cuerpos al remar...

Más posibles pistas...

Otros datos que nos confirmaría la existencia de estas prácticas de sexo comunal, y tal vez, no sólo entre ambientes palaciegos y/o religiosos, sería el hallazgo de un encantamiento amoroso donde el oferente solicita participar en una orgía, por lo que podemos entender que el sexo en grupo fuese una costumbre mucho más extendida de lo que nos podemos imaginar en el antiguo Egipto.

En esta misma línea algunos egiptólogos interpretan el famoso Papiro Erótico de Turín, ya que al estar representados distintos personajes en diversas escenas amatorias, todos ellos de bajo rango social y en el interior de una casa o de un jardín vallado (están representados diversos objetos como camas, almohadas, taburetes y jarras de bebida) se ha especulado que fuese la representación de una orgía en un burdel (Casa de la cerveza) del Antiguo Egipto.

Fragmento del Papiro Erótico de Turín.


Bibliografía

Gugel Gironés, B.; ¿Harenes y concubinas en el antiguo Egipto?, Boletín de la Asociación Española de Egiptología, Nº 15, 2005, págs. 7-28

Parra Ortiz, J.M.; Vida amorosa en el antiguo Egipto, Alderabán, 2001.

Mc Govern, P.E.; Ancient Wine. The search for the origins of viniculture, Princeton, 2003 (University Press)

[En Internet]

http://www.egiptoantiguo.org/

http://www.libroos.es/libros-de-sociales/antropologia/38771-muy-interesante-el-sexo-y-el-amor-en-la-historia-pdf.html

http://www.latimes.com/science/sciencenow/la-sci-ritual-drunkenness-sex-ancient-egypt-20130429-story.html

Aproximación al estudio del culto fálico en dos civilizaciones: Mesoamérica y Egipto

http://www.egiptoantiguo.org/foro/viewtopic.php?p=38482&sid=1f00bb2d47abef69af0049ca91f743fe

sábado, 21 de marzo de 2015

La representación de vulvas en la Prehistoria


Las representaciones humanas en el arte paleolítico siempre han estado sujetas a disputadas controversias sobre su significado, función, datación... además en muchas de estas representaciones se entremezclan carácteres antropomorfos y zoomorfos haciendo aún más complicada su definición, incluso entre las propias representaciones antropomorfas muchas veces es dificil discrimar el género de la figura.

A modo general podemos aseverar que las representaciones zoomorfas son mucho más numerosas que las antropomorfas, y que dentro de estas últimas, las de carácter femenino son mucho más numerosas que las masculinas y mixtas.

Vulvas grabadas en la Cueva de La Ferrassie.

Las tipologías de las representaciones de carácter femenino son muy variadas, desde formas muy simples y esquemáticas, donde se representan las regiones sexuales femeninas (vulvas y senos) hasta formas más complejas, donde se esculpen figuras femeninas de cuerpo entero, donde destacan los perfiles de nalgas, caderas y senos. Por último, no podemos olvidar aquellas representaciones de gran realismo, las denominadas Venus, que se realizaban mediante relieves en la roca, exentas, o pintadas.

El significado de estas representaciones es muy discutido, aunque probablemente estas imágenes se diesen en santuarios donde la figura femenina, por su representación de la fertilidad, ocupase el centro del ritual.

La representación de vulvas en el Paleolítico Superior

El esquema más formal de la representación de la femenino, excluyendo todas aquellas de carácter simbólico-esquemáticas descritas por Leroi-Gourhan, son las denominadas vulvas o regiones pubianas. Son muy numerosas sus representaciones tanto en la Península Ibérica como en Francia, con formas de todo tipo: triangulares, troncocónicas, circulares, muchas veces acompañadas del trazo vertical para remarcar la vulva, incluso en algunas representaciones se representan la pilosidad del pubis mediante pequeños trazos.

Esta variedad de formas se ha explicado por la morfología de las mujeres representadas:

-Vulvas de forma triangular o troncocónicas: Se han asociado a representaciones de vulvas de mujeres de cierta obesidad, donde se reflejan los plieges de la carne
-Vulvas de forma circular y elipsoidal: representarían la forma de la vulva de mujeres menos obesas, y que acumulan menos grasa en vientre y muslos.

  

Otra diferencia morfológica destacada es la representación del contorno inferior de la región pubiana: unas se representan cerradas, otras abiertas. Esta variedad se ha explicado desde diferentes perspectivas:

- Para algunos autores se explica por motivos adiposos, es decir, las vulvas de mujeres delgadas suelen ser representadas cerradas; mientras que las de carácter más obeso son abiertas.
- Para otros autores esta variación se explicaría según el punto de vista de la representación vaginal.
- Por último, están aquellos autores que inciden que la representación de vulvas abiertas estarían relacionadas con la dilatación de la vulva por una fase de excitación precopulatoria.

Los lugares más representativos donde se han identificado este tipo de representaciones son en Francia: Cellier, Blanchard, La Ferrassie, Castanet, Abri Castanet, Arcy-sur-Cure, Le Poisson, Gargas, Ussat y Fronsac; y en España: Tito Bustillo, Micolón y Los Casares.
Vulva Cellier

Otros autores han apuntado una evolución en la representación de los genitales femeninos, desde las formas de "V invertida" propias del período auriñaciense o grabados con surco ancho en los abrigos rocosos de Cellier y La Ferrasie, pasando por las vulvas magdalenienses que podemos contemplar en el 'Camarín de las vulvas' de Tito Bustillo, finalizando con las representaciones solutrense de Micolón o las vulvas campaniformes de la Cueva de El Castillo.



El Camarín de las Vulvas de Tito Bustillo  (Visitar aquí)

Camarín de las Vulvas. Tito Bustillo.
Está localizado en una pequeña cámara de la pared de la Galería y a varios metros de altura sobre el suelo. El espacio donde se encuentran representadas, algo apartado y recogido le otorga una clara función simbólica.

Se trata de un conjunto de representaciones vulvares, una de las cuales se incluye dentro de una figura humana. Estas figuras se encuentran junto a agrupaciones de puntos y trazos lineales de color rojo.

Su datación fue asignada en un primer momento al Magdaleniense, aunque en la actualidad debido a parelelos formales y estilísticos, se les atribuye una cronología anterior, en momentos antiguos del Paleolítico Superior.

Estas representaciones muestran paralelismos con otras similares del área cantábrica (La Lluera II, Micolón, El Castillo) y del suroeste francés (Anglessur-Anglin, Abri du Poisson, La Ferrasie).
 
Detalle del Camarín de las Vulvas.

Cueva de 'El Castillo' (Cantabria)
Dentro de las representaciones de carácter más esquemático y de difícil interpretación como vulvas, son aquellas de forma cuadrangular, triangular o claviforme, podemos destacar las vulvas campaniformes de la cueva de 'El Castillo'. Algunas con trazo vertical muy longitudinal y donde el símbolo de color negro que se bifurca en abanico se ha querido interpretar como un símbolo fálico.



Abri Castanet
En el sudoeste francés, en el abrigo rocoso de Abri Castanet se han localizado una de las muestras más antiguas de arte mural, y seguramente una de las representaciones más antiguas de una vagina, ya que están datadas hace unos 37.000 años, dentro del período auriñaciense.

Las imágenes grabadas en un bloque de piedra caliza seguramente fuesen realizadas por un grupo de cazadores de renos y nos ofrecen una amplia visión de la importancia del arte en la vida de estas comunidades, ya que junto con la representación de vulvas, encontramos animales y diversas formas geométricas.

Pero a diferencias de posteriores representaciones, halladas en el interior de cuevas, estas representaciones se encuentran en el techo de un abrigo rocoso directamente en contacto con las áreas de uso y trabajo cotidiano.

Fragmento de la roca caída del abrigo de Castanet.


Representaciones de Vulvas a través de cavidades naturales

Detalle de vulva aprovechando una oquedad.
Cueva de Chufín.
Otra forma de representación de vulvas son aquellas que aprovechan concavidades naturales de la roca con forma de vulva, algunas muy impactantes por sus dimensiones e impacto visual. Algunas de estas concavidades presentan el interior relleno de color rojo o rodeados con pequeños trazos o puntos.

El color rojo (ocre) está estrechamente vinculado a todo tipo de representaciones vaginales, por su claro simbolismo con el ciclo menstrual de la mujer y su relación diretca con el carácter reproductivo, aunque es probable que el ser humano desconociese la relación entre fecundidad y menstruación.

Entre este tipo de representación destacar:

Cueva Chufín (Cantabria)

La oquedad de forma elipsoidal y situada en el techo de la cueva se encuentra rodeada con una serie de puntos pintados con los dedos y distribuidos en hileras y cuya gran semejanza con la vulva de una mujer ha forzado esta interpretación.

Otras teorías han querido interpretar estas oquedades como un lugar de entrada y salida de los espíritus del trasmundo, donde los chamanes a través de visiones y ritos los harían entrar al mundo real.

Gran panel de puntos formando vulva y estructuras rectangulares.
Cueva de Chufín, en Riclones.


Bibliografía


http://centrotitobustillo.com/

Angulo J. (2003). Sexualidad y reproduccion humana en época glaciar a partir de observaciones procedentes del arte paleolitico. Rev. Urol., vol. 4, n° 3, p. 133-146.

Angulo J., Garcia M. (2005). Sexo en piedra. Sexualidad, reproduccion y erotismo en la época paléolitica. Madrid, Luzàn5, 1 vol. ill.

Angulo Cuesta J. Garcia Diez M. (2006). Diversidad y sentido de las representaciones masculinas fàlicas de Europa occidental. Actas urologicas espanolas, vol. 30, n° 3, p. 254-267.

Angulo Cuesta J., Garcia Diez M. (2007). ). El significado de la ereccion, la genitalidad y otras representaciones de indole urologico en el imaginario paleolitico. Arch. Esp. Urol., vol. 60, n° 8, p. 845-858.

Angulo J., Garcia M. (2009). Male genital representation in Palaeolitic art : erection and circoncision before history. Urology, vol. 74, issue 1, p. 10-14.

Angulo Cuesta J., Eguizabal J., Garcia Diez M. (2008). Sexualidad y erotismo en la Prehistoria. Rev ; Int. Androl., vol. 6, n° 2, p. 127-139.

 http://www.elsevier.es/es-revista-revista-internacional-andrologia-262-articulo-sexualidad-erotismo-prehistoria-13129602




miércoles, 6 de agosto de 2014

La Sexualidad en las Venus Prehistóricas


En un blog dedicado a hablar de la sexualidad y el erotismo a lo largo de la historia (y prehistoria) de la humanidad, es necesario adentrarnos en uno de los mayores y más antiguos símbolos de representación de la sexualidad del homo sapiens, las famosas y enigmáticas Venus prehistóricas. En este primer post de carácter introductorio, intentaremos evitar los temas más polémicos respecto a estas Venus: significado, cronología, tipologías, … y nos centraremos en analizar sus características más relacionadas con el campo de la sexualidad y la erótica.

Introducción.

Las “Venus paleolíticas” es una forma genérica de referirse en conjunto a las 250 figuras femeninas de pequeño tamaño. Son pequeñas esculturas de bulto redondo entre 5 y 25 cms, talladas sobre materiales pétreos, hueso o marfil, también hay ejemplares modelados en arcilla y seguramente, también tuvieron que existir en materiales perecederos. Se les atribuye una edad gravetiense, en torno al 27.000 – 20.000 BP, aunque existen algunos ejemplos más modernos.

Venus de Willendorf.
Morfológicamente comparten varias similitudes, son representaciones de mujeres desnudas o semidesnudas, de forma romboidal, con círculo abdominal marcado y ausencia de rasgos faciales. La mayoría de ellas presentan ESTEATOPIGIA, es decir, formas y proporciones exageradas, con obesidad localizada, sobre todo, en nalgas, y en menor medida en muslos y pechos.
Se denominan Venus, ya que la historiografía tradicional, las relacionó bajo el concepto de la diosa mitológica de la belleza, ya que creían que representaba modelos de belleza femeninos de aquella época. Este visión, aunque errónea, se ha generalizado bastante, a pesar del hallazgo de numerosas Venus estilizadas.



Tuvieron un carácter transfronterizo, que se extiende desde los Pirineos franceses hasta el área siberiana (no se han encontrado venus en la Península Ibérica). Aunque la inmensa mayoría se centran en la Europa media, desde los Pirineos hasta la cuenca del río Don.

A pesar de esta enorme dispersión, podemos distinguir diferentes estilos de Venus según su dispersión geográfica: las situadas en las regiones  más occidentales son de tendencia esteatopigia, mientras que las halladas en regiones orientales suelen ser mucho más estilizadas (área siberiana) y presentando ornamentos corporales como collares, cintos o tocados para el pelo (área siberiana y Europa central). Tradicionalmente se han agrupado en cinco sectores geográficos: el pirenaico-aquitano, el italiano, el centro europeo (cuencas del Rhin y Danubio), el ruso (cuencas del Dnieper y Don) y siberiano.

Mapa de los principales yacimientos europeros donde se han encontrado estatuillas de Venus.
Fuente: Sexo en piedra.


El significado de estas Venus ha sido muy debatido y encontramos teorías de todo tipo:
- Para algunos autores podían ser retratos de mujeres reales, lo que sirvió a algunos investigadores para realizar estudios sobre fisionomía y diferenciando razas.
- También se han identificado como imágenes de un culto a los antepasados, con un carácter conmemorativo, o como deidad doméstica como vínculo entre los dos mundos.
- Dentro de un contexto más religioso, se ha querido ver a estas Venus como sacerdotisas o chamanes por su carácter hierático, o por mostrar algún gestos votivos o portando algún elemento de culto.
- Incluso existen teorías más “informales”, que sugieren que estas Venus podían ser simples muñecas, ya que muchas veces se han hallado en contextos de ámbito doméstico, sobre todo, en yacimientos centroeuropeos.
- Algunos investigadores han querido ver el reflejo de una sociedad matriarcal en estas Venus.Ya que estas Venus indicarían la preeminencia de la mujer en la sociedad paleolítica.
- Tamién se han identificado como representaciones de la gran madre o de la abuela del grupo social, protectora, diosa de la fecundidad, o un ideal de belleza.

En este punto, vale la pena detenernos para hacer una pequeña reflexión sobre la interpretación de estas Venus, ya que la historiografía tradicional, siempre ha relacionado la imagen de la mujer con una serie de estereotipos marcados por la visión del hombre, pero como bien indica Masvidal, casi nunca se han contemplado ni la propia autoría de las mujeres ni sus intereses en la interpretación de la imagen femenina sino que ha dominado la mirada masculina, ofreciendo una visión restringida del papel social de las mujeres en las sociedades antiguas.

Sexualidad en la Venus

Venus del Rombo.
La gran mayoría de las Venus prehistóricas han sido representadas completamente desnudas, destacando especialmente las partes más representativas de la fisionomía de la mujer: senos, vientre, región pubiana y nalgas.

Así pues, una de las características básicas de estas Venus, es la desnudez en sus representaciones, por lo que parece obvio señalar que hay un carácter intencionado en mostrarlas desnudas. ¿Qué significado encierra esta desnudez? Es difícil intentar buscarle un significado desde la mentalidad de nuestra época, parece bastante improbable que sean creaciones que tengan un componente erótico a pesar de su desnudez, ya que son creaciones que no parecen transmitir ningún tipo de carga erótica.

Aunque la obsesión por remarcar sus formas femeninas y ante la fijación de los artistas (o las artistas) en realizar mujeres, con alta concentración de tejido adiposo y caracteres sexuales muy marcados, han sugerido que las Venus representasen un ideal estético de belleza, donde  la obesidad es un símbolo de abundancia y la gravidez de fecundidad. Por lo que gran parte de los investigadores defienden que la Venus tienen una motivación reproductiva o de fecundidad.

Venus de Willendorf.
Esta interpretación viene refrendada por numerosos estudios acerca de índices de natalidad, estudios demográficos y alimenticios. Estos estudios concluyen que el equilibrio alimenticio de estos grupos era bastante estable, por lo que una vez asegurado el aprovisionamiento de una dieta equilibrada, la principal preocupación del grupo, el principal problema para la supervivencia del grupo era la alta tasa de mortalidad infantil.  A esto dato habría que sumar la tasa de mortalidad juvenil que tuvo que ser también muy elevada, por lo que el crecimiento demográfico de estas poblaciones sería bastante irregular, por lo que una elevada tasa de natalidad era vital para conseguir la supervivencia del grupo. Esta representación de mujeres de rasgos abundantes, sería un canon de belleza, ya que unas mujeres bien alimentadas, aseguran una mejor nutrición de su progenie, aportándole unas defensas extras, que harán de su sistema inmunológico más resistente a las enfermedades.


 Su relación con la fecundidad vendría reafirmada por la representación de la vulva, muchas de ellas con la vulva abierta, dilatada, lo que podría indicar excitación sexual o bien una representación de la vulva tras un parto.
Venus de Monpazier.

Encontramos numerosas Venus con estas características, desde la Venus de Willendorf, pasando por muchas de las Venus italianas y francesas, así como algunas centroeuropeas.  Entre las Venus que presentan una vulva muy abierta, relacionadas con el momento del parto, podemos destacar la Venus de Monpazier, la Venus del Rombo o la Venus de Polichinela, donde el interés de su tallador se centra en mostrarnos ese momento, reincidiendo probablemente en el carácter de fecundidad activa.

Conclusión
A pesar que estas Venus comparten un modelo gráfico común,  cada Venus presenta unas rasgos característicos propios, que pueden responder a ideales personales o colectivos y porque no, también es posible que a ideales eróticos.
A estas Venus también se les ha atribuido un gran valor social, como elementos simbólicos de cohesión social dentro del grupo, y seguramente, a escala regional entre los diferentes grupos de cazadores-recolectores


Bibliografía

Angulo, J. y García, M.; Sexo en Piedra. Sexualidad, reproducción y erotismo en época paleolítica, Luzan 5, Madrid, 2005.

Carbonell. E.; El sexo social,  Now Books, Badalona, 2010.

Masvidal Fernández, C.; La imagen de las mujeres en la prehistoria a través de las figuritas femeninas paleolíticas y neolíticas, Las mujeres en la Prehistoria, 2006, págs. 37-50