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viernes, 15 de septiembre de 2023

Merkins o Pelucas Púbicas: ¡ponte la peluca ahí abajo!

A lo largo de la historia se han utilizado muchos tipos de pelucas y por diferentes motivos (modas, motivos estéticos, como distintivo social, ...), especialmente fueron populares en los reinos de Francia e Inglaterra, sobre todo cuando algunos de sus reyes las empezaron a utilizar para tapar sus tempranas alopecias, imponiendo la moda al resto de la corte. 

Sabemos que en la corte de Versalles se tuvieron que contratar hasta 48 artesanos de pelucas para abastecer la creciente demanda de la nobleza parisina. Así las pelucas se convirtieron progresivamente en un distintivo profesional de algunas de las profesiones más nobles como abogados, jueces, escribas o profesores.

Aunque si hablamos de pelucas en este blog es para hablar de una de las más sorprendentes... ¡¡las pelucas púbicas! pelucas que se ponían sobre la vulva de la mujer, por cuestiones estéticas pero sobre todo de salud sexual, bueno más bien, para fingir buena salud sexual. 

 

Y es que en los siglos XVI y XVII, cuando se popularizó su uso, se consideraba que un pubis cubierto de vello era síntoma de buena salud y por lo tanto deseable. ¿el motivo? que muchas mujeres, especialmente aquellas dedicadas a la prostitución, solían tener el vello afeitado para evitar enfermedades como los piojos.

Y aunque nos parezca que el uso de estas pelucas es algo del pasado, hoy en día se siguen utilizando, especialmente en el mundo del cine, cuando actrices depiladas con láser o con ciertos reparos por enseñar un desnudo completo prefieren recurrir al uso de estas pelucas púbicas para tapar o disimular su vulva.

Vendedor de pelucas púbicas, 1860

 

EL ORIGEN DE LAS PELUCAS PÚBICAS

Algunos historiadores han conseguido rastrear el origen de estas pelucas para el pubis hacia mediados del siglo XV, época donde las prostitutas empezaron a rasurarse el vello púbico por cuestiones de higiene y evitar el problema de los piojos o liendres en sus zonas íntimas. Además, muchas de ellas recurrían a estas pelucas para tapar los síntomas de algunas enfermedades sexuales como la sífilis que provocaban llamativas llagas genitales, denominadas chancros, que podían contagiar la infección.

Incluso uno de los cronistas más famosos sobre los bajos fondos londinenses y su vida nocturna, el político y funcionario naval, Samuel Pepys, dejó anotado en su diario de 1667 la poca higiene que estas pelucas púbicas tenían:

“Fui al Swan; y mandé llamar a Jervas, mi viejo fabricante de merkins, y él me trajo un merkin; pero estaba lleno de liendres, así que me preocupé al verlo y lo envié a limpiarlo”.

Hay quien le ha buscado un origen más teatral a la aparición, o al menos a la popularización, de estas pelucas púbicas. Y es que, en época Isabelina, entre 1550 y 1600, las compañías de teatro inglesas no permitían que actuasen mujeres, por lo que el papel de dama estaba reservado para jóvenes varones imberbes, que en algunas escenas y para aclarar la situación al público empezaron a lucir estas pelucas para goce y diversión de los asistentes.

Sobre el origen etimológico de este curioso nombre de "merkin" existen varias teorías: una de ellas es que sería un nombre utilizado en el inglés antiguo para referirse a las mujeres jóvenes de clase baja; otra teoría sostiene que proviene de la palabra "Marykin", una forma cariñosa para referirse al nombre femenino de Mary.

Sea como fuere, las pelucas púbicas se siguieron utilizando hasta prácticamente el siglo XX, y es que una vulva peluda siempre se ha considerado un símbolo de salud y prosperidad. De hecho, sabemos que los merkins siguieron siendo populares durante todo el siglo XVIII, y algunos, en particular los que usaban las mujeres más ricas, estaban decorados con cintas, joyas, flores y otros adornos, para embellecerlos.

Dibujo de una posible peluca púbica adornada con lacito.

 

Incluso dieron el salto al charco, llegando a EE.UU., ya que a principios de siglo XX era ilegal que una mujer se desnudara por completo en los shows eróticos, por lo que recurrían a estas pelucas para esquivar la ley, y en caso de ser condenadas por indecencia, les servía de atenuante al no estar completamente desnudas.

Sólo con la llegada del bikini a mediados del siglo XX y la popularización de las revistas eróticas las mujeres empezaron a recortar su vello púbico, y eso que en los años 70 y 80 se volvió a poner de moda el vello púbico frondoso. Habrá que esperar a la "invención" de la cera brasileña y la llegada de los 90 cuando definitivamente la moda de ir con poco pelo o completamente rasuradas se ha instaurado en el imaginario erótico de occidente como símbolo de belleza.

Sobre los materiales con los que estaban hechas se puede decir que se realizaban con lo que más a mano se tenía en cada región: las había realizadas con fibras naturales, pero más realistas eran las diseñadas con pelos de animales, como crin de caballo, pelo de cabra o piel de castor (por ello uno de los apodos que tiene la vagina en inglés es "beaver", castor en inglés), hasta llegar a las más lujosas que se fabricaban con vello púbico humano.


Merken o peluca púbica


Pelucas púbicas en Hollywood

Para finalizar, si tenéis curiosidad en saber en qué películas se pueden ver actrices lucir pelucas púbicas, aquí os dejamos algunas donde las propias actrices han confesado que cubrieron sus partes íntimas con un merkin:

Probablemente el ejemplo más evidente lo tenemos en la película "El Séquito" (2015) donde la ex actriz porno Sasha Grey luce una evidente peluca púbica. Otras actrices famosas que han lucidad pelucas han sido Kate Winslet en "El lector" (2008), Heidi Klum en "Blow Dry" (2001) o Evan Rachel Wood en la serie de tv de "Mildred Pierce" (2011). Pero no sólo las mujeres han recurrido a este tipo de recursos, el conocido actor Jake Gyllenhaal también disimuló sus genitales en las escenas más íntimas en "Amor y otras drogas" con un tipo de peluca para hombres.



sábado, 4 de abril de 2020

Fetichismos y parafilias en la Historia: Candaulismo (Infidelidad consentida)


Fetichismos y parafilias en la Historia:

- Capítulo I: Agalmatofilia
- Capítulo II: Candaulismo

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El candaulismo es una práctica sexual o fantasía que se refiere al impulso psicológico de un sujeto de exponer a su pareja sexual o imágenes de ella o él, ante otras personas, con el fin de obtener gratificación erótica.

El término puede aplicarse a la simple exhibición del cuerpo de la pareja, como deseo que sea admirada por su belleza, como a la excitación de ver a la pareja manteniendo relaciones sexuales con una tercera persona.


Algunos psicólogos asocian esta parafilia como una variación de otras prácticas similares como pueden ser el voyeurismo y el exhibicionismo. Otros la ven más cercana a prácticas sadomasoquista, dentro de juegos de dominación y sumisión. Nos vemos con la obligación de remarcar que este tipo de prácticas siempre tienen que ser consensuadas con la pareja, sino están catalogadas como delito.

Aunque hoy en día esta práctica es más conocida con el término inglés de "cuckold", como cualquier fetichismo o parafilia recoge su nombre de un personaje de la Antigüedad. En este caso del rey griego Candaules.

Candaules


Fue rey del poderoso reino de Lidia, situado en las actuales costas de Turquía. Fue el último rey de la Dinastía Heráclida, ya que, como veremos, fue asesinado por uno de sus colaboradores más próximo, Giges, otro de los protagonistas de esta historia.

El relato más detallado sobre su reinado nos lo proporciona Heródoto de Halicarnaso, quien nos cuenta que Caudales sentía auténtica pasión por su mujer, considerándola la mujer más bella de todo el reino.

Esposa de Candaules descubriendo el escondite de Giges.
Eglon Van Der Neer (1660-1662)

Un día, estando reunido con Giges, uno de sus ministros de más confianza, empezó a alabar la belleza de la reina. Canduales, creyendo que Giges reaccionaba a sus palabras con incredulidad, le propuso que lo comprobase con sus propios ojos.

Invitó a Giges a esconderse en el dormitorio de su esposa y contemplarla desnuda, y juzgar así, con sus propios ojos, si las palabras del rey eran una exageración.


El rey Candaules de Lidia mostrando a su mujer
Jacob Jordaens.
Giges rechazó el ofrecimiento del rey, no sabemos si por respeto a su monarca o a la reina, o por miedo que se tratase de algún tipo de estratagema del rey para librarse de él. Aunque debido a la insistencia del rey, ya sabemos que no es conveniente contrariar a un rey, finalmente acabó aceptando.

La noche acordada, el rey escondió a Giges en las estancias del monarca. La reina, en su ignorancia, se desnudó como todas las noches, mientras el fascinado Giges observaba con veneración el cuerpo desnudo de la dama. Una vez que la Reina se acostó en su lecho, el Rey intentó sacar al estupefacto Giges de la habitación en sigilo. Pero decimos "intentó" porque la Reina se percató de lo ocurrido. Ultrajada, en silencio, prefirió meditar sobre cómo restaurar su honor.

Al día siguiente, la Reina hizo llamar a Giges a su presencia. La reina le acusó de haber mancillado su honor, pero ante las explicaciones de Giges, la dama le dijo que sólo tenía dos opciones para resarcirlo: Suicidarse, ya que sus ojos habían contemplado lo que a todo el mundo le estaba vetado; o asesinar al rey, ya que era el culpable de esta situación, y proclamarse con nuevo monarca y tomarla a ella como esposa, ya que era probable que Candaules quisiese repetir la  experiencia.

Giges, sorprendido ante las exigencias de la reina se quedó en shock, pero ante la amenaza de perder su vida o convertirse en rey, decidió cumplir con los planes de la reina y asesinar al rey. Como la venganza es un plato que se sirve en plato frío, la reina decidió utilizar la misma estrategia que utilizó su marido. Metió a escondidas en el dormitorio a Giges, ocultándose en el mismo sitio que la vez anterior y cuando el rey se durmió lo apuñaló hasta la muerte.

La coronación de Giges no fue tarea sencilla, ya que dentro de la corte tenía enemigos. Por lo que decidieron consultar al oráculo de Delfos sobre la legitimidad de Giges para ocupar el trono de Lidia. El oráculo, debidamente sobornado por oro y plata, confirmó a Giges como nuevo monarca.

Como decimos, este relato de Heródoto no es el único que existe sobre este suceso. Existe una versión más antigua que nos narra como el rey Candaules exigió a su esposa a desfilar desnuda frente a sus tropas, por lo que, ante la negativa de la reina, ordenó matarla.

El rey Candaules
Jean Leon Gerome


Jerjes y Esther


Este fetichismo, aunque nos pueda parecer único, no es tan infrecuente como nos pueda parecer. Tenemos otro caso similar que viene recogido en el 'Libro de Esther'

En él se cuenta, que un rey persa denominado Asuero, a quién los investigadores identifican como el gran Jerjes I, estaba casado con la hermosa Vasti. Jerjes que gobernaba un inmenso imperio que se extendía desde la India hasta Etiopía estaba celebrando un espectacular banquete de varios días, con príncipes y nobles llegados de todos los puntos de su vasto Imperio.

En un momento dado, el rey embriagado por el vino quiso presumir de una de sus más hermosas conquistas, la reina Vasti, por lo que ordenó que la reina se presentase al banquete con sus mejores galas. 


La reina ofendida decidió incumplir las órdenes del rey. Un acto de desobediencia que, ante la presencia de tan ilustres invitados, suponía toda una ofensa al gran Jerjes, por lo que no dudó ni un instante en relegar a su esposa y contraer matrimonio con Esther.

Podemos entender que en aquellos tiempos antiguos, las esposas de estos poderosos monarcas fuesen vistas como un trofeo de guerra más, y que fuese viable quererlas exhibir públicamente, como muestra de su poder. Pero como veremos, a lo largo de la historia, hemos tenido más casos de candaulismo.

Antigua Roma


No nos vamos a detener mucho en la Antigua Roma, ya que la corte imperial romana siempre ha sido un hervidero de toda clase de rumores sexuales, creo que no hay filia o fetiche que no se le haya atribuido a uno u otro miembro de la familia imperial.: Desde Messalina, a la que se le ha acusado de todo, pasando por los emperadores Tiberio o Calígula, a otras mujeres romanas como Clodia o Faustina, la joven.


El Duque de Orleans y su libertino juego


El Duque de Orleans mostrando a su amante,
E. Delacroix, 1825

Otra figura histórica que protagonizó un claro ejemplo de candaulismo fue el Duque de Orleans, un episodio recogido en diferentes fuentes como en la "Historia de los duques de Borgoña", de Baramte, o en "Les vies de dames galantes", de Brantome; y que nos sirve de ejemplo de la vida libertina que impregnó a la aristocracia francesa en el siglo XVIII.

El duque de Orleans tenía entre sus amantes a Mariette d'Enghien, esposa de su antiguo chambelán, Aubert le Flamenc.  Mariette confesó a su amante Luis lo poco que su marido la tocaba y lo desatendida que estuvo siempre en la cama, así que al Duque de Orleans se le ocurrió un divertido y peligroso juego, ver si su marido era capaz de reconocer su cuerpo desnudo. Le hablaría a Aubert le Flamenc del delicioso cuerpo de su nueva amante, y se lo mostraría desnudo para que lo contemplase, pero cubriéndole el rostro a la dama para respetar su honorabilidad.

 

Y ni corto ni perezoso, el duque de Orleans hizo entrar a Aubert a sus aposentos, donde le esperaba desnuda en la cama, la amante de uno y la esposa del otro. El duque le mostró al marido el cuerpo desnudo de su mujer, pero ocultándole el rostro tras las sábanas, y como esperaban el cornudo marido admiró la gran belleza del cuerpo de la mujer, pero sin ser capaz de reconocer que era el cuerpo de su esposa.

Este episodio ha sido recogido por varios pintores, entre ellos el gran Eugene Delacroix.



El escándalo Worsley


No nos extenderemos mucho sobre este caso, ya que esta trama merece un post aparte, ya que fue uno de los escándalos sexuales más sonados en la alta sociedad británica. Y es que la joven Seymour Dorothy Fleming, más conocida como Lady  Worsley, a pesar de estar casada, era conocida por su "ligereza", coqueteando públicamente con sus numerosos amantes.

Por lo que, cuando Lady Worsley quedó embarazada, pronto surgieron habladurías que insinuaban que la hija era fruto de su relación con el Capitán George M. Bisset, amigo íntimo y vecino del Gobernador Sir Richard Worsley.


El pobre gobernador intentó tapar el escándalo, retirándose el matrimonio a una apartada villa, pero el carácter libertino de Lady Worsley hizo que la situación estallase. Sir Richard Worsley cometió un error que pagaría el resto de su vida, ya que no se le ocurrió otra cosa que demandar a Bisset por adúltero, por haber seducido a su mujer y, como no, por haber mancillado su honor, por lo que le reclamaba una fuerte suma de dinero o la cárcel en caso de impago para el adúltero.

Viñeta satírica donde se ve a Sir Richard
ayudando a Bisset a ver a su esposa desnuda.
Por lo que en 1782 se inicia un juicio que terminará en un escarnio público para el matrimonio Worsley.

Y es que los abogados de Bisset defendieron a su cliente argumentando que el propio Sir Richard había alentado el romance, animando a su esposa al adulterio.


Un 'ménage à trois' que se vio aireado en los periódicos londinenses, publicando viñetas satíricas, ya que se desveló que Sir Richard también era cómplice de adulterio, al ser cómplice junto a Bisset, de espiar a su mujer en una casa de baños.

Aunque Sir Richard ganó técnicamente el juicio, se le otorgó la irrisoria cantidad de un chelín por daños molares, al ser considerado cómplice del adulterio. Todo ello acabó con la carrera política de Sir Richard.


Lady Worsley acabó peor, convirtiéndose en una apestada a ojos de la sociedad británica, repudiada por su marido, desterrada por su familia, sin poder ver a sus hijos... su única forma de sobrevivir fue seguir con su vida libertina, convirtiéndose en una dama de "compañía" de ricos amantes.


¿Musas o candaulismo?


La línea que separa la exposición pública de alguna de las musas de grandes artistas a ser consideradas prácticas exhibicionistas o candaulistas puede ser muy fina.

El caso más evidente puede ser la extraña, y abierta, relación que mantuvieron Salvador Dalí y su gran musa, Gala.

Según numerosos testimonios, Gala era una mujer de mucho carácter y con un fuerte impulso sexual, por lo que mantuvo durante toda su vida numerosos amantes, relaciones que el propio Dalí alentó.


Aunque al ser una relación tan poco convencional , una relación marcada por una poderosa atracción erótica (aunque al parecer ausente de sexo), donde se fusionaron amor, pasión, locura, tormento... es difícilmente clasificable.
En esta delgada línea algunos autores también sitúan al pintor italiano Raffaelo de Urbino y los retratos que realizó a su musa y amante, 'La Fornarina', a quién no dudó de representar en poses muy escandalosas.


La fornariana,
Rafael Sanzio, 1518 - 1520

Una de espías


Acabamos este repaso con uno de los casos más claros y polémicos de candaulismo y exhibicionismo, y es que el protagonista era un agente del FBI.

El agente se llama Robert Hanssen y fue arrestado en 2001 acusado de espiar para los rusos. Durante las investigaciones se desveló que Hanssen había utilizado el equipo del FBI para sus propios fines fetichistas.

En un principio, tomó a escondidas fotografías explícitas de su mujer y se las envió a un amigo suyo. 


La búsqueda de nuevas sensaciones hizo que la parafilia fue aumentando en intensidad, ya que posteriormente invitó a su amigo a observar clandestinamente como mantenía relaciones sexuales con su esposa a través de una ventana.

Aunque contando con un equipo de última tecnología del FBI ¿por qué no aprovecharlo para grabar esas relaciones? Así que montó un circuito cerrado de televisión para que su amigo pudiese ver desde la habitación de invitados lo que ocurría dentro del dormitorio.

Bibliografía


 https://lavilladelospapiros.com/2017/11/19/historia-de-candaules-en-la-pintura/

https://es.wikipedia.org/wiki/Candaulismo

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-08-24/que-le-harias-a-mi-mujer-perversion-sexual_1599179/

 http://retratosdelahistoria.blogspot.com/2011/05/el-escandalo-worsley.html

jueves, 11 de octubre de 2018

El tapiz de Bayeux y sus enigmáticos penes

El tapiz de Bayeux del s.XI es uno de los documentos medivales más importantes de la historia, y en él se narra la conquista de Inglaterra por parte de los normados, encabezados por su lider Guillermo el Conquistador. Entre otros hechos, el tapiz refleja la famosa batalla de Hastings de 1066.

Este tapiz es un documento único, ya que ha permitido estudiar a los investigadores toda clase de aspectos relacionados con la vida en aquella época, ya que este hermoso tapiz alcanza los 70 metros de largo, y en él, vienen representados 626 personas, 190 caballos, 35 perros, 41 navíos y embarcaciones, 37 edificios y fortalezas...

El tapiz de Bayeux es un fuente documental única sobre el modo de vida y costumbres, la arquitectura militar y civil, el arte militar, la navegación o la agricultura de la sociedad normanda e inglesa de la Edad Media.


A pesar que el tapiz ha sido sometido a toda clase de estudios, hasta ahora nadie se había parado en estudiar con detalle otra  representación muy abundante en el tapiz... sus ¡¡93 penes!!

Sólo 5 penes de los representados en el tapiz están asociados a hombres.
El resto están vinculados a los caballos que aparecen (© Museo Bayeux)


Aunque se desconoce quién lo bordó o lo mandó realizar (se especula que la Reina Matilda o el Arzobispo Odo), nos podemos imaginar los chascarillos y las risas de las tejedoras encargadas de coser el tapiz, especialmente cuando les tocaba ponerse a representar los numerosos genitales representados o alguna de las escenas de desnudos que hay en los bordes del tapiz.

Y es que, aunque la mayoría de estos falos están asociados a los caballos, no faltan representaciones de varios genitales masculinos. ¿el por qué de esta sobreabundancia de penes? Hay investigadores que no dudan en señalar que esto sólo puede ser obra de un hombre, con cierta fijación por estos asuntos, por lo que se cree que su diseño respone a los designios del Arzobispo.


El principal motivo esgrimido para esta proliferación de penes es representar una lucha de virilidades. 



Los penes de los caballos


Por este motivo, los mayores atributos vienen representados en el caballo de Guillermo el Conquistador, y según la importancia del personaje, los atributos de su caballo van en correspondencia.

Al ser esta representación una lucha entre masculinidades, quedaría feo ponerle al enemigo un caballo poco dotado, así que para magnificar la victoria de Guillermo, había que representar el caballo de su principal enemigo, el rey anglosajón Haroldo II, con unos buenos atributos también.

En esta escena vemos como le hacen entrega de su montura a Guillermo el Conquistador antes de la Batalla de Hastings.
Apréciese el tamaño del falo del equino, un detalle nada casual.
 (© Museo Bayeux)





En total son 88 los penes representados en caballos, todos ellos relacionados con la batalla de Hastings, y curiosamente ningún otro animal aparece mostrando los genitales. Por lo que parece evidente que estos penes se enmarcan dentro de un contexto de lucha, de hombría. 

Otro de los personajes destacados en la batalla de Hastings, como bien atestiguan los genitales de su montura, fue Odón de Bayeux, estrecho colaborador de Guillermo. Según nos relata el tapiz tuvo un papel muy importante en la batalla, ya que en un momento crítico del combate logró reunir a las fuerzas normandas dispersas y coordinar un contraataque vital para el desarrollo de la batalla. Aunque como vemos el tamaño de los genitales de su montura no tiene ni punto de comparación con los del futuro rey de Inglaterra.

Aquí vemos como Odón de Bayeux carga contra el enemigo. (© Museo Bayeux)
¡Eso sí! El falo de su caballo no llega a la altura de los genitales de la montura de su lider.


La representación de los genitales masculinos


Las representaciones de los genitales masculinos están confitados en los bordes superiores o inferiores del tapiz, e históricamente la representación de un guerrero desnudo es un símbolo de su derrota y de su humillación.

Pero en este caso, el profesor Steve White, ha ido mucho más allá, entendiendo estas desnudos humanos como representaciones literarias de alguna de las fabulas latinas de Fedro.

¿Escena de violación?

El primer desnudo que destacamos es esta imagen donde se puede ver un hombre con los brazos extendidos hacia una mujer y el pene en erección. La mujer que está desnuda y en posición de lamento, miedo o vergüenza, parece estar tapándose sus genitales.

Aunque tradicionalmente se ha interpretado como una escena de violación, tan propia de cualquier conflicto bélico. El investigador británico cree que se trata de una alusión a algún relato de la época, donde un padre violaba a su propia hija, queriendo representar un acto de traición, seguramente el acto de traición más sucio e inmoral posible.



Escena donde se ve a un hombre desnudo con una erección que se extiende hacia una mujer desnuda,
que se cubre ambas manos con la cara y el pudenda.
(© Museo Bayeux)

Los peligros del sexo

Si seguimos avanzado en el relato,  cuando la imagen central nos narra el avance de las fuerzas normandas hacia la batalla de Hasting, vemos otras dos representaciones de desnudos en la franja superior.

En la primera se ve un hombre desnudo, sujetando un gran hacha que apenas le tapa sus vergüenzas. El hombre parece estar entregándole un objeto a una mujer desnuda. La otra escena "erótica" es la representación de un hombre desnudo con bigote y una mujer, de la que destaca la profusión de su vello púbico representado, identificada como una prostituta.

Ambas representaciones se han interpretado como fábulas donde nos hablan del peligro del sexo, donde el engaño o la traición están presentes.



En esta representación se ve una pareja desnuda (franja superior) que segurmante represente una fábula donde una prostitua profesa su amor por un cliente, ante la incredulidad de éste. (© Museo Bayeux)


¿Infidelidad?

Una de las escenas más enigmáticas del tapiz es la formada por la imagen central de un sacerdote ¿hostigando? a una mujer llamada Ælfgyfa, y la representación del obsceno desnudo que se ve justo debajo. Donde aparece un hombre en cuclillas, vello púbico, testílos y un gran pene erecto en un signiticativo primer plano, apuntando hacia el suelo.



Se ha especulado mucho sobre quién era esta mujer y que representa esta escena, aunque todo parece indicar que el conjunto alude a algún escándalo sexual de la época, muy conocido por las gentes del momento, pero desconocido por nosotros.

 


Conclusión


En resumen, podemos decir que esta prolíferación de penes no tiene nada de casual. Los penes de los equinos vendría a representar la valía en combate de los guerreros representados o su importancia en el campo de batalla. Otro asunto son las escenas de humanos desnudos, que parecen alertar a los espectadores del tapiz sobre tramas de traición y engaño, muy presentes a lo largo del relato de la conquista normada de Inglaterra.

No podemos dejar de reseñar que en posteriores réplicas del tapiz todas estos penes fueron censurados, y los hombres que aparecen desnudos fueron cubiertos con pantalones. Todo ello nos hablaría de como fue variando la moral sexual respecto a la representación de desnudos y escenas eróticas a lo largo de la Edad Media.

Por lo que si en Plena Edad Media era normal ver representaciones de desnudos, vaginas, penes (sólo hay que fijarse en ciertas esculturas del romámico), aunque fuese para alertar a los feligreses de los peligros del sexo; la Iglesia con el paso de los siglos fue tomando una actitud cada vez más estricta y severa sobre el desnudo y la sexualidad humana.






Bibliografía

https://www.historyextra.com/period/medieval/bayeux-tapestry-penis-why-norman-conquest-battle-hastings-william-conqueror/

Uribarri, F.;  'El tapiz de los 93 penes', Revista XL Semanal, 5 de Agosto de 2018.




viernes, 8 de septiembre de 2017

Transexuales en la Edad Media: el caso de John Rykener

Soper's Lane es una oscura calle situada al sur del barrio de Cheapside en Londres, un barrio humilde ocupado por destartaladas casas y puestos de comerciantes. Estamos en diciembre de 1411 y por sus tristes y heladas calles camina una prostituta conocida bajo el nombre de Eleanor en busca de clientes.

A última hora de la tarde Eleanor encuentra un cliente, un tal John Britby, una vez acordado el precio del servicio deciden esconderse tras un pequeño puesto ambulante... aunque mientras están teniendo relaciones sexuales son interrumpidos por las autoridades locales que los encierran en la cárcel de la ciudad.


Lo sorprendente de esta historia llega cuando las autoridades descubren que en realidad Eleanor no es una mujer, sino un hombre llamado John Rykener. Más tarde, en la corte de la ciudad, John revelará su increíble historia... La vida de uno de los primeros transexuales de la que tenemos claras referencias.

Una vida como mujer

En su declaración, que puedes leer en este enlace, contó como entró en el mundo de la prostitución de la mano de una prostituta. Rykener declaró que mantuvo relaciones con toda clase de hombres, incluyendo sacerdotes, monjes e incluso estudiantes, pero también se acostó con mujeres incluyendo monjas y esposas casadas.
Confesión de Rykener.

Mientras que sus encuentros sexuales con hombres implicaban siempre el pago de una suma, Rykener declaró que sus encuentros con mujeres solían ser gratuitos. Sus tarifas solían oscilar entre 20 peniques y 2 chelines a sus clientes (1 chelín=12 peniques), aunque también declaró que un fraile franciscano le había pagado con un anillo de oro. Además, relata como sus clientes preferidos eran los sacerdotes ya que solían pagar más generosamente.

Pero la historia de Rykener aún guarda más sorpresas, ya que durante su confesión explicó como en su pasado había sido la esposa de un hombre y que había ejercido diferentes trabajos propios de mujeres, como el bordado o como camarera en diferentes tabernas.

Por todo ello, nos podemos preguntar ¿cómo percibía Rykener su propia sexualidad? ¿Cómo entendía la sociedad medieval su sexualidad? ¿La sociedad le empujó hacia la marginación a causa de su identidad sexual?. Incluso podemos especular sobre su identidad sexual ¿realmente se sentía mujer o simplemente se prostituía para sobrevivir a la miseria?, incluso su orientación sexual no está del todo clara, ya que ejerció la prostitución tanto con hombres como con mujeres.

Si atendemos a su relato estuvo casada con un hombre, y todo parece indicar que fue un matrimonio legal y oficioso, ya que cuando fue acusada de robar dos vestidos se escudó bajó la protección legal de su marido. Nunca sabremos si su marido fue consciente de su verdadera sexualidad o Rykener fue capaz de engañarlo durante años.

Además el hecho de haber ejercido labores propias de mujeres también nos da una pista que durante años pudo vivir como mujer sin problemas. Es más, en su confesión indicó que posteriormente trabajó como "tapster", un trabajo a medio camino entre camarera y prostituta, por lo que intuimos que consiguió seguir ocultando su verdadera naturaleza a numerosos clientes.

The Burning of two "sodomites" at the stake outside Zürich, 1482 (Spiezer Schilling)
Incluso durante buena parte del proceso judicial donde finalmente se destapó su verdadera condición Rykener continuó siendo vista como una mujer, ya que se indica que Rykener fue llevado ante el tribunal vestido 'ut cum muliere', es decir, como una mujer.

Por todo ello, podemos imaginar que para la sociedad de su época él siempre fue una mujer. No sólo sus ropajes le identificaron como mujer, sino también su aspecto físico y su comportamiento. En realidad podemos aventurar que Rykener se sentía tan mujer que realmente fue una mujer, y la mejor prueba de todo ello, fueron todos los años que logró sobrevivir ocultando su verdadera naturaleza, especialmente si tenemos en cuenta que durante años ejerció la prostitución.

Por último, añadir que de su declaración se pueden desprender algunos matices de cómo se concebía la sexualidad hombre/mujer en el medievo, ya que cuando Rykener confiesa sus actos de prostitución vestido de mujer, siempre adopta un rol pasivo (los hombres tuvieron sexo con él), mientras que en los casos donde nos habla que se acostó con mujeres, el asume un papel activo. Por lo que resulta curioso que incluso una persona que ha ejercido ambos roles también asuma esta visión.

No podemos aportar más datos sobre la vida de Eleanor/John Rykener ya que a pesar de que ha llegado a nosotros su confesión, se desconoce su sentencia y bajo que cargos fue juzgado ¿prostitución, sodomía?, por lo que desconocemos el final de esta historia...

Aunque si comparamos su caso con otros similares, Rolandino/Rolandina Ranchaia en Venecia o Margarida/Miguel Borrás en Valencia, podemos temer que la vida de Eleanor Rykener finalizó en el cadalso de alguna plaza pública donde seguramente fue ejecutado.




Un caso similar en Venecia...

Si se bucea por los archivos históricos podemos encontrar que existieron muchos más casos de travestismo o transexualidad por toda Europa. Otra de las historias mejor conocidas es la de Rolandino/Rolandina Ranchaia, una prostituta transexual de mediados del siglo XIV que ejerció en la ciudad de Venecia

Ranchaia vestido como mujer mantuvo relaciones con numerosos hombres, sin que ninguno descubriera su verdadera naturaleza. A pesar de que logró ocultar su sexualidad finalmente Ranchaia fue apresada y ajusticiada en una hoguera.

Con ello podemos asumir que el destino de estos hombres, que se sentían mujeres, una vez caían en manos de la justicia no podía ser más oscuro, ya que la justicia medieval solía ser bastante cruel, especialmente en casos de este tipo, donde se buscaba aplicar una pedagogía del terror, es decir, no sólo se ejecutaba al reo, sino que además se le humillaba, vejaba y torturaba públicamente, para que la sociedad interiorizase que este tipo de "transgresiones sociales" estaba completamente prohibidas.



Conclusión

Aunque parece que el caso de Rykener fue juzgado por un tribunal civil, o al menos no tenemos documentación de que la Iglesia tomase cartas en el asunto oficialmente, esto no nos puede hacer olvidar el importante papel que jugó la Iglesia Católica en el control de la conducta sexual de sus feligreses, erradicando sin contemplaciones cualquier desviación sexual dentro de la sociedad.

Especialmente graves eran los casos que se daban dentro del mismo cuerpo de la Iglesia, si cabe aún más numerosos, ya hemos visto como Rykener confesaba que sus mejores clientes eran miembros de la Iglesia, ya que estos casos cuando salían a luz reducían la autoridad y el prestigio de la Iglesia dentro de la sociedad.

Caricatura de Enrique III de Francia (1551-1589),
en el frontispicio de libro Les Hermaphrodites (1605) de Thomas Artus

Pero no nos puede extrañar, porque mil años después sigue actuando igual, si los infractores eran miembros de la Iglesia estos casos se solían solucionar de puertas para adentro, pero en cambio, si los infractores eran los miembros más bajos de la sociedad, los castigos solían ser públicos, notorios y ejemplarizantes.

La importancia de la Iglesia en el control de la sexualidad de la sociedad en el medievo y en la edad moderna se refleja en que la mayoría de estos casos fueron juzgados en tribunales eclesiásticos, muchas veces iniciando severos juicios basados en simples rumores, falsas acusaciones o interesadas confesiones.

Este control era aún más represivo sobre las mujeres, ya que la Iglesia siempre tuvo esa enfermiza obsesión de controlar el deseo y la sexualidad de la mujer, por lo que fueron mucho más frecuentes los chivatazos sobre comportamientos difamatorios de mujeres que sobre los hombres. Es por este motivo, que seguramente Rykener fuera llevado ante el tribunal como mujer, y no como hombre, ya que sería más fácil que la gente la acusase de cualquier tipo de delito.

Por último, no podemos dejar de señalar otro fenómeno, que aunque poco conocido parece evidente que existió, el de la prostitución masculina, que estaba enfocado especialmente a clientes masculinos, evidenciando una vez más, que la libre expresión de la sexualidad humana no se puede reprimir a pesar de las numerosas trabas morales, religiosas, sociales e incluso penales que puedan existir.





Bibliografía

    David Lorenzo Boyd and Ruth Mazo Karras, "The Interrogation of of a Male Transvestite Prostitute in Fourteenth Century London". GLQ 1 (1995), 459-465

    David Lorenzo Boyd and Ruth Mazo Karras, "`Ut cum muliere": A Male Transvestite Prostitute in Fourteenth Century London". In Premodern Sexualities. Edited by Louise Fradenburg and Carl Freccero. (London: Routledge, 1996), 99-116


 Bershady I.; Sexual Deviancy and Deviant Sexuality in Medieval England, Primary Source, Volume V: Issue I, Page 12.








martes, 3 de enero de 2017

Eolípilas: Unos enigmáticos objetos medievales

Uno de los objetos más curiosos y extraños que podemos encontrar en las vitrinas de dos pequeños y casi desconocidos museos de Inglaterra son unos artefactos denominados "aeolipile", unos pequeños artilugios basados en el mismo mecanismo que una máquina de vapor y que sorprenden no sólo por la fecha de su fabricación sino especialmente por el carácter itifálico de sus figuras.

Aeolipile de Basingstoke
Y es que al menos uno de estos ejemplares es un ejemplo característico de finales de la orfebrería medieval, convirtiéndose en una reliquia para anticuarios desde el mismo momento de su descubrimiento.

El aeolipile de Basingstoke

La pieza apareció en unos trabajos de reparación de un canal en Basingstoke, en Hampshire, rápidamente fue adquirido por Edmund Fry quién presentó la pieza formalmente en la Sociedad de Anticuarios el 14 de Febrero de 1799, en cuyo Museo en Burlington House se puede hoy en día contemplar.

A pesar de su carácter itifálico, o precisamente a pesar de ello, la pieza cobró gran importancia, especialmente cuando se comparó con otra figura similar... muy famosa en gran parte de Inglaterra: Jack de Hilton.


El famoso Jack de Hilton...

Esta figura conocida con el nombre de Jack de Hilton fue hallada en Hilton Hall, en el condado de Staffordshire y causó un gran revuelo en el siglo XVII, ya que parece ser que toda Inglaterra había oído hablar de ella, no sólo por ser una de las mejores obras de orfebrería del siglo XIII, sino también por la extraña ceremonia que se celebraba cada Año Nuevo en torno a esta figura.

Su atrevida fisionomía y el espectacular silbido que emitía cuando entraba en ebullición atrajo a toda clase de curiosos, científicos y anticuarios. Entre ellos estaba el Dr. Plot, naturalista y el primer profesor de Química de la Universidad de Oxford.

Y es que  precisamente en el museo asociado a esta Universidad, el Ashmolean Museum, es donde aún se puede contemplar este ingenioso artefacto. Acompañado de un rótulo que reza más o menos lo siguiente: "Durante muchos años esta pieza ha cumplido una importante función en un ritual anual para la concesión de contratos de arrendamiento dentro de las fincas señoriales."

... y su extraño ritual.

 Y es que según cuenta el profesor Robert Plot en su 'Natural History' de 1686, en virtud de las obligaciones del cargo, el Señor de Essington llevaba a cabo un extraño ritual cada día de Año Nuevo. De acuerdo con una antigua costumbre feudal, el Señor de Essington (o su delegado o agente judicial en su lugar) debía traer un ganso vivo al Señor de Hilton. El ganso debía ser paseado, hasta tres veces, alrededor del fuego del Gran Salón, mientas el dispositivo hidráulico de Jack de Hilton incidía directamente sobre las brasas del fuego.

Finalmente el ganso era llevado a las cocinas y era servido para el banquete, renovándose las obligaciones feudales entre ambas casas hasta el año siguiente.

Jack of Hilton

No hay dos sin tres: Henley

Tanto Jack de Hilton como la figura de Basingstoke comparten muchas características en común con otro tercer ejemplar registrado por primera vez en Arnington Hall, cerca de Tarnworth en 1830. La familia avergonzada por el aspecto de la escultura arrojó la figura en el fondo de un estanque, dónde se mantuvo sumergida durante 40 años, hasta que finalmente un miembro de la familia la rescató y la presentó en sociedad en 1890 al Reading Museum.


Características

Las 3 esculturas tienen características similares:

Son aproximadamente de 40 cms. de altura, huecos, con aleación de cobre o bronce y con forma de joven itifálico. Están de rodillas y tienen el torso ligeramente más voluminoso en su parte inferior (para aumentar su capacidad interna). Mientras una mano descansa sobre el muslo o sostiene el pene, la otra está sobre la cabeza. Algunos ejemplares presentan ligeras incisiones para marcar la presencia de ropa.


Desde un punto de vista funcional, presentan un pequeño agujero circular de unos 3mm de diámetro en la parte posterior del cuello, por donde se llenaría con agua. Una vez lleno de agua se taparía este agujero y la figura se pondría al fuego hasta que el agua entrase en estado de ebullición, expulsando el vapor, mediante un sonoro pitido, por la pequeña abertura que presenta en la boca. Por ese motivo, y para acentuar su efecto visual, las figuras tiene las mejillas hinchadas.

Por otro lado, la técnica constructiva para la realización de estas piezas parece ser a la cera perdida sellado en su base mediante una placa de cobre.


Funcionalidad

Se ha discutido mucho sobre la funcionalidad de este pequeño ingenio a vapor, ya hemos visto como aún el siglo XVII seguía siendo utilizado en un extraño ritual. Tal vez, y como apuntan algunos investigadores, los últimos vestigios de un rito de origen feudal de deudas de servicio, teoría que explicaría el porqué de la postura sirviente (de rodillas) de todas estas figuras.

Y aunque la mayor parte de expertos creen que su función principal sería avivar las llamas de la chimenea, no faltan aquellos que apuestan más por una función meramente lúdica, como entretenimiento y curiosidad con la que entretener y divertir a los comensales.

Por último están aquellos que buscan darle un significado más profundo, relacionando con una forma de adoración pagana de Príapo, una deidad romana, aunque de carácter universal, relacionada con las fuerzas de la naturaleza, tal es así, que se sabe que aún era adorado en la región de Nápoles allá por 1780.

 

Origen

Ilustración del Eolípila de
Herón de Alejandría
Estos artefactos, conocidos como eolípila, están basados en un invento del siglo I del ingeniero griego Herón de Alejandría, quien diseñó un dispositivo que giraba debido a la fuerza de la presión del vapor de agua. Y aunque esta fue la primera máquina térmica de la historia su uso sólo se limitó como entretenimiento, siendo incapaces de buscarle un uso más pragmático.

Su nombre 'aeolipile' parece derivar del dios griego del aire y el viento Aeolus y de la palabra griega "pylae", pudiendo ser traducido como "la entrada de Eolo" o "la puerta de los vientos". Aunque si aceptamos una posible derivación latina también se podría llamar "la pelota de Eolo".
 
Los romanos también utilizaron estos "aeolipile" ya que el mismísimo Vitruvio los menciona en uno de sus libros "aeolipylae aecrae dicuntur vasa ad cognoscendam ventorum rationem facta".

Habrá que esperar al Renacimiento para volver a ver este tipo de artilugios en circulación, ya que en los libros de cuenta del Rey Renato II de Lorena aparece registrada en el año de 1448 la compra en Roma de "una cabeza de bronce que expulsa fuego". Así mismo el British Museum alberga uno de los más bellos ejemplares de este tipo de avivadores, el fascinante busto de un joven africano, fechado en torno al 1500 y perteneciente a la República de Venecia.

Pero no sólo vamos a encontrar inocentes bustos, ya que el arquitecto renacentista Antonio Averino, más conocido como Filarete, en 1465 en su obra "El arte de construir" describe con detalle un avivador muy parecido a los traídos a este blog, con la forma de "una figura desnuda de un querubín con las mejillas hinchadas".

Un último ejemplo de este tipo de eolípila "eróticos" lo encontramos en Alemania donde en la localidad de Kyffhauser allá por el siglo XVI fue desenterrado una figura de bronce de unos 58 cms muy similar al ejemplar de Henley.

Eolipila del Bristish Museum, 1500 d.C.


Bibliografía

Elizabeth Edwards’s paper on ‘The Aeolipile from Basingstoke’, is in Hampshire Field Club & Archaeological Society Newsletter 47 (2007), 4-8, with further bibliography.

MacGregor, A.; ‘Jack of Hilton and the history of the hearth-blower’, Antiquaries Journal 87 (2007), 281-94.

Patersson, R.; two hearth-blowers from henley-on-thames and basingstoke, The Berkshire Archaeological Journal, Volume 50, 1947.

The Basingstoke Aeoliphile en https://www.sal.org.uk/museum-collection/unlocking-our-collections/

sábado, 30 de julio de 2016

Museos con mucho sexo: Ashmolean Museum, Oxford

Museos con mucho sexo:
- Ashmolean Museum (Oxford)
- British Museum (Londres)
- Museo del Prado (Madrid)

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Esta nueva sección nace por una anécdota que me pasó este fin de semana visitando el Ashmolean Museum de Oxford. Se puede decir que por defecto "profesional", cada vez que visito un museo me es imposible no buscar y detenerme en aquellas obras, que nuestra moral y educación, considera de claro carácter erótico o sensual.

Y claro, cualquier museo que exponga cerámicas griegas y romanas, te propone un divertido juego de buscar y encontrar aquellas cerámicas de carácter más "pornográfico", porque haberlas, haylas! Así que descubro un kylix griego (una copa), con una representación de un sympossio griego, es decir, de un gran banquete: hombres tumbados en sus divanes, bebiendo vino y escuchando música, el tono festivo de la copa viene resaltado por la representación de una Gorgona con actitud burlesca, mostrando con descaro su lengua al espectador... Y cual es mi sorpresa cuando me dispongo a observar la copa por detrás y descubro que la base donde se apoya este kylix son unos testículos y un falo.

Cámara en mano, me dispongo a efectuar la foto de rigor, cuando escucho detrás de mí, el típico soniquete de negación, me giro y me veo a un señor mayor, negando con la cabeza y reprochándome casi con la misma cara burlona de la Gorgona que sacase esa foto...

Kylix de figuras negras, Atenas. 550-500 BC.
Ashmolean Museum, Oxford.
Así que decidí, no sólo sacar la foto, sino publicar todas aquellas piezas de carácter erótico que se exponen (o se esconden) en aquellos museos que voy visitando, para que así nuestros lectores, cuando visiten algunos de estos museos, se animen a buscar estas eróticas piezas.

Lógicamente esta nueva sección 'Museos con mucho sexo' está íntimamente hermanada a la sección 'Las salas secretas de los Museos', ya que a pesar de nuestra aparente modernidad, aún seguimos arrastrando algunos de la tabúes y clichés sobre la sexualidad que marcaron el nacimiento de estas salas secretas.

Porque a pesar de que ya no existen estas salas reservadas, ya que estas piezas han sido repartidas por las diferentes secciones de los museos, diluyendo el efecto provocador que guardaban todas en conjunto, sí que podemos asegurar que un gran número de museos aún "esconde" en sus almacenes numerosas piezas de claro carácter pornográfico.

Y aunque algunos museos, expongan abiertamente algunas de las piezas eróticas más llamativas, como puede ser el caso de la 'Copa Warren' en el British Museum, la mayor parte de estas piezas suelen estar camufladas entre otras colecciones, por lo que sólo el visitante más pausado podrá deleitarse con tan magníficas obras.

Cara 'B' de la Copa Warren. British Museum.

Es más, creemos que la más clara muestra de la mojigatería de la mayor parte de museos es que ninguno dedica una sección en particular a la sexualidad y al erotismo (a excepción de contadas exposiciones temporales). Así por ejemplo, podemos ver secciones dedicadas a aspectos tan concretos como la música, los oficios, los espectáculos, las divinidades, la muerte, la vida cotidiana o las mujeres... pero nunca, una sección destinada a algo tan importante y fundamental en vida de un ser humano como es el SEXO.

Por último, invitar a nuestro lector que colabore activamente con esta sección, ya sea proponiéndonos otros museos, o señalándonos otras piezas destacadas por su erotismo...


Ashmolean Museum of Art and Archaeology, University of Oxford.

Este museo, situado en Beaumont Street, en pleno centro histórico de Oxford, se caracteriza por ser el primer museo universitario del mundo, ya que se creó a finales del siglo XVII para albergar la colección de curiosidades que Elias Ashmole donó a la Universidad de Oxford.

Por lo que este pequeño, aunque coqueto, museo aún mantiene cierto aire de gabinete de curiosidades que, mezclado con su carácter de museo moderno, le confiere una atmósfera especial, convirtiéndolo en una parada obligatoria si visitas esta prestigiosa ciudad universitaria.

Entrada al Ashmoleam Museum.


Egipto

Nuestro recorrido erótico no puede tener un mejor inicio, ya que nada más entrar al museo, a mano izquierda, dos colosales estatuas de Min, dios de la fertilidad egipcio, nos dan la bienvenida (agarrándose con su mano a un erecto aunque desaparecido falo) a las colecciones del mundo antiguo.

Esculturas del dios egipcio de la fertilidad Min


Templo de Min, Koptos
Y es que, como le ha pasado a muchas otras esculturas de la Antigüedad, sus falos fueron destruidos casi en el mismo momento de su descubrimiento para salvaguardar la moral de su posible público.

Ambas estatuas son del período predinástico (3300 a.C), y provienen del Templo de Min en Koptos, destacando por su tamaño, unos 4 metros, y por la llamativa oquedad que queda, dónde en su día tuvo que haber un enorme y erecto falo de piedra caliza. Este culto al dios de la fertilidad fue de gran importancia en el antiguo Egipto, ya que el museo nos muestra un relieve del mismo Templo, realizado más de 1500 años después, bajo el reinado del Faraón Intef V, donde también podemos observar la figura itifálica del dios Min.

Chipre

Entre las colecciones más destacadas del museo están las piezas pertenecientes a la cultura chipriota y su amplia colección de cerámica griega y minoica. Entre las piezas más llamativas de estas culturas mediterráneas antiguas están los pequeños ídolos de diosas de la fertilidad, asociados a cultos primigenios a Afrodita, o a la diosa egipcia Hathor, o la babilónica Astarté.

Estatuillas de diosas de la fertilidad-amor.
Izquierda: Placa de la región de Canaán, Astarté, con atributos de Hathor.
Derecha: Escultura de Afrodita-Astarté de Chipre.

Estas figurillas de diosas desnudas con  atributos sexuales marcados tienen una larga tradición por todas las culturas mediterráneas, por lo que es bastante habitual encontrarlas expuestas en las vitrinas de muchos museos: algunas más arcaicas, otras más realistas, y aunque mucho se ha discutido sobre su significado y funcionalidad, muchas comparten una evidente carga erótica o sexual.

Grecia

Y así llegamos a las sugerentes y sorprendentes salas de cerámica griega y romana, dónde siempre nos encontramos alguna sorpresa escondida entre el resto de piezas expuestas. Por lo que animo al visitante a localizar estas dos cerámicas griegas del Asmolean tan representativas de la sexualidad griega:

- Por un lado tenemos una cerámica ateniense de figuras rojas, atribuida al pintor Byrgos y hallada en la ciudad de Vulci, en Italia. En ella podemos encontrar una clara representación de un tema tan controvertido y polémico como la pederastia griega. Aunque como queda bien patente en la imagen es un tema polémico pero innegable, fundamental en la educación formativa de la juventud aristocrática griega.

Cerámica de figuras rojas, con escena de pederastia.

En ella, podemos ver la imagen de un adulto que acerca su mano a la zona genital de un joven que a cambio de estos "favores sexuales" recibe un regalo.

- Y finalmente llegamos a la cerámica causante de esta entrada, un cerámica, esta vez de figuras negras, fechada en torno al 550-500 a.C y que representa una escena de un famoso banquete griego, aunque para descubrir la sorpresa hay que asomarse (aunque discretamente) por detrás de la vitrina...

Kylix de figuras negras.

Roma

Y para finalizar este paseo por el occidente del mundo antiguo nada mejor que localizar dos de las piezas más explícitas expuestas en el museo, como no! se tratan de dos fragmentos de cerámica romana, dos fragmentos de terra sigillata del siglo I y que representan a una pareja copulando en diferentes posiciones.

Sigillatas romanas con escenas de copulación.

India

Seguimos nuestro recorrido por el mundo antiguo pero ahora viajamos al siempre exótico y sensual oriente, a la sala dedicada a la India, a ojos de un occidental todo aquí rezuma sensualidad: y es que su concepción abierta y positiva del sexo y de la sexualidad hace que cualquier sala dedicada a la India contenga imágenes que hasta prácticamente el siglo pasado estuvieron censuradas en todo tipo de museos: diosas de exuberantes formas, bailarinas de sinuantes caderas, y escenas donde se celebra el amor, el sexo y la pasión amorosa...

Así podemos encontrar objetos tan maravillosos como la sensualidad contenida de esta bailarina, o la ternura de una pareja de amantes abrazados...

Aunque también podemos contemplar obras mucho más explícitas como esta placa de marfil con una representación de una pareja copulando:

Este de la India, S. I- II a.C
© Ashmolean Museum, University of Oxford
Jack of Hilton

Y llegamos a la que sin duda es la estrella de este recorrido erótico por el Asmolean Museum, tanto por su peculiaridad como por dónde y cuándo fue fabricado, siendo toda una celebridad en el mundo del arte erótico inglés, estamos hablando ni más ni menos que del famosísimo 'Jack of Hilton'.

Para encontrarlo debemos descender a la planta baja, a la sala número 8 dedicada al nacimiento de este museo, ya que esta figura descansa en este museo desde el mismo momento de su fundación.


Jack of Hilton, Ashmolean Museum, Oxford.

Esta inusual escultura de bronce es un aeolipile o un avivador. Su funcionamiento era bastante básico, se rellenaba de agua y se colocaba cerca de la chimenea, ya que al calentarse, el vapor de agua surgía a través de un pequeño orificio que servía para avivar las llamas.

Esta figura conocida con el nombre de Jack de Hilton fue hallada en Hilton Hall, en el condado de Staffordshire y causó un gran revuelo en el siglo XVII, ya que parece ser que toda Inglaterra había oído hablar de ella, no sólo por ser una de las mejores obras de orfebrería del siglo XIII, sino también por la extraña ceremonia que se celebraba cada Año Nuevo en torno a esta figura.

Su atrevida fisionomía y el espectacular silbido que emitía cuando entraba en ebullición atrajo a toda clase de curiosos, científicos y anticuarios. Entre ellos estaba incluido el Dr. Plot, naturalista y el primer profesor de Química de la Universidad de Oxford.

La sorpresa de encontrarnos con esta original pieza, nos ha obligado a investigar más sobre ella, por lo que muy pronto ampliaremos los datos sobre este Jack of Hilton, y otras eolípilas, aparecidas en Inglaterra. Además os explicaremos en qué consistía el curioso y estrafalario ritual que se daba en presencia de Jack of Hilton...

¡Os esperamos!













domingo, 8 de mayo de 2016

Sheela Na Gig: Las enigmáticas y explícitas esculturas femeninas

Es posible que si visitas algunas de las más antiguas iglesias o castillos que aún se conservan en Irlanda e Inglaterra, si levantas la mirada y observas detenidamente los lienzos de sus muros te topes con una imagen que no te dejará indiferente... la escultura de una mujer desnuda que muestra su enorme vulva de manera bastante lasciva.

Sheela de Kilpeck
Y no! No te preocupes... no se trata de ningún añadido posterior, ni de la obra aislada de un cantero loco... estás ante una Sheela na Gig. ¿Que qué se esconde bajo este curioso nombre? Pues todo un programa iconográfico, utilizado en diferentes edificaciones de época románica, donde esculturas figurativas de mujeres desnudas muestran su vulva, de forma claramente exhibicionista, al público.

Sobre ellas existen toda una serie de interrogantes que aún hoy en día siguen vigentes como ¿por qué se tallaron? o ¿qué función tenían? y aunque se consideran un fenómeno propiamente irlandés, ya que la mayor parte de ellas se concentran en tierras irlandesas (unas 100 Sheelas catalogadas), también nos encontramos con bastante ejemplares en tierras británicas (50 Sheelas catalogadas).

Por lo que si nos acompañas en este viaje por las ancestrales y mágicas tierras irlandesas, te intentaremos explicar un fenómeno tan poco conocido, pero de carácter casi universal, como la iconografía relacionada con los atributos sexuales de la mujer.


Origen :

A) Vinculado con el románico 

Aunque existen varias teorías sobre su posible origen, hay cierta unanimidad en reconocer que la mayor parte de estas Sheelas están relacionadas con la invasión anglo-normanda y el aumento de la influencia del catolicismo en estas paganas tierras, por lo que se suele fijar el siglo XII como fecha de origen de su desarrollo.

Además algunos de sus primeros investigadores como J. Andersen (The witch on the wall, 1977) apuntaban que el origen de estas Sheela había que buscarlo en el románico desarrollado en Francia y España allá por el siglo XI. Y que del occidente europeo pasarían rápidamente a las Islas Británicas como confirmaría un estudio posterior de E.Kelly (Sheela-na-gigs: origins and functions), ya que la mayor parte de las Sheelas irlandesas conservadas están situadas en regiones conquistadas por anglo-normandos, mientras que las zonas con un arraigo irlandés más puro aparecen con bastante menos frecuencia.

Capitel erótico en San Pedro de Cervatos (Cantabria)
Otros grandes expertos sobre el fenómeno de las Sheela como los investigadores A.Weir y J.Jerman (Images of lust) también apoyaría toda estas teorías al establecer claros vínculos entre las Sheelas y las imágenes grotescas y lujuriosas que aún se conservan en numerosas iglesias románicas de España y Francia, como representación de los peligros de caer en la lujuria femenina.

B) Vinculado con el mundo pagano

Aunque existen otras teorías que defienden un origen pagano para estas esculturas, así algunos investigadores como Jack Roberts y Joanne McMahon creen que estas esculturas son vestigios de un culto relacionado con la Diosa Madre. Basan su tesis en que algunas de estas tallas parecer ser añadidos sobre estos primeros edificios cristianos, al presentar materiales y estilos no del todo concordantes.

Además al comparar las Sheelas irlandesas respecto al mismo fenómeno desarrollado en el continente advierten una escasez de figuras masculinas (que sí se desarrollan en el occidente europeo) así como un desarrollo distinto de los tipos iconográficos.

Mapa de la localización de las Sheelas Na Gig irlandesas



Características:

La antigüedad de estas piezas así como el avanzado estado de deterioro de muchas de ellas hace muy difícil precisar sus características físicas más relevantes. Además muchas de Sheelas, especialmente a partir del siglo XVII, fueron destruidas o escondidas intencionadamente por los propios párrocos de estas iglesias recelosos del carácter tan explícito de estas imágenes.

Aunque de manera general podemos distinguir según su posición entre:

- Shellas de pie, como la de Kiltinane, en el condado de Tipperary, que aparece saltando en una postura activa de celebración.
Sheela de Kiltinane
- Shellas en posición sedente, ya sea agachadas o en cuclillas, con las piernas muy abiertas como en Cavan Town o formando un rombo como la de Ballylarkin, en el condado de Kilkenny.

Izq: Sheela de Cavan Town /  Dch: Sheela de Ballylarkin

- Shellas sin extremidades: Como la Sheela de Offaly, donde los genitales son la terminación del cuerpo.

Sheela de Offaly

Después la mayor parte de ellas comparten una serie de rasgos físicos compartidos:

Shella de Kilkenny
- Algunas de ellas presentan manos exageradamente grandes, suelen estar próximas a región pubiana, abriéndose los labios vaginales (Sheela de Cavan), incluso algunas de ellas como la Sheela de Offaly se puede observar hasta el clítoris. Otras como la de Kilkenny parecen estar masturbándose.

- Los pechos apenas aparecen marcados o no están representados.

-Rostros buscan remarcar la fealdad de estas figuras, con grandes ojos saltones y enormes bocas, con dientes marcados o sacando la lengua. En los rostros también suelen estar surcados por líneas que representan arrugas o incluso posibles tatuajes.

- En muchas de ellas están marcadas las costillas resaltando el aspecto de deterioro físico,


Función y significado

Vestigios de una diosa pagana

Aunque la relación de estas esculturas con una antigua diosa pagana celta es la teoría más popular, no ocurre lo mismo dentro del mundo académico que sigue optando por su vinculación con el románico europeo.

A pesar de ello sí que existen algunos ensayos dónde identifican estas imágenes con una figura pagana bien conocida dentro de la mitología irlandesa y escocesa, el de la vieja bruja Cailleach. Un figura de carácter protector y vinculada normalmente al invierno que está presente en todo el mundo celta, por lo que en tierras gallegas también contamos con iconografías paganas similares denominadas 'mouras'.

Diosa de la fertilidad

Algunos han querido dar un paso más dentro de esta interpretación como diosa pagana y vincular su representación con ritos de fertilidad  y fecundidad. Por lo que su presencia estaría vinculada a estados de parto, o incluso en bodas (como guía de iniciación para la mujer). Aunque los rasgos demacrados de la mayor parte de estas sheelas hacen difícil aceptar esta interpretación.

 Un aviso contra la lujuria

Esta es la teoría más ampliamente aceptada por la comunidad científica, otorgando a estas figuras un carácter religioso y moralizante.  Y es que durante los siglo XI y XII veremos como el poder de la Iglesia se afianza considerablemente y mostrará una especial preocupación por adoctrinar a sus feligreses sobre los pecados de la carne. Por lo que durante estos siglos veremos como por todo el occidente europeo se despliega toda una iconografía muy explícita advirtiendo sobre los peligros de la lujuria, poniendo especial énfasis en la represión de la sexualidad femenina.
Sheela situada en un muro
en la localidad de Fethard

De esta forma veremos como muchas Iglesias románicas están salpicadas de representaciones de mujeres como fuente de pecado y de lujuria, por lo que suelen aparecer desnudas con sus pechos y órganos genitales devorados por serpientes o sapos, o acompañadas de otras imágenes infernales.

Así que la mayor parte de autores consideran que este programa iconográfico fue imitado por los escultores o monjes irlandeses que recorrieron las rutas peregrinas del románico, como la de Santiago de Compostela, para después llevarlas a tierras celtas y adaptarlas al sistema de creencias de las poblaciones locales.

Pero, aunque esta hipótesis puede explicar gran parte de las figuras, hay otras, especialmente las de carácter secular que parecen escapar de esta explicación. Y es que también se conservan numerosas Sheela en castillos, muros y otros edificios civiles (como la Haddon Hall situada en unos establos) y aunque se pueda esgrimir que esas tallas han sido trasladadas desde algún otro sitio, esta situación ha dado pie a la aparición de un nueva teoría sobre su función...


Protección contra el mal

De esta forma las Sheelas situadas en edificios civiles parecen albergar una clara función apotropaica, es decir, protectora, ya que según ciertas leyendas la visión del sexo femenino podía ahuyentar a ciertas entidades maléficas. Ya vimos en este post ("El culto al falo en la Antigua Roma"), como en la cultura romana los símbolos fálicos no sólo estaban relacionados con la fertilidad sino que también tenían una clara función protectora.
Ballynacarriga Castle (Cork)
Por lo que tal vez la creencia que los atributos sexuales tuviesen una función apotropaica estuviese mucho más arraigada en el inconsciente colectivo de lo que creemos y que las supersticiones de la Antigüedad aún perdurasen en muchos núcleos rurales en Plena Edad Media, y por tanto, las Sheelas situadas en Iglesias también tuviesen ese carácter protector contra encantamientos y el mal de ojo.

Aunque también es probable que esa función protectora se le haya otorgado posteriormente, y no en el momento de su talla, por lo que esta teoría, al igual que el resto, puede explicar algunas de las Sheela pero no todas ellas en su totalidad.



Bibliografía:

Concannon, M.; The sacred whore: Sheela, goddess of the Celts. Cork: Collins Press, 2004.

Freitag, B.; Sheela-na-gigs: Unravelling an Enigma. Londres: Routledge, 2004.


Gonzalez Arias, L.M.; Otra irlanda: La estética postnacionalista de poetas y artistas irlandensas contemporaneas, Universidad de Oviedo, 2000.

Kelly, E. P.; Sheela-na-gigs: origins and functions. Dublín: Country House, 1996.

Roberts, J., McMahon, J.; The Sheela-na-Gigs of Ireland and Britain: The Divine Hag of the Christian Celts – An Illustrated Guide. Cork: Mercier Press, 2001.

VV.AA.; Poder y Seducción de la imagen románica, Fundac. Santa María la Real, Centro de estudios del Románico, 2006.

[En Internet]

http://www.sheelanagig.org/wordpress/

http://www.beyond-the-pale.org.uk/irish.htm

 http://www.amigosdelromanico.org/

https://es.wikipedia.org/wiki/Sheela_na_Gig