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viernes, 15 de septiembre de 2023

Merkins o Pelucas Púbicas: ¡ponte la peluca ahí abajo!

A lo largo de la historia se han utilizado muchos tipos de pelucas y por diferentes motivos (modas, motivos estéticos, como distintivo social, ...), especialmente fueron populares en los reinos de Francia e Inglaterra, sobre todo cuando algunos de sus reyes las empezaron a utilizar para tapar sus tempranas alopecias, imponiendo la moda al resto de la corte. 

Sabemos que en la corte de Versalles se tuvieron que contratar hasta 48 artesanos de pelucas para abastecer la creciente demanda de la nobleza parisina. Así las pelucas se convirtieron progresivamente en un distintivo profesional de algunas de las profesiones más nobles como abogados, jueces, escribas o profesores.

Aunque si hablamos de pelucas en este blog es para hablar de una de las más sorprendentes... ¡¡las pelucas púbicas! pelucas que se ponían sobre la vulva de la mujer, por cuestiones estéticas pero sobre todo de salud sexual, bueno más bien, para fingir buena salud sexual. 

 

Y es que en los siglos XVI y XVII, cuando se popularizó su uso, se consideraba que un pubis cubierto de vello era síntoma de buena salud y por lo tanto deseable. ¿el motivo? que muchas mujeres, especialmente aquellas dedicadas a la prostitución, solían tener el vello afeitado para evitar enfermedades como los piojos.

Y aunque nos parezca que el uso de estas pelucas es algo del pasado, hoy en día se siguen utilizando, especialmente en el mundo del cine, cuando actrices depiladas con láser o con ciertos reparos por enseñar un desnudo completo prefieren recurrir al uso de estas pelucas púbicas para tapar o disimular su vulva.

Vendedor de pelucas púbicas, 1860

 

EL ORIGEN DE LAS PELUCAS PÚBICAS

Algunos historiadores han conseguido rastrear el origen de estas pelucas para el pubis hacia mediados del siglo XV, época donde las prostitutas empezaron a rasurarse el vello púbico por cuestiones de higiene y evitar el problema de los piojos o liendres en sus zonas íntimas. Además, muchas de ellas recurrían a estas pelucas para tapar los síntomas de algunas enfermedades sexuales como la sífilis que provocaban llamativas llagas genitales, denominadas chancros, que podían contagiar la infección.

Incluso uno de los cronistas más famosos sobre los bajos fondos londinenses y su vida nocturna, el político y funcionario naval, Samuel Pepys, dejó anotado en su diario de 1667 la poca higiene que estas pelucas púbicas tenían:

“Fui al Swan; y mandé llamar a Jervas, mi viejo fabricante de merkins, y él me trajo un merkin; pero estaba lleno de liendres, así que me preocupé al verlo y lo envié a limpiarlo”.

Hay quien le ha buscado un origen más teatral a la aparición, o al menos a la popularización, de estas pelucas púbicas. Y es que, en época Isabelina, entre 1550 y 1600, las compañías de teatro inglesas no permitían que actuasen mujeres, por lo que el papel de dama estaba reservado para jóvenes varones imberbes, que en algunas escenas y para aclarar la situación al público empezaron a lucir estas pelucas para goce y diversión de los asistentes.

Sobre el origen etimológico de este curioso nombre de "merkin" existen varias teorías: una de ellas es que sería un nombre utilizado en el inglés antiguo para referirse a las mujeres jóvenes de clase baja; otra teoría sostiene que proviene de la palabra "Marykin", una forma cariñosa para referirse al nombre femenino de Mary.

Sea como fuere, las pelucas púbicas se siguieron utilizando hasta prácticamente el siglo XX, y es que una vulva peluda siempre se ha considerado un símbolo de salud y prosperidad. De hecho, sabemos que los merkins siguieron siendo populares durante todo el siglo XVIII, y algunos, en particular los que usaban las mujeres más ricas, estaban decorados con cintas, joyas, flores y otros adornos, para embellecerlos.

Dibujo de una posible peluca púbica adornada con lacito.

 

Incluso dieron el salto al charco, llegando a EE.UU., ya que a principios de siglo XX era ilegal que una mujer se desnudara por completo en los shows eróticos, por lo que recurrían a estas pelucas para esquivar la ley, y en caso de ser condenadas por indecencia, les servía de atenuante al no estar completamente desnudas.

Sólo con la llegada del bikini a mediados del siglo XX y la popularización de las revistas eróticas las mujeres empezaron a recortar su vello púbico, y eso que en los años 70 y 80 se volvió a poner de moda el vello púbico frondoso. Habrá que esperar a la "invención" de la cera brasileña y la llegada de los 90 cuando definitivamente la moda de ir con poco pelo o completamente rasuradas se ha instaurado en el imaginario erótico de occidente como símbolo de belleza.

Sobre los materiales con los que estaban hechas se puede decir que se realizaban con lo que más a mano se tenía en cada región: las había realizadas con fibras naturales, pero más realistas eran las diseñadas con pelos de animales, como crin de caballo, pelo de cabra o piel de castor (por ello uno de los apodos que tiene la vagina en inglés es "beaver", castor en inglés), hasta llegar a las más lujosas que se fabricaban con vello púbico humano.


Merken o peluca púbica


Pelucas púbicas en Hollywood

Para finalizar, si tenéis curiosidad en saber en qué películas se pueden ver actrices lucir pelucas púbicas, aquí os dejamos algunas donde las propias actrices han confesado que cubrieron sus partes íntimas con un merkin:

Probablemente el ejemplo más evidente lo tenemos en la película "El Séquito" (2015) donde la ex actriz porno Sasha Grey luce una evidente peluca púbica. Otras actrices famosas que han lucidad pelucas han sido Kate Winslet en "El lector" (2008), Heidi Klum en "Blow Dry" (2001) o Evan Rachel Wood en la serie de tv de "Mildred Pierce" (2011). Pero no sólo las mujeres han recurrido a este tipo de recursos, el conocido actor Jake Gyllenhaal también disimuló sus genitales en las escenas más íntimas en "Amor y otras drogas" con un tipo de peluca para hombres.



sábado, 4 de abril de 2020

Fetichismos y parafilias en la Historia: Candaulismo (Infidelidad consentida)


Fetichismos y parafilias en la Historia:

- Capítulo I: Agalmatofilia
- Capítulo II: Candaulismo

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El candaulismo es una práctica sexual o fantasía que se refiere al impulso psicológico de un sujeto de exponer a su pareja sexual o imágenes de ella o él, ante otras personas, con el fin de obtener gratificación erótica.

El término puede aplicarse a la simple exhibición del cuerpo de la pareja, como deseo que sea admirada por su belleza, como a la excitación de ver a la pareja manteniendo relaciones sexuales con una tercera persona.


Algunos psicólogos asocian esta parafilia como una variación de otras prácticas similares como pueden ser el voyeurismo y el exhibicionismo. Otros la ven más cercana a prácticas sadomasoquista, dentro de juegos de dominación y sumisión. Nos vemos con la obligación de remarcar que este tipo de prácticas siempre tienen que ser consensuadas con la pareja, sino están catalogadas como delito.

Aunque hoy en día esta práctica es más conocida con el término inglés de "cuckold", como cualquier fetichismo o parafilia recoge su nombre de un personaje de la Antigüedad. En este caso del rey griego Candaules.

Candaules


Fue rey del poderoso reino de Lidia, situado en las actuales costas de Turquía. Fue el último rey de la Dinastía Heráclida, ya que, como veremos, fue asesinado por uno de sus colaboradores más próximo, Giges, otro de los protagonistas de esta historia.

El relato más detallado sobre su reinado nos lo proporciona Heródoto de Halicarnaso, quien nos cuenta que Caudales sentía auténtica pasión por su mujer, considerándola la mujer más bella de todo el reino.

Esposa de Candaules descubriendo el escondite de Giges.
Eglon Van Der Neer (1660-1662)

Un día, estando reunido con Giges, uno de sus ministros de más confianza, empezó a alabar la belleza de la reina. Canduales, creyendo que Giges reaccionaba a sus palabras con incredulidad, le propuso que lo comprobase con sus propios ojos.

Invitó a Giges a esconderse en el dormitorio de su esposa y contemplarla desnuda, y juzgar así, con sus propios ojos, si las palabras del rey eran una exageración.


El rey Candaules de Lidia mostrando a su mujer
Jacob Jordaens.
Giges rechazó el ofrecimiento del rey, no sabemos si por respeto a su monarca o a la reina, o por miedo que se tratase de algún tipo de estratagema del rey para librarse de él. Aunque debido a la insistencia del rey, ya sabemos que no es conveniente contrariar a un rey, finalmente acabó aceptando.

La noche acordada, el rey escondió a Giges en las estancias del monarca. La reina, en su ignorancia, se desnudó como todas las noches, mientras el fascinado Giges observaba con veneración el cuerpo desnudo de la dama. Una vez que la Reina se acostó en su lecho, el Rey intentó sacar al estupefacto Giges de la habitación en sigilo. Pero decimos "intentó" porque la Reina se percató de lo ocurrido. Ultrajada, en silencio, prefirió meditar sobre cómo restaurar su honor.

Al día siguiente, la Reina hizo llamar a Giges a su presencia. La reina le acusó de haber mancillado su honor, pero ante las explicaciones de Giges, la dama le dijo que sólo tenía dos opciones para resarcirlo: Suicidarse, ya que sus ojos habían contemplado lo que a todo el mundo le estaba vetado; o asesinar al rey, ya que era el culpable de esta situación, y proclamarse con nuevo monarca y tomarla a ella como esposa, ya que era probable que Candaules quisiese repetir la  experiencia.

Giges, sorprendido ante las exigencias de la reina se quedó en shock, pero ante la amenaza de perder su vida o convertirse en rey, decidió cumplir con los planes de la reina y asesinar al rey. Como la venganza es un plato que se sirve en plato frío, la reina decidió utilizar la misma estrategia que utilizó su marido. Metió a escondidas en el dormitorio a Giges, ocultándose en el mismo sitio que la vez anterior y cuando el rey se durmió lo apuñaló hasta la muerte.

La coronación de Giges no fue tarea sencilla, ya que dentro de la corte tenía enemigos. Por lo que decidieron consultar al oráculo de Delfos sobre la legitimidad de Giges para ocupar el trono de Lidia. El oráculo, debidamente sobornado por oro y plata, confirmó a Giges como nuevo monarca.

Como decimos, este relato de Heródoto no es el único que existe sobre este suceso. Existe una versión más antigua que nos narra como el rey Candaules exigió a su esposa a desfilar desnuda frente a sus tropas, por lo que, ante la negativa de la reina, ordenó matarla.

El rey Candaules
Jean Leon Gerome


Jerjes y Esther


Este fetichismo, aunque nos pueda parecer único, no es tan infrecuente como nos pueda parecer. Tenemos otro caso similar que viene recogido en el 'Libro de Esther'

En él se cuenta, que un rey persa denominado Asuero, a quién los investigadores identifican como el gran Jerjes I, estaba casado con la hermosa Vasti. Jerjes que gobernaba un inmenso imperio que se extendía desde la India hasta Etiopía estaba celebrando un espectacular banquete de varios días, con príncipes y nobles llegados de todos los puntos de su vasto Imperio.

En un momento dado, el rey embriagado por el vino quiso presumir de una de sus más hermosas conquistas, la reina Vasti, por lo que ordenó que la reina se presentase al banquete con sus mejores galas. 


La reina ofendida decidió incumplir las órdenes del rey. Un acto de desobediencia que, ante la presencia de tan ilustres invitados, suponía toda una ofensa al gran Jerjes, por lo que no dudó ni un instante en relegar a su esposa y contraer matrimonio con Esther.

Podemos entender que en aquellos tiempos antiguos, las esposas de estos poderosos monarcas fuesen vistas como un trofeo de guerra más, y que fuese viable quererlas exhibir públicamente, como muestra de su poder. Pero como veremos, a lo largo de la historia, hemos tenido más casos de candaulismo.

Antigua Roma


No nos vamos a detener mucho en la Antigua Roma, ya que la corte imperial romana siempre ha sido un hervidero de toda clase de rumores sexuales, creo que no hay filia o fetiche que no se le haya atribuido a uno u otro miembro de la familia imperial.: Desde Messalina, a la que se le ha acusado de todo, pasando por los emperadores Tiberio o Calígula, a otras mujeres romanas como Clodia o Faustina, la joven.


El Duque de Orleans y su libertino juego


El Duque de Orleans mostrando a su amante,
E. Delacroix, 1825

Otra figura histórica que protagonizó un claro ejemplo de candaulismo fue el Duque de Orleans, un episodio recogido en diferentes fuentes como en la "Historia de los duques de Borgoña", de Baramte, o en "Les vies de dames galantes", de Brantome; y que nos sirve de ejemplo de la vida libertina que impregnó a la aristocracia francesa en el siglo XVIII.

El duque de Orleans tenía entre sus amantes a Mariette d'Enghien, esposa de su antiguo chambelán, Aubert le Flamenc.  Mariette confesó a su amante Luis lo poco que su marido la tocaba y lo desatendida que estuvo siempre en la cama, así que al Duque de Orleans se le ocurrió un divertido y peligroso juego, ver si su marido era capaz de reconocer su cuerpo desnudo. Le hablaría a Aubert le Flamenc del delicioso cuerpo de su nueva amante, y se lo mostraría desnudo para que lo contemplase, pero cubriéndole el rostro a la dama para respetar su honorabilidad.

 

Y ni corto ni perezoso, el duque de Orleans hizo entrar a Aubert a sus aposentos, donde le esperaba desnuda en la cama, la amante de uno y la esposa del otro. El duque le mostró al marido el cuerpo desnudo de su mujer, pero ocultándole el rostro tras las sábanas, y como esperaban el cornudo marido admiró la gran belleza del cuerpo de la mujer, pero sin ser capaz de reconocer que era el cuerpo de su esposa.

Este episodio ha sido recogido por varios pintores, entre ellos el gran Eugene Delacroix.



El escándalo Worsley


No nos extenderemos mucho sobre este caso, ya que esta trama merece un post aparte, ya que fue uno de los escándalos sexuales más sonados en la alta sociedad británica. Y es que la joven Seymour Dorothy Fleming, más conocida como Lady  Worsley, a pesar de estar casada, era conocida por su "ligereza", coqueteando públicamente con sus numerosos amantes.

Por lo que, cuando Lady Worsley quedó embarazada, pronto surgieron habladurías que insinuaban que la hija era fruto de su relación con el Capitán George M. Bisset, amigo íntimo y vecino del Gobernador Sir Richard Worsley.


El pobre gobernador intentó tapar el escándalo, retirándose el matrimonio a una apartada villa, pero el carácter libertino de Lady Worsley hizo que la situación estallase. Sir Richard Worsley cometió un error que pagaría el resto de su vida, ya que no se le ocurrió otra cosa que demandar a Bisset por adúltero, por haber seducido a su mujer y, como no, por haber mancillado su honor, por lo que le reclamaba una fuerte suma de dinero o la cárcel en caso de impago para el adúltero.

Viñeta satírica donde se ve a Sir Richard
ayudando a Bisset a ver a su esposa desnuda.
Por lo que en 1782 se inicia un juicio que terminará en un escarnio público para el matrimonio Worsley.

Y es que los abogados de Bisset defendieron a su cliente argumentando que el propio Sir Richard había alentado el romance, animando a su esposa al adulterio.


Un 'ménage à trois' que se vio aireado en los periódicos londinenses, publicando viñetas satíricas, ya que se desveló que Sir Richard también era cómplice de adulterio, al ser cómplice junto a Bisset, de espiar a su mujer en una casa de baños.

Aunque Sir Richard ganó técnicamente el juicio, se le otorgó la irrisoria cantidad de un chelín por daños molares, al ser considerado cómplice del adulterio. Todo ello acabó con la carrera política de Sir Richard.


Lady Worsley acabó peor, convirtiéndose en una apestada a ojos de la sociedad británica, repudiada por su marido, desterrada por su familia, sin poder ver a sus hijos... su única forma de sobrevivir fue seguir con su vida libertina, convirtiéndose en una dama de "compañía" de ricos amantes.


¿Musas o candaulismo?


La línea que separa la exposición pública de alguna de las musas de grandes artistas a ser consideradas prácticas exhibicionistas o candaulistas puede ser muy fina.

El caso más evidente puede ser la extraña, y abierta, relación que mantuvieron Salvador Dalí y su gran musa, Gala.

Según numerosos testimonios, Gala era una mujer de mucho carácter y con un fuerte impulso sexual, por lo que mantuvo durante toda su vida numerosos amantes, relaciones que el propio Dalí alentó.


Aunque al ser una relación tan poco convencional , una relación marcada por una poderosa atracción erótica (aunque al parecer ausente de sexo), donde se fusionaron amor, pasión, locura, tormento... es difícilmente clasificable.
En esta delgada línea algunos autores también sitúan al pintor italiano Raffaelo de Urbino y los retratos que realizó a su musa y amante, 'La Fornarina', a quién no dudó de representar en poses muy escandalosas.


La fornariana,
Rafael Sanzio, 1518 - 1520

Una de espías


Acabamos este repaso con uno de los casos más claros y polémicos de candaulismo y exhibicionismo, y es que el protagonista era un agente del FBI.

El agente se llama Robert Hanssen y fue arrestado en 2001 acusado de espiar para los rusos. Durante las investigaciones se desveló que Hanssen había utilizado el equipo del FBI para sus propios fines fetichistas.

En un principio, tomó a escondidas fotografías explícitas de su mujer y se las envió a un amigo suyo. 


La búsqueda de nuevas sensaciones hizo que la parafilia fue aumentando en intensidad, ya que posteriormente invitó a su amigo a observar clandestinamente como mantenía relaciones sexuales con su esposa a través de una ventana.

Aunque contando con un equipo de última tecnología del FBI ¿por qué no aprovecharlo para grabar esas relaciones? Así que montó un circuito cerrado de televisión para que su amigo pudiese ver desde la habitación de invitados lo que ocurría dentro del dormitorio.

Bibliografía


 https://lavilladelospapiros.com/2017/11/19/historia-de-candaules-en-la-pintura/

https://es.wikipedia.org/wiki/Candaulismo

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-08-24/que-le-harias-a-mi-mujer-perversion-sexual_1599179/

 http://retratosdelahistoria.blogspot.com/2011/05/el-escandalo-worsley.html

sábado, 20 de mayo de 2017

Escándalos sexuales de la Edad Media: El matrimonio de Felipe Augusto e Ingeborg

Escándalos sexuales en la Edad Media:
- Sexo y lujuria en la Torre de Nesle
- El matrimonio de Felipe Augusto e Igeberg 

Felipe II Augusto de Francia (1165-1223) es uno de los reyes medivales franceses más interesantes, ya que su vida estuvo plagada de todo tipo de aventuras, luchó al lado de Ricardo Corazón de León contra Saladino, impulsó la Cruzada contra los cátaros y batalló contra la poderosa familia de los Plantagenet al norte de Francia...  pero también destacó por sus azarosas aventuras en el terreno amoroso.

Nacido en el año de nuestro Señor de 1165 fue el hijo primogénito de Luis VII, y desde su más tierna infancia dio muestras de su impulsivo carácter, y es que criado desde su nacimiento para ser rey de Francia no nos puede extrañar que desarrollase unos modales bruscos y hoscos, especialmente con los miembros de su séquito.

Durante su educación como príncipe cuentan las crónicas que nunca le gustó aplicarse en sus estudios, aunque estas carencias intelectuales la supo suplir con una arrolladora personalidad, con la que supo atraerse a nobles de todo condición, hecho que le permitió asegurar el poder real frente a los grandes señores feudales.

Felipe Augusto, rey de Francia
A la edad de 14 años fue coronado rey, el séptimo rey de la dinastía de los Capetos, un 1 de noviembre de 1179, en la catedral de Reims, por lo que inmediatamente se le buscó una esposa para asegurar el linaje real. Pero el fatídico destino quiso que su joven esposa, Isabela, muriera durante el parto.

Así que se le buscó una nueva esposa en las frías tierras danesas, la joven doncella Isambur, Igeberg o Ingeborg (por lo visto los nombres escandinavos son de difícil traducción a los idiomas latinos), la hermana del todopoderoso rey de Dinamarca Canuto VI, por lo que rápidamente se preparó el nuevo contrato matrimonial y en el año de 1193 todo estaba preparado para la gran boda.

Todo parecía perfecto, así que los esposos se casaron en la Catedral de Amiens un 14 de Agosto de 1193, la ceremonia transcurrió sin ningún problema hasta que llegó la hora de consumar el matrimonio. Algó pasó en esa fatídica noche de bodas que causó uno de los mayores escándalos sexuales de la Edad Media.

¿Qué pasó en la noche de bodas entre Felipe Augusto e Igeberg?

Nada sabemos a ciencia cierta que fue lo que sucedió en el interior de la alcoba real aquella noche, lo único cierto es que Felipe Ausgusto salió de aquel cuarto espantado, pálido y tembloroso, gritando que no quería volver a tocar a aquella mujer en su vida, y que no pensaba compartir lecho con ella nunca jamás.

A partir de este hecho han surgido teorías de lo más variopintas: Desde que Ingeborg era una inocente y atemorizada dama que ante el pavor que le despertaba perder su virginidad se lo hizo todo encima (como ya ocurrió con Fernando VII y su desdichada esposa) hasta el caso contrario, que Ingeborg sabía demasiado sobre sexo, hecho que alarmó al rey sobre su supuesta virginidad.

Aunque la teoría más extendida es que Ingeborg sufría algún tipo de hermafroditismo, o alguna deformidad física interna, por lo que el rey quedó espantado al ver unos genitales anormalmente grandes, por lo que salió corriendo de la alcoba repudiando a su mujer en el acto, y lo que era más grave aún, sin consumar el matrimonio.

Ilustración del repudio de Felipe Augusto a Ingeborg

A partir de aquí todo fue de mal en peor para el rey de Francia.

Felipe Augusto aplazó la ceremonia de coronación de la reina que debía celebrarse al día siguiente, y mandó encerrar a su desdichada esposa en el convento de Saint-Maur-des-Fossés de por vida, para así olvidarla cuanto antes.

Por lo que pronto se consideró libre para volverse a casar, y la verdad que no esperó mucho, ya que a los pocos años se enamoró de Agnes de Meran y contrajo matrimonio con ella.

Todo esto supuso un lío de enormes dimensiones, ya que el Rey de Francia seguía casado a ojos de Dios con la princesa danesa, por lo que este nuevo matrimonio era considerado por la Iglesia como bigamia. Al negarse a dar marcha atrás en su nuevo matrimonio, el Papa, Inocencio III, muy presionado por la Corona danesa y deseando afirmar su autoridad, excomulgó al rey de Francia, y como podrán comprender nuestros lectores, que un Papa excomulgase a un rey (y por ende a todo su reino) en plena Edad Media, como diría algún ilustre político español,  "no es cosa menor, dicho de otra manera, es cosa mayor", ya que durante todo un año en Francia no se pudo comulgar, celebrar misas, bodas ni bautismos.

Pintura mural del Papa Inocencio III.

Así que ante cualquier mal que asolase una región, el pueblo tenía claro quién era el responsable... su rey y su maldición al estar excomulgado: que había revueltas, culpa del rey, que había malas cosechas, culpa del rey, que la guerra contra los Platagenet se recrudecía, culpa del rey, que los daneses conspiraban para derrocar al rey que les había humillado, culpa del rey... bueno esto último sí que era culpa del rey.

Por todo ello nos podemos imaginar el estado de ansiedad con el que vivía Felipe Augusto, presionando por su pueblo, sus obispos, el propio Papa y enfrascado en miles de batallas con enemigos internos y externos... y cuya principal obsesión era obtener la anulación de su matrimonio y asegurar la línea de sucesión al trono francés mediante nuevos hijos.

Tras mucho pleitear con el Papa y obtener un acuerdo de reconciliación, por la cual, la orden de excomunión fue revocada, la solución se le presentó de la manera más cruel, ya que en julio de 1201, Inés de Méran murió al dar a luz a un segundo heredero: Felipe. Por lo que se solucionaban dos problemas en uno: por un lado, el rey obtenía un segundo heredero directo a la corona, ya que su primogénito siempre había tenido una salud bastante enfermiza, y por otro lado, al morir su actual esposa, la acusación de bigamia quedaba resuelta.

Castillo de Étampes, donde Ingeborg vivió recluída bajo durísimas condiciones.

Con todo ello a Felipe Augusto no le quedó más remedio que aceptar que Isambur regresase a la Corte francesa, aunque el rey se siguió negando a tener contacto alguno con ella, incluso siguió insistiendo en obtener su anulación matrimonial para poder casarse por tercera vez libremente. Aunque esta anulación nunca llegó a producirse, por lo que Felipe Augusto tuvo que aguantar durante años la presencia de su mujer en la corte, eso sí, evitando cualquier acercamiento con su maldita Isambur hasta la definitiva muerte del rey en una fecha tan significativa como un 14 de julio, aunque de 1223.

Pero este escándalo no fue el único que salpicó a Felipe Augusto, ya que las malas lenguas dicen que tuvo una extraña relación amor-odio con el rey inglés Ricardo Corazón de León, y que en su juventud había vertido "demasiadas" lágrimas por la muerte de un fiel amigo... rumores, imaginamos que malintencionados, que apuntaban a cierta inclinación homosexual del rey, pero esto ya es otra historia...



La terrible vida de Ingeborg de Dinamarca

Ingeborg, según su
lápida sepulcral.
Antes de finalizar, me gustaría que nos metiésemos en el papel de la mujer protagonista de la historia, ya que nos habla del carácter, la fortaleza y el orgullo que tuvo que tener Ingeborg de Dinamarca para soportar su terrible y humillante situación, y como nunca dio su brazo a torcer ante las presiones a las que buen seguro se vio sometida.

Ya que desde casi el mismo momento de su matrimonio estuvo encarcelada, sin fondos y obligada a vivir una existencia austera y solitaria, casi 20 años vivió recluida por órdenes directas de su marido, entre fríos conventos y austeros castillos franceses.

A esto hay que sumar que cuando Felipe consiguió que la excomunión fuera perdonada, fingiendo una supuesta reconciliación con su mujer, la reina de Francia, al negarse a aceptar esta pantonimia, fue encarcelada en condiciones aún más humillantes y estrictas.

Felipe Augusto intentó quebrar por todos los medios la voluntad de esta mujer, persuadiéndola a que renunciase a sus derechos e ingresase como monja en un convento o con promesas de libertad y riquezas si abandonaba el reino de Francia y volvía a la corte dansesa. Pero nada pudo romper su espíritu, ni tan siquiera su encierro en el castillo de Étampes donde tuvo que soportar circunstaciones horrorosas, como ella misma describe en una carta que hizo llegar al Papa Inocencio III en 1203:

    "Que se sepa, Santo Padre, que no tengo alivio aquí en mi prisión, sino que sufro bajo innumerables e insoportables insultos. Porque nadie se atreve a visitarme aquí, ni ningún eclesiástico me ofrece consuelo, ni se me permite escuchar la Palabra de Dios de parte de nadie para fortalecer mi alma o confesar mis pecados a un sacerdote. A menudo me ayudo involuntariamente, pero diariamente disfruto del pan de dolor y de la bebida del deseo. No me ofrecen ninguna medicina para la enfermedad de mi cuerpo y no se me permite bañarme. Si deseo ser sangrado no puedo y por lo tanto temo por mi vista y por la debilidad de mi cuerpo. No hay mucha ropa, y las que se pueden encontrar no son aptas para una reina. No puedo contar mis problemas en detalle, porque esas cosas que no deben ser negadas a ninguna mujer cristiana me son denegadas. Debido a estas y otras cosas que no puedo hacerme revelar a usted, Santo Padre, estoy en tal estado, que ahora estoy disgustado con la vida."

Sólo tras la muerte de su marido, que siempre le guardó un rencor y un odio bastante palpable, Ingenborg fue tratada con la dignidad que se merecía por parte de su hijastros Luis VIII y Luis IX, otrogándole ciertos honores para una reina viuda. Vivió retirada en Orleans, lo que le valió el título de 'la reina de Orleans', ya que siempre vivió bajo un limbo jurídico bastante ambigüo, ya que al no ser nunca consagrada como reina, la Iglesia no le otorgó ese reconocimiento oficial como reina de Francia, por lo que también se le negó la potestad de ser enterrada en la Basílica de Saint-Denis tal como exigía en su testamento.

Ingeborg tras una vida repleta de sufrimiento y angustia dedicó el resto de sus días a obras de caridad, muriendo un 29 de junio de 1236 en Corbeil-Essonnes, siendo enterrada en Saint-Jean-en-l’Isle, cerca de Corbeil-Essonnes. Una mujer, que merece ser recordada por su inquebrantable fuerza y su obstinación en ser tratada y reconocida como lo que era ... la Reina de Francia.


Bibliografía

https://epistolae.ccnmtl.columbia.edu/letter/24140.html

viernes, 12 de mayo de 2017

Félix Faure, una mamada presidencial... de muerte

Todo el mundo conoce el famoso escándalo de Bill Clinton y Mónica Lewinsky, una felación en pleno despacho oval que le costó muy cara al ex-presidente de EE.UU, ya que sepultó su carrera política y casi su matrimonio.

Pero si creen que este tipo de escándalos es un fenómeno moderno, es porque no se han pasado mucho por este blog, y porque seguramente no conocen el 'escándalo Faure', una felación aún más polémica que la anterior, ya que también acabó con la carrera del presidente de la República Francesa, principalmente porque el pobre hombre murió en plena faena.

Nos encontramos en 1899, tras una ajetreada jornada de trabajo, Félix Faure, sexto presidente de la República Francesa, solicitó a su amante que le esperase en 'salón bleu' del fastuoso Palacio del Elíseo al finalizar el día. Pero lo que nadie podía esperar es que aquella tarde de un 16 de febrero Faure tuviese una de las muertes más poco dignas de la historia, ya que el desdichado murió en plena sesión de sexo oral a causa de una apoplejía.

Félix Faure y Marguerite Steinheil.
Y aunque esta vez no podemos hablar de una mamada con final feliz, sí que podemos decir que al menos abandonó este mundo de forma bastante placentera... Pero como comprenderán la causa de su muerte fue motivo de burla y de chanza de sus contemporáneos que no dudaron en realizar todo tipo de chistes y chascarrillos a su costa.

Aunque antes de adentrarnos en este escabroso affaire repasemos un poco la figura de este ilustre personaje y la de su amante, Marguerite Steinheil, una mujer de armas tomar.

El período histórico

Nos encontramos a las puertas del siglo XX, el mandato político de Félix Faure estuvo marcado por la alianza franco-rusa, la conquista de Madagascar y el polémico caso Dreyfus que sacudió a la sociedad francesa de la época. Tres hechos que nos van anunciando el gran desastre que está por venir, la I Guerra Mundial

Félix Faure

Retrato de Félix Faure
Félix Faure fue el hijo de un humilde carpintero que supo hacer fortuna por su habilidad como comerciante. Todo ello le valió para ser elegido en la Asamblea Nacional e ir subiendo peldaños en diferentes puestos de poder relacionados con la economía y el comercio hasta ser proclamado de manera casi inesperada Presidente de la República Francesa.

Faure fue un hombre de buena planta, muy snob y como podemos intuir bastante mujeriego, a pesar de estar casado. Se le apodaba el Presidente Sol, por su comparación con el rey Sol, ya que se consideraba a sí mismo como la auténtica encarnación de la República, siendo un fanático devoto tanto del protocolo como del lujo y la pomposidad que su cargo debía ostentar.

Sabemos que le gustaba cambiarse de ropa varias veces al día e incluso su coquetería iba mucho más allá ya que intentó, sin éxito, que se crease un (pomposo) atuendo oficial para el presidente de la República.

Félix tuvo numerosas amantes, aunque la más conocida, fue la señora Steinheil. Su relación venía de largo, ya que iniciaron su affaire cuando él aún era ministro de la Marina. Con la llegada de Faure a la presidencia sus encuentros se hicieron más frecuentes, ya que ella iba visitarle al Palacio del Elíseo bajo el pretexto de ayudarle a redactar sus memorias.

El influjo de su amante sobre él era por todos sabidos, ya que no sólo la obsequiaba con lujosos regalos y prebendas, sino que Marguerite tuvo un importante papel como consejera personal del presidente, diciendo las malas lenguas que Faure no tomaba ninguna decisión sin la aprobación de esta enigmática mujer.

La Pompadour de la III República

Sea cual fuese el tipo de relación que mantenían lo único que sabemos que aquel funesto 16 de febrero de 1899 Margarita Steinheil entró en el despacho del presidente y a la media hora salió bruscamente de la habitación pidiendo auxilio -¡El presidente se muere! Exclamaba entre gritos, mientras intentaba recomponer sus ropajes y sus cabellos.

Rápidamente entraron a la habitación el secretario del presidente, el sr. Blondel, y el jefe de su gabinete, el sr. Le Gall, allí vieron a Félix Faure desvanecido en el diván de su despacho, podemos imaginar que con su "herramienta de trabajo" fuera, y aunque intentaron reanimar al presidente, éste sólo fue capaz de pronunciar unas leves palabras, falleciendo a los pocos minutos, fulminado por una apoplejía.

Ilustración de un periódico de la época donde se recrea la muerte de Félix Faure.


Aunque esta es la versión más o menos oficiosa existen otras versiones de lo sucedido aquel día aún más escabrosas, como que la pobre Margarita no pudo zafarse del señor Faure, por lo que cuando entraron sus ayudantes alertados por los ruidos, vieron como Félix en plena convulsión tenía aún agarrado el cabello de su amante mientras ella seguía en una posición nada digna, por lo que le tuvieron que cortar un mechón de pelo para poder zafarse de su amante.

Incluso existe otra versión en la que se afirma que la muerte fue provocada en pleno acto sexual y que para separar a los amantes hubo que cortar algo más que un simple mechón de pelo...

Sea como fuere, como podrán intuir, la causa de su muerte fue motivo de burlas y chanzas entre sus adversarios políticos. La señora Steinheil fue apodada "La Pompadour de la III República", por el juego de palabras existente en francés entre 'pompa fúnebre' y el verbo 'pompier' que se podría traducir como 'mamada'.

Incluso George Clemenceu, que años después alcanzaría también la presidencia de la República declaró sobre Félix Faure: "Deseó ser como César, pero terminó como Pompeyo"



Marguerite Steinheil

Pero aquí no acaba nuestro relato, ya que la vida de Marguerite Steinheil, aunque retirada unos meses de la vida pública tras el escándalo presidencial, siguió dando mucho que hablar, ya que siguió incrementando su lista de amantes y acabó envuelta en otro escándalo aún mayor, del que logró zafarse gracias a sus contactos con las altas esferas.

 Retrato de Madame Steinheil.
Léon Bonnat (1833 - 1922)
© Photo RMN-Grand Palais.
A pesar que algunos la han tachado como cortesana de lujo, o como caza fortunas, sus contactos dentro de la alta sociedad francesa provenían de su familia, ya que era hija de la familia Japy, propietaria de la poderosa industria de máquinas de escribir del mismo nombre.

Por ese motivo nadie entendió su matrimonio con el mediocre pintor Steinheil ya que le supuso un paso atrás en su desmedida afición por el lujo y la ostentación. Aunque supo compensar la irregularidad de ingresos de su marido con su propio talento para organizar fabulosas reuniones sociales de la alta burguesía parisina a través de las cuales conseguía nuevos encargos para su marido, siendo en una de estas reuniones donde conoció al futuro presidente de la República.

Pero si por algún talento destacó Marguerite fue por su atrayente personalidad que sumada a su atractivo físico y a sus destacadas artes amatorias supo seducir durante toda su vida a todo tipo de hombres poderosos y adinerados.

Ya que tras el escándalo por la muerte de Félix Faure prosiguió con su vida libertina, obteniendo los favores de múltiples amantes, desde poderosos industriales, pasando por importantes jueces, llegando a seducir hasta el mismísimo rey Sisowath de Camboya.

Aunque sin lugar a dudas, el asunto más macabro donde se vio envuelta fue en el asesinato de su marido y su madrastra, producido en 1908, ya que la policía encontró los cadáveres de ambos en la residencia familiar, y a la propia Marguerite atada y amordazada en la cama.

Y aunque siempre fue sospechosa de haber participado directamente en los crímenes para poder así casarse con alguno de sus riquísimos amantes, finalmente fue absuelta en medio del escándalo general. Además aprovechando que el Sena pasa por París no faltaron acusaciones que dudaban de la muerte "accidental" del presidente francés, acusándola a ella de haberle envenenado.

Dibujo de Margarita Steinhail y
su abogado durante el juicio.
Después del juicio se marchó a vivir a Londres, donde se cambió de nombre y aprovechó para escribir sus interesantes 'Memorias' en 1912. El 26 de Junio de 1917 se casó con el sexto barón de Abinger, Sir Robert Brooke Campbell Scarleet. Muriendo en 1954 en un asilo para ancianos.




Bibliografía

http://criminalia.es/asesino/marguerite-steinheil/




domingo, 11 de diciembre de 2016

Escándalos sexuales en la Edad Media: Sexo y lujuria en la Torre de Nesle

Escándalos sexuales en la Edad Media:
- Sexo y lujuria en la Torre de Nesle
- El matrimonio de Felipe Augusto e Ingeborg


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Iniciamos esta sección con el que quizá sea el mayor escándalo de índole sexual de toda la Edad Media, estamos hablando del affaire conocido como el escándalo de la torre de Nesle, y en un blog como este no utilizamos la palabra escándalo a la ligera... y es que las nueras del Rey de Francia, hijas de poderosos nobles feudales y casadas con los sucesores de la corona francesa, mantuvieron un tórrido romance con dos apuestos caballeros normandos, hecho que hizo peligrar no sólo la estabilidad de la monarquía francesa sino algo casi todavía más grave ensuciar la línea de sangre real mediante bastardos.

Y es que el rey francés Felipe IV no tuvo mucho ojo a la hora de buscar parejas para sus hijos, ya que si sus hijos tuvieron la mala fortuna de acabar siendo unos cornudos, su hija Isabel casada con Eduardo II, rey de Inglaterra, tuvo que soportar la amistad fraternal del rey con un plebeyo conocido como Piers Gaveston, una amistad demasiado estrecha para algunos... pero esa ya es otra historia.

La familia real francesa en una pintura de 1315.
La familia real

Como en este episodio no vivimos sólo una, sino varias infidelidades, más propias de un culebrón venezolano que de una familia real en plena Edad Media, vamos a presentar a los principales protagonistas de esta famoso escándalo.
Dibujo de la torre de Nesle,
por Eugène Viollet-le-Duc

Felipe IV, rey de Francia, tuvo cuatro hijos:

- Luis, el primogénito, casado con Margarita de Borgoña, nieta nada más y nada menos que de Luis IX, y una de las acusadas de infidelidad.

- Felipe, casado con Juana de Borgoña, hija de Otón IV conde de Borgoña, quizá la menos culpable de todos los implicados.

- Carlos IV, último rey de Francia de la dinastía de los Capetos, casado con Blanca de Borgoña, hija también de Otón IV y otra de las principales implicadas en el escándalo.

- Isabel casada con el rey de Inglaterra Eduardo II en un intento de terminar las siempre eternas disputas territoriales entre Inglaterra y Francia. Aunque como ya dijimos anteriormente este matrimonio tampoco fue muy feliz, ya que su marido parecía más cercano a su joven amigo Piers Gaveston que a su mujer. Además todo parece indicar que la reina Isabel junto a su amante Roger Mortimer estuvieron tras el asesinato del rey inglés.




Las sospechas

Todo comienza con una visita de los reyes de Inglaterra a Francia en 1313. Los hijos del rey organizaron un festejo por todo lo alto como bienvenida, con espectáculo de títeres incluido, así que el rey inglés y su esposa Isabel deciden regalar unos valiosos monederos bordados a mano a sus hermanos y las esposas de éstos.

Pero meses después Isabel descubre que esos exclusivos monederos estaban en manos de dos caballeros normandos, Gautier y Philippe d'Aunay, por lo que empieza a sospechar que ha tenido que existir algún tipo de affaire entre estos caballeros y sus cuñadas. Por lo que preocupada por el honor y la honra de su familia decide contarle estas sospechas a su padre.

De esta forma Felipe IV puesto sobre aviso manda vigilar a estos caballeros para confirmar los posibles rumores de infidelidad y descubrir a los posibles implicados en esta trama. Así que pocos meses después se confirman sus peores temores... Blanca y Margarita se habían estado viendo con estos caballeros en la famosa torre de Nesle, una antigua torre de guardia situada en pleno corazón de París, a orillas del Sena. Además su otra nuera, Juana, también estaba implicada, ya que al parecer conocía estos encuentros y ayudó a encubrirlos, incluso algunas malas lenguas también la acusaron a ella de cometer adulterio.

Torre de Nesle, junto al Sena.



Juicio ...

Por lo que una vez confirmados los rumores de infidelidad al rey no le quedó otro remedio que hacer públicas dichas acusaciones y mandar prender a todos los implicados, y aunque los caballeros normandos intentaron huir hacia Inglaterra sabedores de la suerte que les esperaba, finalmente fueron capturados. Ambos fueron interrogados y torturados hasta que confesaron sus crímenes por lo que fueron declarados culpables de uno de los peores crímenes de la edad media... de lesa majestad. 

Las cuñadas, por su condición de nobles, fueron juzgadas en el Parlamento aunque de nada les valió, ya que fueron declaradas culpables de adulterio y sentenciadas a cadena perpetua, la última implicada Juana fue la única que salió airosa ya que fue declarada inocente.

Todo este escándalo afectó terriblemente a la salud del rey Felipe IV ya que ese mismo año murió, siendo sucedido por su primogénito Luis.


Margarita de Borgoña tras ser condenada es sometida a la humillación de ser rapada.



... y castigo

El peso de la justicia fue implacable contra todos los implicados, según las crónicas el 19 de abril de 1314 los caballeros normandos fueron ejecutados públicamente en la plaza de la ciudad de Pontoise, primero les castraron y sus miembros fueron echados a los perros, y tras una larga tortura donde fueron despellejados vivos  y descuartizados, finalmente les decapitaron y sus cuerpos fueron arrastrados por las calles de la villa para acabar siendo colgados en una horca.

Suplicio de los hermanos d'Aunay.

A Margarita y a Blanca de Borgoña se les rapó la cabeza, se les despojó de sus lujosos vestidos y cubiertas con harapos fueron conducidas en un carro tapado con sábanas negras hasta su destino final... las celdas del castillo de Château- Gaillard.


Margarita de Borgoña fue confinada en una celda abierta a los cuatro vientos en lo alto de un torreón, donde murió a los pocos meses, seguramente por las duras condiciones de encarcelamiento. Aunque algunos investigadores apuntan que fue estrangulada en su celda por órdenes de su propio marido, ya que a la muerte del rey Felipe IV ella se había convertido en reina de Francia, por lo que su marido, el ahora Luis X, ante la imposibilidad de anular su matrimonio ante la falta de Papa, deseaba fervientemente acabar con su matrimonio para poder contraer nupcias con Clemencia de Hungría.

Asesinato de Margarita de Borgoña.



Blanca tuvo un trato "más amable" que el de su prima Margarita, ya que ella era la mujer del hijo menor, pero no del futuro rey de Francia, por lo que estuvo encarcelada durante ochos años en una celda del mismo castillo. Su marido Carlos, que sucedió al poco tiempo a su hermano en trono de Francia, se negó a dejarla en libertad. Sólo cuando la salud de su mujer estuvo muy deteriorada se le permitió salir de su encierro para vestir los hábitos en un convento en Maubisson donde falleció poco después.


Juana que también había estado bajo sospecha por ser cómplice de los crímenes cometidos fue puesta bajo vigilancia en el castillo de Dourdan, aunque ella siempre contó con el apoyo de su madre y su marido, por lo que pronto fue puesta en libertad. Algunos historiadores han afirmado que el amor entre Juana y Felipe fue siempre muy intenso y por eso el marido no dudó de la inocencia de su mujer, otros autores algo más insidiosos han apuntado que el interés de Felipe por salvar su matrimonio estaba más relacionado con conservar el Franco-Condado que con un verdadero amor, ya que este era un importantísimo territorio que ella llevaba en la dote.


Conclusión
 

A lo largo de la historia hemos visto como cientos de veces se han utilizado las acusaciones de infidelidad como arma política, siendo una de las mejores formas de librarse de rivales políticos o allanar el camino hacia el poder.

Aunque en este caso la mayor parte de historiadores se inclinan por dar por ciertas dichas acusaciones, ya que no están claras las posibles motivaciones políticas de urgir una conspiración de este tipo. Algunos expertos han sugerido que la ambiciosa Isabel pudiese ser la responsable de lanzar estas falsas acusaciones, en busca de asentar a su hijo en el trono francés, aunque esto resulta bastante improbable ya que los futuros hijos de sus hermanos siempre estarían por delante de su hijo. 

Otros historiadores han apuntado a que fue el Gran Chambelán de Francia, Enguerrand de Marigny quien tendió la trampa a los caballeros y las damas por oscuros intereses políticos o desavenencias.

Otra posible explicación es que fuese todo un terrible malentendido ante la confrontación de dos estilos de vidas, dos moralidades muy distintas: una representada por la corte del rey de Francia, donde la sobriedad y la austeridad son su seña de identidad; por otro lado tenemos a las tres nueras borgoñonas, que representan la elegancia y el lujo propios de esa región, mujeres "modernas" acostumbradas a alegres fiestas y banquetes, donde poder hacer gala y ostentación de sus riquezas y de su refinada sofisticación. En definitiva, mujeres aferradas a los nuevos ideales del amor romántico que empezaban a circular en las cortes europeas y que se dejaron cortejar por los hermanos d'Anuay.



domingo, 7 de febrero de 2016

Los Libertinos franceses


 "¡Imbéciles mortales!
¿Creéis realmente que podéis matar la pasión que la naturaleza ha puesto en vosotros?
Es la obra de Dios. Queréis destruir esas pasiones, embutirlas dentro de estrechos límites.
¡Locos!"
 -  Jean Baptiste Boyer d'Argens, Therese Philosophe (1748)

Si hablamos de libertinos franceses seguramente se nos vendrá a la mente alguna escena de la película 'Las amistades peligrosas', o la figura de personajes como el Marqués de Sade o Giacomo Casanova, incluso las personas de mente algo más calenturienta imaginarán lujuriosas reuniones de aristócratas franceses celebrando orgías bajo el resplandor de los candiles en un solitario castillo... pero dentro del pensamiento libertino también encontraremos a personajes de la talla de Diderot o Rousseau, que no dudaron en liderar un movimiento que pregonaba la libertad del hombre... y la libertad sexual iba a ser uno de sus frentes de batalla.

Protagonistas de la película 'Las amistades peligrosas'

Si el siglo XVI fue el siglo de los grandes descubrimiento en el campo de la física, donde gracias a personajes como Galileo, Descartes o Newton se dio el paso a un sistema de pensamiento mecanicista, el XVII será el siglo de la Razón, de la Ilustración, de donde surgirá un nuevo hombre empeñado en alcanzar la libertad, no sólo la libertad política, religiosa o social sino también la libertad de las mentes y de los cuerpos. Y para ello, deberá sondear en los límites de sus sentimientos pero también de sus pasiones.

El libertino será un hombre emancipado de los límites morales de la religión, si en el siglo XVII exigirá la libertad de pensamiento, en el siglo XVIII buscará la libertad del cuerpo.


Así pues encontraremos dos tipos de libertinos: aquellos de corte intelectual, que centraron sus esfuerzos en conseguir la victoria intelectual frente a la Iglesia, esgrimiendo la libertad de pensamiento frente al inmovilismo intelectual de la religión.
Desnudo en reposo, F. Boucher, 1751.
Museo Wallraf-Richartz, Colonia.

Y después, en los albores de la revolución francesa, aparecerá otro tipo de libertino, los 'libertinos carnales', poetas, aventureros, filósofos, aristócratas... que se entregarán a los placeres de la vida, buscando en el libertinaje y en el desenfreno sexual romper definitivamente cualquier barrera moral sobre la sexualidad humana, donde "siguiendo la estela de Epicuro, celebraron la materia, el cuerpo y la alegría"; tal y como los describe Michel Onfray en su obra 'Los libertinos barrocos'. 

Por lo que la lucha por la liberación sexual fue un arma más que esgrimir frente a la represión del Estado y de la Iglesia.

Los libertinos carnales

Será este segundo grupo de libertinos los que nos interese a nosotros, aquellos que en nombre de la moral natural se entregaron a los más lujuriosos placeres sexuales, librepensadores que no dudaron en trasgredir los dogmas establecidos y romper con las barreras morales dominantes.

Pero este fue un movimiento elitista, las clases medias y bajas siguieron siendo muy conservadoras, especialmente en todo lo relativo al terreno sexual, por lo que su liberación sexual no se produjo hasta bien entrado el siglo XX. 

De esta forma serán los nobles y los intelectuales los que encabezarán este movimiento de libertad sexual, un último canto del poder y del exceso de una aristocracia y de una nobleza que muy pronto verá cuestionada su posición ante el triunfo de la Revolución Francesa. Un triunfo que traerá consigo el protagonismo de la burguesía, la cual impondrá una nueva moral sexual, que desterrará cualquier tipo de sensualidad, y que impondrá una nueva ola de puritanismo, representado en la moral victoriana.

Por lo que nuestros protagonistas serán ‹‹los refinados, los aristócratas, los cortesanos [...] que parece caracterizar el siglo de los filósofos para hacer de él el de la pornografía y el erotismo›› en palabras de R. Muchembled.

La vida de un libertino (c. 1732-1735),  William Hogarth.
Sir John Soane's Museum, Londres.
Y nada mejor si queremos buscar una definición de este libertinaje que acudir a su máximo representante, el Marqués de Sade, quién dijo que el libertinaje “es un extravío de los sentidos que supone ir siempre más allá de todos los frenos, un desprecio soberano por cualquier tipo de prejuicio, el rechazo absoluto de toda forma de culto, el horror más profundo hacia las normas morales”.

Para comprender estas palabras de Sade y la actitud de estos libertinos recogemos el testimonio de Vázquez y Altarriba que en su obra 'La paradoja del libertino' dan respuesta al porqué de esa actitud: "Los libertinos partían de la idea de que todo ser humano es un ser sensual y, por consiguiente, un ser gozante, y que las educaciones religiosa y social han hecho de él un ser dolente. Devolverle su capacidad gozante constituye la labor esencial del libertino, que se ve a sí mismo, más que como un educador, como un anti-mesías venido a redimir a todos aquellos que pasan por la vida sin disfrutar de ella, sin conocer la naturaleza, sin conocer el universo, en suma, sin conocerse".

Por ello, algunos de estos libertinos no dudaron en romper con cualquier tipo de traba moral y adentrarse en sus límites, para inventariar casi con saber enciclopédico la naturaleza de la sexualidad humana, incluida sus perversiones más ocultas y secretas.

Viñeta del cómic, Casanova de Milo Manara.


La liberación sexual de la mujer

Una de las imágenes recurrentes cuando hablamos de los libertinos franceses es la de una reunión de ricos y aristócratas aprovechándose de jóvenes ingenuas, a las que someten a todo tipo de vejaciones...  Pero hay que recalcar que esta filosofía libertina también trajo consigo un paso más hacia la liberación sexual de la mujer.

Y es que en el siglo XVIII la condición social de la mujer aún venía marcada por la represión y el control de su sexualidad, la mujer debía refrenar sus impulsos y sus deseos, y la simple idea del goce sexual femenino estaba completamente vetada.

Los libertinos también se alzarán contra esta moral machista y controladora de la sexualidad de la mujer, la mujer dejará de ocupar un rol pasivo en cuanto a su sexualidad, el viejo mensaje de la iglesia de reducir el rol de la mujer a la maternidad quedará destruido por estos libertinos que nos mostrarán mujeres sexualmente activas, que gozan y viven una sexualidad abierta al placer y a la pasión.

Casanova, de Milo Manara.
Y si hay una persona que se preocupó en analizar el rol de la mujer en esta nueva sociedad ese fue el gran intelectual francés Diderot, quién expresó bien a las claras que la mujer, que cada mujer, era un ser lleno de deseos y placeres.

Así el enciclopedista francés consideraba que el deseo era un bien que todo ser humano tenía la obligación moral de experimentar, ya que las pasiones y los deseos reprimidos eran una fuente de infelicidad.

Para Diderot, que las mujeres no pudiesen experimentar el placer, tal como lo hacían los hombres, era una terrible tragedia, ya que la pasión y el deseo son parte de la condición humana.

"Muchas mujeres morirán sin haber experimentado la cúspide de la "volupté". [...] La mayor felicidad se les niega incluso en los brazos del hombre que adoran, pero nosotros podemos encontrarla junto a una mujer dócil que ni siquiera nos gusta"

Incluso era consciente de que para muchas mujeres el matrimonio no era un camino hacia la búsqueda de su placer sexual, sino que un nuevo foco de represión e insatisfacción sexual:

"He visto mujeres honestas estremecerse de horror cuando se les acercaba el marido; las he visto meterse en la bañera sin creerse nunca lo bastante limpias de la suciedad del deber [conyugal]"

Portada 'La Religiosa'
Sus dos obras más representativas en este aspecto fueron su ensayo sobre las mujeres ('Sur les femmes', 1772) una obra, que a pesar de arrastrar algunos tópicos tan machistas como el de la histeria femenina, conserva grandes dosis de feminismo, al hablar de la igualdad del hombre y la mujer, y de las desventajas de la mujer al nacer por el encorsamiento de la sociedad al que se ve sometida ("viven reducidas al silencio en la vida adulta").

Aunque sin duda su obra donde mejor refleja esta situación de la mujer es la novela 'La joven religiosa' (1761) que narra los problemas a los que se ve sometida una joven cuando es obligada a ingresar en un convento, una novela que se alza "contra las pasiones reprimidas y pervertidas por el dogma de la Iglesia, una magnífica metáfora de la desesperanza de una mujer en una sociedad represiva y patriarcal"


Los libertinos en el arte

La lucha de los libertinos franceses contra la moral eclesiástica se extendió a todos los campos, desde la filosofía hasta la política, por lo que el arte y la literatura también se pondrán al servicio del placer, el erotismo y la lujuria. Y es que, según se acrecentaba la represión sexual y la censura por parte del Estado se irá aumentando, al mismo tiempo, la producción artística de carácter erótico o pornográfico.

Por lo que durante este siglo disfrutaremos de una intensa producción literaria de carácter erótico que marcará definitivamente el devenir de este género literario hasta nuestros días, quedando como referencia obras tan famosas como 'Les bijoux Indiscrets' (1747) de Diderot, 'Thérèse Philosophe' (1748) de Boyer y auténticos clásicos de la literatura erótica como 'Fanny Hill' (1748) de John Cleland y las diversas obras del Marqués de Sade, 'Justine o los infortunios de la virtud' (1791), 'La filosofía en el tocador' (1795) o 'Las ciento veinte jornadas de Sodoma' (1904).

El anticleraquismo de esta literatura libertina se hace evidente en las continuas referencias sexuales relacionadas con el mundo de la Iglesia: curas depravados que se aprovechan de incautas jovencitas, monjas que alcanzan el éxtasis en brazos de un amante, escenas de sexo dentro de los muros de un convento,... todas estas imágenes suponían un ataque directo a la Iglesia, presentándola como un nido de vicio y corrupción, tan cínica y falsa, como la moral sexual imperante.

Las bañistas, Hean Honoré Fragonard.
Este mismo siglo verá como el mundo de la creación artística también vivirá un auge de la pintura de carácter erótico, los autores celebrarán el erotismo del cuerpo humano y su naturaleza sexual. Desde la visión sutil, elegante y discreta del arte Rococó, pasando por la sensualidad desbordante de Boucher o Fragonard, hasta llegar al arte más obsceno y lascivo de Thomas Rowlandson.

Cuadros llenos de sensualidad y erotismo, con mujeres voluptuosas, semidesnudas, llenas de luz y de color, obras realizadas al gusto y a los requerimientos de una sociedad caracterizada por su libertinaje al servicio del placer.

Así el genial pincel de Boucher nos presenta hermosas mujeres, sugerentes, lascivas, ofreciéndonos sus hermosos traseros, provocándonos con la mirada, invitándonos a sucumbir al placer...

Odalisca morena, F. Boucher, 1745.
Museo del Louvre.

Otra de las obras pictóricas cumbres del libertinismo es 'El cerrojo' de Fragonard, donde dos amantes apasionados buscan cerrar el cerrojo para entregarse a la pasión amatorio en el gran lecho que ocupa la parte central del cuadro. Un cuadro donde la luz se pone al servicio del erotismo.

El cerrojo, Jean Honoré Fragonard.
Museo del Louvre, París.

Conclusión

La historia de la sexualidad siempre ha venido marcada por grandes períodos de represión y censura, salpicados por momentos de liberación total de las pasiones, y estos libertinos franceses representan uno de estos períodos donde se rompe con la moral establecida para dar rienda suelta a la sexualidad natural del hombre.

Y es que estos hombres, y mujeres, vivieron a caballo entre dos épocas, entre el final del Antiguo Régimen y el inicio de la Edad Contemporánea, por lo que estos libertinos franceses representan el último canto de cisne de un grupo social caracterizado por sus privilegios, pero también por su frivolidad, por su exuberancia y por su libertad de pensamiento.

Por lo que esta explosión del gusto por expresar la sexualidad del ser humano sólo se pudo dar en ese período y en ese grupo social de intelectuales, librepensadores, filósofos, aristócratas.... ya que antes y después, el ser humano volverá a autoimponerse una estricta y rígida moral sexual...  Antes, con el control total de la moral sexual por parte de la Iglesia; después por el triunfo de la burguesía y la imposición de una nueva moral sexual, tan estricta (e hipócrita) como la ejercida anteriormente por la Iglesia.

Y es casualmente en esta era de la Razón, cuando el hombre se dejará imbuir por el lado más instintivo de la pasión, es en esta época de ansias de conocimiento cuando el hombre se atreverá a explorar un terreno vedado hasta entonces... la sexualidad humana. Por lo que la homosexualidad, la masturbación, el travestismo, o el sadomasoquismo se liberarán de la cárcel moral donde estaban ocultos y verán la luz gracias a estos libertinos franceses.

Este atrevimiento será pues su gran contribución a la historia de la sexualidad humana.

Bibliografía

Blom, P., Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea, Anagrama, Barcelona, 2012.

Roudinesco, E.; Nuestro lado oscuro: Una historia de los perversos, Anagrama, 2009.

Vázquez, L. y Altarriba. A.; La paradoja del libertino: sobre "Las amistades peligrosas" y otras perversas relaciones dieciochescas, Liceus, 2008.

Alicia H. Puleo, J.A.N. de Caritat, Olympe de Gouges, La Ilustración olvidada: la polémica de los sexos en el siglo XVIII, Anthropos Editorial, 1993.

[En Internet]

Esteban, I.; Virtudes y perversiones de los libertinos, en
http://www.hoy.es/20090608/sociedad/virtudes-perversiones-libertinos-20090608.html

Historia crítica del libertinaje, en
http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Choderlos-de-Laclos-Godard-dAucour-Marques-de-Sade-Cuentos-y-relatos-libertinos_0_529147284.html

http://www.temporamagazine.com/una-ilustracion-cargada-de-razon-y-de-lujuria-2/

http://www.investigartes.com/inicio/index.php?option=com_content&view=article&id=90