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martes, 1 de agosto de 2023

El Salón Kitty: Un prostíbulo de lujo al servicio del espionaje nazi

Sexo y espionaje:
- Una larga y sórdida historia
- Capítulo I: El salón Kitty
- Capítulo II: El caso John Prófumo
- Capítulo III: Mata Hari
- Capítulo IV:Virginia Oldoini
- Capítulo V: Markus Wolff y los Romeo de la Stasi
- Capítulo VI: Gerda Musinger en Canadá

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El Salón Kitty fue un burdel utilizado por los jerarcas nazis para tejer una red de espionaje sobre extranjeros y otros mandatarios nazis, sospechosos de traidores o tibios con la causa.


Sabedores de la debilidad de los hombres ante las pasiones mundanas, la Gestapo creó un mundo de vicios donde sus hombres pudiesen relajarse, emborracharse con los mejores alcoholes, hablar con damas cultas y sofisticadas, y sobre todo, cumplir sus fantasías más ocultas con las más bellas mujeres... y al final, una vez rendidos a todos los placeres, susurrar sus miedos, contar sus pasiones, confesar sus odios, en definitiva, desvelar los secretos que habían jurado guardar.

Al mismo tiempo, en un oscuro sótano, algunos de los hombres más siniestros y peligrosos del régimen nazi registraban con un frío silencio cada palabra... ¡¡Bienvenidos al Salón Kitty!!


El Salón Kitty


Este prostíbulo, fue creado a inicios de los años 30, por Katharina Zammit, más conocida por el apodo de Kitty Schmidt. Este burdel, uno de los más populares de la ciudad, estaba situado en uno de los distritos más ricos de Berlín. Entre sus clientes habituales estaba lo más granado de la sociedad berlinesa: diplomáticos, industriales de primer nivel, dignatarios extranjeros, políticos y, como no, miembros de alto rango del partido nazi.

Kitty Schmidt, de joven.

Con la llegada de Hitler al poder, el prostíbulo siguió incrementando su fama, como uno de los burdeles más exclusivos de la ciudad. Aunque Kitty Schimdt, sabedora del peligro del ascenso nazi, no dudó en apoyar a los judíos que huían del país. Cuando el ambiente en Alemania se volvió irrespirable, Kitty intentó huir del pais, aunque agentes del servicio secreto nazi (SD) la detuvieron en los Países Bajos y fue enviada a la sede de la Gestapo.

En el cuartel de la Gestapo fue interrogada por Schellenberg y el general de las SS Reinhard Heydrich, ideólogos del plan de espionaje, quienes le dieron un ultimátum: cooperar con los nazis o ser enviada a un campo de concentración.


Las condiciones eran claras, ella volvería con normalidad a dirigir el Salón Kitty, con sus chicas de siempre, pero trabajaría bajo las órdenes de las SS y la Gestapo.

Daba comienzo la "Operación Kitty".

Operación Kitty

Pusieron micrófonos por todo el burdel, habilitando una sala de escuchas en el sótano, reclutaron a las prostitutas más bellas de Berlín y las adiestraron para la causa. 


Pero no sólo reclutaron a prostitutas, sino que emitieron una orden secreta para buscar "chicas inteligentes, que hablasen varios idiomas y, sobre todo, que fuesen fieles al partido", y como no, arias. En total seleccionaron un grupo de 20 mujeres que actuarían al servicio de la temible Gestapo, se sabe que entre las mujeres seleccionadas hubo damas de la alta sociedad berlinesa, quienes incluso estando casadas fueron forzadas a "colaborar" con el régimen.

Fotograma de la película 'Salon Kitty'


Estas mujeres fueron entrenadas durante siete semanas, no sólo para convertirse en refinadas meretrices, sino también para reconocer uniformes militares y rostros importantes, así como en técnicas para extraer información sensible a sus clientes. Y entre estas chicas no faltaban aquellas dispuestas a satisfacer las necesidades más exigentes, a cumplir los caprichos más exóticos, las más retorcidas perversiones...

Las propias mujeres desconocían la existencia de los micrófonos, ya que se creían que la información se obtenía de los informes que redactaban después de cada encuentro. A principios de 1940 ya tenían todo el operativo en funcionamiento.

El matrimonio Heydrich


Alguno investigadores han apuntado que detrás de la operación Kitty estuvo Lina Heydrich, esposa de Reinhard Heydrich, el todopoderoso director de la Gestapo, que fue ella quien ideó toda la trama de espionaje.

Por todo ello, muchos de los oficiales nazis, sabedores de lo que ocurría en el famoso burdel berlinés, rehuyeron el contacto con el matrimonio Heydrich, ya que consideraban que por su culpa muchos buenos oficiales habían sido defenestrados.

El siniestro matrimonio Heydrich.
Reinhard fue uno de los ideólogos de la "solución final" nazi.

Muchos de los clientes del Salón Kitty acabaron sufriendo los duros y despiadados interrogatorios de la Gestapo.

 Una broma de mal gusto, un comentario fuera de lugar, una insinuación maliciosa, unas palabras malinterpretadas... podían hacer que acabases en el lúgubre edificio de la Gestapo.


El asesinato de Heydrich, en 1942, no supuso el fin de las escuchas, su puesto lo ocupó, primero, su lugarteniente Walter Schellenberg, y posteriormente, el jefe de la Policía Criminal, Arthur Nebe.

Las escuchas



Es una pena que casi todos los informes de estas operaciones hayan desaparecido, ya que por el Salón Kitty pasaron numerosos dirigentes nazis de la época, así como alguno de sus más estrechos aliados.

Numerosos diplomáticos extranjeros fueron invitados a disfrutar de los placeres del Salón Kitty. Entre ellos estuvo Serrano Suñer, ministro de asunto exteriores del régimen franquista, o una comisión italiana, encabezada por el yerno de Mussolini y su ministro de exteriores, quienes se mofaron de Hitler, llamándolo "pequeño payaso ridículo".


Nadie estaba a salvo de ser espiado. Muchos dirigentes nazis acudieron al prostíbulo bajo el rumor de tener un trato especial si acudían al Salón Kitty y pronunciaban la frase en clave "Vengo de Rothenburg". A todos ellos, se les mostraba el catálogo de las mejores chicas disponibles, pudiendo seleccionar a cualquiera de ellas. Incluso a varias, sabemos que el general de las SS Sepp Dietrich, quiso tener a las 20 chicas especiales para montar una orgía.

Fotograma película 'Salón Kitty'

Incluso se grabó al todopoderoso Josep Goebbels, ministro de propaganda nazi, que por lo visto disfrutaba en secretos de "espectáculos lésbicos". 



Pero como en cualquier buena película de espías no puede faltar la parte de contraespionaje. El agente británico Roger Wilson, bajo la identidad encubierta de secretario de prensa rumano "Ljubo Kolchev", descubrió el cableado de los micrófonos ocultos , por lo que se convirtió en un cliente habitual del prostíbulo hasta que tuvo acceso a una de las habitaciones especiales, donde logró pinchar uno de los micrófonos.

Aunque los británicos no lograron extraer información muy valiosa, ya que las escuchas estaban más dirigidas a depurar facciosos dentro del partido, que a sacar información militar.


Algunos de estos informes también recogen que los propios encargados de las escuchas se aprovecharon frecuentemente de los servicios de estas damas, donde se remarca el trato cruel y vejatorio que el propio Heydrich tenía hacia las mujeres.

La Stasi, el servicio de inteligencia de la Alemania Oriental, calculó que la operación Kitty les proporcionó a la Gestapo más de 25.000 grabaciones, aunque la mayoría de las cintas fueron destruidas, por lo que se cree que no lograron extraer información vital para el transcurso de la guerra. 

Fin de la Operación Kitty

Cartel de la película de Tinto Brass.

El operativo finalizó de forma abrupta, ya que, durante un ataque aéreo británico, en julio de 1942, el edificio que albergaba el Salón Kitty fue destruido. Las autoridades nazis viendo los escasos resultados de la operación no pusieron mayor interés en retomar el asunto.

Gracias a los servicios prestados, las SS permitieron a la señora Schmidt abrir un nuevo burdel en otra dirección, que siguió funcionando después de la guerra, bajo la dirección de los hijos de la señora Schmidt.

Como podéis imaginar esta historia, tan peliculera, ha sido llevada al cine varias veces, aunque todas ellas sin demasiada fortuna. Su versión más conocida es la polémica película de Tinto Brass, Salon Kitty.







sábado, 4 de abril de 2020

Fetichismos y parafilias en la Historia: Candaulismo (Infidelidad consentida)


Fetichismos y parafilias en la Historia:

- Capítulo I: Agalmatofilia
- Capítulo II: Candaulismo

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El candaulismo es una práctica sexual o fantasía que se refiere al impulso psicológico de un sujeto de exponer a su pareja sexual o imágenes de ella o él, ante otras personas, con el fin de obtener gratificación erótica.

El término puede aplicarse a la simple exhibición del cuerpo de la pareja, como deseo que sea admirada por su belleza, como a la excitación de ver a la pareja manteniendo relaciones sexuales con una tercera persona.


Algunos psicólogos asocian esta parafilia como una variación de otras prácticas similares como pueden ser el voyeurismo y el exhibicionismo. Otros la ven más cercana a prácticas sadomasoquista, dentro de juegos de dominación y sumisión. Nos vemos con la obligación de remarcar que este tipo de prácticas siempre tienen que ser consensuadas con la pareja, sino están catalogadas como delito.

Aunque hoy en día esta práctica es más conocida con el término inglés de "cuckold", como cualquier fetichismo o parafilia recoge su nombre de un personaje de la Antigüedad. En este caso del rey griego Candaules.

Candaules


Fue rey del poderoso reino de Lidia, situado en las actuales costas de Turquía. Fue el último rey de la Dinastía Heráclida, ya que, como veremos, fue asesinado por uno de sus colaboradores más próximo, Giges, otro de los protagonistas de esta historia.

El relato más detallado sobre su reinado nos lo proporciona Heródoto de Halicarnaso, quien nos cuenta que Caudales sentía auténtica pasión por su mujer, considerándola la mujer más bella de todo el reino.

Esposa de Candaules descubriendo el escondite de Giges.
Eglon Van Der Neer (1660-1662)

Un día, estando reunido con Giges, uno de sus ministros de más confianza, empezó a alabar la belleza de la reina. Canduales, creyendo que Giges reaccionaba a sus palabras con incredulidad, le propuso que lo comprobase con sus propios ojos.

Invitó a Giges a esconderse en el dormitorio de su esposa y contemplarla desnuda, y juzgar así, con sus propios ojos, si las palabras del rey eran una exageración.


El rey Candaules de Lidia mostrando a su mujer
Jacob Jordaens.
Giges rechazó el ofrecimiento del rey, no sabemos si por respeto a su monarca o a la reina, o por miedo que se tratase de algún tipo de estratagema del rey para librarse de él. Aunque debido a la insistencia del rey, ya sabemos que no es conveniente contrariar a un rey, finalmente acabó aceptando.

La noche acordada, el rey escondió a Giges en las estancias del monarca. La reina, en su ignorancia, se desnudó como todas las noches, mientras el fascinado Giges observaba con veneración el cuerpo desnudo de la dama. Una vez que la Reina se acostó en su lecho, el Rey intentó sacar al estupefacto Giges de la habitación en sigilo. Pero decimos "intentó" porque la Reina se percató de lo ocurrido. Ultrajada, en silencio, prefirió meditar sobre cómo restaurar su honor.

Al día siguiente, la Reina hizo llamar a Giges a su presencia. La reina le acusó de haber mancillado su honor, pero ante las explicaciones de Giges, la dama le dijo que sólo tenía dos opciones para resarcirlo: Suicidarse, ya que sus ojos habían contemplado lo que a todo el mundo le estaba vetado; o asesinar al rey, ya que era el culpable de esta situación, y proclamarse con nuevo monarca y tomarla a ella como esposa, ya que era probable que Candaules quisiese repetir la  experiencia.

Giges, sorprendido ante las exigencias de la reina se quedó en shock, pero ante la amenaza de perder su vida o convertirse en rey, decidió cumplir con los planes de la reina y asesinar al rey. Como la venganza es un plato que se sirve en plato frío, la reina decidió utilizar la misma estrategia que utilizó su marido. Metió a escondidas en el dormitorio a Giges, ocultándose en el mismo sitio que la vez anterior y cuando el rey se durmió lo apuñaló hasta la muerte.

La coronación de Giges no fue tarea sencilla, ya que dentro de la corte tenía enemigos. Por lo que decidieron consultar al oráculo de Delfos sobre la legitimidad de Giges para ocupar el trono de Lidia. El oráculo, debidamente sobornado por oro y plata, confirmó a Giges como nuevo monarca.

Como decimos, este relato de Heródoto no es el único que existe sobre este suceso. Existe una versión más antigua que nos narra como el rey Candaules exigió a su esposa a desfilar desnuda frente a sus tropas, por lo que, ante la negativa de la reina, ordenó matarla.

El rey Candaules
Jean Leon Gerome


Jerjes y Esther


Este fetichismo, aunque nos pueda parecer único, no es tan infrecuente como nos pueda parecer. Tenemos otro caso similar que viene recogido en el 'Libro de Esther'

En él se cuenta, que un rey persa denominado Asuero, a quién los investigadores identifican como el gran Jerjes I, estaba casado con la hermosa Vasti. Jerjes que gobernaba un inmenso imperio que se extendía desde la India hasta Etiopía estaba celebrando un espectacular banquete de varios días, con príncipes y nobles llegados de todos los puntos de su vasto Imperio.

En un momento dado, el rey embriagado por el vino quiso presumir de una de sus más hermosas conquistas, la reina Vasti, por lo que ordenó que la reina se presentase al banquete con sus mejores galas. 


La reina ofendida decidió incumplir las órdenes del rey. Un acto de desobediencia que, ante la presencia de tan ilustres invitados, suponía toda una ofensa al gran Jerjes, por lo que no dudó ni un instante en relegar a su esposa y contraer matrimonio con Esther.

Podemos entender que en aquellos tiempos antiguos, las esposas de estos poderosos monarcas fuesen vistas como un trofeo de guerra más, y que fuese viable quererlas exhibir públicamente, como muestra de su poder. Pero como veremos, a lo largo de la historia, hemos tenido más casos de candaulismo.

Antigua Roma


No nos vamos a detener mucho en la Antigua Roma, ya que la corte imperial romana siempre ha sido un hervidero de toda clase de rumores sexuales, creo que no hay filia o fetiche que no se le haya atribuido a uno u otro miembro de la familia imperial.: Desde Messalina, a la que se le ha acusado de todo, pasando por los emperadores Tiberio o Calígula, a otras mujeres romanas como Clodia o Faustina, la joven.


El Duque de Orleans y su libertino juego


El Duque de Orleans mostrando a su amante,
E. Delacroix, 1825

Otra figura histórica que protagonizó un claro ejemplo de candaulismo fue el Duque de Orleans, un episodio recogido en diferentes fuentes como en la "Historia de los duques de Borgoña", de Baramte, o en "Les vies de dames galantes", de Brantome; y que nos sirve de ejemplo de la vida libertina que impregnó a la aristocracia francesa en el siglo XVIII.

El duque de Orleans tenía entre sus amantes a Mariette d'Enghien, esposa de su antiguo chambelán, Aubert le Flamenc.  Mariette confesó a su amante Luis lo poco que su marido la tocaba y lo desatendida que estuvo siempre en la cama, así que al Duque de Orleans se le ocurrió un divertido y peligroso juego, ver si su marido era capaz de reconocer su cuerpo desnudo. Le hablaría a Aubert le Flamenc del delicioso cuerpo de su nueva amante, y se lo mostraría desnudo para que lo contemplase, pero cubriéndole el rostro a la dama para respetar su honorabilidad.

 

Y ni corto ni perezoso, el duque de Orleans hizo entrar a Aubert a sus aposentos, donde le esperaba desnuda en la cama, la amante de uno y la esposa del otro. El duque le mostró al marido el cuerpo desnudo de su mujer, pero ocultándole el rostro tras las sábanas, y como esperaban el cornudo marido admiró la gran belleza del cuerpo de la mujer, pero sin ser capaz de reconocer que era el cuerpo de su esposa.

Este episodio ha sido recogido por varios pintores, entre ellos el gran Eugene Delacroix.



El escándalo Worsley


No nos extenderemos mucho sobre este caso, ya que esta trama merece un post aparte, ya que fue uno de los escándalos sexuales más sonados en la alta sociedad británica. Y es que la joven Seymour Dorothy Fleming, más conocida como Lady  Worsley, a pesar de estar casada, era conocida por su "ligereza", coqueteando públicamente con sus numerosos amantes.

Por lo que, cuando Lady Worsley quedó embarazada, pronto surgieron habladurías que insinuaban que la hija era fruto de su relación con el Capitán George M. Bisset, amigo íntimo y vecino del Gobernador Sir Richard Worsley.


El pobre gobernador intentó tapar el escándalo, retirándose el matrimonio a una apartada villa, pero el carácter libertino de Lady Worsley hizo que la situación estallase. Sir Richard Worsley cometió un error que pagaría el resto de su vida, ya que no se le ocurrió otra cosa que demandar a Bisset por adúltero, por haber seducido a su mujer y, como no, por haber mancillado su honor, por lo que le reclamaba una fuerte suma de dinero o la cárcel en caso de impago para el adúltero.

Viñeta satírica donde se ve a Sir Richard
ayudando a Bisset a ver a su esposa desnuda.
Por lo que en 1782 se inicia un juicio que terminará en un escarnio público para el matrimonio Worsley.

Y es que los abogados de Bisset defendieron a su cliente argumentando que el propio Sir Richard había alentado el romance, animando a su esposa al adulterio.


Un 'ménage à trois' que se vio aireado en los periódicos londinenses, publicando viñetas satíricas, ya que se desveló que Sir Richard también era cómplice de adulterio, al ser cómplice junto a Bisset, de espiar a su mujer en una casa de baños.

Aunque Sir Richard ganó técnicamente el juicio, se le otorgó la irrisoria cantidad de un chelín por daños molares, al ser considerado cómplice del adulterio. Todo ello acabó con la carrera política de Sir Richard.


Lady Worsley acabó peor, convirtiéndose en una apestada a ojos de la sociedad británica, repudiada por su marido, desterrada por su familia, sin poder ver a sus hijos... su única forma de sobrevivir fue seguir con su vida libertina, convirtiéndose en una dama de "compañía" de ricos amantes.


¿Musas o candaulismo?


La línea que separa la exposición pública de alguna de las musas de grandes artistas a ser consideradas prácticas exhibicionistas o candaulistas puede ser muy fina.

El caso más evidente puede ser la extraña, y abierta, relación que mantuvieron Salvador Dalí y su gran musa, Gala.

Según numerosos testimonios, Gala era una mujer de mucho carácter y con un fuerte impulso sexual, por lo que mantuvo durante toda su vida numerosos amantes, relaciones que el propio Dalí alentó.


Aunque al ser una relación tan poco convencional , una relación marcada por una poderosa atracción erótica (aunque al parecer ausente de sexo), donde se fusionaron amor, pasión, locura, tormento... es difícilmente clasificable.
En esta delgada línea algunos autores también sitúan al pintor italiano Raffaelo de Urbino y los retratos que realizó a su musa y amante, 'La Fornarina', a quién no dudó de representar en poses muy escandalosas.


La fornariana,
Rafael Sanzio, 1518 - 1520

Una de espías


Acabamos este repaso con uno de los casos más claros y polémicos de candaulismo y exhibicionismo, y es que el protagonista era un agente del FBI.

El agente se llama Robert Hanssen y fue arrestado en 2001 acusado de espiar para los rusos. Durante las investigaciones se desveló que Hanssen había utilizado el equipo del FBI para sus propios fines fetichistas.

En un principio, tomó a escondidas fotografías explícitas de su mujer y se las envió a un amigo suyo. 


La búsqueda de nuevas sensaciones hizo que la parafilia fue aumentando en intensidad, ya que posteriormente invitó a su amigo a observar clandestinamente como mantenía relaciones sexuales con su esposa a través de una ventana.

Aunque contando con un equipo de última tecnología del FBI ¿por qué no aprovecharlo para grabar esas relaciones? Así que montó un circuito cerrado de televisión para que su amigo pudiese ver desde la habitación de invitados lo que ocurría dentro del dormitorio.

Bibliografía


 https://lavilladelospapiros.com/2017/11/19/historia-de-candaules-en-la-pintura/

https://es.wikipedia.org/wiki/Candaulismo

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-08-24/que-le-harias-a-mi-mujer-perversion-sexual_1599179/

 http://retratosdelahistoria.blogspot.com/2011/05/el-escandalo-worsley.html

viernes, 1 de junio de 2018

El escándalo sexual de Felipe IV con una monja

Felipe IV podría pasar a la historia bajo las palabras del historiador alemán Pfandle: "Un Hércules para el placer y un impotente para el gobierno", y es que, este monarca no sólo tenía fama de promiscuo, como otros muchos reyes, sino de ser un auténtico adicto al sexo. Por su cama pasaron todo tipo de mujeres, de toda clase y condición, y como buena muestra de ello están los más de 40 hijos bastardos que dejó.

Estábamos preparando una entrada sobre su azarosa vida sexual pero, como podéis imaginar, circulan tantas anécdotas sobre los devaneos amorosos de Felipe IV, y hay historias tan jugosas, que merecen un post aparte; como la que nos trae aquí; quizá, la más escandalosa, la que tuvo lugar en el recién fundado convento madrileño de San Plácido.

Cuentan las crónicas que el convento de San Plácido, situado en el barrio de Malasaña, fue testigo del insaciable apetito sexual de Felipe IV, que protagonizó un escandaloso hecho al intentar conquistar a una monja llamada Margarita de la Cruz.


Según se relata en un manuscrito anónimo el fundador del convento, un tal Jerónimo de Villanueva, protegido del Conde-Duque de Olivares, y buen conocedor de los gustos del monarca, informó a ambos de la presencia de una novicia de extraordinaria belleza de nombre Margarita de la Cruz.

Retrato de Felipe IV, por Diego Velázquez.

El rey, ávido de nuevas conquistas, no dudó en utilizar todos sus recursos para lograr colarse en secreto en el convento, utilizando para ello un pasadizo oculto que conectaba la casa de don Jerónimo con la carbonera del convento, y comprobar con sus propios ojos si eran reales las afirmaciones sobre su belleza. Y en efecto, la hermosura de Margarita era tal que el rey cayó rendidamente enamorado de esta mujer. Por lo que, tras unas primeras visitas de cortesía, el ardor del monarca le hizo solicitar a su nueva conquista sus primeros favores sexuales.

La pobre monja, asustada por el gravísimo pecado que estaba a punto de cometer, confesó los planes de su majestad a la priora Teresa del Valle, que planeó una estrategia para intentar frenar la libido incontrolable de Felipe IV.


Catafalco.
Así, llegado el día donde el monarca esperaba culminar su nueva conquista entró por el monasterio a través de la entrada secreta y cuando accedió a la celda se encontró una puesta en escena perfecta para hacer caer la pasión a cualquier buen cristiano. La monja estaba tendida sobre un improvisado catafalco (sepulcro cubierto con una tela negra) con la habitación repleta de flores e iluminada por cirios para que se viesen bien el crucifijo que sostenía, la falsa muerta, entre sus manos.

Como se pueden imaginar, este falso velatorio cumplió a la perfección su cometido y conmocionó a su muy católica majestad, que creía muerta a su prometedora amante. Pero pronto llegaron a oídos del monarca que todo había sido una treta de la abadesa, por lo que, como buen cazador, esto le espoleó aún más sus ganas de conseguir su ansiado "trofeo" y siguió con insistencia reclamando una visita a solas con Sor Margarita.

El asunto empezó a ser tan escandaloso que la propia Inquisición tuvo que intervenir.


Conde-Duque de Olivares, la persona más poderosa del mundo en su época.

 

Con la Iglesia hemos topado...


Fue el propio confesor personal de Felipe IV, el Inquisidor General Antonio de Sotomayor, quién inició el proceso para frenar definitivamente este sacrilegio. Como las figuras del Rey y de Olivares eran intocables, el proceso se centró contra el menos poderosos de todos los cómplices, el desdichado de Jerónimo de Villanueva, que acabó con sus huesos en la cárcel inquisitorial de Toledo el 30 de agosto de 1644. 

Para comprobar el poder que tenía el Santo Oficio, comentar que a pesar de ser amigo personal del Rey y del todopoderoso Conde-Duque, estuvo en la cárcel durante más de dos años, y sólo gracias a estos contactos pudo conseguir la absolución, pero pagando un alto coste: ya que no podía volver a pisar el convento de San Plácido, ni ponerse en contacto con sus monjas, también le impusieron una multa de 2.000 ducados, y lo peor de todo, tuvo que abandonar la Corte y pasar sus últimos días en la ciudad de Zaragoza.

Con la Iglesia hemos topado.

El asunto estaba siendo tan molesto para la Corona, que dicen las malas lenguas, que el mismísimo Conde-Duque de Olivares se presentó ante el inquisidor general que estaba instruyendo el caso y le espetó que tenía en sus manos dos decretos reales: Uno de los decretos era su renuncia al cargo y un retiro de oro a su ciudad natal con una abundante renta. El otro decreto era una orden de destierro en el plazo de 24 horas. No hace falta añadir que el inquisidor vivió el resto de sus días muy feliz en su Córdoba natal.

¿Por qué acabó una obra de arte del calibre del Cristo crucificado de Velázquez en este sencillo convento?


 A pecado nuevo, penitencia nueva.



Cristo crucificado, de Velázquez.
Aunque existe otra versión más plausible de lo que sucedió después del hecho del falso velatorio, y ahora vendría bien preguntarse ¿cómo es posible que en convento recién fundado tuviese obras de arte como un Niño Jesús de Montañés, un Cristo Yacente de Gregorio Hernández, un cuadro de 'La Anunciación' de Claudio Coello en su altar mayor o el mismísimo Cristo crucificado de Velázquez?

En esta otra versión se cuenta que el monarca se quedó bastante traumatizado al ver a la pobre monja tendida sobre el féretro, ¡¡hasta ese punto tuvo que llegar para escapar de sus insaciables apetitos sexuales!!, por lo que el rey arrastró enormes remordimientos de conciencia durante toda su vida. Recordar que, Felipe IV, fue un ferviente católico, por lo que no tendría que ser fácil vivir consigo mismo y sus continuos arrebatos amorosos.

Eran tan grande la culpa que sentía por todo lo acontecido que, para limpiar su conciencia, realizó importantes regalos a la congregación, el más sonado fue el incunable cuadro de Velázquez.

Pero según un manuscrito anónimo del finales del siglo XVII, titulado 'Relación de todo lo suzedido en el casso del Convento de la Encarnazión Benita' se nos narra que el monarca también incluyó otro regalo. Un fabuloso reloj que en los cuartos tocaba difuntos, en recuerdo del lúgubre episodio que había ocurrido en el interior del convento, y que así siguió sonando hasta la muerte de la pobre Sor María.

Una de espías...


La Anunciación de Claudio Coello
Y por si esta historia fuera poco rocambolesca, aún guarda una sorprendente historia de espías...  El Papa, Urbano VIII, interesado siempre en guardar documentos comprometedores pidió que le enviaran una copia del proceso abierto por la Inquisición. Por lo que el Consejo de la Inquisición envió a su notario, Alfonso de Paredes, a Roma con una valija diplomática con toda la documentación.

Olivares trató de borrar todo rastro de este proceso, y por supuesto, evitar que ese informe llegase a manos del Papa, pero el mensajero ya había partido hacia el Vaticano, por lo que movilizó a toda su red de espionaje y embajadores españoles de Nápoles, Sicilia, Génova y Roma para que atrapasen al molesto mensajero e interceptasen los informes, se cuenta que incluso mandó un retrato robot del tal Alfonso de Paredes.

Los servicios secretos españoles, que por aquel entonces eran los mejores del mundo, lograron prender al mensajero antes que llegase a Roma, y la arquilla sellada fue devuelta a Madrid intacta, vía Nápoles. El Conde-Duque nada más recibir ese peligroso informe lo quemó en la chimenea de la cámara real, en presencia del mismo rey.

Como recomendación final os invitamos a visitar la iglesia y el convento de San Plácido, situadas en el populoso barrio madrileño de Malasaña. 


El convento ha sido restaurado hace pocos años, y en él aún vive una comunidad de monjas, por lo que si solicitáis hora seguramente os puedan hacer una visita guiada por el edificio, y contaros éste, y otros muchos secretos que guarda el convento.

Convento de San Plácido. Madrid.


Bibliografía



Huerta MAC. El convento de San Plácido: Historia, arte y leyenda en el corazón de Madrid. La librería; 2003. 95 p.

Puyol Buil, Carlos (1993). Inquisición y política en el reinado de Felipe IV. Los procesos de Jerónimo de Villanueva y las monjas de San Plácido, 1628-1660. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

https://www.somosmalasana.com/conociendo-san-placido-unos-muros-con-historia-y-leyenda/

 https://bayucablog.wordpress.com/2011/04/15/felipe-iv-el-pasmado/



sábado, 4 de junio de 2016

Sexo y espionaje: Una larga y sórdida historia

Sexo y espionaje:
- Una larga y sórdida historia
- Capítulo I: El salón Kitty
- Capítulo II: El caso John Prófumo
- Capítulo III: Mata Hari
- Capítulo IV:Virginia Oldoini
- Capítulo V: Markus Wolff y los Romeo de la Stasi
- Capítulo VI: Gerda Musinger en Canadá

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Sin duda alguna, si hay un campo donde la sexualidad y el erotismo han tenido una valor añadido a lo largo de la historia ese ha sido en el mundo del espionaje, y aunque nos pueda parecer un fenómeno relativamente moderno, el espionaje ha jugado un papel fundamental en nuestra historia, no sólo en la conquista de nuevos territorios, sino también para la consolidación de los grandes imperios.

Cartel británico de la II Guerra Mundial donde
se advierte de los peligros de las mujeres espías.
Buena prueba de ello es la importancia que le dieron al espionaje los primeros tratados militares de la historia, tanto en Oriente con el famosísimo 'El arte de la Guerra' de Sun-Tzu , como aquí en Occidente con la obra 'De Re Militari', del latino Flavius Vegecius Renatus, ya que en ambos textos se pone especial énfasis en la importancia de contar con una buena red de espionaje.

Y es que como veremos en próximas entradas esta combinación de política, espionaje y sexo ha provocado a lo largo de la historia numerosos escándalos y crisis gubernamentales que han llevado a la ruina brillantes carreras tanto políticas como militares. Y es que ya fuese por ideales políticos o simplemente con fines de lucro las personas han intercambiado sexo por secretos durante siglos.

Por lo que parece evidente que el uso de la seducción y el sexo ha sido utilizado desde tiempos inmemoriales como una práctica común dentro del mundo del espionaje, ya que históricamente las mujeres, y las prostitutas en particular, se han utilizado para infiltrarse o conseguir información.

Tal es así que incluso se ha apuntado que uno de los pilares donde se asentó el imperio colonial fenicio fue su servicio de espionaje centralizado en sus famosos templos-burdeles, y es que no había puerto colonial fenicio que no contase con una casa de hetairas siempre dispuestas a sonsacar información vital para los negocios de este pueblo semita.

En los modernos servicios de inteligencia este tipo de operaciones han sido denominados habitualmente como 'honeypot' (tarro de miel) o 'honey trap' (trampas de miel) y han sido, y siguen siendo, una eficaz herramienta dentro del mundo del espionaje, donde atractivos agentes masculinos y femeninos atraen a sus incautas víctimas a estas 'dulces trampas' para extraerles secretos relacionados con la seguridad nacional.

¡Quédate mudo, ella no es tan tonta!
Pero como bien señala M. Rank en su obra 'Espías, espionaje y Operaciones encubiertas', no será hasta la Guerra Fría cuando el uso de la seducción por parte de los servicios de inteligencia se convierta casi en una ciencia, como bien demuestran el éxito de muchas operaciones llevadas a cabo especialmente por los servicios de inteligencia de los países del bloque soviético como la KGB y la Stasi, apodando a este tipo de agentes: golondrinas o cuervos, según su sexo.

Y aunque puedan pensar que todo estos 'juegos de espías' son más propios de la Guerra Fría que de los tiempos actuales están muy equivocados. Es más, la cada vez mayor y más efectiva protección de datos a través de la tecnología ha provocado que numerosos servicios de inteligencia hayan vuelto a recurrir a algunos viejos métodos, algo menos sutiles, pero iguales de efectivos como... la seducción y el sexo.

Así pues, si tenemos que iniciar una historia de sexo y espías que mejor que tomar un pequeño aperitivo y empezar por contar un par de casos relacionados con el pueblo judío... y no! no nos referimos al estado de Israel y su temible agencia de inteligencia, el 'Mosad', sino que tenemos que viajar más de dos mil años atrás y comprobar como el espionaje y el sexo han sido claves para la supervivencia de diferentes pueblos en la antigüedad... os dejamos con un par de espías muy bíblicas: Judith y Dalila.


Espías Bíblicas: Judith y Holofernes

Como decíamos esta relación entre guerra, espionaje y sexo es tan antigua como la misma Historia, existiendo testimonios en todas culturas y civilizaciones. Así por ejemplo en el Libro de Judith se nos narra la que podría ser una de las primeras historias donde el espionaje y el sexo jugaron un papel fundamental...

El libro cuenta como la ciudad judía de Bethulia estaba siendo sitiada por los ejércitos babilónicos de Holofernes, la situación se tornaba cada vez más desesperada para las tropas defensoras, ya que Holofernes había conseguido cortar el suministro de agua de la ciudad...

Y es aquí donde entra en acción Judith, una joven y piadosa viuda, que destacaba no sólo por su belleza sino también por su inteligencia...

Judith escapa de la ciudad y se interna en el campamento enemigo haciéndose pasar por una firme defensora de los dioses babilónicos y justificando el castigo al pueblo judío. La presencia de esta mujer llama la atención del general Holofernes, que pronto cae rendido a sus encantos, invitando a la joven judía a cenar en su tienda de campaña. Judith sabedora que el general enemigo está enamorado de ella, acepta la invitación y haciendo uso de sus armas de mujer, emborracha poco a poco al general hasta que éste cae rendido por el sueño, ocasión que aprovecha Judith para decapitarlo:

Judith y Holofernes, Valentin de Boulgne (1626)
National Museum of Fine Arts, La Valletta.
«Avanzó, después, hasta la columna del lecho que estaba junto a la cabeza de Holofernes, tomó de allí su cimitarra, y acercándose al lecho, agarró la cabeza de Holofernes por los cabellos y dijo: "¡Dame fortaleza, Dios de Israel, en este momento!". Y, con todas sus fuerzas, le descargó dos golpes sobre el cuello y le cortó la cabeza».
 - Libro de Judit 13,6-8 

La muerte de Holofernes siembra tal desconcierto entre el ejército babilónico que se ve obligado a retirarse, obteniendo el pueblo de Israel una victoria gracias al coraje y la valentía de la que podríamos llamar una de las primeras espías de la historia.

El otro caso célebre que nos relata la Biblia es el de Dalila quién como una auténtica agente encubierta logró que Sansón le relevase el secreto de su prodigiosa fuerza, lo cual condujo finalmente a su captura y su posterior muerte por parte de sus enemigos.



La Rosa de los vientos: Sexo y Espionaje

Y por si os habéis quedado con ganas de más, y a la espera que os contemos más casos, os dejamos con la genial 'Rosa de los vientos' de Onda Cero, dónde en su sección 'Materia reservada' profundizan en algunos casos recientes donde se comprueba el indudable vínculo entre sexo y espionaje.








Bibliografía

Manzanera, L.; Mujeres espías: intrigas y sabotaje tras las líneas enemigas, Debate, 2008.
Escrito por Laura Manzanera

Rank, M.; Espias, Espionaje y Operaciones Encubiertas Desde la Antigua Grecia hasta la Guerra Fria, Ebook.

Welch, J.; Behind Closed Doors: Sex, Love and Espionage: The Honeypot Phenomenon, American Military University.

[En Internet]

 http://www.nuevatribuna.es/articulo/historia/virginia-oldoini-belleza-sexo-y-espionaje/20160218172444125558.html

 http://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?f=261&t=14726