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viernes, 10 de abril de 2020

Los barcos de Nemi: Palacios flotantes para las orgías sexuales de Calígula

Hoy nos vamos de excursión al lago de Nemi, un pequeño lago situado a 25 kms. al sur-este de Roma, rodeado de antiguos bosques, un paraje íntimo y bien resguardado, que muchos emperadores romanos utilizaron como refugio de verano.

Aunque nos pueda sorprender, los ricos patricios romanos disfrutaron de placenteras ciudades de vacaciones, donde acudían en masa en verano, a disfrutar del sol, el buen clima y los baños en las playas, como ya vimos en este post, donde viajamos a la costa del pecado, la ciudad de Bayas, una Ibiza en tiempo de los romanos.

Calígula


Reconstrucción ideal de los palacios flotantes
Uno de los emperadores que escogió Nemi como refugio estival fue Calígula que, a pesar de haber gobernado tan sólo 4 años, se forjó tal fama, de cruel, perverso y sádico, que se ha convertido en uno de los emperadores más famosos de toda la historia.

Y es que entre sus excentricidades, como no, no podía faltar una lujuria desenfrenada y sin ningún tipo de tabú, por lo que pronto empezaron a circular rumores sobre su libertinaje descontrolado: hay quién le acusa de haber mantenido relaciones incestuosas con sus propia hermana,  de obligar a diversos senadores a cederles sexualmente a sus propias mujeres, incluso de tomarlas delante de ellos, de organizar fiestas y orgías de varios días de duración, donde se cometían toda clase de prácticas sexuales...

Y un lugar ideal para dar rienda suelta a todos sus excesos fue el apartado palacio imperial de Nemi.

El lago Nemi


El lago Nemi, situado en la zona central de las Colinas Albanas, estaba rodeado de un bosque sagrado consagrado a la diosa romana Diana Nemorensis, un culto antiguo y lleno de misterios, que en tiempos remotos incluía sacrificios humanos. Además, el lugar era famoso ya que, cada verano se produce un curioso fenómeno conocido como Speculum Dianae, "el espejo de Diana". Un momento mágico, donde la luna se refleja justo en el centro del lago.

Pero a Calígula no le bastaba con celebrar sus fiestas en el palacio imperial, seguramente quiso alcanzar un éxtasis místico, embriagándose del resplandor de ese "speculum Dianae" sobre todo su ser.

Para ello, no se le ocurrió otra cosa que ordenar la construcción de dos enormes barcos-palacios y trasladar sus orgías al mismo centro del lago.


Y ¡voila! ya tenemos servidos todos los ingredientes preparados para imbuirnos en un orgía de sexo y alcohol sin límites, un lugar para dar rienda suelta a los más oscuros deseos: un paraje reservado y apartado de los chismosos oídos de la capital romana, un bosque antiguo consagrado a una antigua deidad asimilada con Diana y donde existían rumores de arcanos rituales orgiásticos, un fenómeno mágico donde el poder la luna se refleja en el lago, y un Calígula deseoso de experiencias nuevas al mando de dos fastuosas galeras equipadas con todo clase de comodidades y los más innovadores ingenios náuticos.

Reconstrucción ideal de uno de los barcos de Nemi.


Los barcos


Estos barcos, considerados unos de los más grandes construidos en toda la Antigüedad, eran auténticos palacios flotantes. El menor de ellos fue construido para albergar un templo consagrado a Diana y el mayor era un fabuloso palacio con toda clase de lujos y comodidades. 


Dejemos que sea Suetonio quien nos lo describa: 

“Mandó fabricar navíos liburnos de diez filas  de remos, con las popas adornadas de piedras preciosas y las velas tornasoladas, en los que había termas, pórticos y comedores de gran amplitud, e incluso una gran variedad de vides y árboles frutales; en estas naves celebraba durante el día banquetes amenizados con danzas y conciertos, mientras recorría las costas de Campania”
- Suetonio. Vida de Calígula (37,2)

 
La Galera de Calígula según «Historia National Geographic», de Octubre de 2014
Imagen extraída de http://navengantedelmardepapel.blogspot.com


Cada embarcación medía alrededor de 80 metros de eslora y 20 de manga, su tamaño era tal, que no tenían sistema de propulsión, por lo que tenían que ser remolcados a través de barcazas. Pero, si por algo destacaban era por los materiales empleados en su construcción y la tecnología empleada. Estaban decorados con mármoles, pan de oro, lujoso mobiliario de maderas nobles, bronces, incrustaciones de marfil, mosaicos en sus suelos e incluso jardines; añadiendo para su comodidad, lo nunca visto antes, calefacción, baños termales y agua corriente (que era llevada a través de tuberías grabadas con el nombre de Calígula)

El mayor de estos barcos fue bautizado como 'Siracusa', en honor a los grandes gobernantes helenísticos de Siracusa y su vida hedonista y repleta de placeres. Estos barcos fueron una réplica, a lo grande, de las embarcaciones de recreo que surcaban por el Nilo en el Antiguo Egipto.

Pero tras el asesinato de Calígula se dio la orden de destruir todo lo que había construido el Emperador, tratando de relegar al olvido su convulso reinado, dándose la orden de hundir estas megalómanas embarcaciones.

A la búsqueda del tesoro...

Con el paso de los siglos, los barcos de Nemi fueron cayendo en el olvido y su existencia fue considerada una leyenda. Sin embargo, los pescadores locales, de vez en cuando, rescataban con sus redes algún objeto de valor de lo barcos, por lo que la leyenda fue recobrando cada vez más fuerza


Habrá que esperar más de mil años hasta que un hombre, Próspero Colonna, en 1446, intentase comprobar la veracidad de la leyenda que circulaba en el pueblo. 


Para ello, contrató a los mejores buceadores del país que pudieron confirmar que la leyenda era real, en el fondo del lago había un enorme barco.  Aunque sus intentos por reflotar el barco fueron en vano, ya que, sólo lograron arrancar un trozo del barco.


Trabajo de recuperación de una de las dos naves de Calígula
Roger-Viollet / Cordon Press
Fuente: National Geographic

Confirmada la leyenda, a lo largo de los siglos siguientes se dieron nuevos intentos de recuperar el pecio hundido, aunque los rudimentarios buzos sólo eran capaces de ir rescatando pequeñas piezas: bronces, maderas, clavos...

Habrá que esperar hasta el siglo XX para que estos intentos tomasen un nuevo cariz. El 1895 se exploró de nuevo el fondo del lago, y para sorpresa del Gobierno italiano se localizó ¡el segundo barco! Hundido a 19 metros de profundidad.

Su enorme tamaño hacía imposible que fueron remolcados mediante grúas, por lo que se llegó a la conclusión que la única forma de rescatar los barcos intactos era desecando el lago.


En 1927, bajo las órdenes de Mussolini, se inicia el megaproyecto de desecación del lago, fue una empresa titánica y de un coste económico exagerado, toda Italia se volcó en el proyecto de recuperación de estos buques. En 1929, por fin, se logra sacar a la superficie la popa de una de las dos galeras, los trabajos de los ingenieros y de los arqueólogos es meticuloso, por lo que habrá que esperar hasta 1932 para ver a los dos barcos fuera del agua.

Finalmente, en 1936, con todos los honores de estado, fue inaugurado el Museo de Nemi, con las dos grandes embarcaciones expuestas en su interior. Pero para desgracia nuestra, ese maravilloso museo desapareció pasto de las llamas de la II Guerra Mundial.

Una sorpresa final


Pero ¡no! No está todo perdido. Si visitáis Nemi podréis visitar su Museo, donde se exponen numerosos objetos pertenecientes a los famosos barcos de Calígula: anclas, tuberías, mosaicos, columnas, cerámicas... incluso una réplica a escala 1:5 de ambas galeras. Aunque los famosos barcos de Nemi nunca más podrán ser contemplados... ¿o tal vez si?.

Hace unos años surgió la noticia que las autoridades italianas habían localizado los restos de lo que podía ser un tercer barco... y para sorpresa de todos se especula que ¡esta tercera embarcación fuese aún más grande, y que las rescatadas por Mussolini fuesen las barcas remolcadoras!


¿podremos ver de nuevo uno de los barcos de placer de Calígula expuesto en un museo?



Bibliografía


Los fabulosos navíos de Calígula en el lago de Nemi en
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/fabulosos-navios-caligula-lago-nemi_8591/3

Los palacios flotantes de Calígula en
http://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2016/07/los-palacios-flotantes-de-caligula.html

lunes, 23 de marzo de 2020

Juguetes sexuales en la Antigua Roma: Olisbos y dildos

¿Os imagináis a una romana entrando en una tienda y comprando un juguete erótico? ¿os podéis creer que el vendedor le diese a elegir entre distintos modelos? con diferentes medidas, materiales o accesorios como correas?

¡Pues todo esto ocurrió en las calles de Roma! Y aunque nos puede parecer increíble, sabemos que en la Antigüedad los falos artificiales tuvieron una amplia difusión, como bien atestiguan las numerosas cerámicas griegas que nos muestran a mujeres "jugando" con grandes falos. Y ¡no! estas imágenes no son fruto de la calenturienta imaginación de los artesanos griegos, como algunos arqueólogos quisieron justificar en su momento.

Hetaira con olisbos.
Cerámica encontrada en una urna funeraria egipcia, de entre 600 a 300 a.C.
Copa de Epicteto, Museo Ermitage, San Petesburgo.


Otros investigadores quisieron ver un significado simbólico a la presencia de estos dildos, ya que muchos de ellos eran utilizados en ritos de fertilidad utilizándolos como objetos simbólicos. El hallazgo de un molde de arcilla en forma de pene en Alemania se relaciona con la producción en serie de objetos fálicos de gran tamaño para su uso ritual.

También tendría un significado ritual la imagen de esta copa ática, donde se ve a una mujer, una sacerdotisa de Dionisio, realizando una danza ritual ante el propio dios, donde destaca el falo que porta la mujer. Aunque se pueden buscar todo tipo de explicaciones sobre la presencia de este falo (travestismo, hermafroditismo, ...)  y la importancia de los elementos de travestismo en los rituales dionisíacos, como símbolo de subversión. Podemos interpretarlo como la opción más sencilla, una mujer portando una prenda fálica. Una prenda fálica que como veremos no sólo se utilizó en ritos dionisíacos o de fertilidad, sino también para el placer de mujeres y, seguramente, hombres también.


Copa ática. Finales s. V a.C.
Museo Arqueológico de Corinto.

No hay que descartar que este tipo de falos artificiales también tuviesen un uso "médico", ya fuese como remedio para curar la "hysteria" de las mujeres o para curar otros males, cómo nos relata Petronio en un muy divertido pasaje del "Satiricón", donde el personaje Encolpio al estar decaído e impotente recurre a los servicios de una alcahueta. Ésta para ayudarle a recobrar su vigor le quiere aplicar un curioso remedio... ¡¡ser penetrado con un dildo y azotado con ramas de ortiga!! Como podéis imaginar, el pobre Encolpio huye aterrado ante tal proposición:

"Oenotea saca un falo de cuero y, después de frotarlo con una mezcla de aceite, pimienta molida y semilla de ortigas trituradas, me lo introduce suavemente por el ano"

 - Satiricón, 138.



Como vemos, muchos historiadores quisieron buscar todo tipo de interpretaciones a la presencia de este tipo de falos artificiales, pero si nos acercamos a las fuentes literarias clásicas, descubriremos con asombro como numerosos autores clásicos, desde Aristófanes, Calímaco o la mismísima Safo, no sólo hacen mención a ellos, sino que nos hablan abiertamente de que eran utilizados para el placer sexual de las mujeres.

Bueno su mismo nombre ya nos invita a descubrir para qué eran utilizados, ya que el término "dildo" procede de vocablo latino "dilectum o dilectio" que vendría a significar placer, deleite. Los griegos fueron algo más pragmáticos a la hora de llamarlos, ya que en casi todas las fuentes antiguas se les suele describir como "olisbos", que en griego significaba introducir.

Cerámica griega.


Como no podía ser de otra manera, en la famosísima y pícara obra clásica de "Lisístrata" ya hacen referencia a estos juguetes eróticos, y es que, ante la ausencia de los hombres, al marcharse éstos a la guerra, las mujeres se quejan amargamente de estar "desatendidas", ¡¡y lo que es peor!!, no pueden ni siquiera "consolarse" con alguno de estos juguetes sexuales, ya que parece ser que se fabricaban en Mileto, y esta ciudad había abandonado su alianza con Atenas.

"Y ni siquiera de los amantes (de los consoladores) ha quedado ni una chispa, pues desde que los milesios nos traicionaron, no he visto ni un solo consolador de cuero de ocho dedos (15 cms.)de  largo que nos sirviera de alivio «cueril». Así que, si yo encontrara la manera, ¿querríais poner fin a la guerra con mi ayuda?"
- Lisístrata, Aristófenes

Este texto es muy interesante ya que podemos sacar varias conclusiones. La primera que, aunque conocidos por las mujeres, estos dildos no serían fáciles de conseguir, ya que no se fabricaban en todas las ciudades, sino en las más libertinas y lujosas ciudades de Asia Menor, como Mileto.

Mujer con dildo en cerámica de Grecia Antigua (490 a.C.).


Por otro lado, nos ofrece una descripción bastante detallada de cómo eran estos juguetes, ya que nos hablan tanto de su tamaño, unos 15 cms., como del material en el que estaban fabricados, en cuero.


Sofrón de Siracusa también ofrece una descripción bastante detallada de estos dildos en una de sus obras de teatro, donde los denomina "baubon" y nos los describe como "tan largos, redondos, rollos de carne dulce, golosina de las mujeres viudas".

Pero estos juguetes no sólo lo utilizaban las mujeres para cuando los hombres estaban ausentes, la poetisa Safo también nos sugirió su uso en prácticas lésbicas... Es una pena que no se haya conservado el poema completo, ya que el pergamino original está muy deteriorado, aunque en el él se puede leer la palabra "olisbo" y la frase "en un suave lecho satisface tu deseo"


Del Pintor de Nicóstenes, c. 525-510 a. C. Museum of Fine Arts, Boston.


UN DIÁLOGO MUY PICANTE: ¿DÓNDE HAS COMPRADO TU JUGUETE?


Aunque si estas referencias os pueden parecer algo breves o fruto de una mala interpretación os dejamos esta conversación donde dos matronas griegas hablan abiertamente sobre estos dildos, sobre su forma, usos o dónde comprarlos. Todo un diálogo gracias a la pluma de Herodas (s. III a.C.), un autor griego que en sus poemas denominados "mimiambos" nos describe la vida cotidiana de su ciudad de forma humorística.


Cerámica griega con falo artificial
y cuerdas
METRO: Te ruego que no me engañes, querida Koritto, ¿quién ha sido el que te ha cosido el baubon escarlata?
KORITTO: Y tú, Metro, ¿dónde lo has visto?
METRO: Lo tenía Nosis, la hija de Eurina, el otro día. ¡Oh, un bonito regalo!
KORITTO: ¿Nosis? ¿y de dónde lo había cogido?
METRO: Me dejarás en mal lugar si te lo digo.
KORITTO: Te lo juro por estos dos ojos, querida Metro: por boca de Koritto nadie escuchará lo que digas tú.
METRO: Eubule se lo dio y le suplicó que no dijera ni una palabra a nadie.
KORITTO: ¡¡Mujeres!! Un día de estos esa mujer me va a matar. Yo me apiadé de ella, porque no hacía más que suplicarme, y se lo di [el baubon], ¡antes de servirme yo misma de él! Y ella como si fuera cosa de escaso valor, lo agarra a toda prisa y se lo da incluso a quien no debe. Pues me despido de una amiga como esa... ¡aunque tuviera mil, no le daría ni uno, ni siquiera si fuera rugoso!
METRO: No dejes que la mosca se te suba tan rápido a la nariz... Pero para volver a lo que te he recordado para puntualizar, ¿quién lo ha cosido? Si me quieres, dímelo. ¿Por qué me miras y sonríes? ¿Qué son esas maneras delicadas? Parece como si no me conocieras, como si nos hubiéramos encontrado por primera vez. Te lo suplico, Koritto, no vuelvas a engañarme... dime quién lo ha cosido.
KORITTO: Oh, ¿por qué me suplicas? Lo ha cosido Kerdón
METRO: ¿Qué Kerdón?
KORITTO: El Kerdón que yo digo es uno que viene de Quíos [...] calvo y bajito. Trabaja en su casa, vendiendo bajo cuerda, como bien sabrás. Su trabajos, sin embargo, ¡menudos trabajos son! Vino a verme y traía dos, Metro, y yo, tengo que admitirlo ya que estamos solas, cuando los vi mis ojos se abrieron como platos por el deseo: ¡los hombres no los tienen tan erectos! Y además no sabes lo suaves que son... ¡tienen la suavidad del sueño! Y las cintas son de lana, no cuerdas de cuero.

- Las amigas en coloquio (o Las mujeres comprometidas), Mimo VI,

Aunque no nos creamos que todos los autores clásicos vieron con ese tono jocoso la presencia de estos objetos. Luciano arremete contra ellos de forma vehemente al quejarse de su uso por parte de dos mujeres:

"Que se sometan al artificio de lascivos instrumentos, misteriosa monstruosidad estéril, y se acueste mujer con mujer como si fuera un hombre" 
- Amores, Luciano.



CONCLUSIÓN

Fauno autosodomizándose.
Detalle del sepulcro de una bacanal. S. II d.C.
Tanto los detallados dibujos de las cerámicas griegas como las fuentes escritas nos permiten hacernos una idea bastante detallada de cómo eran estos dildos de la Antigüedad, y no sólo eso, sino que también podemos extraer la conclusión de que tenían un uso mucho más cotidiano, pragmático y placentero de lo que muchos investigadores han querido admitir.

Por todo lo explicado aquí podemos deducir que estos dildos estaban fabricados en cuero, aunque también habría modelos realizados en piedra o algún tipo de resina. ¿quién los fabricaba? Al estar realizados en cuero, seguramente sus fabricantes fuesen habilidosos artesanos del cuero o zapateros, que harían estos pedidos especiales bajo demanda. Aunque al principio los secretos para su fabricación sólo se conocerían en determinadas ciudades de Asia Menor, ciudades muy ricas y prósperas y muy libertinas. Su indudable éxito entre las mujeres provocó que artesanos de otras ciudades empezasen a fabricarlos también, ampliando la gama y el tipo de dildos disponibles.

Y es que si nos fijamos en textos e imágenes podemos ver toda clase de dildos: dildos simples, con testículos añadidos, un dildo con arnés y unas cuerdas para sujetarlo a la cintura , y de todo tipo de tamaños.

Por último, para comprobar que en la Antigüedad ya se utilizaban muchos de los productos que se venden hoy en día en sexshops, podemos volver a repasar las andanzas del pobre Encolpio en el Satiricón, donde nos cuenta como untaron el juguete en aceite, tal como si fuese un lubricante, y para despertarle la virilidad utilizaron plantas como la ortiga o la pimienta, productos naturales vasodilatadores que forman parte de los ingredientes de muchas cremas potenciadores de la erección de hoy en día.



Bibliografía

Angela, Alberto: Amor y sexo en la Antigua Roma,  La esfera de los libros, 2015.

Calame, Claude. Eros en la Antigua Grecia. Editorial Akal, España, 1992.

https://educomunicacion.es/arte_erotico/grecia_antigua_arte_erotico.htm

http://webpersonal.uma.es/de/JFMARTOS/BEGL3.htm#tema38

sábado, 12 de octubre de 2019

La vestimenta de las prostitutas en Roma: entre la infamia y la lujuria


Como cada año en Mérida se celebra el Emerita Lúdica, unas jornadas donde se recrea la vida y costumbres de la Antigua Roma, y dónde cada año, cada vez más gente decide participar vistiéndose como los antiguos romanos. Hay un grupo de mujeres recreacionistas que todos los años se visten como prostitutas, luciendo espectaculares vestidos rojos con gasas transparentes... Así que decidí escribir un artículo sobre la vestimenta de las prostitutas en el mundo romano. Pensando, pobre de mí, que iba a ser un post rápido y sencillo.

Legionario, prostituta y esclavo.
Del grupo recreacionista Emerita Antiqua


Pero la historia no deja de sorprendernos, y por eso me encanta escribir en este blog, especialmente en temas que necesitan cierta investigación.... Y es cuando crees que se sabe todo acerca de un tema, cuando más indagas en él, cuantas más fuentes consultas, más dudas surgen, más datos contradictorios emergen, por lo que decides indagar más y más... hasta descubrir con asombro que muchas veces damos por ciertos datos o fuentes parciales, carentes de contextos o de difícil interpretación, que se repiten una y otra vez en todas las webs.

Y cómo suele pasar en muchos temas relativos a la sexualidad en la cultura romana la "verdad histórica" depende mucho de las respuestas que estés buscando. ¿Cómo vestían las prostitutas romanas? La respuesta más sencilla sería que la comunidad científica no sabe a ciencia cierta cómo vestían, o que vestían de formas tan variadas (según época, nivel adquisitivo, nivel social, zona geográfica, meteorología, o incluso modas) que no hay una única respuesta.


Una cara de la cultura romana: sobriedad y recato.



Seguramente si os digo que os imaginéis cómo va vestida una mujer romana os vengan a la mente vestidos muy sensuales, con escotes de infarto, paños con transparencias y colores muy llamativos... Y es que la mayoría de películas y series ambientadas en Roma nos han mostrado a la mujer romana, como una mujer frívola, seductora, y muy, muy sexy.

Protagonistas femeninas de la serie 'Spartacus'
Pero la realidad es muy diferente, en una sociedad tan machista y clasista como la romana, la mujer, y por mujer nos referimos a la ciudadana romana, a la matrona, iba muy tapada, especialmente en público, muchas veces cubriendo manos y cabeza, obligada siempre a salir acompañada en los espacios públicos.

Y aunque no se puede negar que la mujer romana era presumida y le gustaba vestir bien e ir a la última moda, como bien vimos en este artículo sobre la primera manifestación de mujeres en la Roma Antigua, todo ello, siempre, guardando el decoro y el pudor que se le exigía a una buena matrona romana.

La vestimenta en Roma, bueno en nuestra sociedad también, encerraba todo un significado sobre los diferentes estratos sociales. De un sólo vistazo se podía saber si una mujer era una patricia, plebeya, liberta o esclava, si era viuda, casada o virgen, si era una ciudadana, una sacerdotisa o una prostituta, o si era pobre, rica o muy rica.

La propia sociedad romana imponía unas reglas de vestir que permitían identificar el status social o el poder de cada individuo, y no sólo por una cuestión de materiales o calidad de los tejidos, sino con toda una simbología implícita en cada prenda.


Esto de la vestimenta no era cosa de broma, como bien atestigua el edicto "Ademptata pudicitia", en el que se regula diferentes sanciones por delitos relacionados con el acoso e insinuaciones amorosas a determinadas mujeres, es decir, a mujeres "honorables", siendo su vestimenta el factor más claro a la hora de determinar la condición social de la mujer.

Pintura mural de la "Villa de los misterios", Pompeya.
Se pueden apreciar los distintos vestidos que utilizaban las mujeres romanas.

Es decir, el código de vestimenta de la mujer era importante para determinar la conducta punible del agresor, ya que si una mujer honorable iba vestida como correspondía, ningún agresor podría justificar su comportamiento ante la justicia. Todo ello, nos refleja la violencia a la que estaba sometida el resto de mujeres en la sociedad romana, como por ejemplo las prostitutas, sobre las que no exisitía ningún tipo de protección jurídica en casos de abusos o violaciones que pudiesen sufrir en plena calle.

Por eso era importante que cada mujer vistiese acorde a su rango social. Aunque toda esta legislación en torno a cómo iba vestida la mujer parece indicar que estas normas, en el día a día, no se cumplían a rajatabla, y que las formas de vestir variaban por modas, comodidad, climatología, ... haciendo que realmente no fuese tan fácil distinguir las diferentes clases sociales sólo a través de la vestimenta.

Mosaico del siglo IV d.C., Villa de Teseo,  Zona Arqueológica de Paphos, Chipre.
Por ello, parece que existió cierta tradición, posteriormente recogida en ley, que obligaba a prostitutas y mujeres de conducta sexual inmoral a vestir de determinada manera, especialmente cuando paseaban en lugares públicos.

Las mujeres sorprendidas en adulterio eran despojadas de la stola, que caracterizaba a la matrona, y obligadas a llevar la toga.


También está muy extendida la teoría que las prostitutas desde tiempos antiguos estaban obligadas a llevar una túnica corta y oscura, o llevar el cabello sin recoger, e incluso se les obligó a ir descalzas. Aunque estos rasgos pueden servir también para definir su condición de esclavitud. La duda es ¿son rasgos propios y exclusivos de las prostitutas? o ¿más bien es una asociación entre esclavitud y prostitución?


Lo único definitivo y casi seguro es que el atuendo de las mujeres respetables era fácilmente distinguible del resto de las mujeres de la sociedad romana. Lo que no parece tan claro es que hubiese una distinción entre las clases bajas romanas, ya que los esclavos no llevaban ningún tipo de prenda especial. Por lo que en realidad sería imposible distinguir entre una ciudadana pobre, una esclava o una prostituta. 


Cortesanas en un banquete. Podemos ver como llevan vestidos con gasas transparentes.


¿Estaban las prostitutas y/o mujeres adúlteras obligadas a vestir determinadas prendas?

A partir de esta pregunta surgen toda una serie de debates en el seno de la comunidad científica: ¿estaban obligadas prostitutas y adúlteras a vestir con una toga masculina? ¿esta obligación sólo afectaba a mujeres adúlteras o se extendía también a las prostitutas? ¿cómo de estricta era esta ley? ¿por qué obligarlas a vestir una prenda que era exclusiva de los ciudadanos romanos?

Aunque en los primeros tiempos de la República hombres y mujeres vestían con toga, poco a poco, se fue imponiendo la tradición que sólo los ciudadanos masculinos romanos la vistiesen. Prohibiendo su uso a esclavos, libertos, extranjeros y mujeres. Con una sola excepción, prostitutas y mujeres condenadas por infidelidad.

No se sabe cuándo, ni por qué se empezó a cambiar esta moda, imaginamos que al son de las conquistas romanas y la llegada de la influencia y modas griegas y orientales, los ricos ciudadanos romanos se quisieron distinguir del resto de habitantes que poblaban la capital del mundo. Hasta llegar al punto de diferenciar las dignidades y cargos de cada ciudadano, así como su estrato social con un código de vestimenta propio, incluyendo a prostitutas y mujeres condenadas por infidelidad.

Alguna otra fuente señala que este cambio de vestimenta de las mujeres fue por culpa del teatro. Y es que por lo visto en el siglo II a.C. se puso muy de moda la comedia "togata", por contraposición a la "paliata". La diferencia es que la togata se basa en la vida cotidiana romana (vestimenta, protagonistas,...) y la paliata tenía grandes influencias griegas. Por lo que se apunta que es probable que en estas populares comedias las prostitutas estuviesen caracterizadas llevando una toga; y esa tradición del teatro pasó a las calles de Roma.

Una costumbre que se recogería en la "Lex Iulia", obligando a prostitutas y mujeres infieles a usar toga  (toga muliebris), y prohibiéndoles el uso de determinadas prendas, como la estola o las cintas en el pelo (vittae), cuyo uso estaba restringido a las matronas romanas.


Impresionante fresco representado a Hércules y Ónfale. Tercer estilo pompeyano.
Museo Arqueológico de Nápoles.
Fuentes clásicas

Si acudimos a las fuentes clásicas, por sorprendente que pueda parecer, aportan muy poco a la polémica de la vestimenta de las mujeres infames en lugares públicos. Por supuesto que contamos con detalladas descripciones de los vestidos de las prostitutas DENTRO del prostíbulo, pero muy poco, por no decir nada, de su vestimenta FUERA de los burdeles.

A ello hay que sumar algunos términos latinos que pueden dar a confusión a la hora de su traducción, como el término "moecha", al no saber si se refiere a adúlteras, prostitutas o se refiere ambas y se aplica a todas las mujeres de sexualidad inmoral.

El más claro ejemplo de esta imposición de una vestimenta especial en los lugares públicos nos lo brinda Marcial en su epigrama titulado:

A cada uno lo suyo
¿Regalas vestidos de [color] púrpura y violeta a una adúltera manifiesta? ¿Quieres darle los regalos que merece? Envíale una toga.
(Marc. II, 39)

Aunque este epigrama establece esa relación entre adulterio y el uso de la toga muliebris, no permite saber el alcance y la profundidad de esa relación.

Fresco de Pompeya.
Prostituta vestida sólo con una banda para resaltar sus pechos.

El mismo Marcial nos ofrece otro epigrama donde hace un chascarrillo sobre la obligación de las adúlteras a llevar la toga:

La confusión era fácil
Había visto al eunuco Telis en toga. Numa dijo que era una condena por adulterio. 

(Marc. X, 52)
  
Como vemos relaciona el uso de la toga con las mujeres condenadas por adulterio. Marcial hace un chiste sobre la naturaleza "femenina" de los eunucos, su posible condición de esclavo sexual, y por ello, el uso de la toga como "castigo".


Más interesante nos parece este testimonio de Juvenal, que viene a romper con las clasificaciones estrictas sobre el uso de la toga que habitualmente se citan en numerosas páginas sobre la vestimenta romana, ya que critica que un legislador use una toga más parecida a la de una prostituta que la que le corresponde por estatus social.

Este párrafo es muy interesante, no sólo porque nos relata la variedad de togas que se podían usar, extiéndase al tipo de vestimenta en general, sino porque nos ofrece otra "prueba" sobre la obligación de usar toga a las mujeres condenadas por adulterio. 

 "(...) Pero, ¿qué no harán los demás, cuando tú, Crético, te pones una toga de organdí y mientras la gente se emboba con tu traje lanzas soflamas contra Próculas y Politas? 
 Fabula es adúltera, que se la condene, si quieres, y también a Carfinia: aunque culpable no se pondrá una toga semejante. "Pero julio abrasa, me muero de calor" Actúa desnudo: la locura es menos vergonzosa. ¡Valiente indumentaria (...)"

 (Sátiras, II, 65-70)

Escena erótica de  la 'Casa de la Farmesina', Museo Nacional de Roma.

Según estos testimonios parece claro que las mujeres adúlteras, ¿pero también las prostitutas?, estaban obligadas a vestir esta famosa toga muliebris, que seguramente también tuviese un color característico... Por lo que las prostitutas y las adúlteras no sólo tenían que vestir una prenda diferenciada, sino también lucir colores de ropaje diferentes para evitar posibles confusiones.

Parece claro que tenían prohibido lucir el color blanco, reservado a las matronas. Por lo que no sería de extrañar que estuviesen obligadas a lucir una toga corta y de color parduzco, un color asociado históricamente a las prostitutas.

Esta diferenciación social de la prostituta, aunque nos pueda parecer una costumbre antigua, siguió vigente a lo largo de los siglos venideros, se mantuvo durante tanto tiempo que incluso dio lugar al nacimiento de una expresión muy castiza: irse de picos pardos. Y es que, como ya explicamos en esta entrada, en color parduzco siempre estuvo muy vinculado a la prostitución.

Pero con todo ello, no hay evidencias sobre que las prostitutas estuvieran obligadas a llevar la toga, no hay esculturas o pinturas murales que muestren la vestimenta pública de una prostituta, sólo que eran las únicas mujeres a las que estaba permitido su uso. Esto no significa que adúlteras y prostitutas sólo llevasen togas.

Ya que algunos estudiosos parecen indicar que esta denominación de mujer "togata" no implicaba necesariamente que vistiese  con una toga, sino que muchas veces esa referencia es una metáfora para referirse a las mujeres moralmente deleznables.


Escena erótica con prostituta romana.

Por último, ¿por qué adjudicar una prenda tan típicamente masculina a las prostitutas? Se supone porque eran mujeres cuyo deseo sexual iba en contra de la norma, siendo su deseo más parecido al del hombre que al que se le supone a una mujer. Además, al igual que los hombres, las prostitutas podían caminar solas por la calle, cosa que no ocurría con las mujeres honorables, que siempre debían estar acompañadas en los espacios públicos. 


La otra cara de la cultura romana: sensualidad y promiscuidad


Mujer ¿togata?
Pero como es muy habitual en la sociedad romana, una cosa es lo que se hacía de cara a la galería, y otra de puertas para adentro. Y una cosa es lo que dijesen las leyes, y otra, la realidad de las calles de Roma.

Por lo que  a las puertas de los prostíbulos la cosa cambiaba, allí las meretrices sí que podían lucir lujosos vestidos de seda, gasas transparentes, joyas y adornos, todo lo que hiciera falta para vender sus encantos.

Las meretrices de más alto standing lucirían vestidos y joyas, que envidiarían hasta las más ricas matronas romanas, incluso sabemos de meretrices de lujo que viajaban en sedanes:

"(...) tú en cambio, cuando te gusta la cara de una putilla vestida, vacilas, y dudas en hacer bajar a Quíone de su alta silla" (Juvenal III, 133-137)

Mientras que las prostitutas de más baja condición, se cubrían con harapos o lucirían sus cuerpos completamente desnudos, o simplemente vestirían como cualquier otra mujer pobre.

Pero con el paso del tiempo, y el relajamiento de las leyes, las meretrices fueron vistiéndose con ropajes cada vez más lujosos y sensuales, por lo que las mujeres romanas, cansadas de su aburrido estilo de vestir, copiaron e imitaron la forma de vestir de las prostitutas.


J.W. Godward, Athenaiss, 1908.
Un ejemplo de ello lo tenemos con los "Coa vestis", unos vestidos de seda,  elaborados en la isla de Cos,  famosos porque su tela era tan fina que transparentaba el cuerpo de la mujer. Este tipo de tejido primero fue utilizado por cortesanas griegas y romanas, pero causó tanto furor, que su uso pronto se extendió al resto de mujeres.

"... y se visten con velos que pasan por ropas como para excusar su aparente desnudez. Pero se puede distinguir el interior con más claridad que sus rostros, excepto por sus horrorosamente prominentes pechos que siempre llevan atados como prisioneros"
- Luciano, Amores.

El éxito de estos vestidos se seda fue tal que siguió vigente incluso con la llegada del cristianismo , levantado las críticas de los autores cristianos:

"Este raro tejido transparente delata un temperamento sin vigor, prostituyendo bajo una tenua capa la vergüenza del cuerpo. Además, no es un delicado vestido protector, pues no es capaz de cubrir la silueta de la desnudez".
- Clemente (El pedagogo, II)


A todo ello hay que sumar la nacionalidad de las prostitutas, ya que por ejemplo, en Italia muchas de las prostitutas eran de origen sirio o egipcio, por lo que su forma de vestir y maquillarse era propio de las modas de aquellas tierras orientales: mucho maquillaje, túnicas cortas y togas de colores brillantes. También usaban largas cadenas de oro que bajaban hasta la cintura.

Desnudez: Símbolo de esclavitud

Muchos autores también nos hablan que veces a las prostitutas se las mostraba completamente desnudas, no sólo como símbolo de su esclavitud, sino también para que el cliente pudiera observar con todo detalle la "mercancía" que iba a comprar o usar.

Mercado de esclavos, Jean-Leon Gerome.
Museo del Hermitage. San Petesburgo.

La desnudez era símbolo de la más baja categoría, por lo que las prostitutas que aparecían completamente desnudas se suponía que podían realizar los "servicios" más lujuriosos y depravados. De esta manera los prostíbulos más sórdidos seguramente presentasen a sus meretrices completamente desnudas. Juvenal en su "Sátiras" nos describe como la emperatriz Mesalina se coló en un lupanar y ofreció sus servicios como prostituta completamente desnuda y  "con pezones dorados" a la entrada de su habitación. El mismo autor en otro fragmento vemos como también asocia la desnudez con los lugares más sórdidos:

"Oiga el son de las castañuelas y esa palabras de las que se abstiene la prostituta que se ofrece en pelotas en el apestoso lupanar (...)"
- Sátira XI, 170-173
 

ACCESORIOS

Para acabar, si hablamos de la vestimenta de las prostitutas en Roma no podemos dejar de hablar de sus complementos, como el uso de pelucas, sostenes y maquillajes.

Como decíamos, en Roma era difícil ver a una mujer completamente desnuda, incluso las prostitutas siempre guardaban cierto pudor a la hora de mostrarse desnudas, por lo que muchas de ellas realizaban sus servicios con estrofio puesto. Una prenda interior que consistía en una banda para el pecho que realzaba los senos, y que se puede ver en numerosas pinturas murales.

Imaginamos que aquellas con los pechos más tersos o bonitos prescindieron de esta prenda, ya que como nos relata Catulo no era extraño que paseando por la zona de burdeles las prostitutas enseñaran sus pechos con descaro a los transeúntes.

Por otro lado, tenemos el uso de tintes para el pelo o pelucas que estuvo muy extendido entre las meretrices, especialmente cuando empezaron a llegar esclavas rubias procedentes del norte de Europa, por lo que muchos hombres romanos preferían la novedad de las cabelleras rubias.

Nos detenemos en este pasaje de la 'Sátiras' de Juvenal, donde critica la vida sexual de la emperatriz Mesalina, ya que nos describe algunos de los detalles que se han asociado a la prostitución:

“Tan pronto como creía que su marido estaba dormido esta prostituta imperial vestía la capa que llevaba por la noche y salía de la casa acompañada de una esclava, puesto que prefería un lecho barato a la cama real. Disimulaba su cabello negro con una peluca rubia y se dirigía al lupanar de tapicerías gastadas, donde tenía reservada una cámara. Entonces tomaba su puesto, desnuda y con sus pezones dorados, atendiendo al nombre de Lyscisca y exhibiendo estómago de donde vienes, noble Británico”.



Pero no sólo pelucas usaban, ya que tal como nos comenta Juvenal (III, 62-68) muchas prostitutas para diferenciarse de las demás, portaban prendas propias de su región, lo que les daba un toque exótico: 

  "Ha tiempo ya que el Orontes sirio ha confluido en el Tíber y ha transportado consigo la lengua y las costumbres y las cuerdas oblicuas y el flautista, así como los tambores de su tierra, y las muchachas a las que mandan prostituirse alrededor del Circo. Id vosotros a quienes os agrada una zorra extranjera con su gorrito de colorines."

Como ya dijimos anteriormente la mujer romana era muy coqueta por lo que usaban una gran variedad de cosméticos, aunque un uso excesivo estaba mal visto y era considerado inmoral y propio de prostitutas.

Ya que numerosos autores criticaban a las prostitutas por el uso excesivo de maquillaje, aunque podemos entenderlo como algo normal, ya que su única fuente de ingresos dependía de su belleza física, por lo que es fácil suponer que acudieron a toda clase de ungüentos y cosméticos para parecer más jóvenes y bellas. 

Al parecer estos cosméticos baratos emitían olores bastante fuertes que al combinarse con los perfumes baratos que usaban para encubrir la falta de higiene y el propio olor que desprendían los prostíbulos, lugares insalubres de escasa ventilación, convertían a los burdeles en lugares bastante insalubres y malolientes.

Conclusión


A pesar de que son varios los autores clásicos que nos han hablado sobre esta costumbre, donde prostitutas y mujeres infieles estaban obligadas a vestir de manera diferenciada en los lugares públicos. Existe todo un debate dentro de la comunidad científica sobre este aspecto: Primero, sobre el alcance real de esta norma, ya que también resulta llamativo que sólo unos pocos autores nos hablen de esta ley, por lo que no sabemos hasta que grado era aplicada.

Existe otro segundo debate sobre si esta obligación de vestir la toga se aplicaba a todas las mujeres de moral sexual indebida, o sólo a las matronas infieles, y no a las prostitutas. Ya que en muchos textos se nos describe los ropajes insinuantes que lucían las meretrices, por lo que parece que estas leyes o costumbres, aunque existiesen, no se aplicaba, y muy pronto cayeron en desuso.

El epigrama "No pidas recato a mis epigramas" de Marcial (I,35) puede ser interpretado bajo esta visión... al igual que es imposible pedirle recato a sus epigramas, también parece imposible vestir a las prostitutas en los juegos florales o impedir que las meretrices luzcan la estola.


"Te lamentas, Cornelio, de que escribo unos versos poco serios y que no puede comentar el maestro en la escuela. Pero estos libritos, como los maridos a sus mujeres, no pueden deleitar si están capados. ¿Qué, si me mandas que entone un epitalamio sin las palabras del epitalamio? ¿Quién pone vestidos a los juegos Florales o permite a las meretrices el pudor de la estola? Tal es la norma que se les ha dado a los versos jocosos: que no pueden agradar si no son picantes. Por ello, abandonada tu severidad, te ruego que tengas consideración con mis retozos y juegos y no te empeñes en castrar mis libritos. No hay cosa más torpe que un Príapo capón."

Tampoco podemos olvidar que la condición jurídica de las prostitutas podía ser muy variada, tomando todo el arco que abarca desde mujeres libres que se inscribían como prostitutas para poder vivir libremente su sexualidad, pasando por las concubinas (amicae) que eran cortesanas de lujo o las posaderas que podían ejercer la prostitución puntualmente, hasta llegar al escalón más bajo que serían las esclavas.

Todo parece indicar que fue con la introducción de la "Lex Iulia" cuando se empezó a asociar el adulterio con el uso de la toga, aunque tampoco hay ninguna evidencia de una aplicación severa de esta ley.



J.W. Godward, El espejo
1899.
En estas nuevas leyes proclamadas por Augusto, donde hay un evidente interés en encauzar la sexualidad de sus súbditos, especialmente la de las mujeres, hacia los valores tradicionales de sobriedad, castidad, fidelidad, sumisión,... nos pone el foco de atención en dos hechos: 

Por un lado, la libertad sexual que vivió la mujer romana a principios del Imperio. Una libertad que Augusto intentó frenar con sus leyes de nueva moralidad. Y por otro, el intento de controlar esa sexualidad diferenciando de manera tan evidente a las mujeres honorables de las que no lo eran.

Así que llegamos a la conclusión que no sabemos con seguridad el tipo de prenda que las prostitutas lucirían en lugares públicos. Es evidente que tenían prohibido lucir ciertos ropajes pero ¿estaban obligadas a vestir como mujeres infames? o ¿podían vestir como cualquier liberta o esclava? ¿era fácilmente distiguible una prostituta de una matrona?

Muchas veces en estos casos la mejor opción es no creernos tan distintos a la sociedad romana y buscar paralelos con nuestra sociedad actual:





¿Hasta que punto la vestimenta es un código de diferenciación social? 

Que el tipo de vestimenta y complementos sirve como identificador social parece evidente. Pero tan evidente, como que hay mujeres de bajo nivel adquisitivo que saben vestir de manera muy elegante y fashion; y mujeres muy ricas que visten como cualquier otra mujer, y no van luciendo vestidos y complementos de Chanel, Gucci o Armani.

Estas posibles diferencias sociales se diluyen más en la vida cotidiana del día a día, y sólo se amplifican los días grandes, de fiesta, donde las mujeres suelen vestir sus mejores galas y joyas. 

Parece evidente que las mujeres romanas, para ir a comprar al mercado o ir a las termas, vestirían ropas cómodas y prácticas, guardando sus ropas y joyas más lujosas para determinadas festividades donde si se exponían de cara al público. 

Viñeta del cómic 'Murena'

Además, no hay pruebas que sustenten que las mujeres normalmente llevasen el traje simbólico de su rango y condición social, y sí muchas "quejas" de ciertos autores de que muchas de ellas no lo hacían. 


Así que como en la actualidad, las mujeres más presumidas, orgullosas, elegantes o distinguidas sí que querrían diferenciarse del resto de mujeres y siempre saldrían a la calle con las vestimentas propias de su rango social, aunque fuese pleno agosto y se muriesen de calor. - Antes muerta que plebeya -pensarían.

Por lo que intuimos que la mayoría de patricias romanas, por un sentido práctico de la vida, vestirían de forma no muy diferente a una plebeya o una liberta. 

Un ejemplo de esto nos lo ofrece Apiano en su "Historia de Roma", donde se queja amargamente que a finales de la República la gente se vestía como quería, no como debía:

«Ahora el pueblo romano está muy mezclado con los extranjeros, hay igualdad de ciudadanía para los libertos, y los esclavos se visten como sus amos. Con la excepción de los senadores, los ciudadanos libres y los esclavos llevan la misma ropa.»


¿Existe hoy en día algún tipo de vestimenta propia de prostitutas? 

Se podría decir sí, que cierta ropa como medias de rejillas, faldas muy cortas, el fetichismo con las prendas de cuero, o vestidos muy ajustados se han asociado tradicionalmente como ropa "característica" de prostitutas, ¿eso significa que todas las mujeres qué lleven esa ropa son prostitutas? ¡No! Cualquier mujer puede lucir esas determinadas prendas, según la moda, el momento o el estilo de cada una, pero es el conjunto, la actitud o el contexto el que te habla sobre si esa mujer es una prostituta o no.

Tipo de vestimenta moderna asociada a las prostitutas.

También tenemos el ejemplo contrario, prostitutas que se visten como cualquier otra mujer, intentando ocultar su identidad, o incluso prostitutas que lucen vestidos y complementos muy caros, que indican muy a las claras que sus clientes son hombres de alto nivel adquisitivo.

Todo esto también ocurriría en las calles de la Antigua Roma, puede ser que matronas y prostitutas se distinguiesen en las calles de Roma, pero no tan fácilmente como muchos autores han querido mostrar. 

Parece claro que existían ciertas prendas asociadas a la prostitución: Por un lado, tenemos la polémica toga muliebris, que no sabemos hasta que punto estaban obligadas a lucirla en lugares públicos. Y por otro, tenemos telas y gasas transparentes o de colores llamativos, pero que muy pronto levantaron las envidias de las matronas romanas, y se apropiaron de estas sensuales y atractivas prendas.

Como vemos el debate está abierto, por lo que os pido que no dudéis en participar, colaborar o criticar este artículo, y aportar otras fuentes, ideas o perspectivas sobre este asunto. ¡Nosotros estaremos encantados!



Bibliografía

https://arraonaromana.blogspot.com/2014/05/la-prostitucion-romana-en-plauto.html

https://domus-romana.blogspot.com/2015/02/vestes-matronae-lucir-elegante-en-roma.html

Zamora Manzano, José Luis; La industria del sexo en la época romana: categorización social de la prostituta, medidas fiscales y control de la administración, 2019.

Greek and Roman Textiles and Dress: An Interdisciplinary Anthology
editado por Mary Harlow, Marie-Louise Nosch

 Harlow, M.E. ‘Dressing to please themselves: clothing choices for Roman Women’ in Harlow, M.E. (ed.) Dress and identity (University of Birmingham IAA Interdisciplinary Series: Studies in Archaeology, History, Literature and Art 2), Copyright © 2012, Archaeopress, pp. 37-467

McGin, A.J., Thomas, 'Prostitution, sexuality, and the law in Ancient Rome'



sábado, 20 de julio de 2019

Las termas romanas y el mundo de la prostitución


BALNEA, VINA, VENUS CORRUMPUNT CORPORA NOSTRA
SED VITAM FACIUNT BALNEA, VINA, VENUS
[Los baños, los vinos y el sexo corrompen nuestros cuerpos;
pero, la vida está hecha para los baños, los vinos y el sexo]
Epitafio de la tumba de un liberto
(Corpus Inscriptionum Latinorum VI 15258)

 

Recreación de unas termas romanas
Este último canto a los placeres de la vida nos permite adentrarnos en el debate sobre qué relación existían entre estos tres conceptos: vino, sexo y termas, ¿cómo estaban conectados? ¿eran placeres que se podían obtener de forma conjunta? ¿eras las termas un lugar habitual de prostitución? ¿la representación de escenas eróticas implicaban que el lugar estuviese relacionado con el comercio sexual? ¿existían burdeles que ofrecían servicios termales?

Y es que si viajamos a Pompeya encontramos dos lugares que han suscitado este debate ¿eran las termas un lugar habitual de prostitución? Adentrarse entre los muros de la Casa del Lupanar o de las Termas Suburbanas, nos podrían indicar muy a las claras que, efectivamente, las termas eran un lugar habitual para la prostitución... aunque el problema es que fuera de Pompeya no existen ejemplos tan atrevidos como los encontrados en la ciudad del Vesubio.

 Otro ejemplo de todo ello, lo tenemos en esta entrada donde hablamos del fascinante descubrimiento durante una excavación arqueológica de un burdel de lujo en Tesalónica, que ofrecía un espectacular servicio termal para sus clientes ¿o eran unas termas con un burdel situado en la planta de arriba? Otro ejemplo más, que vino a avivar el debate sobre la relación entre las termas y el mundo de la prostitución.

Por último, no podemos obviar que la prostitución estaba presente en numerosos espacios de la vida romana, y no sólo hablamos de los prostíbulos o las prostitutas que ejerciesen por las calles.

Muchos negocios, como posadas, tabernas o panaderías, podían obtener una fuente de ingresos extra, habilitando alguna habitación trasera para el ejercicio de la prostitución. 


Por lo que sería extraño que el dueño o el gerente de unas termas dejase de explotar un negocio tan lucrativo como el de la prostitución, especialmente en un lugar con tanto tránsito de gente, y habilitado con numerosas habitaciones privadas para masajes, aceites,....

Escena erótica. Casa del Restaurante (Pompeya).
Pintura mural en un negocio local que seguramente también funcionase como prostíbulo.


Las termas en la cultura romana


Donde hubo romanos existieron termas. Y es que los romanos fueron unos apasionados de los baños, siendo uno de sus mayores símbolos de progreso, de ingeniería, de técnica, en definitiva, de cultura.

Las termas eran centro de la vida social romana, todos los ciudadanos romanos acudían regularmente a las termas, era un lugar de encuentro, debate, conspiraciones...  pero también de relajación, de seducción, de miradas indiscretas, de gestos insinuantes entre los vapores del agua caliente humeante...


Como explica Mary Beard "existía la fuerte sospecha de que fueran corruptoras de las costumbres: la desnudez, el lujo y el placer del calor, el gusto lúdico de los vapores eran a los ojos de muchos una combinación peligrosa".

Imagen de los famosos baños asociados a un mega prostíbulo en Tesalónica.

Pero antes de que os imaginéis complejos termales, repletos de mármoles resplandecientes, luminosos, ventilados, con aguas cristalinas, como nuestros spas modernos, hay que decir que las termas romanas podían ser muy variadas y no eran lugares precisamente muy higiénicos... Eso de la ducha previa de nuestras piscinas aún no se había inventado, por lo que os podéis imaginar como podía estar el agua, después que más de mil personas al día, pasasen por ellas, dejando flotando en el agua, los restos de cosméticos, ungüentos, sudor, barro, e incluso algún que otro elemento más escatológico.

El propio Marco Aurelio en sus 'Meditaciones' (8,24) comenta: "Qué os han parecido los baños? Aceite, residuos asquerosos, agua cenagosa, todo repugnante"

Pero no os queremos bajar la libido, y como cualquiera que se haya bañado en los famosos baños 'Szechenyi' de Budapest, sabe que a todo se acostumbra uno... por lo que tampoco tuvo que ser muy diferente a estos turísticos y masivos baños húngaros. Así que mejor os dejamos con este canto a la belleza, refinamiento y lujo de los baños realizados por Luciano en su "Hipias o el baño"

Recreación ideal de unas termas romanas.



"Palacios de placer"


Pero los baños eran mucho más que un simple spa, las termas romanas eran centros de entretenimiento polivalentes, la gente no sólo iba a bañarse, también a hacer ejercicio, a asistir a discusiones filosóficas, a hacerse tratamientos de belleza, a encontrarse con los amigos...  Y lógicamente todo ello regado de los mayores placeres de la vida: comida, bebida y seguramente, sexo.

Representación esquemática de un conjunto termal, con espacios para el ejercicio físico, para el baño, para masajes, y ¿también para el sexo?

Por lo que los baños públicos, financiados por el Imperio, eran una especia de "palacio de los placeres", diseñados para el disfrute de la población romana. 


Incluso en baños mucho más pequeños, e incluso privados, se observa esa asociación entre baños y placeres sensuales, incluido ¿por qué no? el negocio del sexo.

Y es que esta asociación de los baños con la prostitución no es exclusiva de la cultura romana, en los baños mediales también se ejerció la prostitución, así como en los baños del lejano Japón.

Además, no hay que olvidar un punto muy importante, la sociedad romana era muy clasista, tan clasista, que se podía distinguir el rango social de cada individuo por el color o el tipo de ropajes, pero en los baños todos los ciudadanos se igualaban, desnudos todos los hombres y mujeres somos iguales.

Interior de unas termas romanas.
Esta promiscuidad social, como bien indica Thomas McGinn, en su documentadísimo "The Economy of Prostitution in the Roman World", propiciaría una atmósfera de intriga sexual, de relajación moral, que permitía vencer el machismo y el sentido de vergüenza y honor del hombre romano.

La profesora Carmen Guiral también se suma a esta corriente de ver las termas como lugares de placer y un espacio de seducción: "Había, sobre todo, prostitución. La voluntaria, que ejercían las cortesanas y, la forzada, con las esclavas. Las tenían incluso en las casas para servir al dominus y a sus invitados".

Y aunque, mujeres y hombres, se solían bañar en horarios diferentes, mañana y tarde, respectivamente, hubo otras termas que ofrecían espacios separados. Incluso se sabe que durante el Imperio se permitió el baño conjunto, aunque debido al éxito que tuvo esta iniciativa, pronto se intentó prohibir, ya que ponía en peligro la honorabilidad de la matrona romana.

Para que nos hagamos una idea de la popularidad de las termas, basta con saber que hasta las prostitutas de más baja condición, las que ofrecían sus servicios en cementerios, los seres más infames del escalafón social romano, tenían acceso a alguno de estos baños, como bien refleja Marcial en uno de sus epigramas más ácidos y furiosos:

 XCIII
La momia que se quiere casar

"Cuando tienes trescientos consulados, Vetustila, y tres pelos y cuatro dientes, pecho de cigarra, piernas y color de hormiga, cuando tienes una frente más arrugada que tu estola y unos pechos que parece telarañas; (...) Cuando el bañero, apagadas las luces, te permite entrar mezclada con las prostitutas de los sepulcros (...)"


Por lo que no nos puede extrañar que muchos escritores romanos, especialmente los estoicos, aunque alababan los baños como lugar de salud, pusieron su ojo crítico sobre esa atmósfera moralmente corruptora que existía en las termas: el lujo excesivo, la desnudez, los vapores calientes, esclavas dando masajes,... era un cóctel demasiado sensual para la estricta moral estoica (y posteriormente cristiana). Por lo que recomendaban a las matronas romanas a alejarse de estos centros de corrupción moral.


 Un viaje a Pompeya...


Si queremos ver que nos dicen los vestigios arqueológicos nada mejor que viajar a Pompeya, donde tenemos dos ejemplos muy claros que han dado aire a todo este debate: Las explícitas imágenes sexuales encontradas en las Termas Suburbanas y la Casa del Lupanar. El problema es que no tenemos otros ejemplos tan evidentes de termas con imágenes eróticas tan explícitas y numerosas.

Por lo que no se puede aseverar que todas las termas fuesen un lugar habitual de prostitución. Pero sí, que muchos lugares de prostitución, incluyeron estancias termales entre sus servicios, y que algunos baños ofrecían servicios de prostitución, ya fuesen de forma clandestina o regulada por el propio gerente de las termas.



Vista general del fresco de las Termas Suburbanas de Pompeya

Al primer sitio que vamos a viajar es a las Termas Suburbanas de Pompeya, un lugar que nos ha dado algunas de las representaciones sexuales más explícitas de toda la cultura romana.

Su vestuario (epodyterium) estaba decorado con escenas sexuales muy explícitas: parejas fornicando en las más diversas posturas, un trío e incluso una orgía. 


Cada escena se situaba sobre unas cajas de madera numeradas (I-XVI) que servían para guardar la ropa. Y aunque sólo ha sobrevivido una pared, se sospecha que originalmente habría 2 paredes más decoradas, lo que daría un total de 24 escenas eróticas.

¿Qué hacían esas escenas de sexo explícito en los vestuarios de unos baños?


Mucho se ha debatido sobre el significado de estas pinturas eróticas. Las versiones más mojigatas aluden a que era una sencilla regla nemotécnica para saber dónde guardabas la ropa. "En el cajón número 6 debajo de trío", una forma de atraer clientes a las termas y propiciar un ambiente lúdico.

Otros creen que en realidad se trataban de anuncios publicitarios de un burdel situado en la plata superior de las termas, o incluso como un catálogo de los servicios ofrecidos en el prostíbulo "¿Cuántos ases me cuesta un servicio número IV con esa prostituta germana de ahí?.

Detalle de uno de los frescos de las Termas Suburbanas.

Y no faltan, quienes argumentan que eran los servicios que ofrecían las propias esclavas que servían dentro de los baños.

Aunque la mayor parte de arqueólogos rechazan que las termas funcionasen habitualmente como un prostíbulo, y defienden que las pinturas tenían un sentido lúdico y decorativo en los baños.


Pero, lo que nadie puede negar es su estrecha relación, y allá donde había unas termas, en las proximidades siempre había un prostíbulo.

La Casa del Lupanar es un buen ejemplo de ello, situada a escasa distancia del foro, cercana a tabernas y a las termas de Stabia, probablemente las termas más populares de la ciudad. Y aunque los tres edificios se encuentran separados, algunos textos de la Antigüedad vendrían a confirmar la estrecha vinculación entre posadas, tabernas y prostitución.

Porque la pregunta es ¿por qué el dueño de unos baños iba a privarse de enriquecerse de un negocio tan lucrativo como era el de la prostitución? Si sería algo tan sencillo como habilitar unas habitaciones para tales menesteres... ¿No hacían esto en cualquier taberna o posada de baja estofa, donde la tabernera, a veces, también ofrecía servicios sexuales?


Fresco de la Casa del Lupanar en Pompeya.

PISTAS SOBRE LA PROSTITUCIÓN EN LAS TERMAS ROMANAS

Un hecho que favorecería la prostitución sería que no había distinción entre hombres y mujeres a la hora de servir en los baños... Es decir,  los asistentes masculinos fueron empleados en los baños utilizados por las mujeres, y viceversa. Siendo la mayoría de ellos, esclavos o libertos, por lo que no sería difícil que fuesen utilizados al mismo tiempo como esclavos sexuales.

El jurista Ulpiano menciona específicamente que el personal encargado de guardar la ropa de los vestuarios ejercían también la prostitución a instancias del "balneator", por lo que se preguntaba si había que calificarlos como proxenetas. Por lo que parece evidente que estos servicios de prostitución se darían dentro del mismo recinto termal.

Los esclavos muchas veces eran utilizados en el mundo de la prostitución
como una fuente de ingresos extra para sus amos

Y aunque es difícil encontrar registro arqueológico de estas actividades, sí que podemos encontrar algunas pistas en textos literarios o epigráficos:

Luciano en su canto a la belleza de los baños, en "Hipias o el baño" nos relata:

"Al entrar, nos aguarda una sala pública de amplias dimensiones, espera adecuada para criados y acompañantes; a la izquierda están los salones de recreo, muy convenientes, por cierto, para un balneario, con reservados acogedores y rebosantes de luz; tras ésta, a ambos lados, hay vestuarios suficientes para desnudarse, y en el centro una sala de gran altura y enorme claridad, con tres piscinas de agua fría, revestida de mármol de Laconia. (...) y por doquier brota la gracia y el encanto de Afrodita."

Esos "encantos de Afrodita" seguramente sea un eufemismo para hablarnos del comercio sexual. Es decir, los baños son un lugar propicio para la belleza, la sensualidad, el amor. Así, en algunos baños se han encontrado inscripciones muy similares a las halladas en burdeles, invitando al cliente a  "Entra y disfruta". Más pistas nos dan algunos graffitis de claro tono erótico en los baños de Herculano, o la existencia de una serie de pequeñas habitaciones en los baños de Sarno de Pompeya que se empleaban para el masaje e unción de aceites de los clientes, y seguramente también como lugar de prostitución.

Más pistas nos la puede dar el horrible descubrimiento arqueológico realizado en las termas de Ashqelon. Allí, se descubrieron casi 100 esqueletos de bebés apiñados en la alcantarilla situada bajo la casa de baños. El buen estado de los huesos indicaría que fueron arrojados al drenaje poco después de nacer, aunque como indica el análisis antropológico, parecen que todos ellos estaban muertos al nacer.

Aunque tampoco se puede descartar que estos niños fueron arrojados vivos  a las alcantarillas, sin más contemplaciones, ya que seguramente todos estos niños eran fruto de los embarazos de las prostitutas que trabajaban en estos baños.

Pintura erótica de las Termas Suburbanas de Pompeya.
Un hombre ¿masajeando? a una mujer.

Otra pista sobre la relación entre termas y prostitución es que muchos baños tenían en su entrada estatuas dedicadas a Venus, y aunque pueden entenderse como un simple escultura de decoración, o un guiño a ese famoso "carpe diem" de los epicúreos. Lucrecio asocia una de estas Venus situadas en la entrada de unos baños bizantinos, con la Venus Volgivaga, "la caminante callejera", es decir, la patrona de las prostitutas, que celebraban su festividad en el mes de abril.



CONCLUSIÓN


Por todo ello, aunque se ha querido separar el mundo de las termas con el de la prostitución, como si fuesen dos realidades separadas, a nuestro parecer creemos que estaban más estrechamente vinculados de lo que muchos ha querido ver. No sólo esa conexión entre las termas y prostíbulos cercanos, sino el propio ejercicio de la prostitución dentro del complejo termal.

Contaban con el ambiente erótico ideal, un espacio perfecto preparado con pequeñas celdas individuales, mano de obra esclava, de ambos sexos, y muy numerosa; un continuo fluir de personas, y lo que es más importante, un negocio tan lucrativo que parece difícil creer que no se quisiese explotar por algún motivo moral o deontológico.

Por todo ello, no nos puede extrañar que existan numerosos epitafios que se despiden de la vida dándole gracias a poder haber disfrutado del vino, los baños y el sexo:

"A los dioses Manes de Cayo Domicio Primo. En esta tumba estoy yo, el conocido y famoso Primo. He vivido a base de Lucrinias (ostras de Lucrino); en muchas ocasiones he bebido vino de Falerno.  Baños,  vino y  sexo han envejecido conmigo durante años. Si he conseguido esto, que ahora me sea la tierra ligera."




BIBLIOGRAFÍA

Blázquez, J.M. y Cabrero, J.; "Termas y prostíbulos de la antigua Roma",  La Aventura de la Historia, núm. 53, pp. 90-93, marzo 2003. 

 McGinn, T.; "The Economy of Prostitution in the Roman World" en  https://www.press.umich.edu/pdf/0472113623-ch2.pdf

Sobre baños, vino y sexo http://es.antiquitatem.com/termas-vino-sexo-venus-epitafio