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sábado, 26 de octubre de 2019

Imperia: La primera cortesana

Parte I: El Concilio de Constanza: prostitutas, cortesanas y una estatua.
Parte II: Imperia, la primera cortesana.
Parte III: Cortesanas poetisas, prostitución en la Italia del Renacimiento.

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Imperia: el nacimiento de un mito


Aunque conocemos bastantes detalles de la vida de Imperia Cognati durante su vida en Roma, poco o nada sabemos de lo que sucedió durante su estancia en Constancia, más allá de lo relatado por la pluma y la imaginación de Balzac en su obra "La Bella Imperia", donde nos narra, el ambiente lascivo de aquel Concilio y las intrigas urdidas por esta enigmática mujer.


"Era Imperia la más preciosa y caprichosa de las mujeres de mundo, además de pasar por ser la más inteligentemente bella y la que mejor se las componía para engatusar a los cardenales, galantear a los más rudos soldados y opresores de pueblos. Era dueña de valerosos capitanes, arqueros y señores, deseosos de servirla en todo. Con sólo una palabra podía acabar con la vida de aquellos que se mostraban impertinentes.

La derrota de un hombre no le costaba más que una gentil sonrisa; y a menudo por muy Señor de Baudricourt que era, un capitán del Rey de Francia le preguntaba, haciendo burla de los abades, si aquel día debía matar a alguien para ella. Excepto los potentados del alto clérigo con los cuales Doña Imperia componía finalmente su ira, los tenía a todos bajo su férula por la virtud de su pico y de sus amorosos modales, que tenían a los más virtuosos e insensibles apresados como los pajarillos en liga. Por eso, vivía tan querida y respetada como las verdaderas damas y princesas, y se le daba el trato de señora…”

Retrato de Imperia en "El Parnaso" de Rafael como la poetisa Safo.

Es evidente que su presencia tuvo que causar estragos entre los grandes prohombres allí reunidos, y conociendo el carácter mujeriego del Emperador, parece claro que tuvo que fijarse irremediablemente en ella. 


Aunque nunca sabremos hasta qué punto su influencia tuvo algo que ver en la elección del nuevo Papa, el cardenal Otón de Colonna, elegido en 1417 bajo el nombre de Martín V, un miembro de una de las familias aristocráticas romanas más antiguas y con mayor influencia de su época. 

Esta elección dio fin al Gran Cisma de Occidente, tras casi cuarenta años de disputas, y volvió a situar a Roma (ciudad donde residía Imperia) como sede del trono de San Pedro, recuperando su grandeza, tras más de un siglo de saqueos,  abandono y guerras, tanto externas (con la vecina Pisa) como internas (lucha encarnizada entre las principales familias de la ciudad). El Papa, por fin, volvía a ser una sola persona y se asentaba en la ciudad eterna tras haber habido sedes papales en lugares tan dispares como Pisa, Aviñón e incluso ¡Peñíscola!


La primera cortesana: Imperia Cognati


'El triunfo de Galatea' de Rafael.
Imperia aparece en el centro del cuadro
Imperia, nacida en torno al año 1486, fue hija de Diana di Pietro Cognati, una famosa prostituta romana, su padre tuvo que ser algún personaje importante de la corte romana, por lo que muchos han querido atribuirle la paternidad a Paris de Grassis, maestro de ceremonias del Papa Julio II, ya que el testamento de Imperia estaba firmado bajo el nombre de Imperia de Paris.

A pesar de sus orígenes tuvo una educación excelsa, ya que nada más entrar en el mundo de la prostitución fue conocida por su encanto e inteligencia, convirtiéndose en el prototipo de mujer cortesana: refinadas, cultas, poetisa y versada en toda clase de artes.
 

Fue apodada "La Divina" o  "La Reina de las Cortesanas". Su origen, aunque incierto, se sitúa en la ciudad de Roma, y destacó no sólo por su belleza, sino también por su inteligencia, su trato elegante y distinguido, y su habilidad en diversas artes como la poesía o el arpa. 

Por ello, ha sido considerada la primera cortesana, una figura que se popularizó enormemente en la Italia del Renacimiento.


Retrato de A. Chigi
Su belleza y sus encantos hizo acrecentar enormemente su fama siendo cortejada por toda la corte eclesiástica y nobiliaria romana, aunque parte de su éxito residía en presentarse como una mujer inalcanzable, por lo que seleccionaba muy bien a sus amantes.

El gran amor de su vida fue el banquero Agostino Chigi, al que apodaban "el banquero más rico del mundo", que financió el alto nivel de vida de Imperia, manteniendo un palacio en Roma, así como una villa rural a las afueras de la ciudad.


Otra de esas leyendas que corren en torno a su figura es sobre el lujoso estilo de vida que llevaba. Se cuenta que su casa estaba tan llena de riquezas y obras de arte como el palacio de un príncipe, por lo que cuando el embajador español en Roma asistió a su vivienda y se atragantó no le quedó más remedio que escupir sibre un sirviente de Imperia, ya que era lo único en aquella casa que podía ser mancillado.

Entre la lista de amantes que tuvo hubo banqueros, como Agostino Chigi o Angelo di Bufalo, poetas como Blosio Palladio o Filippo Beroaldo, altos cargos eclesiásticos como el cardenal Jacopo Sadoleto o el bibliotecario papal Tommaso Inghirami, y ¡cómo no!, no podía faltar un genio del renacimiento como el pintor Rafael.

Entre sus amantes se encontraba el genio del renacimiento Rafael, que no dudó en pedir sus servicios como modelo para inmortalizar su belleza en varias de sus obras.


Según los historiadores del arte su retrato aparece en varias obras realizadas por Rafael:
- La primera de ella sería "El triunfo de Galatea" obra encargada por el banquero Chigi para decorar su villa, posteriormente conocida como Villa Farnesina.
- También aparece en los frescos que decoran la tumba del banquero en la Iglesia de Santa María de la Paz (Roma) representada como una de cuatro sibilas que acompañan a un ángel.
- Y por último, como la poetisa Safo en "El Parnaso", una espectacular pintura mural realizada en el Palacio del Vaticano.


Frescos de la Iglesia de Santa María de la Paz (Roma).
Imperia sirvió de modelo para representar a una de las sibilas.

Era tal su belleza que se popularizó la frase de que Roma había sido dos veces bendecida por los dioses: Una vez bajo los auspicios del dios Marte, el dios de la guerra, que les dio el Imperio Romano; y otra vez por la gracia de Venus que les otorgó la belleza de Imperia. 

Muerte

Tuvo una hija llamada Lucrecia a la que nunca le faltó de nada, no sólo por las riquezas de su madre, sino por la protección que siempre le ofreció su más que probable padre, el banquero Chigi. A la muerte de su madre, Lucrecia heredó su enorme fortuna.

Sobre la muerte de Imperia corren toda clase de rumores: algunos apuntan que se suicidó envenenándose por un mal de amor, otros por un asunto de honor donde el Papa Julio II exigió su muerte. Y es que este tipo de muerte trágica siempre adorna más la bibliografía de un personaje tan fascinante como Imperia. Pero el famoso poeta Pietro de Arentino, contemporáneo de Imperia, escribió que la primera de las cortesanas murió en su lecho "rica, venerada y digna en su propia casa.

Los funerales fueron todo un acontecimiento en Roma ya que fueron financiados por Agostino Chigi e Imperia fue enterrada con todos los honores en la Iglesia de San Gregorio al Celio en Roma.


Podéis ampliar la información sobre la interesante figura de estas mujeres cortesanas cuya figura se popularizó en las ciudades estado italianas durante el Renacimiento en nuestra entrada: Cortesanas poetisas: La prostitución en la Italia del Renacimiento.

 

Bibliografía


https://www.laviajeraempedernida.com/constanza-el-lago-y-las-cortesanas-del-concilio/

 https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

https://periodicoirreverentes.org/2012/11/08/ciertos-lugares-imperia/
https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/el-concilio-de-constanza/20140511235000666898.html

jueves, 27 de septiembre de 2018

Los roles de los eunucos en Bizancio

Eunucos en Bizancio
Parte II: Los roles de los eunucos en Bizancio.

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Libro 'The perfect servant'
Los eunucos eran considerados esclavos muy exóticos, apreciados por su piel suave, sus voces agudas y sus cuerpos sin pelo, pero eran especialmente valorados al considerarlo sirvientes eficaces, leales y muy seguros. Ya que su incapacidad sexual y de producir herederos les hacía los perfectos cuidadores de los asuntos del hogar o de la corte.

Por lo que aquellos eunucos con las destrezas, habilidades e inteligencia suficientes fueron capaces de acaparar puestos de enorme responsabilidad dentro de la sociedad bizantina.




Sirvientes en hogares ricos


En muchos hogares ricos los eunucos se auparon como las personas de máxima confianza de sus señores, principalmente porque al estar incapacitados para formar familias, su única familia era en realidad la familia de su señor. Además, su formación e inteligencia los convertía en personas muy válidas, ya fuese para administrar las rentas de su señor o como tutores de sus hijos.

Además, su (supuesta) incapacidad sexual les convertía en los mejores guardianes de la virtud de las mujeres de la casa. Por no hablar de su papel como esclavos sexuales tanto masculinos como femeninos.

Ilustración que representa las diferentes capas sociales.


Eunucos cortesanos


Uno de las mayores preocupaciones de todos los emperadores bizantinos era que cualquier otro familiar o militar le intentase arrebatar el trono imperial para fundar su propio linaje imperial. Por todo ello, los eunucos se convirtieron en personas de máxima confianza dentro de los círculos palaciegos, convirtiéndose en muchos casos en sus más cercanos consejeros, ya que su lealtad era a veces mayor que la de los propios familiares del emperador.

Por lo que numerosas funciones de palacio quedaron bajo sus órdenes, siendo de las pocas personas que tenían libre acceso a las estancias privadas de la familia imperial. Así tenemos al "parakoimomenos", que dormía junto a la habitación del emperador, el "protovestiarios", encargado del guardarropa, y después, todo un "ejército" de eunucos encargados del buen funcionamiento del Palacio: comida, bodegas.

Hasta aspectos tan importantes como la educación de los hijos del emperador o su propia seguridad personal quedaba en manos de estos eunucos.



Por otro lado, también era habitual que fuesen los encargados de las cuestiones ceremoniales y de etiqueta, muy importantes dentro de la jerarquizada corte bizantina. Incluso, no era raro que los mismos eunucos facilitasen la transición entre un gobernante y otro, conservando ellos su misma posición.

Los eunucos encargados de los actos de protocolo recibían el nombre de "praipositos" y eran los 
encargados de instruir a la gente sobre cómo vestir, dónde situarse en los actos ceremoniales o cómo  comportarse ante el Emperador; y a la cabeza de todos estos eunucos estaba el "klarissimos", que actuaba como chambelán y portavoz del emperador.

Por último, destacar a aquellos eunucos empleados como funcionarios de alto rango, que realizaban labores muy específicas como mensajeros, mediadores, embajadores o secretarios privados.


Estos eunucos de corte se convirtieron en personajes de enorme poder e influencia, despertando pasiones e envidias a partes iguales.


Ese acercamiento a la figura del soberano les otorgaba gran poder, por lo que no era raro que familias poderosas castrasen a alguno de sus hijos menores con la esperanza que alcanzase un puesto de alto rango en la corte.

Recreación trono de Bizancio
Pero al mismo tiempo eran personajes temidos y envidiados a partes iguales, ya que la suerte de cualquier importante familia dependía de los antojos o los intereses de un eunuco. En su mano estaba, muchas veces, que la causa o petición de cualquier noble llegase a oídos del emperador.

Por lo que era normal que sobre ellos circulasen toda clase de rumores y habladurías, especialmente significativo es el retrato que se tiene de ellos como personas de enorme avaricia, y es que, sin descendencia, su único afán era vivir una vida plena de placeres y riquezas. Los propios historiadores bizantinos denunciaban el poder que acumulaban estos eunucos de palacio, influyendo muchas veces de forma directa en las decisiones que tomaba el emperador, acusándoles de intentar ostentar el poder en la sombra.

Añadir, que la soledad a la que estaban condenados los eunucos hizo que formasen una especie de lobby palaciego, a menudo trabajando (y conspirando)  para su propio provecho, lo que ayudó a incrementar su fama de ambiciosos e intrigantes.


Eunucos y el ejército.


Mosaico con
representación de Narses
Los eunucos también sirvieron en el ejército o como guardia personal del emperador. No parece que existiese ningún tipo de discriminación hacia su persona, ya que muchos de ellos sobresalieron en el campo de batalla, incluso algunos eunucos encabezaron ejércitos y flotas militares.

Uno de los motivos que explican este hecho es que no había riesgo que estos generales se alzasen contra el emperador vigente para intentar usurpar su puesto, ya que al ser eunucos estaban incapacitados para acceder al trono, por lo que se les presuponía una mayor fidelidad a su gobernante.

Entre los eunucos más famosos por sus hazañas militares podemos citar al general Narses, de origen armenio, quién lideró la conquista de la península itálica en tiempos del emperador Justiniano. Pero como decimos, éste no fue un caso aislado, a lo largo de la historia del Imperio Bizantino, podemos encontrar otros comandantes militares castrados.

Otro nombre famoso fue Pedro Focas que destacó por su bravura y arrojo contra los rusos, por lo que rápidamente fue ascendido a jefe de la Guardia Imperial bajo el reinado de Nicéfoto II (936-969) y posteriormente fue nombrado comandante del frente oriental.

Las fuentes también nos relatan como a finales del siglo X, Basilio II encargó a un eunuco de nombre Nicolás la dirección del ataque y asedio a Alepo, ciudad que cayó en manos bizantinas en el 995.

El Imperio bizantino hacia el año 1000. Desde el siglo VII, con la ascensión del Islam, el imperio perdió gran parte de sus territorios viéndose reducido a Anatolia y los Balcanes.

Eunucos y la Iglesia

Para entender la aceptación que tuvieron los eunucos dentro de la Iglesia Bizantina hay que sumergirse un poco en su visión del sexo, y especialmente su condena al placer sexual. Ya que los primeros padres de la Iglesia condenaron el placer sexual, y veían la ausencia de impulsos sexuales un hándicap para alcanzar la perfección espiritual.

Consideraban a los eunucos como seres puros y de alta estima,
casi comparables a los ángeles celestiales.


Por todo ello, la Iglesia bizantina fue muy permisiva con los eunucos, y no tuvo ningún problema en aceptarlos en su seno, no sólo en los escalafones más bajos, como monjes, sino que también les permitió ascender a puestos de gran poder, llegando a tener eunucos que ocuparon el cargo de patriarca de Constantinopla, la más alta dignidad dentro de la Iglesia Bizantina.

Santa Sofía de Constantinopla


Y aunque la Iglesia, casi desde su nacimiento prohibió la práctica de la castración (S.IV d.C), hubo numerosos religiosos que no dudaron en autocastrarse para así apaciguar sus apetencias sexuales, tal y como nos relata San Mateo: "eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos", en contra de los mandamientos de la Iglesia que ordenaba apaciguar la lujuria por otros medios menos drásticos.

Pero era tal el número de clérigos y monjes eunucos que existieron monasterios reservados sólo para ellos, como el erigido por San Sabas, en pleno desierto, camino de Tierra Santa; incluso sabemos la existencia de una secta cristiana, los monjes valesianos (siglo IV d.C) asentado en la zona de transjordania, que en su anhelo de alcanzar la perfección divina buscaban privarse de cualquier tentación de la Naturaleza, por lo que no dudaban es aplicarse la castración, tanto a ellos mismo, como a cualquier incauto peregrino que pillaran in fraganti, para intentar salvar su alma.

Monje eremita.

Esta peculiar sexualidad de los eunucos fue bien aprovechada por la Iglesia, ya que a los sacerdotes y monjes eunucos les solían encomendar funciones dentro de las comunidades religiosas femeninas, como la consagración de la eucaristía de los domingos.

Aunque esa misma peculiaridad sexual hacía que muchos monasterios de monjes prohibiesen el ingreso de eunucos, ya que los consideraban una fuente de tentación sexual para el resto de la comunidad.

Por otro lado, los eunucos empleados en los coros, los famosos "castrati", eran muy apreciados por su tono de voz único y especial, ya que al ser castrados antes de la pubertad conservaban ese rango de voz casi angelical. Por lo que no había coro eclesiástico que se preciase que no contase entre sus filas con algún castrati para deleite de los fieles.

Castrati


Eunucos y el sexo


Y no podemos hablar de eunucos y dejar de hablar de sexo, ya que uno de los mayores atractivos de los eunucos era en ser utilizados como esclavos sexuales. Ya que aquellos eunucos sometidos a la castración antes de llegar a la pubertad mantenían esos rasgos juveniles que tanto atraían a los hombres de la Antigüedad clásica, por lo que para muchos de ellos el sexo implicaba la sodomía, pecado terrible que la Iglesia prohibía, pero su voluntad estaba al servicio de sus amos.

Por otro lado, aunque está muy extendida la creencia que los eunucos eran incapaces sexualmente, muchos de ellos eran activos sexualmente, tanto con hombres como con mujeres. Pero debían andarse con mucho ojo en estos casos, ya que si tenemos en cuenta que la Iglesia sólo permitía tener sexo bajo fines reproductivos, si los eunucos fornicaban sólo podía ser por vicio y placer.

Aunque estos efebos no sólo eran una tentación para sus amos, sino también para otros hombres libres, por ello en muchos monasterios se prohibió la entrada de eunucos, ya que temían que su belleza juvenil desatase la pasión de otros monjes.

Los espadones era un tipo de eunuco muy solicitado.
Y si hablamos de eunucos y el sexo no podemos dejar mencionar a los eunucos denominados "espadones", no por conservar su "espada" en pleno funcionamiento , que también, sino por provenir de la ciudad persa de Spada, donde los eunucos también eran habituales.  Pues como decimos estos eunucos estaban parcialmente castrados, ya que el proceso de castrado no había sido completo, y aunque eran estériles, su miembro viril funcionaba a la perfección.

 Por lo que este tipo de eunucos eran muy apreciados entre las mujeres, ya que les garantizaba una infidelidad libre de sorpresas. Así que no puedo sorprendernos la presencia de algún buen "espadón" dentro del servicio de las mujeres de más alta cuna.

Eunucos como castigo

Aunque aquí hemos hablado de algunos de los aspectos "positivos" de ser eunuco, no nos engañemos, la castración era un terrible castigo no sólo aplicado a esclavos y prisioneros de guerra.  La propia legislación bizantina sancionaba con la castración algunos delitos, que en muchos casos podía suponer casi una sentencia de muerte, debido a la alta tasa de mortalidad de la intervención.

También era muy habitual aplicar la castración en medios cortesanos, especialmente a rebeldes, usurpadores al trono o familiares con demasiadas ansias de poder, ya fuese bajo hechos probados o como medida de precaución. Ya que si una persona no podía engendrar, nunca podría ser emperador, por lo que era un medio bastante eficaz para eliminar a peligrosos enemigos políticos.

Y aunque estas mutilaciones, bastante habituales en el código penal, nos pueden parecer una práctica bárbara, ellos la veían como un mal menor, si lo comparamos con la pena de muerte.




Bibliografía

Herrin, Judith. Bizancio: la vida sorprendente de un imperio medieval . Inglaterra: Penguin Books, 2008.

Herrin, Judith; Bizancio: El Imperio que hizo posible la Europa moderna, Editorial Debate, 2009.
 
Rautman, Marcus; La vida cotidiana en el Imperio Bizantino, Connecticut: Greenwood Press, 2006.

[En Internet]

La cruel historia de ser eunuco, en https://franciscojaviertostado.com/2014/12/01/la-cruel-historia-de-ser-eunuco/

Eunucos de Bizancio. Castración y vileza en el Imperio Romano de Oriente, en http://www.lacasamundo.com/2014/04/el-imperio-bizantino-eunucos-de.html

El tercer género en Bizancio, los eunucos, en http://elocasodebizancio.blogspot.com/2011/02/el-tercer-genero-en-bizancio-los.html

Eunucos en Bizancio

Eunucos en Bizancio
Parte I:  Historia de los eunucos en Bizancio.

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 "Su rostro era el de una rosa; la piel de su cuerpo, blanca como la nieve, era bien formado, rubio, estaba dotado de una suavidad poco habitual y desde lejos se percibía su olor a almizcle"
- Vida de san Andrés el Necio (s.X)

El imperio bizantino representa la fusión entre varios mundos: Oriente y Occidente,  el esplendor de la antigua cultura romana y el nacimiento de una nueva cultura medieval, creando una cultura fascinante donde sobreviven aspectos de la Antigüedad clásica, fusionados con la ferviente religiosidad impulsada por la rigurosa Iglesia Ortodoxa, y uno de esos elementos que mejor caracterizan ese contraste entre esos dos mundos es la figura de los eunucos.

Ocuparon puestos de importancia en el gobierno, en la Iglesia, en el Palacio, en las casas de las grandes familias aristocráticas, incluso en el ejército. Los cruzados de Occidente cuando llegaron a la capital Bizantina quedaron asombrados al descubrir los numerosos eunucos existentes en su sociedad, y más aún, cuando se dieron cuenta que éstos no eran simples esclavos, sino que muchos de ellos tenían cargos de enorme poder.

¿Cómo es posible que los eunucos, considerados seres inferiores en época romana, ahora hubiesen alcanzado tanto poder? ¿cómo se convertía una persona en un eunuco? ¿de dónde venían?


En el siguiente artículo intentaremos descubrir qué se esconde tras la enigmática vida de estas personas...

Mosaico Bizantino en la Basílica de San Vital de Rávena.
Representa a la Emperatriz Teodora flanqueada por un capellán (eunuco) y una mujer de la corte.


Admiración y envidia


La presencia de eunucos en sociedad bizantina fue muy numerosa, sobre todo porque al no poder tener descendencia, se consideraba que sus funciones, tanto en el gobierno como en el cuidado del hogar, iban a ser mucho más eficientes. Primero, porque al no tener familia, automáticamente sus señores se convertían en la única familia posible; y dentro de los ambientes palaciegos, esta incapacidad les imposibilitaba acceder al trono, por lo que se les suponía más fieles que otros posibles colaboradores.

A esto se sumaba la creencia que eran el mejor tipo de sirviente existente, ya que suponía que estaban exentos de sucumbir a una de las más peligrosas pasiones: el sexo y el amor, volcando todo su ímpetu e inteligencia en cumplir las tareas encomendadas.

Por lo que pronto encontramos sirvientes eunucos en la mayoría de las casas de las grandes familias.


Atendían las necesidades de la señora de la casa, educaban a sus niños, manejaban la economía familiar o actuaban como intermediarios en los negocios de su señor.

Mosaico de Teodora en San Vital.
A su derecha, un eunuco.
Todo esto los convertía en personajes con numerosas responsabilidades y poder, por lo que también levantaron envidias y recelos, sobre todo porque muchos de estos eunucos lograron amasar enormes fortunas, como el caso de los eunucos Antíoco y Calopodo, que donaron todas sus riquezas a la Iglesia Ortodoxa.

Muchos nobles consideraban indigno que estos eunucos tuviesen más poder que ellos mismos y que muchas veces su fortuna dependiese de la voluntad de un eunuco que había hecho carrera en la administración del reino.

Los clérigos también miraban con envidia a estos eunucos, que podían hacer carrera dentro de la Iglesia, incluso sabemos de eunucos que alcanzaron el cargo de obispo o fueron santificados. Su peculiar sexualidad les suponía libres de caer en los pecados de la carne, por lo que muchas veces eran los encargados de atender las congregaciones femeninas. Aunque esa misma ambigüedad sexual les cerraba la puerta de muchos monasterios, ya que los veían como una tentación para el resto de hombres.

No nos puede extrañar que la literatura nos haya transmitido una imagen bastante peyorativa de los eunucos, presentándolos como individuos avariciosos, glotones y bebedores. Personajes volubles, caprichosos, irascibles, charlatanes y maquiavélicos. Con modales y formas propias de gente afeminada, con risas exageradas y sin mirar nunca a sus interlocutores a los ojos.

Castración:


Si buscamos el motivo inicial que impulsó a los hombres a castrar a otros hombres, imagino que habría que buscar la respuesta en su naturaleza más cercana. ¿por qué los hombres castran a los animales? La respuesta es para aplacar su agresividad y volverlos más mansos.

Por este mismo motivo se empezó a castrar a los prisioneros de guerra, la falta de testosterona les convertía en seres más serviles y dóciles. 


Por lo que pronto, numerosas culturas, desde la Antigua Sumeria hasta la Italia del siglo XVIII, recurrieron a la castración para obtener esclavos, cuidadores de harenes, prostitutos, e incluso motivos tan superfluos como cantantes de ópera.



Por lo tanto, las técnicas de castración fueron variando a lo largo de la historia, pero normalmente se emplearon métodos brutales y sin muchas contemplaciones, lo que conllevaba un porcentaje altísimo de mortandad.  Esto hecho explica el elevado precio que alcanzaron los eunucos en el tráfico de esclavos, ya que muy pocos sobrevivían a la intervención.

Los romanos aplicaron distintos tipos de técnicas según la edad o la condición social del futuro eunuco. El aplastamiento de testículos se solía realizar en niños de corta edad, se les sumergía en bañeras de agua caliente para relajar los testículos, y luego se los machacaban con los dedos o con piedras destinadas a estos menesteres.

La técnica de la torsión también era muy utilizada, y como la palabra indica se trataba de retorcer los testículos y atarlos en una cuerda hasta atrofiarlos.

Por último, estaba la opción quirúrgica, que consistía en una pequeña incisión para quitar los testículos del saco escrotal. Este tipo de intervenciones se realizaban normalmente a partir de los 7 años.

Aunque dentro del imperio la castración estaba prohibida, muchos padres lo realizaban con sus propios hijos ilegalmente porque sabían que, si sobrevivía, tenía muchas opciones de entrar en la corte y, de ese modo, garantizar el sustento para toda la familia.

Representación de la castración de Uranus.

Tipos de eunucos:


A grandes rasgos se puede hablar de dos tipos de eunucos, según la edad de la intervención. El primer tipo de eunuco, y más apreciado, era el sometido al procedimiento antes de su pubertad, ya que debido a la falta de testosterona durante su desarrollo como persona, hacía que este tipo de eunuco destacase por sus rasgos efébicos o "femeninos".

Entre los principales cambios físicos destacaban el tono de voz, algunos de ellos conseguían conservar una extraordinaria voz angelical que los convertían en objeto de deseo para los mejores coros. Pero también solían ganar bastante obesidad en la zona abdominal y caderas, aumento del pecho, alargamiento de las extremidades, estrechamiento de la pelvis, fragilidad en los huesos y ausencia de vello facial.

Y aunque muchas veces se nos relata la belleza angelical de los efebos, también eran frecuentes los eunucos de cuerpos orondos, de voces afeminadas, convirtiéndose en objeto de mofa y burla.


Eunuco en un harén, pintura de Jean-Léon Gérôme, siglo XIX. Óleo sobre lienzo de 73,5 × 62 cm.
Actualmente en el Museo del Hermitage (St. Petersburgo).

El segundo tipo era sometido al procedimiento después de la pubertad, por lo que cómo ya habían desarrollado sus rasgos masculinos, los mantenían el resto de su vida.

Por otro lado, según el tipo de intervención realizada también podríamos diferenciar dos tipos de eunucos, ya que la amputación podía ser parcial, sólo testículos, o total, pene y testículos. Estos últimos eran mucho más codiciados, ya que su supervivencia a la operación era aún más complicada.



El auge de los eunucos

De la infamia...


Aunque en muchas civilizaciones antiguas ya existieron los eunucos, fue en Bizancio cuando su figura se puso realmente en alza. ¿cómo es posible que pasasen de simples esclavos a ocupar los cargos más importantes de la vida política y religiosa bizantina?

Empecemos por el principio, la Antigua Roma, donde eran considerados casi una aberración, y no nos puede extrañar, ya que en una sociedad tan "viril" y falocéntrica como la romana, la castración era un gran deshonor, sólo aplicable a seres inferiores como los esclavos o prisioneros de guerra, por lo que estaba completamente prohibido castrar a ningún ciudadano romano.
Relieve de un sacerdote de Cibeles.

Pero a pesar de la vergonzosa opinión que se tenía sobre los eunucos, su eficiencia como esclavos esta fuera de toda duda.  Poco a poco, fueron ocupando cargos más importantes en la sociedad romana, hasta convertirse en un elemento vital para el buen funcionamiento de la corte imperial romana, pasando a ser esclavos cada vez más solicitados, especialmente en la parte Oriental del Imperio.

Y aunque hubo emperadores, como Adriano o Constantino, que intentaron detener esta espantosa tradición, dictando severas leyes contra estas prácticas, la castración siguió vigente durante todo el Imperio Romano hasta que eclosionó definitivamente en el mundo bizantino.

Incluso, el mismísimo Justiniano llegó a prohibir la castración de esclavos dentro de los límites de su Imperio, pero siguieron siendo considerados esclavos de alto nivel y por lo tanto muy apreciados. ¿La solución a la prohibición del emperador? Tan sencilla como castrarlos en las regiones situadas en los limes del Imperio y después venderlos dentro de las ciudades romanas.

Y si hablamos de castración durante el Imperio Romano no podemos dejar de mencionar a los "galli", los sacerdotes del culto a Cibeles a los cuáles se les exigía como prueba de fe la castración.

De esta forma estos eunucos fueron ocupando puestos notables como intermediarios, consejeros o confidentes de muchos emperadores, especialmente en los últimos siglos del Imperio. Emperadores, como Diocleciano, no dudaron en rodearse de una corte de serviles eunucos dispuestos a satisfacer los caprichos del emperador. Incluso no han faltado historiadores modernos que culparon a los eunucos de la decadencia del Imperio.

La presencia de los eunucos en la Corte Bizantina puede ser herencia de los últimos monarcas absolutos tardorromanos.


Pero habrá que esperar a la división del Imperio, para que estos eunucos se alcen como auténticos protagonistas históricos, al auparse a los principales puestos de poder, ya fuesen políticos, religiosos e incluso militares; Primero, en el Imperio romano de Oriente, y posteriormentr, durante el Imperio Bizantino.



... a la gloria

 Aunque si queremos buscar las causas de su auge, hay que ir más allá de la simple eficiencia que pudieran tener como esclavos, o del extra de "confianza" que suponía a sus dueños el que estuviesen privados de sus atributos masculinos.


Algunos historiadores han apuntado que este auge de los eunucos sólo pudo darse en el Imperio Bizantino por su particular y estricta cosmovisión de su propia sociedad. Una sociedad fuertemente jerarquizada y con roles muy definidos para todas las personas: hombres y mujeres, nobles y plebeyos, emperador y súbditos, religiosos y laicos, ...

Este rígido sistema necesitaba de un elemento que pudiese actuar de engranaje entre estas separaciones tan estrictas, y estos intermediarios fueron los eunucos. 


No eran ni hombres, ni mujeres, no tenían herederos, no estaban sometidos a las pasiones más comunes del resto de hombres, todo ello les permitió ser vistos como elementos prácticos y muy útiles en múltiples aspectos de las vida política, religiosa y económica de Bizancio. Su polivalencia en la sociedad era tan amplia que podían ocupar cargos tan prestigiosos como generales, doctores o maestros, pero al mismo tiempo desempeñar las profesiones más infames como actores, cantantes o prostitutos.

El emperador bizantino Justiniano y parte de su corte.


En resumen, su importancia radica en que la misma cultura Bizantina fue otorgándoles cada vez funciones más exclusivas y específicas, por lo que muchos puestos en la corte imperial solo podían ser ocupados por eunucos. De esta manera, lo que en un principio fue simple moda o conveniencia, pronto se transformó en una tradición, tornándose la figura del eunuco esencial para el buen funcionamiento de la administración imperial.

Es por ello, que muchos romanos bizantinos empezaron a cambiar la consideración que se tenía sobre los eunucos, ya que observaron como la carrera de eunuco podía ser muy beneficiosa para los intereses familiares, por lo que no dudaron en castrar a algunos de sus hijos para que iniciasen una carrera como eunuco en la corte imperial o en la Iglesia, con la esperanza que alcanzase un futuro prometedor, por lo que pronto se pudieron encontrar eunucos provenientes de regiones locales del Imperio.

Uno de estos eunucos locales fue Nicetas el Paflagonio, que sirvió en la corte de la emperatriz Irene en el siglo VIII. Estos eunucos a diferencia del resto, eran hombres libres y de lengua griega.

La existencia de estos eunucos locales nos indica a las claras el éxito de estos eunucos, por lo que su presencia cada vez era más numerosa dentro de la sociedad bizantina. Tal es así, que el cronista francés Foucher de Chrartres, que visitó Constantinopla en tiempos de la I Cruzada (1096-1099), narraba sorprendido que en la ciudad había más de 20.000 eunucos.

Emperador Nikephoros III y su corte.
Se cree que el hombre sin barba situado a la derecha sería un eunuco importante de su corte.



Tráfico de esclavos. Los eunucos


Con la consolidación del Imperio Bizantino y la posterior expansión del Islam, la consideración de los eunucos varió enormemente, convirtiéndose en un tipo de esclavos cada vez más demandado, tanto en la cultura bizantina como en la cultura musulmana.

Y a pesar que la Iglesia se posicionó claramente en contra de este tráfico de esclavos, los eunucos que sobrevivían a la castración se convertían en un bien muy caro y que proporcionaba enormes beneficios. Así comenzó el lucrativo negocio del tráfico de esclavos eunucos y todo lo que ello implicaba: incursiones en otros territorios, quema de aldeas y raptos de los menores para después castrarlos, con más o menos habilidad, y los afortunados que sobrevivían pasaban al mercado de esclavos.

Mapa del Imperio Bizantino en tiempos de Justiniano.


El historiador bizantino, Procopio de Cesarea, nos relata que muchos de estos eunucos procedían de los territorios del Cáucaso, especialmente famosos eran los de la región de Abjasia, situada cerca del Mar Negro, pero también los traían de los Balcanes, Asia e incluso de las regiones bajo influencia árabe.

Y este dato es importante, ya que con la expansión del Islam, los mercados de esclavos comenzaron a resurgir en numerosas ciudades de Europa, y con ellos la demanda de eunucos. El obispo de Cremona, de nombre Liutprando, nos relata como funcionaba el mercado de esclavos allá por el siglo X: "eunucos a quienes se les ha quitado tanto los dos testículos como el pene...  la realizan los comerciantes de Verdún, que se llevan a los muchachos a Hispania y obtienen un enorme beneficio". 

Este mercado de Verdún, situado en el norte de Francia, se había especializado en proporcionar eunucos a los territorios bajo dominación islámica, como el Califato Omeya de Córdoba, donde este tipo de esclavos era muy apreciado.

Por último, añadir que estos eunucos de alto rango eran tan apreciados que muchas veces se enviaban como regalos en embajadas o en presentes para el emperador, ya que el valor de un eunuco bien formado podía equiparse al precio de las joyas o de caballos pura sangre.


Tráfico de esclavos en el campamento de los eslavos orientales, pintura de Serguéi Ivanov.

En contra del eunuquismo:


Como podemos intuir esta terrible práctica chocaba de pleno con la moral de la Iglesia que nunca vio con buenos ojos este tipo de intervenciones, por lo que numerosas voces se alzaron contra esta cruel práctica. Ya vimos como Justiniano trató de prohibir la castración dentro de los límites de su Imperio, e incluso mandó a un embajador (eunuco él) a la región de Abjasia para intentar frenar esta costumbre.

Por lo que no es raro encontrar testimonios a lo largo de toda la historia rechazando esta inhumana práctica. 


Desde el médico del siglo VII, Pablo de Egina, que se quejaba amargamente de estar obligado a realizar esta intervención por los deseos de sus ricos clientes: "Nuestro arte tiene por objeto restituir el cuerpo del hombre a su estado natural cuando de él se ha separado; la castración no puede negarse que tiene un fin opuesto; pero por mandatos superiores, es preciso indicar sumariamente el modo de verificarla"


Hasta el cirujano italiano del siglo XIII, Bruno de Longobucco, que criticaba a los señores de su época de querer esclavos mansos y fieles por medio del eunuquismo, y como buen profesional que era, quejándose del escaso instrumental médico que poseía para ese tipo de operaciones, contando sólo, con una navaja y un hierro candente para cauterizar la herida.


En el siglo X, León VI, introdujo dos nuevas leyes que abordaban el tema de los eunucos. Y aunque la primera de ellas prohibía a los eunucos contraer matrimonio (ya que el fin del matrimonio es la procreación), la segunda ley si que articulaba una visión más humana sobre la figura de los eunucos, al permitirles adoptar niños, pudiendo transmitir sus bienes y riquezas a estos hijos. 


Incluso no faltó un "Trado en defensa de los eunucos", redactado por Teofilacto de Ohrid, donde se relata el desprecio que sentía el pueblo de Constatinopla hacia los eunucos, a los que consideraba individuos crueles, avariciosos, perversos y repletos de vicios. Pero el autor, hermano de un eunuco de nombre Demetrio, presenta una serie de hechos que ensalzan la entrega y la virtud de numerosos eunucos a lo largo de la historia de Bizancio.




Parte II: Los roles de los eunucos en Bizancio.


Bibliografía

Herrin, Judith. Bizancio: la vida sorprendente de un imperio medieval . Inglaterra: Penguin Books, 2008.

Herrin, Judith; Bizancio: El Imperio que hizo posible la Europa moderna, Editorial Debate, 2009.
 
Rautman, Marcus; La vida cotidiana en el Imperio Bizantino, Connecticut: Greenwood Press, 2006.

[En Internet]

La cruel historia de ser eunuco, en https://franciscojaviertostado.com/2014/12/01/la-cruel-historia-de-ser-eunuco/

Eunucos de Bizancio. Castración y vileza en el Imperio Romano de Oriente, en http://www.lacasamundo.com/2014/04/el-imperio-bizantino-eunucos-de.html

El tercer género en Bizancio, los eunucos, en http://elocasodebizancio.blogspot.com/2011/02/el-tercer-genero-en-bizancio-los.html





viernes, 25 de mayo de 2018

Los Alumbrados Extremeños: Sexo, lujuria y espiritualidad en el siglo XVI


En la entrada de esta semana os vamos a presentar a los Alumbrados, un movimiento religioso herético que se desarrolló a principios del siglo XVI en pequeñas ciudades de Castilla, y que rápidamente se extendió a amplias zonas de Andalucía y Extremadura. Y aunque al principio se tuvo por un movimiento aislado, su rápida extensión y sus doctrinas, con ciertas semejanzas a las del protestantismo, hizo que la Inquisición interviniese con mano de hierro.

Este tipo de movimiento religiosos reformistas, solían basarse en una interpretación personal de las Sagradas Escrituras, obviando en muchos casos los tratados teológicos "oficiales" de los padres de la Iglesia.


Por lo que eran considerados un peligro por parte de la Iglesia oficial, ya que eran fuente de peligrosas desviaciones teológicas, al rechazar  numerosos dogmas oficiales de la Iglesia de Roma

The Covenanters' Preaching, pintura de George Harvey

Estos movimientos fueron bastante frecuentes a lo largo de la historia, aunque fue en esta época de finales de la Baja Edad Media y principios de la Edad Moderna, cuando eclosionaron por toda Europa, surgiendo grupos de toda clase y condición, desde aquellos que predicaban la pobreza más absoluta, a otros que no dudaron en formar comunidades al más estilo "hippie", donde se fusionaban la religión y el amor libre.

Y aunque normalmente la Iglesia acusaba a estos movimientos herejes de todo tipo de injurias y delitos, poniendo especial hincapié en los terribles delitos sexuales que cometían una u otra secta. Como mejor ejemplo de todo ello podéis ver nuestro post dedicado a sectas cristianas acusadas de organizar orgías durante la Edad Media.


LOS ALUMBRADOS


Estos grupos religiosos surgieron al reunirse pequeños grupos de laicos (conventículos) que leían y estudiaban la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento, y daban una interpretación personal de las escrituras, obviando los tratados teológicos de los padres de la Iglesia.

Los alumbrados predicaban la completa pasividad, el abandono, el "dejarse al amor de Dios", por lo que a su personalísima interpretación de la Biblia había que sumar la extravagancia de algunos de sus líderes que animaban a sus fieles a adoptar ciertas actitudes morales aberrantes.

Pensaba que el amor de Dios era tan grande que no hacía falta cumplir las rigurosas y tediosas reglas externas que imponía la Iglesia Católica, por lo que rechazaban sus ritos y ceremonias, sus sacramentos, la reverencia a las imágenes, la penitencia, ... En definitiva, no había que temer el castigo de Dios a ciertas actitudes porque Dios era todo amor.


 

Este tipo de doctrina daba alas a saltarse, y con mucha facilidad, los estrictos dogmas sexuales y morales impuestos por la Iglesia. 


Algunos de estos movimientos iluministas de la Edad Media, así como algunos de los alumbrados españoles, aducían que sus almas habían alcanzado la perfección absoluta, por lo que eran incapaces de pecar, por lo que promovieron una escandalosa promiscuidad sexual:

"Nada en las obras de un hombre se debe a él. El que reconoce que Dios hace en él todas las cosas no peca, pues no debe atribuirse a si mismo sino a Dios lo que hace. Uno puede estar unido con Dios de tal forma que haga lo que haga no puede pecar".


Maqueta del Auto de Fe celebrado en Llerena en 1579.
Museo de Historia de Llerena.

Normalmente estos grupos estaban dirigidos por un confesor que se rodeaban de un círculo de mujeres, aunque no faltaron grupos de alumbrados dirigidos por beatas. Estos párrocos aprovechaban su posición para cometer delitos de solicitación, aunque como ya vimos en este post, este delito estuvo muy extendido en todo el cuerpo de la Iglesia.

Así conocemos el caso del licenciado Jorge Belmar que durante el acto de confesión "alzaba las faldas a las muchachas, las enseñaba sus partes vergonzosas, metía manos en sus pechos, ..., con el pretexto de asegurarlas que en realidad era Nuestro Señor quien las tocaba".

Detalle del 'Éxtasis de Santa Teresa',
de Bernini, Roma.
Otras de las excusas esgrimidas por estos alumbrados para promover la promiscuidad sexual era proclamar que el nuevo Mesías nacería del fruto de una relación entre el clérigo de turno y alguna de sus doncellas.

También estaban aquellos que veían el placer como un don de Dios, y que a través del goce carnal era más fácil que el espíritu alcanzase la divinidad. Esta idea, más que una excusa barata para tener sexo, esconde en realidad una corriente filosófica que puede verse en numerosas religiones, donde la espiritualidad, el goce y la pasión están íntimamente relacionados, como algunas corrientes sufistas dentro del Islam o si quieren algo más palpable, los mismísimos poemas de Santa Teresa de Jesús, que muchos han querido ver como una descripción perfecta del orgasmo.


Expansión del movimiento de los Alumbrados

Muchos autores han querido justificar el éxito de este tipo de movimientos esgrimiendo toda clase de argumentos: desde la escasez de varones por la alta emigración al Nuevo Mundo a la represión sexual a la que estaba sometida la mujer. Aunque la casusa más probable seguramente se debiese al excesivo número de clérigos sin ningún tipo de formación, ni tan siquiera vocación, que aprovechando su posición de poder, en especial en estas comunidades rurales, no dudaron en calmar sus apetitos sexuales.


Persecución contra los Alumbrados


Estos alumbrados en un principio no despertaron demasiado interés a los tribunales de la Inquisición, ya tenían bastante trabajo persiguiendo a otros herejes, judíos, sodomitas,....

Fue la incansable labor de un fraile extremeño, de nombre Alonso de la Fuente, quién alertado por los ritos y blasfemias de estos grupos, denunció, una y otra vez, a sus integrantes ante los tribunales de la Inquisición. 


Juan de Ribera, de
Luis de Morales
Como en un principio estos grupos de alumbrados contaban con el favor de Juan de Ribera, obispo de Badajoz, las quejas de Fray Alonso fueron vanas. Pero él no cesó en su empeño de demostrar el peligro de esta herejía, por lo que aprovechó un viaje que le llevó a las cercanías de Madrid para trasladar una serie de informes y memorias al propio Felipe II, donde denunciaba el comportamiento inmoral de estos Alumbrados y de paso aprovechaba para arremeter contra el obispo de Badajoz, de quien decía que:

"...en muy breve tiempo fue convertido a la opinión de los Alumbrados, y le hicieron tan de su mano que, fiándose enteramente de ellos, les cometía todo el gobierno de sus iglesias haciéndoles grandes favores."  

Aquí os dejamos con el extracto de uno de esos memoriales enviados a Felipe II, fechado en diciembre de 1575, donde denunciaba el comportamiento libidinoso de esa secta, aunque más parece el testimonio fruto de su calenturienta imaginación:

“Se aprovechan de la magia para alcanzar las mujeres y aprovecharse de sus cuerpos, para el cual efecto les ayuda el demonio grandemente, el cual viene a las mujeres y las enciende terriblemente en deseos de carne con tan grande opresión, que las hace ir rabiando a sus maestros a pedir la medicina de aquellas grandes tentaciones porque ninguna otra persona puede remediarlas. Y los dichos maestros aplican el remedio natural tratando con las tentadas deshonestamente, y dándoles a entender que no es pecado, porque aquellas obras carnales llaman regalos de gente espiritual, y que haciendo aquellas cosas con necesidad espiritual no es ofensa de Dios”.
 - Memorial que fray Alonso remitió a Felipe II.


Se puede decir que su afán perseguidor de Alumbrados fue una obsesión que le acompañó toda su vida, yendo de pueblo en pueblo, advirtendo sobre los peligros de esta secta y denunciando a toda persona sospechosa de iluminismo, hecho que le acarreó granjearse numerosas enemistades. Incluso, no dudó en acusar de alumbrados a los más ilustres representantes de la mística española como a Teresa de Jesús, Juan de Rivera y Juan de Ávila.

Aunque su enfermiza insistencia dio sus frutos, y finalmente la Inquisición se puso manos a la obra, reveló de su cargo a los antiguos inquisidores del Tribunal de Llerena que no habían escuchado las denuncias de Fray Alonso y organizó unos espectaculares autos de fe que acabaron para siempre con este movimiento.

La fecha del más famoso de todos ellos fue el 14 de Junio de 1579, en la población extremeña de Llerena, donde se asentaba uno de los tribunales inquisitoriales.



En la plaza se montó: Un tablado donde se llevó a cabo la ceremonia, un palco para los asistentes de alto rango, tribunas para reos y balcones engalanados.

Los Autos de Fe


Recordar que los Autos de fe eran un espectáculo sin igual, en una época donde no había mucha diversión estos juicios públicos eran un gran reclamo para la población, como bien atestiguan los informes de la época.

Pero este auto superaba a casi todos los de la época, no sólo por el gran número de sentenciados, más de 50 personas, sino porque muchos de ellos eran alumbrados o iluminados, por lo que este auto de fe atrajo a curiosos de todos los rincones del reino.

La Cruz verde y el estandarte de la Inquisición se colocaron en un lugar privilegiado.

La ciudad se engalanó para recibir a tantos visitantes, viéndose sobrepasada a la hora de acoger a tantos vecinos llegados de diversas regiones del reino, ya que la afluencia de forasteros desbordó la capacidad de mesones y fondas de las poblaciones cercanas. Incluso tuvo que desatender a numerosos compromisos, ya que los palcos de honor, muy solicitados en este tipo de espectáculos, estaban otorgados a personajes principales de la sociedad.

Como anécdota, que ilustra el éxito de convocatoria que tuvo este Auto de Fe, explicar que la ciudad permitió los días y noches previos al juicio público, la celebración de fiestas y reuniones nocturnas, donde no faltaron pucheros y calderetas regados con abundante vino. Fiestas y romerías nocturnas que se habían prohibido los años anteriores porque precisamente ¡¡eran habituales entre los alumbradistas!!

El día del auto la plaza de Llerena está abarrotada y es que el Auto de Fe prometía un espectáculo sin igual, ya que durante todo el día desfilarían reos y condenados de toda clase y condición, expuestos a la vergüenza y escarnio público, para regocijo del público allí concentrado.


Por lo que tras la misa y el largo sermón de inicio fueron apareciendo los penitenciados, primero aquellos acusados de diversos delitos contra la fe, como la blasfemia u actos contra la ortodoxia cristiana. Todos se vieron obligados a abjurar en público sus pecados, es decir, reconocerlos y arrepentirse públicamente de ellos. Algunos también se vieron sometidos a tandas de azotes, y los casos más graves iban acompañados de condenas de destierro o multas si el personaje era rico.

Los reos vestidos con el san benito y escoltados por soldados y sacerdotes en la tribuna.
Tras un descanso para comer y coger fuerzas hicieron entrada un grupo de reos acusados de poligamia, delito más grave y acompañado casi siempre de azotes y destierros temporales. Hasta que finalmente, y para última hora de la tarde aparecieron los alumbrados, el plato fuerte del día. La mayor parte de ellos fueron sometidos a tormento, es decir, torturas, y condenados a varios años de galeote, una de las peores condenas que te podían caer en aquella época.

Tras estos ejemplarizantes juicios, el fenómeno de los Alumbrados desapareció, quedando para la historia sus leyendas e historias repletas de pasión carnal, lujuria y sexo desenfrenado.


Extractos del Auto de Fe de Llerena de 1575:


Para finalizar traemos algunos de los extractos de la relación de delitos que fueron leídos públicamente durante el Auto de Fe celebrado en Llerena en el año de 1575, ya que resumen a la perfección los principales delitos a los que fueron acusados estos Alumbrados:

"1. Los alumbrados de Estremadura eran clerigos sacerdotes y algunos predicadores, no tenian beneficio ni renta sino lo que les daban las mugeres con quien trataban, trayan por officio yr por los pueblos enseñando su doctrina a moças donçellas diciendo que las biejas eran duras para recibirla.

2. Mandaban a todas se confesassen con ellos generalmente diciendo que era necesaria la confesion general.
3. Procuran por todas vias que estas mugeres siendo solteras no se casen ni entren monjas sino que se hagan beatas diciendo ser mejor estado.

8. (...)Hay algunas beatas destas que haziendo esta oración y contemplación ven vanas visiones, oyen ruidos y voçes, reciben grandes miedos y temores, no pueden ver imagenes, ir a la iglesia, oir sermones, ni cosas de devoción, diciendo que están tan llenas de Dios que no les cabe mas, les parece que Christo en quien están contemplando les aparece en figura de hombre y con el vienen a tener grandes tentaciones de carne y realmente les parece que pasan con el tocamientos deshonestos hasta tener polluciones.

A esto dan también ocasión lo que sus maestros les enseñan, que lo contemplen hecho hombre y se ajusten con él poniendo boca con boca y los demás miembros y le digan palabras regaladas y amorosas, como carne de mi carne, hueso de mis huesos, y mirando al crucifixo de bulto aunque sea en la yglesia les parece que ven que el mismo crucifixo las convida a deshonestidades lebantando sus verguenzas por debajo del paño (...).

10. Estas mugeres, luego que se confiesan con ellos, les cobran una afición estraña que se pierden por ellos y les vienen grandes tentaciones de carne con ellos, y estando con aquellas bascas y rabias, les han a buscar, y ellos las besan y abraçan, y meten las manos en los pechos, y sobre el coraçón dándoles a entender y diciendo que aquellos tocamientos no son pecado, que los haçen por alegrarlas, consolarlas y ayudarlas, para que puedan llevar aquellos sentimientos, con lo qual ellas sienten grande alibio y consuelo para aplacar aquellas rabias. 

Y diçen algunos que hacen aquello, contra su voluntad, solo por mortificarse, que no sienten deseo carnal ni deleite, y algunos pasan adelante en estos tocamientos metiéndoles la lengua en la boca y tocándoles en las partes vergonçosas y echándose en la cama desnudos con ellas.

11. Entre ellos y ellas pasa otro sentimiento estraño que andando con aquellos ardores y fuegos que algunas veces llega a tanto que (..) si se llegan los unos a los otros se encienden y ponen fuego (...) y otras veçes con deseo de tener aquel encendimiento (que dicen es devoción) y comunicación se vienen a llegar una muger con otra desnudas en la cama en tanta manera que se abraçan y besan y meten la lengua en la boca y juntando las partes vergongosas vienen a tener pollución."
- Relación de las proposiciones de los alumbrados de Llerena que se castigaron
el año 1575



Si los acusados habían fallecido en las cárceles durante la fase de interrogatorios se colocaba una efigie en su representación con un rótulo con su nombre y el delito cometido.

Conclusión


Como conclusión, recoger las reflexiones de Manuel Maldonado que realiza en su blog sobre la Historia de Llerena donde nos relata que a pesar de la fama de este Auto de Fe, todo ello se trató más bien de un montaje impulsado por el Santo Tribunal desde Madrid, un acto de propaganda, una demostración de poder de la Inquisición, un aviso a navegantes ante cualquier desviación de la doctrina oficial de la Iglesia.

Por ello, no nos puede extrañar que en un principio el Obispo de Badajoz e incluso el Tribunal de Llerena hiciesen oídos sordos a las continuas denuncias de Fray Alonso. Por lo que a pesar de la fama que adquirió la secta de los Alumbrados, no puede asegurarse su existencia histórica como un grupo organizado, sino más bien fueron un grupo de sacerdotes que "soportaban mal las exigencias del celibato y la castidad clerical", por lo que aprovecharon una particular interpretación de las escrituras para arrimar el ascua a su sardina.

Pero ante la tensa situación que se vivía en Europa por la reforma protestante, que precisamente permitía romper con la castidad clerical, el Santo Oficio decidió cortar por lo sano cualquier atisbo de reformismo, y a través de este auto ejemplarizante poner sobre aviso a cualquier otro párroco o sacerdote dispuesto a tomarse con ligereza los mandamientos morales de la Iglesia.


Bibliografía

[En Internet]

Manuel Maldonado, 'Llerena y los alumbrados' en
http://manuelmaldonadofernandez3.blogspot.com.es/2009/02/llerena-y-los-alumbrados.html

 Israel J. Espino en 'La depravada secta de los alumbrados' en
http://www.extremaduramisteriosa.com/la-depravada-secta-de-los-alumbrados y
http://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2016/11/07/los-alumbrados-sexo-hostias-y-posesion/

 [Obras]

Huerga, Á.; Historia de los alumbrados (1570-1630), Fundación Universitaria Española, 1994.

Santoja, P.; Las doctrinas de los alumbrados españoles y sus posibles fuentes medievales, DICENDA. CUadernos de Filología Hispánica, 2000, 18, 353-392.

Sánchez Ortega, Mª.H.; La mujer y la sexualidad en el Antiguo Régimen, Akal, 1992.